Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
"El nuevo mapa de la industria del motor: España salva empleo y fábricas, mientras China esquiva aranceles.
El sector del automóvil en España, que representa el 10% del PIB
nacional, vive una transformación sin precedentes. Ante la protección
arancelaria establecida por Bruselas, los gigantes asiáticos han
encontrado en la infraestructura, los puertos y la red de proveedores de
nuestro país el puente perfecto para esquivar las tasas. A través de
acuerdos estratégicos y empresas conjuntas, cinco grandes proyectos
muestran el desembarco de las marcas chinas en suelo español para
obtener el sello ‘Made in Spain’.
España se había convertido en el emplazamiento perfecto para las
grandes industrias europeas del motor. Ahí estaban, y muchas de ellas
están, las plantas de Renault en Valladolid, Palencia y Sevilla; las del Grupo Volkswagen en Martorell para la marca Seat y Landaben (Navarra) para Volkswagen; las de Stellantis en Vigo para Citroën, en Villaverde (la antigua fábrica de Barreiros en Madrid) para Citroën y antes también para Peugeot, y en Figueruelas (Zaragoza) para Opel y Lancia; Ford en Almussafes (Valencia); Mercedes-Benz en Vitoria; e Iveco en Barajas (Madrid) y Valladolid.
Otras dos llegaron a desmantelarse, pero están reviviendo. La de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, hoy con nuevo ocupante; y la de Santana Motor en Linares (Jaén), que está comenzando a reactivarse con la producción de un modelo.
La industria de automoción española ha resistido la deslocalización
Y es que la industria de la automoción en España no es una más. El
sector automovilístico representa en torno al 10% del PIB en España y
genera cerca del 9% del empleo (directo e indirecto) nacional, de
acuerdo con los datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) y el Ministerio de Industria.
Además, es un pilar fundamental de la balanza comercial española, ya
que cerca del 90% de los vehículos, además de los componentes,
fabricados en territorio nacional se vende fuera de nuestras fronteras.
España es el segundo mayor fabricante de coches de Europa, solo por
detrás de Alemania; y el octavo a nivel mundial.
Las factorías españolas de la industria automovilística salvaron las
políticas de deslocalización hacia países de Europa del Este, del Norte
de África o destinos asiáticos con mano de obra más económica. Lo
hicieron por la cualificación de su personal, por las cadenas de valor
que con los años se han desarrollado a su alrededor. Ahí está el ejemplo
de la industria de los componentes, que factura más de 30.000 millones
de euros al año, y que cuenta con gigantes nacionales como Antolín o Gestamp.
También por las propias inversiones en I+D que las multinacionales de
la automoción habían acometido ya en estas factorías, ejemplos de
productividad y competitividad. Así como por las facilidades ofrecidas
por el Gobierno central español, comunidades autónomas y ayuntamientos
para la permanencia de estos grupos en nuestro suelo.
La irrupción de los gigantes chinos apoyados por el régimen de Pekín
Pero en esas irrumpió en el mercado mundial el Gigante asiático. Las
marcas chinas comenzaron a fabricar y exportar masivamente vehículos
competitivos en precio, empujadas por las ayudas y subvenciones del
Gobierno comunista de Pekín. Y lo peor es que la ventaja competitiva ya
no es la mano de obra barata. El salario de un operario industrial en
zonas tecnológicas como Shenzhen o Shanghái es similar o incluso
superior al de muchos países de Europa del Este. La mayor amenaza es el
acceso a las materias primas, con el control del refinamiento del litio,
cobalto y níquel; el dominio tecnológico de las baterías con la
disposición de toda la cadena completa de suministro; y el nivel de
robotización y automatización.
La industria europea del automóvil en crisis y una guerra de bloques
expresada en forma de aranceles, en la que Estados Unidos y la Unión Europea
(UE) quieren defenderse de la capacidad productiva de la potencia
asiática y de lo que consideran una competencia en desigualdad de
condiciones y una amenaza para sus industrias locales. La UE ha aprobado
aranceles definitivos de hasta el 35,3% a los coches eléctricos
importados de China para compensar las subvenciones ilegales de Pekín.
La estrategia de China para burlar los aranceles europeos
Pero el Ejecutivo y los fabricantes chinos han desplegado una
estrategia para encontrar socios en otras geografías que les abran las
puertas de los grandes mercados norteamericano y europeo, eludiendo las
altas tasas a la importación ensamblando o produciendo una parte del
coche en suelo de terceros países.
Y, en el continente europeo, España se ha convertido en el refugio de
las firmas automovilísticas del Gigante asiático. En la puerta de
entrada a Europa, aprovechando la red de plantas repartidas por la
geografía nacional, la cadena de suministros existente, su fachada al
Atlántico para el transporte marítimo, su red de infraestructuras y la
cualificación de su personal, pero a menores costes aún que en otros
países centroeuropeos.
Los pioneros: Ebro y Chery
La primera en hacerlo fue Chery, en 2024, de la mano de Ebro EV Motors. Ambas han creado una joint venture en la que el capital español tiene el 60% y la compañía asiática el 40% de dos filiales: Ebro SUV y Hub Tech Factory.
Han ocupado las antiguas instalaciones de Nissan abandonadas en la Zona
Franca barcelonesa y han puesto en marcha una fábrica con la
homologación necesaria para que los coches de la marca china lleven el
sello Made in Spain. Además, cuentan con otra planta de
estampación en Montcada i Reixac, también en Barcelona. Además, Chery ha
establecido su sede central para Europa y un centro de I+D en Cornellà
de Llobregat (Barcelona).
A través de este acuerdo e infraestructuras se puede avanzar de un sistema de ensamblaje de vehículos semimontados (Disassembled Knock Down, DKD) hacia procesos de soldadura y pintura (Completely Knocked Down, CKD),
lo que les permite cumplir las exigencias mínimas de valor añadido
local de la normativa europea y eludir así los aranceles a la producción
china. Aunque el corazón y el cerebro del coche seguirá siendo
importado: tanto el bloque motor como los sistemas de transmisión y la
electrónica principal llegarán ya ensamblados desde las plantas de Chery
en China.
Así se producen desde hace más de año y medio los modelos de las marcas chinas Omoda y Jaecoo, además de los de la renacida española Ebro.
Otro de los proyectos también responde a ese guion de resurrección de
antiguas factorías y marcas: las instalaciones de Santana Motors en
Andalucía. La española ha alcanzado un acuerdo el gigante estatal chino Beijing Automotive Group (BAIC) para convertirse en su socio exclusivo de comercialización y montaje en Europa gracias a la antigua fábrica en Linares (Jaén).
El resto de los casos se han anunciado en los últimos meses. Primero el de la llegada de Leapmotor
a la planta de Stellantis en Figueruelas (Zaragoza), que ha evitado de
esa forma el cierre definitivo. También a través de una empresa conjunta
(joint venture) con la propietaria de marcas como Peugeot,
Citroën, Fiat, Opel y Jeep, la compañía china fabricará vehículos
eléctricos en suelo español. Además, se estudia la posibilidad de
hacerlo lo mismo en la planta de Villaverde, en Madrid, cuyo futuro está
amenazado.
El gran desembarco de SAIC en Ferrol
A principios de junio se daba a conocer la noticia de que otro gigante automovilístico chino, SAIC, propietario de marcas como MG,
abrirá en Galicia en 2028 su primera fábrica de coches eléctricos e
híbridos en Europa, que se ubicará en el Puerto Exterior de Ferrol (A
Coruña). Con una inversión de 200 millones de euros, las obras
comenzarán en 2027 y se calcula que la planta, con tres instalaciones,
creará 1.300 empleos directos y 1.000 indirectos solo en la primera fase
dando forma a un futuro nuevo polo industrial en la provincia. Ocupará
los antiguos terrenos de la firma de tecnología y defensa española Amper. Su objetivo es producir 120.000 vehículos eléctricos al año.
Finalmente, el mes pasado se conocía que Ford y la china Geely sellaban una alianza estratégica mediante la cual el grupo propietario de Volvo, Lotus y Polestar compra una línea de producción de la fábrica de Ford en Almussafes (Valencia), una tercera parte de la planta y crean una joint venture para la producción de cinco modelos.
Y es posible que la llegada de productores chinos a nuestro país no
se quede ahí. En las últimas semanas circulan también informaciones
sobre BYD, el mayor fabricante del mundo de vehículos
eléctricos e híbridos enchufables, que estaría analizando la posibilidad
de levantar su segunda fábrica en el Sur de Europa en suelo español
tras haber puesto en marcha su primera factoría en Hungría.
El debate geopolítico, económico e industrial europeo
Este desembarco, sin embargo, abre un complejo debate geopolítico en
el seno de la Unión Europea y destapa las costuras de la estrategia
comercial común en el Viejo Continente. Mientras el Ejecutivo español y
las administraciones locales celebran la llegada de inversiones que
salvan el empleo de las factorías y aseguran el futuro industrial, desde
Bruselas se mira con recelo e incluso rechazo lo que consideran un
coladero legal.
El vicepresidente de Estrategia Industrial de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné,
ha sido claro al calificar de «inaceptable» que se utilicen las
factorías nacionales para esquivar los aranceles comunitarios a base de
«ensamblar coches chinos con componentes y personal de origen chino».
Una postura respaldada por el presidente de la patronal europea Business Europe, Fredrik Persson.
También por la asociación de fabricantes. La Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA)
y marcas rivales como el Grupo Volkswagen exigen reglas de juego
equivalentes, recordando que las firmas locales compiten en desventaja
frente a las potentes subvenciones estatales de Pekín.
Endurecimiento del sello ‘Made in Europe’ pero necesidad de oferta masiva de coches eléctricos
La UE ya prepara un endurecimiento de los requisitos para conseguir el sello Made in Europe,
con la exigencia de que el valor añadido generado en la región suba al
55% (frente al 45% actual); y que, además, el 70% de los componentes del
coche provengan de la cadena de valor europea. Además, de cara a 2027,
las baterías tendrán que contar con un pasaporte digital que certifique
que el 65% de sus celdas son de origen comunitario. Europa intenta así
frenar la jugada maestra de Pekín que amenaza con herir de muerte a la
industria automovilística europea.
Pero, a su vez, la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen,
sabe que la prohibición de vender coches de combustión en Europa en el
año 2035 hace obligatoria una enorme oferta de vehículos eléctricos
económicos. Una necesidad que, hasta ahora, no ha logrado ser respondida
por los fabricantes europeos.
Solo el tiempo determinará si la llegada de capital asiático supondrá
una transferencia tecnológica real que fortalezca el tejido industrial
español, o si nuestro país es solo el instrumento utilizado por Pekín
para desactivar la política arancelaria europea."
La embajada de Estados Unidos, que no los Hernádez y Fernández del CNI, nos está vendiendo hoy en las portadas de la sagaz prensa de Madrid que Fu Manchú va a construir una planta automovilística con mil empleos en Ferrol para espiar la fórmula secreta del lacón con grelos.
Lo que hay detrás de la noticia sobre el Fu Manchú espiando en Ferrol que publican al tempo El País y El Mundo es una preocupación que anida en muchas capitales. Tiene mucha razón @MacaesBruno: preocupa la industrialización en España y su liderazgo en Europa.
"(...) Varias fontes coñecedoras das negociacións entre SAIC, a Xunta e o
Goberno de España levan tempo advertindo da presión que exerce a dereita
europea e a parte máis dura do PP estatal coa súa posición contraria á
China, alertando mesmo do risco de seguridade que tería a
instalación dunha compañía de propiedade estatal chinesa ao pé de
instalacións militares españolas en Ferrol. Figuras relevantes
populares e algúns dos principais asesores de Feijóo levan tempo
insistindo no risco xeoestratéxico da presenza chinesa na ría ferrolá,
difundindo esa idea no Estado e na UE e acompañando e fomentando un
temor que xa estaba instalado en parte do Exército, como veñen de
confirmar as últimas informacións. (...)
O risco de espionaxe ao arsenal militar e ao estaleiro de Navantia, que
traballan con avanzados sistemas de combate dos EUA, preocupa en Defensa
e é unha das bazas que o Partido Popular leva empregando nos
foros económicos e ante as autoridades estatais e europeas para poñer
trabas á operación (...)
Ambos xornais (El País y El Mundo) dedican a súa portada á mesma información, xusto días
despois da crise humanitaria en Melilla e tras as críticas ao CNI ou as
diferenzas na análise da situación entre o Ministerio de Defensa e
outros departamentos do Goberno do Estado. (...)
Converter calquera investimento de China nunha cuestión de seguridade
"responde máis á rivalidade xeopolítica impulsada polos Estados Unidos
que a ameazas reais", din funcionarios chineses que cita El Mundo. (...)"
O
CNI filtra a prensa cousas do de Ceuta e movidas de SAIC en menos dunha
semana. Un Estado serio debería entrar coa apisonadora nese sitio. Non
podes ter aos servizos de intelixencia filtrando información coma se
fose iso un xulgado vendendo datos morbosos dun xuizo mediático.
Intentar
reventar desde dentro un proyecto industrial del que tu sacas provecho a
cambio de una palmadita en la espalda de potencias extranjeras (unas
porque son enemigas de China, EEUU, otras, Alemania, porque elimina
competencia) con una excusa peregrina Ole, CNI, @Defensagob 7:38 a. m. · 11 ago. 2026 ·1.681 Visualizaciones
Yo
prefiero que me espíe Confucio desde una fábrica de coches en Ferrol a
que me espíe George Washington desde una fábrica de blindados en
Asturias... 5:10 a. m. · 11 ago. 2026 ·280 Visualizaciones
Así
que China monta una gran fábrica de automóviles eléctricos en Ferrol
para...¡Espiar el astillero! Ni el lugar geográfico, ni la mano de obra
cualificada, ni la capacidad portuaria intercomunicada con las grandes
rutas marítimas son factores decisivos. ¿CNI o TIA (Mortadelo y
Filemón)?
Voces da dirección do PP defenden en diversos foros desde hai tempo os riscos de seguridade que supón a chegada de SAIC a Ferrol
De feito, algunhas
das voces que máis insisten en diversos foros estatais e internacionais
sobre a ameaza de seguridade que supón a presenza dunha empresa
propietaria do Estado chinés na ría de Ferrol forman parte da dirección
popular e das súas reunións semanais. Porque a apertura aos
investimentos impulsados por Pequín non é visto con bos ollos en filas
conservadores nin en moitos dos seus principais asesores. Tampouco nos
de Feijóo.
A
posición contraria do PP aos acordos do goberno de Sánchez con China é
coñecida e pública. "Comprometen o principio de autonomía estratéxica da
UE", encargouse de advertir a formación tras a última visita do
presidente español a Pequín. En privado e en diferentes foros, a chegada
de SAIC a Ferrol foi un dos acordos que máis criticou parte da
dirección dos populares.
O PP navega entre as
críticas aos acordos de España coa China, as voces da dirección que
recean da chegada de SAIC, o silencio de Feijóo e o entusiasmo de Rueda e
da Xunta
Así, as reticencias que agora disque amosan en Defensa sobre a chegada de SAIC a Galicia non son as únicas.
Desde hai tempo no PP estatal hai voces que, ao contrario que no PPdeG e
na Xunta de Galicia —onde a posición a favor do investimento chinés no
porto de Ferrol é clara—, recean da chegada da empresa automobilística,
en liña tamén coas posicións máis duras da dereita internacional e das
teses de Donald Trump e dos EUA, a quen hai quen ve tamén tras as
informacións publicadas este pasado luns.
De aí, explican outras
fontes, o silencio (incomprensible para moitos) de Feijóo respecto do
proxecto industrial para o norte galego. Nin unha palabra sobre o novo
futuro que se lle abre a Galicia —tampouco este mesmo luns nun acto en
Cabanas con Rueda, a poucos quilómetros de Ferrol— do que foi presidente
do país durante 13 anos e sobre unhas comarcas ás que desde o seu goberno se prometeran ducias de iniciativas arredor da aposta de Pemex que quedaron en fracaso e sospeitas. Mentres a Xunta mantén o seu entusiasmo con SAIC.
"Paranoia"
As
mesmas fontes consultadas por Praza.gal advirten de que o temor ou as
sospeitas que poidan vir do Estado Maior da Defensa (EMAD) non teñen que
ver coa posición do PP, aínda que coincidan. "Responde á típica
paranoia dun sector da defensa e da seguridade en España", din estas
fontes, que insisten en que a postura desta parte do Exército vai na
liña da de moitos dirixentes do PP e que iso explica o escaso entusiasmo
que Génova mostra desde sempre co proxecto de SAIC en Galicia. (...)"
"La alianza entre Ford y la china Geely fabricará cinco modelos y garantiza el futuro de la planta de Valencia.
“Un equipo, dos marcas, cinco vehículos”. Así ha resumido este jueves Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, el objetivo de la alianza con el grupo chino Geely,
presentada en la planta valenciana que abrió la firma estadounidense en
Almussafes hace 50 años. Se trata de una nueva empresa conjunta (joint venture) en la que Ford será titular de un 66% y el fabricante asiático, propietario también de marcas como Volvo o Smart, de un 34%.
El
acuerdo no solo garantiza el futuro de la factoría, que ahora produce
solo un vehículo, el Kuga, sino que tiene el propósito de llegar al
“máximo de su capacidad”. De modo que la actual plantilla de 4.200
trabajadores experimentará un importante aumento, han reconocido
Baumbick y Victor Yang, vicepresidente ejecutivo de Geely, ante los
medios de comunicación. No obstante, ambos han evitado cuantificar ese
incremento hasta que no se formalice el próximo año la empresa conjunta,
una vez reciba la aprobación de los reguladores. Hace 10 años, la
plantilla estaba integrada por 8.000 trabajadores.
El
acuerdo cuenta con el total beneplácito del Gobierno central y de la
Generalitat, que han facilitado su consecución con distintas ayudas. Los
presidentes del Ejecutivo central, el socialista Pedro Sánchez, y de la
Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, del PP, han encabezado
la nutrida comitiva oficial, integrada por varios ministros y
consejeros, que ha asistido al posterior acto de presentación del
acuerdo en el interior de la fábrica, ante centenares de expectantes
trabajadores.
Los empleados han prorrumpido en un
intenso aplauso cuando el presidente de Ford Europa les ha anunciado los
planes de fabricación de cinco nuevos modelos. También cuando Sánchez
ha hecho mención al Mecanismo RED aprobado por el Ejecutivo, que ha
permitido a Ford aplicar una especie de ERTE rotatorio para conservar
los puestos de trabajo cuando la incertidumbre se cernía sobre el futuro
de la planta. O cuando se ha aludido a la responsabilidad y compromiso
negociador de los trabajadores y de su comité de empresa, presidido por
UGT.
La plantilla pasará a formar parte de la nueva
empresa conjunta y mantendrá sus condiciones, ha asegurado Baumbick a
los periodistas. Ambos han rehusado también concretar las inversiones en
la planta o las cifras económicas de la operación. La fábrica de
Almussafes tiene capacidad para ensamblar 500.000 coches al año y ahora
no llega ni a 90.000. El plan es que tenga trabajo para 100 años, según
ha apuntado Baumbick.
Los cinco modelos aludidos serán tres de Ford y dos de Geely. Cada uno
mantendrá su marca. La firma del óvalo continuará con la producción del
actual Kuga, estrenará el ya previsto Bronco multienergía, adaptado a
Europa, en 2028; e incorporará un nuevo modelo crossover multienergía a partir de esa fecha, diseñado por Ford y desarrollado conjuntamente con Geely.Por su parte, la matriz china lanzará dos SUV eléctricos, todoterrenos, también a partir de 2028.
“La
nueva empresa conjunta fabricará vehículos de pasajeros multienergía de
Ford y Geely para el mercado europeo, ofreciendo así una mayor variedad
y valor a los conductores europeos. Europa es escenario de una de las
batallas competitivas más feroces de la industria automotriz mundial. La
creciente regulación, los altos costos operativos y una nueva
generación de competidores globales han redefinido el estándar de la
industria en cuanto a costos de fabricación, tecnología vehicular y
experiencia en software", señalan desde Ford.
Al
aunar el volumen de producción, “Ford y Geely maximizarán la capacidad
de la planta de Valencia, reducirán el costo de cada vehículo fabricado
allí y competirán en este nuevo estándar de gastos, al tiempo que
ofrecen “vehículos multienergía de clase mundial y fortalecen la
economía local de Valencia”, agrega la nota de prensa de Ford.
”Estamos
construyendo un sistema industrial flexible y rentable con un socio
capaz como Geely Auto. Juntos podemos aprovechar al máximo una planta de
primera clase con una gran fuerza laboral y alcanzar el nuevo referente
de costos de la industria", explica el presidente de Ford Europa.
Alex
Nan, vicepresidente de Geely Auto International Corporation, ha
incidido en que el cambio climático no deja margen para actuar de otra
manera que no sea la movilidad sostenible. Y ha asegurado que Geely
fabricará para Europa desde Europa, desde Almussafes, gracias a su
“extraordinaria capacidad”. También ha hecho un guiño a la cultura
española citando una frase célebre del filósofo José Ortega y Gasset:
“Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos
grandes empresas”.
Juanfran Pérez Llorca ha sostenido que
el acuerdo garantiza el futuro de los trabajadores de Ford y de los
“15.000 puestos de trabajo indirectos”, tras “la incertidumbre que ha
causado angustia”. “Con entendimiento se puede llegar a grandes
acuerdos”, ha añadido.
El presidente del Gobierno ha
destacado que las grandes decisiones industriales “necesitan suelo firme
en el que germinar y eso ofrece esta tierra”. Ha ponderado los
programas de ayudas a la electrificación y ha señalado que en el primer
semestre de este año, la venta de coches eléctricos a España ha crecido
un 40% y ya suponen uno de cada cuatro.
El
presidente del comité de empresa, Carlos Faubel, ha calificado el día
como “histórico”, después de sufrir la “tormenta perfecta en el sector
del automóvil, desde la pandemia”. Ha recogido el guante del CEO chino
parafraseando la cita de Ortega y Gasset sobre el hombre y “sus
circunstancias”, ha ponderado la importancia de la negociación colectiva
y el diálogo social y ha preguntado si se mantendrán las condiciones
laborales. El presidente de Ford le ha respondido que no habrá cambios
en este sentido, como había dicho con anterioridad ante los periodistas.
China se consolida en España
El
acuerdo supone un importante impulso para una fábrica que en los últimos
años ha perdido la producción de cuatro modelos (el Mondeo, S-MAX,
Galaxy y la Transit) y que sobrevivía a día de hoy con un único
vehículo, el Kuga. Dicho coche ha sido incapaz por sí mismo de asegurar
el empleo de una fábrica que entre 2020 y 2024 sufrió cuatro Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), lo que ha dejado la plantilla de Ford España en unas 4.300 personas.
El objetivo de la fábrica era aguantar hasta la llegada del nuevo modelo multienergía, el Bronco.
El acuerdo con Geely lo cambia todo y supondrá un extra de actividad
para una planta que entre 2019 y 2025 ha reducido su producción de
vehículos más de un 71%.
China, como gran potencia actual del motor global, aumenta así la apuesta por España como su gran polo de producción de coches para Europa,
puesto que, además de Geely con Ford en Valencia, Chery ya produce en
Barcelona, mientras que SAIC Motor (dueña de MG) lo hará en Ferrol. A su
vez, el mayor fabricante de baterías del mundo, la china CATL, está
levantando una gigafactoría en Zaragoza, que alimentará la producción de
eléctricos del grupo Stellantis (Peugeot, Opel o Citroën), un consorcio
que también producirá modelos de la marca china Leapmotor en su
factoría de Madrid.
De la visita a China de Pedro Sánchez se escribieron muchas críticas, pero acaba de garantizar el futuro económico de una parte importante de la provincia de València para 50 años.
El acuerdo de Ford y Geely en la planta de Almussafes (Valencia) demuestra la capacidad de España para atraer grandes inversiones y participar en el futuro de la movilidad. Una nueva etapa con más innovación, más capacidad tecnológica, más oportunidades y más empleo de calidad.
"A chegada de SAIC Motor a Ferrol, onde o fabricante chinés de vehículos eléctricos proxecta instalar a súa primeira fábrica en Europa,
abriu un novo escenario industrial para a comarca, mais, agora, tamén
provoca desconfianza nos ámbitos militares do Estado español. O
proxecto, presentado pola Xunta como o maior investimento internacional
chegado á Galiza nas últimas décadas, contempla un investimento inicial
de 200 millóns de euros, unha capacidade de produción de 120.000
vehículos anuais e a creación de arredor de 1.000 empregos directos.
A compañía, propietaria da marca MG e un dos maiores fabricantes de
vehículos eléctricos de China, prevé comezar as obras en 2027 e ter a
planta operativa antes de finalizar 2028. Ademais da fábrica no porto
exterior de Ferrol, os plans contemplan o desenvolvemento de industria
auxiliar no polígono de Mandiá e a instalación dun centro loxístico nas
Pontes, que podería sumar outros 300 empregos.
O desembarco de SAIC, porén, puxo tamén o foco na localización da futura fábrica. O
porto exterior atópase a uns cinco quilómetros do Arsenal de Ferrol,
unha das principais instalacións da Armada española no norte peninsular,
e das instalacións de Navantia, onde se constrúen e modernizan buques
de guerra. Segundo informacións adiantadas por El País e El Mundo,
o Exército español e o Centro Nacional de Intelixencia (CNI) terían
trasladado a súa preocupación pola presenza dunha "empresa propiedade do
Estado chinés" nas proximidades destas instalacións. Entre as "ameazas"
que lles preocupan figuran hipotéticos casos de espionaxe electrónica
ou ciberataques, así como a eventual exposición de información
relacionada coas actividades da Armada e da industria naval militar.
As advertencias prodúcense nun contexto de crecente rivalidade entre Estados Unidos e a China, coa
presenza de capital chinés en sectores estratéxicos europeos é cada vez
máis cuestionada desde os ámbitos militares e institucionais
occidentais. Así, tamén preocupa que a presenza dunha empresa chinesa na
entrada da ría poida afectar á consideración de Ferrol como "porto seguro para a OTAN e a Unión Europea",
ao situar o enclave nas proximidades dunha compañía dun Estado
considerado "rival sistémico" por parte de Washington e Bruxelas.
Desde Beijing, porén, a lectura é diferente e insisten en que os investimentos das empresas do país responden exclusivamente a criterios comerciais
e lembran que foron numerosos os Estados europeos que recorreron ao
capital chinés durante os peores anos da crise financeira para conseguir
investimento.
As advertencias do CNI e do Exército español a respecto de SAIC
contrastan coa permisividade e apoio ás bases militares que unha
potencia estranxeira, Estados Unidos, mantén aínda operativas en
Andalucía, concretamente en Morón (Sevilla) e Rota (Cádiz), con arredor
de 3.700 militares do país norteamericano despregados sobre o terreo."
"Gotion presenta sus plantas de baterías de Valladolid, en las que invertirá mil millones de euros.
La empresa china Gotion High-Tech, en
colaboración con la eslovaca Inobat, ha presentado este miércoles su
proyecto de construcción en Valladolid de dos gigafactorías pioneras
destinadas a cubrir toda la cadena de suministro de baterías para
vehículos eléctricos en territorio europeo y que tendrán un valor
cercano a los mil millones de euros, con mil empleos estables.
Una delegación de la tecnológica llegada
de China ha expuesto, junto a los ministros de Transportes y de
Industria, Óscar Puente y Jordi Hereu, respectivamente, un proyecto que
ha obtenido subvenciones públicas que suman 138,21 millones de euros a
cargo del PERTE VEC V de 2026.
A largo plazo
«Los peces no van solos del mar a la
cesta, hay que tirar la caña. Muchos se escapan y vuelven al mar, pero
no es el caso. Este pez ya está en la cesta», ha afirmado durante la
presentación el ministro y exalcalde de Valladolid, Óscar Puente, en
alusión al proyecto empresarial de Gotion.
El vicepresidente de Gotion, Fu Zhou, ha
asegurado que tienen una «visión a largo plazo en España», de la mano de
las administraciones, para convertir a este proyecto en una «referencia
en Europa de la transición energética».
El complejo, que comenzará a construirse
en 2027, ocupará una superficie de 700.000 metros cuadrados y se
desarrollará en dos fases: una primera destinada al reciclaje de hasta
200.000 toneladas anuales de baterías y una segunda para fabricar otras
200.000 toneladas de cátodos, el componente que concentra alrededor del
60 % del valor de una batería.
La empresa prevé crear unos 2.500 empleos
durante la construcción de las instalaciones y un millar de puestos de
trabajo estables en la primera fase de explotación, con el objetivo de
levantar una planta “con cero emisiones” y convertir Valladolid en un
referente europeo de la movilidad eléctrica.
Una planta “única” en Europa
Puente ha defendido que el proyecto no
consiste simplemente en construir “dos fábricas de baterías”, sino en
implantar una instalación que “no existe en ningún otro lugar de
Europa”.
Según ha detallado, la producción de
cátodos permitirá completar la cadena de valor del vehículo eléctrico en
el continente y reforzar la competitividad de la industria europea
gracias a una estrategia que combinará el reciclaje de baterías con el
aprovechamiento de materias primas procedentes de Marruecos.
Puente ha atribuido el éxito de la
operación al trabajo desarrollado durante estos años, pero también a
factores como la disponibilidad de energía limpia y competitiva en
Castilla y León, el ecosistema industrial de la automoción, los fondos
europeos y una estrategia de colaboración con China.
«A vosotros os toca cocinar el pez y
ponerlo en la mesa», ha afirmado dirigiéndose al Ayuntamiento de
Valladolid y a la Junta de Castilla y León, de quienes ha dicho no tener
dudas sobre su implicación para hacer realidad el proyecto.
El Gobierno destaca la “solvencia” del proyecto
El ministro de Industria, Jordi Hereu, ha
subrayado que las ayudas concedidas a Gotion responden exclusivamente a
la elevada calidad técnica de una iniciativa que ha obtenido de forma
definitiva 138,2 millones de euros del PERTE del Vehículo Eléctrico y
Conectado.
De esa cantidad, 82,3 millones se
destinarán a la planta de reciclaje y recuperación de materiales, y
otros 55,9 millones a la futura fábrica de cátodos.
Hereu ha considerado que la implantación
del grupo chino convertirá a Valladolid en uno de los grandes “hubs”
europeos de la movilidad eléctrica y permitirá completar en España toda
la cadena de valor de las baterías, “el corazón del vehículo eléctrico”.
"El
adjunto al director de 'La Vanguardia', Enric Juliana, y el periodista
en 'El Confidencial' y ensayista Esteban Hernández, autores del libro
'Viaje a un Nuevo Mundo', analizan la posición internacional de España
en un mundo atravesado por China, Trump, Alemania y la crisis de la
socialdemocracia. "El problema es que a veces, teniendo razón, te pueden
descalabrar", advierte Juliana sobre la política exterior de Pedro
Sánchez y sus costes posibles.
Hay libros que ayudan a entender un momento, y otros que obligan a ordenar el desorden. Viaje a un Nuevo Mundo, de Enric Juliana y Esteban Hernández, publicado por el excelente sello Arpa
–una editorial que se ha vuelto imprescindible hoy en día para el
ensayo, el pensamiento crítico y el debate político–, pertenece más bien
a esta segunda categoría. Durante mi conversación en Madrid, el adjunto
al director de La Vanguardia y el periodista y ensayista de El Confidencial acaban
haciendo una cartografía de ese cambio de época: Juliana y Hernández
van de la política exterior de Pedro Sánchez a la presión de China, de
la crisis alemana a Marruecos, y de la recomposición de la derecha
europea al agotamiento de la socialdemocracia. "En el orden internacional se han roto muchos conceptos",
advierte Juliana, antes de situar la política exterior española dentro
de una tensión más amplia entre la política interna y el nuevo
equilibrio global.
El diálogo gira también sobre Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Vox y
el papel que puede jugar España en una Europa cada vez menos
cohesionada. Hernández recuerda que "la política exterior ofrece pocos
réditos en la política interna", mientras Juliana alerta de que el
próximo Gobierno español se enfrentará a la política que viene: "Europa
pedirá a Feijóo no incendiar Catalunya y que una fórmula portuguesa —un
PP en minoría sostenido de algún modo por PSOE, PNV o sectores
catalanes— podría aparecer si el PSOE queda muy debilitado".
Hernández, en cambio, ve una derecha europea cada vez más convergente en
inmigración, atlantismo, austeridad, defensa y energía, y cree que PP y
Vox podrían encajar en ese marco. En el fondo, ambos describen un
escenario en el que España ya no puede pensar su política nacional al
margen del mundo: "la geopolítica no puede aislarse de la política
nacional", resume Hernández.
¿Qué imagen internacional creen que tiene hoy España?
Enric Juliana (E. J.): En una reciente portada del dominical de The Guardian
aparecían varios primeros ministros europeos flotando con salvavidas en
el mar. España llama la atención en algunas cosas, pero no está en un
foco muy permanente. Quizá en Italia, donde la izquierda reivindica a
Pedro Sánchez, Meloni ha buceado en el interior de la política española
para poder crear un discurso alternativo al del presidente del Gobierno
español. En Francia he visto en fechas recientes algunos artículos en la
prensa conservadora que dicen que España no es lo que parece y que
también tiene sus problemas.
Este ensayo de política exterior semiautónoma que se está haciendo llama
un poco la atención y, a la vez que llama la atención, preocupa a
algunas instancias. Pensemos, por ejemplo, en la cuestión de China.
Evidentemente, los alemanes no están tranquilos con esto. Y no sé si los
franceses tampoco.
Esteban Hernández (E. H.): La valoración de la acción
exterior española variará a medida que cambie Europa. Conforme la
política europea adopte otra configuración, la posición española quedará
más fuera de juego o más integrada, sobre todo porque el Gobierno
español ha basado buena parte de su acción exterior en la buena relación
con la Comisión.
"Conforme la política europea adopte otra configuración, la posición española quedará más fuera de juego o más integrada"
También
hay un papel simbólico en el plano internacional, cuya valoración
depende del entorno en el que se reciba. Para los progresistas
latinoamericanos, es una baza interesante; para la derecha
latinoamericana, un problema que hay que superar. En todo caso, refleja
tendencias de la esfera occidental que ya están presentes en España.
En tiempos de agitación, una postura interesante en un momento puede
volverse complicada en otro y volver a adquirir interés más adelante.
Existe, además, una tensión político-ideológica significativa orientada a
restar espacio a los partidos socioliberales dentro y fuera de Europa.
Es muy difícil que Sánchez se sustraiga a esa tendencia.
¿Están los dos grandes partidos políticos de España más lejos que nunca en cuanto a elementos fundamentales de la política exterior?
E. J.: En el orden internacional se han roto muchos
conceptos. Lo que ha pasado en España no es ajeno a lo que está
ocurriendo en la escena internacional. Si hace un año nos explican que
Estados Unidos lanza una guerra y al cabo de tres meses la tiene que
cerrar deprisa porque se le cae el andamiaje de las elecciones de
noviembre, no nos lo creemos. Y unos que tenían que desaparecer de la
faz de la tierra ahora están celebrando la victoria. Nos sentimos
confusos en la asimilación de lo que está pasando.
En lo que se refiere a la política exterior española, pienso que hay un
viejo principio, que citan mucho los diplomáticos, según el cual no
puede haber una política exterior sólida si no hay solidez en la
política interna. La política interna determina la política exterior y
viceversa: si la política exterior tiene fuerza, refleja la política
interior.
Pedro Sánchez ha querido jugar un papel de capitán de lo que queda de la
socialdemocracia e intenta maximizar este capital político en la escena
internacional sin acabar de traspasar las líneas peligrosas, pero
forzando. Jugar al límite sin traspasar la línea.
E. H.: A partir de 2004 se produce una ruptura muy
significativa en la política exterior española, que se corresponde con
la ruptura interna. El giro hacia Estados Unidos y hacia Bush que había
tejido Aznar queda interrumpido con la llegada de Zapatero al poder, y
España vuelve a resituarse en el eje europeo franco-alemán. Esto perdura
en la memoria de muchas instituciones, mientras se quiebra también la
política interna.
Desde entonces, ya no ha sido igual. Llega la crisis, aparecen nuevos
partidos, se acumula toda la agitación y resulta muy difícil construir
una mirada hacia fuera, porque casi todos los partidos han mirado hacia
dentro, hacia la conservación del poder nacional. Esa ha sido la
prioridad fundamental hasta que Sánchez ha intentado jugar un papel
autónomo de España, también en el ámbito ideológico y fuera de nuestras
fronteras, como capitán de la socialdemocracia.
Pero llevamos ya más de veinte años de ruptura. Este momento, además, es
especial porque la fractura ya no se da únicamente entre partidos. No
solo se ha roto el consenso entre partidos, que ya era bastante
inestable antes, sino que hay movimientos de fondo en el plano
internacional, como vemos en Europa. Hay un desplazamiento significativo que
está dejando poco espacio a los socialdemócratas. A ello se suma un
deterioro institucional y político muy relevante en Occidente y también
en España: el alejamiento de la ciudadanía respecto de la política, el
descontento y, por tanto, la posibilidad de que surjan movimientos
perturbadores frente a los consensos establecidos. Durante un tiempo
tuvimos una ruptura más o menos controlada, con la aparición de nuevos
partidos y consensos débiles; ahora aparece también la amenaza de la
inestabilidad inherente a sociedades descontentas.
"Pedro Sánchez ha querido jugar un papel de capitán de lo que queda de la socialdemocracia"
E. J.:
Esta política autónoma, semiautónoma, presenta riesgos objetivos. Y yo
la pregunta que me hago a la luz de los acontecimientos actuales es: ¿ha
hecho el presidente una evaluación realista y de riesgos del mundo?
Será uno de los elementos que se deberá tener en el balance del mandato.
Es algo fundamental en todos los ámbitos, en la vida de las personas,
de las organizaciones y de las instancias de todo tipo.
En este sentido, ¿cuáles son los costes que están por llegar?
E. H.: Comenzaría refutando la idea de que Sánchez
sigue una política plenamente autónoma. Está vinculado a corrientes
políticas e ideológicas estadounidenses, aunque son las corrientes
perdedoras. Hemos visto su relación con Soros y con distintas figuras
del ámbito demócrata estadounidense, un espacio que ahora podría tener
alguna opción de resurgir por la debilidad interna de Trump.
Sánchez no ha hecho una política en el vacío. Su orientación coincide
con la de buena parte de los demócratas estadounidenses, especialmente
los situados alrededor de Kamala Harris y Biden. Por tanto, las
consecuencias dependerán también de los cambios en el orden
estadounidense y europeo durante los próximos años. Resulta muy difícil
que Estados Unidos cambie de dirección, incluso si los demócratas
vuelven al Gobierno. Las transformaciones ya están en marcha y la
historia reciente muestra que, cuando se consolidan, es difícil
revertirlas.
"[Sánchez] está vinculado a corrientes políticas e ideológicas estadounidenses, aunque son las corrientes perdedoras"
Sánchez,
además, no está solo. Según el nivel de apoyos que tenga, las
consecuencias serán unas u otras. Ese es un primer factor. El segundo es
qué tipo de política harán PP y Vox si llegan al poder. Damos por
descontado que ambos girarían las posiciones internacionales, y eso
también tendría consecuencias para España. Si ese giro implica una
integración fuerte en la tendencia dominante, esas consecuencias pueden
ser mucho menos agresivas. Es un escenario muy abierto.
E. J.: Hay un aspecto concreto, pero me parece
significativo de estos días. Posiblemente, cuando aparezca publicada la
entrevista, solo faltará el voto en el Senado –ya se habrá votado
favorablemente en el Congreso– para la ratificación del Tratado de Amistad con Francia,
firmado en enero de 2023. Han pasado tres años y no ha sido ratificado
por España todavía. Francia lo hizo, no sin alguna discusión
parlamentaria, y en España queda rechazado porque quería incluir como
novedad simbólica la posibilidad de que los ministros de ambos países
puedan participar periódicamente en reuniones de los consejos de
ministros del otro país.
Vox clava la bandera soberana y el PP se mueve en esa dirección.
Puigdemont le quiso hacer pagar a Sánchez aquello: Sánchez quiso firmar
el tratado en Barcelona y en la montaña de Montjuïc. De manera
simbólica, le decía a Macron: "tengo a Barcelona a mis pies, el
independentismo ha sido derrotado". Ahora imaginémonos si esto sigue
bloqueado. En tal caso, se abre casi un conflicto diplomático con
Francia, que es uno de nuestros principales aliados.
¿Marruecos podría ser una de las próximas consecuencias de la política autónoma o semiautónoma? Esta pregunta me la suscita la entrevista en ABC al líder del Frente Polisario.
E. J.: Permítame una ironía: creo que el líder del
Frente Polisario, hace un año, ni en sueños podía imaginar que sería
entrevistado por un diario como ABC. Y eso también nos da una
medida de cómo están las cosas. No sé hasta qué punto Marruecos está hoy
interesado en la caída abrupta de Sánchez, sinceramente. Por un motivo:
porque yo creo que el Partido Popular, incluso Vox, pero sobre todo el
Partido Popular, mantendrá básicamente inalterada la política
relacionada con Marruecos.
"El líder del Frente Polisario, hace un año, ni en sueños podía imaginar que sería entrevistado por un diario como 'ABC'"
Es verdad que cuando te has puesto el vestido de torero frente a Rabat, pues algún pase de torero tendrías que hacer, ¿no? Marruecos es un país que está creciendo,
que está adquiriendo fuerza, que tiene un aparato estatal que funciona y
que sabe procesar la información; tiene mucha información. La pregunta
para mí es si hoy el Gobierno de Marruecos quiere al PSOE destruido.
¿Ven una vinculación clara entre estar haciendo una política
semiautónoma o autónoma y el hecho de que quien la hace considera que
esto puede tener un rédito electoral para él?
E. H.: En general, la política exterior ofrece pocos
réditos en la política interna. Lo relevante aquí es hasta qué punto
Sánchez logra plantear estas elecciones como algo existencial, incluso
para la izquierda y no solo para él. También importa en qué condiciones
llega a esos comicios para defender esa postura. Si llega con la
expectativa de que es posible repetir gobierno, los resultados serán
unos. Si llega en un escenario en el que la derrota ya se da por
descontada, el golpe puede ser revelador. Desde ese punto de vista,
salvo que consiga elevar el debate a un plano existencial, una política
exterior autónoma no le dará rédito interno, o le dará muy poco.
E. J.: En la Unión Europea hoy cada país tiene más prioridad nacional.
El propio concepto de política autónoma es equívoco, porque viene a dar
por supuesto que todos los demás están disciplinados alrededor de una
única línea, y hoy en Europa vemos que no es exactamente así. Cada uno
de los países europeos tiene su política exterior y esta cuestión se ha
acentuado.
Alemania empieza a decir: "Alemania primero". En Francia tenemos el
ejemplo reciente del fracaso del avión de combate europeo. Dicen: "Yo no
puedo rebajar la presencia de mis intereses en este proyecto a partir
de aquí y este ha de ser un avión de combate que se base en el Rafale
francés". Hasta hace dos o tres meses la política italiana decía: "Oye,
nosotros somos el puente con Estados Unidos". España lo que ha hecho es
una política exterior autónoma a la izquierda, mientras que los otros la
hacían a la derecha, para decirlo en términos que nos podamos entender.
Y todas tienen una clave interna.
Este es el mosaico. La cuestión es cuál de estos virajes acaba teniendo
éxito y cuál fracasa y choca contra la pared. En el plano discursivo,
podríamos decir que, en algunos elementos básicos de su diagnóstico, los
hechos le dan la razón a Sánchez. Ya sea con Irán, ya sea la relación
con Israel. El problema es que a veces, teniendo razón, te pueden
descalabrar. Y esta es la disyuntiva en la que se encuentra.
"Salvo que consiga elevar el debate a un plano existencial, una política exterior autónoma no le dará rédito interno"
E. H.:
España está desarrollando una política autónoma limitada en lo que se
refiere al fortalecimiento interno del país. Mientras Alemania, Francia e
Italia, dentro de sus posibilidades, intentan impulsar los elementos de
su economía y de su futuro con mayor recorrido, España ha apostado por
una política en la que el exterior pesa mucho. El crecimiento español
depende fundamentalmente de dos factores: la atracción de turistas y la
atracción de mano de obra. Los vínculos exteriores están siendo sólidos,
tanto con Europa como con China, pero no hay un fortalecimiento interno
equivalente. A medida que varíe la coyuntura general, esto puede
complicarse. La política exterior autónoma de España se dirige a generar
más lazos hacia fuera. Alemania y Francia no están haciendo exactamente
eso.
En segundo lugar, conviene preguntarse qué tipo de política autónoma
puede hacer Europa y qué margen tienen los países europeos. El caso de
Irán es significativo, porque es otro ejemplo de lo ocurrido hasta ahora
con Trump. Los grandes perdedores de la guerra con Irán han sido los
países aliados de Estados Unidos en el Golfo. Del mismo modo, en la
guerra arancelaria los grandes perjudicados no han sido China ni Rusia,
sino los europeos. Por eso también hay cierta desconfianza: ser aliado
estadounidense ya no genera réditos especiales. En la Guerra Fría sí los
generaba, pero en este momento de inestabilidad todos miran con
desconfianza, y los países con cierta potencia y rigor intentan modular
su posición.
En tercer lugar, Enric señalaba antes la necesidad de unir la política
exterior con la interna. Si no hay una política interna fuerte, es muy
difícil tener una política exterior fuerte.
Eso suele ser así salvo para los imperios.
El Imperio romano tuvo épocas de enormes debilidades interiores que
compensaba con la expansión exterior. También le ocurrió al Imperio
británico. Estados Unidos no puede expandirse territorialmente, pero sí
puede expandir sus capacidades. Es decir, sus capacidades de conquista
ya no son únicamente militares ni consisten en llegar a un territorio,
tomarlo y quedarse con él. Sus capacidades de expansión ya no consisten
en una conquista militar clásica —llegar a un territorio, tomarlo y
quedarse con él—, sino en una expansión tecnológica: "Vas a utilizar mis
plataformas militares, vas a estar conectado con mi ejército y con mis
finanzas". Eso es lo que está intentando fundamentalmente Trump.
En este contexto, en el que las finanzas, la tecnología, las armas y la
energía provienen, en gran medida, de Estados Unidos, ¿qué capacidad de
acción autónoma tiene un país si depende de Estados Unidos? Esa es la
pregunta que se están haciendo en Alemania y también en Argentina,
aunque de una manera distinta. Argentina está absolutamente vinculada a
la tecnología estadounidense, pero ese es el juego en el que estamos
todos.
En el caso de España, la estrategia ha consistido en desarrollar una
política relativamente autónoma orientada hacia la actividad exterior,
con el objetivo de conservar y diversificar sus conexiones
internacionales. Según esas conexiones se cierren o se amplíen en los
próximos años, España tendrá una capacidad de actuación mayor o menor.
¿Por qué habíamos hablado tan poco de China en España hasta hace
relativamente poco? ¿Ha ido colocándose en una esfera pro-China?
E. J.: Es un factor que también sucede con otros temas
como el de Ucrania y Rusia. Aquí influye la lejanía geográfica. España
no vive con la misma intensidad algunas percepciones sobre la política
internacional que se tienen en la gran Unión Europea. No creo que pueda
decirse que España haya sido silenciosamente pro-China hasta hace dos
años.
Pongamos un ejemplo: el primer gobierno de Giuseppe Conte en Italia
firmó un acuerdo para formar parte de la Ruta de la Seda. Los americanos
entraron en shock. Entonces era el primer mandato de Trump,
que daba apoyo a un Salvini que lo adulaba constantemente. Pompeo, el
secretario de Estado en aquel momento, dijo: "Esto no puede ser". Bueno,
este gobierno de coalición duró un año y medio. Después de este, se
formó otro gobierno del M5S con el Partito Democratico. Algunas de esas
cosas empezaron a corregirse. Luego vino el Gobierno Draghi. Las
primeras palabras de Draghi en el Parlamento italiano cuando pide la
confianza son: "Italia va a volver a tener una política exterior
rigurosamente atlántica". Y, cuando llega Meloni, se ve obligada a
ponerse a los americanos a los pies, por lo que el acuerdo con China
quedó cancelado. Para ellos era complicado, pues significaba entrar en
una cierta tensión con China siendo la italiana una economía
exportadora.
En paralelo a la adhesión de Italia a la Ruta de la Seda, los chinos
ofrecieron a España entrar. Y, durante los primeros meses del Gobierno
Sánchez, con Josep Borrell como ministro de Exteriores, lo descartó.
Este me parece que es un dato interesante, porque es verdad que España
ha hecho aproximaciones muy claras a China, pero no ha hecho bandazos.
Porque, ¿cuál es la impronta de la política de la economía española? La
búsqueda de inversiones exteriores.
"El primer gobierno de Giuseppe Conte en Italia firmó un
acuerdo para formar parte de la Ruta de la Seda. Los americanos entraron
en 'shock'"
Los dos últimos
viajes de Sánchez a China han tenido además como contrapartida varios
proyectos de fábricas de automóviles chinos en España. Estamos en otra
fase y ahora vienen tiempos más complicados para la relación con China.
La balanza comercial Unión Europea-China se está desequilibrando mucho
en favor de la economía china. Ellos venden cada vez más en Europa.
Habrá una reacción adversa de la UE ante la invasión de productos
chinos. Habrá tensiones y esa tensión repercutirá en España. Atención,
atención.
Creo que el próximo Gobierno español, sea cual sea su composición,
recibirá fuertes presiones para corregir la actual política de
aproximación a China. Creo que ese será uno de los ejes fundamentales de
la política exterior. Sin el tema China creo que no se acaban de
entender algunas cosas que están pasando actualmente en España. Cuando
hay una Guerra Fría, y estamos en una Guerra Fría, acercarse al otro lado tiene sus riesgos. ¿Era consciente José Luis Rodríguez Zapatero de los riesgos que corría acercándose al otro lado en Venezuela y China?
El PSOE de 1977 nunca se acercó al otro lado. Insinuó de manera
equívoca que estaba en contra de la permanencia en la OTAN y después
dio el volantazo. Insisto: estamos ya en la Segunda Guerra Fría y lo que
está pasando hoy en España tiene que ver con ello.
E. H.: Conviene situarlo en un contexto determinado.
Antes China no era un peligro, sino una oportunidad. No fue un problema
cuando entró en Latinoamérica a través de las materias primas, y Estados
Unidos no ejerció una presión especial para evitarlo. Pero llegó un
momento en que Washington planteó que, para la batalla en el Pacífico,
necesitaba recuperar su esfera de influencia. Lo que vemos en
Latinoamérica es una sucesión de gobiernos de derecha o de extrema
derecha. En esa esfera de influencia, una de las exigencias de Estados
Unidos es el alejamiento de China, no solo de Latinoamérica, sino
también de Europa.
"Una de las exigencias de Estados Unidos es el alejamiento de China, no solo de Latinoamérica, sino también de Europa"
El
problema es que China no solo es una potencia exportadora, sino también
inversora. Estados Unidos está exigiendo que las inversiones vayan a
parar a su territorio, y buena parte del capital se dirige a la esfera
financiera estadounidense en lugar de a la esfera europea para producir
inversión. En la brecha entre una gran potencia que exige y otra que
ofrece, aunque sea con condiciones discutibles, muchos países se acercan
a la potencia que ofrece. Esa ha sido la esencia del desarrollo chino
fuera de sus fronteras.
¿En qué medida les preocupa la situación de Alemania en el marco
del contexto europeo y de la capacidad de Europa de tener más cuotas de
unidad en ciertos ámbitos?
E. J.: No debemos olvidar nunca que, al concluir la
Segunda Guerra Mundial, había opiniones de sectores de peso en Estados
Unidos coincidentes con los soviéticos, incluso con los franceses, de
que se tenía que impedir que Alemania volviese a ser potencia
industrial. Esta era una manera de impedir el rearme alemán, pero la
propia situación de ruina europea aconsejó a los norteamericanos ayudar a
Alemania para poder recuperar la situación social europea, para evitar
conflictos sociales, para no tener que pagar ellos o pagar menos.
Alemania, a medida que va recuperando fuerza en términos económicos, no
ha dejado nunca de operar en base a sus intereses. El proceso de la
Unión Europea es un proceso que le interesa para fortalecerse. La
reunificación se hace aceleradamente, aprovechando la emoción del
momento histórico.
"Alemania, a medida que va recuperando fuerza en términos económicos, no ha dejado nunca de operar en base a sus intereses"
Por
lo tanto, Alemania fue haciendo políticas que la fortalecían y les
ponía la bandera de Europa. Hoy esto es muy complicado de hacer por dos
motivos. Uno, objetivo, podríamos decir, es que en un lapso de tres años
se han encontrado con unos problemas descomunales. Ha fallado la base
energética, ya que, después de Ucrania, la segunda víctima de la guerra
de Ucrania es la economía alemana. Además, la relación comercial con
China se complica. En lugar de vender hoy coches eléctricos alemanes a
las puertas de China ocurre lo contrario. Los chinos están vendiendo en
Alemania.
Se dan cuenta de que han invertido poco en infraestructuras y de que es
el país de la ingeniería, pero no es el país de la tecnología digital.
Además, desde el punto de vista social, la vieja división existente
entre este y oeste se agudiza, adquiere una traducción política
explícita con la Alternativa por Alemania, AfD, que se convierte en el
partido de la protesta primero del este y ya de toda Alemania.
También se produce otro proceso que a mí me cuesta más descifrar, pero
que creo que es muy importante: la actual generación joven ya no acaba
de entender por qué el peso de la culpa ha de seguir pesando sobre sus
hombros. Todo esto lo ponemos en la coctelera, lo agitamos y nos sale
una Alemania nerviosa, inquieta, insegura, que lo que necesita ahora
sobre todo es fortalecer su musculatura. La cuestión es si Alemania
podrá seguir siendo en los próximos veinticinco años la potencia
económica que ha sido.
"Si en algún momento en Alemania llegan a la conclusión o
creen que no tienen otra opción que desvincularse de la Unión Europea,
la Unión Europea se puede despedir"
En
caso de que no lo pudiese ser, ¿qué pasa? 80 millones de habitantes en
el centro, con área de influencia en el corazón del este de Europa y en
el norte. Es la tentación que podría tener Alemania de convertirse en
una potencia regional circunscrita al centro, norte y parte del este de
Europa. Si en algún momento en Alemania llegan a la conclusión o creen
que no tienen otra opción que desvincularse de la Unión Europea, la
Unión Europea se puede despedir.
E. H.: La actitud de Estados Unidos ha consistido en
imponer las reglas del juego para exigir más a sus aliados,
especialmente a Alemania, uno de sus socios más prósperos. El mensaje de
Washington es claro: recibir más sin ceder nada. A su vez, Alemania
reproduce esa misma dinámica con sus socios europeos tradicionales,
adoptando una postura de "menos Europa y más Alemania".
Apostar verdaderamente por "más Europa" exigiría alcanzar la llamada autonomía estratégica: independencia en áreas clave como la tecnología,
los recursos y la capacidad militar. Esto implicaría, necesariamente,
poner límites y entablar una negociación firme —incluso rebelde— con
Estados Unidos. Sin embargo, es un coste político que Alemania no está
dispuesta a asumir en este momento.
También hay que tener en cuenta un tercer factor: durante la
globalización, Alemania no solo fue la gran ganadora económica, sino que
también se erigió en referente de superioridad ética y moral por sus
valores y su visión del mundo.
Nadie creyó tanto en la globalización como Alemania. Mientras potencias
como China o Estados Unidos actuaban siempre pensando en sus propios
intereses, Alemania asumió que podía hacer lo mismo apoyándose en su
dominio sobre Europa, que le proporcionaba un entorno a medida.
"El mensaje de Washington es claro: recibir más sin ceder
nada. A su vez, Alemania reproduce esa misma dinámica con sus socios
europeos tradicionales"
Sin
embargo, cuando se han puesto a prueba sus capacidades, han quedado al
descubierto sus debilidades actuales: la falta de capacidad militar, la
fuerte dependencia energética del gas exterior y el hecho de que China
siga enfocada únicamente en su propia expansión comercial. Como señalaba
Enric, esta vulnerabilidad alemana es un dardo directo al corazón de
Europa.
Llegados a este punto, existe un riesgo real de fragmentación. Al igual
que la Unión Soviética acabó desintegrándose porque Rusia decidió que le
resultaba más rentable caminar sola que cargar con el resto de las
repúblicas, a la Unión Europea podría ocurrirle exactamente lo mismo si
Alemania opta por esa vía.
Creo que Europa pidió a Pedro Sánchez, cuando llegó al Gobierno,
dos cosas importantes. Una era que Podemos no siguiera subiendo. La
otra era Catalunya. Considero que Pedro Sánchez ha tenido éxito en las
dos. ¿A qué se enfrenta Feijóo en el ámbito europeo e internacional con
Vox en los sesenta diputados en las encuestas?
E. J.: Efectivamente, Sánchez tenía dos demandas
estratégicas con sello europeo: frenar a Podemos y calmar la situación
de Catalunya. Sánchez ha neutralizado a Podemos y ha calmado Catalunya.
En el primer caso, basta ver la actual aritmética parlamentaria. En el
segundo, la ley de amnistía está a punto de ser validada por la justicia
europea. Puigdemont aún sigue en Bruselas, pero ya vemos a Junts
haciendo vuelos acrobáticos con el PP en el Congreso. Eso era
inimaginable hace dos años. Bueno, he de decir que hace dos años avisé:
entre la bruma ya se veía venir un acercamiento Junts-PP.
Otra cosa es que Junts no pueda hoy votar una moción de censura
encabezada por Núñez Feijóo, y este aún tiene reparos a la hora de
viajar a Catalunya. No quiere mostrarse amable: ahí está Vox, vigilando.
Sánchez ha serenado Catalunya, la historia se lo reconocerá, pero la ley
de amnistía ha tenido costes para el PSOE. Amnistía significa "todos
dentro". Y este "todos dentro" lo estamos viendo estos días: esas ganas
de pactar de nuevo entre Junts y el PP. He ahí un acontecimiento
histórico.
Europa le pedirá a Feijóo que no estropee lo que se ha arreglado en Catalunya. Es decir: "No le pegues fuego a Catalunya".
"Me llamó mucho la atención el hecho de que Feijóo no
asistiera al acto de la Sagrada Familia hace unos días en Barcelona. Es
inexplicable"
En este aspecto me llamó mucho la atención el hecho de que Feijóo no asistiera al acto de la Sagrada Familia hace unos días en Barcelona.
Es inexplicable. Está muy claro que aquello no era solo un acto
religioso. Resultó ser muchísimo más y el líder de la derecha española
no está en ese instante. Y luego aquí va a haber una cuestión de
alineamientos. Considero que, de entrada, en el caso de que Feijóo
presidiese el Gobierno de España, buscaría básicamente una fuerte
sintonía con el canciller alemán.
E. H.: Actualmente, Occidente atraviesa un proceso de
tensión interna dentro del bloque conservador para definir qué facción
lidera la derecha. Sin embargo, en toda Europa se observa una clara
convergencia de posturas. En Italia, Giorgia Meloni proviene de la derecha radical,
pero ha forjado acuerdos estables con el sector tradicional. En
Alemania, Friedrich Merz representa a la derecha clásica, pero está
adoptando medidas propias de la derecha radical. Y en Francia, Jordan
Bardella busca exactamente lo mismo: integrar a la derecha moderada en
su proyecto político.
Más allá de las diferencias de intensidad, todas estas corrientes comparten una agenda común:
políticas más duras contra la inmigración, alineamiento exterior
inequívocamente atlantista y un programa económico basado en la
austeridad, el saneamiento de las cuentas públicas y el aumento del
gasto en defensa. En el ámbito energético, ambas facciones muestran
reticencias hacia las políticas verdes y defienden la energía nuclear,
así como un uso prolongado de los combustibles fósiles.
"Más allá de las diferencias de intensidad, todas estas corrientes comparten una agenda común"
En
España, tanto el Partido Popular como Vox suscribirían estas líneas
generales. Por tanto, el peso específico de cada partido en una
hipotética coalición no alteraría el rumbo general de la economía o de
la política exterior; solo cambiarían la intensidad o los portavoces
concretos. La única excepción relevante sería la política interior, por
ejemplo la gestión de Catalunya, donde una mayor influencia de Vox sí
marcaría una diferencia sustancial.
E. J.: Existían dos demandas tácitas, de esas que nunca
figuran en los documentos oficiales, pero que son muy reales: "Frenen
esto y resuélvanlo", en aras de la estabilidad. Durante un tiempo, Pedro
Sánchez y la línea política que representa el Partido Socialista
resultaron ser muy funcionales para dar respuesta a esa exigencia
estructural.
Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos ahora es si los problemas
que atraviesa Sánchez actualmente se deben, al menos en parte, a que esa
"funcionalidad" se ha agotado. El trabajo que se le pedía ya está
hecho. Ahora, los elementos que él introduce en la ecuación política
europea resultan contradictorios con los intereses de Bruselas.
La Europa que en su momento le exigió ciertas políticas a Pedro Sánchez
ya no es la misma de hoy. Se trataba de un ciclo con una lógica
particular, donde existía un consenso europeo y el Gobierno español
nadaba a favor de la corriente. Sin embargo, una vez cumplido ese
cometido inicial, las nuevas medidas que intenta impulsar van contra la
corriente actual, lo que explica las fuertes resistencias que está
encontrando.
En este contexto, y dependiendo del resultado de las elecciones, es muy
probable que se ponga sobre la mesa la "fórmula portuguesa": un gobierno
minoritario del Partido Popular apoyado, de una u otra forma, por el
PSOE, el PNV y ciertos sectores de Catalunya. Evidentemente, ya no
estamos en el escenario de los pactos de 1996, por lo que articular algo
así no será nada fácil y dependerá de la fuerza que obtenga el PSOE en
las urnas. Si el PSOE resiste y Sánchez se mantiene en la oposición,
esta opción queda descartada.
En
cambio, si el PSOE sale debilitado y se abre una crisis interna, puede
pasar de todo. De hecho, esta gran coalición tácita podría ser la
fórmula preferida por los centros de poder europeos. Aun así, hay que
hablar en condicional, porque el intenso calendario electoral del
próximo año —con elecciones presidenciales en Francia y comicios
legislativos en España, Polonia e Italia— podría volver a cambiar el
tablero por completo.
E. H.: Los dos puntos señalados por Enric convergen en
una misma idea central: la crisis de la socialdemocracia en el entorno
europeo actual. Ya no se trata solo de evaluar si Pedro Sánchez resulta
útil o no al sistema, sino de cuestionar la viabilidad de toda una
ideología que construyó el consenso europeo en las últimas décadas y que
ahora parece estar quedando obsoleta.
De hecho, si Europa avanza hacia la derecha, un Gobierno español formado
por PP y Vox resultaría mucho más funcional y afín al bloque que un
Gobierno del PP apoyado desde fuera por el PSOE. Las opciones
socioliberales están perdiendo tanta fuerza que incluso El Paísha dedicado editoriales a reivindicar su valor histórico.
"Ya no se trata solo de evaluar si Pedro Sánchez resulta
útil o no al sistema, sino de cuestionar la viabilidad de toda una
ideología"
Por otro lado,
es esencial entender la extrema tensión que atraviesan nuestras
sociedades. Venimos de una década con fugas hacia posiciones políticas
impensables y una fuerte tendencia al voto de castigo: hoy las
elecciones las suele ganar la oposición, como muestra el vaivén cíclico
entre Trump, Biden y Trump. En un momento económico en el que "las
costuras se resquebrajan", resulta muy difícil que gobiernos como el de
Donald Trump o el del actual canciller alemán, Friedrich Merz, logren
generar consenso. Lo más probable es que provoquen fuertes reacciones en
contra.
En definitiva, la geopolítica no puede aislarse de la política nacional;
los valores, ideales y expectativas de la ciudadanía están cambiando
radicalmente. Si la sociedad alemana, por ejemplo, da la espalda a Merz y
este sale del Gobierno, Europa afrontará años de profunda
inestabilidad. Debemos tomarnos muy en serio este clima de agitación,
una advertencia sobre la importancia de la vida en común que,
curiosamente, hoy casi solo pone sobre la mesa el Papa.
Una última pregunta. La respuesta tiene que ser lo que piensan,
no lo que creen que es mejor, y tiene que ser sí o no. ¿Vox entrará en
el Gobierno del PP?
"O
galego Miguel Otero Iglesias (Basilea, Suíza, 1979) é investigador
principal do Real Instituto Elcano en economía política internacional e
experto nas relacións UE-China. Fundador e coordinador, ademais, da ETNC (Rede Europea de Think Tanks
sobre China), é un dos maiores coñecedores do sistema económico e
empresarial de Pequín e do seu desenvolvemento e expansión exterior nos
últimos anos.
Licenciado
en Xornalismo pola USC hai máis de dúas décadas, doutor en economía
política internacional e actualmente Profesor da IE School of Politics,
Economics and Global Affairs, reflexiona aquí sobre o desembarco do
grupo chinés de automoción SAIC en Galicia cunha ollada máis fonda no
contexto internacional e na estratexia das administracións ante o
potencial tecnolóxico chinés, tamén no sector do vehículo eléctrico.
Que lle parece a chegada de SAIC a Ferrol e As Pontes?
Hai
xa tempo que digo que España ten que atraer investimento de China e
máis nun sector estratéxico como o da automoción, no que é o segundo
maior produtor e exportador de coches da Unión Europea e que representa
entre un 10 e un 12% do seu PIB. China é líder no vehículo eléctrico e
España sempre foi un dos mellores países para a produción, ademais de
apostar ben e moito pola transición e a economía verde que marca a UE.
Pero
Pedro Sánchez recibiu moitas críticas polo seu achegamento á China, non
só desde a oposición en España, senón mesmo desde Bruxelas...
En
moitos países da UE, desde hai meses, había ese pensamento de que
España se estaba a achegar demasiado á China... Empezaron a arquearse
moitas cellas en relación á postura do Goberno de España con Pequín,
acusándoo mesmo de desmarcarse da liña estratéxica da UE, máis aínda
cando Pedro Sánchez amosou con contundencia o seu rexeitamento ás
políticas de Donald Trump. Chegouse a dicir que España era unha especie
de nova Hungría, un cabalo de Troia na Unión.
Non é así, logo?
No
contexto actual, onde hai moitas dúbidas e debate sobre o aumento da
interdependencia ou a crecente dependencia de China, España está noutra
pantalla. Fíxoo ben, mantén unha estratexia que coido que é acertada.
A que se refire?
Nos
últimos 150 anos houbo varios países na vangarda tecnolóxica e outros
que non. Os Estados Unidos, Reino Unido, Alemaña, Xapón, Corea, algún
país nórdico e, en menor medida, Holanda ou Francia... pero España nunca
estivo aí. Aquí sempre se apostou máis por absorber esa tecnoloxía que
por producila pero, ao tempo, no último medio século o avance económico
no Estado veu tamén impulsado pola apertura económica, por atraer
investimento estranxeiro. Despois chegou o século XXI, e España, por
estar máis abaixo na cadea de valor, foi dos que máis sufriu o China shock
dos 90 e 2000, o impacto que tivo sobre a industria e o emprego a
entrada masiva de produto chinés barato nos mercados globais desde a
entrada dese país na Organización Mundial do Comercio (OMC). Afectou no
sector téxtil e do calzado, nos mobles, nos xoguetes, nos paneis
solares, nas turbinas eólicas... Denunciábase a competencia desleal que
iso supuña e reclamábanse máis aranceis, pero as grandes potencias,
daquela, obviaban estas demandas e apostaban polo libre mercado e
reivindicábano. Tiveron pouca empatía.
Daquela, serviulle aquilo a España adaptarse a esta nova era?
Agora chegou o China shock 2.0,
a aposta do goberno chinés por subsidios estatais á industria pesada e
tecnolóxica e por produtos de alto valor engadido e tecnolóxico e de
economía verde, como os coches eléctricos ou as baterías. Neste
contexto, son aquelas potencias económicas as que se ven afectadas máis,
países que antes apostaban polo libre mercado tornáronse agora nos máis
proteccionistas, poñendo ou reclamando aranceis ante unha
sobrecapacidade global que provoca que China exporte o seu excedente a
prezos moi competitivos. España ten unha experiencia previa porque leva
máis tempo convivindo e navegando co que supón a competencia chinesa.
Por iso aquí non hai tanto medo, porque xa a sufrimos pero tamén
soubemos, historicamente, absorber tecnoloxía e producir. Pola súa
bagaxe histórica, España sabe que o proteccionismo non é a solución e
vaise adaptando.
A importancia é saber adaptarse mesmo ás contradicións, saber navegar neste contexto mundial?
Hai
un debate, claro. Como me dixo un empresario un día: interésanos que
China produza aquí e nos venda tecnoloxía barata porque nunca antes
houbo tanta alta tecnoloxía e tan barata. E engadía outra reflexión:
tería sido mellor ter protexido o sector dos paneis solares ou é mellor
importalos cinco veces máis baratos e con eses paneis solares crear
enerxía barata para producir de maneira rendible e sostible produtos con
máis valor engadido e atraer investimentos?
Cal é a resposta, logo...
É
unha cuestión de equilibrio. Ter aranceis altos cómprennos para que as
empresas chinesas veñan producir aquí, pero non nos cómpre unha guerra
comercial para que acaben deixando de vir. A estratexia oficial da UE
cara a Pequín considera á China socio estratéxico, competidor económico e
rival sistémico. A aposta de España aquí é que iso está moi ben, pero
que non podemos deixar de lado a parte de socio no contexto actual
porque é fundamental.
E cal é a súa recomendación?
Insisto.
É unha cuestión de pragmatismo: nin idealizar a China como socio
perfecto nin percibila como unha ameaza excepcional. No caso de España,
China é unha oportunidade en canto a investimentos e desenvolvemento
industrial, sobre todo no que ten que ver coa transición verde e o
sector do vehículo eléctrico, onde China é líder mundial.
Cal é a situación na China deste sector?
Na
China apostaron polo coche eléctrico hai 15 anos, cunha política
industrial que fomentou e impulsou este sector. Falamos dun capitalismo
salvaxe, con 120 empresas de vehículos eléctricos nun mercado de 1.400
millóns de habitantes, cunha eficiencia produtiva enorme, unha cadea de
traballo de gran precisión e unha importante competencia. Moitas destas
empresas, con sobrecapacidade e sobreprodución, xa non poden vender máis
aló e lanzáronse ao mercado exterior. Igual que lle pasou antes aos
xaponeses, saben que exportar desde China a ese nivel é inviable e teñen
que producir en Europa e deixar certo valor engadido no territorio.
É aí onde Galicia e España deben aproveitar as oportunidades, logo?
España
ten un déficit comercial enorme con China, tanto que representa o 75%
do seu déficit total. Benvida sexa a produción chinesa aquí sempre que
xere valor engadido. Obviamente, o maior valor engadido non está onde se
ensamblan os coches, pero a presenza destas fábricas xera emprego e
entre ter ou non ter estas factorías, mellor telas. España ten cada vez
máis experiencia en atraer investimento estranxeiro que deixou e deixa
valor aquí, por moito que aínda deixe máis nos Estados Unidos, en
Francia ou no Reino Unido. Pero se os xaponeses, os alemáns ou os
americanos trouxeron valor engadido, por que non o van traer os
chineses?
Daquela, cre que España soubo aproveitar ben esta situación e a transición verde que impulsou a UE?
España
estao facendo ben porque soubo adiantarse a outros países na transición
enerxética, por exemplo facilitando unha electricidade máis barata.
Esta cuestión é clave e fai que a China vexa en España un lugar
atractivo onde investir e posicionarse, máis tendo en conta a
importancia da industria da automoción, a segunda máis importante de
Europa. É un sitio atractivo para eles.
"España é
atractiva para o investimento de China: soubo adiantarse na transición
enerxética, ten electricidade máis barata e unha importante industria da
automoción"
Deu SAIC en Galicia cun sitio idóneo para o seu proxecto?
Claro,
ben seguro. Galicia é un sitio ideal e levo tres ou catro anos
advertindo da conveniencia de que algunha destas empresas chinesas
viñese producir a Galicia, polo ecosistema que no sector da automoción
ten o país, con experiencia, unha enorme industria auxiliar e de
compoñentes, a fábrica de Stellantis, as infraestruturas portuarias...
Galicia é un sitio idóneo como outros en España, como Barcelona, como
Valencia, como Zaragoza, Navarra... Son moitos os sitios que devecen por
un investimento deste tipo.
Que hai que agardar da relación de SAIC coas administracións e o resto de actores sociais e económicos en Galicia?
Se
SAIC vén a Galicia é porque ve valor no que aquí hai. O que si é
esperable é que a relación da compañía coas administracións e o sector
sexa dunha negociación e control constante, pero tamén de colaboración e
asociación cotiá. Falamos dunha cultura que desembarca aquí, nun lugar
cunha economía e cun contexto social diferente... As empresas chinesas
non teñen tanta experiencia á hora de producir en Europa, tamén precisan
saber como facelo.
Terán moita importancia as negociacións entre partes, mesmo as relacións que se creen?
A
iso me refiro, a que é unha cuestión de negociar, adquirir compromisos e
facelos cumprir... O empresariado chinés é un negociador moi duro, pero
gústalle negociar. Digamos que é moi diferente ao europeo, é máis
latino, e nas negociacións con eles importa moito a presión que desde
aquí se poida exercer.
"A presión social, sindical,
da prensa ou da Xunta é clave na relación con SAIC e para que as
empresas chinesas acheguen máis e máis valor engadido a Galicia"
O
debate aberto en Galicia é sobre o lugar onde se fabriquen os
compoñentes para eses coches que se montarán aquí. A conselleira de
Economía fala dun compromiso para que a metade procedan da industria
local...
Se a conselleira di que hai un compromiso de que
o 50% dos compoñentes dos vehículos se fabriquen en Galicia, supoñemos
que se basea nalgún tipo de acordo que hai que exixir cumprir.
Obviamente, unha empresa chinesa, de primeiras, vai intentar traer todos
os compoñentes que poida da China porque sempre lles vai ser máis
barato, máis aínda nun caso coma este, onde non falamos dunha joint venture,
senón dunha compañía chinesa e dun investimento chinés ao completo.
Pero as administracións, as facilidades que poñan e os acordos aos que
se cheguen e as presións que se exerzan son fundamentais. E unha vez
montada a fábrica, hai circunstancias claves que na China non se dan e
hai que ter moi en conta.
Como cales?
A
presión social, dos sindicatos, da prensa, da propia Xunta... Iso é
determinante para facer cumprir os acordos e para que as empresas
chinesas acheguen máis e máis valor engadido a Galicia. O contexto e o
ecosistema social e económico aquí non ten nada que ver co que eles
teñen na China.
En que sentido?
Poño
un exemplo: o embaixador da China en España sempre ten que explicarlles
aos empresarios que chegan o contexto de aquí, a importancia da
reputación social, que non chegan a un país emerxente senón a unha
economía consolidada onde a prensa, os sindicatos e as administracións
controlan e fan presión. Por iso digo que a chegada dun grupo industrial
así a España ou a Galicia trae tamén moitas oportunidades no que ten
que ver cos labores de mediación, de asesoría, mesmo de tradución... Non
é só producir, senón crear a contorna necesaria para que ambas partes
se entendan, coñezan e traballen mellor. Eles son moi bos en producir
cousas, pero en Galicia van xurdir tamén moitas oportunidades no
márketing, por exemplo... Non van ser eles os que fagan os anuncios dos
seus coches para os medios de comunicación, nin os que monten os
concesionarios... A creación de emprego indirecto é moi importante
nestes casos.
"O novo regulamento que prepara a UE é
clave para forzar á fabricación de compoñentes en Galicia; antes non
había base legal para facelo"
No caso da exixencia de fabricación local a SAIC, a lexislación que se prepara na UE semella clave.
É
fundamental e supón un cambio moi importante. Ata practicamente antonte
non había base legal, nin en España nin na UE, para forzar un mínimo de
fabricación local de compoñentes, de emprego da zona ou de
transferencia de coñecemento e tecnoloxía. En Bruxelas estase a debater e
preparar a denominada Lei de Aceleración Industrial, un novo
regulamento que si establece condicións ao investimento estranxeiro e é
evidente que a UE vai nese camiño, no de exixir unha participación
importante da industria europea nestes proxectos chegados de fóra.
España estivo e está moi activa nestas negociacións porque lle interesa
que se establezan estes condicionantes. Loxicamente, á China non lle fai
ningunha graza, como non llela facía ás empresas europeas cando lles
impoñían certas condicións ao investir no seu país.
Xunta
e Estado destacaron a excelente colaboración que tiveron á hora de
pular pola chegada de SAIC, unhas declaracións que mesmo soaron estrañas
no clima político actual.
A colaboración que houbo entre
a Xunta e o Goberno de España para atraer este investimento a Ferrol é
un exemplo do que se debe facer e unha forma tamén de desmontar certos
discursos. O executivo autonómico, liderado polo PP desde hai anos,
intentou atraer e axudar na chegada de SAIC exactamente coa mesma
intensidade coa que o fixo o executivo central, do PSOE. Levo tempo
explicando en moitos foros o exemplar que son moitas iniciativas
conxuntas pero que semella que se queren agochar ou non destacar.
Algún exemplo?
O
Plan España Auto 2030, a estratexia estatal para impulsar a
descarbonización e a industria do automóbil, é un dos casos. Un
exercicio de colaboración público-privado, privado-privado e
público-público exemplar, onde estiveron implicados gobernos e
administracións de distinta cor, fabricantes, empresas de compoñentes,
sindicatos... Foi un exercicio á alemá de economía coordinada que
debemos poñer en valor."
(Entrevista a Miguel Otero Iglesias, Real Instituto Elcano, Praza Gal, 14/06/26)