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25.1.22

Las mentiras de la guerra de Afganistán... presidentes y altos funcionarios de la Casa Blanca y el Pentágono de tres administraciones se dedicaron a tergiversar, dar falsas esperanzas y disimular los reveses militares. Que coroneles y embajadores se conjuraron para encubrir las malas noticias. Y que pronto la mentira se hizo tan grande que nadie se atrevió a desandar su camino

 " Las mentiras comenzaron pronto. Dos semanas después del 11-S, un periodista preguntó a Donald Rumsfeld en el Pentágono si contemplaba difundir falsedades en los medios sobre las operaciones militares de la recién iniciada campaña de Afganistán con el propósito de confundir al enemigo.

 El viejo halcón, secretario de Defensa con Gerald Ford y con Bush hijo, citó a Churchill (“En la guerra, la verdad es tan preciosa, que siempre hay que protegerla con un cortejo de mentiras”), desenfundó una de sus irónicas sonrisas y disparó: “La respuesta es no. No puedo imaginar que eso suceda”.

Pero sucedió. Y no solo esa vez. Aquella fue la primera piedra de un edificio de embustes construido durante casi 20 años. Un edificio que alcanzó una de sus cotas más altas a finales de 2014, cuando Barack Obama, sabiendo que no era verdad, declaró: “Nuestra misión de combate en Afganistán está terminando, y la guerra más larga de la historia estadounidense se acerca a un final responsable”. Ese final se hizo esperar en realidad seis años y ocho meses. Y muy pocos calificarían de “responsable” la caótica retirada en agosto pasado ordenada por Joe Biden, una decisión de devastadoras consecuencias para el país centroasiático. Controlado por los talibanes, que han cercenado los derechos de las mujeres, Afganistán se asoma este invierno al vértigo de la hambruna.

El 31 de agosto de 2021, fecha límite para la retirada, Craig Whitlock publicó Los papeles de Afganistán. Historia secreta de la guerra (que pone a la venta este miércoles Crítica en español, con traducción de Àlex Guàrdia y Héctor Piquer), un libro que desenmascara esas dos décadas de falacias. El grueso de sus revelaciones había aparecido en 2019 en The Washington Post, el diario para el que este reportero de 53 años trabaja como periodista de investigación. 

Whitlock accedió a más de dos mil páginas de entrevistas llevadas a cabo bajo el radar con 428 personas que desempeñaron un papel directo en la guerra y que hablaban abiertamente a su regreso del frente. Las transcripciones, documentos públicos no accesibles al público, demostraban lo que muchos, él también, ya sospechaban: que presidentes y altos funcionarios de la Casa Blanca y el Pentágono de tres administraciones se dedicaron a tergiversar, dar falsas esperanzas y disimular los reveses militares. Que coroneles y embajadores se conjuraron para encubrir las malas noticias. 

Y que pronto la mentira se hizo tan grande que nadie se atrevió a desandar su camino. También, que para entonces, la opinión pública estadounidense, que había apoyado casi unánimemente la decisión de ir a la guerra entre los restos aún humeantes de las Torres Gemelas, ya no estaba prestando atención, harta de conflictos en lugares que ni siquiera sabía situar en el mapa.

 “El pecado original fue entrar en Afganistán sin un plan claro sobre cómo salir”, explicó Whitlock el viernes en un café de Silver Spring, en el Estado de Maryland, en la práctica, un suburbio residencial de la ciudad de Washington. “Siempre se mostraron vagos sobre lo que pretendían. Si se trataba de acabar con Al Qaeda, bastaron seis meses para que Estados Unidos asesinara o echara a sus líderes del país, incluido Bin Laden, que huyó a Pakistán. En aquel momento el enemigo ya había cambiado: eran los talibanes y otros insurgentes, esa gente a la que no sabíamos muy bien cómo nombrar pero que disparaba a nuestros soldados.

 ¿Se trataba entonces de acabar con los talibanes? ¿O de fortalecer el Gobierno afgano y de fomentar la democracia? Decían que nos quedaríamos hasta estar seguros de que nunca habría otro ataque como el del 11-S. Así que Bush, Obama y Trump (que llegó convencido de sacar a las tropas) vivían en el temor a equivocarse: ¿Y si ordenaban la retirada y después se producía un ataque?”. Así se cocinó la receta para una guerra sin fin.

 Las entrevistas de Los papeles de Afganistán pertenecían al Proyecto Lessons Learned (Lecciones aprendidas), iniciativa de una opaca agencia federal para tratar de entender en qué momento se torció todo. Whitlock, que llevaba en el Post la cartera de defensa, recibió en 2016 de una fuente la pista de que un organismo llamado Oficina del Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán había interrogado in extenso a Michael Flynn, que comandó la inteligencia militar de Estados Unidos y la OTAN en el país centroasiático. 

Dado que Flynn sonaba como uno de los hombres fuertes del nuevo gabinete de Donald Trump (fue su primer y efímero consejero de Seguridad Nacional), el periodista pensó que sería interesante conocer sus opiniones sin filtros sobre un conflicto que, 15 años después, había batido ya las marcas de un país belicoso. Pidió acceso a esa entrevista. Y se lo prometieron, porque, después de todo, no era material clasificado. Luego se echaron atrás. Ese cambio de idea hizo que Whitlock sospechara que bajo la punta de Flynn se escondía un iceberg de información sensible. Ahí comenzó una cruzada legal, que incluyó dos demandas amparadas en la Ley de Libertad de Información, para acceder a esos papeles.

 Cuando finalmente pudo bucear en ellos, comparó lo que aquellos con responsabilidad habían dicho en público, muchas veces en presencia de reporteros como él, en Washington o sobre el terreno, con cómo lo contaron a la grabadora de Lessons Learned. Descubrió a generales de tres estrellas confesando que “al principio no había ningún plan de campaña” o a las autoridades negando que el vicepresidente Dick Cheney fuera objeto en 2007 de un fallido ataque suicida en la base aérea de Bagram, pese a que contaban con evidencias de lo contrario. 

Había voces que pusieron pronto en duda la viabilidad de crear un Gobierno democrático en Afganistán y hasta un diplomático, Robert Finn, embajador en Kabul entre 2002 y 2003, que advirtió sobre lo imposible del plan de resolver aquella misión “en uno o dos años”. “Yo les dije que tendríamos suerte si salíamos en veinte”.

Para Whitlock, el valor de esos documentos está “en que los protagonistas hablaban sin cortapisas, porque sus superiores les habían pedido exactamente eso”. “El programa empezó en 2014, cuando querían pensar que el final de la guerra estaba cerca, así que trataban de ser sinceros sobre lo que pasó, para extraer enseñanzas. Cuando sacamos esos papeles a la luz, la opinión pública supo que los generales a cargo de la guerra no tenían ni idea de lo que estaban haciendo.

 Y que además les habían mentido sin escrúpulos”, cuenta el periodista, que completó su investigación con entrevistas de historia oral encargadas por estamentos militares, diplomáticos y docentes, así como de cientos de memorandos de la época de Rumsfeld (2001-2006), breves y contundentes documentos que en el Departamento de Defensa conocían con el sobrenombre de “copos de nieve”, por su forma, lenta pero inexorable, de caer sobre las mesas de sus subordinados.

 El libro se puede leer también como un compendio de la desfachatez política y militar que no entendió de bandos. “En las primeras semanas de la guerra”, recuerda Whitlock, “Bush dijo: ‘Hemos aprendido nuestras lecciones en Vietnam. No nos vamos a quedar atascados como entonces’. También aseguró que habían estudiado lo que británicos y soviéticos hicieron mal en Afganistán, y que la idea nunca sería ocupar el país con 100.000 soldados”. Esa fue exactamente la cantidad de tropas que acabaría desplegando Obama.

A la pregunta de cuál de los presidentes lo hizo peor, el reportero no supo escoger: “Todos cometieron errores fundamentales. Bush se equivocó al excluir a los talibanes de la conferencia de Bonn [por el futuro de Afganistán, celebrada en noviembre de 2001] y al dar en 2003 la contienda por ganada demasiado pronto. Pecó de exceso de confianza y después fue difícil desdecirse. Pero embarcarse al mismo tiempo en la guerra de Irak fue seguramente la peor de sus ideas”, opina. “La Administración de Obama, que heredó el desaguisado de su antecesor, erró en su estrategia de alimentar la contrainsurgencia. 

No quiso ver que a muchos afganos, contrarios a los talibanes, tampoco les gustaba su propio Gobierno, apoyado por los americanos, que consideraban corrupto. Mandó demasiados soldados y gastó muchísimo dinero”. ¿Y Trump? “Él quería retirar las tropas, pero pronto se dio cuenta de que no era fácil y de que no quería ser el presidente que perdiera la guerra, así que dejó un contingente mucho menor. Murieron menos estadounidenses, pero la cosa empeoró para los afganos, porque aumentaron los bombardeos sobre la población”.

Whitlock también ofrece jugosos detalles sobre el asesinato de Bin Laden en 2011, el presidente Hamid Karzai (“lo pusieron porque les gustaba su inglés y su aire sofisticado, pero pronto se convirtió en un problema que no supieron cómo resolver”), las tiranteces, a veces rayanas en el absurdo, en el seno de la coalición aliada, el compadreo con los señores de la guerra y los mecanismos de la corrupción en el país, que alimentó la política estadounidense de gasto sin control. “Nuestro mayor proyecto, desgraciadamente y sin quererlo, por supuesto, puede que haya sido el desarrollo de la corrupción masiva”, se lamenta un diplomático en una confesión a Lessons Learned.

 “Nos estaban robando a manos llenas”, dice por su parte Flynn en otra entrevista. Los papeles de Afganistán contiene además sendas antologías del eufemismo (“No estamos perdiendo, pero en algunas zonas estamos ganando más lentamente que en otras”, dijo David McKiernan, el primer general en admitir que la guerra no iba bien, poco antes de ser destituido en 2009) y del disparate, mezcla de imprudencia e ignorancia y fruto de la incomprensión de un país en el que Estados Unidos no contaba con Embajada desde 1989.

Sirvan dos anécdotas para ilustrarlo. En 2006, alguien creyó que era buena idea regalar con fines propagandísticos miles de balones de fútbol con versículos del Corán impresos, lo que desató airadas protestas: andar a patadas con las palabras sagradas no suele ser buena idea en un país musulmán, escribe Whitlock. En otra ocasión, se diseñó una campaña destinada a mejorar la higiene de los afganos. “Fue un insulto para la gente. Aquí se lavan las manos cinco veces al día para rezar”, explicó a Lessons Learned Tooryalai Wesa, que fue gobernador de la provincia de Kandahar entre 2008 y 2015. 

“En su entrevista”, añadió Whitlock durante la charla con EL PAÍS, “el general Flynn se tiraba de los pelos recordando el caso de aquel alto mando que aprendió pastún para conseguir que lo destinaran a Afganistán, y, cuatro meses después de lograrlo, lo mandaron a Japón. Es un inmejorable ejemplo de la tiranía de la burocracia, que alentaba la rotación por encima de la especialización sobre el terreno. También ilustra el escaso interés que tenían muchos esos militares en entender el país, no digamos ya en hablar alguna de sus lenguas”.

 Para el reportero, ese desconocimiento aún persiste. Él mismo se pone de ejemplo: no le sorprendió que los talibanes tomaran de nuevo Afganistán cuando Biden, que fue vicepresidente en los años en los que las bajas fueron más onerosas para Estados Unidos, anunció la retirada. Pero nunca pensó que eso sucedería tan rápido, “teniendo en cuenta todo el dinero que Estados Unidos había gastado en formar un ejército afgano [83.000 millones de dólares, más de 70.000 millones de euros, invertidos en la formación de los 300.000 efectivos]”.

 “La ironía es que Biden coincidía con Trump en su deseo de acabar la guerra”, continúa. “Creo que sabía que no había modo de ganarla. Y acabó creando un terrible caos. Él y sus generales pensaron que los talibanes tardarían unos meses o un año en volver al poder. Que tal vez pactarían con [el presidente Ashraf] Ghani, y que habría tiempo para evacuar a los estadounidenses y sus aliados. Podían haber empezado antes, pero Biden temía que el pánico se adueñara de los afganos. Lo que acabó pasando fue casi peor. ¿Había una manera sencilla de acabar con esa aventura? No, pero seguramente tampoco había una manera más desastrosa”.

El periodista no duda de que “los talibanes, con toda su brutalidad, controlarán el país durante una temporada, y que Washington debe asumirlo y trabajar a partir de ahí”. “Será un tiempo terrible, sobre todo para las mujeres y las minorías religiosas. Espero que al menos haya una cierta estabilidad. Los afganos están cansados de la guerra; llevan 40 años metidos en ella. Hay conversaciones en marcha sobre cómo evitar una horrible hambruna, y la gran cuestión es cómo sortear el colapso económico. El país lleva demasiado tiempo dependiendo de la ayuda exterior”.

Whitlock puso punto final a su libro en marzo de 2021. Para la edición en bolsillo piensa añadir un capítulo con lo sucedido desde entonces. Entre tanto, trata con los abogados de The Washington Post de conseguir más papeles de Afganistán, las entrevistas de Lessons Learned posteriores a 2018, aún a sabiendas de que gracias a su empeño los militares estarán respondiendo ahora con mucha mayor cautela."               (Iker Seisdedos, El País, 23/01/22)

5.11.18

Centroamérica ha funcionado durante mucho tiempo como un campo de pruebas para la violencia imperial estadounidense. El presidente guatemalteco Ríos Montt asesinó, por indicación norteamericana, ochenta y seis mil indígenas durante los diecisiete meses que estuvo en el cargo... Los centroamericanos viven en la órbita del poder de los Estados Unidos, lo han hecho durante siglos. El mundo de desigualdad, corrupción y violencia del que huyen es un mundo que las elites estadounidenses han ayudado a construir...

"(...) Centroamérica ha estado durante mucho tiempo en el corazón del imperio estadounidense. Y las terribles circunstancias que han llevado a tantos a irse están vinculadas a procesos históricos violentos que Estados Unidos ayudó a poner en marcha.

(...) Al contener los temores al comunismo internacional de McCarthy, presionaron al gobierno de Eisenhower para derrocar al gobierno de Arbenz. El gobierno de Eisenhower invocó el "retroceso" del gobierno comunista, pero también recurrió a una tradición de política exterior más antigua, la Doctrina Monroe, para insistir en que Estados Unidos tenía el derecho particular de determinar los resultados políticos en su "patio trasero" (...)
El argumento de que los soviéticos apoyaron a Arbenz fue ridículo. La presencia marxista en el gobierno fue tanto local como pequeña, limitada a solo cuatro miembros de la legislatura, todos elegidos en elecciones libres y justas, así como un puñado de asesores informales del presidente. Pero los sueños anticomunistas febriles ganaron el día.

 El secretario de Estado John Foster Dulles y su hermano, el director de la CIA, Allen Dulles, quienes habían trabajado como abogados en el servicio de United Fruit y todavía poseían acciones de la compañía, organizaron un golpe militar en 1954. 

Las siguientes tres décadas estuvieron marcadas por el gobierno militar. que culminó en una campaña de contrainsurgencia genocida contra grupos indígenas a principios de los años ochenta.

 Y no fue solo en Guatemala. A lo largo de la Guerra Fría, los temores de los políticos estadounidenses sobre el comunismo en América Central ayudaron a desatar la violencia en toda la región.  

Al presentar incluso a los reformistas de centro-izquierda como radicales peligrosos, tanto los gobiernos demócratas como los republicanos dieron su apoyo a los militares de derecha en El Salvador, Nicaragua y Honduras. 

 Una vez habilitados, estos militares reprimieron a los sindicatos y movimientos sociales, y recurrieron rutinariamente al fraude electoral, los golpes de estado y los tratos sucios con gobiernos civiles corruptos para mantener su control sobre el poder.

 La violencia que cometieron, todos con la impronta del gobierno de los Estados Unidos, ayudó a garantizar que Guatemala, Nicaragua y El Salvador se mantuvieran entre las naciones más pobres y desiguales del hemisferio occidental. 

Irónicamente, la represión de los reformistas ayudó a impulsar la formación de los movimientos guerrilleros radicales que los políticos norteamericanos habían temido. En 1962, en un importante discurso sobre América Latina, John F. Kennedy proclamó: "aquellos que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta". Su programa de la Alianza para el Progreso tenía como objetivo apoyar movimientos de reforma moderados que frenaran el atractivo del radicalismo.Sin embargo, un año después de su discurso, el gobierno de Kennedy aprobó un golpe de derecha en Guatemala para impedir la elección del reformador liberal anticomunista Juan José Arévalo. Los funcionarios en Washington temían que Arévalo estuviera demasiado a la izquierda. Concluyendo razonablemente que el cambio pacífico ya no era posible, la izquierda guatemalteca recurrió a la revolución armada. Una pequeña insurgencia se convirtió en metástasis en una larga y sangrienta guerra civil.

 La oscura historia de la intervención estadounidense en la época de la Guerra Fría en Centroamérica llegó a su clímax en los años ochenta. El gobierno de Reagan dió al ejército de extrema derecha en El Salvador todo el apoyo económico y político, y luchó con un renuente Congreso posterior a Vietnam para hacer lo mismo en Guatemala.  

Reagan también respaldó categóricamente a los contras en la guerra con el nuevo gobierno socialista en Nicaragua, violando infamantemente la ley para hacerlo. (...) Reagan llegó al extremo de llamar a los contras, denunciados por grupos de derechos humanos por su tortura y violencia indiscriminada contra civiles, como la "moral igual de nuestros padres fundadores".

 En una conferencia de prensa celebrada en Honduras en 1983, después de que Reagan se reuniera con Efraín Ríos Montt, aseguró a los reporteros que el dictador guatemalteco había recibido un pésimo trato por reporteros de izquierda y activistas de derechos humanos.

 Más tarde, una comisión de la verdad y la reconciliación descubrió que aproximadamente ochenta y seis mil personas murieron durante los diecisiete meses en el cargo de Ríos Montt, la mayoría de ellos civiles de ascendencia indígena a manos del ejército. Hoy, los académicos ahora responsabilizan a Ríos Montt por actos de genocidio. Lo mismo hizo un tribunal de justicia en 2013.

 Y mientras que los partidarios de la intervención de los Estados Unidos justificaron sus acciones en nombre de la construcción de la nación, cuando las guerras terminaron y la región tenía una necesidad extrema de asistencia financiera, el flujo de fondos se redujo a un goteo.  

En 1990, dos años antes de que terminara la guerra civil en el país, El Salvador recibió más de $ 300 millones en ayuda (unos $ 600 millones en 2018 dólares) de los Estados Unidos. En 2014, el año en que los menores no acompañados que huían del Triángulo del Norte tomaron los titulares por primera vez, El Salvador solo obtuvo $ 21.6 millones.La ayuda externa ha aumentado desde entonces, pero debido a que gran parte de ella se centra en facilitar la inversión extranjera a través de incentivos fiscales, zonas de libre comercio y una mayor militarización de las fuerzas de seguridad internas, es poco probable que beneficie a la mayoría empobrecida.

 Despues de la guerra friaMás de dos décadas después de la Guerra Fría, el imperio estadounidense sigue ocupando un lugar preponderante en América Central, y no se debe solo a Trump.Cuando el presidente de centroizquierda de Honduras, Manuel Zelaya, fue derrocado en 2009, el Departamento de Estado de Barack Obama extendió el reconocimiento diplomático al gobierno golpista, mucho antes que la mayoría de las naciones europeas o latinoamericanas. Esa decisión otorgó una legitimidad muy necesaria al nuevo régimen, que procedió a perseguir a los movimientos sociales progresistas y a dañar severamente las instituciones democráticas del país. El éxodo de migrantes de Honduras es un producto directo del ambiente violento que creó el régimen respaldado por Estados Unidos.El segundo gran fracaso de Obama en América Central se produjo en 2014, cuando la llegada de menores no acompañados a los Estados Unidos se disparó. El gobierno de Obama debería haber tratado las solicitudes de asilo de manera justa. En cambio, deportó a los migrantes por miles. Muchos terminaron muertos.Por más preocupante que sea el registro de Obama en América Central, el gobierno de Trump podría terminar siendo peor. Si bien es poco probable que la modesta asistencia para el desarrollo económico proporcionada por el gobierno de Obama después de la crisis de menores no acompañados de 2014 altere las fuerzas estructurales que impulsan la migración, la decisión de Trump de reducir drásticamente dicha financiación (y tal vez acabar con ella) a cambio de un énfasis aún mayor En operaciones antinarcóticos podría exacerbar la violencia.  (...)

La retórica de Trump también minimiza la medida en que los problemas de Centroamérica están ligados a los Estados Unidos. Una guerra contra las drogas hiper-militarizada, respaldada al máximo por los Estados Unidos, alimenta la violencia.   (...)

 Los problemas de América Central no son problemas exóticos más allá de la influencia estadounidense, y los refugiados no son extraños de una tierra lejana y extraña. Los centroamericanos viven en la órbita del poder de los Estados Unidos, lo han hecho durante siglos. El mundo de desigualdad, corrupción y violencia del que huyen es un mundo que las elites estadounidenses han ayudado a construir. Rechazar las luchas que enfrenta la región hoy en día es negar la responsabilidad de una década tras otra de la intromisión neocolonial.

 Centroamérica ha funcionado durante mucho tiempo como un campo de pruebas para la violencia imperial estadounidense, una región donde los políticos y los oficiales militares aprenden tácticas y estrategias brutales que luego aplican en otras partes del mundo.Pero no hay razón para que Centroamérica no pueda ser el punto de origen de una política exterior más humana y democrática. Los crecientes presupuestos de defensa que acompañan los proyectos imperiales estadounidenses debilitan nuestra capacidad para construir una sociedad decente en casa. La violencia generada por estos mismos proyectos debilita la capacidad de nuestras repúblicas hermanas en el sur y en todo el mundo para hacer lo mismo.

 El punto de partida para una política exterior antiimperialista es un principio simple: no hacer daño. Cuando surgen movimientos de reforma centroamericanos para crear sociedades más igualitarias y democráticas, Washington necesita ayudarlas en su camino. Cuando los refugiados llegan en busca de asilo, los EE. UU. deberían dejarlos entrar. Y si la violencia política estalla de nuevo, como sucedió en la década de 1980, los EE. UU. no deben estar del lado de los militares y las elites de derecha.

 Para crear un mundo mejor, en el que las familias no tengan que huir de sus hogares en una apuesta por la seguridad personal básica, los legisladores estadounidenses no pueden aislar Estados Unidos del mundo exterior. Tampoco deberían seguir intentando remoldear el mundo más allá de nuestras fronteras (...)

 El imperativo moral es, en cambio, diseñar una política exterior basada en los nobles ideales de democracia, autodeterminación y derechos humanos que han inspirado a hombres y mujeres en las Américas durante generaciones."                    (Miles Culpepper , Jacobin, 01/11/18)

23.3.17

Moscú permitió a Turquía acabar con Rojava, la autonomía kurda, si los yihadistas bajo su mando desalojaban Alepo

"(...) Ninguno de los países participantes en la guerra de Siria lo hace por el amor al pueblo sirio, ni para crear un orden regional o internacional progresista.  

. La legalidad de la presencia militar rusa (por tener el permiso de Damasco) no la legítima. En Yemen, EEUU y Arabia están bombardeando el país, muy legalmente a petición de su presidente Hadi, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo.


. Esta intervención no ha cambiado ni las razones iniciales de la guerra ni su resultado. Sólo ha añadido mayor complejidad al conflicto. Moscú y Washington ya han pactado la suerte de Siria.  

. Rusia cayó en la trampa de Obama que decidió no derrocar a Assad (que vive en su  palacio que sigue intacto, a pesar de 5 años del ataque de unos 30 estados el país), convirtiendo a Siria en un lodazal donde los enemigos y defensores de Asad se matan, haciendo felices a Washington y Tel Avive. 

. Hay muchos matices en la “liberación” del mítico Alepo “gracias a los rusos”: Moscú permitió a Turquía acabar con Rojava, la autonomía kurda, si los yihadistas bajo su mando desalojaban Alepo. Así, los yihadistas fueron trasladados (con sus armas) con los autocares fletados y bocadillos, a otra ciudad, Idlib: los sirios no daban crédito a lo ocurrido. La “victoria” teatral en Alepo además no cambiaba NADA en el equilibrio de las fuerzas en este escenario.

. Las bombas de las fuerzas liderada por Rusia que caen sobre los civiles son igual de mortales que las de EEUU y Turquía. Ambos bandos utilizan la “guerra contra el terror” como una carta blanca para llevar adelante sus intereses estratégicos.

 Hay quien justifica éstos “daños colaterales” (el cuerpo sin vida de miles de familias sirias), desde sus cómodos sofás en un país en paz, como precio a pagar por el noble objetivo de derrotar el imperialismo. ¡Ésta es la guinda de la decadencia ética! “Los fines no justifican los medios” ha sido uno de los rasgos identitarios de la izquierda. 

¿Matar a una parte del pueblo para salvar a otra? Que Putin solucionara la crisis Chechenia, o la de los rehenes en el Teatro de Moscú y en la escuela de Beslan, matando a miles de civiles para acabar con el terrorismo, entre otras observaciones, muestra una considerable falta de inteligencia, además de humanidad.  (...)"              (Nazanin Armanian, Público, 22/03/17)

22.11.16

Las caídas de empleo, salarios, productividad y distribución de la renta se han generalizado en gran parte de economías occidentales, formándose mayorías que quieran romper esta dinámica... las que movilizan Trump o Le Pen

"La situación real de la economía norteamericana, tras el paso de Obama, no se pude decir que sea muy boyante. Los principales problemas se centran en el crecimiento, productividad, participación laboral, empleo, inversión pública y distribución de la renta.

 Estos problemas empezaron mucho antes de la última crisis, por lo que no es achacable a la gestión de Obama, aunque en ningún caso se puede hablar de un mandato brillante en materia económica. (...)

Desde un crecimiento medio del 4,5% entre 1950-1970, hemos pasado a un crecimiento medio inferior al 2% entre 2000-2015. Estos problemas revelan que los problemas de la economía americana no son cíclicos, sino estructurales. 

Ello explica la débil recuperación fruto de la brusca caída de la productividad, y la ausencia de un cambio de rumbo en la política económica que permita cambiar el patrón de crecimiento. Es cierto que el crecimiento actual es relativamente superior a otras economías, pero la comparación con la senda propia a largo plazo es muy inferior en términos de PIB, renta, creación de empleo y salarios.  (...)

Parte de esta ralentización del crecimiento en EEUU tiene que ver con la productividad, (...). Si no fuese por el crecimiento de la población, EEUU seguramente estaría estancado. Esta baja productividad también explica los bajos salarios y la mala calidad del empleo y la ralentización de la participación en el mercado laboral.

 Es sintomático que el crecimiento medio de la productividad fue del 2,1% entre 1950-2000, lo que unido al avance poblacional permitió crecer a ritmos por encima del 3,5%-4%. En la época dorada de las empresas puntocom, la productividad se elevó sustancialmente, para a partir de este punto fatídico, el pinchazo de la burbuja, comenzar a caer de forma muy brusca, hasta tasas cercanas a 0%. 

Esto tiene que ver, en parte, con el cambio de paradigma empresarial a favor de la maximización del valor del accionista y la reducción drástica de la inversión y por ende del empleo.

 La consecuencia clásica de los efectos de una ralentización de la productividad es la atonía en el crecimiento del empleo y salarios y por ende en la participación en el mercado laboral. (...)

Una consecuencia de la baja tasa de creación de empleo es la reducción de la tasa de participación laboral, que (...) se ha situado en niveles de 1982. Ello presiona a la baja la renta per cápita, ya que hay menos trabajadores ocupados y por ello la masa salarial también es menor. (...)

Una consecuencia de todo esto es la erosión de los salarios y la riqueza en EEUU. (...)

En resumen, Obama deja el país en una situación realmente delicada, especialmente para las rentas medias y bajas, lo que está siendo aprovechado por Trump para dinamitar el cierto consenso que quedaba en EEUU.

 Estos problemas de empleo, salarios, productividad y distribución de la renta se han generalizado en la gran parte de economías occidentales, lo que ha dado pábulo a que se pudieran formar mayorías que quieran romper esta dinámica. El problema es que estas mayorías pueden dar como resultado a que personajes como Trump o Le Pen pudieran llegar a los principales gobiernos. Atentos."                     ( Alejandro Inurrieta  , Vox Populi, 24/10/16)

30.6.16

Así vemos el Brexit desde EEUU: Europa se va por el desagüe... y el gran beneficiado es Trump

"En los años por venir, el referéndum del Brexit podría verse como el día en que entramos en el ojo de un huracán que amenaza con causar una enorme destrucción. Parece que su consecuencia inmediata será un crisis financiera, pero incluso si ésta logra, evitarse no será posible frenar los otros 'costes' de la ruptura con el bloque comunitario.

La economía de Europa ya estaba en el círculo exterior del huracán. El Brexit solo la ha empujado hacia el centro, acelerando el proceso a través del cual la alienación social y los resultados económicos negativos producen consecuencias políticas negativas, las cuales generan aún peores resultados económicos y más alienación social.  

 os mercados financieros serán la punta del iceberg de todo lo que se avecina. Incluso si se contiene la sangría inmediata, es razonable prever turbulencias a la baja significativas durante los próximos meses, que afectarán a la economía real

 Además, un baño de sangre ahora no degenerará en pánico. En cambio, puede ser justificado racionalmente por las previsiones políticas y económicas y por el hecho de que los mercados de valores ya estaban profusamente valorados. 

Los mercados financiero británicos y la economía del Reino Unido serán el epicentro. El castigo a la bolsa londinense golpeará a la riqueza y a la confianza de las familias, lo que tendrá un impacto negativo en el consumo y en la economía real del Reino Unido.

Las empresas reducirán considerablemente sus inversiones en Reino Unido porque a las compañías no les gusta la incertidumbre. Las inversiones de calado se mantendrán a la espera de que se esclarezca cuál será el acceso del Reino Unido a los mercados de Europa. Todas estas consecuencias se ramificarán hacia el exterior, golpeando a otras economías, incluida la de EEUU.

 Los mecanismos son contagio financiero, turbulencias en las divisas e incertidumbre, y todos ellos generarán efectos negativos en la demanda agregada que se verán multiplicados por el proceso de contracción. De hecho, el Brexit ha supuesto una bandera verde para separatismos de toda condición.

 Ello tiene implicaciones adversas para el euro, que ya sufre la amenaza de un Grexit. En consecuencia, la debilidad de la libra esterlina se verá acompañada de un declive del euro, lo que crea una vía adicional para que las ondas del Brexit se extiendan por la economía global. En relación a la política en EEUU, las repercusiones económicas negativas del Brexit afectarán a la candidata Hillary Clinton y beneficiarán a Donald Trump. 

Más allá de dichas repercusiones, el Brexit esconde lecciones políticas vitales para la Administración Obama y la campaña de Clinton, quienes no deben dar más razones a los votantes estadounidenses para despreciar el 'establishment'. El Brexit tiene similitudes estructurales con el auge de Trump.

 Es la consecuencia lógica de la estrategia política del Partido Conservador de los últimos veinte años. Los conservadores han utilizado a la Unión Europea como chivo expiatorio para aplicar sus políticas económicas neoliberales 'Thatcher-Reagan'. 

El Partido Laborista ha defendido a las minorías, pero no a la UE ni se ha enfrentado adecuadamente al neoliberalismo. En EEUU, Trump es el candidato "exit". Su ascenso es la consecuencia lógica de 30 años, durante los cuales los Republicanos han utilizado el racismo y la cultura de la guerra para aplicar su agenda económica neoliberal que ha traído la destrucción de la prosperidad compartida.

 Los demócratas han plantado cara al racismo y a la cultura de la guerra, pero también han sido complices en la promoción del neoliberalismo. El neoliberalismo es la causa del desprecio al 'establishment'. Puede que el racismo, la inmigración y el nacionalismo sean la cerilla que ha prendido el fuego anti-establishment; el estancamiento de los salarios y la deslocalización de puestos de trabajo son el combustible.

 En cuanto a la Administración Obama, la lección esta en el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP). En ambos bandos, los votantes de EEUU han rechazado el TPP, pero el Gobierno de Obama sigue presionando. 

Y ello desacredita al establishment y beneficia a Trump, que es el candidato 'outsider'. Clinton es la 'insider' que abiertamente ha difundido sus vínculos con Obama. En este contexto, el esfuerzo de la Administración Obama en pos del TTP es una temeridad política irresponsable que nos envía hacia el ojo del huracán." (Thomas Palley, El Confidencial, 28/06/16)

30.5.16

Las causas de la guerra de Libia, las del asesinato de Gadafi por Hillary Clinton

"Cinco años después de la matanza de miles de libios, de la huida de unos 3 millones de paisanos hacia otros lugares, el naufragio de cientos de vidas en Lampedusa, y la condena al resto de los 6 millones de habitantes a vivir en la pobreza y el hambre; de repente, el presidente Obama se acuerda del país de los libus: “mi peor error en Política Exterior fue no prever las consecuencias de la intervención en Libia”, afirma, por la división del país entre varias bandas terroristas y clanes mafiosos, en el que fue uno de los estados más desarrollados de África.  (...)

 .No tiene remordimiento por la catástrofe humanitaria que ha causado el ataque de la OTAN, dirigido por el Pentágono. Culpa a sus aliados europeos (...)

.Silencia la naturaleza de las relaciones entre EEUU y los yihadistas: los ha utilizado en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Chechenia, Libia y ahora en Siria, como buldócer para allanar el camino de la OTAN (...)

.La intervención militar no fue para ”proteger a la población civil de una inminente masacre” por Gadafi.
.El propio secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, confesaba no tener pruebas de dicha masacre de la población. Las violaciones masivas de mujeres por los soldados libios “con viagra en el bolsillo” era “un rumor” sin fundamento.

.Las fuerzas especiales de la OTAN ya estaban formando a los yihadistas en Libia en enero del 2011. Las protestas empezaron en Bengazi a finales de febrero.

.Al Qaeda y otras organizaciones de corte fascista como el Grupo Libio de Lucha Islámica y Ansar al-Sharia eran el núcleo de la oposición “rebelde”.

.Los países occidentales competían por el petróleo libio.

.Francia ansiaba las 143 toneladas de reservas de oro del Banco Central libio, valorado en 7 mil millones de dólares.

.Acabar con el proyecto dirigido por Gadafi para crear una moneda panafricana, capaz de desalojar el dolar y el euro del continente.

.Occidente temía más a un Gadafi capaz de usar el ‘poder blando’ —como financiar la reelección de Sarkozy y regalar un hermoso caballo a Aznar— que el ‘poder duro’, cuando le apodó ‘El perro loco de Oriente Próximo’. El coronel no iba a convertirse en un títere. (...)

.La eliminación física del propio Gadafi por su carácter imprevisible, a pesar de su rehabilitación. Él podía hacer negocios con Putin y Chaves al igual que con Berlusconi y Merkel. Hillary Clinton confesó en directo su implicación en el asesinato de aquel jefe de Estado: “Vinimos, vimos, murió”, exclamó al conocer la noticia que sucedía dos días después de su regreso de Libia. Ella no pasará por ningún tribunal internacional por mandar a matar a un prisionero de guerra.

.Temía que una verdadera ‘primavera árabe democrática’ —de aquellas que en Egipto y Túnez acabaron con sus hombres leales—, sacudiera el Estado libio. (...)

.La rivalidad entre las potencias mundiales por los recursos y el mercado libio. Después del 2011, se desmantelaron unas 70 empresas chinas y congelaron sus 18.000 millones de dólares en inversiones; también se suspendió los contratos de armas rusas por el valor de 4.000 millones. Gadafi había excluido a compañías estadounidenses como Bechtel y Caterpillar de los negocios en su país.
.Hacerse con la principal reserva de petróleo de África.

.Apoderarse de los 10.000-12.000 Km³ de agua subterránea libios, codiciadas por las compañías europeas de aguas embotelladas.

.Estrenar la entrada de la OTAN en África y Libia fue una gran oportunidad.

.Acabar con Libia, único país del norte del continente no subordinado a EEUU.

.Otanziar el levante mediterráneo. En 2011, Libia y Siria eran los dos únicos Estados de este espacio que no eran socios de la OTAN.  Ambos países además compartían otro ‘delito’: sus élites no islamistas se negaban a utilizar la religión como el opio del pueblo.

.Designar al país como la sede del Comando de EEUU para África (AFRICOM). Gadafi encabezaba la resistencia de 45 países del continente para albergarlo. De momento, España, Italia y Yibuti serán los territorios elegidos para organizar los ataque a África. (...)

Las razones por las que hoy Barak Obama reabre el expediente libio son:

.Lanzar una ‘acción decisiva’ contra el país africano, con el fin de acabar el trabajo medio hecho: la conquista de Libia. Su intención es reducir a los terroristas, por su incapacidad de instaurar la estabilidad, e ir probando con otros grupos afines. EEUU hizo lo mismo en Afganistán: envió a los muyahidines para derrocar al gobierno socialista de Nayibolá, luego mandó a los bárbaros talibanes para desmantelar a los ya inútiles muyahidines indisciplinados, y después, utilizó el 11-S para colocar en el poder a un ‘presentable’ Hamid Karzai. Se trata de otra fase de la llamada Operación Nueva Normalidad para Libia. (...)

.Dar un impulso a las candidaturas demócratas  en las elecciones presidenciales del próximo noviembre: atacar al Estado africano y destituir al presidente sirio Bashar al Assad; serán presentados como una muestra de determinación ante ‘los enemigos’.

.Restablecer  la seguridad para reanudar la exportación de los 48.000 millones de barriles de petróleo libios, ¡aunque nos dirán que es para cortar la financiación de los yihadistas!

.Mantener un foco de tensión abierta en el Norte de África para justificar las próximas intervenciones, por ejemplo en Sahel y en Argelia.

.Impedir la salida de cientos de miles de refugiados desde Libia a Europa.

Habrá nuevas justificaciones falsas para la ‘II Guerra contra Libia’. El otoño pasado, la OTAN realizó la maniobra Trident Juncture 2015 en el Mediterráneo con 36.000 soldados, mirando a Libia. (...)"        (Nazaním Armaniam, Público, 19/05/16)

17.5.16

No al TTIP de Obama, que sólo beneficia las multinacionales establecidas libremente a lo largo del planeta para buscar la mano de obra más barata

"La economía global se encuentra en el final de un ciclo. La actual crisis sistémica se está adentrando en una fase de resolución que requiere de un nuevo paradigma, entendido como un nuevo conjunto de instituciones globales, y un nuevo equilibrio de poder entre las fuerzas contendientes, dentro y entre las naciones.

 Durante ese proceso, jugará un papel vital la recuperación de la rentabilidad de las empresas supervivientes mediante la adquisición de los activos de sus competidores fallidos a precios de ganga -se quedarán atónitos viendo caer empresas que todos consideraban estables-.

 Pero además será necesaria una actuación institucional diametralmente opuesta a la actual, encaminada a producir un reequilibrio entre el factor trabajo y el factor capital, mediante un aumento claro y contundente de los salarios reales.

Por eso, Europa en su conjunto debería negarse a las propuestas y sugerencias de Obama, que simplemente suponen alargar la agonía actual. Pero me temo que no va a ser así. Y nos arrastrarán en su caída.  (...)

Barack Obama, en sus viajes por Asia y Europa, desde 2014, se ha dedicado a mendigar y “amenazar” a unos y a otros. Pretende varias cosas. Por un lado, el enésimo intento de las élites extractivas occidentales de mantener sus tasas de ganancia a costa de sus conciudadanos, a través del Tratado de Comercio Transatlántico (TPPI).

Por otro lado, como objetivo final no escrito del mismo, la creación de un área monetaria del hemisferio occidental, unificando el euro y el dólar. Se trata de mantener un privilegio que no tiene ningún otro estado planetario: imponer en todas las transacciones comerciales y financieras globales esta nueva moneda. Ello permitiría a Occidente, especialmente a los Estados Unidos, piensan sus promotores, seguir financiando un stock de deuda privada y pública impagable.

 Finalmente, en un mundo multipolar, Obama reclama un incremento del gasto de defensa en Europa, ya que el imperio no puede sufragar más, ha llegado al límite. Ante todas y cada una de esas propuestas Europa debería alzar su voz de manera rotunda y clara, ¡no!

Las democracias occidentales atraviesan, sin duda, uno de los peores momentos de su historia. La mayoría están atrapadas en un Totalitarismo Invertido “a la Sheldon Wolin”. El TPPI socava garantías constitucionales y la soberanía nacional.

 Se pretende, en realidad, eliminar los impedimentos comerciales no tarifarios, es decir, que los estándares de producto, las obligaciones relativas a la protección del clima y todas las demás limitaciones comerciales, excepto los aranceles, den mayor facilidad a la compraventa de mercancías y servicios entre la Unión Europea y los Estados Unidos.

 Se ansía eliminar todas las garantías que en Europa se han conseguido de protección del consumidor y del medio ambiente. Entonces, ¿quién se beneficia realmente del libre comercio? Sólo aquellas empresas multinacionales establecidas libremente a lo largo del planeta para buscar la mano de obra más barata.

El libre comercio, tal como le entienden, es una carrera global que arrastra al factor trabajo al fango, a la cuasi-esclavitud. ¿Es esto lo que quieren conservadores, socialdemócratas y liberales? Yo, ¡no!  (...)

Frente a la actitud defensiva y obstruccionista de Estados Unidos, Europa debería haber promovido reuniones de expertos de países Euro-BRICS en temas tan diversos como el sistema monetario y financiero, relaciones comerciales, energía y materias primas, o seguridad y gobernanza mundial.  (...)

 Las bases en favor de un mundo multipolar eran evidentes tras el estallido de la crisis. Un diálogo directo Euro-BRICS, por ejemplo, abarcaría la mitad de la población mundial, más de 3.500 millones de habitantes, e implicaría indirectamente a cuatro continentes -Asia, América del Sur, África, y Europa-.

Reafirmaría, además, la convergencia crítica en muchos temas relativos a la gobernanza mundial y los principales retos globales de las próximas décadas. Sin embargo, Europa y el mundo parecen caminar en otra dirección, donde los intereses de clase y de hegemonía geopolítica intentan prevalecer, retrasando lo inevitable. Por eso, en el ínterin, continuaremos con el caos instalado durante los últimos años."                (Juan Laborda, Vox Populi, 27/04/16)

21.3.16

Ganó Cuba...

"(...) Cuando Obama –a la par que su homólogo cubano Raúl Castro- hizo el anuncio de que ambos países habían acordado restablecer relaciones diplomáticas, argumentó que la política anterior de Washington hacia La Habana “no había funcionado” y debía ser cambiada.

 No dijo que había sido una política inmoral, violatoria del derecho internacional, cuyo fin declarado en documentos desclasificados era rendir por hambre al pueblo de Cuba, que había ocasionado miles de muertos e impuesto duras carencias a los cubanos de la isla. 

Pero al constatar la inutilidad de esa política, tácitamente reconoció que la actitud de acoso, acciones terroristas -incluida una invasión de la isla-, así como el bloqueo de más de medio siglo habían fracasado en su propósito de derrocar al socialismo cubano. 

Ese reconocimiento es un hecho de inocultable importancia que habla de la inteligencia y realismo políticos de Obama. A la vez, constituyó una prueba irrefutable de que, por sobre cualquier otra consideración, ha sido la heroica y victoriosa resistencia del pueblo cubano por más de cinco décadas lo que condujo a este cambio de política del poderoso vecino del norte. 

El otro hecho que impulsó a este giro fue la postura unánime de los jefes de Estado y gobierno de América Latina y el Caribe, manifestada clamorosamente en las cumbres de las Américas de Puerto España y Trinidad y Tobago, al solicitar de Obama el fin del bloqueo y expresar que dichas citas no podían continuar celebrándose en ausencia de Cuba. 

El pronunciamiento de los gobernantes latino-caribeños gozaba del respaldo de sus pueblos, cuya solidaridad con Cuba ha sido invariable, circunstancia que se extiende también a muchos otros pueblos del mundo. Sin olvidar que son mayoría los estadounidenses que abogan por normalizar las relaciones con la isla. 

Más aun, es evidente el creciente rechazo al bloqueo del sector empresarial de Estados Unidos, ávido de hacer negocios en Cuba y no quedarse rezagado en ese campo respecto a otras potencias en medio de una crisis económica internacional a la que no se le ve fin, así como la existencia de un consenso en el Capitolio cada vez mayor en el mismo sentido.(...)

No hay duda de que para los intereses de Cuba y de Estados Unidos es mucho mejor el diálogo, la diplomacia y la construcción de consensos por trabajoso que sea, antes que el virtual estado de guerra no declarada impuesto por Washington por tanto tiempo. Para Cuba implica grandes riesgos pero lo revolucionario es aceptarlos y enfrentarlos con todas las exigencias que comportan en la batalla por la hegemonía cultural.  (...)

Queda por delante que Washington ponga fin al bloqueo, se retire de Guantánamo, cese los intentos ilegales de crear una oposición interna y suprima las también ilegales transmisiones electrónicas contra Cuba. "         (Ángel Guerra Cabrera, Rebelión, 18/03/16)

26.6.15

Washington ha dejado bien en claro que Grecia debe mantenerse en la zona euro dadas sus implicancias geoestratégicas

"La insuficiencia permanente de los negociadores europeos para hacer progresos sustanciales sobre el tratamiento de la deuda griega, tiene a Europa y al mundo financiero paralizado ante la posible salida de Grecia de la Unión Europea. 

Esta incertidumbre se refleja en pequeña o gran escala en los mercados de bonos y las dramáticas fugas de capitales que se viven ante clientes cada vez más angustiados a la aplicación de un "corralito". 

Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos no deja de ejercer presión a Ángela Merkel para que encuentre una salida a esta crisis de inmovilismo que transmite sus miedos a la esfera productiva. 

Como señalábamos en este artículo de marzo, Washington ha dejado bien en claro que Grecia debe mantenerse en la zona euro dadas sus implicancias geoestratégicas. En la reciente visita de Ángela Merkel a la Casa Blanca, el presidente Obama manifestó su confianza de que Alemania resolvería la crisis "para bien de occidente".

Las presiones del gobierno de Estados Unidos sobre Ángela Merkel han sido confirmadas por The New York Times, comparando la crisis actual con la de 1947 cuando Grecia, envuelta en la guerra civil, estaba a la sombra de la "dominación soviética". En ese momento, recuerda NYT, el presidente Harry S. Truman pidió "una acción enérgica y decidida" (con cientos de millones de dólares) para "mantener a Grecia en el campo occidental".  (...)

El New York Times es el principal portavoz del gobierno de Estados Unidos en temas de política exterior y este artículo así lo confirma. (...)

El NYT transmite lo que el gobierno de Estados Unidos quiere dar a conocer y no se atreve a decir directamente. ¿Para que entonces la reunión en la Casa Blanca? 

Esta vez el NYT presiona a Merkel. El artículo se titula "Las negociaciones de la deuda podrían ser el momento decisivo para Grecia y para Angela Merkel", y resume y aclarar lo que el gobierno de Estados Unidos espera que haga la canciller alemana: resolver un problema que es muy molesto para Estados Unidos. Merkel debe asumir el liderazgo de la UE y demostrar que tiene "una visión para todo el bloque europeo que va más allá de la preferencia alemana por normas y la política interior del país". 

El NYT cita a continuación a varios "expertos" que afirman que una Grexit sería catastrófica y que sumiría a Europa en cientos de miles de millones de pérdidas para el contribuyente europeo que harían las finanzas inmanejables. 

La opinión unánime de estos analistas es que se debe mantener a Grecia en la zona euro por consideraciones geopolíticas. El riesgo de un Grexit podría hacer caer a Grecia en las garras de Rusia o China, o ambos países al mismo tiempo que según el NYT "están a la espera de dividir y debilitar a la Unión Europea"  (...)

Estados Unidos considera inaceptable la salida de Grecia de la UE, dado que esto daría pie para que Rusia y China intervengan y ayuden financieramente a Grecia a cambio de acceder al mediterráneo. Rusia podría poner fondos a disposición de Grecia de inmediato, a cambio de una base naval. 

Los chinos podrían ofrecer un gran paquete de rescate a cambio de acceso directo a los puertos y la navegación. No es ningún secreto que China tiene gran interés en hacerse cargo de la operación del puerto de El Pireo, uno de los más importantes del Mediterráneo. La importancia de Grecia es decisiva y todas las implicancias estratégicas y geopolíticas superan con creces todos los problemas económicos y financieros concebibles.

Los temores de Ángela Merkel, sin embargo, van por otro camino y es que dar un "tratamiento especial" para la deuda griega podría tomarse como precedente por Irlanda, Italia, Portugal y España, que exigirían un tratamiento similar. Merkel no toma en cuenta que el electorado británico puede ser alentado por la perspectiva de una posible ruptura de la UE para decidir en su referéndum de 2017 abandonar el barco que se hunde. 

Una salida de Gran Bretaña de la UE podría poner fin al sueño europeo y poner en riesgo terminal a la moneda única. Nada de esto ve Ángela Merkel, que sigue siendo mezquina con Europa y tiene que decírselo a los cuatro vientos el gobierno de Estados Unidos. "             ( , El blog salmón, 25/06/2015)

25.3.15

El mensaje político que envía Obama es contra Venezuela, y no contra los corruptos... luego, es imperialista

"¿Porque Obama H. presidente de los EE.UU pasa factura política y militar al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro a causa de la corrupción? ¿Por qué amenaza a Venezuela acusándole de constituir un cartel mafioso cónsono con la violación a los derechos humanos? 

Hay un problema que también llama la atención, si la pelea de Obama es contra  Venezuela o contra funcionarios públicos o exfuncionarios públicos vinculados a mafias china (emperador) o rusas (Clotilde), vinculadas a “negocios turbios” que “le cargan a la elite chavista” (tránsfugas chavistas o boliburguesas) lucha que debe ser de carácter penal en el marco del derecho internacional y no contra los derechos de un estado, una nación un país, porque de ser así contra los funcionarios en función que nada tienen que ver con negocios privados, el mensaje político que envía Washington es contra Venezuela y no contra los corruptos, y en todo caso cuando apela en su Decreto en defensa de “los presos políticos en Venezuela” por causas penales en Venezuela por desestabilizar el país (guarimbas) recurre a una flagrante intervención en los asuntos internos en Venezuela en a violación del derecho internacional  con la excusa de la defensa  de los derechos humanos porque “la oposición ha perdido la calle”.

 ¿Dónde fueron a parar los 25 mil millones que se fugaron de Cadivi, órgano del gobierno?, se pregunta Gloria Bastidas en relación a la fuga de capital en Venezuela, por debilidades y complicidades de funcionarios en el 2012? 

Esto apunta a delitos financieros cometido en Venezuela y no en Estados Unidos, a daños al patrimonio del erario público venezolano, en todo caso, los EE.UU tienen buenos “sabuesos de la geopolítica internacional” capaces de   como dice Manuel I. Molina, que su “legislación interna y los acuerdos internacionales contra la corrupción y legitimación de capitales, como para perseguir esas mafias y sus capitales sucios en el mundo, con la Interpol, las agencias nacionales de todos los países afectados”,  pueda dar una respuesta en el marco de la legalidad internacional y no tiene por tanto motivos Obama para recurrir “al más puro estilo vehemente de la política Joseph MacCarthy” (Gloria Bastidas), de perseguir la revolución bolivariana, (el comunismo), una cacería que puede dar lugar a masivas violaciones de los derechos humanos en Venezuela a cuento de perseguir chavistas, alcanza hasta los no chavistas, pasando por encima del derecho a la autodeterminación de las naciones.  (...)

Barak Obama, presidente de los EE.UU cansado del papel de la oposición venezolana a quien apuesta para retomar el poder y las inversiones en la faja del Orinoco, decide “apretar el acelerador”, actuar personalmente ya que hay una disputa electoral, decide condenar a Venezuela, amenazarla, intervenir en sus asuntos para influir en el clima electoral a favor de la oposición, polarizar el país, por temor de que el chavismo gane de nuevo el proceso electoral de las parlamentarias, trata de agotar al gobierno, distraerlo de su campaña electoral empeñado en una lucha antimperialista, estigmatizar al gobierno como cartel mafioso, desacreditarlo, desgastar su imagen, (estrategia de los EE.UU.=caída en las encuesta y el default, baja calificación financiera, el fin es desestabilizar financieramente el país, esta es la responsabilidad),   

La revolución bolivariana es “una piedra en el zapato dice Gloria Bastida, por los cuantiosos fondos” que salieron del país a causa de la corrupción privada y pública, pero en verdad, 

Preocupa a EE.UU la corrupción,  cuando millones dólares se lava por el narcotráfico en dicha nación siendo el principal mercado de las drogas en el mundo?, nadie lo puede dudar, esto en verdad no le preocupa sino que Venezuela ostenta “la reserva petrolera más grande del mundo” a poca distancia de su territorio, aparte de los logros de la revolución socialista bolivariana y esto es mucho mayor de que Venezuela sea una potencia bélica, sería un ejemplo mundial de alternancia al camino democrático burgués y capitalista de desarrollo desigual como testimonia Pikerin en su obra El capital en el siglo XXI. "           (Alexánder Kórdan Acosta R  , Ssociólogos, 25/ 03/2015)

11.2.15

EE UU se ha convertido en una de las sociedades más desiguales del mundo y al mismo tiempo esté a punto de conseguir el pleno empleo... pues menudo empleo

"(...) resulta muy sugerente analizar la paradoja de que EE UU se haya convertido en una de las sociedades más desiguales del mundo y al mismo tiempo esté a punto de conseguir el pleno empleo (5,6% de tasa de paro oficial).

 No es de extrañar que ante esta realidad el concepto más conjugado por el presidente Obama la semana pasada, en el debate sobre el estado de la Unión, fuese el de desigualdad. 

“¿Aceptaremos una economía en la que sólo a unos pocos les va espectacularmente bien?”, dijo. (...)

La Gran Recesión ya es historia en EE UU, pero sus sombras están muy presentes: se ha iniciado una fase en la que son más visibles que en tiempos de dificultad las diferencias existentes entre las familias que, mal que bien, han capeado la crisis (sin perder ningún puesto de trabajo y sin haber visto disminuir de modo sustancial el poder adquisitivo), y las que después de haberla sufrido terriblemente (precarizándose), no son capaces de subirse al tren de la recuperación: aquellos que “no pueden pasar página”. 

Obama pretende que no se diga de él, como de tantos otros dirigentes en el mundo, que mantienen el discurso retórico de que para repartir antes hay que crecer, sin llegar nunca a la primera parte del silogismo. (...)

Obama fuerza —en el territorio de lo político— a los republicanos de EE UU y a la derecha europea a incluir en el frontispicio de sus políticas la discusión sobre la desigualdad y su influencia en el deterioro de las sociedades. 

Atascado el ascensor social, la economía de la clase media “significa ayudar a las familias trabajadoras a sentirse más seguras en un mundo de cambios constantes. Ello significa ayudar a la gente a pagar el cuidado infantil (la educación preescolar), la universidad, la atención médica, una casa y la jubilación”. Sin comentarios."           (   , El País 26 ENE 2015)

2.9.14

La “catastrófica derrota” de Obama en Ucrania

"(...) Los problemas de Ucrania comenzaron cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos derrocó al presidente elegido, en febrero, y lo reemplazó con un títere obediente que accedió a seguir las directivas de Washington . 

El nuevo gobierno – la Junta– lanzó rápidamente una guerra en toda regla contra los ucranianos de habla rusa del Este que dividió a la población civil y ha conducido al país a la ruina. El plan de “ pacificar” el Este fue inventado en Washington , no en Kiev, y desde luego no en Moscú . 

Moscú ha instado en repetidas ocasiones a que se ponga fin a la violencia y se reanuden las negociaciones , pero cada solicitud ha sido rechazada por la marioneta de Obama en Kiev y ha conducido a otra ronda de hostilidades . 

Washington no quiere la paz . Washington quiere la misma solución que impuso en Iraq, Afganistán , Libia y Siria , es decir, un Estado fallido y caótico en el que los resentimientos étnicos y sectarios se mantengan en el punto de ebullición para poder así instalar sin resistencia bases militares avanzadas que permitan extraer los recursos a voluntad . 

Así, una nación formalmente independiente puede ser reducida a un “ estado permanente de dependencia colonial .” ( Chomsky) Ese es el plan de juego básico dondequiera que Washington va. La misma regla se aplica a Ucrania. La única opción que la gente tiene es armarse y luchar. Qué es lo que han hecho aquí . 

Donetsk y Lugansk han formado milicias y han llevado la guerra al enemigo . Han enfrentado al ejército subsidiario de Obama en el campo de batalla y lo han convertido en carne picada . Es por esta razón que Obama ha desplegado sus propagandistas para que mintieran sobre una ficticia “ invasión rusa”. El gobierno de Obama necesita una distracción porque las fuerzas de Novorossiya (calificadas de “ separatistas pro Rusia ”) están pateando las posaderas de las legiones de Obama . 

Es por ello que Washington y Kiev se han reseteado en modo de pánico completo , porque nada de esto debía suceder . Obama calculó que el ejército iba a sofocar la insurrección, aplastar la resistencia y aproximarlo a él un paso más a su objetivo de establecer bases y sistemas de defensa de misiles en de la OTAN el flanco occidental de Rusia . 

Bueno , ¿saben qué? La cosa no está yendo por esos derroteros, y probablemente nunca lo esté. Los combatientes de Novorossiya son demasiado duros , demasiado inteligentes y están demasiado motivados para ser superados por las irresponsables huestes de Obama . ( Eche un vistazo a este breve video y verá por qué los rebeldes están ganando . Fuente: Vineyard of the Saker ) 

Putin no ha enviado tanques y artillería en Ucrania. No es necesario . Las milicias están bien nutridas de veteranos aguerridos que saben cómo luchar y que son muy competentes en este terreno . Pregúntenle a Poroshenko, cuyo ejército ha estado recibiendo una paliza en el último par de semanas . Echen un vistazo a este breve del jueves en Itar Tass :
“Durante la semana del 16 a 23 agosto , los combatientes de las autodefensas de las Repúblicas Populares de Donetsk y Luhansk se incautaron de 14 tanques T-64 tanques, 25 vehículos de combate de infantería , 18 vehículos blindados de transporte de personal, un blindados de reconocimiento y patrulla , un sistema de cohetes múltiple Uranga , dos cañones Gvozdika autopropulsados, cuatro obuses D-30 , cuatro morteros, un sistema de defensa aérea 23-2 ZU y 33 vehículos . .” ( East Ukraine militias seize large amount of Ukrainian armor , Itar Tass)
¿Ven ustedes de qué va el asunto ? El ejército ucraniano está siendo molido a palos , lo que significa que la gloriosa “ estrategia del pivote ” de Obama simplemente se ha estrellado contra una pared de ladrillo . 

En pocas palabras: Rusia no ha invadido Ucrania. Los propagandistas de los medios de comunicación están tratando de ocultar el hecho de que las fuerzas militares de Novorossiya (alias, los “ separatistas pro Rusia”) están pateando culos y tomando nombres . Eso es lo que realmente está pasando . 

Esta es la razón por la que Obama y su pandilla de facinerosos neoconservadores están furiosos . Es porque no saben qué más hacer por lo que ha vuelto a su posición por defecto en todos los temas : mentir como bellacos hasta que lleguen a ponerse de acuerdo en un plan. (...)"          (Mike Whitney, CounterPunch, Rebelión, 01/09/2014)