Mostrando entradas con la etiqueta a. Suicidio masculino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a. Suicidio masculino. Mostrar todas las entradas

28.1.23

Radiografía del suicidio en España: es la primera causa de muerte extrema en España... once personas al día... un dato que aumenta cada año y donde tres de cada cuatro son hombres

 "Si hace una década los accidentes de tráfico eran la primera causa de muerte extrema en España, desde hace unos años el primer puesto lo ocupan los suicidios. Más de la mitad de las provincias presentan datos superiores a la media mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque el promedio nacional se mantiene unas décimas por debajo.

Un informe titulado Evolución del suicidio en España en este milenio (2000-2021) revela datos preocupantes en muchos puntos del país, ya que además la media nacional lleva desde 2018 en constante aumento. 4.003 personas se quitaron la vida en España durante 2021, once personas al día.

Si la media mundial, según la OMS, es de nueve suicidios al año por cada 100.000 habitantes, el dato nacional está establecido en 8,45, aunque hay regiones que superan con creces los diez puntos. En 2018 la media nacional era de 7,57, casi un punto menos.

En este aumento se identifica, además, un disparado incremento en algunas provincias de España. Las subidas más significativas se dieron en Melilla (29,1%), Lleida (26,1%), Palencia (22,5%), Zamora (22,5%) y Navarra (16,8%). 

Hay provincias con datos muy altos respecto a la media mundial. Lugo (15,6), Zamora (14,2) y Jaén (13,1) presentan los promedios más altos de España, que tiene 26 provincias por encima de esos nueve suicidios por cada 100.000 habitantes.

Además, al analizar los datos en clave de género, se identifica que tres de cada cuatro personas que se suicidaron fueron hombres (2.982); la mitad (2.016) de los fallecidos tenía entre 40-64 años, franja con la que además la pandemia se cebó más, ya que el crecimiento de los suicidios en estas edades ha sido del 7,7%. El incremento anual en hombres ha sido del 3,7% entre 2019 y 2021, y un 5,3% entre las mujeres.

Respecto a las demás franjas etarias, un 31% de los fallecidos tenía 65 años o más, un 13.8% tenía entre 25 y 39 años y un 5% entre 10 y 24 años. El estudio no identifica ningún caso de suicidio en menores de 10 años durante el último curso. El estudio identifica un crecimiento de casi el 25% en mortalidad por suicidio en personas migrantes, números que convierten a este grupo en el más afectado por la pandemia de la covid-19.

Las tasas más altas de suicidio por comunidades autónomas se dieron en Galicia, en Asturias, Castilla y León, Aragón, Catalunya y Andalucía. El mes del año donde se acentúan más los suicidios es en julio. Durante ese mes de 2021 fallecieron más de 400 personas.  

En este sentido, un 32% de las personas fallecidas vivían en capitales de provincia. Casi un cuarto de los fallecidos vivía en zonas rurales —municipios de menos de 10.000 habitantes— o municipios urbanos de entre 10.001-50.000 habitantes (24,6% y 24,7%, respectivamente). El resto vivía en ciudades
grandes."      
          (Jose Carmona, Público, 27/01/23)

4.12.15

¿Qué es lo que lleva a los trabajadores de la construcción de 40 años a suicidarse 5 años después del inicio de la crisis? La desesperación asociada a la persistencia del desempleo y al endeudamiento lleva a los ataques de ansiedad y a la depresión

"En los años de la crisis financiera de 2007, los medios, al igual que las publicaciones académicas fueron advirtiendo sobre las desastrosas repercusiones sociales que la crisis iba a tener en España. Un asunto que recibió especial atención fue la tasa de suicidio.

 Un estudio de Chan et al (2013) investigó esta tasa en varios países y llegó a la conclusión de que en España se incrementó la cifra de los mismos debido a la crisis.

 Reeves et al (2014) presenta un resultado muy similar. Ambas publicaciones han sido citadas en muchos periódicos ingleses y españoles, provocando un debate público y político. En un estudio más focalizado, Bernal et al (2013) investigaron la tasa de suicidio en España encontrando que “la crisis financiera estaba asociada con un aumento considerable de la tasa de suicidio más allá de la tendencia general”. 

Se sospecha una relación causal entre, por ejemplo,  el desempleo o la deuda personal y la decisión de suicidarse. Pero, teniendo en cuenta los datos más recientes, surgen dudas sobre esta conclusión.

A primera vista la conexión entre la crisis y los suicidios parece evidente. La figura 1 muestra la tasa de suicidios, expresada en términos de la cantidad de suicidios por habitante en España, entre los años 2005-2011. 

Ese es aproximadamente el periodo analizado por Bernal et al (2013) y la curva confirma claramente su conclusión. Aunque se ve una tendencia negativa de suicidios en general, se ve un incremento dramático después del 2007, cuando la crisis financiera llegó a la economía española. 

Además, el desempleo se incrementó drásticamente en el 2008 y aún más en los siguientes años. Es por tanto plausible que una situación económica nefasta y la ausencia de esperanza de mejora, contribuyeran al incremento de suicidios. Sin embargo, esto mismo no explicaría la caída de la tasa de suicidios después de 2009. Aunque quizás, es posible que la crisis económica provocara más suicidios únicamente en la primera parte de la crisis.





 La figura 2 muestra los mismos datos que la figura 1, pero extiende el período de tiempo de los años 2002 a 2013. La tasa de suicidio fue mucho más alta entre los años 2002 y 2004, de bonanza económica, que en los años de la crisis.



Además, España ha experimentado un aumento de suicidios masivo después de 2011. La tasa de suicidio de 2013 superó incluso a las tasas del 2002, después de haber subido dramáticamente durante dos años consecutivos. 

Por ello, aunque es posible que haya una conexión con la privación económica, esta conexión desde luego no es tan clara. Las causas de suicidio se tendrían que entender mucho mejor antes de que los datos se pueden usar de manera productiva.

Una manera de hacerlo es investigando los distintos canales a través de los cuales la crisis podría haber afectado a la tasa de suicidio. Uno de ellos es el del desempleo y los desórdenes mentales. En un artículo con Lidia Farré y Francesco Fasani, utilizamos datos de la encuesta de salud española, realizados en 2001, 2003, 2006 y 2010  para comparar la situación antes y después de la crisis. 

En el artículo explotamos las particularidades de la economía española, como el grado de exposición de distintos grupos del mercado de trabajo al colapso del sector de la construcción. Para ello, distinguimos entre diferentes grupos de edad, género y provincia de residencia, debido a que su grado de exposición podría diferir.

Encontramos un acusado incremento en el número registrado de desórdenes mentales para aquellos más expuestos al shock de la construcción, aquellos hombres de alrededor de 40 años que viven en provincias donde la construcción es el sector principal de empleo. Estas personas experimentaron un cambio brutal en sus perspectivas laborales, que se evidenció en un aumento dramático del desempleo a largo plazo y de las dificultades para volver a participar en el mercado laboral. 

No es sorprendente por tanto, que encontremos que estas personas afirman sentirse inútiles e incapaces de superar las dificultades. Nuestros resultados sugieren que es más bien la falta de perspectiva futura y no la falta de trabajo per se lo que lleva a que aumenten los desórdenes mentales diagnosticados. Por esta vía indirecta, es posible que la crisis pudiera llevar a un aumento de la tasa de suicidios.

 En todo caso, ¿podría esto explicar el último aumento observado en la tasa de suicidios? Una forma de estudiarlo es mirando a las diferencias en las tasas de suicidio entre las diferentes provincias españolas, puesto que nos puede permitir entender la relación entre las dificultades económicas y los suicidios  utilizando el hecho de que el sector de la construcción tiene diferente peso en distintas provincias y es un buen indicador del colapso de las oportunidades laborales a partir de 2007. 

Por ello, esperaríamos que la tasa de suicidio aumentara más en las provincias donde la construcción tiene mayor peso.  Para estudiarlo, separamos las provincias en dos grupos de similar tamaño acorde a la proporción de trabajadores empleados en el sector de la construcción en el año 2000.

 La figura 3 muestra las tasas de suicidio para estos dos grupos, siendo la línea azul la dedicada a las provincias con poco peso en la construcción y la roja la de las provincias donde la construcción es un sector fundamental. Hay tres observaciones que queremos hacer sobre este ejercicio. 

En primer lugar, los suicidios son más frecuentes en las provincias que dependen más del sector de la construcción. Esto podría deberse a múltiples razones como las diferencias culturales, climáticas y de nivel económico, todas ellas correlacionadas positivamente con el peso de la construcción. 

En segundo lugar, las provincias dependientes de la construcción tuvieron un mayor aumento de la tasa de suicidio durante los primeros años de la crisis, mientras que las otras provincias muestran una tendencia más suave a lo largo de todo el periodo 2002-2011. 

Esto nos podría dar una indicación de la conexión entre factores económicos como el desempleo y los suicidios. La tercera observación es, por contra, que en ambos tipos de provincias la tasa de suicidios ha explotado desde 2011. Lo ha hecho algo más en las provincias con mayor peso en la construcción pero la tendencia es clara en ambos tipos de provincias.


 ¿Qué podemos concluir? Lo primero es que la relación entre dificultades económicas y tasa de suicidios no es tan intuitiva como sugiere gran parte de la literatura económica. Por una parte, nuestros resultados sugieren que el pico en la tasa de suicidios de 2008 puede, de hecho, estar relacionado con el shock económico. 

Por contra, esto no nos ayuda a comprender las aún mayores tasas del periodo 2002-2004 ni la caída a partir de 2009. Tampoco necesariamente explica la reciente explosión.

 ¿Qué es lo que lleva, fundamentalmente a los hombres, a suicidarse 5 años después del inicio de una recesión? Es posible que los altos efectos sobre la salud mental que encontramos provean una explicación. 

No es el desempleo per se sino la desesperación asociada a la persistencia del desempleo lo que lleva a los ataques de ansiedad y a la depresión. La duración del desempleo o los niveles de endeudamiento  podrían ser más relevantes que la tasa de desempleo para explicar la tendencias en las tasas de suicidios."            (Hannes Mueller ,  Nada es gratis, 26/11/15)

1.3.13

Un parado de 45 años se quita la vida en Cartagena

"Un hombre de 45 años, parado de larga duración, se quitó la vida el pasado martes en Cartagena. Según informa la Plataforma de Parados de Cartagena en un comunicado, de la que era miembro, la víctima "no recibía ninguna ayuda ni prestación" y fue hace un mes cuando acudió a Servicios Sociales, "donde se le negó cualquier tipo de ayuda". Según el diario local La verdad.es, se trataba de Guillermo Santos se quitó la vida ante la impotencia de no poder mantener a su familia. 

El hombre, de 45 años, casado y con tres hijos, llevaba tres años en paro y fue desahuciado hace uno de su vivienda. Tras ello buscaron refugio en la casa de la abuela de su esposa, en la barriada Cuatro Santos.

 Era estucador y no recibía ninguna ayuda ni prestación alguna.Desde la Plataforma de Parados de Cartagena denunciaron "la dejación de funciones de la Administración Pública, corresponsable de estas situaciones tan dramáticas".         (Público, 28/02/2013)

22.10.10

El suicidio del hombre... y el de la mujer

"En el mundo se suicidan cada día unas 2.700 personas y lo intentan otras 54.000. Al menos esas son las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de las cifras oficiales recogidas en los cinco continentes y que no incluyen África ni algunos países asiáticos. Lo que nadie discute es que el suicidio es la primera causa de muerte violenta y que esas cifras superan a la suma de las víctimas mortales de todas las guerras y los homicidios que se producen en el planeta. Se trata de un fenómeno que aumenta año tras año y ese motivo ha llevado a la OMS a estimar que en 2020 habrá aumentado un 50% el número de personas que se quitan la vida.

En el caso de España, los últimos datos oficiales revelan que en 2008 hubo 3.457 suicidios, una cifra que por primera vez supera a los fallecidos en accidente de tráfico (3.021). Eso significa una media de nueve suicidios diarios. Llama la atención que de ese total, el 77,4% fueron hombres (2.676), frente a 781 mujeres.

El Instituto Nacional de Estadística constata que esa proporción de tres a uno es idéntica en todas las provincias y comunidades, y muy similar a la de la Unión Europea y a la de la inmensa mayoría de los países del mundo. Otra cosa es la tasa de suicidios, que en España se sitúa en 7,58 por 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea. Entre los 10 países con mayor índice de suicidio en el planeta, cinco son miembros de la Unión Europea (Lituania, Hungría, Eslovenia, Bélgica y Finlandia). (...)

¿Por qué se suicidan tanto los hombres? No es una pregunta de respuesta rápida. Los especialistas llevan años conviviendo con esa realidad, pero existen pocos estudios rigurosos para responderla. "Es verdad que los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, en España y en Europa, pero también se sabe que las mujeres intentan quitarse la vida tres veces más que los hombres porque viven con una presión tres veces superior", explica la psiquiatra Carmen Tejedor (...)

"La gran desproporción entre hombres y mujeres suicidas se debe a factores genéticos y biológicos. La testosterona les ha convertido históricamente en cazadores, les hace más impulsivos y más resolutivos", explica Tejedor. A eso se unen factores socioculturales e incluso morales. "El suicidio masculino está visto como una cuestión de honor, lo que no ocurre con las mujeres. Su muerte se acepta menos y se tiende a pensar que si se quita la vida es porque es una mala madre. El suicidio femenino supone el reconocimiento de que la tribu no la ha protegido", razona la psiquiatra. La excepción a esa norma de tres suicidios masculinos por uno femenino es China, donde las mujeres se suicidan el doble que los varones. Tejedor lo atribuye al rol social que tiene la mujer en aquel país.

"Los varones eligen un método mucho más mortífero y resolutivo", apunta Javier Jiménez, psicólogo clínico y presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio. Los datos oficiales revelan que la mitad de los suicidas en España (1.723 de 3.457) emplearon el ahorcamiento o la estrangulación. De ellos 1.426 fueron hombres y 247 mujeres. El segundo método más empleado fue saltar al vacío desde un lugar elevado (705 casos) y con armas de fuego se quitaron la vida 194, de las que 186 fueron hombres.

"Que no se diga que ellas mueren menos porque solo quieren llamar la atención. No es verdad. Se quieren suicidar, pero no lo logran", dice el psicólogo Jiménez. Más contundente se muestra su colega. "Una persona no se juega la vida en el intento solo por notoriedad. Esa explicación del finalismo histérico para explicar el suicidio es no entender nada. Hablar de teatro en esos casos me parece, cuando menos, sádico, porque lo que es en realidad es una ruleta rusa", asegura Tejedor.

Esta psiquiatra ha tratado a centenares de personas con tendencias suicidas durante su carrera profesional y también ha asistido al entierro de muchos de ellos. "Son personas profundamente desgraciadas porque su único pensamiento esencial es la muerte. Las ganas que tienen de morirse son inversamente proporcionales a la felicidad que sienten". Por eso, añade, cuando esos pacientes acuden a su consulta y los encuentra animados, Tejedor constata que tienen muchas ganas de seguir viviendo.

Otra forma de suicidio en ambos sexos es el envenenamiento autointencionado por medicamentos o drogas (217 en el caso de los hombres y 137 en las mujeres). "Los fármacos son un gran avance para la humanidad, pero pueden resultar mortíferos mezclados con unos cubatas. Los venenos caseros están más al alcance de las mujeres", razona Tejedor.

"El suicidio es una pérdida inútil. Es el reconocimiento del fracaso de toda la sociedad, del sistema médico, laboral, del entorno familiar. Da mucha vergüenza hablar de él porque siempre queda la sensación de que se podía haber hecho algo más para evitarlo", explica Miquel Orós, un médico forense con 25 años de experiencia que durante más de una década formó parte de un grupo de facultativos del hospital de Bellvitge dedicado al estudio bioquímico de las patologías cerebrales. Ha tratado a centenares de pacientes y sostiene que la principal causa que lleva al suicidio es la depresión, la soledad y la falta de comunicación en la que están sumidas miles de personas.

"Suicidarse no es fácil. Para quitarse la vida hay que tener una gran capacidad de razonamiento", asegura Miquel Orós. La doctora Carmen Tejedor también transmite un respeto por esas personas, muy alejado del tópico social, que los considera cobardes. "Los suicidas son personas tremendamente desgraciadas y el suicido es la muerte más desoladora que existe, muchísimo más que un cáncer terminal", concluye.

En el caso de los hombres, añade Orós, la alta proporción de suicidios también tiene que ver con que son más introvertidos. "A nosotros nos cuesta mucho comunicarnos. Muy pocos hombres admiten que se encuentran mal y que necesitan ayuda". En este sentido, Jiménez recuerda que más del 90% de sus pacientes son mujeres. "Cuando sufren una depresión ellas son más conscientes y no ven al psicólogo o al psiquiatra como un extraño. Los problemas hay que descargarlos de manera constructiva. Si no, explotan y las consecuencias pueden ser tremendas". (El País, 18/10/2010, p 24/5)