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10.10.19

Madrid vacía las provincias ricas de España... se está posicionando como la única opción posible para gran parte de la población... En las dos últimas décadas se ha triplicado el flujo de población desde las ciudades de Valencia o Sevilla a Madrid y se ha duplicado el de Zaragoza o Pamplona... El 40% de los empleos de alto nivel tecnológico que se han creado en España se concentran en Madrid...

"Estación de Chamartín, viernes a las 15:00 de la tarde. El hall de salidas es un hervidero de maletas y viajeros que, después de consultar diligentemente en las pantallas, buscan el andén que les llevará a su destino. Entre ellos hay muchos habituales a esta cita semanal: personas que hacen vida en la capital de lunes a viernes, pero que el fin de semana vuelven a sus provincias de nacimiento.

Óscar es uno de ellos. Lleva seis años trabajando en el sector de la moda en Madrid, pero se escapa a Tarragona siempre que puede. “Todos acabamos aquí porque es una ciudad de paso, y queremos tener la experiencia de vivir en la capital”, cuenta mientras espera la salida de su tren. “Pero yo vuelvo todos los fines de semana. Echo de menos la playa, a eso sí que no me acostumbro”.

Para Juan, ferrolano de 42 años, Madrid se ha convertido en su proyecto de vida, después de llegar aquí con su mujer hace ocho años. “Me parece que es la ciudad que más me ofrece ahora mismo, además de que, por mi trabajo, no podría estar en otro sitio”, explica este funcionario mientras espera el tren que le reúne con su familia de vacaciones: “Aquí mis hijos pueden ir a la universidad, trabajar de lo que quieran, podemos conciliar… En Madrid acaba todo el mundo que tiene un trabajo a largo plazo”.

Cada año llegan casi 100.000 nuevos inmigrantes de otras comunidades autónomas a Madrid, en busca de unas salidas laborales y una trayectoria que se les quedan cortas en sus provincias de origen. Aunque la capital siempre ha sido un polo de atracción, es en los últimos años cuando se está posicionando como la única opción posible para gran parte de la población. La diferencia es que ya no llegan con el hatillo del pueblo, sino con un máster a la espalda.

Desde la década de los cincuenta hasta los ochenta España vivió el mayor flujo demográfico de su historia: el éxodo rural. El campo se mecanizó y expulsó a millones de familias que huyeron hacia las ciudades buscando un empleo en la industria como mano de obra barata. Este movimiento urbanizó al país creando un entramado de capitales de provincia que crecieron rápidamente hasta la década de los ochenta y vació los pueblos.

A partir los noventa, la industrialización fue sustituida por la globalización y la automatización, que irrumpieron en España gracias a la apertura al exterior. En ese momento comenzaron a cambiar los flujos de población: el motor de las migraciones dejó de ser el hambre y pasó a ser la ambición profesional de quien buscaba un puesto de trabajo acorde a su preparación.

Fue así como el proceso de urbanización se transformó en otro de metropolización, que ha concentrado las actividades de alto valor añadido en las dos grandes ciudades españolas: Barcelona y, especialmente, Madrid. Los pequeños pueblos de las dos mesetas ya están desiertos y las grandes metrópolis empiezan a vaciar también ciudades hasta ahora grandes y ricas, pero que se están quedando atrás en este nuevo escenario global.

 “Las pequeñas y medianas ciudades tienen mucha dificultad para generar tejidos productivos, lo que provoca que sean las regiones emisoras que más jóvenes mandan hacia Madrid”, explica Miguel González-Leonardo, investigador del Centre d’Estudis Demogràfics. Esto explica que los flujos desde las dos Castillas hacia Madrid se hayan reducido levemente mientras que otros, como los procedentes de Andalucía, Aragón o Navarra, estén en máximos.

Durante las décadas de industrialización, las ciudades españolas pudieron competir por atraer fábricas: bastaban buenas comunicaciones y mano de obra barata. Sin embargo, en el siglo XXI las multinacionales de servicios han sustituido a la industria y estas empresas buscan localizarse en las grandes metrópolis, con economías de escala y abundante mano de obra cualificada. Madrid y Barcelona están vaciando a otras ciudades grandes de España que son incapaces de competir en esta economía global

En las dos últimas décadas se ha triplicado el flujo de población desde las ciudades de Valencia o Sevilla a Madrid y se ha duplicado el de Zaragoza o Pamplona. Grandes ciudades con una renta alta que pierden población porque no pueden ofrecer los empleos que solo existen en la capital del país, lo que significa que el vaciamiento de España se empieza a extender a zonas prósperas.
Para Marta, por ejemplo, Madrid no era una opción. Era la única opción.

“Cuando acabé publicidad, solo había ofertas de trabajo aquí o en Barcelona. Como soy de Ponferrada, la capital me pillaba mejor y llevo ya nueve años”, explica mientras espera la salida de su tren. “Con Madrid tengo una relación de amor-odio. Te ofrece muchas cosas, pero soy de provincia, y tanto caos y tráfico me agobia un poco. Me volvería a Ponferrada o a cualquier otro sitio, pero el trabajo está aquí y hay que adaptarse”

Madrid ya no atrae a población campesina sin estudios, sino que se lleva a la población clave: los jóvenes cualificados. Este fenómeno, conocido como ‘drain brain’ o fuga de cerebros, no es otra cosa que la descapitalización humana de un territorio.

(...)  esta fase es mucho más grave porque supone la condena definitiva a las regiones que se vacían, ya que no solo pierden su presente, sino que también se quedan sin futuro. “La emigración del talento local tiene consecuencias negativas para el desarrollo endógeno y alimenta los procesos de acumulación en las áreas receptoras que se benefician del capital humano importado”, explican Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay y Joaquín Recaño en un reciente estudio publicado por el Centre d’Estudis Demogràfics.

El 40% de los empleos de alto nivel tecnológico que se han creado en España en la última década se concentran en la Comunidad de Madrid. Esto significa que si un joven con alta cualificación quiere encontrar un buen empleo está casi condenado a emigrar a Madrid. Sencillamente, es donde están las oportunidades. Ya no están en el campo, pero tampoco en las capitales de provincia.

Para trabajar en las oficinas de Google, Amazon o Facebook, es necesario mudarse a Madrid. Pero ocurre lo mismo para trabajar en las ciudades financieras del Banco Santander o el BBVA: los dos gigantes españoles son bancos ‘provincianos’ que también se han mudado a la capital.

Los compañeros de trabajo de Yolanda, una ingeniera industrial en una multinacional de automoción, son el mejor ejemplo de la diversidad de regiones que se concentran en la capital. “Hay mucha gente de fuera: de Valladolid, del País Vasco en mi caso, franceses también… igual de 40 solo hay diez madrileños”, explica. “En mi caso también habría tenido oportunidades laborales en mi provincia, pero Madrid me ofrece muchas otras cosas, como ocio, un círculo de amigos más grande o estar mejor conectada con el resto de España y con Europa”.

Este proceso de metropolización no es exclusivo de España, sino que está extendido por varias capitales europeas, como Londres o París y es el fruto de la concentración de las grandes empresas multinacionales en torno al centro político y económico de los países. Esto ha permitido a Madrid situarse a la altura de las grandes urbes europeas. Por ejemplo, el 8,2% del empleo de la comunidad es de alta tecnología, porcentaje que iguala al de Londres y se sitúa entre los diez primeros del continente.

 La demanda de mano de obra cualificada, unido a la escasez de oportunidades en el resto del país, provoca que los flujos migratorios hacia Madrid arrastren un elevado capital humano. El 65% de los jóvenes españoles de 25 a 39 años que llegaron a la comunidad desde otras regiones tenía titulación universitaria. Ninguna otra región se acerca a esta cifra: Cataluña se queda en un 47% y el resto está por debajo del 45%.

El otro lado de la misma moneda es que los emigrantes de las comunidades emisoras se van con un elevado nivel formativo. Navarra tiene los peores datos: casi el 60% de sus emigrantes tiene un título universitario. Eso significa que, aunque esta comunidad tenga una de las rentas per cápita más altas de España y universidades con prestigio internacional, no puede competir contra Madrid. Datos similares se dan en el resto del norte: en Asturias, Castilla y León, Aragón y Galicia más de la mitad de los emigrantes hacia otras comunidades españolas tienen titulación superior.

“Los autóctonos de 25 a 39 años que han emigrado tienen un nivel educativo superior respecto a sus homólogos que permanecen en la región de nacimiento”, explica González-Leonardo. Es así como la inversión en formación de las regiones emisoras provoca una despoblación acelerada, ya que el porcentaje de emigración entre los titulados es superior. Por ejemplo, en Castilla y León o Galicia, solo el 30% de los jóvenes que se quedan tiene estudios universitarios; sin embargo, de los que se van, más del 50% tiene formación. Esta descapitalización se retroalimenta hasta el punto de que ninguna ciudad española puede competir ya con Madrid. Ni siquiera Barcelona."            (Javier G. Jorrín, María Zuil y Jesús Escudero, El Confidencial)

4.10.19

La subida de la vivienda y de los alquileres en Madrid expulsa a los trabajadores a las provincias vecinas

"En Pozo de Guadalajara es fácil saber de dónde son los habitantes de los chalets que pueblan la zona. Aunque este pequeño municipio pertenece ya a la Alcarria, casi todas las antenas de televisión se orientan para cazar la cadena con la que los vecinos se sienten más cercanos: Telemadrid.

Al pie de estas urbanizaciones se encuentra la frontera invisible que delimita Castilla-La Mancha con Madrid. La separación es meramente mental para los 1.200 habitantes de este pueblo, que la atraviesan a diario para acudir a sus puestos de trabajo. Hace solo un mes han conseguido una reivindicación que ha ido creciendo a medida que lo ha hecho su población: que un autobús de la Comunidad de Madrid cambie su trayecto para pasar por allí y les deje -o recoja- en Alcalá de Henares.

“Aquí el 80% de la población viene de Madrid”, resume Javier Hurtado, su teniente alcalde. Él es un ejemplo: se mudó hace 17 años, justo en el punto de inflexión de un pueblo que hasta entonces tenía 400 habitantes. “La gran mayoría vinimos por el crecimiento abismal de Torrejón. Por el mismo precio de un piso de 80 metros cuadrados, aquí tenías tu chalet adosado con jardín”.

Para muchos de los que ahora son vecinos de Pozo, la búsqueda de una vivienda asequible les fue alejando cada vez más del kilómetro 0. A su favor tienen estar pegados al corredor del Henares y a otras ciudades grandes como San Fernando de Henares, Alcalá, Torrejón o Mejorada del Campo.

“Cuando te lo planteas, lo primero que calculas es el tiempo en ir a trabajar cada día. Pero luego también ves la calidad de vida…”, continúa Hurtado. Ahora mismo tarda 45 minutos en ir en coche hasta la estación de Meco y en coger el Cercanías que le deja en Vallecas. Una distancia normal para los desplazamientos dentro de Madrid, pero viviendo en otra comunidad autónoma.

Por extraño que parezca, el mayor flujo interprovincial que ha vivido España en las últimas tres décadas ha sido de Madrid a Toledo, con 320.000 desplazamientos acumulados. Y a Guadalajara se han ido más de 160.000 personas. En total, casi medio millón de habitantes, tantos como para construir la séptima mayor ciudad de España en apenas tres décadas.

Este flujo de población es el resultado de la expulsión de Madrid provocada por la gentrificación. Cada año llegan a la Comunidad de Madrid unas 100.000 personas procedentes del resto de España (a lo que hay que sumar la inmigración de otros países). En la mayoría de los casos se trata de jóvenes con buena formación que pertenecen a la élite de capital humano de las regiones emisoras. Esto significa que entran en Madrid con una renta superior a la media, o la consiguen rápidamente, por lo que desplazan a las clases populares autóctonas.

A medida que la metrópolis madrileña va creciendo, los precios de la vivienda suben en localidades cada vez más alejadas del centro de la capital, hasta el punto de expulsar población a las provincias limítrofes: Guadalajara y Toledo. La salida de población no ha sido homogénea, sino que depende de las oscilaciones de los precios de la vivienda. Durante los años de la burbuja inmobiliaria llegaron a salir más de 30.000 personas anualmente hacia las dos provincias.

En esos años surgieron grandes ciudades dormitorio que se sitúan justo al otro lado de la frontera de Madrid, donde los precios del suelo son mucho más bajos. Fueron los años del ‘boom’ de municipios del norte de Toledo, como Seseña, Illescas, Ugena, El Viso de San Juan o Las Ventas de Retamosa y el suroeste de Guadalajara, como Azuqueca, Cabanillas o Alovera. Todos ellos están entre los municipios que más han crecido en las últimas décadas y que destacan por ser pequeñas localidades rurales rodeadas de urbanizaciones.

Este flujo de población, que se frenó durante la crisis, se está volviendo a reproducir en los últimos años como consecuencia de la escalada de precios que está viviendo Madrid. De seguir la tendencia del último lustro, 2019 será el primer año desde 2008 en el que Madrid expulse más población de la que atrae, con casi 100.000 emigrantes. (...)

El ‘boom’ de precios de la vivienda en Madrid ha expulsado principalmente a las clases populares. Los jóvenes de zonas humildes se encuentran con que los precios en sus barrios se han multiplicado y ya no pueden emanciparse y asumir el coste de tener un techo. El 70% de los jóvenes que han salido de Madrid entre 2013 y 2017 no tenía estudios universitarios.

Es el dato más alto de todas las comunidades autónomas y muestra hasta qué punto la expulsión de población se centra en las capas con menor capital humano. Por el contrario, en Castilla-La Mancha, comunidad que los acoge, apenas el 25% de los inmigrantes españoles tienen estudios universitarios. (...)

Los municipios de Guadalajara y Toledo situados al otro lado de la frontera con Madrid son los que tienen mayor porcentaje de población nacida en otros lugares de España. En el caso de Cabanillas del Campo, situada junto a la ciudad de Guadalajara, el 45% de sus residentes han nacido en otra provincia, lo que indica hasta qué punto es un municipio construido a base de madrileños expulsados de su región. Pero el caso más extremo es el de Ugena, un municipio del norte de Toledo situado a solo cuatro kilómetros de la frontera con Madrid y donde tres de cada cuatro vecinos han nacido fuera de la provincia.

A base de expandirse, Madrid ha ido llenando estos municipios que, de no encontrarse cerca de la metrópolis madrileña, bien estarían protagonizando artículos sobre la España vacía. Esta situación se repite en todos los pueblos vecinos, hasta el punto de que convierten a Guadalajara en la única provincia en la que más de la mitad de la población ha nacido en otra parte de España o en el extranjero. Las fronteras autonómicas siguen existiendo, pero Madrid ya las ha superado." (Javier G. Jorrín, María Zuil y Jesús Escudero, El Confidencial, )

23.2.15

Confirmado estadística y demográficamente: "Los recortes matan"

"Los recortes matan" fue el eslogan dominante en las primeras manifestaciones contra la destrucción de la sanidad pública por la Generalidad. Ahora ya no es sólo un eslogan sino una verdad documentada y probada por datos estadísticos y demográficos oficiales, alguno de los cuales la Generalidad esconde. 

Se tapa lo que es un desastre histórico para Cataluña, además de miles de otros desastres individuales, es decir muertos que podrían estar vivos y pérdidas incalculables en calidad de vida. 

Los datos sanitarios y demográficos oficiales, que se expondrán, evidencian un continuado aumento de la mortalidad en Cataluña, con graves consecuencias en todos los órdenes. En una encuesta efectuada por el sindicato Metges de Catalunya, relativa solo a un año, un 78 por ciento de los médicos lo atribuyó a los recortes sanitarios. Comenzar a recortar y dispararse la mortalidad son hechos que han ido unidos.

Inicio de los recortes e inicio de más mortalidad

Desde 2010, en que comenzaron los recortes, ha habido un aumento continuado de la mortalidad en Cataluña. Se puede llegar a la inversión de la pirámide poblacional, en el sentido de que el número de defunciones llegue a superar el de los nacimientos. El tránsito hacia este drama queda probado estadísticamente, como se expondrá.

El primer toque de alarma muy grave fue el aumento de la mortalidad en el año 2012 en un 5,3 por ciento respecto al año anterior. Fue una barbaridad sin precedentes. El dato fue hecho público por los servicios estadísticos de la Generalidad, Idescat. Iba acompañado de un informe técnico bueno y adecuado.

Informe desaparecido en internet

Ese informe ha desaparecido de la página web de Idescat, mientras que no ha habido ningún otro informe para los años siguientes, sino una retención ilícita de un dato clave, el del número de defunciones del año 2013. El eslogan sanitario "Los recortes matan" ha dejado de ser una previsión para pasar a ser un hecho objetivo.

Ahora bien, ningún medio reprodujo los datos, bien oficiales, de 2012. Sólo quien esto escribe lo ha ido publicando, una docena de veces, precisando su gravedad. Lo efectué en los dos medios en que colaboro, el Diari de Girona y este medio digital. La Generalidad quiso ahogarlos. TV3 y las infinitas radios de propaganda de la Generalidad no dijeron ni una sola palabra. Tampoco se ha referido nunca la subvencionada La Vanguardia, ni su radio, ni su TV. Lógicamente, hicieron lo mismo los diarios ultras, como Ara y El Punt Avui.

Metges de Catalunya: recortes y muertes

En cambio, el boletín del sindicato Metges de Catalunya reprodujo los datos que yo publiqué, usándolos para efectuar una encuesta entre los médicos. Un 78 por ciento de los facultativos manifestó que la causa de aquel inmenso aumento de la mortalidad eran los recortes sanitarios.

Aquella verdad ahogada mediáticamente ha resultado ser mucho más grave. Hoy puedo afirmar, en base a datos cien por cien oficiales, que no se trataba de un hecho puntual, debido a un único año, sino de una realidad continuada. Ahora se puede probar que la Generalidad ha sido capaz de dejar de hacer público un dato clave y coincidente, que ya expondré, gracias, ay, a las estadísticas del Estado. Es exacto decir que la Generalidad sabe y esconde.

La Generalidad, escondiendo un dato clave

He estado al tanto de los datos del año siguiente a aquel (2012) del monstruoso aumento de la mortalidad, o sea de 2013. En la actualidad, pasados catorce meses, la Generalidad aún no ha publicado las defunciones relativas a 2013. Lo tenía que hacer y lo podía hacer, sin ningún problema, ya que siempre lo había efectuado antes de catorce meses. Su no publicación hay que ubicarla entre una ilicitud y una insolencia radical. (...)

Ahora bien, aquellos datos de las defunciones en 2013 ya las ha publicado, hace un cierto tiempo, el Instituto Nacional de Estadística (INE), del Estado. Se trata de datos objetivos, con unas mismas fuentes e imposibles de retocar. No puede haber diferencias de base técnica, que es muy simple. Desde siempre, este tipo de datos son idénticos en todos los organismos de estadística, desde el más local al europeo.

Se usan unas mismas fuentes y técnicas idénticas. Nunca ha habido discrepancias numéricas. Lo que es nuevo es que la Generalidad lo haya escondido. Pero se entiende: está en juego la continuidad en el poder de Artur Mas, de CDC y el inefable "proceso". La maldad sanitaria facilita pulsar toda la realidad de los últimos cuatro años.

Datos publicados en Madrid y no aquí

Resulta que el Instituto Nacional de Estadística (INE) ya tiene publicados los datos de mortalidad de 2013. Los publicó a nivel estatal y de cada autonomía. En cambio, la Generalidad no lo ha hecho. Cometí el error de estar pendiente del Idescat y no del INE.
Empezando por el principio, hay que destacar que el índice de mortalidad en Cataluña, sobre el total de la población, en 2010 fue del 0,78%. En 2011 pasó al 0,79. En 2012 al 0,83, y en 2013 al 0,81. 

El cálculo del año 2013 ha sido posible por los datos de defunciones del INE. La Generalidad siempre las había facilitado y hasta ahora todavía no lo ha hecho. En el período mencionado. ha variado muy poco la población pero sí lo ha hecho la mortalidad. Queda claro que la mortalidad, sobre el total de la población de Cataluña, ha aumentado en 0,3 puntos desde 2010, lo cual es una barbaridad.

Tendencia clara al aumento de la mortalidad

Si establecemos la comparación a partir del aumento de la mortalidad anual en relación a la mortalidad del año precedente, hubo un máximo escalofriante del 5,3% de aumento de la mortalidad en 2012 (en comparación a la mortalidad propia del año 2011 y no respecto al total de la población). El año siguiente (2013) hubo una ligera disminución respecto a aquel gran incremento de 2012.

La tendencia general clara y patente ha sido el aumento de mortalidad. Entre el máximo de 2012 y 2013 hubo una disminución 2,9 puntos, pero si la comparación se hace entre 2011 y 2013 continúa habiendo un aumento de la mortalidad de 2,4 puntos. Es la diferencia entre el aumento de mortalidad de 2012 (5,3) y la disminución del 2,9 en 2013. Por tanto, la tendencia sigue siendo al aumento de mortalidad. No hay ninguna duda.

Pasando de los 60.000 muertos

Mientras la población se ha estabilizado o ha tendido a bajar resulta que los índices citados equivalen a un gran aumento de muertes de personas concretas, que es lo que cuenta, al menos para las personas que no somos como Boi Ruiz.

Para mayor precisión, menciono el hecho de que en 2010 hubo 59.069 muertes en Cataluña. En 2011, 59.586. En 2012, 62.724, a pesar de que los medios de la Generalidad y los serviles lo pasaran por alto. Finalmente, gracias a los datos del INE (escondidos por Idescat) en 2013 hubo 60.807 defunciones, lo que representó una mejora, pero inferior al empeoramiento de 2012.

 Nunca se había llegado a 60.000 muertes en un año en Cataluña, y menos en periodo de estancamiento o disminución de la población. Alguien tendría que pagar las consecuencias, creo yo. (...)"            (Alfons Quintà, Crónica Global, Lunes, 23 de febrero de 2015)

25.6.13

La crisis vacía España: pierde población por primera vez desde que hay registros

"La población residente en España se sitúa, a 1 de enero de 2013, en 46.704.314 habitantes, es decir un 0,2% y 162.390 personas menos que a comienzos de 2012, datos que reflejan el primer descenso de población en España desde que existen datos anuales (1971). El descenso poblacional se ha producido como consecuencia de un saldo migratorio negativo de 162.390 personas, es decir que 476.748 personas optaron por abandonar España, frente a las 314.358 que llegaron, y de un saldo vegetativo (452.273 nacimientos menos 403.785 defunciones) positivo de 48.488 personas.

De los ciudadanos que abandonaron el país, 59.724 eran españoles y 417.023 extranjeros y, la salida de estos últimos, ha hecho que este colectivo se reduzca el 2,3% hasta los 5.118.112 residentes en España, según los últimos datos de la Estadística de Migraciones difundida hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por el contrario, 32.380 españoles optaron por regresar, con lo que el saldo migratorio de los españoles fue de 27.344 personas.
Según el INE, el número de habitantes se ha reducido en todas las comunidades autónomas excepto en Andalucía, Baleares y Canarias, y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. 

Otra de las características demográfica más preocupante es que la población que se reduce en las más joven mientras que aumenta la más mayor. Así, el mayor descenso (5,53% y 169.593 personas) se produjo entre los de 25 a 29 años; seguidos de los de 30 a 34 años (4,92% y 190.560 personas), mientras que por el contrario crecieron el 8,07% (23.051) los de 90 a 94 años y el 4,35% (3.526 personas) los mayores de 95 años.

En total, los mayores de 64 años se incrementaron en 134.356 personas, el 1,7% a lo largo de 2012, mientras que los menores de 4 años caen el 2,28% y se reducen en 56.383 niños."           (El Confidencial, 25/06/2013)

22.5.11

Los jóvenes italianos están "en peligro de extinción"

" escribe el Corriere della Sera, citando a Giuseppe Roma, director de Censis, el instituto italiano para la investigación socioeconómica, que ha hecho sonar todas las alarmas con su comparecencia ante la cámara baja del Parlamento.

En relación a la década anterior, la franja de edad comprendida entre los 15 y los 34 años ha perdido 2 millones de personas, como resultado del descenso de la tasa de natalidad y del aumento de la emigración ante la falta de oportunidades en el ámbito profesional.

"Una brecha en la estructura del mercado laboral, en el que están convirtiéndose en una rareza", comenta el Corriere, señalando que esto no significa que se haya incrementado la demanda de jóvenes trabajadores.

Al contrario, subraya La Stampa, los jóvenes italianos entre 25 y 34 años de edad "ni-ni" (ni estudian, ni trabajan) han alcanzado un alarmante 11,2%, comparado con la media europea del 3,4%.

Pero el desierto panorama laboral no es una explicación suficiente; en España, donde la tasa de desempleo juvenil supera el 40%, únicamente el 0,5% ha desistido en la búsqueda de trabajo. (...)

En este contexto, la disminución de la población joven podría resultar positiva para el empleo: "En 2020, 8 millones de personas abandonarán por su avanzada edad el mercado laboral, y apenas habrá jóvenes suficientes para sustituirlos". (PressEurop, 18/05/2011)

29.5.08

Y ahora, a los muertos del stalinismo se añaden los del capitalismo, el que llaman salvaje


Tasas de natalidad y mortalidad de Rusia. ¿Cuántos habrán muerto?

Economía Crítica, 15-12-2006, El legado político de la Unión Soviética

“¿por qué hay que ser pesimistas sobre el futuro de Rusia?... el asombroso descenso demográfico de la sociedad rusa. Pero pocos observadores externos parecen darse cuenta de este hecho: Rusia se va empequeñeciendo poco a poco, mes tras mes y año tras año. (…)

En mi limitada experiencia como lector en este campo, los demógrafos son especialistas muy cautelosos, porque las causas de que varíen los índices de fecundidad y mortalidad -que son los dos motores que influyen en el futuro de la población de un país- son muy difíciles de diseccionar. Sin embargo, el lenguaje que emplean Eberstadt y Groth es espeluznante: "Una explosión verdaderamente aterradora de enfermedades y muertes", "un aumento increíble de la mortalidad por heridas y enfermedades cardiovasculares". El número de muertes entre los hombres en edad laboral es hoy nada menos que un 100% superior al de 1965. En resumen, los rusos no dejan de desaparecer; son hoy muchos menos millones que cuando cayó la Unión Soviética.” (PAUL KENNEDY: El oscuro futuro de Rusia. El País, ed. Galicia, Opinión, 28/05/2008, p. 35)