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30.1.23

Cuatro años de López Obrador en México... AMLO llegó al poder con la promesa de una redistribución masiva. En el último año, ha nacionalizado la producción de litio (la más grande del mundo) y ha elevado el salario mínimo un 20%, el crecimiento económico está superando las predicciones, se han duplicado los días de vacaciones pagadas, el peso fue una de las monedas más apreciadas frente al dólar y el desempleo está disminuyendo, a pesar del aumento de los tipos de interés... el presidente sigue siendo popular... Incluso The Economist se ha visto obligado a reconocer la fortaleza de México

 "El domingo 27 de noviembre aproximadamente 1,2 millones de personas inundaron Ciudad de México para celebrar el cuarto aniversario de la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). (...)

AMLO, sudoroso y quemado por el sol, pronunció un discurso de hora y media en el que esbozó los logros de su administración en materia de programas sociales, soberanía energética, infraestructuras, política sanitaria y mucho más. Siempre listo para acuñar una nueva frase, concluyó bautizando la filosofía que sustenta su movimiento como «humanismo mexicano». En el masivo y extenso acto no se produjeron las expresiones de odio, racismo y clasismo que habían caracterizado una marcha de oposición, bastante más pequeña, dos semanas antes. (...)

La tan cacareada «polarización» a la que alude la prensa conservadora se había retirado a sus trincheras en las redes sociales, y no se encontraba aquí entre esta multitud jubilosa y pacífica, que incluía a muchos inmigrantes que se habían arriesgado a regresar del extranjero solo para asistir.

Balance del año

En efecto, hay muchos motivos de celebración. La Cuarta Transformación está completando su cuarto año con algunas cifras sólidas: el crecimiento económico está superando las predicciones; la inversión extranjera directa está aumentando, mientras que los pagos de la deuda externa están disminuyendo; el peso fue una de las monedas más apreciadas frente al dólar en 2022, confundiendo a los especuladores que apostaron repetidamente en su contra durante el verano, y el desempleo está disminuyendo, a pesar del aumento de los tipos de interés. En el frente político, el presidente sigue siendo popular y su partido, MORENA, se encuentra en una posición fuerte en las primeras encuestas para las elecciones presidenciales de 2024.

 Incluso The Economist, sin duda la voz más histéricamente anti AMLO de la prensa anglófona, se ha visto obligado a reconocer la fortaleza de México entre los países de la OCDE en una comparación de los indicadores económicos del año.

En el frente político, las victorias más destacadas de este año incluyen un aumento del 20% del salario mínimo —continuando una serie de incrementos anuales que duplicarán el salario en términos reales al final del sexenio de AMLO— y la duplicación de los días de vacaciones pagadas obligatorias de seis a doce (hasta un máximo de treinta y dos días, dependiendo de los años consecutivos de empleo).

En abril, México nacionalizó su producción de litio, que se encuentra entre las mayores del mundo. Esto fue parte de un golpe en la política energética que vio la Ley de la Industria Eléctrica de AMLO, que aumenta el control público sobre la red nacional, declarada constitucional por la Corte Suprema. Ese mismo mes, AMLO ganó ampliamente las primeras elecciones revocatorias de la historia del país, cumpliendo así su promesa electoral de someterse a ellas a mitad de su mandato.

No es de extrañar que los mayores titulares internacionales se centraran en asuntos exteriores. En mayo, AMLO advirtió que se negaría a asistir a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles a menos que todos los países latinoamericanos estuvieran representados; el consiguiente alboroto de los funcionarios del Departamento de Estado se prolongó durante varias semanas hasta que el presidente mexicano cumplió su promesa de no asistir (al mismo tiempo, sin embargo, sigue impulsando una integración continental de América Latina con Estados Unidos y Canadá, que podría encerrar a la región en una camisa de fuerza de la que sería difícil escapar).

En un discurso pronunciado el Día de la Independencia, en septiembre, adoptó una línea independiente sobre la guerra de Ucrania, criticando la ineficacia de las Naciones Unidas y el sufrimiento producido tanto por las sanciones como por los envíos de armas. No se puede evitar la sospecha, concluyó, «de que la guerra está siendo atizada por los intereses de la industria armamentística».

En diciembre se mantuvo firme contra el golpe del Congreso a Pedro Castillo en Perú, negándose a reconocer el régimen de facto de Dina Boluarte mientras Estados Unidos y Europa se apresuraban a hacerlo. El día 12 México firmó un comunicado cuatripartito —junto con Argentina, Bolivia y Colombia— en el que denunciaba el acoso al que había sido sometido Castillo desde el inicio de su mandato presidencial y pedía que se respetara el voto popular que lo eligió. El 20, el régimen de Boluarte expulsó al embajador mexicano, Pablo Monroy. Al día siguiente, la esposa y los hijos de Castillo llegaron a México, los últimos de una larga tradición de refugiados políticos que han recibido asilo en el país. (...)

Pero cuando los golpes blandos se han convertido en el arma elegida por las élites de todo el continente —Brasil, Paraguay y Bolivia, por citar algunos de los ejemplos más destacados de la última década—, cabe preguntarse: ¿qué medidas se están tomando para evitar una toma de poder de este tipo en México?

Porque a pesar de las reformas positivas, la estructura esencial de poder en México sigue siendo muy similar a la que había en 2018. Aunque desprovista de los presupuestos de publicidad pública que la mantenían en cómoda colusión con gobiernos anteriores, la oligarquía de la prensa corporativa sigue en firme control de la radio, la televisión y los medios impresos, manteniendo una batería constante contra cualquier político o figura pública que se desvíe un ápice de la ortodoxia. Un puñado de bancos multinacionales controla los depósitos, los préstamos y los fondos de pensiones de la nación, a pesar de los avances en una opción bancaria pública. La Iglesia Católica, aunque con menos descaro que en años pasados, sigue siendo un poder importante entre bastidores. El mundo académico y los círculos culturales oficiales están dominados por conservadores disfrazados de progresistas «más santos que tú».

 Las grandes empresas siguen controlando recursos naturales clave en forma de concesiones mineras y derechos sobre el agua. La inmensa mayoría de los malhechores de las administraciones anteriores siguen impunes. Y las fuerzas armadas, por su parte, nunca han sido más fuertes: inundadas de aumentos presupuestarios y una creciente cantidad de trabajos paralelos, pronto añadirán a su lista una nueva línea aérea comercial y la administración del nuevo parque nacional en la zona arqueológica de Uxmal.

A veces parece que no hay proyecto público en el que el secretario de Defensa no tenga algo que ver, de una forma u otra. Y mientras AMLO insiste en que esto es para asegurar que estos proyectos no se privaticen en el futuro, el binomio extremadamente reductor de «privatización o militar» está empezando a agotarse (especialmente encima de la enmienda constitucional aprobada este año para permitir que las fuerzas armadas continúen realizando funciones policiales por cuatro años más, hasta 2028). Aunque podría decirse que es necesario ante la grave situación de la policía y el potente poder de fuego de los cárteles, sigue siendo un trago amargo.

 Por supuesto, cuatro años no bastan para deshacer cuarenta… o cuatrocientos. Y es innegable que estos años de lucha y triunfo político han propiciado una politización envidiable entre el público, una hazaña importante en sí misma. Pero parece existir una ilusoria confianza en los seguidores del «humanismo mexicano» de que el ejercicio de las libertades liberales y una pizca de redistribución serán suficientes para disolver las arraigadas estructuras de poder. Tan grande era este optimismo que una de las reformas clave de AMLO en 2021 fue la eliminación de la inmunidad judicial para el presidente. Diseñada para responsabilizar al jefe del Ejecutivo de la corrupción y los delitos cometidos en el cargo, la medida también abre la puerta a su destitución por cualquier tipo de cargo inventado. (...)"          (JACOBINLAT, 26/01/23)

11.2.22

POLITICO: La España olvidada se hace notar... Con unas elecciones en Castilla y León, la atención de la nación se ha centrado firmemente en el campo, que espera hacer oír su voz tras décadas de falta de inversión y despoblación... "Por primera vez en este país, no es una región como Cataluña o Andalucía la que está dominando el calendario electoral nacional, sino una de las regiones de la España olvidada"... que pide la creación de puestos de trabajo, mediante lo que llaman la "reindustrialización estratégica" del campo

"La España olvidada se hace notar.

Con unas elecciones en la región rural de Castilla y León el domingo, la atención de la nación se ha centrado firmemente en las últimas semanas en el campo, que espera hacer oír su voz tras décadas de falta de inversión y despoblación.

"Por primera vez en este país, no es una región como Cataluña o Andalucía la que está dominando el calendario electoral nacional, sino una de las regiones de la España olvidada"

La zona a la que se refiere es más conocida como La España vacía o La España vaciada. Abarca regiones dependientes de la agricultura en el vasto interior del país, como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón. Estos territorios se perdieron gran parte de la rápida industrialización y el desarrollo que las ciudades más grandes y la costa turística disfrutaron desde los últimos años de la dictadura de Franco.

Esa disparidad fomentó la migración hacia las ciudades, especialmente de los más jóvenes, acentuando aún más la brecha entre el campo y la ciudad.

"Se impuso una idea cultural: que lo progresista, lo innovador, era salir de tu pueblo", dice Tomás Guitarte, de Teruel Existe, un pequeño partido aragonés que ha hecho campaña sobre este tema.

"Esto no es un proceso natural, es la consecuencia de las desastrosas políticas socioterritoriales de un modelo de desarrollo equivocado".

Hoy en día, las estadísticas ofrecen una lectura descarnada: El 10% de la población española habita el 70% del país. El 42% de las ciudades están en riesgo de despoblación. La provincia de Zamora, en Castilla y León, ha visto disminuir su población en más de un 30% desde 1975, mientras que la de las Islas Baleares se ha duplicado.

"Por activa o por omisión, el Estado fomentó un modelo de desarrollo por el que la industria y los servicios salían de los núcleos rurales, provocando la despoblación", afirma Ángel Ceña, que se presenta como candidato a las elecciones de Castilla y León. "Y a esto nos enfrentamos desde entonces".

 El partido de Ceña, Soria ¡Ya!, forma parte de una reacción política contra esta tendencia. Comenzó hace dos décadas con un movimiento de protesta que puso de manifiesto la difícil situación del campo mediante manifestaciones en las capitales locales. Concienció a los españoles de los problemas de las zonas rurales y La España vacía se convirtió en una frase popular en el debate político y en los medios de comunicación. Sin embargo, hubo frustración porque las políticas reales no cambiaban.

"No basta con estar en la calle, también hay que estar dentro", dijo Ceña. Señaló que, aunque las fuerzas políticas dominantes en España, el Partido Socialista Obrero (PSOE) y el conservador Partido Popular (PP), han incluido en sus programas electorales las reivindicaciones de quienes viven en el campo, no han conseguido aplicar un cambio real.

"Hemos decidido entrar en las instituciones donde se toman las decisiones", añadió Ceña. "Queremos entrar ahí para poder influir en las políticas que afectan a este sector de la población".

Pidió que se incentive la repoblación de las zonas rurales y la creación de puestos de trabajo, mediante lo que llamó la "reindustrialización estratégica" del campo.

Su partido, con sede en la provincia de Soria, es uno de los varios que se presentan a estas elecciones cuya prioridad es poner de manifiesto las desigualdades entre la España rural y la urbana. En Castilla y León, que es un poco más grande que Austria, se presentan otros en las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid y Salamanca.

Todos forman parte de España Vaciada, una organización nacional que afirma no tener ninguna lealtad específica en el espectro político. Se han inspirado en el éxito de Teruel Existe que, de la mano de Guitarte, consiguió un escaño en el Congreso en las elecciones generales de 2019.

Las reivindicaciones de los nuevos partidos han contribuido a elevar la apuesta en Castilla y León, donde el PP ha gobernado durante los últimos 35 años. La campaña ha sido especialmente feroz después de que el ministro de Consumo, Alberto Garzón, criticara la ganadería intensiva a escala industrial de España por ser insostenible. El PP y otros partidos han tachado a Garzón y al gobierno de coalición de izquierdas de Pedro Sánchez de antiagrícolas.

En la campaña electoral, cerca de la pequeña localidad de Las Navas del Marqués, el líder del PP, Pablo Casado, rodeado de vacas, continuó con el tema pidiendo "más ganadería y menos comunismo". Pero no todos los lugareños quedaron impresionados.

"Ahora, cuando hay elecciones, se acuerdan de repente del campo, como todos los políticos. Pero cuando acaben las elecciones, volverán a hacer lo que les da la gana", dijo José Juan Pascual Ríos, un cocinero jubilado que vive en Las Navas del Marqués y que siguió la visita de Casado por las noticias.

Sin embargo, celebra la llegada de la nueva ola de partidos rurales.

 "Creo que es bueno", dijo. "Se llevarán votos de la izquierda y de la derecha y se les escuchará". (...)

Las encuestas apuntan a que el PP volverá a ganar en Castilla y León. Sin embargo, si, como parece probable, no consigue la mayoría, podría necesitar el apoyo de Vox para formar un nuevo gobierno. Se considera que esta votación puede dar una idea del resultado de las próximas elecciones generales, previstas para 2023 pero que podrían adelantarse. Dado que el sistema electoral da más peso parlamentario a las zonas poco pobladas del país que a las ciudades, España Vaciada es optimista sobre su potencial.    

Por ahora, las encuestas también muestran que los nuevos partidos rurales podrían ganar suficientes escaños en Castilla y León para jugar a ser reyes. De ser así, tendrían que involucrarse en el corte de la política de partidos.

Sergio del Molino, ensayista que ha escrito mucho sobre la situación de la España rural, ha advertido de que, al entrar en la contienda política, los nuevos partidos corren el riesgo de diluir un debate importante "en un clamor de reivindicaciones minúsculas y de política de bajo nivel", lo que, en última instancia, podría fomentar el crecimiento de movimientos "nacionalistas, populistas y tipo Le Pen", en referencia a la líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen.

Guitarte, de Teruel Existe, que ya ha hecho el camino de la protesta rural al parlamento nacional, desestima esos temores.

"Las zonas olvidadas, las que nunca han tenido la oportunidad de expresar su predicamento, ahora tienen la oportunidad de hacerlo", afirma."       
               (Guy Hedgecoe , POLITICO, 10/02/22)

4.9.20

La crisis de la deuda mexicana y el Banco Mundial

"(...) En octubre de 1979, en el momento en que Paul Volcker, director de la Reserva Federal de los Estados Unidos, decretaba un fuerte aumento de los tipos de interés, que conduciría inexorablemente a la crisis de la deuda, precisamente desencadenada en México, el Banco Mundial se mostraba tranquilizador. 

El 19 de noviembre de 1979, expresaba: «Tanto el crecimiento de la deuda pública externa de México como el aumento de la ratio del servicio de la deuda, que en 1979 podrá llegar hasta 2/3 de sus exportaciones, sugieren que se trata de una situación muy crítica. De hecho, la realidad es exactamente lo contrario» [2]. Es, literalmente, alucinante. (...)

Los banqueros privados del Norte aumentan de manera exponencial las sumas prestadas a los PED, comenzando por México.

Uno de los economistas del Banco, encargado de seguir la situación, escribió un informe muy alarmante el 14 de agosto de 1981 [3]. Explicaba que estaba en desacuerdo con la posición optimista del gobierno mexicano y de su representante, Carlos Salinas de Gortari, director general en el ministerio de Programación y del Presupuesto [4]. La jerarquía le provocó graves problemas, a tal punto que más tarde inició un proceso judicial al Banco Mundial (que ganó) [5]

 En 1981, el Banco Mundial concedió a México un préstamo de 1.100 millones de dólares (a otorgar en varios años): era de lejos el préstamo más grande que el Banco concedía desde 1946. A principios de 1982, el Banco Mundial afirmaba que el crecimiento anual del producto interior bruto mexicano, entre 1983 y 1985, llegaría al 8,1 %. (...)

El 20 de agosto de 1982, después de haber reembolsado sumas considerables en el curso de los primeros siete meses del año, el gobierno mexicano declaró que el país no estaba en condiciones de continuar los pagos, y decretó una moratoria (suspensión de pagos) de seis meses (de agosto de 1982 a enero de 1983). Le quedaba una reserva de 180 millones de dólares y debía desembolsar 300 millones el 23 de agosto. Había prevenido al FMI, a principios de ese mes, que sus reservas de divisas no llegaban más que a 180 millones de dólares. 

El FMI se reunió a finales de agosto con la Reserva Federal, el Tesoro de Estados Unidos, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) y el Banco de Inglaterra. El director del FMI, Jacques de Larosière, comunicó a las autoridades mexicanas que el Fondo y el BPI estaban dispuestos a prestarles divisas con una doble condición: que el dinero se destinara a pagar a los bancos privados y que aplicaran medidas de choque de ajuste estructural. México aceptó. 

Devaluó drásticamente su moneda, aumentó radicalmente las tasas de interés nacionales, salvó de la quiebra a los bancos privados mexicanos nacionalizándolos y asumiendo sus deudas. Como contrapartida, confiscó los 6.000 millones de dólares que éstos tenían en caja. El presidente, José López Portillo, presentó al pueblo mexicano esta última medida como un acto nacionalista. Se cuidó muy bien de aclarar que los 6.000 millones de dólares embargados servirían principalmente para reembolsar a los bancos extranjeros.

En realidad, ¿qué fue lo que provocó la crisis mexicana? ¿Fue México el que tomó la iniciativa?

En términos generales, la explicación es clara: el aumento de las tasas de interés decidido por Washington, la reducción de los ingresos petroleros y el colosal sobreendeudamiento fueron las causas fundamentales. Los dos primeros factores constituyen choques externos, y de ellos México no era responsable. El tercer factor, el sobreendeudamiento, es el resultado de las opciones de los dirigentes mexicanos, que fueron incitados a endeudar el país con los banqueros privados y el Banco Mundial.

Más allá de las causas fundamentales, el análisis del encadenamiento de los hechos demuestra que fueron los bancos privados de los países industrializados los que provocaron la crisis, al reducir de manera drástica los préstamos concedidos a México en 1982. Alertados por el hecho de que el Tesoro público mexicano había utilizado casi todas las divisas disponibles para pagar la deuda, consideraron que ya era tiempo de restringir los préstamos. Es así como pusieron de rodillas a uno de los más grandes países endeudados. 

Viendo que México estaba confrontado al efecto combinado del alza de los tipos de interés, que los beneficiaban, y de la caída de los ingresos petroleros, prefirieron tomar la delantera y se retiraron. Hecho agravante, los banqueros extranjeros han sido cómplices de las cúpulas mexicanas (dirigentes de empresa y del partido-Estado, el Partido Revolucionario Institucional) que transferían con frenesí capitales al exterior para colocarlos en sitio seguro. Se calcula que en 1981-1982, no menos de 29.000 millones de dólares salieron de México en forma de fuga de capitales [8]. Después de haber precipitado la crisis, los banqueros privados la aprovecharon de inmediato, dejando que otros pagaran los platos rotos.  (...)

A partir de 1982, el pueblo mexicano se desangraba en beneficio de los diferentes acreedores. En efecto, el FMI y el Banco Mundial supieron hacerse reembolsar hasta el último céntimo lo que habían prestado a México para pagar a los bancos privados. El país se encontraba sometido inexorablemente a la lógica del ajuste estructural. En un primer momento, el tratamiento de choque impuesto en 1982 produjo una fuerte recesión, pérdidas masivas de empleos y una dura caída del poder de compra. Luego, las medidas estructurales se tradujeron en la privatización de centenares de empresas públicas. La concentración de la riqueza y de una gran parte del patrimonio en manos de algunos grandes grupos industriales y financieros mexicanos y extranjeros fue colosal [9].

Con una perspectiva histórica, se ve con claridad que el camino hacia el sobreendeudamiento de los años 1960-1970, el estallido de la crisis de 1982 y la gestión subsiguiente han marcado una ruptura radical y definitiva con las políticas progresistas llevadas a cabo entre el comienzo de la revolución de 1910 y los años 40, bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas. De la revolución a los años 40, las condiciones de vida de la población mejoraron sensiblemente y México vivió un fuerte progreso desde el punto de vista económico. 

Además, adoptó una política internacional independiente. Entre 1914 y 1946, no pagó la deuda y, en fin de cuentas, obtuvo una victoria brillante sobre los acreedores cuando éstos aceptaron la renuncia al 90 % del monto adeudado en 1914 y al pago de los intereses debidos. Después de la crisis de 1982, México perdió el control de su destino: era un objetivo histórico que los Estados Unidos perseguían desde el siglo XIX.  

En 1970, la deuda externa pública de México se elevaba a 3.100 millones de dólares. En el año 2003, 33 años más tarde, era 25 veces mayor, llegando a 77.400 millones de dólares (la deuda externa pública y privada era de 140.000 millones de dólares). En este intervalo de tiempo, los poderes públicos mexicanos pagaron 368.000 millones de dólares (120 veces la suma adeudada en 1970). La transferencia neta negativa en el período 1970-2003 se elevó a 109.000 millones de dólares. En los 21 años que van de 1983 a 2003, sólo en dos de ellos (1990 y 1995) hubo una transferencia neta positiva de la deuda externa pública.

Algún día no lejano, sin duda, el pueblo mexicano sabrá reconquistar la libertad de determinar su destino."

(Eric Toussaint, presidente del CADTM (Comité para la Abolicion de la Deuda del Tercer Mundo), CADTM, 04/08/20)

9.6.20

Carta abierta a Erasmo González Robledo, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados de México: El país se encuentra en una situación extraordinaria... se requiere un enfoque económico ambicioso. Uno basado en la Teoría Monetaria Moderna. Que ancle los precios y privilegie el equilibrio económico por arriba del presupuestal, y evalúe políticas, legislaciones e instrumentos financieros considerando sus beneficios sociales, ambientales y económicos en vez de centrarse en limitaciones presupuestarias

"El país se encuentra en una situación extraordinaria. Usted como presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, tiene la responsabilidad de tomar decisiones informadas. Es preocupante la creciente intención de establecer un Consejo Fiscal (CF) en la Cámara. 

La crisis generada por el coronavirus le dio un nuevo impulso a la creación de esta agencia. Se piensa erróneamente que un CF ayudará a la economía mexicana a enfrentar el contexto adverso actual. Este CF se inspira en la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO, en inglés). Incluso, Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de Morena, promueve el establecimiento de un CF. Ramírez Cuéllar propone instituir esta agencia para preservar el equilibrio presupuestal y combatir la desigualdad. 

 Es imposible combatir la desigualdad con un CF basado en el enfoque de esta agencia norteamericana. La perspectiva del CBO asume que las operaciones fiscales de un país son como las finanzas de un hogar. Es decir, el enfoque obliga al gobierno a “encontrar primero el dinero” antes de que este pueda gastar. Así, se restringe la cantidad de dinero que necesita el país para lograr el propósito público.

 El gobierno mexicano tiene la emisión monopólica de su moneda con un elevado nivel de soberanía monetaria. Esto significa que no tiene limitaciones financieras en pesos. Los ingresos del gobierno no están sujetos a los impuestos. De hecho, este debe gastar antes de recaudar impuestos. Se requiere un CF que verdaderamente luche contra la desigualdad. Que facilite la suficiente provisión de dinero público para afrontar estos grandes desafíos y crisis como la del coronavirus. 

Para ello, el CF requiere un enfoque económico ambicioso. Uno basado en la Teoría Monetaria Moderna. Que ancle los precios y privilegie el equilibrio económico por arriba del presupuestal, y evalúe políticas, legislaciones e instrumentos financieros considerando sus beneficios sociales, ambientales y económicos en vez de centrarse en limitaciones presupuestarias. 

Asimismo,que impulse el pleno empleo mediante un Plan de Trabajo Garantizado -Job Guarantee- comprenda la función real de los impuestos, y considere el nivel de soberanía monetaria de México en sus análisis. Uno que conciba las finanzas públicas bajo un enfoque orientado a misiones específicas. Unas finanzas en donde el presupuesto aplique una inyección masiva de gasto público, considerando la disponibilidad de los recursos reales del país y cuidando de no generar inflación. Estimado diputado González Robledo: no permita la creación de un CBO mexicano y opten mejor por uno que realmente beneficie a la nación."                    (Jesús G. Resendiz Silva, Milenio2020, 31/05/20)

10.7.18

El acuerdo de libre comercio (TLC) con los EE.UU. y Canadá no ha supuesto un impulso para la economía mexicana La deuda absorbe un 20% más de los ingresos públicos del gobierno que los asignados a la salud, la educación y la reducción de la pobreza en el presupuesto federal. Esta es la carga que AMLO heredará

"(...) Contrariamente a la opinión de la teoría económica dominante, el acuerdo de libre comercial de 1994 (TLC) con los EE.UU. y Canadá no ha supuesto un impulso para la economía mexicana. 

De hecho, mientras que la economía mexicana creció el doble hasta alcanzar el 16% de la producción de Estados Unidos en los 30 antes previos a 1980, ha disminuido un 12% desde entonces.

La producción de México por hora de trabajo en relación con la de los EEUU está cerca de su nivel más bajo desde 1950.

El TLC, lejos de aumentar el rendimiento económico de México, aumentó su dependencia del comercio y la inversión de Estados Unidos, quedó prisionero de las medidas neoliberales de la década de 1980 y el aumento de las disparidades entre las zonas fronterizas con EEUU de rápido crecimiento, con sus zonas económicas especiales, y las regiones rural pobres del sur. Y ahora el presidente Trump insiste en renegociar el TLC para que sea aún más favorable a los EEUU!

Por otra parte, como el excelente informe del CEPR argumenta, si el TLC hubiera tenido éxito a la hora de restaurar la tasa de crecimiento mexicana anterior a 1980, México sería un país de altos ingresos, con un ingreso per capita significativamente mayor que los de Portugal o Grecia.

 En ese escenario, es poco probable que la reforma migratoria se hubiera convertido en un tema político importante en los Estados Unidos, ya que relativamente pocos mexicanos tratarían de cruzar la frontera.

La tasa de pobreza mexicana del 55,1% en 2014 (último dato disponible) fue superior a la tasa de pobreza de 1994. Como resultado, había alrededor de 20,5 millones más de mexicanos que vivían por debajo del umbral de la pobreza que en 1994. Los salarios reales han hecho pocos progresos desde 1994. Hubo una caída de los salarios reales del 21,2% a partir de 1994-96 asociada a la crisis del peso y la recesión. Los salarios no recuperaron su nivel pre-crisis (1994) hasta 2006, 11 años después.(...)

Como resultado de la baja rentabilidad e inversión, junto con el impacto del acuerdo TLC, la economía mexicana se ha básicamente estancado. La razón es el fracaso del sector capitalista de México. Sí, el 'período neoliberal' desde principios de 1980, presidido por distintos partidos pro-empresariales de México, consiguió frenar la caída de la rentabilidad del capital mexicano, en cierta medida, pero no pudo revertir positivamente la tendencia hacia arriba, como consiguieron la mayoría de las otras economías capitalistas.

 El lento crecimiento económico en el período posterior a la crisis global ha provocado una crisis de las finanzas públicas en la medida en que el Estado tuvo que pagar la factura de la incapacidad del sector privado. 

Entre 2008 y 2018, la deuda pública creció del 21% del PIB en 2008 al 45,4% del PIB en 2018. Esta deuda absorbe un 20% más de los ingresos públicos del gobierno que los asignados a la salud, la educación y la reducción de la pobreza en el presupuesto federal. Esta es la carga que AMLO heredará.  (...)

A pesar del optimismo de la OCDE, la inversión del sector capitalista se ha estancado o caído desde el final de la Gran Recesión.

Y es que la rentabilidad del capital mexicano no se ha recuperado desde la Gran Recesión, al menos de acuerdo con la tasa neta de retorno de capital según los datos ofrecidos por AMECO. De hecho, la rentabilidad está todavía un 18% por debajo del nivel de 2007 y un 28% por debajo del pico ‘neoliberal' de 1997. (...)

El programa de AMLO es fundamentalmente keynesiano: mediante la inversión pública 'cebar la bomba' de la inversión privada. Y este dinero saldrá de la lucha contra la corrupción. Pero no está dispuesto a revertir la privatización parcial de PEMEX, la empresa petrolera estatal, o poner fin a la ‘pesadilla’ del nuevo aeropuerto de Ciudad de México. 

Sólo a considerar "la revisión de los contratos. Pero, ¿cómo podrá cambiar las cosas AMLO en relación con la corrupción, la desigualdad y la violencia sin tener el control de los bancos (principalmente extranjeros), renacionalizar PEMEX y hacerse cargo de las principales operaciones multinacionales en México?

Donald Trump felicitó a AMLO por su victoria. Pero el vecino del norte de México está ahora dirigido por un nacionalista, que además es un imperialista enloquecido que quiere desencadenar una guerra comercial con todos y cada uno de los países del planeta. México se encuentra en la primera línea de este torbellino, con una economía capitalista en dificultades en medio de la pobreza, la corrupción y la violencia. Pero con una enorme y joven población, recursos de petróleo y gas y, en parte, una industria moderna.

 México se encuentra en una posición mucho mejor que la que tuvieron en su momento Venezuela y Cuba para tener éxito. AMLO no jurará su cargo hasta dentro de cinco meses (en diciembre). Tiene por delante grandes desafíos."            (Michael Roberts, The next recession, trad. Sin Permiso, 06/07/18)

9.7.18

Violencia electoral en México: el papel político del crimen organizado

"El 1 de julio México vivió uno de los procesos político-electorales más importantes de su historia, tanto por la cantidad de cargos en juego como por el avance de la competencia política y la institucionalización, a cuatro décadas del inicio del proceso de democratización. 

Esto contrasta con la ola de violencia sin precedentes que vive el país. Con una media mensual de más de 2.000 muertes dolosas –es decir, 80 asesinatos por día–, 2017 fue el año más violento en la historia de México desde que existen cifras, superando el récord de 27.199 homicidios en 2011.  (...)

El repunte de la violencia es claro a partir de 2007, desde que Felipe Calderón declaró la denominada ”guerra contra el narco”, sacando al ejército a las calles para realizar labores que, en palabras de los más altos mandos, no les correspondían.

 Esto, además del saldo mencionado, propició la multiplicación de los grupos del crimen organizado, que pasaron de tres grandes cárteles en los años setenta –cártel de Oaxaca, cártel del Golfo y cártel de Guadalajara– a alrededor de nueve en la actualidad. De estos, como el cártel de Sinaloa, algunos tienen presencia consolidada a nivel global en más de 60 países.

 Pero al mismo tiempo, la fragmentación de la delincuencia organizada a nivel local vino acompañada de la proliferación de ‘‘brazos armados’’ (células delictivas que trabajan para las organizaciones criminales), siendo el primero de ellos los Zetas, un grupo de exmilitares de élite reclutados por Osiel Cárdenas Guillén, líder del cártel del Golfo.

A partir del surgimiento de estas organizaciones, progresivamente el crimen organizado extendió sus actividades de exclusivamente tráfico de drogas a cualquier tipo de mercado ilegal que permita extraer rentas sociales (robo, secuestro, extorsión, trata de personas, etcétera), provocando algunos de los episodios más sangrientos en el país, desde el asesinato de un grupo de jóvenes mientras celebraban un cumpleaños en Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez, hasta los 72 migrantes hallados en San Fernando, Tamaulipas, o las 117 fosas clandestinas con más de doscientos cadáveres no identificados en Santa Fe, Veracruz.

‘‘No es que haya barbarie en nuestra democracia, sino que nuestra democracia es la barbarie’’, dijo al periódico El País el periodista e investigador Diego Enrique Osorno, testigo de primera mano de la violencia que vive México, así como de la evolución de los grupos del crimen organizado. (...)

Y aunque la violencia se explica a través de causas múltiples y complejas, los comicios pusieron en evidencia el interés por parte de diversos grupos paraestatales de influir en el proceso político-electoral, utilizando la violencia física y verbal como principal arma de control político.

Según datos de la consultora Etellekt, entre el 8 de septiembre de 2017 (inicio oficial del proceso electoral) hasta el 30 de junio de 2018, se registraron un total de 627 agresiones a políticos de todos los niveles, dejando un saldo de 145 asesinatos, 206 amenazas e intimidaciones, 85 agresiones físicas, 57 agresiones con arma de fuego, 52 atentados contra familiares (50 asesinados), 36 asaltos con violencia, 25 heridos con arma de fuego y 21 víctimas de secuestro.

De manera agregada, estas cifras incluyen a políticos de todos los partidos y de los tres niveles de gobierno: desde el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), hasta el Partido Revolucionario Institucional (PRI), por un lado, así como a nivel federal, en las 32 entidades federativas y en el 16% de los municipios del país.  (...)

Ahora, de los 48 candidatos y precandidatos asesinados hasta una semana antes de las elecciones, la mayoría de ellos contendía a nivel local (77%), seguido por quienes lo hacían a nivel estatal (20,8%) y a nivel federal (2%). Esto sugiere una mayor capacidad por parte de los grupos criminales para ejercer la violencia política a nivel local, así como en determinadas entidades federativas.  (...)

Al margen de los resultados, sin duda el actual proceso electoral mexicano ha sido uno de los más importantes en la historia del país, pero también se ha convertido ya en uno de los más violentos. 

Al saldo pendiente de la larga y cuestionada transición política en México se suma la importancia de considerar, además de los retos institucionales y de competencia electoral que afronta el país, el avance y la evolución de la delincuencia organizada, así como los mecanismos que, con el objetivo de obtener beneficios privados y control sobre el territorio, estos grupos utilizan para influir en el proceso político-electoral en contubernio con funcionarios públicos de todos los niveles. 

Casos como el del general Jesús Gutiérrez Rebollo o el exgobernador de Quintana Roo Mario Villanueva, condenados por brindar protección al cártel de Juárez, son solo un botón de muestra al que se suman políticos acusados por tener nexos con el crimen organizado, desde Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, exgobernadores de Tamaulipas, hasta Humberto Moreira y Jorge Torres López, exgobernadores de Coahuila o Jesús Reyna García y Fausto Vallejo, gobernadores de Michoacán.

 A la luz de los comicios, comprender los factores que explican la violencia política resulta indispensable para dilucidar las posibles implicaciones en el avance y retrocesos en el proceso de democratización mexicano."              (Cristian Márquez Romo, Política Exterior, 02/07/18)

4.7.18

Sobre el alcance histórico de la elección de López Obrador: es una transición formal a la democracia y la experiencia de un gobierno progresista tardío en México... es el resultado de la intervención de los jóvenes en el terremoto de 1985, de la victoria de Cárdenas en 1988, del levantamiento zapatista en Chiapas en 1994, del repudio al fraude que impuso a Calderón y a Peña Nieto...

"Hay que festejar un acontecimiento histórico: la primera derrota electoral de las derechas mexicanas reconocida como tal. (...)

En primer lugar, con la elección de López Obrador culmina un largo y tortuoso proceso de transición formal a la democracia en tanto se realiza la plena alternancia en el poder al reconocerse la derrota electoral de las derechas y la correspondiente victoria de la oposición de centro-izquierda, aquella que había aparecido en 1988 para disputar al PAN el lugar de oposición consecuente. (...9

La alternativa planteada por el neocardenismo y el PRD simplemente propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento más pronunciado hacia la justicia social y con otro diagnóstico sobre las causas de la desigualdad respecto del programa actual de AMLO y Morena que coloca a la corrupción como el factor sistémico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. (...)

El círculo de la alternancia -y también del beneficio de la duda- que se cierra con esta elección, marca sin duda un pasaje histórico significativo pero que no garantiza el alcance histórico del proceso que sigue.

Más aún si las expectativas son tan elevadas como las que suscita AMLO al sostener que encabezará la cuarta transformación de la historia nacional, autoproclamándose el heredero de Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas. Lejos de todo izquierdismo, privilegia el rasgo moralizador y el perfil de estadistas y demócratas de estas figuras.

 No hay truco ni engaño, a la letra de su programa y de su discurso de campaña, esta transformación atañe fundamentalmente a la refundación del Estado en términos éticos y, solo en segunda instancia, ésta tendrá las reverberaciones económicas y sociales necesarias para la estabilización de una sociedad en crisis.

 Del éxito de la cruzada anticorrupción se deriva no solo la realización de la hazaña histórica de moralizar la vida pública, sino la posibilidad de lograr tres propósitos fundamentales: pacificar el país, relanzar el crecimiento vía mercado interno, redistribuir el excedente para asegurar condiciones mínimas de vida a todos los ciudadanos. Se trata de una ecuación que, para convencer propios y extraños, ha sido repetida hasta el cansancio durante la campaña.

 Respecto de los gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas, el horizonte programático de AMLO está dos pasos atrás en términos de ambiciones antineoliberales, mientras destaca por la insistencia en la cuestión moral, justo en la que muchos de esos gobiernos naufragaron, y, por otra parte, por tener ante sí el desafío de la pacificación, con todas las dificultades del caso, pero también con la oportunidad de tener un impacto profundo y marcar un cambio substancial respecto del rumbo actual.

 Por la urgencia y la sensibilidad que lo rodea, será en este terreno -más que en cualquier otro- donde se medirá el alcance del nuevo gobierno, su popularidad y estabilidad en los próximos meses.  (...)

La fórmula obradorista, desde 2006, tiene un tinte plebeyo y anti oligárquico: se construye sobre la relación líder-pueblo y la fórmula “solo el pueblo puede salvar al pueblo”. Al mismo tiempo, tanto Morena como la campaña fueron construidos alrededor de la centralidad y la dirección incuestionable de AMLO, una personalización que llegó al extremo de llamar el acto de cierre de campaña AMLOfest y de usar el acrónimo AMLO como una marca o un hashtag (#AMLOmanía).

 Pero, junto al pueblo obradorista y a su guía, están otros grupos con creencias y prácticas muy diversas entre sí: los dirigentes de Morena y de los partidos aliados (PT y PES) y toda la pléyade de grupos de priistas, perredistas y panistas que, oportunistamente, cambiaron de bando al último momento. También están vastas franjas de clases medias conservadoras, así como sectores empresariales a los cuales AMLO dedicó especial atención en la campaña en el afán de desactivar su animadversión y para poder contar con su colaboración a la hora de tomar posesión del cargo. 

Cada uno de ellos exigirá lo propio, pero sobre todo serán valorados en relación con su especifico peso social, político y económico en aras de mantener el equilibrio interclasista y la gobernabilidad. 

Entonces “juntos” y revueltos, siguiendo el esquema populista, una abigarrada articulación de un vacío que solo pudo llenar la ambigüedad discursiva y ahora la capacidad de arbitraje y el margen de decisión del líder que la elaboró y la difundió.

 Entre equilibrios precarios y alianzas variables, se vuelve imprescindible el recurso a la tradición y la cultura del estatalismo y del presidencialismo mexicano -con sus aristas carismáticas y autoritarias- que, no casualmente, no fue cuestionado a lo largo de la campaña obradorista.

Al margen de los contenidos que, como anuncia el programa, oscilarán entre una substancial continuidad del modelo neoliberal, condimentada con dosis limitadas de regulación estatal y de redistribución hacia los sectores más vulnerables, la cuestión democrática es la que podría paradójicamente frustrar las expectativas de cambio histórico para reducirse a un esquema plebiscitario bonapartista, ligado a la figura del líder máximo que convoca a opinar sobre la continuidad de su mandato u otros temas emergentes.  (...)

Esperemos que la transición formal a la democracia que hemos presenciado el 1 de julio y la experiencia de un gobierno progresista tardío en México no cierren las puertas a la participación desde abajo y, por el contrario, propicien el florecimiento de instancias de autodeterminación. Esto sí que podría abrir la puerta a una transformación de portada histórica."               (Massimo Modonesi , Rebelión, 03/07/18) 


"(...) El 52,87 de AMLO es el resultado de la intervención de los jóvenes en el terremoto de 1985, de la victoria de Cárdenas en 1988, del levantamiento zapatista en Chiapas en 1994, del repudio al fraude que impuso a Calderón y a Peña Nieto, de la resistencia heroica contra un régimen de asesinatos, atentados contra los derechos y las conquistas y sumisión al imperialismo. El triunfo es de los oprimidos, no de AMLO o MORENA, que fueron el canal transitorio de una voluntad general.

El 71 por ciento de votos por MORENA en Chiapas indica que el zapatismo y todos los pobres votaron allí en masa por AMLO. El 66,27 en Guerrero y el 65,52 en Morelos revelan la misma ola social de fondo, expresan un ¡Basta ya! generalizado, un nuevo escalón ascendiente en la construcción de una conciencia anticapitalista.

AMLO, como se preveía, está siendo aceptado por los capitalistas como un mal menor, pero su elección será considerada por sus votantes como un triunfo propio, como un acceso no sólo al gobierno sino también al poder. Por eso quienes votaron por López Obrador pasarán dentro de poco a pedirle, exigirle, medidas concretas contra sus explotadores. 

AMLO llamó de inmediato a la reconciliación, pero sus votantes piden medidas drásticas e inmediatas contra los asesinos, los corruptos y ladrones, los dueños de minas, los hambreadores, los que venden el país. López Obrador, como nuevo Madero, quiere hacerse cargo del Estado así como está, pero quienes lo han hecho presidente luchan en cambio contra ese Estado culpable del crimen de Ayotzinapa y lleno de Huertas potenciales.  (...)

Hoy es el momento de los brindis y de los festejos y de la suma de todos los oportunistas al carro del vencedor pero ya se acercan los días de los reclamos populares y de las divisiones en MORENA y el gobierno de centroderecha que formará López Obrador para tranquilizar a sus garantes en las fuerzas armadas, en la burguesía y en Washington.  (...)

Es la hora de apoyar todo lo que sea positivo y de criticar las medidas procapitalistas o insuficientes ayudando a los votantes de AMLO, codo con codo con ellos, a organizarse y sacar sus propias conclusiones."         (Guillermo Almeyra , Rebelión, 03/07/18)

9.5.18

Como demuestra el asesinato de Colosio, la élite mexicana puede matar y matará a los candidatos problemáticos. Si matan a López Obrador, ¿qué entonces?

"México nunca ha tenido elecciones democráticas, ni en cien años.Tras una visita a México en vísperas de las elecciones de 1920, Vicente Blasco Ibáñez, el popular periodista y novelista español, publicó El militarismo mejicano. En él escribió: "En México, el que vota sabe que se involucra en un acto inútil". (...)

Hoy, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el candidato de izquierda en las elecciones mexicanas, lidera en las encuestas hasta en un 22 por ciento sobre sus competidores más cercanos, Ricardo Anaya del conservador Partido de Acción Nacional (PAN) y José Antonio Meade, candidato del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).  

Con las elecciones programadas para llevarse a cabo en poco menos de dos meses, el 1 de julio, AMLO parece destinado a la victoria.Pero esta es una elección mexicana. El fraude es común. Al menos dos elecciones presidenciales han sido robadas en los últimos treinta años, en 1988 y nuevamente en 2006.

(...) las élites estadounidenses y mexicanas se horrorizan ante la idea de que López Obrador, que podría caracterizarse como un populista de izquierda o un socialdemócrata, pondría en peligro sus ganancias.  (...)

 La prensa de negocios es tremendamente lúgubre sobre el futuro bajo un presidente que promete mejorar las vidas de la clase trabajadora de México. El New York Times escribió el 26 de abril que:
  •     Además de amenazar las ganancias de las refinerías en los Estados Unidos, sus propuestas podrían frenar la producción de petróleo en Texas e impedir la perforación en aguas profundas en el Golfo de México por gigantes petroleros internacionales como Exxon Mobil y Chevron. También pondrían en peligro el superávit comercial de energía de los Estados Unidos con México, que alcanzó el año pasado unos 15.000 millones de dólares. (...)
El Consejo de Relaciones Exteriores, el grupo de expertos en relaciones exteriores de la clase dominante estadounidense, escribe:
  •     Los defensores de la sociedad civil, la transparencia y las instituciones públicas fuertes e independientes pueden encontrar poco consuelo en algunos de los pronunciamientos recientes de [AMLO]. Ofrece un regreso a un tiempo de subsidios comerciales, propiedad estatal y autosuficiencia agrícola. Repetidamente cuestiona los contratos de energía e infraestructura -incluidos los que sustentan el nuevo aeropuerto de $ 13 mil millones de Ciudad de México- y promete hacer retroceder los cambios educativos en curso.
Los informes en la prensa empresarial y la advertencia del Consejo de Relaciones Exteriores intentan convencer a la clase empresarial estadounidense y al Departamento de Estado de que se debe hacer algo para detener a López Obrador.  (...)

 La inmigración mexicana a los Estados Unidos, históricamente vista como una válvula de escape en un país donde aproximadamente la mitad de la población vive en la pobreza, ha disminuido al nivel más bajo en años. Los desempleados y subempleados se ven obligados a quedarse en casa y no pueden vivir de los salarios mexicanos. Con una población de 127 millones, unos 55 millones viven en la pobreza.La violencia sigue siendo una forma de vida y no ha mejorado bajo la administración actual. Hay más de 200,000 muertos en las guerras de la droga desde 2006 y otros 32,000 desaparecieron.  (...)

La policía de México, por su parte, rutinariamente tortura y asesina.Al mismo tiempo, la represión y la manipulación del gobierno significan que los movimientos laborales y sociales son débiles. Si bien hay disturbios periódicos, no hay una organización de trabajadores poderosa ni instituciones sociales fuertes e independientes. Aquellos insatisfechos con el gobierno solo tienen a López Obrador, un líder carismático, y su partido populista Morena. Es esto lo que hace que sus deseos de cambio sean aún más preocupantes para la élite estadounidense y mexicana.  (...)

En 1988, Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del presidente más querido de México, Lázaro Cárdenas, se postuló para presidente a la cabeza de una amplia coalición de izquierda. Fue tremendamente popular en muchas partes del país con enormes multitudes que salieron a animarlo en muchas áreas.

 El día de las elecciones, el 6 de julio de 1988, lideraba el conteo de votos cuando de repente la computadora dejó de contar el voto. El gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) le dijo al pueblo mexicano que "se cayó el sistema", es decir, "el sistema se vino abajo". El recuento continuó de alguna otra manera y al final el gobierno anunció que Cárdenas había perdido y el PRI Carlos Salinas de Gortari había ganado.Una vez en la década de 1990, en una cena con Cárdenas y otros líderes políticos de izquierda, le pregunté al ex candidato por qué no había luchado para tomar el cargo que había ganado. Me dijo, como le había dicho a otros, que no quería ver un baño de sangre. Habiendo evitado la revolución entonces, el país degeneró con el baño de sangre que ha soportado durante los últimos treinta años.  (...)

  En 2006, López Obrador se postuló para presidente y parecía estar en camino a ganar el concurso. Sin embargo, después de un recuento, se descubrió que había perdido en un 0,56 por ciento de los votos, una pérdida que atribuyó a fraude, un reclamo respaldado por observadores mexicanos y extranjeros. En protesta, llamó a sus seguidores a bloquear kilómetros del centro de la ciudad de México, paralizando la capital. De pie solo en una plataforma frente a sus seguidores, se proclamó a sí mismo "el presidente legítimo de México".Pero a pesar de la resistencia, al final Felipe Calderón del PAN se convirtió en presidente y lanzó su desastrosa guerra contra los cárteles de la droga.

(...) ahora está una vez más en posición de ganar una elección, convocando renovados temores de sabotaje y cosas peores.

Si lo matan, ¿qué entonces?Como demuestra el asesinato de Colosio, la élite mexicana puede matar y matará a los candidatos problemáticos.¿Por qué podrían asesinar a López Obrador? Otra elección fraudulenta, como 1988 y 2006, en este momento de crisis política particularmente profunda, podría llevar a protestas populares a gran escala y tales movimientos pueden perder el control. Y esta vez, a diferencia de 1988 o 2006, López Obrador parece tener la voluntad y la base social para liderar un levantamiento popular.

México podría volverse tan ingobernable que Estados Unidos y la élite mexicana podrían tener que intervenir para supervisar una especie de transición a la presidencia de López Obrador,  unida a la clase dominante. Esto aún podría conducir al tipo de reformas que amenazarían las ganancias.Pero el asesinato de López Obrador lo saca de la escena, y como es un populista cuyo carisma mantiene unido su movimiento, una vez que se va, no hay un liderazgo alternativo. En segundo lugar, el asesinato del candidato tan cerca de las elecciones podría proporcionar la excusa para una especie de gobierno de emergencia de unidad nacional (PRI, PAN, PRD e incluso Morena) que supervisa un período de ley marcial. Con el país ya en gran parte militarizado, y con la existencia de comandantes militares en paralelo con todos los gobernadores del país, establecer tal estado de sitio no requeriría mucho esfuerzo.

 Si López Obrador quiere evitar tales conspiraciones y realmente ganar la presidencia, tendrá que reunirse con el Departamento de Estado y los financistas de Wall Street y aceptar convincentemente que pondría sus intereses en primer lugar. El Wall Street Journal informó el 26 de abril que
  •     El candidato presidencial izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador, el favorito antes de las elecciones de julio, respetaría un Tratado de Libre Comercio de América del Norte renegociado si Estados Unidos, México y Canadá llegan a un acuerdo antes de la votación, según un alto asesor.    [...]    Si se cierra un trato, un gobierno de López Obrador no reabriría las conversaciones para renegociar capítulos ya acordados o buscaría incluir nuevos elementos, dijo Graciela Márquez, economista educada en Harvard que ha sido nombrada por el Sr. López Obrador para convertirse en su ministro de economía si gana las elecciones. Eso pondría a la Sra. Márquez a cargo de las políticas de comercio e industria.
Si no está dispuesto a continuar moviéndose hacia la derecha, AMLO arriesga su vida, y arriesga su movimiento.O, una vez más, podría intentar actuar preventivamente, tomar la ofensiva, convocar al levantamiento del que Cárdenas y él se rehusaban en el pasado.Estaría encantado si mis especulaciones fueran erróneas y si AMLO pudiera defender un programa socialdemócrata y evitar ser atraído hacia los brazos del Departamento de Estado de los EE. UU. Y de la clase política mexicana. Pero tal como ha sido durante más de cien años, las perspectivas de democracia en México parecen oscuras."                      (Dan La Botz , Jacobin, 03/05/18 , trad. google)