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6.7.26

Merz establece una medida novedosa, ya que el 0,5 % de los ingresos brutos de los trabajadores (un porcentaje que irá en aumento y alcanzará el 2 % en 2031) se deberá destinar a un fondo público de pensiones que se invertirá en los mercados de capitales. Parte del capital recaudado por el Estado dependerá, para su sostenibilidad, de los vaivenes de los mercados financieros... el dinero colocado en ese sector suele ir a parar a Wall Street en lugar de destinarse a la economía productiva del país o de la misma Europa... una reforma que incrementará el coste social que los empresarios deben afrontar. El canciller argumenta que es la única manera de garantizar que las pensiones sean sostenibles a largo plazo. No solo deberán afrontar lo que el Estado les pide, sino lo que los mercados de inversión demandan. Un sobrecoste... Las pymes están operando en un mercado que cada vez exige más gastos y tampoco tienen a nadie que las defienda. No son el votante objetivo de los progresistas, y quienes prometen acoger sus intereses, caso de las derechas, defraudan sistemáticamente cuando gobiernan. Esto explica también el malestar contemporáneo: si las medidas que se no toman no ayudan a los trabajadores, pero tampoco a las pymes, ya que se recargan sobre un ámbito y sobre otro los costes, es normal que tanto a izquierda como a derecha el malestar aumente. AfD crece en Alemania... Milei también se está cargando las pequeñas y medianas empresas argentinas.Todo se hace más caro para todos cuando lo público no funciona o deja de estar presente... Berlín debe invertir grandes cantidades en armamento en los próximos años, en parte para paliar el declive de su industria, y desea unas cuentas públicas que hagan posible destinar grandes cantidades de capital a ese sector (Esteban Hernández)

"Las reformas que ha propuesto Friedrich Merz han merecido las felicitaciones de buena parte de la política tradicional europea, así como de importantes sectores económicos. Un editorial de ‘Financial Times’ ha celebrado expresamente la iniciativa del gobierno alemán y la ha calificado como “una medida ambiciosa que podría tener implicaciones positivas en toda Europa”.

Merz pretende, entre otras reformas, que los 67 años sean la edad mínima de jubilación y que se restrinja significativamente el derecho de jubilarse anticipadamente a quienes han cotizado 45 años, pero no han alcanzado todavía la edad legal para pasar al retiro. Al mismo tiempo, establece una medida novedosa, ya que el 0,5 % de los ingresos brutos de los trabajadores (un porcentaje que irá en aumento y alcanzará el 2 % en 2031) se deberá destinar a un fondo público de pensiones que se invertirá en los mercados de capitales. Parte del capital recaudado por el Estado dependerá, para su sostenibilidad, de los vaivenes de los mercados financieros.

Más de 16 M de personas se jubilarán en los próximos 10 años en Alemania, pero solo 12,5 M se incorporarán al mercado

Los argumentos empleados para justificar las reformas se basan en proyecciones, ya que se estima que más de 16 millones de personas se jubilarán en los próximos 10 años en Alemania, mientras que solo 12,5 millones se incorporarán al mercado laboral. La insostenibilidad de las pensiones reaparece como elemento central de las cuentas públicas. Es cierto que son cifras un tanto dudosas: los economistas no saben cómo estaremos el año que viene, pero se dan por buenas estimaciones de mucho mayor aliento. En lo que se refiere a las pensiones, además, las previsiones han sido un fracaso en los últimos 20 años. Se realizaron entonces estimaciones muy similares que se basaban en proyecciones demográficas. Resultaron fallidas: el número de ocupados aumentó en lugar de disminuir ya que la inmigración aportó la mano de obra que era precisa.

El sobrecoste

Estas reformas, sin embargo, responden también a otros objetivos, muy ligados al momento germano. Berlín debe invertir grandes cantidades en armamento en los próximos años, en parte para paliar el declive de su industria, y desea unas cuentas públicas que hagan posible destinar grandes cantidades de capital a ese sector. Otros países europeos tienen problemas similares, y agravados por el peso de la deuda. La exigencia general de que el gasto en prestaciones públicas se ajuste está muy presente, y más cuando, con lo que recauda el Estado, hay que devolver lo recibido e invertir en el desarrollo de las economías nacionales.

El propósito de Merz no se agota con las pensiones, sino que apunta hacia una reforma del estado de bienestar que incluye la sanidad pública y la atención a los mayores, así como a los subsidios por desempleo. Básicamente, consiste en que los ciudadanos se vayan haciendo cargo cada vez de mayores partes de la provisión de bienes necesarios, desde sanidad, hasta educación, pasando por las pensiones y los seguros ante situaciones de necesidad. Lo privado cada vez tendrá más peso y lo público se debilitará aún más, a pesar de que los ciudadanos seguirán pagando al Estado.

Es llamativo que Alemania impulse una reforma que incrementará el coste social que los empresarios deben afrontar

Los votantes conservadores son muy favorables a este tipo de medidas, que ven con muy buenos ojos, ya que entienden que fortalecen la economía. Sin embargo, en una situación complicada como la presente, se ven cada vez más expuestos a las subidas de precios, al retraso en la jubilación y en las menores prestaciones en un momento en que la vida se vuelve muy cara. La atención médica, por ejemplo, se encarece significativamente para los jubilados, incluso para aquellos cuyas pensiones son elevadas, porque deben destinar cada vez más recursos a pagar la atención médica, los medicamentos y todo aquello que el seguro no cubre. Hay distintas señales que muestran cómo las clases medias altas deben pagar cada vez más por la educación de sus hijos, por sus viviendas o simplemente para mantener el nivel de vida de clase media alta. Funciona en cascada y la sanidad en España es un buen ejemplo: dado que la pública está muy saturada, cada vez más personas contratan un seguro privado. Pero estos también han llegado al límite de su capacidad (y están pauperizando a unos médicos a los que retribuyen muy escasamente), por lo que, si se quiere tener atención sanitaria rápida en un especialista, se ha de pagar la consulta íntegra, igual que si no se tuviera seguro. En otro caso, se le atenderá, pero en fechas bastante más lejanas. Todo se hace más caro para todos cuando lo público no funciona o deja de estar presente.

Lo llamativo, en este contexto, es que el gobierno alemán haya aprobado una reforma que incrementará el coste social que los empresarios deben afrontar. El canciller argumenta que es la única manera de garantizar que las pensiones sean sostenibles a largo plazo. No solo deberán afrontar lo que el Estado les pide, sino lo que los mercados de inversión demandan. Un sobrecoste.

Trabajadores y pymes

Para la izquierda, esto debería ser una línea roja, ya que se colocará parte de lo aportado en fondos que impulsan el tipo de gestión que deteriora las condiciones salariales y laborales de los trabajadores. También para las fuerzas nacionalistas, ya que el dinero colocado en ese sector suele ir a parar a Wall Street en lugar de destinarse a la economía productiva del país o de la misma Europa.

Las derechas contemporáneas, cuando gobiernan, no cumplen con lo prometido, salvo en lo que afecta a los mercados

Pero también debería sonar mal a las derechas. Una de las quejas más frecuentes de los empresarios (además de los impuestos) es la carga excesiva que deben soportar por las cotizaciones de sus empleados. Las pequeñas y medianas empresas señalan este punto con insistencia. Esos colectivos esperaban del gobierno alemán que reformase el sistema de forma que aliviase su situación económica y va en dirección contraria.

Esta es una deficiencia de las derechas contemporáneas, que no cumplen lo que prometen, salvo para los mercados. La derecha moderada no benefició ni a los trabajadores ni a los pequeños y medianos empresarios, ya que en los últimos años ha subido los impuestos cuando gobierna. En España, Rajoy fue un ejemplo. Trump ha irrumpido en la Casa Blanca con un buen montón de medidas que han recortado impuestos, pero la economía no ha mejorado para la gente común. En algunos casos es peor, porque Milei se está cargando las pequeñas y medianas empresas argentinas.

Las pymes están operando en un mercado que cada vez exige más gastos y que les deja menos margen y tampoco tienen a nadie que las defienda. No son el votante objetivo de los progresistas, y quienes prometen acoger sus intereses, caso de las derechas, defraudan sistemáticamente cuando gobiernan. Esto explica también el malestar contemporáneo: si las medidas que se no toman no ayudan a los trabajadores, pero tampoco a las pymes, ya que se recargan sobre un ámbito y sobre otro los costes, es normal que tanto a izquierda como a derecha el malestar aumente. AfD crece en Alemania."

(Esteban Hernández , El Confidencial, 05/07/26)  

3.7.26

El Brexit ha sido un absoluto fracaso... no sólo ha hundido su economía sino que, encima, ha disparado la inmigración no europea, algo que justamente querían evitar con la salida de la UE... su inmigración europea comenzó a aumentar especialmente desde 2004 con la ampliación de la UE hacia el este (Polonia, Hungría, Estonia)... Esos flujos migratorios fueron positivos para la economía: redujeron el desempleo al mismo tiempo que los salarios (de los nativos y de los extranjeros) subían. Hasta que llegó la crisis del año 2008 y las consecuentes políticas de austeridad, que lo jodieron todo... Los británicos perdieron calidad de vida a ritmos desenfrenados, pero en vez de culpar a la crisis financiera y a la austeridad, la ultraderecha los convenció de que la culpa la tenía la Unión Europea y la inmigración permitida por la misma... El rápido aumento de la ultraderecha en las encuestas forzó a la derecha conservadora a celebrar el referéndum del Brexit en 2016, que ganó por la mínima... El cambio fue inmediato: la inmigración europea se hundió, pero la inmigración no europea se disparó hasta niveles récord, porque se relajaron las condiciones de inmigración para los no europeos (para compensar)... el nuevo sistema de inmigración obligaba a las empresas que querían contratar extranjeros a pagar ellas mismas los costes del visado, y a que los salarios no fueran bajos. Los sectores más fuertes (logística) pudieron, otros (hostelería) no... El resultado ha sido una economía dual: los sectores económicos que necesitan mano de obra cualificada y que tienen músculo financiero han podido contratar extranjeros (no europeos), pero los que necesitan mano de obra menos cualificada y sin músculo no han podido... Obviamente esto ha supuesto un duro varapalo para la economía británica: el PIB se encuentra totalmente estancado desde 2020. Sólo Irlanda del Norte se salva porque tiene un sistema de inmigración especial (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón ‪@edugaresp.bsky.social‬

Ya han pasado 10 años desde que se votó el Brexit y podemos concluir sin tapujos que ha sido un absoluto fracaso: no sólo ha hundido su economía sino que, encima, ha disparado la inmigración no europea, algo que justamente querían evitar con la salida de la UE. 

 Reino Unido siempre había tenido inmigración no europea (por la Commonwealth), pero su inmigración europea comenzó a aumentar cuando se aprobó el Tratado de Maastricht en 1992, y especialmente desde 2004 con la ampliación de la UE hacia el este (Polonia, Hungría, Estonia...)

 Esos flujos migratorios fueron positivos para la economía: redujeron el desempleo al mismo tiempo que los salarios (de los nativos y de los extranjeros) subían. Hasta que llegó la crisis del año 2008 y las consecuentes políticas de austeridad, que lo jodieron todo.

 Los británicos perdieron calidad de vida a ritmos desenfrenados, pero en vez de culpar a la crisis financiera y a la austeridad, la ultraderecha liderada por Nigel Farage los convenció de que la culpa la tenía la Unión Europea y la inmigración permitida por la misma.

 El rápido aumento de la ultraderecha en las encuestas de intención de voto, así como varias victorias en elecciones europeas, forzaron a la derecha conservadora a celebrar el referéndum del Brexit en 2016, que ganó por la mínima (51,9%).

 El Brexit se materializó en enero de 2020 y el nuevo sistema de inmigración en enero de 2021, con pandemia del Covid-19 mediante. El cambio fue inmediato: la inmigración europea se hundió hasta volverse negativa, pero la inmigración no europea se disparó hasta niveles récord.

 Esto es así porque la libre circulación de europeos terminó con el Brexit, haciéndose más difícil, al mismo tiempo que se relajaron las condiciones de inmigración para los no europeos (para compensar). Antes había dos sistemas de migración y con el Brexit pasó a estar unificado.

 Pero a pesar de esta enorme entrada de extranjeros no europeos, en Reino Unido se dispararon las vacantes de trabajo: muchos empleadores no encontraban personas dispuestas a trabajar en sus empresas. Especialmente, los que antes contrataban a europeos. Muchos echaron el cierre.

 Esto se explica porque el nuevo sistema de inmigración unificado obligaba a las empresas que querían contratar extranjeros a pagar ellas mismas los costes del visado, y a que los salarios no fueran bajos. Los sectores más fuertes (logística) pudieron, otros (hostelería) no.

 El resultado ha sido una economía dual: los sectores económicos que necesitan mano de obra cualificada y que tienen músculo financiero han podido contratar extranjeros (no europeos), pero los que necesitan mano de obra menos cualificada y sin músculo no han podido.

 Obviamente esto ha supuesto un duro varapalo para la economía británica: el PIB se encuentra totalmente estancado desde 2020, muy por debajo del rendimiento de resto de economías. Sólo Irlanda del Norte se salva porque tiene un sistema de inmigración especial

9:57 · 3 jul 2026 9 republicaciones2 citas26 me gusta 1 guardado

21.6.26

En España, la regularización masiva está configurando un nuevo horizonte... Si hay una "batalla cultural" que la extrema derecha está ganando, es esta: la idea de que la inmigración es un problema... Sin embargo, nos parece esencial afirmar que la inmigración es un hecho positivo. Lo que está ocurriendo actualmente en España demuestra que este proyecto es posible y que cuenta con el apoyo de una parte de la sociedad civil... El actual procedimiento de regularización ha llamado la atención internacional en una Europa que va en dirección opuesta, aunque ello suponga engrosar la masa de trabajadores sin derechos... la regularización es consecuencia de un largo proceso de movilización social iniciado en 2021... la idea de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) surgió entre los movimientos de migrantes... en 2022 se presentó en el Congreso más de 700.000 firmas, convirtiéndose así en una de las ILP con más apoyo en casi cinco décadas de democracia... «la Iglesia empujó al PP a aceptar que esta iniciativa entrara en el Parlamento»... La regularización no ha sido solo un procedimiento administrativo, se ha convertido en un acontecimiento ciudadano. Miles de voluntarios han colaborado con diferentes asociaciones autorizadas por la administración para expedir los certificados de vulnerabilidad... al menos, en unos meses, cientos de miles de personas dejarán de tener miedo a ser detenidas y expulsadas, tendrán derecho a entrar y salir libremente del país y podrán defender sus derechos desde la misma posición legal que el resto de trabajadores, no dos escalones por debajo... El Banco Central Europeo atribuye el 80% del crecimiento del PIB español entre 2019 y 2024 a la inmigración, lo que explica el apoyo generalizado de la patronal y los sindicatos a la regularización. Esto solo perjudica «a los explotadores» (Pablo Castaño)

"La lucha contra la inmigración se ha impuesto en la agenda de la mayoría de los Estados europeos, y parece haberse convertido en una evidencia que pocas voces cuestionan abiertamente. Si hay una "batalla cultural" que la extrema derecha está ganando, es esta: la idea de que la inmigración es un problema que hay que abordar, de manera más o menos humana según la tendencia política de cada quien. Sin embargo, nos parece esencial afirmar que la inmigración es un hecho positivo, que somos capaces de acoger a más personas y que debemos hacerlo. Lo que está ocurriendo actualmente en España demuestra que este proyecto es posible y que cuenta con el apoyo de toda una parte de la sociedad civil. Este reportaje de nuestro cronista Pablo Castaño, que vive en Barcelona, pone rostro a lo que demasiado a menudo se trata a distancia e ilustra el apasionante proceso de regularización, surgido en gran medida de una movilización popular y respaldado por una buena parte de la población.**

Walter lleva cinco años en España, sin permiso de residencia ni trabajo. Es colombiano, una de las tres principales nacionalidades de migrantes en el país, junto con personas originarias de Marruecos o Rumanía. Walter hace cola frente al Teatre Lliure de Barcelona, pero no para asistir a una obra: viene a buscar el certificado de vulnerabilidad, necesario para el procedimiento de regularización excepcional iniciado el 16 de abril mediante un decreto del gobierno de Pedro Sánchez. El café del teatro está gestionado por Mescladís, una de las asociaciones autorizadas para expedir este certificado. Esto lleva a cientos de personas a hacer cola en este tranquilo y verde barrio de Montjuïc, donde suelen convivir los visitantes de museos y auditorios, los turistas que visitan el castillo donde las tropas franquistas fusilaron al presidente de Cataluña en 1940 y, escondidos bajo los árboles de la colina, asentamientos de chabolas donde sobreviven con dificultades decenas de personas, muchos de ellos jóvenes migrantes.

La situación de Walter es diferente: ha logrado ganarse la vida encadenando durante años trabajos de limpieza, reparto de paquetes y en la construcción. Pero en condiciones inferiores a los mínimos legales y, en algunos casos, sin ser pagado: «Me he encontrado con diferentes personas con malas intenciones que se aprovechan de esta situación: al ver que hay gente sin papeles, los hacen trabajar y luego no quieren pagar el salario», cuenta, con una expresión más resignada que enfadada. Ya ha intentado regularizar su situación por la vía ordinaria, pero no lo ha conseguido porque «sin papeles no te dan un contrato, y sin contrato no te dan papeles». La normativa española sobre inmigración exige un precontrato de 30 horas semanales durante un mínimo de un año para obtener un permiso de residencia y trabajo por arraigo social. Una condición que excluye a cientos de miles de personas, condenadas a trabajos a tiempo parcial con salarios miserables.

La fundación Funcas estima que en 2025, 840.000 personas vivían en España en situación administrativa irregular, de las cuales 9 de cada 10 son originarias de países americanos. El gobierno estima que aproximadamente 500.000 se beneficiarán del procedimiento de regularización excepcional, aunque nadie se atreve a dar una cifra exacta. Una única certeza: tendrán derecho a un permiso de residencia y un permiso de trabajo todas las personas que vivían en España antes del 1 de enero de 2026 y que puedan justificar al menos cinco meses de residencia continuada en el país. En total, alrededor de 10 millones de personas nacidas en el extranjero residen en España, lo que supone el 20% de la población total.

**Una victoria de la movilización popular**

El actual procedimiento de regularización ha llamado la atención internacional en una Europa que va en dirección opuesta, la de poner palos en las ruedas a los trabajadores migrantes, aunque ello suponga engrosar la masa de trabajadores sin derechos. Pero el decreto adoptado el 14 de abril pasado por el gobierno de coalición del Partido Socialista (PSOE) y Sumar no surge de la nada: es consecuencia de un largo proceso de movilización social iniciado en 2021 por Regularización Ya, una coalición de colectivos antirracistas y de migrantes a la que se han sumado hasta 900 movimientos y asociaciones de todo tipo.

«Durante el confinamiento de 2020, vimos claramente que las personas en situación administrativa irregular quedaban totalmente excluidas del paraguas social tan alabado por el gobierno», cuenta Redwan Baddouh, uno de los portavoces de Regularización Ya, en referencia a medidas como los mecanismos de reducción temporal de empleo para empresas afectadas por los confinamientos, que salvaron del desempleo a miles de trabajadores. «En ese contexto de pandemia, enviamos una carta al presidente del gobierno pidiendo la aprobación de una regularización excepcional. La carta nunca recibió respuesta.» Así comenzó un largo periplo de lucha en las calles y en los pasillos del parlamento, que duraría cinco años. Ante la falta de respuesta de Sánchez, la coalición presentó, con el apoyo de los partidos a la izquierda del PSOE, una proposición de ley a favor de la regularización, pero esta fue rechazada por el Partido Popular, Vox y el propio PSOE. España vivía entonces una auténtica crisis social a raíz de la pandemia, con una tasa de pobreza que alcanzó el 65% en 2021 entre la población migrante originaria de fuera de la Unión Europea.

Tras estos primeros reveses, la idea de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) surgió entre los movimientos de migrantes. Se trata de un mecanismo de participación directa previsto por la Constitución española de 1978, pero que rara vez ha prosperado debido al gran número de firmas necesarias y a que los grupos parlamentarios pueden simplemente rechazar la iniciativa mediante una votación. Regularización Ya debía afrontar un desafío adicional: «recoger medio millón de firmas de ciudadanos españoles, es decir, que los extranjeros con permiso de residencia no podían firmar, solo los ciudadanos españoles. No podíamos quedarnos en nuestras comunidades, había que ir a buscar las firmas de los blancos», relata Baddouh. Pero, en una época de ascenso de la extrema derecha y de creciente xenofobia en Europa, ¿se lograría hacer firmar a medio millón de españoles para regularizar a migrantes?

El 19 de febrero de 2022 se lanzó públicamente la recogida de firmas y, en diciembre de ese mismo año, Regularización Ya presentó en el Congreso de los Diputados más de 700.000 firmas, convirtiéndose así en una de las ILP con más apoyo en casi cinco décadas de democracia. «Hubo momentos en los que pensamos que no lo lograríamos. Pero lo conseguimos, e incluso superamos el objetivo, fue impresionante», recuerda Baddouh. «Fueron los colectivos de migrantes los que recorrieron las calles para pedir firmas. En Madrid, por ejemplo, las trabajadoras del hogar se implicaron mucho. En Barcelona, Top Manta» (un colectivo de vendedores ambulantes), subraya el activista, que también elogia a las cientos de organizaciones que apoyaron la iniciativa, así como a la Iglesia católica: «Hay que decirlo, se implicaron, tanto en la recogida de firmas como en las negociaciones con los grupos parlamentarios.»

Fernando Redondo, director del departamento de migraciones de la Conferencia Episcopal Española, afirma que «la Iglesia se sumó a partir de los valores del Evangelio, del principio del bien común y de la dignidad de las personas. Durante la pandemia, muchos de los que seguían cultivando los campos y cuidando a los mayores eran migrantes». El portavoz católico confirma que «la Iglesia empujó al PP a aceptar que esta iniciativa entrara en el Parlamento». En abril de 2024, todos los grupos parlamentarios excepto Vox votaron a favor de la toma en consideración de la iniciativa, prueba de la fuerza social adquirida por el movimiento. El año anterior, el partido de extrema derecha había obtenido el 12% de los votos en las elecciones generales, convirtiéndose en el tercer grupo parlamentario del Congreso, y la xenofobia había entrado de lleno en el debate político español.

Pero, con la toma en consideración, comenzó otro calvario parlamentario. La falta de consenso en un parlamento fragmentado bloqueó la iniciativa durante más de un año. «El PSOE nunca apoyó la ILP», precisa Baddouh. «Decían que el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo no permitía una regularización excepcional, pero era una excusa barata; consultamos a la Comisaria de Asuntos Interiores y nos respondió que era competencia de cada Estado miembro.» Por su parte, el PP y Junts (partido catalán de centro-derecha) habían votado a favor de la toma en consideración pero se negaban a transformar la iniciativa en ley, a pesar del apoyo a la regularización de la Iglesia y de la patronal. Finalmente, en enero de 2026, Podemos anunció un acuerdo con el gobierno para aprobar la regularización por decreto. «Un gol marcado desde el medio campo», en palabras de Vicky Canalla, otra portavoz de Regularización Ya.

Y una esperanza para trabajadores como Arturo, que también está realizando los trámites para la regularización. Peruano, trabajaba para un concesionario de automóviles en su país, pero en Barcelona ha trabajado como repartidor con una furgoneta. «Las jornadas laborales eran de doce, quince horas... El viernes me dijeron que ya no había trabajo y me quedé sin empleo», lamenta. De la regularización espera «un apoyo para vivir tranquilo, tener un trabajo y no pensar que un día me digan "no"... Tener derechos».

**Un procedimiento administrativo y ciudadano**

Arturo, que migró solo a Barcelona y sufrió un robo durante sus primeros meses en la ciudad, acudió a una de las oficinas del ayuntamiento para obtener el certificado de vulnerabilidad. En este soleado día de mayo, nadie hace cola frente a la Fira, un pabellón que suele albergar ferias comerciales y que hoy acoge a los funcionarios municipales encargados de tramitar los certificados. Nada que ver con las primeras semanas del procedimiento, donde se formaron larguísimas colas alrededor de los puntos de tramitación de solicitudes.

El ayuntamiento de Barcelona ha atendido a más de 27.000 personas durante el primer mes, según los datos facilitados por la directora de Derechos Sociales, Marta Clari, quien destaca que el municipio creó en enero «un grupo técnico para preparar el dispositivo». Ante la diversidad de origen de los solicitantes —un cuarto de los residentes en Barcelona es de origen extranjero, más de 180 nacionalidades conviven en la ciudad—, el ayuntamiento facilitó fichas informativas en 6 idiomas diferentes, pero la barrera del idioma sigue siendo muy visible en la cola de la oficina municipal de Sant Miquel, en el centro de la ciudad, donde algunos solicitantes no hablan ni español ni catalán. Los solicitantes, algunos de los cuales esperan desde hace tres horas, miran con poco interés a los periodistas extranjeros que captan imágenes y testimonios de un proceso que ha llamado la atención de Europa.

A pesar de los esfuerzos descritos por la funcionaria del ayuntamiento, Xavier (nombre ficticio), trabajador del servicio municipal de acogida a inmigrantes, denuncia lentitud, improvisación y mala gestión a nivel municipal. «Los criterios cambian cada dos minutos, los servicios se han visto desbordados, entras en la página web y es imposible encontrar la información», denuncia, furioso por la falta de preparación y la mala planificación que atribuye al ayuntamiento. La directora reconoce que los primeros días «hubo muchas aglomeraciones de personas» frente a las oficinas municipales y «algunas personas pasaban la noche en el lugar». La imagen de cientos de personas durmiendo alrededor de las oficinas de la administración se repitió en toda España durante los primeros días tras la aprobación del decreto, que fija un plazo de solo dos meses y medio para presentar los documentos. «Las primeras semanas fueron un desbordamiento total», confirma Redwan Baddouh, de Regularización Ya, «la gente no sabía dónde obtener el certificado de vulnerabilidad, las asociaciones y los ayuntamientos tenían que coordinarse».

La decisión del gobierno español de exigir en el último momento un certificado de antecedentes penales no ayudó: su obtención depende de la diligencia de los gobiernos de los países de origen de los migrantes y de los consulados españoles en el extranjero. Los argelinos se cuentan entre los que han encontrado más dificultades, como cuenta Miriam, mientras hace cola frente a la oficina municipal de Sant Miquel. «Llevo tres años viviendo en Barcelona. Nosotros, los argelinos, tenemos muchos problemas con el certificado de antecedentes penales: hay que ir al tribunal, luego al Ministerio de Asuntos Exteriores, luego al consulado de España en Argelia», relata. Como no puede salir de España, ha tenido que hacer un poder a un familiar. A esto se añade la dificultad de obtener una cita en los consulados españoles en el país magrebí, un ejemplo del calvario que viven muchas personas para obtener el tan ansiado permiso de residencia y trabajo. Las vidas de Walter, Arturo y Miriam son muy diferentes, pero todos afirman haber tenido miedo de ser detenidos por la policía, un miedo que esperan dejar atrás muy pronto.

La regularización no ha sido solo un procedimiento administrativo, se ha convertido en un acontecimiento ciudadano. Miles de voluntarios han colaborado con diferentes asociaciones —51 solo en Barcelona— autorizadas por la administración para expedir los certificados de vulnerabilidad. Una de ellas es Tere, que colabora con Mescladís en la terraza del Teatre Lliure de Montjuïc, mientras que en el café contiguo un grupo de jóvenes migrantes recibe formación en hostelería y restauración. «Lo supe por Instagram y vine a una reunión. Creo que la mejor manera de usar mi tiempo es ayudar a la gente; no me parecía humano que se inventara un papel en el último momento y eso retrasara el procedimiento y causara angustia a gente que solo quiere trabajar y vivir su vida», cuenta durante una pausa de su servicio de cuatro horas, en el que recoge los datos de decenas de solicitantes y les entrega su certificado, sellado por la asociación.

Uno de ellos es Walter, que, tras hacer cola frente a la oficina municipal instalada cerca de la antigua plaza de toros Monumental, vio su solicitud rechazada porque no estaba empadronado en Barcelona. Supo por un amigo que Mescladís también los expedía, pidió cita y en pocos minutos salió con el último papel que le faltaba para hacer su solicitud. «En Bogotá, mi familia tenía un taller de costura; ahora me gustaría hacer un curso de electricidad», cuenta Walter, quien, como muchos otros solicitantes, ha decidido pagar a un abogado «para que sea seguro», aunque solo una tasa de 38 euros es obligatoria para hacer la solicitud.

Otra barrera que encuentran los inmigrantes en situación irregular: no disponen del certificado electrónico necesario para realizar el trámite en línea, por lo que los voluntarios también piden cita en su nombre. Las 700.000 firmas recogidas en menos de un año y la implicación de muchos ciudadanos españoles para facilitar la regularización del mayor número posible de trabajadores migrantes contrastan con la creciente presencia de la xenofobia en el debate público. Desde finales de la década de 1980, y sobre todo durante el boom inmobiliario de principios de los 2000, se han aprobado en España siete regularizaciones excepcionales, algunas bajo gobiernos conservadores. Pero fue en una época en la que la inmigración estaba poco politizada, mientras que hoy las encuestas atribuyen un 17% de la intención de voto a Vox, que ha hecho del racismo su principal eje discursivo.

**Los impactos políticos y económicos de una regularización excepcional**

«La extrema derecha se posiciona frontalmente en contra de la regularización, vinculándola al concepto de prioridad nacional, importado de Francia», explica Guillermo Fernández, profesor en la universidad Carlos III especializado en extrema derecha. «Vox quiso hacer de la regularización un eje de confrontación tras algunos meses en los que estuvo en gran dificultad por su vínculo con Donald Trump», un personaje considerado una amenaza para la paz mundial por el 80% de los españoles, según una encuesta reciente. La extrema derecha ha lanzado dos rumores, según el investigador: «la idea de que los regularizados obtendrán automáticamente la nacionalidad y que la izquierda quiere reemplazar a la población española y constituir un nuevo electorado», explica, mientras que los recién regularizados no podrán votar en las elecciones generales ni autonómicas y el proceso de obtención de la nacionalidad es mucho más largo y complejo.

Pero la regularización también le ha servido a Pedro Sánchez «para generar un debate internacional y seguir posicionándose como el modelo de la izquierda europea», considera Fernández. Un beneficio político que contrasta con el papel que ha desempeñado su partido, según Regularización Ya. «Si hubiera dependido solo del Partido Socialista, esta regularización no se habría producido», sentencia su portavoz, Redwan Baddouh, que también critica que «los sindicatos mayoritarios no se implicaron en esta ILP; ni en la recogida de firmas, ni en la exigencia de su adopción cuando estaba en el Congreso. Se aprobó gracias al trabajo de influencia política que hicimos desde los movimientos sociales». El activista hace un paralelismo con el feminismo para argumentar el impacto político que puede tener la regularización, en un contexto de crecimiento de la extrema derecha: «No hay ninguna lógica en decir que no hay que dar derechos a las mujeres porque eso alimentaría a la extrema derecha. Las personas migrantes están totalmente expuestas; cuantos más derechos tengamos, más tendrá que morderse la lengua la extrema derecha.»

Lo que está claro es el impacto económico y social considerable que tendrá que más de medio millón de personas, que a menudo trabajan ilegalmente, obtengan un permiso de trabajo. Liliana Reyes, secretaria de migraciones del sindicato Comisiones Obreras de Cataluña, defiende que «hay que permitir y garantizar el acceso al trabajo formal y a los derechos. Constatamos todo tipo de abusos cuando no tienen papeles, en sectores como la limpieza, la agricultura, la construcción, el trabajo doméstico y los cuidados». También exige «acelerar la homologación de títulos extranjeros», un obstáculo al que se enfrentan muchos trabajadores migrantes cualificados. Es el caso de Miriam, arquitecta argelina, que, tras obtener su permiso de trabajo, deberá iniciar el largo camino para homologar su título por la administración española. La sindicalista también reclama agilizar los procedimientos ordinarios de regularización, «que se realicen en los plazos previstos por el reglamento y que los recursos sean suficientes», y califica de «discutible» la exigencia de dos años de residencia antes de obtener el permiso de residencia y trabajo por arraigo social. Una huelga convocada por el sindicato en los servicios de atención a extranjeros al inicio del proceso de regularización provocó duras críticas por parte de Regularización Ya: «Pusieron palos en las ruedas», denuncia Baddouh.

Incluso la patronal ve con buenos ojos la regularización excepcional. Yessika Aguilar, directora de Relaciones Laborales de la patronal catalana Foment del Treball, afirma que «las empresas necesitan la migración como el agua que bebemos para mantener nuestra economía» y vincula «el fenómeno migratorio al desafío demográfico» que representa el envejecimiento de la población española. Aguilar espera que la regularización atenúe «la dificultad que tenemos para cubrir ciertos perfiles profesionales». Según el Servicio Público de Empleo, entre los sectores donde los empleadores tienen más dificultades para encontrar trabajadores se encuentran la construcción y la hostelería y restauración. Mientras que en la construcción los salarios son más altos que la media, la hostelería es uno de los sectores más precarizados de la economía española, con salarios bajos y contratos que generalmente no superan el año.

El Banco Central Europeo atribuye el 80% del crecimiento del PIB español entre 2019 y 2024 a la inmigración, lo que explica el apoyo generalizado de la patronal y los sindicatos a la regularización. Esto solo perjudica «a los explotadores», concluye la portavoz de Comisiones Obreras, que pide que, tras el procedimiento, «las empresas contraten en las condiciones previstas por el convenio colectivo de cada sector». Nada garantiza que todos los trabajadores que actualmente se ven obligados a trabajar sin contrato y en condiciones degradadas obtengan un contrato legal tras su regularización administrativa, porque España tiene una economía sumergida del 24%, la tercera tasa más alta de la Unión Europea. Pero, al menos, en unos meses, cientos de miles de personas dejarán de tener miedo a ser detenidas y expulsadas, tendrán derecho a entrar y salir libremente del país y podrán defender sus derechos desde la misma posición legal que el resto de trabajadores, no dos escalones por debajo." 

(Pablo Castaño, FrustrAtion, 11/06/26, traducción Deeñ Seek, enlaces en el original) 

28.5.26

Laudatio a Pedro Sánchez de un empresario del calzado, ni más ni menos: “Afortunadamente el gobierno acaba de aprobar la regularización de medio millón del migrantes... Cuando vas a nuestra fábrica solo ves gente de fuera, lo mismo que en los restaurantes. Todos queremos ser abogados, ingenieros, bomberos, mossos de esquadra, nadie quiere estar en una fábrica o en una tienda. Los extranjeros son los que nos están sacando las castañas del fuego a los empresarios... Que o subimos el salario mínimo o la gente no va a poder comprar nuestras zapatillas. No te digo que nos desmadremos, pero no hay otra vuelta de hoja... No tengo ningún problema en reconocer que igual tenemos al mejor presidente de la historia. Que se haya enfrentado al presidente americano y que diga que él decide el presupuesto del país y no otros, teniendo en cuenta que (Trump) organizó un golpe de Estado con la entrada en el Capitolio… nos guste o no nos guste, lo hayamos votado o no, me parece de lo más sensato. Aparte de que hay una cosa que me fascina del presidente del Gobierno español, implementa un discurso y la oposición solo lo puede rebatir. No tienen nada que aportar, solo dicen que les parece mal. Ha sobrevivido a Susana Díaz, se ha reunido con los catalanes, ha sido apoyado por Bildu… Es que es como los de The Walking Dead, se levanta de las cenizas y consigue hacerlo mejor" (Xavi Berneda)

 "Xavi Berneda (Sant Boi de Llobregat, 55 años) es consejero delegado pero se presenta en redes sociales como “il piu grande Capo” de la marca de zapatillas Munich. Perteneciente a la tercera generación de zapateros, es un polvorín como conversador. Salvo del Barça, en la charla sale un poco de todo mientras bebe un café solo y agua con gas. Oficio, política, familia se mezclan sin solución de continuidad. Antes, mientras posa para las fotos, bromea: “Sácame guapo que tengo que ligar”.

Pregunta. Duerme en un hostal cada vez que viene a Madrid.

Respuesta. Y he venido en metro. ¿Por qué tengo que coger un hotel de cinco estrellas si hay un hostal fabuloso de un amigo mío arquitecto, cuando voy solo a dormir porque mañana tengo el vuelo a las 7.05 a Barcelona? No es postureo, es que hay que ser sostenible y solo puedo exigir ahorro y decoro a los demás si yo lo aplico. Mi abuelo decía que ninguna empresa se arruina por comer y dormir bien. Otra cosa es quemar dinero.

P. “Las empresas tienen que estar al lado del pueblo”, dijo en otra entrevista.

R. Al lado del trabajador, del pueblo, del territorio… Es que nuestro primer cliente es nuestro empleado. Mejor no darle tantas vueltas a cuánto facturamos, sino a cuánta gente damos trabajo. Cuando dije esa frase la situación no era como la de ahora. Tenemos un absentismo laboral muy alto, por ejemplo. Afortunadamente el gobierno acaba de aprobar la regularización de medio millón del migrantes. Pero hay otra conversación en torno a todo esto. Se me ocurre, por ejemplo, si quieres que tu hijo trabaje en una fábrica de calzado.

P. Respóndame a su propia pregunta.

R. Cuando vas a nuestra fábrica solo ves gente de fuera, lo mismo que en los restaurantes. Todos queremos ser abogados, ingenieros, bomberos, mossos de esquadra, nadie quiere estar en una fábrica o en una tienda. Los extranjeros son los que nos están sacando las castañas del fuego a los empresarios. He sido presidente de la patronal de deportes durante ocho años.

P. ¿Qué puede contarme esa experiencia?

R. Que o subimos el salario mínimo o la gente no va a poder comprar nuestras zapatillas. No te digo que nos desmadremos, pero no hay otra vuelta de hoja. Para mí no es bandera lo que pueda decir el presidente de la CEOE, no lo he votado.

P. Pertenece a la tercera generación de zapateros. ¿Cuántas veces le han dicho eso de que la primera monta la empresa, la segunda la lleva al éxito y la suya se la carga?

R. Desde que nací. Recuerdo que antes de un vuelo a China me compré un libro sobre la sucesión en la empresa familiar. Hablaba de ocho errores y yo determiné que nosotros teníamos dos más de los que estaban en ese libro (risas). Matemáticamente es imposible que yo sea el mejor gestor porque sea el hijo de, como si fuera un Borbón. Nuestro trabajo es un oficio, hacemos zapatos.

P. ¿Usted sabe hacerlos?

R. Claro. Me castigaron yendo a hacer caucho a Alicante porque era mal estudiante. Circulé por ocho o nueve colegios, algunos por cambio de residencia. La gente dice que tengo hiperactividad, pero yo creo que hablo rápido, poco más.

P. ¿Sus hijos saben hacerlos?

R. No sé si después de esto iré a la cárcel, pero tienen la obligación desde los diez años de ir como mínimo una semana a la fábrica a poner cordones, hacer selección de producto, suelas…

P. ¿Tiene buena relación con ellos?

R. En aquel momento no, porque la fábrica funciona de seis de la mañana a dos de la tarde, y el conductor que los llevaba salía a las 4:45 de la mañana. Muy contentos no iban, vamos. Un hijo está en la empresa, una hija hace la carrera y trabaja en una tienda, pero no quiere decir quién es, a la otra también la tengo entrando y saliendo y con la universidad. Como mínimo que aprendan el oficio que les ha proporcionado el agua caliente en casa.

P. Cuando nos hemos saludado le he preguntado cómo estaba y me ha dicho: “Yo bien, la empresa no tanto”.

R. La situación coyuntural es una crisis de civilización, no he visto una cosa igual en mi vida. Si tenemos unos precios de alquiler del metro cuadrado imposibles, la gente tiene que destinar ese presupuesto para poder vivir. Hemos echado de las ciudades a la gente, y en el caso de Barcelona se nos caen los trenes, con lo que ir a trabajar nunca te lleva menos de una hora. Comprar, que es algo del precortex frontal, puro placer, deja de serlo. Por eso se refugian en el oro y la plata. No hace falta que te de más datos de la foto. Vamos a fogonazos, no hay estabilidad. Y tenemos un presidente estadounidense que ha invadido ya unos cuantos países.

P. En redes sociales habla mucho del Barça y de política.

R. No tengo ningún problema en reconocer que igual tenemos al mejor presidente de la historia. Que se haya enfrentado al presidente americano y que diga que él decide el presupuesto del país y no otros, teniendo en cuenta que (Trump) organizó un golpe de Estado con la entrada en el Capitolio… nos guste o no nos guste, lo hayamos votado o no, me parece de lo más sensato. Aparte de que hay una cosa que me fascina del presidente del Gobierno español, implementa un discurso y la oposición solo lo puede rebatir. No tienen nada que aportar, solo dicen que les parece mal. Ha sobrevivido a Susana Díaz, se ha reunido con los catalanes, ha sido apoyado por Bildu… Es que es como los de The Walking Dead, se levanta de las cenizas y consigue hacerlo mejor." 

(Entrevista a Xavi Berneda, Ángeles Caballero , El País, 27/05/26)  

22.2.26

La alternativa española: valor y significado de la regularización extraordinaria... En primer lugar, la reforma genera un impacto positivo para las personas beneficiarias, es decir, aquellas que viven y trabajan en el país desde hace tiempo... Abren el acceso al empleo formal, mejoran las condiciones laborales, refuerzan la protección frente a la explotación, aumentan la estabilidad económica y los ingresos... los beneficios se extienden a las familias e incluso a generaciones posteriores, influyendo positivamente en las trayectorias educativas y en las oportunidades de los hijos... las regularizaciones contribuyen a construir una sociedad más próspera, justa y segura... se trata de transformar trabajadores reales, pero invisibles, en contribuyentes visibles para la administración... Regularizar significa también fortalecer sectores clave —desde la agricultura hasta los servicios de cuidados... regularizar implica también tener una sociedad más segura, pues la reducción de la economía informal se asocia a una bajada de la criminalidad... La expulsión de personas en situación irregular a menudo viola el principio de legalidad y los derechos constitucionalmente garantizados, debido a cuestiones técnicas y operativas que impiden su aplicación... En este contexto, las políticas orientadas a la transición hacia un estatus regular representan la única alternativa factible y funcional... la regularización española demuestra que es posible pensar la migración en otros términos, desde la igualdad y la inclusión, y no desde el miedo y el rechazo... y establece un dique sólido —aunque incompleto y temporal— frente a posibles derivas de exclusión y persecución dentro de la sociedad española (Francesco Pasetti)

 "El pasado 27 de enero, el Consejo de Ministros español inició la tramitación de una regularización extraordinaria. La medida prevé la concesión de un permiso de residencia y de trabajo (de un año, posteriormente renovable) dirigido a dos grupos: las personas en situación irregular que residen en el país desde antes del 31 de diciembre de 2025, por un mínimo de cinco meses; y los solicitantes de asilo que hayan presentado su solicitud antes de esa fecha, ofreciéndoles una alternativa más rápida y eficaz respecto al procedimiento de protección internacional. El decreto prevé asimismo la regularización simultánea de los hijos menores, a quienes se reconoce un permiso de residencia de cinco años. Los pocos requisitos exigidos (entre ellos, la ausencia de antecedentes penales) y los plazos breves (admisión en 15 días, resolución en tres meses) permiten prever una medida de gran impacto y a gran escala a corto plazo. Según las estimaciones gubernamentales, la medida debería beneficiar a 500.000 personas.

La reforma ha generado un intenso debate público y político. Como ocurre (cada vez más) cuando se habla de inmigración, una parte relevante de la discusión gira en torno a cuestiones engañosas o especulaciones ideológicas, como el posible efecto llamada o la posible distorsión del electorado. No entraré en tales cuestiones, porque la evidencia empírica al respecto es clara: las regularizaciones no generan efecto llamada, y los migrantes regularizados no podrán votar. Tampoco abordaré por ahora las críticas que sí son reales y pertinentes, como el peso y la funcionalidad de la reforma dentro de la gobernanza migratoria española, o su viabilidad operativa en términos de plazos, modalidades y recursos, pues considero que todavía es pronto para profundizar en ellas. Me centraré más bien en las implicaciones positivas que —es razonable imaginar— tendrá esta regularización, pues son numerosas y merecedoras de atención para comprender en su totalidad el valor y el significado de la medida.

En primer lugar, la reforma genera un impacto positivo para las personas beneficiarias, es decir, aquellas que viven y trabajan en el país desde hace tiempo, pero sin un estatus legal que garantice sus derechos y obligaciones. Para estas personas, la regularización representa una garantía (mínima) de igualdad formal y, por tanto, la condición necesaria —aunque no suficiente— para un proceso de integración real y una vida digna. Como ilustra una de las últimas publicaciones de PICUM, la investigación sobre las regularizaciones es clara al respecto: los papeles, para quienes no los tenían, lo cambian todo. Abren el acceso al empleo formal, mejoran las condiciones laborales, refuerzan la protección frente a la explotación, aumentan la estabilidad económica y los ingresos, e inciden en aspectos esenciales de la vida cotidiana, desde la vivienda hasta la salud física y mental, devolviendo seguridad y perspectivas de futuro. Los estudios muestran asimismo que los beneficios se extienden a las familias e incluso a generaciones posteriores, influyendo positivamente en las trayectorias educativas y en las oportunidades de los hijos de quienes se han beneficiado de ellas.

El segundo aspecto positivo concierne a las ventajas para el país que regulariza. La investigación evidencia que las regularizaciones contribuyen a construir una sociedad más próspera, justa y segura. Desde el punto de vista económico, las ventajas son notables. En primer lugar, en el plano fiscal: se trata de transformar trabajadores reales, pero invisibles, en contribuyentes visibles para la administración. Los estudios sobre el caso español indican que la regularización de 2005 generó un incremento medio superior a 4.000 euros anuales por trabajador en ingresos fiscales y contributivos. Regularizar significa también fortalecer sectores clave —desde la agricultura hasta los servicios de cuidados— donde la mano de obra migrante es esencial, pero con frecuencia informal. Regularizar implica además una sociedad más equitativa: la regularización mejora las condiciones laborales, reduce la competencia a la baja en los salarios y hace que el mercado laboral en su conjunto sea más transparente y menos vulnerable. Finalmente, regularizar implica también tener una sociedad más segura, en el sentido más amplio del término, pues la reducción de la economía informal se asocia a una bajada de la criminalidad, así como a un mejor acceso a los servicios sanitarios, aspecto que se reveló crucial durante la pandemia de la covid‑19.

La tercera implicación positiva atañe a la relevancia pragmática de la reforma. Un reciente estudio comparativo de Carrera, Pőcze y Jubany sobre las respuestas políticas a la irregularidad en los Estados miembros de la UE muestra las ventajas de este tipo de políticas, en comparación a otras como los retornos forzosos. La expulsión de personas en situación irregular a menudo no es ni posible, ni practicable, sin violar el principio de legalidad y los derechos constitucionalmente garantizados, y/o debido a cuestiones técnicas y operativas que impiden su aplicación. El resultado es la creación de largos estados de limbo administrativo y, en la práctica, la imposibilidad de que una parte de la población acceda a derechos fundamentales y servicios esenciales, situándola en condiciones de precariedad y exclusión. En este contexto, las políticas orientadas a la transición hacia un estatus regular constituyen no solo soluciones más justas y humanas, sino también más eficaces en términos económicos y jurídicos, representando la única alternativa factible y funcional.

El cuarto aspecto remite al valor simbólico de la regularización como una alternativa creíble dentro del imaginario político actual. En un contexto europeo (y no solo) sesgado por la exacerbada politización de la cuestión migratoria y la retórica xenófoba del odio, la regularización española demuestra que es posible pensar la migración en otros términos, desde la igualdad y la inclusión, y no desde el miedo y el rechazo. La fuerza de la alternativa española hunde sus raíces en la historia de un país de migraciones y de acogida, y de una sociedad que cree (aún) que la inmigración es ante todo una oportunidad, como demuestra el amplio apoyo recabado por la iniciativa legislativa popular que precedió a la acción gubernamental. Esta iniciativa fue respaldada por un frente transversal de actores políticos y sociales: desde asociaciones de migrantes hasta organizaciones católicas; desde sindicatos hasta asociaciones empresariales; y por la totalidad de los grupos parlamentarios —al menos al inicio— con la excepción de VOX. Una iniciativa que hizo políticamente imaginable aquello que en el contexto actual parecía imposible.

La quinta implicación se refiere al valor programático de esta alternativa en términos de policy-option dentro del modelo dominante de gobernanza de la inmigración. Ante la proliferación de medidas cada vez más obsesionadas con el control migratorio y con las supuestas amenazas derivadas de la diversidad, acompañadas de crecientes inversiones en vigilancia y seguridad, la propuesta española demuestra que existen opciones de política diferentes para afrontar los retos que plantea la inmigración. Respuestas políticas que no buscan la ganancia electoral explotando las frustraciones de una sociedad atemorizada por las desigualdades, sino que procuran satisfacer las necesidades e intereses de la ciudadanía, que encuentran sustento en la evidencia empírica y se inspiran en los valores de igualdad y legalidad. Todavía es pronto para evaluar con precisión el valor y el alcance programático de la alternativa española. No obstante, si la observamos a la luz de la próxima aplicación del nuevo Pacto de Migración y Asilo, podemos comenzar a hacernos una idea. Siguiendo a Anna Terrón, esta regularización cierra la puerta a posibles traducciones internas del enfoque securitario del Pacto, estableciendo un dique sólido —aunque incompleto y temporal— frente a posibles derivas de exclusión y persecución dentro de la sociedad española.

Si hasta ayer el desafío consistía en contar con una alternativa real dentro del abanico de opciones políticas en materia migratoria, hoy parece existir una nueva vía. Se trata de una alternativa parcial y limitada, pero —como he intentado argumentar— igualmente valiosa. Mañana, el desafío será dotarla de concreción, proyección y sustancia dentro de un marco de gobernanza más justo y eficaz."

(Francesco Pasetti, investigador principal, CIDOB, 02/2026)

20.2.26

EEUU: Balance económico de la migración... Los inmigrantes aportaron un superávit de 14,5 billones de dólares a la economía estadounidense en las úlitmas tres décadas... Si nos fijamos en 2023, ese año los inmigrantes trabajadores pagaron 1,3 billones de dólares en impuestos, pero recibieron solo 761.000 millones de dólares en beneficios... “en lugar de tratar a [los inmigrantes, tanto documentados como indocumentados] como la causa de los problemas fiscales de Estados Unidos, deberíamos considerar a los inmigrantes parte de la solución” (Jon Queally)

"¿La afirmación de MAGA de que los inmigrantes son una carga para los presupuestos gubernamentales? Es mentira.

Un nuevo informe innovador publicado el martes detalla cómo los inmigrantes en los Estados Unidos durante las últimas tres décadas han contribuido con un superávit masivo a la economía de la nación, resultando en un total de más de $14 billones durante ese período debido al hecho de que las familias inmigrantes generan significativamente más beneficios para la salud fiscal de los que obtienen en forma de beneficios recibidos o costos negativos.

El libro blanco elaborado por los defensores del libre mercado libertario del Cato Institute, un organismo que no es de tendencia izquierdista, se basa en un modelo existente desarrollado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM) para crear un análisis, el primero de su tipo, para determinar “cómo los inmigrantes, tanto legales como ilegales, y sus hijos afectan los presupuestos gubernamentales” de manera acumulativa.

Tras analizar 30 años de datos, el informe de 95 páginas, titulado " Efectos recientes de los inmigrantes en los presupuestos gubernamentales: 1994-2023 ", descubrió que, en general, los inmigrantes generaron un superávit fiscal de aproximadamente 14,5 billones de dólares durante esos años. En parte, el modelo NASEM-Cato muestra: Cada año, desde 1994 hasta 2023, los inmigrantes han pagado más en impuestos de lo que han recibido en beneficios.
Los inmigrantes generaron casi 10,6 billones de dólares más en impuestos federales, estatales y locales de lo que generaron en el gasto gubernamental total.
Teniendo en cuenta los ahorros en el pago de intereses de la deuda nacional, los inmigrantes ahorraron 14,5 billones de dólares en deuda durante este período de 30 años.
Los inmigrantes redujeron el déficit presupuestario de Estados Unidos en aproximadamente un tercio entre 1994 y 2023, y los ahorros fiscales crecieron a 878 mil millones de dólares en 2023.

El documento concluye que “el inmigrante promedio es mucho menos costoso que el estadounidense promedio nacido en Estados Unidos, y que los inmigrantes imponen costos más bajos por persona en beneficios de vejez, educación y programas de seguridad pública”.

Los hallazgos llegan en un momento en que Estados Unidos está envuelto en un acalorado debate sobre la aplicación de las leyes migratorias mientras el presidente Donald Trump, respaldado por xenófobos de extrema derecha en su órbita interna, incluido el subjefe de gabinete de políticas de la Casa Blanca , Stephen Miller, y el Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha desatado agentes federales violentos en comunidades de todo el país para atrapar a trabajadores indocumentados y sus familiares.

En un video producido para las redes sociales , David J. Bier, director de Estudios de Inmigración en Cato y uno de los coautores del informe, dijo que el análisis muestra en detalle por qué es una mentira creer que los inmigrantes nos están “absorbiendo”, un argumento familiar entre los “nativistas” antiinmigrantes como Miller.

En resumen, el informe señala que los inmigrantes producen un beneficio fiscal neto en la economía estadounidense porque: Estados Unidos recaudó más en impuestos al ciudadano medio de lo que gastó en beneficios (excluyendo los bienes públicos puros).
Los inmigrantes pagaron impuestos más altos que el promedio porque su tasa de empleo más alta que el promedio condujo a ingresos más altos que el promedio.
Los inmigrantes le cuestan al gobierno menos que el promedio porque no aumentan el costo del mayor gasto del gobierno (bienes públicos puros) y reciben beneficios inferiores al promedio para otros artículos importantes, en particular los beneficios de vejez y la educación.

Como se muestra en la figura a continuación, la diferencia entre los impuestos que pagan los inmigrantes y los beneficios públicos que reciben ha aumentado de 158.000 millones de dólares a 572.000 millones de dólares en términos reales desde 1994. Si nos fijamos en 2023, ese año los inmigrantes trabajadores pagaron 1,3 billones de dólares en impuestos, pero recibieron solo 761.000 millones de dólares en beneficios.

Esta tendencia, a pesar de los constantes reclamos de expertos de extrema derecha y legisladores xenófobos de que los inmigrantes son una carga para las arcas públicas, se ha mantenido estable durante décadas y no hay señales de que vaya a terminar en el futuro.

“Durante décadas, los nativistas han vendido a Estados Unidos la idea de que la asistencia social a los inmigrantes es la causa de nuestros déficits y deuda”, dijo Bier. “Esta cifra demuestra lo absurdo que es”.

El informe sostiene que “en lugar de tratar a [los inmigrantes, tanto documentados como indocumentados] como la causa de los problemas fiscales de Estados Unidos, deberíamos considerar a los inmigrantes parte de la solución”.

Mark D. Levine, contralor de la ciudad de Nueva York , estuvo entre los funcionarios públicos que señalaron el informe como evidencia oportuna de que la narrativa de Trump-Miller-Noem sobre la inmigración está construida sobre una base de falsedades.

"¿La afirmación de MAGA de que los inmigrantes son una carga para los presupuestos gubernamentales? Es mentira", dijo Levine."

(Jon Queally , Common Dreams, 04/02/26, traducción La casa de mi tía)

19.2.26

¿Cómo dejó de ser España la economía europea con más paro? Que Finlandia tenga hoy más paro que España no es una prueba de fortaleza del modelo mediterráneo sobre el escandinavo. Se trata de una pista sobre cómo se está transformando la economía europea... El tipo de actividades que generaron empleo durante años está cambiando, empujado por la digitalización, la transición energética y la reorganización de los procesos productivos. No todas las economías se adaptan del mismo modo... En economías más intensivas en industria, como Finlandia, la adaptación se traduce antes en aumento del paro... El modelo español refleja una mayor capacidad para sostener el empleo en momentos de transición, gracias al peso de sectores intensivos en mano de obra y a un ajuste más flexible del tiempo de trabajo... Desde la perspectiva de la política económica española, la comparación con Finlandia sugiere tres líneas de actuación claras. En primer lugar, reforzar las políticas activas de empleo orientadas a la transición, facilitando que los trabajadores se desplacen con mayor rapidez entre sectores... avanzar en una estrategia de crecimiento que eleve la productividad de forma sostenida, apoyándose en inversión, organización del trabajo y capital humano, y no solo en la contención de costes laborales. Y, en tercer lugar, complementar los objetivos tradicionales de empleo con un seguimiento sistemático de indicadores como horas trabajadas, vacantes y productividad... Además, en una economía como la española, marcada por el envejecimiento de la población y por la coexistencia de vacantes sin cubrir y empleo de baja productividad, la inmigración no es solo una cuestión social, sino también productiva. La inmigración refuerza sectores con escasez de mano de obra, facilita la transición hacia actividades de mayor valor añadido y alivia las tensiones en el mercado laboral sin presionar a la baja la calidad del empleo (Iñaki Aliende)

 "Que Finlandia tenga hoy más paro que España no es una prueba de fortaleza del modelo mediterráneo sobre el escandinavo. Se trata de una pista sobre cómo se está transformando la economía europea.

En las últimas décadas, la comparación entre los mercados laborales del norte y del sur de Europa se ha mantenido estable. Países como Finlandia han combinado tasas de paro reducidas con niveles elevados de productividad y una fuerte especialización industrial, mientras que España ha destacado por un desempleo alto, incluso en fases de crecimiento. Esta divergencia es estructural y refleja diferencias en modelos productivos, instituciones laborales y respuesta ante los ciclos económicos. Por eso, el hecho de que en el momento actual Finlandia registre una tasa de paro superior a la española no constituye un simple dato llamativo, sino una ruptura parcial de un patrón histórico que invita a analizar cómo se están ajustando hoy las economías europeas ante el ciclo económico internacional.

Las economías europeas siguen creciendo, pero están inmersas en un proceso de transformación. El tipo de actividades que generaron empleo durante años está cambiando, empujado por la digitalización, la transición energética y la reorganización de los procesos productivos. No todas las economías se adaptan del mismo modo.

En países como España, donde el peso de los servicios es elevado, las empresas tienden a mantener el empleo ajustando horas y tareas. En economías más intensivas en industria y tecnología, como Finlandia, la adaptación se traduce antes en cambios en el número de personas empleadas. El resultado es que el desempleo aumenta con antelación en unos países que en otros, no porque su economía funcione peor, sino porque el cambio en la economía se canaliza por vías distintas.

Que el paro aumente no siempre significa que falte trabajo. En algunos casos, lo que ocurre es que hay empleo disponible, pero no encaja fácilmente con las personas que lo buscan. Esto es lo que se conoce como fricción en el mercado laboral. En Finlandia, el aumento del desempleo convive con un número apreciable de puestos sin cubrir, lo que indica que muchas empresas siguen necesitando trabajadores, aunque no siempre con el perfil adecuado o en el lugar adecuado.

El país se enfrenta a un problema de ajuste. Los trabajos que se crean o se mantienen no coinciden de inmediato con quienes pierden su puesto. En España, estas fricciones son menores, en parte porque el empleo se concentra en sectores con menos barreras de entrada, pero eso también limita la capacidad de la economía para reorientarse hacia actividades con mayor productividad que permitan a largo plazo incrementar la renta per cápita y el bienestar.

Las diferencias entre España y Finlandia no se entienden solo mirando el empleo, sino también observando cómo se produce y cuánto valor se genera con ese trabajo. En Finlandia, la mayoría del empleo se concentra en actividades que producen mucho por trabajador, como la industria avanzada o los servicios tecnológicos. Esto permite salarios más altos, pero también hace que las empresas reaccionen con rapidez cuando esas actividades cambian o se reorganizan.

En España, una parte mayor del empleo se concentra en sectores donde es más fácil mantener a los trabajadores, aunque cada hora trabajada genere menos valor. Esto ayuda a sostener el empleo en el corto plazo, pero implica que los costes laborales crezcan más rápido que la productividad, lo que puede limitar la capacidad de la economía para crear empleo de calidad en el futuro.

Comparar países únicamente a partir de la tasa de paro puede llevar a conclusiones engañosas. Que Finlandia registre hoy más desempleo que España no significa que su mercado laboral funcione peor, sino que atraviesa un periodo de ajuste a la espera de nuevos nichos de empleo. Del mismo modo, un menor paro no garantiza una mayor solidez económica como se observa en muchos países en vías de desarrollo. Las cifras reflejan resultados distintos de procesos con diferencias en cómo se ajusta el empleo, cómo se transforman los sectores productivos y qué margen existe para recolocar trabajadores. La cuestión es qué economías están mejor preparadas para adaptarse a los cambios sin deteriorar su capacidad de generar bienestar a medio plazo.

La comparación entre España y Finlandia muestra ventajas y límites en ambos modelos económicos. El modelo español refleja una mayor capacidad para sostener el empleo en momentos de transición, gracias al peso de sectores intensivos en mano de obra y a un ajuste más flexible del tiempo de trabajo. Sin embargo, esa resiliencia tiene un coste: menor productividad media y mayores dificultades para mejorar salarios y renta per cápita. El modelo finlandés, por su parte, se apoya en actividades de mayor valor añadido y productividad, lo que favorece empleos mejor remunerados y una mayor capacidad de crecimiento a largo plazo, aunque a costa de ajustes más visibles en el corto plazo cuando esas actividades se reorganizan. Ninguno de los dos modelos es plenamente superior al otro; ambos afrontan retos distintos en un contexto de evolución económica que exige combinar adaptación, eficiencia y cohesión social.

Desde la perspectiva de la política económica española, la comparación con Finlandia sugiere tres líneas de actuación claras. En primer lugar, reforzar las políticas activas de empleo orientadas a la transición, facilitando que los trabajadores se desplacen con mayor rapidez entre sectores y reduzcan los desajustes que hoy limitan la reasignación del empleo. En segundo lugar, avanzar en una estrategia de crecimiento que eleve la productividad de forma sostenida, apoyándose en inversión, organización del trabajo y capital humano, y no solo en la contención de costes laborales. Y, en tercer lugar, complementar los objetivos tradicionales de empleo con un seguimiento sistemático de indicadores como horas trabajadas, vacantes y productividad, para anticipar tensiones y diseñar respuestas más ajustadas a la transformación en curso del mercado laboral español.

Además, en una economía como la española, marcada por el envejecimiento de la población y por la coexistencia de vacantes sin cubrir y empleo de baja productividad, la inmigración no es solo una cuestión social, sino también productiva. La inmigración refuerza sectores con escasez de mano de obra, facilita la transición hacia actividades de mayor valor añadido y alivia las tensiones en el mercado laboral sin presionar a la baja la calidad del empleo." 

(Iñaki Aliende  , Un. Complutense, Agenda Pública, 18/02/26, gráficos en el original)

15.2.26

Paul Krugman: Estados Unidos se estanca de nuevo... el mercado laboral está muy cerca del estancamiento total. Además, los únicos sectores que registraron un gran crecimiento del empleo fueron la sanidad y la asistencia social, pero se redujo el empleo en el sector manufacturero. Por lo tanto, la economía de Trump no está generando exactamente los «empleos masculinos» que prometió... la excusa de Peter Navarro, zar comercial de Trump es que el crecimiento del empleo se ha estancado debido a las deportaciones masivas... lo que es sorprendente, ya que supone admitir que la premisa económica fundamental que sustentaba las deportaciones masivas siempre fue falsa. Al fin y al cabo, se afirmaba que los inmigrantes estaban quitando puestos de trabajo a los nativos. Ahora, los funcionarios de MAGA dicen que deportar a los trabajadores extranjeros reduce el empleo, lo que implica que la inmigración anterior estaba creando nuevos puestos de trabajo, no quitándolos... ¿Reducir el número de trabajadores inmigrantes puede perjudicar a los nativos? Sí... la población en edad de trabajar ya habría disminuido, al estilo japonés, sin la inmigración, y aunque no disponemos de cifras fiables, parece probable que los trumpistas hayan cortado efectivamente la entrada de inmigrantes en edad de trabajar. Sin esos inmigrantes, ¿quién pagará los impuestos que financian Medicare y la Seguridad Social? Las pruebas disponibles sugieren que los inmigrantes son principalmente complementos, y no sustitutos, de los trabajadores nativos... desempeñan un papel crucial se incluyen el trabajo agrícola, el envasado de carne y otros procesos de transformación de alimentos, y la construcción. También desempeñan un papel crucial en la asistencia sanitaria... la llegada de 1000 inmigrantes adicionales da lugar a la contratación de 28 auxiliares, 49 enfermeras y 19 médicos más... el aumento de la inmigración conduce a una menor mortalidad entre las personas mayores y, a la inversa, bloquear la inmigración y deportar a los trabajadores nacidos en el extranjero aumentará las muertes entre los estadounidenses de edad avanzada... reducir la población inmigrante en un millón de inmigrantes, que es lo que Stephen Miller quiere hacer cada año, provocaría alrededor de 15 000 muertes adicionales al año entre las personas mayores de Estados Unidos... la realidad es que la guerra contra los inmigrantes, además de ser una pesadilla moral y para las libertades civiles, empobrecerá a los estadounidenses nativos y enviará a miles de nosotros a una muerte prematura

 "Se esperaba que el informe sobre el empleo publicado ayer fuera débil. Sin embargo, resultó ser inesperadamente sólido, con una estimación de 130 000 puestos de trabajo creados. Pero las cifras mensuales de empleo son extremadamente ruidosas. Si se leen los detalles del informe de la Oficina de Estadísticas Laborales, en realidad se dice que su estimación central era de 130 000 puestos de trabajo, con una cifra real que oscila entre 7700 y 152 000 (el intervalo de confianza del 90 % que acompaña a todas sus estimaciones). Y por razones técnicas que no vale la pena explicar aquí, el verdadero margen de incertidumbre es aún mayor. Básicamente, la BLS estima el nivel de empleo basándose en una muestra sujeta a error de muestreo, lo que hace que el cambio estimado en un mes determinado sea extremadamente variable.

Una mejor indicación de la situación de la economía es el aumento del empleo (...). Esto es mucho menos ruidoso que la cifra mensual y, además, cubre el primer año de Trump. Se estima que, desde enero de 2025, la economía ha creado 359 000 puestos de trabajo, casi 900 000 menos que el crecimiento del empleo del año anterior. Esto indica que el mercado laboral está muy cerca del estancamiento total. Además, los únicos sectores que registraron un gran crecimiento del empleo fueron la sanidad y la asistencia social (...). El empleo en otros sectores disminuyó. En particular, se redujo el empleo en el sector manufacturero. Por lo tanto, la economía de Trump no está generando exactamente los «empleos masculinos» que prometió.

 Ah, y aunque tanto Donald Trump como Scott Bessent han afirmado recientemente que los empleos en la construcción están en auge, el crecimiento del empleo en este sector, que era alto bajo el mandato de Biden, ha caído en picado: (...)

Ahora, los funcionarios de Trump han estado manipulando enérgicamente el débil crecimiento del empleo bajo la supervisión de su jefe. Lo interesante es la excusa para el casi estancamiento ofrecida tanto por Kevin Hassett, presidente del Consejo Económico Nacional, como por Peter Navarro, zar comercial de Trump: el crecimiento del empleo se ha estancado debido a las deportaciones masivas.

Dado que estamos hablando de personas nombradas por Trump, algunas de las declaraciones de estos funcionarios eran mentiras descaradas. Navarro, en particular, declaró que «estamos deportando a millones de ilegales de nuestro mercado laboral», cuando ICE «solo» ha detenido a unas 393 000 personas. También menospreció el fuerte crecimiento del empleo durante los años de Biden, diciendo

    "Todos los puestos de trabajo que creamos durante los años de Biden fueron a parar a manos de inmigrantes ilegales. Los estadounidenses acabaron en las colas del paro."

No hay datos fiables sobre cuántos puestos de trabajo van a parar a manos de inmigrantes ilegales, pero sí sabemos que el desempleo entre los estadounidenses nativos descendió durante la presidencia de Biden, pero aumentó el año pasado: (...)

 Sin embargo, dejando a un lado las mentiras compulsivas, el hecho de que los trumpistas atribuyan el estancamiento del crecimiento del empleo a la reducción de la inmigración es sorprendente, porque supone admitir que la premisa económica fundamental que sustentaba las deportaciones masivas siempre fue falsa. Al fin y al cabo, se afirmaba que los inmigrantes estaban quitando puestos de trabajo a los nativos. Ahora, los funcionarios de MAGA dicen que deportar a los trabajadores extranjeros reduce el empleo, lo que implica que la inmigración anterior estaba creando nuevos puestos de trabajo, no quitándolos.

Entonces, ¿de qué se tratan exactamente esas deportaciones masivas? Ah, sí, nos estamos deshaciendo de los delincuentes violentos, excepto que muy pocos de los que están siendo detenidos por el ICE tienen antecedentes penales violentos, y las tasas de delincuencia entre los inmigrantes indocumentados son en realidad bajas.

Pero si bien reducir el número de trabajadores nacidos en el extranjero puede no ayudar a los nativos, ¿les perjudica realmente? Sí.

Hay dos grandes razones por las que las deportaciones masivas y el cierre o el ahuyentamiento de la inmigración futura perjudicarán a los nativos.

 En primer lugar está la demografía. Al igual que todas las naciones avanzadas y muchos países en desarrollo, Estados Unidos ha experimentado un descenso de la fertilidad por debajo de la tasa necesaria para evitar que la población disminuya, y el crecimiento de la población en edad de trabajar y, por lo tanto, de la mano de obra potencial, ya se ha ralentizado hasta casi detenerse: (...)

Sin embargo, la población en edad de trabajar ya habría disminuido, al estilo japonés, sin la inmigración, y aunque no disponemos de cifras fiables, parece probable que los trumpistas hayan cortado efectivamente la entrada de inmigrantes en edad de trabajar.

Sin esos inmigrantes, ¿quién pagará los impuestos que financian Medicare y la Seguridad Social? Es cierto que los inmigrantes suponen una carga para los servicios públicos, pero esta se ve ampliamente compensada por su contribución a los ingresos del Estado, tanto a través de los impuestos que pagan directamente como por su papel en el impulso del crecimiento económico. La Oficina Presupuestaria del Congreso acaba de publicar sus últimas previsiones fiscales, que han empeorado considerablemente en comparación con las de hace un año, en parte porque la oficina presupuestaria está teniendo en cuenta los efectos negativos de la reducción de la inmigración.

De hecho, es probable que las cifras de la CBO subestimen lo extrema que se ha vuelto la política antiinmigrante. Además, la proyección solo se extiende a los próximos 10 años, y el efecto fiscal adverso de la reducción de la inmigración será aún mayor en el futuro.

 Además de empeorar nuestra ya insostenible situación fiscal, la interrupción de la inmigración plantea la pregunta de quién prestará los servicios esenciales a nuestra población de personas mayores, que sigue creciendo rápidamente:

Esta preocupación demográfica sobre la inmigración interactúa con la segunda gran razón por la que la reducción de la inmigración perjudica a los estadounidenses nativos: necesitamos trabajadores inmigrantes para realizar trabajos que los nativos no pueden o no quieren hacer.

Como he señalado repetidamente, las pruebas disponibles sugieren que los inmigrantes son principalmente complementos, y no sustitutos, de los trabajadores nativos. Los trabajadores nacidos en el extranjero no se distribuyen de manera uniforme en toda la economía. En cambio, se concentran en ocupaciones en las que constituyen una gran parte de la fuerza laboral, por lo que en realidad no compiten con los trabajadores no inmigrantes, sino que hacen que algunos bienes y servicios sean más baratos y más accesibles de lo que serían sin los inmigrantes.

Entre los ejemplos de ocupaciones en las que los inmigrantes desempeñan un papel crucial se incluyen el trabajo agrícola, el envasado de carne y otros procesos de transformación de alimentos, y la construcción. Los trabajadores nacidos en el extranjero también desempeñan un papel crucial en la prestación de asistencia sanitaria: (...)

 Dada la grave escasez de mano de obra que sufre el sector sanitario, cortar el suministro de trabajadores inmigrantes aumentará el coste y reducirá la disponibilidad de la atención médica, lo que afectará especialmente a las personas mayores, que representan el 19 % de la población, pero más del 40 % del gasto sanitario.

Un nuevo artículo de David Grabowski, Jonathan Gruber y Brian McGarry utiliza la variación de la inmigración a lo largo del tiempo y entre las áreas metropolitanas para estimar el impacto de la inmigración en la mano de obra del sector sanitario. Sus conclusiones indican que la llegada de 1000 inmigrantes adicionales da lugar a la contratación de 28 auxiliares, 49 enfermeras y 19 médicos más.

Este efecto sobre el número de trabajadores sanitarios significa, a su vez, que el aumento de la inmigración conduce a una menor mortalidad entre las personas mayores y, a la inversa, que bloquear la inmigración y deportar a los trabajadores nacidos en el extranjero aumentará las muertes entre los estadounidenses de edad avanzada. Un cálculo aproximado utilizando las cifras de Grabowski et al. sugiere que reducir la población inmigrante en un millón de inmigrantes, que es lo que Stephen Miller quiere hacer cada año, provocaría alrededor de 15 000 muertes adicionales al año entre las personas mayores de Estados Unidos.

 Lo que me lleva de vuelta al impresionante estancamiento del crecimiento del empleo que ya se ha producido bajo el mandato de Trump. Los secuaces de Trump quieren hacernos creer que un crecimiento del empleo cercano a cero está bien porque la inmigración se ha desplomado, a pesar de que nos aseguraron que esto no sucedería. Pero la realidad es que la guerra contra los inmigrantes, además de ser una pesadilla moral y para las libertades civiles, empobrecerá a los estadounidenses nativos y enviará a miles de nosotros a una muerte prematura."

(Paul Krugman , blog, 12/02/26, traducción DEEPL, enlaces y gráficos en el original) 

11.2.26

Elecciones en Japón: del estancamiento a la estanflación... Takaichi quiere reducir los impuestos para la mayoría de la población, y Y pretende aumentar el gasto público en seguridad social y «defensa», aunque ello suponga un mayor déficit presupuestario. Takaichi afirma que apuesta por el crecimiento, algo similar a los eslóganes de la desafortunada y efímera primera ministra conservadora británica, Liz Truss. ¿Significa esto que Takaichi fracasará estrepitosamente como Liz Truss? Probablemente no, pero sí significa que todo su discurso de «ser diferente» no llevará a ninguna parte... los recortes en el impuesto sobre los beneficios de las empresas no han dado lugar a un mayor crecimiento de la inversión empresarial. En cambio, las empresas han acumulado efectivo o han invertido en bonos del Estado y en el mercado de valores, con casi un billón de yenes en activos líquidos... La clave del fracaso de las medidas neoliberales para impulsar la inversión empresarial y poner fin al estancamiento de la economía japonesa desde la década de 1990 ha sido la disminución de la rentabilidad de la inversión de capital. La rentabilidad del capital en Japón ha caído más que en cualquier otra economía del G7... Es posible que las empresas japonesas hayan aumentado sus beneficios a costa de los salarios, pero no están invirtiendo ese capital adicional en nuevas tecnologías y equipos que mejoren la productividad... El crecimiento de la productividad es ahora inexistente... En lugar de estancamiento, la economía japonesa se ha transformado ahora en estanflación, con precios en alza, PIB y gasto de los consumidores estancados y salarios reales a la baja... El objetivo del Banco de Japón de reducir la inflación mediante tipos de interés más altos empeorará el estancamiento, pero el objetivo de Takaichi de impulsar el gasto fiscal y financiarlo con compras del Banco de Japón solo agravará la inflación... Los primeros ministros van y vienen, pero el gran problema a largo plazo es la población de Japón... Los inmigrantes han contribuido realmente a mantener la economía en marcha, a medida que los ciudadanos japoneses envejecen y la población disminuye. Pero no para Takaichi. Ella ha pedido controles de inmigración para detener cualquier cambio en la «cultura» y el «modo de vida» japoneses. Una vez más, sigue el mensaje trumpista (Michael Roberts)

 "En Japón se celebran mañana elecciones generales, solo unos meses después de que Sanae Takaichi se convirtiera en la primera mujer primera ministra del país. Takaichi es una ultraconservadora, ultranacionalista y devota de Margaret Thatcher. Llegó al cargo de primera ministra el pasado mes de octubre tras ganar las elecciones internas del Partido Liberal Democrático (PLD), que se encuentra en una situación delicada tras sufrir dos desastrosas derrotas electorales en otros tantos años y carecer actualmente de mayoría en ninguna de las dos cámaras del Parlamento japonés.

Sin embargo, parece que el PLD y su nuevo socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón (JIP), están en camino de obtener una victoria aplastante mañana, mientras que la principal oposición, la Alianza Reformista Centrista (CRA), un nuevo partido formado por el Partido Democrático Constitucional de Japón (CDP) y el antiguo aliado del PLD, Komeito, que se prevé que pierda más de la mitad de los 106 distritos uninominales que tenía anteriormente y solo conserve 32. El PLD podría obtener 243 escaños y, junto con el JIP, conseguir 261 escaños, una cómoda mayoría en la Cámara Baja del Parlamento.

Takaichi parece tener un gran atractivo, ya que obtiene buenos resultados en las encuestas entre mujeres, jóvenes y mayores. Afirma que será diferente a todos los líderes anteriores del PLD. Quiere reducir los impuestos para la mayoría de la población, en particular el impuesto sobre el consumo, que encarece los precios en las tiendas. Y pretende aumentar el gasto público en seguridad social y «defensa», aunque ello suponga un mayor déficit presupuestario. Takaichi afirma que apuesta por el crecimiento, algo similar a los eslóganes de la desafortunada y efímera primera ministra conservadora británica, Liz Truss. Los planes de Truss de aumentar considerablemente el déficit presupuestario del Reino Unido provocaron un fuerte aumento del rendimiento de los bonos del Estado británico y una carrera por la libra esterlina. Algo similar está ocurriendo en Japón, aunque a un ritmo más lento. El rendimiento de los bonos del Estado japonés ha aumentado significativamente y el yen se encuentra cerca de mínimos históricos.

¿Significa esto que Takaichi fracasará estrepitosamente como Liz Truss? Probablemente no, pero sí significa que todo su discurso de «ser diferente» no llevará a ninguna parte. Al igual que en todas las economías del G7, a lo largo de décadas, los gobiernos japoneses adoptaron políticas económicas neoliberales destinadas a reducir las pensiones y las prestaciones sociales. Richard Katz ha señalado que la coalición del PLD redujo las prestaciones de la seguridad social para las personas mayores de 2,9 millones de yenes (20 000 dólares al tipo de cambio actual) en 1995 a solo 2,1 millones de yenes (14 500 dólares) en la actualidad, lo que supone una disminución del 30 % en términos ajustados al precio. Además, el gasto público en asistencia sanitaria por persona mayor de 65 años se ha reducido en casi una quinta parte en los últimos 30 años. Al mismo tiempo, el impuesto sobre los beneficios de las empresas se ha reducido del 50 % a solo el 15 %. Los beneficios se han duplicado, pasando del 8 % del PIB al 16 %, mientras que los ingresos fiscales del Gobierno por el impuesto de sociedades han caído del 4 % del PIB al 2,5 %.

Pero esos recortes en el impuesto sobre los beneficios de las empresas no han dado lugar a un mayor crecimiento de la inversión empresarial. En cambio, las empresas han acumulado efectivo o han invertido en bonos del Estado y en el mercado de valores, con casi un billón de yenes en activos líquidos, de los cuales 270 billones eran efectivo y depósitos, 233 billones eran letras y cuentas por cobrar, y 460 billones eran valores de inversión. Una vez deducidas las deudas, la posición financiera global de las empresas no financieras en relación con sus ventas totales ha variado en más de 30 puntos porcentuales desde mediados de la década de 1990 (o unos 460 billones de yenes). Dicho de otro modo, el ahorro neto acumulado del sector empresarial no financiero japonés durante los últimos 30 años equivale ahora a aproximadamente el 80 % del PIB japonés.

La clave del fracaso de las medidas neoliberales para impulsar la inversión empresarial y poner fin al estancamiento de la economía japonesa desde la década de 1990 ha sido la disminución de la rentabilidad de la inversión de capital. La rentabilidad del capital en Japón ha caído más que en cualquier otra economía del G7.

El gran problema a largo plazo es la población de Japón. Ha ido disminuyendo y envejeciendo. Eso permite que el crecimiento de la renta per cápita sea superior al crecimiento total del PIB; el PIB real per cápita de Japón ha aumentado un 10,8 % desde 2010, mientras que el PIB real ha aumentado un 9,6 %. Pero incluso el crecimiento del PIB real per cápita se ha ralentizado. Los trabajadores están sobrecargados de trabajo. Japón acuñó el término karoshi —muerte por exceso de trabajo— hace 50 años, tras una serie de tragedias que afectaron a los empleados. Las grandes empresas están promoviendo la idea de la semana laboral de cuatro días para aliviar esta presión y aumentar la productividad. Pero hay pocos indicios de que esta u otras medidas estén funcionando para aumentar la productividad. El crecimiento de la productividad es ahora inexistente.

Es posible que las empresas japonesas hayan aumentado sus beneficios a costa de los salarios, pero no están invirtiendo ese capital adicional en nuevas tecnologías y equipos que mejoren la productividad. La inversión real no es superior a la de 2007. La inversión pública (aproximadamente una cuarta parte de la inversión empresarial) se mantiene estática. La imagen del capital japonés como innovador tecnológico parece haber desaparecido hace tiempo. La medida principal de la «innovación», la productividad total de los factores (PTF), ha pasado de crecer más del 1 % anual en la década de 1990 a situarse ahora cerca de cero, mientras que la enorme inversión de capital de las décadas de 1980 y 1990 ha desaparecido por completo. Por lo tanto, la tasa de crecimiento real «potencial» del PIB de Japón es cercana a cero.

Los primeros ministros van y vienen: de Abe a Kishida y a Ishiba, pero nada cambia. Japón ha acumulado déficits públicos permanentes, gastando en construcción y otros proyectos, y sin embargo la economía japonesa ha seguido estancada. Ante la falta de voluntad o la incapacidad del sector empresarial japonés para invertir, Takaichi está intentando ahora poner fin al estancamiento de Japón mediante el gasto fiscal, la reducción de los tipos de interés y la depreciación del yen para impulsar las exportaciones. Se trata de una política al estilo Truss-Trump que tiene muy preocupados al Banco de Japón y a las instituciones financieras, así como a los inversores extranjeros.

En lugar de estancamiento, la economía japonesa se ha transformado ahora en estanflación, con precios en alza, PIB y gasto de los consumidores estancados y salarios reales a la baja. Los precios al consumo han subido un 12 % desde 2021. Al mismo tiempo, el PIB apenas es superior al de 2018. El gasto, a su vez, está estancado porque los salarios reales han bajado un 7 % con respecto a su nivel de 2018.

Takaichi quiere impulsar el crecimiento con gasto fiscal y flexibilización monetaria, ignorando el consiguiente aumento de los rendimientos de los bonos y la caída del yen. Por el contrario, el Banco de Japón quiere limitar el aumento de los rendimientos de los bonos y mantener bajo el gasto fiscal para frenar la inflación y detener la caída del yen. Pero aquí está el dilema. El objetivo del Banco de Japón de reducir la inflación mediante tipos de interés más altos empeorará el estancamiento, pero el objetivo de Takaichi de impulsar el gasto fiscal y financiarlo con compras del Banco de Japón solo agravará la inflación.

Takaichi insiste acertadamente en que la inflación de Japón se debe principalmente a la oferta, pero cree que se trata de un problema transitorio y, por lo tanto, considera que restaurar el crecimiento es más importante que frenar la inflación. Hace un año, calificó al Banco de Japón de «estúpido» (similar al ataque de Trump a la Reserva Federal de EE. UU. por no recortar los tipos) por subir su tipo de interés del 0 % al 0,25 % (ahora está en el 0,75 %). Takaichi se opone a las subidas de los tipos de interés porque quiere ayudar a los fabricantes de automóviles y otros exportadores «a toda costa», especialmente a la luz de los aranceles comerciales de Trump sobre las exportaciones japonesas.

¿Acabarán las políticas de Takaichi hundiendo el mercado de bonos del Estado japonés, como hizo Liz Truss en el Reino Unido? Creo que no. La mayor parte de la deuda pública japonesa está en manos de japoneses (88 %), a diferencia de lo que ocurre en el Reino Unido. El riesgo de fuga de capitales solo reside en la parte que poseen los inversores privados, la deuda neta. Y esta última es menor de lo que ha sido en décadas, principalmente porque el Banco de Japón ha comprado gran parte de la deuda desde 2013. A principios de 2013, la deuda pública neta en manos de acreedores privados alcanzó un máximo del 144 % del PIB. Hoy en día, solo equivale al 96 % (véase el gráfico siguiente).

Sí, los rendimientos de los bonos han subido, pero la reducción de la deuda neta y los tipos de interés ultrabajos anteriores han reducido los pagos de intereses netos en todos los niveles de la administración pública a un insignificante 0,03 % del PIB en 2024, frente a casi el 1 % en 2012. Esto es fácilmente manejable.

Pero lo que sí muestran el aumento de los rendimientos y la caída del yen es, como ha dicho Richard Katz: «la lenta corrosión de la economía. Décadas de tipos de interés por debajo del mercado han mantenido a las empresas zombis con vida a expensas de las empresas más sanas. La asombrosa mitad del PIB de Japón se produce en sectores empresariales en los que la productividad (total de los factores) no solo se está desacelerando, sino que está disminuyendo. Los déficits crónicos son más un síntoma de la debilidad económica que su causa».
Dejar que el yen se deprecie no funcionará. La depreciación del 43 % del yen desde 2021 no ha impulsado las exportaciones de Japón. Las exportaciones en términos reales solo han aumentado un 5 % en los últimos tres años. Eso sugiere que las exportaciones japonesas son menos competitivas en los mercados mundiales. De hecho, el superávit comercial real de Japón en bienes y servicios está cayendo actualmente a una tasa anual del 15 %. Por lo tanto, la esperanza de Takaichi de que permitir la caída del yen impulse de alguna manera las exportaciones japonesas y reactivar el crecimiento económico es una ilusión.

No obstante, Takaichi parece estar en racha por ahora con su intención de «marcar la diferencia» como primera ministra «thatcherista». Y no ha desperdiciado la oportunidad de jugar la carta de la inmigración. El número de extranjeros que trabajan en Japón alcanzó un récord de 2,57 millones el año pasado. Los inmigrantes han contribuido realmente a mantener la economía en marcha, a medida que los ciudadanos japoneses envejecen y la población disminuye. Pero no para Takaichi. Ella ha pedido controles de inmigración para detener cualquier cambio en la «cultura» y el «modo de vida» japoneses. Una vez más, sigue el mensaje trumpista." 

5.2.26

Pedro Sánchez testimonia en The New York Times: "Imagina que eres el líder de un país y te enfrentas a un dilema. En tu país viven alrededor de medio millón de personas que son cruciales para la vida cotidiana de todos. Cuidan de nuestros mayores, trabajan en pequeñas y grandes empresas, cultivan los alimentos que hay sobre la mesa. También forman parte de tu comunidad... Pero algo crucial diferencia a este medio millón de personas del resto de tu país: no tienen permiso de residencia. Por lo tanto, no tienen los mismos derechos que tú... No pueden acceder a la educación superior, pagar impuestos ni aportar a la seguridad social... ¿Qué deberíamos hacer con estas personas? Algunos dirigentes han optado por detenerlos y deportarlos mediante operaciones ilegales y crueles. Mi gobierno ha elegido un camino distinto: una vía rápida y sencilla para regularizar su estatus migratorio... Lo hemos hecho por dos razones. La primera y más importante es moral. España fue en el pasado un país de emigrantes... las cosas han cambiado. Nuestra economía está prosperando. Son los extranjeros quienes llegan ahora a España. Es nuestro deber convertirnos en la sociedad acogedora y tolerante que nuestros familiares habrían esperado encontrar al otro lado de nuestras fronteras... La segunda razón es puramente pragmática. Occidente necesita gente... A menos que acepten la migración, experimentarán un fuerte declive demográfico que les impedirá mantener a flote sus economías y servicios públicos. Su producto interior bruto se estancará... Ni la IA ni los robots podrán evitar este resultado... La única opción para evitar el declive es integrar a los migrantes de la forma más ordenada y eficaz posible... Puede que los líderes del estilo del movimiento MAGA digan que nuestro país no tiene la capacidad de acoger a tantos migrantes, que se trata de una medida suicida, el acto desesperado de un país que se hunde. Pero no dejen que los engañen. España está en auge... Esta prosperidad es el resultado del duro trabajo de los ciudadanos españoles, del esfuerzo colectivo de la UE y de una agenda integradora que considera a los inmigrantes como socios necesarios. Lo que funciona para nosotros puede funcionar para otros. Ha llegado el momento de que los líderes hablen con claridad a sus ciudadanos sobre el dilema al que todos nos enfrentamos. Las naciones occidentales debemos elegir entre convertirnos en sociedades cerradas y empobrecidas, o abiertas y prósperas... Esta es la razón por la que Occidente necesita a los migrantes... Para mí, la elección está clara. Y por el bien de nuestra prosperidad y dignidad humana, espero que muchos otros sigan el ejemplo"

 "Imagina que eres el líder de un país y te enfrentas a un dilema. En tu país viven alrededor de medio millón de personas que son cruciales para la vida cotidiana de todos. Cuidan de nuestros mayores, trabajan en pequeñas y grandes empresas, cultivan los alimentos que hay sobre la mesa. También forman parte de tu comunidad. Los fines de semana pasean por tus parques, cenan en los mismos restaurantes que tú y juegan en el equipo de fútbol de tu barrio.

Pero algo crucial diferencia a este medio millón de personas del resto de tu país: no tienen permiso de residencia. Por lo tanto, no tienen los mismos derechos que tú y tampoco pueden cumplir con las mismas obligaciones. No pueden acceder a la educación superior, pagar impuestos ni aportar a la seguridad social.

¿Qué deberíamos hacer con estas personas? Algunos dirigentes han optado por detenerlos y deportarlos mediante operaciones ilegales y crueles. Mi gobierno ha elegido un camino distinto: una vía rápida y sencilla para regularizar su estatus migratorio. El mes pasado, mi gobierno promulgó un decreto que hace que hasta medio millón de migrantes en situación irregular que viven en España puedan obtener permisos de residencia temporales, con ciertas condiciones, que podrán renovar al cabo de un año.

Lo hemos hecho por dos razones. La primera y más importante es moral. España fue en el pasado un país de emigrantes. Nuestros abuelos, padres e hijos se mudaron a América y a otros lugares de Europa buscando un futuro mejor en las décadas de 1950 y 1960 y tras la crisis financiera de 2008. Ahora, las cosas han cambiado. Nuestra economía está prosperando. Son los extranjeros quienes llegan ahora a España. Es nuestro deber convertirnos en la sociedad acogedora y tolerante que nuestros familiares habrían esperado encontrar al otro lado de nuestras fronteras.

La segunda razón que nos hizo comprometernos con la regularización es puramente pragmática. Occidente necesita gente. Actualmente, pocos de sus países tienen una tasa de crecimiento demográfico creciente. A menos que acepten la migración, experimentarán un fuerte declive demográfico que les impedirá mantener a flote sus economías y servicios públicos. Su producto interior bruto se estancará. Su sanidad pública y sus sistemas de pensiones se resentirán. Ni la IA ni los robots podrán evitar este resultado, al menos no a corto o medio plazo. La única opción para evitar el declive es integrar a los migrantes de la forma más ordenada y eficaz posible.

No será fácil. Lo sabemos. La migración trae consigo oportunidades, pero también enormes retos que debemos reconocer y afrontar. Pero es importante darse cuenta de que la mayoría de esos retos no tienen nada que ver con el origen étnico, la raza, la religión o el idioma de los migrantes. Más bien, están impulsados por las mismas fuerzas que afectan al resto de la ciudadanía: pobreza, desigualdad, mercados no regulados, barreras para acceder a la educación y a la atención sanitaria. Deberíamos centrar nuestros esfuerzos en abordar estos problemas, porque son estas, y no otras, las auténticas amenazas a nuestro modo de vida.

Hoy en día, no muchos gobiernos están de acuerdo con la regularización de los inmigrantes. Pero hay más gente que sí lo está de lo que a menudo suponemos. El esfuerzo de regularización que se está llevando a cabo en España comenzó en realidad como una iniciativa ciudadana respaldada por más de 900 organizaciones no gubernamentales, incluida la Iglesia católica, y cuenta con el apoyo tanto de asociaciones empresariales como de sindicatos. Y lo que es más importante, cuenta con el respaldo de la población: casi dos de cada tres españoles creen que la inmigración representa una oportunidad o una necesidad para nuestro país, según una encuesta reciente.

Puede que los líderes del estilo del movimiento MAGA digan que nuestro país no tiene la capacidad de acoger a tantos migrantes, que se trata de una medida suicida, el acto desesperado de un país que se hunde. Pero no dejen que los engañen. España está en auge. Por tres años consecutivos, nuestra economía ha liderado el crecimiento entre los países más grandes de Europa. Hemos creado casi uno de cada tres nuevos puestos de trabajo en toda la Unión Europea, y nuestra tasa de desempleo ha caído por debajo del 10 por ciento por primera vez en casi dos décadas. También ha crecido el poder adquisitivo de nuestros trabajadores, y los niveles de pobreza y desigualdad han caído a su nivel más bajo desde 2008. Esta prosperidad es el resultado del duro trabajo de los ciudadanos españoles, del esfuerzo colectivo de la UE y de una agenda integradora que considera a los inmigrantes como socios necesarios.

Lo que funciona para nosotros puede funcionar para otros. Ha llegado el momento de que los líderes hablen con claridad a sus ciudadanos sobre el dilema al que todos nos enfrentamos. Las naciones occidentales debemos elegir entre convertirnos en sociedades cerradas y empobrecidas, o abiertas y prósperas. Crecimiento o retroceso: esas son las dos opciones que tenemos ante nosotros. Y por crecimiento no me refiero solo a la ganancia material, sino también a nuestro desarrollo espiritual.

Los gobiernos pueden optar por el pensamiento de suma cero de la extrema derecha y retirarse al aislamiento, la escasez, el egoísmo y la decadencia. O pueden aprovechar las mismas fuerzas que, no sin dificultades, han permitido a nuestras sociedades prosperar durante siglos.

Para mí, la elección está clara. Y por el bien de nuestra prosperidad y dignidad humana, espero que muchos otros sigan el ejemplo." 

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