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6.8.24

Hasta la semana pasada, los inversores creían que los valores tecnológicos sólo podían subir y el yen japonés sólo podía bajar. En la apertura del mercado del lunes, los inversores se refugiaron en el estallido de las dos burbujas al unísono... En junio, los consumidores estadounidenses habían dejado de pedir prestado y de gastar, y la burbuja inflacionista que impulsaba el crecimiento de Estados Unidos había empezado a desinflarse. El informe de desempleo del viernes, que mostró la tasa de paro más alta en tres años, fue una llamada de atención... La debilidad económica puso en tela de juicio las valoraciones astronómicas de las grandes empresas tecnológicas, cuyas enormes inversiones en inteligencia artificial no guardaban relación aparente con los ingresos previstos... Los inversores temen que la burbuja de la inteligencia artificial acabe tan mal como la de las puntocom en los años noventa (David P Goldman)

 "Las burbujas duran hasta que parecen fundamentales, y hasta la semana pasada, los inversores creían que los valores tecnológicos sólo podían subir y el yen japonés sólo podía bajar. En la apertura del mercado del lunes, los inversores se refugiaron en el estallido de las dos burbujas al unísono.

Tanto el gobierno de Biden en Washington como el de Kishida en Tokio aplicaron la misma política insostenible, inflando el balance público para hacer subir los precios de los activos.

El 31 de julio, cuando el Banco de Japón subió su tipo de interés a corto plazo de cero a 0,25% y anunció que reduciría sus compras de deuda pública, el banco central poseía la mitad de la deuda pública japonesa en circulación.

La compra de deuda por parte de Japón aumentó las expectativas de inflación, debilitó el yen e impulsó el mercado bursátil nipón durante los últimos tres años.

Un yen más bajo tradujo los ingresos extranjeros en una mayor suma de moneda local y la inflación redujo los salarios reales, provocando una transferencia de la renta nacional a las empresas en detrimento de los hogares. (...)

Como muestra el gráfico anterior, el tipo de cambio del yen, la inflación esperada (reflejada en la diferencia de rendimiento entre los bonos del Estado indexados a la inflación y los de cupón ordinario) y los precios de las acciones se movieron al unísono. Los principales índices bursátiles japoneses perdieron más de un 20% durante la sesión del 5 de agosto, antes de repuntar en la apertura del 6 de agosto.

Mientras tanto, en Estados Unidos, la administración Biden intentó meter dinero en los bolsillos de los consumidores aumentando las transferencias, como expliqué en un análisis del 2 de agosto.

El arma elegida por Washington fue más fiscal que monetaria: Los pagos de transferencias (cheques federales a particulares) aumentaron casi un 20% por encima de la tendencia a largo plazo.

El economista Lawrence Summers, que fue secretario del Tesoro del presidente Barack Obama, calculó que la tasa de inflación real, incluidos los mayores costes de los intereses de los préstamos al consumo, había alcanzado un máximo del 18% en 2023 y se había mantenido en el 8% en 2024, el doble de la cifra oficial.

Los consumidores estadounidenses empezaron a reducir sus compras al por menor en mayo, y el crecimiento del empleo comenzó a estancarse en julio.

En el caso de Japón, una revuelta general de los votantes, que dieron al Primer Ministro Kishida un índice de aprobación de sólo el 15,5%, forzó la mano del Banco de Japón.

Los sufridos votantes japoneses estaban cansados de que la inflación erosionara su nivel de vida. En Estados Unidos, los consumidores utilizaron las tarjetas de crédito para tapar la brecha entre la inflación del 8% y los ingresos semanales medios, que en julio habían aumentado sólo un 3,3% respecto al mismo mes de 2023.

En junio, los consumidores estadounidenses habían dejado de pedir prestado y de gastar, y la burbuja inflacionista que impulsaba el crecimiento de Estados Unidos había empezado a desinflarse. El informe de desempleo del viernes, que mostró la tasa de paro más alta en tres años, fue una llamada de atención.

La debilidad económica puso en tela de juicio las valoraciones astronómicas de las grandes empresas tecnológicas, cuyas enormes inversiones en inteligencia artificial no guardaban relación aparente con los ingresos previstos.

Escribimos en el Global Risk-Reward Monitor de Asia Times el 31 de julio: "Desde 2017, las tenencias extranjeras de bonos del Tesoro de Estados Unidos han aumentado a 8 billones de dólares desde 6 billones de dólares, mientras que las tenencias extranjeras de acciones estadounidenses saltaron a 15 billones de dólares desde 6 billones de dólares". El liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial y el diseño de chips que lo sustenta es el principal atractivo del dólar. Si los valores tecnológicos pierden brillo, el dólar también será vulnerable".

El PER del sector de tecnología de la información del S&P fue aproximadamente el mismo que el PER general del S&P 500 durante los años 2008-2022. Ahora vuelve a ser la mitad. ¿Está justificado?

Una estimación ampliamente difundida por David Cahn, de Sequoia, el 20 de junio sugiere que los ingresos de los grandes modelos de lenguaje (LLM) deben alcanzar los 600.000 millones de dólares al año para justificar la inversión masiva en software, chips y centros de datos que se dedica ahora a la IA.

Mientras tanto, OpenAI gana 3.400 millones de dólares al año y, según The Information, pierde 5.000 millones. Hace falta un salto místico de fe para igualar los míseros ingresos de los proveedores de LLM y el enorme CapEx necesario para mantenerlos.

La tecnología se llevó la peor parte de la caída del mercado bursátil estadounidense. Los inversores temen que la burbuja de la inteligencia artificial acabe tan mal como la de las puntocom en los años noventa, que hizo perder una década a los inversores en valores tecnológicos."

(Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com, enlaces y gráficos en el original)

27.7.17

Las políticas económicas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos

"(...) ¿Por qué estamos atrapados en este ciclo de generación burbujas y sus estallidos, sin recuperación sostenible? La respuesta es muy sencilla. Debido a una política monetaria y fiscal distorsionada, que continúa creando riqueza de papel y entregándola a la superclase -el 1% más rico-, inflando los activos financieros, poniendo un martillo sobre los salarios y permitiendo que los monopolios depredadores sigan expandiéndose y financiando sus posiciones de poder. 

Y aquellos que justifican un estímulo de arriba hacia abajo, puro pensamiento feudal, dicen chorradas, una más a unir a la idea de desregular para crear mercados eficientes. No hay ningún efecto riqueza que levante todos los barcos. Es mentira.

 Entonces, ¿por qué el “establishment” y sus voceros mediáticos mantienen una posición tan agresiva de negación de la realidad después de todos estos años de fracaso? Muy sencillo. La superclase está siendo remunerada no por ver aquello que deberían ver, la realidad, sino por manejar y manipular una situación de farsa completa. 

Y la mayoría de los denominados expertos y de nuestros políticos se limitan a seguir el dictado de aquellos a pies y puntillas, no vaya a ser que sufran el exilio del acceso a las salas de privilegio y poder. Por eso la generación de nuevas burbujas va a continuar. 

La reforma no vendrá de los viejos partidos establecidos o de aquellos que la propia superclase financia y promociona. El dinero y el impulso de la hipocresía y la codicia son demasiado atractivos.

 Las políticas económicas significativas del neoliberalismo nos han llevado al actual estancamiento secular. Occidente, bajo el marco de las actuales políticas económicas, solo puede sobrevivir con tipos de interés reales negativos. Pero la implementación de dichas políticas monetarias activa distintas burbujas financieras y/o inmobiliarias. 

Ello supone de antemano reconocer el fiasco de una de las hipótesis más falsas del actual paradigma dominante: la eficiencia de mercados. Además, pone de manifiesto cómo las élites económicas y políticas diseñaron, en ausencia de subidas salariales, un sistema encaminado a sostener una expansión artificial de la demanda. 

La implementación de una política monetaria excesivamente expansiva conlleva procesos de endeudamiento y la activación de distintas burbujas financieras a cual más grande. Primero la tecnológica, después la inmobiliaria, y finalmente la de los balances de los Bancos Centrales. 

Ello permitió, a su vez, la financiación de un gigantesco proceso de acumulación y adquisición de riquezas por todo el globo a favor de los más ricos. Sin embargo, sabemos que cualquier intento de fuga hacia delante vía burbujas acabará siendo abortado. Y ahora también. (...)"       (Juan Laborda, Vox Populi, 15/06/17)

7.1.16

Entre 1976 y 2007 de cada dólar que creció la renta en EE UU, 58 centavos fueron a parar al 1% de las familias más ricas

"(...) Cuál fue la génesis de la Gran Recesión, con todos los sufrimientos que el mundo ha padecido desde hace ya ocho años y medio. 

Hay muchas teorías sobre ello, pero una de las más agudas es la que plantea el origen de la crisis económica en un factor político como la gigantesca desigualdad. Si ello hubiera sido así, hoy, tanto tiempo después, la situación es peor porque las diferencias sociales se han multiplicado por la gestión de esa crisis.

El hoy gobernador del Banco de la India, Raghuram G. Rajan, que vio pasar los problemas por delante cuando fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el periodo justo anterior a la crisis (2003-2007), cuando las burbujas todavía no habían estallado, contó en un libro luminoso (Grietas del sistema, Deusto) cómo entre 1976 y 2007 —los años de esplendor de la revolución conservadora—, de cada dólar que creció la renta en EE UU, 58 centavos fueron a parar al 1% de las familias más ricas, mientras el mapa cotidiano de las clases medias y bajas fue un salario prácticamente estancado, amén de una creciente inseguridad laboral.

Rajam, como también hicieron Nouriel Roubini y otros economistas, complementa esa desigualdad con el crédito fácil: las diferencias en renta y riqueza se trataron de compensar con el acceso masivo al crédito, que fue la respuesta política a las grandes distancias entre los emolumentos del trabajo y las ganancias de las rentas del capital.

 Los beneficios de esa política (aumento del consumo, mayor empleo) son inmediatos en tanto que el pago de la inevitable factura se aplaza para el futuro. “Por cínico que parezca, el crédito fácil ha sido utilizado como paliativo a lo largo de toda la historia por parte de los gobiernos incapaces de resolver la profunda angustia de la clase media”, escribió Rajan.

Brecha entre ingresos y gastos

Los provechos son inmediatos, los costes pertenecen al futuro. Todo es seguro hasta que irremediablemente estalla la burbuja. El doctor catástrofe, como fue apelado Roubini por haber pronosticado la que se venía encima antes de que fuese de dominio público, remachó la idea anterior: los salarios de la mayor parte de la gente crecían muy poco, lo que generó una brecha entre los ingresos y las expectativas de gastar (no ser menos que el vecino).

La respuesta fue el endeudamiento. La gente obtenía créditos que los bancos concedían con mucha facilidad para compensar la distancia entre los gastos y los ingresos. 

Ello sirvió también para el sector público: los gobiernos multiplicaron los gastos que no eran financiados totalmente con impuestos (que se pagan proporcionalmente y no son devueltos) sino con deuda pública (que pagan todos los ciudadanos y que hay que devolver a los bancos). 

En ambos casos, la deuda privada y la pública se hicieron insostenibles y desembocaron en la crisis financiera (Cómo salimos de ésta, Destino).

Roubini llegaba a una conclusión que no podrá desmentir Luís de Guindos: todo modelo económico que no aborde adecuadamente la desigualdad a través de la provisión de bienes públicos y la igualdad de oportunidades acabará enfrentándose a una crisis de legitimidad.(...)"                 (   , El País 4 ENE 2016)

9.2.15

La economía global no ha hecho otra cosa que moverse de burbuja en burbuja

"Desde la crisis de distintos países emergentes en el período 1997-1998 la economía global no ha hecho otra cosa que moverse de burbuja en burbuja de activos, con el agravante de que a cada inflación de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico negativo se acrecentaba.

Detrás del origen, expansión, y estallido de todas y cada una de las burbujas o inflaciones de activos se encuentran los bancos centrales. Temerosos de caer en un proceso de deflación por endeudamiento se han dedicado a gestionar el riesgo. Para ello relajaban excesivamente la política monetaria como consecuencia de la preocupación que les generaba determinados eventos. 

En la actualidad, los mercados financieros en realidad solo se mantienen por la droga suministrada por estos nuevos traficantes de sueños, los Bancos Centrales.

Tras la generación y estallido de las burbujas puntocom e inmobiliaria, los Bancos Centrales, mediante el suministro de un nuevo y potente somnífero denominado expansión cuantitativa, han presionado fuertemente a la baja a los rendimientos de los bonos soberanos de referencia, llevándolos a mínimos extraordinarios. Las primas por plazo han entrado incluso en territorio negativo. 

Además han facilitado un nuevo apalancamiento alrededor de un nuevo humo, el sector energético. Otro sueño que acabará en pesadilla. (...)

Lo más interesante es que la dinámica táctica en las últimas semanas se parece mucho a los momentos previos a los mercados bajistas del 2000-2002 y 2008. Por un lado, un descenso abrupto del precio de materias primas industriales y del petróleo; por otro, una depreciación de algunas divisas de tipos de interés más altos y que suelen constituir la parta larga de ciertas estrategias 'naive' de traders en divisas -carry trade-. (...)

Si se hubiese reestructurado el sistema bancario y reducido su tamaño acorde con la economía real, hubiesen sido los más ricos y poderosos los grandes perdedores. Pero ha sucedido todo lo contrario, se diseñó desde los Bancos Centrales una estructura de ahorro donde la riqueza de los más ricos se mantenía.

  Y lo hicieron a costa de un empobrecimiento masivo de la ciudadanía. Existía, en última instancia, una relación causa efecto entre rescates bancarios, la subida de los mercados financieros y el empobrecimiento masivo de la población. Pero toda esa estructura está a punto de estallar."                  (Juan Laborda, 27/12/2014)

14.11.14

Europa reniega de las políticas keynesianas y se encamina a la tercera recesión

"Del mismo modo que respetamos a los abuelos por su sabiduría y experiencia, deberíamos respetar la experiencia adquirida en las crisis precedentes. Todo el mundo sabe, menos los que gobiernan hoy por hoy en Europa, que la única forma de salir de una crisis es inyectando liquidez al Sistema, mediante una política fiscal expansiva. 

Todo el mundo sabe, hasta el estanquero de la esquina, que el consumo es el motor de cualquier economía. Es que de hecho, nunca, nunca, se ha salido de ninguna crisis sin incentivar el consumo.

Sin embargo, aquí estamos, en el año 6 de la mayor crisis económico-financiera de la Historia, sobreviviendo, y lo peor de todo, sin visos de mejoría. Que sí, que sí. Que España was different, que teníamos la burbuja inmobiliaria y que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades – discurso oficial dixit –.

Pues miren, no. La burbuja inmobiliaria fue generalizada en todo el primer mundo.


En Estados Unidos, el precio de la vivienda (y del suelo) se disparó, como pasó en España. Y ahí donde hay una burbuja, están los buitres financieros para hacer negocio. Buitres financieros que campaban a sus anchas, haciendo y deshaciendo a su antojo desde hace varios años, tras la fulminante derogación en 1999 de la Ley Glass-Steagall (o Banking Act norteamericana). 

Esta Ley era la única que ponía coto a la especulación salvaje, y cuando desapareció, los bancos comerciales pudieron apalancarse más y tomar más riesgos. Y ya sabemos cómo terminó la fiesta…

Ya teníamos el cocktail perfecto: burbuja inmobiliaria, desregulación financiera, intereses por los suelos e ingeniería financiera. El cocktail estaba bueno, buenísimo, pero nos ha dejado una resaca muy dolorosa.

Si bien Estados Unidos fue el germen de la crisis, también nos ha dado claves de cómo salir de ella. Dejó caer bancos (ninguno sistémico, aunque Lehman Brothers casi se carga el chiringuito) e impuso rápidamente políticas económicas expansivas, es decir, inyectó masivamente capital en el circuito económico e incentivó el consumo, para volver a imponer ciertas medidas regulatorias, aunque sin llegar a la situación anterior a 1999. Vaya, como aquí, ¿no?

Y sí. Ya lo decía “el abuelo” Keynes en 1936. El Estado debe actuar como regulador, e incentivar la demanda y el consumo, ya que sólo así, es posible salir de la crisis.
Como decía al principio, señores mandamases de Europa… Abandonen sus inventos austericidas, y hagan lo que siempre ha funcionado, por favor. Consumo, consumo y consumo."         (El captor, 14/11/2014)

31.7.14

La burbuja que viven hoy los mercados financieros es superior a la del año 2008... la de los derivados se ha elevado a mas de 800 billones de dólares (millones de millones)

"Si tuviéramos que definir el estado actual de los mercados financieros habría que decir que están en un “coma alcohólico”. (...)

 La burbuja que viven hoy los mercados financieros es superior a la del año 2008 justamente por las bajas tasas de interés que están generando brutales distorsiones. Llevamos un largo tiempo planteando el problema de las burbujas especulativas, y el mes pasado, como apuntamos aquí, este tema fue advertido por el propio Banco de Pagos Internacionales.

 El BIS considera que las tasas de interés históricamente bajas que mantienen los principales bancos centrales del mundo, ha ayudado a incubar una constelación de burbujas financieras que amenazan con un tsunami devastador sembrando las semillas de la propia destrucción del sistema

 El Fondo Monetario Internacional también comenzó a dar voces de alerta sobre este problema, como dimos cuenta en La maldición del dinero barato: FMI advierte de burbuja inmobiliaria global. (...)

Todo indica que estamos en presencia de una de las mayores contradicciones de la política monetaria y sorprende que no exista ningún tipo de debate serio al respecto. Por un lado el Banco de Pagos Internacionales advierte que las bajas tasas de interés han incubado una burbuja colosal, y por otro lado los bancos centrales dicen que no pueden hacer nada para evitarla. Estamos pisando sobre un campo minado, y a nadie parece importarle. 

Los bancos centrales han mantenido la tasa de interés en los niveles más bajos de la historia por un tiempo excesivamente largo y esto no ha generado ninguna ayuda real a la economía. Para el caso de España, el propio FMI señaló que el desempleo no bajará del 20 por ciento al menos en los próximos cinco años.

 Esto lo advertíamos el año 2009 cuando la tasa de paro en España era del 16 por ciento y cuando a nadie - menos al FMI - le importaba el tema del empleo. El desempleo puede mantenerse sobre el 20 por ciento durante otros diez años, justamente por la complicidad del FMI en la aplicación de políticas que potenciaron el ciclo recesivo a nivel global como los planes de austeridad y los recortes presupuestarios. (...)

Estas políticas no han impedido que la burbuja de derivados se haya elevado a mas de 800 billones de dólares (millones de millones), desde los 650 billones existentes a fines de 2008, mientras la economía vive un estancamiento profundo. 

Los banqueros centrales no solo no fueron capaces de retirar el alcohol a tiempo, sino que arrastraron a los mercados financieros a un "coma alcohólico" que los ha hecho ser totalmente dependientes de las bajas tasas de interés. Como las bajas tasas de interés no se transfieren a la economía real, la economía real sigue en el letargo mientras el sistema financiero sigue conectado al respiradero artificial del dinero barato. 

Esto está creando una enorme polarización del mundo dado que el dinero barato fluye hacia los más ricos del 0,1 y 0,01 por ciento de la población mientras las clases medias son las que pagan la cuenta con el costo de su propia extinción."            (, El blog salmón, 28/07/2014)

4.7.14

¿Segundo Crash de los Estados Unidos? Lo que faltaba...

"Durante el primer trimestre del año, la economía de los Estados Unidos se contrajo mucho más allá de lo esperado por el consenso del mercado, invalidando así las previsiones de los economistas para todo el año. La realidad es muy tozuda. 

Estados Unidos es el país más endeudado del mundo, deuda que no podrá pagar –nada nuevo en el horizonte-. Una vez que el sector público y las familias estadounidenses empiezan a ahorrar, los beneficios empresariales colapsan, como ha pasado en el primer trimestre de este año.

En este contexto, la sobrevaloración de la bolsa estadounidense, la más cara del mundo, alcanza métricas insostenibles en el tiempo, incluso en pleno período de euforia. Se iniciará, conforme nos adentremos en el verano, un nuevo ciclo bajista que se extenderá al resto de los activos de riesgo globales. 

Y, por favor, olvídense de todas esas tonterías de mejoras en costes, revolución energética y demás pensamientos ilusorios que los distintos de bancos de inversión nos han ido vendiendo. Humo, puro humo.

Ya se asoma de frente el “Segundo Crash de los Estados Unidos”. La reversión a la media tanto del ahorro del gobierno como del ahorro personal, como de las distintas métricas de valoración de los distintos activos de riesgo supondrá un crecimiento negativo del PIB de Estados Unidos para el período 2014-2016. Fuimos los primeros en avisar. (...)

Inicialmente las previsiones del consenso de mercado sobre cuanto iba a crecer la economía norteamericana, antes de la publicación preliminar del dato, a finales de abril, eran de un crecimiento intertrimestral anualizado positivo del 1,5%. La primera publicación preliminar, reflejó un crecimiento del 0%, pero las posteriores revisiones, tanto la de mayo, como la definitiva de finales de junio, han supuesto una auténtica hecatombe. 

Al final el crecimiento intertrimestral anualizado fue del -2,9%. Compárenlo con las estimaciones del consenso de mercado, +1,5%. Se trata del peor dato en cinco años, acabando definitivamente con la creencia de que la primera economía del planeta ha tenido una recuperación sólida.

Ante tamaño error, rápidamente los economistas buscaron un chivo expiatorio, mejor dicho dos. Por un lado se ha culpado al tiempo, como si esto de la economía fuera una conversación de ascensor, concretamente a un invierno inusualmente frío y a una sequía de larga duración. 

Por otro, derivado de lo anterior, al hundimiento del gasto sanitario. La magnitud de la caída sugiere, sin embargo, que tal explicación no es suficiente. Prueba de ello es que el consumo privado ha retrocedido aún más en lo que llevamos de segundo trimestre del año.   (...)

La economía de los Estados Unidos ha experimentado una oleada de burbujas desde 1998.  (...)

Sin embargo, hay al menos dos factores que impiden una nueva huida hacia adelante. Por un lado, el rápido crecimiento de la deuda pública, derivado de déficits fiscales de dos dígitos, y que se une a la brutal deuda privada. La deuda total de los Estados Unidos se aproxima a los 60 billones de dólares, y es impagable. 

Por otro lado, el segundo factor adicional que impide un crecimiento sostenible en el tiempo es la sobrevaloración en términos absolutos y relativos de los mercados financieros de Estados Unidos. En el momento actual son los mercados más caros del mundo.  (...)

Venimos advirtiendo hace tiempo que la combinación de restricción fiscal, ahorro de las familias y sobrevaloración bursátil de las compañías estadounidenses afectará negativamente a los beneficios empresariales, el crecimiento económico y los mercados financieros. 'Voilá', los beneficios de contabilidad nacional en el primer trimestre cayeron un 2,2% intertrimestral y un 9,1% interanual

Nuestras previsiones son que las ganancias de las empresas caerán en el período 2014-2016 a una tasa promedio anual del 10%, compatible con un incremento en la tasa de ahorro del gobierno y de los consumidores a un ritmo promedio anual del 3%. Ello implicaría una caída del SP500 de más de un 50%. ¡Abróchense los cinturones!"             (Juan Laborda, Vox Populi, 02/07/2014)

¿Y los mercados? ¡A punto de estallar!

"Desde estas líneas venimos anticipando para el período 2014-2016 un empeoramiento de las condiciones económicas globales

Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros, la razón fundamental detrás de estas previsiones es el fracaso de las medidas de política económica implementadas por la ortodoxia económica y un diagnóstico erróneo de la actual crisis sistémica.

La práctica totalidad de activos financieros de riesgo a nivel global están sobrevalorados. Es cierto que los precios de activos financieros o inmobiliarios pueden estar durante un largo período de tiempo inflados.  (...)

Al final, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. Por eso es necesario incorporar modelos de asignación de activos tácticos, de corto plazo –miópicos-, que vayan más allá de la valoración. 

Nuestros modelos tácticos anticipan al cierre del mes de junio, por primera vez desde mayo de 2011, un incremento de la aversión al riesgo. Habrá que ver si esta señal sugiere un nuevo ciclo bajista en los mercados de riesgo global. Mi apuesta personal es que sí. (...)

Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riesgo, la razón fundamental detrás de estas previsiones es el fracaso de la mezcla de políticas económicas propuestas por la ortodoxia económica.

 Para salir de la crisis las recetas propuestas consistieron, en la mayoría de los países, en una combinación de política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances de la FED, del Banco de Inglaterra, del Banco de Japón o del BCE), y deflación salarial, bajo una serie de hipótesis falsas.

La política monetaria basada en masivas inyecciones de liquidez al sistema –a través del multiplicador monetario- no ha funcionado. Todo lo contrario, ha sido una nueva patada hacia adelante. Han aumentado aún más los volúmenes de deuda y ha exacerbado la búsqueda de retorno a cualquier precio por parte de los inversores sin mirar el riesgo –especialmente el riesgo precio- incentivando burbujas en los distintos mercados de riesgos.

Paralelamente, se sometía a las familias a profundos recortes de gastos sociales, a la vez que aumentaba la deuda pública financiando a terceros, empresas y bancos, para que aliviaran su carga financiera y sus problemas de solvencia. Se estaba transformando deuda privada en pública.

 Finalmente, el abaratamiento generalizado de los salarios y del despido, la tan cacareada devaluación interna, ha acabado hundiendo la demanda efectiva y elevando los índices de miseria y pobreza a tasas récord. ¡Y luego nos dicen que por qué nos quejamos!"           (Juan Laborda, Vox Populi, 02/07/2014)

30.5.14

La recuperación es... otra burbuja. Lo dice el BCE

"Al tercer día de las elecciones europeas el BCE ha resucitado y alzado la voz con una advertencia espectacular: hay burbuja en los mercados financieros y existe la fuerte posibilidad de una corrección desordenada en los flujos de capital

 El BCE, que tiene las pruebas de estrés de la banca en una mano y los datos de sus balances en la otra, sospecha que la estabilidad y el jolgorio que muestran los mercados no es tal. Todo esto lo dice entre lineas en el último reporte de estabilidad financiera presentado ayer donde rompe la calma mantenida previa a las elecciones europeas.

El BCE sabe muy bien que los índices bursátiles han alcanzado nuevos máximos a expensas de una enorme acumulación de riesgos dado que la realidad de la economía es muy diferente. 

En su empeño por buscar mayores rentabilidades los inversores podrían desencadenar “una corrección fuerte y desordenada en los flujos de capital”, activando nuevos peligros como el incremento en la prima de riesgo y los temores de corridas bancarias. 

No deja de ser una cosa curiosa que esta vez sea el propio Banco Central Europeo el que advierte del crash, cuando ha sido este propio banco el que ha incubado la burbuja con tasas de interés en torno a cero. 

Además, la próxima semana el BCE puede bajar aún más la tasa si considera que el nivel de 0,25% es demasiado alto. Y no solo eso: seguirá también inyectando dinero con cargo a los contribuyentes para seguir auxiliando la sangría interminable del sistema financiero

En esta misma linea, la jefe del FMI, Christine Lagardé, señaló ayer que el sistema financiero ha bloqueado todas las reformas y se mantiene exactamente igual que antes de la crisis. Esto confirma que la aparente salud del sistema financiero es el simple resultado del respiradero artificial que le han dado los bancos centrales a expensas del sacrificio de sus ciudadanos. Un sacrificio que ha implicado desempleo, bajos salarios y caída en el nivel de vida. 

El sistema financiero se encuentra sobrecalentado y la maquinaria puede reventar en cualquier momento. El desbocado entusiasmo por la ganancia fácil ha creado nuevas burbujas y casi todas las bolsas mundiales han batido nuevos récords, pese a que la economía aún se encuentra en estado de coma.

 Bastará una leve recaída para que la manada de los inversores empuje los precios en la dirección opuesta. Los miembros de la manada son inconcientes de los riesgos y siempre tratan de defenderse a sí mismos, sin importarles el resto. 

Los bancos acumulan aún enormes volúmenes de préstamos incobrables y hasta el momento el punto de inflexión no se ha alcanzado, pese a los caprichosos cambios en la metodología contable. La rentabilidad de muchos bancos continúa a la baja y el incierto panorama económico genera también el riesgo significativo de que la calidad del crédito continuará deteriorándose.

 Así y todo, las burbujas no han parado de crecer haciendo que el estallido resulte cada vez más inevitable. La banca no solo no ha aplicado las reformas necesarias para reorientar el sistema financiero, sino que ha insistido en sus vicios. Como señala el propio ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, el capitalismo debe recuperar la ética sino terminará destruyéndose a sí mismo. Algo que dijo un importante filósofo alemán hace más de 150 años."            (, El blog salmón, 29/05/2014)

21.5.14

Cómo prepararse para la recesión inminente

"(...) A poco más de cinco años de la crisis financiera, parece que por fin todo vuelve a la normalidad. El único problema es que se avecina otra recesión. El mero hecho de que el PIB se las haya arreglado para volver al punto donde estaba hace cinco años y que la recesión de 2008/2009 fuera más intensa que cualquier otra desde los años treinta, no significa que el ciclo económico se haya evitado. 

Si nos fijamos en los promedios a largo plazo, a finales de este año o principios del siguiente se espera otro bajón.

Más vale empezar a prepararse ya. ¿Cómo? No se fíe de los mercados de capital. Huya de las acciones inmobiliarias y de consumo. No espere que la burbuja de la eurozona se contenga. Al contrario, empiece a regresar a los bonos, las industrias no cíclicas, el oro y el dinero. (...)

Un antiguo refrán dice que cada cinco o siete años, todo el mundo se olvida de que cada cinco o siete años hay una recesión. Ahora mismo, el patrón parece estar repitiéndose. (...)

 Si fechamos el inicio de la recuperación a principios de 2010, ya ha durado 54 meses. Lo mismo ocurre en EEUU, que empezó a recuperarse en el último trimestre de 2009 y no volvió a hundirse en recesión, por lo que su expansión lleva en curso 57 meses seguidos. 

Lo miremos como lo miremos, se acaba el tiempo. Desde luego, se podría sostener que esta vez ha sido diferente. Tal vez la recesión de 2008/2009 fue tan profunda y dejó tanta huella en la economía que el repunte durará mucho más de lo habitual.

Las empresas tienen mucho dinero suelto que todavía tienen que invertir y los consumidores llevan tanto tiempo apretándose el cinturón que ahora les apetece seguir gastando durante más tiempo de lo que querrían en otro contexto. Aun así, no parece un argumento por el que merezca apostarse la camisa. En realidad, esta vez no es en absoluto diferente.

Lo más probable es que la mejoría dure más o menos lo mismo que todas las demás y, si eso es así, ya le ha llegado su hora. Es posible que la culpa sea de la retirada de la flexibilización cuantitativa, la subida anticipada de los tipos de interés o el hundimiento del mercado bursátil. ¿Quién sabe? Los registros dicen que acabará a final de año o principios del que viene. 

Si quiere saber cómo prepararse, siga leyendo. En primer lugar olvídese de todo el debate sobre la vuelta de los tipos de interés a unos niveles normales. Es posible que los bancos centrales impongan una o quizá dos subidas muy modestas (de un total del 0,5% como mucho) pero enseguida se darán cuenta de que la economía se tambalea y vuelve a encoger.

 En ese momento, darán marcha atrás rápidamente y volverán a recortar los tipos a unos niveles de casi cero otra vez. En segundo lugar espere otra ráfaga de flexibilización cuantitativa en EEUU y el Reino Unido. Los bancos centrales no podrán recortar los tipos lo suficiente como para luchar contra la recesión e imprimir dinero será la única opción que quede. Y con una escala mucho mayor que la de la última vez si quieren que tenga efecto.

En tercer lugar la deflación empeorará. Por casi todo el mundo desarrollado, los tipos de inflación ya se han hundido bastante el año pasado. Un tercio de la eurozona se encuentra en deflación pura y dura. En una recesión, los precios inevitablemente caen, así que no se sorprenda si el mundo desarrollado se vuelve deflacionario. Y por último, los déficit alcanzarán niveles catastróficos.  (...)

La durabilidad del ciclo económico es la lección más importante que puede extraerse de la economía. Nadie ha logrado explicarlo aún pero siempre regresa y a intervalos perfectamente regulares. Esta década no será distinta. El que se olvide que se avecina otra recesión acabará quemándose." ( Matthew Lynn, El Economista, en Jaque al Neoliberalismo, 19/05/2014)

7.5.14

La recuperación es una nueva burbuja financiera generada de nuevo por los Bancos Centrales

"Llevamos meses leyendo y escuchando como diversos organismos internacionales, diferentes centros de análisis privados, y obviamente los distintos gobiernos de turno, dan poco menos que por acabada la actual crisis sistémica, proclamando las virtudes y el triunfo de las recetas que ellos mismos han prescrito. (...)

La realidad es otra, cruel, despiadada, dominada por una acumulación de riqueza en pocas manos, hundimiento de las rentas salariales, empobrecimiento masivo, déficits públicos descontrolados, endeudamientos récord de las principales potencias mundiales.

Lo único que se ha producido es una nueva burbuja financiera, la madre de todas las burbujas, generada de nuevo por los Bancos Centrales, los responsables últimos de lo que va a suceder.

Desde este blog ponemos en duda dichas afirmaciones y pretendemos demostrar que estamos ante una salida en falso de la crisis. No solo no habrá una recuperación económica sostenible sino que la dinámica de la actual recesión se agudizará en los siguientes trimestres. Y la razón es obvia, las políticas económicas implementadas son un desastre. (...)

Los mercados financieros son un epifenómeno respecto al objetivo último, el bienestar de la ciudadanía.

Por eso, basta ya de preocuparse tanto por unos mercados financieros inflados, extremadamente sobrevalorados, como consecuencia de la droga de último diseño elaborada por los Bancos Centrales, esas extravagancias monetarias denominadas expansiones cuantitativas.

 Los mercados financieros de riesgo están claramente sobrevalorados, y sólo tienen una dirección, bajista, ya veremos cuándo y cómo. Vean la pieza que les adjunto de un excepcional James Montier, estratega en la gestora estadounidense GMO. Quédense con el nombre, les recomiendo sus análisis, excepcionales.  (...)

En este contexto resulta tremendamente llamativo como los gobiernos de distinto pelaje aducen a la evolución de los mercados y de las primas de riesgo para justificar el éxito de sus políticas económicas.

 ¡Pero si esa es la variable que justamente no controlan! Se trata de la enésima burbuja generada por los Bancos Centrales y que, como todas, acabará estallando.
Pues nada erre que erre.(...)

 Además estas políticas monetarias expansivas, como toda droga de último diseño, ofrecen a quienes la consume, en este caso las economías de medio mundo, una falsa sensación de recuperación, donde realidad y ficción se confunden. 

La verdad es que no se emplean para hacer crecer la economía real, ni mejorar el empleo, ni aumentar las rentas salariales, sino para mantener la riqueza de las gerencias corporativas, y llenar las arcas de los accionistas. Pero han puesto las bases de una nueva crisis financiera mundial. Hay una máxima que muchos economistas olvidan, ¡la riqueza neta en relación al PIB revierte a la media!"                (Juan Laborda, Vox Populi, 26/04/2014)

17.11.13

Alan Greenspan le debe una disculpa al mundo

"Alan Greenspan pasará a la historia como la persona de mayor responsabilidad en el enorme perjuicio económico causado por la burbuja inmobiliaria y su posterior estallido. Los Estados Unidos siguen todavía con 9 millones de empleos menos respecto a su trayectoria tendencial. 

Estamos perdiendo cerca de 1 billón de dólares en rendimiento potencial, con pérdidas acumuladas que se aproximan hasta la fecha a 5 billones de dólares.

Esas cifras corresponden a millones de sueños arruinados. Familias que lucharon para ahorrar lo bastante como para poder comprar una casa lo perdieron cuando los precios inmobiliarios se vinieron abajo o se quedaron sin sus puestos de trabajo. 

Muchos trabajadores mayores pierden su empleo con pocas perspectivas de volver a encontrar otro, aunque estén mal preparados para su jubilación; la gente joven que termina sus estudios en el colegio se enfrenta al peor mercado laboral habido desde la Gran Depresión, y a la vez están endeudados hasta el cuello a causa de los préstamos.

Esta historia de horror podría haberse fácilmente evitado de haber existido vida inteligente en la Junta de la Reserva Federal en los años en que la burbuja inmobiliaria iba creciendo hasta alcanzar proporciones cada vez más peligrosas (2002-2006).

 Pero la Fed no hizo nada por refrenar la burbuja. Se podría sostener incluso que actuó para promover su expansión con un Greenspan que fomentaba el desarrollo de hipotecas exóticas y dejaba completamente de lado sus responsabilidades regulatorias.

La mayoría de la gente, de tener que soportar esta increíble infamia vinculada a su nombre, tendría la decencia de buscarse una roca bien grande detrás de la que esconderse. Pero Alan Greenspan, no. Cree, al parecer, que no nos ha castigado lo bastante. Greenspan ha sacado un nuevo libro que ahora se dedica a promocionar en programas de radio y televisión por doquier.

El libro, que no he leído, refleja presumiblemente el saber de Greenspan sobre la economía y la ciencia económica. Pero también nos cuenta que su problema en su presidencia de la Fed se cifraba en que sencillamente desconocía la avalancha de hipotecas basura que estaba fomentando el aumento sin precedentes de los precios de la vivienda durante los años de la burbuja. Ha utilizado este desconocimiento para explicar su inacción – o incluso su ausencia de preocupación – frente a los riesgos planteados por la burbuja.

La excusa de Greenspan de "no lo sabía" es tan absurda como para hacer daño. La explosión de hipotecas exóticas en los años de la burbuja apenas tenía nada de secreto. Se hablaba con frecuencia de ello en los medios y aparecía en una extensa panoplia de fuentes de datos, entre ellos los que elaboraba la Fed.

 De hecho, se hacían entonces chistes muy difundidos sobre los "préstamos de mentira" o los "préstamos ninja", siendo estos último siglas de la frase "no income, no job, no assets" [“sin ingresos, sin empleo, sin activos”].

El hecho de que los bancos estuvieran concediendo hipotecas fraudulentas a millones, y de que la tropa de Wall Street anduviera titularizándolas a toda velocidad en cuanto les ponían la mano encima no era información de alto secreto sólo a disposición de quienes gozaban de alas máximas credenciales.

 Así era la economía en los años 2002-2006. Era imposible echarle un vistazo a la economía de aquellos años y no darse cuenta del papel de la burbuja inmobiliaria y el maremoto de malas hipotecas que la impulsaban. El incremento de los precios de la vivienda llevó a un ritmo de construcción casi imbatido. 

De forma característica, la construcción de viviendas ronda cerca del 4’5% de PIB. Llegó a un máximo de 6’5% en 2005. ¿No se dio cuenta Greenspan? ¿Quién pensaba que iba a vivir en todas estas unidades cuya construcción había creado tasas de viviendas disponibles nunca vistas en fecha tan temprana como 2003?

¿Y no se dio cuenta de que ese máximo de los precios de la vivienda había llevado a un aumento del consumo que había dejado las tasas de ahorro casi a cero? En realidad, fue coautor de varios trabajos exactamente sobre esta cuestión. 

Entre el derrumbe previsible al cien por cien de la construcción residencial y el hundimiento del consumo que seguiría a la pérdida de la riqueza inmobiliaria que la impulsaba, estábamos hablando de una pérdida de más de 1 billón de dólares de demanda anual. ¿Qué pensaba Greenspan que iba a llenar ese vacío, comprar libros de Ayn Rand?

Greenspan tenía toda la información que pudiera haber necesitado para avizorar la burbuja inmobiliaria y saber que su estallido traería malísimas noticias a la economía. Estaba, más que cualquier otra persona del país, en situación de detener la expansión de la burbuja.

Supongamos que en lugar de hacerse lenguas de las hipotecas de tipo variable, Greenspan hubiera utilizado sus alocuciones públicas para avisar a la gente de que estaba comprando en un mercado inmobiliario sobrevalorado, y avisara a los inversores de que las titularizaciones respaldadas por hipotecas “subprime” que adquirían estaban repletas de hipotecas fraudulentas. Supongamos además que hubiera utilizado al personal de investigación de la Fed para documentar estos hechos.

Greenspan podría haber hecho uso del poder de regulación de la Fed para tomar enérgicas medidas contra las malas hipotecas concedidas por los bancos bajo jurisdicción de la Fed, tal y como le apremió su colega gobernador [de la Fed entre 1997 y 2005], Edward Gramlich. Y podía también haber organizado una reunión con otros reguladores, los federales y los de los estados, para ver qué estaban haciendo para impedir el fraude hipotecario en las instituciones financieras bajo su jurisdicción.

Estas son las acciones que teníamos derecho a esperar de un presidente de la Fed enfrentado al crecimiento de una peligrosa burbuja de activos. Eso es lo que Alan Greenspan habría hecho si hubiera estado ganándose el salario. En vez de eso, no hizo nada. Alentó la burbuja hasta que reventó, para decir luego que no era culpa suya."             (Dean Baker, The Guardian, en Jaque al Neoliberalismo, 05/11/2013)

15.7.13

... se empezaron a emitir cada vez más activos compuestos con los famosos NINJA (No Income, No Job and Assets)

" (...) Mark Blyth en Austerity: the History of a dangerous idea nos cuenta cómo justo antes de que las bolsas y activos entraran en la burbuja de las “punto com” a finales de los 90, los inversores buscaron activos “no correlacionados”, esto es activos cuya evolución no estuviera relacionada con la evolución bursátil. 

Se dirigieron de forma masiva al sector inmobiliario para asegurar sus inversiones en bolsa, de forma que si el valor de éstas últimas caía sería compensado por las otras. En el proceso los precios en el sector inmobiliario incrementaron de manera espectacular, 70% en EEUU, y 170% en Irlanda por ejemplo. 

El sector inmobiliario se entendía no solo no correlacionado con la evolución de los valores bursátiles, sino no correlacionado dentro del sector mismo, de forma que el precio de las casas de una región no tenía por qué estar relacionado los precios en otra región.

Por si esto fuera poco, además se utilizó de forma masiva la colateralización, esto es, trocear los títulos y juntar pequeños trozos de hipotecas de Colorado, con pequeños trozos de hipotecas en el estado de Nebraska. 

De esta forma se pagaba a los que poseían estos títulos compuestos con diferentes tipos de interés en función del mayor o menor riesgo del tramo que hubieran suscrito. Parecía que efectivamente si ya de por sí los precios del sector inmobiliario no estaban correlacionados, trocearlos y mezclaros entre sí reduciría todavía más su correlación. 

A mediados de los años 2000, había escasez de este tipo de activos pues debido a los intereses que pagaban y a la supuesta seguridad que ofrecían, la demanda había sido muy grande.

 Para superar esta situación se empezaron a emitir cada vez más activos compuestos con los famosos NINJA (No Income, No Job and Assets), hipotecas colateralizadas con las ganancias de eBay, con las propinas de los camareros o simplemente con activos prefrabricados a escala masiva de forma incontrolada.

Las ganancias que se generaron durante este periodo por parte de los directivos, CEOs, de estas compañías fueron cifras récord. Por ejemplo en 2008 se estimó que las cinco mayores compañías financieras estadounidenses  estaban pagando 39.000 millones de dólares en bonus en 2007 mientras algunas de ellas, como Merrill Lynch, perdían 7.800 millones. 

O el caso de AIG que recibió 180.000 millones de dólares en un plan de rescate, mientras por otro lado pretendía repartir 165 millones de dólares a los gestores de su departamento financiero con más problemas

 Parece entonces que lo que el eminente economista conservador apunta, no se cumple en el sector financiero, pues esas cifras récord se dieron en un sector que ha causado la mayor crisis de la historia del capitalismo con unos costes financieros y sociales incalculables.

En realidad trocear diferentes activos y unirlos en uno, lejos de reducir el riesgo lo aumenta porque aquellos activos cuya evolución no tenía relación, al juntarlos en un solo título, los correlaciona automáticamente.

 Si la retribución estuviera en relación con el talento, se esperaría que éste estuviera relacionado con el éxito. Sin embargo, dada la evolución del sector, este flagrante error de interpretación debería haberse traducido en salarios negativos, es decir, los CEOs de las empresas financieras hubieran tenido que pagar miles de millones por ello.

 El resultado es justamente el contrario, al sector financiero le han sido otorgados miles de millones para sanear sus errores. (...)"       ( Ivan H. Ayala,  Blog de Econonuestra en Publico.es, Economía Crítica y Crítica de la Economía,  27/06/2013)

24.5.13

La causa fundamental de la crisis económica del 2007 fue que el sector financiero prestó para la especulación, en lugar de para la inversión. La burbuja de la deuda privada creada de esta manera no tiene precedentes en la historia

"La gravedad y la duración de la crisis en la zona euro tiene varias causas: 

a) la naturaleza de la crisis, 
b) la debilidad del euro y de las enormes fallas puestas de manifiesto en la construcción de la moneda única, 
y c) las desatinadas políticas económicas llevadas a cabo.

 La interrelación entre las tres ha conducido a una situación de la que cada vez se hace más difícil salir. A medida que avanzan los acontecimientos se puede observar que los dirigentes económicos, así como gran cantidad de economistas influyentes, no saben cómo combatir la crisis, entre otras cosas porque aún no se han enterado de las características de la misma, a pesar de la prepotencia con la que hablan y con la seguridad que defienden las políticas de ajuste.

Ante este desconcierto que reina en las altas instancias, así como en gran parte de la economía convencional, resulta ilustrativo tener en cuenta el análisis que lleva a cabo Steve Keen en un artículo publicado en el número 14 en la “Revista de Economía Crítica”, edición digital. (...)

Pues bien, este economista señala que la causa fundamental de la crisis económica y financiera que comenzó a finales de 2007 fue que el sector financiero prestó principalmente para la especulación, en lugar de para la inversión. La burbuja de la deuda privada creada de esta manera no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Su desinflado es la principal causa del ya largo descenso del crecimiento económico.

 El reciente crecimiento de la deuda soberana es un síntoma de la crisis subyacente, no la causa, y la actual obsesión por reducir dicha deuda soberana no hace sino exacerbar el problema de raíz, que es el desapalancamiento del sector privado. La explosión de la deuda especulativa llevó a los precios de los activos a niveles nunca alcanzados -en términos reales- y desde esa cima es desde donde están colapsando ahora de manera inexorable.   (...)

Otra de las consideraciones que hace, tienen que ver con una idea que hemos mantenido insistentemente en esta revista, como es la incapacidad que ha mostrado la economía oficial para analizar con acierto la evolución cíclica de la economía. 

En efecto, para Keen, los economistas neoclásicos convencionales ignoraron la deuda y las burbujas en el precio de los activos sobre la base de un conjunto de creencias sobre la naturaleza de la economía de mercado que son espurias, aunque muy arraigadas. Para entender cómo se ha desatado esta crisis, la teoría económica requerirá un nuevo marco monetario dinámico, que contradice el pulcro y plausible, pero falso, modelo Neoclásico que domina hoy los debates económicos académicos y políticos.

Este desarrollo teórico y empírico le conduce a afirmar con contundencia que para escapar de la trampa de la deuda en la que estamos se requerirá, o bien una generación perdida, o bien políticas que contrarresten el pensamiento económico convencional y a los intereses económicos de corto plazo del sector financiero. 

Esto último, que sería lo correcto, es lo verdaderamente difícil pues requiere ni más ni menos que enfrentarse al poder establecido, tanto académico como fáctico. Por esto es por lo que vamos tan mal y si no se reacciona lo que nos espera es una generación perdida y el sufrimiento para tantas gentes, sobre todo las más vulnerables. El daño que se está infligiendo es muy elevado e innecesario. 

 Lo que resulta también muy interesante de este artículo es que Keen no se limita a analizar lo que ha sucedido y que explica el estallido producido, así como la evolución de los acontecimientos, sino que lanza un conjunto de proposiciones para prevenir futuras crisis y salir de la actual:
  1. Desarrollar un enfoque realista, empírico, dinámico y monetario para la teoría y la política económica.
  2. Desarrollar y promover un Nuevo Jubileo mediante el cual la deuda privada pueda ser reducida al tiempo que se hace un mínimo daño a la demanda agregada y a la equidad social;
  3. Desarrollar y promover nuevas formas de propiedad de activos que minimicen las inestabilidades destructivas del capitalismo y promuevan sus inestabilidades constructivas.
Todos estos puntos los desarrolla en el trabajo mencionado al que remito al lector interesado."            (Carlos Berzosa, Sistema Digital, 20-26/05/2013)

16.5.13

Holanda, el país más endeudado de Europa, puede hacer colapsar el euro

"¿Qué país de la eurozona está más endeudado? (...) Pues curiosamente son los holandeses sobrios y responsables. La deuda de los consumidores en los Países Bajos ha alcanzado el 250% de la renta disponible y es una de las más altas del mundo. Como comparación, España nunca ha superado el 125%.

Holanda es uno de los países más endeudados del mundo. Está sumido en una recesión y demuestra pocos signos de salir de ella. La crisis del euro se lleva arrastrando tres años y hasta ahora sólo había infectado a los países periféricos de la moneda única. Holanda, sin embargo, es un miembro central tanto de la UE como del euro. Si no puede sobrevivir en la Eurozona, se habrá acabado todo. (...)

Con una economía rica, orientada a las exportaciones y un gran número de multinacionales de éxito, se suponía que tenía todas las de ganar con la creación de la economía única que nacería con la introducción satisfactoria del euro. En vez de eso, ha empezado a interpretar un guión tristemente conocido. Está estallando del mismo modo que Irlanda, Grecia y Portugal, salvo por una mecha algo más larga. (...)

 Los tipos bajos de interés, que obedecen a los intereses de la economía alemana ante todo, y mucho capital barato han creado una burbuja inmobiliaria y la explosión de deuda. 

Desde el lanzamiento de la moneda única hasta el pico del mercado, el precio de la vivienda en Holanda se duplicó, convirtiéndolo en uno de los mercados más sobrecalentados del mundo. Ahora se ha estrellado estrepitosamente. Los precios de la vivienda caen con la misma velocidad que en Florida cuando el auge inmobiliario americano se marchitó. (...)

Por todo ello, los holandeses se hunden en un mar de deudas. Por encima del 250%, la deuda de los hogares es mayor aún que la de Irlanda, y 2,5 veces el nivel de la de Grecia. El Gobierno ya ha tenido que rescatar a un banco y, con unos precios de la vivienda en caída continua, lo más probable es que le sigan muchos más.

 Los bancos holandeses tienen 650.000 millones de euros pendientes en un sector inmobiliario que pierde valor a toda máquina. Si hay un dato demostrado sobre los mercados financieros es que cuando los mercados inmobiliarios se hunden, el sistema financiero no se hace esperar. (...)

La economía se ha hundido en una recesión. El desempleo aumenta y alcanza máximos de hace dos décadas. El total de parados se ha duplicado en sólo dos años y en marzo pasó del 7,7 al 8,1% (una tasa de aumento todavía más rápida que la de Chipre). El FMI predice que la economía encogerá un 0,5% en 2013, pero los pronósticos tienen la mala costumbre de pasarse de optimistas.

 El Gobierno incumple sus déficits presupuestarios pese a haber impuesto unas medidas severas de austeridad en octubre. Como otros países de la Eurozona, Holanda parece encerrada en un círculo vicioso de paro en aumento e ingresos fiscales en descenso, que conduce a todavía más austeridad e incluso más recortes y pérdida de empleo. Cuando un país se sube a ese tren, cuesta mucho salirse de él (sobre todo dentro de los confines del euro). (...)

Los demás colapsos de la Eurozona siempre han ocurrido en la periferia de la divisa. Eran países marginales y sus problemas se presentaban como accidentes, no como pruebas de los fallos sistémicos de la forma en que se armó la moneda. 

Los griegos gastaban demasiado. Los irlandeses dejaron que su mercado inmobiliario se descontrolase. Los italianos siempre tuvieron demasiada deuda para empezar. Para los holandeses no hay ninguna excusa: ellos obedecieron todas las reglas.

Desde el principio ha quedado claro que la crisis del euro llegaría a su fase terminal cuando alcanzase el centro.  (...)

Tal vez hay que esperar un año más, quizá dos, pero la caída cobra ritmo y el sistema financiero pierde estabilidad cada día. Holanda será el primer país central en estallar y eso será demasiada crisis para el euro."          (Matthew Lynn, El Economista , en Jaque al neoliberalismo, 13/05/2013)

8.2.13

Ahora sabemos que, si los banqueros británicos se hubieran pagado a sí mismos un 10% menos, sus bancos habrían tenido 50.000 millones de libras más para ayudarles a superar la crisis... exactamente la suma que tuvieron que poner los contribuyentes británicos

"Durante la pasada década los bancos de Irlanda y España experimentaron el crecimiento más desaforado de la Unión Europea. No fue un crecimiento basado en el ahorro o en la captación de depósitos sino en el endeudamiento exterior, sobre todo de Alemania.

 El problema es que las entidades españolas obtenían financiación a corto plazo y la prestaban a largo. Cuando los alemanes dejaron de prestar, vino la debacle.

Resulta también difícil de entender que el Banco Central Europeo (BCE), que disponía de la mejor información de los flujos crediticios desde el Norte hacia el Sur de Europa, no hubiera detectado el problema. 

Unos flujos que buscaban sólo la mayor rentabilidad de las operaciones especulativas inmobiliarias en lugar de dedicarse a las industrias e innovaciones en las empresas de los países de origen.

 El BCE podía haber frenado estas transferencias sin las cuales nunca hubiera habido burbuja inmobiliaria, al menos de dimensiones tan gigantescas.

Los activos de los bancos españoles crecieron un 190% entre 2001 y 2011 hasta situarse en el 347% del PIB. En Irlanda llegaron a equivaler al 800% del PIB, aunque iniciaron un significativo repliegue desde 2009. En el gráfico de abajo se aprecia el espectacular crecimiento de los activos financieros de bancos y cajas españoles (en amarillo), muy superior a los demás países.

Fueron unos años dorados para las instituciones financieras españolas, que, entre 2007 y 2011 (es decir, ¡incluidos los años de la crisis!), ganaron cerca de 100.000 millones de euros. En 2005 y 2006 sólo los beneficios ascendieron a 28.000 millones de euros.

Si los banqueros hubieran tenido la prudencia de aparcar un tercio de estas ganancias como reserva para los años malos se hubiera evitado el desastre y la consecuente petición de ayuda de España a la Unión Europea (UE), que de momento ha aportado ya 41.000 millones, y que acabarán pagando los ciudadanos españoles. 

Esto me recuerda un comentario del ex primer ministro británico Gordon Brown en Beyond the crash, en el que escribía: “Ahora sabemos que, si los banqueros británicos se hubieran pagado a sí mismos un 10% menos entre 2000 y 2007, sus bancos habrían tenido 50.000 millones de libras más de capital  para ayudarles a superar la crisis”.

 Y recordaba seguidamente que “la cuantía de la infra capitalización de nuestros bancos fue de 50.000 millones de libras y ésta fue exactamente la suma que tuvieron que poner los contribuyentes británicos para estabilizar nuestro sistema bancario”.

La realidad es que el sistema bancario español se sostiene con las muletas del Banco Central Europeo (BCE) de diciembre de 2011, cuando ofreció un billón de euros en préstamos al 1% durante tres años a las entidades europeas.

 Las entidades de España e Italia han sido las grandes beneficiarias de aquella graciosa ayuda, encaminada exclusivamente a facilitarles una manera de sanear sus balances. Actualmente la dependencia de los bancos españoles de los créditos del BCE supera todavía los 300.000 millones de euros, el 30% del PIB español. 

Como el sistema financiero es desmesuradamente voluminoso cualquier ayuda resulta también gigantesca. Por cierto, unas entidades que  presumen de privadas, pero que están vivas gracias al sostén de una institución comunitaria financiada por los Estados como es el BCE, ¿están legitimadas para auto concederse unos sueldos tan fuera de toda lógica económica?

 Lo más indignante es que la factura que deberán pagar los ciudadanos por la desmedida temeridad de los financieros no se limita al coste de reposición de los activos dañados. Lo peor son los daños colaterales. 

Cuando los inversores extranjeros detectaron la situación real de los bancos españoles cortaron en seco el grifo no sólo a las entidades financieras sino al propio Estado, que también tuvo que recibir los auxilios del BCE en agosto de 2011, mediante la compra de deuda pública.

Los tres principales daños colaterales han sido el aumento del paro hasta los seis millones, las 400.000 familias expulsadas de sus viviendas por ejecuciones hipotecarias y el encarecimiento de la factura de la deuda pública. En 2013 pagaremos unos 40.000 millones de euros (3,9% del PIB), el doble que en 2010.

Y el problema sigue en los bancos que continúan tocados y sin estar operativos para ofrecer préstamos. El crédito sigue encogiéndose a un ritmo del 3,2% en 2011 y del 5,5% en 2012 y peores perspectivas para 2013. Mientras los créditos morosos representan el 16% en las actividades productivas; el 26% en la construcción y el 30% en las actividades inmobiliarias. (...)

A la vista de tan horribles episodios se comprende el comentario del gobernador del Banco de Inglaterra, que ha manifestado: “De todas las maneras de organizar la banca, la peor es la que tenemos”.       (Andreu Missé, eldiario.es, Rebelión, 08/02/2013)

22.11.12

Holanda también sufre el desplome inmobiliario y la resaca financiera

"A casi 400 años de la siempre recordada burbuja de los tulipanes, Holanda ha sufrido las inclemencias de su propia burbuja inmobiliaria cuyo estallido ha hundido los precios casi un 20 por ciento desde 2009 y un 8 por ciento sólo en los últimos 12 meses, como muestra esta gráfica con datos obtenidos del BIS y la OCDE.

La caída en el mercado inmobiliario en agosto y septiembre llegó al -8% y -7,95% respectivamente, marcando niveles más profundos de los alcanzados tras el estallido de la crisis el año 2008.

Holanda es un buen ejemplo de lo que ha sido la constante de los países que han vivido una burbuja inmobiliaria y luego sufren su resaca. En el período del boom o del hinchamiento de la burbuja, la banca potenció los préstamos y una vez que la burbuja revienta comienza con el proceso inverso de la represión financiera que se propaga a otros sectores de la economía.

 En esta etapa, el fenómeno del desapalancamiento financiero y la contracción del crédito cobra fuerza y la crisis se propaga a otros sectores acelerando aún más el declive económico. (...)

 En el período del auge la banca holandesa se excedió en sus facultades crediticias y otorgó préstamos inmobiliarios sin restricción, atendiendo a la escaséz de viviendas que tiene el país. Debido a su geografía restringida y a que gran parte de su territorio está ocupado por el agua, 17 millones de personas comparten un terreno relativamente pequeño. 

Esta escasez llevó a los bancos a adoptar a fines de los años 90 normas muy laxas para los préstamos hipotecarios lo que empujó los valores al alza. A esto se sumó el programa de alivio fiscal para los compradores, lo que multiplicó los prestamos.

En el período del auge la banca financiaba el 120 por ciento del valor del vivienda, sumándose a la idea generalizada de que la vivienda “nunca baja de precio”. Pues bien, desde el 2009 Holanda también sufre una caída continua en el precio de la vivienda y esto está generando numerosos traumas en su economía que comienzan a propagarse hacia sus vecinos. 

La deuda hipotecaria holandesa llega a 650 mil millones de euros y equivale a casi el 100% de su PIB. Indéntica situación a la española donde la deuda hipotecaria llega a los 924 mil millones de euros equivalente al 100% del PIB.

La presión de una deuda que sube en relación a un precio real de la vivienda que cae es una de las consecuencias menos exploradas de esta crisis y uno de sus factores aletargantes cruciales. Este componente provoca la caída en el consumo que arrastra la caída del PIB holandés. 

El descenso en el consumo también implica una caída en las importaciones y un freno en el comercio internacional. Por eso la desaceleración comienza también a afectar a Alemania y Francia. 

El punto relevante es que Holanda, como parte de los países del norte europeo, ha sido siempre considerada dentro de ese núcleo sólido y solvente de las economías europeas avanzadas. 

No es simple casualidad que Holanda, junto a Alemania, Luxemburgo, Finlandia y Austria, forme parte de ese grupo privilegiado que aún ostenta su calificación crediticia triple A (AAA). Recordemos que Francia ya no está en ese grupo.

De ahí la importancia que tienen los problemas financieros de Holanda dado que pueden recrudecer si la recesión se prolonga por un quinto y un sexto trimestre. En esa perspectiva, Holanda también puede sufrir una merma en su evaluación crediticia, como acaba de ocurrir con Francia.

 Como vemos, ni los países más sólidos se salvan de los efectos de la burbuja inmobiliaria y el desplome del crédito y la actividad económica."          (El blog salmón, 21/11/2012) 

1.7.12

España, al igual que la Suecia de los años noventa, en realidad deberían dejar su déficit tal cual durante un periodo de transición, en lugar de imponer medidas de austeridad delirantes cuyo único efecto es acelerar el declive

"En 1990, la economía sueca iba sobre ruedas: el excedente presupuestario representaba el 4 % del PIB. Y luego la situación cambió de un modo inesperado. En tres años, las finanzas públicas se hundieron.

 En 1993, el déficit era del 13 %. Ninguno de los países de la eurozona actualmente afectados por la crisis tiene un agujero tan grande en sus cajas.
Comprender la crisis sueca nos puede ayudar a analizar las turbulencias que atraviesa actualmente Europa. 

Por aquel entonces, muchos especialistas concluyeron que el Estado del bienestar había precipitado al país al declive. Se equivocaban. Aunque sí era necesario que los regímenes públicos se renovaran y se abrieran a la competencia.

Lo cierto es que Suecia, al igual que los países de la eurozona actualmente en medio de la tormenta, sufría una grave crisis financiera. A partir de mediados de los años ochenta, se habían concedido créditos sin ton ni son y se originó una burbuja en el mercado inmobiliario. Al cabo de unas semanas, la burbuja estalló y los bancos se enfrentaron a graves problemas.  (...)

Cuanto más estudiaba Hans Tson Söderström la situación en Suecia y Finlandia, más caía en la cuenta de que ya no se podía aplicar el análisis tradicional. Gracias sobre todo a que volvió a leer la obra de referencia de Irving Fisher, Teoría de la deuda deflacionaria de las grandes depresiones [1933], el economista comprendió que la catástrofe era resultado del crack inmobiliario y de la crisis bancaria que acarreó.

 Al principio, el Estado no era el que estaba endeudado en exceso, sino los hogares y las empresas. Cuando estalló la burbuja, se vieron obligados a poner orden en sus cuentas. Ahorraron de forma masiva durante varios años, lo que provocó la caída en la inversión y el consumo. La demanda se hundió. Precisamente este es el tipo de eliminación dolorosa de la deuda que les espera a varios países de la eurozona.

Hans Tson Söderström comprendió que el déficit presupuestario sueco no era fruto de la irresponsabilidad de los dirigentes políticos, sino el resultado de la cura de austeridad a la que se había sometido al sector privado. De hecho, la deuda no había aumentado: simplemente había pasado del sector privado al sector público, se había colectivizado, en cierto modo.

Por lo tanto, la explosión del endeudamiento público no era la causa de la depresión, sino uno de sus síntomas. Y si el país no se adaptaba a un déficit importante durante un periodo de transición, la crisis habría sido aún más grave: el retroceso en el empleo y la producción habría sido más brutal.

Por lo demás, es exactamente lo que se produjo en Finlandia, cuyos dirigentes tenían más prisa que sus homólogos suecos en recuperar el equilibrio presupuestario y cuya acción recibía a menudo los elogios del FMI. El resultado es que el país se hundió en la depresión.

En cambio, en Suecia esperaron hasta mediados de los años noventa para sanear las finanzas públicas. Así se solucionó la cuestión del endeudamiento del sector privado y la economía había iniciado su recuperación, gracias en gran parte a la fuerte devaluación de la corona, que benefició a las industrias exportadoras.

¡Las cuentas públicas de países como España e Irlanda estaban sanas antes de la crisis!
Estos países, al igual que la Suecia de los años noventa, en realidad deberían dejar su déficit tal cual durante un periodo de transición, en lugar de imponer medidas de austeridad delirantes cuyo único efecto es acelerar el declive. 

Su situación es aún más complicada porque no tienen la posibilidad de devaluar su moneda y les resulta muy difícil obtener préstamos en los mercados. Sólo con una solución europea o internacional podrían obtener dinero contante y sonante y restaurar la estabilidad del sistema bancario (garantías de los depósitos, recapitalización).
Pero lo primero que hay que hacer es un diagnóstico correcto del mal que les afecta."               (Pesseurop, 28 junio 2012,Dagens Nyheter Estocolmo)

6.3.12

Shiller coloca a la desigualdad económica como la principal causa de la debacle en Estados Unidos

"Robert Shiller es profesor de economía y finanzas en la Universidad de Yale y una autoridad en el tema de las burbujas especulativas. Es creador (junto con Karl Case) del índice de precios Case-Shiller, uno de los instrumentos más importantes para medir la evolución de los precios de casas en Estados Unidos. (...)

Ahora Shiller ha causado revuelo con su nuevo análisis sobre la crisis. En una entrevista reciente (www.thebrowser.com) este autor coloca a la desigualdad económica como la principal causa de la debacle en Estados Unidos. (...)

Según Shiller, este aumento de la desigualdad llevó a los gobiernos a preocuparse por el resentimiento que esto provocaba en la mayoría de la población. Para mantener la situación en niveles políticamente aceptables y evitar una explosión, los gobiernos se dedicaron a estimular el crédito.

Según Shiller, en lugar de arreglar los problemas de los pobres, los gobiernos promovieron el crédito. (...)

El mejor ejemplo en el análisis de Shiller es el desarrollo del mercado de casas en Estados Unidos que se estimuló por muchos conductos. Por ejemplo, los bancos hipotecarios que habían agotado el mercado de ingresos medios, comenzaron en los años 90 a otorgar los créditos ninja, acrónimo utilizado para designar préstamos a personas sin ingreso fijo, sin empleo y sin activos.

Finalmente, bajo la administración Clinton, la entidad semi-pública Fannie Mae, fundada en 1938 para otorgar crédito barato a estratos de bajos ingresos, fue reformada para expandir sus actividades. Todo esto disparó los precios de las casas de manera insostenible. Los agentes que recibieron esos créditos utilizaron el valor (ficticio) de sus casas para apalancar mayores niveles de endeudamiento y consumo.

Al mismo tiempo, los bancos contagiaron al mundo financiero global a través de la bursatilización de estas hipotecas infectadas. La explosión era una catástrofe anunciada. Shiller fue uno de los pocos que se dio cuenta.

Acto seguido este autor pasa a la pregunta clave: ¿de dónde viene la desigualdad? Y aquí es donde se atora, al igual que muchos economistas y politólogos estadounidenses, presos de las contradicciones de la sociedad en la que viven. (...)

Según Shiller el problema es que las clases altas tienen una mayor capacidad para organizarse e imponer un sistema que genere mayor concentración de riqueza. Pero curiosamente Shiller nunca se pregunta sobre la evolución del nivel de los salarios en su país.

 En toda su retórica no aparece el tema del estancamiento de los salarios a partir de la década de los años setenta. Si el sistema político ha fallado, no es sólo porque se han reducido los impuestos para las clases altas. Desde los años setenta se desató una ofensiva en contra de todo lo que representaba y fortalecía el movimiento y los intereses de la clase trabajadora en Estados Unidos.

 El sistema político adquirió con claridad su papel de instrumento en la lucha de clases. Como dijo Warren Buffet con gran ironía en una entrevista (The New York Times, 26/XI/2006), por supuesto que existe una lucha de clases, es mi clase la que hace la guerra, y vamos ganando."             (Alejandor Nadal: ¡Que coman crédito!, Attac España, 14/02/2012)

2.2.12

Brotes verdes en Estados Unidos

"Tres años después de la toma de posesión del presidente Barack Obama y dos años y medio desde que acabó oficialmente la recesión, el paro permanece dolorosamente alto.

 Pero hay motivos para creer que por fin estamos en el (lento) camino hacia tiempos mejores. (...)

 ¿Por qué permito que un poco de optimismo rompa a través de las nubes? Los últimos datos económicos han sido un poco mejores, pero ya hemos vivido varios falsos amaneceres en ese frente. Y lo que es más importante, hay indicios de que los dos grandes problemas que originaron nuestra recesión -la burbuja inmobiliaria y el exceso de deuda privada- por fin están corrigiéndose. (...)

Pero la burbuja empezó a desinflarse hace casi seis años; los precios de las viviendas han vuelto a los niveles de 2003. Y después de una prolongada caída de las nuevas construcciones, Estados Unidos parece ahora seriamente escaso de casas, al menos según criterios históricos.
 
Entonces, ¿por qué no está saliendo la gente a comprar? Porque la situación de crisis de la economía deja a mucha gente que normalmente estaría comprando casas o bien incapaz de permitírselas, o demasiado preocupada por las perspectivas laborales para correr el riesgo.

Pero la economía está en crisis fundamentalmente por culpa del pinchazo inmobiliario, lo cual sugiere inmediatamente la posibilidad de un círculo virtuoso: una economía mejor conduce a un aumento de las adquisiciones de vivienda, lo cual anima la construcción, lo cual consolida la economía todavía más, y así sucesivamente.

Y si se fijan bien en los últimos datos, da la impresión de que algo así podría estar arrancando: la venta de viviendas ha subido, las reclamaciones de prestaciones por desempleo han bajado y la confianza de los promotores está aumentando.

Es más, cada vez hay más probabilidades de que se produzca un círculo virtuoso, porque hemos conseguido importantes progresos en el frente de la deuda."           (Paul Krugman:¿Está reanimándose la economía?. El País, 29/01/2012)