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27.6.24

La condena a las seis de La Suiza la sufren las seis compañeras de CNT-Xixón que pusieron su vida como dique de contención de los abusos de un empresario contra una trabajadora. Son ellas las que ven su vida destruida por tejer lazos de solidaridad con sus iguales y por eso es necesario que todos y cada uno de los que creemos en la importancia de las luchas compartidas que demos todo lo que tenemos para ayudarlas y devolverles algo de lo que han perdido porque lo hicieron por todos nosotros. Nos necesitan y no podemos fallarles. La condena es disciplinante porque pena la solidaridad entre iguales. Lanza un aviso claro a quien se une para ayudar a un compañero o compañera para que se quede en casa y se meta en sus propios problemas. Destroza los vínculos colectivos... Podemos, Sumar, IU y el PCE no pueden tener a partir de hoy otra prioridad que no sea sacar de la cárcel a los seis compañeros sindicalistas que han sido castigados por defender a una compañera frente a su patrón... No puede haber otra prioridad para los partidos de izquierdas que lograr el indulto de las seis compañeras, reformar la ley y garantizar que el sindicalismo no vuelva a ser delito. No hay mayor urgencia porque las luchas colectivas se construyen con el lema partisano de no dejar a nadie atrás. Es una línea roja, si no lo hacen nos tendrán enfrente. No hay excusas

 "La adscripción burguesa de las direcciones de los partidos de izquierdas se puede ver en la poca importancia que le han dado a la condena a prisión de las seis sindicalistas de La Suiza. No es su culpa, no son conscientes de la importancia del sindicalismo combativo, de aquel que pone el cuerpo contigo frente a tu empresa porque es posible que por su posición social nunca hayan tenido que acudir a la sede de un sindicato a pedir ayuda o consejo. No significa esto que los partidos de izquierdas no expresen en su discurso la importancia de la labor sindical porque han leído mucho sobre ella y porque participan de sindicatos dialoguistas, pero no comprenden de manera interna la importancia de tener un lugar donde ir y saber que esa gente se va a jugar la cárcel por ayudarte únicamente por pertenecer a la misma clase social y tener un conflicto laboral. No lo saben porque no lo han vivido. Se nota en su tibia reacción.

El sindicalismo de clase y combativo que no se aviene a las mesas de diálogo es molesto hasta para la izquierda porque le enseña que pueden ser funcional a los intereses de la patronal. Hay situaciones en los márgenes, de pequeños conflictos, de gente sin capital social, que no se discute en una mesa de negociación con la CEOE sino que se dirimen enfrente de una pastelería o acompañando a una camarera de piso a su puesto de trabajo. CNT no es un sindicato dialoguista que busca los acuerdos con la patronal, es un sindicato combativo que no mira cuál es la empresa, el empresario o la adscripción ideológica del patrón a la hora de hacer su labor sindical. No le importa si es un fascista o comunista, por eso molesta. Simplemente recibe al trabajador, lo escucha, lo acompaña y lo defiende con la fuerza colectiva de todos sus militantes. No importa nada más. Por eso sí es molesto y la defensa de sus militantes no pasa de una declaración voluntarista que sirva para evitar críticas políticas o acumular capital simbólico.

La condena a las seis de La Suiza la sufren las seis compañeras de CNT Xixón que pusieron su vida como dique de contención de los abusos de un empresario contra una trabajadora. Son ellas las que ven su vida destruida por tejer lazos de solidaridad con sus iguales y por eso es necesario que todos y cada uno de los que creemos en la importancia de las luchas compartidas que demos todo lo que tenemos para ayudarlas y devolverles algo de lo que han perdido porque lo hicieron por todos nosotros. Nos necesitan y no podemos fallarles. La condena es disciplinante porque pena la solidaridad entre iguales. Lanza un aviso claro a quien se une para ayudar a un compañero o compañera para que se quede en casa y se meta en sus propios problemas. Destroza los vínculos colectivos.

Podemos, Sumar, IU y el PCE no pueden tener a partir de hoy otra prioridad que no sea sacar de la cárcel a los seis compañeros sindicalistas que han sido castigados por defender a una compañera frente a su patrón. Han condenado a prisión a Jara, Cristina, Héctor, Olga, Beatriz y Laura pero buscan con ello reprimir cualquier atisbo de acción colectiva y lucha sindical. No puede haber otra prioridad para los partidos de izquierdas que lograr el indulto de las seis compañeras, reformar la ley y garantizar que el sindicalismo no vuelva a ser delito. No hay mayor urgencia porque las luchas colectivas se construyen con el lema partisano de no dejar a nadie atrás. Es una línea roja, si no lo hacen nos tendrán enfrente. No hay excusas para eludir su responsabilidad y se lo vamos a recordar cada día."             (Antonio Maestre , blog, 26/06/24)

1.5.24

1º de Mayo... Legislatura de avances laborales... una agenda posible: implantar modelos de “cogestión” en las empresas siguiendo el modelo alemán, para que los sindicatos participen en los consejos de administración... Ante los retos de la digitalización, algoritmos, desarrollo de plataformas digitales y la inteligencia artificial, implantar una regulación a favor del trabajo decente. Como en la ley Rider (Ricardo Aje)

 "Cerca de seis meses tras la investidura del nuevo gobierno, son muchos los retos en materia laboral, en un entorno cada vez más hostil, en plena ola reaccionaria, militarista y austericida que se va imponiendo con el objetivo de seguir aumentando los beneficios de las grandes empresas, a costa de partidas sociales, restricciones laborales y libertades.

Además, hay que tener en cuenta para sacar adelante reformas la dependencia del voto de la derecha nacionalista vasca y catalana (que hoy componen el bloque de investidura), así como la escisión de Podemos del grupo parlamentario (con su irresponsable voto contra la reforma del subsidio del desempleo con PP y VOX). Sumar debería trabajar por los más amplios acuerdos desde el dialogo, el respeto y la colaboración con la izquierda política y social, para ampliar la fuerza de la calle y de las instituciones.

De momento, el avance más significativo ha sido el incremento de un 5 % del SMI (pasando de 1.080 € a 1.134 euros en 14 pagas), pactado con CC. OO. y UGT y con la oposición de la patronal, aunque en este caso salió adelante al lograr apoyos parlamentarios suficientes.

Empleo estable y más avances en derechos de la clase obrera

Las prioridades del Ministerio de Trabajo para esta legislatura son ambiciosas y significarían un importante avance en favor de la mayoría social trabajadora, siempre y cuando se consigan superar los obstáculos, a través de mayorías parlamentarias suficientes y/o con acuerdos entre sindicatos y una patronal abiertamente hostil.

En este complicado contexto y atravesando sucesivas crisis, pero, a la vez, con el respaldo de los datos de empleo (máximo histórico de 21 millones de trabajadores/as) gracias a las políticas que se implementaron, especialmente la reforma laboral y su reducción del trabajo temporal. Ahora, el Ministerio de Trabajo fija las siguientes prioridades:

Reducción de la jornada laboral

Esta es la medida estrella de Sumar en esta legislatura y que se incluyó, pese a las resistencias del PSOE, en el programa de gobierno. El objetivo es disminuir la jornada máxima de trabajo sin merma de salario para reducir de las 40 horas de media semanal a 38 horas y media en 2024 y hasta las 37 horas y media en 2025.

Reforma del despido

En la lógica del despido “reparativo”: aumentar la indemnización por despido improcedente, tal y como establece la Carta Social Europea. Reforzado por el fallo favorable del Comité Europeo de Derechos Sociales ante una denuncia contra España ganada por el sindicato UGT. Mayor restricción legal a los despidos para que sólo puedan ser utilizados como último recurso (endureciendo las causas del despido, estableciendo planes industriales, puestos de trabajo alternativos y planes de recolocaciones como condición acordada con los sindicatos, recuperando la autorización administrativa de los ERE). Prohibir el despido por incapacidad sobrevenida o permanente (como pide la justicia europea). Además de recuperar los salarios de tramitación.

Estatuto del Trabajo “del siglo XXI”

Otro objetivo es la reforma del Estatuto de los Trabajadores (el actual es de 1980). En este aspecto, se pretende hacer un profundo cambio en el trabajo a tiempo parcial, que en la mayoría de los casos se hace de forma impuesta y afecta a las mujeres (el 72 %). Es donde se concentra la mayor parte de la precariedad.

Mejorar la negociación colectiva y el papel de los sindicatos

Otro objetivo es avanzar en la negociación colectiva, publicando trimestralmente la información económica del Observatorio de Márgenes Empresariales por tipo de convenio colectivo y detallada por tamaño de empresa, con el fin de mejorar la negociación colectiva y hacer frente a las cláusulas de descuelgue salarial. También es imprescindible profundizar en los derechos de representación e intervención sindical para reforzar el papel de los sindicatos, que tienen que cubrir con sus limitados recursos a todos y todas las trabajadoras, a pesar de que la mayoría no están sindicalizados.

Participación de los/as trabajadores/as en las empresas

Otro aspecto es implantar modelos de “cogestión” en las empresas siguiendo el modelo alemán, para que los sindicatos participen en los consejos de administración. Esta medida es controvertida y puede ser un arma de doble filo, se debe legislar con un claro sentido de clase y con las organizaciones sindicales, puesto que puede servir tanto para fiscalizar las políticas de las empresas, darles un calado más social y dar más fuerza a los sindicatos y los trabajadores, como también puede servir para disciplinar a las organizaciones sindicales en una lógica patronal y corporativista.

Reforma de los subsidios de paro

Tras el revés de la reforma de los subsidios de desempleo por el voto en contra de Podemos con PP y VOX, aunque también fue criticada por los sindicatos por no haberla tratado con ellos, se abrirá una negociación en el marco del dialogo social y los grupos parlamentarios para dar cobertura a los trabajadores a tiempo parcial, para mantener la cotización del subsidio para mayores de 52 años, y también para que el subsidio de desempleo llegue a los trabajadores autónomos de más edad. Esta reforma está comprometida con Bruselas dentro del Plan de Recuperación para el abono del cuarto desembolso de fondos europeos.

Estatuto del becario

Para acabar con el uso fraudulento de esta figura para explotar a las personas becarias, establecer el llamado “Estatuto del becario”, en línea con el texto que se pactó en la anterior legislatura (entre Ministerio, CC. OO. y UGT) y que no salió adelante por el bloqueo del PSOE.

Algoritmos, plataformas digitales e inteligencia artificial

Ante los retos de la digitalización, algoritmos, desarrollo de plataformas digitales y la inteligencia artificial, implantar una regulación a favor del trabajo decente. Como en la ley Rider, se trata de laboralizar y sindicalizar a los falsos autónomos de las plataformas digitales y garantizar más información a los trabajadores sobre los algoritmos y sus repercusiones laborales, promoviendo la participación sindical.

Más permiso por nacimiento y retribuir el parental

Ampliar los permisos de maternidad y paternidad por nacimiento de hijo a las 20 semanas (desde las 16 actuales), con mayor flexibilidad de trabajo a tiempo parcial. También retribuir el permiso parental, ya que el actual de 8 semanas no es remunerado, por lo que incumple la directiva europea de conciliación.

Más medidas contra la discriminación salarial

Para seguir profundizando contra la discriminación salarial por sexos, aprovechar los decretos sobre los nuevos planes de igualdad y las auditorias salariales aprobados en la pasada legislatura y ampliar los derechos y garantías para asegurar la igualdad retributiva.

Modernizar la prevención de riesgos laborales

Reformar la ley de prevención de riesgos laborales para reducir la importante siniestralidad laboral, ya que en España cada día fallecen 2 trabajadores/as de media por accidentes de trabajo, así como adaptar la regulación a nuevos retos, como la digitalización y los problemas de salud mental.

Crear las condiciones necesarias para avanzar en derechos

Es un contexto hostil, con una patronal lanzando consignas ultraliberales para que sea la clase trabajadora la que transfiera de su sueldo las cotizaciones a la Seguridad Social al más puro estilo Milei. El gran capital avanza en la batalla cultural para presentarse como rebeldes “libertarianos” que atacan al Estado, cuando su cruzada es para hacer negocio con el desmantelamiento y privatización de lo público. Tratan de culpabilizar a la clase trabajadora como si su situación económica y social fuera debida a “no esforzarse”. Por todo ello, es más necesaria que nunca una fuerte alianza de la izquierda y el sindicalismo de clase.

Ante la ola reaccionaria, belicista y austericida, ante el peligro de una victoria de la derecha o de un PSOE que busca restablecer el bipartidismo, frente a un bloque de investidura con un peso determinante de la derecha vasca y catalana, la clave decisiva va a ser la fuerza y la movilización del movimiento obrero y sindical para poner las reivindicaciones sociales y laborales en el centro. Y sobre todo, ahora que se acaban los tiempos líquidos de la nueva política, es el momento de acabar con la fragmentación y las tendencias asimiladoras y cesaristas, construyendo la unidad de la izquierda en base a la organización y la militancia, con el sindicalismo y movimientos sociales, por la solidaridad internacionalista, la democracia popular y por la paz, para hacer políticas valientes y sin complejos a favor de la clase obrera y los más vulnerables."                  (Ricardo Aje, Mundo Obrero, 01/05/24)

1.4.24

En nuestro país está teniendo lugar una transformación productiva que provoca que el 63% del empleo creado sea en ocupaciones técnicas, existiendo una mejora de la productividad real por asalariado del 16,4%... Es decir, que el intervencionismo social de este Gobierno —ERTE, reforma laboral, SMI— ha funcionado contribuyendo a la manera de crear rentabilidad y demostrando que se puede salir de ciclos económicos adversos de manera justa, diferente a la que recetaba la derecha: devaluando salarios y precarizando la contratación. Este escenario inédito, unido a los buenos resultados de la excepción ibérica, marcan una dirección que merece la pena profundizar mediante políticas industriales que desplieguen en España toda la potencialidad de la transición digital y energética... No es solo una cuestión económica: la reacción es la expresión política del capitalismo financiero-inmobiliario, del rentismo y de la corrupción encarnada por contratistas y demás fauna de la recalificación y la mordida. Esta transformación productiva es una oportunidad histórica que debe ser encarada, también en el relato, devolviendo a los trabajadores una centralidad de la que sentirse orgullosos (Daniel Bernabé)

 "(...) La precariedad rara vez es noticia, quizá en titulares aislados, solo cuando el accidente o aquellas prácticas delincuenciales que lindan con el esclavismo tienen lugar. En el ámbito del entretenimiento, que es donde se crean crónicas comunes capaces de afectar a nuestras emociones, pudimos ver El jefe infiltrado, pero nunca su hipotética respuesta, El inspector de trabajo infiltrado. Más allá de la precariedad, es la propia actividad laboral la que ha desaparecido de las ficciones. Si en las décadas de los años cincuenta a los setenta, el neorrealismo italiano o el nuevo cine americano pusieron sus cámaras al servicio de los trabajadores, hoy, por cada película que refleja el conflicto de clase hay miles de youtubers diseminando una pornográfica cháchara aspiracional de culto al éxito. (...)

 esta derecha rupturista ha tenido la oportunidad de construir una narrativa donde la desigualdad es parte de la aventura de vivir y la explotación una consecuencia deseable en el que crepita nuestro ocio. Así, este nuevo populismo es capaz de unir de manera promiscua los planteamientos conservadores más apolillados con el hedonismo canalla más procaz.

No obstante, más allá de las narrativas, que son el sustrato donde la política contemporánea desarrolla su potencial de seducción, los hechos nos muestran otra realidad. El sindicato Comisiones Obreras ha presentado un informe donde se observa cómo en nuestro país está teniendo lugar una transformación productiva que provoca que el 63% del empleo creado sea en ocupaciones técnicas, existiendo una mejora de la productividad real por asalariado del 16,4%. Hay casi 21 millones de cotizantes a la Seguridad Social y desde 2018 se han creado 1,58 millones de puestos de trabajo. Es decir, que el intervencionismo social de este Gobierno —ERTE, reforma laboral, SMI— ha funcionado contribuyendo a la manera de crear rentabilidad y demostrando que se puede salir de ciclos económicos adversos de manera justa, diferente a la que recetaba la derecha: devaluando salarios y precarizando la contratación.

Este escenario inédito, unido a los buenos resultados de la excepción ibérica, marcan una dirección que merece la pena profundizar mediante políticas industriales que desplieguen en España toda la potencialidad de la transición digital y energética. Nuestro país puede convertirse en un referente en renovables que permita localizar en nuestro territorio una actividad centrada en nuevos sectores tecnológicos frente a la tradicional inercia especulativa.

 No es solo una cuestión económica: la reacción es la expresión política del capitalismo financiero-inmobiliario, del rentismo y de la corrupción encarnada por contratistas y demás fauna de la recalificación y la mordida. Esta transformación productiva es una oportunidad histórica que debe ser encarada, también en el relato, devolviendo a los trabajadores una centralidad de la que sentirse orgullosos y a las políticas que lo favorecen su merecido protagonismo."               (Daniel Bernabé, El País, 22/03/24)

27.9.23

Yolanda Díaz cualifica de "éxito" o cume de emprego de Santiago: "Non hai marcha atrás" na democracia nas empresas... denuncia que “en cuestión de horas se puede deslocalizar una empresa sin la participación democrática de los trabajadores”... Por su parte, el presidente del Comité Económico Social Europeo (CESE), Oliver Rópke, defendió que “la democracia en el trabajo no es que sea bonita, sino que tiene que ser parte del sistema y ya está” y debe ser “obligatoria”... Reiner Hoffman, miembro del CESE, de que la democracia está “en riesgo” en Europa y en otros lugares del mundo y sentenció que “la democracia en el trabajo puede contribuir a estabilizar la democracia política”... el director de Asuntos Sociales de la patronal Business Europe, Maxime Cerutti, comentó que un estudio reciente apunta que en torno al 70% de los directivos aseguran que la democracia en el trabajo es algo positivo, aunque precisó que es importante salvaguardar la “competitividad industrial”

 "La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social en funciones, Yolanda Díaz, destacó este viernes la necesidad de avanzar hacia una mayor democracia en el mundo laboral y denunció que “en cuestión de horas se puede deslocalizar una empresa sin la participación democrática de los trabajadores”.

Díaz se expresó en estos términos en la apertura de la cumbre ‘El futuro del trabajo y el diálogo social’, que se celebra en Santiago de Compostela en el marco de la presidencia española de la Unión Europea, con la participación de los ministros de Empleo de la UE.

 “Los fondos de inversión, en cuestión de horas , entran y salen por la misma puerta de una empresa y es absolutamente ajeno que las personas trabajadoras, que hacen posible la vida de las empresas, no puedan decir nada”, lamentó Díaz, quien criticó que se pueda aprobar una deslocalización “en cuestión de horas” sin la “participación democrática” de los empleados.

Díaz expresó esta idea en consonancia con su postura crítica, por ejemplo, cuando Ferrovial decidió trasladar su sede social a Países Bajos o con el hecho de que la primera teleco de Arabia Saudí, STC, anunciara la adquisición del 9,9% de Telefónica. “Esta es una de las grandes desafecciones que tiene la empresa y el trabajo actual”, manifestó.

En este contexto, la titular de Trabajo apuntó que se deben “cambiar los derechos de información” de los empleados y avanzar “en el sentido de que si estos derechos de información no se cumplen” debe haber “alguna consecuencia de sanción”, puesto que, “de lo contrario” no van a servir “para nada” las modificaciones que se implementen.

Al respecto, Díaz puso como ejemplo de democracia en el trabajo a la economía social y señaló que demuestra que “no se pone en riesgo la competitividad por las diferentes formas de cogestión”. De hecho, sostuvo que este tipo de empresas son las que generan “más estabilidad en el empleo” y las que “despiden menos” en situaciones de crisis.

NO ES QUE SEA BONITA

Por su parte, el presidente del Comité Económico Social Europeo (CESE), Oliver Rópke, defendió que “la democracia en el trabajo no es que sea bonita, sino que tiene que ser parte del sistema y ya está” y debe ser “obligatoria”.

En consonancia, indicó que debe haber “normas vinculantes” y explicó que si la representación “responsable” de los trabajadores participa en la toma de decisiones “todo va mejor”. También destacó que es clave que los empleados puedan “hacer oír su voz” y remarcó que ello no afecta a la competitividad ni a la productividad de las compañías.

 Esta tesis fue reforzada por Reiner Hoffman, miembro del CESE y moderador de la mesa, quien avisó de que la democracia está “en riesgo” en Europa y en otros lugares del mundo y sentenció que “la democracia en el trabajo puede contribuir a estabilizar la democracia política”.

Por último, el director de Asuntos Sociales de la patronal Business Europe, Maxime Cerutti, comentó que un estudio reciente apunta que en torno al 70% de los directivos aseguran que la democracia en el trabajo es algo positivo, aunque precisó que es importante salvaguardar la “competitividad industrial”.            (La Vanguadia, Servimedia, 22/09/23)

 

"Díaz ha convocado a expertos, autoridades europeas, interlocutores sociales de la UE y miembros de organizaciones internacionales para plantear y estudiar propuestas que mejoren la vida de las personas trabajadoras.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social en funciones, Yolanda Díaz, ha instado a la Unión Europea a avanzar en la democracia en el trabajo, a crear un marco legal para regular la incidencia de los algoritmos y la inteligencia artificial en el mundo laboral, así como a incluir la negociación colectiva verde.

La ministra ha hecho estas declaraciones en Santiago de Compostela, donde ha convocado, en el marco de la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, un encuentro internacional para analizar 'El futuro del trabajo y el diálogo social'. Esta cita ha reunido a más de un centenar de personas entre autoridades europeas, interlocutores sociales del continente, organizaciones internacionales y expertos.

"La Unión Europea, estoy convencida, puede y debe ser un referente global en derechos humanos, climáticos, laborales y sociales", ha asegurado al cierre del encuentro la ministra, que ha reclamado una Unión que sea "modelo de derechos feministas y laborales, que impulse un nuevo paradigma de justicia social y de género".

Democratización en el trabajo

En su primera intervención de la jornada, la ministra ha abogado por ampliar la democracia en el trabajo, siguiendo experiencias exitosas que ya conocen algunas naciones europeas como Alemania o Suecia, entre otros. "Cuando las personas tienen la posibilidad de participar en las decisiones que les afectan, mejoran la productividad, la innovación y la organización del trabajo, así como el bienestar y las condiciones de trabajo", ha argumentado la vicepresidenta.

El comisario de Empleo y Derechos Sociales, Nicolas Schmit, ha manifestado su apoyo a esta propuesta española, abogando por que sea asumida por la Comisión.

Díaz ha planteado actualizar la Directiva sobre la información y la consulta a los trabajadores en la UE y la Directiva sobre los comités de empresa europeos para las empresas transnacionales, que se remontan a hace 20 años. El mundo del trabajo ha cambiado mucho desde entonces y, en su opinión, conviene abrir los consejos de administración a las personas trabajadores no por ideología, sino por la eficiencia económica y social de la medida. A favor de dar este paso, ha recordado la vicepresidenta, se ha manifestado el Consejo Económico y Social Europeo (CESE).

"Si nos tomamos en serio el desafío de democratizar Europa, debemos comenzar por que las personas trabajadoras europeas adquieran el derecho a participar de las decisiones que afectan a su día a día", ha insistido la ministra, quien ha avanzado que espera que en Consejo de Empleo y Política Social (EPSCO) se aprueben unas conclusiones para impulsar la democratización del trabajo y la negociación colectiva verde en los 28 países de la Unión.

Negociación colectiva verde

Otro de los debates de la jornada se ha centrado en cómo involucrar a los agentes sociales a la hora de abordar soluciones y políticas medioambientales que tienen una incidencia en el mundo laboral.

Siguiendo la Recomendación del Consejo de junio de 2022, que reconoce el potencial de la negociación colectiva, se analizará cómo la participación de las empresas y los sindicatos puede contribuir de manera eficaz a desarrollar propuestas con impacto positivo en el medio ambiente.

Para la vicepresidenta el mundo laboral y el medio ambiente no pueden ser realidades que se enfrenten entre sí. Es por ello que el diálogo social emerge como la llave para consensuar políticas que sean beneficiosas tanto para las personas trabajadoras como para el medio ambiente. Una muestra de ello es la adaptación de la legislación laboral y de prevención de riesgos laborales al cambio climático como ha ocurrido en España, donde se han prohibido actividades profesionales cuando la Agencia Estatal de Meteorología decrete la alerta roja o naranja.

La adopción de medidas relacionadas, por ejemplo, con la movilidad en las ciudades para desplazarse al lugar de trabajo, así como la eficiencia energética, por ejemplo, son asuntos en los que se precisa un enfoque medioambiental.

En ese sentido, la negociación colectiva verde adquiere relevancia y resulta clave como un instrumento dinámico que favorece la adaptación de la realidad de las empresas y del trabajo a los retos que plantea la transición verde. "Las empresas y los sindicatos, a todos los niveles, son los mejor posicionados para que la transición ecológica se haga de forma justa e inclusiva", ha explicado la ministra.

Inteligencia Artificial, algoritmos y trabajo

El tercer debate de la jornada se ha fijado en las consecuencias de la acelerada incursión de la inteligencia artificial y los algoritmos en el mundo del trabajo, en concreto cómo todos esos procesos de toma de decisiones afectan al desempeño laboral de millones de personas y en cómo se puede reforzar el control humano sobre ellos.

Los expertos han coincidido en reclamar un marco regulatorio para evitar que el sesgo algorítmico y la falta de transparencia que existe en los sistemas automatizados que amenazan los derechos de las personas trabajadoras.

"El uso de la inteligencia artificial y de los algoritmos en el mundo del trabajo debe respetar los derechos individuales y colectivos de las personas trabajadoras y someterse al control humano, de forma que la digitalización se ponga al servicio de las personas", ha asegurado la vicepresidenta, quien ha adelantado que en octubre firmará en octubre con Estados Unidos una declaración conjunta sobre el sesgo algorítmico en el mundo del trabajo en la que se hace un llamamiento a colaborar con los interlocutores sociales para brindar a las personas una mejor protección.

"Está en nuestras manos transformar el proyecto europeo, imaginar y construir vías alternativas y caminos diferentes que avancen hacia la Europa social", ha concluido Díaz."                (La Moncloa, 22/09/23)

26.9.23

Mariana Mazzucato: Qué enseña la huelga de los trabajadores del automóvil americano, respecto del cambio climático... la huelga resalta la necesidad de alinear la acción climática, el crecimiento económico y los derechos de los trabajadores... UAW dejó en claro que no se opone a la transición a una economía descarbonizada, pero insiste en que el cambio debe incluir la creación o preservación de empleos de calidad. De esto se desprende que si la «transición verde» no produce justicia laboral y económica plena, no tendrá suficiente apoyo político y fracasará al empezar... Y no nos engañemos: sólo el Estado tiene la capacidad de impulsar esta transformación económica y asegurar que mejore las vidas de los trabajadores... el Estado puede y debe hacer más en el sentido de fijar una dirección general para la inversión, la innovación y el crecimiento. Estableciendo objetivos o «misiones» audaces en materia climática, con metas ambiciosas y medibles, el Estado puede movilizar la inversión pública y privada y alentar la innovación multisectorial... Pero para que esta estrategia tenga efectos dentro del horizonte temporal fijado por los científicos, se necesitará un sentido de urgencia y atención focalizada propio de una movilización de tiempos de guerra... Cuando en los piquetes de UAW en Toledo (Ohio) se corea «sin justicia no hay jeeps», las autoridades deben reconocer que hay allí un subtexto crucial: «sin justicia, no hay transición». Para impulsar la innovación con la escala y rapidez necesarias para evitar una catástrofe climática, los gobiernos deben instituir un nuevo contrato social con las empresas y la mano de obra

 "La primerísima huelga del sindicato United Auto Workers contra las «tres grandes» (General Motors, Ford y Stellantis, propietaria de Chrysler) resalta la necesidad de alinear la acción climática, el crecimiento económico y los derechos de los trabajadores. Las políticas públicas tendientes a aumentar la producción de vehículos eléctricos y sus ventas pueden movilizar la innovación y la inversión del sector privado en modos que beneficien a los trabajadores. Pero para hacer realidad ese potencial hay que reconsiderar el papel del Estado y de los trabajadores como impulsores de cambios económicos positivos a gran escala

UAW dejó en claro que no se opone a la transición a una economía descarbonizada, pero insiste en que el cambio debe incluir la creación o preservación de empleos de calidad. De esto se desprende que si la «transición verde» no produce justicia laboral y económica plena, no tendrá suficiente apoyo político y fracasará al empezar. 

Y no nos engañemos: sólo el Estado tiene la capacidad de impulsar esta transformación económica y asegurar que mejore las vidas de los trabajadores. He aquí lo que debe hacer. 

En primer lugar, el Estado puede y debe hacer más en el sentido de fijar una dirección general para la inversión, la innovación y el crecimiento. Estableciendo objetivos o «misiones» audaces en materia climática, con metas ambiciosas y medibles, el Estado puede movilizar la inversión pública y privada y alentar la innovación multisectorial. 

Por su naturaleza, misiones relacionadas con el clima, por ejemplo el abandono del motor de combustión interna, la descarbonización de la red eléctrica y la reducción del consumo de material en la industria del acero (como ha hecho Alemania), colaborarán en la lucha contra el cambio climático y crearán enormes oportunidades para aquellas empresas que estén alineadas con esos mismos objetivos. 

Pero para que esta estrategia tenga efectos dentro del horizonte temporal fijado por los científicos, se necesitará un sentido de urgencia y atención focalizada propio de una movilización de tiempos de guerra. Ocasiones como esta suelen alentar la innovación y facilitar la inversión privada a gran escala. De hecho, en momentos clave de la historia, han fomentado una mayor apreciación de los esfuerzos de la clase trabajadora. 

Un ejemplo patente es el papel que tuvo durante la Segunda Guerra Mundial Walter Reuther, de UAW (el mismo sindicato que hoy está en huelga). Además de aborrecer el fascismo, Reuther vio en aquel momento una oportunidad para los trabajadores. En 1940, bajo su liderazgo, UAW exigió, con éxito, que las automotrices estadounidenses aceleraran la conversión al modo de producción de tiempos de guerra respecto de los plazos que proponían las gerencias. Sin esta posición proactiva del sindicato, es probable que la movilización bélica de los Estados Unidos hubiera demorado mucho más, o incluso fracasado.

En segundo lugar, los gobiernos pueden poner como condición para el acceso a financiación pública que las empresas receptoras implementen políticas laborales justas, limiten la recompra de acciones, pongan sus operaciones en línea con los objetivos climáticos y reinviertan ganancias en los trabajadores y en investigación y desarrollo. 

Uno de los modos de hacerlo es resignificar los programas de subsidios ya existentes, usándolos para incentivar a la industria automotriz y a sectores relacionados a llevar adelante una transformación compatible con una transición verde justa. La fijación de condiciones para la recepción de subvenciones públicas, la compra de títulos de deuda o acciones, el otorgamiento de beneficios fiscales y otros incentivos son poderosos recursos para maximizar la creación de valor público. 

Por ejemplo, la Ley de CHIPS y Ciencia y la Ley de Reducción de la Inflación en los Estados Unidos incluyen algunas cláusulas que limitan la recompra de acciones y fijan requisitos en relación con la distribución de ganancias, las condiciones laborales, los salarios y la provisión de capacitación y contratos de aprendizaje a los trabajadores. Pero aunque estas medidas son importantes, la estrategia industrial de los Estados Unidos todavía no garantiza un poder económico suficiente para los trabajadores. Hacerlo es esencial para generar el nivel de apoyo amplio que demanda la transición a una economía descarbonizada. 

Finalmente, los gobiernos deben abandonar el hábito de delegar tareas a consultoras, y en vez de eso invertir en la creación de capacidades propias. De lo contrario, no podrán exhibir el liderazgo necesario para alinear los objetivos de crecimiento, climáticos y laborales. Volviendo al ejemplo de los Estados Unidos, las últimas leyes de política industrial reflejan una comprensión de la cuestión, pero sus disposiciones en materia laboral son bastante desparejas. Las falencias son particularmente evidentes en el sector automotriz. Durante la pandemia de COVID‑19 a los trabajadores se los consideró «esenciales» y se les pidió trabajar en entornos de alto riesgo, pero no han tenido una participación justa en las ganancias corporativas de las automotrices, a pesar del importante nivel de apoyo estatal que recibió la industria después de la crisis financiera de 2008. 

 Ahora estas falencias en la protección de los trabajadores son una amenaza contra la viabilidad política de la transición verde en su totalidad. Hace unos meses, el presidente de UAW, Shawn Fain, expresó temor a que la desatención a los derechos de los trabajadores de la línea de producción en el proceso de adopción del vehículo eléctrico lleve a que los fondos públicos movilizados por la administración Biden terminen subsidiando la destrucción de la clase media trabajadora de la industria automotriz. 

¿De qué manera? Basta ir a un lugar como Lordstown (Ohio) para hallar que las plantas de ensamblado de la General Motors, que emplean a trabajadores sindicalizados, pagan 32 dólares por hora, mientras que las nuevas fábricas de baterías (que en parte son propiedad de la misma empresa) parten de un salario inicial de sólo 16,50 dólares por hora. No extraña que UAW haya organizado una exitosa campaña de sindicalización allí. 

Para que la lucha contra el cambio climático sea eficaz es necesario que los gobiernos fijen un rumbo claro para el crecimiento, con una economía sostenible e inclusiva como objetivo final. La financiación pública y las alianzas con empresas tienen que estructurarse de modo tal de compartir mejor las recompensas de la transición con los trabajadores y la ciudadanía, y no sólo los riesgos. 

Lo que proponemos no es muy distinto de lo que se han planteado como objetivo dirigentes políticos como el presidente de los Estados Unidos Joe Biden y el canciller alemán Olaf Scholz

Pero aún tienen que hacer más. Cuando en los piquetes de UAW en Toledo (Ohio) se corea «sin justicia no hay jeeps», las autoridades deben reconocer que hay allí un subtexto crucial: «sin justicia, no hay transición». Para impulsar la innovación con la escala y rapidez necesarias para evitar una catástrofe climática, los gobiernos deben instituir un nuevo contrato social con las empresas y la mano de obra. Mientras la creación de empleo de calidad y los derechos de los trabajadores se consideren agregados opcionales en la lucha contra el cambio climático, la batalla estará perdida de antemano. "                   

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25.8.23

Y si cesaran a Luis Rubiales (porque no ha dimitido)… Pocas veces hemos visto reacción tan unánime frente a una acción abuso de poder como esta... Sí, un beso. Sí, para celebrarlo. Sí, el presidente de la Federación –el jefe– a una de sus jugadoras –trabajadoras–. Parece difícil oponer resistencia en ese marco. «No me ha gustado. Pero, ¿qué hago?», se quejaba la futbolista poco después... Se me ocurre pensar ahora en las secretarias con salarios mínimos, en las cajeras de supermercados, en las madres de cuyo sueldo depende la comida de sus hijos, en trabajadoras varias, vamos, ¿cómo pedirles que se opongan y denuncien? Difícil, así que no sorprende que acaben «consintiendo»... A Rubiales, la sociedad española ya lo ha cesado (Carmen Domingo)

 "El título que encabeza esta columna es un deseo, no una realidad, al menos en el momento en que la estoy escribiendo –jueves 23 de agosto–, aunque el sentido común debería hacer pensar que acabará haciéndolo. Pocas veces hemos visto reacción tan unánime frente a una acción abuso de poder como esta, actitud intolerable, claro está.

Pero vayamos por partes.

 El pasado domingo 20 de agosto tuvo lugar la final del Mundial de Fútbol Femenino en Sidney y ganó el equipo español. El partido, la verdad, fue de lo más emocionante. Hasta aquí todo risas y vítores. Todo celebraciones y aplausos. Todo repeticiones –casi en bucle– del gol de Olga Carmona.

Pero como si de una maldición se tratara, siempre hay algo que impide que se celebren los triunfos del deporte femenino, algo tenía que venir a empañar la fiesta y casi opacar al magnífico espectáculo que dieron las chicas. Tras el partido, durante la entrega de medallas, el presidente de la Federación Española de Fútbol Luis Rubiales tuvo a bien darle un beso en la boca a Jenni Hermoso, una de las goleadoras.  Sí, un beso. Sí, para celebrarlo. Sí, el presidente de la Federación –el jefe– a una de sus jugadoras –trabajadoras–. Parece difícil oponer resistencia en ese marco. «No me ha gustado. Pero, ¿qué hago?», se quejaba la futbolista poco después.

 Es tremendo pensar cómo, incluso después del empoderamiento femenino de lograr una copa del mundo, ellas siguen estando a merced de un macarra baboso que te fuerza a un beso delante de todo el mundo.

Se me ocurre pensar ahora en las secretarias con salarios mínimos, en las cajeras de supermercados, en las madres de cuyo sueldo depende la comida de sus hijos, en trabajadoras varias, vamos, ¿cómo pedirles que se opongan y denuncien? Difícil, así que no sorprende que acaben «consintiendo».

A lo que iba, Rubiales.

Poco tardó en crearse una petición en Change pidiendo su dimisión –todos sabemos que la plataforma no sirve para nada más que para que se queden con tus datos, pero es muestra de movilización popular–; tampoco tardaron en llegar las quejas de Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Cuca Gamarra, los sindicatos, la Asociación de Futbolistas Españoles… Al final parece que fue Iceta, o al menos desde su ministerio, desde donde le pidieron una rectificación pública a Rubiales. Y hasta Sánchez pareció indicarle el camino de la dimisión: «debe seguir dando pasos».

«Tengo que disculparme, no queda otra, ¿no?», dijo Rubiales en el vídeo que se grabó en Doha, donde hacían escala desde Sidney camino a España. No hace falta leer entre líneas para entender que ese arranque es una muestra evidente falta de convencimiento de que lo que había hecho estaba mal y podía ser constitutivo de delito –el abogado Pérez-Royo pedía la intervención de la fiscalía–.  Y añadió “«ocurrió sin mala fe por ambas partes», ya está, ya ha colado a Jenni como si esta hubiera participado de su delito.

Por su parte, Jenni, la jugadora agredida, al principio se limitó a decir que no le gustó, pero ni quiso hacer más declaraciones ni condenarlo, ni pedir cuentas, claro está –corren por ahí unas declaraciones suyas que ofreció el gabinete de comunicación de la federación que, vaya, son falsas–. Fue ayer cuando, de la mano de FUTPRO, el sindicato de jugadoras, y de su agencia de comunicación, hizo un llamado al Consejo Superior de Deportes para que «apoyen y promueva activamente la prevención e intervención ante el acoso o abuso sexual, el machismo y el sexismo».

Está claro que en nuestro país queda mucho que andar en materia de igualdad y respeto, y no podemos permitir que un hombre sobe a una mujer sin consentimiento, ni deseo, no pase nada y el mundo siga como si nada. Una sociedad que no penaliza estas acciones, es una sociedad fallida. Si no dimite, que no parece que vaya a hacerlo, que lo cesen. Porque la sociedad española ya lo ha cesado."                     (Carmen Domingo , Ethic, 24/08/23)

 

"El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, se ha negado a dimitir por su comportamiento en la ceremonia de entrega de medallas del mundial. 

“No voy a dimitir, no voy a dimitir, no voy a dimitir” ha expresado repetidamente tras cargar contra la prensa, el feminismo y seguir insistiendo en que el beso a la fuerza a la jugadora Jennifer Hermoso fue consentido. 

Pese a que Rubiales ha planteado la reunión como un refrendo, los aplausos en la sala cuando ha hecho el anuncio del día han sido tímidos. Las informaciones publicadas en las últimas horas aseguran que, si no dimite, Rubiales será cesado a través del Consejo Superior de Deportes. (...)

El todavía presidente de la Federación ha hecho, al contrario, un alegato sobre su gestión y un ataque frontal contra “el falso feminismo”, responsable de la situación que vive. “Como español tenemos que hacer una reflexión de hacia dónde vamos”, ha declarado.

Rubiales se ha presentado como víctima de una conjura. Ha anunciado acciones legales contra Yolanda Díaz, Irene Montero, Ione Belarra y Pablo Echenique por sus acusaciones de agresión sexual por el beso a Hermoso en la entrega de trofeos.

Ha habido más, Rubiales considera que todo se debe a una gran conspiración puesta en marcha por el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, que se suma a las acusaciones de corrupción que pesan sobre él y que todavía están pendientes en los juzgados. Rubiales ha atacado a la prensa, que rinde “pleitesía” a Tebas o al “falso feminismo que es una gran lacra en este país”.

En ese momento, la reunión se ha interrumpido por los aplausos de los asistentes. Los aplausos se han repetido cuando, dirigiéndose a sus tres hijas, que estaban en la sala, les ha dicho que ellas son feministas “de verdad: no el falso feminismo que hay por ahí”.

Como contraataque, el presidente de la RFEF ha defendido que España será sede del Campeonato del Mundo masculino de 2030 (y que trabajará para ello) y ha anunciado un nuevo sueldo, de medio millón de euros para el seleccionador femenino, Jorge Vilda, también señalado, y un ascenso a la segunda entrenadora."                    (El Salto, 25/08/23)

22.8.23

No las merecemos... Mapi León, Sandra Paños, Laia Alexandri, Patri Guijarro, Claudia Pina, Lola Gallardo, Ainhoa Moraza, Nerea Eizagirre y Amaiur Sarriegi no están en este Mundial. Se mantuvieron firmes y se han sacrificado por defender su dignidad. Honor también para ellas... Era el 2019, las jugadoras se pusieron en huelga para exigir un convenio profesional. Pedían salario mínimo de 16.000€, que las siguieran pagando si se lesionaban y baja por maternidad. La patronal dijo que el fútbol femenino no era rentable... las futbolistas paralizaron con una huelga el fútbol femenino. Lograron un convenio colectivo con salario mínimo de 16.000€, poder quedarse embarazadas sin que las echaran, tener derecho a vacaciones, paro y prestación en caso de lesión... 4 años después son campeonas del mundo... que la Federación filtrase que se había ganado a las jugadoras rebeldes a base de permitirles caprichitos, ya entra de lleno en lo patético... Más de una evidencia y algunos hechos permitirían discutir legítimamente si se ha jugado esta final a pesar del seleccionador... si se ha jugado y ganado, ha sido por méritos de las jugadoras... no porque un hombre, muy incomprendido por ellas mismas, las haya guiado hasta ser “campeones del mundo”... debería caérsenos la cara de vergüenza a todos

PabloMM @pablom_m

En 2019, las jugadoras se pusieron en huelga para exigir un convenio profesional. Pedían salario mínimo de 16.000€, que las siguieran pagando si se lesionaban y baja por maternidad. La patronal dijo que el fútbol femenino no era rentable. 4 años después son campeonas del mundo.

2:05 p. m. · 20 ago. 2023 1 M Reproducciones

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Fonsi Loaiza @FonsiLoaiza

En 2019 las futbolistas paralizaron con una huelga el fútbol femenino. Lograron un convenio colectivo con salario mínimo de 16.000€, poder quedarse embarazadas sin que las echaran, tener derecho a vacaciones, paro y prestación en caso de lesión. Hoy son las campeonas del mundo.

Mapi León, Sandra Paños, Laia Alexandri, Patri Guijarro, Claudia Pina, Lola Gallardo, Ainhoa Moraza, Nerea Eizagirre y Amaiur Sarriegi no están en este Mundial. Se mantuvieron firmes y se han sacrificado por defender su dignidad. Honor también para ellas.

2:23 p. m. · 20 ago. 2023 494,8 mil Reproducciones
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 "No las merecemos

La víspera de la final del Mundial las portadas de la prensa deportiva eran para el seleccionador Jorge Vilda. Ni llegando a la final, al parecer, se habían ganado una visibilidad propia las jugadoras. Siempre tenemos que encontrar un hombre por medio, que explique y dé sentido al éxito de las mujeres.

La víspera de la final del Mundial de fútbol las portadas de la prensa deportiva eran para el seleccionador Jorge Vilda, que tendrá sus méritos, nadie lo niega; pero ni era el protagonista, ni era el momento. Que además utilizase esa visibilidad para reivindicarse como una especie de víctima en silencio ante una conjura universal de la peor ralea, o que la Federación filtrase que se había ganado a las jugadoras rebeldes a base de permitirles caprichitos, ya entra de lleno en lo patético.

Más de una evidencia y algunos hechos permitirían, incluso, discutir legítimamente si se ha jugado esta final a pesar del seleccionador. Pero no merece la pena ni entrar a ese debate. Lo único cierto e incontrovertible es que, si se ha jugado y ganado, ha sido por méritos de las jugadoras que no estaban en las portadas; lo mismo que la medalla de oro de María Pérez en los 20 kilómetros marcha del mundial de atletismo.

Ni llegando a la final, al parecer, se habían ganado una visibilidad propia e incuestionable las jugadoras de la selección. Siempre tenemos que encontrar un hombre por medio, que explique y dé sentido al éxito y al triunfo de las mujeres, para que el orden natural de las cosas y el equilibrio del mundo se restablezcan. Cada cosa en su sitio. Las chicas bien, pero porque un hombre sabio, paciente, tenaz y muy incomprendido por ellas misma las ha guiado, con conocimiento y lucidez, hasta ser “los mejores del mundo” y “campeones del mundo”. El lenguaje siempre ha sido todo menos neutro.

 Horas antes del partido, Irene Paredes, la imperial central del Barça y de la selección, recordaba cómo, a lo largo de su carrera, siempre se las ha hecho sentir que el fútbol no era su lugar, que no debían estar allí y solo podían practicarlo cuando los chicos no necesitaban el campo. Las televisiones no querían retransmitir el Mundial hasta que se lo pusieron a precio de saldo. El fútbol femenino tiene convenio colectivo desde hace apenas dos años. La mayor parte de lo firmado, o no se cumple, o aún está a medio cumplir. Las niñas y chicas que juegan como aficionadas saben bien a qué se refiere Irene Paredes pues lo sufren a diario. Haber ganado esta final supone un premio económico cuatro veces inferior al que se ha otorgado en el mundial masculino; pero no se quejen, que hace cuatro años era doce veces menos.

El triunfo de las futbolistas españolas ha sido tan incontestable, antes incluso de ser campeonas, que a la Reina Leticia no le ha quedado más remedio que ir a Sidney, la misma reina que lleva despreciando con su ausencia —igual que el rey— las ultimas cuatro finales de la Copa que lleva su título. En la última final de la Supercopa de fútbol las medallas se les entregaron a las jugadoras de tapadillo, casi como si les estuvieran pasando droga. Se las tuvieron que poner ellas mismas. Únicamente su elegancia y alegría al recibirlas salvó la indignidad de un momento que la Federación, sin inmutarse, imputó al protocolo y sostuvo era idéntico al de la final masculina.

A todos quienes han corrido en socorro de las vencedoras para hacerse la foto debería caérseles la cara de vergüenza. Cada vez que sale un hombre a explicarnos lo mucho que han avanzado y mejorado las mujeres en España, las grandes cosas que están logrando con todos los progresos que están disfrutado, debería caérsenos la cara de vergüenza a todos."                 (Antón Losada, eldiario.es, 20/08/23)

14.6.23

Todo indica que para los trabajadores comienza una fase de recuperación de poder adquisitivo... los salarios suben por encima del 3% por primera vez en 15 años... Los salarios han comenzado a recuperar poder adquisitivo y a crecer a mayor ritmo que el coste de la vida, aunque a la capacidad de compra de los trabajadores le queda mucho trecho por recobrar después de haber perdido en dos años el equivalente a entre una y dos nóminas

 "Los salarios han comenzado a recuperar poder adquisitivo y a crecer a mayor ritmo que el coste de la vida, aunque a la capacidad de compra de los trabajadores le queda mucho trecho por recobrar después de haber perdido en dos años el equivalente a entre una y dos nóminas

 Entre enero y mayo, los salarios de los 8,01 millones de trabajadores cuyos convenios colectivos se han renovado han registrado una subida media del 3,26%, un dato que marca dos hitos: los aumentos pactados en la negociación colectiva llevaban quince años, desde 2008, sin superar el 3%; y más de dos años, desde 2020, creciendo menos que la inflación, cuyo índice interanual cayó este martes al 3,2%.

 Esa recuperación del poder adquisitivo de los salarios tiene una relación directa con el ANC (Acuerdo de Negociación Colectiva) que los sindicatos UGT y CCOO y las patronales CEOE y Cepyme cerraron hace unas semanas, y que contempla subidas del 4% para este año y sendas del 3% para los dos siguientes además de recuperar las cláusulas de salvaguarda.

 "Es un efecto del ANC", explica Carlos Martín Urriza, director del Gabinete Económico de CCOO y profesor de la Universidad de Alcalá, quien anota que "los 1.700 convenios, de 5.000, que están abiertos este año pueden cerrarse con criterios en concordancia con ese acuerdo".

El pacto entre patronales y sindicatos, efectivamente, ha desatascado la negociación colectiva con la renovación de 2.513 convenios que afectan a 8,01 millones de trabajadores en cinco meses, según los datos del Ministerio de Trabajo. El año pasado, la negociación colectiva avanzó mucho más despacio, hasta el punto, por ejemplo, que para alcanzar una cifra similar a la de ahora de convenios firmados hubo que esperar hasta después del verano; y el 2021, en plena escalada de pérdida de poder adquisitivo por el aumento de los márgenes empresariales, solo se alcanzó apenas dos meses antes de acabar el año.

Dos de cada tres acuerdos cerrados (1.832, 72,9%) tienen como marco la empresa, aunque presentan mayor ámbito de influencia los sectoriales, con efectos sobre 7,54 millones de trabajadores que suponen el 94,1% del total de los que disponen de normas renovadas.

 Pese a la mejora, las subidas salariales por encima del 3% no son generalizadas: 6,7 millones de trabajadores (46%) están pendientes de que sus convenios se revisen o, en muchos casos, de que sean redactados por vez primera, mientras que 4,87 (33%) han tenido mejoras inferiores a esa cota, a la que sí han accedido los 3,13 restantes. (...)

Se recupera la cláusula de salvaguarda

"La negociación colectiva tiene mucha inercia, y eso hace prever que la aplicación de esos criterios se va a seguir extendiendo", señala Martín Urriza, quien califica de "modelo responsable y lógico de negociación" la recuperación de la cláusula de salvaguarda, que había ido quedando postergada con la devaluación salarial consecuencia de la reforma laboral de 2012.

¿En qué consiste la cláusula de salvaguarda en la negociación colectiva? Básicamente, en incluir mecanismos que permitan mejorar los salarios en función de los aumentos de productividad de las empresas que los contratan cuando estos tienen lugar. "Se trata de preservar el poder de compra y la mejora de la productividad del sector, o de la empresa", añade Martín Urriza.

En este sentido, el último Boletín del Observatorio de la Negociación Colectiva destaca cómo, aunque la escala de aumentos salariales acordada es fija para cada año, "se introducen matices de posible adaptación a sectores, territorios y empresas, incluyendo la conveniencia de establecer mecanismos objetivos de salario variable en función de resultados y productividad, así como de fórmulas de salario flexible".

"Se trata de un acuerdo que va mucho más allá de ser un mero pacto de rentas salariales", añade, para operar como "un programa completo de los deberes que asumen las organizaciones de afrontar el conjunto de desafíos a los que se enfrenta la negociación colectiva para hacer frente a las múltiples transformaciones que se están experimentando en las empresas y en los sectores productivos".

“El crecimiento debería reflejarse en los salarios”

En ese escenario, y a expensas de que "hechos sobrevenidos inesperados obliguen a cambiar el rumbo de las prioridades", como apunta el boletín, todo indica que para los trabajadores comienza una fase de recuperación de poder adquisitivo.

"Esperamos que va a haber una ganancia de poder adquisitivo para los trabajadores cuyos convenios se renueven con los criterios del ANC", destaca Martín Urriza, ya que todas las previsiones apuntan a que la media anual del IPC (el promedio de las interanuales mensuales) se quedará por debajo del 4% que ese acuerdo contempla como subida para este año. (...)"        (Eduardo Bayona, Público, 13/06/23)

26.12.22

Victoria para las dependientas de Inditex: subida salarial de 382 euros tras más de un mes de movilizaciones

"El 6 de noviembre las dependientas de Inditex en A Coruña no aguantaron más. Salieron a la calle a reclamar una subida salarial tras varios años —con pandemia de por medio— sin ninguna mejora. Los sindicatos CC OO y UGT firmaron una subida de 120 euros en Madrid sin contar con la opinión de las trabajadoras; a ellas no les valía y continuaron las manifestaciones. Este viernes lo han conseguido. Las movilizaciones y la organización entre ellas han conseguido un acuerdo con la multinacional para una mejora salarial de 382 euros al mes.

Se trata de una subida progresiva en dos años. Este mes cobrarán la nómina que recibían antes de las movilizaciones: 1.080 euros mensuales de salario base, a los que, a partir de enero de 2023, sumarán 322 euros y progresivamente aumentará hasta los 382 conseguidos en esta negociación. Según detalla la CIG, el sindicato mayoritario en Galicia y el que ha apoyado todas sus reivindicaciones, el incremento anual supone una subida de 4.800 euros brutos, un 25% del salario. “Es una victoria positiva. Hemos demostrado que saliendo a la calles, organizándonos y estando unidas logramos avances”, valora Carmiña Naveiro, presidenta del comité de trabajadoras provincial de A Coruña y dependienta en Santiago, en declaraciones a El Salto que, pese a demandar 440 euros de subida, lo califica como “un acuerdo histórico”.Como avanzó El Salto, las dependientas tenían previstas huelgas y movilizaciones para el día 23 y el 7 de enero, coincidiendo con el periodo de rebajas y valorando la posibilidad de la huelga indefinida. Con el acuerdo, han desconvocado las manifestaciones. “Inditex subía los precios de la ropa y anuncia beneficios récord, pero no subía nuestros sueldos”, destaca Naveiro.

El acuerdo fluctuó a través de la mesa de negociación del convenio provincial de A Coruña a través de un plus de compensación exclusivo para las dependientas del grupo Inditex. El nuevo acuerdo se firmó con CIG, UGT y CC OO. Las trabajadoras lo validaron en su asamblea. “Que Inditex no se sentase a negociar con nosotras es un indicativo de que no nos tratan en serio como personas adultas”, critica por su parte Lucía Domínguez, dependienta de Stradivarius en A Coruña.

Las dependientas se muestran críticas con UGT y CC OO. Si bien la Unión General de Trabajadores acabó uniéndose a las movilizaciones, desde Comisiones siempre fueron críticos con estas. “Están conduciendo a la plantilla a un callejón sin salida” o “son unas irresponsables”, fueron algunas de las valoraciones de CC OO durante estos meses. “Ahora vienen a colgarse medallas de los hitos de las trabajadoras poniendo su firma. Debería darles vergüenza”, opina Naveiro por su parte.
La lucha sigue

Las dependientas de Inditex avisan de que su lucha no ha acabado, sino que supone “un punto y seguido” para exigir las ayudas sociales y mejoras laborales que sí gozan en sectores como el de logística. Denuncian también que desde que Marta Ortega es presidenta de la multinacional gallega el departamento de Recursos Humanos ha sido endurecido. Tener que justificar ir al servicio, denegación de los días de asuntos propios o llevar al juzgado la necesidad de una concesión horaria por reducción de jornada son algunas de las críticas por parte de las trabajadoras. “Son actitudes que ya estaban erradicadas en el pasado”, puntualiza Naveiro y añade que, con las movilizaciones, llegaron intentar persuardirlas: “No os va a servir de nada y peligrará vuestro puesto de trabajo”, les decían.

Por ahora, su próximo objetivo será el día 27 de diciembre en el polígono de Sabón, frente a la sede de Inditex. Allí habrá una manifestación convocada por las dependientas de CGT Madrid y Ponferrada. Reclaman la misma subida que las dependientas de A Coruña, ya que su subida es de carácter provincial. “Nosotras estaremos allí con nuestras pancartas apoyándoles, así se mejoran las cosas”, censura Naveiro."                      (Raúl Novoa González , El Salto, 23 dic 2022)

29.10.22

Trabajadores de Navantia-Ferrol impiden la entrada a compañeros que hacen "jornadas abusivas" de más de 60 horas semanales

 "Integrantes del comité de empresa de Navantia Ferrol, compuesto por delegados de los sindicatos CCOO, CIG, CGT, MAS y UGT, han impedido a primera hora de este viernes el acceso al astillero de los empleados de 45 empresas auxiliares y de principal, debido a que sus operarios, según los datos que manejan, han superado las 60 horas semanales. 

Dicha acción sorpresa ha finalizado sobre las 9,00 horas y los trabajadores han ido entrado al astillero, pero esta situación ha motivado importantes retenciones de tráfico en el barrio de Esteiro, en las proximidades de ambas puertas de acceso.

MOVILIZACIÓN SIN ANUNCIO

El comité de empresa de Navantia Ferrol ya había anunciado que pondría en marcha acciones sorpresa para reclamar que ningún operario que trabaje en estas instalaciones pueda superar las 60 horas semanales, una medida de protesta que fue aprobada el pasado jueves, día 20, en asamblea.

La parte social acusa a la dirección de la empresa de tener "una colaboración reducida para poder controlar las horas" que están realizando sobre todo por los trabajadores de las empresas auxiliares."       (Galicia Press, 28/10/22)

25.3.22

Daniel Bernabé: Los comunistas españoles, niñato de Vox, te han salvado el trabajo nacionalizándote el sueldo, para que tu jefe no cerrara la empresa, mientras que nos azotaba una pandemia, mientras que tú estabas en casita, caliente y ufano, mandando whatsapps diciendo que el virus no existía... Los sindicatos, sólo en estos dos últimos años, impulsaron los ERTE salvando millones de empleos y tejido empresarial, asesoraron gratuitamente en medio de la pandemia a miles de ciudadanos (no afiliados) y han contribuido a una reforma laboral que crea trabajo estable... Si crees que los sindicatos son el problema en un país con el primer partido de la oposición condenado por corrupción, una economía basada en rentismo y especulación y donde banca y eléctricas tienen récords de beneficios, o tienes mucha pasta o un problema de prioridades

Daniel Bernabé @diasasaigonados

1. Los comunistas españoles te han salvado el trabajo nacionalizándote el sueldo, para que tu jefe no cerrara la empresa, mientras que nos azotaba una pandemia, mientras que tú estabas en casita, caliente y ufano, mandando whatsapps diciendo que el virus no existía.

2. Los comunistas españoles salieron hace diez años a las calles a protestar legítimamente contra el paro y la corrupción, llevándose palos y multas, mientras que tú estabas en Facebook hablando de los coches oficiales y diciendo que no eras ni de izquierdas ni de derechas.

3. Los comunistas españoles, hace cuarenta años, reventaron sus propias aspiraciones electorales por construir una Constitución con la que no acabáramos otra vez a tiros, mientras que tu padre andaba dando palizas cadena en mano por Moncloa.

4. Los comunistas españoles, hace 60 años, apostaron desde el exilio por la reconciliación nacional, mientras que sus camaradas dentro del país se enfrentaban a años de cárcel y penas de muerte por luchar contra una dictadura. Tu abuelo tenía un estanco por delator.

5. Los comunistas españoles, hace 80 años, defendieron su país de una invasión fascista de alemanes e italianos y de un golpe de Estado de militares, curas, terratenientes y banqueros. Otros les recibieron con la gorrilla en el pecho y la cabeza gacha.

6. Por todo esto, niñato de Vox, algunos tienen herencia en rentas y otros en dignidad. Por esto sólo entendéis España como un cortijo. Por esto, más que historia, lo que tenéis es infamia. Por esto sois una tara para la vida pública, una losa moral, un sabotaje a la eficacia.

1:17 p. m. · 24 mar. 2022
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 Daniel Bernabé @diasasaigonados

Los sindicatos, sólo en estos dos últimos años, impulsaron los ERTE salvando millones de empleos y tejido empresarial, asesoraron gratuitamente en medio de la pandemia a miles de ciudadanos (no afiliados) y han contribuido a una reforma laboral que crea trabajo estable.

Su representatividad, además de constitucional, proviene de las elecciones sindicales, siendo CCOO la mayor organización sociopolítica de este país con casi un millón de afiliados. También de la firma de convenios colectivos y leyes para nuevos sectores como los rider.

Si crees que los sindicatos son el problema en un país con el primer partido de la oposición condenado por corrupción, una economía basada en rentismo y especulación y donde banca y eléctricas tienen récords de beneficios, o tienes mucha pasta o un problema de prioridades.

12:10 p. m. · 24 mar. 2022
131 Retweets 5 Tweets citados 317 Me gusta

27.5.21

Daniel Bernabé: La política útil, la que afecta a la cotidianeidad de la gente, es condición necesaria para parar la intentona involucionista... y es necesario saber contarla... la Inspección de Trabajo ha hecho fijos a casi 80.000 trabajadores con falsos contratos eventuales... ha destapado fraude en el control de jornada en más de 1.500 empresas... por fin, parece que el ministerio de Trabajo hace sus tareas... eso es lo que la izquierda busca en su acción política... en el otro proyecto, el neoliberal, los trabajadores son un bien prescindible al que hay que apretar las tuercas para que la patronal tenga beneficios... por eso, Yolanda Díaz y su equipo son tan incómodos, porque a unos les ponen frente al espejo de su codicia y a otros frente al reflejo de su incapacidad

 "Primero la noticia: la Inspección de Trabajo ha obligado en estos últimos meses a hacer fijos a casi 80.000 trabajadores con falsos contratos eventuales, a regularizar a 30.000 empleadas del hogar, ha destapado fraude en el control de jornada en más de 1.500 empresas y ha encontrado que más del 70% de las inspecciones en el campo termina en infracción de las empresas por fraude laboral.

 Hablamos de noticia no porque no sepamos ya de la precarización dolorosa del ámbito laboral en España, sino porque, por fin, después de mucho tiempo, parece que desde el ministerio de Trabajo se están llevando a cabo sus tareas que, recordemos, son algo más que firmar las lesivas reformas laborales que les venían impuestas desde Economía o, a lo peor, con el membrete de ese ministerio pero pergeñadas por alguna consultora norteamericana. Que le pregunten a Fátima Báñez, por ejemplo.

Desde los medios que se han hecho eco de la noticia —los conservadores han pasado por ella de puntillas—, se ha centrado la atención en la ministra responsable de este notable cambio, Yolanda Díaz, algo que también, como parece normal, se ha impulsado desde la organización a la que pertenece. 

Normal porque vivimos una época de liderazgos mediáticos y de infantilización del votante, que parece necesitar creer en héroes más que en políticos, más en fuegos de artificio que en proyectos a largo plazo, pero no del todo cierta. 

Yolanda Díaz es la ministra de una cartera que había sido olvidada y que hoy vuelve a tomar un nuevo protagonismo y, a pesar de las innegables cualidades de la gallega, hay que hacer notar que no está sola, que es la cabeza de un equipo amplio y cohesionado. Pero con eso no bastaría. 

 Hay que recordar también que Yolanda Díaz y su equipo se guían por un proyecto político que pretende devolver al trabajo su naturaleza de equilibrio social, de producción de riqueza para el conjunto de la población, de base para que el país se desarrolle de forma uniforme. Pongan la etiqueta que quieran, eso es lo que la izquierda buscaba en su acción política. 

El otro proyecto, el existente hasta ahora, el neoliberal, sólo entiende el trabajo como otro campo donde especular, creando la ensoñación de que son las empresas las que crean la riqueza y que, por tanto, los trabajadores son una especie de bien prescindible al que hay que apretar las tuercas empeorando sus condiciones o abaratando el despido para que la patronal tenga beneficios, es decir, sacar el dinero no tanto de la propia actividad económica como de la sobreexplotación de la mano de obra.

Yo, a lo que el ministerio de Trabajo está llevando adelante —no con pocas zancadillas, externas e internas— sólo se me ocurre calificarlo de política útil y elogiarlo. Elogiarlo no tanto como esa caricatura del rojo que odia al empresario, sino como un ciudadano que entiende que, en esta nueva post-normalidad que tenemos ante nosotros, los trabajadores no pueden ser unos números en una cuenta de resultados, sino el sujeto activo que reequilibre su fuerza con el capital para tener una sociedad más estable, segura y próspera. 

No hay pensamiento más fanático que el de pensar que estamos a salvo simplemente por lo que marque el índice bursátil: cuando unos pocos viven muy bien y muchos no saben de qué van a vivir surge la incertidumbre, que es muy mala consejera a la hora de tomar decisiones. La gente temerosa nunca pregunta quién les salva ni a qué precio.

 Soy de los que creo que los llamamientos antifascistas no han sido exagerados, allá donde he podido he intentado explicar cómo en este último año, especialmente, hemos visto movimientos especialmente extraños en ámbitos como la judicatura o los cuarteles por los que deberíamos estar preocupados. Pero soy, también, de los que siempre procuro aclarar que cualquier alerta por el crecimiento de la ultraderecha no puede ser simplemente moral o sentimental, sobre todo cuando los sentimientos están turbados tras muchos meses de una extrañísima tensión vírica, tras una década de sobresaltos y novedades, no todas positivas. 

La política útil, es decir, aquella que afecta a la cotidianeidad de la gente, es condición necesaria para parar la intentona involucionista. La democracia es cuestionada por los ultras, pero antes, para que esos ultras existan, ha sido cuestionada durante décadas por unos neoliberales que han dejado a la economía fuera del control democrático, que es lo que significa “desregular”, precarizando tanto el empleo como la producción: para qué fundar empresas útiles cuando puedes invertir en criptomonedas. Todos perdemos con este caos egoísta.

Todos sabemos que solo con hacer políticas útiles, por desgracia, no es suficiente para revertir el camino al precipicio que hemos emprendido: es necesario saber contarlas, es decir, que la mayoría de la población no sólo se entere de los datos que he aportado al principio del artículo, sino que ese cambio a mejor en su vida proviene, primero, de un ministerio, es decir, del papel del Estado como árbitro de nuestra sociedad y, en segundo lugar, de un proyecto ideológico llevado a cabo por políticos, esas dos palabras de las que todo el mundo huye, incluidos sus protagonistas.

 Porque si no parece que las cosas pasan porque pasan y nadie se entera ni de quién las promueve ni de su cómo ni de su por qué. Al igual que la sanidad pública, esa tan útil en la pandemia, es una conquista de la clase trabajadora de la segunda mitad del siglo XX, expresada en sus organizaciones políticas y sindicales, a los derechos laborales, lo que nos diferencia de los esclavos, les ocurre lo mismo.

 La cuestión no es negar que haya que comunicar bien lo que se hace, sino recordar, por extraño que parezca, que hay que hacer cosas, cosas que afecten directamente a la vida de los ciudadanos. El problema, de nuevo, es que Yolanda Díaz y su equipo van a contracorriente incluso en eso: la izquierda, reducida al progresismo liberal, parece siempre más preocupada por la narrativa, por batallas en base a lo que creemos ser, que por lo que realmente podemos conseguir.

Hacer política útil no es simplemente teorizar sobre supuestos, ni siquiera simplemente legislar como quien escribe fábulas, es hacer leyes prácticas que puedan ser aplicables por el aparato público en un tiempo razonable, con unos instrumentos siempre escasos y con unas inercias que no siempre nos son favorables. 

Y en eso también se ha maleducado al electorado progresista: antes de asaltar los cielos hay que entender cómo funciona la administración, cuáles son los límites y cómo se pueden ampliar. Lo otro es literatura, necesaria para encender los afectos, pero poco más.

 Decía Vázquez Montalbán, con bastante sorna, que comprendía cómo era “ético-estéticamente más estimulante ser un clochard maoísta que un miembro de la célula de farmacéuticos del PCF, sección territorial del Marais”, es decir, que la política es gris vulgaridad en la mayoría de las ocasiones, una gris vulgaridad que sí puede cambiar la vida de la gente a mejor, pero que la izquierda abandona, unas veces por gusto, otras porque no sabe, otras porque como no puede prefiere mentirse a sí misma, por las campanillas de lo retórico, lo identitario y la inmediatez. 

Hoy, actualizando a Vázquez Montalbán, es más llamativo ser un activista con acceso a los platós, que hable del carácter burgués de la familia, deconstruya las masculinidades o nos enseñe cómo hablar, que un simple sindicalista de una empresa de un polígono de la periferia de cualquier gran ciudad que consiga que se respeten los derechos laborales. 

Hoy, como ayer, una cosa es tan inútil como aplaudida y la otra tan necesaria como silenciada. Por eso el ministerio de Trabajo, Yolanda Díaz y su equipo, son tan incómodos para tanta gente, porque a unos les ponen frente al espejo de su codicia y a otros frente al reflejo de su incapacidad."                (Daniel Bermabé, InfoLibre, 26/05/21)

2.5.17

Ángela Muñoz (Las Kellys): “Los sindicatos mayoritarios nos consideran intrusas”

"Cuando a veces se presenta a entrevistas de trabajo e intentan hacerle ver que una categoría es igual a la otra y que, por tanto, el sueldo que va a cobrar es el más bajo con las peores condiciones, Ángela Muñoz siempre dice lo mismo: eso no es así. 

Es una de las portavoces de Las Kellys, la asociación de camareras de piso de los hoteles. Entre sus múltiples aportaciones, sobresale la siguiente: no entiende cómo los sindicatos mayoritarios, con todos los recursos que tienen a su alcance, no se preocupan por ellas y otras mujeres trabajadoras.

“Si nosotras estamos teniendo esta repercusión y visibilidad, no me quiero ni imaginar lo que podrían conseguir ellos”, denuncia.

¿Por qué nacen Las Kellys?

Hemos nacido por indefensión y por hartazgo. Este trabajo siempre ha sido muy duro. Las condiciones han ido empeorando a partir de la reforma laboral porque se priorizan los convenios de empresa sobre los sectoriales. Los sindicatos mayoritarios tienen el poder, pueden sentarse a la mesa con la patronal. 

Y nuestro gran problema es que se está externalizando el trabajo en los hoteles y eso es muy grave porque incluso los que tienen comités de empresa eluden responsabilidades. Un ejemplo: la ley de coordinación de actividades empresariales establece que las empresas tienen que trabajar juntos para que se respeten los puntos de la ley de prevención de riesgos laborales y a través  de los delegados de prevención se debería hacer. 

Y no se cumple. Y cuando yo he preguntado me han dicho que es muy complicado. Si por ser complicado no se puede solucionar, ¿cuál es la función entonces que tienen ellos? ¿Por ser complicada una cosa la vamos a dejar ahí y vamos a seguir mirando para otro sitio mientras las camareras se lesionan y enferman?

La última externalización que estamos esperando es la del tercer hotel más grande de Madrid. Un Novotel. Y hay un comité de empresa importante. No se ha publicado nada. En el País Vasco, sin embargo, el sindicato ELA ha conseguido echar para atrás la externalización en un NH y un Barceló. 

Pero UGT y CCOO, en comandita con la patronal, han denunciado el acuerdo marco. La unidad que ellos proclaman luego no la cumplen porque quieren mantener su monopolio. Se toman medidas de cara a la galería, pero sobre la situación real que tenemos en los hoteles no se está haciendo nada. Y eso es muy grave.  (...)

¿Qué supone la externalización?

Primero, te infravaloran las condiciones, y eso ya es una discriminación, explotación y un 40% de salario inferior, desprofesionalizacion y falta de calidad.

¿Cómo tendría que ser un sindicato para responder a vuestras necesidades?

Que mirara por los derechos de los trabajadores, real y simplemente. El problema es que están burocratizados e institucionalizados. Lo primero que te piden cuando vas a ellos es un carne de afiliación. No se entiende que les den un tanto por ciento por cada ERE que un trabajador firma. 

Si vas y la respuesta que te dan es ‘eso es muy complicado’… ¿qué herramientas te quedan?  Organizarte a ti misma para visibilizar el problema, porque lo que hacemos es denunciar públicamente. Lo que no se ve no existe. Pero no nos vemos arropadas. Los mayoritarios nos consideran intrusas, se supone que esta lucha es suya.

¿No han perdido un poco el nivel de actuación por las reformas del Gobierno?

Sí. Las reformas y leyes han facilitado que los sindicatos estén más limitados, pero su trayectoria también habla de ellos: la corrupción, los fraudes, negociaciones y acuerdos  que pasan factura, la coherencia… Tenemos derechos y obligaciones y no hay que renunciar -ni evadir- a lo uno ni a lo otro. 

Los sindicatos han mirado para otro sitio en este tiempo. Si nosotras a nivel asociativo, como mujeres precarias, que no tenemos ni horas sindicales, ni subvenciones, ni acceso a la mesa patronal, estamos haciendo lo que estamos haciendo y estamos teniendo esta repercusión, lo que podrían hacer ellos con la cantidad de medios que tienen.

 La sociedad ha evolucionado pero ellos no. Otro ejemplo, el convenio que han aprobado en Telemarketing. Han estado haciendo huelga la CGT y la CNT para que luego en la mesa de negociación CCOO y UGT firmen un convenio que establece una puntos que son inadmisibles. 

¿Habría que cambiar la forma de representatividad?

Tendrían que abrir esa mesa de negociación porque los sindicatos son muy selectivos a la hora de reunirse. Hace poco veíamos que se habían reunido con las asociaciones de profesionales de hostelería y a Las Kellys nos habían dejado al margen. También somos una asociación y tenemos cosas que decir. Nos representan personas que no son del departamento de pisos, porque, además, las mayoría de los delegados que se sientan en las mesas de negociación no son mujeres.

Un cambio urgente que necesite vuestro sector.

Poner coto a las externalizaciones y priorizar los convenios colectivos pero “decentemente” no de empresa. La salud, inspecciones aleatorias. Hay que vincular la categoría de los hoteles al trabajo que se realiza en ellos. Es decir, hay que dar tres, cuatro o cinco estrellas en función también de ello, no solo de los metros de las habitaciones, etc. 

Hay hoteles de cinco estrellas que no tienen ni valet, el mozo de habitaciones, te despiden con la excusa de que no has pasado el periodo de pruebas o porque ha bajado la producción. Hablas con personas de la asociación de directores de hotel y te dicen que sus asociados cumplen porque son empresas de limpieza que cumplen con su convenio, pero es a su medida. Hay nóminas trucadas, vemos fraude tras fraude… 

El año pasado hice en el Congreso una pregunta que nadie me respondió: ¿qué tara tiene la ley que para una empresa de externalización crezca y se desarrolle al nivel que lo están haciendo sin una regularización establecida? Cada una tiene el convenio de su padre y de su madre. Y tan pronto se llaman Lola, que, cuando les meten un paquete, se llaman Juan, pero siguen ejerciendo los mismos. 

Y estamos hablando de turismo, del motor de la economía, que aporta entre un 10% y un 11% al PIB. Hay compañeras que se van media hora antes a trabajar para conseguir fregona, porque si no, tienen que fregar de rodillas. Estamos ante un lobby arropado por el sistema. No solo es que estés luchando cotra Goliat, es que lo protege el sistema."                  (La Marea, 29/05/17)