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19.1.11

La desaparición del miedo... en Túnez

"Lo que ha hecho que hubiera un vuelco es un fenómeno mental colectivo extraordinariamente poderoso: la desaparición del miedo.

¿Por qué? Por muchas razones, pero sobre todo porque el poder no supo cómo reaccionar ante la inmolación del joven Bouazizi. Con su visita a la familia del mártir, el presidente se puso personalmente en primera línea; al ofrecer dinero a los padres por la muerte del joven, añadió la humillación. Si quería mostrar que era capaz de sentir compasión, lo que demostró Ben Ali fue que tenía miedo.

A partir de ese momento, el miedo cambió de bando. Ben Ali destituyó a ministros, hizo mil promesas, pero nada podía detener ya la rebelión de la calle, que había comprendido que el Estado no era tan fuerte como parecía. Cada víctima de la represión hizo crecer las protestas. En 23 días, los tunecinos acabaron con 23 años de dictadura.

Dentro del régimen, el Ejército se ha vengado de la policía.

Esta se ha mostrado incapaz de ejercer la represión por dos motivos fundamentales: por una parte, el sindicato Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT), sobre todo los mandos intermedios regionales y federales, se negaron a obedecer al poder, se pusieron del lado del pueblo y contribuyeron a agitar las demandas sociales; por otra, un sector importante de los oficiales generales, respaldados por los soldados en activo que en repetidas ocasiones se negaron a abrir fuego sobre los manifestantes, dejó muy claro a Ben Ali que ya no estaban con él. De esa forma, no le dejaron más que una salida: huir.

Ben Ali estaba asimismo debilitado por las presiones de Estados Unidos, que se ha implicado a fondo en su derrota, en primer lugar, porque ha visto una posible manera de hacer realidad su proyecto de democratización "suave" (no como Bush en Irak) en el mundo árabe (...)

La oposición, ya sea oficial o ilegal, no ha desempeñado ningún papel. Como tampoco se ha visto, en las manifestaciones, una sola bandera verde, símbolo del islam. Pero eso no puede durar.
(SAMI NAÏR: La lección de Túnez. El País, 18/01/2011, p. 29)

21.12.10

Para un gobierno económico de Europa

"La noción de que la estabilidad se puede lograr exclusivamente con reglas tecnocráticas, regulaciones y mecanismos de sanción, en una eurozona donde las economías están divergiendo, resultará equivocada. La estabilidad genuina de la eurozona presupone una alineación macroeconómica, que a su vez requiere la integración política de una unión económica que funcione bien. (...)

Dada su influencia económica y política, Alemania y Francia son los líderes respectivos de las partes norte y sur de la eurozona. Por lo tanto, ambos pueden patrocinar el acuerdo indispensable entre los países más fuertes y más débiles de la eurozona.

El papel de Francia consistiría en asegurar que los países más débiles no sean víctimas de una deflación duradera. Y Alemania tendría que ser el garante de la estabilidad. Ambos países juntos, sin embargo, deben dar los primeros pasos hacia la unión económica, lo que requiere que ambos gobiernos realmente quieran eso.

Merkel tendrá que explicar la verdad incómoda a los alemanes de que el precio de tener el euro inevitablemente es una transferencia y una unión económica, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tendrá que dejar en claro a los franceses el precio de una verdadera unión económica y de estabilidad. El riesgo político para ambos no será menor, pero la alternativa -el fracaso del euro- es inaceptable para ambos países." (JOSCHKA FISCHER: '¡Avanti Dilettanti!'. El País, 17/12/2010, p. 35)

"Es vital establecer, de ahora en adelante, una coordinación fuerte de las políticas económicas europeas, aunque Alemania, tutora del Banco Central, no quiere oír hablar de un "gobierno económico". Aquí está el corazón de la batalla para la supervivencia de la zona euro, y no en las solas medidas coercitivas previstas por el acuerdo adoptado el 28 de octubre en Bruselas.

Para relanzar Europa, esta coordinación deberá afrontar al menos cuatro grandes tareas:

1) Una protección del espacio monetario europeo, regulando efectivamente, como por cierto se había previsto en la reunión de la UE el 18-5-10, los Fondos de inversión alternativos y sobre todo los instrumentos ultraespeculativos (hedge funds, private equity, CDS). Eso supone que se pueden pedir explicaciones a Reino Unido para que ponga fin a la política desestabilizadora de la City, principal plaza especulativa mundial.

2) Una mutualización de las deudas públicas europeas con la creación de unos "bonos europeos" para los países endeudados que habrían recurrido al fondo de rescate. Para evitar que aumente la desconfianza de los mercados, Alemania debe aceptar que la activación del mecanismo de rescate sea, bajo unas condiciones precisas, mecánico y no negociable cada vez, como es el caso ahora.

3) La realización de un préstamo para financiar una gran política pública europea de crecimiento, de creación de empleo y de investigación-innovación, lo que supone una reforma de los estatutos del Banco Central.

4) Una armonización fiscal común de la zona euro apoyada con un refuerzo de los fondos de cohesión para los países en dificultades." (El País, opinión, 16/12/2010, p. 33)

7.6.10

La Europa alemana... se acabó... sólo queda Alemania...

"Todo el dispositivo puesto en marcha durante la adopción del Tratado de Maastricht está explotando ante nuestros ojos. (...)

Los Estados han acudido al rescate de los bancos responsables de la crisis. Los han financiado con los impuestos de todos sin, por cierto, exigirles garantías serias ni tampoco unas cuentas en buen estado. ¿Debemos recordar que, hasta hoy, el único país donde los bancos han tenido que poner sus cuentas encima de la mesa es... la América de Barack Obama? A su vez, habrá que pagar ese rescate de los bancos que han trapicheado con los productos derivados y han endeudado a la gran mayoría de la población a golpe de préstamos hipotecarios podridos.

Será, esta vez, un financiamiento en forma de restricciones presupuestarias, de recorte de las pensiones, de reducción de los salarios de los funcionarios, de alargamiento del tiempo de trabajo, de flexibilización del derecho del trabajo, etcétera. Dicho de otro modo, serán otra vez los asalariados pobres y las clases medias quienes pagarán.

Pero aquí, las cosas se complican, puesto que el juego europeo, basado en la desigualdad objetiva del peso de las naciones en la zona euro, pone directamente en competencia a las poblaciones europeas. Grecia, atacada por los mercados financieros, ya lo ha vomitado todo; Portugal va por el mismo camino; España, desde hace tiempo observada con lupa por los especuladores financieros al haberse convertido en el espacio de 20 años en un paraíso de la especulación inmobiliaria (en 2008, la mitad del cemento utilizado en Europa lo era en España), tenía que sentarse también en la picota.

Y todo hace pensar que el turno de Italia y de Francia pronto llegará. En estas condiciones, Alemania, la principal potencia europea, tiene que estar preocupada, puesto que todo el montaje europeo se ha hecho para mantener el euro al nivel del antiguo marco, y hacer que esta moneda siga siendo directriz. (...)

De ahí la angustia alemana: ¿cuándo acabará entonces todo eso? ¿Cuánto habrá todavía que desembolsar? ¿Y para quién? (...)

A falta de un acuerdo sobre un Gobierno económico europeo, ¿debemos ver en ello, por parte de Alemania, el inicio de la crisis de confianza en la zona euro de los Dieciséis?" (SAMI NAÏR: El dilema alemán. El País, ed. Galicia, internacional, 05/06/2010, p. 12)

12.5.10

Europa prefiere la deflación... lo peor

"Tomemos el caso de Grecia. La aportación de 110.000 millones de euros no resolverá nada; es muy probable que este país no pueda pasar del 14% actual de déficit a un 3% en 2014, salvo que provoque una explosión social; el préstamo se realiza bajo unas condiciones excesivas (5%, ¡viva la solidaridad europea!); por último, la aplicación de las medidas exigidas romperá el crecimiento griego, en caso de que vuelva a arrancar dentro de los próximos tres años.

Esto no ha acabado aún. Después de que Alemania haya vacilado varias semanas, aun así cruciales para el rescate, antes de decidirse, ciertos países europeos, como por ejemplo Eslovaquia, ya declaran que no aportarán lo que han prometido si no tienen la certeza de que el Gobierno griego actúa con dureza.

En realidad, la Europa de Bruselas y del Banco Central ha elegido salir de la crisis con la recesión, el desempleo, la deflación salarial y no con la recuperación, la puesta en marcha de una estrategia keynesiana de creación masiva de empleos y de una política europea solidaria de crecimiento compartido.

Lo que se quiere perpetuar para satisfacer a los especuladores es un pacto de estabilidad responsable del desempleo endémico en Europa; es la falta de coordinación económica entre los miembros de la zona euro, dejando las manos libres al Banco Central; es la ausencia de política fiscal común; es, por último, el aumento de las diferencias de desarrollo entre los países de la zona euro.

¿Creemos seriamente que los países que no han podido colmar sus diferencias de convergencia con los países más ricos, a pesar de 25 años de transferencias de fondos de cohesión y ayudas de todo tipo, podrán lograrlo ahora, en época de vacas flacas? ¿Y cuánto tiempo llevará esto? " (SAMI NAÏR: La victoria de los mercados financieros. El País, ed. Galicia, intrnacional, 08/05/2010, p. 10)

17.2.10

Bruselas debería flexibilizar temporalmene los criterios de Maastricht para España, Grecia y Portugal, como ya hizo con Alemania y Francia

"... constatamos a modo de comparación que la crisis ha puesto en evidencia fundamentalmente una cosa: que los países que mejor han resistido a la crisis financiera son los que están dotados de una verdadera economía industrial, en el seno de la cual la correlación entre la moneda y el sistema productivo es consustancial.

China, potencia industrial dotada de una moneda propia (débil), India, Brasil, países industriales que tienen monedas indexadas a un dólar débil; Alemania, potencia industrial exportadora sobre todo dentro de la zona euro y que se beneficia a fondo del euro fuerte. Todos estos países han resistido bien a la explosión del sistema financiero. Es también el caso de Francia, protegida tanto por la política de préstamos de sus bancos, que no han caído en la demagogia hipotecaria, como por su tradición estatista.

En cambio, los países que mayores daños han sufrido son aquellos en los que existe una gran divergencia entre el valor de la moneda y el sistema productivo: es el caso, entre otros, de España, donde el ingreso a la zona euro ha actuado de señuelo durante 10 años y no ha permitido subsanar las desigualdades estructurales respecto a los países más avanzados de la zona euro, y donde se ha desarrollado (como en Irlanda) una economía especulativa de casino ligada al sector inmobiliario, que ha hecho vivir el país por encima de sus posibilidades.

España, incluso, se ha desindustrializado y su especialización en el sector de los servicios tampoco ha sido una elección muy acertada. (...)

Dicho de otro modo, España -también Grecia, donde los datos son más alarmantes- y Portugal deben empezar a pagar de verdad su entrada a la zona euro: los criterios de convergencia del Tratado de Maastricht rigen para ellos como una auténtica guillotina. Nada está previsto para esta situación: ni la posibilidad de salir de la zona euro para hacer una devaluación competitiva y volver ni arreglos para ayudar a los países en dificultades.

Podemos, sin embargo, considerar al menos tres soluciones. La primera es simbólica y políticamente devastadora para el proyecto europeo: salir del euro. Queda excluida por mil motivos.

La segunda es poner a los países afectados bajo la tutela de Bruselas. Ya es el caso de Grecia. (...)

La tercera solución es política. Puede conjugarse con la anterior y hacer más llevaderas las reformas. Consiste en una flexibilización de los criterios de convergencia que permita a los países afectados jugar con los déficits públicos y el endeudamiento dentro de un marco definido con Bruselas y por un periodo determinado. Puede hacerse sobre una base reglamentaria definida por consenso sin necesidad de cambiar la letra de los Tratados.

Esta flexibilización fue de hecho concedida a Francia y Alemania en marzo de 2005 a título excepcional y temporal para que emprendieran reformas escalonadas en el tiempo; fue reconducida al principio de la crisis para todos. Hoy es más que necesaria para España y los demás países en dificultades. Pero debería convertirse en un derecho mientras no se haya alcanzado un cierto grado de convergencia entre las economías implicadas en el euro. La solidaridad europea tendría así un contenido real." (SAMI NAÏR: Cómo materializar la solidaridad europea. El País, ed. Galicia, opinión, 13/02/2010, p. 33 )

3.2.10

La impotencia de la izquierda ante la crisis... ¿es una ingratitud de la historia?

"¿Por qué el movimiento altermundialista no se ha aprovechado políticamente de esta crisis? ¿Por qué da la impresión de haberse apagado en el preciso momento en que se encendía el fuego? Tantas preguntas a las que no es fácil responder, pero que no son menos esenciales...

Portador de una gran esperanza de emancipación, el movimiento contra la globalización sabía desmenuzar de maravilla el presente opresivo, la mercantilización del mundo, aunque rechazaba las formas de organización (partidos o sindicatos) que podían dar una fuerza propulsiva a sus críticas. (...)

Pero nada ha cambiado en el fondo de las cosas. Y convertir en rutina el Foro Social Mundial parece confirmar, en la persona misma de Lula, la impotencia de la izquierda para modificar el orden del mundo. La crisis provocada por la especulación financiera privada, ¿no se ha pagado con dinero público? La ingratitud de la historia, una vez más..." (SAMI NAÏR. Porto Alegre. El País, ed. Galicia, internacional, 30/01/2010, p. 6)

21.12.09

Desde hace 30 años no hemos dada una a derechas... por imponer el programa de la derecha...

"No hemos salido evidentemente de esta crisis. Y tampoco saldremos de ella fácilmente, porque no se trata de una crisis solamente económica. Estamos ante un terremoto sistémico que afecta a todos los sectores del sistema socioeconómico internacional. Y ese temblor pone en evidencia todo lo que no hemos hecho desde hace 30 años: ninguna política medioambiental, ninguna política social (o mejor dicho sí: desarrollo de la precariedad, de los salarios miserables, del desempleo como variable para dominar el mundo del trabajo), ninguna política de apoyo a los países pobres, ninguna política educativa que ayude a las poblaciones a entender el surgimiento de un mundo intercultural donde las identidades tienen un papel clave en la formación de la cohesión colectiva, etcétera.

Nada. Tan sólo el todo va bien de los políticos preocupados en preparar la próxima cita electoral. Se habla en estos momentos de la necesidad de crear un nuevo modelo de desarrollo; eso está bien, pero nos gustaría saber: ¿dónde están los partidos, aparte de organizaciones alternativas sin medios, en los que se debate sobre este desafío?" (SAMI NAÏR: El gran temblor. El País, ed. Galicia, internacional, 19/12/2009, p. 11 )

15.12.09

La solución... una moneda mundial...

"De momento, se imponen dos constataciones. Por un lado, la recuperación sólo ha sido posible gracias a una enorme inyección de fondos públicos en el sector privado, es decir, gracias a una contribución masiva del ahorro colectivo para único beneficio de los grandes bancos; por el otro, el retorno de un ligero crecimiento en los países ricos no crea prácticamente empleos, lo que significa que el desempleo sigue estancado o que crecerá aún más. (...)

El verdadero problema es que el conjunto del sistema monetario está infectado. Actúa sin ninguna lógica. El cuadro es edificante: un dólar más débil que nunca, con una tasa cero, y que sigue chupando del ahorro mundial; un euro fuerte, que permite principalmente a Alemania exportar en condiciones muy ventajosas sus mercancías dentro del mercado único; un yen japonés en alza, que penaliza las exportaciones de este país y, finalmente, un yuan chino imperial, la única moneda que en estos momentos puede competir con el dólar. Si las cosas siguen así, China se convertirá en unos 15 años en la primera potencia comercial del mundo, según la mayoría de los especialistas monetarios. La consecuencia de esta mutación es mecánica: comportará efectos sociales comparables a los engendrados por la dominación del dólar en el contexto de una economía mundial enteramente abierta, es decir, el alineamiento con los modelos sociales más precarios. (...)

En verdad, si queremos establecer una buena gobernanza de la competencia internacional, la única solución equitativa sería la creación de una moneda mundial común que obedeciera a reglas fijadas conjuntamente. Durante la cumbre de Londres, se pensó en ello por unos momentos. Viendo que la reunión podía transformarse en un tribunal contra el yuan, el gobernador del Banco de Shanghai sugirió la creación de un patrón común en sustitución del dólar. Respuesta: Obama mandó de urgencia a Timothy Geithner, el secretario del Tesoro, a Pekín para defender el dólar como moneda mundial." (SAMI NAÏR: Recuperación global. El País, ed. Galicia, 05/12/2009, p. 12 )

1.12.09

Solución a la crisis... empobrecimiento de las clases medias

"De un lado, los mecanismos que han provocado la crisis no han sido modificados. (...)

Por otro lado, los Estados han salvado efectivamente al sistema de la quiebra gracias a las sumas astronómicas que han depositado, como agua bendita, sobre el fuego especulativo de la crisis. Pero lo han hecho con dinero público. (...)

Porque, por último, y esto es lo peor de todo, ¿quién pagará? Hay dos tendencias mundiales que ya están en marcha. En primer lugar, el empobrecimiento estructural de las clases medias, la bajada de su nivel de vida, el aumento inevitable de los impuestos que les golpeará con prioridad, el desclasamiento social que tendrán que sufrir si quieren seguir trabajando. En segundo lugar, el pulso que se ha disparado entre las clases asalariadas y la patronal, ella misma estrangulada por los financieros. La patronal quiere salir de la crisis reduciendo los salarios (lo que viene a ser lo mismo que hacerla pagar a los pobres), destruyendo las redes sociales y precarizando aún más a los empleados. (...)

Pero en conjunto, los Gobiernos definirán su estrategia principalmente en función del comportamiento de los propios asalariados. Si perciben un retroceso en la resistencia social, capitularán ante las fuerzas conjugadas de la economía y de las finanzas. Consecuencia: como no hemos aprovechado para reorganizar el sistema económico mundial, la salida de la crisis se hará tendencialmente por abajo, es decir, igualando los salarios de los países desarrollados con los de los países menos desarrollados. Y aún tendrá que haber salario, puesto que el desempleo forzoso como variable para ajustar la competencia jugará aún más fuerte." (SAMI NAÏR: Los salarios. El País, 07/11/2009, p. 6)

3.11.09

El miedo al emigrante... tiene como consecuencia... un neofascismo bienpensante

"Ahora se trata de algo antiguo y moderno a la vez. Antiguo, porque tanto hoy como ayer se sigue practicando la caza del extranjero (ahora clasificado en la categoría neoxenófoba de "no comunitario"), del diferente, del inmigrante, del que pide asilo o del pobre que mendiga. Él carga con todos los males, a él le cuelgan el sambenito de la inseguridad social, y él también es sospechoso de traer, como las ratas la peste, el debilitamiento de la identidad del país al que inmigra. De ser humano, es reducido a la condición de intruso, de indeseable y de invasor. Es un chivo expiatorio tanto más conveniente en cuanto que es impotente para defenderse. De un lado, sus derechos son recortados día a día; del otro, es vigilado, la policía lo detiene, lo controla por el color de su piel, a veces lo insulta y otras lo mata "por error". (...)

Aunque sean motivo de preocupación, estas manipulaciones jurídicas no alcanzan afortunadamente las derivas que conocemos en Italia sobre el mismo tema. Allí, en la retórica del gobierno como en la de algunas autoridades municipales, el inmigrante se ha convertido simple y llanamente en sinónimo de delincuente. En Verona, la Liga Norte, partido racista que gestiona la ciudad, acaba de dar carácter oficial a las milicias civiles que patrullan las calles para "ayudar" a la policía en sus "tareas" de prevención de la delincuencia, a pesar de que Verona sea una ciudad donde verdaderamente no hay delincuencia, los extranjeros son mantenidos a raya y la inmigración clandestina es casi inexistente. (...)

Como "patriota" italiano, se declaró alarmado ante la ausencia de responsabilidad moral de las elites ilustradas que dejan que se extienda este estado de ánimo. Hay más signos de descomposición de la democracia que preparan el terreno para la llegada de los conservadurismos autoritarios. También en Francia, no pasa un día sin que se pongan en evidencia asuntos de nepotismo, de costumbres que atañen a los responsables en el poder, y de atropello a las reglas democráticas. (...)

El fascismo de ayer era grosero, brutal, paramilitar; los fermentos actuales de la descomposición de la democracia, ¿no serán los signos precursores de un neofascismo moderno, suave y bien pensante?" (SAMI NAÏR: Democracias en descomposición. El País, ed. Galicia, Internacional, 24/10/2009, p. 6 )

26.10.09

El origen del fin, y el fin, de la socialdemocracia europea

"En Francia, la crisis comenzó a principios del año 2000 con el fracaso estrepitoso del experimento de la "izquierda plural". La aplicación de una política de recuperación económica en 1997 había sido seguida a partir de 1999 de una política de adaptación liberal contraria al programa inicial. Simbólicamente, este cambio se encarnó en la célebre frase del entonces líder socialista Lionel Jospin -"no puedo hacer nada"- en el momento en que la empresa multinacional Michelin anunció superbeneficios y, a la vez, dejaba en el paro a miles de trabajadores debido a las deslocalizaciones. Ahí es donde el Partido Socialista Francés perdió al pueblo. (...)

En segundo lugar, en todas partes de Europa occidental, los partidos socialistas no saben cómo reaccionar ante la tendencia a la "derechización" de la sociedad, que es el resultado de la inestabilidad creada por la desregularización económica y social de estos últimos años y que se encarna en una fuerte demanda de seguridad (social, económica e identitaria), y en una vuelta a los nacionalismos. Estas dos tendencias de fondo, que podemos observar en todas partes, expresan en realidad una grave crisis de identidad de la socialdemocracia: ya no tiene ningún proyecto específico. Así que la victoria del liberalismo en estos últimos 15 años no sólo ha sido económica; ha sido también y, sobre todo, ideológica y cultural.

La izquierda ya no tiene ni conceptos, ni métodos, ni visión para entender el mundo y actuar. Tiene cada vez más dificultades para diferenciarse cualitativamente de la derecha." (SAMI NAÏR: El dilema del socialismo europeo. El País, ed. Galicia, Opinión, 13/10/2009, p. 29 )

4.9.09

Co-desarrollo, o sea, como los Centros Gallegos de Sudamérica

"El codesarrollo vinculado a los flujos migratorios es, a su vez, una especificación del codesarrollo en tanto que sistema macroeconómico. Es sabido que, debido a la pérdida de fuerza de trabajo y a la fuga de cerebros, la inmigración tiene un efecto de sustracción de las capacidades de desarrollo del país de origen y de enriquecimiento unilateral del país de acogida (llegada de fuerzas de trabajo a un precio económico y capacidad tecno-científica de los emigrados).

El codesarrollo tiende a neutralizar esa reproducción de desigualdad convirtiendo a la inmigración legalmente instalada en el país de acogida en un vector de desarrollo del país de origen. ¿Cómo lo hace?

Fundamentalmente, gestionando de forma privada o pública el ahorro de los inmigrantes para financiar proyectos (macro o micro) en los países de origen; organizando migraciones temporales y alternadas; propiciando la cooperación descentralizada entre las colectividades locales al servicio de los micro o macro proyectos de desarrollo; formando a los "profesionales del desarrollo"; reforzando la cooperación interuniversitaria; movilizando a las empresas para que inviertan en formación en los países de origen; y generando intercambios culturales entre países de origen y países de acogida.

El mecanismo para formalizar ese tipo de relación es el de los "convenios de codesarrollo" firmados entre las autoridades nacionales, locales y privadas de los respectivos socios.

Los protagonistas son, en primer lugar, los propios inmigrantes sobre la base del voluntariado, los movimientos asociativos, las ONG, las estructuras financieras (agencias de desarrollo, bancos) y las empresas privadas. El papel de los poderes públicos debe consistir en favorecer financieramente y, sobre todo, jurídicamente esas organizaciones. Por último, debe ponerse en marcha una política abierta de "visados para el codesarrollo" que debe posibilitar la movilidad entre el país de origen y el país de acogida.

Concebido de ese modo, el codesarrollo no es y no puede ser de ninguna manera una estrategia para "expulsar" a los inmigrantes a sus países de origen. Está condicionado, al contrario, por la consolidación del derecho a la integración de los inmigrantes en el país de acogida. La existencia de diásporas de inmigrantes reconocidas y protegidas, tanto por el derecho de los extranjeros como por el derecho a acceder a la nacionalidad del país de acogida respetando las normas previstas a tal efecto, constituye la base de toda política de codesarrollo." (Sami Naïr: Migraciones: el 'codesarrollo' contra la crisis. El País, ed. Galicia, Opinión, 30/08/2009, p. 29)

17.7.09

¿Quién debe pagar la crisis?

"Si planteamos la cuestión de la responsabilidad de la crisis, sabemos quiénes son los culpables: mercados financieros, especuladores delincuentes, banqueros poco escrupulosos, dirigentes políticos cómplices, y partidos políticos que han avalado de hecho este capitalismo especulativo sin ley alguna. Éste es un capitalismo que en el fondo se opone radicalmente al gran capitalismo social basado en el equilibrio entre capital y trabajo, tal como funcionó desde finales de la II Guerra Mundial hasta principios de los ochenta del siglo XX.

La ley del nuevo sistema, que ha prevalecido desde entonces, es sencilla: exigencia de rentabilidad anual del capital totalmente irracional, a un nivel medio del 15% al 20%, y totalmente desconectada de la riqueza real de las empresas. Eso significa, pues, que el capital especulativo y el capital que se posee realmente están desconectados. Y, también, que se produce una sobreremuneración del capital. Pero este crecimiento de capital tenía que llegar de algún sitio. Llegará de la compresión de los sueldos que caracteriza a todas las economías desarrolladas desde principios de los años ochenta. Tanto en EE UU como en Europa, los salarios han evolucionado en realidad a la baja tendencial. Pero, ¿cómo mantener la actividad especulativa, a pesar de esta baja y con la consiguiente falta de ahorro interno? Con el endeudamiento de las hipotecas inmobiliarias. He ahí unos casos de manual: Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda y España. Y, en todas partes, la carrera desenfrenada por obtener beneficios no basados en el trabajo ha fomentado la aparición de productos financieros tóxicos y el sobreendeudamiento de las familias en un contexto histórico mundial de deflación salarial. De ahí la crisis de las subprime, y la crisis financiera mundial.

Ahora bien, la falsedad de este sistema ha estallado hoy de verdad. Hemos pasado de una crisis de especulación financiera a una crisis económica, y de ésta a una recesión mundial. De ahí que aumente, y seguirá aumentando más aún, un desempleo masivo. ¿Cómo salir de esta situación?

Hay dos visiones: la de los responsables de la crisis y la de las víctimas. Los responsables mantienen el discurso de siempre: ¡que paguen los demás! Después de que los gobernantes hayan entregado millones de dólares, euros y yens a los bancos, ahora exigen éstos, con el Sr. Trichet y el BCE a la cabeza, que se realice una "reforma" del mercado laboral, es decir, que los sueldos se rebajen más aún, que se reduzcan las compensaciones de desempleo y que la precariedad laboral sea la regla. Resumiendo: que las víctimas paguen la crisis. Tras haberse opuesto en todo momento a una regulación de los mercados financieros, el sistema bancario nacional e internacional amenaza ahora a los Estados exigiéndoles que le rellenen sus arcas y, al mismo tiempo, que obliguen a los asalariados a aceptar los sacrificios que él mismo no quiere asumir de ninguna manera. En EE UU, una cuarta parte de los asalariados sufren ya las consecuencias de esta política desde que empezó la crisis. (...)

¿Hay acaso otra solución? Sí que la hay, pero implica que cambiemos el curso de los acontecimientos. Que pongamos en marcha una reactivación económica distinta, que estimulemos el poder de compra aumentando los salarios, que garanticemos el crédito creando estructuras de garantía, que obliguemos a los bancos, con la presencia del Estado en sus consejos de administración, a invertir en proyectos sociales, etc. Pero cabe preguntarse: ¿son los asalariados capaces de imponer esta visión a los responsables de la crisis?" (SAMI NAÏR: ¿Quién debe pagar la crisis?. El País, ed. Galicia, Internacional, 11/07/2009, p. 10 )

20.5.09

Antieuropeismo... popular, o sea de todo el mundo

"... para las clases populares, Europa no ha representado ni un destino, ni tampoco un proyecto movilizador. Su bajo nivel de participación en las elecciones europeas desde que se instauró el sufragio universal es una prueba elocuente de ello en toda Europa.

Este profundo desinterés popular no ha hecho, desde entonces, más que crecer. Hoy se ha transformado en desafección política y, un hecho más grave aún, se está convirtiendo en un rechazo a Europa, en un repliegue nacional debido a las políticas concretas que ha materializado la Europa liberal. Pero hoy, la evolución más preocupante afecta a las propias clases medias: si analizamos sociológicamente los resultados de diversos referendos que han tenido lugar sobre el futuro institucional de Europa, todo parece transcurrir como si las clases medias estuvieran abandonando progresivamente el sueño europeo. La crisis está deslegitimando la construcción europea a los ojos de esos estratos sociales, poniendo en evidencia la impotencia de Europa." (SAMI NAÏR: Reinventar Europa. El País, ed. Galicia, Internacional, 19/05/2009, p. 10)

30.3.09

La explosión de las ciudades-dormitorio

""Cada vez más, en las ciudades dormitorio, la gente toma las armas". Así se expresó el 17 de marzo un responsable de la Información General (el servicio de información de la policía). Y añadió: "Es preocupante; quiere decir que se ha superado una barrera psicológica". La situación es delicada y todo hace pensar que sólo puede empeorar. (...)

El aumento de la violencia tiene causas complejas. Primero se debe al odio difuso que albergan estos jóvenes contra las fuerzas de seguridad, con frecuencia acusadas de practicar detenciones por el color de piel y de cometer errores mortales sin verdaderas sanciones por parte de las autoridades. También es el resultado, más pernicioso, de guerras de intereses organizadas por bandas de delincuentes, traficantes de droga, que quieren controlar con las armas sus territorios y aterrorizar a la policía. (...)

Pero la razón de fondo es todavía más grave: es el rechazo por parte del Estado de afrontar la cuestión de la integración social.

En 2005, los jóvenes pedían reconocimiento social, trabajo e integrarse. Hoy, el resultado es inquietante. Reina el mismo desamparo en estos barrios, la misma desesperación, la misma ira contra un sistema que se percibe como profundamente injusto, contra un poder político acusado de demagogo y manipulador. " (SAMI NAÏR: Barrios sin ciudadanía. El País, ed. Galicia, , 21/03/2009, p. )

26.3.09

El capitalismo es el culpable, no los paraísos fiscales

"Porque esta crisis es inmensa, anuncia de modo específico el fin del capitalismo, el del modelo anglosajón, o mejor aún, para ser más precisos, el modelo americano-británico. Las características principales de este sistema son conocidas: vínculo social basado en la competencia de todos contra todos, privatización de los bienes públicos, competencia comercial "libre y no falseada", mercantilización de las relaciones sociales, flexibilidad y precariedad del mercado laboral, inversiones especulativas a corto plazo con tasas de rendimiento elevadas. Trasfondo del cuadro: provecho máximo para una minoría, endeudamiento generalizado para la mayoría. (...)

No podemos decir, por ejemplo, que de ahora en adelante se tenga que "regular" y descartar que el Estado vuelva a convertirse en agente central dentro del sistema económico. Porque éste es quien debe equilibrar con su arbitrio, sus subvenciones, sus orientaciones, el juego de la competencia siempre desigual entre el capital y el trabajo. (...)

Podríamos desgranar cien ejemplos más de nociones y conceptos que hay que revisar para afrontar esta crisis mundial. Pero ¿qué dicen las élites políticas? Aun cuando éstas favorecen de hecho el proteccionismo nacional y las nacionalizaciones, siguen defendiendo el librecambismo integral, el Estado débil y la disciplina abstracta de los presupuestos. Y focalizan la atención sobre medidas secundarias, como la lucha contra los "paraísos fiscales" o a favor de la "transparencia financiera", olvidando intencionadamente que éstas no son las causas sino las consecuencias de un sistema que las ha hecho posibles." (SAMI NAÏR: Las élites ante la crisis. El País, ed. Galicia, Internacional, 07/03/2009, p. 8)

19.6.08

Europa mira de reojo hacia Abu-Graib

Los hechos son también los que son: 16 europarlamentarios socialistas españoles rompieron el voto de su grupo (102 socialistas votaron en contra y 48 se abstuvieron) y apoyaron sin turbación alguna una propuesta defendida, entre otros, por el Partido Popular, por la Alianza Nazionale de Gianfranco Fini, la Liga Norte de Umberto Bossi y por el partido político polaco que dirigen los famosos gemelos Kaczynski. Esa es la realidad. (…)

El pasado miércoles fue un día triste. Para los socialistas españoles, para sus simpatizantes y para quienes han creído en la construcción europea. Los primeros han visto cómo sus dirigentes renunciaban a parte de su memoria, no solo la histórica sino incluso la personal, para apoyar una directiva que creen que les ayudara a conservar el voto de las clases medias y trabajadoras, asustadas por la inmigración. Los segundos, porque ven cómo se aleja un propósito europeo que ha sido para muchos de sus ciudadanos un proyecto que protegía las libertades, ponía límites a la demagogia y al populismo, y aseguraba la racionalidad y el derecho. Si el camino que se empieza a recorrer es otro, si la construcción europea ya no es un objetivo basado en esos principios quizás no merezca la pena. Si el PE no ha sido capaz de paralizar una directiva como ésta, entonces, hay que replantearse muchas cosas. (…)

Todos sabemos que la inmigración sin control es un problema serio, que es difícil compaginar el derecho a controlar las fronteras y el derecho de los inmigrantes. Pero la obligación de un Gobierno democrático debería ser buscar un equilibrio que respete los derechos humanos de los inmigrantes. Con esta directiva no se pretende "ordenar" la inmigración, como no se cansa de decir el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. Se trata claramente de una nueva normativa de represión. Eso es todo. Una directiva que reduce, por no decir elimina, la protección legal de personas que no han cometido ningún delito pero que resultan incómodas.

Los ciudadanos tenemos poca memoria, es cierto, pero en este caso a muchos nos será difícil olvidar a los tres únicos europarlamentarios socialistas que se negaron a someterse a las órdenes de su partido. Josep Borrell y Ramón Obiols, que votaron en contra, y Marti Grau i Segu, que se abstuvo…Los de los 16 que firmaron la directiva junto a Fini y Kaczynski quedarán apuntados en un papel.” (SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ: Los límites de la confusión. El País, ed. Galicia, España, 20/06/2008, p. 26)

AGONIZA O DEREITO DE ASILO EN EUROPA.

VENTOS DE XENOFOBIA. O Goberno español di que non aplicará a directiva da UE para repatriar inmigrantes. SOS Racismo: “Un dos episodios máis vergonzosos da historia contemporánea” (Galicia Hoxe, 20/06/2008.. Portada de uno de los periódicos más conservadores de Galicia)

La UE cierra el paso a los 'sin papeles'. La Eurocámara aprueba la directiva de retorno con la división de los socialistas. Países latinoamericanos y ONG rechazan la norma contra la inmigración ilegal. (…)

La directiva podrá ser aplicada a unos ocho millones de inmigrantes ilegales que, según la Comisión Europea, se encuentran en Europa. Más de 200.000 fueron detenidos en el primer semestre de 2007, de los que menos de 90.000 fueron expulsados. (…)

Willy Meyer, eurodiputado de Izquierda Unida, expresó su preocupación porque "la directiva permitirá deportar a ocho millones de inmigrantes sin garantías". "Hoy ha sido un día negro para Europa", dijo. "Esto nos retrotrae a la época en la que en España se podía detener sin contar con la orden de un juez".

Martine Roure, la eurodiputada socialista ponente en la sombra, expresó su preocupación porque la directiva "se aplica a personas que ya están instaladas aquí, que tienen sus hijos, que pagan sus impuestos". Roure subrayó su inquietud "por la situación de los niños que pueden ser enviados a países distintos de los de su origen sin garantías".

“Medidas polémicas

- Los sin papeles podrán ser internados seis meses antes de su expulsión. El periodo puede extenderse otros 12 meses si el inmigrante no coopera en su identificación.

- Los expulsados no podrán volver a la UE en cinco años.

- Los menores no acompañados podrán ser entregados a tutores que no sean familiares directos.

- Se concede ayuda gratuita para apelar contra las decisiones de expulsión.” (El País, ed. Galicia, Internacional, 19/06/2008, p. 2)

“P. ¿Cree que la directiva de retorno puede crear dos tipos de ciudadanos: los europeos y los inmigrantes?

R. No, no son dos categorías. No es una cuestión de jerarquías. Con la directiva de retorno existe la posibilidad de mantener a una persona detenida durante 18 meses, sin culpa alguna, por decisión administrativa y sin intervención judicial. Esto significa que estamos creando una categoría inferior de seres humanos. Es una humillación más fuerte aún. (…)

P. ¿Piensan recurrir la directiva ante el Tribunal de las Comunidades Europeas, con sede en Luxemburgo, o ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo?

R. Esta directiva va a tener muchas dificultades jurídicas porque va en contra de las Constituciones vigentes en muchos países europeos.”(CLAUDIO FAVA: "Europa ha creado una categoría inferior de seres humanos". El País, ed. Galicia, Internacional, 19/06/2008, p. 3)

“Frente común en Suramérica contra la directiva de retorno.

Los países suramericanos reaccionaron ayer de forma unánime contra la directiva de retorno de inmigrantes indocumentados aprobada el martes por la UE, y estudian una respuesta conjunta que podría suscribirse en la cumbre del Mercosur, prevista el 1 de julio en Tucumán (Argentina).

Las protestas de los Gobiernos de Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Argentina y Perú coinciden en los mismos puntos: la normativa, dicen, es discriminatoria y viola los derechos humanos y, en particular, el derecho a la libre circulación. Todos recuerdan también las intensas relaciones migratorias que han existido históricamente entre Europa y América.

El tono más contundente lo empleó el presidente de Ecuador, Rafael Correa, que se refirió a la normativa europea como "directiva de la vergüenza", el mismo término empleado por el boliviano Evo Morales. "Qué pena que esa Europa de las luces sea hoy un símbolo de contradicciones", dijo Correa, que impulsará "un frente regional" para responder a "esa barbaridad". Evo Morales había propuesto exigir visado a los europeos, pero ayer el vicecanciller boliviano, Hugo Fernández, se mostró partidario de no tomar "decisiones apresuradas" y de "estudiar medidas de acuerdo a los intereses bolivianos". (…)

Argentina rechazó "el uso de conceptos como migración legal e ilegal" y dijo que la cuestión migratoria "sólo podrá ser resuelta desde el respeto de los derechos humanos y el fomento del desarrollo económico y humano". (EL PAÍS, ed. Galicia, Internacional, 20/06/2008, p. 4)

"(...) una cincuentena de personalidades del mundo del arte y la cultura han dirigido un escrito a los miembros del Parlamento Europeo para que no adopten una directiva que "permite la detención administrativa de los inmigrantes irregulares hasta 18 meses; la posibilidad de expulsión de los menores no acompañados a terceros países y la prohibición de volver a entrar en toda la Unión durante cinco años". Entre los firmantes figuran los cantantes Manu Chao y Miguel Ríos y la actriz Pilar Bardem.” (El País, ed. Galicia, Internacional, 18/06/2008, p. 4)

“En la práctica, se trata de la institución de un verdadero delito de inmigración. Berlusconi, siguiendo las propuestas de los ministros neofascistas de su Gobierno, ha llevado esta lógica de penalización hasta sus últimas consecuencias al introducir en el código penal italiano un "delito de inmigración clandestina", castigado con una pena de entre seis meses y cuatro años de prisión. Los responsables europeos dicen no aprobar tal decisión, pero ¿acaso no está implícita ya como posibilidad en la concepción de la inmigración ilegal como delito? (…)

Desde el Tratado de Maastricht, Europa ha entrado en un ciclo globalmente negativo sobre el asilo. La reducción progresiva de este derecho conduce a restricciones importantes. Uno de los escándalos más inmorales de los últimos años es el caso de los refugiados iraquíes. Desde la invasión de Irak, más de 2,4 millones de personas han abandonado ese país. Entre 2003 y 2007, alrededor de 100.000 iraquíes pidieron asilo político en Europa, de los cuales 40.000 lo hicieron entre 2006 y 2007. ¿Es mucho? Pues bien, Siria, cuyo PIB es mucho más bajo que el de la UE, ha acogido a 1,4 millones de iraquíes.

De hecho, la situación real de Europa y el resto del mundo en materia de acogida o rechazo de los solicitantes de asilo está marcada por una profunda desigualdad: Europa recibe un número de solicitudes de asilo relativamente bajo comparado con los millones de personas que emigran en el interior de África, Asia y las regiones fronterizas con Europa. No hay una "explosión" del número de refugiados propiamente dicha; hay sobre todo un endurecimiento continuo de las reglas de entrada que incrementa objetivamente el número de rechazos y, en consecuencia, el número de "expatriables" en las fronteras. Pero esto no impide a la Unión seguir endureciendo aún más su legislación.” (SAMI NAÏR: Europa se blinda ante los inmigrantes. El País, ed. Galicia, 18/06/2008, p. 37)

"La semana laboral se extenderá en ocasiones hasta las 78 horas semanales y se podrá encerrar a los inmigrantes sin papeles durante 18 meses antes de expulsarlos. En algunas zonas, la policía ya tiene derecho a detener a cualquier persona 42 días sin cargos. En otras, los servicios secretos cuentan con autorización para husmear en los correos electrónicos sin mandato judicial. No piense en China; tampoco en Estados Unidos. Todo esto sucede en la Unión Europea, abanderada durante décadas del modelo social que más protegía al ciudadano. Los expertos no se ponen de acuerdo sobre el alcance del giro, pero coinciden en que el avance de la derecha en casi toda Europa ha dejado su impronta en la UE.

En muy pocos días han coincidido dos proyectos que amenazan con hacer añicos el sueño europeo: la directiva para que la jornada laboral máxima pase de 48 a 60 horas -y excepcionalmente, incluso a 78- y la que combate la inmigración ilegal con una dureza que hasta hace poco se asociaba a la extrema derecha. El contraste con el pasado reciente es sangrante: hace 10 años, el debate sobre la jornada laboral lo lideraba Francia con su propuesta de 35 horas. Y toda la Unión aislaba a Austria por abrir la puerta del Gobierno a un partido que se ensañaba con los inmigrantes." (El País, ed. Galicia, Internacional, 22/06/2008, p. 4/5)

21.2.08

¡Somos number one! En sociales

“En el fondo, y posiciones partidistas aparte, desde fuera, está claro para muchos que estos cuatro últimos años han sido los de la entrada de España en el club de los países más avanzados de Europa, e incluso que, en lo que atañe a las cuestiones denominadas "de sociedad", se ha colocado simple y llanamente a su cabeza. (…)

La inseguridad, el racismo proyectado sobre el inmigrante, todo en este terreno, no podían sino inquietar al observador. Ahora bien, al regularizar rápida y masivamente a los inmigrantes, el nuevo Gobierno levantó un verdadero dique jurídico contra la tendencia a la intolerancia y la exclusión social. Por otra parte, y no es poca cosa, contribuyó a ingresar en las arcas del Estado unos enormes dividendos, apuntaló la Seguridad Social universal y permitió que una gran parte de los jubilados españoles se beneficie de la participación activa de los inmigrantes en los fondos de pensiones -sin contar, por supuesto, la legalización de sectores enteros de la economía del país-. En este plano, el balance es muy positivo. (…)

Dicho de otro modo, España debe situar las cuestiones del desarrollo global de África y del codesarrollo vinculado a los flujos migratorios en el centro de su estrategia europea. (...)

La regularización de los flujos migratorios sólo puede llevarse a cabo mediante acuerdos y políticas bilaterales con los países de origen, aprovechando el efecto masa de la riqueza europea para establecer una dinámica de solidaridad económicamente beneficiosa para todos. (…)

A continuación, la integración de los inmigrantes presentes en el país representa otro gran desafío. No es tarea fácil, y menos cuando algunos parecen decididos a servirse de la inmigración para enfrentar a unos ciudadanos con otros. (…)

El derecho al voto en las elecciones locales sería un poderoso vector de integración. Favorecería la participación ciudadana, responsabilizaría a aquellos que disfrutasen de él, permitiría defenderse a los grupos que son blanco del racismo y, por último, mejoraría la convivencia permitiendo a los extranjeros el ingreso en el sistema de usos y costumbres del país de acogida.” (SAMI NAÏR: Inmigración: evitar el racismo y la demagogia. El País, ed. Galicia, Opinión, 20/02/2008, p. 41)