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15.10.26

POLITICO: El francés Mélenchon ve en el español Sánchez una fuente de inspiración para sanear las finanzas públicas... «Desde que España adoptó un presupuesto centrado en el crecimiento ecológico y social, ha experimentado un crecimiento constante y una reducción de su deuda», afirmó... Mélenchon busca impulsar el crecimiento mediante el aumento del poder adquisitivo a través de salarios más altos... atribuyó la situación actual de las finanzas francesas a la decisión del presidente Emmanuel Macron de recortar varios impuestos al inicio de su mandato; una medida que, según Macron, tenía como objetivo atraer más inversiones. «No existen otras causas [del déficit] más allá del vaciamiento sistemático del Estado, orquestado por el macronismo», afirmó Mélenchon... «Francia Insumisa» aboga por reducir la contribución de Francia a la Unión Europea, una medida que también respalda Le Pen... Mélenchon pretende utilizar dicha contribución como medida de presión para impulsar una revisión de los tratados de la UE, lo que incluiría eliminar el objetivo de déficit del 3 % para los países miembros y permitir que los gobiernos nacionales adopten políticas proteccionistas... o sea que Pedro Sánchez es una figura de prestigio Europa adelante

"Jean-Luc Mélenchon señaló al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, como prueba de que un mayor gasto público puede impulsar la economía francesa y sanear sus maltrechas finanzas públicas.

«Desde que España adoptó un presupuesto centrado en el crecimiento ecológico y social, ha experimentado un crecimiento constante y una reducción de su deuda», afirmó Mélenchon, el principal candidato de la izquierda para las elecciones presidenciales francesas del próximo año.

En una rueda de prensa celebrada el miércoles y centrada en los presupuestos, el político radical —de 75 años— insistió en su apuesta por un «choque de demanda» positivo, impulsado por miles de millones de euros en nuevo gasto estatal. Asimismo, reiteró su propuesta de condonar miles de millones de euros de la deuda francesa en manos del Banco Central Europeo (BCE), una idea que ha suscitado duras críticas, incluso por parte de la presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Los sondeos muestran a Mélenchon prácticamente empatado con el candidato de centroderecha Édouard Philippe en la carrera por pasar a una segunda vuelta frente a Marine Le Pen, la líder de extrema derecha —que encabeza las encuestas—, quien presentó sus propios planes presupuestarios la semana pasada.

Bajo el mandato del presidente socialista Pedro Sánchez, España ha logrado reducir significativamente su déficit presupuestario, y se prevé que la deuda pública caiga por debajo del 100 % del PIB en 2026. Su gobierno ha aumentado el salario mínimo y ha fomentado la inversión en energías verdes, entre otros sectores. Aunque la inflación sigue siendo una gran preocupación y se espera que el crecimiento económico se modere en 2027, España continúa siendo una de las principales economías europeas con mayor ritmo de crecimiento; de hecho, el FMI pronosticó el martes un crecimiento del 2,5 % para 2026.

El déficit español se redujo notablemente durante el mandato de Sánchez, y el país se convirtió en una de las economías de la zona euro con mayor crecimiento tras la pandemia.

La ratio de deuda sobre el PIB de España cayó por debajo del 100 % —mientras que la de Francia aumentó hasta el 119 %—, al tiempo que el Gobierno realizaba fuertes inversiones en sectores como las energías verdes y elevaba el salario mínimo. No obstante, el coste de la vida sigue siendo una preocupación importante en el país, especialmente en lo que respecta a la vivienda; una de las cuestiones que llevó a Sánchez a convocar elecciones anticipadas a principios de este mes.
¿Más dinero, menos problemas? Mélenchon busca impulsar el crecimiento mediante el aumento del poder adquisitivo a través de salarios más altos —lo que incluye un incremento del salario mínimo, una subida del 10 % para los trabajadores del sector público y una ronda nacional de negociación colectiva—, así como mediante mayores prestaciones para los beneficiarios de ayudas sociales y una asignación mensual de 1337 euros para todos los estudiantes franceses, con el fin de situarlos por encima del umbral de pobreza.

En conjunto, estas medidas conforman lo que su campaña denomina un paquete de «gasto de emergencia» de 82 000 millones de euros.

Eric Coquerel, aliado de Mélenchon y presidente de la influyente comisión de finanzas de la Asamblea Nacional francesa, sostuvo en la misma rueda de prensa que este nuevo gasto estimularía el crecimiento del PIB y aumentaría la recaudación fiscal.

Asimismo, expuso diversas formas de financiarlo, como un impuesto del 2 % sobre el patrimonio de los hogares con una riqueza superior a los 100 millones de euros —una propuesta popularizada por el economista francés Gabriel Zucman— y un aumento de los impuestos sobre las grandes herencias, las cuales, bajo una presidencia de Mélenchon, tendrían un tope de 12 millones de euros.

Centros de análisis de corte conservador en materia fiscal, como el Institut Montaigne, han señalado que, en campañas anteriores, Mélenchon subestimó considerablemente tanto el coste de sus propuestas de gasto como los posibles ingresos fiscales. Los críticos también advierten sobre una posible fuga de capitales en caso de que resulte elegido presidente, tal como ocurrió tras la elección de su mentor político, François Mitterrand, en 1981, quien llegó al poder con un programa basado en nacionalizaciones masivas.

En un comunicado, el equipo de campaña de Édouard Philippe calificó de «peligrosa» la propuesta presupuestaria de Mélenchon.

Mélenchon atribuyó la situación actual de las finanzas francesas a la decisión del presidente Emmanuel Macron de recortar varios impuestos al inicio de su mandato; una medida que, según Macron, tenía como objetivo atraer más inversiones.

«No existen otras causas [del déficit] más allá del vaciamiento sistemático del Estado, orquestado por el macronismo», afirmó Mélenchon.

«Estamos contraponiendo el círculo virtuoso de la recuperación ecológica y social... al círculo vicioso de los presupuestos macronistas y el desmantelamiento del Estado», añadió.

El gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu ha presentado un presupuesto que contempla recortes de gasto por valor de 43 000 millones de euros, con el objetivo de reducir el déficit de Francia al 5 % del PIB sin necesidad de aumentar los impuestos. Se espera que el déficit de este año alcance el 5,4 % del PIB, superando el objetivo inicial del 5 %.

La contrapropuesta del partido «Francia Insumisa» (La France Insoumise), liderado por Mélenchon, contempla 106 400 millones de euros en ingresos adicionales y 81 700 millones de euros en gasto adicional, según Coquerel; esto dejaría un margen de unos 25 000 millones de euros para reducir el déficit.

Se prevé que el actual gobierno de centroderecha de Francia logre aprobar su presupuesto en un Parlamento sin mayoría absoluta, ya sea recurriendo a un mecanismo constitucional que permite al Ejecutivo aprobar leyes sin necesidad de votación, o bien mediante decreto. Mélenchon afirmó que, de resultar elegido en mayo, su primera medida sería elaborar un nuevo presupuesto, con el objetivo de que sea aprobado en el verano de 2027.

«Francia Insumisa» aboga por reducir la contribución de Francia a la Unión Europea —una medida que también respalda Le Pen, favorita en la carrera presidencial, quien propone un recorte de 11 000 millones de euros—, aunque Coquerel aclaró que no ha incluido una posible devolución de fondos en su plan económico.

 Mélenchon pretende utilizar dicha contribución como medida de presión para impulsar una revisión de los tratados de la UE, lo que incluiría eliminar el objetivo de déficit del 3 % para los países miembros y permitir que los gobiernos nacionales adopten políticas proteccionistas. Varios críticos, entre ellos Lagarde, calificaron la propuesta de Mélenchon sobre la deuda de «peligrosa» y potencialmente ilegal, ya que podría equivaler a una financiación directa de los países miembros por parte del BCE, algo que prohíben los tratados europeos.

 (Victor Goury-Laffont  , POLITICO, 14/10/26, traducción google, enlaces en el original)

22.5.26

Laudatio a Pedro Sánchez en Le Monde: Sánchez, que siempre ha dado gran importancia a su reputación internacional, es un político hábil y tenaz, maestro en el arte de reinventarse y aprovechar las oportunidades... de hecho, es uno de los pocos primeros ministros europeos de izquierda... en su pulso con el Sr. Trump, mencionó su admiración por la figura de Don Quijote, pero quizás sea más justo verlo como una especie de pícaro moderno... su actitud combativa sobre Palestina y la guerra de irán, le ha permitido ocupar el espacio de sus aliados de izquierda. También desestabiliza a sus adversarios... la economía española crece en volumen gracias a la entrada en el mercado laboral de un gran número de inmigrantes, pero esto no se acompaña de un aumento del PIB per cápita... sin embargo, este liderazgo exterior contrasta con su debilidad en el plano interior... un gran problema son los escándalos judiciales que afectan a su círculo más cercano... En un país tan polarizado como España, es, por lo tanto, el posicionamiento internacional del presidente del gobierno el que suscita la mayor adhesión. Oponerse a los señores Trump, Musk y Netanyahu es mucho más rentable políticamente que negociar la cesión de competencias en materia de inmigración a Cataluña o reconocer la imposibilidad de hacer aprobar los presupuestos (Daniel Gascón)

 "Mientras una gran parte del mundo está sometida a fuerzas políticas que defienden la ley del más fuerte, el rechazo al otro, el fin de las políticas de transición ecológica y el retroceso del feminismo, mientras el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, llama "papá" al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la mayoría de los países parecen aceptar lo que el politólogo estadounidense Stephen Holmes llama la "jerarquía sin orden", la España de Pedro Sánchez se presenta como una excepción.

De hecho, el presidente del gobierno español es uno de los pocos primeros ministros europeos de izquierda. Presidente de la Internacional Socialista, ha sido uno de los dirigentes occidentales más críticos de la acción de Israel en la franja de Gaza. Reconoció el Estado palestino, se opuso a los bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán, y declaró que España no cumpliría con el objetivo del 2% del PIB para defensa, que exige el presidente Trump a sus aliados de la OTAN. Además, se negó a que los aviones estadounidenses con destino a Irán usen las bases compartidas con Estados Unidos en territorio español.

En la escena internacional, su popularidad se ha visto aún más reforzada gracias a una cumbre organizada en Barcelona, los días 17 y 18 de abril, titulada Global Progressive Mobilisation («movilización progresista mundial»), a la que asistieron la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Su política migratoria también se aparta de la corriente dominante: el Sr. Sánchez anunció, a mediados de abril, una regularización masiva de inmigrantes. Sus posiciones le han valido violentos ataques por parte de líderes como Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sin mencionar a Elon Musk o a Bruno Retailleau en Francia, quien propuso "poner a España al margen de las naciones europeas".

Actitud combativa

El Sr. Sánchez, que siempre ha dado gran importancia a su reputación internacional, es un político hábil y tenaz, maestro en el arte de reinventarse y aprovechar las oportunidades. Esto le permitió acceder al poder en 2018, gracias a una moción de censura contra Mariano Rajoy [su predecesor conservador, de 2011 a 2018], y mantenerse en el cargo desde entonces. En su pulso con el Sr. Trump, mencionó su admiración por la figura de Don Quijote, pero quizás sea más justo verlo como una especie de pícaro moderno, en la tradición de La Vida de Lazarillo de Tormes, la primera novela picaresca española.

Varias de sus posturas son bastante populares en su país: muchos españoles son favorables a la solución de dos Estados en Oriente Medio, críticos con Israel y hostiles a Trump, así como a la guerra contra Irán. La actitud combativa del Sr. Sánchez sobre estos temas le ha permitido ocupar el espacio de sus aliados de izquierda. También desestabiliza a sus adversarios, ya que el partido de oposición de derecha, el Partido Popular, no tiene un discurso claro sobre estas cuestiones.

Las orientaciones tomadas por el Sr. Sánchez, al reforzar su estatura internacional, han puesto de manifiesto sobre todo el antagonismo con Vox, la formación de extrema derecha, tercera fuerza política en España, que se había mostrado muy sumisa al Sr. Trump. Aunque nacionalista y soberanista, se ha revelado paradójicamente incapaz de responder a las amenazas lanzadas por el inquilino de la Casa Blanca contra el reino.

 Sin embargo, este liderazgo exterior contrasta con su debilidad en el plano interior. El Sr. Sánchez dirige el país con el apoyo de una coalición heterogénea que reúne a grupos de izquierda y nacionalistas de izquierda y derecha, que no ha logrado presentar un solo presupuesto general del Estado en tres años de legislatura. Gobierna mediante medidas ejecutivas y con la ayuda de los fondos europeos. El Partido Popular llega hoy en cabeza de la mayoría de las encuestas y consolida su poder a nivel territorial.

La economía española crece en volumen gracias a la entrada en el mercado laboral de un gran número de inmigrantes, cerca de medio millón al año desde 2022. Sin embargo, esto no se acompaña de un aumento del PIB per cápita.

Asunto de corrupción

El otro gran problema del Sr. Sánchez son los escándalos judiciales que afectan a su círculo más cercano. Dos secretarios de organización del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) – cercanos al dirigente – han sido encarcelados. Un caso de corrupción sórdido que involucra a José Luis Ábalos, exsecretario de organización del PSOE y ministro de transportes [entre 2017 y 2021], y a su asesor Koldo García, está actualmente ante los tribunales. La esposa de Sánchez, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez, también tienen asuntos judiciales en curso.

En un país tan polarizado como España, es, por lo tanto, el posicionamiento internacional del presidente del gobierno el que suscita la mayor adhesión. Oponerse a los señores Trump, Musk y Netanyahu es mucho más rentable políticamente que negociar la cesión de competencias en materia de inmigración a Cataluña o reconocer la imposibilidad de hacer aprobar los presupuestos.

El acercamiento en curso con China plantea algunas preocupaciones sobre posibles consecuencias en materia económica y de seguridad. Es el caso, en particular, con respecto a Marruecos y sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla [dos enclaves españoles situados en la costa marroquí], y en lo que respecta a la lucha antiterrorista, en el marco de la cual España, históricamente, ha cooperado con Estados Unidos e Israel. No obstante, en el plano comercial, el principal escudo de España sigue siendo la Unión Europea. Por lo tanto, las posibles sanciones impuestas al país afectarían a toda la Unión.

Es posible que el presidente del gobierno español haya actuado bien por malas razones, o que su comportamiento aparentemente idealista obedezca al interés personal. Cualquiera que conozca a Sánchez sabe que cambia de opinión con facilidad y que es un hombre de oportunidades más que de convicciones. Pero, como en El general de la Rovere, de Roberto Rossellini (1959), los impostores a veces terminan creyendo en su personaje. Sobre todo cuando parece ser su única salida." 

(, Revista de prensa, 19/05/26, fuente Le Monde 

22.2.26

Un buen resumen de las medidas tomadas por el gobierno de Pedro Sánchez, ahora que hasta se niega la mayor, la trascendental relegación de las políticas de austeridad que empobrecieron al país en 2010–2014; las decisivas: ... Protección de millones de empleos mediante los ERTE, reconocidos internacionalmente como buena práctica... Impulso sin precedentes a las energías renovables, con récords de potencia instalada... Excepción ibérica que rebajó el precio de la electricidad frente al resto de Europa... Modernización industrial y digital mediante los PERTE (automoción, microchips, hidrógeno verde, salud…)... Reforma laboral que reduce drásticamente la temporalidad: los contratos indefinidos pasan del 10% a más del 40%... Reducción del paro a mínimos no vistos desde antes de la crisis de 2008... España como uno de los países con mejor desempeño social tras el shock COVID... Reforma del sistema público de pensiones que garantiza su sostenibilidad sin recortes nominales... Estabilidad institucional pese a crisis múltiples: pandemia, guerra, inflación (Julen Bollain)

Julen Bollain @JulenBollain

Ante tanta tontería, aquí dejo algunos de los logros de los gobiernos desde 2018 a 2025: 

– Subida del Salario Mínimo Interprofesional de 735€ en 2018 a 1.221€ en 2026 (+66%), beneficiando especialmente a personas jóvenes y mujeres. 

– Reforma laboral que reduce drásticamente la temporalidad: los contratos indefinidos pasan de ~10% a más del 40%.             

– Revalorización de las pensiones conforme al IPC, blindando el poder adquisitivo tras años de congelaciones. 

– Reforma del sistema público de pensiones que garantiza su sostenibilidad sin recortes nominales. 

– Eliminación del copago farmacéutico para colectivos vulnerables. 

– Aprobación de la Ley de Eutanasia, ampliando derechos civiles fundamentales. 

– Aprobación de la Ley Trans y LGTBI, reforzando derechos y reconocimiento legal. 

– Aprobación de la Ley de Vivienda, la primera estatal, que permite limitar precios del alquiler en zonas tensionadas. 

– Regulación del alquiler y refuerzo de derechos de las personas inquilinas. 

– Subidas récord de las becas públicas y ampliación de beneficiarios. 

– Implantación del escudo social durante la pandemia: ERTE, moratorias, ayudas a autónomos. 

– Protección de millones de empleos mediante los ERTE, reconocidos internacionalmente como buena práctica. 

– Creación del Ingreso Mínimo Vital, primera red estatal de garantía de rentas en España. 

– Gestión de la pandemia con vacunación masiva líder en Europa. 

– Aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. 

– Impulso sin precedentes a las energías renovables, con récords de potencia instalada. 

– Reducción de la dependencia energética exterior. 

– Excepción ibérica que rebajó el precio de la electricidad frente al resto de Europa. 

– Control del precio del gas y mitigación del impacto inflacionario energético. 

– Reforma fiscal progresiva: impuestos a grandes fortunas, banca y energéticas. 

– Recepción y despliegue del mayor volumen de fondos europeos Next Generation de la UE. 

– Modernización industrial y digital mediante los PERTE (automoción, microchips, hidrógeno verde, salud…). 

– Reindustrialización verde y apuesta por sectores estratégicos. 

– Aumento histórico de la inversión pública. 

– Crecimiento económico sostenido por encima de la media europea tras la pandemia. 

– Reducción del paro a mínimos no vistos desde antes de la crisis de 2008. 

– Especial reducción del paro juvenil y femenino. 

– Recuperación del papel activo del Estado en política económica.

 – Avances en memoria democrática y reparación de víctimas del franquismo. 

– Exhumación de Franco del Valle de Cuelgamuros. 

– Refuerzo del papel de España en la UE, con liderazgo en agenda social y energética. 

– Presidencia española del Consejo de la UE con agenda social y verde. 

– Política exterior europeísta y multilateral. 

– Mejora de la imagen internacional de España tras años de irrelevancia. 

– Aprobación de la Ley de Educación (LOMLOE), revirtiendo recortes y segregación. 

– Aumento del gasto social hasta máximos históricos. 

– Reducción de la desigualdad tras transferencias públicas. 

– Protección de consumidores frente a abusos financieros. 

– Regulación del teletrabajo. 

– Subidas salariales en el sector público. – Impulso a la igualdad de género con legislación y presupuestos específicos. 

– España como uno de los países con mejor desempeño social tras el shock COVID. 

– Capacidad de gobernar en coalición, algo inédito y estable en democracia reciente. 

– Estabilidad institucional pese a crisis múltiples: pandemia, guerra, inflación. 

– Evitar políticas de austeridad que empobrecieron al país en 2010–2014.

10:00 a. m. · 18 ene. 2026 171,5 mil Visualizaciones

14.12.25

Laudatio inglés para Pedro Sánchez, de la revista mensual Monocle: "Pronóstico España 2026: Puede que no estés de acuerdo con Pedro Sánchez, pero su país sigue adoptando una postura refrescante... una prueba de que la política progresista basada en la ética tiene un lugar, a pesar del giro cada vez más nativista del planeta. Por un lado, España ha estado avanzando hacia la paridad de género, luego está su crecimiento económico, que se debe a sectores como el turismo, los servicios y la manufactura, y a otro factor clave: la inmigración. El gobierno español se ha dado cuenta de que su fuerza laboral envejecida necesita un impulso, por lo que ha estado modificando sus leyes para mejorar la integración de los migrantes... Ha mantenido consistentemente una postura ética sobre Israel, denunciando lo que está ocurriendo en Gaza como un "genocidio" y ha molestado a Estados Unidos por sus bajos gastos en defensa. No obstante, el punto es este: no necesitas estar de acuerdo con todo lo que España está haciendo actualmente. Pero como líder de una nación que se está convirtiendo cada vez más en el motor económico de Europa, Sánchez adopta una línea basada en principios y se mantiene firme en ella. Ya sea que provenga de un lugar genuino o sea mera conveniencia, casi no importa: es un político talentoso

 "Una de las cosas que puedo hacer como editor europeo de Monocle es compilar un compendio mental de cómo se están desempeñando las naciones del viejo continente entre sí: los que hacen y los que no. Parte de mi 2025 implicaba pensar en cómo Francia e Italia, en muchos aspectos, habían cambiado de posiciones. Francia ha estado atormentada por problemas de deuda e indecisión política, e Italia ha estado atormentada por problemas de deuda pero demostrando ser sorprendentemente estable políticamente, algo a lo que no estaba acostumbrada desde la Segunda Guerra Mundial. ¿Y mi 2026? Una buena parte del tiempo la pasaré reflexionando sobre España.

España ha estado constantemente y de manera injusta bajo el radar. La nación ibérica está teniendo su momento: una prueba de que la política progresista basada en la ética tiene un lugar, a pesar del giro cada vez más nativista del planeta. Por un lado, España ha estado avanzando hacia la paridad de género. Mientras que las mujeres representan alrededor de un tercio de las dos cámaras de Italia, constituyen casi el 43 por ciento en España, colocándola a la par con las naciones nórdicas como Suecia y Finlandia. ¿Qué pasa con la infraestructura? España anunció recientemente que su línea de Madrid a Barcelona se actualizaría para permitir que los trenes alcancen los 350 km/h, velocidades que normalmente solo logran los gigantes asiáticos.

Luego está su crecimiento económico, que creció un 3,5 por ciento en 2024 y se proyecta que crecerá un 2,9 por ciento este año (2026 se ve casi igual de bien). El éxito de España se debe a sectores como el turismo, los servicios y la manufactura, y a otro factor clave: la inmigración. El gobierno español se ha dado cuenta de que su fuerza laboral envejecida necesita un impulso, por lo que ha estado modificando sus leyes para mejorar la integración de los migrantes. En 2024, el país recibió a 368,000 nuevos llegados, colocándolo entre los cinco principales países de la OCDE en términos de números.
Mirando hacia adelante: Pedro Sánchez (Imagen: Jack Abuin/Alamy)

Entonces, ¿qué no hay que amar? El problema parece ser que el primer ministro de izquierda de España, Pedro Sánchez, divide opiniones. En noviembre, miles de partidarios de la oposición salieron a las calles de Madrid para exigir elecciones anticipadas debido a un escándalo de corrupción que rodea a su partido socialista llamado el "Caso Koldo", que involucra al exministro de Transportes José Luis Ábalos, al exasesor Koldo García y al exsecretario general del partido Santos Cerdán, entre otros.

Y, sin embargo, Sánchez ha logrado sobreponerse a todo, hablando en contra de la extrema derecha, intentando explicar los peligros de la desinformación al público español y buscando consagrar el aborto en la constitución. Ha mantenido consistentemente una postura ética sobre Israel, denunciando lo que está ocurriendo en Gaza como un "genocidio", implementando un embargo de armas contra la nación y retirándose del concurso de canciones de Eurovisión en protesta por su inclusión. Y a pesar de que los partidos de centro-derecha PP y de extrema derecha Vox están al acecho, él se niega a dimitir y ha dicho incluso que se presentará a la reelección en 2027. No será fácil. El desempleo sigue siendo alto, con más del 10 por ciento, se acercan elecciones regionales difíciles en 2026, la inflación sigue siendo una preocupación y España ha molestado a Estados Unidos por sus bajos gastos en defensa (Politico recientemente llamó a Sánchez "el amigo más inestable de la OTAN").

No obstante, el punto es este: no necesitas estar de acuerdo con todo lo que España está haciendo actualmente. Pero como líder de una nación que se está convirtiendo cada vez más en el motor económico de Europa, Sánchez adopta una línea basada en principios y se mantiene firme en ella. Ya sea que provenga de un lugar genuino o sea mera conveniencia, casi no importa: es un político talentoso." 

( Ed Stocker , Monocle, 11/12/25, traducción Quillbot)

13.12.25

Laudatio de L'Espresso: Pedro Sánchez, persona del Año. Más derechos, más libertad. Y luego, empleo, desarrollo, redistribución de la riqueza, defensa de las conquistas civiles y lucha contra las grandes tecnológicas. Son estos objetivos alcanzados en 2025 los que hacen de Pedro Sánchez la Persona del Año... La elección surge de un dato innegable: Mientras muchas economías europeas se tambalean, la española sigue avanzando... la comparación con Italia es despiadada... El éxito de España representa una desautorización total de las ideologías neoliberales predominantes en muchos gobiernos europeos y occidentales. Una afirmación clara, que explica no solo un desempeño económico, sino una visión política clara y determinada... Nuestra decisión de nombrarlo "Persona del Año" se vio reforzada por dos indicadores adicionales. El Informe Censis, publicado hace unos días, sitúa a Sánchez en segundo lugar entre los líderes europeos que gozan de mayor confianza por parte de los italianos, con un sorprendente 44,9 por ciento, solo por detrás del Papa León XIV. Además, el plebiscito recibido en estos meses por nuestros lectores, que han manifestado un interés creciente por sus políticas y por el papel del gobierno progresista español en Europa, ha confirmado que la figura del primer ministro ibérico también habla a nuestro país... Sánchez ha sido una voz clara contra las derivas de la política global: ha rechazado los ultimátums de Donald Trump, ha emprendido una batalla por los derechos digitales, obligando a Meta a responder sobre las violaciones de privacidad, fue uno de los primeros líderes en calificar de "genocidio" lo ocurrido en Gaza, rompiendo relaciones con el gobierno de Netanyahu y pidiendo a Europa que reconsiderara el acuerdo de cooperación con Tel Aviv, ha defendido con coherencia los derechos civiles, ha ampliado los flujos migratorios regulares, abordando con pragmatismo el envejecimiento de la población; e ha invertido con decisión en la transición energética, lo que ha llevado a España a tener de las facturas más bajas del continente gracias a la fuerza combinada del sol y el viento. Por todo esto, Pedro Sánchez no solo parece un líder capaz: Es un punto de referencia en una Europa perdida entre miedos y aplazamientos. Nuestra "Persona del Año" representa la idea de que otra política, más justa, más valiente, más europea, no solo es posible, sino que ya es una realidad

"Más derechos, más libertad. Y luego, empleo, desarrollo, redistribución de la riqueza, defensa de las conquistas civiles y lucha contra las grandes tecnológicas. Son estos objetivos alcanzados en 2025 los que hacen de Pedro Sánchez la Persona del Año que aparece en la portada del nuevo número de l'Espresso. Dentro del periódico, una larga entrevista de Felice Florio al primer ministro español, con Carlo Cottarelli explicando el secreto del éxito económico de Madrid. Y mientras el director Emilio Carelli, en su editorial, subraya que los éxitos de España deben ser un modelo para toda Europa, Federica Bianchi relata la fronda soberanista que corre el riesgo de empujar a la Unión en la dirección opuesta. (...)"

(Editorial de L'Espresso, 11/12/25, traducción Quillbot)

"Pedro Sánchez, un líder capaz, un referente para otra política.

 Cada diciembre, cuando elegimos a la Persona del Año, no pretendemos celebrar a quienes han tenido éxito o se han convertido en iconos, sino a quienes han logrado lanzar un mensaje claro, una señal. Este año la señal llega desde Madrid y lleva el nombre de Pedro Sánchez, primer ministro de España, a quien dedicamos la portada de este número.

La elección surge de un dato innegable: Mientras muchas economías europeas se tambalean, la española sigue avanzando. En 2023, el PIB creció un 2,7 por ciento, en 2024 un 3,5 por ciento, y 2025 – según las estimaciones ya casi definitivas de la Comisión Europea – cerrará con un +2,9 por ciento. Números que no se ven en ninguna otra gran economía de la Unión, especialmente si se comparan con el "cero coma" de Italia y Alemania.

Como nos recuerda Carlo Cottarelli en su intervención en estas páginas, la comparación con Italia es despiadada: Ambas economías crearon empleos, pero solo España logró transformar ese nuevo empleo en un crecimiento robusto, tanto que hoy la economía española representa por sí sola el 40 por ciento del aumento del PIB de toda la zona euro. Y con 22 millones de personas empleadas, alcanzó el récord histórico de todos los tiempos.

Sánchez, en la amplia entrevista de Felice Florio, sintetiza así su lectura: El éxito de España representa una desautorización total de las ideologías neoliberales predominantes en muchos gobiernos europeos y occidentales. Una afirmación clara, que explica no solo un desempeño económico, sino una visión política clara y determinada.

Nuestra decisión de nombrarlo "Persona del Año" se vio reforzada por dos indicadores adicionales. El Informe Censis, publicado hace unos días, sitúa a Sánchez en segundo lugar entre los líderes europeos que gozan de mayor confianza por parte de los italianos, con un sorprendente 44,9 por ciento, solo por detrás del Papa León XIV. Además, el plebiscito recibido en estos meses por nuestros lectores – que en el sitio web y en las redes sociales han manifestado un interés creciente por sus políticas y por el papel del gobierno progresista español en Europa – ha confirmado que la figura del primer ministro ibérico también habla a nuestro país.

Sánchez ha sido una voz clara contra las derivas musculares de la política global: ha rechazado los ultimátums de Donald Trump, que exigía un aumento del 5 por ciento en el gasto de la OTAN; ha emprendido una batalla por los derechos digitales, obligando a Meta a responder sobre las violaciones de privacidad; Fue uno de los primeros líderes en calificar de "genocidio" lo ocurrido en Gaza, rompiendo relaciones con el gobierno de Netanyahu y pidiendo a Europa que reconsiderara el acuerdo de cooperación con Tel Aviv.

Su gobierno ha defendido con coherencia los derechos civiles, en particular los de la comunidad Lgbtq+; ha apoyado la integración europea, pidiendo una mayor compartición de soberanía; ha ampliado los flujos migratorios regulares, abordando con pragmatismo el envejecimiento de la población; e ha invertido con decisión en la transición energética, lo que ha llevado a España a tener de las facturas más bajas del continente gracias a la fuerza combinada del sol y el viento.

Por todo esto, Pedro Sánchez no solo parece un líder capaz: Es un punto de referencia en una Europa perdida entre miedos y aplazamientos. Nuestra "Persona del Año" representa la idea de que otra política – más justa, más valiente, más europea – no solo es posible, sino que ya es una realidad."

(Editorial de L'Espresso, 11/12/25, traducción Quillbot)

13.2.25

Pedro Sánchez está intentando convertirse en el líder europeo del proyecto que antes encabezaban los demócratas estadounidenses. La insistencia en la agenda 2030, en las políticas climáticas, en la lucha cultural y en la integración europea son parte de su intención de convertirse en la cara visible de un entorno político derrotado. La debilidad de Macron, de los socialdemócratas alemanes y de los italianos, deja un hueco a Sánchez para convertirse en la figura que defienda en Europa ese proyecto. El anuncio del presidente del pasado martes, en el que señala a las grandes empresas que están olvidando sus objetivos de diversidad y de igualdad, es una piedra más en ese camino... y en la UE, Sánchez propone que se duplique el presupuesto europeo, a través de préstamos mancomunados. Esa expansión presupuestaria sería, útil, desde la perspectiva del gobierno, tanto para impulsar la economía de la eurozona como para afrontar tanto las presiones del nuevo gobierno estadounidense... por eso Patriotas lo ha identificado el mayor enemigo. Las referencias al presidente español durante el encuentro del pasado fin de semana no estaban destinadas únicamente a apoyar a un aliado... El PSOE ha adoptado una posición combativa y exigente, que tendrá buenos o malos resultados, pero que defiende el tipo de valores por los que abogaban la administración Biden y los progresistas europeos, mientras el grupo de Abascal apuesta por el programa que defiende la administración Trump (Esteban Hernández)

 "España está presionando para que se duplique el presupuesto europeo; quiere que alcance una cifra que supera los dos billones de euros. La intención es que se financie, como ocurrió durante la pandemia, a través de préstamos mancomunados. Esa expansión presupuestaria sería, útil, desde la perspectiva del gobierno, tanto para impulsar la economía de la eurozona como para afrontar tanto las presiones del nuevo gobierno estadounidense.

La posición española puede ser bien vista en países del sur de Europa, como Italia, Francia o Grecia, pero Alemania y el norte europeo son contrarios a ella. Es una derivada, aunque de mayor envergadura y ambición, de las tensiones vividas en la UE en los últimos años. Hay Estados que quieren mantenerse firmes en la idea de los presupuestos nacionales equilibrados y que son profundamente contrarios a mancomunar deuda, mientras otros entienden que este es un momento de dar un impulso vigoroso a la UE. Además, la propuesta española solicita reprogramar la deuda ya existente, de modo que “alivie la presión fiscal a corto plazo, garantice la liquidez en el mercado de bonos de la UE y permita inversiones continuas para el futuro modelo económico europeo”,

El dilema existencial europeo

El mero hecho de la existencia de la propuesta española es señal de que algo se está moviendo en Europa, alentado por la llegada de Trump. No es solo el gobierno español. Hay muchas voces dentro de Europa que ven imprescindible una mayor integración. Enrico Letta, decano de la Escuela de Política, Economía y Asuntos Globales de IE, presidente del Instituto Jacques Delors, y autor del informe sobre el mercado único que ha servido, junto con el informe Draghi, como inspiración para el Brújula de la Competitividad, es uno de ellos. Letta pone el acento en otro ámbito, el de la integración de los mercados de capitales y del ahorro. Sería necesario para movilizar inversiones imprescindibles para el continente, pero también sería muy útil para hacer frente a los EEUU de Trump. Letta sugiere que, de existir aranceles en el ámbito productivos que perjudiquen a la UE, se reaccione imponiendo aranceles e impuestos a las empresas financieras estadounidenses en Europa. Y tampoco hay que olvidar que gran parte del dinero de los ahorros europeos acaba en la esfera financiera estadounidense, por lo que la unión de los mercados de capitales permitiría que permanecieran aquí.

O la UE da pasos en la dirección de una mayor integración o afloja los lazos y permite un mayor margen de acción a los Estados

Ambas posturas ahondan en el dilema que debe resolver la UE, y es cada vez más urgente tomar decisiones en ese sentido: o Europa da pasos adelante en la dirección de una mayor integración, y la fiscal y la de los capitales forman parte de ello, o da marcha atrás y afloja su presión, de manera que los gobiernos nacionales tengan un ámbito de acción bastante mayor. La Comisión, según Financial Times, está apostando por adoptar ambas decisiones a la vez, como queda patente en su visión para los nuevos presupuestos, que acordarían un “único plan para cada país con reformas e inversiones clave”, incluidos fondos regionales y subsidios agrícolas, pero permitiendo que los Estados decidan qué proyectos van a apoyar. La Comisión fijaría la dirección, pero existiría un ámbito discrecional más amplio para los Gobiernos.

Sánchez es el enemigo

No es suficiente, y es probable que una postura de esa clase no contente a nadie. La UE vive en un complicado equilibrio, ya que trata de frenar tanto las pulsiones unionistas como las disgregadoras, lo que será complicado de mantener durante mucho tiempo. Hay actores políticos muy relevantes que tratan de inclinar la balanza hacia un lado u otro. En este orden, la reunión de Patriotas por Europa en Madrid la semana pasada fue muy expresa en cuanto a sus intenciones. Los soberanistas, en la línea de Trump, aspiran a que los Estados tengan un poder de decisión mayor, y van a presionar para que la UE afloje el lazo. Al otro lado de la línea, estaría el Gobierno de Sánchez, con propuestas que tienden hacia la unión, como la del presupuesto. Y no es solamente cuestión de oportunidad: Patriotas lo ha identificado el mayor enemigo. Las referencias al presidente español durante el encuentro del pasado fin de semana no estaban destinadas únicamente a apoyar a un aliado.

Sánchez quiere convertirse en el líder internacional del proyecto que han encabezado los demócratas estadounidenses

Desde Vox explican que el presidente español, “en su huida hacia adelante”, está intentando convertirse en el líder europeo del proyecto que antes encabezaban los demócratas estadounidenses. La insistencia en la agenda 2030, en las políticas climáticas, en la lucha cultural y en la integración europea son parte de su intención de convertirse en la cara visible de un entorno político derrotado. La debilidad de Macron, de los socialdemócratas alemanes y de los italianos, deja un hueco a Sánchez para convertirse en la figura que defienda en Europa ese proyecto. El anuncio del presidente del pasado martes, en el que señala a las grandes empresas que están olvidando sus objetivos de diversidad y de igualdad, es una piedra más en ese camino.

Esa es también la causa, aseguran desde Vox, de que demande un presupuesto mayor: “Está impulsando que la UE tape los huecos que ha dejado el Gobierno americano”. Se refieren a programas como USAID, “que antes estaban repartidos entre la administración Biden y Bruselas, y que ahora quieren que cubra la UE”. Alertan, además, de los intentos de censura en las redes que pueden vivirse a partir de ahora en Europa, y que fueron señalados expresamente en la reunión de Patriotas del pasado fin de semana.

Los populares como eje

En ese reparto de posiciones, con el grupo europeo de Abascal alineado con Trump, y Sánchez intentando ejercer de líder progresista en Europa, hay un espacio todavía por definir, el del Partido Popular Europeo: “La intervención de Matteo Salvini el pasado fin de semana fue muy clara en ese sentido; el PPE tiene que decidir con quién va a intentar sumar, si con los progresistas o con nosotros”. Vox prolonga el argumento para traerlo a la escena nacional, ya que la tensión creciente del PP parte, más allá de asuntos coyunturales, de esa impronta ideológica: “Feijóo tiene que decidir si va a seguir pactando todo con Sánchez, o lo va a hacer con Vox”.

El PP tiene un dilema similar al alemán, porque la derecha liberal tiene que ver cómo integra y/o combate a libertarios y soberanistas

En Génova tienen clara cuál es la posición de su partido: “El PP defenderá a España en Europa y a Europa en el mundo”. Pero ese propósito tiene tintes ambiguos todavía. La CDU de Merz y los populares españoles son las dos mayores fuerzas del grupo europeo. La vieja democracia cristiana ha desaparecido y los partidos de la derecha liberal están en retroceso frente a los libertarios y los soberanistas. La probable victoria de Merz en las elecciones alemanas afianzará ese alineamiento entre Alemania, la Comisión y el partido de Feijóo. Sin embargo, lo que está por definirse es la posición ideológica que adoptará ese bloque.

Merz quiere reducir el gasto público, pero también debe mantener a la industria alemana, por lo que invertirá en energía, especialmente en gas. Eso supone gasto. Al mismo tiempo, recortará ayudas, pero afirma que solo en aquellas destinadas al mercado laboral, de manera que expulsen del sistema a aquellos que no quieren trabajar. Necesita invertir en defensa, lo que supone más gasto, algo que su Tribunal Constitucional limita a través de un tope al déficit. Son demasiadas cosas a la vez, y algunas de ellas contradictorias, especialmente si no se ven los impuestos con buenos ojos, como es el caso. Y todo esto bajo la presión inmigratoria de AfD y con su afición a la motosierra que alaba Musk. En España, el PP tiene dilemas similares, porque la derecha liberal tiene que ver cómo integra y/o combate a los libertarios, muy crecidos con la legislatura de Milei, y a los soberanistas, que están creciendo en todas partes.

La clave de la lucha ideológica en las derechas

Esa posición intermedia también afecta a los populares en otras áreas. Si Feijóo llega al gobierno, el aumento de los presupuestos solicitado por Sánchez le vendría muy bien para impulsar la economía española y para asentarse en La Moncloa. El PPE, por tradición política pero también por los intereses de los países que lo componen, es mayoritariamente contrario no solo a un presupuesto común más elevado, sino a la posición mantenida por los países del sur, la que apuesta por una deuda común. Es un espacio en la que lo ideológico y lo nacional chocan.

En ese escenario, el diagnóstico de los Patriotas es correcto. El PSOE ha adoptado una posición combativa y exigente, que tendrá buenos o malos resultados, pero que defiende el tipo de valores por los que abogaban la administración Biden y los progresistas europeos, mientras el grupo de Abascal apuesta por el programa que defiende la administración Trump. En medio, están los populares, que mandan en la Comisión, que son la mayor fuerza en el Europarlamento, que gobernarán Alemania y son el partido más votado en España. Tendrán que definir cuál es el lugar que ocuparán en los próximos años y cuáles serán sus socios prioritarios. Esta pelea es la que está de fondo en la tensión renovada entre PP y Vox, y la que sostiene la lucha por el apoyo a los presupuestos de las comunidades autónomas que están en el aire."                 (Esteban Hernández , El Confidencial, 13/02/25)

19.9.22

La estrategia de Sánchez: en la medida en que los modelos internacionales están modificándose y que los gobiernos se ven obligados a adoptar medidas extraordinarias, el PSOE percibe la oportunidad de minar a Feijóo al señalarle como un líder que no está en sintonía con la época, que se ha equivocado al oponerse al impuesto y que se muestra demasiado pendiente de defender a las eléctricas... "es comprensible que las eléctricas defiendan sus intereses, pero no lo es que el PP ejerza de su portavoz"... Sánchez quiere convertir España en una "gran potencia exportadora de energía renovable", para lo que se precisa, además de una política de Estado, "una alianza con el sector privado que cuente con los incentivos adecuados"... El problema es que hay sectores que se resisten a los cambios y que no se alinean con las transformaciones que necesita España. Una parte de las élites económicas no está realizando el esfuerzo preciso... En esa pugna, Sánchez entiende que su agenda está alineada con las necesidades de la Unión Europea y cree que este es el momento de implantarla de una manera decidida, porque los tiempos le favorecen... De modo que más que una política dirigida a ganarse a la izquierda, Sánchez está jugando con la hostilidad respecto a un adversario político que le lleva ventaja y administra un programa de futuro económico alineado con la UE. Habrá que ver si ambas cosas le son suficientes para recuperar la ventaja

 "La actividad del presidente esta semana ha sido intensa. En la sesión de control en el Congreso jugó la baza de la agresividad política al señalar a PP y Vox como un mismo partido cuyo propósito es "defender a los de arriba", y al insistir a la banca y a las energéticas en que toca arrimar el hombro y contribuir con un nuevo impuesto. Recurrió a esa retórica de confrontación que ya había utilizado cuando mencionó a los "poderes oscuros" y a las "minorías poderosas". Con este regreso al izquierdismo o al populismo, según las interpretaciones, Sánchez estaría tratando de recuperar el terreno perdido en las encuestas respecto de Feijóo.

La hostilidad con las élites económicas, sin embargo, quedó muy matizada en otros actos de la misma semana. En la presentación de la 'Alianza por España Nación Emprendedora' señaló la enorme importancia de la innovación y promovió medidas fiscales que promoviesen ese sector emprendedor, y en el BBVA Sustainability Forum alabó el papel central del sector financiero en las inversiones sostenibles. Para impulsar la innovación, mejorar el modelo productivo y combatir el cambio climático se precisa una intensa colaboración público-privada, para la que el Ibex es un aliado y no un enemigo

Ambas direcciones, con esa mezcla de palabras amables y altisonantes, parecen notablemente contradictorias, pero distan mucho de serlo. Forman parte de una estrategia doble, una más electoral y otra más económica, en la que se imbrica el tono izquierdista utilizado por el presidente.

El populismo de Sánchez

Fuentes del PSOE niegan que el viraje hacia la izquierda se haya producido: "El Gobierno está planteando medidas de emergencia en una situación extraordinaria que son muy parecidas a las que otros gobiernos de corte conservador han implantado en Occidente; son propuestas de sentido común que todo el mundo está aplicando". Fuentes del Gobierno, por su parte, insisten en ese aspecto y señalan que "los paradigmas dominantes están cambiando; antes hablabas de intervenir en el mercado y de beneficios extraordinarios y eras un rojo peligroso; ahora son las instituciones internacionales las que lo promueven. Es el momento de la regulación de los mercados y eso es lo que está dejando al PP descolocado".

Esa es la brecha que está intentando aprovechar el partido socialista a la hora de ganar recorrido electoral: en la medida en que los modelos internacionales están modificándose y que los gobiernos se ven obligados a adoptar medidas extraordinarias, el PSOE percibe la oportunidad de minar a Feijóo, su principal objetivo, al señalarle como un líder que no está en sintonía con la época, que se ha equivocado al oponerse al impuesto y que se muestra demasiado pendiente de defender a las eléctricas.

En ese marco discursivo hay que interpretar las referencias a "los de arriba" y demás expresiones ligadas al populismo: no se trata de ser más de izquierdas, sino de atacar a Feijóo. O dicho en palabras de fuentes del Gobierno, "es comprensible que las eléctricas defiendan sus intereses, pero no lo es que el PP ejerza de su portavoz. No se entiende que, existiendo un problema social importante, Feijóo decida defender a ultranza a las compañías energéticas y a la banca".

El tono elevado de estas críticas, sin embargo, ha molestado en algunos sectores del PSOE, que entienden que "ese lenguaje y esa actitud, un poco sobrada, respecto del PP" no es conveniente, ya que el presidente "debería adoptar un tono más institucional, con más tranquilidad". Se debe combatir a Feijóo y plantar cara a las energéticas, pero "todo lo que sea eliminar crispación y bronca nos conviene; un tono más sosegado nos acerca a votantes que se han quedado en casa o que abandonaron a Ciudadanos, que es por donde podemos crecer".

El plan de Sánchez

Más allá de la pugna electoral, el presidente ha dedicado la semana a impulsar decididamente su programa económico. Ha visitado distintos foros y en todos ellos ha mostrado su perfil más institucional, ha expuesto su visión y las acciones que está llevando a cabo para desarrollarla, y se ha mostrado solícito con las empresas.

Sánchez quiere convertir España en una "gran potencia exportadora de energía renovable", para lo que se precisa, además de una política de Estado, "una alianza con el sector privado que cuente con los incentivos adecuados". La transición ecológica y energética, afirmó Sánchez en el foro del BBVA, tiene en el sector financiero un actor "neurálgico y central a través de las inversiones sostenibles".

El problema es que hay sectores que se resisten a los cambios y que no se alinean con las transformaciones que necesita España. Hay una parte de las élites económicas que no está realizando el esfuerzo preciso: "Solo el 14% de las compañías cotizadas españolas tienen planes para alcanzar emisiones cero en 2050", como señaló el presidente. La agenda verde requiere otro enfoque desde el mundo financiero: se precisan "inversores responsables y pacientes no coartados por la maximización de beneficios". Las élites que insisten en los combustibles fósiles, el capital impaciente que las apoya y la negativa de algunas firmas a alinearse decididamente con la sostenibilidad y la transición energética, están de fondo en las críticas del presidente.

En esa pugna, Sánchez entiende que su agenda está alineada con las necesidades de la Unión Europea y cree que este es el momento de implantarla de una manera decidida, porque los tiempos le favorecen. En parte porque ha llegado el momento de una nueva perspectiva económica ("Ahora se requiere mucha más intervención que hace 20 años; si antes la idea principal era ahorrar, ahora toca gastar", afirman fuentes del Gobierno), en parte porque esa inversión debe tener un destino renovador. Los fondos europeos forman parte de ese movimiento que debe llevar a España a convertirse en un país emprendedor, con un modelo productivo diferente, en el que la colaboración público-privada sea relevante, y que sitúe a nuestro país como una gran potencia en energías renovables.

Los obstáculos para el PSOE

Las medidas económicas paliativas y coyunturales para lidiar con el aumento de los precios y la transformación de España en una dirección ecológica son los puntos centrales del programa de Sánchez. Ambos objetivos se encuentran con escollos, desde su perspectiva: una derecha que se opone a la transformación y esa parte de las élites que no se han alineado con la dirección sostenible que España necesita.

De modo que más que una política dirigida a ganarse a la izquierda, Sánchez está jugando con la hostilidad respecto a un adversario político que le lleva ventaja y administra un programa de futuro económico alineado con la UE. Habrá que ver si ambas cosas son suficientes para recuperar la ventaja demoscópica que le saca el PP; como aseguran fuentes del gobierno, "el PSOE tiene el viento a favor, pero eso por sí solo no es garantía de éxito". En todo caso, el plan de Sánchez para recuperar terreno está lanzado, y pasa por combinar ambos aspectos: ataque a Feijóo y programa económico de renovación."                    (Esteban Hernández 

24.5.21

España 2050: una amplia batería de propuestas y medidas políticas. Si de verdad se llevaran a cabo, España protagonizaría, sin duda, otros treinta años de avances... en cuánto al contenido, no se mencionan los problemas del sistema financiero, el peso de la deuda pública y privada, el papel de la Unión Europea y del euro... en cuánto a los expertos, no confiamos en ellos porque son incapaces de decirnos si este verano iremos con mascarilla o sin ella...

 "En abril del año pasado señalé en un artículo que no se podría hacer frente con éxito a los problemas que iba a plantear la pandemia sin poner luces largas y reflexionar sobre el horizonte de largo plazo que teníamos por delante (El virus y la economía (3): Hacen falta luces largas). 

 Por tanto, no pude sino alegrarme de la iniciativa que puso en marcha el gobierno para hacer prospectiva y ofrecer reflexiones y estrategias a la sociedad española. Ahora, recién publicado en primer fruto de ese trabajo, es el momento de contribuir a que el debate sobre nuestro futuro como país se extienda y permita impulsar proyectos de cambio para los años venideros.

 El documento que ayer presentó el presidente del Gobierno es una propuesta de expertos bastante rigurosa y brillante que contiene extrapolaciones de un gran número de datos y evidencias empíricas de las que se deriva una amplia batería de propuestas y medidas políticas. Si de verdad se llevaran a cabo, España protagonizaría, sin duda, otros treinta años de avances, al menos, tan positivos como los mejores que se han dado en las últimas tres o cuatro décadas.

Sin embargo, yo creo que ese documento ha nacido con taras que van a hacer muy difícil que se pueda convertir en un eje central del debate y en una guía efectiva de la acción colectiva.

Como el propio documento señala, sus prescripciones, si finalmente se asumieran, no podrían ser ejecutadas por un solo gobierno, no solo en el tiempo, sino de una única tendencia o composición partidaria. Y siendo este un presupuesto elemental, me parece un error que el documento haya nacido no ya en el seno de un gobierno sino en el de una parte de él. El cainismo y la insensatez constituyen, desgraciadamente, el modus operandi de la política española (...)

 También me parece equivocado haber concebido el documento como una propuesta de expertos. Este tipo de estrategias solo son viables con la connivencia, en todo su desarrollo, de quien, efectivamente, dispone del saber especializado, pero también de los técnicos que han de llevarlas a cabo y de los actores sociales. Creo que ha sido desafortunado ofrecerles a estas dos últimas partes un plato ya demasiado hecho. Sobre todo, porque uno de los fenómenos más relevantes en materia de políticas públicas que se ha puesto de manifiesto en las últimas décadas es la falibilidad de los expertos. (...)

Esto último es importante porque el documento España 2050 no es un mero ejercicio de prospectiva, como se dijo que sería; es decir, una percha donde se pueden colgar distintas prendas de vestir. Es, en realidad, una estrategia normativa porque asume preferencias evidentes y opciones políticas e ideológicas que no necesariamente son compartidas.

Y parece mentira que esto haya ocurrido de la mano del PSOE (o quizá porque no haya venido de su mano), un partido que tiene en su haber el debate social más amplio sobre un proyecto estratégico que se ha llevado a cabo en España, el Programa 2000, en cuya discusión participaron casi un millón de personas.

El éxito de un documento como el España 2050 depende también de su credibilidad y ahí también creo que se pueden detectar algunos errores de diseño. (...)

 Hay que ser muy ingenuo para pensar que la gente normal y corriente, e incluso la más preparada, creerá que los expertos saben lo que hay que hacer para que ocurra en 2050 lo que dicen que puede ocurrir, cuando son incapaces de decirnos si este verano iremos con mascarilla o sin ella a las playas. O que ahora pueden anticipar tendencias demográficas, de mercado de trabajo, migratorias, educativas o de gasto que nunca hasta ahora han sabido predecir con un mínimo de acierto.

Para diseñar proyectos de país y poder ponerlos en marcha con éxito no solo hacen falta buenos mensajes, productos elaborados de calidad y rigor (como puedo estar de acuerdo en que lo sea España 2050) sino, sobre todo, crear dispositivos de escucha que sean capaces de revelar las preferencias y los intereses colectivos, los presupuestos normativos del proyecto que, como he dicho, no pueden ser definidos por los expertos. En sociedades tan diversas como las nuestras y ante problemas complejos lo que principalmente hay que promover, movilizar y utilizar es la inteligencia colectiva, la imaginación y la creación simbióticas, más que el saber técnico, por muy necesario que este siga siendo.

Al documento del Gobierno se le puede hacer, finalmente, una crítica de contenidos que a mí me parece muy importante.

En él se opta por analizar y desarrollar una serie de desafíos en virtud, según se dice, de que son claves y porque sobre ellos hay evidencia empírica pero es evidente que se dejan algunos otros que cumplen esos requisitos y, sin cuya consideración, el ejercicio estratégico que se propone puede quedar en simple fuego de artificio.

¿Cómo es posible creer que se puede contemplar el desarrollo económico futuro de España, la prosperidad y la salud de quienes la habitamos o la sostenibilidad de nuestro estado de bienestar, como se propone el documento, sin casi ni siquiera mencionar los problemas del sistema financiero, el peso de la deuda pública y privada, el papel de la Unión Europea y del euro, entre otros asuntos capitales?

Por otro lado, el documento adolece de una especie de empiricismo recurrente, quizá creyendo que así gana credibilidad, que produce dos defectos a mi juicio fundamentales. Uno, que deja de lado lo que podríamos llamar las condiciones macro, de entorno, institucionales, el encuadre político y económico en el que se llevan a cabo los proyectos y de las que dependen las estrategias y propuestas que se realizan.

 El otro gran defecto es la ausencia de propuestas auténticamente novedosas, innovadoras y no meramente continuistas y derivadas linealmente del pasado, una carencia fundamental porque si algo caracteriza a la época histórica en la que nos encontramos y a la que seguramente está por venir es la disrupción constante. En este sentido, el documento es demasiado conservador, no el sentido ideológico o partidario del término, sino en el de no ser capaz de poner en cuestión lo establecido, de adentrarse en los nuevos enfoques y conceptos ni, por supuesto, de plantear que dejen de movernos los mismos hilos que nos han guiado en el pasado. El vino nuevo no se echa en odres viejos.

En fin, hay que aplaudir que por fin se pongan luces largas en la política española y agradecer el esfuerzo a quienes desinteresada y gratuitamente, según se ha informado, han realizado este estudio. Una colaboración cívica y académica ejemplar que merece el respeto, al margen de la opinión intelectual que se tenga que ella. (...)

Ojalá el gobierno tenga éxito y logre la difícil tarea de que los españoles de talento que cumplen con su deber y trabajan no permanezcan ahora callados sino que sean justamente ellos quienes diseñen nuestro futuro y les digan a los bocazas que gritan, crispan y se insultan que ese no es el camino por donde nos conviene avanzar."                   (Juan Torres López,  Público, 21/05/21)