"Prudencia y sentido común, estas han sido las cualidades que llevaron a Sánchez a actuar como lo hizo en la crisis de Ceuta. Porque, ¿cómo es que Marruecos abre sus fronteras y deja pasar a España, de forma irregular, o sea sin papeles, a alrededor de 72.000 personas según datos oficiales (80.000 según datos del PP) así, sin más ni más, como el que no quiere la cosa, el 30 y el 31 de julio de 2026? Y no solo abrieron la frontera a las personas adultas, sino que un porcentaje elevado de niños y niñas menores, no acompañados, también la cruzaron sin que su país pusiera ninguna pega ni se planteara una protección mínima.
Ceuta tiene alrededor de 84.000 habitantes y una extensión de 19,87 km2, así que podemos decir que la población se duplicó en un breve espacio de tiempo.
Ahora bien, ¿con qué propósito Marruecos provoca a España?
Evidentemente para ponerla en jaque con la finalidad de crear un conflicto, entre ambos países, que habría sido de gravísimas consecuencias, si hubiera habido una respuesta rápida por parte del Gobierno. Pero España no hizo nada, salvo esperar, lo que favoreció que más de 65.000 marroquíes regresaran a su país tranquilos, voluntariamente, como quien va dando un paseo. Y siguen regresando a su país, día tras día, cientos de marroquíes.
La prudencia de Sánchez y su conocimiento de la política exterior, que demostró en la entrevista que le hizo la cadena SER y en la de El Intermedio, han evitado un mal mayor. En ambas entrevistas demostró firmeza en sus convicciones, conocimiento del panorama internacional y del papel estratégico de España, con respecto a Europa, en lo que se refiere a Marruecos. No necesitó vociferar ni insultar ni desacreditar a nadie. El presidente sabía que tras esta provocación del gobierno marroquí estaban Donald Trump y Benjamín Netanyahu, a los que les habría fascinado la idea de enfrentarse a España y no solo, también barajarían la posibilidad de obtener poder sobre el Estrecho de Gibraltar, que es un punto estratégico del planeta, porque es la única entrada por mar desde el Océano Atlántico al Mar Mediterráneo, porque separa Europa de África y porque es un paso marítimo esencial de mercancías entre Asia, Oriente Medio, Europa y África. Existe un control territorial y de seguridad entre España y Marruecos. Ceuta es un punto crítico para los flujos migratorios muy importante para vigilar el estrecho y para controlar el narcotráfico y la inmigración irregular.
Asusta pensar lo que habría podido suceder si Feijóo hubiera estado al frente del Gobierno de España. Tanto él como Abascal han demostrado en sus declaraciones que son imprudentes, que no tienen una visión correcta de la realidad y que no conocen los entresijos de la política exterior y, con una estrechez de miras indigna de unos partidos que esperan gobernar España, habrían enviado rápidamente al ejército sin tener en cuenta que estaba en juego la seguridad nacional, la economía y la integridad del territorio español e incluso de Europa, provocando un caos inimaginable, una confusión sin precedentes y un “sálvese quien pueda” con carreras, avalanchas, caídas, empujones... de dramáticas consecuencias. Ceuta, convertida en un campo de batalla, con cientos de heridos y decenas de muertes, unas provocadas por ellos mismos en la huida y otras por el ejército español, habría sido el escenario de una masacre sin precedentes, que habría dado pie a Mohamed VI para enviar él también a su ejército para defender a sus súbditos y enfrentarse al ejército español en suelo ceutí y, de paso, aprovechar para reivindicar Ceuta para Marruecos. Trump y Netanyahu se habrían puesto muy contentos porque habrían apoyado a Marruecos, y quién sabe si no habrían conseguido cierto poder sobre el control del Estrecho de Gibraltar.
Es probable que Feijóo gane las elecciones; sin embargo, para ser un partido que espera gobernar España, ha demostrado una falta de preparación y de visión de la realidad muy preocupantes, con un desconocimiento absoluto de la política exterior y del papel esencial que juega Marruecos no solo para España sino para Europa. No olvidemos que Ceuta es la frontera sur de Europa y que Marruecos ha de ser un aliado porque controla los flujos migratorios y el terrorismo del África subsahariana.
Y todo esto sin hablar de las relaciones comerciales entre España y el resto de Europa con Marruecos, que son de la máxima importancia en la economía del continente."
(Nieves Sevilla Nohales , InfoLibre, 27/10/26)
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