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17.12.20

De repente, llega una pandemia y dices: “Hostia, la sanidad está saturada, no hay dinero para las ayudas, o estas no llegan, nos dicen que nos encerremos pero yo tengo que vivir…”. No creemos en las instituciones. No creemos que el Gobierno o los gobiernos regionales nos vayan a ayudar mucho. Los vemos más como un problema que como una solución...

 "(...) —Señala que la cultura, entendida “como instrumento que nos conecta con algo más grande que nosotros, será crucial”. ¿Cómo lo será? ¿Y qué cultura? En otra parte del libro, afirma, y creo que con razón, que en la cultura popular dominante “los valores no sirven de nada”, mientras que “el dinero, el sexo y el poder, sí”.

—Esa teórica o supuesta cultura popular, que también es un desprecio enorme a la cultura popular, es la reproducción a pequeña escala de los valores dominantes en este tipo de mundo. No son, obviamente, los valores humanos. Antropológicamente, el ser humano necesita lazos con los demás, necesita cierta estabilidad… y todo va desapareciendo. Cuando entras en una especie de lógica de supervivencia, los valores dominantes son de supervivencia. 

A veces desde el no perder, otras con la ambición enorme de ganar mucho. En todo caso, son actitudes que rompen con los demás. El tipo de cultura por la que abogo tiene que ver con valores opuestos a este tipo de lógica. Cuando dices esto, se interpreta como una especie de regreso al pasado, como si el pasado hubiera sido un espacio maravilloso. Bueno: hay cosas que fueron mejores y otras que fueron peores.

—¿Hay que volver al conservadurismo en el sentido de conservar lo que es bueno?

—Volver no, porque ya no se puede. Es absurdo plantearte la repetición de un momento que ya ha desaparecido, porque el mundo en el que se desarrollaba ya ha desaparecido. Lo que sí creo es que en este momento concreto hay valores que eran típicamente conservadores en el pasado, a nivel cultural, en el sentido de los lazos, de los vínculos, de la honestidad… (Piensa) Los comunistas españoles, cuando vivían en la época franquista, eran personas absolutamente unidas a la causa. 

Entendían que su existencia individual quedaba sobrepasada por algo que les trascendía: “Yo, ahora mismo, tengo que sacrificarme para que el futuro sea mejor”. O lo que ocurría con la generación de la posguerra: “Tengo que sacrificarme para que mis hijos vivan mejor”. 

Siempre había un elemento de sacrificio ahí presente que se ha perdido. Yo no abogo por la desaparición de la individualidad, pero tampoco por la individualidad extrema. Y como estamos en la época de la individualidad extrema, quiero tirar un poco de la cuerda…

—Hacia el nosotros.

—Es imprescindible. Y eso no se puede hacer regresando al pasado. Estamos en un momento de cambio de sistema. Hemos entrado en otro sistema, y no puedes volver al sistema anterior. Porque ya no está. Lo que tienes que hacer es ir a otro lugar distinto en el que sí se puede recuperar valores.

—¿Por qué dedicamos más tiempo a buscar culpables que a encontrar soluciones?

—Porque es mucho más sencillo. En este mundo hostil, en el que ya no creemos en nada, en lugar de pelear por los valores, peleamos por denigrar al otro. Los señalamos como peores que nosotros. Es lo que te decía del elemento individual: la manera de ganar una batalla no es aportando razones con un mayor peso, argumentos mejor trazados, hechos más relevantes, sino señalando al contrario y mostrando lo estúpido, lo imbécil, lo absurdo que es. 

Esto es la política contemporánea. Gran parte de las elecciones se ganan porque los votantes van a las urnas para que no gane el otro, no porque estén vinculados emocional o ideológicamente con una posición. Eso es una prueba de la decadencia de una sociedad.

—Mientras, aumenta la distancia o, si lo prefiere, se enfría la relación entre los ciudadanos y las instituciones.

—Sí, sí. Y lo estamos viendo ahora. Las instituciones no funcionan. De repente, llega una pandemia y dices: “Hostia, la sanidad está saturada, no hay dinero para las ayudas, o estas no llegan, nos dicen que nos encerremos pero yo tengo que vivir…”. No creemos en las instituciones. No creemos que el Gobierno o los gobiernos regionales nos vayan a ayudar mucho. Los vemos más como un problema que como una solución. 

Recurrimos a ellos porque no nos queda más remedio, pero no confiamos en que su acción vaya a ser buena. Eso es peligrosísimo. Claro, ahí, el régimen chino, por ejemplo, como ha tenido éxito… Gran parte de la aceptación social de las instituciones tiene que ver con el éxito de su desarrollo. Y si nosotros tenemos instituciones económicas y vemos que la situación general empeora, para nosotros y para la gente de nuestro alrededor, tendemos a descreer de ellas, es casi automático. 

Y estabilizar eso cuesta mucho. Cuando tienes éxito y las cosas van bien, la gente está mucho más conforme con las instituciones. Eso lo hemos visto en otras épocas de la vida española. La gente no discutía las instituciones democráticas en las buenas épocas: las está discutiendo ahora. Bueno, pues ese elemento hay que tenerlo en cuenta. 

Cuando los chinos, por ejemplo, tienen éxito en la gestión de la pandemia, generan mucha más legitimidad respecto a sus ciudadanos. Como las nuestras no la tienen, lo que provocas es un descreimiento. Y, como además, las distintas instituciones se tiran los puñales… Sí, sí, es un momento muy peligroso. El peligro de crisis institucional no dura demasiado. Llega un momento en que eso se estabiliza de una u otra forma y, casi siempre, por la peor vía. (...)"               (Entrevista a Esteban Hernández, Jesús Hernández Úbeda, 12/11/20)

18.9.08

¿Porqué estos profesores se prestan a esta bufonada? ¿Por qué no se declaran en huelga en petición de un poquitín de respeto? Pues protestan



“Vicente, el profesor de la imagen, lo explica en castellano, y su compañera Montse lo "destraduce" al inglés en un instituto de Alicante. Alumnos y profesores estrenaron ayer con tan esperpéntico método las clases de Ciudadanía en la Comunidad Valenciana, donde el Gobierno de Francisco Camps, del PP, ordenó impartirla en inglés para boicotearla. Resultado del día: un caos.” (El País, ed. Galicia, Portada, 17/09/2008)

"Los profesores de Ciudadanía declaran la guerra a Camps. Amenazan con parar las clases si se les expedienta por no darlas en inglés" (El País, ed. Galicia, Sociedad, 03/10/2008)

"Trabajo de profesor de inglés en el IES Azorín de Petrer, en Alicante. No pienso entrar a clase de Educación para la Ciudadanía para destraducir lo que una compañera del departamento de Filosofía haya explicado antes. No pienso obedecer la orden del conseller Font de Mora. Voy a hacer objeción. Mis razones son sencillas: después de 22 años de docencia no acataré una orden que es un disparate pedagógico y que va contra los más elementales principios de la docencia, como es que tu alumnado comprenda lo que dices para que el aprendizaje tenga sentido; no colaboraré al boicot de la asignatura, que es lo que pretende el Gobierno valenciano, no seré el payaso del circo que está montando este conseller en las aulas y con un idioma que merece un respeto, y no voy a amedrentarme con amenazas de expediente porque por encima de todo está mi dignidad profesional.

En este caso, la obediencia no es una virtud, sino la sumisión a unas órdenes estúpidas, irracionales y además ilegales, lo que me convertiría en cómplice de una situación injusta. (Tema interesante para una clase de EpC). Prefiero verme expedientado que traicionar a mi conciencia y mi dignidad. Vaya desde aquí mi solidaridad con los compañeros del IES Altaia de Altea y de otros centros que ya se han negado a cumplir esta orden." (Agustín Navalon Sánchez: Objeción. El País, ed. Galicia, Cartas al Director, 07/10/2008)

Si otros actuaran de la misma forma, todos los niños vascos, catalanes, valenciano, alicantinos, gallegos, aprenderían en su lengua materna, sin humillaciones...

19.5.08

Si no fuera por la frase, estaban aviados...

California legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo. El Supremo revoca la ley que lo definía como una unión sólo heterosexual. (…)

Los jueces dictaminaron que la ley viola además una sentencia del mismo Tribunal de 1948, en la que se amparaba "el derecho de un ser humano de casarse con quien elija". Entonces, esta misma frase sirvió para aprobar el matrimonio entre blancos y negros. Ayer, abrió de nuevo una puerta, la del matrimonio gay.” (El País, ed. Galicia, Sociedad, 16/05/2008, p. 40)

29.4.08

¿Cómo son los americanos? Como en las series de televisión

“Michel Houellebecq. Yo tenía un proyecto hace un tiempo. Quería ir a Estados Unidos y tirarme allí un año. En un lugar pequeño de Iowa, por ejemplo. Para entender lo que pasa, para meterme en su mentalidad. Tú eres de allí, ¿no?

Richard Hell. Sí. No hay otra, es mi destino.

M. H. ¿Qué me recomiendas que haga para entenderlos? ¿Dónde debería ir?

R. H. De un lado a otro. Por la carretera. Es la mejor forma. Alquilas una habitación en un motel, sales a dar un paseo, le preguntas a la gente qué tal, te responde. Te vas enterando.

M. H. ¿Pero hablan de todo? Quiero decir, yo no entiendo lo que les pasa con Dios, por ejemplo. No sé si se lo creen del todo.

R. H. No siempre se les puede comprender. Yo tengo que hacer lo mismo que tú, pero con Los Ángeles. Ir un año. Igual así me entero.

M. H. Estuve leyendo un montón de thrillers. Me encantan. Cosas de Theodore Roszak, esa historia de El diablo y Daniel Silverman, por ejemplo. O John Grisham. Bueno, me asombra lo cínicos, fríos y distantes que son para retratar las cosas que ocurren en el mundo del trabajo. Pero se vuelven sentimentalones cuando hablan de la familia.

R. H. Pasa mucho con la familia. Pero con la nación también, o con la religión. Buscan un grupo compacto en el que sentirse integrados y protegidos. Contra todos lo demás.

M. H. Es asombroso lo de la familia. Siguen pensando que su mujer es la mujer más sexy, aun cuando eso, por la edad, resulte ya imposible. Y con los niños. ¡Cómo se portan con los niños! Saltan de alegría en cuanto los ven...

R. H. Debe de ser porque no tenemos raíces. No hay nada que rascar, no hay valores que vengan de atrás. Sólo está la televisión. La gente hace lo que ve en las sit-com, esas comedias donde todos sonríen y se toman muy en serio.” (Michel Houellebecq y Richard Hell conversan sobre el desquiciado mundo de hoy. El País, ed. Galicia, Cultura, 25/04/2008, p. 41)

31.1.08

Es el capitalismo, el olor del ladrillo, del mercantilismo, del consumismo...

“P. Y todo ello a pesar de que se diga que falta pellizco o que se está perdiendo la raíz.

R. Claro que se está perdiendo el pellizco, y cada vez a mayor velocidad, pero es que los pueblos y los barrios de Andalucía han cambiado. Ya nada es igual. ¿O es que antes íbamos tan deprisa o había tantos semáforos? Han cambiado hasta los sabores. Todo se pierde. ¿Quién tiene la culpa? No tengo inconveniente en que me la echen a mí, pero ¿quién ha inventado el cambio de vida, los adelantos o el sistema digital?” (ENRIQUE MORENTE: "El 'pellizco' se está perdiendo, y cada vez a mayor velocidad". El País, ed. Galicia, Cultura, 30/01/2008, p. 44)

24.1.08

El coche tiene su significado

"Cuando te compras un coche no estás buscando únicamente un medio de transporte... te estás jugando tu estilo de vida. El estilo de vida Golf GTI para el joven con posibles y un cierto toque canalla; el Audi A3 o el BMW Serie1 para el de treinta, elegante (pero informal), de espíritu abierto, emprendedor; el Seat León o el Opel Astra para el macarrilla que emplea el 80% de su sueldo (y el 99% de su vida) en su coche; y el Mini... ¿qué me dices del Mini?... quien lleva una 'vida Mini' parece haber encontrado el orden cósmico, o algo así... porque cuentan con miles de opciones para darle su 'toque personal' al asunto... ya sabes: banderas inglesas pintadas en el techo, tapicería a juego con el salpicadero o incluso enormes números pintados a cada lado, en cada puerta... y luego están los Mini Lounge, para tomar unas copas con tus amiguetes Mini... colegas del 'estilo de vida Mini'... todos vestidos iguales... el mismo jersey con su cuello de pico, la camisa por fuera del pantalón, y un despeinado muy cuidado como dando a entender que 'paso de todo y sin embargo lo tengo todo bajo control'. Y si pasan los años, y dejas de ser tan 'joven', y te echas pareja formal, y te casas... pues te compras un A4, o un BMW Serie3, para seguir la estela elegante de tu vida A3/Serie1 pero con una visión más práctica de tu nueva vida de hombre hecho y derecho, serio y responsable... y si tienes niños, pues te compras un fantástico monovolumen con los cristales traseros tintados y monitores de DVD en los reposacabezas, para que los niños vean pelis en el trayecto del cole a casa sin dar el coñazo... o un 4x4, que en tu puta vida has pisado (ni pisarás) el campo, pero desde ahí arriba parece que te sientes más... seguro, más... poderoso, ¿entiendes?... ¿y un Mercedes?... ¡ni de coña!... ese coche es de 'nuevo rico'... sería demasiado evidente comprarse un Mercedes...." (ni libre ni ocupado, 23-01-08)