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8.7.19

Al principio de la crisis la deuda griega era del 100% del PIB. Las pensiones se han reducido inmisericordemente una y otra vez (hasta en 20 ocasiones), muchos sectores estratégicos se han privatizado y han sido vendidos a la inversión extranjera (por ejemplo, el puerto de El Pireo), la renta media ha caído con estrépito, han desaparecido centenares de miles de empresas, etcétera... ¿Y qué pasó con la deuda pública después de tantos años de sacrificios y austeridad? En el año 2018 ascendió al 181,1% del PIB. ¿Para qué ha servido todo?

"(...) el salto desde la generosidad ante la insolvencia bancaria hacia la austeridad a ultranza impuesta a las poblaciones adquirió su forma más dramática en tres pequeños países en los que el impacto fue brutal: Grecia, Irlanda y Portugal. Los eslabones más débiles de la cadena. 

Cada uno de ellos tenía su etiología. En Grecia fue la acumulación de deuda, imposible de pagar (más del cien por cien de su producto interior bruto).  (...)

los hombres de negro de la odiada (por la ciudadanía helena) troika —Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional— se pasearon por las calles y plazas de Atenas interviniendo con mano de hierro la economía, a cambio de sucesivos rescates cuyo monto final ha estado cercano a los 300.000 millones de euros.

(...) aquella institución multilateral (FMI) no era bien vista en la rica Europa, ya que era partidaria de reestructurar la deuda griega, a lo que se opusieron Sarkozy y Merkel. Schaüble, aquel feroz ministro de Economía de la canciller alemana, declaró que consideraría una intervención del FMI “una humillación para Europa” y Sarkozy, más explícito, dijo: “Olvídense del FMI. El FMI no es para Europa. Es para África. ¡Es para Burkina Faso!”.

Cinco años después del primer rescate, los griegos se desembarazaron de los partidos y las familias tradicionales, y eligieron, por primera vez en un país europeo después de la II Guerra Mundial, a un partido (Syriza) a la izquierda de la socialdemocracia. 

En este periodo, los griegos han vivido al mismo tiempo su propia Gran Depresión y el mayor éxodo de refugiados desde el otro lado del Mediterráneo, en términos de centenares de miles de personas que, a través del mar Egeo, pretendieron llegar a Europa Central y Europa del norte.

Ahora parecen terminar los experimentos con el país que ha sido la cobaya de Europa en la aplicación de las medidas de austeridad (Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, reconoció recientemente que “no fuimos solidarios con Grecia; los insultamos”). En las elecciones europeas, municipales y regionales del pasado mayo, Syriza dejó de ser el partido principal y es bastante posible que algo semejante suceda hoy, en los comicios generales. 

El triste parte de guerra de este tiempo (y que explica en parte las corrientes electorales de fondo) indica que Grecia ha vuelto a un crecimiento económico homeopático (por debajo del 2%) y que se ha reducido el paro (aunque sigue siendo el mayor de la UE y castiga a un 40% de los jóvenes), pero las pensiones se han reducido inmisericordemente una y otra vez (hasta en 20 ocasiones), muchos sectores estratégicos se han privatizado y han sido vendidos a la inversión extranjera (por ejemplo, el puerto de El Pireo), la renta media ha caído con estrépito, han desaparecido centenares de miles de empresas, etcétera. 

Todo ello se expresa en factores psicológicos tan a flor de piel como depresión, desconfianza, falta de esperanza, hartazgo, etcétera.

¿Y qué pasó con la deuda pública después de tantos años de sacrificios y austeridad? En el año 2018 ascendió al 181,1% del PIB.

¿Para qué ha servido todo?"                (Joaquín Estefanía, El País, 07/07/19)

31.5.17

¿Alguien se imagina al General de Gaulle sometido a la disciplina alemana del 3% en déficit público?

"En la Francia sumida en una campaña electoral bien accidentada por los escándalos de dinero de políticos caraduras, aparece una frase que a todos da que pensar: “¿Se imaginan al General de Gaulle investigado por la justicia?”. 

 La dijo François Fillon, candidato de la derecha antes de que le acusaran de haber ingresado alrededor de un millón de euros durante una década con los empleos, que se creen ficticios, de su esposa e hijos.

Efectivamente, el General está en las antípodas del actual espectáculo que ofrecen el Penélopegate, las sombras sobre la declaración del patrimonio del niño bonito de la escena, Emmanuel Macron, también muy opaco en la financiación de su campaña, o en los crónicos fraudes de Marine Le Pen. De Gaulle vivía como un espartano en el Elíseo. 

Todo lo que no era estricta representación, lo pagaba de su bolsillo: las facturas de gas y electricidad de sus aposentos privados, incluidas. Su mujer, Yvonne, compró una vajilla corriente para no utilizar las del Elíseo en el comedor privado de la pareja.

 Y cuando se iban de fin de semana a Colombey-les-deux-Eglises, el General pagaba la gasolina de su bolsillo, explicaba hace veinte años su amigo Michel Jobert. De Gaulle rechazó conceder a su hijo el título de Compagnon de la Libération, pese a que respondía sobradamente a los criterios. Eludía cualquier posibilidad de nepotismo.  (...)

Jacques Vendroux,  sobrino-nieto del General, recuerda las llamadas que De Gaulle hizo para que sus hijos y sobrinos no pudieran eludir el servicio militar, explicaThomas Snégaroff en un reportaje difundido esta semana por FranceInfo. A Vedroux que le tenía que haber tocado la mili en París, lo mandaron a la Guayana. Integridad hasta el extremo de una discriminación positiva.

Cuando murió, De Gaulle dejó escrito en su testamento lo siguiente: “No quiero funerales nacionales, ni presidente, ni ministro, ni secretariado de la Asamblea Nacional ni representación corporativa. No se pronunciarán discursos ni en la iglesia, ni fuera. Nada de oración fúnebre en el parlamento.

 Ningún puesto reservado durante la ceremonia a excepción de mi familia, de mis compañeros de la Orden de la Liberacion y del consejo municipal de Colombey. Declaro por anticipado rechazar  toda distinción, promoción, dignidad, cita, condecoración, sea francesa o extranjera”. Y punto.

“Quiso ser enterrado como la gente del pueblo, por eso propuse que fueran los jóvenes del pueblo quienes llevaran el ataúd, fabricado por el carpintero local como el de cualquier otro vecino”, explicaba hace unos años Jean Raulet, alcalde de Colombay-les-Deux-Eglises, en el mencionado reportaje.

Una figura que va a más

Todo esto se explica estos días en París, a propósito del mencionado cargado ambiente electoral, pero la invocación nostálgica a De Gaulle va mucho más allá, por la simple razón de que la figura del General se crece con el tiempo. 

Mitterrand, que no le llegaba ni al tobillo, dijo de De Gaulle que fue, “el último de los grandes hombres del siglo XIX”. Hoy se tiende a pensar, siguiendo al filósofo Régis Debray que en realidad De Gaulle fue más bien, “el primer gran hombre del Siglo XXI”.  (...)

La figura de De Gaulle crece, va a más, tanto a izquierda y derecha, no solo al ser comparada con los gestores de la rutina y las relaciones públicas determinadas por los sondeos de opinión, que son los actuales políticos, sino también por haber sido un hombre de Estado, es decir “alguien capaz de asumir riesgos”, según la propia definición del concepto que ofreció él mismo.

En el actual gallinero político global (un espacio dominado por mediocres gallinas al servicio de las finanzas) ¿Quién destaca por asumir riesgos? De Gaulle era un político con sus propios criterios, que pasaba de los periodistas en lugar de ser un esclavo de los medios. Claro, el Estado aún estaba entonces por encima de las finanzas, otro motivo de nostalgia.

 Con De Gaulle había política exterior. Francia no era una potencia seguidista más entre otras, y en el mundo se la respetaba por ello. Fue el primero en reconocer a la China de Mao, trataba directamente con Moscú, tenía una visión propia de Europa de Lisboa a Vladivostok, echó a los militares americanos de Francia…  (...)

Y eso que la calidad política de Francia sigue estando por encima de la media europea. ¡Pobre Europa! ¿Alguien se imagina al General de Gaulle sometido a la disciplina alemana del 3% en déficit público?"                   (Rafael Poch, La vanguardia, 20/03/17)

5.10.16

Merkel, la que atizó el incendio europeo

"(...) Merkel ha sido responsable de cinco decisiones clave en la economía política de Europa que primero exacerbaron la crisis y luego dificultaron su salida.

Cuando las hipotecas basura encendieron la mecha de un incendio global, fue Angela Merkel quien bloqueó una respuesta europea ante la crisis bancaria. Fue insistencia alemana que los rescates financieros fueran nacionales en vez de europeos. 

Pero las respuestas nacionales solo pueden ser tan creíbles como los balances nacionales, algo que exacerbó la conexión entre la banca y las naciones, esa gran quimera del Banco Central Europeo (BCE). Los mercados pusieron el foco en naciones más débiles, empezando por Grecia. Así se inauguró la época de los rescates soberanos.

Aunque Merkel aceptó el rescate griego, Alemania rechazó un fondo común europeo durante meses, lo que sólo empeoró las cosas para Irlanda, Portugal y España. Las propuestas de Nicolas Sarkozy para usar los fondos para recapitalizar el sistema financiero cayeron en oídos sordos; en 2012 Merkel prometió a Mario Monti que el rescate de los bancos se federalizaría eventualmente, pero en el último paquete —el de España— se puso sobre las espaldas del fisco español, debilitando al soberano. 

Cuando el vehículo permanente nació (el European Stability Mechanism, ESM), fue tan estigmatizado que Italia decidió, equivocadamente, no usarlo. Los bancos italianos todavía hoy no tienen el capital necesario para financiar una recuperación sostenible.  (...)

La falta de flexibilidad de Merkel ha avivado al populismo anti-europeísta más allá de Atenas. Ahora el preocupante AfD ha traído la ola a la misma Alemania.

Cuando Europa se decidió a reforzar la coordinación macroeconómica con el Compacto Fiscal, Merkel fue su mejor defensora, pero la canciller se olvidó que el control presupuestario de las naciones no era el destino final sino un paso hacia la federalización fiscal.

 Las propuestas originales incluían no solo un control estricto de los presupuestos nacionales, sino además eurobonos como parte de un nuevo presupuesto federal europeo. Los gastos se controlan mejor que antes pero nadie —excepto Alemania— tiene espacio fiscal para luchar contra las consecuencias de la crisis. 

Otro favor electoral al populismo. Ante la falta de progreso hacia los eurobonos, recayó sobre el BCE de Mario Draghi la creación del quantitative easing, que ha logrado lo que debían hacer los eurobonos: reducir la prima de riesgo de los países periféricos para alentar la recuperación económica.

 Por la negativa de Merkel perdimos la oportunidad de crear el equivalente al Funding Act de 1790 cuando Alexander Hamilton y George Washington crearon el mercado de deuda federal americano garantizando deudas estatales.  

Finalmente, aunque Merkel apoyó la creación de una unión bancaria, su Gobierno ha bloqueado la creación de una garantía común de depósitos; mientras no haya un seguro europeo los inversores pueden tener dudas de si sus ahorros están tan seguros en un banco italiano como en uno alemán. Todavía se recuerdan esas publicidades irresponsables del Deutsche Bank invitando a inversores españoles a moverse a la “segura” Alemania.  (...)"                (Pierpaolo Barbieri, El País, 30/09/16)

28.3.14

Los verdaderos responsables son los políticos, legisladores, ejecutivos de las grandes empresas, banqueros, y ninguno de ellos ha sido responsabilizado de la catástrofe

"En Memorial del engaño (Alfaguara) el escritor mexicano Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968) se pone en la piel de un ficticio J. Volpi, un "villano deleznable" capaz de narrar en primera persona la gran estafa perpetrada por esa pléyade de usureros al por mayor. (...)

Da la impresión de que el sector financiero no ha entonado su mea culpa en lo sucedido.

Así lo plantea el protagonista y creo que es absolutamente cierto. De algún modo este libro es también un alegato contra la justicia, ya que solamente los criminales financieros son los que han pagado, los verdaderos responsables de que se creara este ambiente de especulación de mercados desregulados que son los políticos, legisladores, ejecutivos de las grandes empresas, banqueros, ninguno de ellos ha sido responsabilizado de la catástrofe judicialmente, ninguno está preso, ninguno ha pagado. Los causantes de la debacle financiera viven en el reino de la impunidad.

Parece que en su día caló en la opinión pública aquella máxima de que el capitalismo carece de ideología.

Yo creo que ese fue el gran engaño de esta ideología triunfante; decir que todo era técnico, que así es como funcionan las cosas y que no había por qué cuestionarlas. Lo que ha sucedido es que ha terminado rebelándose como una ideología tan poderosa y tan dura como el comunismo.

 Se trata de una ideología que imaginaba que el Estado había que reducirlo al mínimo y que no había que regular los mercados salvo el laboral impidiendo la libre circulación de las personas, todas estas son medidas ideológicas que se rebelaron como tales ya en 2008.

La novela también refleja cómo el neoliberalismo impregna hasta lo más íntimo.

Es que la ideología neoliberal ha triunfado no sólo en lo económico. La idea moral de que uno debe perseguir esencialmente su propio beneficio está presente en toda la sociedad y, en cierta forma, la gran derrota de la izquierda es que al desacreditar su modelo también se desacredita la idea de solidaridad, hermandad o altruismo, que desaparecen del discurso político pero también desaparecen de las prácticas íntimas. (...)

¿No crees que la reacción de los intelectuales ha sido algo tibia en los últimos años?

El papel de los intelectuales se ha diluido. El peso que tenían en la sociedad se ha erosionado por mil razones distintas, como por ejemplo por la voluntad misma de la clase política o por la aparición de las redes sociales u otras formas de crear la agenda pública. 

Por otro lado, ante el descredito generalizado de la clase política, ésta ha querido a su vez desacreditar cualquier oposición a ella como si fuera siempre culpa de vándalos o de radicales de izquierdas, provocando este ambiente de confrontación social."           (Público, 27/03/2014)

27.3.14

Los poderosos defensores del sufrimiento, grupos influyentes que se oponen ferozmente a cualquier política que haga que los parados vuelvan a tener trabajo.

"(...) En Europa, por ejemplo, alardean de la recuperación de España: el país parece en condiciones de crecer este año al menos al doble de velocidad de lo que se había previsto. Por desgracia, eso se traduce en un crecimiento del 1%, en vez del 0,5 %, en una economía profundamente deprimida, con un 55 % de paro juvenil. 

El hecho de que esto pueda considerarse una buena noticia pone de manifiesto lo mucho que nos hemos acostumbrado a unas condiciones económicas terribles. Nos va peor de lo que cualquiera habría imaginado hace unos años, pero la gente parece cada vez más dispuesta a aceptar esta miserable situación como la nueva norma. 

¿Cómo ha ocurrido esto? Lógicamente, hay varios motivos y últimamente he pensado mucho en esto, en parte porque me han pedido que realice una nueva evaluación de los intentos de Japón por escapar de su trampa deflacionaria.

 Y yo diría que una causa importante del fracaso es lo que he dado en llamar la trampa de la timidez: la constante tendencia de unos responsables políticos que tienen ideas en principio buenas a poner en práctica medidas que se quedan a medio camino, y el modo en que esta timidez termina saliendo mal, desde el punto de vista político e, incluso, económico. 

En otras palabras, Yeats tenía razón cuando decía: “Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores están llenos de vehemencia apasionada”.

En cuanto a los peores: si han seguido los debates económicos de estos últimos años, sabrán que tanto Estados Unidos como Europa tienen poderosos defensores del sufrimiento, grupos influyentes que se oponen ferozmente a cualquier política que haga que los parados vuelvan a tener trabajo. 

Hay diferencias importantes entre los defensores de EE UU y de Europa, pero ambos poseen ahora un impresionante historial que demuestra que siempre se han equivocado y nunca han dudado.
 
Mientras tanto, en Europa, han pasado cuatro años desde que el continente diese un giro hacia los programas de austeridad radical. Los arquitectos de estos programas nos dijeron que no nos preocupásemos por su impacto negativo en el empleo y el crecimiento; los efectos económicos serían positivos, porque la austeridad inspiraría confianza.

 Ni que decir tiene que el hada de la confianza nunca apareció, y el precio económico y social ha sido inmenso. Pero no importa: toda la gente seria afirma que las palizas deben continuar hasta que tengamos la moral alta otra vez.

¿Y cuál ha sido la respuesta de los buenos? Porque hay gente buena por ahí, que no se ha tragado la idea de que no puede ni debe hacerse nada frente al paro a gran escala. El corazón del Gobierno de Obama —o, por lo menos, su modelo económico— está en el lugar correcto.

 La Reserva Federal ha hecho retroceder a la multitud de “es la hora de Weimar” y “la inflación se avecina”. El FMI ha publicado estudios que desacreditan la afirmación de que la austeridad no cause sufrimiento. Pero estas buenas personas nunca parecen dispuestas a defender sus convicciones hasta el final.  (...)

El ejemplo típico es el estímulo económico de Obama, que obviamente no bastaba dada la difícil situación económica. Esto no es algo que se haya hecho evidente a posteriori. Algunos advertimos desde el principio que el plan sería insuficiente y que, a causa de haber exagerado sus méritos, la persistencia del paro elevado terminaría desacreditando el estímulo económico a ojos de los ciudadanos. 

Y eso fue lo que ocurrió. Lo que no todo el mundo sabe es que la Reserva, a su manera, ha hecho lo mismo. Desde el principio, sus responsables descartaron las políticas monetarias que más posibilidades tenían de funcionar y, en concreto, todo aquello que indicase cierta disposición a tolerar una inflación algo más alta, al menos temporalmente. En consecuencia, las políticas que han aplicado no han satisfecho las expectativas y han acabado dando la impresión de que no hay mucho que pueda hacerse. (...)

Uno podría preguntarse por qué los buenos son tan tímidos y los malos tienen tanta confianza en sí mismos. Sospecho que la respuesta tiene mucho que ver con los intereses de clase.   (...)"              ( , El País, 23 MAR 2014)

17.3.14

La banca actúa como un parásito en la economía real

"George Soros considera que el sector bancario es un "parásito" que frena la recuperación económica por la relación "incestuosa" con los reguladores que impide la resolución de los problemas causados por la crisis de 2008, dado que nada han hecho con el tema "demasiado grande para caer". Para Soros, "la banca actúa como un parásito en la economía real. La rentabilidad del sector financiero ha sido excesiva.

 El 35% de todos los beneficios corporativos en el Reino Unido y Estados Unidos provienen del sector financiero. Es absurdo", escribe Soros en su nuevo libro, La Tragedia de la Unión Europea.

El inversionista sostiene que los problemas que generaron la crisis económica en la zona euro en su mayoría no han sido resueltos. "Se ha hecho muy poco contra el exceso de apalancamiento en la banca europea. El patrimonio neto de los bancos con respecto a su balance es demasiado pequeño, por eso son tan vulnerables", resalta Soros como apunta The Telegraph.

Según Soros, la solución propuesta mediante la creación de una unión bancaria de la UE no resolverá los problemas de fondo dado que "la mayor amenaza del sector financiero es la relación incestuosa entre las autoridades nacionales y la gerencia bancaria".

 En Francia, los inspectores financieros acaban gestionando sus mayores bancos, así como en Alemania y España, cuyos bankeros y cajas tienen vínculos poco saludables con políticos provinciales. Según Soros, la UE corre el riesgo de convertirse en un hecho del pasado si no reforma su defectuosa estructura. (...)"         (Jaque al neoliberalismo, 09/03/2014)

30.11.12

Nos están preparando para aceptar sin violencia un gran retroceso en las conquistas sociales

"Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. (...)

Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía.

 Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad. (...)

Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos.

Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. (...)

Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. (...)

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política.

 Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!
Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa.  (...)

Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”.

 Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.

Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance."       ( , El País, 30 NOV 2012)

25.10.12

La culpa es de los políticos...

"La responsabilidad de nuestros políticos es, creo, tanto por acción como por omisión. Hay una primera responsabilidad por omisión: nuestros políticos no cumplieron la primera de las obligaciones que como políticos se les atribuye, que es la de “vigilar” que los demás no cometan desmanes.

 “Debí de pinchar la burbuja inmobiliaria, pero no lo hice, y me arrepiento”, sería un ejemplo de ello. Se agradece la confesión y la autocrítica (más si cabe en un país en el que nadie, absolutamente nadie, pide perdón por nada) pero, ¿no ilustra la propia confesión, a su vez, un determinado nivel de culpa in vigilando?

Vayamos al segundo supuesto, no ya la omisión del deber de vigilar, sino la propia acción, es decir, que las decisiones que se tomaron fueron causantes directamente de lo que está pasando ahora. 

La lista de ejemplos es larguísima: fueron los políticos los que allá por los años ochenta decidieron desregular los mercados financieros; fueron los políticos los que tomaron la decisión de crear un euro con unas instituciones de gobernanza insuficientes, cuando en la época en la que se estaba diseñando la moneda única muchos expertos dijeron que si se tomaban esas decisiones las consecuencias podrían ser muy costosas; y fueron los políticos los que tomaron la decisión de liberalizar hasta el extremo de lo imposible los mercados inmobiliarios, por ejemplo, en nuestro país.

Pues bien, que yo sepa, nadie obligó a los políticos que tomaron esas decisiones a hacerlo; si no estaban de acuerdo con ellas, y alguien les obligó, siempre podían haber dimitido antes de tomarlas; y si alguien les obligó, y no pudieron resistirse, convendría saberlo, porque la cuestión de “quién gobierna en realidad” es crucial en estos momentos.
Por acción u omisión, los políticos son una parte importante del problema, y en parte causantes del mismo."           ( , El País, 12 OCT 2012)

10.10.12

¿Por qué hemos elegido a los peores para tomar decisiones fundamentales? Esa es la gran cuestión

"Entro en el hospital Gregorio Marañón a diario desde hace una semana. Es como entrar en una de aquellas ciudades cubiertas que aparecían en las series de ciencia ficción albergando la vida entera de un pueblo.

 Según van pasando los años, son más las plantas que he visitado, no como resultado de la mala suerte sino como consecuencia de la misma vida, en la que es casi imposible esquivar la enfermedad. 

En estos días de brutales cargas policiales y de inauditas declaraciones públicas, entre las que destacan la del ministro felicitando a la policía por su actuación y la de Ana Botella explicando con cara agria el dinero que les cuesta a los buenos madrileños que los malos se manifiesten, el Marañón encara cada jornada no ajeno a los recortes en sanidad.

 Los diferentes corchos que me voy encontrando en el camino a la planta en la que está mi padre dan cuenta de ello. Este espacio acotado es una metáfora total de lo que está sucediendo fuera. (...)

España está siendo contada y descrita en los últimos tiempos con bastante frecuencia en la prensa internacional. A menudo, la descripción del desastre económico que vivimos se limita a las actuaciones de la clase política y deja fuera a los trabajadores que están llevando el pesado trono de la crisis sobre sus hombros.

 Con frecuencia se percibe también una ironía indisimulada hacia los trabajadores del sur, que si la fiesta, que si la siesta, que si la inevitable haraganería que tienen que pagar los hacendosos del norte. Pero no vendría mal que los corresponsales pasaran alguna jornada en esta mole hospitalaria.

El Gregorio Mogollón, como así se le nombra añadiéndole un apellido castizo a un edificio que ya lo es, es bullicioso, superpoblado, de una decrepitud setentera en su mobiliario que lo hace destartalado y poco funcional. Pero entre estos pasillos que han visto tantas recuperaciones como caídas definitivas se mueven limpiadoras, doctores, enfermeras, camilleros y demás personal hospitalario con una eficiencia a prueba de recortes. 

A menudo los enfermos florecen, les suben chapetas de color al rostro, mientras al personal sanitario se le dibujan las huellas del cansancio según avanza la jornada. Dan ganas de invitar a alguna enfermera a que se eche un rato en una camilla y ofrecerse, como familiar agradecido, a llevarle un vaso de leche y echar la persiana. (...)

Pero, ante todo, dan ganas de gritar, de pedir que no confundan a esa clase dirigente que en un porcentaje elevadísimo ha prevaricado, participado en corruptelas, favorecido a los suyos o esquilmado el país, con esta otra que cada vez con sueldos más bajos se desvela por sacar las vidas de los nuestros a flote.

 No es demagogia, es la pura verdad. No confundan a estos con aquellos: son del mismo país, pero unos no se merecen a los otros como compatriotas. Mientras la clase política no reacciona y sigue sujeta a su sistema de privilegios, hay quien mantiene, a cambio de muy poco, su vocación, porque vocación tiene que ser hacer el trabajo con tanto amor propio.

 Hay que negarse a ser estigmatizado por lo que hizo o hace una parte de la población; que el problema de España es su clase dirigente tiene que ser un clamor para que no confundan a unos con los otros. De vez en cuando surge la voz de algún experto que advierte del peligro de demonizar a los políticos, no vaya a ser que acabemos alentando el resurgir de un salvapatrias. 

¿Qué hacer entonces, quedarse callados y en casa para que a la alcaldesa Ana Botella no se le descabalgue el presupuesto con las manifestaciones?

 Al contrario, creo que hay que nombrar una y otra vez a todos aquellos trabajadores que proporcionan a los demás el bienestar que esta política nos está quitando. Porque son mayoría.

 Están mal pagados, cumplen sobradamente su horario y despliegan una profesionalidad que emociona; si son jóvenes, no podrán plantearse tener hijos; si son gente madura, mantendrán a sus hijos hasta los treinta o más; si están a punto de jubilarse, saben que su vejez será ajustada.

 Hay que verlos trabajar para percibir que eso no merma su capacidad de entrega. ¿Por qué hemos elegido a los peores para tomar decisiones fundamentales? Esa es la gran cuestión."         ( , El País, 30 SEP 2012)

Las élites han roto los lazos emocionales con las clases medias y trabajadoras, y ya no se ven compartiendo un futuro común. Esta ruptura psicológica provoca ceguera respecto a las consecuencias de unas políticas que derrumban la esperanza de la mayoría de la gente en el futuro

"(...) las políticas de austeridad no funcionan como vía para salir de la crisis, ni tampoco para el objetivo de reducción del déficit público. Al contrario, empeoran ambas cosas. (...)

si esto es tan evidente, ¿por qué las élites políticas, empresariales y altos funcionarios que nos gobiernan no lo ven? Por ceguera. Aunque les sorprenda, no son capaces de captar lo que está ocurriendo, no logran advertir las consecuencias sociales y políticas. (...)

Las causas de la actual ceguera de nuestras élites no son las mismas para todos los grupos que la forman. Es posible identificar cuatro grupos.

En el primero, formado por la élite política económica europea, la causa de su ceguera es de tipo ideológico. El ejemplo de David Cameron es ilustrativo. Reino Unido no necesitaba austeridad, y al no estar en el euro tampoco se le podía obligar. 

La austeridad fue una elección política. Lo mismo ha ocurrido con otros Gobiernos. Algunos, como los nuestros, decidieron suprimir impuestos como el de patrimonio, aun cuando eso iba a empeorar las cuentas públicas. (...)

Hay un segundo grupo cuya ceguera tiene causa en la pereza burocrática y en la falta de coraje intelectual para pensar por su cuenta. En este grupo están muchos expertos y los altos funcionarios de Bruselas, del BCE y del FMI, que forman la troika que vigila el cumplimento de la austeridad. 

Si al menos leyesen los informes y estudios que publica el propio FMI, o cambiarían de opinión o pedirían ser relevados de esa función. ¿Han escuchado que la austeridad haya afectado a los sueldos de esta élite burocrática? (...)

Un tercer grupo está formado por empresarios sometidos a la competencia internacional. Lógicamente viven obsesionados por la competitividad. Pero algunos solo ven su mejora en la reducción de los costes laborales y sociales, olvidando que el verdadero camino hacia la competitividad sostenible son las mejoras de productividad.

Finalmente, existe un cuarto grupo formado especialmente por las élites financieras y de las grandes corporaciones. Su ceguera es debida a intereses de grupo y a falta de empatía con el resto de ciudadanos. 

Se ven como ciudadanos de un mundo globalizado que han roto toda relación emocional con las clases medias y trabajadoras nacionales. Son las que más ansiedad muestran por la renuencia del presidente Mariano Rajoy a pedir el rescate. Posiblemente porque tienen la seguridad de que ellos no pagarán las condiciones.

Todas estas élites han roto los lazos emocionales con las clases medias y trabajadoras, y ya no se ven compartiendo un futuro común. Esta ruptura psicológica provoca ceguera respecto a las consecuencias de unas políticas que derrumban la esperanza de la mayoría de la gente en el futuro."                 ( , El País,  5 OCT 2012)

1.8.12

¿Qué haría falta para salvar realmente la moneda única de Europa?

"¿Qué haría falta para salvar realmente la moneda única de Europa? La respuesta, casi con seguridad, tendría que abarcar tanto grandes compras de bonos del Estado por parte del BCE como la disposición manifiesta de este banco central a aceptar una tasa de inflación un poco más alta. Incluso con estas políticas, una gran parte de Europa se enfrentaría a la perspectiva de años de paro muy elevado. Pero al menos habría una senda de recuperación a la vista.

Sin embargo, es muy, muy difícil imaginar cómo podría producirse un cambio político así.

Una parte del problema radica en el hecho de que los políticos alemanes se han pasado los dos últimos años diciéndoles a los votantes algo que no es cierto; concretamente, que la crisis es culpa de los Gobiernos irresponsables del sur de Europa. En España —que es ahora el epicentro de la crisis— el Gobierno tenía en realidad poca deuda y superávits presupuestarios justo antes de la crisis; si el país está ahora en crisis, esto es consecuencia de una inmensa burbuja inmobiliaria que los bancos de toda Europa, entre ellos especialmente los alemanes, ayudaron a inflar. Pero ahora, esa historia falsa se interpone en el camino de cualquier solución viable.

Pero los votantes mal informados no son el único problema; ni siquiera la opinión de la élite europea ha afrontado todavía la realidad. Si leemos los últimos informes de las instituciones “expertas” con sede en Europa, como el que publicó la semana pasada el Banco de Pagos Internacionales, tenemos la impresión de entrar en un universo paralelo, uno en el que ni las lecciones de la historia ni las leyes de la aritmética son válidas; un universo en el que la austeridad aún podría funcionar si la gente tuviese fe y en el que todo el mundo puede recortar el gasto al mismo tiempo sin provocar una depresión.

De modo que ¿se salvará Europa a sí misma? Hay muchísimo en juego y los líderes europeos no son, en general, ni malvados ni estúpidos. Pero lo mismo podría haberse dicho, lo crean o no, de los dirigentes europeos en 1914. Solo podemos esperar que esta vez sea diferente."           (Jaque al neoliberalismo, 08/07/2012, 'La gran ilusión de Europa', Paul Krugman, El País)

17.7.12

Las 13 personas que están destruyendo la economía mundial

"Business Insider ha publicado una lista con las 13 personas que están destruyendo a la economía mundial y la lista, como es plenamente previsible, la encabezan Angela Merkel y Ben Bernanke, dignos representantes del descalabro que se vive a ambos lados del Atlántico y que empuja al mundo al borde del abismo. 

Ambos, con sus políticas y su abultada ceguera a los hechos, están propiciando el estancamiento económico más profundo en cien años.

Si bien se debe tener en cuenta que ninguna de estas trece personas responde a un espíritu maligno que quiera destruir el mundo en forma premeditada (al estilo de las películas de James Bond), son sus propias mezquidades, ignorancias y torpezas políticas las que arrastran a la economía a una parálisis sin precedentes que empuja al mundo a una crisis mayor que la Gran Depresión de hace 80 años.

Angela Merkel es vista como una lider reactiva más que proactiva frente a la crisis, que actúa ante hechos consumados y que por ello contribuye más al hundimiento, mientras que Ben Bernanke es visto como alguien que no ha hecho lo suficiente para resolver los problemas que se alargan de larga data.

Otros que figuran en la lista de Business Insider, son el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, por razones ya conocidas; el presidente francés Francois Holland; el economista alemán Hans-Werner Sinn; el director del diario sensacionalista alemán Bild, y uno de los de mayor tiraje en Europa, Nikolaus Blome, por manipular a la opinión pública y a la canciller Angela Merkel con ideas malsanas y corruptas. Puede cosultar la lista completa aqui."       (Jaque al neoliberalismo, 10/07/2012)

11.7.12

A la cárcel con los de Bankia... pero también con los distintos responsables del Banco de España, con los responsables de las distintas administraciones, y lo smiembros de los consejos de administración los distintos responsables del Banco de España, los responsables públicos de administraciones (ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y gobiernos), y los responsables públicos de administraciones (ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y gobiernos), y los miembros de los consejos de administración

"Hace unos días la Audiencia Nacional dictaba un auto en el que imputaba a la cúpula de Bankia, tras la nefasta gestión de los últimos años en la entidad. Ver el nombre de gestores y políticos entre los que deberán declarar ante el juez se convertía en un símbolo de lo que debe ser la regeneración que siga a esta dura crisis económica.(...)

Como nos decía Remo en su post, el caso Bankia no debe ser el chivo expiatorio en el que volcar todas las culpas de esta crisis de abusos. Hay muchos gestores, públicos y privados, que deberían asumir responsabilidades (penales o no) y pagar por unos actos que han sumido a este país en una situación que costará años superar. He aquí algunos:
  • Los distintos responsables del Banco de España. Ha sido el supervisor de un sistema financiero que ha pasado de estar en la ‘Champions League’ a necesitar más de 60.000 millones de capital público para no caer. Como mínimo hubo dejación de funciones ante gestiones más que discutibles, especialmente en las cajas de ahorro.
  • Los responsables públicos de administraciones (ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y gobiernos) que, durante los últimos años, han contribuido a crear una estructura que hoy es insostenible.
  • Los miembros de los consejos de administración, fundamentalmente políticos, empresarios y sindicatos, que con sus discutibles decisiones en la inmensa mayoría de las entidades (proyectos megalómanos, compromisos y ‘caprichos’ políticos, apuesta excesiva e irresponsable por el ladrillo…) han llevado al sistema financiero a un atolladero que ahora han de pagar los ciudadanos.
Como decía, depurar responsabilidades no es la solución mágica para la coyuntura económica actual, ni para evitar el precipicio que peligrosamente vislumbramos en estos tiempos convulsos. Sin embargo, sí que supondría una cura moral tras los excesos con la que tratar de cerrar las heridas, haciendo justicia con los que han contribuido a llevar a España a una situación crítica."              (El blog salmón, 09/07/2012)

¿Cómo ha llegado Grecia a esta situación?

"Charlamos con el politólogo, economista y experto en el sector energético, Nikos Tsafos, su análisis quirúrgico de la sociedad griega muestra los inquietantes paralelismos entre los problemas del país heleno y los de España. 

¿Cómo ha llegado Grecia a esta situación?

La mayoría de los problemas económicos de Grecia se remontan a los años 80 cuando el gasto del gobierno se convirtió en un arma básica para ganar apoyo electoral. El incremento del gasto estatal produjo déficits presupuestarios crónicos (los cuales acabaron disparando la deuda pública) y a que el Estado dominase la economía limitando el papel del sector privado. 

La consecuencia de todo ello fue alta inflación, el estancamiento de la calidad de vida y posteriormente una crisis económica a finales de los años 80 y principios de los 90. Tras esa crisis vino un periodo en el que el país contuvo la inflación (también falseó los datos) y mejoró el estado de sus finanzas para poder entrar en la zona euro. Una vez dentro Grecia relajó su política y volvió a gastar en exceso. 

Pero, ahora, y siendo miembro de la moneda única Grecia pudo financiarse a intereses muy bajos de modo que el mercado no pudo disciplinar al país como había hecho a finales de los 80. 

La insostenibilidad de las finanzas continuó por más tiempo y cuando los mercados perdieron la confianza en el país su déficit y su deuda acumulada ya eran demasiado altas. Ese fue el momento en el que Grecia trató de acudir a la UE y el FMI en busca de ayuda.

España, Italia y en general la mayoría de países mediterráneos sufren el peso de redes clientelares que lastran su economía productiva. ¿Qué consecuencias generan en el caso Griego?

Las redes clientelates causan tres grandes problemas. 

El primero, crean grupos de presión que se resisten a los cambios, ya sean estos recortes en el gasto público, la privatización de compañías estatales, la recaudación de impuestos o la desregulación del sector privado. 

 Segundo, las redes clientelares socavan el sentido de justicia de la sociedad, si los que son recompensados son aquellos con conexiones, entonces la meritocracia carece de sentido y el trabajo duro no vale la pena. Ninguna sociedad puede llegar lejos en ese contexto. 

Y tercero, las redes clientelares envenenan la política: cuando la gente vota a candidatos basándose exclusivamente en los beneficios personales que les aportan, puede decirse que, en verdad, la ideología, los partidos y los programas no encierran ningún significado.

Nikos, a diferencia de muchos analistas en tus artículos afirmas que el mayor problema de Grecia no es de carácter económico sino político, ¿Qué te lleva a sostener eso?

La mayoría de problemas económicos son, en su raíz, problemas políticos que requieren de soluciones de esa índole. Por supuesto, la política y la economía están íntimamente relacionadas, pero hay una tendencia, especialmente entre los economistas, a pasar por alto los fundamentos, los orígenes políticos de esta crisis. 

Por ejemplo, cuando se discute acerca del déficit presupuestario se necesita hablar acerca de la capacidad del Estado para introducir y recaudar impuestos, la habilidad del mismo para hacer cumplir la ley y castigar a los defraudadores, el coraje y la sabiduría para cortar  el gasto que beneficia a los grupos de presión políticamente importantes.

Todo ello son cuestiones políticas, cuando los países gastan demasiado o sobrerregulan, normalmente lo hacen por cuestiones políticas. De manera que, concentrarse exclusivamente en las tasas de interés o los tipos de cambio es una manera limitada, y en mi opinión errónea, de entender esta crisis."          (Colectivo burbuja, 10/07/2012)

25.4.12

Por lo menos lo juzgaron...El ex primer ministro islandés es declarado inocente por la crisis de 2008

"El exprimer ministro islandés, Geir Haarde, ha sido declarado inocente en tres de los cuatro cargos que se le imputaban por su presunta responsabilidad en el colapso financiero de 2008.

La justicia sí ha encontrado culpable al exjefe de Gobierno de violar su obligación de convocar reuniones con los ministros para analizar la grave situación a la que se enfrentaba el país en esos momentos.

 Se pone así fin al que ha sido el único proceso abierto en el mundo contra un político por su presunta implicación en la crisis económica. Geir Haarde había negado todos los cargos y calificado de "farsa" el proceso.

 Los deseos de Hordur Torfason no se han hecho realidad. El activista, de 66 años, y uno de los líderes del movimiento de protesta ante la crisis declaró a Reuters: "Espero que le metan en la cárcel porque lo necesitamos. Ya se le había advertido desde hace años de lo que iba a pasar pero no ha hecho absolutamente nada".    (El País, 23/04/2012)

27.10.11

¿Puede la Generalitat dejar a la gente sin médico? ¿No tendría que ir a la cárcel la Generalitat en pleno? Pues claro que sí...

"La durísima política contra la sanidad pública del Gobierno de CiU está vaciando el contenido, que creíamos intangible, del Estado social, lesionando derechos fundamentales de la persona, el de la asistencia sanitaria, y tratando a los pacientes y a los profesionales sanitarios como si de una mercancía se tratara en una economía de mercado a la que se subordinan los derechos de las personas. 

El Gobierno de CiU ataca frontalmente el desiderátum del preámbulo constitucional cuando propugna "asegurar a todos una digna calidad de vida" y vulnera de forma reiterada los derechos a la salud proclamados en los artículos 43 de la Constitución y 23 del Estatuto. Ni la crisis ni el déficit pueden justificar la destrucción de este derecho sin el cual no es posible garantizar el respeto a la "dignidad humana" y el "libre desarrollo de la personalidad".  (...)

"Todos los derechos son universales, individuales e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso".
 
Naturalmente, desde esta perspectiva se derivan automáticamente para todas las Administraciones unas estrictas obligaciones de respeto, de protección y de satisfacción, que se traducen en el deber de disponer de recursos suficientes y garantizar la prestación de los servicios correspondientes. (...)

Es decir, los derechos sociales pueden entenderse como irreversibles y, en tal medida, cualquier actuación, por acción u omisión, de los poderes públicos que limite gravemente su satisfacción está afectando al derecho básico a la dignidad humana.

Consecuentemente, el incumplimiento de los poderes públicos de su deber de prestación en la sanidad puede entenderse como una forma de discriminación, conducta constitucionalmente prohibida. Exigencias manifiestamente incumplidas por el Gobierno de Cataluña.

La violación por los poderes públicos de este derecho, en la medida en que constituye, como derecho propio de la ciudadanía, un derecho cívico, obliga a plantearse la posibilidad de que las decisiones políticas de gravísimas restricciones sanitarias no solo sean un abuso de poder, sino que presenten una auténtica relevancia penal. Si así fuere, deberían perseguirse ante los tribunales por los perjudicados y la fiscalía, de oficio. 

En efecto, el art. 542 del Código Penal castiga a las autoridades y funcionarios públicos que "impidan" a los ciudadanos "el ejercicio de derechos cívicos", en un precepto que contempla de forma genérica la violación de derechos innominados que, por su trascendencia personal y social, merecen una protección mas intensa como es la penal."                (Sin Permiso. 23/10/2011, 'El ataque a la salud, en los umbrales del delito', de Carlos Jiménez Villarejo)  

20.10.11

¡Hagan algo, y háganlo ahora... pandilla de ineptos!... y se lo digo yo, Soros, un "delincuente de aventuras financieras", que por eso sé lo que nos jugamos

"Soros: "Hagan algo, y háganlo ahora". 1.300 empresarios y expolíticos reclaman al BCE y a la UE que estabilicen la banca.

Europa ha perdido el hilo. Más de medio siglo después del alumbramiento del embrión que luego se convirtió en la UE, el relato político y sobre todo económico compartido durante tres generaciones se desmorona.

La fragilidad del sistema financiero y la debilidad fiscal de la eurozona son dos caras de la misma moneda: ese caos en medio del cual sobresale la incapacidad de las autoridades europeas para gestionar la crisis. La inacción, a través de una política que se basa en promesas para más adelante, arraiga en Berlín y en París, y sobre todo en Bruselas.

Al menos así lo ve un nutrido grupo de empresarios, financieros y expolíticos capitaneados por George Soros, el especulador y filántropo estadounidense de origen húngaro que en los años noventa se hizo rico y famoso por hundir la libra esterlina y que ahora parece decidido a alzar la voz para tratar de salvar el euro. (...)

"Hagan algo, y háganlo ahora. Porque el riesgo es un mercado financiero desestabilizado y muy difícil de normalizar", dijo ayer Soros (...)

Apunta Soros -que algo sabrá de eso- que los mercados globales están, ahora más que nunca, constantemente desequilibrados. Y al borde de un desequilibrio aún mayor, cuyo principal foco de riesgo es Europa: "Esta crisis es extraordinariamente compleja.

Se han entendido bien los riesgos de la crisis de deuda soberana, aunque no se hayan solucionado. Pero creo que no se han comprendido los peligros derivados de la crisis financiera europea, que ha vuelto a la superficie y requiere una recapitalización inmediata: si no se resuelve puede minar o incluso destruir el sistema financiero internacional". (...)

Soros alertó: "Europa no crece y eso puede llevar a varios países a la insolvencia: no se puede reducir la deuda sin crecer. Las políticas fiscales deben tenerlo en cuenta. Y el problema de los bancos va en la misma línea: un nuevo frenazo del crédito sería muy duro". (El País, ed. Galicia, 12/10/2011, p. 22)

6.10.11

"Durante los dos últimos días, ¿ha notado algo raro en los mercados financieros? Las bolsas europeas repuntaron ante el rumor de que iba a permitirse que Grecia se declarase en quiebra “controlada”... Raro ¿no?

"Durante los dos últimos días, ¿ha notado algo raro en los mercados financieros? Las bolsas europeas repuntaron ante el rumor de que iba a permitirse que Grecia se declarase en quiebra “controlada”.

Ahora reconsidérelo, porque la posición 'oficial' tanto de los irlandeses como de la élite política europea es que cualquier quiebra, en cualquier ámbito, consentida por cualquiera sería un desastre e implicaría una masiva fuga de capitales y una carnicería financiera atroz.

Si fuese cierto, ¿por qué durante los dos últimos días los mercados han lanzado precisamente la señal contraria? Según el último movimiento del mercado financiero, la quiebra realmente apacigua el ambiente de cara a los inversores.

Parece que tiene sentido enfrentarse a la realidad de que un país como Grecia no tiene dinero y, por tanto, debe declararse en quiebra. Si se impide que se accione este mecanismo básico del capitalismo (en el que los inversores pagan sus propios errores), todo el sistema se desmorona. (...)

La única forma de zanjar todo esto es a través de la quiebra de Grecia y, obviamente, de otros países que tampoco puedan hacer frente a sus pagos. Tal y como refleja la reacción del mercado, si dejamos de pagar las deudas contraídas y articulamos un fondo para garantizar que no vuelva a suceder, ya podríamos mirar hacia delante.

Éste es el fundamento de los procedimientos de bancarrota – asar a los viejos acreedores que cometieron el error y dejar que los nuevos unten la salsa de la parrillada.

¿Por qué entonces los políticos no aceptan esta lógica? Porque el ámbito político está preocupado por el prestigio y por cómo la quiebra de Grecia puede influir en la percepción del poder de Europa. (...)

Al contrario que los mercados, que se preocupan por las futuras ganancias y no por el prestigio pasado. Los mercados financieros no tienen memoria. Les guía la oportunidad de lo que está por llegar en lugar del reproche del pasado.

  Por eso, la decisión de un Estado (pongamos Irlanda) de pagar las deudas de sus bancos no hace que el país incurra en un riego menor, sino mayor. La lección que debemos aprender del comportamiento de los mercados financieros en estos dos últimos días es bien simple: si Michael Noonan [ministro de Finanzas de Irlanda] no pagase el próximo plazo a los tenedores de bonos de Anglo [banco tóxico irlandés], el mercado en Irlanda repuntaría.

Ello se debe a que cada vez que desembolsamos 700 millones de euros a los tenedores de bonos de Anglo se trata de dinero muerto. Este gasto no conseguirá aumentar la productividad irlandesa en el futuro, como sí lo haría si ese dinero se invirtiese en los colegios.
De hecho, así se retardará el crecimiento de la productividad porque ese dinero deberá sufragarlo la próxima generación a través de impuestos más altos. (...)

Esta generación de líderes europeos hace que el mariscal alemán Paul von Hindenburg y Neville Chamberlain parezcan hombres resueltos.(...)

Que no les sorprenda que en los próximos días se permita de alguna manera que los griegos vayan a la quiebra. Lógicamente, esto da pie a que se plantee la siguiente pregunta: si Grecia puede declararse en quiebra por sus deudas, ¿por qué los bancos irlandeses no pueden hacer lo mismo respecto a sus tenedores de bonos?

Eso nos ahorraría decenas de miles de millones de euros. Al fin y al cabo, el BCE se encuentra en un atolladero en Grecia, y también aquí. Lo que es bueno para los griegos también lo será para los celtas."                    (Presseurop, 28 septiembre 2011,Irish Independent, Dublín

29.9.11

"Inicialmente, la crisis bancaria arrastró a una situación muy complicada a las cuentas públicas. Ahora, es la deuda pública la que arrastra a la banca"

"Lo que tenemos en Europa es una crisis bancaria que puede generar un credit crunch ", advierte Guillermo Calvo, de la Universidad de Columbia, en Nueva York. "En el mejor de los casos, se le va a dar a Grecia la medicina para que siga pagando su deuda en el corto plazo y se hará lo necesario para que no quiebren los bancos.

Pero eso no va a evitar el credit crunch, lo que va a tener un impacto severo en el crecimiento europeo y también, muy posiblemente, en el de Estados Unidos. La probabilidad de una recaída importante del PIB en Europa y Estados Unidos no se puede descartar", apunta. (...)

"La crisis no se ha gestionado bien; va de mal en peor. Hagan lo que hagan los Gobiernos ya, Grecia y Portugal entrarán en suspensión de pagos. Quizá España e Italia también. Eso no puede gestionarse de manera voluntaria y ordenada y el resultado será quiebras bancarias", sostiene Charles Wyplosz, del Graduate Institute de Ginebra, que no deja pasar la ocasión de atizar a la propuesta comunitaria de que los bancos con títulos griegos asuman una quita de la deuda. (...)

La crisis de deuda pública en varios países periféricos de la zona euro se manifestó cuando varias economías occidentales apenas habían empezado a digerir los excesos de la deuda privada, origen de las primeras turbulencias financieras en 2007. Y ambos problemas lastran las cuentas de los bancos, catalizadores de esta crisis.

El balance es que, pese a los estímulos fiscales con que los Gobiernos del G-20 combatieron la recesión, las inyecciones de fondos públicos a las entidades financieras y la avalancha de liquidez suministrada por los bancos centrales, el peso de la deuda acogota a los bancos.

Una vía de agua que no ha hecho más que crecer desde este verano, disparando la exigencia de nuevas recapitalizaciones en las entidades europeas para afrontar la pérdida de valor de sus activos, ya sean títulos de deuda o créditos con más opciones de caer en morosidad por la falta de crecimiento económico. Por no hablar del agujero inmobiliario.

"Inicialmente, la crisis bancaria arrastró a una situación muy complicada a las cuentas públicas. Ahora, es la deuda pública la que arrastra a la banca", resume Vicente Pallardó, del Instituto de Economía Internacional de Valencia. (...)

"Hay una sensación generalizada de que los políticos europeos van un paso detrás de los mercados", proclamó el martes Olivier Blanchard, jefe del departamento económico del Fondo. "Les diría que dejen de combatir los síntomas y se centren en las causas profundas", siguió el miércoles el jefe del departamento financiero, José Viñals.

Un gráfico, sencillo para lo que suele gastar el FMI, sintetizaba la aproximación del Fondo a la cuestión. Si la crisis comenzó siendo de deuda privada, luego se propagó a los bancos y pasó después a las cuentas públicas, ahora ha vuelto a mudar de piel para convertirse en una crisis política."                       (El País, Negocios, 25/09/2011, p. 5)  





14.6.11

Islandia lleva a juicio al anterior primer ministro por la crisis

"Islandia enjaula a sus banqueros, y puede que también a algún político. El ex primer ministro conservador islandés Geeir H. Haarde afronta desde hoy un juicio en el que está acusado de negligencia grave por su gestión de la crisis.

Los bancos islandeses quebraron en octubre de 2008, el fatídico mes del colapso de Lehman Brothers, y metieron a Islandia en una profunda crisis de la que aún no ha salido, y que ha provocado fuertes subidas de impuestos, un severo recorte del gasto público y un corralito que impide a los islandeses disfrutar con libertad de sus ahorros. El Ejecutivo se vio obligado a pedir ayuda al FMI. (...)

Una cuarta parte de la población echó a la calle para pedir la dimisión de Haarde tras la bancarrota, y el primer ministro presentó su dimisión apenas dos meses después. Los socialdemócratas ganaron las posteriores elecciones. Su imputación llegó el pasado septiembre, con el visto bueno del Parlamento -por un escaso margen-, tras el informe realizado por una comisión de investigación para determinar responsabilidades. La misma comisión ha allanado el camino para juzgar a varios ejecutivos de banca.

Un tribunal especial para procesos que afectan al Gobierno será el encargado de estudiar el caso. (...)

La fiscalía le acusa de incumplimientos de sus responsabilidades "cometidas desde febrero a principios de octubre de 2008 por negligencia grave", al desoír las advertencias que recibió sobre una inminente crisis de los bancos. "Esto será difícil de probar, sobre todo a la luz de lo que se conoce acerca de la crisis bancaria en Islandia y en otros países", aseguró hace unos días Haarde. (...)

El FMI aseguró ayer que la recuperación islandesa "está en camino", y que el Ejecutivo debería mantener los controles de capitales para evitar problemas con la divisa. Tras una caída del PIB del 3,5% en 2010, el FMI espera que Islandia crezca el 2,3% este año.

Mientras se decide en juicio la responsabilidad de la crisis, los islandeses se niegan a devolver a Reino Unido y Holanda 4.000 millones de euros por la bancarrota de una de sus entidades financieras. Lo hicieron en referéndum, el pasado mes de abril. " (El País, 07/06/2011)