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18.8.26

La Argentina de Milei: El ex jugador y director técnico de Los Pumas, Santiago Phelan, junto a su socio en la textil Will Der, Armando Anasal, anunciaron a los 120 trabajadores de la fábrica el cierre de la empresa frente al descalabro económico... Will Der producía indumentaria deportiva para marcas como Adidas, Puma, Fila y New Balance pero no se pudo sostener ante la apertura indiscriminada de importaciones.. Ante el llanto de sus empleados, en su mayoría mujeres, explicó: "Seguir iba a ser peor. No es que nosotros colgamos, aflojamos. No somos de esa característica. No hay trabajo en la calle... el panorama que viene es peor"... Anasal, por su parte, se quebró. "Son 50 años tirados a la basura porque no pude llegar a nada. Porque tengo que dar la cara diciendo que soy una mierda. Que la política nos hundió"... "Los que pudieron votar a este gobierno, ¿a dónde nos llevó? Seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron. Solo les pido que piensen la próxima vez que votan.¿Porque saben qué? La vida es política. Miren lo que es esto. Está vacío"... El cierre de Will Der forma parte del derrumbe de sector... desde que asumió Milei en 2023, la pérdida de puestos de trabajo escaló a 25.683 empleos. El uso de la capacidad instalada ronda el 42 por ciento: más de la mitad de las máquinas están apagadas... Indiferente al estrago, el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, llegó a decir "Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque es un robo, los que teníamos posibilidades de viajar o algo... comprábamos afuera" (LPO)

"El ex jugador y director técnico de Los Pumas, Santiago Phelan, junto a su socio en la textil Will Der, Armando Anasal, tuvieron que anunciarles este viernes a los 120 trabajadores de la fábrica el cierre de la empresa frente al descalabro económico.

Will Der producía indumentaria deportiva para marcas como Adidas, Puma, Fila y New Balance pero no se pudo sostener ante la apertura indiscriminada de importaciones que afectan a todo el rubro textil. La decisión de los dueños fue bajar las persianas de las plantas que tienen en Las Flores y en General Pacheco.

Phelan y Anasal decidieron comunicarle al personal la decisión y cargaron contra las decisiones del gobierno de Javier Milei. "Lamentablemente, la decisión que tenemos que tomar es de cerrar la fábrica, el lunes no vengan", dijo el rugbier.

Ante el llanto de sus empleados, en su mayoría mujeres, explicó: "No había opción de seguir. Seguir iba a ser peor. No es que nosotros colgamos, aflojamos. No somos de esa característica. No hay trabajo en la calle". Además, Phelan afirmó que "el panorama que viene es peor".

Epidemia de cierres en la industria textil: Nike, Alal y Marixa Balli cierran fábricas

Anasal, por su parte, se quebró. "Son 50 años tirados a la basura porque no pude llegar a nada. Porque tengo que dar la cara diciendo que soy una mierda. Que la política nos hundió", dijo sollozando.

También aprovechó para interpelar a quienes votaron a Javier Milei. "Los que pudieron votar a este gobierno, ¿a dónde nos llevó?", preguntó, y argumentó: "con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo".

Los que pudieron votar a este gobierno, ¿a dónde nos llevó? Con otros gobiernos todos sufrimos y nos peleábamos por otras cosas, pero teníamos plata en el bolsillo.

El socio de Phelan fue categórico: "Seguro que entre ustedes hay 50 que lo votaron. Solo les pido que piensen la próxima vez que votan.¿Porque saben qué? La vida es política. Miren lo que es esto. Está vacío".

El cierre de Will Der forma parte del derrumbe de sector. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) estima que, desde que asumió Milei en 2023, la pérdida de puestos de trabajo escaló a 25.683 empleos. El uso de la capacidad instalada ronda el 42 por ciento: más de la mitad de las máquinas están apagadas.

Indiferente al estrago, el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, llegó a decir en febrero que nunca compra ropa en Argentina "porque es un robo". 

"Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque es un robo, los que teníamos posibilidades de viajar o algo... comprábamos afuera", afirmó Caputo en una entrevista." 

(La Política Online, 17/08/26)

18.6.26

La trampa de la pobreza estadounidense... Tu despertador suena a las 5 de la mañana. Trabajas en dos empleos. Te saltas comidas. Aun así, no puedes pagar el alquiler. Esta es la trampa mortal económica de Estados Unidos... los salarios medios por hora alcanzaron su auge hace 45 años... La vivienda se convierte en la siguiente prisión. Los salarios no cambian, pero los alquileres aumentan... La atención sanitaria arruina económicamente a los enfermos. El cuidado infantil arruina económicamente a quienes trabajan. Los costes del transporte consumen cualquier aumento salarial... Múltiples mecanismos atrapan a las familias a lo largo de generaciones... La propiedad de activos separa permanentemente a las clases sociales... ¿El 90 % inferior? Su riqueza es deuda... Los ricos invierten sus ingresos excedentes en activos que se revalorizan. Los pobres gastan todo en sobrevivir. Ahorrar se vuelve imposible... Los programas de protección social siguen siendo deliberadamente punitivos. TANF y SNAP imponen pesadillas burocráticas. Parten de la premisa de que la pobreza refleja un fracaso personal. La evidencia demuestra lo contrario. Sin embargo, las políticas persisten... El sistema actual enriquece a unos pocos mientras empobrece a muchos. El sesenta por ciento de la riqueza de los multimillonarios proviene de herencias, poder monopolístico o conexiones clientelares (Arslan Mirza)

"Tu despertador suena a las 5 de la mañana. Trabajas en dos empleos. Te saltas comidas. Aun así, no puedes pagar el alquiler. Esta es la trampa mortal económica de Estados Unidos.

La riqueza de los multimillonarios aumentó en 2 billones de dólares en 2024. Y los niveles de pobreza no han cambiado desde 1990. El 1 % más rico posee ahora el 50 % de las acciones¹, según datos de la Reserva Federal.

Los principales multimillonarios de Estados Unidos han ganado 1,3 billones de dólares desde 2020. Eso supone un aumento del 193 %. ¿Tus salarios? Estancados en 1978. ¿Alguna vez has pensado en esto?

La arquitectura económica de la desigualdad

La riqueza no gotea hacia abajo. Se desborda hacia arriba. Entre 1979 y 2024, la productividad aumentó un 80,9 %, pero la remuneración de los trabajadores solo aumentó un 29,4 %. ¿El resto? Desviado hacia la cima.

Este robo salarial ocurre legalmente.

Deliberadamente.

Sistemáticamente.

La realidad es absurda: los salarios medios por hora alcanzaron su auge hace 45 años. Los 4,03 dólares que una persona ganaba por hora en 1973 equivalen hoy a 23,68 dólares. Pero el poder adquisitivo real de la mayoría de los trabajadores no ha aumentado desde entonces.

Medio siglo de progreso robado.

La Base de Datos Mundial sobre la Desigualdad² revela otra verdad condenatoria. Las naciones más ricas gastan un 13 % en protección social. Los países más pobres gastan apenas un 1,5 %. Los ricos protegen su riqueza. Los pobres no protegen nada.

La jaula invisible

La pobreza puede generar un ciclo de trampas que se refuerzan a sí mismas, en el que cada desafío puede verse agravado por el siguiente, algo extremadamente difícil de superar.

Empecemos por la educación. Solo el 11 % de los estudiantes de primera generación con bajos ingresos se gradúan. Compáralo con el 55 % de sus pares con mayores ingresos, según Ballard Brief³.

¿Quieres escapar? Los costes universitarios te atrapan aún más profundamente.

La vivienda se convierte en la siguiente prisión. Los salarios no cambian, pero los alquileres aumentan. La vía convencional para acumular riqueza (ser propietario de una vivienda) se ha vuelto inasequible. Quienes tienen la suerte de poseer una vivienda se enfrentan a barreras para la movilidad derivadas de su inversión.

La atención sanitaria arruina económicamente a los enfermos. El cuidado infantil arruina económicamente a quienes trabajan. Los costes del transporte consumen cualquier aumento salarial. Ni siquiera los graduados universitarios están a salvo. Los hijos de trabajadores recién graduados en la universidad ganaban menos dinero en 2013 que en la década de 1990. La educación ya no es un billete hacia la riqueza.

El control del sistema se intensifica

Múltiples mecanismos atrapan a las familias a lo largo de generaciones. Una investigación publicada en Nature Communications⁴ identificó trampas de pobreza en múltiples niveles. Fuerzas individuales, comunitarias e institucionales interactúan. Crean «resultados estadísticos estables diferenciados».

¿La traducción? Algunas personas son sistemáticamente impedidas de escapar.

El racismo sistémico afianza las desigualdades en todos los sistemas. Educación, justicia, transporte, vivienda y salud.

La brecha de riqueza racial se amplía continuamente. Las familias blancas acumulaban una riqueza media de 1,4 millones de dólares. Las familias negras poseían solo 211.596 dólares. Las familias hispanas se encontraban en una situación similar, con 227.544 dólares.

Eso no es una brecha. Es un cañón.

Las redes sociales importan enormemente para las oportunidades. La pobreza aísla a las personas de conexiones valiosas. Sin mentores. Sin modelos a seguir. Sin conocimiento interno. Las investigaciones muestran⁵ que la marginación y el riesgo se combinan para perpetuar la pobreza.

La ubicación geográfica agrava estas desventajas. Las comunidades persistentemente pobres⁶ atrapan a sus residentes durante décadas. La inversión fluye hacia otros lugares. Los empleos desaparecen. La infraestructura se desmorona. Las escuelas fracasan. El ciclo se repite sin fin.

La máquina de la riqueza funciona gracias a la desigualdad

La propiedad de activos separa permanentemente a las clases sociales. El 10 % más rico posee dos tercios de la riqueza. Su riqueza procede de fuentes diferentes. Acciones. Bienes inmuebles. Propiedad empresarial. Estos activos se revalorizan automáticamente.

¿El 90 % inferior? Su riqueza es deuda.

El análisis de Equitable Growth⁷ demuestra el mecanismo. El 10 % superior obtiene ganancias de los activos. Ingresos empresariales. Flujos de dividendos. Estos crecieron más de un 2 % anual.

¿Los salarios? Solo un crecimiento del 1,74 %.

Las bonificaciones de Wall Street aumentaron un 491 % desde 1995. Bonificación media: 244.700 dólares. Si el salario mínimo hubiera crecido al mismo ritmo, hoy sería de 20,87 dólares.

En cambio, sigue siendo de 7,25 dólares.

Los ricos invierten sus ingresos excedentes en activos que se revalorizan. Los pobres gastan todo en sobrevivir. Ahorrar se vuelve imposible. Invertir sigue siendo una fantasía. La acumulación de riqueza nunca comienza.

¿Crees que es una fuerza del mercado? Es un diseño estructural.

La economía política de la pobreza

El poder protege incansablemente a los poderosos. Cien familias multimillonarias gastaron 2.600 millones de dólares en elecciones. Eso representa el 16,5 % del total de las contribuciones políticas en 2024. Compáralo con el año 2000: solo 18 millones, o el 0,6 %.

El dinero compra acceso. El acceso moldea las políticas. Las políticas protegen la riqueza.

Los códigos fiscales favorecen al capital frente al trabajo. Los impuestos sobre las herencias desaparecen para los ricos. La mitad de todos los multimillonarios viven en lugares donde los descendientes no pagan impuesto de sucesiones.

Surge una nueva aristocracia. El nacimiento vuelve a determinar el destino.

Los programas de protección social siguen siendo deliberadamente punitivos. TANF y SNAP imponen pesadillas burocráticas. Parten de la premisa de que la pobreza refleja un fracaso personal. La evidencia demuestra lo contrario. Sin embargo, las políticas persisten. ¿Sabes por qué? Porque la pobreza sirve a los intereses de los ricos.

El camino hacia adelante

Romper este ciclo requiere una reestructuración radical.

Necesitamos garantías de renta básica universal. Impuestos progresivos sobre la riqueza de los ultrarricos. Vivienda asequible como derecho humano. Educación gratuita y de calidad hasta la universidad.

La atención sanitaria debe desvincularse del empleo. El cuidado infantil necesita financiación pública. El transporte requiere una inversión masiva. Los salarios dignos deben convertirse en una obligación en todas partes.

Oxfam prevé la existencia de cinco billonarios en diez años. Mientras tanto, hay 831 millones de personas en situación de pobreza extrema. Esta trayectoria es insostenible. Moralmente. Económicamente. Políticamente.

El sistema actual enriquece a unos pocos mientras empobrece a muchos. El sesenta por ciento de la riqueza de los multimillonarios proviene de herencias, poder monopolístico o conexiones clientelares.

No del mérito. No de la innovación. No del trabajo duro.

Solo conexión. Extracción. Explotación.

La pobreza es producto del diseño

La arquitectura económica garantiza que los ricos sean cada vez más ricos. Garantiza que los pobres sigan siendo pobres. Cada mecanismo refuerza esta realidad.

Tu pobreza no es culpa tuya. El sistema funciona exactamente como fue concebido.

La pregunta no es por qué la gente sigue siendo pobre. La pregunta es por qué toleramos este juego amañado.

Hasta que desmontemos estas estructuras, la pobreza seguirá siendo una condena de por vida. Los pobres morirán siendo pobres. Sus hijos heredarán la pobreza.

La jaula es real. Los candados son económicos. La llave es la voluntad política. Es hora de romper el sistema. Antes de que el sistema te rompa a ti.

Notas:

1 Inequality.org. (s. f.). Wealth inequality.
2 WID.world. (19 de noviembre de 2024). 10 facts on global inequality in 2024. World Inequality Database.
3 Privette-Black, M. (15 de mayo de 2021). Intergenerational poverty in the United States. Ballard Brief. Brigham Young University.
4 Dupont, C., y Roy, D. (2025). «Emergent poverty traps at multiple levels impede social mobility«. Humanities and Social Sciences Communications, 12, artículo 1777.
5 Concern Worldwide U.S., Inc. (2025). The cycle of poverty — and how we break it. Concern USA.
6 Institute for Policy Studies. (s. f.). Income inequality. Inequality.org.
7 Clemens, A. (8 de julio de 2025). Slow wage growth is the key to understanding U.S. inequality in the 21st century. Washington Center for Equitable Growth."

(Arslan Mirza , Rebelión, 17/06/2026)

18.4.26

Cada trabajador genera 262.730 euros de media al año, pero solo recibe 39.900... la productividad supera con creces los salarios en todas las comunidades autónomas... En lugares como Canarias (173.165 euros generados vs. 30.845 euros de salario) o Extremadura (186.923 vs. 29.010) la brecha es aún más abismal... estos datos ponen en tela de juicio los discursos sobre «el absentismo laboral», a menudo inducidos por las patronales y medios de comunicación afines (Diario Socialista)

"Un informe revela que por cada euro de salario, cada trabajador produce 6,6 euros de ingreso a su patrón, mientras la productividad sigue creciendo.

Los trabajadores del Estado español generan de media 262.730 euros al año por asalariado, pero apenas reciben 39.900 euros, según datos de Analistas Económicos de Andalucía (AEA) a partir de la información de los Registros Mercantiles correspondiente al ejercicio 2023. Esta brecha de más de 222.830 euros por trabajador representa el excedente que la clase obrera produce y que los empresarios se apropian, destinando una parte a gastos y embolsándose el resto.

El informe Análisis Económico-Financiero de la Empresa Española 2025, elaborado por AEA sobre una muestra homogénea de 711.000 sociedades mercantiles, desglosa con claridad esta dinámica de explotación. El informe evidencia que la productividad supera con creces los salarios en todas las comunidades autónomas. Araba, Bizkaia y Gipuzkoa lideran con 350.412 euros generados frente a solo 47.811 euros recibidos; Nafarroa registra 327.162 euros frente a 46.643; Galiza alcanza 310.899 euros frente a 37.448; Catalunya suma 263.443 euros generados y únicamente 44.182 recibidos. La media estatal se sitúa en 262.730 euros de productividad y 39.900 euros en salarios, lo que arroja una ratio de 6,6 euros, es decir, por cada euro pagado en salario, cada trabajador genera 6,6 euros en ingresos al empresario.

Según AEA, los ingresos de explotación por empleado en sectores como el comercio (429.408 euros) o la industria (414.200 euros) contrastan con los servicios no comerciales (148.244 euros), pero en todos los casos los sueldos quedan muy por debajo. En lugares como Canarias (173.165 euros generados vs. 30.845 euros de salario) o Extremadura (186.923 vs. 29.010) la brecha es aún más abismal. 
Productividad creciente

La evolución de los últimos años confirma esta tendencia de transferencia de rentas del trabajo al capital. Según los datos históricos del mismo equipo de analistas, en 2021 las ganancias empresariales por empleado rondaban los 234.000-261.000 euros de media según la muestra, con sueldos en torno a 36.000-39.000 euros.

El informe también menciona la productividad de los trabajadores en las empresas del Estado español, medida como «ingresos de explotación por empleado», y cómo esta ha mostrado una tendencia alcista en los últimos años, pasando de niveles cercanos a los 234.000-261.000 euros en 2021 a los 262.730 euros registrados en 2023. Aunque el crecimiento de las ventas se moderó ese año tras el fuerte repunte del 23% en 2022, los ingresos generados por cada trabajador continuaron aumentando.

Estos datos, además de cuantificar la explotación de la clase trabajadora, ponen en tela de juicio los discursos sobre «el absentismo laboral», a menudo inducidos por las patronales y medios de comunicación afines."

(Diario Socialista, 29/03/26)

18.3.26

Estas 20 corporaciones son las principales responsables de la crisis de asequibilidad (o de la miseria)... Ninguna de las empresas del grupo de 20 salarios bajos tuvo en 2024 un salario medio que alcanzara el nivel de ingresos de 59.600 dólares necesario para pagar el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones en Estados Unidos... Los modelos de negocio de bajos salarios de estas empresas han dejado a muchos de sus trabajadores sin otra opción que depender de la asistencia pública... En 13 de las empresas, el salario medio cayó por debajo del umbral familiar de $33,576 para la ayuda alimentaria SNAP... Incluso en tiempos "normales", es inaceptable que los trabajadores de las principales corporaciones estadounidenses tengan que luchar solo para sobrevivir mientras sus jefes principales se embolsan cheques de pago multimillonarios. Hoy, con los altos costos de las necesidades básicas y el desmantelamiento de nuestra red de seguridad, los formuladores de políticas deben tomar medidas enérgicas contra los modelos de negocio de salarios de pobreza que solo benefician a quienes están en la cima (Sarah Anderson)

 "Una encuesta reciente encontró que casi la mitad de las personas en el país más rico del mundo tienen dificultades para pagar necesidades básicas como comestibles, facturas de servicios públicos, atención médica, vivienda y transporte.       

Un nuevo informe del Instituto de Estudios de Políticas arroja luz sobre el papel que las principales corporaciones están desempeñando en esta crisis de asequibilidad. El informe analiza a los 20 empleadores más grandes de trabajadores estadounidenses con salarios bajos, un grupo que hemos apodado los "20 de bajos salarios".

Nuestro análisis revela que en la mitad de estas empresas, el salario medio de los trabajadores disminuyó en términos reales entre 2019 y 2024. Para el grupo en su conjunto, el salario medio mediano cayó un 4,6 por ciento a solo 29.087 dólares.

Ninguna de las empresas del grupo de 20 salarios bajos tuvo en 2024 un salario medio que alcanzara el nivel de ingresos de 59.600 dólares necesario para pagar el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones en Estados Unidos.

En siete empresas de bajos salarios, la remuneración anual de un trabajador típico cayó por debajo de 25.533 dólares, el precio medio de un coche usado. Sin transporte confiable, los trabajadores no pueden llegar a sus empleos, sin mencionar las tiendas de comestibles y los consultorios médicos.

Los salarios de pobreza también hacen extremadamente difícil para las familias de bajos ingresos costear el envío de sus hijos a la universidad. En 16 de las 20 empresas de bajos salarios, el trabajador típico gana menos en un año entero que el costo anual promedio de $44,961 para matrícula y cuotas en una universidad privada. Siete de las empresas tienen ingresos medios inferiores al costo promedio de 5,415 de matrícula y cuotas para estudiantes de fuera del estado en universidades públicas.

Los modelos de negocio de bajos salarios de estas empresas han dejado a muchos de sus trabajadores sin otra opción que depender de la asistencia pública.

Quince de los 20 estados con salarios bajos informaron un salario medio en 2024 por debajo del límite de ingresos de $35,631 para una familia de tres miembros para ser elegible para Medicaid. En 13 de las empresas, el salario medio cayó por debajo del umbral familiar de $33,576 para la ayuda alimentaria SNAP.

En el extremo opuesto de la escala de ingresos, los directores ejecutivos de las 20 empresas de bajos salarios ganaron una compensación promedio de 8.6 millones en 2024. El CEO de Starbucks, Brian Niccol, obtuvo la mayor remuneración, con 95,8 millones de dólares en su primer año en el cargo. El CEO de Amazon, Andrew Jassy, recibió solo una modesta suma de 1,6 millones de dólares en 2024. Pero gracias a paquetes salariales masivos y multianuales anteriores, tiene acciones de Amazon valoradas en unos 467 millones de dólares.

Para inflar aún más los salarios de los ejecutivos, las 20 corporaciones de bajos salarios han estado gastando sumas ingentes en recompras de acciones. Esta maniobra financiera infla artificialmente el valor de la compensación basada en acciones de los directores ejecutivos, al tiempo que desvía recursos de los salarios de los trabajadores y otras inversiones productivas.

Con los 32.5 mil millones de dólares que estas 20 empresas gastaron en recompras solo en 2024, podrían haber elevado a más de un millón de trabajadores que ganan el salario medio de los 20 salarios bajos hasta el nivel de ingresos necesario para pagar el alquiler medio de un apartamento de dos habitaciones.

El año pasado, el Congreso aprobó recortes históricos a los programas de asistencia pública, lo que hace aún más importante que todos los trabajadores estadounidenses ganen salarios lo suficientemente altos para cubrir sus costos básicos de vida.

Los responsables políticos disponen de muchas herramientas para influir en las prácticas salariales de las empresas. Podrían aumentar el salario mínimo federal, una medida que tendría efectos en cadena en toda la fuerza laboral por hora.

Para combatir la supresión salarial, los legisladores a nivel federal y estatal también deberían aprobar reformas que amplíen los derechos de los trabajadores a organizarse, penalicen las violaciones de los empleadores y prohíban la interferencia de los empleadores en la organización. También podrían negar las deducciones de impuestos corporativos por gastos relacionados con actividades antisindicales, como las llamadas "reuniones de audiencia cautiva" y las campañas publicitarias antisindicales.

Tasas impositivas más altas para las empresas con enormes brechas salariales entre el CEO y los trabajadores crearían un incentivo tanto para frenar la remuneración de los ejecutivos como para aumentar los salarios de los trabajadores, al tiempo que generarían importantes ingresos nuevos para las inversiones públicas. Sindicatos y grupos comunitarios en dos ciudades – San Francisco y Los Ángeles – se están movilizando para incluir los "Impuestos a los CEO sobrepagados" en la boleta electoral de 2026.

Estas campañas locales impulsarán el impulso detrás de los proyectos de ley federales para imponer sanciones fiscales a las empresas con enormes brechas salariales, incluyendo la Ley de Impuestos sobre la Remuneración Excesiva de los CEO y la Ley de Reducción de la Sobrecompensación Ejecutiva (CEO).

Incluso en tiempos "normales", es inaceptable que los trabajadores de las principales corporaciones estadounidenses tengan que luchar solo para sobrevivir mientras sus jefes principales se embolsan cheques de pago multimillonarios. Hoy, con los altos costos de las necesidades básicas y el desmantelamiento de nuestra red de seguridad, los formuladores de políticas deben tomar medidas enérgicas contra los modelos de negocio de salarios de pobreza que solo benefician a quienes están en la cima."

(Las 20 empresas son: Amazon, Autozune, Best Buy, Chipotle, Costco Wholesale, Darden Restaurants, Dollar General, Dollar Tree, Fed Ex, Home Depot, Kroger, Lowe's, MGM Resorts Intl, O’Reilly Automotive, Ross Stores, Starbucks, Target, TJX, Tyson Foods, Walmart.)

 ( Sarah Anderson and Reyanna James , Inequality, 04/03/26, traducción Quillbot, enlaces y gráficos en el original) 

26.1.26

Comunicado del grupo cristiano de reflexión-acción de la bahía de Cádiz, ante la muerte, en el plazo de 16 días, de tres personas que vivían y dormían en la calle: "Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España. Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año... ¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno... Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática. Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo... Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo... Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles... Si se quiere, se puede

"Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España.

Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año. Para colmo, parece ser que no ha llegado todo el material necesario para la campaña de frío que estaba prevista: sacos, mantas, chaquetones y ropa de abrigo….

Reconocemos lo que estos últimos años, antes con el gobierno de Kichi y ahora también con el de Bruno, se está haciendo para prestar una mejor atención a las personas sin hogar. Pero no se está atendiendo lo que es más urgente y prioritario: que nadie tenga que dormir en las calles y mucho menos cuando llega una ola de frío tan intensa y prolongada como la que estamos viviendo.

¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno. Se gasta dinero en otros asuntos mucho menos urgentes que éste, porque son las vidas humanas las que están en juego.

Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática.

Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo.

Somos creyentes y para nosotros Jesús de Nazaret es nuestra referencia. Él estaba siempre con los más empobrecidos y les aliviaba en su sufrimiento.

Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo.

Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles.

Si se quiere, se puede.

Cádiz 23 de Enero de 2026"

(Salvador López Arnal, blog, 25/01/26)

11.12.25

La desigualdad extrema en el mundo y qué hacer al respecto... la brecha entre ricos y pobres en el mundo se está ampliando hasta extremos insostenibles, según el World Inequality Lab... menos de 60 000 personas —el 0,001 % de la población mundial— controlan tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad... Esta concentración no solo es persistente, sino que también se está acelerando... la desigualdad está generando más emisiones de gases de efecto invernadero... El poder del capital se ejerce a nivel internacional entre las naciones. Excluyendo los países con una población inferior a 10 millones de habitantes, los diez países más ricos reciben ingresos extranjeros netos positivos por su capital. ¿Podemos hacer algo para reducir la desigualdad? Un impuesto global del 3 % a menos de 100 000 centimillonarios y multimillonarios recaudaría 750 000 millones de dólares al año, lo que equivale al presupuesto de educación de los países de ingresos bajos y medios... La desigualdad también puede reducirse reformando el sistema financiero mundial, con la adopción de una moneda global, con sistemas centralizados de crédito y débito... y también las transferencias redistributivas reducen la desigualdad... pero hay un problema clave. Los tipos impositivos efectivos sobre la renta han aumentado de forma constante para la mayoría de la población, pero han descendido drásticamente para los multimillonarios y los centimillonarios... la respuesta de los autores es recurrir a la tributación progresiva... ¿Qué falta aquí? No hay ninguna política para cambiar radicalmente la estructura socioeconómica de la economía mundial; en efecto, el capitalismo va a permanecer... La riqueza genera más riqueza; más riqueza genera más ingresos. Una élite muy reducida es propietaria de los medios de producción y las finanzas, y así es como se apropia de la mayor parte de la riqueza y los ingresos... Un núcleo dominante de 147 empresas, a través de participaciones entrelazadas en otras, controla el 40 % de la riqueza de la red global, según el Instituto Suizo de Tecnología. Un total de 737 empresas controlan el 80 % de todo... debido a que la desigualdad de riqueza proviene de la concentración de los medios de producción y las finanzas en manos de unos pocos, y debido a que esa estructura de propiedad permanece intacta, cualquier política redistributiva basada en el aumento de los impuestos sobre la riqueza y los ingresos siempre será insuficiente para cambiar de manera irreversible la distribución de la riqueza y los ingresos en las sociedades modernas... ¿Existe alguna cooperación global para poner fin a la explotación por parte de las multinacionales y los bancos en el Sur Global o para acabar con la producción de combustibles fósiles y los jets privados? La desigualdad no es el resultado de «nuestras» políticas, instituciones y estructuras de gobernanza, sino el resultado de la propiedad privada del capital y de los gobiernos dedicados a mantenerla. Si eso no termina, la desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial y nacional se mantendrá y seguirá empeorando (Michael Roberts)

 "El último Informe sobre la desigualdad mundial 2026 revela la marcada brecha entre ricos y pobres en el mundo, una división que se está ampliando hasta extremos insostenibles. Basándose en datos recopilados por 200 investigadores organizados por el World Inequality Lab, el informe concluye que menos de 60 000 personas —el 0,001 % de la población mundial— controlan tres veces más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad.

En 2025, el 10 % de la población mundial con mayores ingresos gana más que el 90 % restante, mientras que la mitad más pobre de la población mundial obtiene menos del 10 % de los ingresos totales mundiales. La riqueza —el valor de los activos de las personas— estaba aún más concentrada que los ingresos, o las ganancias del trabajo y las inversiones, según el informe, ya que el 10 % más rico de la población mundial poseía el 75 % de la riqueza y la mitad más pobre solo el 2 %.

En casi todas las regiones, el 1 % más rico era más rico que el 90 % más pobre combinado, según el informe, y la desigualdad de riqueza aumentaba rápidamente en todo el mundo. «El resultado es un mundo en el que una pequeña minoría ejerce un poder financiero sin precedentes, mientras que miles de millones de personas siguen excluidas incluso de la estabilidad económica básica», afirman los autores del informe.

Esta concentración no solo es persistente, sino que también se está acelerando. Desde la década de 1990, la riqueza de los multimillonarios y centimillonarios ha crecido aproximadamente un 8 % anual, casi el doble de la tasa de crecimiento experimentada por la mitad inferior de la población. Los más pobres han obtenido modestos beneficios, pero estos se ven eclipsados por la extraordinaria acumulación en la cima. La proporción de la riqueza mundial en manos del 0,001 % más rico ha pasado de casi el 4 % en 1995 a más del 6 %, según el informe, mientras que la riqueza de los multimillonarios ha aumentado alrededor de un 8 % anual desde la década de 1990, casi el doble de la tasa del 50 % más pobre.

Más allá de la estricta desigualdad económica, el informe concluye que esta desigualdad alimenta la desigualdad de resultados, ya que el gasto en educación por niño en Europa y América del Norte, por ejemplo, es más de 40 veces superior al de África subsahariana, una diferencia aproximadamente tres veces mayor que el PIB per cápita.

Y la desigualdad está generando más emisiones de gases de efecto invernadero. El informe muestra que la mitad más pobre de la población mundial representa solo el 3 % de las emisiones de carbono asociadas a la propiedad de capital privado, mientras que el 10 % más rico representa alrededor del 77 % de las emisiones.

Los ingresos se distribuyen de forma desigual en todas partes, y el 10 % más rico obtiene sistemáticamente mucho más que el 50 % más pobre. Pero cuando se trata de riqueza, la concentración es aún más extrema. En todas las regiones, el 10 % más rico controla más de la mitad de la riqueza total, dejando a menudo a la mitad más pobre con solo una pequeña fracción.

Estos promedios globales ocultan enormes diferencias entre regiones. El mundo está dividido en claros niveles de ingresos: regiones de ingresos altos, como América del Norte y Oceanía y Europa; grupos de ingresos medios, como Rusia y Asia Central, Asia Oriental y Oriente Medio y África del Norte; y regiones muy pobladas donde los ingresos medios siguen siendo bajos, como América Latina, Asia Meridional y Sudoriental y África Subsahariana.

Una persona media en América del Norte y Oceanía gana aproximadamente 13 veces más que alguien en el África subsahariana y tres veces más que la media mundial. Dicho de otro modo, la renta media diaria en América del Norte y Oceanía es de unos 125 euros, frente a solo 10 euros en el África subsahariana. Y se trata de medias: dentro de cada región, muchas personas viven con mucho menos.

Aproximadamente el 1 % del PIB mundial fluye cada año de los países más pobres a los más ricos a través de transferencias netas de ingresos asociadas a altos rendimientos y bajos pagos de intereses sobre las deudas de los países ricos, según el informe, casi tres veces la cantidad de la ayuda mundial al desarrollo. La desigualdad también está profundamente arraigada en el sistema financiero mundial. La arquitectura financiera internacional actual está estructurada de manera que genera sistemáticamente desigualdad. Los países que emiten monedas de reserva pueden endeudarse de forma persistente a menor coste, prestar a tipos más altos y atraer el ahorro mundial. Por el contrario, los países en desarrollo se enfrentan a la imagen especular: deudas caras, activos de bajo rendimiento y una salida continua de ingresos.

( , blog, 10/12/25, traducción DEEPL, gráficos en el original)

23.10.25

¿La mayor amenaza que enfrentamos? Los ricos ¿Qué pasa si puedes demostrar que nuestras vidas y nuestra seguridad están mucho más degradadas por nuestros propios oligarcas que por cualquier poder extranjero? La desigualdad es tanto económicamente ineficiente como socialmente divisiva. Mira a los Estados Unidos: si la mitad de todo el gasto de los consumidores es realizado por el diez por ciento más rico de los ciudadanos, la riqueza no está tocando muchas partes de la economía. Es indiscutible que, para cualquier suma de dinero, se obtiene un mayor impacto económico si se distribuye entre un mayor número de personas que lo gastan en lugar de un menor número que lo acumula... De igual manera, la riqueza concentrada conduce a la innovación, pero casi siempre es una innovación diseñada para concentrar aún más la riqueza, no para mejorar vidas... La riqueza no es inofensiva, y hay muy pocas pruebas de que su concentración sea realmente beneficiosa para la totalidad de nosotros, sin embargo, hay evidencia de que es profundamente perjudicial... Estados Unidos está siendo comprado actualmente. Las noticias en EE. UU. están siendo compradas por aliados de Trump. Jeff Bezos dijo públicamente que los comentarios que no fueran pro-mercado libre no aparecerían en el Washington Post... la gran riqueza ha llevado a cabo la campaña de propaganda más increíble para sí misma en las últimas décadas... Detener esta máquina de riqueza fuera de control puede ser nuestra única esperanza. Porque las cosas no están bien en este momento (Robin McAlpine)

 "¿Son las personas muy ricas la mayor amenaza para nuestra civilización? Sé que la ideología política sugiere que nunca se debe criticar a los ricos, pero ¿y si la evidencia sugiere que son ellos quienes provocarán la caída de nuestro modo de vida? ¿Qué pasa si puedes demostrar que nuestras vidas y nuestra seguridad están mucho más degradadas por nuestros propios oligarcas que por cualquier poder extranjero?

Hemos sido entrenados para entender el bienestar de toda nuestra sociedad como impulsado por la acumulación de riqueza por parte de los 'creadores de riqueza'. ¿Y si te dijera que, en realidad, la caída de los ricos y poderosos es mejor para la mayoría de nosotros, no peor?

Por ejemplo, todos "saben" que con la caída de Roma, se instauró la anarquía y los bárbaros tomaron el control. Mejor una vida de tiranía que un día de anarquía y así sucesivamente. Sin embargo, esto no está realmente respaldado por los hechos. De hecho, en las décadas posteriores a la caída de Roma, la evidencia es bastante clara: este fue un período de bonanza para la gente común.

Los restos óseos de personas comunes crecieron más altos (un buen indicador de una dieta saludable y confiable) y más viejos (lo que sugiere una menor morbilidad y conflicto). Hay muy buenas pruebas de que la caída de Roma fue beneficiosa para las sociedades circundantes, que una vez que Roma dejó de extraer su riqueza, la calidad de sus vidas mejoró notablemente.

Y esa es solo una de las numerosas advertencias sobre la amenaza de los ricos que están disponibles en la historia. De hecho, ¿y si te dijera que hay una fuerte evidencia empírica que sugiere que el colapso de las civilizaciones es casi siempre culpa de los muy ricos? Esa es la conclusión a la que llega el Dr. Luke Kemp del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge en su libro La maldición de Goliat.

Analiza 5,000 años de historia y descubre que, dejados a su suerte, los humanos son sorprendentemente igualitarios y mucho menos violentos de lo que generalmente se nos hace creer. Por ejemplo, hay bastante buena evidencia de que el conflicto intertribal en los primeros cien mil años de existencia nómada del homo sapiens era en realidad raro.

Lo que provoca el colapso en las grandes civilizaciones es lo mismo que las hace grandes en primer lugar: la acumulación de riqueza. Él dice que hay tres cosas que siempre vemos cuando se desarrollan grandes civilizaciones: un medio de acumular riqueza, un medio de proteger la riqueza y un medio de evitar que otros generen su propia riqueza o escapen a tu control.

Piensa en lo primero como 'grano de la agricultura, no carne de la caza' (no puedes almacenar carne como una forma de riqueza). Piensa en lo último como el cercado, el control de la tierra y la incapacidad de las personas para escapar del control de los poderosos. En medio está la tecnología de armas.

¿Y qué vemos cuando las civilizaciones colapsan? El colapso es precedido por un período rápido de desigualdad extrema y creciente. Kemp anticipa el argumento de que esto es lo que esperaría encontrar un izquierdista señalando que es lo que cualquiera encontraría. Es un fenómeno genuino.

 Ahora, en este punto, debo admitir que no he leído el libro, solo una serie de reseñas y artículos sobre él. Pero hay tantas razones lógicas para creer que las sociedades extremadamente desiguales son inestables. Hay muchas pruebas en nuestro mundo actual – vean nuevamente The Spirit Level.

Si lo piensas, la desigualdad es tanto económicamente ineficiente como socialmente divisiva, y ambas son malas para la estabilidad de una sociedad. Mira a los Estados Unidos: si la mitad de todo el gasto de los consumidores es realizado por el diez por ciento más rico de los ciudadanos, la riqueza no está tocando muchas partes de la economía. Es indiscutible que, para cualquier suma de dinero, se obtiene un mayor impacto económico si se distribuye entre un mayor número de personas que lo gastan en lugar de un menor número que lo acumula.

De igual manera, la riqueza concentrada conduce a la innovación, pero casi siempre es una innovación diseñada para concentrar aún más la riqueza, no para mejorar vidas. Toda la economía de EE. UU. es ahora una secuencia de monopolios que utilizan la riqueza para cambiar las leyes y así expandir y consolidar aún más su monopolio. La IA es solo un monopolio al cuadrado.

Pero también, en cierto momento, las personas que no tienen participación en una sociedad no tienen buenas razones para ver que esa sociedad perdure. Las revoluciones no son tan comunes, pero los aumentos incontrolables en el crimen, la violencia y la disrupción también socavarán rápidamente a una sociedad.

Si crees en el capitalismo, entonces se supone que crees en la competencia libre y justa. No es tanto la combinación de trabajo y capital en cualquier forma lo que justifica los beneficios del capitalismo, sino que siempre hay la opción de elegir otro producto que sea mejor o más barato, disciplinando a los productores para que hagan y sean mejores.

Google es 100 por ciento lo contrario de eso. No compite por tu negocio, compite para asegurarse de que nadie más pueda obtener tu negocio. Y luego, con usted atrapado en una relación abusiva, lo coacciona a voluntad para hacerle ganar más dinero a su costa.

Pero no es solo el poder de las corporaciones y los monopolios corporativos, y no es solo este proceso de enshitificación de la experiencia del consumidor, es la propiedad personal de la riqueza y lo que la gente puede hacer con ella.

Estados Unidos está siendo comprado actualmente. Las noticias en EE. UU. están siendo compradas por aliados de Trump. La palanca que Trump utilizó para deshacerse de un editor que no le gustaba en la revista de noticias de CBS, 60 Minutes, fue amenazar con un acuerdo de fusión que combinaría Warner Bros y Paramount en una sola entidad propiedad de Larry Ellison, el segundo hombre más rico de EE. UU. y un importante aliado de Trump. Amenazas similares a las afiliadas de ABC fue cómo consiguieron a Jimmy Kimmel (temporalmente).

Por otro lado, los oligarcas son dueños del Washington Post, el Wall Street Journal, el Los Angeles Times, CNBC, Fox News, X, Facebook y pronto TikTok, todos están alineados con Trump y todos están abiertamente convirtiendo sus medios en vehículos de propaganda. El dueño de Amazon, Jeff Bezos, le dijo públicamente a todos que los comentarios que no fueran pro-mercado libre no aparecerían en el Washington Post.

Volvamos a los cazadores-recolectores por un segundo. ¿Cómo es que no parecen estar constantemente a la greña, tratando de matar a todas las demás tribus? Bueno, para empezar, no tienen necesidad. Son comunidades pequeñas y móviles. Se mueven hacia los recursos disponibles y negocian para que no todos busquen explotar el mismo espacio.

El contacto cara a cara en comunidades más pequeñas significa que están inmersas en relaciones empáticas y eso conduce al igualitarismo. Ese tipo de comunidades más pequeñas no celebran a los disruptores y a las personas divisivas. No es bueno para la totalidad.

Así son los humanos en su 'estado natural' (en la medida en que exista uno). Algo tiene que hacernos malos – y eso es la codicia. Otro concepto que necesitas entender aquí es la 'triada oscura'. Cada vez está más claro que la mayoría de los humanos son pacíficos, empáticos y colaborativos, pero que hay una minoría que muestra comportamientos y actitudes diferentes.

Uno de ellos es el narcisismo (ponerse por delante de los demás en cada ocasión). Uno de ellos es la psicopatía (la capacidad y disposición para hacer cosas malas a los demás). Otro es el maquiavelismo (estar dispuesto a manipular y engañar a los demás para tus propios fines). Para una minoría mucho más pequeña, obtenemos los tres juntos, y eso es la tríada oscura.

Hay cada vez más evidencia de que las personas que exhiben la tríada oscura son el mayor problema de la sociedad a gran escala. En comunidades más pequeñas, son rápidamente descubiertos, pero en grandes sociedades anónimas pueden prosperar, precisamente debido a su disposición a manipular y perjudicar a otros en su propio interés.

Y si estás dispuesto a romper las reglas y hacer daño a otros para tu propio beneficio, estás en una buena posición para ganar dinero. Mucho dinero. Y una vez que lo tienes, estás perfectamente sintonizado para joder a los demás y aumentarlo. Y luego eventualmente entras en el territorio de Ted Turner, el originador de la brillante explicación de que, para los ricos, "La vida es un juego." El dinero es cómo llevamos la cuenta.

Sin embargo, estamos condicionados a creer que decir cualquiera de esto es inapropiado. ¿Por qué? Porque la gran riqueza ha llevado a cabo la campaña de propaganda más increíble para sí misma en las últimas décadas. Solíamos odiar a los Barones Ladrones, así que ahora han aprendido que necesitan adoctrinarnos en su iglesia. Hemos adorado a los ricos como política y como cultura.

Y mientras nosotros lo hacíamos, ellos nos lo han quitado, y al hacerlo han socavado los cimientos sobre los cuales se creó su riqueza: el resto de nosotros. La riqueza no es inofensiva, y hay muy pocas pruebas de que su concentración sea realmente beneficiosa para la totalidad de nosotros, sin embargo, hay evidencia de que es profundamente perjudicial.

La semana pasada me preocupé un poco sobre cómo enmarcar historias que responsabilicen a las personas pero no generen más odio. Aquí es donde debemos acertar. Llamar perezosamente a los ricos no ayuda, y personalizar esto como solo un par de villanos no llega al meollo del asunto.

Lo que debemos señalar es todo el sistema de riqueza, su legislación habilitante, sus facilitadores, el espacio entre las lagunas fiscales donde crece, su capacidad para comprar la política y doblarla a sus propios fines, su control de los medios de comunicación. Tenemos que dejar de ser intimidados por la sugerencia de que esta crítica es inapropiada o indignante.

No lo es. Detener esta máquina de riqueza fuera de control puede ser nuestra única esperanza. Porque las cosas no están bien en este momento y, como señala el Dr. Kemp, al haber creado un sistema global de total dependencia del dinero, esta caída civilizacional no sería buena para ninguno de nosotros.

Nuestra mayor amenaza a la seguridad nacional puede ser ahora los ricos. Deberíamos tomarnos eso en serio." 

(  , blog, 26/09/25, traducción Quillbot

17.8.25

La otra cara del American Dream... Los esclavos unidos son la clase trabajadora estadounidense, una enorme masa social que lucha a diario por sobrevivir al neoliberalismo salvaje. Cautivos de un sistema que lleva apretándoles las tuercas desde el reaganismo, sus expectativas se han reducido a intentar cubrir sus necesidades básicas sin tener margen para un traspiés, debido a que el colchón social en Estados Unidos es prácticamente inexistente... no existe ni un sólo territorio en Estados Unidos en el que un trabajador que cobre el salario mínimo y trabaje a tiempo completo pueda alquilar un apartamento de una habitación y llegar sin problemas a final de mes... es una realidad que cualquiera puede comprobar por sí mismo, y que además está sustentada por datos, análisis y estudios. Otra cuestión es que la imagen edulcorada que Estados Unidos proyecta al mundo y que consumimos en España, sea completamente diferente a la realidad de la gran mayoría de los ciudadanos de este país... Estados Unidos funciona (y a la vez se condena) en pro de un individualismo atroz, en el que no existe un bien común y social, donde prima el lucro y el mantenimiento de un sistema que sólo se sostiene a base de competencia cruel e imperialismo... pero es cierto que la idea abstracta de Estados Unidos como el mejor país posible es una afirmación compartida a nivel interno incluso por los más pobres y castigados... cuando el sujeto fracasa jamás culpa al estado o al sistema. Esto se traduce, por ejemplo, en unos índices de suicidio, drogadicción y alcoholismo masivos... Estados Unidos es una corporatocracia, es decir, el poder del estado ha sido transferido a las corporaciones. A esto se le añade que, en las últimas décadas y con el de aumento de la desigualdad, el país se ha convertido básicamente en una suerte de plutocracia. Es decir, una forma de oligarquía en la que el gobierno está en manos de la clase acaudalada y dominante, aquellos que controlan dichas corporaciones... Estados Unidos es un gran casino laboral. Es la única economía avanzada donde por ley no se obliga a las vacaciones pagadas, licencias por enfermedad o bajas maternales o paternales. Esto no quiere decir que no existan, sino que todo queda a criterio del empleador. Los derechos sociales o laborales se conciben como beneficios a ofertar por la empresa. También la sanidad. Al no existir un sistema público, el seguro médico del trabajo se utiliza como atractivo a la hora de la contratación, también como condena, hay quien no cambia de trabajo por miedo a que un seguro diferente no le cubra el tratamiento o la medicina que necesita... Estados Unidos es un país en implosión constante, donde el sistema expulsa, encierra y deshecha a todo aquel que no es capaz de seguir tirando del carro... y los partidarios de Trump dicen: «los de arriba quieren implantar el socialismo o el comunismo y Trump, un empresario corrupto, es quien nos va a salvar» (Helene Villar)

“Estados Unidos es una corporatocracia, es decir, el poder del estado ha sido transferido a las corporaciones.”

Licenciada en Periodismo por la UAB, master en Televisión por la Universidad Rey Juan Carlos I, Helena Villar trabajó inicialmente en El País y en la Agencia EFE de Barcelona.
Tras cursar el Master, entró a formar parte de Televisión Española -Canal 24 horas, informativos, TVE Catalunya, España directo– hasta noviembre de 2014. Fue entonces cuando pasó a formar parte de la plantilla de RT en español como corresponsal de la cadena en España, hasta que en en junio de 2017 fue nombrada corresponsal en Washington DC, con movilidad por todo Estados Unidos.
Em 2021 publicó en Akal: Esclavos Unidos. La otra cara del American Dream, prologado por Chris Hedges. En él centramos nuestra conversación.

¿Quiénes son esos esclavos unidos a los que hace alusión el libro que publicó en Akal en 2021? ¿Por qué habla de la otra cara del American Dream?

Los esclavos unidos son la clase trabajadora estadounidense, una enorme masa social que lucha a diario por sobrevivir al neoliberalismo salvaje. Cautivos de un sistema que lleva apretándoles las tuercas desde el reaganismo, sus expectativas se han reducido a intentar cubrir sus necesidades básicas sin tener margen para un traspiés, debido a que el colchón social en Estados Unidos es prácticamente inexistente. Esto en un contexto en el que afrontan un futuro incierto de un imperio en decadencia. Conscientes de ello, la élite dominante se empeña una y otra vez en reinventar un sistema que lleva numerosas crisis presentando claras muestras de agotamiento, a costa del aumento de las desigualdades y el autoritarismo que lo sustenta.

Una de las preguntas que Pascual Serrano, director de la colección, me hizo en pleno proceso de edición es por qué había escrito “la otra cara” y no “la cara oculta”. Mi respuesta fue clara: lo que yo presento en la obra no es un fenómeno que esté escondido, sino una realidad que cualquiera puede comprobar por sí mismo y que además está sustentada por datos, análisis y estudios. Otra cuestión es que la imagen edulcorada que Estados Unidos proyecta al mundo y que consumimos en España a través de los medios de comunicación y de su poderosa maquinaria de ficción sea completamente diferente a la realidad de la gran mayoría de los ciudadanos de este país.

Chris Hedges abre el prólogo que ha escrito para su libro con estas palabras: “Como deja claro Helena Villar en este libro, el sadismo define casi todas las experiencias culturales, sociales y políticas de los Estados Unidos” (Tampoco usted se queda atrás en el epílogo: “Estados Unidos es la nación de la libertad que solo da el tener dinero, de la prosperidad de unos pocos y, más bien, de la pesadilla para la minorías y clase trabajadora en general”). ¿Sadismo no es palabra exagerada? Si fuera ajustada, ¿cómo consiguen tanto apoyo ciudadano las instituciones de una sociedad con esa característica?

Como Chris Hedges ha tenido completa libertad a la hora de escribir el prólogo y es él quien utiliza esa palabra, supongo que esta sería más bien una pregunta para él. Sin embargo, creo que es un ángulo de apreciación muy acertado. Tal y como él explica parafraseando a Johan Huizinga, “a medida que las cosas se desmoronan, se abraza el sadismo como una forma de afrontar la hostilidad de un universo indiferente. Una vez roto el vínculo con un objetivo común, una sociedad fracturada se refugia en el culto al yo”. Estados Unidos funciona (y a la vez se condena) en pro de un individualismo atroz, en el que no existe un bien común y social, donde prima el lucro y el mantenimiento de un sistema que sólo se sostiene a base de competencia cruel e imperialismo. En este sentido, ser capo o colaboracionista de la corporatocracia dominante se convierte en la mayor aspiración de dicha masa social para salir de cualquier sector de la población condenado por el sistema.

Respecto al apoyo institucional, la realidad es que la democracia estadounidense y las instituciones que la sustentan se enfrentan a una crisis de credibilidad. Desgranar las condiciones de cada una de ellas me tomaría bastante tiempo y líneas, pero sirvan algunos datos como ejemplo: 7 de cada 10 estadounidenses abogan por el fin del bipartidismo, la confianza en la Corte Suprema está en mínimos históricos, son más los ciudadanos que desconfían de los medios de comunicación tradicionales que los que no, y los índices de apoyo presidenciales raramente superan el 50%.

Muy, pero que muy significativos, y no muy conocidos.

A la vez, es cierto que la idea abstracta de Estados Unidos como el mejor país posible es una afirmación compartida a nivel interno incluso por los más pobres y castigados. Existen numerosos factores que lo explican y desgrano en el libro, como los altos índices de religiosidad en lo que consideran “la nación de Dios”, el mantra de que es “la tierra de la abundancia” y la creencia de la libertad salvaguardada por el ejército. Todos estos mitos, que sustentan a esta nación y han sido impuestos a fuego, sangre e ignorancia, pueden ser fácilmente desenmascarados. Creo que uno de los mecanismos que mejor explican su mantenimiento es, volviendo al inicio de esta respuesta, el ultra individualismo. Frente a la venta continua de una nación perfecta, donde todo se reduce al yo y ese yo, siendo cualquiera, puede triunfar; cuando el sujeto fracasa jamás culpa al estado o al sistema. Esto se traduce, por ejemplo, en unos índices de suicidio, drogadicción y alcoholismo masivos. De nuevo, datos y realidad frente a percepciones y propaganda.

En la misma línea: ¿cómo es posible que un régimen político y social de estas características tenga tanta aceptación internacional? Para muchos ciudadanos del mundo USA sigue siendo algo así como el Paraíso terrenal (o metáfora afín)

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Occidente vive encadenado a un sistema capitalista cuyo imperio central es Estados Unidos. Dicho imperio se sustenta, por un lado, en base a un sistema financiero y de deuda creado por y para la metrópoli, la conocida como la “dictadura del dólar”. Desde la década de 1940, Estados Unidos es el país con la moneda de reserva del mundo y el dólar es la divisa central en el sistema de cambio. Esto supone que, incluso en un momento en el que la deuda está disparada hasta límites insospechados, el país no colapse. Al menos por el momento. Por otro lado, el imperio apuntala su poder utilizando dicho sistema para castigar a las naciones díscolas mediante el sistema de sanciones.

Además de la telaraña económica, está la militar. Estados Unidos tiene 800 bases militares en 70 países y es el motor principal de la mayor alianza ofensiva y guerrista de la actualidad, la OTAN. Cualquier otra experiencia económica y/o política diferente a la “democracia liberal” capitalista estadounidense, sin cese de soberanía de algún tipo a Washington, es considerada un enemigo y se activan todos los mecanismos posibles para conseguir la subordinación o directamente el estrangulamiento.

La mayoría de los ciudadanos desconocen los mecanismos necesarios que mantienen el sistema capitalista en el que viven, muchos ni siquiera han oído hablar de imperialismo en su vida y todos están expuestos permanentemente a la propaganda que valida dicho sistema. Dicha propaganda se centra en reforzar mitos y folclore y destacar logros, minimizando los problemas sistémicos y generales. Fuera de este país, todos conocemos a pies juntillas cómo son las cafeterías y moteles de carretera, los espectaculares fuegos artificiales del 4 de julio, los apartamentos compartidos por veinteañeros en Nueva York o las juergas de Las Vegas; pero estoy segura de que, si hiciéramos una encuesta, muchos desconocen que en Estados Unidos no hay bajas por enfermedad o maternales garantizadas por ley o que un elevado porcentaje de estadounidenses no saben ni lo que son las vacaciones.

Coincido con su apreciación, yo mismo desconocía algunas de esas situaciones.

Usted era corresponsal de RT en Washington mientras escribía el libro (tal vez lo siga siendo). Sin poner en duda su profesionalidad y objetividad, ¿no podría ocurrir que la ideología asociada a esa corresponsalía le hiciera ver las cosas de forma sesgada, algo “antiamericana”?

La realidad es que yo no busqué ser corresponsal en Estados Unidos; de hecho, mi primera reacción fue rechazar el puesto. Acepté por pura curiosidad y ganas de seguir aprendiendo, con la condición de regresar a España en uno o dos años. Si no fuera por una razón estrictamente personal, es muy probable que yo no siguiera en este país. Con esto vengo a decir que, de entrada, yo llegué a Estados Unidos sin la atadura de querer prosperar/mantenerme en un sistema para el que es necesario renovar una VISA, pero a la vez con la mente abierta a cualquier cosa que pudiera pasar.

En seguida me di cuenta de que lo que se nos vendía distaba mucho de la realidad en la que viven los ciudadanos de este país. Tengo que agradecerle a RT el dejarme concebir la corresponsalía más allá del mero repique de la noticia del día que ya viene marcada por la agenda de los medios estadounidenses, poder trascender a las batallitas internas entre demócratas y republicanos o no caer en la dictadura del pop/entretenimiento. Mi trabajo como corresponsal supone un 80% de lo que es este libro y gracias a la libertad que me ha dado RT a la hora de tratar numerosos temas, he podido viajar, entrevistar, ver, hablar e investigar.

‘Esclavos Unidos’ no es un libro antiamericano, como tampoco lo son mis directos, reportajes o especiales de la corresponsalía. De hecho, ‘Esclavos Unidos’ es un canto y un reconocimiento a la clase trabajadora estadounidense. A sus derrotas, pero también a su resistencia. También es una obra de aviso al resto de trabajadores que viven en países cuyas principales fuerzas políticas básicamente se centran en replicar el modelo estadounidense. Es una advertencia sobre lo que está por llegar o ya están adoptando, que dista bastante de lo que consumen en Netflix.

Desde su punto de vista, ¿Estados Unidos es un país plenamente democrático? ¿Qué tipo de democracia es la democracia usamericana?


Estados Unidos es una democracia con grandes fallas sistémicas que no sólo no trata de enmendarlas, sino que trabaja por reforzarlas y eliminar cualquier atisbo de progreso en ese sentido. Estados Unidos es una democracia que durante el pasado medio siglo ha trabajado para restringir el derecho al voto, con la aprobación de leyes de supresión de votantes, manipulación y redistribución de distritos electorales o ampliación de dificultades para ejercer dicho derecho. Esto, en un contexto cuyo principal enemigo de dicha democracia es el propio sistema electoral, de carácter indirecto. En el libro explico largo y tendido en qué consiste pero, básicamente y a modo de resumen, se trata de una democracia en la que puede llegar a la presidencia quien ni siquiera ha obtenido el mayor número de votos por parte de la ciudadanía.

Efectivamente, lo hemos visto en varias elecciones presidenciales.


Por si fuera poco, la representación en el Senado, cámara legislativa por excelencia, es extremadamente injusta y dispone de mecanismos tan viciados, antidemocráticos y reaccionarios como el llamado filibusterismo. Todo esto, en un contexto en el que el bipartidismo está completamente blindado y el acceso a la carrera política, salvo contadas excepciones, es imposible sin una enorme estructura financiera detrás, que sólo se obtiene o bien mediante la fortuna individual (élites jugando a la política) o con las corporaciones/lobbies apostando por ti como caballo ganador (y posteriormente cobrándose la apuesta en forma de políticas afines a sus intereses).

El título de su prefacio: “La tormenta perfecta. Cómo la COVID-19 desnudó la crueldad del sistema”. ¿Sigue desnudo el sistema a día de hoy?

Inicié la escritura del libro antes del estallido de la pandemia. Cuando llegó, entendí que debía tratarla mínimamente, pero intentando explicar que la COVID simplemente supuso acelerar o poner de manifiesto los problemas sistémicos que este país ya padecía y que sigue padeciendo. De este modo, escogí una de las semanas fatídicas en cuanto a los efectos de la misma en Estados Unidos para elaborar una especie de introducción y dar algunas pinceladas de los temas que posteriormente iba a tratar en el libro. En esa introducción se habla del catastrófico sistema de salud de este país, del uso de los fondos públicos como instrumento de apoyo a las corporaciones y la élite en lugar de redistribución de la riqueza para combatir la desigualdad, de la masa de esclavos abocada a trabajar en condiciones precarias que pueden llevarles a la muerte, de las crueles condiciones de la enorme masa social encarcelada o de la superficialidad y fragilidad de cualquier mínima esperanza de cambio progresista (ni siquiera de izquierdas), entre otros temas.

Usted que ha vivido en tierras americanas en ambas presidencias, ¿observa diferencias sustantivas entre el EEUU trumpista y el EEUU bidenista?

Empecé a escribir el libro con la idea de que se publicara de cara a las elecciones presidenciales pero, debido a la pandemia y la maternidad, me fue imposible. Sin embargo, en seguida me alegré de que no hubiera sido así porque uno de los mitos que pretendo derribar es el de achacar todos los males de este país a Donald Trump. Siguiendo con el símil médico, la realidad es que Trump tan sólo supuso un síntoma llamativo de la verdadera enfermedad: el neoliberalismo capitalista. Fue utilizado como muñeco de feria para expiar males que son sistémicos y producto del sistema, tal y como desgrano en el libro. A su vez, también sirvió para canalizar una respuesta populista, en este caso de derechas, a la frustración y descontento crecientes en amplias masas de la sociedad estadounidense.

Demócratas y republicanos son dos caras de la misma moneda. Los primeros son más de guardar formas, apostar por discursos elocuentes que luego no llegan a nada o cooptar pulsiones progresistas para posteriormente neutralizarlas en el aparato del partido. Es imposible un cambio de izquierdas en un sistema político alimentado y sostenido por corporaciones y blindado en pro y para la élite. Para hacernos una idea, ante la debacle social y económica derivada de la pandemia, y con un legislativo y un ejecutivo demócratas, Joe Biden no ha sido siquiera capaz de aprobar su gran promesa de campaña (es decir, mecanismo de contención de explosión social) y principal punto en su agenda: la ley social Build Back Better. Un proyecto de ley fallido que ya llegó a votación con grandes recortes a la par que concesiones. La segunda mayor partida del mismo era una bajada de impuestos a clases pudientes y ni aún así, es decir, ni sobornando a los ricos, ha sido capaz de avanzar una mínima agenda social.

Tomo una idea de Erich Fried: ¿quién manda realmente en Estados Unidos en su opinión? ¿El Gran Hermano Amazon, Elon Musk, Google, Apple, Bill Gates,..? ¿El complejo militar-industrial? ¿El Pentágono? ¿Todos ellos?


Estados Unidos es una corporatocracia, es decir, el poder del estado ha sido transferido a las corporaciones. A esto se le añade que, en las últimas décadas y con el de aumento de la desigualdad, el país se ha convertido básicamente en una suerte de plutocracia. Es decir, una forma de oligarquía en la que el gobierno está en manos de la clase acaudalada y dominante, aquellos que controlan dichas corporaciones. La barrera entre el estado y lo privado prácticamente se ha esfumado.

Sirva como ejemplo el Pentágono. Defensa es la mayor partida presupuestaria del país, representando más de la mitad del total del desembolso. Básicamente, se trata de transferir la mayor parte de los impuestos recaudados a la ciudadanía al engorde de un enorme sistema de empresas contratistas militares y, a su vez, la que quizá sea una de las mayores burocracias del planeta: el Pentágono, que a su vez actúa como intermediario para estas empresas. Uno de los puntos que mejor ilustra el hecho de que la corporatocracia apuntala y trasciende al bipartidismo de este país, es que tanto el actual secretario de defensa de la Administración Biden como el anterior, de la Administración Trump, salen del mismo sitio: de una de estas empresas, concretamente de Raytheon.

Otro de los grandes mitos de defensa de la democracia estadounidense es la separación de poderes y su mecanismo de ‘checks and balances’, que podríamos traducir como frenos y contrapesos. Sin embargo, más allá de las disputas que puedan surgir entre ejecutivo, legislativo y judicial, la realidad es que todo el sistema se asienta sobre el capital, por lo que a la larga y en caso de conflicto, siempre se resolverá en favor de éste, aunque normalmente sea contrario al interés general. Incluso cuando un individuo o grupo social logra ganar en tribunales a corporaciones o industrias, en la mayoría de los casos el litigio siempre se resuelve con el pago de multas que suelen ser inferiores a los beneficios recogidos durante la perpetuación del daño. En el libro pongo como ejemplo a los fabricantes de opiáceos.

El movimiento social que está detrás de Bernie Sanders, ¿representa en su opinión una alternativa de izquierdas y con futuro?


El movimiento social detrás de Bernie Sanders tuvo una importancia enorme en las dos anteriores elecciones presidenciales a la hora de demostrar la dimensión del descontento entre las masas populares estadounidenses y dar forma a ciertas reivindicaciones que estaban diluidas en diferentes organizaciones civiles. Sin embargo, tras lo sucedido, creo que lo más importante del fenómeno Sanders fue poner en claro las limitaciones del sistema político estadounidense. Sirvió para revelar que está diseñado para garantizar que ninguna salida populista triunfe por la izquierda, tal y como explico en el libro. Para ello, ni siquiera hay que desplegar una gran ofensiva desde la derecha; la reacción más peligrosa y efectiva surge desde el propio aparato político y mediático del establishment demócrata. Me gustaría decir que la clase dirigente sintió la presión, tomó nota y se consiguieron concesiones. Desgraciadamente no ha sido así. No obstante, sí me gustaría reconocer que el fenómeno sirvió para generar conciencia en determinados asuntos, como la importancia de la sindicación y, en respuesta a la parálisis política, se están dando una serie de intentos por impulsarla entre los trabajadores en determinadas industrias y empleos tradicionalmente muy precarios.

En cuanto a Sanders…


Creo oportuno aclarar que Bernie Sanders puede ser considerado de izquierdas desde una perspectiva estadounidense pero, fuera de los marcos de este país, Sanders no deja de ser un socialdemócrata progresista que a nivel discursivo en política exterior nunca ha supuesto una verdadera ruptura con el imperialismo y compra el concepto del enemigo exterior ruso/chino.

Le cito de nuevo: “La macabra paradoja es la siguiente: no hay nación en el planeta que gaste más dinero en atención médica. El gasto en salud por persona en Estados Unidos fue de 10.224 $ en 2017, un 28% más alto que Suiza, el siguiente de la lista, una diferencia que se ha agrandado a lo largo de las últimas cuatro décadas”. ¿A qué vienen entonces las críticas que suelen hacerse, y que usted también hace, al sistema médico usamericano? A mayo gasto médico, mayor calidad y más protección ciudadana. ¿No es eso?

Esa última frase es falaz. Sería lógica si no fuera porque, tal y como explico en el libro, el sistema de salud estadounidense, donde no existe el acceso gratuito ni universal, es un enorme fraude en el que las burbujas de precios, los abusos a los clientes y los sobrecostes con la connivencia estatal son el pan de cada día. El resultado no es sólo la imposibilidad de contabilizar el número de muertes por falta de atención médica, sino la ausencia de voluntad política para hacerlo. Sin embargo, sí sabemos, por ejemplo, que Estados Unidos registra el número más alto de muertes evitables por servicios médicos entre países homologables por PIB, o que medio millón de familias se declaran en bancarrota anualmente por no poder hacer frente a las facturas médicas. En Estados Unidos, 4 de cada 5 diabéticos han contraído una deuda media de nueve mil dólares poder hacer frente al pago de la insulina que necesitan para vivir. ¿Cómo se explica? Básicamente porque el lobby farmacéutico tiene comprado el Congreso, siendo la mayor puerta giratoria entre los representantes públicos estadounidenses.

Habla usted del caballo de Troya de las escuelas chárteres. ¿Qué escuelas son esas? ¿Por qué son un caballo de Troya?

Las escuelas chárteres son similares a las escuelas concertadas en España, pero con importantes diferencias. Reciben fondos gubernamentales pese a operar de manera independiente respecto al sistema escolar del estado de turno y, en el caso de Estados Unidos, están exentas de muchas regulaciones a las que se somete a la púbica, desde los planes de estudio hasta las condiciones laborales de los profesores (aquí hay que recordar el muy desregulado marco laboral estadounidense).

Tal y como relato en ‘Esclavos Unidos’, en la práctica supone alertar un sistema educativo con disparidad de contenido y método (es decir, establecer diferencias educativas entre alumnos del mismo nivel en función de la escuela a la que acuden) o que las directivas marquen las condiciones del trabajo ante la práctica ausencia de un control efectivo sobre el uso de dichos fondos públicos. Esto se da, a la vez, en un contexto de recortes brutales y falta de atención a las escuelas públicas que dura ya décadas. Por lo tanto, cada vez que una de estas escuelas abre al lado de una pública, ésta pierde alumnos y como consecuencia directa, dinero. Diversos análisis muestran que el drenaje de dichos fondos deja a la pública en la estacada, porque tiene que seguir manteniendo diversos costes fijos mientras pierde en pro de las chárteres, que al final no son más que financiación pública de un instrumento para desregular y reventar poco a poco el maltrecho sistema público.

¿Observa usted un renacimiento de la lucha de la clase trabajadora usamericana? No es que nosotros podamos dar lecciones a nadie, pero ¿por qué hay tan baja sindicación?


La baja sindicación en Estados Unidos es producto del ataque histórico que estos han sufrido a lo largo de la historia reciente. El debilitamiento del movimiento sindical se remonta al periodo macartista, que restringió, purgó y aplastó de manera efectiva su poder. Por otro lado, el bombardeo de propaganda anti sindicalista y de demonización de los mismos es constante y las grandes empresas gastan enormes sumas de dinero para neutralizar cualquier intento de creación de alguno de ellos. Los esfuerzos anti sindicales son tan efectivos que, aunque las encuestas muestran que los estadounidenses son conscientes de que pertenecer a un sindicato mejora las condiciones laborales del trabajador y numerosos estudios avalan esta afirmación, la pertenencia a estas organizaciones es de poco más de un 10%.

Sin embargo, tal y como he referido antes, estamos viviendo en estos momentos un impulso por crear sindicatos, sobre todo en el depauperado sector servicios. El motivo principal es la ausencia de respuesta estatal a demandas básicas que han puesto a estos trabajadores al límite y sin nada que perder, como el aumento del salario mínimo, estancado a nivel federal desde el año 2009. Fue una de las promesas de campaña de Biden y también una de las primeras en sacrificar una vez llegó al cargo. Se da la paradoja de que el propio Biden pretende auto erigirse en presidente pro clase media y sindicatos, escenificando incluso apoyo con los mismos, cuando en realidad se trata de una estrategia política y de pura imagen. Frente a la inactividad de su gobierno y el legislativo y, consciente de que las tuercas están demasiado apretadas, externaliza responsabilidad en los propios trabajadores y las organizaciones laborales.

Tomemos un descanso si le parece.

De acuerdo.

Segunda parte:

Nos habíamos quedado en este punto. Vuelvo a citarle (aunque hemos comentado el tema de pasada): «Estados Unidos en la única economía avanzada donde por ley no estás obligado a tener vacaciones pagadas, todo depende del criterio del empleador». ¿Sigue siendo así? ¿Desde cuándo rige esa norma antiobrera? ¿Qué hacen entonces los trabajadores? ¿No toman vacaciones?

Estados Unidos es un gran casino laboral. Es la única economía avanzada donde por ley no se obliga a las vacaciones pagadas, licencias por enfermedad o bajas maternales o paternales. Esto no quiere decir que no existan, sino que todo queda a criterio del empleador. Los derechos sociales o laborales se conciben como beneficios a ofertar por la empresa, es decir, pura moneda de cambio para que apuestes por uno u otro empleo. También la sanidad. Al no existir un sistema público, el seguro médico del trabajo se utiliza como atractivo a la hora de la contratación, también como condena, hay quien no cambia de trabajo por miedo a que un seguro diferente no le cubra el tratamiento o la medicina que necesita. Esto, en teoría, podría ser música para los oídos de cualquier liberal, pero la realidad es el aumento de las desigualdades entre trabajadores, unas condiciones laborales estándares peores al resto de economías avanzadas y al abuso, completamente legal, de aquellos trabajadores en peor posición. Así, se calcula que uno de cada cuatro trabajadores estadounidenses no goza de vacaciones ni festivos remunerados (lo que suele ofrecerse son 15 días anuales) o que sólo la cuarta parte de los empleadores ofrece bajas médicas remuneradas de diez días por año, siempre que se lleve más de un año trabajando en la empresa.

Habla usted de trabajadores de primera y de esclavos. ¿Quiénes esos esclavos?

Ese es el título de un apartado del libro en el que tomo como ejemplo Amazon, la segunda empresa en número de empleados del país, para explicar la dicotomía existente entre trabajadores con estudios superiores que ostentan buenas condiciones laborales y el resto. Más allá del ejemplo de dicha empresa, en términos generales, los esclavos son la gran masa laboral estadounidense que trabaja, en muchos casos a tiempo completo e incluso teniendo dos y tres empleos, y aún así vive en la pobreza.

Para hacernos una idea, no existe ni un sólo territorio en Estados Unidos en el que un trabajador que cobre el salario mínimo y trabaje a tiempo completo pueda alquilar un apartamento de una habitación y llegar sin problemas a final de mes. Se estima que casi la mitad del mercado laboral cobra salarios bajos. Antes de la pandemia, es decir, teóricamente en situación de bonanza, casi un tercio de los estadounidenses vivía por debajo de la línea de pobreza federal, que además se calcula en base a una medida establecida desde hace décadas y que subestima la pobreza real. Mujeres, sobre todo madres solteras, e inmigrantes suelen ser los más castigados.

¿Se puede hablar propiamente de la existencia de un Estado asistencial (o de bienestar) en USA? ¿Para quiénes rige?


El estado del bienestar en Estados Unidos, tal y como puede concebirse desde Europa, prácticamente no existe y ha sido desmantelado, tal y como ya está sucediendo en el Viejo Continente. Eso no quiere decir que no haya programas sociales, los hay, pero están en permanente ataque y a merced de las mayorías y los intereses políticos de turno. Además, los requisitos de acceso para los mismos son muy restrictivos. En Estados Unidos, no sólo es muy difícil ser pobre, sino demostrar que lo eres. En contraposición, la disponibilidad de dinero público para grandes corporaciones o industrias como la armamentística es amplia. No sólo a través de contratos públicos, sino de ayudas millonarias directas cada vez que el sistema se tambalea (como las inyecciones de ayuda económica debido a la pandemia, que supusieron un enorme trasvase de dinero para corporaciones e incluso millonarios), o de un sistema fiscal diseñado para castigar a los más pobres y premiar a grandes empresas y fortunas.

Se da la circunstancia, además, de la generación del siguiente círculo vicioso: los contribuyentes acaban por pagar mediante los míseros programas de asistencia las carencias que muchas de estas grandes empresas no cubren a sus trabajadores. En el libro hablo de Walmart, que pese a pertenecer a una de las familias más ricas del país, pagan a sus trabajadores salarios tan bajos y en condiciones tan precarias, que muchos de ellos deben recurrir a ayudas públicas, por lo que dicha empresa acaba, indirectamente, siendo subvencionada.

¿Cómo puede explicarse que un país con tantos éxitos tecnocientíficos se muestre en muchos aspectos muy influido por corrientes irracionalistas, incluso anticientíficas?

Creo que la principal explicación es el alto índice de religiosidad de este país. Estados Unidos es el país desarrollado más religioso de Occidente. Al menos el 80% de los ciudadanos creen en algún Dios y más de la mitad rezan, a niveles que no se registran en ninguna economía avanzada. Esto tiene un impacto a nivel político, social, educativo e incluso de reacción anticientífica. No en vano, la mitad de los adultos aseguran que la Biblia debería tener mucha o alguna influencia en las leyes del país.

Es realmente Estados Unidos una sociedad violenta, militarizada? ¿Por qué no se controla más la venta de armas?

Estados Unidos es una sociedad muy violenta en comparación con el resto de economías avanzadas. Uno de los datos más reveladores es que los estadounidenses tienen 25 veces más probabilidades de morir en un homicidio por armas de fuego que cualquier ciudadano de naciones de altos ingresos. Todo el mundo en este país conoce o conocerá en su vida al menos a una víctima de la violencia armada. Decenas de miles mueren cada año por este motivo. Sólo el pasado fin de semana festivo del 4 de julio, hubo al menos 220 muertos por disparos y 570 heridos. Una organización especializada en violencia armada calcula que, de media, un centenar de estadounidenses pierden la vida cada día por ese motivo.

No existe un control efectivo de las armas, ni siquiera un debate real. La sacrosanta segunda enmienda de la Constitución, que blinda el derecho a poseer armas no se discute. Otra cuestión son las controversias políticas generadas sobre regulaciones y límites, que en realidad son parches no muy ambiciosos, como subir la edad de posesión o endurecer los controles de antecedentes de los portadores de armas. A su vez, la policía estadounidense está altamente militarizada. Para hacernos una idea, el presupuesto destinado a la policía en Estados Unidos ocuparía el tercer puesto en gasto militar más alto del mundo, sólo por detrás del propio ejército estadounidense y del ejército de China.

Estados Unidos, afirma usted, es el país más peligroso del mundo desarrollado para ser madre. ¿Por qué? ¿Dónde se ubican los peligros a los que alude?

Estados Unidos es el país desarrollado con una mayor tasa de mortalidad materna, según la propia Organización Mundial de la Salud. En las últimas tres décadas, su índice de fallecimientos relacionados con el embarazo o el parto ha aumentado. No en vano, la mortalidad materna subió en un 14% sólo durante el año 2020. Las causas son múltiples pero una de las principales es el desigual acceso a atención sanitaria y servicios al no existir un sistema de salud público y universal.

Otro factor muy importante es lo que he comentado anteriormente, que no haya bajas maternales pagadas obligadas por ley. Esto supone que el 25% de las mujeres regresen al trabajo sólo dos semanas después de haber dado a luz, con el riesgo para su propia salud y la del bebé que ello supone. Cabe recordar que la recuperación de un parto vaginal sin complicaciones está entre las seis y las ocho semanas.

En términos generales, ¿Estados Unidos sigue siendo una sociedad racista?


Estados Unidos es una sociedad construida sobre la esclavitud, el genocidio y el racismo por lo que, aún hoy y pese a todos los avances en este sentido, este último sigue formando parte del sistema. En el capítulo relativo a la vivienda y las infraestructuras, por ejemplo, explico largo y tendido cómo históricamente se ha torpedeado el acceso a las mismas a barrios de mayoría afroamericana y cómo aún hoy día esos errores no se han corregido por completo. Los guetos siguen existiendo y, en caso de que se renueven, se hacen mediante procesos de gentrificación que expulsan a los habitantes originarios.

Por poner otro ejemplo, no es casualidad que los hombres afroamericanos tengan seis veces más posibilidades de acabar entre rejas que los hombres blancos. Las desigualdades de décadas pasadas en cuanto a inversión publica y a la hora de acceder a los bienes básicos por parte de las comunidades afroamericanas han tenido efectos devastadores de perpetuación de la pobreza por generaciones. Por otro lado, aunque es cierto que hay personas de color entre la élite y cada vez más en muchos casos por una cuestión de mero lavado de imagen política, el hecho de que en las últimas décadas la oligarquía (tradicionalmente blanca) haya aumentado su poder a costa de un empobrecimiento de los demás significa, por un lado, la continuación de esas dinámicas raciales. Por otro, que los blancos de abajo cada vez se han ido depauperando más y por lo tanto acercando a las condiciones económicas que tradicionalmente y de manera racista se han asociado a las minorías.

El título del tercer capítulo: «Cómo sobrevive y se sobrevive al sistema». Le pido un resumen: ¿cómo?

En ese tercer capítulo explico una serie de dinámicas y problemas estructurales que apuntalan el sistema o, más bien, resuelven la tan recurrida pregunta: ¿y por qué no cae, por qué no explota? Yo siempre contesto que Estados Unidos es un país en implosión constante, donde el sistema expulsa, encierra y deshecha a todo aquel que no es capaz de seguir tirando del carro. Así, por un lado, hablo del fenómeno de las muertes por desesperación (los altos índices de suicidio, sobredosis y alcoholismo) y la importancia de los mitos patrióticos y la religión como elementos generadores de fe en el sistema. También de la extrema violencia que genera dicha sociedad y modelo económico a la que me he referido en la anterior pregunta.

Otro de los puntos muy importantes que relato en ese capítulo es el referente al sistema carcelario. Estados Unidos, ese país que se vende como la nación de la libertad, es la que tiene a más ciudadanos privados de la misma en todo el planeta. En números totales y porcentuales. Estar encerrado en Estados Unidos tiene más que ver con ser pobre y por lo tanto más beneficioso para el sistema económico encerrado que libre. Esto en capitalismo es profundamente ideológico, y raramente se da esta importante batalla de ideas a nivel internacional o desde la izquierda.

En ese capítulo también hablo de la trampa de la deuda, nacional e individual, como elemento de atadura esclavista al sistema; así como de la falsa ilusión de democracia participativa estadounidense, que ya he detallado anteriormente en otra respuesta.

En su opinión, ¿hubo un intento de golpe el 6 de enero de 2021?

Siendo sincera, tengo sentimientos encontrados sobre la insurrección en el Capitolio.

¿Sentimientos encontrados? ¿Por qué?

Al principio me pareció un claro intento de golpe, casi satírico e histriónico debido a las características únicas sociopolíticas de Estados Unidos y al liderazgo latente de un personaje como Donald Trump. Sin embargo, pasado un tiempo y a medida que conocemos más información y avanza la investigación, paradójicamente, creo que hay suficientes dudas y enigmas sobre quiénes impulsaron lo sucedido o dejaron que sucediera como para poder incluso pensar que fue un «experimento» de cara a medir la respuesta del estado y/o reforzar el totalitarismo en pro de la defensa de la «democracia liberal».

También hay quien cree, y no me parece descabellado, que se trató de vehicular y arrinconar a las bases trumpistas populares para desactivar la fuerza del movimiento. Me gustaría comentar lo que vi en uno de los primeros mítines de Trump meses después de lo sucedido. Yo creía que la insurrección, así como la censura del ex presidente en redes, podría haber asestado un duro golpe a las bases. Me encontré que en Alabama, en medio de la nada, miles de convencidos le esperaban cual Mesías bajo la tormenta, convencidos de que era el enviado de Dios para combatir a la élite corrupta estadounidense. Me impactó el hecho de que todos me dijeran que los de arriba estaban acabando con los de abajo, es decir, con los trabajadores; en una especie de alegato muy de lucha de clases sociales. Sin embargo, todos concluían con una especie del mundo al revés: «los de arriba quieren implantar el socialismo o el comunismo y Trump, un empresario corrupto, es quien nos va a salvar». Hay que tener muy presente la historia anti comunista y la agresiva propaganda desplegada en ese sentido en este país, que supone, como vemos, achacar a ese fantasma males que son intrínsecamente capitalistas y defender soluciones completamente disparatadas.

Afirma usted que «Flint está en todas partes». ¿Qué cosa es esa que está en todas partes?

La concepción capitalista neoliberal de que el estado sólo debe existir para desmantelar lo público en pro de la empresa privada y los beneficios al coste que sea, incluso si supone ir contra la salud pública y causar muertes. La no rendición de cuentas política y judicial después, la corta memoria mediática de los escándalos y sus víctimas, la ausencia de crítica a un sistema que sólo se dedica a llegar, extraer, sacar beneficios, agotar, abandonar y dejar morir. Todo esto y mucho más sucedió en Flint, una crisis que contiene todos los elementos que están mal en el sistema. A su vez, la crisis de Flint puede ocurrir en cualquier momento en cualquier parte del país, puesto que la disfunción es latente, generalizada y las soluciones sólo llegan en forma de parches temporales que jamás cuestionan la dinámica real de lo que sucede.

No hay muchas referencias a la política exterior usamericana en su libro. ¿Mejoran en este aspecto los Estados Unidos?

Es cierto. El libro es sobre Estados Unidos en clave interna, aunque en algún pasaje como el relativo al Pentágono o a la deuda me veo obligada a hacer algunas referencias a la política exterior. Yo diría que es incluso peor que el retrato nacional. La respuesta daría para otro libro pero, básicamente y a modo de resumen, la relación de Washington con los demás se basa en el control económico y/o militar y, si no, en el acoso o el uso del ‘soft power’ para alcanzar el esperado vasallaje. En el peor de los casos, guerra o conflicto indirecto. Uno de los grandes dramas de este país es que los neoconservadores, que creen que Estados Unidos debe mantener la hegemonía mundial a cualquier coste, ocupan siempre puestos clave en la política exterior de este país gobierne quien gobierne, ya sean demócratas o republicanos. Esto, pese a que una y otra vez han abocado a este país y al resto del mundo a desastre tras desastre. Prefieren directamente condenar a la humanidad a la desaparición a aceptar que el tan cacareado excepcionalismo estadounidense es una quimera.

¿Se ha volcado la sociedad norteamericana con la ayuda a Ucrania? ¿Rusia y China son hoy los dos grandes enemigos de Estados Unidos? ¿Más China, pensando estratégicamente’

Hay un poema del año 1970 de Gil Scott-Heron que empieza así:

Una rata mordió a mi hermana Nell.
(con el blanquito en la luna)
Su rostro y sus brazos comenzaron a hincharse.
(y el blanquito está en la luna)
No puedo pagar ninguna factura del médico.
(pero el blanquito está en la luna)

Para quien no lo haya imaginado ya, es una crítica a las condiciones de vida precarias de la clase trabajadora estadounidense de entonces, especialmente los afroamericanos, en un momento en el que a la vez Estados Unidos gastaba ingentes cantidades de dinero para llevar al hombre a la luna.

El día en que la Cámara de Representantes de Estados Unidos debatía sobre la aprobación del paquete de 40 mil millones de dólares adicionales en ayuda a Ucrania, Marjorie Taylor Greene, una representante republicana simpatizante de la teoría conspirativa QAnon y trumpista, hacía un alegato con una cadencia similar a ese poema. Green hacía uso de su palabra asegurando: «Casi 40 mil millones a Ucrania mientras las madres estadounidenses no pueden encontrar fórmula para bebés (una crisis que había estallado por aquel entonces y semanas después aún no ha sido resuelta)».

No hubo ni un representante demócrata que votase en contra de seguir enviando armas sin control alguno a uno de los países más corruptos del planeta. Ni siquiera hubo alguno que, aún mostrándose a favor de dicha ayuda, encendiese las debidas alarmas sobre el enorme gasto público que está suponiendo alimentar una guerra proxy que muy probablemente esté perdida, mientras a nivel interno se acumulan los problemas económicos y sociales.

Con esto quiero decir que el imperialismo ha devorado al progresismo institucional estadounidense, dejándole al rebote la pelota a los elementos más populistas de derechas del panorama estadounidense, que utilizan la oportunidad de manera torticera y puramente electoralista (cuando gobiernan los republicanos, el imperialismo continúa). A juzgar por el poema de Scott-Heron, esto ha debido ser más o menos una constante en la historia reciente de este país, aunque con esteroides desde la llamada «guerra contra el terror».

En cuanto a Rusia y China.


Rusia y China son los enemigos declarados. En planes de Defensa, estrategias de la OTAN, discursos, presupuestos… está escrito negro sobre blanco en todos lados (y aún así hay más de uno que, cuando suceden choques, parece que se sorprenda). Estados Unidos se prepara para un enfrentamiento a gran escala con dichas potencias nucleares. En la actualidad la estrategia es intentar desangrar a Moscú vía Ucrania, que les sirve para engrasar la máquina de la guerra y como campo de pruebas para el futuro conflicto.

En resumen, se trata de un choque entre Oriente y Occidente, por la intolerancia de Estados Unidos a un nuevo orden verdaderamente multipolar en el que pierda su hegemonía.

Dedica el libro a su hija. Añade: «Por un mundo en el que la libertad no esté secuestrada por el privilegio.» ¿Aspiración alcanzable o deseo utópico bienintencionado? ¿Hay motores sociales usamericanos que trabajen en pro de esa sociedad libre no secuestrada por el privilegio?

Aunque no lo pueda parecer, yo soy una persona bastante optimista. Es decir, creo en la humanidad y en su capacidad para no acabar auto destruyéndose. No sólo eso, creo que tenemos la capacidad y las ganas de poder construir un mundo mejor. Las épocas de crisis e incertidumbre como la que nos está tocando vivir siempre dan paso a otra y, en esa nueva reconfiguración que va a llegar de manera inevitable, me gustaría que avanzásemos hacia una mayor justicia social universal.

Yo sé que tal y como describo el panorama en el libro, el primer pensamiento puede ser derrotista. También que, el hecho de que mi trabajo e incluso mi persona sean víctimas de censura, difamación, etiquetas, sanciones, campañas de desprestigio u ocultación, etc. deberían abocarme a tirar la toalla. Sin embargo, y aunque me equivoco como todo el mundo, se están dando pasos que poco a poco van dándome la razón frente a la propaganda. Y bueno, si al final me equivoco y acabamos auto destruyéndonos, tampoco habrá nadie vivo que pueda echármelo en cara.

Aunque yo soy mucho más pesimista que usted, tiene razón.


Sobre los motores sociales usamericanos, básicamente lo que queda aprovechable son redes de resistencia y solidaridad comunitaria. No me parece poco. De hecho, me parece un buen germen. Lo que no creo que suceda en Estados Unidos, y esto ya es atrevimiento y casi futurología, es una revolución marxista, izquierdista o socialista tradicional, porque es imposible debido a las características intrínsecas de esta nación. Los cambios se darán de otra forma y muy probablemente tras el golpe al que va a llevarles la soberbia de la clase gobernante.

¿Estados Unidos se toma en serio la lucha contra el cambio climático? ¿Por qué hay tantos opositores, sobre todo en las filas del partido republicano?

No se la toma en serio para nada. ¿Alguien ha vuelto a oír hablar del zar del clima John Kerry desde su nombramiento? Biden ha seguido aumentando los permisos de perforaciones, aquí no hay ningún plan «verde» a la vista y aún todavía menos desde que pueden esgrimir la excusa de «la guerra de Putin». La realidad es que Estados Unidos sigue con una economía muy dependiente del petróleo y una sociedad y unas infraestructuras, a su vez, muy dependientes del mismo. Para hacernos una idea, Estados Unidos ocupa el puesto 13 en calidad de infraestructuras del mundo y la mitad de la población ni siquiera tiene acceso a transporte público. Es gasolina y más gasolina, vehículo y más vehículo. En Estados Unidos, tener coche puede ser literalmente una cuestión de vida o muerte. Por si fuera poco, al presupuesto del plan de infraestructuras que aprobaron hace unos meses y que era inevitable básicamente para que no se caiga a pedazos lo que hay se lo está comiendo la inflación.

Todas esas transformaciones, paso a energía verde y regulaciones que se están aprobando en Europa aquí sólo se escuchan en discursos de declaración de intenciones y en marcianadas como el plan de adaptación climática del Pentágono, cuando el ejército de Estados Unidos en uno de los mayores contaminantes climáticos de la historia, más que la mayoría de los países. No se puede sostener un imperialismo no contaminante, es una contradicción, y yo diría que hasta una burla para el ciudadano bombardeado con discursos de reciclaje, gasto de sus ahorros en un coche eléctrico o conteo de la huella de carbono. O se cambia el sistema, o al final lo único que va a resultar todo esto es en un empobrecimiento de la clase obrera, a la que se le va a abocar a renunciar a ciertos tipos de consumo para satisfacer el discurso climático, mientras los que realmente contaminan van a seguir siendo impunes y el planeta a la deriva.

A nivel interno, es cierto que los republicanos son opositores por lo general cuando no directamente negacionistas. Básicamente muchos de ellos tienen sus carreras políticas financiadas gracias a la industria petrolera o derivados. Sin embargo, a nivel social no hay creada una gran conciencia verde, así que tampoco vas a encontrar una mayoría demócrata que apueste por ese discurso todavía.

Cierra su libro con estas palabras: «La ceremonia [la de ser nombrados/considerados ciudadanos norteamericanos] finalizó con unos fuegos que, al ser mediodía, en realidad fueron humo de colores. Blanco, rojo y azul. Blanco, rojo y azul. Blanco, rojo y azul. Aplausos, vítores, toma de fotos. Una vez desvanecido el artificio, en el cielo quedó un gran rastro de humo oscuro. Para cuando se volvió completamente negro ya nadie miraba. Mientras seguía su reflejo en el agua rumiaba la metáfora; ahora sí, con imperceptibles lágrimas en los ojos.» ¿Por qué esas lágrimas?

Creo que sólo con ese último párrafo no se puede entender muy bien a qué me refiero, pero voy a intentar resumirlo. El libro finaliza con un epílogo en forma de crónica un tanto personal sobre una de mis visitas a Mount Vernon, lugar de residencia del padre fundador George Washington. En ella, trato de explicar de una manera incluso un tanto novelada, cómo los cimientos de esta nación se asientan sobre el trabajo esclavo, un esclavismo que en cierta forma nunca se abolió, sino que se transformó para adaptarse a los nuevos tiempos. La mayor fuerza de sostenimiento y avance de este país ni es reconocida, ni mucho menos admirada. Los fuegos de colores de artificio, nunca mejor dicho, siempre se los llevan individuales de la clase explotadora dominante, cuando debería ser todo lo contrario. En cierta medida, ‘Esclavos Unidos’ es mi particular homenaje a los de abajo. Por eso, pese a ser un ensayo, el libro está plagado de testimonios con nombres y apellidos con los que intento poner cara y dar voz a aquellos que normalmente nunca son escuchados.

Usted los escucha, y con mucha sensibilidad. Muchas gracias por su libro y por la entrevista."

(Entrevista a Helena Villar, Salvador López Arnal, La casa de mi tía, 16/7/08/25)