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1.7.25

"1.- Todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que, siempre que pueda hacerlo sin grave peligro para el buque, su tripulación o sus pasajeros: a) Preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar... b) Se dirija a toda la velocidad posible a prestar auxilio a las personas que estén en peligro (artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar)... por primera vez una ONG, Mediterranea, ha sido acusada del delito de favorecimiento de la inmigración irregular... En agosto de 2020 la petrolera danesa Maersk Ettiene recibió un aviso de Malta para salvar a un grupo de migrantes a la deriva. Los rescataron, pero luego el Gobierno maltés no quiso acogerlos. Italia tampoco. La situación se bloqueó, y 27 personas pasaron 38 días en la cubierta de la nave, hasta que la nave de Mediterranea, la Mare Jonio, se ofreció a ir a buscarlas. “Los llevamos a tierra, con el permiso de Italia, y hasta la ONU nos felicitó por resolver la crisis”, recuerda Caccia. Pero luego, giro de guion: ocho meses después, la naviera Maersk donó 125.000 a la ONG en agradecimiento por su ayuda, pero ese dinero se ha convertido para la fiscalía en la prueba de que Mediterranea hace negocio con el tráfico de personas (Íñigo Domínguez)

 "Italia redobla su ofensiva contra las ONG de rescate de migrantes: juicios, espionaje y una vuelta al mundo en viajes absurdos.

Una organización es procesada por recibir una donación del petrolero en el que recogió a 27 náufragos. Tres de sus responsables tenían el móvil intervenido.

 La ofensiva de Italia contra las ONG que rescatan a migrantes en el mar Mediterráneo, acentuada desde la llegada al poder de la ultraderechista Giorgia Meloni en 2022, ha alcanzado extremos sorprendentes. Como el espionaje de móviles de responsables de organizaciones, incluido un sacerdote, o que, por primera vez, una ONG vaya a ser procesada por favorecer la inmigración irregular en un caso insólito: por recibir una donación de una petrolera en la que recogió a 27 náufragos. Mientras tanto, el número de llegada de migrantes por mar ha aumentado en Italia un 14%, sin que el polémico centro de deportación de Albania haya tenido un efecto disuasorio: en los primeros seis meses de este año (hasta el 27 de junio) han llegado al país de forma irregular 29.738 personas, y fueron 25.345 en el mismo periodo de 2024.

Las ONG de rescate componen en 2025 una flota civil de 23 naves (de Italia, España, Alemania y Reino Unido), más cuatro aviones, pero las trabas legales de Meloni para impedirles su actividad están funcionando: salvan menos vidas. Médicos Sin Fronteras (MSF), que decidió irse en diciembre después de una década, acaba de sacar un informe que es claro: en 2024 rescató a la mitad de personas que el año anterior, 2.278 frente a 4.646. Se debe, según sostienen sus responsables, a que perdió mucho tiempo, y dinero, porque Italia obliga a las ONG a desembarcar a los náufragos en los puertos más lejanos. MSF ha calculado que, entre ir y venir, en 2024 su buque Geo Barents dio una vuelta y media al mundo.

La ONG italiana Mediterranea Saving Humans, fundada en octubre de 2018 y que ha salvado ya a 1.800 personas, es una de las más afectadas. En el llamado escándalo Paragon (compañía israelí que fabrica Graphite, un sofisticado programa que se infiltra en los móviles) se ha descubierto que los teléfonos de al menos dos de los responsables de la ONG son espiados por el Gobierno italiano desde 2019, según ha confirmado una comisión parlamentaria. Entonces el primer ministro era Giuseppe Conte, con el líder de la Liga, Matteo Salvini, como ministro de Interior, pero la actividad siguió con el segundo Ejecutivo de Conte, de centro-izquierda, y el Gobierno técnico de Mario Draghi. Meloni ha continuado. Los servicios secretos lo han confirmado y han alegado que lo hacían por orden del Gobierno y con autorización judicial.

“¿Por qué nosotros? Creo que es porque estamos recogiendo pruebas y denuncias de los crímenes cometidos en Libia por los aliados del Gobierno italiano, que colabora con las peores milicias libias”, opina Beppe Caccia, coordinador de operaciones de Mediterranea. Es uno de los espiados desde hace seis años, junto a Luca Casarini, otro de los fundadores.

Se refiere a los polémicos acuerdos entre Italia y Libia, renovados desde 2017, para que el país africano haga el trabajo sucio de frenar la inmigración en sus costas. Italia financia milicias que componen la polémica guardia costera libia, encargada de enviar de vuelta a los migrantes a centros de detención donde han sido denunciadas torturas y graves violaciones de derechos humanos. Entre los espiados en Italia también está David Yambio, presidente de la ONG Refugees for Lybia, que denuncia la situación en las prisiones del país africano. 

 Acusaciones de tortura contra Libia

La semana pasada MSF Italia presentó otro informe que acusa a Libia. Recoge el testimonio de 160 personas atendidas entre 2023 y 2025 que supuestamente sufrieron torturas, y el 60% fue en Libia. Del resto, el 36,5% las padecieron en nueve países que Italia y la Comisión Europea consideran seguros para repatriaciones (Argelia, Bangladés, Costa de Marfil, Egipto, Gambia, Ghana, Marruecos, Túnez y Senegal). “Formas de violencia extrema, entre ellas la tortura, son un elemento estructural y difuso a lo largo de la ruta migratoria mediterránea”, señala Elisa Galli, responsable de MSF en Palermo.

Caccia cree que, además, hay otro factor que ha hecho que les espíen, porque creaba alarma en el Gobierno italiano: “Nuestra cercanía al papa Francisco, que nos apoyaba mucho”. El anterior Pontífice tenía muy buena relación con Casarini y con Mattia Ferrari, un sacerdote de la ONG, también espiado, aunque no se sabe por quién. Es uno de los casos en los que el Gobierno italiano no admite su responsabilidad, junto a otros de periodistas. El escándalo salió a la luz en febrero e investigan el caso cinco fiscalías italianas.

Otro frente de la ofensiva contra la inmigración es el judicial. El delito de favorecimiento de la inmigración irregular se está usando para condenar a cientos de migrantes que simplemente llevaban el timón de su bote. “Cientos de chicos están siendo juzgados y condenados hasta a seis y ocho años de cárcel, acusados de ser traficantes”, denuncia Caccia.

Algunos han salido a la luz en los medios, como el de las iraníes Marjam Jamali y la directora de cine y activista Maysoon Majidi. Jamali huyó de Irán con su hijo de ocho años de un marido violento, en el viaje por mar sufrió un intento de violación y, al llegar a tierra, sus agresores la acusaron de ser la organizadora de la travesía. Fue separada de su hijo, encarcelada y, por fin, después de dos años, ha sido absuelta. Majidi, por su parte, pasó un año en prisión antes de ser declarada inocente. 

 “Estos casos han tenido eco, pero hay muchos otros casos de personas mal defendidas por abogados de oficio que les aconsejan reconocerse culpables y pactar una pena”, señala Caccia. Una ONG de Palermo, Arci Porco Rosso, estudia desde hace años este fenómeno, denunciando la “criminalización” de estos migrantes. Un primer informe de 2021, elaborado junto a Alarm Phone, determinó que en ocho años, entre 2013 y 2020, fueron acusadas 2.559 personas. En el último estudio anual han señalado 106 casos en 2024.

El Tribunal de Justicia de la UE ha cuestionado la severa aplicación del delito de favorecimiento de la inmigración que hace Italia. Acaba de fallar a favor de una inmigrante congoleña en el llamado caso Kinsa. Esta mujer, que llegó con su hija y su sobrina, menores de edad, fue detenida en el aeropuerto de Bolonia en 2019 acusada de este delito precisamente por llevar a las dos niñas. Ha pasado por seis años de procesos judiciales hasta que ha sido absuelta.

Sin embargo, ya hay un salto cualitativo: por primera vez una ONG, Mediterranea, ha sido acusada de este delito y el tribunal de Ragusa ha decretado el procesamiento de Beppe Caccia y otros seis miembros de la organización. El juicio empezará en octubre y los acusados se enfrentan a penas de 15 a 30 años de cárcel. Hasta ahora se habían intentado varios procesos a ONG, pero todos fueron archivados. El más importante fue el de la nave Iuventa, con 20 imputados de las ONG Jugend Rettet, Save The Children y MSF. Se cerró en 2024 después de siete años.

La historia del caso de Mediterranea es inédita. En agosto de 2020 la petrolera danesa Maersk Ettiene recibió un aviso de Malta para salvar a un grupo de migrantes a la deriva. Los rescataron, pero luego el Gobierno maltés no quiso acogerlos. Italia tampoco. La situación se bloqueó, y 27 personas pasaron 38 días en la cubierta de la nave, hasta que la nave de Mediterranea, la Mare Jonio, se ofreció a ir a buscarlas. “Los llevamos a tierra, con el permiso de Italia, y hasta la ONU nos felicitó por resolver la crisis”, recuerda Caccia. Pero luego, giro de guion: ocho meses después, la naviera Maersk donó 125.000 a la ONG en agradecimiento por su ayuda, pero ese dinero se ha convertido para la fiscalía en la prueba de que Mediterranea hace negocio con el tráfico de personas.

“Han registrado nuestras casas y oficinas, nos han secuestrado teléfonos y ordenadores, pero no han encontrado nada”, relata Caccia, que relaciona la “construcción” del caso con lo que saben ahora: que eran espiados. “Italia ayuda a huir a criminales de guerra libios y persigue a quien salva vidas en el mar”, concluye, en referencia al polémico caso del general libio Osama Almasri. Es responsable de una de las cárceles del horror donde se recluye a migrantes, está reclamado por el el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad y en enero fue arrestado en Italia por orden de Interpol. Sin embargo, el Gobierno de Meloni lo dejó escapar, alegando defectos de forma en la detención.

 En todo caso, el arma más efectiva contra las ONG es el llamado decreto Piantedosi, apellido del ministro de Interior. En enero de 2023 introdujo una serie de normas que entorpecían y castigaban sus actividades si no cumplían unas rígidas reglas. Deben pedir permiso antes de cada rescate, solo pueden hacer uno cada vez, sin recoger a nadie por el camino, y no pueden ir al puerto más cercano, sino al que les asignen, que suele estar en la otra punta de Italia. No en Sicilia, sino en Génova, Livorno, Ancona, Rávena. Si no, los barcos pueden ser retenidos en puerto y hasta ser confiscados. Todas las ONG han tenido sus naves paralizadas en diversos momentos. Mediterranea, tres veces. “Siempre con pretextos, solo pretenden obstaculizarnos”, opina Caccia.

El barco de MSF fue detenido cuatro veces, un total de 160 días. Además, pasó 163 días yendo y viniendo de los puertos que le asignaban (64.966 kilómetros, vuelta y media al mundo). Desde que empezó a operar en el Mediterráneo en 2015, MSF ha salvado a más de 94.000 personas. Pero ahora ha abandonado. “El decreto Piantedosi es un mecanismo estructurado e institucionalizado sin precedentes para obstruir los rescates“, señala Juan Matías Gil, de MSF.

Pese a todo, las ONG siguen adelante. Caccia recuerda el primer rescate que hizo, en 2019, de un matrimonio sudanés muy joven, ella embarazada, y con una niña pequeña: “Los encontramos por pura casualidad, con los prismáticos, estaban a punto de hundirse. Ahora viven en Francia. La niña va al colegio. Han tenido otro hijo. Es una de esas historias que han acabado bien, porque les salvamos de morir en el mar. Solo eso merece la pena”.

(Íñigo Domínguez , El País, 30/06/25) 

 

" El deber de auxilio en el mar: Sea Watch 3

Debería resultar intolerable observar la muerte en el mar de personas que buscan una vida mejor, pero no menos intolerable resulta la indiferencia con la que a veces se aborda esta cuestión, cuando no nos encontramos directamente ante la justificación de medidas que propician situaciones de riesgo intolerables, situaciones de déficit de asistencia o la mera utilización partidaria de una cuestión en la que, la consecuencia última siendo benévolos en el calificativo, supone incrementar el riesgo de que el mar Mediterráneo se convierta en un cementerio y no en lugar común que nos ha marcado a todos, a uno y otro lado, y debería ser punto de unión y solidaridad.
Estamos tan acostumbrados a oír noticias al respecto que, al final, extraemos la conclusión de que acabamos debatiendo sobre cuestiones de índole menor y olvidamos lo esencial que no es otra cosa que la ayuda y auxilio a personas en peligro es un objetivo primordial en nuestra sociedad.

Este debate recientemente se ha reabierto con la detención del barco Sea Watch 3 y su capitana.

Esa visión restrictiva del derecho que enarbolan algunos para justificar una actuación, que desprecia la vida humana, resulta contraria a la propia Ley.
La vida humana merece la máxima protección, de modo que cualquier colisión de derechos siempre se ha de despejar en su favor y cualquier interpretación de la normativa nacional e internacional debe llevarse a cabo bajo ese prisma insoslayable.
Cerrar puertos para impedir el desembarco de migrantes rescatados no solo implica una política migratoria represiva, normalmente adoptada solo para enardecer a los incondicionales del político de turno, sino que implica un incumplimiento de la ley del mar en cuanto de salvamento y acogida supone. Además, incumple las normas internacionales de obligado cumplimiento que suponen discernir entre migrante y refugiado lo que solo se debe hacer en tierra y después de atender a sus necesidades más perentorias. Sobre el refugiado y para leer más: Refugiado o migrante.
Para entender las exigencias legales en este aspecto debemos partir de lo establecido en el artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar referido al deber de prestar auxilio y que establece, de forma meridiana, que:
1. Todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón que, siempre que pueda hacerlo sin grave peligro para el buque, su tripulación o sus pasajeros:
a) Preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar;
b) Se dirija a toda la velocidad posible a prestar auxilio a las personas que estén en peligro, en cuanto sepa que necesitan socorro y siempre que tenga una posibilidad razonable de hacerlo;
c) Caso de abordaje, preste auxilio al otro buque, a su tripulación y a sus pasajeros y, cuando sea posible, comunique al otro buque el nombre del suyo, su puerto de registro y el puerto más próximo en que hará escala. 72 2. Todo Estado ribereño fomentará la creación, el funcionamiento y el mantenimiento de un servicio de búsqueda y salvamento adecuado y eficaz para garantizar la seguridad marítima y aérea y, cuando las circunstancias lo exijan, cooperará para ello con los Estados vecinos mediante acuerdos mutuos regionales.
En el mismo sentido se pronuncia la Regla 33 del Capítulo V del Convenio SOLAS y el Artículo 2.1.10 del Convenio SAR sobre búsqueda y salvamento marítimo.
Por tanto, la primera conclusión que podemos extraer es que la asistencia a personas que se encuentren en peligro en el mar es una obligación recogida como uno de los principios básicos del Derecho Marítimo reconocido a nivel internacional y nacional, incluso por Italia no solo como firmante de los convenios internacionales antes citados, sino porque su propia legislación interna le impone la obligación de rescatar a todas aquellas personas que se encuentren en peligro, prestarles la primera asistencia y llevarles a puerto seguro, de tal modo que negar el auxilio a un náufrago, además, constituye un delito y cualquier buque, privado o público debe prestar asistencia en caso de emergencia.
Para analizar la controversia con el Estado italiano respecto al rescate de migrantes y su traslado a puertos italianos se necesita aclarar tres conceptos, como son puerto seguro, derecho de paso inocente y zona SAR.
La Convención de Hamburgo de 1979, tuvo por objeto elaborar un plan internacional de búsqueda y salvamento, de modo que, independientemente del lugar en donde ocurra un accidente, el salvamento de las personas que necesiten auxilio sea coordinado por una organización de búsqueda y salvamento y, cuando sea necesario, mediante la cooperación entre organizaciones de búsqueda y salvamento vecinas. Ello supuso establecer que los países firmantes han de garantizar una zona de búsqueda y rescate (SAR, del inglés search and rescue) para cuyo cumplimiento el Comité de seguridad marítima dividió los océanos del mundo en 13 zonas de búsqueda y salvamento, en cada una de las cuales los países correspondientes tienen una zona de búsqueda y salvamento delimitada de la cual son responsables. (OMI).
Sin embargo, algunos países interpretan sus obligaciones, según su propio interés, lejos de las obligaciones que impone el convenio. El más flagrante de los incumplimientos lo lleva acabo Libia, que no cumple con sus obligaciones en la Zona SAR que tiene atribuida, lo que supone un conflicto entre las obligaciones que debe cumplir Libia en su Zona y la normativa internacional.
Una de las consecuencias es que los organismos internacionales no consideran a Libia como un puerto seguro ya que se le considera un estado fallido en el que no se respetan los derechos humanos lo que supone, según el derecho internacional que cualquier buque extranjero que rescate a personas en la Zona SAR de Libia puede negarse a entregarlos a las autoridades libias ya que las mismas no garantizan un trato justo, hasta tal punto que la creación del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo libio en 2017 no ha hecho cambiar el criterio de la Organización Marítima Internacional de no considerarlo puerto seguro.
Para mayor abundamiento la Convención sobre el estatuto de los refugiados de 1951 en su artículo 33 prohíbe que los refugiados o solicitantes de asilo sean expulsados o devueltos en modo alguno a fronteras de los territorios donde su vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, o de sus opiniones políticas.
No resulta complejo entender que Libia no es un puerto seguro, que todos los buques tienen obligación de rescatar a cualquier persona que esté en situación de peligro en el mar y están respaldados por la legislación internacional para el desempeño de esta obligación legitimando el rescate libre de aquellas personas que se encuentren en peligro en las aguas de la Zona SAR Libia, primando para ello el principio de libertad de navegación recogido en el artículo 87.3 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Hasta aquí la respuesta es simple, el problema surge cuando aprovechando la situación y por cuestiones meramente políticas las autoridades italianas crean el llamado “código de conducta” al supuesto amparo del Plan de acción sobre medidas para apoyar a Italia, reducir la presión en la ruta del Mediterráneo central y aumentar la solidaridad de la Comisión de 4 de julio de 2017.
Con este código de conducta, Italia pretende regular la conducta de los buques que navegan en aguas fuera de la jurisdicción italiana (alta mar y mar territorial libio), incluidos los que enarbolan pabellones de terceros países y especialmente los de las ONGs, atribuyéndose competencias que contradicen la legislación marítima internacional ( Artículo 2.3 de la Convención: La soberanía sobre el mar territorial se ejerce con arreglo a esta Convención y otras normas de derecho internacional) y que habilita a los buques extranjeros a seguir la legislación internacional a la que queda supeditada la legislación nacional.
Otro de los aspectos a tener en cuenta es el concepto de derecho de paso inocente por aguas territoriales recogido en el artículo 17 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar que establece que todos los buques de todos los Estados, sean ribereños o sin litoral, gozan del derecho de paso inocente a través del mar territorial, entendiendo como derecho de paso inocente, y, según el artículo 18 de la citada Convención, el hecho de navegar por el mar territorial con el fin de:
a) Atravesar dicho mar sin penetrar en las aguas interiores ni hacer escala en una rada o una instalación portuaria fuera de las aguas interiores;
b) Dirigirse hacia las aguas interiores o salir de ellas, o hacer escala en una de esas radas o instalaciones portuarias o salir de ella.
2. El paso será rápido e ininterrumpido. No obstante, el paso comprende la detención y el fondeo, pero sólo en la medida en que constituyan incidentes normales de la navegación o sean impuestos al buque por fuerza mayor o dificultad grave o se realicen con el fin de prestar auxilio a personas, buques o aeronaves en peligro o en dificultad grave.
Además, el derecho de cada Estado a regular el acceso a sus puertos por buques extranjeros está limitado por las normas internacionales que otorgan el derecho de entrada en puerto de cualquier buque en situación de peligro hasta el punto de estar eximido de cumplir la ley nacional, incluida la penal, es más, la denegación de acceso al puerto supone una vulneración del Convenio Europeo de Derechos Humanos que protege el derecho a la vida, a impedir la violación de los derechos humanos, o a la protección ante cualquier trato degradante, sin que, por otra parte, pueda entenderse perjudicial para la paz, buen orden o la seguridad del estado ribereño la entrada en puerto ya que el artículo 19.2 de la Convención recoge expresamente que el desembarque y embarque de personas con el fin de cumplir con la obligación de salvar vidas humanas en el mar entra dentro del significado jurídico de paso inocente.
Por eso, si conjugamos el concepto de puerto seguro, que como se ha visto no tiene porque coincidir con el de la distancia a puerto y la imposibilidad de prohibir, con el derecho internacional aplicable, el acceso a puerto para desembarcar a personas rescatadas en alta mar o en la Zona SAR de Libia se puede concluir que las autoridades italianas llevan a cabo esta prohibición para intentar enardecer y manipular a sus adeptos y no desde luego respetando la Ley del Mar, a la par que con desprecio absoluto de la obligación de rescate.
Casos como el de la capitana del Sea Watch 3 ya han sido revisados por la justicia italiana, por ejemplo, por el Tribunal italiano de Ragusa que decretó la absolución de la tripulación y el armador de la embarcación Open Arms bajo el argumento de que Libia no es un puerto seguro y la obligación del rescatador de desembarcar al rescatado en puerto seguro sometiéndose para ello a las leyes internacionales y no a las nacionales que las contradigan.
También se expone para criticar la actuación de la capitana del Sea Watch 3 que esta podía haber acudido a Malta, sin embargo, sobre esto cabe afirmar que Malta tiene una zona Sar excesivamente amplia para sus posibilidades logísticas, por eso se considera más aconsejable el acceso a Lampedusa ( Italia), aparte de que según la zona de rescate Libia puede ser más cercana Lampedusa, aunque ese no es el criterio más importante a la hora de un rescate, como ya se ha expuesto, al tiempo que la propia Malta ha recibido también numerosas quejas sobre su escaso compromiso en la defensa de los derechos humanos.
En cuanto a la supuesta embestida a la embarcación de la guardia de finanzas italiana, y al margen de lo anteriormente expuesto sobre la imposibilidad de las autoridades italianas de contravenir la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, prefiero colgar el link con las imagenes y que cada uno extraiga su opinión sobre si ha existido o no colisión y las maniobras marineras de una y otra embarcación. 

Imagenes incidente publicadas por Il Corriere della sera

Julio Sánchez Abogado

Foto de Li Yang en Unsplash.

Fuentes :

Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar

Convenio Internacional de 1979 sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos

Convenio Europeo de Derechos Humanos

Convenio de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados

EL SALVAMENTO MARÍTIMO Y EL DERECHO HUMANITARIO de Jaime Rodrigo de Larrucea . "      ( , blog, 02/07/19)

9.10.24

El Gobierno Meloni criminaliza la protesta social... La Ley 1660 o “Ley Mordaza”, que introduce más de veinte nuevos tipos de delitos y circunstancias agravantes permite, entre otras, condenas de hasta 2 años de cárcel a huelguistas y participantes en protestas con cortes de calles, carreteras o vías férreas. Incorpora el concepto de “terrorismo de palabra” con sanciones posibles de hasta 6 años para quienes propagandicen las luchas sociales. Ocupar una casa o predio vacío o solidarizarse con una ocupación puede significar 7 años de prisión. Cualquier tipo de resistencia activa podría ser sancionado con una pena de hasta 15 años y la denominada resistencia pasiva, hasta con 4 años. Incorpora nuevas sanciones contra los inmigrantes sin permiso de residencia en el país que no podrán, por ejemplo, obtener tarjetas SIM para sus teléfonos celulares. Además, penaliza severamente la mendicidad en lugares públicos. “Buscan criminalizar cualquier tipo de protesta, cerrar la boca a las voces críticas, desnaturalizando y negando derechos democráticos esenciales” (Sergio Ferrari)

 "Desde el 23 de octubre de 2022 cuando asumió el gobierno la alianza liderada por Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) se dieron escasas buenas noticias para los sectores sociales italianos más marginalizados que vieron esfumarse derechos esenciales, y ahora, además, se convierten en principal blanco de la represión.

El proyecto Meloni, con la apuesta de convertirse en el referente europeo de la extrema derecha, viene promoviendo políticas de neto favor al gran capital; aplica recortes significativos en la educación y la salud pública; combate de frente a los inmigrantes y elimina la Renta de Ciudadanía, subsidio que beneficiaba a una gran parte de las familias pobres y personas desempleadas. En paralelo, promovió una nueva ley represiva antisocial, recientemente aprobada en la Cámara de Diputados y ahora a la espera de una próxima ratificación en el Senado.

Criminalizar la protesta

La Ley 1660 o “Ley Mordaza”, que introduce más de veinte nuevos tipos de delitos y circunstancias agravantes permite, entre otras, condenas de hasta 2 años de cárcel a huelguistas y participantes en protestas con cortes de calles, carreteras o vías férreas. Incorpora el concepto de “terrorismo de palabra” con sanciones posibles de hasta 6 años para quienes propagandicen las luchas sociales. Ocupar una casa o predio vacío o solidarizarse con una ocupación puede significar 7 años de prisión. Cualquier tipo de resistencia activa podría ser sancionado con una pena de hasta 15 años y la denominada resistencia pasiva, hasta con 4 años. Incorpora nuevas sanciones contra los inmigrantes sin permiso de residencia en el país que no podrán, por ejemplo, obtener tarjetas SIM para sus teléfonos celulares. Además, penaliza severamente la mendicidad en lugares públicos.
“Buscan criminalizar cualquier tipo de protesta, cerrar la boca a las voces críticas, desnaturalizando y negando derechos democráticos esenciales”, afirma en entrevista exclusiva Paolo Banci, ex sindicalista, militante social de larga trayectoria de la región toscana y presidente de la sección local de Rignano sull’ Arno de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI). La ANPI es hoy una de las mayores organizaciones con presencia en todo el territorio nacional. Fue creada en junio de 1944, en Roma, mientras el Norte sufría todavía la ocupación nazi-fascista. El 5 de abril de 1945 se le concedió el estatus de “Ente moral”, lo que le otorgó personalidad jurídica, promoviéndola, de hecho, como la asociación oficial de los partisanos. Independiente de los partidos políticos, la ANPI, según su propia definición, “sigue estando a la vanguardia en la custodia y aplicación de los valores de la Constitución, por lo tanto, de la democracia, y en la promoción de la Memoria de esa gran época de conquista de la libertad que fue la Resistencia”. Para la Asociación de Partisanos la lucha antifascista de ayer va de la mano del combate universal por la memoria, contra la guerra, por los derechos constitucionales y, en particular, las conquistas sociales [1]. (...)

Desde las organizaciones de la sociedad civil y de base “somos muy críticos con los grandes partidos de izquierda y de centro, que no respondieron a las expectativas de la gente y promovieron el actual escenario. Pensaron que declamando una buena gestión administrativa sería suficiente y la realidad demostró lo contrario, con la consecuencia directa que el pueblo italiano perdió la esperanza por el cambio y optó por una alternativa conservadora. Falta hoy una real alternativa progresista de poder”, subraya el militante de Rignano sull’Arno.

Para Banci, que en 2009 con un grupo de compañeros reconstruyeron y relanzaron la ANPI en diversos municipios del sur de la región Toscana, si bien la coyuntura política actual puede leerse con pesimismo desde los ojos de los sectores populares, “nada es definitivo, el movimiento de base y de la sociedad civil no está muerto y siguen apareciendo ciertas señales de esperanza de cara al futuro”. En su análisis, entran no solo una gran diversidad de iniciativas sociales en la base, en todo el territorio — muchas de ellas promovidas por jóvenes— sino también algunas propuestas políticas mayores de trascendencia nacional. (...)"

(Sergio Ferrari, CADTM, 07/10/24)

26.9.24

¿Qué culpa tiene la izquierda de que la extrema derecha haya llegado al poder en Italia? Siempre digo que el verdadero padre de Meloni se llama Enrico Letta [primer ministro entre 2013 y 2014]. En las elecciones, la coalición de derechas tuvo 12 millones de votos. Los demás, 14 millones de votos. Pero la derecha hizo una coalición, y Letta, al negarse a cualquier acuerdo con el Movimiento Cinco Estrellas llevó la izquierda a la ruina... en el fondo, lo que pasa es que desde el punto de vista de la libertad de acción de un gobernante europeo, los márgenes son del 10%. El 90% lo decide la OTAN en política exterior y militar, y la UE en política económica. Si a un gobernante le quitamos esto, solo le queda desahogarse sobre los migrantes. Y meloni se desahoga con los inmigrantes. Lo que tiene de supremacismo blanco y xenofobia en su corazón se manifiesta en este margen residual (Luciano Canfora, filósofo)

 "(...) P. Esto fue antes de que Meloni llegara al poder, en octubre de 2022. Ahora ha gobernado dos años. ¿Todavía piensa que es neonazi en el ánimo, qué balance hace de estos dos años?

R. Desde el punto de vista de la libertad de acción de un gobernante europeo, los márgenes son del 10%. El 90% lo decide la OTAN en política exterior y militar, y la UE en política económica. Si a un gobernante le quitamos esto, solo le queda desahogarse sobre los migrantes. Y ella se desahoga con los inmigrantes. Lo que tiene de supremacismo blanco y xenofobia en su corazón se manifiesta en este margen residual. Por otro lado, si queremos ser precisos históricamente, es una persona que declaró, cuando se convirtió en primera ministra, que provenía del Movimiento Social Italiano (MSI). Que se llama así por la República Social de Mussolini, un Estado satélite del Tercer Reich. Meloni dice en su libro autobiográfico que ha tomado el relevo de Giorgio Almirante y Pino Rauti [fundadores del MSI]. Almirante era el secretario de la revista La difesa della razza (La defensa de la raza). Rauti era un nacionalsocialista declarado. Así que estamos hablando de algo obvio.(...)

P. Usted dice en el libro que el núcleo del fascismo es el supremacismo racista frente a una supuesta comunidad natural. ¿Ve esto hoy en el enfoque de la política de inmigración en Italia?

R. Sí. La definición de la nación como comunidad natural esta mujer la ha pronunciado oficialmente en un acto, lo encuentras en internet. Es la definición del programa fundamental del Partido Nacional Socialista. Las comunidades naturales son los que pertenecen al Volk, esa gente que cree ser genéticamente diferente de los demás. Los otros son elementos ajenos a la estirpe. Alguien que habla en esos términos tiene esa cultura. Todo esto no necesita grandes reflexiones teóricas, es un hecho escandaloso. Luego el poder judicial está siempre bajo ataque, en la prensa la censura es cada vez más pesada, se suceden las querellas. Son señales, luego puede ir mal, o puede ir bien. El fascismo no se convirtió en dictadura desde el primer día. Esperemos que se detengan a tiempo. Pero no podemos olvidar que un fascismo que juega utilizando la violencia en la medida de lo posible ya está en marcha. Hay motivos para alarmarse.

P. ¿Qué culpa tiene la izquierda de que la extrema derecha haya llegado al poder?

R. Siempre digo que el verdadero padre de Meloni se llama Enrico Letta [primer ministro entre 2013 y 2014]. En las elecciones, la coalición de derechas tuvo 12 millones de votos. Los demás, 14 millones de votos. Pero la derecha hizo una coalición, y Letta, al negarse a cualquier acuerdo con el Movimiento Cinco Estrellas llevó la izquierda a la ruina. Y ahora es una izquierda áfona, que no tiene voz.

P. ¿Qué efecto le hace ver que esta extrema derecha relee a Gramsci en el sentido de tratar de crear su propia hegemonía cultural?

R. El tema de la famosa hegemonía cultural es uno de los muchos aspectos de la escasa cultura de esta gente. En Italia nunca ha habido una hegemonía cultural de izquierdas, ha habido una presencia de cultura de izquierdas junto a una cultura católica mucho más fuerte. Era una cultura liberal que dominaba, por ejemplo, los concursos universitarios en las disciplinas cruciales. Estos de ahora no lo saben, hablan de hegemonía cultural y ¿qué hacen? Exposiciones de Tolkien.

P. ¿También hay un problema de clase dirigente de nivel? Usted dice en su libro que el fascismo fue capaz de atraer a grandes nombres.

R. En su momento el fascismo tuvo lo mejor de la élite cultural porque estaba profundamente ligado a la derecha liberal de [Giovanni] Giolitti y sus camaradas, que tenían la mayor parte de la cultura italiana. No es mérito del Duce cuando ganaron las únicas elecciones disputadas en 1924, era una lista liberal fascista. Llegados al poder, tenían una élite formidable de Marconi a Gentile, a Alfredo Rocco... Hoy estos no tienen a nadie. (...)"

(Entrevista a Luciano Canfora, Iñígo Domínguez, El Pais, 22/09/24)

12.6.24

Elecciones en la UE: cómo la líder de extrema derecha de Italia, Giorgia Meloni, enmarcó su política a lo largo de la campaña... La reconfiguración de la extrema derecha de Le Pen en el Parlamento Europeo necesita el apoyo de Meloni. Por su parte, von der Leyen cuenta con el respaldo de la primera ministra italiana en su intento de reelección... esto refleja cómo Meloni ha estado dispuesto a seguir la línea de la UE y trabajar con von der Leyen en varios asuntos. Pero, por otro, muestra cómo las líneas entre la corriente dominante y la extrema derecha se han ido difuminando cada vez más... Puede que la victoria de Meloni en estas elecciones no suponga una amenaza inmediata para el establishment de la UE. Pero esto no sirve de consuelo a quienes están en el extremo opuesto de su política, que muchos en Bruselas están acomodando e integrando rápidamente... su inaceptable política sigue siendo ampliamente aceptada

 "Hermanos de Italia, un partido de extrema derecha con raíces neofascistas, ha obtenido más del 28% de los votos italianos en las elecciones al Parlamento Europeo. Se espera que el partido obtenga 24 escaños en el Parlamento, cuadruplicando lo que obtuvo en 2019. Estos resultados en Italia reflejan ganancias más amplias para los partidos de extrema derecha en varios estados miembros de la UE.

El partido ha estado liderado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni desde 2014. Ahora se encuentra en el papel de «hacedora de reyes», manteniendo el equilibrio de poder entre las agrupaciones de centro-derecha y extrema derecha en el Parlamento Europeo.

Las elecciones al Parlamento Europeo son comparativamente menos importantes que las nacionales. Se caracterizan por una baja participación electoral, por lo que los resultados no deben considerarse un respaldo popular generalizado a la política de Meloni.

Sin embargo, una mayor presencia de la extrema derecha en el Parlamento Europeo podría tener graves repercusiones en la agenda política de la UE. Y no sólo eso, el discurso de estas campañas también desempeña un papel clave a la hora de ayudar a desplazar hacia la extrema derecha el abanico de políticas que los votantes considerarán aceptables.

La UE ha sido durante mucho tiempo un recurso ideológico útil para los partidos de extrema derecha, que les ha permitido replantear su política excluyente como más aceptable y en defensa de Europa. La campaña preelectoral de Meloni en las redes sociales no fue una excepción.

 En los días y semanas previos a las elecciones, las publicaciones de su partido en las redes sociales se basaban en dos mensajes clave: «scrivi Giorgia» (escribe Giorgia) y «L'Italia cambia l'Europa» («Italia cambia la Europa»): «scrivi Giorgia» (escribe Giorgia) y «L'Italia cambia l'Europa» («Italia cambia Europa»).

El primero se inspira en las instrucciones que Meloni dio a los votantes en el lanzamiento oficial de su campaña en abril: «escribe Giorgia» en la papeleta. Afirmó que, a pesar de ser Primera Ministra, «siempre será una más del pueblo». Este intento de personalizar la política y fusionar partido y Estado-nación pretendía dotar a sus ideas de extrema derecha de un barniz de legitimidad popular.

El segundo fue el eslogan del partido Hermanos de Italia para las elecciones europeas. Encierra, o eso argumenta el partido, una «visión pragmática y no ideológica». Sin embargo, esta afirmación engañosa fue traicionada inmediatamente por la promesa del partido de «defender la identidad [de Europa] de toda subyugación cultural que vea a Europa renunciar a su historia para adoptar la de otros».

Esta declaración islamófoba y racista apenas velada alude a la llamada «gran sustitución», una teoría de la conspiración racista según la cual las poblaciones europeas blancas están siendo sustituidas deliberadamente por inmigrantes no blancos. Se trata de una teoría respaldada por el ministro de Agricultura italiano (y cuñado de Meloni), Francesco Lollobrigida.

La calculada ambivalencia de Meloni

 «Sólo escribe Giorgia» e «Italia cambia Europa» son eslóganes deliberadamente vagos. Transmiten un doble mensaje que amplía los límites de la retórica política aceptable. Se trata de un trillado tropo de la extrema derecha que permite la generalización de la política reaccionaria.

Meloni adquirió notoriedad en un mitin de 2019 en el que silbó como un perro hacia políticas antigénero, anti-LGBTQ+ y racistas o islamófobas. En el mitin, ella declaró: «Soy una Giorgia, soy una madre, soy cristiana, y eso no me lo podéis quitar».

De forma similar, los mensajes aparentemente inocuos de «escribe Giorgia» e «Italia cambia Europa» sirven para encubrir las promesas de repatriar a los migrantes y detener los desembarcos. Estas promesas, centrales en la campaña de Meloni, mantienen el statu quo de fronteras racializadas al tiempo que respaldan la gran conspiración de sustitución.

Estos eslóganes van acompañados de políticas prenatalistas y contra la maternidad subrogada, que describen modelos normativos de género como la familia europea «tradicional». El gobierno de Meloni ha endurecido las normas contra las parejas del mismo sexo exigiendo a los ayuntamientos que sólo incluyan a los padres biológicos en los certificados de nacimiento. También ha aprobado leyes que penalizan los vientres de alquiler en el extranjero. Estas medidas afectan desproporcionadamente a las familias LGBTQ+.

 Al mismo tiempo, no hay que olvidar que Meloni mantiene una «conexión tácita con el régimen fascista» mediante guiños al pasado fascista de Italia y su uso continuado de la llama tricolor. Éste era el logotipo utilizado por sus predecesores neofascistas, el Movimiento Social Italiano.

El traslado de la retórica extremista de Meloni al ámbito europeo desmiente la versión popular de que existen dos caras de Giorgia Meloni: una que utiliza un tono más radical en la política interior y otra que adopta un tono más moderado en el exterior.

Sin embargo, a pesar de los silbidos de extrema derecha de su campaña en las redes sociales, Meloni ha sido cortejada no sólo por la líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen, sino también por la actual jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Ambos intentan seducirla para que apoye a sus respectivos grupos parlamentarios, Identidad y Democracia y el Partido Popular Europeo, de centro-derecha. La reconfiguración de la extrema derecha de Le Pen en el Parlamento Europeo necesita el apoyo de Meloni. Por su parte, von der Leyen cuenta con el respaldo de la primera ministra italiana en su intento de reelección.

Los ataques a los «burócratas de Bruselas» han sido a menudo un elemento clave de los mensajes de la extrema derecha antes de las elecciones al Parlamento Europeo. Pero en la campaña de Meloni estuvieron prácticamente ausentes. 

Por un lado, esto refleja cómo Meloni ha estado dispuesto a seguir la línea de la UE y trabajar con von der Leyen en varios asuntos. Pero, por otro, muestra cómo las líneas entre la corriente dominante y la extrema derecha se han ido difuminando cada vez más.

Los puntos de vista de extrema derecha de Meloni, que ella ha descrito como «pragmatismo no ideológico» o «conservadurismo de centro-derecha», son ahora repetidos como loros por comentaristas políticos centristas. Y von der Leyen, como representante de la corriente liberal, ha promovido políticas migratorias que imitan y reciben elogios de la extrema derecha.

Puede que la victoria de Meloni en estas elecciones no suponga una amenaza inmediata para el establishment de la UE. Pero esto no sirve de consuelo a quienes están en el extremo opuesto de su política, que muchos en Bruselas están acomodando e integrando rápidamente.

Que Meloni sea más receptiva a las propuestas de Le Pen o von der Leyen, por tanto, apenas parece relevante cuando su inaceptable política sigue siendo ampliamente aceptada."

( George Newth, miembro de la Red de Investigación sobre Política Reaccionaria de la Universidad de Bath, Reino Unido. Brave New Europe, 10/06/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

26.5.24

Antonio Maestre: la OTAN integre de manera natural a fascistas y nazis como socios naturales... Si el nazi Otto Skorzeny pudo trabajar para el Mossad desde Madrid no hay vínculo o conexión que no pueda darse... del mismo modo que ocurrió con Amichai Chikli, ministro de Netanyahu a cargo de Asuntos de la Diáspora de Israel, acudiendo al acto de Vox y coincidiendo con neonazis que hace una década estaban reuniéndose en Líbano con Hezbollá... Los casos de oficiales nazis al servicio de la OTAN son muchos al más alto nivel... Alberto Núñez Feijóo salió del armario y comenzó la campaña para las elecciones europeas anunciando que Giorgia Meloni es una socia confiable... Giorgia Meloni es una fascista esencial. Una fascista pura... Su política actual no ha abandonado ni una sola de las banderas radicales y contra los derechos fundamentales de las minorías que le llevaron a ganar las elecciones en Italia, pero enseña un salvoconducto que ha servido a lo largo de la historia para integrar fascistas en las instituciones: es una defensora absoluta del atlantismo... Es una paradoja del destino que sea a través del otanismo y de Italia cuando se produce un nuevo movimiento de integración fascista en las instituciones europeas y occidentales... Las alianzas otanistas con fascistas y terroristas tienen muchos ejemplos a lo largo de la historia y siempre acaban vinculados con España e Italia... No sé qué tenemos que siempre acabamos acogiendo a lo más granado del autoritarismo mundial... El otanismo es solo una muestra integradora que utilizará al fascismo o el terrorismo de Estado para su conveniencia siguiendo la máxima de Benito Mussolini de que el único programa de la internacional reaccionaria es la acción. Para ese cometido siempre será necesario contar con tontos útiles como Feijóo abriendo la puerta al monstruo creyendo que podrá controlarlo

 "Las alianzas entre el mal no suelen ser coherentes ni atender a razonamientos lógicos aunque la historia acaba por unir a los que un día parecieron enfrentados. Los nazis que acudieron en Palma a desmontar una acampada a favor de Palestina con camisetas con el totenkopf son una muestra burlesca de esa realidad del mismo modo que ocurrió con Amichai Chikli, ministro de Netanyahu a cargo de Asuntos de la Diáspora de Israel, acudiendo al acto de Vox y coincidiendo con neonazis que hace una década estaban reuniéndose en Líbano con Hezbollá. Esas alianzas, aparentemente contraintuitivas, validan que la OTAN integre de manera natural a fascistas y nazis como socios naturales. Digo aparentemente porque si algo enseña la historia es que aquellos que fueron enemigos se convierten de manera natural en aliados cuando surge un enemigo compartido. Si el nazi Otto Skorzeny pudo trabajar para el Mossad desde Madrid no hay vínculo o conexión que no pueda darse. 

Alberto Núñez Feijóo salió del armario y comenzó la campaña para las elecciones europeas anunciando que Giorgia Meloni es una socia confiable y que no ve ningún problema en pactar o incluir en las dinámicas del Partido Popular Europea a la líder de Fratelli D`Italia. En una declaración ante el Cercle d'Economia en Barcelona se abrió de manera indubitada a pactar con el fascismo: “No tengo información suficiente, pero no me parece homologable a otros partidos que se consideran de extrema derecha en Europa.” Es cierto que es posible que no tenga información porque ha dado muestras suficientes de ignorancia desde que asumió la máxima responsabilidad en el PP pero eso no cambia el significado de la alianza que propone.  

Giorgia Meloni es una fascista esencial. Una fascista pura. La líder del partido heredero del Movimiento Social Italiano, el partido que surgió de la República Social Italiana de Benito Mussolini y su partido Partido Fascista Republicano. Meloni es, además, admiradora del Duce, como dijo en algunas entrevistas cuando era la líder de la organización juvenil del MSI. Su política actual no ha abandonado ni una sola de las banderas radicales y contra los derechos fundamentales de las minorías que le llevaron a ganar las elecciones en Italia, pero sí hay un elemento que hace que sea vista con buenos ojos por las instituciones europeas, supranacionales y el Partido Popular Europeo. Meloni enseña un salvoconducto que ha servido a lo largo de la historia para integrar fascistas en las instituciones: no poner en cuestión el statu quo capitalista y es una defensora absoluta del atlantismo. 

Es una paradoja del destino que sea a través del otanismo y de Italia cuando se produce un nuevo movimiento de integración fascista en las instituciones europeas y occidentales. En los años de plomo, la Italia de los años 70, se produjeron varios atentados terroristas sangrientos como el de de Piazza Fontana en diciembre de 1969, que terminó con 17 personas muertas y 88 heridas, o el de la Loggia da Brescia en 1974, que acabó con la vida de 8 personas que contaron con la participación de miembros de Ordine Nuovo, una organización terrorista bajo el liderazgo de Pino Rauti. El grupo terrorista surgió del MSI y contó con el apoyo de la red Gladio como paraguas de actuación de los servicios secretos occidentales para atentar y culpar a la izquierda. Gladio y la OTAN fueron un servicio de empleo para nazis y fascistas después de la II Guerra Mundial porque servían a sus intereses. Lo fue entonces y lo es ahora con aquellos partidos ultras que sirven al atlantismo. 

Los casos de oficiales nazis al servicio de la OTAN son muchos al más alto nivel con ejemplos como Johannes Steinhoff, jefe militar de la OTAN en el año 1971, que fue también honrado con una Cruz de Hierro nazi por su papel en la II Guerra Mundial como as aéreo de la Luftwaffe o como Adolf Heusinger, que después de haber sido Jefe del Estado Mayor de Operaciones de la Wehrmacht acabó como Presidente del Comité Militar de la OTAN. No fueron los únicos, Hans Speidel, Johann von Kiehlmansegg y Karl Schnell, Franz-Josef también ocuparon importantes cargos militares en la OTAN después de haber sido parte de las fuerzas militares nazis. 

Las alianzas otanistas con fascistas y terroristas tienen muchos ejemplos a lo largo de la historia y siempre acaban vinculados con España e Italia. Licio Gelli fue uno de los máximos exponentes de esta alianza interesada contra la izquierda como uno de los máximos exponentes de la logia “Propaganda Due”. Antiguo camisa negra, del MSI, y miembro de Falange Española fue también aliado de Juan Domingo Perón y de su infame ministro José López Rega, que fue creador de la banda terrorista fascista “Triple A”. Licio Gelli era una de esas conexiones italianas que tenía el atlantismo a través de Gladio porque siempre se acaba integrando el fascismo vía atlantismo. Su hijo Maurizio Gelli es ahora embajador de Nicaragua en España tras haber logrado el plácet por parte de España. No sé qué tenemos que siempre acabamos acogiendo a lo más granado del autoritarismo mundial. 

No busquen incoherencias entre estas alianzas de hijos de puta. Obedecen a un fin último y concreto, la desaparición del adversario y el mantenimiento del poder en manos de una oligarquía de elegidos. El otanismo es solo una muestra integradora que utilizará al fascismo o el terrorismo de Estado para su conveniencia siguiendo la máxima de Benito Mussolini de que el único programa de la internacional reaccionaria es la acción. Para ese cometido siempre será necesario contar con tontos útiles como Feijóo abriendo la puerta al monstruo creyendo que podrá controlarlo."                 (Antonio Maestre, blog, 25/05/24)

23.11.23

Análisis del ascenso de la extrema derecha en Italia: el fascismo renace vigoroso en el miedo de los europeos a perder su forma de vida frente a los que huyen de África y Oriente Medio... En una encuesta de 2019, casi la mitad de los italianos se declaraba partidario del acceso al poder de un hombre fuerte, que no tuviera que depender de parlamentos ni elecciones... en este sentido, a Berlusconi le corresponde un papel esencial en el blanqueo del fascismo... pero la Democracia Cristiana fue el instrumento, auspiciado por la Iglesia católica y el gobierno norteamericano, para controlar el país y a ella se afiliaron muchos camisas negras. Este partido fue la matriz de la política actual en Italia... lo decisivo fue la ausencia de alternativas de oposición verídicas y fiables, y la inconsciencia ante el peligro de retroceso democrático... la mayor parte de la izquierda ha renunciado a afrontar la realidad y se empecina en un discurso errático, disperso en bagatelas y espejismos, incapaz de ofrecer alternativas al desastre

 "(...) Hace un siglo, cuando el fascismo irrumpió en escena con sus planteamientos antidemocráticos y su violencia, ya se discutió la conveniencia de imponerle un cordón sanitario. El periodista y político socialista Giacomo Matteotti (1885-1924), asesinado por los “camisas negras”, defendía que “el fascismo no es una opinión, es un crimen”, y que en consecuencia no se le debía tratar como a una ideología más. Él documentó en un libro publicado el año de su muerte las atrocidades de los fascistas, dispuestos a mantener el poder a través del miedo. Esto sin embargo es poco conocido hoy, y se ha impuesto la idea de que la violencia sólo comenzó tras la promulgación de las leyes raciales de 1938 contra la población judía. En cualquier caso, tras el acceso al poder de Mussolini en 1922, la pérdida de libertades se produjo de forma progresiva.

Para los movimientos actuales que se inspiran en el fascismo o el nazismo, suelen usarse los términos neofascista o neonazi, que se sobreponen con otros como extrema derecha, para los grupos cuyos postulados van más allá de la derecha tradicional conservadora, y ultraderecha, para los que recurren a la violencia para lograr sus metas. Aclarado esto, el rasgo distintivo de toda la extrema derecha de hoy día es una xenofobia en la que no se suele hablar como antaño de “razas superiores”, sino de “culturas incompatibles”. Además de esto, el viejo antisemitismo ha sido sustituido en general por la islamofobia. Se combate la “extranjerización” de la sociedad, y suele haber una resistencia a atacar abiertamente la democracia, porque no se renuncia a llegar al poder a través de ella. Otras fobias comunes tienen por objeto el feminismo y los derechos LGTBI. Respecto a la economía, pueden hallarse desde proteccionistas e intervencionistas, hasta ultraliberales.

A Silvio Berlusconi (1936-2023) le corresponde un papel esencial en el blanqueo del fascismo en Italia. Magnate de los medios amenazado por múltiples causas judiciales, él diseñó un plan maestro para hacerse con el poder político y librarse de ellas, al tiempo que se presentaba nada menos que como un adalid de la lucha contra la corrupción. Así es como en 1994 ganó las elecciones y formó gobierno, apoyándose en los neofascistas del Movimiento Social Italiano y los populistas de la Liga Norte, campeones de xenofobia. En un país en el que el antifascismo se consideraba una seña de identidad, esto supuso un vuelco. Unos años después, Berlusconi tuvo que ver cómo la LigaNorte, metamorfoseada en la Liga, con liderazgo de Matteo Salvini y sacando provecho de las estrategias de la buena amiga de éste, Marine Le Pen y su Frente Nacional, se ganaba al electorado que tan fiel había sido al exCavaliere.

El “telefascismo” impuesto en Italia en la era Berlusconi llegó para quedarse, y no sólo en Italia. Las masas lobotomizadas en programas de entretenimiento ajenos a cualquier análisis o debate sobre la realidad, asimilan opiniones prefabricadas y votan previsiblemente cada cuatro años. Sidera analiza la contribución del centro izquierda a este desastre con un repaso de la biografía política de Matteo Renzi. Al perder en 2016 el referéndum de reforma constitucional que le demandaban los poderes económicos, éste dejó el país a punto para el golpe definitivo. La ausencia de alternativas de oposición verídicas y fiables, y la inconsciencia ante el peligro de retroceso democrático, fueron decisivas para el triunfo de la derecha extrema.

Otros actores y escenarios en la comedia identitaria

La degradación de la política en el capitalismo terminal propicia la aparición de fenómenos estrambóticos. El Movimiento 5 Estrellas, auspiciado por el cómico multimillonario Beppe Grillo, entusiasta admirador de Donald Trump, juega a una pretendida ambigüedad, que le hace proclamarse “ni fascista ni antifascista”, pero su obsesión son los inmigrantes, con lo que tras vencer en las elecciones de 2018 aceptó compartir el poder con Matteo Salvini, aquejado de la misma fobia. Con el nuevo gobierno, las agresiones xenófobas se incrementaron preocupantemente. Otra pieza original del neofascismo italiano es el movimiento CasaPound, okupas de extrema derecha cruzados de la identidad cultural europea y por ello enemigos jurados de la inmigración.

En la reactivación del fascismo italiano se aprecia también la larga sombra del “amigo americano”. En 2017, cuando Steve Bannon, asesor de Donald Trump, dejó su cargo en la Casa Blanca, comenzó a orquestar una campaña de promoción de partidos de extrema derecha en Europa a través de The Movement, la organización que fundó, considerada una Internacional de la derecha populista. En un principio apostó fuerte por Salvini en Italia, y cuando éste cayó en desgracia por sus conexiones rusófilas y su gestión de la pandemia, por Giorgia Meloni, flamante triunfadora de las elecciones de 2022. (...)

La Democracia Cristiana fue el instrumento, auspiciado por la Iglesia católica y el gobierno norteamericano, para controlar el país y a ella se afiliaron muchos camisas negras. Este partido fue la matriz de la política actual en Italia, del centro a los neofascistas.

Memoria y movilización contra los fantasmas de un futuro incierto

El libro concluye con dos testimonios relevantes. El primero es el de Umberto Eco, que en una conferencia en 1995 alertaba contra el resurgimiento del fascismo y señalaba los aspectos clave para identificarlo: culto a la tradición y la acción, sin renunciar a la violencia, nacionalismo y xenofobia, denuncia permanente del peligro de un enemigo externo y persecución de la disidencia. Estos rasgos los vamos a encontrar a pesar de los ropajes inesperados que puede llegar a vestir el monstruo.

El otro testimonio es el de Liliana Segre. Esta mujer judía, nacida en 1930 y deportada a Auschwitz en 1943, desde 1990 ofrece conferencias por toda Italia y encarna hoy el espíritu de resistencia contra las nuevas formas de xenofobia. Sus protestas cuando en 2018 Matteo Salvini planteó realizar un censo de gitanos en el país para expulsar a cuantos fuera posible, tuvieron enorme resonancia y la convirtieron en objetivo de los ultras, hasta el punto de necesitar escolta.

En una encuesta de 2019, casi la mitad de los italianos se declaraba partidario del acceso al poder de un hombre fuerte, que no tuviera que depender de parlamentos ni elecciones. Es un hecho que el fascismo renace vigoroso en el miedo de los europeos a perder su forma de vida frente a los que huyen de los estragos del capitalismo en otras regiones. Alba Sidera nos muestra en Fascismo persistente los detalles de lo que está ocurriendo en Italia, pero todos estamos en el mismo barco y en otros países el escenario no es muy diferente.

En estas condiciones, lo fundamental para que los pueblos de la vieja Europa resistan los cantos de sirena de totalitarismos que regresan sólo puede ser una toma de conciencia sobre la situación del mundo y sus causas. El velo tejido desde el poder, con sus instrumentos de desinformación y control ideológico, debe caer para que veamos que los problemas económicos y sociales que nos aquejan sólo pueden tener solución a través de una profunda y auténtica democracia y una política radical que se enfrente al sistema económico letal que rige el planeta.

Sin embargo, y para acabar de nublar el panorama, la mayor parte de la izquierda que opera desde dentro del sistema ha renunciado a afrontar la realidad y se empecina en un discurso errático, disperso en bagatelas y espejismos, incapaz de ofrecer alternativas al desastre."                (Jesús Aller , Rebelión,  22/11/2023)

14.6.23

Se acumulan los abusos de poder de Meloni... con la enmienda contra los controles del Tribunal de Cuentas sobre los gastos

 "La votación del miércoles en la Cámara sobre el texto de conversión del decreto legislativo sobre la administración pública, que incluía la enmienda contra los controles del Tribunal de Cuentas sobre los gastos del PNR - que el gobierno quería aprobar en un voto de confianza - es un nuevo paso serio hacia una concepción puramente autoritaria del gobierno. Se podría decir que es otra medida para instaurar la "dictadura de la mayoría" que Meloni pretende practicar.

Viene con el agravante de no contar con un apoyo mayoritario real, sino ser sólo la expresión de la mayor parte de una minoría del cuerpo electoral, que se ha hecho dominante en virtud de una ley electoral equivocada e inconstitucional.

Con un paso tras otro, este gobierno está remodelando los contenidos y las formas del poder estatal, haciendo su agosto con una oposición indefensa que aún está por construir. El dominio de los medios de comunicación contribuye a este objetivo. El gobierno es tan desvergonzado que ni siquiera oculta su irritación y está procediendo a promulgar medidas represivas contra las opiniones divergentes procedentes de organismos independientes - como, por ejemplo, en el caso de las objeciones de la Mesa Parlamentaria de la Cámara sobre la reforma fiscal, o del Servicio Presupuestario del Senado sobre la autonomía diferenciada.

Citando las conmovedoras palabras de Marco Revelli, este es un gobierno con mano dura y piel muy fina. Esto se puede ver mientras intenta sacar adelante el proyecto de ley Calderoli sobre la autonomía diferenciada -contra una serie de obstáculos, incluidas las más de 100.000 firmas depositadas en el Senado en apoyo de una ley de iniciativa popular para modificar los artículos introducidos en la Constitución en 2001; o mientras intenta ampliar el apoyo a favor de la elección directa del primer ministro (cortejando a Renzi). Mientras tanto, se trabaja más concretamente para neutralizar las instituciones garantes que se crearon precisamente para salvaguardar a los ciudadanos de un tipo de poder no controlado por reglas y normas.

Es un buen momento para escrutar atentamente la labor de los órganos de gobierno. En ello coincide la Agencia Europea de Lucha contra el Fraude, que ha anunciado la apertura de una serie de investigaciones sobre la gestión de los fondos de los Planes Nacionales de algunos países miembros. Entre ellos figura Italia, principal receptor de fondos de los PGEU, en segundo lugar de la lista, con 10 investigaciones que en nueve casos terminaron con recomendaciones específicas a las autoridades competentes, tantas como las dirigidas a Hungría. Se trata de un asunto diferente al de las auditorías del Tribunal de Cuentas, ya que los supuestos casos de fraude implican dolo, que no está protegido por el "escudo fiscal" que protege a los funcionarios públicos contra las reclamaciones por negligencia grave, que se amplía con el decreto que ahora va al Senado. (...)

Como es evidente, el enfrentamiento entre el Gobierno y el Tribunal de Cuentas no puede quedar en un mero asunto contable o de procedimiento. Es la punta de un iceberg mucho más grande. La cuestión que está surgiendo, en Italia y no sólo, no se refiere tanto a la cantidad del gasto como a su calidad. Se trata de una cuestión bastante diferente de la viabilidad de los proyectos individuales y de sus plazos, que el presidente de Confindustria tiende a subrayar, destacando la presunta eficacia de lo privado sobre lo público. La cuestión afecta no sólo a Italia, sino también a Francia, y más aún a Alemania, que ha entrado en recesión técnica.

Pero esta cuestión no puede resolverse aumentando el tamaño de los proyectos, convirtiéndolos en grandes obras de infraestructura, como propuso el economista alemán Daniel Gros. Si su fragmentación revela la falta de un diseño unificador, el gigantismo no resolverá la cuestión, sino que la empeorará.

Teniendo en cuenta todos los países implicados, está claro que nos enfrentamos a un punto de crisis en la gobernanza del sistema capitalista, y debe abordarse como tal. La falta de capacidad de planificación por parte del poder público, que ha sido expuesta sin piedad -incluso invocando la excusa de las limitaciones de una economía en tiempos de guerra-, no puede resolverse ni con tiritas, con el habitual vaivén coreografiado de acusaciones entre los que gobiernan y los que no. Por el contrario, requiere la construcción de una nueva agenda, a nivel europeo e interno, sobre la que sea posible construir una oposición coherente, y no sólo: esbozar una nueva política económica alternativa."                  

(Alfonso Gianni, Il Manifesto Global, 12/06/23;  Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

13.6.23

Silvio Berlusconi ha ganado. Por goleada. La santificación exprés tras su muerte es la prueba fehaciente de su inapelable victoria... Sí, Berlusconi quiso transformar Italia a su imagen y semejanza. Y lo ha conseguido... La cultura es un lastre y es aburrida. La política no es un servicio público para la comunidad, sino sólo una manera para ganar dinero. Gocemos. Enriquezcámonos. Pasémoslo bien. Como decía una canción de los 883 de principios de los noventa, “aparentas ser como Berlusconi, lleno de chicas y de millones”. Este ha sido el sueño húmedo de muchos italianos. Y lo sigue siendo... Lo que se ha leído en superventas y lo que se ha oído en tertulias televisivas durante años y años ha sido la banalización constante del fascismo y la criminalización de la Resistencia. ¿Puede extrañar ahora que los nietos de Giorgio Almirante, jefe de gabinete en la República de Saló y fundador del Movimiento Social Italiano, se sientan tan panchos en el Consejo de Ministros? Italia es un país mucho peor que hace treinta años, cuando Berlusconi entró en política. Duele decirlo, pero es un país en declive cultural, social y político... Limpiar la escoria del berlusconismo será tarea de años. Habrá que dar la batalla cultural para conquistar la hegemonía que él arrebató a la izquierda y al antifascismo... La hegemonía la tienen ellos. Este es su triunfo (Steven Forti)

 "Aceptémoslo y reconozcámoslo de una vez: Silvio Berlusconi ha ganado. Por goleada. La santificación exprés tras su muerte es la prueba fehaciente de su inapelable victoria. No extraña, obviamente, que los medios de derechas del país transalpino hayan convertido inmediatamente en santo al fundador de Forza Italia. Que, dicho de paso, era también, en muchos casos, su propietario. Ya lo hacían cuando estaba vivo, imagínense ahora. La cuestión es que también los medios progresistas y buena parte de la izquierda, o lo que queda de ella, están haciendo lo mismo. Sí, Berlusconi quiso transformar Italia a su imagen y semejanza. Y lo ha conseguido. Su muerte certifica su triunfo.   

Como explicó Giovanni Orsina, en tiempos de la denostada y añorada Primera República, la política tenía una función educativa. Más allá de lo que hiciesen bien o mal, los políticos y los partidos se proponían mejorar al pueblo. Berlusconi le dio la vuelta a la tortilla. Le dijo a los italianos que no tenían que cambiar: debían sentirse orgullosos de cómo eran. Como él estaba orgulloso de sí mismo. Y los italianos compraron el relato, sin dudarlo demasiado: quisieron ser como Berlusconi. Lo mostró muy bien Paolo Sorrentino en esa espeluznante fotografía de la Italia de los años diez en forma de película, Ellos. En definitiva, basta ya de sesudos discursos de intelectuales de izquierdas. Basta ya de incomprensibles expresiones del politichese, como se denominó de forma despreciativa al lenguaje de los políticos. La cultura es un lastre y es aburrida. La política no es un servicio público para la comunidad, sino sólo una manera para ganar dinero. Gocemos. Enriquezcámonos. Pasémoslo bien. Como decía una canción de los 883 de principios de los noventa, “aparentas ser como Berlusconi, lleno de chicas y de millones”. Este ha sido el sueño húmedo de muchos italianos. Y lo sigue siendo. 

Lo bueno que Italia construyó tras el fin del fascismo fue destruido poco a poco por el inefable Caimano. Obviamente, Berlusconi no fue el único. Tuvo un sinfín de aliados y compinches que se aprovecharon de las prebendas que el emperador de Arcore elegía con esmero y bonhomía. Y se benefició del silencio, la incapacidad o la falta de ideas de los demás. Berlusconi no sólo moldeó la mente de los italianos gracias a su imperio televisivo –construyendo un imaginario consumista, posmoderno y neoliberal–, sino que convirtió la política en un vodevil cutre y esperpéntico. Lo que debía avergonzar se convirtió en un mérito que resaltar en la primera página del currículum. La ignorancia y el insulto eran las nuevas virtudes de moda. 

El legado del berlusconismo no es solo esto. Al Cavaliere le debemos más cosas. En primer lugar, la normalización de la extrema derecha. Recordemos que fue él quien legitimó como fuerzas de gobierno a los neofascistas del Movimiento Social Italiano de Gianfranco Fini y a la Liga Norte de Umberto Bossi allá por 1994. Cuando eso pasa, no hay vuelta atrás. Bossi, Fini y sus acólitos, los del saludo romano y los de la Padania céltica libre de terroni e inmigrantes, fueron socios de gobierno durante una década larga, y acabaron, ellos también, convertidos en supuestos estadistas, celebrados y alabados por todo el mundo. Ahora recogemos los frutos podridos de todo aquello. No es casualidad que en Roma gobierne Giorgia Meloni. La líder de Hermanos de Italia sería incomprensible sin los treinta años de berlusconismo. 

En segundo lugar, a Berlusconi le debemos la definitiva demolición del paradigma antifascista que había marcado la historia republicana de la segunda mitad del Novecento. La narrativa antiantifascista o directamente neofascista pasó a ser dominante. Los partisanos fueron unos criminales que mataron a millares de inocentes con el objetivo de instaurar una macrocárcel estalinista. Mussolini hizo también cosas buenas y el fascismo fue una dictadura benigna que no solo construyó vivienda social y recuperó territorios pantanosos, dando trabajo a pobres campesinos, sino que enviaba de vacaciones a los opositores a islas paradisíacas del Mediterráneo. Lo que se ha leído en superventas y lo que se ha oído en tertulias televisivas durante años y años ha sido la banalización constante del fascismo y la criminalización de la Resistencia. ¿Puede extrañar ahora que los nietos de Giorgio Almirante, jefe de gabinete en la República de Saló y fundador del Movimiento Social Italiano, se sientan tan panchos en el Consejo de Ministros?

El Caimano fue un genio en lo suyo. ¿Por qué negarlo? Consiguió todo lo que quiso, excepto ser elegido presidente de la República. Y ser inmortal. Fuese amado u odiado, tuvo un país a sus pies durante al menos dos décadas. La agenda la marcaba siempre él, también cuando estaba en la oposición. Creó escuela con su forma de comunicar. Ahora bien, ¿la suya es una victoria pírrica? Si miramos a su partido, posiblemente sí. Morirá con él. Sin embargo, al Cavaliere le interesaba solo su persona y su patrimonio. Lo demás era accesorio. (...)

 Tras el funeral, los que quedaban en Forza Italia buscarán reubicarse. Cada uno por su cuenta, porque lo único que les unía era la devoción al capo. Muchos acabarán, tarde o temprano, con Meloni. Algunos, quizás, irán con Matteo Renzi, heredero política y psicológicamente del berlusconismo. 

Lo demás de su legado queda. Y quedará durante mucho tiempo. Italia es un país mucho peor que hace treinta años, cuando Berlusconi entró en política. Duele decirlo, pero es un país en declive cultural, social y político. Se tardará años en limpiar las escorias del berlusconismo. Siempre que se consiga. Tocará picar piedra, arremangarse, dar la batalla cultural. Porque en la Italia de hoy, esto debería ser evidente, la batalla cultural la ha ganado el berlusconismo. La hegemonía la tienen ellos. Este es su triunfo. "             (Steven Forti  , CTXT, 13/06/2023)

19.5.23

Meloni reúne a conservadores y ultraderechistas europeos... La invasión rusa de Ucrania ha acelerado enormemente este proceso y ha convertido al grupo de Meloni a escala de la UE ("Conservadores y Reformistas Europeos") en un interlocutor mucho más legítimo para el grupo democristiano (Partido Popular Europeo)... en una política de identidad posmoderna, un nuevo producto que está uniendo diferentes tradiciones de la derecha en nombre del "conservadurismo"

 "(...) El historiador Cesare Bermani nos dice que, incluso en 1960, más de cuatro quintas partes de los comisarios de policía provinciales eran nombramientos de la época fascista, y eso incluía seguramente a personas decididas a mantener la lucha contra los comunistas en particular. Diversos actos de violencia contra la organización de los trabajadores en las décadas posteriores a la guerra demuestran que 1945 no marcó una "condena de la historia" repentina o total que hiciera desaparecer el fascismo. 

(...)  en la Italia de posguerra vemos elementos de cultura popular antifascista -no unánimes, pero mantenidos mediante la movilización popular- enfrentados a enemigos antidemocráticos tanto en la maquinaria estatal como en la organización neofascista abierta. 

 2) Utilizas el término "neofascismo" y explicas que así es como los fundadores del Movimento Sociale Italiano (MSI) crearon un movimiento que no pretendía desatar escuadrones paramilitares ni recrear la dictadura, sino que podía operar en condiciones de democracia parlamentaria. ¿Hasta qué punto hubo ruptura y hasta qué punto continuidad?

Paradójicamente, Italia era a la vez la democracia occidental con las costumbres oficiales "antifascistas" más explícitas y la que contaba con un partido explícitamente fascista que se presentaba a las elecciones. Al principio, el MSI se negó a afiliarse a los fascistas que habían abandonado a Mussolini en 1943: en su nombre y afiliación, continuaba el legado de la República Social Italiana (1943-45), conocida como el régimen de Salò, durante el periodo de ocupación alemana. Así pues, un partido de incondicionales que había llegado hasta el final en la colaboración nazi, pero que también defendía ideas como ser un partido de "fascistas en democracia" o prometer "ni renegar del régimen, ni restaurarlo". Giorgia Meloni pinta ahora al MSI como un partido que realmente ayudó a construir la democracia italiana, incluso atrayendo a una minoría "demonizada" a la política electoral.

En realidad, la relación es mucho más compleja: el MSI era un partido que participaba en las elecciones, pero que condenaba la república de posguerra por ilegítima y mantenía una actitud ambigua hacia la democracia como tal (favoreciendo así sistemas como el voto "cualitativo", en el que los ciudadanos elegían a representantes de su categoría social, en lugar de apoyar a los partidos). Además, el MSI simpatizaba fuertemente con las dictaduras de derechas de países como España y Portugal, y tenía vínculos organizativos con ellas, por ejemplo abogando por su integración en la Comunidad Europea incluso sin una democratización previa, así como con las juntas militares anticomunistas sudamericanas. Algunos de estos Estados también fueron importantes para permitir que antiguos miembros del régimen y terroristas fascistas eludieran la justicia.

Además, aunque el MSI era un partido que participaba en las elecciones, muchas de sus figuras también estaban implicadas en conspiraciones golpistas, en la "contrainsurgencia" planificada y, en última instancia, en el terrorismo, cuyo objetivo era crear las condiciones para una sustitución autoritaria de la democracia italiana. Por supuesto, hay una distinción entre el MSI y los grupos de lucha armada que estaban en la vanguardia de esta estrategia, como Ordine Nuovo y Avanguardia Nazionale, que fueron prohibidos por sus ataques terroristas asesinos, pero a menudo existía una compleja relación en la que el MSI proporcionaba una especie de cobertura legal al entorno neofascista más amplio. Un ejemplo famoso que doy en el libro es el del entorno neofascista que hizo de la Piazza San Babila de Milán su feudo durante los Años de Plomo, en los que muchas de las distinciones organizativas eran borrosas. En los años 70, Giorgio Almirante habló de un "frente anticomunista articulado", que pretendía hacer del MSI el eje de una amplia alianza que incluyera, al mismo tiempo, tanto a los conservadores no fascistas (la llamada "mayoría silenciosa") como al entorno neofascista militante de base.

3) El MSI fue, salvo un breve episodio en 1960, excluido del gobierno por la Democracia Cristiana, que gobernó Italia desde 1945 hasta 1992. Se disolvió tras un escándalo de corrupción masiva, mientras que el Partido Comunista, el mayor fuera de Rusia y China, se había disuelto con el colapso de la Unión Soviética. Una figura clave surgió para llenar el vacío creado en la derecha, Silvio Berlusconi. Berlusconi se coaligó con la racista Lega Nord y la Alleanza Nazionale (como se rebautizó el MSI en 1995). ¿Qué importancia tuvo eso?

En 2019, Silvio Berlusconi afirmó que había "constitucionalizado a los fascistas", utilizando un término bastante contundente para describir a sus socios de coalición a largo plazo, sin siquiera un "neo" o un "post" para calificarlo. Muchos dirigentes del Fratelli d'Italia lo niegan, pero seguramente significó mucho en su momento: Berlusconi entró en la arena electoral en 1994 haciendo que el MSI formara parte de su coalición, de hecho incluso antes de que cambiara su nombre por el de Alleanza Nazionale y adoptara lo que el líder Gianfranco Fini llamaba una identidad "postfascista". En diciembre de 1993, Berlusconi anunció que apoyaría a Fini en las elecciones a la alcaldía de Roma, en lugar de a Rutelli, el candidato de los Verdes, e insistió en que el MSI era en realidad un partido moderado.

Sin embargo, esto hay que matizarlo en dos sentidos. En primer lugar, la hostilidad de otros partidos de la corriente dominante hacia el MSI se suavizó de forma significativa incluso en la década de 1980, en nombre de la "pacificación" tras los violentos "años de plomo", y en cierto modo apoyándose en el MSI para frenar a parte de su propia base. A finales de la década, el presidente Francesco Cossiga también adoptó una retórica bastante similar a la del MSI, condenando a la "partidocracia" que dominaba Italia, y el escándalo de corrupción que mencionas también ayudó al MSI, que nunca había estado en el gobierno, a presentarse como un partido "honesto", el partido de "la gente" (la gente corriente) y no de "la tangente" (el soborno).

El fin de la Unión Soviética también es importante en otro sentido, en el sentido de que Berlusconi trajo al MSI al redil en un momento en que se hablaba mucho del "fin de la historia". El congreso del MSI de 1995, que lo convirtió en la Alleanza Nazionale "posfascista", también afirmó que era el "fin del siglo de las ideologías" y que el pasado quedaba en el pasado. El hecho de que muchos antiguos comunistas enterraran su propia identidad y se transformaran en liberales creó también una atmósfera en la que al MSI le resultó fácil reinventarse a sí mismo, afirmando que su misión anticomunista había sido reivindicada y que ahora no eran más que otro partido de derechas en una sociedad pacificada. En su opinión, la Guerra Fría había establecido una división de Europa entre los comunistas y los partidos de gobierno, en su mayoría democristianos, y ese orden había llegado a su fin tanto en Italia como en Europa del Este.

4) Al igual que los antiguos líderes del MSI, Meloni trata de evitar elogiar a Mussolini, pero sí celebra a aquellos de sus antiguos seguidores que después de 1945 formaron el MSI. Ella misma fue militante del partido y enraíza firmemente a Fratelli en esa tradición. ¿Qué importancia tiene para ella el legado del MSI?

Muy importante. Fratelli d'Italia mantiene una relación ambigua con el proceso de reforma que disolvió el MSI en la década de 1990, y si acaso es menos crítico con el fascismo histórico de la época del régimen de lo que lo fue Alleanza Nazionale de Fini. Simplemente declara que la cuestión está en el pasado y que no tiene nada de lo que disculparse. Pero también tiende a replantear el problema reduciendo el significado de la palabra "fascismo" únicamente a la época del régimen, y simplemente ignora el hecho de que los líderes del MSI de la posguerra se llamaban a sí mismos fascistas. Meloni rebautiza esto como la "tradición de la derecha democrática italiana", incluidos los veteranos de Salò como su héroe Almirante. Cuando se fundó Fratelli d'Italia en 2012, Meloni en realidad condenó a Fini por "destruir la derecha italiana", llamándolo juguete de las "altas finanzas" y cosas por el estilo.

Obviamente, en cierto modo las "generaciones" no existen, en el sentido de que no tienen fronteras fijas. Pero el traspaso del partido entre personas que han vivido épocas diferentes es parte de la explicación. Meloni no creció políticamente, como Almirante, en la época del régimen, o como Fini y el presidente del Senado Ignazio La Russa, en los años 70 de los años de plomo, sino en los 90, es decir, en el periodo en que la violencia política y el conflicto social en general eran menores, cuando se anunció el "fin de la historia", tras la caída de la Unión Soviética y una vez que la integración en la UE y la neoliberalización estaban más avanzadas. Por todas estas razones, en realidad tiene una visión menos "transformadora" del cambio político que las generaciones mayores, y está más alejada de la experiencia del régimen, incluso aunque también exprese teorías conspirativas que utilizan el lenguaje de la "extinción" de los italianos, la "guerra" civilizatoria, etcétera.

Su mentalidad política está mucho más moldeada por la experiencia del propio MSI y, en particular, por la idea de que era una "comunidad política oprimida" en la Italia de posguerra. Casi tenemos la impresión de que Italia estaba dominada por los comunistas. En su discurso de confianza al parlamento en octubre, ignoró toda referencia al terrorismo neofascista o a la resistencia antifascista, pero mencionó el caso de Sergio Ramelli, un activista del MSI de 18 años asesinado por miembros del Potere Operaio de extrema izquierda en 1975, como ejemplo de lo que significa realmente el "antifascismo militante". A menudo expresa, y en cierto sentido realmente cree, que el antifascismo es una justificación ideológica para reprimir a la derecha, y que el MSI fue tratado injustamente como lo que ella llama "hijos de un dios menor", "hijastros" no deseados (como dijo La Russa) de la democracia de posguerra. Gran parte de la identidad victimista de Fratelli se basa en la idea de que por fin están ganando la partida a la Italia antifascista, demostrando por fin que tienen tanto derecho a gobernar como los demás.

5) Meloni ha conseguido situar a su partido dentro de una alianza de derechas más amplia, que incluye a Donald Trump. Ha introducido la tradición neofascista, sus lemas y temas en la corriente dominante. ¿Qué importancia tiene esto? ¿Y sus vínculos con partidos como Vox en España?

Un gran tema de mi libro es que la "integración" de Fratelli d'Italia no depende necesariamente de que se vuelva "moderado". Más bien forma parte de un proceso más amplio de cambio en la política de derechas, al menos en Occidente y también en otros países. Es decir, aunque acepta en líneas generales los parámetros de la democracia electoral y, de hecho, los fundamentos de la economía neoliberal, también es una política mucho más obsesionada con la resistencia al declive cultural, la defensa de las concepciones étnicas de la ciudadanía, etcétera. Es una política de identidad posmoderna, un nuevo producto que está uniendo diferentes tradiciones de la derecha en nombre del "conservadurismo".

Sin duda, se trata de un proceso contradictorio, ya que también integra elementos de las costumbres sociales liberalizadas, de una forma profundamente hipócrita. Por ejemplo, los miembros de Fratelli d'Italia dicen que "no son racistas", pero también se oponen a la ciudadanía para los hijos de inmigrantes, y a menudo evocan la "gran teoría de la sustitución", la idea de un complot para destruir la identidad italiana con el fin de sustituir a la población "europea y cristiana" por otra. Esto es importante en dos sentidos, para responder a su pregunta. Uno, que no se trata sólo de la vieja idea spengleriana del crepúsculo de Occidente, sino de una teoría de la conspiración centrada en la connivencia entre el capital financiero ("el usurero Soros") y los marxistas para planear la destrucción del pueblo italiano. En segundo lugar, que la idea no procede de una tradición mussoliniana, sino que puede servir de aglutinante entre derechistas radicales que no proceden de esta tradición (de la talla de Steve Bannon, Viktor Orbán y Éric Zemmour) y un partido de raíces fascistas como Fratelli d'Italia. La Teoría del Gran Reemplazo no fue acuñada hasta 2010, pero puede "rimar con" y ser citada directamente junto a pensadores fascistas italianos como Giovanni Gentile. Así que, como dijo Roger Griffin, "hibridan" sus propios ancestros políticos con otras nuevas influencias. Tampoco deberíamos subestimar el poder de la política de identidad anticomunista en países como Polonia, Lituania y Hungría, a la hora de dar una especie de vigor moral a esta agenda: la afirmación, tanto en Roma como en Budapest, de que están superando una larga hegemonía comunista.

En España, Vox tiene muchas posibilidades de formar gobierno con el Partido Popular tras las elecciones de diciembre; en Suecia, el partido hermano de Fratelli (Demócratas Suecos) es ahora decisivo para mantener el gobierno, y los polacos Ley y Justicia ya están en el poder. En lugar de esperar un escenario tipo Italexit (completamente irreal y fuera de la agenda o identidad de Fratelli) deberíamos temer la recreación de la "alianza de centro derecha" a la italiana (es decir, lo que los medios italianos llaman la alianza de Berlusconi, la Lega y Meloni) a nivel europeo. La invasión rusa de Ucrania ha acelerado enormemente este proceso y ha convertido al grupo de Meloni a escala de la UE ("Conservadores y Reformistas Europeos") en un interlocutor mucho más legítimo para el grupo democristiano (Partido Popular Europeo). No es ni mucho menos seguro que vayan a formar una alianza tras las elecciones europeas de 2024, pero hay muchos "tanteos" y muchas especulaciones al respecto. Sin duda, no existe un verdadero cordón sanitario entre ellos. También podríamos citar el ejemplo de la reciente visita de Meloni a Gran Bretaña, en la que su trato con Rishi Sunak no fue sólo de negocios, sino amistoso (incluso negó que llevar a gente a Ruanda pueda llamarse "deportación"). Si cuando la ICM se unió al gobierno por primera vez en 1994, los ministros de otros países no sabían cómo reaccionar, y algunos incluso boicotearon a sus representantes, eso ya no es cierto. Han conseguido normalizarse.

6) ¿Qué esperanza hay de resistencia de la izquierda, en un país con una tradición tan orgullosa del movimiento obrero?

Durante algunas décadas, el centro-izquierda ha sido un importante arquitecto del neoliberalismo italiano, y ha defendido durante mucho tiempo un modelo de crecimiento que ha dejado los salarios de los trabajadores italianos más bajos que en 1992 (el único país de la UE en el que esto es así). El proyecto europeo fue, de alguna manera, tanto una coartada para el dolor que sufrieron los trabajadores en varias rondas de austeridad (presentada como una necesidad impuesta desde el exterior) como la "tierra prometida" de una modernización que nunca llegó. Ya hablé de ello en mi último libro, First They Took Rome.

Ante este panorama, se han sucedido tres décadas de caída en picado de la participación electoral y de pérdida de fe en la acción política como tal, lo que ha afectado sobre todo a los más desfavorecidos. Hasta los años 80, Italia tenía una participación electoral superior al 90%, incluso en las elecciones regionales... ahora no llega ni a la mitad. Fuera de la política electoral, seguramente podríamos señalar muchas luchas importantes, que no quiero menospreciar en absoluto, pero en general es difícil que configuren los términos de la política nacional, sobre todo después de un periodo tan largo y general de derrota. Si la gente no puede ver que muchas luchas ganan visiblemente cosas que les benefician, y si la sindicalización y la afiliación a los partidos han estado cayendo durante décadas, entonces se hace cada vez más difícil dar la vuelta a las cosas y revitalizar una democracia cada vez más estancada.

Incluso la reciente campaña victoriosa de la izquierdista Elly Schlein en las primarias del Partido Demócrata (ni siquiera se había afiliado antes de la contienda) no revisó realmente de forma crítica el historial de este partido ni desafió fundamentalmente, por ejemplo, su patrón de apoyo a gobiernos tecnocráticos en nombre de presupuestos a menudo austerianos. Dicho esto, dado que su propia política socialdemócrata no es nunca tan radical o conflictiva, Schlein ha hecho méritos al calificar el programa de Meloni de reaccionario y antiobrero. Es decir, en lugar de juzgarla en términos estrechos y despolitizadores de "competencia", a la manera de muchos liberales y centroizquierdistas. El tercer partido más grande, el Movimiento Cinco Estrellas, bajo el liderazgo de Giuseppe Conte, aunque no es un partido de izquierdas, también tiene hoy un cariz más claramente "social" -en cuanto a prestaciones, en cuanto a proponer un salario mínimo- que hace cuatro o cinco años.

A veces los derechistas se burlan de escritores como yo por sacar a relucir las "raíces" fascistas de Meloni, como si pensara que llamarla "fascista" sin cesar fuera el camino necesario para que la izquierda vuelva a conectar con su base. No creo que esto sea suficiente. El "antifascismo" de última hora tiene rendimientos decrecientes, y evidentemente la izquierda tiene que movilizar a la gente en torno a todo tipo de cuestiones, incluido el interés económico, así como una cierta idea más "espiritual" de su identidad y de qué lado están realmente.  No obstante, las luchas "antifascistas" (y, para el caso, antirracistas, pro-LGBT, feministas, etc.) y "pro-obreras" están en realidad bastante vinculadas por el propio gobierno, cuya política de identidad promueve un duro darwinismo social.

Promueve la "guerra cultural" en torno a la idea de familias "normales" trabajadoras contra varios supuestos forasteros y malintencionados, y la agenda económica de Meloni se basa en principios reaganianos bastante clásicos, incluyendo, por ejemplo, la afirmación de que es "pro-obrero" a través de una política que basa la creación de empleo en la reducción de los costes laborales. Por ejemplo, recortes fiscales para las empresas que contraten más trabajadores. También se opone firmemente a las ayudas sociales a los parados, que el gobierno ya ha recortado drásticamente.  Pero hay recortes fiscales prometidos para las familias numerosas, mientras que tanto los inmigrantes como las parejas del mismo sexo están excluidos de contar como familias en absoluto.

Así pues, no es fácil reconstruir la movilización. Pero creo que podemos ver mucho espacio para alianzas interesantes entre diferentes luchas (o al menos, diferentes grupos que van a salir perdiendo con este gobierno). Y en ese contexto, es mejor tener una líder del Partido Demócrata que diga que está de su lado, que un liberal corporativo que diga que tenemos que volver a poner a los tecnócratas al mando."

(Chris Bambery habla con David Broder, autor del nuevo libro "Los nietos de Mussolini: El fascismo en la Italia contemporánea"; Brave New Europe, 15/05/23; traducción DEEPL)