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21.7.26

Paul Krugman: Brasil introdujo Pix, un sistema de pago digital... los pagos con Pix se realizan en moneda oficial en lugar de mediante transferencias de empresas privadas... es gratuito para los particulares y económico para las empresas, goza de una enorme popularidad... la Administración Trump intentará castigar a Brasil por este éxito... Trump se muestra hostil ante este sistema porque va en contra de los intereses y la ideología de los oligarcas que han invertido grandes sumas de dinero en sus campañas... Pix es una versión digital del real, la moneda brasileña... una moneda digital del banco central —que es lo que es Pix— «es análoga a una forma digital del papel moneda»... Los bancos brasileños están obligados a ofrecer Pix, lo que, según los trumpistas, les confiere una ventaja desleal frente a las tarjetas de Visa Y Mastercard... Trump les preocupa que Pix pueda poner en entredicho el dominio internacional del dólar... el dólar podría enfrentarse a un verdadero desafío si el Banco Central Europeo consigue introducir un euro digital en 2029... Pero seamos claros: la razón por la que la gente podría pasarse al euro digital será porque Estados Unidos no ofrecerá un medio de pago igualmente bueno. ¿Por qué no habrá un dólar digital? Los intereses del sector de las criptomonedas están muy preocupados por que los consumidores que tuvieran acceso a dólares digitales perdieran interés en las stablecoins y otros productos de criptomonedas, ya que estos productos, al ser arriesgados y poco prácticos de usar, no serían competitivos frente a un sistema que simplemente permite a la gente realizar pagos electrónicos en dólares

"La guerra de Trump contra la futura edición monetaria. Intenta castigar a Brasil por adoptar un sistema de pagos mejor.

 Brasil introdujo Pix, un sistema de pago digital, hace casi seis años. El sistema —que permite a los usuarios realizar pagos desde sus teléfonos, de forma muy similar a Apple Pay o Google Pay, salvo que los pagos con Pix se realizan en moneda oficial en lugar de mediante transferencias de empresas privadas— ha tenido un gran éxito. La gran mayoría de los brasileños lo utiliza habitualmente y, según todas las fuentes, Pix —que es gratuito para los particulares y económico para las empresas— goza de una enorme popularidad.

Este miércoles —casualmente, en el primer aniversario de un artículo que publiqué elogiando a Pix y sugiriendo que podría representar el futuro del dinero— la Administración Trump intentará castigar a Brasil por este éxito. Lo hará imponiendo aranceles a las exportaciones brasileñas en virtud de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite aplicar dichos aranceles para contrarrestar las «prácticas comerciales desleales».

¿Por qué es desleal que un país ofrezca a sus propios ciudadanos una forma mejor de realizar compras y pagar facturas? En cierta medida, la Administración Trump sigue intentando castigar a Brasil por ser una verdadera democracia. A diferencia de Estados Unidos, Brasil llevó a juicio a su expresidente, Jair Bolsonaro, por intentar fomentar una insurrección cuando perdió las últimas elecciones.

 La hostilidad de Trump hacia el sistema Pix de Brasil también ilustra el mismo fenómeno que observamos en su política energética: esta administración se muestra hostil ante el progreso siempre que dicho progreso vaya en contra de los intereses y la ideología de los oligarcas que han invertido grandes sumas de dinero en las campañas de Trump y en sus propios bolsillos.

Pix es, en esencia, una versión digital del real, la moneda brasileña. Tal y como señalaba un informe de la Reserva Federal de 2022, una moneda digital del banco central —que es lo que es Pix— «es análoga a una forma digital del papel moneda». Los bancos brasileños están obligados a ofrecer Pix, lo que, según los trumpistas, les confiere una ventaja desleal frente a las tarjetas de débito y otros métodos de pago. Pero este requisito es similar, en un nivel fundamental, a la obligación de que todos los bancos estadounidenses acepten billetes de dólar como depósitos y los entreguen a la vista, algo que pocas personas considerarían injusto.

¿A quién perjudica la llegada de Pix? La capacidad de los brasileños para realizar pagos instantáneos y económicos desde sus teléfonos sin duda perjudica el negocio de Visa y Mastercard, ambas empresas estadounidenses. Pero, ¿desde cuándo se considera una práctica comercial desleal que las empresas pierdan cuota de mercado frente a un competidor que ofrece un producto mejor y más barato? Por ejemplo, ¿deberíamos cerrar el servicio postal de EE. UU. porque ofrece un servicio de entrega de correo mejor y más barato que UPS o FedEx? ¿Deberíamos cerrar PayPal y Venmo porque compiten con Mastercard y Visa?

 Más allá de las preocupaciones sobre los beneficios de Visa y Mastercard, según se informa, a los responsables del Gobierno de Trump les preocupa que Pix y otros sistemas de pago similares de otros países puedan poner en entredicho el dominio internacional del dólar. En realidad, Brasil es un actor demasiado pequeño como para suponer un gran impacto en el sistema mundial de pagos. Sin embargo, el dólar podría enfrentarse a un verdadero desafío si el Banco Central Europeo consigue, tal y como espera, introducir un euro digital en 2029. Si eso ocurre, no es difícil imaginar que un número significativo de transacciones que, de otro modo, se habrían realizado en dólares, se efectúen en euros digitales.

Pero seamos claros: la razón por la que la gente podría pasarse al euro digital será porque Estados Unidos no ofrecerá un medio de pago igualmente bueno. ¿Por qué no habrá un dólar digital? No porque sea una mala idea —como ha demostrado Brasil, sería una idea muy buena—. Pero hay poderosos intereses particulares que se oponen a cualquier medida de este tipo.

El año pasado, los republicanos de la Cámara de Representantes aprobaron un proyecto de ley que no solo prohibía la creación de una moneda digital del banco central de EE. UU., sino que también prohibía cualquier estudio sobre el tema por parte de la Reserva Federal. «Ni se os ocurra siquiera plantearos la creación de un dólar digital».

 Los defensores de esta prohibición alegaron que les preocupaba cómo funcionaría una moneda digital del banco central. Pero es obvio que su verdadera preocupación es que funcionaría demasiado bien. Los intereses del sector de las criptomonedas, en particular, están muy preocupados por que los consumidores que tuvieran acceso a dólares digitales perdieran interés en las stablecoins y otros productos de criptomonedas, ya que estos productos, al ser arriesgados y poco prácticos de usar, no serían competitivos frente a un sistema que simplemente permite a la gente realizar pagos electrónicos en dólares.

El éxito de Brasil resulta especialmente irritante para los promotores de las criptomonedas porque contrasta de forma tan marcada con los resultados de otro experimento monetario latinoamericano: el intento de El Salvador de convertir el bitcoin en un medio de pago importante. El Gobierno del presidente Nayib Bukele convirtió el bitcoin en moneda de curso legal y destinó grandes sumas a intentar promover su uso. Sin embargo, la iniciativa fracasó: la criptomoneda nunca cuajó como medio de pago, y la caída del precio del bitcoin desde el otoño pasado ha infligido grandes pérdidas al Gobierno de El Salvador.

Más allá de la oposición de los grupos de interés, la moneda digital de Brasil despierta claramente la ira de la derecha, que detesta la idea de que un gobierno preste un servicio que podría haber sido ofrecido por el sector privado, incluso —o más bien especialmente— si el gobierno puede hacerlo mejor. Si podemos tener un dólar digital, ¿por qué no una opción pública para el seguro médico?

 Por último, la furiosa oposición a las monedas digitales de los bancos centrales me recuerda los esfuerzos sin cuartel de la administración Trump por bloquear el desarrollo de la energía eólica y solar. En ambos casos vemos a actores políticos sometidos a intereses particulares —las criptomonedas en lo que respecta al dinero, los combustibles fósiles en lo que respecta a la energía— que afirman estar a favor del progreso tecnológico, pero gritan «¡así no!» cuando una tecnología superior no lleva a la economía por el camino que ellos desean.

Ahora bien, recurrir a los aranceles para castigar a Brasil por sus logros monetarios no dará resultado. Políticamente, la medida no hará más que reforzar al presidente Lula de Brasil. Económicamente, el alcance de los aranceles se verá limitado por el temor de la Administración Trump a que los precios del café, el zumo de naranja, la carne de vacuno y otros productos suban aún más. Y, como sostiene Mónica de Bolle, del Instituto Peterson de Economía Internacional, los aranceles de Trump han reforzado, en definitiva, la posición de Brasil: «La desviación del comercio a nivel mundial como reacción a los aranceles estadounidenses ha convertido a Brasil en una potencia exportadora», ya que Brasil, por ejemplo, se ha hecho con gran parte del mercado chino de la soja.

Pero la evidente insensatez de estos nuevos aranceles no impedirá que se apliquen. La Administración Trump ha declarado la guerra al futuro, y una cosa que sabemos de Trump es que nunca admite cuando fracasan las guerras que él mismo elige." 

(Paul Krugman , blog, 20/07/26, traducción DEEPL, enlaces en el original)  

14.4.26

PIX, el sistema público de pagos de Brasil odiado por Trump, pues ha arrebatado el liderazgo de los pagos electrónicos en Brasil a VISA y Mastercard... Las transacciones en PIX son casi instantáneas, es gratuito para personas físicas y cobra apenas el 0,33% del valor transferido para empresas... PIX ha mostrado ser práctico, rápido y más seguro, especialmente evitando la necesidad de sacar dinero en los cajeros de los bancos... se prepara una especie “PIX internacional” (Proyecto Nexus) y una expansión de PIX al universo económico de los BRICS, el bloque de economías emergentes que busca contrapesar la influencia financiera y política de Occidente... PIX es totalmente público... Con la instauración de un PIX global, 45.000 millones de dólares retenidos por las empresas de envío de remesas internacionales podrían volver a los más pobres... el Proyecto Nexus, bautizado como el “PIX internacional”, ya está siendo implementado en cinco países asiáticos (India, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia)... Algunos establecimientos comerciales en Portugal, Italia, Francia, Estados Unidos, Argentina, Uruguay y España también aceptan pagar con códigos QR vía PIX, con conversión inmediata para el real brasileño

 "El FMI ha fichado al ‘padre’ de PIX para incorporar el ‘know how’ brasileño a las finanzas globales. Los intermediarios bancarios están en el punto de mira: con la instauración de un PIX global, 45.000 millones de dólares retenidos por las empresas de envío de remesas internacionales podrían volver a los más pobres

En julio de 2025, unos días después de que Donald Trump anunciara el tarifazo del 50% a Brasil, el presidente brasileño, Lula da Silva, divulgó en sus redes un mensaje con una frase: “O PIX é nosso, my friend”. PIX, el sistema público de pagos digitales desarrollado por el Banco Central de Brasil (BCB), estaba en el epicentro de la disputa comercial entre los dos países.

Un día antes del post de Lula, la agencia federal responsable de la política comercial internacional del Gobierno estadounidense había incluido a PIX en su investigación por “perjudicar la competitividad de empresas estadounidenses que actúan en esos sectores”, en alusión velada a las corporaciones de tarjetas de crédito VISA y Mastercard, a las que PIX ha arrebatado el liderazgo de los pagos electrónicos en Brasil.

Una semana después del tarifazo de Trump, el premio Nobel de economía Paul Krugman escribió un artículo en defensa de PIX, tecnología que definió como el dinero del futuro del mundo: “Las transacciones en PIX son casi instantáneas (tardan 3 segundos, frente a los dos días de las tarjetas de débito y 28 de las tarjetas de crédito). Los costes son bajos: el sistema es gratuito para personas físicas y cobra apenas el 0,33% del valor transferido para empresas (frente al 1,13% de la tarjeta de débito y el 2,34% de las de crédito)”.

En su texto, Paul Krugman destacaba que PIX “parece estar substituyendo rápidamente tanto el dinero como las tarjetas”. En efecto, el dinero físico casi ha desaparecido de Brasil. En las tiendas nadie tiene cambio. Apenas el 6% de los brasileños usa billetes y monedas, frente al 90,9% que utiliza PIX. En 2025, PIX pulverizó todos los récords: 35,32 billones de reales en transacciones (58,69 billones de euros) y 63.500 millones de operaciones. Además, PIX está incorporando nuevas funcionalidades, como el pago automático de la cuenta de la luz, el agua o Internet, entre otras cosas. “Como medio de pago preferido de los brasileños, PIX ha mostrado ser práctico, rápido y más seguro, especialmente evitando la necesidad de sacar dinero en los cajeros de los bancos”, explica a elDiario.es Frederico Glitz, abogado especialista en derecho internacional, fundador de Glitz & Gondim Consultoría Jurídica. Por si fuera poco, PIX va consolidándose como medio de pago en el mundo empresas. Las transacciones entre personas y empresas han aumentado del 30% a finales de 2022 al 55%, informa el Banco Central de Brasil a este medio.

PIX muere de éxito. Y su proyección internacional, a pesar de Donald Trump, es imparable: se prepara una especie “PIX internacional” (Proyecto Nexus) y una expansión de PIX al universo económico de los BRICS, el bloque de economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que busca contrapesar la influencia financiera y política de Occidente. 

Sistema público

Krugman destacaba en su artículo el carácter público de PIX: “La industria financiera de Estados Unidos no permitiría nunca que un sistema público compita con sus servicios, especialmente si el sistema público es superior”. Aunque otros países de los BRICS tienen sistemas de pago electrónico parecidos a PIX (SBP en Rusia, UPI en India, WeChat Pay en China), ninguno es 100% público. Por su parte, el Bizum de España fue lanzado por un consorcio de bancos. En la mayoría de los casos, las operadoras privadas acaban siendo favorecidas. En el UPI indio, la participación de empresas privadas acabó provocando la concentración de los pagos instantáneos en multinacionales como Google o Walmart.

Carlos Eduardo Brandt, considerado el padre del PIX, que en 2025 dejó el Banco Central do Brasil (BCB) para incorporarse al Fondo Monetario Internacional (FMI), considera imprescindible el carácter público de los sistemas de pago. “Para alcanzar un ecosistema de pagos realmente inclusivo, lo más apropiado es tener un agente neutro. En el caso brasileño, el agente neutro por excelencia es el Banco Central de Brasil”, aseguró Brant a la BBC

Para la economista Carla Beni, profesora de la Fundação Getúlio Vargas de São Paulo (FGV-SP), la administración Trump está incomodada con PIX porque no solo compite con las empresas de tarjetas de crédito, sino con las big tech, las grandes tecnológicas. “Sustituye gran parte del uso de tarjetas de débito y de crédito, especialmente tras el lanzamiento de servicios como PIX crédito (crédito) o Pix parcelado (pagar a plazos). También hubo reclamaciones de que el Banco Central habría impuesto barreras al WhatsApp Pay, algo que fue muy bueno para PIX y para Brasil, y eso acabó impactando negativamente también a Apple Pay y Google Pay”, asegura Beni en una conversación con elDiario.es.

¿Hacia un PIX global?

Una de las funciones de Carlos Eduardo Brandt como Experto Senior del Sector Financiero del FMI es estudiar cómo PIX puede aplicarse en una escala global. Simplificar los pagos instantáneos entre diferentes países es uno de sus cometidos. Los intermediarios bancarios están en el punto de mira. Con la instauración de un PIX global, 45.000 millones de dólares retenidos por las empresas de envío de remesas internacionales podrían volver a los más pobres, según Tobias Adrian, director del departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI.

Brandt ha acompañado de cerca el sistema que pretende intercomunicar el sistema de pago de los dieciséis países de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) y el Proyecto Nexus, bautizado como el “PIX internacional”, que ya está siendo implementado en cinco países asiáticos (India, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia). Carla Beni considera que 2026 es el año de transición en el que PIX va a pasar de ser un sistema de efectuar pagos domésticos para ser una herramienta de integración global y geopolítica. La especialista cita como referencia el Proyecto Nexus, del Banco de Compensaciones Internacionales (BIS). “Va a interconectar los sistemas de pagos instantáneos de más de sesenta países, incluso algunos como Italia, de la zona euro”, matiza.

Frederico Glitz considera que, al margen de decisiones geopolíticas, la expansión internacional de PIX ya está en marcha. “El consumidor brasileño ya encuentra establecimientos extranjeros que aceptan PIX, porque permite una mayor simplificación de operaciones internacionales”, sostiene Glitz. En Argentina, existen incluso aplicativos como Belo o PagBrasil que ya permiten pagar vía PIX. Carla Beni también destaca el crecimiento del PIX en el exterior por medio del sector privado. “Algunos establecimientos comerciales en Portugal, Italia, Francia, Estados Unidos, Argentina, Uruguay y España también aceptan pagar con códigos QR vía PIX, con conversión inmediata para el real brasileño”, afirma Beni

Por si fuera poco, para desconsuelo de Trump, PIX ha sido el primer sistema de pagos digitales que tiene la tecnología lista para conectarse al sistema de pago BRICSPay, una especie de “Pix de los BRICS”, que aspira a acabar con la hegemonía mundial del dólar."

( Bernardo Gutiérrez , Rebelión, 11/04/26) 

3.2.26

Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos, compró en secreto el 49 % de las participaciones de la empresa de criptomonedas de la familia Trump... El acuerdo, firmado pocos meses antes de que Washington aprobara el acceso de los Emiratos Árabes Unidos a los principales chips de inteligencia artificial de EE. UU., convirtió a la empresa de Tahnoon en el mayor accionista de la compañía y colocó a ejecutivos de G42 en su consejo de administración, junto al presidente Trump y a miembros de la familia del enviado estadounidense Steve Witkoff. Aproximadamente 187 millones de dólares del primer tramo fueron a parar a entidades de la familia Trump, con pagos adicionales a entidades vinculadas a Witkoff y a los cofundadores, según The Wall Street Journal (Drop site News)

 "Un inversor de los Emiratos Árabes Unidos compra participaciones en la empresa de criptomonedas de Trump: Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos y conocido en ocasiones como «el jeque espía», compró en secreto el 49 % de las participaciones de la empresa de criptomonedas de la familia Trump, World Liberty Financial, por 500 millones de dólares en enero de 2025, según el Wall Street Journal. 

El acuerdo, firmado pocos meses antes de que Washington aprobara el acceso de los Emiratos Árabes Unidos a los principales chips de inteligencia artificial de EE. UU., convirtió a la empresa de Tahnoon en el mayor accionista de la compañía y colocó a ejecutivos de G42 en su consejo de administración, junto al presidente Trump y a miembros de la familia del enviado estadounidense Steve Witkoff. 

Aproximadamente 187 millones de dólares del primer tramo fueron a parar a entidades de la familia Trump, con pagos adicionales a entidades vinculadas a Witkoff y a los cofundadores."

(Drop Site News, 02/02/26, traducción      fuente The Wall Estreet Journal)  

 

Clash Report @clashreport

El senador Chris Murphy: 

Un pago secreto de al menos 187 millones de dólares a la familia de Trump, un pago de al menos 31 millones de dólares a la familia del principal asesor de Trump en Oriente Medio y, poco después, un regalo de secretos de seguridad nacional a los Emiratos Árabes Unidos que, hasta esos dos pagos secretos, todos los presidentes estadounidenses se habían negado a entregar. 

Eso es corrupción. Esos son los elementos de un soborno. Es una conducta potencialmente delictiva. 

Puede que los republicanos no estén dispuestos a hacer nada respecto a esta corrupción simplemente porque el presidente es de su partido. 

Por ahora, Trump y sus amigos pueden salirse con la suya con estos crímenes y con esta corrupción, pero el estado de derecho está regresando y cuando lo haga, todos los que se han engrasado las manos a costa del servicio gubernamental, intercambiando favores gubernamentales por dinero en efectivo y violando las leyes de esta nación, irán a la cárcel.

(Senator Chris Murphy: A secret payment of at least 187 million dollars to Trump’s family, a payment of at least 31 million dollars to the family of Trump’s top Middle East advisor, and then soon after a gift of national security secrets to the UAE that up until those two secret payments every American president had refused to give. That is corruption. Those are the elements of a bribe. This is potentially criminal conduct. Republicans may not be willing to do anything about this corruption simply because the president is of your party. For now, Trump and his friends may get away with these crimes and with this corruption, but the rule of law is coming back and when it does, everyone who has greased their palms off government service, trading government favors for cash and violating the laws of this nation, are going to jail."

8:08 a. m. · 4 feb. 2026 109 mil Visualizaciones

26.1.26

Cómo el Sur Global está desmantelando la supremacía del dólar... El dólar aún reina, pero su control se está aflojando... Una rebelión coordinada está remodelando silenciosamente las finanzas globales, una que pretende no solo escapar de la tiranía del dólar, sino enterrarla... las monedas digitales de banco central (CBDC, por sus siglas en inglés) –versiones digitales basadas en blockchain de las monedas nacionales emitidas y reguladas por los bancos centrales– ofrecen un camino transformador. A diferencia de las criptomonedas, las CBDC están totalmente respaldadas y controladas por autoridades monetarias soberanas, combinando velocidad digital con supervisión estatal... las CBDC pueden reducir los costos de transacción hasta en un 50 por ciento y liquidar pagos transfronterizos en segundos. SWIFT, por el contrario, depende de un modelo bancario de corresponsal lento y por capas que puede llevar días e impone altas tarifas... Es por eso que el yuan digital chino (e-CNY) ha crecido más del 800 por ciento desde 2023... el e-CNY sigue siendo el experimento de moneda digital de banco central más grande del mundo. Y su éxito está reformulando las suposiciones sobre quién puede marcar el ritmo en la innovación financiera... La Organización Árabe de Compensación y Liquidación de Pagos Regional, conocida como BUNA, es otra pieza crítica de la arquitectura de pagos emergente. Con sede en los EAU y operada por el Fondo Monetario Árabe, BUNA es una plataforma de pagos transfronterizos y multimoneda creada para facilitar los flujos comerciales y de inversión dentro y más allá del mundo árabe... Para enero de 2025, países como Rusia, Irán, Venezuela, Arabia Saudita, China, los EAU y Egipto habían comenzado a utilizar el "petroyuan" en transacciones energéticas transfronterizas... El conflicto de Groenlandia está abriendo nuevas oportunidades para el Sur Global, ya que la presión geopolítica estadounidense y los riesgos del mercado financiero podrían empujar a Europa a reducir la dependencia del dólar y alejarse de los activos estadounidenses... Están naciendo nuevas instituciones, los sistemas antiguos se están deshilachando y las ilusiones de inevitabilidad que una vez sostuvieron la primacía financiera de EE.UU. se están rompiendo. El orden monetario que emerja a continuación no será dictado desde Washington ( Suleyman Karan)

 " Nueva moneda del poder: Cómo el Sur Global está desmantelando la supremacía del dólar

Una rebelión coordinada está remodelando silenciosamente las finanzas globales: una que pretende no solo escapar de la tiranía del dólar, sino enterrarla.

*    “La hegemonía estadounidense ayudó a proporcionar bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas … Participamos en los rituales y en gran medida evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad … Este pacto ya no funciona. Déjenme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición”. – Primer ministro canadiense Mark Carney, discurso especial en el Foro Económico Mundial (FEM), Davos 2026.

La era de la supremacía global indiscutida del dólar se está deshilachando por los bordes. Lo que una vez fue una piedra angular de las finanzas y el comercio globales ahora es un dominio disputado, a medida que un número creciente de estados busca alternativas a la moneda utilizada durante mucho tiempo para hacer cumplir los dictados occidentales. La centralidad del dólar estadounidense en las transacciones transfronterizas y su papel como moneda de reserva mundial ya no están garantizados, y este cambio ya no es teórico.

Durante décadas, el dólar sirvió como medio de cambio universal, depósito de valor y unidad de cuenta. Pero estos beneficios vinieron con costos elevados. La dependencia del sistema de las políticas de un solo estado y su confianza en conversiones intermedias generaron capas de riesgo y fricción. Hoy, esos riesgos se han convertido en obstáculos para la expansión del comercio global. Y a medida que las economías emergentes ganan confianza y peso, Washington se ve obligado a ceder su trono monetario.

 El dólar aún reina, pero su control se está aflojando

El dólar continúa dominando las transacciones transfronterizas, ya sea en cuentas corrientes o mercados financieros. Sigue siendo un depósito de valor confiable tanto para inversionistas institucionales como individuales. Pero la marea está cambiando. Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, los bancos centrales y el capital privado han reducido constantemente sus tenencias de dólares, redirigiendo valor hacia el oro y otros activos tangibles.

Si bien el dólar todavía se usa para estandarizar la contabilidad global, la utilidad de la inteligencia artificial (IA) y la innovación tecnológica ahora permite que canastas de monedas, como las compuestas por las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), sustituyan fácilmente muchas de las funciones del dólar. En resumen, la era en la que no existía una alternativa creíble ha terminado.

 BRICS y el auge de las monedas contrapeso

A medida que el Sur Global expande su participación en el comercio y el PIB mundial, el uso práctico de monedas no estadounidenses está ganando terreno. Dentro del bloque BRICS, las transacciones se realizan cada vez más en monedas nacionales.

SWIFT (Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales), la red de mensajería dominada por Occidente utilizada por los bancos para pagos transfronterizos, sigue siendo dominante, pero las alternativas están ganando terreno. Los datos muestran que para mayo de 2025, el yuan chino, que representaba solo el 2 por ciento de los pagos globales, ya facilitaba el 50 por ciento del comercio interno de los BRICS.

Si bien el sistema de pagos de los BRICS aún está lejos de la aceptación global, su presencia está creciendo. Y detrás de este impulso hay una comprensión estratégica: la verdadera soberanía monetaria no puede coexistir con la dependencia de sistemas financieros hostiles.

 CBDC: Un salto digital hacia las finanzas multipolares

La mayor barrera para construir alternativas multipolares no es la voluntad política, sino la infraestructura. Reemplazar a SWIFT requiere plataformas seguras, escalables e interoperables. Aquí, las monedas digitales de banco central (CBDC, por sus siglas en inglés) –versiones digitales basadas en blockchain de las monedas nacionales emitidas y reguladas por los bancos centrales– ofrecen un camino transformador. A diferencia de las criptomonedas, las CBDC están totalmente respaldadas y controladas por autoridades monetarias soberanas, combinando velocidad digital con supervisión estatal.

Beijing está liderando la carga. El Banco Popular de China ha expandido su Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS, por sus siglas en inglés), una alternativa a SWIFT diseñada para transacciones en yuanes y cada vez más integrada con plataformas de CBDC.

Según sus estimaciones, las CBDC pueden reducir los costos de transacción hasta en un 50 por ciento y liquidar pagos transfronterizos en segundos. SWIFT, por el contrario, depende de un modelo bancario de corresponsal lento y por capas que puede llevar días e impone altas tarifas.

 El yuan digital supera los 2 billones de dólares

Es por eso que el yuan digital chino (e-CNY) ha crecido más del 800 por ciento desde 2023, superando los 2,3 billones de dólares en volumen de transacciones a fines de 2025. Para aumentar la adopción nacional, China está empleando una estrategia que preserva la soberanía y regulación del e-CNY mientras incorpora características generadoras de interés y funcionalidad similar a las monedas estables.

Project mBridge –abreviatura de "multiple CBDC Bridge" (Puente Múltiple de CBDC)– es una iniciativa conjunta desarrollada por el Centro de Innovación del Banco de Pagos Internacionales y los bancos centrales de China, Hong Kong, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos. Permite pagos transfronterizos en tiempo real utilizando CBDC en una plataforma blockchain compartida sin necesidad de bancos corresponsales o mensajería SWIFT.

En 2025, mBridge procesó 55.490 millones de dólares en transacciones, un aumento de 2.500 veces desde las pruebas iniciales de 2022. Más del 95 por ciento de su volumen está en e-CNY, desafiando los pronósticos tempranos de que las CBDC, y especialmente la de China, sufrirían de escepticismo público y casos de uso limitados.

Cinco años después de su lanzamiento, el e-CNY sigue siendo el experimento de moneda digital de banco central más grande del mundo. Y su éxito está reformulando las suposiciones sobre quién puede marcar el ritmo en la innovación financiera.

 Los frentes de fintech de Asia Occidental

El cambio no se limita a Asia Oriental y Meridional. En Asia Occidental, los Emiratos Árabes Unidos están tomando la delantera en pagos digitales. Una nueva plataforma respaldada por China y probada por los bancos centrales de los EAU, Arabia Saudita, Hong Kong y Tailandia ya ha ejecutado más de 4.000 transacciones transfronterizas. El Ministerio de Finanzas de los EAU completó recientemente la primera transacción estatal utilizando dírhams digitales mayoristas.

La designación por parte de Beijing del First Abu Dhabi Bank como su segunda institución de compensación de yuanes en los Emiratos marca un paso más profundo en la integración monetaria regional. A diferencia de los nombramientos anteriores de instituciones chinas en el extranjero, este movimiento eleva a un banco local, señalando tanto confianza estratégica como la intención de construir nodos regionales de autonomía financiera.

Esto se basa en cambios anteriores, incluido el histórico acuerdo de 2023 en el que los EAU y China liquidaron un comercio de gas natural licuado (GNL) en yuanes, el primero de su tipo y una ruptura simbólica del sistema del petrodólar.
 BUNA y la arquitectura de la autonomía monetaria

La Organización Árabe de Compensación y Liquidación de Pagos Regional, conocida como BUNA, es otra pieza crítica de la arquitectura de pagos emergente. Con sede en los EAU y operada por el Fondo Monetario Árabe, BUNA es una plataforma de pagos transfronterizos y multimoneda creada para facilitar los flujos comerciales y de inversión dentro y más allá del mundo árabe.

Permite a bancos centrales y comerciales enviar y recibir pagos en múltiples monedas en la región árabe y con socios globales. Los volúmenes de transacciones mensuales han crecido a miles, y BUNA continúa expandiendo la participación. Si bien su estrategia a largo plazo incluye la interoperabilidad con otros sistemas regionales y globales, como el UPI de India o el CIPS de China, no se ha anunciado oficialmente un cronograma fijo ni una lista confirmada de nuevas monedas.

Ren Haiping, subjefe de Investigación Estratégica del Centro China de Intercambios Económicos Internacionales, ha señalado que expandir el alcance de monedas de BUNA, incluyendo la adición de la rupia y el yuan, podría mejorar la infraestructura del mercado financiero y profundizar los lazos económicos cooperativos, incluidos los vínculos comerciales y de inversión transfronterizos entre los participantes.

Esto se hace eco de iniciativas más amplias del Golfo como AFAQ, el Sistema de Pago Instantáneo del Golfo lanzado por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que conecta a los bancos de los estados miembros y facilita transacciones transfronterizas en tiempo real sin depender de bancos de compensación en dólares. AFAQ está diseñado para crear un ecosistema de pago regional unificado que ofrezca liquidación rápida, segura y eficiente de transacciones dentro de los estados árabes del Golfo Pérsico.

 No hay revolución monetaria sin transformación institucional

A pesar de los avances digitales de China, ningún estado por sí solo puede anclar un nuevo sistema global. La transformación requerirá una arquitectura institucional, una cámara de compensación como la Unión Europea de Pagos (UEP) de posguerra, que ayudó a estabilizar el comercio intraeuropeo liquidando los desequilibrios multilateralmente en lugar de bilateralmente en dólares estadounidenses escasos.

El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) dentro de los BRICS es el mejor posicionado para liderar esto. Pero las dinámicas de poder global arraigadas, no solo la inercia financiera, siguen siendo el obstáculo real. Bajo el gobierno estadounidense del presidente Donald Trump, Washington intensificó la presión tanto económica como militar para sofocar tales cambios. Su utilización de sanciones como arma en Venezuela e Irán fue una advertencia clara.

Trump enmarca abiertamente el dominio del dólar como un asunto de seguridad nacional, e incluso un *casus belli* legítimo. Esta mentalidad persiste en ambos partidos políticos de EE.UU. y se ha convertido en una piedra angular de la política atlantista.

 El dólar aún domina las finanzas, pero las grietas se están ampliando

A pesar de perder terreno en el comercio, el dólar aún domina las finanzas transfronterizas. En 2024, el comercio mundial de bienes y servicios alcanzó los 33 billones de dólares, aproximadamente un tercio del PIB mundial. Sin embargo, según el Banco de Pagos Internacionales, la facturación diaria de divisas se situó en 7,5 billones de dólares, más de cinco veces el volumen comercial anual. Ese mercado sigue siendo abrumadoramente basado en dólares.

En 2022, el dólar estuvo presente en el 88 por ciento de todas las transacciones de divisas. Para abril de 2025, su participación incluso había aumentado ligeramente al 89,2 por ciento. El euro cayó al 28,9 por ciento (frente al 30,6 por ciento en 2022). El yen se mantuvo estable en 16,8 por ciento. Mientras tanto, el yuan subió al 8,5 por ciento, un ascenso constante desde 2013. Sin embargo, gran parte del dominio del dólar ahora proviene no de la fuerza, sino de la debilidad en otros lugares: la disminución del euro y la libra solo ha reforzado su posición.

 Desde evitar SWIFT hasta construir el futuro

China sabe que no puede desmantelar el dominio del dólar por sí sola. Los BRICS y el Sur Global en general deben liderar la carga. La arquitectura ya está tomando forma. Para enero de 2025, países como Rusia, Irán, Venezuela, Arabia Saudita, China, los EAU y Egipto habían comenzado a utilizar el "petroyuan" en transacciones energéticas transfronterizas.

Para Moscú, este cambio es una respuesta directa a las sanciones y un esfuerzo por escapar del control de SWIFT y el comercio basado en dólares. El movimiento ha funcionado, no simbólicamente, sino materialmente. Y a medida que otros siguen, lo que una vez fue una estrategia de desvío se está convirtiendo en el núcleo de un nuevo sistema.

 Una apertura para el momento multipolar

El conflicto de Groenlandia está abriendo nuevas oportunidades para el Sur Global, ya que la presión geopolítica estadounidense y los riesgos del mercado financiero podrían empujar a Europa a reducir la dependencia del dólar y alejarse de los activos estadounidenses. Los inversores pueden desplazarse hacia refugios seguros como el franco suizo o fortalecer los lazos económicos con Beijing. Estas dinámicas podrían acelerar el desarrollo de sistemas de pago alternativos.

Esta crisis en evolución de la supremacía del dólar ha expuesto una ruptura política más profunda debajo de la superficie de los cambiantes equilibrios financieros. El Sur Global ya no está dispuesto a financiar, facilitar o permanecer vulnerable a un sistema imperial que sirve a su propia subyugación económica.

Están naciendo nuevas instituciones, los sistemas antiguos se están deshilachando y las ilusiones de inevitabilidad que una vez sostuvieron la primacía financiera de EE.UU. se están rompiendo. El orden monetario que emerja a continuación no será dictado desde Washington, sino forjado en el interés compartido de aquellos durante mucho tiempo excluidos de sus beneficios."

Suleyman Karan , The Craddle, 23/01/26, traducción DeepSeek, enlaces y gráficos en el original) 

2.1.26

La Florida contemporánea es el espejo distorsionado y avanzado de una nueva forma de gobernanza global, un experimento donde el lavado de dinero ha sido no solo tolerado, sino institucionalizado y actualizado a la era digital mediante la llamada Tokenización 4.0, y donde los últimos vestigios de soberanía financiera nacional se subastan al mejor postor tecnológico... En este laboratorio de capitalismo opaco, se encarna la lucha por el control del futuro, no solo del estado, sino de la maquinaria que podría financiar la próxima presidencia de los Estados Unidos. Por un lado, el vicepresidente JD Vance ha construido metódicamente un búnker financiero en lo que ya se conoce como el «Wall Street del Sur», un complejo ecosistema en West Palm Beach que protege y multiplica el capital opaco bajo la bandera de la innovación financiera y la libertad tecnológica... La carrera por la presidencia de 2028, y su financiamiento colosal, se nutre de un río oscuro que fluye desde el sur: petróleo venezolano desviado, ganancias de carteles colombianos y mexicanos, dinero de la evasión fiscal masiva de élites latinoamericanas, fuga de capitales que huyen de la inestabilidad... La ingeniería financiera que hace posible este sistema es de una sofisticación abrumadora. Unos 250 fondos de inversión operan en este espacio, donde gigantes como BlackRock y fondos de private equity tradicionales conviven, en extraña simbiosis, con vehículos de capitales latinoamericanos de origen menos claro. Operan bajo una estructura de capas de cebolla, diseñada meticulosamente para diluir y atomizar la responsabilidad legal hasta hacerla desaparecer... el gran salto cualitativo en 2025 es la Tokenización de Activos Inmobiliarios (RWA)... un fondo con sede en West Palm Beach adquiere un edificio de lujo valorado en 200 millones de dólares. Acto seguido, divide digitalmente la propiedad de ese activo tangible en millones de fragmentos digitales, en tokens, que se venden en mercados de criptoactivos. Un narcotraficante en Cali, un empresario evasor en Buenos Aires o un funcionario corrupto en Paraguay puede comprar estos «tokens» o fragmentos del edificio usando stablecoins... Para el sistema regulatorio, esta transacción no aparece como una compraventa inmobiliaria, sino como una sofisticada «inversión tecnológica» en activos tokenizados... Vance busca que Estados Unidos, y Florida en particular, se conviertan en la «Capital Cripto» del mundo (Alejandro Marcó del Pont)

"No nos importa de dónde viene el dinero, siempre que se invierta en los EE. UU. (El Tábano Economista)

Cuando una empresa registrada bajo el enigmático nombre de Flower of Scotland pagó 1,13 millones de dólares en efectivo, billete sobre billete, por un condominio en Sunny Isles Beach, Miami, en 2017, se vio obligada a realizar un acto tan inusual como revelador: mostrar al gobierno federal estadounidense la identidad de su verdadero propietario. Este momento de transparencia forzada fue un espejismo, un breve destello de luz en una oscuridad estructural.

Ocurrió gracias a una norma temporal impuesta por el Departamento del Tesoro durante la administración Obama, que entre 2016 y 2017 intentó, tímidamente, levantar el velo en Miami y Manhattan, los dos mercados inmobiliarios preferidos por el capital global anónimo. Un estudio de economistas de la Reserva Federal de Nueva York y la Universidad de Miami midió las consecuencias: en Miami, el gasto de empresas fantasma y entidades corporativas opacas en vivienda se desplomó un 95%. La lección, sin embargo, no fue que el sistema quisiera limpiarse, sino que demostraba hasta qué punto su funcionamiento dependía del secreto.

Hoy, en 2025, esa lección no solo ha sido olvidada, sino invertida. La Florida contemporánea es el espejo distorsionado y avanzado de una nueva forma de gobernanza global, un experimento donde el lavado de dinero ha sido no solo tolerado, sino institucionalizado y actualizado a la era digital mediante la llamada Tokenización 4.0, y donde los últimos vestigios de soberanía financiera nacional se subastan al mejor postor tecnológico.

En este laboratorio de capitalismo opaco, dos figuras republicanas encarnan la lucha por el control del futuro, no solo del estado, sino de la maquinaria que podría financiar la próxima presidencia de los Estados Unidos. Por un lado, el vicepresidente JD Vance ha construido metódicamente un búnker financiero en lo que ya se conoce como el «Wall Street del Sur», un complejo ecosistema en West Palm Beach que protege y multiplica el capital opaco bajo la bandera de la innovación financiera y la libertad tecnológica.

Por el otro, el secretario de Estado Marco Rubio, atado a la retórica anticastrista y antichavista que lo catapultó, y a una Ley de Transparencia Corporativa que su propia administración ahora sabotea, observa con impotencia cómo el «dinero negro» latinoamericano que una vez lubricó su ascenso político ahora financia, paradójicamente, su entierro administrativo. En la Florida, el epicentro geopolítico del financiamiento político del siglo XXI, un axioma se impone con fuerza brutal: “el que controla el código y el token, controla el trono”.

Esta partida de ajedrez de altas finanzas se juega con piezas que valen miles de millones, y el árbitro con el dedo sobre el botón de la ejecución regulatoria es el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Bessent, un hombre de mercados, un ex-gestor de fondos de cobertura cuya lealtad visceral es hacia la liquidez y la rentabilidad antes que a cualquier ideología, ha inclinado decisivamente la balanza del poder interno a favor de la visión hipertransaccional y tecnocrática de Vance.

Su gestión ha relegado a Rubio a una irrelevancia administrativa creciente. La carrera por la presidencia de 2028, y su financiamiento colosal, se nutre de un río oscuro que fluye desde el sur: petróleo venezolano desviado, ganancias de carteles colombianos y mexicanos, dinero de la evasión fiscal masiva de élites latinoamericanas, fuga de capitales que huyen de la inestabilidad. Todo este caudal sirve, es bienvenido, pero con una condición: hay que saber para quién se juega, y ser previsible en la lealtad. La ingenuidad política aquí es un lujo suicida.

Si el ala de Vance, en alianza con los fondos de inversión de West Palm Beach, gana esta batalla interna —y todo indica que ya la está ganando—, Florida se transformará de facto en un estado soberano financiero dentro de la Unión. El dinero negro procedente de la corrupción, el petróleo incautado o desviado, la evasión fiscal de magnates sudamericanos y los beneficios del tráfico de cocaína ya no necesitarán ser «lavados» en el sentido clásico, con sus riesgos y fricciones. Simplemente se tokenizarán, se convertirán en activos digitales limpios y legítimos, respaldados por el colateral lujo definitivo: el sector inmobiliario de alto valor de la Florida.

Esta transformación deja a Marco Rubio en una posición existencialmente difícil, o se adapta a esta nueva economía de la opacidad tecnológica —traicionando la retórica de «limpieza» y lucha contra la corrupción que lo define—, o pierde irreversiblemente el financiamiento de los nuevos barones del dinero. Estos ya no necesitan a un senador que les abra puertas en Washington para ocultar sus rastros; en la era digital, solo necesitan un buen programador de Silicon Valley, un abogado creativo y un fondo registrado en West Palm Beach.

La ingeniería financiera que hace posible este sistema es de una sofisticación abrumadora. Unos 250 fondos de inversión operan en este espacio, donde gigantes como BlackRock y fondos de private equity tradicionales conviven, en extraña simbiosis, con vehículos de capitales latinoamericanos de origen menos claro. Operan bajo una estructura de capas de cebolla, diseñada meticulosamente para diluir y atomizar la responsabilidad legal hasta hacerla desaparecer.

Mientras Miami sigue captando los titulares de la prensa y el glamour superficial, el verdadero centro neurálgico del movimiento de capitales pesados, opacos y urgentes, se ha trasladado discretamente hacia el norte, a West Palm Beach. La estrategia maestra para evadir la Ley de Transparencia Corporativa (CTA) —que Rubio mismo impulsó— se basa en la explotación de un vacío legal: el «Family Office» No Regulado. Estas oficinas familiares, que gestionan las fortunas de individuos ultra-ricos, enfrentan un escrutinio muy inferior al de los fondos de inversión tradicionales, convirtiéndose en el vehículo perfecto para la opacidad.

Pero el gran salto cualitativo en 2025 es la Tokenización de Activos Inmobiliarios (RWA). El mecanismo es de una elegancia casi quirúrgica en su eficacia para el blanqueo. Ya no se compran mansiones en Key Biscayne con maletas de efectivo, una práctica tosca y riesgosa. Ahora, un fondo con sede en West Palm Beach adquiere un edificio de lujo valorado en 200 millones de dólares. Acto seguido, divide digitalmente la propiedad de ese activo tangible en millones de fragmentos digitales, en tokens, que se venden en mercados de criptoactivos.

Un narcotraficante en Cali, un empresario evasor en Buenos Aires o un funcionario corrupto en Paraguay puede comprar estos «tokens» o fragmentos del edificio usando stablecoins como USDT (Tether) o USDC (USD Coin), criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, anclado 1:1 al dólar estadounidense, eliminando la volatilidad de bitcoin. Para el sistema regulatorio, esta transacción no aparece como una compraventa inmobiliaria sujeta a los informes de la FinCEN; aparece como una sofisticada «inversión tecnológica» en activos tokenizados.

Al ejecutarse sobre una blockchain, el fondo puede alegar plausiblemente que «no conoce» la identidad de cada uno de los miles de poseedores de pequeños tokens. Y a diferencia de una propiedad física, que puede tardar meses en venderse y deja un rastro de papelerío, los tokens se pueden comprar, vender o transferir en segundos, de forma global y anónima. El dinero, así, no se «lava»; sale limpio, certificado como una ganancia legítima por una inversión de vanguardia en tecnología financiera.

Es aquí donde la fricción entre Marco Rubio y JD Vance deja de ser una rivalidad política personal para convertirse en el eje crítico del futuro de este ecosistema y, por extensión, del financiamiento de la política nacional. El interés de Rubio siempre ha sido instrumental: usar la inteligencia financiera y las sanciones como arma para asfixiar a sus enemigos ideológicos en La Habana y Caracas, o incluso a figuras de izquierda en Bogotá.

Pero esta postura choca frontalmente con los intereses de sus propios donantes en Florida, que necesitan que el sistema financiero estadounidense, y especialmente el de este estado, siga siendo «poroso», permeable a los capitales que huyen de esas mismas jurisdicciones. Vance, en cambio, es el principal impulsor de la Ley GENIUS, una legislación diseñada para regular —y por tanto, legitimar e integrar— las stablecoins en el sistema financiero tradicional. Su visión no es de contención, sino de absorción: que Estados Unidos, y Florida en particular, se conviertan en la «Capital Cripto» del mundo.

El resultado práctico es que Vance está construyendo un marco legal donde mover capitales vía blockchain, incluso aquellos de origen incierto, sea no solo posible, sino virtualmente intocable, amparados en la defensa de la innovación y la libertad económica. Para Vance, los miles de millones que salen de Argentina o Colombia y entran vía stablecoins son «libertad económica» y «dólares digitales». Para los organismos de seguridad que aún intentan seguir el rastro del dinero, este marco es la creación de un agujero negro regulatorio perfecto.

En diciembre de 2025, esta batalla alcanza su punto de decisión. El Tesoro de los Estados Unidos, bajo el mando de Scott Bessent, y su brazo operativo, la FinCEN (la Red de Control de Delitos Financieros), han dejado de ser espectadores neutrales para convertirse en el «fiel de la balanza», y ese fiel se inclina claramente hacia Vance.

Bessent, el ex-gestor de fondos que habla el idioma de las suites de West Palm Beach, ha ejecutado un giro de 180 grados. En marzo de 2025, ordenó a la FinCEN suspender sine die la ejecución de la Ley de Transparencia Corporativa para ciudadanos y empresas estadounidenses. Este fue un golpe maestro y directo al proyecto político de Marco Rubio, quien fue el arquitecto intelectual de esa ley, concebida precisamente para «limpiar» Florida de dinero venezolano, ruso y de otros orígenes cuestionables.

Bessent es el socio tecnocrático ideal para la visión de Vance: mientras el vicepresidente vende el sueño de Florida como la capital cripto, el secretario del Tesoro adapta la maquinaria federal para integrar las stablecoins (vía la Ley GENIUS) en el núcleo del sistema. Su tesis es cruda y poderosa: si los fondos de Florida usan sus reservas, sin importar su origen, para comprar bonos del Tesoro estadounidense, lo que importa es la estabilidad del dólar y la liquidez del sistema, no la procedencia moral del capital.

La FinCEN, que en el pasado fue el terror de las Sociedades de Responsabilidad Limitada fantasmas de Miami, ahora opera bajo una nueva directriz interna: «Cumplimiento Amigable». La regla que obligaba a reportar todas las ventas inmobiliarias en efectivo por encima de ciertos umbrales, que debía entrar en vigor en diciembre de 2025, ha sido pospuesta por la propia FinCEN hasta marzo de 2026, sin mayor explicación. Esta prórroga no es una mera dilación burocrática; es oxígeno puro para los fondos inmobiliarios de West Palm Beach, el tiempo precioso que necesitan para terminar de tokenizar carteras masivas de activos sin dejar un rastro en el sistema tradicional.

El combustible sin el cual esta maquinaria se detendría es, irónicamente, el capital latinoamericano en fuga. Los miles de millones de «dinero negro» o de «fuga de capitales» que salen de Argentina, Colombia, México, Brasil y Venezuela no son un problema para este sistema; son su razón de ser, su materia prima esencial. Sin este flujo constante, el «Wall Street del Sur» no tendría la tracción, la liquidez ni el poder que hoy exhibe.

El futuro presidencial de Marco Rubio está, de manera trágica y casi poética, encadenado a Nicolás Maduro. Si el régimen chavista cae, Rubio podría reclamar una victoria pírrica. Pero si Maduro se mantiene, como parece probable, y —lo que es más decisivo— si el petróleo venezolano comienza a fluir hacia los Estados Unidos bajo acuerdos pragmáticos de «energía por sanciones aliviadas», Rubio está acabado.

La doctrina de Trump y Vance es simple y transaccional: «Take the Oil». No les interesa la democratización de Caracas si pueden asegurar, a través de intermediarios y fondos aliados, contratos directos para las refinerías de Texas y la Costa del Golfo. En este escenario, el petróleo venezolano deja de ser un símbolo de una causa humanitaria para convertirse en un mero activo financiero más, además de cambiar la lógica de la energía mundial con la mayor reserva planetaria de petróleo. Los fondos que hoy lavan dinero están posicionándose para comprar «bonos de petróleo» tokenizados, una maniobra que Vance apoya abiertamente y que Rubio, por coherencia ideológica y política, no puede avalar sin destruirse a sí mismo. Rubio se queda con el discurso; Vance se queda con el crudo, con los tokens y con los beneficios.

Rubio se enfrenta así a una paradoja cruel y definitiva. Su ansiada campaña presidencial para 2028 depende financieramente del dinero de los mismos fondos inmobiliarios y tecnológicos que hoy se están alineando, dólar a dólar, con JD Vance y Scott Bessent. Los donantes de Florida son, ante todo, pragmáticos. Prefieren mil veces la «opacidad protegida» que ofrece el marco de Vance y la desregulación activa de Bessent, que la «cruzada moral» de un Rubio que, en su narrativa, poco creíble de perseguir dictadores y corruptos, podría terminar, por un exceso de celo o por un cambio de conveniencia, auditando las cuentas de sus propios financistas.

La estructura de los Super PACs en 2025, oscura y permisiva, permite que estos fondos inyecten decenas de millones de dólares en la política sin que el nombre del evasor latinoamericano, del narco o del funcionario corrupto aparezca jamás en un registro público. Pero esos millones, como el agua, fluyen hoy hacia donde hay poder real, hacia donde se construye el futuro del sistema. Con Vance controlando la agenda tecnológica nacional y Bessent controlando las llaves del Tesoro, Marco Rubio se ha convertido, en la práctica, en un político de la Guerra Fría atrapado en la guerra del código. En la carrera hacia 2028, en el nuevo Estado lavador de Florida, el axioma se cumple sin excepción: el que controla el código y el token, controla el trono, y quien controla el trono de Florida, controla el flujo del dinero que decide la presidencia de los Estados Unidos." 

(Alejandro Marcó del Pont, blog, 21/12/25

13.12.25

El fomento activo de las monedas estables por parte de la administración Trump está creando nuevos vectores privados de integración que podrían destronar a las monedas soberanas y a los circuitos financieros asociados a ellas. Empresas como Amazon, Walmart, Facebook y X están planeando desarrollar sus propias monedas. Dado el enorme alcance social de estos actores, es fácil imaginar una sustitución monetaria a su favor. Esto significaría que los bancos centrales y los reguladores perderían el control sobre su sistema financiero y, en última instancia, se reduciría rápidamente el espacio para la política económica... Los acontecimientos actuales en Estados Unidos apuntan a una especie de desarticulación del Estado... En los países privados de soberanía digital, está surgiendo un nuevo tipo de colonización, con la destrucción de las capacidades administrativas, lo que representa una amenaza inminente para cualquier posibilidad de política emancipadora... Si no se toman medidas rápidas para contrarrestar la monopolización del conocimiento y las capacidades de coordinación por parte de los gigantes tecnológicos, las instituciones políticas pronto quedarán relegadas a la irrelevancia y la izquierda anticapitalista se verá privada de cualquier opción estratégica (Cédric Durand)

 "En su número de agosto de 2025, Le Monde Diplomatique publicó un artículo de Evgeny Morozov en el que criticaba duramente el concepto de «tecnofeudalismo», propuesto por el economista Cédric Durand. Esta crítica fue recientemente ampliada por Frédéric Lordon, quien teme que la hipótesis de una nueva configuración «tecnofeudal» del capitalismo tenga el efecto de eludir la ruptura necesaria, no con tal o cual configuración del capitalismo, sino con el capitalismo como tal.

En este artículo, Cédric Durand responde a la crítica de Morozov (y, en parte, también a la de Lordon) examinando la dinámica macroeconómica actual del capitalismo y las nuevas formas que adopta bajo el dominio de las grandes tecnológicas, que, en su opinión, el concepto de «tecnofeudalismo» nos permite conceptualizar mejor.

En su número de agosto de 2025, Le Monde Diplomatique publicó la mordaz crítica de Evgeny Morozov al concepto de tecnofeudalismo.[1] Comprender los motores y las implicaciones de la creciente influencia de la tecnología digital es claramente una cuestión de verdadera urgencia; y, como tal, la intervención de Morozov y las ideas que aporta al debate son bienvenidas. Sin embargo, en mi opinión, hay tres debilidades importantes en el núcleo de su argumento, que me gustaría esbozar brevemente en este texto.[2] En primer lugar, el enfoque de Morozov adolece de miopía. Centrarse en las empresas tecnológicas sin cuestionar su impacto macroeconómico tiende a oscurecer la dinámica sistémica que alimenta el desarrollo de este sector. En segundo lugar, me parece que su comprensión de la competencia capitalista es truncada. Considera la dinámica competitiva en el sector tecnológico únicamente desde la perspectiva de la «destrucción creativa en su forma más creativamente destructiva». Al hacerlo, descarta cualquier cuestionamiento de la dialéctica entre competencia y monopolización, tan central en la concepción de Marx sobre el futuro del modo de producción capitalista, que él denomina, al final del volumen I de El capital, «la tendencia histórica de la acumulación capitalista». [3] Por último, en el plano político, la única lección que extrae Morozov se refiere al riesgo de que la crítica del tecnofeudalismo sirva en última instancia solo para rehabilitar el capitalismo. El argumento es válido, pero bastante débil si se tienen en cuenta los retos que plantea el auge de las grandes empresas tecnológicas. Examinemos estos puntos uno por uno.

«¿Es obvio que el capitalismo hace lo que mejor sabe hacer?

La idea central del argumento de Morozov es la siguiente: las grandes empresas tecnológicas no son señores feudales que dominan sus feudos y se conforman con cobrar rentas. Más bien, se comportan de la manera clásica de las empresas encerradas en la jaula de hierro capitalista: invertir para aumentar la rentabilidad o morir. Para respaldar esta posición, Morozov señala que los gigantes tecnológicos están invirtiendo fuertemente (con 320 000 millones de dólares en infraestructura de IA previstos para 2025 para Meta, Microsoft, Alphabet y Amazon); que compiten ferozmente entre sí, librando guerras de precios en los servicios de IA; y que, lejos de cobrar un tributo feudal, sus ingresos provienen simplemente de la venta a otras empresas de la maquinaria digital esencial para la producción de bienes y servicios. Fundamentalmente, los servicios en la nube son, por tanto, bienes de producción, al igual que, por ejemplo, los equipos industriales que vende Siemens.

A primera vista, cada uno de estos puntos parece bastante razonable. Las empresas tecnológicas compiten por realizar las inversiones adecuadas para seguir siendo competitivas y vender sus productos de forma más eficaz. El tejido productivo se renueva a medida que los líderes superan a los rezagados, la eficiencia general aumenta, los costes disminuyen y el crecimiento vuelve a despegar. ¡Es «lo que mejor sabe hacer el capitalismo»!

Pero la historia que nos cuenta Morozov está sesgada por su perspectiva microeconómica. Basta con observar la dinámica macro para ver que aquí hay algo que no cuadra. Lejos de hacer «lo que mejor sabe hacer el capitalismo», la macroeconomía en la era de las grandes tecnológicas se está estancando. Un indicador revelador entre muchos es la tasa de inversión neta del sector privado, es decir, la inversión en capital fijo fuera del sector público menos la depreciación del capital (Figura 1). Se desplomó espectacularmente tras la gran crisis financiera de 2008, pero lo más notable es que no se ha recuperado desde entonces, es decir, en el periodo en el que el ámbito digital se expandía rápidamente gracias a las inversiones masivas de las grandes tecnológicas. Otro indicador es la tendencia del crecimiento de la productividad (Figura 2). Sin duda alguna, ha disminuido de forma notable y continua desde mediados de la década de 1990.

En otras palabras, observar las impresionantes cifras de las inversiones de las grandes tecnológicas no nos dice nada sobre la naturaleza de la competencia en sí. Al fin y al cabo, ¿no luchaban los señores feudales por superarse unos a otros con costosas fortificaciones, costosas operaciones militares y fastuosas fiestas? Hoy en día, una mayor inversión en las fuerzas depredadoras de las grandes tecnológicas significa una menor inversión en la economía en su conjunto. A medida que la carga del tributo digital lastra las perspectivas de rentabilidad en otros sectores, la inversión disminuye, la productividad se ralentiza y el estancamiento se extiende. Por supuesto, estoy diciendo todo esto de forma demasiado resumida. La dinámica macroeconómica no puede reducirse al único parámetro del coste de la tecnología: las diversas formas de desigualdad, el papel de las finanzas, las formas de competencia internacional y la política monetaria y fiscal desempeñan un papel que no puede examinarse aquí. Pero la fuerte caída de la inversión y la ralentización de la productividad bastan para invalidar la tesis de Morozov. En sus propias palabras, la idea de que la dinámica de destrucción creativa en el sector tecnológico permite «al capitalismo hacer lo que mejor sabe hacer» es un «cuento de hadas que oculta la verdadera historia de terror».

Socialización regresiva

«¿Nos está llevando la tecnología digital de vuelta a la Edad Media?»[4] La pregunta es tan absurda como parece. El historiador Guy Bois resume la naturaleza de la economía feudal en una sola frase: «Es la hegemonía de la producción individual a pequeña escala (y, por lo tanto, el nivel de fuerzas productivas que esta hegemonía implica), más el tributo señorial garantizado por una restricción de origen político (o extraeconómico)». [5] Sin embargo, nuestra era es la antítesis de la producción individual a la que se refiere en primer lugar. La «verdadera historia» en la que se inscriben las actividades digitales es la de la creciente socialización del trabajo como resultado de la interacción dialéctica entre la competencia y la monopolización.

 

En Late Capitalism, a principios de la década de 1970, Ernest Mandel definió la dinámica de la competencia capitalista, señalando la «búsqueda constante de «rentas tecnológicas» que solo pueden obtenerse mediante la «renovación» tecnológica permanente».[6] Esta lucha entre capitales por la supervivencia remodela constantemente la economía y la sociedad en su conjunto porque, en el capitalismo tardío, ningún ámbito social escapa a la influencia de la producción de valor capitalista. Al mismo tiempo, los vínculos se están volviendo más densos en todo el espacio social global. Como escribe Mandel, «la socialización del trabajo se lleva a su extremo más extremo, ya que el resultado acumulado total del desarrollo científico y técnico de toda la sociedad y la humanidad se convierte cada vez más en la condición previa inmediata para cada proceso particular de producción en cada esfera particular de producción. Con el logro de la automatización total, esto se haría realidad en sentido literal»[7].

Cinco décadas más tarde, a medida que las herramientas de IA generativa colonizan todos los rincones del tejido social, la visión de Mandel de una interdependencia global permanente y la automatización generalizada del trabajo intelectual se está haciendo realidad. Él entendió que esta transformación cualitativa del capitalismo no conduciría a una nueva ola de expansión. Lejos de «que el capitalismo haga lo que mejor sabe hacer», en la era del capitalismo tardío las dinámicas competitivas traen consigo una mutación sistémica marcada por una centralización extrema, que gira en torno a las fuerzas del conocimiento. Volviendo al argumento de Morozov, no se trata de afirmar que la dinámica capitalista desaparecerá de repente, sino que su plena realización traerá consigo algo nuevo.

Mandel, inclinándose hacia el optimismo de la voluntad, creía que esta creciente socialización estaba allanando el camino para el socialismo. Vale la pena citarlo con más detalle sobre este punto:

La apropiación privada de esta producción socializada conduce a la flagrante contradicción de que este vasto «capital» científico y técnico a disposición de la humanidad [sic] está subordinado a las condiciones de valorización del capital real y, en consecuencia, se niega a millones de personas o se pone a su disposición solo de forma deformada o fragmentaria. Solo cuando las fuerzas productivas se liberen finalmente de la coraza de la apropiación privada que las rodea, las fuerzas revolucionarias que aún permanecen en gran parte latentes en la ciencia contemporánea podrán utilizarse plenamente al servicio de la liberación del trabajo y la liberación del hombre [sic]. [8]

Mandel tenía razón sobre los trastornos asociados al auge del conocimiento. Por otro lado, omitió la caída catastrófica que Marx había previsto en los borradores de El capital, que se produce cuando «el uso de la ciencia (el producto general del desarrollo social), en el proceso inmediato de producción, toma la forma de la fuerza productiva del capital». [9] A través de la negación de la actividad autónoma y creativa, las subjetividades individuales y colectivas se dislocan. El trabajo queda atrapado en esta mistificación; los individuos no son nada, el capital lo es todo. Esta calamidad se extiende más allá de la esfera de la producción. El individuo en su trabajo, y luego en todas las fases de su vida, tiende a ser expropiado de su propia existencia. El filósofo Étienne Balibar llama a la posibilidad de esta derrota definitiva «subsumción total». Implica «una pérdida completa de la individualidad, en el sentido de […] la identidad personal y la autonomía»[10] y, a nivel político, la eliminación de cualquier perspectiva de emancipación.

Entonces, ¿qué es lo antiguo?

Si la tecnología digital se está desarrollando a la vanguardia del proceso histórico de socialización económica, y este proceso está impulsado por la competencia capitalista, ¿qué puede haber de feudal en la hegemonía actual? Cuando Guy Bois señala, en la segunda parte de su definición de la economía feudal, «el tributo señorial garantizado por una restricción de origen político (o extraeconómico)», indica el principio que rige la dominación híbrida ejercida por los gigantes tecnológicos. La reminiscencia feudal se refiere a las relaciones de dependencia, la difuminación de la frontera entre economía y política, y la preeminencia de una lógica depredadora basada en la ampliación del dominio de control. La actual ola de especulación en torno a la IA expresa un espíritu de conquista. Alimenta una carrera por el equipamiento de captura: centros de datos, redes de satélites y mercados que ofrecen servicios en la nube. Es aquí donde convergen la mayoría de los datos y donde se coordinan grandes sectores de la actividad económica y social. Como dice Koray Kavukcuoglu, de Google DeepMind, «poder conectar con consumidores, clientes y empresas a esa escala es realmente algo que podemos hacer gracias al enfoque integrado de pila completa que tenemos»[11]. Aquí es donde reside la capacidad de extracción. Puede que a algunos no les guste la comparación con el feudalismo y que propongan mejores herramientas conceptuales para comprender lo que está en juego. Pero afirmar que para comprender este fenómeno solo tenemos que llamar al «capitalismo por su verdadero nombre» no resulta muy convincente.

El tecnofeudalismo no expresa ningún tipo de determinismo tecnológico. La fuerte regulación de China sobre el sector tecnológico y los usos sociales de la tecnología digital parece estar llevando a ese país por un camino diferente. Allí, una forma de intervencionismo público —a través del Partido Comunista Chino— sigue manteniendo el control. En Estados Unidos, sin embargo, al eliminar todos los obstáculos a las grandes tecnológicas, la administración Trump está allanando el camino para que las empresas privadas colonicen la política. En lo que respecta a la IA, la filosofía de la administración no podría ser más clara. Como dijo el vicepresidente J. D. Vance: « Creemos que una regulación excesiva del sector de la IA podría acabar con una industria transformadora justo cuando está despegando, y haremos todo lo posible para fomentar políticas de IA favorables al crecimiento».[12] En términos de organización administrativa, las intervenciones de los aliados de Elon Musk a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y el creciente número de contratos que benefician a Palantir están conduciendo a la consolidación de los datos gubernamentales y privados bajo la influencia de estas empresas.[13] Incluso dentro del ejército está surgiendo un nuevo tipo de colaboración. Altos ejecutivos de Meta, Palantir y OpenAI están siendo cooptados en un organismo ad hoc sin renunciar a sus lucrativas actividades, lo que sugiere la creciente influencia de Silicon Valley sobre el presupuesto de defensa y las capacidades de planificación operativa.[14]

Pero el avance más significativo hasta la fecha se refiere a la moneda. El fomento activo de las monedas estables por parte de la administración Trump no solo aumentará la inestabilidad financiera y la fragmentación del sistema financiero mundial. [15] Más aún, está creando nuevos vectores privados de integración que podrían destronar a las monedas soberanas y a los circuitos financieros asociados a ellas. Empresas como Amazon, Walmart, Facebook y X están planeando desarrollar sus propias monedas. Dado el enorme alcance social de estos actores, es fácil imaginar una sustitución monetaria a su favor. Esto significaría que los bancos centrales y los reguladores perderían el control sobre su sistema financiero y, en última instancia, se reduciría rápidamente el espacio para la política económica.
Los acontecimientos actuales en Estados Unidos apuntan a una especie de desarticulación del Estado[16], un paso hacia la realización de las fantasías libertarias de un mundo libre de política. En los países privados de soberanía digital, está surgiendo un nuevo tipo de colonización[17], que combina el desarrollo económico desigual y la subordinación político-administrativa. Dado que el concepto de tecnofeudalismo hace hincapié en la naturaleza híbrida de las grandes empresas tecnológicas, nos permite centrarnos en la destrucción de las capacidades administrativas como una amenaza inminente para cualquier posibilidad de política emancipadora. Si no se toman medidas rápidas para contrarrestar la monopolización del conocimiento y las capacidades de coordinación por parte de los gigantes tecnológicos, las instituciones políticas pronto quedarán relegadas a la irrelevancia y la izquierda anticapitalista se verá privada de cualquier opción estratégica.

Notas
[1] Evgeny Morozov, «What the techno-feudalism prophets get wrong» (En qué se equivocan los profetas del tecnofeudalismo), Le Monde diplomatique, agosto de 2025.

[2] Ya se ha producido un primer intercambio en una serie de artículos publicados por la revista New Left Review. Evgeny Morozov, «Critique of Techno-Feudal Reason», New Left Review, 13 de abril de 2022, n.º 133/134, pp. 89-126; Cecilia Rikap, «Capitalism as usual? Implications of digital intellectual monopolies», New Left Review, 2023, vol. 139, pp. 145-160; Cédric Durand, «Scouting Capital’s Frontiers», New Left Review, 30 de agosto de 2022, n.º 136, pp. 29-39.

[3] Marx, El capital, vol. I, op. cit., p. 928.

[4] [TN: Título utilizado para la versión francesa del artículo de Morozov en Le Monde diplo]

[5] Guy Bois, «Crise du féodalisme: économie rurale et démographie en Normandie orientale du début du xive siècle au milieu du xviesiècle», Cahiers de la Fondation nationale des sciences politiques, n.º 202, 1976, p. 355.

[6] Ernst Mandel, Late Capitalism, Londres: NLB, 1975, p. 192.

[7] Ibíd., pp. 267-268.

[8] Ibíd., p. 268.

[9] Marx, Capital, vol. I, Londres: Penguin, 1976, p. 1024.

[10] Étienne Balibar, «Hacia una nueva crítica de la economía política: de la plusvalía generalizada a la subsunción total», en Peter Osborne, Éric Alliez y Eric-John Russell (eds.), Capitalismo. Concepto, idea, imagen. Aspectos del Capital de Marx hoy, 2019, en línea.

[11] Melissa Heikkilä, Tim Bradshaw y George Hammond, «OpenAI’s lead under pressure as rivals start to close the gap», FT.com, 30 de noviembre de 2025.

[12] Steven Levy, «How the Loudest Voices in AI Went from “Regulate Us” to “Unleash Us”», Wired, 30 de mayo de 2025.

[13] Sheera Frenkel et al., «Trump recurre a Palantir para recopilar datos sobre los estadounidenses», New York Times, 30 de mayo de 2025; Emily Badger y Sheera Frenkel, «Trump quiere fusionar los datos del Gobierno. Aquí hay 314 cosas que podría saber sobre ti», New York Times, 9 de abril de 2025.

[14] Steve Beynon, «Los ejecutivos tecnológicos nombrados oficiales superiores del ejército no se recusarán de los negocios del Departamento de Defensa», https://www.military.com/daily-news/2025/06/27/tech-executives-commissioned-senior-army-officers-wont-recuse-themselves-dod-business-dealings.html , 27 de junio de 2025, (consultado el 11 de julio de 2025). Cecilia Rikap, «El Estado de seguridad nacional de EE. UU. y las grandes tecnológicas: relaciones de amistad-enemistad y planificación de la innovación en tiempos turbulentos», en La economía política de la guerra, la paz y el complejo militar-industrial, Edward Elgar Publishing, 2025, pp. 74-90.

[15] Barry Eichengreen, «La Ley Genius provocará el caos económico», New York Times, 17 de junio de 2025; Jan Klooster, Edoardo Martino y Eric Monnet, «El mercantilismo de las stablecoins en dólares estadounidenses es una oportunidad para promover el multilateralismo en los pagos y el papel internacional del euro», https://cepr.org/voxeu/columns/us-dollar-stablecoin-mercantilism-opportunity-promote-payment-multilateralism-and, 3 de julio de 2025, (consultado el 12 de julio de 2025). Rey, Hélène. «Stablecoins, tokens y dominio global». Finanzas y Desarrollo (2025): 24-27.

[16] Benjamin Braun y Cédric Durand, «L’automne braudélien de l’Amérique», https://legrandcontinent.eu/fr/2025/07/27/trump-braudel-amerique/, 27 de julio de 2025 (consultado el 27 de agosto de 2025).

[17] Cecilia Rikap et al., Reclaiming digital sovereignty: A roadmap to build a digital stack for people and the planet, LUT University, 2024.

 

(Cédric Durand, Verso, 09/12/25, traducción DEEPL, gráficos en el original) 

17.11.25

El giro de las finanzas digitales en China... Pekín está rediseñando la arquitectura financiera saltándose el desvío de las stablecoins y avanzando directamente hacia una era de moneda digital soberana... según la lógica política de China, las monedas estables no forman parte del diseño a largo plazo... Eran una solución provisional, un puente que solo se utilizaba cuando no existían monedas digitales soberanas... es muy probable que China espere lanzar una moneda digital antes que Estados Unidos, sin adoptar ni depender de un mecanismo de stablecoins. El razonamiento es sencillo: las stablecoins en dólares ya son fuertes y Estados Unidos puede controlarlas de manera efectiva... Si China copiara el modelo de las monedas estables y emitiera una moneda estable en yuanes chinos (CNY), podría acabar perdiendo el tiempo, incapaz de competir con las monedas estables en dólares... Por su parte, Estados Unidos no tiene prisa por lanzar un dólar digital precisamente porque las stablecoins en dólares ya se han convertido en un instrumento muy útil... China no necesita ese puente. Cuando un país pasa directamente del dinero físico a una moneda digital del banco central, y tiene la capacidad de construir toda la estructura de pagos, liquidación, identidad, cumplimiento y coordinación transfronteriza, el desvío a través de las monedas estables privadas se vuelve redundante... el vicegobernador del Banco Popular de China, Lu Lei, describió un sistema de «doble plataforma y doble motor»: uno basado en el yuan digital y otro en activos fiables en cadena. El primero abarca los pagos, la liquidación, la inclusión financiera y la infraestructura de cuentas; el segundo apoya la tokenización de activos, el comercio, la integración de activos del mundo real y la migración en cadena de los factores de producción. Ambos no compiten entre sí, sino que se complementan... la arquitectura financiera digital de China está tomando forma... Para los particulares, es un entorno financiero digital más seguro, más transparente y más estable... De esta arquitectura surgirán de forma natural nuevas formas de activos, nuevas aplicaciones y nuevos comportamientos financieros... el camino que le espera a la Web3 será más brillante, más amplio y mucho más regulado (Jeffrey Sze , Asia Times)

 "El banco central de China acaba de esbozar los contornos de su estrategia financiera digital para los próximos cinco años. La secuencia es inequívoca: primero despejar el terreno y luego reconstruir el sistema. El ritmo ha sido inusualmente coherente.

El 27 de octubre, en el Foro de la Calle Financiera de Pekín, el gobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, dio el primer golpe decisivo: una «limpieza del mercado» sin ambigüedades. Días más tarde, en la Semana de la Tecnología Financiera de Hong Kong y en la Cumbre Internacional de Líderes Financieros e Inversores (3-4 de noviembre), el vicegobernador del Banco Popular de China, Lu Lei, proporcionó la arquitectura institucional. En conjunto, el mensaje no es un endurecimiento de la regulación, sino un reajuste estructural.

Las declaraciones de Pan en Pekín fueron inusualmente directas. El Banco Popular de China, dijo, seguirá colaborando con los organismos encargados de hacer cumplir la ley para «tomar medidas enérgicas contra las operaciones y la especulación con monedas virtuales nacionales», al tiempo que «supervisará de cerca el desarrollo de las monedas estables en el extranjero y evaluará dinámicamente su posible impacto en la estabilidad financiera».

No se trataba de cerrar puertas, sino de establecer una línea de base. Y lo que es más importante, señalaba algo más profundo: según la lógica política de China, las monedas estables no forman parte del diseño a largo plazo.

 La razón es muy sencilla.

Las stablecoins se crearon como una solución provisional: instrumentos privados diseñados para proporcionar una «unidad de cuenta estable» en un mercado dominado por criptoactivos altamente volátiles. La mayoría se basa en reservas en dólares, papel comercial o bonos del Tesoro a corto plazo.

Pero los riesgos estructurales son inherentes: respaldo opaco, capacidad de reembolso no verificable, puntos ciegos en el cumplimiento transfronterizo de las normas contra el blanqueo de capitales (AML) y de conocimiento del cliente (KYC), y asimetría en la gobernanza.

Las stablecoins nunca fueron el objetivo final. Eran una solución provisional, un puente que solo se utilizaba cuando no existían monedas digitales soberanas.

Dada la situación actual, es muy probable que China espere lanzar una moneda digital antes que Estados Unidos, sin adoptar ni depender de un mecanismo de stablecoins. El razonamiento es sencillo: las stablecoins en dólares ya son fuertes y Estados Unidos puede controlarlas de manera efectiva.

 Las monedas estables US Dollar Coin (USDC) y Tether (USDT) se han convertido esencialmente en los dólares digitales paralelos de Estados Unidos. Si China copiara el modelo de las monedas estables y emitiera una moneda estable en yuanes chinos (CNY), podría acabar perdiendo el tiempo, incapaz de competir con las monedas estables en dólares o de captar una cuota de mercado significativa, e incluso podría reforzar aún más el impulso de las monedas estables en dólares.

Por su parte, Estados Unidos no tiene prisa por lanzar un dólar digital precisamente porque las stablecoins en dólares ya se han convertido en un instrumento muy útil. Desde la perspectiva de China, pasar directamente a un yuan digital completo puede ofrecer una vía de desarrollo más ventajosa.

China no necesita ese puente. Cuando un país pasa directamente del dinero físico a una moneda digital del banco central, y tiene la capacidad de construir toda la estructura de pagos, liquidación, identidad, cumplimiento y coordinación transfronteriza, el desvío a través de las monedas estables privadas se vuelve redundante.

China no está suprimiendo las monedas estables; simplemente no las necesita. No se requiere ningún token privado para sustituir al dinero estatal. No es necesario realizar ensayos y errores sistémicos para descubrir qué modelos fracasan. En un sistema soberano, las monedas estables desaparecen naturalmente hasta quedar relegadas a un segundo plano.

 El verdadero punto de inflexión vino con el discurso de Lu Lei en Hong Kong. Describió un sistema de «doble plataforma y doble motor»: uno basado en el yuan digital y otro en activos fiables en cadena. El primero abarca los pagos, la liquidación, la inclusión financiera y la infraestructura de cuentas; el segundo apoya la tokenización de activos, el comercio, la integración de activos del mundo real y la migración en cadena de los factores de producción.

Ambos no compiten entre sí, sino que se complementan. Es la primera vez que el Banco Popular de China utiliza un lenguaje institucional, en lugar de jerga técnica, para articular su visión de la Web3. La implicación es clara: la futura Web3 de China no será un mosaico de experimentos espontáneos, sino una infraestructura nacional.

El discurso de Pan en Pekín añadió el andamiaje institucional para el yuan digital. El Banco Popular de China «optimizará aún más el marco de gestión del renminbi digital, aclarará su posición en la jerarquía monetaria y apoyará que más bancos comerciales se conviertan en instituciones operativas».

Igualmente importante es la finalización del «diseño de CBDC de doble centro»: Shanghái alberga ahora el Centro Internacional de Operaciones del Yuan Digital, centrado en la cooperación transfronteriza y los escenarios de aplicación; Pekín alberga el Centro de Gestión de Operaciones del Yuan Digital, responsable del desarrollo, el funcionamiento y el mantenimiento del sistema. Como dijo Pan, «Shanghái lidera la internacionalización; Pekín afianza el sistema fundamental». Es una declaración no solo de función, sino también de soberanía.

 En cuanto a las finanzas transfronterizas, Lu fue aún más explícito. La plataforma mBridge, en la que participan varios bancos centrales, no es un escaparate tecnológico, sino un cambio en las normas que permite la liquidación «directa, instantánea y definitiva» entre jurisdicciones sin pasar por las redes centralizadas tradicionales. Por primera vez, la liquidación regional podría pasar de la dependencia de la trayectoria a la autonomía institucional. Es muy posible que, a partir de ahora, las estructuras financieras de Asia den un giro radical.

Desde esta perspectiva, la denominada «rectificación» adquiere su contexto adecuado. No se trata de una contracción, sino de una reconstrucción; no se trata de obstaculizar la innovación, sino de despejar el espacio para la innovación institucionalizada. Cuando la capa de pagos, la capa de activos y la capa transfronteriza se actualizan simultáneamente, el sistema necesita una base limpia, sin ambigüedades. La secuencia —primero el riesgo, luego las plataformas y por último la arquitectura— es precisamente la forma en que China construye tradicionalmente la gobernanza financiera.

 En conjunto, estas señales convergen en una única conclusión: la arquitectura financiera digital de China está tomando forma. El cambio consiste en pasar de la gestión de existencias a la construcción incremental, de la adaptación pasiva al diseño proactivo, de la exploración fragmentada a la integración a nivel de sistema.

Para la industria, la pregunta ya no es «¿qué está permitido?», sino «¿cómo podemos construir de forma conforme que se conecte a la infraestructura a nivel nacional?». La próxima ola de oportunidades no se encuentra en las zonas grises de la regulación ni en el arbitraje. Se encuentra en las nuevas posiciones estructurales que se están creando: pagos, identidad, liquidación, tokenización de activos del mundo real (RWA), financiación de la cadena de suministro e interoperabilidad transfronteriza.

Para los particulares, la experiencia a corto plazo es de adaptación. La ganancia a largo plazo es un entorno financiero digital más seguro, más transparente y más estable desde el punto de vista estructural. De esta arquitectura surgirán de forma natural nuevas formas de activos, nuevas aplicaciones y nuevos comportamientos financieros.

Por lo tanto, la conclusión es muy sencilla: no se trata de una retirada, sino de un cambio de carril. No es un cierre, sino un reordenamiento.

Y el camino que le espera a la Web3 será más brillante, más amplio y mucho más regulado." 

(

12.11.25

FORBES: Ninguna primera familia ha utilizado el cargo para ganar tanto dinero como la de Donald Trump... Los miembros de la familia que nunca tuvieron fortunas significativas propias —Eric, Don Jr., Barron y Melania— han acumulado decenas y luego cientos de millones de dólares. En total, la familia (incluido el yerno del presidente, Jared Kushner) tiene ahora un valor estimado de 10 000 millones de dólares, lo que supone casi el doble de su patrimonio neto desde las elecciones del año pasado... La fortuna de Trump aumentó en 3000 millones de dólares en un año... la criptomoneda de Melania tiene una capitalización de mercado actual de menos de 200 millones de dólares

 "Esto es lo que han ganado los hijos de Trump gracias a la presidencia.

 El presidente Trump acaba de tener el año más lucrativo de su vida. Pero, en términos porcentuales, los miembros de su familia inmediata, incluidos sus hijos Eric, Don Jr. y Barron, obtuvieron resultados aún mejores.    

El padre del presidente Trump, Fred, se hizo rico construyendo 20 000 apartamentos en la ciudad de Nueva York. Donald se incorporó a la empresa de Fred en 1968. Desde el principio, se mostró ambicioso y despiadado. Su primera cita en la lista inaugural Forbes 400 de 1982, cuando él y su padre aparecieron juntos en la lista, con un valor combinado de 200 millones de dólares (660 millones de dólares en dinero actual): «El hombre es el más cruel de todos los animales, y la vida es una serie de batallas que terminan en victoria o derrota». Décadas más tarde, con Trump en la Casa Blanca, su familia está monetizando esos instintos asesinos de una manera novedosa.

No es que los Trump sean los primeros en aprovechar la presidencia para obtener beneficios. El hermano de Jimmy Carter, Billy, promocionó la cerveza Billy Beer y aceptó dinero de los libios. Richard Nixon hizo que se pinchara el teléfono de su hermano Donald en medio de las preocupaciones sobre sus negocios. Hunter Biden recibió más de un millón de dólares por obras de arte de dudosa calidad. Pero ninguna primera familia ha utilizado el cargo para ganar tanto dinero como la de Donald Trump.

 Las criptomonedas son el principal motor, pero se han obtenido fondos adicionales gracias al asesoramiento a empresas de derecha en Estados Unidos y a la asociación con empresas con gran liquidez en el extranjero, especialmente en Oriente Medio. Los miembros de la familia que nunca tuvieron fortunas significativas propias —Eric, Don Jr., Barron y Melania— han acumulado decenas y luego cientos de millones de dólares. En total, la familia (incluido el yerno del presidente, Jared Kushner) tiene ahora un valor estimado de 10 000 millones de dólares, lo que supone casi el doble de su patrimonio neto desde las elecciones del año pasado.

Donald y Melania Trump

PATRIMONIO NETO: 7300 millones de dólares; más de 20 millones de dólares

La fortuna de Trump aumentó en 3000 millones de dólares en un año. Esa ganancia del 70 % le hizo subir 118 puestos en la lista Forbes 400, donde este año ocupa el puesto 201. Su incursión en las criptomonedas representa 2000 millones de dólares de esa cantidad, repartidos más o menos a partes iguales entre World Liberty Financial y una memecoin. Un tribunal de apelación de Nueva York le dio un impulso de 500 millones de dólares al desestimar su sanción por fraude civil, y otros 400 millones provienen de la explosión de su negocio internacional de licencias. Melania ha ganado dinero de la forma típica de una primera dama (libros, discursos, un documental) y, sin duda, al estilo Trump, lanzando su propia memecoin, que tiene una capitalización de mercado actual de menos de 200 millones de dólares.

 Jared Kushner e Ivanka Trump

PATRIMONIO NETO: 1000 millones de dólares; 100 millones de dólares

En enero de 2021, el mismo mes en que su suegro abandonó la Casa Blanca, Kushner fundó la empresa de capital privado Affinity Partners. Aprovechando las relaciones que había establecido como asesor presidencial, Kushner recaudó 4600 millones de dólares de inversores de Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, y ha invertido más de 2000 millones de dólares en 22 empresas. La empresa está valorada en unos 215 millones de dólares. Gracias en parte al fondo de guerra de Affinity, además de su participación del 20 % (por valor de 560 millones de dólares) en la empresa inmobiliaria de su familia, Kushner Companies, Kushner es ahora multimillonario. También ayuda que la casa de la pareja en la elitista Indian Creek Island de Miami, donde entre sus vecinos se encuentra Jeff Bezos, haya triplicado su valor hasta alcanzar los 105 millones de dólares desde que la compraron en 2020.

 Eric Trump

PATRIMONIO NETO: 750 millones de dólares

El segundo hijo del presidente, con un patrimonio estimado en 40 millones de dólares el año pasado, ha ganado más dinero con las criptomonedas que cualquiera de sus hermanos. La mayor parte proviene de American Bitcoin, una empresa de minería de criptomonedas que cofundó en marzo y que salió a bolsa a principios de septiembre, lo que le convirtió brevemente en multimillonario. Parte del entusiasmo se ha desvanecido, pero la participación del 7,5 % de Eric sigue valiendo unos 500 millones de dólares. También obtuvo una participación estimada del 10 % en las ventas de tokens de World Liberty Financial. Junto con su hermano mayor, Don Jr., viajó a Oriente Medio en mayo, donde firmó un acuerdo para licenciar el nombre de la familia en un complejo de golf en Qatar, entre otras nuevas empresas. A partir de julio de 2024, los hermanos aparentemente se repartieron el 20 % de los beneficios de ciertos acuerdos de licencia.

 Donald Trump Jr.

PATRIMONIO NETO: 500 millones de dólares

Don Jr. tiene una participación menor en American Bitcoin y es cofundador de World Liberty. Él y Eric crearon en agosto una sociedad de adquisición con fines especiales que busca objetivos de fusión en los sectores de la tecnología, la sanidad o la logística. También es un actor importante en la economía anti-woke, ya que se ha asociado con la empresa de capital riesgo 1789 Capital, que se autodenomina «anti-ESG», y ocupa puestos en el consejo de administración del mercado online anti-woke y antiaborto Public Square, el minorista online de armas de fuego GrabAGun y la empresa matriz de Truth Social. Su fortuna ha aumentado desde los 50 millones de dólares estimados el año pasado.

 Barron Trump

PATRIMONIO NETO: 150 millones de dólares

El hijo menor del presidente se interesó por las criptomonedas mucho antes que su padre y ayudó a convencer a la familia para que cofundara World Liberty Financial. «Tiene cuatro carteras o algo así, y yo le digo: "¿Qué es una cartera?" », bromeó Trump el pasado mes de septiembre en la presentación de World Liberty. Hasta ahora, este estudiante de segundo año de la Universidad de Nueva York, de 19 años, ha ganado unos 80 millones de dólares con la venta de tokens y todavía tiene unos 2300 millones de tokens bloqueados, que Forbes descuenta en gran medida porque aún no se pueden negociar. Si el precio actual se mantiene durante el tiempo suficiente, podría venderlos por 525 millones de dólares cuando se desbloqueen.

Dan AlexanderKyle Khan-MullinsForbes , 22/09/25, traducción DEEPL)

6.11.25

Roger Senserrich: Desvergüenza y delitos variados de Trump... El sector de las criptomonedas donó montañas de dinero a la campaña de Trump... World Liberty Financial, una joven empresa de criptomonedas, fundada por Eric Trump, Donald Trump Jr. y Barron Trump, los hijos del presidente, entre otros... Chanpeng Zhao, fundador de Binance, otra empresa de criptomonedas, ha estado invirtiendo en toda clase de activos creados por la compañía de los hijos de Trump... Estas maniobras han generado, probablemente, cerca de 3.000 millones de dólares para la familia del presidente, combinando dinero procedente de los Emiratos Árabes con la “ayuda” de Binance, más una cantidad indeterminada en inversiones en otros pufos trumpianos... La semana pasada, el presidente indultaba a Zhao, que había estado cuatro meses en la cárcel después de admitir ser culpable de delitos. Binance, que tuvo que abandonar el mercado americano, está estudiando volver a entrar en el país, porque a quién le importa ya nada mientras estés lanzando sacos de dinero a la familia del presidente... Zhao es un ciudadano chino, haciendo negocios con los hijos del presidente, dándoles miles de millones de dólares a cambio de un indulto. La noticia duró un par de días en medios, siendo generoso... El año pasado el partido republicano montó un escándalo infinito porque Hunter Biden, hijo del presidente y cretino habitual, vendió unas cuántas pinturas mediocres por precios un tanto (bastante) inflados. Los hijos del actual presidente han dado un pelotazo de miles de millones a cambio de un indulto y nadie ha dicho ni pío

 "Los que me leéis desde hace una temporada probablemente sabéis que soy profundamente escéptico sobre las criptomonedas. Siempre he sido de la opinión de que son una solución en busca de un problema, no una tecnología revolucionaria; no tienen mayor valor inversor que una colección de sellos, exceptuando el hecho de que un sello al menos te sirve para enviar una carta.

Muchos observadores, no obstante, creen que aparte de la especulación pura, las criptomonedas tienen dos usos muy obvios y claros, gracias a su opacidad, falta de regulación, y carácter descentralizado: blanquear dinero y cometer delitos. Las empresas del sector, cuando no están haciendo lo primero (que es poco escrupuloso, pero legal) suelen albergar mucho de lo segundo, y dado que son transacciones extremadamente lucrativas, tienen la costumbre de tolerarlo sin prestarles demasiada atención.

Regulando empresas dudosas

Durante la administración Biden, los reguladores financieros decidieron intentar obligar a las entidades de este mundillo a que adoptaran controles similares a bancos y entidades financieras tradicionales para prevenir delitos. Empezaron por las buenas, estableciendo reglas por primera vez, y siguieron por las malas, llevando a juicio y enchironando a algunos de los “emprendedores” que habían hecho su fortuna vendiendo humo en elaboradas estafas piramidales (léase, FTX).

Aparte, también fueron a por entidades que estaban vulnerando normas básicas como, por ejemplo, asegurarse que tus clientes no son Hamas, jihadistas, o imperios criminales que se dedican a la trata de blancas.

Una de esas entidades era Binance, el mercado de intercambio de criptomonedas con mayor volumen de transacciones del planeta. El Departamento de Justicia, en sus investigaciones, dejó claro que sus ejecutivos no sólo no estaban evitando tomar medidas para prevenir actividades ilegales, sino que a menudo sabían que estaban sucediendo y les daba igual. A principios de este año, la misma administración Trump les acusó de estar moviendo fondos para Hamas.

El fundador de Binance, Changpeng Zhao (conocido como CZ), admitió ser culpable de blanqueo de capitales el año pasado, aceptando una pena de cuatro meses de cárcel. Binance pagó una multa de 4.300 millones de dólares. En un país en que nadie con dinero parece acabar en el trullo, el hecho de que el CEO firmara ser enviado a prisión es excepcional. La cantidad de basura que estaba (y está) haciendo Coinbase, incluyendo financiar a organizaciones terroristas, era delirante. Y ese era sólo uno de los casos; los reguladores estaban también intentando ir a por la empresa por fraude.

Ofendiditos

El sector de las criptomonedas, por supuesto, se tomó a mal esta clase de investigaciones, probablemente porque iban directamente contra su modelo de negocio1. Durante la campaña del 2024, donaron montañas de dinero a la campaña de Trump, convirtiéndose en uno de los mayores sopores financieros del partido republicano.

Para Chanpeng Zhao, sin embargo, esto de donar a campañas le debía parecer una forma demasiado indirecta de participar en el proceso democrático. En vez de anuncios en favor de un candidato, el hombre prefirió centrar su estrategia en demostrar las fortalezas y virtudes de su industria, mover dinero de forma opaca, sin control alguno, para crear pelotazos financieros enormes que favorecieran a los listillos con conexiones en la industria.

Supongo que os acordaréis de World Liberty Financial, una joven empresa de criptomonedas fundada por jóvenes emprendedores sedientos de gloria. Uno de ellos es Zach Witcoff, hijo de uno de los asesores de Donald Trump. Otros son Eric Trump, Donald Trump Jr. y Barron Trump, los hijos del presidente. Lo llevan todo muy discretamente.

El bueno de CZ es muy de ayudar a tipos que crean nuevas empresas en este sector si los ve con modelos de negocio innovadores y buenas ideas. El modelo de negocio de World Liberty Financial se basa en avanzados conceptos financieros como “replicadores de flujo apalancados según modelos matemáticos de AI”, “difusiones gaussianas de riesgo estratificado financializadas mediante obligaciones en la blockchain” y “enriquecer de forma obscena a la familia del presidente de los Estados Unidos de forma misteriosa y totalmente desinteresada”, así que no dudó en apostar por ellos.

Los dos primeros me los he inventado. El tercero no es oficial ni aparece en ninguno de los documentos financieros de la empresa, pero parece relativamente claro que forma parte de su estrategia.

“Inversiones”

Binance ha estado “colaborando” con World Liberty Financial e “invirtiendo” en toda clase de activos creados por la compañía completamente obvia y transparente. Estas maniobras han generado, probablemente, cerca de 3.000 millones de dólares para la familia del presidente, combinando dinero procedente de los Emiratos Árabes con la “ayuda” de Binance, más una cantidad indeterminada en inversiones en otros pufos trumpianos, como su propia meme-moneda2:

Toda esta infatigable tarea de promoción y apoyo al emprendimiento ha sido reconocida por la administración Trump. A principios de año, la SEC (Securities and Exchange Commission, el regulador financiero) anunció que iba a abandonar las investigaciones a Binance, y que todo eso que decían de que estaba financiando a terroristas, narcotraficantes, esclavistas y mercenarios era broma. La semana pasada, el presidente indultaba a Zhao, que había estado cuatro meses en la cárcel después de admitir ser culpable de delitos. Binance, que tuvo que abandonar el mercado americano porque MUCHOS DELITOS CORCHO YA, está estudiando volver a entrar en el país, porque a quién le importa ya nada mientras estés lanzando sacos de dinero a la familia del presidente.

Y no pasa nada

El indulto fue el 23 de octubre. Esta administración hace tal cantidad de burradas cada día que no tuve tiempo de dedicarle más que una nota a pie de página entonces, pero sigue siendo un escándalo mayúsculo. Zhao es un ciudadano chino, haciendo negocios con los hijos del presidente, dándoles miles de millones de dólares a cambio de un indulto. La noticia duró un par de días en medios, siendo generoso.

En un universo normal, con políticos normales, la revelación de esta clase de relaciones, maquinaciones y negocios habría avergonzado a los implicados. Nos han pillado en algo que se parece muchísimo a un soborno. Tenemos que buscar elaborados argumentos ofuscatorios diciendo que dos empresas trabajando juntas no significa que estén asociadas de forma alguna, aparte de los miles de millones que una de ellas tiene así de golpe en su cuenta corriente.

Esta Casa Blanca, sin embargo, ha hecho todo lo de arriba en voz alta y haciendo ruedas de prensa, así nada era secreto y todo era público. Cuando la gente ha puesto mala cara y le han preguntado a Trump directamente, su respuesta ha sido que no sabe quién es Zhao, ni tiene ni idea sobre el indulto.

El año pasado el partido republicano montó un escándalo infinito porque Hunter Biden, hijo del presidente y cretino habitual, vendió unas cuántas pinturas mediocres por precios un tanto (bastante) inflados. Los hijos del actual presidente han dado un pelotazo de miles de millones a cambio de un indulto y nadie ha dicho ni pío.

El truco de Trump no es tanto que le importa un pimiento parecer corrupto, sino que a su partido no le molesta lo más mínimo."

(Roger Senserrich, blog , 03/11/25)