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20.2.26

Los cachivaches domésticos que te espían... Los televisores modernos tienen algo en los términos de servicio llamado «reconocimiento automático de contenido», lo que básicamente significa que tu televisor graba todo lo que reproduces en él... Los coches nuevos controlan todo, desde tu ubicación, la velocidad a la que conduces y la fuerza con la que frenas, hasta cosas como tu raza, peso, salud, gustos musicales, actividad sexual y afiliación sindical... El router supervisa los dispositivos conectados a él, como impresoras, teléfonos o consolas de videojuegos. Si alguien pasa entre el router y el dispositivo, el router podrá detectar la interrupción de la señal, convirtiéndose así en un rastreador de movimiento... Los relojes inteligentes se pueden utilizar para realizar un seguimiento de tu salud personal, y crear un mapa detallado de tu vida. Revela cuándo comes, cuándo duermes, cuándo estás nervioso, cuándo mientes, dónde estabas, si consumías drogas, etc... sus datos ya se han utilizado como prueba en casos penales... si quieres que el asistente de IA haga tus compras, tienes que darle la información de tu tarjeta de crédito. Si quieres que limpie tu escritorio, tienes que darle acceso a tu disco duro. El asistente de IA Clawdbot se hizo viral después de que usuarios ingenuos lo instalaran y los hackers se hicieran con el control de sus asistentes... las cámaras Ring de Amazon vigilan barrios enteros a través de una función llamada Search Party. Esta función permite a los usuarios subir una imagen de algo y, a continuación, todas las cámaras Ring que se encuentran en las proximidades revisan sus propias grabaciones para ver si ese algo ha pasado por delante de ellas... El estadounidense medio tiene 17 dispositivos inteligentes en su hogar y muchas empresas ya tienen acuerdos de cooperación con las fuerzas del orden. Solo haría falta un incidente de seguridad catalizador para que esta infraestructura se utilizara como arma contra nosotros (Kei Pritsker)

 "Seguro que muchos de ustedes vieron el anuncio de Ring durante la Super Bowl, en el que se mostraba cómo las cámaras Ring de Amazon vigilan barrios enteros a través de una función llamada Search Party. Esta función permite a los usuarios subir una imagen de algo y, a continuación, todas las cámaras Ring que se encuentran en las proximidades revisan sus propias grabaciones para ver si ese algo ha pasado por delante de ellas. El anuncio utilizaba el ejemplo de un usuario que utilizaba Search Party para encontrar a su perro perdido.

Los observadores críticos se apresuraron a señalar que esto podría utilizarse fácilmente para espiar a todo el mundo, pero Ring no es el único que te espía. A continuación te presentamos algunos artículos de consumo habituales que quizá no sabías que te están vigilando en este momento.

Tu televisor. Los televisores modernos tienen algo en los términos de servicio llamado «reconocimiento automático de contenido», lo que básicamente significa que tu televisor graba todo lo que reproduces en él, ya sea Netflix, YouTube, videojuegos o incluso algo que hayas visto conectando tu ordenador portátil. Y desconectar tu televisor de Internet no lo detiene. El mes pasado, los principales fabricantes de televisores fueron demandados en Texas por hacer capturas de pantalla de los televisores de los usuarios cada 500 milisegundos.

Tu coche. Los coches nuevos controlan todo, desde tu ubicación, la velocidad a la que conduces y la fuerza con la que frenas, hasta cosas como tu raza, peso, salud, gustos musicales, actividad sexual y afiliación sindical. La Ley HALT contra la conducción bajo los efectos del alcohol exige que, para 2026, todos los coches nuevos cuenten con un mecanismo que los apague automáticamente si considera que alguien no está en condiciones de conducir.

Tu router. Xfinity ha anunciado recientemente su función Wifi Motion, que supervisa la intensidad de la señal entre el router y los dispositivos conectados a él, como impresoras, teléfonos o consolas de videojuegos. Si alguien pasa entre el router y el dispositivo, el router podrá detectar la interrupción de la señal, convirtiéndose así en un rastreador de movimiento. Varios proveedores de servicios de Internet están lanzando funciones similares y comercializándolas como herramientas de seguridad para el hogar.

Relojes inteligentes. Los relojes inteligentes se pueden utilizar para realizar un seguimiento de tu salud personal, como contar calorías o controlar tu frecuencia cardíaca, pero esa información también se puede utilizar fácilmente para crear un mapa detallado de tu vida. Revela cuándo comes, cuándo duermes, cuándo estás nervioso, cuándo mientes, dónde estabas, si consumías drogas, etc. Los datos de los relojes inteligentes ya se han utilizado como prueba en casos penales.

Asistentes de IA. Las empresas tecnológicas compiten por dotar a sus chatbots de IA de la capacidad de realizar tareas del mundo real, como enviar correos electrónicos, crear listas de tareas pendientes, hacer compras o planificar vacaciones. El único inconveniente es que, si quieres que haga compras, tienes que darle la información de tu tarjeta de crédito. Si quieres que limpie tu escritorio, tienes que darle acceso a tu disco duro. El asistente de IA Clawdbot se hizo viral después de que usuarios ingenuos lo instalaran y los hackers se hicieran con el control de sus asistentes.

La cuestión es que el régimen de vigilancia total orwelliano no se va a anunciar un día en un discurso presidencial, sino que ya se está instalando silenciosamente en nuestros hogares a petición nuestra, con nuestro consentimiento tácito y bajo el pretexto de la comodidad y la seguridad. El estadounidense medio tiene 17 dispositivos inteligentes en su hogar y muchas empresas ya tienen acuerdos de cooperación con las fuerzas del orden. Solo haría falta un incidente de seguridad catalizador para que esta infraestructura se utilizara como arma contra nosotros.

Es un recordatorio aleccionador de que, mientras discutimos sobre los espectáculos del descanso de la Super Bowl o sobre demócratas contra republicanos, todos seremos considerados iguales por el estado de seguridad nacional.

(Publicado en: The Household Items That Spy On You – The Grayzone )" 

(Kei Pritsker , en Rafael Poch, blog, 19/02/26)

19.11.20

El acoso y señalamiento a aquellos que intentan mejorar el servicio público es una práctica que el PP ha llevado hasta sus últimas consecuencias para mantener los negocios de sus amiguetes

 "Manuel (nombre ficticio) sale en un programa de máxima audiencia dedicado a la sanidad madrileña con la voz distorsionada y sin enseñar la cara. Denuncia que uno de los hospitales de gestión semiprivatizada de la Comunidad de Madrid, gestionado actualmente por un fondo buitre, ha mantenido un espacio óptimo para albergar 16 camas de UCI cerrado durante toda la pandemia de la COVID-19. 

María (nombre ficticio) denuncia en la radio con la voz distorsionada que ella trabaja en ese hospital y habla del "caos, la rabia y la tristeza" al conocer que en su hospital ha habido 16 camas de UCI sin estrenar desde hace meses donde podrían haber dado "un trato más digno" a sus pacientes. 

Juan (nombre ficticio) cierra su cuenta de Twitter donde denuncia los abusos e irregularidades que se cometen en su hospital, uno de los más importantes de Madrid. La cierra porque le han dicho que desde la Consejería están intentando averiguar quién está detrás de esa cuenta. 

Elena (nombre ficticio) me cita en su despacho tras contactarme a través de Twitter para enseñarme el limbo en el que se encuentran cientos de pacientes que deberían de estar en lista de espera por indicación de su cirujano y a los que no se les ha dado de alta en el Registro Unificado de Listas de Espera Quirúrgica de Madrid (RULEQ) y, por lo tanto, no aparecen en las estadísticas.

 "Una práctica que se intensifica en diciembre para que a finales de año los datos cuadren", confirma. Cuando le digo que cómo lo podemos denunciar me dice que ella solo me lo enseña pero que no puede denunciarlo porque tiene miedo. 

Carmen (nombre ficticio) me contacta al verme llevar una denuncia a la Fiscalía sobre los hospitales de gestión privada y me dice que tiene documentos que confirman mi denuncia pero que nunca se ha atrevido a denunciarlo porque tiene miedo a las represalias. 

La enfermera Goetti Pacheco (esta sí, a cara descubierta) denuncia en Twitter que en su centro de salud no hay más vacunas. Es cesada inmediatamente. 

No me extenderé en la infinidad de casos similares que durante estos meses –y años– hemos podido ver y escuchar a través de medios y, en mi caso, en reuniones y encuentros privados. Este es un pequeño esbozo de una de las caras ocultas de la sanidad madrileña: la normalización de una aberración. Una aberración asumida como parte de nuestra rutina, en la que los sanitarios que denuncian las irregularidades, los abusos o la merma en la calidad de la asistencia a sus pacientes tienen que salir con la voz distorsionada por miedo a las consecuencias.

 La misma voz distorsionada de los que denunciarían a una mafia o a una organización clientelar corrupta donde el silencio vale más que tu carrera. La misma voz distorsionada que escuchamos sin preguntarnos cómo es posible que lo que esté distorsionado sea la voz de quien denuncia y no la legitimidad y la responsabilidad de los denunciados. Distorsionar las voces para que nadie señale a quien denuncia la verdadera distorsión del sistema. Como si de un testigo protegido se tratara pero sin nadie que les proteja.

Veinticinco años de gobierno del Partido Popular en Madrid nos han dejado unas tupidas redes clientelares que carcomen lo más profundo de una institución que debería basar en la transparencia y en la lex artis médica y política su funcionamiento, porque estamos hablando de la que seguramente sea la mayor empresa de cuidados y protección de la salud. 

Resulta paradójico que mientras se protege la salud, no solo no se protege a los denunciantes y a los que reivindican la mejora del sistema sino que se les castiga. Una ley del silencio que tenemos interiorizada y que condiciona en demasiadas ocasiones nuestra conducta aún cuando sabemos que nos estamos jugando la práctica de nuestra profesión y la salud de nuestros pacientes. 

"Es que no me quiero significar por miedo a las consecuencias", "yo preferiría no firmar y que mi nombre no salga", "soy eventual y me la juego", son frases comunes que hacen tributo al "no te metas en política" que con tanto acierto han sabido inocular quienes querrían que la política siguiera siendo su coto privado. El acoso y señalamiento a aquellos y aquellas que intentan mejorar el servicio público es una práctica que el PP ha llevado hasta sus últimas consecuencias para mantener, cueste lo que cueste, los negocios de sus amiguetes y evitar perder los beneficios privados que les reporta mantener el Gobierno de la Comunidad. 

Hoy es la Sanidad Pública la que está en el punto de mira de los ataques del PP, sin embargo, no podemos obviar que esta ley del silencio y este hábito de saquear lo público es inevitable que intenten extenderlo a todos y cada uno de los derechos que los madrileños y madrileñas nos hemos ganado. La respuesta a la pandemia que propone el Gobierno de Ayuso pone en riesgo los servicios públicos, las políticas de bienestar y amenaza con imponer una mordaza invisible, pero no por ello menos efectiva, a quienes lo denuncien. (...)"               

(Mónica García , Diputada por Más Madrid en la Asamblea regional, el diario.es, 17/11/20)

22.2.11

"En este país las empresas se han permitido despedir a personas por casi cualquier motivo... por beber cerveza, por sobrepeso, por conducir mal"

"Si fumas no trabajas. La adicción se generaliza como causa de despido en EE UU - La lucha antitabaco llega al límite con la exigencia de análisis de orina y sangre al empleado.

Es el peor temor de cualquier desempleado que, además, sea fumador. Desde el próximo 1 de marzo, la red de hospitales de Franciscan Health System, del Estado de Washington, no contratará a aquellas personas que tengan nicotina en su cuerpo.

"La nicotina se añade a la lista de sustancias que se tratarán de detectar en el periodo que media entre el momento en que le ofrecemos a alguien un trabajo y cuando el candidato se incorpora a la empresa", ha dicho la compañía en un comunicado oficial.

"Si el candidato da positivo, sea cual sea la fuente, será eliminado de la lista de candidatos a considerar". Franciscan Health System es una de las mayores empresas de su área, y contrata a 8.100 trabajadores. (...)

Las empresas alegan todo tipo de razones para tomar estas medidas: incremento de los gastos de prevención, aumento de las bajas por enfermedad y descenso de la productividad por parones en el trabajo para fumar.

El caso es que, a la larga, y en 21 Estados norteamericanos, es perfectamente legal despedir o no contratar a fumadores.

Llamó la atención sobre ello, en 2006, Scott Rodrigues, cuando fue despedido de The Scotts Co., una empresa dedicada a la jardinería, según dijo él en su demanda "por fumar en privado, nunca en horario laboral, siempre fuera del lugar de trabajo".

La empresa implementó, en 2005, una nueva norma por la cual haría análisis de orina aleatorios a los empleados. Los que dieran positivo, serían despedidos fulminantemente. (...)

Destacó, además, que la empresa se había centrado en combatir el tabaco pero no otras dolencias tan costosas o más.

"Scotts no fuerza a sus empleados a evitar otras prácticas legales pero insanas, incluidas la obesidad, el consumo de alcohol, no hacer deporte, paracaidismo, exceso de horas ante el televisor, consumir demasiados productos azucarados, ser dueño de mascotas peligrosas, volar en avionetas privadas, hacer montañismo, participar en carreras de esquí de descenso, manejar yates en solitario o fumigar céspedes con químicos de composición tóxica", dijo.

Suena, es cierto, a broma. Pero para las personas afectadas no lo es. Rodrigues perdió su trabajo y, eventualmente, la demanda, en 2009. No está solo. Su caso no es único o aislado. Ni siquiera es de los más flagrantes porque él había trabajado para su empresa dos semanas.

¿Qué sucede si, en lugar de 14 días, hubieran sido más de 5.000, 14 años de leal servicio a una empresa? Podría responder Anita Epolito, que en 2005 fue despedida por sus jefes de la empresa consultora de seguros de Michigan Weyco. Había fumando ocasionalmente en los descansos de su jornada laboral y fumaba en casa.

El uno de enero de aquel año sus jefes prohibieron el tabaco dentro y fuera de la oficina. Un análisis de orina reveló que había fumado. En su casa. Fue despedida. "¿No significan nada mis 14 años de servicio a la empresa?", le preguntó a su jefe. "Lo siento, pero no". (...)

Pero, ¿cuánto cuesta el alcohol? ¿Y la obesidad? ¿Son equiparables al consumo de nicotina o más caros? ¿Dónde acabará la lista de razones para no contratar a alguien?

Es lo que se preguntan otros expertos y defensores de lo que llaman derecho del trabajador a la privacidad, como Lewis Maltby, presidente del lobby Workrights Institute, que ha emprendido una campaña de dimensiones nacionales contra el despido o la no contratación de fumadores.

"Obviamente no se están violando los derechos legales de los trabajadores porque no hay leyes al efecto en 21 Estados, pero estoy seguro de que sí se están violando sus derechos morales", afirma.

"No hay nada que haga del tabaco algo tan especial como para someter a los fumadores a esta campaña", añade. "Hay una larga lista de cosas que hacemos en nuestra vida privada que tienen efecto tarde o temprano en nuestra salud, sea tabaco, sea cerveza o sea alimentación.

¿Se va a poner una empresa a averiguar si hemos cumplido con nuestros impuestos? ¿O si tenemos multas de tráfico? ¿Van a dejar de contratarnos por ello? Esas empresas hospitalarias que ahora no contratan a fumadores no operan, como dicen, para ahorrar en gastos sanitarios.

Es más bien una cuestión de imagen. Lo hacen como un lavado de cara, porque queda mejor ante la clientela".

Para Maltby, el del tabaco es un episodio más en un largo serial de agravios al trabajador: "En este país las empresas se han permitido despedir a personas por casi cualquier motivo. Han despedido a trabajadores por beber cerveza, por tener demasiado sobrepeso o por conducir mal. Cualquier razón es válida". (El País, 19/02/2011)

9.4.08

En LIdl te miran hasta las bragas

“No traballo, nin Xabi nin María
Sospeitan que os supermercados Lidl están a espiar os seus traballadores, impedindo incluso que se chamen polo nome durante o tempo de lecer.
Xa sucedera en Alemaña, e agora as sospeitas achéganse a Galiza. Segundo datos recollidos pola CIG, a cadea de supermercados Lidl podería estar espiando os seus traballadores para despois elaborar informes sobre o seu comportamento. Os empregados desta cadea teñen ademais grandes restricións á hora de traballar, xa que nin durante os descansos poderían chamar aos seus compañeiros polo nome.
As restricións impostas por esta empresa chegan incluso aos aspectos máis privados da vida dos traballadores. A vixilancia constante de corredores e vestiarios, incluso durante os descansos, ou a prohibición de que os empregados con relacións familiares, de parella ou amizade traballen xuntos, supoñen unhas condicións laborais que máis semellan as de un cuartel que as de un lugar de traballo.
Nestes supermercados, segundo indica a CIG, tamén se levan a cabo outras prácticas habituais entre as que se atopan a total submisión por parte dos traballadores aos encargados, a ruptura de calquera lazo de solidariedade entre traballadores ou o encargo a empresas foráneas de informes baseados nas conversas que manteñan cos empregados.” (Vieiros, 09/04/2008)