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4.1.23

Rogoff: El hecho de que el mundo no experimentara una crisis financiera sistémica en 2022 es un pequeño milagro... Pero considerando que la deuda pública y privada ha aumentado a niveles sin precedentes... el sistema financiero global enfrenta una enorme prueba de tensión. Una crisis en una economía avanzada -por ejemplo, Japón o Italia- sería difícil de contener... Los recientes infortunios financieros del Reino Unido demuestran el tipo de incógnitas que podrían surgir cuando aumenten las tasas de interés globales... Si hay una recesión global sin una crisis financiera, hay una posibilidad decente de que la inminente crisis económica sea más suave de lo esperado. En un entorno de crecimiento negativo, alta inflación y crecientes tasas de interés reales, ése sería un desenlace muy afortunado

 "El hecho de que el mundo no experimentara una crisis financiera sistémica en 2022 es un pequeño milagro, dada el alza de la inflación y las tasas de interés, para no mencionar un enorme incremento del riesgo geopolítico. Pero considerando que la deuda pública y privada ha aumentado a niveles sin precedentes durante la época ya pasada de tasas de interés ultrabajas, y riesgos de recesión altos, el sistema financiero global enfrenta una enorme prueba de tensión. Una crisis en una economía avanzada -por ejemplo, Japón o Italia- sería difícil de contener.

Es cierto que una regulación más ajustada ha reducido los riesgos para los sectores bancarios centrales, pero eso ha generado que esos riesgos se desplazaran a otros sectores dentro del sistema financiero. Las tasas de interés en alza, por ejemplo, han ejercido una enorme presión sobre las empresas de capital privado que se endeudaron marcadamente para comprar propiedad. Ahora que los bienes raíces residenciales y comerciales están en la antesala de una caída marcada y sostenida, es muy probable que algunas de esas empresas quiebren.

En ese caso, los bancos principales que les otorgaron gran parte del financiamiento para las compras de inmuebles a las empresas de capital privado podrían estar en problemas. Eso todavía no ha sucedido, en parte porque las empresas menos reguladas están bajo una menor presión para actualizar sus libros al valor de mercado. Pero supongamos que las tasas de interés se mantienen a niveles difíciles de bajar inclusive durante una recesión (una posibilidad clara en tanto salimos de una era de tasas ultrabajas). En ese caso, los incumplimientos de pago generalizados podrían hacer que resultara difícil mantener las apariencias.

Los recientes infortunios financieros del Reino Unido demuestran el tipo de incógnitas que podrían surgir cuando aumenten las tasas de interés globales. Si bien la ex primera ministra Liz Truss se adjudicó toda la culpa por el casi colapso de los mercados de bonos y del sistema de pensiones de su país, los principales culpables resultaron ser los gestores de fondos de pensión que esencialmente apostaron a que las tasas de interés de largo plazo no aumentarían demasiado rápido. (...)

Japón, donde el banco central ha mantenido las tasas de interés en cero o negativas durante décadas, podría ser el país más vulnerable del mundo. (...)

Italia es otro ejemplo de riesgo latente. En muchos sentidos, las tasas de interés ultrabajas han sido el adhesivo que mantuvo unida a la eurozona. Las garantías sin plazo definido para la deuda italiana, en línea con la promesa de 2012 del ex presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi de hacer “todo lo que haga falta”, eran baratas cuando Alemania podía endeudarse a tasa cero o a tasas negativas. Pero las alzas rápidas de las tasas de interés de este año han cambiado ese cálculo. 

Hoy, la economía de Alemania se parece más a como era a comienzos de los años 2000, cuando algunos la llamaban “el hombre enfermo de Europa”. Y si bien las tasas ultrabajas son comparativamente nuevas en el caso de Europa, hay motivos para preocuparse de que una ola sostenida de ajuste monetario pueda revelar, como en el caso de Japón, enormes bolsones de vulnerabilidad.

Si hay una recesión global sin una crisis financiera, hay una posibilidad decente de que la inminente crisis económica sea más suave de lo esperado. En un entorno de crecimiento negativo, alta inflación y crecientes tasas de interés reales, ése sería un desenlace muy afortunado."              (Kenneth Rogoff, Revista de Prensa, 03/01/23; fuente: Project syndicate)

21.9.10

Recemos por un poco de inflación

"Si se considera el enorme desapalancamiento de la deuda pública y privada que nos espera en el futuro, y mi impresión -que se mantiene- de que el sistema legal y político de EE UU tiene una limitada capacidad de facilitar soluciones, dos o tres años de una inflación ligeramente superior me parece la mejor de varias opciones muy malas, y muy preferible a la deflación. Si bien la Fed sigue reticente a poner en riesgo su independencia en el largo plazo, sospecho que antes de que todo esto acabe utilizará la mayor parte de, si no todas, las herramientas descritas por Bernanke.

La conclusión es que los estadounidenses tendrán que hacerse a la idea de muchos años de paciencia, a medida que el sector financiero recupera su solidez y la economía sale poco a poco del agujero. No hay duda de que el Gobierno puede ayudar, pero cabe desconfiar de los flautistas de Hamelin que enarbolan soluciones mágicas.." (Kenneth Rogoff: 'Por qué EE UU no funciona', el País, Negocios, 19/09/2010)

3.2.10

"La resaca va a ser dura"

"P. España recortará gastos y subirá los impuestos indirectos. ¿Son medidas acertadas?

R. Es inteligente. España tenía que ganarse la credibilidad del mercado. Es un país desarrollado y su regulación bancaria ha sido excelente, por lo que le será relativamente más fácil el ajuste. Por otra parte, el derrumbe inmobiliario dificulta las cosas: la deuda ha crecido rápido y los tipos están subiendo. Los españoles no tienen más remedio que enfrentarse a unos impuestos más altos. Eso puede ser desagradable, pero el Gobierno ha dado una señal clara, indispensable en estos momentos de desconfianza.

P. Paul Krugman dice que los salarios españoles deben bajar un 10%. ¿Qué opina?

R. Esto va a sonar duro: es necesario, aunque sería muy doloroso. Pero no creo que suceda." (KENNETH ROGOFF: "La resaca va a ser dura, pero España no es Grecia". El País, ed. Galicia, economía, 31/01/2010, p. 25)

18.12.08

¡Sólo nos puede salvar la inflación! Cousas veredes

"Se necesitan soluciones que abarquen todo el sistema.

Una inflación moderada a corto plazo -digamos del 6% durante dos años- no arreglaría los problemas, pero los mejoraría significativamente, con lo que otras medidas serían menos costosas y más efectivas. (...)

La mayoría de los bancos más grandes del mundo son esencialmente insolventes y dependen de la ayuda y los préstamos continuos de los Gobiernos para mantenerse a flote. Muchos bancos ya admitieron sus pérdidas abiertas en las hipotecas inmobiliarias. Sin embargo, a medida que la recesión se agudice, una nueva oleada de impagos de bienes raíces comerciales, tarjetas de crédito, fondos privados de capital y de cobertura de riesgos golpeará las hojas de balance de los bancos. A medida que los Gobiernos traten de evitar la nacionalización abierta de los bancos, se verán obligados a realizar segundas y terceras recapitalizaciones.Incluso el extravagante rescate del gigante financiero Citigroup, en el que el Gobierno de Estados Unidos ya ha desembolsado 45.000 millones de dólares de capital y respaldado pérdidas de más de 300.000 millones de dólares de créditos fallidos, puede resultar insuficiente. (...)

Ciertamente, una parte clave de la solución es permitir que quiebren más bancos, garantizando que los ahorradores, pero no necesariamente los acreedores, reciban todo su dinero. Sin embargo, este camino será costoso y doloroso.

Eso nos lleva de regreso a la opción de la inflación. Además de atenuar los problemas de la deuda, un episodio moderado de inflación reduciría el valor real (ajustado a la inflación) de las propiedades residenciales, lo que facilitaría la estabilización de ese mercado. En ausencia de una inflación significativa, los precios nominales de las casas tendrían que caer un 15% adicional en EE UU y más en España, el Reino Unido y muchos otros países. Si la inflación aumenta, los precios nominales de las casas no necesitan caer tanto. (...)

Afortunadamente, crear inflación no requiere gran ciencia. Todo lo que los bancos centrales necesitan hacer es seguir imprimiendo billetes para comprar deuda pública. El riesgo principal es que la inflación podría descontrolarse y ser del 20% o 30% en lugar del 5% o 6%. En efecto, el temor a ese descontrol paralizó el Banco de Japón durante una década. Pero ese problema se puede salvar fácilmente. Con una buena política de comunicación se pueden contener las expectativas de inflación y se puede reducir tan rápido como sea necesario.

Se tendrán que utilizar todas las herramientas a nuestro alcance para solucionar esta crisis financiera, que es de las que ocurren una vez en un siglo." (KENNETH ROGOFF: La inflación es el menor de los males (El País, Negocios, 14/12/2008, p. 18)

19.6.08

Proteger ¡¡ sólo !! a los pobres, que los ricos...

“La verdad es que el auge mundial de los precios de las materias primas ha tenido un impacto sobre la pobreza enorme, aunque también tremendamente complejo e incierto. Aunque el aumento de precios de las materias primas está ayudando a los agricultores pobres y a los países pobres ricos en recursos, para los habitantes de las ciudades con menos posibilidades constituyen una catástrofe, dado que algunos de ellos tienen que dedicar el 50% de sus ingresos a comprar alimentos.

Parte de la solución pasa por compensar a los más pobres por el alto coste de la supervivencia. Mas a largo plazo, es esencial aportar más dinero para fertilizantes y para otras ayudas, con el fin de potenciar la autosuficiencia. (…)

Por ahora, en lugar de lloriquear por la subida de las materias primas, los Gobiernos deberían estar protegiendo sólo a sus ciudadanos más pobres y permitiendo que el alza de precios sirviera de aviso para el resto de nosotros. El final del consumismo occidental no está todavía al alcance de nuestra mano, pero los altos precios de las materias primas son una clara advertencia de que se necesitarán mayores ajustes cuando Asia y otros países incipientes comiencen a consumir un trozo más grande de la tarta mundial.” (KENNETH ROGOFF: Un resquicio de esperanza. El País, Negocios, 15/06/2008, p. 18)

26.2.08

El flujo es el culpable, y va a haber crisis, de la cualitativa y de la cuantitativa

“Por desgracia, el paralelo entre la actual crisis estadounidense y crisis financieras anteriores no es una mera hipérbole. Los paralelos cualitativos están claros: los bancos usan préstamos extracontables para financiar operaciones de alto riesgo, nuevos y exóticos instrumentos financieros y una excesiva exuberancia con la promesa de nuevos mercados.

Pero también hay fuertes paralelos cuantitativos. La profesora Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, y yo hemos comparado sistemáticamente el periodo previo a la crisis de las hipotecas de riesgo en Estados Unidos con el periodo previo a las 19 peores crisis financieras que han tenido lugar en los países industrializados a lo largo de los últimos 60 años, entre las que destacan las grandes crisis en los países escandinavos, España y Japón, junto con episodios menos graves, como la crisis de las cajas de ahorro en Estados Unidos en la década de 1980.

Prácticamente todos los principales indicadores (entre ellos la evolución de los precios bursátiles y de la vivienda, los déficit de la balanza comercial, el aumento de la deuda pública y la de las familias, y la trayectoria de crecimiento anterior a la crisis) encienden las luces de advertencia para Estados Unidos. Dicho sencillamente, el aumento del flujo de capital hacia EE UU mantuvo artificialmente bajos los tipos de interés e infló los precios bursátiles, lo cual provocó la laxitud en los sistemas bancarios y en las normativas reguladoras y, en última instancia, desató el cataclismo.” (KENNETH ROGOFF: EE UU: de profesor a alumno. El País, ed. Galicia, Negocios, 24/02/2008, p. 2)