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31.12.24

2024, cuando la vergüenza cambió de bando: el año de Gisèle Pelicot, Nevenka Fernández y el ‘Me Too’ español

 "En este 2024 a punto de sellar su broche final, distinguidos hitos y hechos ya históricos se han hecho de notar en clave feminista. Con el lema 'que la vergüenza cambie de bando', Gisèle Pelicot se ha constituido como un nuevo horizonte de esperanza para las mujeres después de ganar un histórico juicio de violación en Francia; también otro de los casos más estremecedores de la historia reciente de nuestro país, el de Nevenka Fernández, que ha sido devuelto al foco con su adaptación cinematográfica. Asimismo, ha tenido lugar durante este año un escenario que se asemeja a aquel movimiento Me Too que despertó en Hollywood, el cine y teatro español se han visto manchados este año por numerosas denuncias de abusos y agresiones sexuales de parte de renombrados artistas. 

La violencia de género no sólo muestra su peor cara cuando trasciende un crimen machista –cuando este 2024 se han contabilizado 47 asesinadas por esta lacra-, sino también cuando las mujeres levantan la voz denunciando abusos y agresiones sexuales. Este grito contra el machismo estructural comprende un peso mayor cuando se da en el plano público y toca a una figura reconocida, bien sea desde el plano político, institucional o del espectáculo. Pero qué importan nombres o estatus cuando la dinámica es la misma: atentar contra la integridad sexual, física y emocional de una mujer por el mero hecho del mandato patriarcal. Por desgracia, ejemplos no faltan.

Cultura y política, manchadas por el patriarcado: del caso Errejón al Me too español

Dos ámbitos dispares se han colocado en el foco este año por un mismo patrón: la violencia machista. Quizás el que más ha encendido la opinión pública ha sido el que ha venido de la mano de un referente que, hasta la fecha, era considerado aliado feminista. Íñigo Errejón, exdirigente de Sumar, fue epicentro de sendas acusaciones por parte de más de una decena de mujeres que acudieron a la periodista Cristina Fallarás para relatar, en anónimo, sus alegatos de pesadilla.

El que fuera fundador de Más Madrid dejó la política ante los rumores de estas acusaciones que, nada más conocerse su renuncia, se confirmaron a cuentagotas. Un escenario que, durante semanas, y todavía candente, continúa siendo objeto de debate público y político, en el que se han venido dando reacciones tanto de estupor como de inquietud. ¿Queda así constatado que la violencia machista se esconde incluso, aunque no en todos los casos, en aquellos que abanderan la causa feminista? “Incluso en espacios que se presentan como progresistas, el machismo y la violencia no desaparecen. Este tipo de denuncias exigen algo más que gestos vacíos o posicionamientos políticos ambiguos: necesitan una respuesta contundente, justicia efectiva y el compromiso real de erradicar cualquier rastro de impunidad”, valoran desde Federación de Mujeres Jóvenes (FMJ) en conversaciones con ElPlural.com.

En paralelo, pero con el mismo patrón, este año se han dado, desafortunadamente, diversos ejemplos de actitudes y abusos machistas en el cine y teatro español, lo que ha hecho levantar la voz de la cultura nacional. Como si del Me Too que despertó en el seno de Hollywood se tratase, hasta tres artistas directivos en nuestro país se han visto salpicados por sendas denuncias de actrices y mujeres que trabajaron con ellos. Eduard Cortés, Ramón Paso y Carlos Vermut son los tres nombres que han salido a la palestra en estos meses. “El mundo del cine sigue siendo un terreno fértil para la perpetuación de la violencia de género. El abuso de poder, silencio cómplice y normalización del acoso han creado un sistema que protege a los agresores y silencia a las víctimas. (…) El cine es un reflejo para la sociedad, pero ahora mismo no es un reflejo digno”, subrayan sobre este aspecto desde FMJ.

A golpe de confesiones con relatos estremecedores en medios de comunicación y redes sociales, las víctimas de Vermut, Paso y Cortés han alzado la voz a lo largo de este 2024. Las que denunciaron al cineasta de Manticora allá por enero relataron haber sufrido relaciones sexuales no consentidas y de carácter violento: “Me inmovilizó, estranguló y forzó a tener sexo”, detalló una de ellas. En el caso del director teatral Ramón Paso, fue objeto de denuncias por presuntos delitos sexuales por hasta 14 mujeres, hechos comprendidos entre 2018 y 2023. Así, el más reciente, el que se cierne sobre el tercero de los mencionados, hasta 52 voces femeninas han dicho ‘basta’ con sus testimonios: “Estamos organizándonos para decidir juntas cuál es la mejor manera de denunciar esto”, dijo una de las denunciantes en redes sociales, la fotógrafa Silvia Grav."

Un atisbo de esperanza llamado Gisèle Pelicot

Pero restémosle peso a aquellos maltratadores, pongamos el acento en ellas, y en quién mejor que Gisèle Pelicot. Mujer coraje, valiente y que ha marcado un verdadero hito histórico con un juicio que ha traspasado fronteras, ha estremecido y ha unido, aún más si cabe, a todas las feministas. ‘Que la vergüenza cambie de bando’ se ha constituido como un nuevo lema para hacer ver que el miedo no lo debemos tener nosotras por hablar, sino ellos por haber cometido las atrocidades denunciadas.

Pelicot fue violada por 50 hombres durante una década, una operación orquestada por su propio marido que, a su vez, la drogó y grabó sin su consentimiento. La denunciante fue violada en casi un centenar de ocasiones y, hasta pasados los años, no descubrió la aterradora verdad. Llevando el caso a los tribunales franceses, y sin mostrar ni un ápice de miedo o arrepentimiento por su decisión, se ha alzado como un icono, un ejemplo a seguir y un símbolo que dice ‘basta’. “Nunca me he arrepentido de esta decisión, no me arrepiento de dar la cara. (…) A partir de hoy, se recordará a la señora Pelicot y cada vez menos al señor Pelicot”, expresó a su salida del juzgado de Aviñón, donde el tribunal dictó sentencia para su exmarido, Dominique Pelicot y el resto de violadores con penas de entre 5 a 20 años de cárcel.

“El sistema sigue sin comprender el impacto devastador que estas violencias tienen sobre las víctimas. (…) Gracias a Gisèle Pelicot, y a muchas otras que este año se han atrevido a visibilizar, la lucha sigue y se habla de estos casos”, insisten desde FMJ.

Nevenka y las mujeres que abrieron paso

Si bien es cierto que 2024 obliga a seguir trabajando de manera colectiva para que cese la violencia que ahoga y mata, también es cierto que ejemplos como el de Gisèle Pelicot han dibujado un año donde se han cambiado las tornas y la voz de la víctima ha pasado a ser la protagonista y dueña de la historia, un papel hasta ahora ostentado recurrentemente por el agresor.

El testimonio de la francesa no ha sido el único que este 2024 ha reflejado en primera persona y sin tapujos lo que tantísimas otras vienen sufriendo de años atrás. Sin necesidad de cruzar la frontera, en este mismo país, la historia de Nevenka Fernández, que el 27 de septiembre llegó a las salas de cine, ha traído nuevamente al presente lo que en su día sirvió para abrir caminos en la senda de la igualdad. El de la economista ponferradina fue el primer juicio que consiguió dictar condena a un político por acoso sexual y laboral en España, concretamente a Ismael Álvarez, concejal por el PP y alcalde de Ponferrada. Su caso, además de facilitar que otras mujeres fueran alzando la voz progresivamente, supuso también revisar los abusos que se cometen en los altos cargos de poder y también una demostración de hasta qué punto la justicia y la sociedad cuestionaba en ese momento el relato de la víctima. El fiscal de la causa, José Luis García Ancos, fue expulsado del caso por el interrogatorio hacia Nevenka en el que, no solo ponía en duda su testimonio, sino que reflejaba el claro machismo presente en las instituciones con declaraciones como: "Usted no es la empleada de Hipercor que le tocan el trasero y tiene que aguantarse porque es el pan de sus hijos”.

Pese a que las pruebas terminaron dando la razón a Nevenka y la justicia ordenó finalmente una condena de nueve meses de prisión para Álvarez, una multa de 6.480 euros y una indemnización a la víctima de 12.000 euros, los efectos de la resolución se tintaron de un color agridulce, no solo por resultar insuficientes para la defensa, sino por no contar apenas con el respaldo de la sociedad. Pese a demostrarse la verdad de los abusos, el apoyo hacia el exalcalde no cesaba, lo que provocó que Nevenka se viera obligada a trasladarse a Inglaterra para poder vivir alejada del ruido y de una sociedad que inmersa todavía en la cultura patriarcal, se le hacía difícil creer a la primera víctima de abusos por parte de un alto cargo en el país. 

Todo esto, y 22 años después de aquella condena, Icíar Bollaín quiso recuperar el testimonio de Nevenka y devolver su historia a las salas de cine. En septiembre, la misma ciudad que fue testigo de aquel mediático e histórico juicio, también lo fue de un estreno que contó con la presencia de la misma protagonista y que se rindió ante ella, ahora sí, reconociendo su historia y aplaudiendo su coraje

Con estas líneas deseamos a nuestros lectores un feliz año. Nuestro deseo personal, como periodistas, es que en 2025 os podamos contar noticias algo más amables, que reflejen cierta esperanza, contaros el avance próspero de una sociedad donde las mujeres van perdiendo progresivamente el miedo a andar solas por la calle, sea la hora que sea, donde sus derechos no se vean interrumpidos, y, por supuesto, una sociedad donde hombres y mujeres trabajen de manera coordinada para que ni una sola mujer más en el mundo muera asesinada por el mero hecho de haber nacido mujer. "

( MARTA ALBERCA / LIRIOS ARQUES , El Plural, 31/12/24)

29.10.24

Carolina Bescansa: A muchas, el estallido del escándalo Errejón nos ha abierto en canal. Hemos hecho demasiados duelos por la muerte del proceso de cambio político que construimos en 2014. Espero de verdad que este sea el último... Creo en la veracidad de las declaraciones de todas las mujeres que han denunciado y cuentan con todo mi apoyo... Creo que las denuncias formuladas contra Iñigo Errejón relatan hechos asquerosos e incompatibles con la representación política... Nunca oí ninguna denuncia de violencia sexual contra quien durante años fue mi compañero de militancia y de partido, ni siquiera rumores... A pesar de que sabemos que el único responsable del comportamiento sexual de un hombre es ese mismo hombre, desde el mismo momento en el que Errejón presentó su renuncia, algunos compañeros creyeron que podían sacar ventaja y, de paso, ajustar cuentas pendientes... Algunas de la profesión también se subieron al carro. A lo largo del jueves, algunos competían en los pasillos del Congreso y en los platós de TV para convencer a las periodistas de que habían sido ellos y no los del Frente Popular de Judea quienes habían lanzado la primera piedra contra Errejón: la primera y la más fuerte... tengo algunos calificativos: miserable, zafio, rastrero...

 "Durante años creí que si hubiera estado en octubre del 31, habría apoyado a Victoria Kent frente a Clara Campoamor. Hoy, ayer, uno de estos días, me he dado cuenta de que no habría sido capaz. Si lo piensas hasta el final, la posición de Victoria Kent es imposible: no se avanza en democracia retrasando ensanchar la democracia. 

A muchas, el estallido del escándalo Errejón nos ha abierto en canal. Hemos hecho demasiados duelos por la muerte del proceso de cambio político que construimos en 2014. Espero de verdad que este sea el último.

Un proyecto político no es un estilo de vida ni una marca de ropa ni un corte de pelo. Un proyecto político es un acuerdo de mucha gente sobre cómo organizar la sociedad en base a criterios económicos, culturales y éticos. Siempre que existan esos acuerdos, existirá quien los represente, y en el ejercicio de la representación habrá algún nivel de contradicción. Si alguien que ejerce la representación afirma que no está atravesada por ninguna contradicción es que miente o está ciega de narcisismo. No creo en la política que se concibe a sí misma como una identidad (de clase, religión, género, etnia o cultura). Es más, detesto esa forma de entender la política. Creo en el pueblo y siempre he hecho política para cambiar mi país y el mundo en el que vivo en una dirección clara y concreta. Dicho esto: todo tiene un límite y lo que estamos viendo lo traspasa ampliamente. 

En estos días no he dejado de darle vueltas a cuatro ideas: la primera es vieja, la segunda es pequeña, la tercera es difícil y la cuarta molesta. 

La primera: la vieja. 

El único responsable del comportamiento sexual de Íñigo Errejón es Iñigo Errejón. El único responsable del comportamiento sexual de un hombre es ese hombre. Esto nos lo enseñó el feminismo hace mucho tiempo.  

La segunda idea: la pequeña. 

A pesar de que sabemos que el único responsable del comportamiento sexual de un hombre es ese mismo hombre, desde el mismo momento en el que Errejón presentó su renuncia, algunos compañeros creyeron que podían sacar ventaja y, de paso, ajustar cuentas pendientes. En un ejercicio público de clamorosa miseria comenzaron las insinuaciones en los platós y los susurros en los oídos de las periodistas. Algunas de la profesión también se subieron al carro. A lo largo del jueves, algunos competían en los pasillos del Congreso y en los platós de TV para convencer a las periodistas de que habían sido ellos y no los del Frente Popular de Judea quienes habían lanzado la primera piedra contra Errejón: la primera y la más fuerte. Y lo hicieron con tanto ímpetu que no se dieron cuenta de que las razones que portaba la piedra, dimitido Errejón, les ponía a ellos mismos en una posición resbaladiza. No sé ponerle nombre a esto, pero tengo algunos calificativos: miserable, zafio, rastrero.

Cuando algo me desborda reviso a las que nos precedieron para ver si encuentro luz. He encontrado a Concepción Arenal: “Odia el delito, compadece al delincuente”. Después me acordé de Manuela Carmena. No he escuchado a ninguna portavoz tomar este camino. Sólo pedradas y navajazos. 

Tercera idea: la difícil. 

Creo todos los relatos que he leído en el muro de Cristina Fallarás. Me veo reflejada. La mayoría de las mujeres sabemos que son verdad porque al leerlos percibimos inmediatamente el olor de la intimidación, el desconcierto y el silencio autoimpuesto que viene después. 

Dicho esto: que miles de mujeres humilladas y agredidas por machistas babosos o violadores identifiquemos un muro de IG como el lugar más seguro para presentar nuestras denuncias, no me parece un éxito del feminismo sino un fracaso de la democracia y del Estado de derecho. Bien por el desbordamiento: lo necesitamos. Pero no deja de ser una desgracia que acarrea en sus entrañas acciones potencialmente tan repugnantes como los hechos que la han propiciado. 

Necesitamos abrir un espacio en la conversación pública para poder hablar de violencia sexual y otras formas de violencia machista igualmente insoportables, aunque menos escandalosas a ojos de los platós. Y ese espacio no pueden ser las redes. Las redes no son nuestras. No están diseñadas para reflexionar sino para odiar (en política, en deportes, en cultura, en todo). Ahora mismo, con tanta mentira de por medio, no se puede ni plantear esto. 

Cuarta idea: la molesta. 

Los partidos que están gestionando esta crisis han dejado claras dos cosas. La primera es que en su interior no existe ningún órgano encargado de investigar y resolver los conflictos internos. En el curso de un escándalo, la dirección puede expulsar en cuestión de minutos a cualquier dirigente o militante sin recabar pruebas o tomar declaración a las personas implicadas. La segunda es que en la gestión de una crisis que desde el primer momento confronta una tensión entre la consideración mediática del escándalo y la tipificación jurídica de las conductas escandalosas, las decisiones se han tomado atendiendo exclusivamente a lo mediático. Y a partir de ahí, se ha administrado el linchamiento público como sanción complementaria a la exigencia de responsabilidades políticas. No veo cómo esta forma de proceder puede ayudar a las víctimas, al feminismo o a la democracia.  

Por si no ha quedado claro: 1º Creo en la veracidad de las declaraciones de todas las mujeres que han denunciado y cuentan con todo mi apoyo. 2º Creo que las denuncias formuladas contra Iñigo Errejón relatan hechos asquerosos e incompatibles con la representación política. 3º Nunca oí ninguna denuncia de violencia sexual contra quien durante años fue mi compañero de militancia y de partido: ni siquiera rumores."

(Carolina Bescansa, CTXT, 29/10/24)

27.10.24

PP y Vox dan lecciones de igualdad con el caso Errejón pese a llevar a maltratadores en sus listas, y haber derogar la Ley contra la Violencia de Género, en vigor desde 2004, así como el Ministerio de Igualdad... por poner un ejemplo, ¿En qué quedó aquello denuncia de nueve miembros del PP de Madrid sobre prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido? Ni una lección del mundo conservador sobre derechos de la mujer

"Resulta vomitivo comprobar cómo las derechas están haciendo sangre con el caso Errejón.

 Los prebostes de PP y Vox se han apresurado a salir a la palestra para quedar como los nobles y dignos, los que avisaron contra los depredadores sexuales de la izquierda, los buenos de la película. Isabel Díaz Ayuso lanzó el primer dardo al asegurar eso de “otra pancarta que se les cae”, en clara alusión a la causa del feminismo, tradicionalmente defendida por la izquierda. Más tarde, fue el líder de Vox, Santiago Abascal, quien cargó contra los partidos del bloque de coalición a cuenta de la dimisión de Íñigo Errejón, acusado de violencia sexual por varias mujeres (entre ellas la actriz Elisa Mouliaá), y volcó toda su bilis al calificar a los líderes rojos como “un hatajo de miserables que quieren enseñar educación sexual” a los niños. Por su parte, Elías Bendodo y Miguel Tellado, salivando, decidieron ejercer su función de mamporreros siempre dispuestos a arañar unos votos con el odio –para la que fueron contratados–, y lanzaron las habituales declaraciones descarnadas tendentes a deshumanizar al adversario. “Lo de Errejón es el caso Ábalos de Sumar”, esa era la consigna deslizada desde Génova 13. Por supuesto, FAES, la fundación de Aznar, no iba a perder la oportunidad de hacer las veces de carroñera con el caso Errejón al señalar la “hipocresía” de la izquierda y las “vergüenzas” del Gobierno. “Esto se descompone”, añaden las fuentes de FAES en referencia al daño que el affaire hará a la izquierda a corto plazo.

Era evidente que las derechas iban a hacer leña del árbol caído y ya lo están haciendo. Pero resulta patético que formaciones políticas conservadoras y ultras que jamás se han preocupado por defender los derechos de la mujer, ni de legislar para avanzar en igualdad, traten de sacar pecho del nauseabundo asunto de agresión sexual que persigue al exdirigente de Sumar. La gran diferencia entre ambos mundos (izquierda y derecha) queda patente cuando se comprueba cómo el partido de Yolanda Díaz ha gestionado el asunto, cesando a Errejón en cuanto aparecieron las primeras denuncias públicas de Mouliáa, que destapaba el escándalo al calificar al diputado de “maltratador”, “psicópata” y “monstruo”. La dirección de la coalición sacó a la manzana podrida del cesto, se puso de lado de la víctima y de las mujeres maltratadas de este país y dio todas las explicaciones pertinentes en aras a la transparencia. Todo lo contrario que PP y Vox, que acostumbran a tapar casos semejantes en lugar de depurar responsabilidades. No hay más que tirar de hemeroteca para verificar la tesis de este artículo.

Así, en junio de 2023, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, puso en evidencia su propio machismo residual cuando, para justificar sus pactos con Vox, defendió al candidato de Vox, Carlos Flores, condenado por maltrato. En diciembre de 2022, este diputado nacional por Valencia fue elegido por el partido de Abascal como candidato a presidente en las elecciones a las Cortes Valencianas de 2023. El periódico Levante-EMV reveló que había sido condenado en 2002 por violencia psíquica habitual y faltas de coacciones, injurias y vejaciones a su exmujer, de quien se había separado en 1999. Feijóo no tuvo reparos en echarle flores a Flores. “Hace 20 años, es verdad. Es un catedrático de Derecho Constitucional, es verdad. Ha cumplido la sanción, es verdad. Se ha producido hace veinte años, es verdad. Tuvo un divorcio duro y conllevó un abuso verbal hacia su ex mujer”, dijo el dirigente conservador.

Vox siempre se ha caracterizado por ser un partido machista, un discurso que al PP nunca le ha importado lo más mínimo. No hay más que ver cómo los partidos democráticos cumplen con un minuto de silencio por el último asesinato machista mientras los políticos voxistas se sitúan fuera de la foto y de la pancarta institucional contra la violencia de género. Vox relativiza el terrorismo machista allí donde ocupa cuotas de poder, y la difumina o diluye llamándola violencia “intrafamiliar”. Es bien conocido que han prometido derogar la Ley contra la Violencia de Género, en vigor desde 2004, así como el Ministerio de Igualdad, cuando lleguen al Gobierno, si es que llegan algún día. Todo lo morado produce alergia y urticaria a las derechas españolas: critican y ridiculizan el 8M, Día de la Mujer, retiran la publicidad institucional pensada para concienciar a la sociedad ante el grave problema del machismo, suprimen programas de educación en las escuelas y liquidan los puntos seguros para la mujer en zonas peligrosas como grandes aglomeraciones y fiestas, donde suelen actuar los violadores y acosadores.

Por tanto, ni una lección del mundo conservador sobre derechos de la mujer. Deberían taparse un poco y no salir tan ufanos y arrogantes a descuartizar al presunto acosador Errejón, porque ellos no son precisamente un ejemplo de lucha contra el machismo. Al contrario, presumen de machos en público y en privado. Borja Sémper, portavoz del PP, ha tenido que hacer algún que otro malabarismo cuando se le ha preguntado por el escabroso affaire. “Quienes han dado tantas lecciones en el espacio público deben dar explicaciones ahora, aunque huyendo del ventajismo y el politiqueo fácil”. Hipocresía al poder."   (Marcos López, Diario16+, 26/10/24) 


"Nueve miembros del PP de Madrid denuncian prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido

Bullying, xenofobia, machismo, fiestas con alcohol y sustancias estupefacientes para captar militantes, e incluso la utilización de la prostitución como método para conseguir información y manipular a miembros del partido. Estas son solo algunas, que no todas, las confesiones que miembros que han militado en las Nuevas Generaciones (NNGG) y del Partido Popular de Madrid han querido realizar ante los micrófonos de ElPlural.com.

El ansia desmedida de poder, de control y de influencia en el que se movieran los referenciados en los testimonios, era un motor tan fuerte que les llevaban a despreciar, amenazar, vejar e incluso espiar a todo el que consideraran una amenaza para su propio beneficio personal y político. Así lo cuentan hasta nueve personas diferentes con las que ha hablado este medio. Todas ellas -algunas siguen incluso dentro de la formación y ocupan cargos relevantes-, coinciden en algo: en haber vivido un ambiente sumamente tóxico y desagradable, ya sea por haberlo sufrido en sus propias carnes o por haber sido testigos de ello en la cercanía. (...)"      (José María Garrido, El Plural, 02/05/24)

22.2.24

Caso Alves: la justicia asume el consentimiento La Audiencia de Barcelona condena a cuatro años y seis meses de prisión al futbolista por violar a una joven en los baños de una discoteca. La sentencia reconoce el marco feminista del ‘solo sí es sí’... una mujer joven, que se hallaba feliz y voluntariamente de fiesta en el reservado de una discoteca en compañía de un futbolista millonario, famoso, con admiradores en todo el planeta, casado y además mucho mayor que ella, ha sido creída por la justicia al relatar que este la condujo hasta un baño donde la violó, la abofeteó y la insultó, pese a que no hubo testigos de la agresión... Algo está cambiando, al fin... muchas reacciones furibundas exigen más años de condena... se nos olvida que hace muy poquitos años la mujer agredida ni siquiera se hubiera atrevido a denunciar, que la discoteca no habría contando con ningún protocolo para atenderla (como de hecho sí ocurrió) y que la sociedad –los medios de comunicación, los tertulianos, los forofos futboleros– no la hubiera creído con casi total seguridad

 "El tribunal de la sección 21 de la Audiencia de Barcelona, compuesto por tres magistrados (una mujer y dos hombres), ha emitido esta mañana una sentencia –en la que la palabra ‘consentimiento’ aparece en 27 ocasiones–, por la que condena a cuatro años y seis meses de prisión al futbolista Dani Alves tras agredir sexualmente a una joven en los baños de una discoteca el pasado 30 de diciembre de 2022. La sentencia no es firme y Alves ya ha anunciado que recurrirá. 

Dicho de otra manera: una mujer joven, que se hallaba feliz y voluntariamente de fiesta en el reservado de una discoteca en compañía de un futbolista millonario, famoso, con admiradores en todo el planeta, casado y además mucho mayor que ella, ha sido creída por la justicia al relatar que este la condujo hasta un baño donde la violó, la abofeteó y la insultó, pese a que no hubo testigos de la agresión. 

La víctima, que en los últimos meses ha sido blanco de una lamentable campaña de acoso orquestada por la madre del futbolista, trató de renunciar inicialmente a la indemnización que le correspondía, probablemente asustada ante la posibilidad de que se creyera que su relato estaba motivado por intenciones espurias. Un tiempo después reconoció que la agresión le había producido secuelas psicológicas graves e iba a necesitar el dinero para poder acceder a un tratamiento reparador. Si hubiera sido atropellada en un paso de peatones nadie habría pensado que tenía que renunciar a la indemnización –que a menudo es además insuficiente para cubrir los costes del tratamiento de las secuelas– para ser creída en su relato. 

En cualquier caso, no ha sido necesario que la joven haya renunciado a sus derechos legítimos. Algo está cambiando, al fin. La justicia –habitualmente ideada e impartida por hombres y mujeres privilegiados, machistas, profundamente sesgados y anquilosados en ideas rancias– empieza a entender cómo funciona el consentimiento. Y este no es, en absoluto, un logro menor. 

Queda mucho camino por recorrer, pero todo apunta a que, gracias al feminismo, por fin estamos caminando en la dirección correcta

Venimos de un paradigma punitivista descaradamente tramposo que exige a las mujeres una conducta de víctimas perfectas y una capacidad probatoria rayana en lo imposible, puesto que hablamos de crímenes y delitos que suelen producirse en la intimidad. Ese mismo marco punitivista acusa después a las mujeres de hundirles la vida a los hombres a los que denuncian, responsabilizándolas a ella de las condenas draconianas que impone la justicia cuando no le queda más remedio. Frente a ese sinsentido, emerge un nuevo planteamiento basado en el consentimiento, en el que ni las víctimas son perfectas, ni los agresores monstruos irrecuperables, sino solo mujeres que piden ser respetadas cuando dicen ‘no’ y hombres que han de responder por sus actos. 

Todavía queda mucho camino por recorrer. En caliente, y con la sentencia recién salida del horno, muchas reacciones furibundas exigen más años de condena, o aseguran que el futbolista ha comprado parcialmente su libertad al disponer de dinero para indemnizar a su víctima. 

Aunque así fuera, se nos olvida que hace muy poquitos años la mujer agredida ni siquiera se hubiera atrevido a denunciar, que la discoteca no habría contando con ningún protocolo para atenderla (como de hecho sí ocurrió) y que la sociedad –los medios de comunicación, los tertulianos, los forofos futboleros– no la hubiera creído con casi total seguridad. Se nos olvida que en caso de haber acudido a la justicia se habría visto cuestionada hasta la náusea y obligada a demostrar heridas físicas y psicológicas de toda índole. Tal vez habría sufrido, como sufrió la víctima de La Manada, que un detective la espiara durante meses para decidir si su vida se estaba tambaleando lo suficiente. Tal vez el juez le habría preguntado, como ocurrió durante el juicio por el asesinato de Nagore Laffage, si era muy ligona y solía subir alegremente al piso de alguien que acababa de conocer. Su vida –sus parejas, su profesión, sus ligues anteriores, sus noches de fiesta– habrían sido expuesta con crueldad y usados como arma contra ella. Queda mucho camino por recorrer, sí, pero todo apunta a que, gracias al feminismo, por fin estamos caminando en la dirección correcta. "               (Adriana T.  , CTXT, 22/02/2024)

18.11.23

La aprobación del ‘solo sí es sí’ a escala europea... Una posibilidad inédita de aprobar legislación unificada contra la violencia machista... A día de hoy, solo España y Suecia tienen legislación contra la violencia sexual siguiendo el modelo del ‘solo sí es sí’... ¿Y quién está en contra del ‘solo sí es sí’? Los más importantes: Alemania y Francia

 "En julio, la Comisión aprobó la propuesta de esta directiva. Una posibilidad inédita de aprobar legislación unificada contra la violencia machista. El único problema: sortear la discrepancia de algunos miembros del Consejo contrarios a una definición de la violación basada en la ausencia de consentimiento. 

 Unificar la lucha contra la violencia machista en Europa. Este es el objetivo de la Directiva contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, su nombre completo. Una norma en fase de negociación. A día de hoy, solo España y Suecia tienen legislación contra la violencia sexual siguiendo el modelo del ‘solo sí es sí’.

El Parlamento Europeo acogía esta semana las jornadas Violencia contra las mujeres: análisis de las novedades jurídicas en la UE, organizadas por la izquierda europea. Más de treinta expertas en materia de violencias machistas se daban cita. La eurodiputada María Eugenia Palop, la fiscal Teresa Peramato o la magistrada Glòria Poyatos. También, la actriz y superviviente de violencia sexual Thelma Fardin, representantes del Lobby Europeo de Mujeres y de WAVE o de otras múltiples organizaciones españolas. Sobre la mesa: aprobar la directiva con las mayores prestaciones. 

Unificar la legislación

En los últimos años, la violencia machista y la igualdad se han convertido en temas clave de debate en la Unión Europea. Hay una mayor sensibilización. Eso se materializa en ejemplos tan claros como la menciones de Úrsula Von der Layen. La presidenta de la Comisión Europea habló en su discurso de Estado de la Unión de los logros en igualdad. “Ha habido dos avances históricos: la adhesión de la UE al Convenio de Estambul y la propuesta de esta directiva. Estamos dando pasos en la buena dirección”, explica Irene Rosales, coordinadora de campañas de conciencia política en la Unión Europea del Lobby Europeo de Mujeres. Rosales se refiere a los logros en materia feminista del mandato de la Comisión Europea actual, desde 2019.

 Hasta ahora el Convenio de Estambul (2011) era la norma que regía para los miembros adscritos a ella en el seno de la Unión. España se adhirió a él en 2014. Otros países como son Hungría, Bulgaria, República Checa, Latvia, Lituania y Eslovaquia no han ratificado el convenio. Por lo tanto, no adaptan su legislación. Turquía, por ejemplo, dejó de aplicarlo en 2011.

Una directiva frente al negacionismo

La novedad sí se aprueba la directiva es que habría unas normas básicas en materia de violencia machista de obligado cumplimiento para los Veintisiete. Esto es especialmente importante en el caso de países como Polonia que ha amenazado varias veces con desligarse del Convenio de Estambul. Con el cambio del Gobierno polaco podría darse un cambio de postura. Sin embargo, la directiva establecería un marco común y obligatorio. Esto evitaría mantener a las mujeres en un limbo de incertidumbre con respecto a sus derechos.

Existe en Europa una ola reaccionaria contra los avances legislativos feministas. Bulgaria, Croacia, Hungría y Eslovaquia, países “que apoyaban la igualdad ahora apoyan políticas neutrales», comenta Susana Pavlou, directora del Instituto Mediterráneo de Estudios de Género. Esta neutralidad funciona a favor del negacionismo de la violencia de género. Promociona “la idea errónea de que cualquier persona es susceptible de ser víctima”. Una violencia sin género que tiene un impacto “en la disposición de recursos” contra la violencia machista. 

 Hay preocupación por aprobar la directiva antes de las elecciones europeas del 9 de junio. Todo indica que puede darse una victoria de la derecha frente a la izquierda europea. Lo que se traduciría en una mayor falta de voluntad política para aprobar la norma o aprobarla con mayores recortes. Con suerte, el Parlamento pretende aprobarla antes del fin de la presidencia española del Consejo, en diciembre de este año.

Claves de la directiva

La clave de la propuesta de la Comisión Europea es establecer una tipificación de la violación basada en el consentimiento. Esto se suma a otros aspectos importantes como la ciberviolencia o la mutilación genital femenina. La Comisión Europea quiere que estos tres delitos se legislen con estándares mínimos en todos los Estados. Según fuentes del Parlamento Europeo cercanas a las negociaciones, en este trílogo no se habría abordado el artículo 5, el de la violación.

Está en juego que el Consejo apruebe el delito de violación según el modelo positivo del ‘solo sí es sí’. Incluso con la incorporación de los tipos agravantes de violencia e intimidación no se asegura que los miembros aprueben la norma. “Todo lo referente con el delito de violación está muy difícil”, reconoce Palop a este diario. 

El Consejo incluso llego a eliminar la mención a la violación en su informe sobre la directiva. Quedó tachada, de manera literal, cualquier alusión a la definición de este delito basado en la falta de consentimiento. ¿Qué alegaron? Dos cosas: la “heterogeneidad” de la UE para unificar el delito y “la falta de base jurídica”.

“Base jurídica hay, la directiva se basa en el eurodelito de explotación sexual”, explica Palop. El Parlamento quería ir más allá y propuso que la violencia machista se considerase un eurodelito. Esto tampoco ha sido considerado por el Consejo en donde varios estados estaban en contra. 

“Cuando la UE no quiere hacer algo alegan que no hay base jurídica. Hay resistencia a que determinados temas entren en el sistema normativo”, explicó Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional. Durante otra jornada informativa de la Comisión de Malos Tratos previa al acto de Bruselas, la experta se alegraba de que la Comisión aprobara la directiva. “Para descorchar champán”.(...)

 ¿Y quién está en contra del ‘solo sí es sí’? Los más importantes: Alemania y Francia. Para conseguir que salga adelante se necesita que uno de estos dos países dé un paso al frente y cambie de postura. Para aprobarlo se necesita el sí de 15 estados europeos o de los que sumen al menos el 60% de la población. Por eso, que dos de los grandes cambien de posición, salvaría la propuesta.

¿Y si no se consigue? 

La palabra que más se escucha entre las ponentes en Europa es “descafeinada”. Sería una directiva sin la fuerza esperada. “No considero que sea un paso en falso porque hay otros tipos penales. Y se plantean muchísimos mecanismos de apoyo, ayuda y asistencia a las víctimas y también de cooperación internacional, por tanto, inútil nunca será”, defiende Palop que acaba por nombrar también la palabra crítica, “pero, en fin, sí, quedaría muy descafeinada”."               (Candela Barro, Público, 17/11/23)

26.9.23

Las jugadoras de la selección nacional de fútbol son un ejemplo de solidaridad, inteligencia emocional, amor al deporte y compromiso social y feminista... Su mensaje: no nos han dejado ser solo lo que queríamos ser, futbolistas; lo hemos asumido, porque el fútbol femenino ha sufrido décadas de discriminación y porque no podíamos ponernos de lado ante la gota que colmó el vaso (la agresión de Rubiales a Jenni Hermoso). Si te pones de lado, ya te has posicionado (contra la víctima)... Queremos hacerlo, además, porque quizá puede servir de guía para otras compañeras, para muchas mujeres que están pasando por esto mismo en el trabajo o en sus vidas. Sí, es muy cansado, pero cuando vemos a las niñas que vienen a los entrenos, que quieren ser futbolistas, recuperamos la energía... Ante esa exhibición de amor al deporte y a la justicia, de sacrificio e idealismo, solo queda quitarse el sombrero, una vez más, y aplaudir con todo el orgullo a unas jugadoras que en solo un mes han conseguido dar la máxima visibilidad a la causa de las mujeres y la igualdad... Sin ofender ni menospreciar a nadie, el sustrato de las palabras de Putellas y Paredes y la unidad mostrada por las campeonas del mundo (salvo un par de tristes excepciones) desnuda y deja desarmada a una Federación corrupta hasta el tuétano, aviesa y torpe a partes iguales... así las futbolistas de la selección se reunieron en secreto y dijeron “se acabó”

 "Cómo las futbolistas de la selección se reunieron en secreto y dijeron “se acabó”.

 20 de agosto, domingo. Es mediodía. España gana el Mundial ante Inglaterra en Sídney. Es la culminación de un año de reivindicaciones, demandas y renuncias. 15 jugadoras habían exigido 11 meses antes cambios profundos en la Federación Española de Fútbol (RFEF) para volver a ser seleccionadas. Pero su pulso resultó solo a medias. La mayoría (nueve de esas 15) no ha vuelto a vestir la camiseta de España; en cambio, sus peticiones fueron escuchadas en parte y de sus quejas nació esta España. La España que puede centrarse en el juego, gustarse, vencer. Campeonar.

En plenas celebraciones, algo empieza a enturbiar lentamente la alegría. Durante la entrega de medallas, el entonces presidente de la federación, Luis Rubiales, le da un beso en la boca a la delantera Jenni Hermoso, una de las veteranas. Ella apenas reacciona. Sigue saltando y cantando. Se hace fotos con sus compañeras. Son campeonas. Llega al vestuario. Y abre las redes sociales. Suena el Aserejé. Hermoso empieza a emitir en directo. Bebe cava directamente de la botella. Y sale el tema. El presidente le había dado un pico al recoger la medalla. Pero sus compañeras no lo sabían. Ha caído la tarde y un pantallazo del momento se ha viralizado. “¿Quién se ha besado?”, pregunta una. “A ver”, pide ella. Y matiza: “Pero no me ha gustado, ¿eh?”. “¿Y qué has dicho?”, le preguntan. “Pues vale”, dice ella. “Pero, ¿qué haces, tía?”. “Pero, ¿qué hago yo?”, responde Jenni. Se ríe, nerviosa, dubitativa. Y ese vídeo también se viraliza.

 Al cabo de unas horas, ya de noche, cuando el ruido empieza a crecer, Rubiales entra en directo en la Cope. Llama “gilipollas” y “tontos del culo” a quienes se indignan. La tensión social aumenta. Es el mismo discurso que el presidente mantiene con sus asesores de comunicación, a quienes echa cuatro gritos. Él no es ningún criminal, no piensa disculparse por nada, no ha hecho nada malo. Pero el ruido es cada vez mayor. Antes de aterrizar en España, en una sala del aeropuerto de Doha, donde la campeona hace escala, graba un vídeo de disculpas sin disculpa, presionado por su entorno: “No queda otra, ¿no?”, dice. Y se explica: “Aquí dentro nadie le daba la más mínima importancia, pero fuera sí se la han dado”. Ya es lunes. Y políticos de todos los colores empiezan a exigir su dimisión.

La tensión se multiplica con el paso de los días y el jueves, un día antes de la asamblea extraordinaria, la federación filtra que Rubiales va a dimitir. En Las Rozas, el departamento de personal manda un correo electrónico que causa sorpresa entre los empleados de a pie. Se los invita a todos a acudir a la asamblea, una decisión llamativa porque, en principio, a estos cónclaves solo están llamados los acreditados. Pero era una forma de vigilar, un intento de mantener las filas prietas intramuros.

Y cuando Rubiales aparece en escena, para nada dimite. Es más, se presenta como víctima de un “asesinato social” y argumenta que el beso a Hermoso fue “consentido” porque tuvo una charla con ella en plena entrega de medallas: “Le dije: ‘¿Un piquito?’, y ella dijo vale”. Y grita hasta en cinco ocasiones aquello de “¡no voy a dimitir!”. Es el discurso del “falso feminismo”, el del ataque a Yolanda Díaz, Irene Montero o Ione Belarra. Después de aquel episodio, la crisis alcanza ya categoría planetaria.

Esa asamblea marca la línea de lo intolerable. Jenni Hermoso se siente interpelada directamente. Han manchado su honor. Han intentado convertir a la víctima en responsable. Quiere hablar. Y como ella y todas han aprendido de los errores y de cómo explicaron la renuncia de las 15 —pecan de inocentes, se malinterpreta su mensaje, no explican sus peticiones y las llaman “niñas caprichosas”—, se pone en manos del sindicato Futpro, que emite un comunicado firmado por 80 futbolistas entre las que figuran jugadoras en activo y ex de la selección.

Aunque se intuía, es ese día cuando todo el mundo entiende que a Jenni el beso no solo no le gustó, sino que la incomodó: “Me sentí vulnerable y víctima de una agresión, un acto impulsivo, machista y sin ningún tipo de consentimiento de mi parte”, decía. Y con ella se arrancan sus compañeras de selección. Y el “Se Acabó” que usa por vez primera, motu proprio, la mejor amiga de Jenni en el vestuario de España, Alexia Putellas, prende la mecha. Todas lo añaden en sus mensajes. También personas anónimas. Ha nacido un movimiento nuevo, que interpela no solo a las futbolistas, también a todas las deportistas, a todas las mujeres, que ya no toleran agresión alguna, por pequeña que esta parezca.

 “No es un pico, es una agresión”, se grita en las calles. Lejos de reaccionar, la federación emite un tibio comunicado pidiendo, también ellos, la dimisión de Rubiales. Se queda solo. Al menos, en apariencia. Porque en Las Rozas todavía tienen despacho, poder y autoridad sus más fieles colaboradores: entre ellos el secretario general, Andreu Camps; y el asesor jurídico externo, Tomás González Cueto, el mismo que lleva la voz cantante durante la reunión de la junta directiva en la que se descarta aprobar una moción de censura contra Rubiales.

Ante la inacción de la federación, el Consejo Superior de Deportes (CSD) eleva una serie de denuncias al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), que le abre expediente a Rubiales por falta grave —en lugar de muy grave, como deseaba el Gobierno― para poder proceder a su suspensión cautelar también desde España.

Abierta la vía administrativa, la Fiscalía fuerza que se abra también la penal. Jenni Hermoso lo hace posible. Denuncia. Agresión sexual y coacciones. Y del “no voy a dimitir”, Rubiales pasa a: “Aferrarme al cargo no va a contribuir a nada positivo”. Y dimite. No sin antes afirmar que lo hace “porque hay poderes fácticos” que impedirían su vuelta. Sigue sin disculparse. Han pasado tres semanas desde el beso.

Aquel beso y esa bola de nieve que crece y crece es la excusa perfecta que necesitan las futbolistas españolas para retomar sus reivindicaciones. La salida de Rubiales y el despido del seleccionador Jorge Vilda no son suficientes. Quieren que los cimientos de la federación tiemblen. Y ante el inminente regreso de la campeona del mundo en la Nations League, las jugadoras tensan un poco más la cuerda.

En silencio, sin que trascienda al exterior, las mundialistas se marchan a Valencia el jueves 14, cada una desde sus ciudades, para trazar la estrategia y preparar un comunicado que se haría público al día siguiente. También para prepararse ante las posibles preguntas de los medios. Sus teléfonos arden, también porque sus números los tienen muchos periodistas, que no dejan de escribirles.

 En su nota del viernes 15, no explicitan su renuncia a la selección, pero sí advierten de que necesitan un entorno de trabajo seguro y apuntan, en una lista de cinco puntos, qué cambios demandan en la RFEF antes de volver a vestirse de corto. Así, fuerzan que se intensifiquen las negociaciones con la federación. Y logran, también, que se aplace el anuncio de la primera lista de convocadas que debe dar la nueva seleccionadora Montse Tomé.

Toda esta crisis constituye un momento decisivo para las futbolistas. Y ellas lo saben. Encabezadas por las más veteranas del vestuario, más combativas, las videollamadas entre las mundialistas se suceden. Varias al día. El objetivo es mantener el grupo unido, verse las caras. Es inevitable que en un grupo tan amplio existan diferentes sensibilidades, que no todas quizá estén tan dispuestas a llegar hasta las últimas consecuencias, y esas videollamadas tienen como objetivo que la distancia física (cada una está entrenando con sus clubes) no se convierta en una grieta, en una vía de fuga. Saben que su éxito radica en la unidad. En paralelo, además, siguen muy atentas a todo lo que sale en la prensa. Las más implicadas en la causa controlan qué medios les resultan más afines, y cuáles menos, en su batalla. Y las filtraciones que algunas llevan a cabo tampoco agradan a todas.

 Hablan también con el directivo responsable del femenino, Rafa Del Amo, a su vez presidente de la territorial navarra. Su vida pasa de reunión en reunión. Y cuando advierten que no avanzan, cambian de interlocutor. Entra en escena Loli Martínez Madrona, árbitra y delegada de Protección de la Violencia Sexual. Y Del Amo, como Ana Álvarez, la directora de fútbol femenino de la federación, quedan en un segundo plano.

Madrona escucha, pero también presiona. Y les pone un plazo límite para responder a la oferta, de viva voz, de la RFEF. Deben decirle si aceptan el domingo día 17, antes de la medianoche. Pero la federación no recibe respuesta.

Ese lunes 18, no obstante, entre las mundialistas había un grupo que sí estaba dispuesto a acudir a la llamada de la selección, a dar un voto de confianza, jugar y, mientras, comprobar hasta dónde era capaz la federación de cumplir con sus promesas de cambio. Ese era el escenario a primera hora de la tarde.

Sin embargo, la primera lista de Montse Tomé, con algunas de las 15 que no habían dado un paso atrás (Mapi León y Patri Guijarro, sobre todo), y sus palabras asegurando que había hablado con las jugadoras, desató el tornado definitivo en el vestuario. Ya imparable. Esa tarde, el escenario gira por completo y todas las futbolistas lanzan la batalla que derribó la última puerta.

Responden con otro comunicado, en el que insisten en que no quieren ser convocadas (unos días antes, Athenea del Castillo sí se había declarado seleccionable) y explican que estudian las consecuencias legales a las que las expone la federación al incluirlas en una lista en la que no quieren estar. “Es otra estrategia de división y manipulación”, avisa Jenni Hermoso, a la que Tomé deja fuera de la lista, “para protegerla”. “¿Protegerme de qué o de quién?”, se indigna ella.

 Esa misma noche, las futbolistas escuchan el mensaje del presidente del CSD, Víctor Francos, que dice en la radio que si incurren en una falta grave al no responder a la llamada de la selección serán sancionadas. Se sienten solas. Las han engañado, otra vez. Al día siguiente, Francos modula el discurso. Pretende arrancarle a la federación el compromiso de desconvocar y dejar marchar a casa a las jugadoras que no quieran quedarse.

Con esa tranquilidad, el martes 19, las futbolistas se concentran en un complejo de golf en Oliva, una localidad de playa al sureste de Valencia. Y se celebra una reunión a tres bandas con la presencia también de Francos, como representante del Gobierno, y de Elvira Andrés, en representación de la federación. Se cierran una serie de acuerdos en un encuentro que termina a las cinco de la mañana y en el que se sella la paz a partir de un clima de confianza mutuo.

Al día siguiente, 20 de septiembre, un mes después de ganar el Mundial, cae Andreu Camps, el secretario general de la federación, mano derecha de Rubiales, el cerebro de la institución. Una salida que no ha provocado muchas lágrimas en los empleados de base de Las Rozas. Se trata de un hombre a quien en los pasillos federativos describen como alguien muy inteligente, una cabeza privilegiada en su materia (Derecho Deportivo), incluso austero en su vida personal, pero con muy escasa inteligencia emocional y empatía.

 El jueves, un día después de su despido, en los corrillos de la federación, varias personas recordaban la ocasión en la que Camps mandó un polémico correo electrónico a todos los trabajadores en el que les recriminaba las insuficientes horas dedicadas al trabajo. El envío causó entre estupor e indignación porque muchos de ellos, como consecuencia de los horarios de los partidos y las competiciones, extienden sus jornadas hasta bien entrada la noche. Sin embargo, el entonces secretario general no entendió, al menos aquella vez, que a primera hora de un día normal no hubiera muchas personas en Las Rozas y no se le ocurrió otra solución que mandar un mail con el recuento de las personas que estaban cada hora en la sede federativa.

Además de su salida, entre esos compromisos adquiridos con las futbolistas están también la creación de una comisión mixta con representación de las tres partes a la que acudir en momentos de crisis y la elaboración de un protocolo de actuación en casos de violencia sexual. “Esperemos que no vuelva a pasar, pero si ocurre de nuevo tiene que haber protocolos para que se actúe en el mismo instante en que pasan las cosas”, explica Irene Paredes, una de las portavoces del equipo, en la previa del partido que las enfrenta a Suecia en el estreno de la Liga de las Naciones.

Ella y Alexia Putellas toman la palabra. “Somos futbolistas, pero nos hemos tenido que meter en la cabeza que no podemos ser solo futbolistas”, dice la doble Balón de Oro, que suena más reivindicativa que nunca. “Durante décadas, ha habido una discriminación sistémica contra el femenino”, denuncia. Al día siguiente, un estadio lleno en una ciudad de la costa oeste de Suecia, Gotemburgo, aplaude y abraza a las jugadoras españolas, que antes del partido sostienen junto a las suecas una pancarta con el lema #SeAcabó y una leyenda en inglés: “Nuestra lucha es la lucha global”. Puño en alto, las campeonas mandan un mensaje al mundo. Tolerancia cero. 96 minutos más tarde, se abrazan. Son una piña. Y han ganado el partido contra la mejor selección, según el ranking FIFA. En el descuento. Como la vida misma."                 (Nadia TronchoniLorenzo Calonge , El País,  24/09/23)

 

 "Un mes después de haber levantado la Copa del Mundo en Australia, las jugadoras de la selección nacional de fútbol siguen viéndose obligadas a ser más que futbolistas. 

Lo explicaron el 21 de septiembre en una conferencia de prensa impresionante las dos nuevas capitanas del equipo (que dejaron de serlo durante un año por el castigo de la RFEF a Las 15), Alexia Putellas e Irene Paredes. En apenas 20 minutos, las dos trazaron un resumen perfecto de lo sucedido con la Federación y el Consejo Superior de Deportes desde el incidente machista que arruinó la fiesta del título. 

Su comparecencia, sin leer un papel y después de haber pasado una semana “durmiendo cuatro horas”, debería ser estudiada en las escuelas de Comunicación como un modelo de precisión, dignidad, transparencia, inteligencia emocional, solidaridad y compromiso social y feminista.  

El mensaje fundamental fue este: no nos han dejado ser solo lo que queríamos ser, futbolistas; lo hemos asumido, porque el fútbol femenino ha sufrido décadas de discriminación y porque no podíamos ponernos de lado ante la gota que colmó el vaso –la agresión de Rubiales a Jenni Hermoso y la reacción posterior de la Federación y el CSD–. Si te pones de lado, ya te has posicionado (contra la víctima), dijo Putellas. Queremos hacerlo, además, porque quizá puede servir de guía para otras compañeras, para muchas mujeres que están pasando por esto mismo en el trabajo o en sus vidas. Sí, es muy cansado, pero cuando vemos a las niñas que vienen a los entrenos, que quieren ser futbolistas, recuperamos la energía y recordamos que merece la pena. 

Ante esa exhibición de amor al deporte y a la justicia, de sacrificio e idealismo, solo queda quitarse el sombrero, una vez más, y aplaudir con todo el orgullo a unas jugadoras que en solo un mes han conseguido dar la máxima visibilidad a la causa de las mujeres y la igualdad impulsada por las políticas públicas (de las que ellas también son hijas).

Sin ofender ni menospreciar a nadie, el sustrato de las palabras de Putellas y Paredes y la unidad mostrada por las campeonas del mundo (salvo un par de tristes excepciones) desnuda y deja desarmada a una Federación corrupta hasta el tuétano, aviesa y torpe a partes iguales, que solo ha reaccionado de verdad cuando el Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (lento, dubitativo e ineficiente), se decidió finalmente a intervenir en el conflicto reuniéndose cara a cara con las futbolistas en la concentración de Oliva. 

La pelea de las campeonas por conseguir un fútbol y una vida más justos, su verdad inapelable, su templado y conmovedor ejemplo, desnuda también, ahora más que nunca, a los medios y a los mal llamados periodistas que siguen, pese a todo, intentando denigrarlas; a los avaros, cobardes e insolidarios compañeros de la selección masculina; a los partidos políticos trogloditas, y a esa parte de la sociedad, cada día por suerte más pequeña, que no ha entendido todavía que la potencia del movimiento feminista, sobre todo si va acompañado de la fuerza sindical y de la presión ciudadana, es el principal motor de transformación y de mejora social –y tal vez el único que nos queda–. "              (Editorial, CTXT, 22/09/23)

13.9.23

La ola de dignidad que tumbó a Rubiales... el consenso feminista lo derribó... La dimisión del jefe del fútbol español solo fue posible por el rechazo mayoritario que suscitó su comportamiento en la calle, la política, las instituciones y la sociedad en una suma de fuerzas... la impunidad que envolvía su gesto chulesco solo estaba en su cabeza... el gesto de Rubiales permitió comprobar la fuerza del feminismo y también “que en la sociedad han madurado unos valores que se traducen en una exigencia de responsabilidad y en la tardía dimisión”. Esto, hace tres o cuatro años, “hubiera sido impensable”... Esa transformación de la sociedad ha aflorado con mucha fuerza, y supone un “punto de no retorno”... se ha organizado una conciencia crítica y colectiva enormemente poderosa... la idea del consentimiento se ha convertido en tsunami social y mediático... la violencia sexual se ha ido colocando como una preocupación enorme en madres, hijas, abuelas, estudiantes o trabajadoras, todas, por eso lo que hizo Rubiales cayó en el centro de esa vindicación política feminista y ha hecho posible que tenga que decir que se va

 "Luis Rubiales ya no manda en el fútbol español. Han pasado 17 días desde su chulesco “¡no voy a dimitir!”, repetido cinco veces ante quienes él creía que eran sus fieles, ante la opción de dejar el cargo, ya apartado de él por la FIFA. El domingo por la noche, escribió un comunicado, resignado ante unos misteriosos “poderes fácticos” que le impedirían volver a su puesto. Esos poderes existen, pero están muy lejos de ser la oscura conspiración que sugiere Rubiales. 

Se trata del poder de cientos de miles de personas a las que indignó que el presidente de la federación besara sin consentimiento a una jugadora que acababa de ganar el Mundial, Jenni Hermoso. De quienes, en pocas horas, se lanzaron a las redes sociales para señalar lo que había hecho y otros tantos días después a decir #SeAcabó; también los de los que tardaron días en reevaluar lo que habían visto: no era un gesto desafortunado, era una agresión. El de los políticos que criticaron ese comportamiento, de los medios de comunicación nacionales e internacionales. 

El poder del rechazo del resto de las jugadoras y los jugadores —aunque no todos, y algunos de forma tibia—, y los de los demás dirigentes de la federación que le fueron dando la espalda. Todas esas fuerzas, juntas, fraguaron un nuevo consenso más allá del fútbol y del feminismo: un consenso social. Esos han sido los poderes que han hecho ver a Rubiales que quien conducía en sentido contrario en la autovía era él mismo.

 Rubiales celebraba en Sídney la victoria de las jugadoras, y cuando agarró de la cara a Jenni Hermoso y la besó en la boca, creyó hacerlo en un mundo en el que podía hacer algo así ante una audiencia de millones de personas sin que pasara nada. Como mucho, la reacción de algunos “tontos del culo” que no sabían interpretar un gesto de alegría incontenible, como trató de minimizar horas después en una entrevista en la cadena Cope. Pero esa impunidad que lo envolvía solo estaba en su cabeza, algo de lo que han dado cuenta las tres últimas semanas. Al margen de que haya o no consecuencias penales, el gesto de Rubiales permitió comprobar la fuerza del feminismo y también, como explica Octavio Salazar, jurista y experto en igualdad y masculinidades, “que en la sociedad han madurado unos valores que se traducen en una exigencia de responsabilidad y en la tardía dimisión”. Esto, hace tres o cuatro años, “hubiera sido impensable”, dice.

Esa transformación de la sociedad ha aflorado con mucha fuerza con el caso Rubiales, supone un “punto de no retorno”, según Salazar, y se ha materializado una línea roja acerca de lo que la mayoría no está dispuesta a tolerar. En los últimos años, “los debates sobre el consentimiento, sobre el solo sí es sí más allá de la parte jurídica, han tenido consecuencias pedagógicas en la sociedad”, comenta. Ha ido calando en la ciudadanía la capacidad de identificar ese beso como una agresión, y a partir de ahí, iluminar el mundo de Rubiales ha dejado a la intemperie unas estructuras de poder, las del fútbol, “muy masculinas y masculinizadas que lo han estado sosteniendo”, dice Salazar, que confía en que la ola también alcance “espacios similares” donde los hombres ejercen su dominio jerárquico, “como la universidad”.

Pese a los avances, y por ellos, en los últimos años una porción de la sociedad percibe el movimiento feminista como una amenaza, como algo que desafía sus convicciones de un modo radical. En parte se explica por la mayor presencia de los temas feministas en el debate público, pero también porque algunos de ellos han resultado polarizadores dentro del propio movimiento: la ley trans y la tramitación del solo sí es sí son dos ejemplos claros. La diferencia con el caso Rubiales es que las realidades a las que alude llegan a todas las mujeres, de todas las edades, en todas partes: la violencia sexual y el abuso de poder. El feminismo, dice la socióloga Rosa Cobo, “es un movimiento potente en términos de movilización que ha tenido, en esta ocasión, una respuesta mucho mayor al propio movimiento, lo que pone de manifiesto que cuando una idea cuaja lo hace a pesar de los propios movimientos o la situación en la que se encuentren en un momento determinado”.

Cobo resalta que “se ha organizado una conciencia crítica y colectiva enormemente poderosa que ha hecho que algo que hace cinco o siete años podía ser irrelevante se ha convertido en tsunami social y mediático”. Está convencida de que “de alguna forma ha calado en la sociedad la idea del consentimiento”, y que si lo ha hecho es “porque ha caído en un suelo muy fértil”, el de un movimiento feminista que en los últimos años ha puesto “la violencia sexual en el corazón” de su agenda.

Esa violencia, dice Cobo, “se ha ido colocando como una preocupación enorme en madres, hijas, abuelas, estudiantes o trabajadoras, todas”, por eso, lo que hizo Rubiales “cayó en el centro de esa vindicación política feminista” y “ha hecho posible que tenga que decir que se va”. La presión para que se marche se ha construido de manera inclusiva y homogénea en una bola de nieve que fue rodando cada día, sumando apoyos a Jenni Hermoso y haciendo marginal la versión de Rubiales y su idea del “falso feminismo”.

El hecho de que el beso no consentido haya sucedido en público y con millones de ojos enfocando, con la capacidad de difusión de las redes sociales, ha hecho que cada día que pasaba con Rubiales al frente de la federación fuera más difícil apoyar su versión. Él trató de construir un relato paralelo, minimizar lo ocurrido y hasta presionar a Hermoso y a su familia. Es el manual básico del acoso sexual en el trabajo, que suele producirse en espacios privados, sin testigos, y donde las sospechas suelen recaer sobre la víctima.

Un día tras otro, Rubiales perdía aliados, y entre ellos, muchos hombres “que han dicho en público que se han concienciado”, dice Salazar, quien espera que este caso “sirva para hacernos comprender que esto tiene que ver con nosotros, que tenemos una especial responsabilidad en el cambio. Que en todo caso deberíamos sentirnos interpelados, no atacados”. Todo ello tiene que ver también con una cuestión generacional, en hombres y en mujeres. Ha ocurrido en el propio vestuario de las campeonas.

“Lo que ha pasado es muy serio”

Laia Codina, defensa de la selección femenina, de 23 años, lo explicaba al contar lo que sucedió en el autobús, a la salida del estadio en Sídney, tras la victoria. Una de las veteranas del equipo sacó el tema del beso en plena celebración. “Nos dice: ‘Ojo, chicas, porque esto que ha pasado es muy serio, es inaceptable y lo tenemos que condenar porque al final no deja de ser un abuso de poder del jefe con una jugadora, que podría haber sido cualquiera de nosotras”.

Las veteranas de ese equipo son las pocas que convivieron hasta 2015 con el exseleccionador Ignacio Quereda —acusado de tratarlas con desprecio durante años—, y sobrevivieron a su salida. Hermoso, Alexia Putellas o Irene Paredes, entre ellas. Son las que no se han cansado de pelear en los despachos por su derecho a preocuparse solo por el balón y para que las que las sucedan no tengan que pensar más que en el césped. Con una conciencia feminista que han asimilado en estos ocho años. Con voz en el vestuario, líderes naturales.

Son las que no tuvieron que explicarles mucho más a las más jóvenes, integrantes de la Generación Z, futbolistas sin complejos, intolerantes ante ciertos comportamientos, sin miedo a denunciar, referentes sin renuncias para las niñas, y los niños, de hoy. Las futbolistas son ya de otra pasta. Y han protagonizado ese cambio en lo deportivo y en lo social, en un mundo por antonomasia masculino, el fútbol, coto privado de ellos, hasta que ellas han lograron derribar los prejuicios a balonazos, y rompiendo una vez más el silencio. El #SeAcabó que inició Putellas arrancó tras el discurso de Rubiales en la federación el viernes 25 de agosto.

Porque más allá del beso no consentido, de agarrarse los testículos en el palco, o coger a la reina Letizia por el hombro, en la disección de la caída de Rubiales es importante cómo reaccionó a las críticas. “Ha levantado muchas ampollas que él no lo haya entendido como algo que está mal”, alega Rosa Cobo. Nunca se ha disculpado, no ha reconocido. Para Cobo, todo lo anterior “ha generado un profundo malestar”, y, “aunque a la vez también se haya producido el ‘no era para tanto”, ha tenido mucha más fuerza el “sí ha sido para tanto”. En eso la sociedad, y también “los medios de comunicación, han jugado un papel muy positivo, porque por mucho que haya malestar en la sociedad, si los medios, como en las redes, no se hacen eco, no hubiese llegado adonde ha llegado”.

Y también ha sido importante el papel de las instituciones y quienes tienen capacidad de decisión. Si Rubiales ha decidido dejar de atrincherarse, han tenido que ver también las “presiones a alto nivel”: el Gobierno, la FIFA, la propia federación española. De todos, dice Cobo, “el político es el poder más democrático, por ser el que nace de la elección directa, y es el que atesora mayor legitimidad, por eso, cuando toma partido por un derecho frente a una tropelía o un privilegio, es fundamental. Tiene la capacidad de debilitar o de reforzar, de dar legitimidad o de quitársela, y en este sentido el poder político ha sido inequívoco”. Explica que, para que un movimiento o una cuestión concreta salga adelante, hay apoyos sin los que no puede hacerlo: el de los mercados, el de la cultura y los medios, el académico y el político. “Aquí ha habido unanimidad. Era evidente, se hacía insostenible que Rubiales siguiese ahí. Y el feminismo fue el que dio el golpe imparable”."                 

(Silvia Blanco, Isabel Valdés , Nadia Tronchoni , El País, 12/09/23)

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha decidido participar en la investidura y rebajar de 15 a 14 años la pena para Ángel Boza, uno de los cinco condenados por la violación grupal de La Manada. No estaba obligado a hacerlo por la Ley sólo sí es sí. Ha querido hacerlo... sólo que la condena del miembro de la Manada fue de 9 años. Con la aplicación de la Ley del 'Solo sí es sí' pasó a 15, y ahora 2 jueces la bajan a 14 porque les sale de los huevos. Siguen siendo 5 años más que con la ley anterior del PP

Carlos Sánchez Mato @carlossmato

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha decidido participar en la investidura y rebajar de 15 a 14 años la pena para Ángel Boza, uno de los cinco condenados por la violación grupal de La Manada. No estaba obligado a hacerlo por la Ley sólo sí es sí. Ha querido hacerlo.

El TSJ de Navarra ha decidido ir más allá. Ya no rebaja una pena cuando era de "las mínimas". Ahora también cuando "están próximas o cercanas a las mínimas". Aquí el Auto https://poderjudicial.es/stfls/TRIBUNAL

Joaquín Galve Sauras, presidente del TSJN y ponente del Auto, y Francisco Javier Fernández Urzainqui son responsables de sacarse de la manga una interpretación del principio de la ley penal más favorable para el reo. Porque ellos lo valen. No tenían por qué rebajar. Lo han hecho.

Afortunadamente hay un voto particular de una magistrada, Esther Erice Martínez, que se ha opuesto con dignidad y argumentos a esta burrada. Aquí el voto particular https://poderjudicial.es/stfls/TRIBUNAL

9:04 a. m. · 12 sept. 2023 168,4 mil mReproducciones

Sergio @TrainerExtreme

La condena del miembro de la Manada fue de 9 años. Con la aplicación de la Ley del Solo sí es sí pasó a 15 y ahora 2 jueces la bajan a 14 porque les sale de los huevos. Siguen siendo 5 años más que con la ley anterior del PP. ¿Dónde está la rebaja?

11:01 a. m. · 12 sept. 2023 384 mil Reproducciones

 "El Tribunal Superior de Navarra rebaja un año la condena a uno de los integrantes de La Manada en aplicación de la ‘ley del solo sí es sí’. 
 
La resolución, que cuenta con un voto particular en contra, rebaja a 14 años la pena por la violación grupal de los sanfermines de 2016.
 El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha rebajado de 15 a 14 años la pena de prisión impuesta por el Tribunal Supremo a Ángel Boza, uno de los cinco integrantes de La Manada condenados por la violación grupal de los sanfermines de 2016, en aplicación de la ley del solo sí es sí, según ha informado el Poder Judicial en un comunicado. Boza, de 32 años, era el más joven de los integrantes de La Manada y se encuentra cumpliendo condena en la cárcel de Albolote (Granada).

La víctima ha recibido la noticia con mucha tristeza, pena y decepción, según su abogada, Teresa Hermida, que ha comunicado a la SER su intención de recurrir la sentencia. “Lógicamente, no podemos estar de acuerdo, entendemos que no se cumplen los parámetros para llevar a cabo esta resolución”, ha explicado.

El tribunal considera “razonable” la rebaja porque la Ley Orgánica 10/2022, de Garantía Integral de la Libertad Sexual, la ley del solo sí es sí, resulta más favorable al reo. La resolución, que puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, ha sido firmada por dos de los tres magistrados, Joaquín Galve ―presidente del TSJN y ponente de la resolución― y Francisco Javier Fernández. La tercera magistrada, Esther Erice, ha formulado un voto particular en el que aboga por desestimar la revisión de condena.

Precisamente, el caso de La Manada y el movimiento social de repulsa que generaron no solo los hechos, sino la interpretación que la Audiencia de Navarra hizo de los mismos y su tipificación penal ―ratificados por el Tribunal Superior de Justicia de esa comunidad―, constituyeron el germen que acabó derivando en la actual Ley de Garantía de la Libertad Sexual. Conocida como ley del solo sí es sí, esa norma, que coloca el consentimiento como elemento definitorio de la agresión sexual, unifica los delitos de abuso y agresión sexual y rebaja la pena mínima del nuevo tipo penal. Esto último es lo que ha permitido la rebaja de penas a cientos de agresores sexuales y, ahora, la de uno de los culpables de aquella violación múltiple en los sanfermines.

La resolución de este martes del TSJ contradice a la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, que en febrero rechazó la solicitud de revisión planteada por la defensa del condenado. Ello provocó que la defensa interpusiera un recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJN, que es la que hoy se pronuncia. Todas las acusaciones —la fiscal, la denunciante, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona— habían solicitado su desestimación. (...)"                (Amaia Otazu  , Eva Saiz , El País, 12/09/23)

31.8.23

Hay más igualdad de género en España que en Alemania, España está cara a cara con Finlandia (según el índice de la ONU). El escándalo muestra ambas cosas: cómo en algunos círculos todavía se siente como en los años 80 y cuánto ha cambiado la sociedad española... Las jugadores han dicho: ¡Ya basta, #SeAcabó... Y España está en gran medida de acuerdo (Steffen Lüdke)

 


Steffen Lüdke @stluedke

Traducido del inglés 
 
Re #Rubiales : Hay más igualdad de género en España que en Alemania, España está cara a cara con Finlandia (según el índice de la ONU). El escándalo muestra ambas cosas: cómo en algunos círculos todavía se siente como en los años 80 y cuánto ha cambiado la sociedad española. (...)

¿Es sorprendente que en el seno de la Federación Española de Fútbol persista un machismo a gran escala? No precisamente. Los jugadores se quejaron y denunciaron durante años, ahora, con el beso no deseado y el comportamiento de Rubiales en los días posteriores, llegamos a un punto sin retorno.

"En la victoria finalmente fueron lo suficientemente fuertes como para hablar y ser realmente escuchados", como argumenta @mariaramirezNY. Las jugadores han dicho: ¡Ya basta, #SeAcabó . Y España está en gran medida de acuerdo.

9:36 a. m. · 29 ago. 2023 18,9 mil Reproducciones
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30.8.23

El beso de Rubiales sirve para explicar conceptos básicos como el poder y la libertad... nos ha regalado una muestra concreta, diáfana y didáctica sobre la imposibilidad de ejercer de manera autónoma nuestra libertad en ciertos momentos de la vida... En un momento recae sobre ella el peso y la presión para tener que elegir qué hacer... Lo que hizo Jennifer Hermoso es lo que cualquier mujer ha aprendido a hacer de manera histórica, quitarle importancia y seguir adelante... ¿Qué margen de actuación tiene Hermoso para denunciar la actuación del máximo dirigente del fútbol español? Luis Rubiales se encargó de apisonar cualquier posibilidad para que Jenni Hermoso fuera libre a la hora de mostrar cómo se sintió ante ese beso sin consentimiento al calificar a todos aquellos que se sentían ofendidos por sus actos como tontos y gilipollas... Un ejercicio de poder simbólico que se encargó de consolidar al bajar al vestuario y agarrar entre bromas a la jugadora delante de todas sus compañeras reafirmando su gesto de acoso... dejó claro cuál era su posición y quién mandaba para que Jenni Hermoso supiera que si denunciaba el gesto estaba poniendo en cuestión su poder y el orden establecido... Si ante un acto de abuso en público hubiera reaccionado de la misma manera, respondiendo con un acto agresivo del mismo porte, abofeteando en la tribuna de entrega de premios a Rubiales, por ejemplo, el foco se hubiera puesto en una loca histérica que ha perturbado el momento de éxito colectivo de sus compañeras... Si hay impunidad, se refuerza ese comportamiento (Antonio Maestre)

 "Las demostraciones prácticas en tiempo real sobre cuestiones ampliamente teorizadas hay que aprovecharlas para hacer pedagogía. El beso de Rubiales es un claro acto machista de abuso, como han explicado muchas compañeras desde que se produjo el suceso, pero también sirve para explicar conceptos básicos como el poder y la libertad.

El machismoes una muestra de poder que en multitud de ocasiones está atravesado por otras relaciones jerárquicas que simulan las estructuras de opresión del patriarcado al que estamos sometidos quienes socializamos adoptando los roles de género asignados. La dominación masculina se revela también en las relaciones laborales. Una de las proclamas huecas de nuestro tiempo es la de la libertad; el ejercicio de autonomía de una persona para actuar basándose en sus preferencias, gustos, sentimientos y necesidades. El beso sin consentimiento que Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, dio a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección española de fútbol, en la ceremonia de entrega de las medallas por el triunfo en el campeonato del mundo nos ha regalado una muestra concreta, diáfana y didáctica sobre la imposibilidad de ejercer de manera autónoma nuestra libertad en ciertos momentos de la vida.

 Hagamos un ejercicio de empatía, esa cosa que sirve para ponerse en el lugar de otra persona y así poder comprender sus actuaciones y motivaciones. Jenni Hermoso acaba de ganar junto a sus compañeras el campeonato del mundo del fútbol, el mayor hito en la historia del deporte de selecciones y del fútbol femenino, ha logrado su sueño, el objetivo de una vida deportiva, y de repente, su jefe, un hombre, el máximo representante del fútbol español, la agarra de la cara y le planta un beso en la boca. Pensemos qué margen de actuación tiene si considera ese acto un abuso de poder o una agresión sexista.

En un momento recae sobre ella el peso y la presión para tener que elegir qué hacer. Es fácil suponer la tensión que puede suponerle denunciar ese acto de forma pública y desviar el foco de un éxito colectivo de una importancia histórica, no importa si se ha sentido violentada o no, si no cuál sería la repercusión mediática de una denuncia por su parte. Lo que hizo Jennifer Hermoso es lo que cualquier mujer ha aprendido a hacer de manera histórica en un sistema patriarcal que les asigna un rol de sumisión y aceptación ante un acto de abuso de este tipo, quitarle importancia y seguir adelante.

 ¿Qué margen de actuación tiene Hermoso para denunciar la actuación del máximo dirigente del fútbol español? ¿Qué margen de actuación tiene cualquier persona para dejar a los pies de los caballos a su jefe cuando hace de forma pública esas ostentaciones de poder? Luis Rubiales se encargó de apisonar cualquier posibilidad para que Jenni Hermoso fuera libre a la hora de mostrar cómo se sintió ante ese beso sin consentimiento al calificar a todos aquellos que se sentían ofendidos por sus actos como tontos y gilipollas de forma agresiva en una entrevista en una de las principales cadenas de radio de España. Un ejercicio de poder simbólico que se encargó de consolidar al bajar al vestuario y agarrar entre bromas a la jugadora delante de todas sus compañeras reafirmando su gesto de acoso. No solo ejerció su poder con la muestra de abuso, se empeñó en dejar claro cuál era su posición y quién mandaba para que Jenni Hermoso tuviera claro que si denunciaba el gesto estaba poniendo en cuestión su poder y el orden establecido.

La actuación de Jenni Hermoso ante un evento agresivo que la violentaba y la acosaba es el aprendido por las mujeres durante siglos de dominación, callar, seguir como si nada hubiera pasado y no perturbar el normal funcionamiento de los sucesos. Si ante un acto de abuso en público hubiera reaccionado de la misma manera, respondiendo con un acto agresivo del mismo porte, abofeteando en la tribuna de entrega de premios a Rubiales, por ejemplo, el foco se hubiera puesto en una loca histérica que ha perturbado el momento de éxito colectivo de sus compañeras.

Las relaciones de poder que propician esos actos de opresión machista tienen que ser desmanteladas con una muestra superior de poder que defina las consecuencias que esos actos tienen. Hay un peligro enorme en la pedagogía feminista si Rubiales sigue en su puesto después de haber besado sin su consentimiento a Jenni Hermoso. Si hay impunidad, se refuerza ese comportamiento. El PSOE parece haberse puesto de perfil tirando balones fuera dando por bueno ese vídeo de disculpas que no ha convencido a nadie, parece que la candidatura de España a celebrar el Mundial de 2030 pesa más que ser inflexible ante un comportamiento indecente de este tipo. El gesto de acoso de Rubiales en directo para toda España, y ante el mundo, no puede quedar impune ni ser sobreseído tras un vídeo lamentable en el que pretendía disculparse solo después de que viera como un poder superior estaba presionando para su dimisión. Si el abuso de Luis Rubiales no tiene consecuencias, todo el mundo sabrá que hay situaciones en las que es justificable agarrar a una mujer y sin consentimiento violentar su cuerpo."                 (Antonio Maestre, blog, 22/08/23)