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20.3.24

“La multipolaridad ofrece la oportunidad de liberarse del control de una única potencia hegemónica”... ofrece la posibilidad de menos opresión, más libertad y más igualdad global. Sin embargo, la multipolaridad también puede significar más conflicto, a menos que el mundo multipolar esté bien gobernado por el derecho internacional... Estados Unidos ha lanzado una nueva Guerra Fría en un intento de mantener su hegemonía, los riesgos de una escalada militar son muy reales... Estados Unidos debería pasar de una Gran Estrategia de hegemonía a una Gran Estrategia de cooperación global en el marco de la Carta de las Naciones Unidas, para promover el desarrollo sostenible global, la seguridad climática y el desarme nuclear (Jeffrey Sachs)

 "El célebre profesor estadounidense de economía y presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, Jeffrey Sachs, habló con Harici: "La multipolaridad ofrece la posibilidad de liberarse de las garras de un único hegemón y la oportunidad de menos opresión, más libertad y más igualdad global".

El Prof. Jeffrey D. Sachs es Presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU) y Director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia.

Experto mundial en desarrollo sostenible, el Prof. Sachs también fue Asesor Especial de los Secretarios Generales de la ONU Kofi Annan (2001-2007), Ban Ki-moon (2008-2016) y António Guterres (2017-2018) entre 2001 y 2018.

Jeffrey Sachs, conocido por sus eficaces estrategias en la lucha contra el cambio climático inducido por el hombre y la prevención de la pobreza extrema, así como en cuestiones económicas, es el ganador del Blue Planet Award 2015, un importante premio mundial para el medio ambiente. La revista Time ha nombrado en dos ocasiones al Prof. Sachs uno de los 100 líderes mundiales más influyentes, calificándolo como "el economista más reconocido", mientras que The New York Times lo ha descrito como "el economista más importante del mundo". Además, el profesor Sachs fue clasificado entre los tres economistas vivos más influyentes en una encuesta realizada por The Economist.

Jeffrey Sachs respondió a nuestras preguntas sobre los debates del "nuevo orden mundial" basados en conceptos como multipolaridad, sur global, potencias emergentes y hegemonismo.

 Empecemos con una pregunta general. ¿Qué oportunidades ofrece la multipolaridad a la humanidad y al mundo? ¿Cuáles son los riesgos?

La multipolaridad ofrece la oportunidad de liberarse de las garras de un único hegemón, ya sea el Reino Unido en el siglo XIX o Estados Unidos después de 1945.  La multipolaridad ofrece la posibilidad de menos opresión, más libertad y más igualdad global. Sin embargo, la multipolaridad también puede significar más conflicto, a menos que el mundo multipolar esté bien gobernado por el derecho internacional en virtud de la Carta de la ONU y por un equilibrio razonable de poder e igualdad de tecnología entre las principales regiones del mundo.  

Hablando de equilibrio de poder, podemos traer a colación el tema del Consejo de Seguridad de la ONU y el aumento de las críticas hacia él, ya que el Consejo no representa al mundo por igual. Desde una perspectiva académica, ¿cuál sería su recomendación política para las reformas de la ONU y la estructura del CSNU?

Dos reformas fundamentales.  En primer lugar, India debería convertirse en miembro permanente.  Tiene 1.400 millones de habitantes, la tercera mayor economía del mundo (medida en PPA) y es una potencia nuclear.  En segundo lugar, debería reformarse el derecho de veto, por ejemplo, garantizando que una supermayoría (12 votos o más) pueda superar un veto.  También deberían considerarse otros posibles cambios (por ejemplo, un CS de la ONU más grande, más representación regional, un puesto permanente para la Unión Africana, etc.).  

¿Cómo ve el futuro de la Unión Europea y de Europa en el nuevo orden mundial, cuáles son sus predicciones?

 El papel geopolítico de Europa ha disminuido notablemente desde el final de la Segunda Guerra Mundial.  Europa fue la primera región industrializada del mundo en el siglo XIX, y convirtió esa ventaja económica en dominio imperial global a finales del siglo XIX.  Dos guerras mundiales y la Gran Depresión pusieron fin abruptamente al dominio mundial de Europa, que pasó a depender de Estados Unidos para su seguridad tras la Segunda Guerra Mundial.  Europa, por supuesto, sigue siendo en general rica y próspera, pero ha hipotecado su independencia geopolítica a Estados Unidos, en verdadera desventaja para Europa.  La guerra de Ucrania, que comenzó en 2014 con el golpe de EEUU que derrocó al gobierno ucraniano, ha sido un golpe muy duro para la economía europea.  Si Europa es inteligente, recuperará su independencia geopolítica de EEUU, y restablecerá relaciones normales con Rusia y China.  

¿Qué ayudaría a Europa, al menos a los principales países europeos como Alemania, Francia, etc., a normalizar sus relaciones con Rusia y China? En EEUU se espera que si Trump gana las elecciones, se espera una normalización muy rápida. ¿Cuál es el recibo para Europa?

Europa debería haberse resistido a la expansión de la OTAN, y haberse centrado en la OSCE y la Seguridad Colectiva en Europa.  No es demasiado tarde.  Seguimos necesitando un enfoque en Europa y Eurasia en general que no se base en la OTAN, sino en la seguridad colectiva.  

¿Ve posible una nueva Guerra Fría en el mundo?

Estados Unidos ha lanzado una nueva Guerra Fría en un intento de mantener su hegemonía. No funcionará.  Estados Unidos está desbordado y no puede "contener" a China ni derrotar a Rusia.  Aun así, los riesgos de una escalada militar son muy reales y muy peligrosos.  Estados Unidos debería pasar de una Gran Estrategia de hegemonía a una Gran Estrategia de cooperación global en el marco de la Carta de las Naciones Unidas. 

¿Podría explicar un poco más la Gran Estrategia de cooperación global?

Estados Unidos debería dejar de intentar dominar el mundo y retirar sus bases militares de decenas de países.  La atención debería centrarse en la cooperación en el marco de la Carta y las instituciones de la ONU, para promover el desarrollo sostenible global, la seguridad climática y el desarme nuclear.

¿Cuáles son sus expectativas para las elecciones estadounidenses? ¿Puede volver Trump y qué ocurrirá si lo hace?

A día de hoy, Trump tiene todas las de ganar, pero hay muchas, muchas incertidumbres.  Hay muchas posibilidades de que Biden no sea el candidato del Partido Demócrata.  Está claro que es demasiado viejo y enfermo.  Un candidato de un tercer partido, Robert Kennedy Jr., puede ser un candidato muy fuerte.  Los próximos meses serán muy impredecibles.  

¿Qué pasa si Robert Kennedy Jr. es el candidato y resulta elegido? ¿Qué deberíamos esperar en la política exterior de EEUU diferente a las políticas de Trump y Biden?

Robert Kennedy Jr. cree que el complejo militar-industrial estadounidense es demasiado grande y peligroso para la propia seguridad de Estados Unidos.  Yo esperaría una política exterior basada mucho más en la diplomacia y mucho menos en la OTAN y el ejército. 

¿Participará el complejo militar-industrial en las elecciones estadounidenses?

Lo intentará, utilizando las contribuciones a las campañas como palanca.  Sin embargo, el pueblo estadounidense está cansado de las guerras interminables y de los presupuestos militares gigantescos.  

Uno de los mayores debates sobre China es si es posible un "ascenso pacífico". China afirma a menudo en su discurso oficial que no tiene intención de convertirse en una potencia hegemónica. ¿Cree que esto es sólo retórica o que China se integrará en el sistema internacional existente?

China es un buen ciudadano del mundo.  No es un país hegemónico ni lo será, sobre todo a medida que su población envejezca y disminuya en cifras absolutas en las próximas décadas.  En los últimos 40 años, China no ha librado ni una sola guerra.  En los últimos 40 años, Estados Unidos ha librado guerras perpetuas en Irak (dos veces), Yemen, Siria, Libia, Afganistán, Serbia, Ucrania y más allá.  China es en realidad más multilateral y orientada a la ONU que Estados Unidos en estos días.  

¿Puede darnos su opinión sobre el Sur Global y la Asia emergente? ¿Qué opina de instituciones como BRICS, ECO, etc.? ¿Espera que vayan más allá de ser uniones regionales?

El "Sur Global" constituye alrededor del 85% de la población mundial.  El G77+China tiene el 80% de la población mundial.  Los 10 países BRICS (los cinco originales, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y los cinco nuevos, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos) constituyen alrededor del 38% de la producción mundial, frente al 30% del G7 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Japón y Canadá).  El Sur Global rechaza la hegemonía del "Norte Global" (liderado por EEUU).  Al final, el punto de vista del Sur Global prevalecerá, ya que estamos superando la Era Hegemónica para entrar en un verdadero Mundo Multipolar. 

Hay críticas que dicen: "¿Qué ha conseguido el BRICS hasta ahora?". ¿Cuál sería su respuesta?

Los BRICS están reforzando su cooperación económica y financiera entre ellos, fomentando nuevas instituciones como el Nuevo Banco de Desarrollo (con sede en Shanghái), promoviendo programas como la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, y ahora el diseño de sistemas de pagos y liquidaciones en dólares no estadounidenses para el comercio y las finanzas internacionales.  Creo que los BRICS serán una fuerza muy constructiva en la economía mundial.  

¿Quién cree que es el perdedor en la guerra de Ucrania? ¿Se convertirá Europa en un polo más poderoso y decisivo en el mundo al final de esta guerra, o se hará más dependiente de Estados Unidos?

El gran perdedor, por supuesto, es Ucrania.  EE.UU. lanzó la guerra en 2014 (derrocando al presidente Yanukovich) para rodear a Rusia por la OTAN, pero de hecho, EE.UU., trágicamente, ha hecho mucho para destruir Ucrania.  Europa está debilitada, Rusia está fortalecida, y los BRICS se han unificado y expandido aún más en parte debido a la guerra."

(Entrevista a   Jeffrey Sachs, , Harici, 15/03/24; traducción DEEPL)

22.9.20

Los ministros de Relaciones Exteriores de la UE constatan, en el entorno global, la hostilidad hacia el estilo de vida europeo. Identifican 5 tendencias hostiles

 "Olvídate del poder blando.

En su última reunión, los ministros de Relaciones Exteriores de la UE discutieron un documento que fue inusualmente honesto en su evaluación de la situación actual: un cambio en el entorno global hacia la hostilidad hacia el estilo de vida europeo. Tenemos una copia de este documento, que aborda algunas de las cosas que hemos estado debatiendo aquí en Eurointelligence.

El primer gran obstáculo es afrontar la cultura de la negación del mundo actual y del papel de Europa en él. El documento identifica cinco tendencias hostiles, con algunas superposiciones:

- multipolaridad sin multilateralismo: el enfrentamiento prevalece sobre la regulación;

- retorno de la competencia entre estados;

- retorno de los imperios: falta de respeto a la soberanía de los pueblos frente a la soberanía de los estados;

- armamentización de la interdependencia: guerras comerciales, sanciones secundarias;

- reconfiguración de las cadenas de suministro globales como instrumentos de política estratégica.


El tema principal es la ruptura del multilateralismo liberal. No nos sorprende que esto esté sucediendo. Nuestras instituciones multilaterales son ineficaces y elitistas. Hemos hecho la observación antes de que lo más tonto que puede hacer un político en estos días es ir a Davos o algún otro viaje global. Si quieres revivir el multilateralismo, debes involucrar a tu electorado de maneras mucho más profundas y poner fin a las tonterías elitistas.

Pero aquí radica el dilema. Los electorados europeos se están volviendo más asertivos, pero no favorecen las soluciones del poder duro. En Alemania, por ejemplo, ninguna coalición podría ganar actualmente una elección apoyando el objetivo de gasto de defensa del 2% de la OTAN.

Nuestra sugerencia es centrarnos en las capacidades de alta tecnología en un sentido más general, y desarrollarlas para un uso doble, civil y militar. Esto último es particularmente crítico dado que se está desarrollando una nueva carrera de armamentos en esta área.

El Reino Unido ha sido el país europeo más avanzado en inteligencia de señales. Solo por esta razón, el Brexit constituirá una pérdida neta para la seguridad europea. Ésta es una de las razones por las que hemos sido tan críticos con la posición de línea dura de la UE en las negociaciones bilaterales y su enfoque excesivo en los productos manufacturados del siglo XX en lugar de las tecnologías del siglo XXI. Si la UE quiere pensar de manera más estratégica sobre el papel de Europa en el mundo, un primer paso útil sería dejar de pensar en el Reino Unido como un adversario."          (Eurointelligence, 21/09/20)

6.7.18

La globalización... efemérides: a fines de los noventa, la apertura económica estaba a la orden del día... la naciente Internet pronto daría a cada persona del planeta acceso igualitario a la información. En 2018, Internet se fragmentó y podría dividirse todavía más. El regionalismo financiero está en ascenso...

"Volvamos a fines de los noventa. Tras una pausa de ocho décadas, la economía global se estaba reunificando. La apertura económica estaba a la orden del día. Se liberalizaban las finanzas. La naciente Internet pronto daría a cada persona del planeta acceso igualitario a la información. Se creaban nuevas instituciones internacionales para gestionar la cada vez mayor interdependencia. Nacía la Organización Mundial del Comercio. Se había firmado un acuerdo vinculante sobre el clima: el Protocolo de Kioto.  (...)

Avancemos ahora a 2018. Pese a una década de conversaciones, las negociaciones globales sobre comercio iniciadas en 2001 no llegaron a ninguna parte. Internet se fragmentó y podría dividirse todavía más. El regionalismo financiero está en ascenso. El esfuerzo global para combatir el cambio climático depende de una colección de acuerdos no vinculantes, de los que Estados Unidos se retiró.

 Aunque la OMC sigue allí, es cada vez más ineficaz. El presidente estadounidense Donald Trump, quien no oculta su desprecio de las reglas multilaterales, intenta bloquear el sistema de resolución de disputas del organismo. (...)

Los principios mismos del multilateralismo, un elemento clave de la gobernanza global, ya parecen una reliquia de un pasado distante. ¿Qué pasó? Pasó Trump, claro.(...)

Aun así, seamos francos: los problemas de hoy no empezaron con Trump. No fue Trump el que, en 2009, aniquiló la negociación de Copenhague para un acuerdo sobre el clima. No fue Trump el culpable del fracaso de la Ronda de Doha. No fue Trump el que pidió a Asia separarse de la red global de seguridad financiera administrada por el Fondo Monetario Internacional. Antes de Trump los problemas ya existían, sólo que se los trataba con mejores modales.

Explicaciones, no faltan. Una causa importante es que muchos participantes del sistema internacional están teniendo dudas sobre la globalización. Hay en los países avanzados una difundida percepción de que las rentas de la innovación tecnológica se están reduciendo aceleradamente. El obrero fabril estadounidense de ayer debía su nivel de vida a esas rentas. (...)

Una segunda explicación es que la estrategia de EE. UU. para Rusia y China fracasó. (...) China inventó sus propias reglas económicas.

En tercer lugar, EE. UU. no está seguro de que un sistema basado en reglas ofrezca el mejor marco para manejar la rivalidad con China. Es verdad que un sistema multilateral puede ayudar a la potencia dominante y a la potencia en ascenso a no caer en la “trampa de Tucídides” de la confrontación militar. Pero en EE. UU. crece la idea de que el multilateralismo pone más restricciones a la conducta propia que a la de China.

Finalmente, las reglas globales se ven cada vez más anticuadas. Algunos de sus principios básicos (comenzando por la sencilla idea de encarar los problemas en forma multilateral y no bilateral) siguen siendo tan sólidos como siempre, pero otros fueron concebidos para un mundo que ya no existe.(...)

 ¿Qué hacer entonces? Una opción es preservar lo más que se pueda del orden actual. Fue la estrategia adoptada después de que Trump retiró a EE. UU. del acuerdo climático de París: los otros firmantes siguen respetando el pacto. (...)

Una segunda opción es usar la crisis como una oportunidad de reforma. La Unión Europea, China y otros pocos actores (incluido, esperemos, EE. UU. en algún momento) deberían tomar la iniciativa de rescatar aquellos aspectos del viejo multilateralismo que sigan siendo útiles, pero transformándolos en nuevos acuerdos más justos, más flexibles y más adaptados al mundo actual. (...)

Pero ¿hay suficiente liderazgo y suficiente voluntad política para ir más allá de arreglos vacíos que sólo sirvan para guardar las apariencias? El riesgo de una reforma fallida es que conduzca al total resquebrajamiento del sistema internacional.  (...)

El angosto camino hacia la solución pasa por determinar, caso por caso, los requisitos mínimos de la acción colectiva eficaz, y crear consenso en torno de reformas que satisfagan esas condiciones. Quienes creen que ese camino existe deben ponerse a buscarlo sin demora."             (Jean Pisani-Ferry, a professor at the Hertie School of Governance (Berlin) and Sciences Po (Paris), Project Syndicate, 29/06/18)

26.6.18

A todos los efectos, el G-7 está acabado. Pero no caigamos en animar a Trudeau o Emmanuel Macron, cuya versión más inteligente de opresión está peleando con Trump

"Una institución llamada G-7 celebró su reunión anual el 12-13 de junio en Charlevoix (Quebec, Canadá). El presidente Trump asistió al principio pero se marchó pronto. 

Debido a que los puntos de vista de ambos lados eran tan incompatibles, el grupo de seis miembros negoció con Trump la emisión de una declaración bastante anodina para la declaración conjunta habitual.

Trump cambió de idea y se negó a firmar ninguna declaración. Los Seis redactaron entonces una declaración que reflejaba sus puntos de vista. Trump se enfadó e insultó a los protagonistas de la firma de la declaración.

Esto fue interpretado por la prensa mundial como un desaire político recíproco por parte de Trump y de los otros seis jefes de Estado y gobierno que asistieron. La mayoría de los comentaristas defendieron también que esta batalla política señalaba el final del G-7 como actor significativo en la política mundial.  (...)

A todos los efectos, el G-7 está acabado. Pero ¿deberíamos lamentarnos por ello? La lucha por el poder entre Estados Unidos y los otros era básicamente una lucha por la primacía en la opresión del resto de naciones del mundo. ¿Estarían mejor estas fuerzas más pequeñas si se impusiera el modo europeo de hacerlo? ¿Le importa a un animal pequeño qué elefante le aplasta? Creo que no. 

¡Salve Charlevoix! Trump puede habernos hecho a todos el favor de destruir este vestigio de la era de la dominación occidental del sistema-mundo. Por supuesto, la muerte del G-7 no significa que la lucha por un mundo mejor haya acabado. En absoluto. Aquellos que respaldan un sistema de explotación y jerarquía simplemente buscarán otras formas de hacerlo.

Esto me recuerda lo que ahora es mi tema central. Estamos en una crisis estructural del sistema-mundo moderno. Se está dando una batalla respecto a qué versión de un sistema heredero veremos. Todo es muy volátil en este momento. Cada bando está arriba un día, abajo el siguiente. 

En cierto sentido tenemos suerte de que Donald Trump sea tan necio como para herir a su propio bando con un enorme golpe. Pero no caigamos en animar a Pierre Trudeau [Justin Trudeau, primer ministro canadiense] o Emmanuel Macron, cuya versión más inteligente de opresión está peleando con Trump."                (Immanuel Wallerstein  , El Salto, 19/06/18. Texto original en inglés)

20.6.18

Kim Jong Un acudió a Singapur gracias a su póliza de seguros nuclear. Su bomba y sus misiles son la garantía de que no le harán una operación de cambio de régimen como las de Irak, Libia y Siria. Trump quiere repetir la jugada de los setenta pero invirtiendo las piezas: de ganarse a China contra la URSS, ahora se trataría de ganarse a Rusia contra China

"No es fácil amar en tiempos revueltos, orientarse cuando todas las estructuras del mundo de ayer se agrietan ante el despunte de la multipolaridad. Ahí están, hechos unos zorros; el G-7, la Organización Mundial de Comercio, la OPEP, el Grupo de Cooperación de los países árabes del Golfo, la OTAN y la propia Unión Europea. Todos resquebrajados. 

Todo indica que hasta que no se creen nuevas estructuras internacionales acordes con las nuevas correlaciones de fuerza, vamos a tener turbulencias. Los conflictos están a la vista de todos y son preocupantes; coalición americano-saudí-israelí contra Irán en Oriente Medio; incidentes entre fuerzas aeronavales americanas y chinas en el Mar de China meridional y cosas parecidas en el militarizado frente del Este de la OTAN, en Ucrania, el Báltico y el Mar Negro, implicando a fuerzas rusas. 

En ese inquietante contexto, ¿qué demonios pinta el encuentro Trump-Kim Jong Un de esta semana en Singapur? ¿Distensión en un mar de crecientes tensiones? 

Kim Jong Un acudió a Singapur gracias a su póliza de seguros nuclear. Su bomba y sus misiles son la garantía de que no le harán una operación de cambio de régimen como las de Irak, Libia y Siria, esta última solo como trágico intento. Es obvio que los norcoreanos no van a entregar su póliza a cambio de un collar de cuentas y un par de espejitos. 

Menos aún a un tipo como Trump, que ha violado el compromiso alcanzado por su país con Irán en 2015 en materia del programa nuclear civil. Pero Kim no pierde nada firmando con el errático Trump. Al contrario, gana prestigio y reconocimiento de la que ha sido su posición desde que perdió la protección del paraguas nuclear soviético en los noventa y optó por fabricarse uno propio: desnuclearización solo a cambio de garantías de seguridad para su país y su régimen, que nunca dejaron de estar amenazados por la bomba de EE.UU. desde los años cincuenta cuando las ciudades de Corea del Norte quedaron destruidas en un 80%.

Para Trump la prioridad es China: concentrarse en China como adversario principal. Obama ya comenzó con eso (en la época de Bush jr., Condoleezza Rice ya lo anunciaba) con su pivot to Asia, el despliegue en Asia sudoriental del grueso de la capacidad aeronaval de Estados Unidos. Pero sea como fuera, el asunto creó una fenomenal pelea interna en el establishment político-industrial-militar de Estados Unidos, donde muchos creen que el enemigo principal es Rusia.

Trump quiere repetir la jugada de Kissinger/Nixon de los setenta pero invirtiendo las piezas: si entonces fue ganarse a China contra la URSS, ahora se trataría de ganarse a Rusia contra China. Habrá que ver en qué queda eso, pero de momento está dando para una considerable histeria fomentada por los adversarios de este cambio de enemigo principal.

Hasta ahora la amenaza de Corea del Norte ha sido un recurso central para justificar el despliegue militar de Estados Unidos contra China en su región. 

¿Quiere Trump cambiar la apuesta integrando a Corea del Norte en un esquema hostil contra China? En cualquier caso, los coreanos, del norte y del sur, aprovechan el cambio de música para practicar su propio juego en aras de una distensión intercoreana que un día u otro acabará con la reunificación de una de las naciones más antiguas del mundo.

Pretender que Kim baile el rock de Trump contra China obliga a recordar la habilidad con la que su padre y su abuelo torearon a chinos y soviéticos cuando se disputaban el favor de su país. (...)

Respecto a Trump, prepara otra cumbre sensacional, con Vladimir Putin, y seguramente en Viena. ¿Adónde conducirá todo esto? Seguramente a resquebrajar, aun más, todos los marcos y estructuras internacionales que la germinación multipolar y las enmiendas a la globalización actualmente en curso han convertido en caducos. ¿Quién se atreve a amar en tiempos revueltos?"                (Rafael Poch, CTXT, 13/06/18)

13.6.18

El G7 colapsa en Canadá mientras el Grupo de Shanghái se fortalece en China. El vacío global de EU está siendo ocupado en forma gradual por Rusia, a nivel militar, y por China, a nivel geoeconómico

"Con todo y sus inconmensurables defectos locales/regionales/globales, a escala geoestratégica, Trump entiende la decadencia de EU –aunque alardea lo contrario– cuando no pierde de vista que las deletéreas guerras de Clinton, los Bush y Obama arruinaron a su país con el aterrador dispendio militar de 7 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón).

No se puede soslayar que el vacío global de EU está siendo ocupado en forma gradual por Rusia, a nivel militar, y por China, a nivel geoeconómico.
En forma paradójica, Europa –protegida por el paraguas nuclear de EU y la OTAN que encabeza– se volvió el competidor comercial, geopolítico y geofinanciero (euro vsdólar) de EU.

La mejor prueba es que Trump desprecia y sojuzga a Europa (incluyendo a Gran Bretaña) –no se diga, humilla a sus dos valetudinarios vecinos Canadá y México: otrora aliados en el caduco previo (des)orden mundial unipolar– mientras negocia con China en forma más equilibrada y equitativa su déficit comercial y coquetea con el retorno de Rusia al G-8.

Tales serían los tres fractales del caos global: EU/Rusia/China que configuran la nueva tripolaridad del siglo 21.

No faltan quienes agreguen a India –que desplazó a Japón con un PIB de casi el doble, medido por el Poder Adquisitivo (http://hyperurl.co/ga9dp8)– sin contar su arsenal nuclear de 130 ojivas (http://bit.ly/2Jseggu) del que carece el país nipón. India aún no exhibe su vocación geoestratégica que quizá procure más adelante.
Era previsible la fractura del G-7 hoy convertido en un G-6+1: El G-7 implosiona en Canadá, mientras el grupo de Shanghái asciende en China(http://bit.ly/2LCoQlO).

Antes de llegar con medio día de retardo a la disfuncional cumbre del G-7 en Malbaie (Quebec), Trump sacudió sus entrañas cuando formuló la imperativa presencia de Rusia para regresar al G-8: Rusia debería estar en esta reunión, ¿Por qué tenemos una reunión sin Rusia?. Trump agregó en forma desafiante e impertinente: Les guste o no, y puede ser políticamente incorrecto, pero tenemos un mundo que administrar(https://nyti.ms/2sKi5HD).

De facto, Trump sepulta la añeja unipolaridad, a la que se habían subido en forma confortable los restantes miembros del G-7, y adopta quizá la tripolaridad con Rusia y China, lo cual dejó estupefactos a sus aliados occidentales, con excepción del flamante primer ministro italiano Giuseppe Conte quien en un tuit avaló la sugerencia de Trump: Rusia debe regresar al G-8. Es en el interés de cada uno (https://reut.rs/2HAfVyO).   (...)

Trump llegó medio día tarde a la cumbre, arribó retrasado 17 minutos al desayuno del día siguiente y se fue medio día antes de su conclusión cuando volvió a la carga con el reingreso de Rusia: el G-8 es un grupo más significativo que el G-7. Culpó a Obama de haber permitido la anexión de Crimea por Rusia y de haber encabezado luego las sanciones y la expulsión de Rusia del G-8 (https://nyti.ms/2sKjgGR).

Si ahora el G-7 se quedó en lo que el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, bautizó como el G-6+1, con el apoyo de Italia al reingreso de Rusia pues más bien se trataría de un G-5+2 (http://bit.ly/2LDAEUK), si es que no se sale también Japón que mantiene excelentes relaciones con Rusia, lo cual acabaría en un grotesco G-4+3.

Lo más divertido es que Rusia no desea regresar al G-8, según expresó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov (http://bit.ly/2MdTxPu).

El G-8 nunca existió: fue un engaño de Clinton que le propinó a Yeltsin que deglutió todos los cuentos texanos, ya que Rusia nunca fue admitida a sus reuniones financieras, por lo que en su momento la bauticé de G-7.5.

Se pulveriza el G-6+1, mientras su contrincante silencioso, pero efectivo, el Grupo de Shanghái –encabezado por China y Rusia con otros cuaro países centroasiáticos y la reciente incrustación de dos potencias nucleares India y Pakistán (con 140 ojivas nucleares) se consolida en Eurasia con su cumbre número 18 en Qingdao (China), donde el mandarín Xi y el zar Vlady Putin fortalecieron su asociación estratégica.  (...)

Se acabó el pensamiento lineal maniqueo y ahora impera la era de la hipercomplejidad no-lineal.  (...)

La cumbre del Grupo de Shanghái fue como de costumbre escamoteada por Occidente.Pero en la mitad poblacional del planeta su celebración fue seguida con sumo interés.

La sede de la cumbre fue en la provincia de Shandong, lugar de nacimiento del confucianismo, e impulsó el espíritu de Shanghái de confianza mutua, beneficio mutuo, igualdad, consulta, respeto a la diversidad cultural(http://bit.ly/2sJSWgl).

Se trata de un neoconfucianismo geopolítico/geoeconómico: una cosmogonía más optimista frente a la decadencia de Occidente que exhibió sus fracturas y su egoísmo durante la disfuncional cumbre del agónico G-7 en Quebec, en contraste con la exitosa cumbre del Grupo de Shanghái donde el primer ministro indio, Narendra Modi, invitó al presidente vitalicio Xi a visitar India el año entrante (http://bit.ly/2sKiNob).

Llamó poderosamente la atención un articulo de Dmitry Shlapentokh, en el portal oficioso chino Global Times, en el que aduce en forma persuasiva que la cumbre Trump/Kim exhibe el desvanecimiento del poder de EU(http://bit.ly/2xUoW6s).

A mi juicio, es probable que la cumbre entre Trump y Kim Jong-un en Singapur no hubiera sido factible sin la facilitación tras bambalinas del mandarín Xi y del zar Vlady Putin, con la notable ausencia de Europa que se aferra nostálgicamente al caduco orden occidental y no asimila la nueva tripolaridad de EU/Rusia/China del siglo 21 que se ejerce en su detrimento."        (Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 10/06/18)

11.5.18

La Unión Europea que hoy tenemos y que vemos apagarse mientras va perdiendo los trenes del tiempo mundial... camino de su ¿irreversible? ruptura. ¿Al estilo de la disolución de la URSS?

"I- Sobre el contexto

Con 500 millones de habitantes y representando el 25% del PIB global, la Unión Europea no puede ser abordada como si se tratara de un país, sino que debe serlo como lo que es: una parte del mundo. Así que para abordar su crisis hay que situarla primero en el momento general del mundo. 

Ese “momento mundial” contiene dos tendencias muy relacionadas;
  1. El paso a la multipolaridad que ahora vivimos, lleno de tensiones bélicas, y 
  2. Las enmiendas a la globalización actualmente en curso.
Sobre lo primero, venimos de una realidad bipolar, la de la guerra fría, inquietante pero relativamente estable. Hemos pasado por el desastroso intermedio del ensayo de una hegemonía en solitario de Estados Unidos (desde Afganistán a Libia, pasando por Iraq) y nos dirigimos hacia una situación de multipolaridad, a un mundo con diversos centros de poder.
Este cambio en la correlación de fuerzas afecta a la globalización, tal como ha sido entendida en los últimos 30 años, y así entramos en lo segundo. 

La globalización del libre cambio va bien cuando se es el más fuerte. Por eso durante mucho tiempo ese concepto fue una especie de seudónimo del dominio mundial de Estados Unidos. Ahora el marco ha cambiado. 

Algunos emergentes (China es el caso más flagrante) han realizado la proeza de fortalecerse jugando hábilmente en esa globalización que era el terreno de juego creado por Occidente contra el mundo en desarrollo (un “occidente” entendido como “la tríada” de Samir Amin; Estados Unidos+EU+Japón). 

Además, aunque ese Occidente siga siendo el más fuerte en todos los terrenos (económico, militar, industria cultural, mediático…) ya no es lo que era: cuando se diseñaron las actuales instituciones, la economía de EEUU representaba el 40% del PIB mundial y chinos e indios no pesaban casi nada en el mundo. Ahora la economía de Estados Unidos representa el 15%. No es lo mismo. 

Por eso, tanto los EE.UU de Trump como el brexit (los anglosajones) y la Europa del Este están acometiendo una enmienda a la globalización tal como se entendía, un regreso al énfasis en la soberanía nacional y el proteccionismo: a una globalización atenta a los intereses nacionales (pro-trade nationalism). Hay que decir que China se metió en la globalización ya desde esa enmienda, por lo que hay que considerarla como la verdadera anticipadora de esa mudanza. (...)

La pregunta que se presenta es la de si esta reconfiguración, a la vez geopolítica y económica, desembocará en un nuevo consenso multilateralista-multipolar, en el que los diversos actores mundiales, tradicionales y emergentes, alcanzarán nuevas normas y acuerdos de coexistencia consensuados, o si por el contrario nos dirigimos hacia una dinámica bélica de imperios combatientes

Este me parece que es el contexto que define y sitúa la crisis de la Unión Europea:
  1. -su no participación en el tránsito a la multipolaridad como sujeto autónomo
  2. -su mala posición para las enmiendas a la globalización actualmente en curso.
El segundo punto necesita más detenimiento porque es el que explica mejor la actual espiral desintegradora de la UE.
II. Espiral desintegradora

En su última encarnación, entre 1990 y 2000, la Europa alemana de Maastrich (1992: euro, BCE, primacía del derecho europeo sobre el nacional) fue la locomotora de la globalización neoliberal.

 Representaba la organización supranacional más integrada del mundo. Su diseño fue muy rígido, a la medida del interés nacional de Alemania, de su estrategia exportadora y de su demografía menguante de ancianos rentistas con fondos de pensiones colocados en las burbujas bancarias. Eso explica muchas de las enormes dificultades actuales de la UE, tanto hacia fuera como hacia adentro.   (...)

Se impone un cambio. Cierta deconstrucción, pero la UE se parece a un vehículo obligado a retroceder para reubicarse pero que carece de marcha atrás. Comparado con cualquiera de los otros actores (EE.UU, China, etc) ese vehículo parece muy mal dotado para las enmiendas a la globalización.  (...)

Cada movimiento que se efectúa para adaptarse a la realidad, cerrando fronteras ante la emigración exterior o restringiendo movimientos y posibilidades laborales en su interior, genera disconformidades y tensiones soberanistas desintegradoras de distinto signo en los estados-nación.  (...)

Además la “idea europea” sufre cierta muerte espiritual. Después de haber sido atracados en nombre de Europa (rescate bancos, conversión de deuda privada en deuda pública, drásticos recortes en el estado social…) y después de constatar que no hay soberanía en decisiones fundamentales, muchos europeos, incluso los que recibimos fondos de cohesión, miran a la UE con otros ojos.

Donde antes se veían ventajas y progresos, ahora se abren paso desventajas y retrocesos. Eso tiene diversas manifestaciones, en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste, pero se produce un poco por todas partes; referéndums, “populismos”, avances de la extrema derecha y -más débiles-  nuevos altermundismos y eurocriticismos de izquierda.    (...)

Para impedir, para salir al paso de todo eso, habría que corregir, cuestionar y cambiar las normas de funcionamiento de esta UE neoliberal, que provocan todos esos descontentos, esas involuciones sociales y esos referéndums de contestación 

(...) la Unión Europea está estancada: no está siendo un factor de la reconfiguración en curso. No está participando como actor autónomo en ese parto de la multipolaridad que antes describíamos. Geopolíticamente va a remolque y el gran vector que apunta sugiere que más bien se dirige y contribuye a un escenario de los imperios combatientes: la “Europa de la defensa”, con mayor gasto militar (ver las últimas cifras del SIPRI) y protagonismo intervencionista para garantizar el “acceso” a recursos disputados y vías comerciales amenazadas… 


Tampoco está creando enmiendas a la globalización desde sus instituciones. Esas enmiendas ocurren desordenada y unilateralmente en los estados nacionales; Polonia no acepta esto, Hungría aquello, Alemania decide en solitario abrirse a los emigrantes y luego decide cerrar sus puertas, los británicos votan irse, los franceses murmuran, los italianos, los catalanes…Y todo eso crea conflictos y tensiones de signo desintegrador que configuran un panorama de cinco brechas que sugiere una balcanización disgregadora: 

III) Cinco brechas

1-La brecha del eje franco-alemán (intereses nacionales divergentes han acabado con tal eje. Hay una sumisión de Francia a Alemania a costa de sus intereses nacionales. 

El Presidente Macron, última esperanza, propone más inversión pública, más flexibilidad, presupuesto común y ministro de finanzas común, parlamento de la zona euro…cosas que Alemania no está dispuesta a conceder, y ahora menos todavía con un Bundestag lleno de ultraderechistas. Y ese fracaso era la compensación ofrecida a los franceses a cambio de destruir su estado social y sus servicios públicos -entre los mejores del continente- en línea con las exigencias de la política germano-europea.

2-La brecha Norte/Sur entre los Pigs y países beneficiarios del euro 

3-La del brexit. Aquí hay que decir que el propósito de Bruselas de que la salida británica salga ejemplarmente mal (...)

4-La Este/oeste (Visegrad, desencanto, nueva dependencia a 25 años de la emancipación de la tutela soviética del antiguo bloque).

5-La brecha regional: No solo Escocia o Catalunya, sino también y sobre todo multitud de tensiones nacionales y regionales en los Balcanes y en Europa Central/Oriental (...)

La suma de estas cinco brechas producto del estancamiento es una crisis fenomenal ¿Es reconducible o es irreversible? Les adelanto que no voy a responder a la cuestión que da título a este artículo, por simple humildad, pero sí diré que, subjetivamente, a mí me parece irreversible. 

Quizá por haber ya presenciado algo impensable: la disolución de un superestado como era la URSS. Claro que las circunstancias y contextos eran diferentes, pero la impresión en el espectador queda ahí…No lo puedo evitar.

Por otro lado, pienso que el vacío no existe. Con la UE estancada, otras fórmulas europeas ocuparían su lugar, nuevas asociaciones, etc. Por ahí veo un vector reconducible. 

No creo en un escenario de disolución, un 8 de diciembre de 1991 en Bruselas (el día en que tres presidentes de repúblicas soviéticas declararon disuelta la URSS, no me imagino algo así con Alemania, Francia e Italia, por ejemplo), porque la necesidad de organizar vínculos entre los estados europeos permanecerá de una u otra forma.

Lo más probable parece una especie de regreso al consenso entre estados en detrimento de lo supranacional. Así lo sugiere el fracaso manifiesto de Macron con sus propósitos federalizantes (presupuesto europeo significativo, ministro de finanzas común, listas transnacionales en el parlamento europeo, etc.) que Alemania no piensa aceptar. Ahí está el manifiesto del 8 de marzo de ocho estados del norte –Dinamarca, Holanda, Suecia, Finlandia, Irlanda, Estonia, Lituania y Letonia– contra cualquier reforma del euro sobre bases supranacionales: “La toma de decisiones debe mantenerse firmemente en las manos de los estados miembros”, señala el manifiesto que Alemania ha bendecido... 

Pero en cualquier caso, la actual inoperancia de la UE la aparta de los grandes vectores de nuestro tiempo y recuerda a la de un muerto viviente. Eso me hace pensar en el precedente de la Sociedad de Naciones (1918-1946). 

La Sociedad de Naciones fue inoperante para los retos de su tiempo; para Abisinia, Libia, la China invadida por Japón, para los sudetes y el Anschluss de Hitler, para la enormidad de la II Guerra Mundial… y cuando se disolvió, en 1946, nadie la echó a faltar porque era un cadáver. Pero, claro, aquel cadáver dio lugar a otro sujeto: la ONU. Esta es la analogía que se me ocurre con la UE que hoy tenemos y que vemos apagarse mientras va perdiendo los trenes del tiempo mundial... "                   (Rafael Poch, CTXT, 09/05/18)

El 'momento mundial' actual contiene dos tendencias: El paso a la multipolaridad lleno de tensiones bélicas, y las enmiendas a la globalización. ¿Nos dirigimos hacia una dinámica bélica de 'imperios combatientes'?

"(...) Así que para abordar su crisis (Unión Europea) hay que situarla primero en el momento general del mundo. Ese “momento mundial” contiene dos tendencias muy relacionadas; 

1) El paso a la multipolaridad que ahora vivimos, lleno de tensiones bélicas, y 
2) Las enmiendas a la globalización actualmente en curso. 

Hemos dicho que esas dos tendencias de cambio están interrelacionadas y sus señales aparecen por doquier: 

- Con el América first de Trump y sus nuevos aranceles a la producción importada. 

-Cuando China presiona a Arabia Saudí para que le venda su petróleo en yuanes a fin de convertir el yuan en moneda de referencia internacional a partir de este año, aprovechando que la demanda energética de Asia Oriental es más importante para los países del Golfo que la de Estados Unidos. Todo eso debilita al dólar, aún dominante y responsable del 42% de las transacciones generales realizadas en el mundo.

-Con los nuevos desafíos al hegemonismo americano/atlantista en América Latina (Mercosur, Alba…), ahora algo eclipsados por el golpe de estado en curso en Brasil, la erosión del chavismo en Venezuela, el gobierno de Macri en Argentina y los cambios en Ecuador..., lo que no impide que siga siendo difícil imaginar un regreso al estado de cosas vigente en el subcontinente en los años setenta. 

-En Eurasia, donde por primera vez en treinta años se ha visto (en Ucrania) una respuesta militar rusa (Crimea, Donbas) al expansionismo occidental, lo que explica, en parte, la demonización mediática de Putin mucho más que cualquiera de sus desmanes autocráticos.

-En el Mar de China Meridional, donde se ven claras actitudes de advertencia ante el pivot to Asia de Estados Unidos (desplazamiento a la zona del grueso de su fuerza aeronaval): China advierte que no se va a dejar acosar por más que Estados Unidos y Japón utilicen el espantajo norcoreano como excusa para construir y mantener el mismo círculo de hierro que atosiga a Rusia en su entorno. El fortalecimiento del liderazgo de Xi Jingping tiene que ver con eso y no con las simplezas que se dicen sobre el “nuevo Mao”, ignorando los cambios que la sociedad china ha experimentado desde entonces…

-Vemos la sorprendente, arriesgada y de momento exitosa intervención militar rusa en Siria, que ha impedido una nueva operación de cambio de régimen allí, sobre el estremecedor panorama de ruinas y matanza en aquel país. Esa victoria ha eclipsado en gran parte el papel de Estados Unidos en la región, activando importantes actores regionales (Turquía, Irán) y rompiendo alineamientos como el de Turquía con la OTAN… 

Todo eso son contracciones del parto de la multipolaridad.

La pregunta que se presenta es la de si esta reconfiguración, a la vez geopolítica y económica, desembocará en un nuevo consenso multilateralista-multipolar, en el que los diversos actores mundiales, tradicionales y emergentes, alcanzarán nuevas normas y acuerdos de coexistencia consensuados, o si por el contrario nos dirigimos hacia una dinámica bélica de imperios combatientes.  (...)"                          (Rafael Poch, CTXT, 09/05/18)

20.1.17

El 'momento María Antonieta': el orden liberal global está colapsando porque la clase dominante global dejó de percibir el sentimiento del pueblo hacia el mundo"... un ejemplo: "el 94% del aumento de puestos de trabajo (10 millones) en la década pasada en EE. UU. fue en calidad de 'trabajo alternativo... o sea, trabajo basura

"Sin embargo, después de dos décadas de la nueva 'Pax americana' y su orden global neoliberal, estos empezaron a colapsar y se inició una crisis global por el poder caracterizada por el descontento, la decepción y el desengaño, canalizados en EEUU con la elección de Donald Trump como presidente. 

A tal extremo llegó la crisis global neoliberal que hasta los dos acérrimos veteranos partidarios y promotores del mundo unilateral Zbigniew Brzezinski y Henry Kissinger tuvieron que reconocer que para salir de la crisis actual era necesario crear una conexión trilateral entre EEUU, China y Rusia.(...)

 Los estudiosos de todos los países del mundo tratan de encontrar las causas del fracaso del actual orden global neoliberal. El editor asociado de Financial Times, Wolfgang Münchau, en su artículo 'The elite's Marie Antoinette moment' (27-11-16) afirmó que el "orden liberal global está colapsando porque la clase dominante global dejó de percibir el sentimiento del pueblo hacia el mundo". 

Según Münchau, "la insurrección popular" tanto en EEUU como en la UE "está creciendo porque la gente tiene miedo a la reducción de protección de los consumidores y el aumento del poder de las transnacionales". 

En la percepción de este analista, la globalización neoliberal empezó a adquirir el carácter caótico y violento debido a la distribución extremadamente desigual de los ingresos impulsada por la elite mundial y por su política de "flujos incontrolables de capital y personas".

Münchau considera que "la acción más correcta sería dejar de insultar a los votantes, solucionar los problemas del sector financiero que está fuera de control, de los flujos de capital y personas y la distribución desigual de ingresos". Sin embargo, el 1% de los ricos y poderosos que controlan el mundo occidental jamás aceptará estas soluciones a la actual crisis neoliberal. 

Dale Carnegie, en su libro 'Cómo ganar amigos e influir sobre las personas' (1936) anotó que "solamente el 15% de los más ricos y poderosos lo lograron a través de su conocimiento científico o técnico, mientras que el 85% restante obtuvieron su riqueza debido a la manipulación psicológica de la gente o usando lo que se llama 'la Ingeniería Psicológica'".

Refiriéndose a EEUU, el país está en manos, según los científicos políticos norteamericanos Martin Gilens (Princeton University) y Benhamin Page (Northwest University), de la plutocracia corporativa y financiera que excluyó a los ciudadanos ordinarios de la participación en las decisiones del Gobierno, especialmente en los últimos 20 años, lo que produjo descontento popular.

 En realidad, Donald Trump y su equipo han utilizado precisamente los postulados de la Ingeniería Psicológica para lograr el voto de la clase obrera blanca y los sectores empobrecidos por la política de globalizadores acentuada especialmente desde la Presidencia de Bill Clinton en 1993. (...)

La recuperación económica de la que hablan los medios globalizados de comunicación sigue siendo un deseo y no una realidad. De acuerdo al expresidente del Council of Economic Advisers bajo Obama, Alan Krueger, "el 94% del aumento de puestos de trabajo —unos 10 millones— en la década pasada fue en calidad de 'trabajo alternativo'", es decir, empleo a tiempo parcial, contratistas o trabajo independiente que en la mayoría de los casos no aporta ningún beneficio.  (...)

No le queda otra alternativa a Donald Trump que seguir el camino del mundo multipolar, por lo menos mientras esté tratando de recuperar la economía norteamericana. (...)"               (Vicky Peláez

24.11.15

Los atentados de París han visualizado la multipolaridad mundial... Francia se ha aliado a Rusia sin consultar a Estados Unidos. El mundo ha cambiado definitivamente

"El mundo ha cambiado definitivamente. La multipolaridad se ha hecho evidente por todos los costados. Nada es tan simple como en tiempo de la bipolaridad. El pensamiento complejo debe predominar. Hay partidos de la derecha que están anclados en el pasado, pero también sucede con buena parte de la izquierda radical. 

Siguen partiendo del pensamiento cuando analizan la realidad y no de la existencia. Siguen hablando desde ninguna parte, como si no estuvieran determinados nacional e históricamente. Es fácil quedar bien enarbolando el espíritu puro de la izquierda radical: no guerra, sí paz. (...)

La multipolaridad se ha afianzado. Y esto es una buena noticia. Francia se ha aliado con Rusia sin la mediación de EEUU. La Unión Europea ha ganado autonomía nacional. Irán, Siria, Irak, Turquía y los kurdos han ganado protagonismo en la lucha contra el yihadismo. Oriente Próximo ya no estará determinado en términos geopolíticos por la lucha entre Israel y Palestina, una reminiscencia de la época de la bipolaridad de las superpotencias. El mundo se está escribiendo con otros colores. 

Las relaciones entre el mundo musulmán y el europeo están mejorando y mejorarán más. Los imanes de las 2.740 mezquitas de Francia han condenado sin ambigüedad los atentados de París. Y bajo estas circunstancias históricas es un error enorme caer en el intelectualismo: posicionarse desde ninguna parte y hacer propuestas desde los conceptos puros de los derechos humanos y de la paz.

 No en vano tanto Alberto Garzón como Pablo Iglesias ante los atentados de París han recurrido a los conceptos de la revolución francesa de 1789 liderada por la burguesía: Libertad, igualdad y fraternidad. Muestran así, por una parte, que todavía hoy día esos conceptos tienen vigencia, y por la otra, que en la lucha contra el terrorismo yihadista la izquierda y la derecha, la burguesía y los trabajadores, deben estar unidos."               (Francisco Umpiérrez Sánchez , Rebelión, 24/11/15)

21.9.09

La OTAN propone a Rusia una nueva era de cooperación en seguridad

"El nuevo secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, utilizó ayer su primera gran intervención pública para proponer un "volver a empezar" en la relación entre la Alianza y Rusia que debería incluir desde la coordinación de la defensa antimisiles a la discusión conjunta de los desafíos del siglo XXI pasando por cuestiones más inmediatas como Afganistán o la lucha antiterrorista y ahora mismo la presión sobre Irán.

"Rusia es una gran potencia europea con sus propios puntos de vista y sus propios intereses", reconoció el secretario general. "Necesitamos entenderlos y tenerlos en consideración". (El País, ed. Galicia, Internacional,19/09/2009, p. 3)

"Rusia puede estar satisfecha. Se sale con la suya. Estados Unidos reconoce su esfera de influencia en Europa, más allá de sus fronteras, y retira lo que consideraba una amenaza a su posición estratégica. La nueva arquitectura de seguridad europea que reclama Moscú puede tener recorrido y deberá ser considerada por Washington en el nuevo equilibrio que se abre. (...)

Gideon Rachman, en su blog en el Financial Times, ofrece una pista del realismo que inspira la política de seguridad nacional del presidente afroamericano. Cita a uno de sus asesores que se refirió al escudo ahora plegado con estas palabras: "Un sistema que no funcionará, contra una amenaza que no existe, pagado con un dinero que no tenemos". (FRANCISCO G. BASTERRA: Topar con los límites. El País, ed. Galicia, Internacional,19/09/2009, p. 4 )

5.6.09

La OEA levanta la sanción que excluye a Cuba desde 1962

""La noticia refleja el cambio de época que vive América Latina", declara el ministro de Exteriores ecuatoriano... Y añadió: "Muchos de nosotros no habíamos nacido en ese momento y lo que está haciendo esta generación es básicamente enmendar la historia (...) Tenemos el reto de construir una historia distinta". (El País, ed Galicia, Internacional, 04/06/2009, p. 11)

Obama: "A situación do pobo palestino é intolerábel"

"O discurso do presidente norteamericano na Universidade do Cairo foi ben recibido na ANP e mesmo en Hamas, que ve "cambios tanxíbeis".

Nunha das declaracións máis firmes sobre o asunto pronunciadas por un mandatario estadounidense, Obama tamén declarou que os EEUU "non aceptan a lexitimidade" dos asentamentos israelís e "é hora de que estes asentamentos se deteñan".
O que non fixo Obama, como xa anunciara a Casa Branca, foi presentar un plan de paz, algo que desexaban moitos dos países árabes. Tamén lles realizou esixencias aos palestinos, aos que advertiu que deben "abandonar a violencia". Despois dirixiuse en concreto a Hamas, a quen cominou a recoñecer "o dereito a existir de Israel". (Vieiros, 04/06/2009) (traductor gallego-español)

#1 hai 14 horas e 10 minutos Raimundo

"A situación do pobo palestino é intolerábel"... dixoo Obama, e polo tanto, xa é oficial.

Despois de tanto tempo, dun inmenso sufrimento... os palestinos son recoñecidos...

#12 hai 28 minutos Raimundo

#9 hispanico, voucheo explicar, o meu comentario.

Obama oficializa a postura palestina (unha delas, a de dous nacións)... e polo tanto, de agora en adiante, esa posición pesa no Congreso estadounidense.

A postura palestina e a israelí estanche a la par (mentras dure o Obama). Non na ONU no que gañaban os palestinos, ou na opinión mundial, que tamén... pero non servía de nada.

Agora sí.... Palestina existe, porque dixerono os americanos. (...)