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12.9.18

Islandia: 38 banqueros islandeses fueron condenados a un centenar de años de cárcel por su responsabilidad en la crisis. Los políticos, en cambio, se salvaron... solo Islandia ha ido de forma sistemática a por los peces gordos

"i Ólafur Hauksson fue nombrado fiscal fue porque ninguno de los 330.000 islandeses restantes quería el cargo. En 2008, ese puesto de nueva creación desde el que se debía perseguir a los responsables de una crisis que había golpeado al país con inusitada fuerza quedó vacante.

 Un año después, este antiguo comisario de policía de un pequeño pueblo, sin conocimientos financieros previos, se presentó voluntario para ese trabajo. Al hacerse con él, aterrizó en una oficina que, según sus palabras, no tenía “ni ordenadores, ni teléfonos ni nada”.

 “Tuvimos que empezar de cero en algo que no sonaba demasiado atractivo”, asegura desde Reikiavik, al otro lado de la línea de teléfono. Desde ese pequeño despacho que no interesaba a nadie y desde un cargo en el que nadie parecía confiar, Hauksson ha logrado en la última década la condena de 38 banqueros –entre ellos, los más importantes del país-, con penas que en total superan los 100 años. Su equipo de un puñado de colabores fue creciendo hasta superar el centenar en el momento álgido de las investigaciones.

Para rastrear años de abusos y malas conductas, los correos electrónicos de los investigados se convirtieron en el instrumento más valioso. “Eran una gran prueba, porque se generaban en tiempo real, no es como un testigo que habla años después de que ocurran los delitos. Con estos emails, pudimos reconstruir prácticamente todo lo ocurrido en los años de la burbuja financiera”, dice con un indisimulado orgullo.  

(...) solo Islandia, donde la banca creció hasta convertirse en un cáncer hipertrofiado, ha ido de forma sistemática a por los peces gordos. Los tres principales ejecutivos de los tres grandes bancos existentes hasta la crisis (Kaupthing, Glitnir y Landsbanki) han acabado condenados.

La situación en EE UU es radicalmente distinta. Según un artículo del Financial Times de hace un año, 324 profesionales –banqueros de pequeñas entidades, brokers, asesores inmobiliarios…- han sido condenados por delitos relacionados con la crisis financiera. ¿Y en este grupo cuántos consejeros delegados de Wall Street había? Cero. En el país de Lehman Brothers, no ha caído ni uno solo de los grandes señores de las finanzas.  (...)

En Islandia, la historia de avaricia y malas prácticas bancarias que derivó en el crash de 2008 quedó simbolizada en un nombre: Hreidar Már Sigurdsson. El que fuera número uno entre 2003 y 2008 de Kaupthing, entonces la mayor entidad financiera del país, fue condenado junto con otros compañeros por manipulación de mercado. 

Pocas semanas antes del colapso del banco, dieron una falsa sensación de seguridad al anunciar la entrada en el capital de un potente inversor catarí. El problema es que esa inyección monetaria se había hecho a través de un préstamo ilegal concedido por el propio grupo. Fue sentenciado a siete años de prisión, la condena más dura de todos los encausados por Hauksson.

Encerrado en la prisión de Kviabryggja, al oeste de la isla, junto a otros compañeros de fechorías financieras y 19 reclusos comunes, ninguno con delitos de sangre, Sigurdsson pasaba los días mirando Internet, yendo al gimnasio u ocupándose de la lavandería del centro penitenciario, según informó Bloomberg en 2016.

Los datos sobre los condenados escasean. El fiscal Hauksson dice que la mayoría –si no todos- de los que entraron en prisión ya la han abandonado. Pero añade que no dispone de más información, ya que esta depende de la administración penal, no de la suya.

Más suerte han tenido los responsables públicos de la crisis. Pese a algunas informaciones que presentaban a Islandia como el país que había encarcelado a banqueros y políticos, estos últimos han pasado de puntillas. Es cierto que un tribunal especial halló culpable a Geir H Haarde, primer ministro entre 2006 y 2009, de no abordar los problemas que afrontaban los bancos islandeses. 

Pero también lo es que no cumplió la sentencia y que al poco tiempo fue enviado como embajador de su país en Washington, destino en el que hoy continúa. “No parece un castigo muy duro”, deja caer el fiscal con ironía.

Una década después de la crisis que colocó a esta remota isla en los informativos de medio mundo, la economía islandesa se ha recuperado. Tras una profunda reestructuración del el sector financiero, el PIB ha crecido con fuerza en los últimos tiempos, favorecido por un boom del turismo que el año pasado llevó a 2,2 millones de personas a una isla con una población inferior a la de la provincia de Burgos. (...)"                         (Luis Doncel, El País, 09/09/18)

26.12.13

Cárcel para banqueros en Islandia

"Al encarcelar a cuatro ejecutivos del fracasado Banco Kaupthing de Islandia, ese país mostró al mundo la forma correcta de tratar a los responsables de la crisis financiera de 2008, dice Charlie McGrath, fundador del sitio web Wide Awake News. 

Estados Unidos y otras naciones deben tomarlo como un modelo para la próxima vez que las corporaciones ‘todopoderosas’ causen otra crisis y pidan rescates con dinero de los contribuyentes, añadió McGrath en conversaciones con RT.

Estas penas de cárcel son el mayor castigo por crímenes de este tipo en la historia de Islandia. Ante esto, McGrath cree que es un “hecho significativo en lo que respecta a la crisis de 2008″. Especialmente si se vive en EE.UU., donde tiene su sede “la mayoría de estas instituciones grandes, donde viven los directivos y presidentes de estas corporaciones masivas.

 Ninguno de ellos fue a la cárcel. Ninguno de ellos ha sido acusado formalmente”, acentuó.

En el caso de las sanciones contra los responsables estadounidense, McGrath explicó que “ha habido un puñado de multas simbólicas que han sido pagadas por estas corporaciones, y permítanme reiterar: por las corporaciones, no por los propios individuos”.

Esto es exactamente lo que tenía que suceder en Estados Unidos y en el resto del mundo. Y me quito el sombrero ante Islandia por enfrentarse a estos banqueros
Según el periodista, en el caso de Islandia se ve pues un Gobierno real, un pueblo real y una nación que se levanta diciendo: “Lo siento pero usted cometió fraude. Le causaron daño a la nación. Y ustedes van a pagar poniendo su trasero tras las rejas”. (...)"         (RT. Rebelión, 23/12/2013)

27.6.13

¿Qué pasó en Islandia? Que la izquierda quería la entrada en la UE, en sus políticas de austeridad... y perdió

"Para muchas opciones de izquierdas, Islandia era un punto de referencia, mostrando el camino que las fuerzas progresistas debían seguir. Esta visión, ampliamente extendida, estaba basada en una lectura de lo que había ocurrido en aquel país durante el periodo entre 2008 y 2009, cuando la población se rebeló en contra de que el Estado salvara a los bancos que habían llevado el país a la ruina mediante sus actividades especulativas.

 En lugar de salvarlos, la población exigió que se llevara a los tribunales a los dirigentes de los bancos y al gobierno que los había supervisado y ayudado en sus especulaciones, demandando también que se estableciera una nueva Constitución basada en una amplia participación popular, eligiendo una coalición de un partido de izquierda, el Partido Socialdemócrata, con el Partido Verde, para que se constituyera en gobierno y dirigiera el país en el periodo de Transición. 

Tal versión de los hechos permitía un optimismo a las fuerzas progresistas y democráticas de otros países europeos que habían experimentado crisis financieras semejantes, consecuencia también del comportamiento especulativo de la banca, facilitado por la desregulación financiera, en boga durante el periodo neoliberal iniciado en los años ochenta. Es más, en esta versión se suponía que si un país tan pequeño como Islandia (320.000 habitantes) había hecho lo que había hecho, otros podrían también hacerlo.

Cinco años más tarde, sin embargo, la coalición de izquierdas fue masivamente derrotada y salió vencedora la única coalición de partidos de derechas, la misma que había sido prácticamente expulsada del gobierno por considerársela responsable de la enorme crisis que llevó al país al desastre. ¿Por qué? ¿Qué había pasado?  (...)

Lo que pasó fue un indicador más del desfase entre los movimientos sociales que tuvieron un enorme impacto en lo acaecido en el periodo 2008-2009 y los partidos políticos con representación parlamentaria, incluyendo los de izquierda, que intentaron canalizar tales movimientos. 

Este desfase y distancia explica que, una vez elegidos, los partidos gobernantes de izquierda (el Partido Socialdemócrata y el Partido Verde), aunque sensibles a algunas de las demandas de los movimientos sociales y del enorme movimiento popular, siguieron políticas distintas, e incluso opuestas, a las que tales movilizaciones habían exigido, creando una gran frustración y decepción, que explica su merecida derrota en las últimas elecciones, las primeras en las que la población pudo expresar su desagrado. Veamos los datos. 

El colapso de los tres bancos (que se dejaron colapsar por parte del Estado) –Glitnir, Kaupthing y Landsbanki- en 2008 era inevitable y hubiera sido imposible para el Estado poder absorber su deuda (que era diez veces mayor que su PIB). La exigencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) de que Islandia pagara a los acreedores –principalmente bancos británicos y holandeses- era irrealizable.

 De ahí el enfado e indignación de la mayoría de la población que salió a la calle. Tal exigencia del FMI era, además, profundamente injusta, pues demandaba que fuera la población islandesa la que pagara a los acreedores por deudas contraídas por responsables bancarios islandeses en complicidad con personalidades políticas, que carecían de mandato popular para llevarlas a cabo (una situación idéntica a la ocurrida, por cierto, en España).

En respuesta a este enfado, la estructura de poder (banqueros, magnates de flotas pesqueras y grandes empresas) se vio en la necesidad de ceder, pues la situación había alcanzado niveles amenazantes para sus intereses. Pero su intento se basó en diluir la aplicación de tales exigencias. 

Un banquero, por ejemplo, fue llevado a los tribunales, pero muchos otros (la mayoría) salieron ilesos. Y la coalición elegida contribuyó en gran manera a esta dilución. Lo que los conservadores y liberales definieron como realismo era una moderación y practica pactista parlamentaria que frustró a los movimientos sociales que les votaron.  (...)

Pero el gran error de la coalición gobernante fue creer que el futuro de Islandia estaba en la Unión Europea. Tal creencia estaba reflejada en su programa electoral, elemento no compartido por la mayoría de la población, que estaba en contra de la integración de Islandia en la UE. 

La coalición de izquierdas que se había opuesto a las exigencias del FMI (a que se pagara a los acreedores europeos) aceptaba ahora, en cambio, las políticas de austeridad que dictaba la Troika (el mismo FMI junto con el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) como condición para su entrada a la Unión Europea. 

La aceptación de tales prácticas de austeridad fue la causa de la enorme frustración y desencanto de la población hacia el gobierno de coalición de izquierdas y su posterior derrota electoral. Fue este movimiento a la derecha del gobierno de izquierdas el que causó su fracaso electoral, tal como ha ocurrido en todos los gobiernos de izquierda que han seguido tales políticas de austeridad en la UE (ver José M. Tirado “Iceland’s Crippling Elections”,CounterPunch, 29.04.13).

 Este gran desfase entre los movimientos sociales (que exigían cambios más profundos, e incluso opuestos en algunos puntos importantes, a los que se estaban realizando) por una parte, y los partidos de izquierda (que se caracterizaron por su gran moderación y escasa vocación transformadora, temerosos de enfrentarse con la estructura de poder del país) por la otra, originaron este debacle electoral. Contribuyó a ello la desmovilización de los movimientos sociales tras la elección del gobierno de coalición de izquierdas.

Fue esta derrota de las izquierdas la que causó la victoria de las derechas, las cuales no compartían el entusiasmo de las izquierdas por la Unión Europea. El partido mayoritario dentro de las derechas era el partido agrícola y de la pesca, temeroso de la integración en la UE. 
Y un elemento central de sus campañas fue prometer reducir el enorme endeudamiento familiar a base de concesiones públicas que, con carácter de rentabilidad, tenían gran atractivo popular. Ahora bien, la mayor causa de la derrota de la coalición de izquierdas fue la enorme decepción que sus políticas crearon."         (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 28 de mayo de 2013, en vnavarro.org, 28/05/2013)

14.5.13

El síndrome islandés es la contraposición entre las vías de regeneración ética y política abiertas en la sociedad y su agostamiento en estructuras partidarias que siguen cerradas a toda renovación

"Islandia es la solución!”, cantaban los manifestantes en los albores del 15-M. En esa primavera del 2011 Islandia había dado un viraje político y económico radical bajo la presión del movimiento social de protesta contra la crisis financiera y los partidos que la causaron. Una coalición de socialdemócratas y verdes ganó las elecciones desbancando a los partidos tradicionales que habían controlado el país desde 1927.

 Los bancos fueron nacionalizados, algunos banqueros fueron juzgados y encarcelados, el primer ministro fue llevado ante los tribunales, ciudadanos y Gobierno se negaban a pagar la deuda externa derivada de la especulación bancaria. Y una nueva Constitución debatida y enmendada por la ciudadanía a través de internet iba a ser aprobada por el Parlamento. 

Ahora, en las recientes elecciones, esos mismos partidos tradicionales, el Partido de la Independencia y el Partido Progresista, han obtenido la mayoría absoluta. Socialdemócratas y verdes se han hundido. ¿Retorno a la sensatez abandonando sueños irreales de democracia participativa? En realidad es otra historia. 

Los socialdemócratas, que llegaron al poder prometiendo acceder a las demandas del movimiento, incumplieron sus promesas tras unas primeras medidas de urgencia. No aprobaron el texto de la Constitución elaborada por iniciativa popular. Y aunque nacionalizaron los bancos y establecieron el control de capitales, se entregaron en manos del FMI, que prestó 1.500 millones a cambio de un duro programa de ajuste.

 Tampoco reformaron las cuotas de pesca, manteniendo privilegios de las pesqueras más poderosas. Ni denunciaron la deuda extranjera como quería la población, que rechazó en dos referéndums pagar a los acreedores del especulador banco Icesave. El Gobierno de izquierda negoció con el Reino Unido y Holanda la compensación de los acreedores. Paradójicamente, el conservador Partido de la Independencia se opuso a pagar la deuda, incrementando su apoyo electoral.

 El Tribunal Europeo de la Asociación de Libre Comercio reconoció el derecho islandés a no responder de la inversión de quienes se habían arriesgado con un banco cerrado por operaciones cuestionables. Pero el factor decisivo en la derrota de la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir ha sido el endeudamiento hipotecario de las familias, que llega al 109% del PIB y que no hace sino crecer por estar las hipotecas indexadas según inflación y vinculadas a moneda extranjera.

 El Gobierno pidió a los bancos que condonaran parte de la deuda, pero lo que la gente quiere es desvincular el pago de estos índices incontrolables que condicionan todo su futuro. Los conservadores han prometido renegociar las hipotecas y esa esperanza movilizó a votantes frustrados y desencantados por diversos motivos. 

O sea, que no es el programa de reforma radical el que llevó a la derrota al gobierno salido del movimiento del 2009, sino el incumplimiento de dicho programa y la aceptación de la imposición de política económica por el FMI y países extranjeros, algo muy resentido en una cultura tan orgullosa de su idiosincrasia como la islandesa.

A eso llamo el síndrome islandés: la contradicción entre las propuestas generadas por los movimientos sociales contra la crisis y la respuesta política de los partidos de izquierda que se benefician del descontento popular para después volver a los cauces del respeto a los intereses tradicionalmente dominantes en la economía y en las instituciones nacionales e internacionales.

 Un síndrome que puede marcar la evolución sociopolítica de distintos países en Europa en la medida en que la crisis se profundice, las protestas se incrementen y la política institucional tenga que procesar las demandas de una ciudadanía exasperada. De ahí la importancia de dicho síndrome más allá de Islandia. Por ejemplo, en Italia. 

La supuesta solución de la crisis política italiana es ilustrativa de la deriva democrática en el contexto de la crisis económica actual. Recuerden. Se produce una movilización de la opinión pública italiana contra la clase política (“la casta”) y, para una mayoría de ciudadanos, contra la vergüenza de la perpetuación de Berlusconi en el poder.

 La expresión electoral de este doble descontento es, por un lado, el surgimiento del Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo, convertido en el primer partido en voto directo. Por otro lado, el triunfo, a duras penas, del Partido Demócrata, abanderado de la izquierda y heredero del eurocomunismo, mediante la promesa de acabar con el dominio de Berlusconi y abrir la posibilidad de que se haga justicia con quien tiene pendientes casos de corrupción y abuso de menores. 

Tras semanas de negociación e incertidumbre, el resultado es un Gobierno de concertación en el que el viceprimer ministro y ministro del Interior es Angelino Alfano, el hombre fuerte de Berlusconi. Puede imaginarse la indignación de los votantes, y aún más de los militantes del PD que han acabado eligiendo un gobierno genuinamente constituido mediante mangoneos de la casta, apadrinados por los poderes fácticos internacionales, que mantiene la hipoteca de Berlusconi sobre la política italiana.

 Se acusa a Grillo de haber provocado dicha situación por su intransigencia en pactar. En realidad, cualquiera que sea la opinión sobre Grillo, el contubernio del Gobierno actual lleva agua a su molino y profundiza el abismo entre ciudadanos y políticos. 

Porque la prioridad no parece ser la representación de la voluntad popular, sino un semblante de institucionalidad para tranquilizar a los mercados. Así se va minando la credibilidad de la política, por los suelos según las encuestas en la mayor parte de los países europeos.

El síndrome islandés no es la expresión de la crisis de legitimidad política, algo constatado tiempo ha. Es la contraposición entre las vías de regeneración ética y política abiertas en la sociedad y su agostamiento en estructuras partidarias que siguen cerradas a toda renovación. 

Dicha cuestión también se plantea en España en el momento en que los movimientos sociales buscan la articulación política de sus proyectos. La experiencia apunta a la incapacidad de la izquierda para deshacerse de sus ataduras sistémicas. La salida social de la crisis parece exigir la innovación política."   (Manuel Castells, LA VANGUARDIA 4/5/2013, en El Arriero, 09/05/2013)

30.4.13

Islandia vota a la derecha... por la promesa de una reducción del 20% de las hipotecas

"... en las elecciones generales del sábado pasado, los islandeses devolvieron al poder, por una mayoría abrumadora, a los mismos partidos conservadores causantes de la crisis, que formarán un Gobierno de coalición: el Partido de la Independencia y el Partido Progresista.

 “No creo que la gente sea tan estúpida como para votar por esos partidos“, había dicho poco antes de las elecciones el cantante popular Hordur Toraffson, uno de los activistas populares más famosos.

 La gobernante coalición progresista sufrió una debacle: Alianza Socialdemócrada cayó al 12,6% de los votos, frente al 29,7% de los anteriores comicios, y el Movimiento Izquierda Verde perdió más de 10 puntos porcentuales de apoyo hasta quedar en el 10,8% de los votos.

¿Qué sucedió para que la mayoría de votantes (la participación fue del 81,4%) fuera tan “estúpida”? Los análisis abundan y hay interpretaciones para todos los gustos. La mayoría coincide en que la situación de Islandia está mucho mejor que hace cuatro años en lo que respecta a los grandes indicadores: el crecimiento económico previsto para este año es de 1,9% (frente al 0,3% de la eurozona), el paro está por debajo del 5%, un crédito de 2.100 millones de dólares del FMI ha ayudado a amortiguar la deuda, el consumo doméstico se ha reactivado… Entonces, ¿por qué los islandeses han votado como lo hicieron?

El analista Steinar Macro, en un artículo publicado un par de días antes de las elecciones, ya daba las claves, que resumía en cuatro:

1. Unión Europea/Medios. La coalición gobernante apostó fiuertemente en la campaña por el ingreso en la Union Europea, sin calibrar bien la impopularidad actual de esa propuesta. 

Muchos islandeses -y en especial el poderoso lobby pesquero- desconfían de la UE. Uno de los empresarios pesqueros más poderosos compró a comienzos de la crisis la mayor corporación de medios de comunicación del país, que jugó un influyente papel como formador de opinión en las elecciones.

2. Constitución. El borrador de la Constitución popular fue aprobado en referéndum en octubre de 2012, con el 66% de los votos, pero con una participacion que no llegó al 50%. El Gobierno vio que no lograría aprobar la ley en el Parlamento al no contar con el apoyo de los partidos conservadores, y en vez de convocar elecciones en ese momento para salir del atolladero, aplazó el trámite parlamentario para la siguiente legislatura, lo que fue considerado una traición por muchos electores.

 El nuevo Gobierno conservador confía en que, con la ayuda de su maquinaria mediática, podrá desactivar al menos las partes más incómodas de la Constitución popular.

3. Negociación de la deuda. Los partidos progresistas llegaron al poder con la promesa de no negociar con los bancos acreedores extranjeros la enorme deuda (pública y privada), lo que implicaba que el país fuera llevado a juicio. Una vez en el Gobierno, sacaron cuentas y concluyeron que, si perdían en los tribunales, las costas supondrían cerca del 20% del PIB. 

Entonces aprobaron en el Parlamento una ley para negociar, a la que se opusieron los partidos conservadores (que, cuando estaban en el Gobierno, eran partidarios de negociar, y contaban con el rechazo de la oposicón progresista). Pero el presidente de la República se negó a firmar la ley y la sometió a referéndum, que tumbó la norma. 

La disputa llegó al tribunal de la EFTA (Acuerdo de Libre Comercio Europeo), que no encontró cargos contra Islandia. El pleito sigue abierto, pero la disposición a negociar por el Gobierno progresista fue considerada una traición por sus votantes.

4. Hipotecas. A raíz del estallido de la cisis y la salida del país de grandes capitales, la moneda nacional (corona) se devaluó en un 50%. Esto ha provocado un aumento de la inflación que ha tenido un gran impacto en las hipotecas, pues la mayoría está indexada al IPC

 El Gobierno ha tomado medidas para aliviar la deuda de los hogares, y preveía reforzar esas medidas en la siguiente legislatura aporovechando las perspectivas de crecimiento, pero el mensaje no caló en los votantes. Por otra parte, el Gobierno ha sometido a un fuerte control de capitales a las inversiones extranjeras, lo que le iba a dar una importante capacidad negociadora sobre la quita de la deuda. 

Los partidos conservadores, en su lugar, han propuesto liberar los controles y promover a cambio una reducción concreta del 20% a las hipotecas indexadas, un mensaje que impactó mejor en los electores, sobre todo en los más ricos, que tienen casas más caras e hipotecas más altas."          (La Marea, 29/04/2013 ,

26.3.13

Los bancos, el euro: lecciones del presidente islandés

"Usted ha evocado con François Hollande las enseñanzas de la recuperación islandesa. ¿Cuáles son?

Si la compara con lo que está ocurriendo en otros países de Europa, la experiencia exitosa de Islandia es claramente distinta en dos aspectos fundamentales:

El primero es que nosotros no hemos seguido las políticas ortodoxas que se han impuesto desde hace 30 años en Europa y en el mundo occidental. Hemos dejado que los bancos quiebren, no los hemos rescatado, los tratamos como a las demás empresas. Hemos instaurado controles sobre los cambios. Hemos intentado proteger el Estado del bienestar rechazando aplicar la austeridad de forma brutal.

La segunda gran diferencia es que enseguida tomamos conciencia de que esta crisis no solo es económica y financiera. También es una profunda crisis política, democrática e incluso jurídica. 

Por lo tanto emprendimos reformas políticas, reformas democráticas e incluso reformas jurídicas (un fiscal especial, dotado de un equipo, se ha encargado de investigar las responsabilidades de la crisis). Lo que ha permitido a la nación afrontar el reto de una forma amplia, más global que la simple ejecución de políticas financieras o presupuestarias. (...)

¿El hecho de no rescatar a los bancos fue realmente una elección? ¿Es posible dejar que se hundan los grandes bancos europeos? 

Nuestros bancos eran importantes. Suponían diez veces el tamaño de nuestra economía. No digo que el tamaño no importe. Pero si quiere hablar en términos de tamaño plantéese lo siguiente, ¿Portugal es un país grande o pequeño? ¿Grecia es un país grande o pequeño? 

¿Podíamos hacer otra cosa que dejar que se hundieran nuestros bancos? Es un debate abierto. Pero en cualquier caso fue una elección. Eran bancos privados, ¿por qué las empresas del sector bancario deberían tener un tratamiento diferente que las empresas privadas de otros sectores como la tecnología, internet o las compañías aéreas?

 Éstas también son imprescindibles en nuestras sociedades, pero dejamos que se hundan. Incluso las compañías aéreas. ¿Por qué hay que tratar a los bancos como si fueran sagrados? 

La respuesta habitual es que la quiebra bancaria conllevaría otras quiebras y hundiría el sistema financiero, existe un «riesgo sistémico»

Ese es el argumento de entrada. Pero mire lo que pasó en Islandia con el asunto «Icesave». El gobierno británico y el gobierno holandés, apoyados por la Unión Europea, querían que el contribuyente islandés reembolsara las deudas de ese banco privado en vez de dejar la responsabilidad al síndico liquidador.

Entonces me encontré frente a una elección, ¿había que someter la cuestión a referéndum? Un ejército de expertos y autoridades financieras me dijeron: si deja que la gente se exprese aislará financieramente a Islandia durante decenios. El escenario catastrófico no acabará nunca…

 Me hallaba en medio de una elección fundamental entre los intereses financieros por un lado y la voluntad democrática del pueblo por otro. Y me dije: la parte más importante de nuestras sociedades –y se lo digo a mis amigos europeos- no son los mercados financieros. Es la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho.

Cuando nos encontramos frente a una cris profunda, sea la crisis islandesa o la crisis europea, ¿por qué no dejamos que el elemento más importante de nuestras sociedades marque el camino a seguir? 

Es lo que hice. Hemos organizado dos referéndums. Desde el primer trimestre después del referéndum la economía se reinició. Y desde entonces sigue la recuperación. Ahora tenemos un 3% de crecimiento, uno de los más altos de Europa, y un 5% de desempleo, una de las tasas más bajas. Todas las predicciones de entonces de una quiebra del sistema han resultado falsas.

El epílogo tuvo lugar el mes pasado: el tribunal del AELE nos dio la razón. No solamente nuestra decisión fue justa y democrática sino que además tenía fundamento jurídico. Mis amigos europeos deberían reflexionar sobre todo esto con la mente abierta: 

¿Por qué se equivocaron, tanto desde el punto de vista político como desde el económico y el jurídico? El interés de este cuestionamiento es más importante para ellos que para nosotros, ya que ellos continúan luchando contra la crisis y además se aplican a sí mismos algunos de los principios y argumentos que utilizaron contra nosotros. 

Por lo tanto el servicio que puede brindar Islandia es el de una especie de laboratorio que ayude a los demás países a revisar las políticas ortodoxas que están siguiendo. Yo no voy a decir a Francia, Grecia, España, Portugal o Italia lo que tienen que hacer. Pero la enseñanza de los últimos cuatro años en Islandia es que las predicciones apocalípticas, asestadas como certezas absolutas, estaban totalmente equivocadas. (...)

¿Se arrepiente de haber alentado el desarrollo bancario en los años 2000? Entonces comparó Islandia con una nueva Venecia o una nueva Florencia.

Durante la última década del siglo XX y los primeros años del XXI se desarrollaron empresas farmacéuticas, de ingeniería, tecnológicas y bancarias y por primera vez en la historia dieron a los jóvenes islandeses preparados la posibilidad de trabajar a escala global, sin tener que abandonar el país. 

Los bancos formaron parte de esa evolución. Lo hicieron bien. En 2006 y 2007 empezaron las críticas. Entonces me pregunté, ¿qué dicen las agencias de calificación? Dichas agencias concedían a los bancos islandeses un certificado de muy buena salud. Los bancos europeos y americanos hacían negocios con nuestros bancos ¡Y todos querían hacer más!

Las agencias de calificación, los grandes bancos, todo el mundo se equivocó. Yo también. Fue una experiencia costosa que nuestro país ha pagado cara, hemos vivido una crisis profunda, disturbios… La recordaremos durante mucho tiempo. 

En la actualidad la gente sigue escuchando a las agencias de calificación. Habría que demandarlas, si estaban tan equivocadas con respecto a los bancos islandeses, ¿por qué van a acertar con los demás?

¿Lo que usted denomina «disturbios» no forma parte del necesario «enfoque político» de la crisis que ha descrito hace un momento? 

Yo no lo diría así. Islandia es una de las democracias más estables y seguras del mundo, con una cohesión social sólida. Y sin embargo tras la bancarrota financiera la policía tuvo que defender el Parlamento día y noche, el Banco Central, las oficinas del primer ministro…

Si una crisis financiera, en un lapso de tiempo muy corto, puede sumir a un país semejante en una profunda crisis política, social y democrática, ¿cuáles pueden ser las consecuencias si la crisis surge en países con una experiencia más corta de estabilidad democrática? 

Puedo decirle que durante las primeras semanas de 2009, cuando me despertaba, no me daba miedo el hecho de no recuperar el camino del crecimiento, sino que estuviéramos viviendo el hundimiento de nuestra comunidad política estable, sólida y democrática. 

Pero hemos tenido la suerte de poder responder a todas las exigencias de los manifestantes: el gobierno cayó, se organizaron elecciones, despedimos a los directivos del Banco Central y a la autoridad de la supervisión bancaria, pusimos en marcha una comisión especial para investigar las responsabilidades, etc. 

La idea ampliamente extendida en las sociedades occidentales de que los mercados financieros deben representar la parte soberana de nuestra economía y debemos autorizarlos a engordar sin control y a actuar como quieran, con la única responsabilidad de conseguir beneficios y desarrollarse…, es una visión muy peligrosa. Lo que ha demostrado Islandia es que cuando ese sistema sufre un percance origina consecuencias políticas y democráticas trágicas. (...)

Eliminada la banca, ¿dónde encontrarán empleo los jóvenes islandeses con estudios superiores?

Los bancos, tanto en Islandia como en otros lugares, se convirtieron en empresas muy tecnológicas que empleaban a muchos ingenieros, informáticos, matemáticos. Desviaron los talentos de los sectores innovadores como las altas tecnologías o las tecnologías de la información.

Después de la caída de los bancos, esos talentos volvieron al mercado laboral. En seis meses todos encontraron trabajo…, las empresas tecnológicas o de diseño se han desarrollado muy rápidamente desde hace tres años. Se han creado cientos de empresas. Me siento satisfecho al comprobar que las jóvenes generaciones han respondido a la crisis de forma muy creativa. 

La moraleja de esta historia es que si quieres que tu economía sea competitiva en el sector de las tecnologías innovadoras, el hecho de tener un gran sector bancario es una mala noticia, incluso aunque sea competente."            (Entrevista a Ólafur Ragnar Grímsson, presidente de Islandia, Pascal Riché, Rue 69, Rebelión, 26/03/2013)

22.3.13

Chipre vs Islandia. Semejanzas y diferencias


Mientras que en Islandia la movilización de la población evitó el rescate público y sus consecuencias, en Chipre, convertido en paraíso fiscal, el poder de los oligarcas y mafiosos obligará al rescate público de la banca si o si


"El neoliberalismo convirtió a Islandia en un centro financiero internacional offshore. A finales de 2007 los activos de los tres grandes bancos representaban casi ocho veces el PIB islandés. En 2007 el país encabezaba el ranking en términos de calidad de vida.

Desde que obtuvo la independencia del Reino Unido en 1960, Chipre ha registró altas tasas de crecimiento, con pleno empleo y relativa estabilidad (a pesar de la invasión turca de 1974 y la pérdida de la mitad del territorio). Su ubicación junto al continente asiático ha favorecido la diversificación de la economía (que durante el régimen colonial era fundamentalmente agrícola).

 El PIB per cápita ha alcanzado los 30.000 $. y cuenta con modernas infraestructuras. Chipre era el nº 23 mundial en términos de calidad de vida en 2007. (...)

En ambos casos la masiva exposición en activos tóxicos ha producido la implosión de de un sector financiero desregulado y sobredimensionado (10 veces del PIB en Chipre, 8 veces el PIB en Islandia). En ambos casos, el rescate público significaría la ruina total del país. 

 Islandia ha mantenido su moneda propia (la krona islandesa) y no es miembro de la UE lo que representa más margen de maniobra tanto fiscal como monetaria.

A pesar de la presión internacional (FMI, UE, …) y amenazas de todo tipo, los islandeses consiguieron evitar el rescate público del sector financiero, sector que se ha redimensionado para ponerlo al servicio de la economía real islandesa. (...)

Chipre entró a formar parte de la UE en 2004 y de la zona euro en 2008. Se trataba de un país que había internalizado a fondo el código neoliberal. Además el sistema legal chipriota, heredado de la colonización, se funda en el derecho inglés, una ventaja no despreciable para el desarrollo del sector financiero.

Con un “clima muy propicio a las inversiones” (total libertad de penetración del capital extranjero en la Bolsa de Valores de Chipre, una tasa del 10% en el impuesto de sociedades, libre repatriación de beneficios para los no residentes, …) Chipre se convirtió en un paraíso fiscal en toda regla con un sector bancario sobredimensionado.

Según Der Spiegel, el servicio de inteligencia exterior alemán (BND) habría identificado alrededor de 26.000 millones de dólares de dinero sucio ruso depositados en bancos chipriotas (el PIB anual de Chipre es de 23.000 millones).

 La banca chipriota también es un refugio para el dinero sucio griego y de otros paises. Es decir que el beneficiario principal de un posible rescate serían los mafiosos y oligarcas rusos y griegos.

Como en el caso islandés, la masiva exposición de la banca chipriota en activos tóxicos griegos (inmobiliario, deuda pública, …) la ha conducido a la bancarrota. Pero mientras que en Islandia la movilización de la población evitó el rescate público y sus consecuencias, en Chipre, convertido en paraíso fiscal, el poder de los oligarcas y mafiosos obligará al rescate público de la banca si o si, para poder proceder a una recolocación ordenada de sus fondos hacia otras plazas más seguras.(...)

 El rescate dejará a Chipre con un nivel de deuda (y recortes) insostenible. Si el paquete completo es financiado con nuevos préstamos, la deuda de Chipre ascenderá desde el 90% del PIB actual a alrededor del 140% del PIB.

 Ni siquiera las grandes reservas de gas natural recién descubiertas junto a la isla podrían generar los recursos necesarios para sostener tal nivel de endeudamiento.

Vistos los resultados de la “reestructuración voluntaria” de la deuda griega, no parece que se plantee por ahora una reestructuración externa de la insostenible deuda chipriota y lo más probable es que se sucedan una serie de rescates a corto plazo que permitirán la retirada ordenada de los acreedores privados (incluidos mafiosos y oligarcas) a costa de los contribuyentes chipriotas y europeos.

La UE, por el momento, no es aún la Unión de los Estados Socialistas de Europa, sino más bien la Unión de los Banqueros, Capitalistas y al parecer también Oligargas y Mafiosos de Europa."         (Cáncer capitalista, 21/03/2013)

31.1.13

Islandia gana en los tribunales al Reino Unido y Holanda en la reclamación por la quiebra del banco Landsbanki

"El tribunal de la EFTA ha dado la razón a Islandia en su litigio con el Reino Unido y Holanda que se originó tras la quiebra del banco islandés Landsbanki. Británicos y holandeses reclamaban al Gobierno de Reikiavik los 4.000 millones de euros que sus ciudadanos, empresas e instituciones habían invertido o depositado en Landsbanki. Londres y Amsterdam reembolsaron esas cantidades a sus nacionales y pasaron la factura a Islandia. En dos ocasiones diferentes, los islandeses rechazaron en referendum asumir las responsabilidades financieras del banco liquidado.

El tribunal rechaza las reclamaciones y se basa en dos argumentos, según el Financial Times: la crisis financiera islandesa era lo bastante grande como para obligar a medidas de emergencia. Además, el Gobierno no había discriminado a los extranjeros en las medidas posteriores al hundimiento del banco.

Miles de británicos y holandeses, incluidos algunos ayuntamientos y universidades, habían puesto sus ahorros en un fondo de Landsbanki llamado Icesave porque ofrecía tipos de interés muy superiores a los de la mayoría de los bancos.

 El fondo de garantía de depósitos islandés no tenía dinero suficiente para compensar a todos los damnificados de Icesave. Londres y Amsterdam sí lo hicieron, a lo que sumaron, en el caso británico, una actitud que la mayoría de los islandeses consideraron ofensiva: se utilizó la legislación antiterrorista para apropiarse de los activos de Landsbanki en el Reino Unido.

El Gobierno islandés intentó aprobar un mecanismo de compensación en favor de los dos gobiernos europeos, que amenazaban con represalias y llevar la disputa a los tribunales. Decían que la reputación financiera de Reiviavik estaba en juego si no se avenía a razones.

El presidente islandés obligó al Gobierno a convocar un referéndum porque consideraba que las condiciones eran demasiado onerosas. En marzo de 2010, el 93% de los islandeses rechazaron el mecanismo de devolución previsto por su Gobierno. 

Un argumento recurrente del Gobierno era que Islandia tenía todas las de perder si la disputa llegaba a los tribunales.

4.000 millones de euros suponía entonces la tercera parte del PIB de Islandia, un país de 320.000 habitantes.

Londres y Amsterdam aprendieron la lección y negociaron con el Gobierno islandés una condiciones de devolución mucho mejores: un tipo de interés menor y un plazo de devolución mayor, hasta 30 años. Tampoco convenció a los islandeses que en un segundo referéndum en abril de 2011 volvieron a votar no, esta vez con un porcentaje cercano al 60%.

Se daba la circunstancia paradójica de que mientras ocurría todo esto, el Gobierno islandés ya había comenzado a empezar a pagar, no utilizando fondos públicos, sino una parte de los activos que quedaban de Landsbanki. 

A fecha de hoy, según fuentes del Gobierno islandés citadas por el FT, se ha devuelto el 51% de los fondos perdidos, que a su vez es el 90% de las cantidades que los Gobiernos británico y holandés devolvieron al estar protegidas por las normas de garantías de depósitos existentes en ambos países."            (I.S.U., eldiario.es, Rebelión, 29/01/2013)

13.1.13

La salida positiva de la crisis en Islandia

"Islandia y su forma de enfrentar a la crisis, se ha convertido en una ejemplo para muchos ciudadanos de la Tierra aunque para los gobernantes, aún no. La isla se negó a pagar las deudas internacionales, ha enviado ya a varios banqueros a la cárcel, sentó al primer ministro en el banquillo y mantuvo el estado de Bienestar.

En su comparecencia ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el ministro de Asuntos Exteriores y Comercio Exterior de Islandia, Össur Skarpheoinsson, en octubre dijo:
“En la recesión en Europa, nosotros fuimos el primer país en caer, pero también hemos sido la primera nación en salir. Si hay que sacar alguna lección de la recuperación islandesa, es que la austeridad, por sí sola, no funciona”, sentenció Skarpheoinsson.
Islandia también promulgó fuertes recortes, aunque al mismo tiempo, incrementó los impuestos a los más ricos. “Usamos el beneficio para estimular el crecimiento y garantizar que el Estado del bienestar quedara intacto”.

“A día de hoy, tenemos una de las tasas de desempleo más bajas en Europa y un sólido crecimiento económico. El modelo islandés funciona”, ha remachado el titular de Exteriores de Islandia.

La crisis financiera en Islandia se desató en 2008 tras quebrar sus tres principales bancos. Al inusitado aumento de la tasa de paro, le siguió una devaluación de la moneda, la corona islandesa; una caída estrepitosa del crecimiento, un referéndum sobre como tratar la deuda de los bancos Glitnir, Landsbanki y Kaupthing –con resultado negativo– con inversores extranjeros y el procesamiento del exprimer ministro Geir Haarde y varios gestores de los bancos.
Antes de fin de año, la justicia islandesa condenó al exdirector general del banco Glitnir y al exdirector de la entidad a nueve meses de prisión por fraude.
El tribunal les considera culpables por la concesión de préstamos imprudentes en la etapa anterior a la quiebra del banco en 2008.

Se les acusó de hacer mal uso de su posición al frente de la entidad y de poner en riesgo los fondos del banco al conceder a la compañía Milestone -en ese momento accionista de Glitnir- un préstamo de 102 millones de euros sin las necesarias garantías o avales.
Desde Abril de 2012, la mayoría de las deudas hipotecarias de los islandeses quedaron perdonadas a un cuarto de la población, que es el equivalente al 13% del PIB nacional.
Un acuerdo entre el Gobierno y los bancos del país, en parte controlados por el Estado,  permitió el perdón del crédito hipotecario que en muchas ocasiones superaba el 110% del valor de sus viviendas.

A continuación, la cronología de los hechos y los datos:

1. Islandia fue rescatada. Recibió una ayuda financiera del FMI de 2.100 millones de dólares. A ello se añadió un préstamo conjunto de  los países nórdicos por 2.500 millones de dólares. Y por si fuera poco, otros 6.300 millones de dólares prestados por Alemania y Reino Unido. Si aplicásemos la regla de tres a todas esas cantidades, y pusiéramos en la x a España, la ayuda a nuestro país habría sido cercana a 1 billón de euros. Exorbitante. Por eso, Islandia no era un problema sistémico. Era un pequeño problema en las finanzas mundiales. España es un gran problema.

2. Las ayudas del FMI no llegaron hasta que Islandia puso en marcha un plan de recortes.  Tuvo que subir el IVA, el Impuesto de la Renta, el Impuesto de Sociedades, y reintrodujo el Impuesto sobre el Patrimonio. Los tipos de interés pasaron del 7% al 15%. En España, se han subido igualmente el IVA, el IRPF,y más impuestos, pero los tipos de interés han bajado desde la crisis del 4,25% al 0,75%.

3. El país devaluó la moneda, la corona. Pasó de unas 90 coronas por euro a principios de 2008, a 189 coronas, a finales de 2009. Ahora es de unas 168 coronas. Eso facilitó la recuperación de la economía. España, al tener una moneda común con 16 países, no lo puede hacer en solitario.  

4. El gobierno dejó quebrar a los tres grandes bancos causantes de la crisis… pero los nacionalizó. Eso significa que no cerraron. El Gobierno tuvo que inyectar dinero público como lo ha hecho España para proteger a los ahorradores.

5. El gobierno negoció con los acreedores, y consiguió que perdonaran el 70% de las deudas. Los acreedores (los perdedores de esta historia) eran bancos europeos o norteamericanos, que prestaron dinero a los bancos islandeses, quienes lo prestaron a ciudadanos islandeses, los cuales lo invirtieron en compras masivas de casas que provocaron una burbuja inmobiliaria. España no ha dejado quebrar a los bancos  o cajas en crisis, pero los ha nacionalizado.

6. Entre los acreedores había grandes grupos financieros internacionales, sí, pero también unas 6.000 familias inglesas y holandesas que pusieron sus ahorros en bancos islandeses, concretamente en el Icesave. Durante mucho tiempo, esas familias lucharon por recuperar sus ahorros de toda la vida. Los han empezado a recuperar en 2012.

7. La economía islandesa se contrajo un 6,7% en 2009, el paro creció y muchos islandeses tuvieron que emigrar tras la aplicación de los duros planes del FMI. Les pasó lo mismo que Grecia y que Portugal. Y que España.

8. Islandia aún debe devolver el rescate. Ya pagó en marzo de 2012 una quinta parte. Le queda el resto, que debe devolver hasta 2016. En Occidente, nada es gratis. España tendrá que hacer lo mismo con lo que le ha prestado la UE.

9. El gobierno y la banca llegaron a un acuerdo para que toda deuda familiar hipotecaria que excediera un 110% del valor del piso sería perdonada. En España, eso no ha sucedido. Se han suavizado las condiciones de los desahucios solamente.

10. El gobierno controló la especulación con divisas, y en marzo de este año prohibió a los ciudadanos y a los bancos comerciar libremente con moneda extranjera. Esa medida ha permitido estabilizar la moneda. En España apenas existen esos controles.

La historia es que desde 2010, la economía islandesa comenzó a crecer: 2,9% en 2011. Y se espera que un 2,4% este año. La inversión extranjera está volviendo al país, poco a poco. Y sobre todo,  el estado del Bienestar se ha mantenido."        (En Positivo) 

31.12.12

Condenados en Islandia los dos primeros banqueros por la crisis financiera

"Islandia condena a dos banqueros por el colapso bancario del país, cuando pinchó la colosal burbuja que se había formado por un excesivo crecimiento de su sistema financiero (en 2003, los activos de las entidades suponían un 174% del PIB de Islandia, y ese porcentaje ascendió al 744% en 2007). 

Un tribunal de Reikiavik ha condenado a nueve meses de prisión a los dos máximos responsables del banco Glitnir, el primero de las tres mayores entidades financieras que quebró y que tuvo que ser intervenida, y que provocó una profunda crisis en el pequeño estado del Atlántico norte.

Se trata del ex consejero delegado del banco Larus Welding, y de uno de sus más estrechos colaboradores en la entidad, Gudmundur Hjaltason, que fueron acusados de fraude por haber concedido prestamos con un elevado riesgo y que acabaron provocando la quiebra de la entidad. Son los primeros banqueros que son condenados por la crisis financiera.
En septiembre de 2008, los tres mayores bancos islandeses (Glitnir, Landsbanki y Kaupthing) quebraron consecutivamente por su voluminosa deuda, y arrastraron al país a su mayor recesión en seis décadas. 
Su rescate obligó a que el país pidiera ayuda financiera al FMI, a cambio de un severo plan de ajuste. Larus Welding fue arrestado hace un año por orden del fiscal especial que se encarga de las investigaciones por las causas de la crisis financiera.
 El tribunal ha condenado a los dos directivos bancarios por haber aprobado un préstamos de 102 millones de euros sin las suficientes garantías a una sociedad tenedora de acciones de Glitnir, para que ésta a su vez pudiera pagar una deuda con Morgan Stanley. 
Aquella operación se realizó vulnerando las propias reglas de la entidad, elevó considerablemente los riesgos del banco, y acabó provocando unas pérdidas de 53,7 millones de euros.
Aunque han sido condenados, la pena impuesta a los dos directivos de Glitnir está muy por debajo de lo que el fiscal especial había pedido para ellos: cinco años y medio de prisión para Welding, y cinco años para Hjaltason.
En abril pasado, el  ex primer ministro islandés , Geir Haarde, fue declarado inocente por la Justicia de su país tras ser acusado de no haber hecho lo suficiente para impedir la bancarrota del sistema financiero. 
En el juicio, Haarde negó responsabilidades en la quiebra bancaria sufrida por Islandia en 2008, alegando que no disponía de información al respecto. La sentencia del Landsdómur (un tribunal especial) exculpó a Haarde de tres de los cuatro cargos de que estaba acusado, aunque lo condenó por haber violado la ley sobre la responsabilidad de los ministros al no convocar reuniones del Consejo de Ministros para analizar la situación."         (Público, 30/12/2012)  

6.11.12

Islandia refrendó unos principios constitucionales redactados por la ciudadanía, primer caso de crowdsourcing constitucional

"Quizás no sepan que el pasado sábado 20 de octubre Islandia refrendó unos principios constitucionales redactados por la ciudadanía. Pero seguro que desde el domingo vienen oyendo que Galicia, tras las elecciones autonómicas, es todo un ejemplo del respaldo al PP (o de la impotencia de sus adversarios) en el resto de España.

 Los medios ignoraron a Islandia o cuestionaron el proceso constituyente más innovador en lo que va de s.XXI. Mientras, difundieron la falsa versión gubernamental sobre Galicia. 

El triunfo de la ciudadanía vikinga fue, en todo caso, presentada como derrota. Y con cánticos a la victoria pírrica del PP se acalla la democracia que viene y que se exige en la calle.

Los medios no contextualizaron la escasa participación de los islandeses (48.9%) y no recogieron el enorme respaldo que dieron a varios principios constitucionales. La sociedad española lleva reclamándolos desde el 15M. 

Servirían de magnífica inspiración al referéndum que los sindicatos exigieron el 15S y que reiterarán en la huelga general que se convoca para el 14N, también en Portugal y Grecia. Si ese referéndum se centra en parar los recortes, el próximo bien podría ser sobre el proceso constituyente que otros muchos reclaman desde el 25S.

Veamos los resultados en ISLANDIA que nos han sido escamoteados. Para empezar se plantearon seis preguntas para que el texto elaborado por la ciudadanía – primer caso de crowdsourcing constitucional – fuese el borrador de la nueva constitución. El 66% de los votantes afimaron que el Parlamento debiera debatir dicho texto para redactar otra constitución antes de las próximas elecciones (abril de 2013).

 El 83% de los votantes exigieron que los recursos naturales sin propietario fuesen declarados propiedad nacional. El 78%, que pudiesen presentarse candidatos individuales, sin partido, al Parlamento y siempre con listas abiertas. El 66% de los votos respaldaron otra reforma electoral: que todos los votos tuviesen igual peso en todas las regiones del país. 

El 73% apoyó incluir la iniciativa legislativa popular y realizar referéndums nacionales a petición del 10% la ciudadanía. El único rechazo (57%) fue a que no se mencionase a la “iglesia Nacional Islandesa” en la nueva constitución.

Imagínenselo. Un referéndum mediante el cual los españoles exigen al Congreso y al Senado que, antes de volver a presentarse a las elecciones, redacten una constitución que nacionalice los recursos naturales aún no privatizados, que acabe con las listas cerradas y la disciplina de partido, que implante una ley electoral proporcional y legisle por iniciativa popular, combinando la democracia representativa y la directa, para casos de excepcional importancia nacional. 

Como quizás también ocurriría aquí, además de apoyar todas esas medidas, la mayoría de la población pediría que la Iglesia católica permaneciese nombrada en la constitución. En suma, demasiados paralelismos como para no devaluar a los islandeses dicendo que apenas acudió a votar el 48.9% del censo. La abstención desacreditaba la primera constitución ciudadana del siglo XXI.

No es esta la impresión de la Primera Ministra, que dio acuse de “haber recibido de la nación un mensaje claro para completar el proceso”. La tasa de participación se explica por la campaña en contra que lanzaron los dos partidos hegemómicos hasta la crisis de 2008 (como si aquí PP y PSOE se hubieran opuesto a la consulta).

 Y no es baja: resulta muy superior al 20%-30% de participación que suelen recabar los refereréndums en países como Suiza. De hecho, los partidarios del proceso están exultantes. Han doblado sus expectativas. La participación fue enorme porque, además de lo dicho, se consultaba no una, sino seis cuestiones muy abstractas y controvertidas.

Islandia marca el horizonte de una democracia de código abierto. Nuevas reglas de juego escritas y refrendadas por los ciudadanos comunes. En defensa de los bienes comunes, salvaguardados de la rapiña financiera y/o del monopolio de los políticos profesionales.

En España, el horizonte que se nos presenta es otro: Feijoó, presentado como ganador absoluto, es ejemplo de y para el resto de España. Solo resultaba creíble ocultando que los votos nulos (37.472) superaron a los contabilizados en las elecciones de 2001, 2005 y 2009 juntas (en total, 33.624).

 Este silencio se suma al que pesa sobre los verdaderos ganadores (AGE, de la nada a 9 diputados, desbancando al BNG) con el fin de minusvalorar el voto de protesta al sistema de partidos actuales. Aunque la abstención aumentó un 6,6% entre los residentes en España, el Gobierno la rebajó presentando una tasa de participación manipulada, sin considerar el censo de votos en el extranjero (unos 400.000 en Galicia).

Los resultados tras la abtención “real”, arrojan que, el PP gobernará con mayoría absolutísima, tras haber caído sus votantes en más del 15% y representando apenas al 25% de los gallegos. El total de las fuerzas parlamentarias en Galicia ni siquiera reúnen el voto de la mitad de los gallegos (48%), menos aún que quienes votaron a favor en el referéndum islandés."              (Attac España, 02/11/2012)

2.8.12

¿Cuál fue la causa principal del colapso de Islandia en el 2008? La deuda, la deuda privada en particular

"Licenciado en economía por la universidad de Islandia y ex empleado del sector financiero en su país, Olafur Margeirsson se muestra muy crítico tanto con las políticas de corte neoliberal como con la visión romántica del milagro islandés. Contactamos con él en Éxeter, donde se encuentra doctorándose.

- ¿Cuál fue la causa principal del colapso de Islandia en el 2008?

La deuda, la deuda privada en particular, tomamos prestadas cantidades masivas de dinero. La mayor parte del dinero fue destinado a la compra de activos y al consumo. Tuvimos una burbuja enorme en el sector inmobiliario y otra en la bolsa las dos al mismo tiempo y ambas explotaron al unísono.

Es importante tener en cuenta que el dinero que tomamos prestado no vino solo del extranjero, también fue creado de la nada por nuestro sistema financiero nacional, tras crease este nuevo dinero fue gastado en acciones, casas bienes importados y extravagancias de todo tipo. Nosotros vivíamos, literalmente, de prestado. Pero cuando bajó el ritmo de creación de nuevo dinero y las devoluciones de las deudas salavajes empezaron a ser fallidas, la casa de crédito empezó a desmoronarse y se derrumbó.

-¿Qué medidas tomó el gobierno y cuál fue su estrategia principal para sacar al país de la crisis bancaria?

El gobierno y otros organismos públicos hicieron todo lo que estuvo en su mano para mantener a los bancos con vida. Un año antes del crash se permitió a las entidades financieras que tomaran prestado del Banco Central poniendo como colateral casi cualquier activo que pudiesen encontrar ¡Incluso aceptaron aquellos creados por ellos mismos! (...)

-Al final todo acabaría estallando

Cuando la tormenta perfecta llegó en Septiembre de 2008, el gobierno y no solo el Banco Central, hicieron todo lo que pudieron para sostener a los bancos. El mayor problema era encontrar divisas ya que lo que más necesitaban los bancos para mantener su negocio en funcionamiento eran dólares y euros. 

El gobierno y el Banco Central viajaron a todas las partes del mundo, incluyendo Rusia, para encontrar dinero con el que rescatar a las entidades financieras pero el tamaño del sistema bancario hacía imposible el encontrarlo puesto que el sector financiero era un gigante al lado del resto de la economía. 

En su cénit, los activos de los bancos eran diez veces mayores que el PIB del país. Al final el sistema financiero colapsó porque su tamaño en relación al resto de la economía hizo imposible su rescate. Islandia no dejó que los bancos cayeran. Intentamos todo lo que pudimos para salvarlos, pero fuimos incapaces de hacerlo.

- ¿Hubo alguien que señalase el peligro en el que se encontraban los bancos islandeses durante los años de crecimiento económico, es decir, antes de que llegase la implosión de la economía?

Sí, mucha gente, también bancos y agencias de calificación. De hecho la “mini crisis” del 2006 fue desencadenada por los analistas extranjeros que en lugar de haber caído en la borrachera de la crisis se habían mantenido “sobrios”, como es el caso de los analistas del Danske Bank, al argumentar que la expansión de deuda que se estaba dando en Islandia tenía que parar algún día. Dentro del país, una de las personas más memorables que cuestionó el boom islandés fue un desconocido psiquiatra.

- ¿Un psiquiatra?

Sí, el doctor Andres Magnusson, su análisis fue bastante básico, fundamentado y construido con los datos de la economía nacional que cualquiera podía encontrar en Internet. Todas esas voces fueron ridiculizadas, tanto por los políticos como por los banqueros. (...)

- La sociedad aclamaba a los banqueros.
 
Después de la minicrisis del 2006 se inició una campaña masiva de relaciones públicas para fortalecer la idea de “los emprendedores vikingos de Islandia”. Incluso el presidente (reelegido hace poco por quinta vez para el cargo) participó de ella. Mucha gente nunca se lo perdonará.

Las razones que hacían que los ciudadanos se encontrasen ciegos y se negasen a aceptar la fragilidad del boom económico son uno de los enigmas que está detrás de todas las burbujas y los colapsos. “Esta vez es diferente” y “Nosotros somos especiales porque..:” fueron frases que todo el mundo podía escuchar constantemente, al igual que se han oído en otras épocas del pasado en medio de un boom económico espoleado por el crédito. 

El autoengaño fue casi impecable, y para nada ayudó que los medios de comunicación fuesen controlados por magnates del mundo de los negocios. (...)

 -¿Consiguieron las familias islandesas una verdadera bajada de su deuda a través de la famosa condonación de parte de la misma? 

Los últimos datos que he podido recabar sobre la “condonación de deuda” a las familias son de febrero del 2012, por aquel entonces se habían perdonado 196,3 millones de coronas islandesas, el equivalente a 1240 millones de euros, es decir un 12% del PIB del país.

A pesar de eso, la mayoría de esas quitas fueron causadas por hipotecas ligadas a divisas que fueron posteriormente consideradas ilegales. El resto si que fue consecuencia de decisiones oficiales como la de condonar la deuda de las familias hasta que esta no superase el 110% del valor de la propiedad usada como colateral. (...)

-Entonces ¿Quién maneja actualmente los bancos islandeses?

Buena pregunta ¡No lo sabemos!

Cuando los bancos quebraron ellos pasaron a estar bajo administración judicial. Los nuevos bancos que se establecieron sobre las cenizas de los antiguos lo fueron en parte con dinero del gobierno. El Estado controla el 81% del Nuevo Landsbanki, 13% de Arion (El nuevo Kaupthing) y 5% en Islandsbanki (el nuevo Glitnir).

Los propietarios principales de los nuevos bancos son, por tanto, aquellos que tienen los bonos emitidos por los viejos bancos. La gente no tiene ni idea de quién tiene esos bonos de forma que esencialmente tampoco tiene ni idea de quiénes son los verdaderos propietarios de los bancos islandeses. 

Ha habido mucha especulación al respecto de que los verdaderos propietarios son fondos de inversores extranjeros o incluso alguno de los antiguos magnates islandeses del mundo de los negocios. Aún así nadie lo sabe a ciencia cierta.

-¿Cuáles son los efectos de los controles de capital en Islandia ?

La situación del tipo de cambio, esa es la mayor consecuencia, El tipo de cambio de la corona islandesa está mantenido artificialmente más alto del que debería ser, al tener divisas encerradas en la economía islandesa debido a los controles de capital. Ello obviamente genera todo tipo de turbulencias.

-¿Va a adoptar una nueva moneda Islandia? ¿Cuál?

La cuestión de la moneda en mi país es una de esas cuestiones políticas que deben resolverse antes de que podamos avanzar con nuestras vidas. Una de las opciones sería adoptar el euro, el dólar, el dólar canadiense o la corona noruega, hay varias propuestas al respecto, que van siendo más o menos populares la otra opción sería continuar con la corona islandesa, pero mucha gente no está de acuerdo porque creen que la corona no hará otra cosa que colapsar una y otra vez de forma que ellos quieren una moneda más fuerte.

 El deseo de los islandeses de adoptar otra moneda surge por el hecho de que la corona no ha sido estable en el pasado, eso siendo generosos. De hecho la corona ha perdido el 99,95% de su valor contra la corona danesa desde que fue introducida en 1918 con un tipo de cambio 1 a 1 contra aquella.

-¿Qué va a pasar con el conflicto de Icesave? ¿Está Islandia preparada en caso de un revés en los tribunales?

Las consecuencias de la disputa “Icesave” podrían ser muy severas no solo para Islandia también para todo el sistema de garantía de depósitos en Europa. Icesave es, en esencia, un conflicto entre Islandia y la ESA.

 La discusión gira entorno a sí existe o no una garantía pública que respalde el sistema de seguro de depósitos en cualquier país del Área económica europea. Islandia argumenta que no existe tal garantía pero la ESA no está de acuerdo y sostiene a su vez que el gobierno islandés no trató a todos los depositantes igual ya que cubrió a aquellos que tenían alojados sus ahorros en cuentas dentro del país pero no a los depósitos en el extranjero.

La disputa está ahora en los tribunales, si Islandia gana ello podría crear un precedente en todos los países de la UE: de repente los esquemas de garantía de depositos en la Unión Europea podrían ser considerados vacíos. La confianza de los ciudadanos en los sistemas de garantía de depositos podría ser seriamente dañada, llevando eso incluso a fugas de ahorradores.

-¿Ha descrito la prensa internacional de una manera azucarada la crisis islandesa?

Sí, mi sensación es que se ha retratado la situación de mi país de una manera demasiado romántica. El conflicto Icesave se presentó como el rugido del pueblo contra los poderes financieros internacionales -cuando lo que en realidad fue es el rúgido del pueblo contra el gobierno islandés, que estaba deseoso de firmar cualquier acuerdo, fuese como fuese. La tan llamada “condonación de deuda a las familias es otra visión edulcorada”

Ahora la idea más nueva de este estilo es la que dice que el PIB crece en Islandia, medido en coronas, lo hace, pero la cuestión es si la devaluación de la moneda debe ser tenida en cuenta o no… en 2007 nuestro PIB era de 20,4 mil millones de dólares, en 2011 fue de 12,7 de manera que sí, volvemos a la senda, pero es que caímos muy bajo y hay un gran trecho que recuperar. 

Y mi principal temor consiste en que, si no se soluciona el problema financiero y el del sistema de pensiones nunca volveremos donde estábamos. Y eso es algo que no ha sido recogido por la prensa internacional."            (Colectivo burbuja, 19/07/2012)

13.7.12

Islandia da caza a los responsables de la crisis

"En Londres, Barclays ha falsificado los tipos de interés de préstamos interbancarios. En Madrid, Bankia habría manipulado sus resultados para poder salir a Bolsa. ¿Cómo obligar a que los bancos culpables rindan cuentas? En Islandia, los investigadores buscan a los defraudadores para llevarlos ante la justicia.
 
Antes de la crisis económica, Olafur Hauksson era comisario de policía en Akranes, una pequeña población portuaria de 6.500 habitantes situada en el extremo de una península helada, a unos cincuenta kilómetros de Reikiavik. Desde enero de 2009, busca y lleva ante la justicia a los que desempeñaron una función clave en el hundimiento económico del país en 2008.

A finales del verano de 2008, la burbuja islandesa explotó, como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprimes estadounidenses. Dos semanas después de la vertiginosa caída de Lehman Brothers, se hundieron los tres principales bancos del país, cuyo valor representaba el 923 % del PIB. 

La crisis arrasó toda la isla y la corona islandesa se hundió, sin que ninguna intervención pudiera parar la espiral en picado de su cotización. El 6 de octubre de 2008, en directo, en la televisión nacional, el primer ministro de entonces acabó su discurso pidiendo a Dios que "salvara la isla".

Desde esa fecha fatídica, lslandia vivió días turbios. En 2009, los islandeses, poco dados a las demostraciones sociales, expresaron su ira contra los políticos y esos "neo-vikingos" de las finanzas que les engañaron. La "revolución de las cacerolas" desembocó en la dimisión del Parlamento y del Gobierno conservador.

Entre las reivindicaciones de este movimiento, se encontraba el juicio a los que se hubieran aprovechado de la situación económica y hubieran empujado a Islandia al abismo económico.

Las elecciones legislativas anticipadas [en 2009] llevaron a la izquierda al poder. La nueva primera ministra, Johanna Sigurdardottir, quería designar rápidamente a un fiscal para que investigara las causas de la crisis. Pero nadie se peleaba por ocupar el puesto.

[...] Olafur Hauksson, aislado en su pequeña comisaría de provincia, no tenía ninguna relación con esa élite acusada de haber precipitado a la isla hacia la quiebra. A pesar de su inexperiencia total en materia de justicia económica, fue el único que se presentó para el puesto. [...] 

Más de tres años después de su nombramiento, reconoce que "no ha empezado a sentirse bien en su función hasta hace poco". Tras encabezar inicialmente un equipo de cinco personas, actualmente dirige a más de cien colaboradores.

Tienen una doble tarea: "Por un lado, se trata de investigar todas las sospechas de fraudes y delitos cometidos antes de 2009, y por otro, emprendemos diligencias judiciales contra los presuntos culpables". 

Un método "totalmente nuevo", con el que los investigadores pueden "seguir los casos" y con el que la justicia puede "conocer los asuntos como la palma de la mano". Una condición indispensable "para poder rivalizar con los abogados de la defensa, que están muy bien preparados".

Para facilitar la misión del fiscal, el Gobierno realizó una serie de modificaciones legislativas sobre el secreto bancario. "Actualmente tenemos acceso a toda la información, sin ninguna objeción posible", afirma Olafur Hauksson. Sospechas de fraudes bancarios, delitos de uso ilícito de información privilegiada, usurpaciones de identidad profesional, desvíos de fondos: las investigaciones que se llevan a cabo son muy variadas y las tres salas de interrogatorios (que en breve serán cuatro) siempre están llenas. El fiscal afirma que hoy trabaja "en un centenar de casos prioritarios".

La mayoría de las personas investigadas son antiguos responsables del sector financiero, miembros de los consejos de administración de los bancos antes de la crisis. Islandeses que, desde entonces, en muchos casos han optado por exiliarse a países extranjeros para proseguir su carrera, por ejemplo a Luxemburgo.

 Una dispersión que complica en gran medida la tarea del equipo del fiscal Hauksson. Pero éste multiplica las pesquisas y no duda en investigar en las filiales extranjeras de los bancos islandeses e incluso a residentes extranjeros. "Contamos con una cooperación internacional total", destaca Olafur Hauksson.

A día de hoy, ya se han dictado algunas sentencias. Dos antiguos dirigentes del banco Byr, los primeros en ser juzgados, cumplen una pena de cuatro años y medio de prisión. El antiguo director del gabinete del ministro de Finanzas en el momento de la crisis, Baldur Gudlaugsson, fue condenado por un delito de uso indebido de información privilegiada a dos años de prisión. 

Más recientemente, a Sigurdur Einarsson, expresidente del banco Kaupthing, se le ha condenado a devolver al banco 500 millones de coronas islandesas, unos 3,2 millones de euros, y a la congelación de todos sus activos. (...)

Es difícil ser "irreprochable" en una sociedad en la que las prácticas dudosas han sido la norma durante mucho tiempo. En mayo, dos miembros del equipo del fiscal vendieron información por 30 millones de coronas islandesas (191.000 euros) a un misterioso destinatario. 

Estos dos expolicías investigaban sobre el asunto Sjovar/Milestone, una empresa de seguros en la que había invertido el Banco Central Islandés antes de volver a ceder sus participaciones por una suma menor. Los dos hombres, acusados de haber violado la confidencialidad de su función, fueron suspendidos de su cargo. 

La "purga" del sistema financiero islandés, como le gusta decir a Olafur Hauksson, no será inmediata. Aunque prevé el fin de la misión para 2015, el fiscal sobre todo espera que Islandia, cuya economía se recupera progresivamente, algún día pueda "echar la vista atrás y sentirse orgullosa de haber sabido aprender las lecciones del pasado".      (Presseurop, 12 julio 2012, Le Monde Paris, Charlotte Chabas)