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25.9.23

En Grecia se ha aprobado que se pueda trabajar 13 h. al día en 6 días (78 horas)... es un retroceso grave en derechos laborales se mire por donde se mire, y se compare con el país que se compare... es lo que se ha votado... es para el pluriempleo, pero también permite que en determinados sectores el empresario pueda fijar una semana de 6 días laborales para un mismo empleo. Eso no ocurría antes en Grecia ni ocurre ahora en España... En Grecia se ha legalizado la explotación salvaje... Pero en España son 40 h. por contrato pero sin límite de contratos. Es decir, que si tienes dos trabajos es legal que trabajes 80 h. a la semana

 AntonioMaestre @AntonioMaestre

Veo escándalo porque en Grecia se ha aprobado que se pueda trabajar 13 h. al día en 6 días (78 horas). Todo aumento es grave.

La propuesta en Grecia es para el pluriempleo.

Pero en España son 40 h. por contrato pero sin límite de contratos. Es decir, que si tienes dos trabajos es legal que trabajes 80 h. a la semana. Y 120 horas con tres contratos.

Más no porque no hay horas en la semana, pero legal es trabajar todas las horas hasta morir.

Veo que hay quien me dice que la ley dice que hay que respetar un día de descanso y 12 horas entre final y comienzo de jornada.

Claro, esa es la obligación de la empresa por contrato. Si tienes dos o tres trabajos tienen que respetar cada una esa obligación.

Pero la ley no impide que el trabajador tenga tres contratos a jornada completa. Es lo que hay.

Última edición7:48 p. m. · 23 sept. 2023 515,5 mil Reproducciones


Eduardo Garzón @edugaresp

El aumento de la jornada laboral en Grecia es una barbaridad y es un retroceso grave en derechos laborales se mire por donde se mire, y se compare con el país que se compare. Lo explico brevemente:

En primer lugar, la reforma no sólo aumenta la jornada para el pluriempleo, también permite que en determinados sectores el empresario pueda fijar una semana de 6 días laborales para un mismo empleo. Eso no ocurría antes en Grecia ni ocurre ahora en España.

En segundo lugar, vale que en España la jornada máxima para el pluriempleo no está regulada expresamente, pero es que sí lo estaba en Grecia, justamente a 8 horas en un día independientemente del número de empleos. Ahora se amplía a 13 horas con dos empleos. Es un retroceso.

Y en España no está expresamente regulada la jornada máxima para el pluriempleo por un motivo simple: en nuestro país el salario mínimo (y mediano) para un empleo es muy superior al de Grecia, de ahí que pocas personas recurran a un segundo empleo para sobrevivir. ¡Esto es clave!

Eso no quiere decir que en España no haya pluriempleo (de hecho, hay algo más que en Grecia). Pero en España se pluriemplean sobre todo trabajadores que tienen contrato a jornada parcial, que en España son muchísimos más que en Grecia. En Grecia no es así.

En Grecia se suelen pluriemplear trabajadores con jornada completa cuyo salario no les permite llegar a fin de mes; en España no es eso lo habitual. Por eso en Grecia se limitaba la jornada máxima para el pluriempleo y en España no.

Esto no quiere decir que en España estemos mejor sin regular la jornada máxima para el pluriempleo; lo que quiere decir es que no hace tanta falta como en Grecia porque no sufrimos tanto ese problema por tener mejores salarios. En Grecia se ha legalizado la explotación salvaje.

Y todo esto sin mencionar otras barbaridades de la reforma laboral griega, como el abaratamiento de la indemnización por despido, la penalización de los piquetes, o la mayor flexibilidad del empresario para aumentar y modificar la jornada.

3:59 p. m. · 25 sept. 2023 13,6 mil Reproducciones

7.9.22

El pluriempleo vuelve a los niveles más altos de este siglo con más de medio millón de personas en dos o más trabajos

"El aumento del empleo indefinido a tiempo parcial es preocupante. Puede que estemos yendo hacia modelos como los de otros países europeos, aunque con la diferencia de que aquí se trata de una parcialidad involuntaria, no deseada por los trabajadores", explica Carlos Gutiérrez, secretario confederal de Estudios y Formación Sindical de CCOO, que plantea que, al mismo tiempo, cabe la hipótesis de que ese aumento de las jornadas incompletas pueda estar enmascarando que trabajadores "con ese tipo de contratos estén haciendo jornadas más largas que las que reflejan esos contratos. No sabemos cuántas horas de más se hacen, ni si se pagan bajo mano o no".

 Varios registros de la EPA (Encuesta de Población Activa) avalan las impresiones de Gutiérrez, como el hecho de que casi la mitad de los empleados a jornada parcial (1,38 millones de 2,81) acepten ese régimen por no encontrar un puesto de 40 horas semanales o que las horas extra no remuneradas volvieran a superar los 3,2 millones semanales la pasada primavera, algo que solo había ocurrido en otra ocasión desde mediados de 2016.

 Ese avance del empleo parcial, especialmente mal remunerado por la combinación de bajos salarios y jornadas incompletas, una confluencia que acaba haciendo que los sueldos de cuatro de cada cinco empleados con ese tipo de contratos se concentren entre el 20% de los más bajos, o que lleguen a ser el 90% de los que reciben el 10% de pagas más escuálidas, está haciendo rebrotar con fuerza el pluriempleo, situación en la que al cierre del mes de junio se encontraban 547.800 ocupados, la segunda cifra más elevada de este siglo tras los 571.800 de la primavera de 2008, cuando se acercaba el estallido de la burbuja inmobiliaria.

 El grueso de las ocupaciones tanto primarias como secundarias de los pluriempleados se realizan bajo el formato de asalariado (448.000 y 375.000), aunque el recurso a esta fórmula está creciendo entre los autónomos, régimen que alcanza a casi la quinta parte de ellos (99.000) en la ocupación principal pero que ya alcanza el 30% en la segunda, en la que lleva un año por encima de las 168.000 y llegó a alcanzar una marca de 182.500.

Por sectores, los principales movimientos se dan dentro del sector servicios, en el que se ubican los dos o más trabajos de cuatro de cada cinco pluriempleados (439.000), mientras que la distribución por género queda emparejada, con una mayor frecuencia entre las mujeres en los últimos cinco años aunque con brechas que nunca han superado los 40.000 trabajadores.

 Este aumento del pluriempleo coincide con otras tendencias del mercado laboral como el crecimiento de las ocupaciones de menos de cuarenta horas semanales, que eran en junio de este año 612.000 más que en el mismo mes de 2019, con el grueso de ese avance concentrado en las de 20 a 29 horas (+236.000) y las que superan esa cifra sin llegar a las 40 (+246.000), y con una mayor presencia de contratos de jornada parcial, un concepto que incluye a los fijos discontinuos por ser las suyas incompletas en cómputo anual, entre loa afiliados a la Seguridad Social. 

Es decir, que el incremento del pluriempleo es simultáneo con el crecimiento de los empleos que no alcanzan para cubrir toda la jornada ni, por lo general, un salario suficiente. Que eso esté ocurriendo en un periodo de récord de ocupación y en el que las horas trabajadas vuelven a acercarse a las de hace tres crisis y catorce años (658,6 millones semanales ahora, 679,5 al cierre de 2008) no dejan de ser unas condiciones adecuadas para que el pluriempleo comience a situarse como una puerta para empezar a salir de la precariedad.

"Cuando se genera empleo, se genera empleo de todo tipo. En España, cuando eso ocurría el nuevo empleo era muy temporal pero eso lo está corrigiendo la reforma laboral", explica Gutiérrez.  (...)" (Eduardo Bayona, Público, 21/08/22)

29.8.22

Pluriempleados: la doble vida de más de medio millón de españoles

"El día y la noche se confunden en el aparcamiento subterráneo del WiZink Center. El espacio es sede de conciertos, partidos de baloncesto y actos varios, y sus asistentes disponen de un estacionamiento con más de 500 plazas para dejar el coche. Allí abajo, en la garita, ha pasado miles de horas desde que cumplió la mayoría de edad el madrileño Daniel de Lucio, 26 años.
 
Forman parte de su día a día informes de recaudación, clientes que pierden tickets, barreras que no funcionan, choques fortuitos o personas mayores que necesitan ayuda, en un turno que de lunes a viernes empieza a las once de la noche y termina a las siete de la mañana, y los fines de semana comienza cuatro horas antes. Cuando por fin abandona el aire viciado del subsuelo y se asoma a la luz, su jornada laboral no termina: es el momento de ir a casa, dormir cinco o seis horas, comer, y poner rumbo a Rivas-Vaciamadrid, donde cada tarde es entrenador de atletismo para niños durante dos horas y media.

Esa doble faceta profesional se está volviendo cada vez más común. El último dato de la Encuesta de Población Activa (EPA) recoge que 547.800 españoles tienen al menos dos empleos, el nivel más alto desde 2008, hace 14 años. El ascenso está lejos de convertir a España en uno de los países donde este fenómeno es más habitual: suponen solo un 2,67% de los afiliados a la Seguridad Social, frente al 4% de media comunitaria, en una lista claramente liderada por Países Bajos.

 La evolución del pluriempleo en España es resultado, en opinión de los expertos consultados, de comportamientos económicos y empresariales pasados, a los que se podría sumar ahora el encarecimiento del coste de la vida. “Históricamente, una de las razones principales por las que España se ha situado por detrás de otros países es porque muchos de estos empleos secundarios se dan dentro de la economía sumergida”, apunta Adrián Todolí, profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Valencia.

Según el académico, el liderazgo de Países Bajos se justifica por la primacía de las jornadas parciales que ofrecen sus empresas, que obligan a los trabajadores a encontrar varias vías de ingresos. “Aquí, la reforma laboral del PP de 2012 facilitó mucho las horas complementarias al decantar del lado de las empresas la alteración de la jornada. De ahí que la parcialidad haya crecido en los últimos años y ahora se esté reflejando en incrementos como el del pluriempleo, ya que ante este fenómeno los trabajadores están buscando nuevas formas para ampliar sus ingresos”, añade.

 

La tasa de paro en España, del 12,6% (2,8 millones de personas), es la mayor de la zona euro, pero se ha rebajado en los últimos años. Un aumento de oportunidades laborales que según Todolí ha podido incidir. “Ese elevado número de trabajadores que ha manifestado sistemáticamente su voluntad de trabajar más horas se ha encontrado ahora con un escenario de menor desempleo que ha favorecido este repunte del pluriempleo”.

Con la factura de la luz y del gas disparadas, el combustible no muy lejos de sus picos históricos, y los alquileres subiendo, el ritmo de vida de muchas personas se ha visto amenazado. Sus salarios no se han acompasado a la inflación. “Frente a esa pared buscan salidas como cambiar de empleo, un trabajo con una jornada más larga o intentar hacer horas extras”, se suma Carlos Martín Urriza, director del Gabinete Económico de Comisiones Obreras.

Una investigación del holandés Luc Dorenbosch concluyó que el pluriempleo reporta ciertos beneficios, como el aprendizaje que puede llevarse el empleado de un trabajo a otro, la menor dependencia de una sola ocupación, que permite mantener otra fuente de ingresos incluso en caso de despido, o la motivación de diversificar en dos actividades diferentes, evitando la rutina de repetir siempre lo mismo. Al otro extremo de la balanza menciona los inconvenientes, entre otros las menores horas de sueño si ambas tareas superan las horas de una única ocupación, mayor dificultad de conciliar con la vida privada y problemas para lidiar con las peticiones de dos jefes.

De Lucio, cuyo salario está ligeramente por encima del mínimo en el aparcamiento, y es de 15 euros por hora en la pista de atletismo, ha padecido algunas de esas desventajas. “Estuve sin librar ni un solo día desde principios de noviembre hasta Semana Santa”, recuerda. “Estos dos últimos años he perdido mucho contacto con amigos. A lo mejor podía quedar con ellos un día a la semana para tomar un café, porque los fines de semana trabajaba todos. Salvo en vacaciones, me he tirado sin salir una noche casi dos años”.

La intención de todo ese sacrificio era pagar la entrada de un piso e independizarse de sus padres, pero los precios prohibitivos le hicieron desistir de ese plan inicial y optar por comprarse un coche, sin el cual tardaba demasiado en llegar de un trabajo a otro, perdiendo tiempo de descanso, y aplazar la emancipación para más adelante. En su entorno, sin embargo, se siente un privilegiado porque tiene algo ahorrado, y percibe un desánimo general a su alrededor. “Los amigos que conozco que se van de casa es o porque sus padres les pagan la señal de un piso o porque tienen otro y se lo dan”.

Hay otros posibles perjuicios para el trabajador pluriempleado: vacaciones que se solapan, el riesgo de sufrir un accidente en uno de los dos empleos que obligue a tomar la baja laboral en ambos, o una factura fiscal más alta. (...)

A Manuel Gilbert, nacido en Linares hace 32 años, le ha salido a devolver 2.000 euros a Hacienda en la declaración de la renta. Desde hace dos años compatibiliza su empleo habitual en un hotel con su trabajo durante dos o tres meses —lo que dure la campaña— en una almazara donde se produce aceite. En el primero tiene contrato fijo y percibe 1.050 euros al mes. En el segundo, uno fijo discontinuo por el que cobra 100 euros al día, unos 2.000 al mes, calcula, teniendo en cuenta que no se trabaja en los días de lluvia.

 Gilbert trata de usar días libres que le corresponden del hotel para sobrellevar el esfuerzo: allí su jornada es de nueve de la mañana a tres y media de la tarde de lunes a viernes, y en la almazara todos los días entre diciembre y febrero o marzo, de diez de la noche a seis de la mañana. “Ni me planteo hacer vida social. No me da tiempo. Todo lo que hagas te quita sueño. Esos tres meses son comer, dormir y trabajar”, resume.

Ambos trabajos combinados suman 106 horas semanales, pero nunca llega a esa cifra. Bien porque toma días libres en el hotel, o porque las citadas precipitaciones le dan un respiro. Reconoce que es duro mentalmente, pero le compensa económicamente. “Vivo de alquiler, y quiero seguir ahorrando y pagar mi coche cuanto antes”. No todo el mundo entiende esa doble ocupación. “Hay gente que me dice que soy tonto, porque haciendo unos trabajos de extranjis y cobrando el paro agrario no se pegan la paliza, pero yo no sé vivir con 500 euros al mes”. En el hotel en el que trabaja se lo permiten, aunque con ciertos recelos. “No les hace mucha gracia. Me dicen que las vacaciones me las dan para que descanse, y si me caigo o algo me tendría que tomar una baja”.

 La estadística del INE revela que una amplia mayoría de los que tienen dos empleos en España se dedican al sector servicios. Aun así, la idea de que el pluriempleado es alguien que se desempeña en entornos muy precarizados no se ajusta del todo a la realidad, desmitifica Cristina Estévez, secretaria de Política Institucional y Políticas Territoriales de UGT. “Tendemos a creer que el pluriempleado es ese estudiante que compagina su educación con un trabajo a tiempo parcial, y no es del todo así. En el sector del comercio, donde existen empresas solventes, también se da. A estos trabajadores se les contrata por muy poquitas horas y tienen que buscar otros trabajos fuera. Hablo de empresas como Decathlon o Inditex. No son gente que busca compaginar dos trabajos, sino que se ven forzados a hacerlo”, describe.

Esta realidad se palpa también en el entorno sanitario, donde muchos médicos operan tanto en el sector público como en el privado; y en el educativo, donde cabe la participación de profesionales externos. “Es muy habitual que personas que forman parte del mundo de la empresa o de las organizaciones no gubernamentales den clases”, pone como ejemplo Martín Urriza.

La madrileña Cristina Carvajal, de 34 años, tiene un contrato de interina en un centro de salud por la tarde, y otro por la mañana como coordinadora en una residencia de ancianos, donde pasa 12 horas divididas en tres días. Su elección, a diferencia de lo que sucede con la mayoría, no responde solo a una cuestión económica, sino de conciliación: se redujo la jornada de tarde para pasar más tiempo con sus dos hijos, y buscó equilibrar esa pérdida de ingresos con un trabajo por la mañana, cuando los menores están en el colegio.

 El tiempo se ha vuelto un bien escaso. “Me gustaría poder volver a hobbies antiguos. Antes corría y cantaba en un coro. También me gustaría aprender a usar la máquina de coser, pero ya habrá tiempo”, dice resignada. A esas dos actividades suma que está estudiando la oposición de enfermería. Abre los libros cuando su pareja se duerme. “Aunque esté reventada, no puedo llevarme eso a casa. Cuando llego tengo que ir al parque con los niños. Todo lo hago por ellos”. Carvajal conoce otros sanitarios que como ella tienen dos empleos distintos, algunos con dificultades añadidas, como tener que recurrir a un taxi o a Uber para llegar a tiempo al carecer de coche.

En otras profesiones, el debate sobre el pluriempleo está de plena actualidad. Es el caso de los policías. El Ministerio de Interior ultima un decreto que endurecerá el régimen de incompatibilidades de los agentes para tener una segunda ocupación. Busca así poner coto a la proliferación de agentes en tertulias periodísticas, y acabar con ciertos conflictos de intereses, como que ejerzan también de abogados o como asesores jurídicos por cuenta propia o en bufetes en asuntos de ámbito penal o administrativo relacionados con las competencias de la Policía Nacional.

 Otro argumento para explicar la pujanza del pluriempleo es la falta de mano de obra. “En muchas ocasiones surge como una forma de ganar más salario, pero en otras porque se da una escasez de mano de obra”, indica la sindicalista de UGT. Todolí cree que ese fenómeno ha cambiado la visión sobre el empleo múltiple. “Si a las empresas les cuesta encontrar trabajadores, es posible que incluso acepten con mayor facilidad a una persona que ya tiene otro trabajo. Antes, cuando ibas a buscar te preguntaban si tenías otro, y en caso afirmativo eras descartado porque se presuponía que esa persona no sería tan flexible. Ahora, aunque digas que tienes otro trabajo, como tienen esa necesidad, te contratan igualmente”.

Para los sindicatos, el pluriempleo no puede erigirse en solución contra el incremento del coste de la vida, como explica Martín Urriza. “El elemento clave son las protestas y las reclamaciones de que los salarios suban y se adecúen a la inflación. Porque por mucho pluriempleo que haya, que no lo hay, porque tampoco hay pleno empleo, no es el mecanismo adecuado para evitar que se derrumbe la demanda, que es el gran riesgo al que nos enfrentamos como consecuencia de la elevada inflación”.

Estévez, de UGT, opina que la verdadera mejora de las condiciones laborales pasa por seguir la senda de mejoras del salario mínimo. “Existe el riesgo de que se perpetúe esta figura del trabajador pobre. Por eso, decisiones como aumentar el salario mínimo son tan importantes”.                 (Álvaro Sánchez , Gorka R. Pérez , El País, 28/08/22)

21.5.19

El diputado general de Bizkaia y candidato del PNV a la reelección, Unai Rementeria, pone como ejemplo a Andoni, un empleado de Barakaldo que trabaja 17 horas al día y "no se queja, ni pide ayudas"... Si cierra a las 22 y se levanta a las 4.30 tiene menos de 6 h de sueño al día. No se queja pq el agotamiento se lo impide...

"Uno se mete en dos trabajos no es para disfrutar, sino para vivir". Así se expresa Andoni, pescadero, improvisado protagonista de la campaña electoral en Bizkaia. Y todo a cuenta de las redes sociales. 

El diputado general de Bizkaia y candidato del PNV a la reelección, Unai Rementeria, ha suscitado un enconado debate con un tuit que pone como ejemplo a Andoni, un empleado de Barakaldo que trabaja 17 horas al día y "no se queja, ni pide ayudas". 



 
Andoni es pescatero en el mercado de Barakaldo. Se levanta a las 4.30, atiende el puesto y por la tarde trabaja en otra tienda. Cierra la persiana a las diez de la noche. No se queja, no pide ayudas; solo pide ideas. Esta gente merece intentarlo

 

13 may.
En respuesta a
 
Si cierra a las 22 y se levanta a las 4.30 tiene menos de 6 h de sueño al día. No se queja pq el agotamiento se lo impide.






  1. 13 may.
 
Tiene Andoni familia? Si la tiene... la atiende o puede atender en algún momento? Cuando habláis de hacer planes de vida... proponéis hacerlo en esas 6 horas?

Andoni fijo que aprovecha los domingos para dormir 18 horas. No esperes que se levante para votarte,Rementeria.
En respuesta a
 
Y supongo que el PNV entiende que una buena idea para impulsar el comercio local es seguir recalificando suelos industriales para hacer hipermercados y poner la alfombra roja a Amazon. Andoni os lo agradecerá cuando cierre como miles de comerciantes de Ezkerraldea y Bilbo Handia.
En respuesta a
 
Apoyando la esclavitud, así me gusta. Como si Andoni metiera esa cantidad de horas por gusto. Luego apoyáis a grandes almacenes y grandes empresas para acabar de hundir a estas personas.

 El mensaje, que lo ha escrito acompañado de una imagen que no corresponde a Barakaldo sino al Casco Viejo de Bilbao, ha recibido críticas de políticos de otras formaciones, como el candidato del PSE-EE a Alcalde de Barakaldo, Alfredo Retortillo y la también candidata a diputada general de Bizkaia de Podemos, Eneritz de Madariaga:

Lo que esta gente merece son unas condiciones de trabajo y negocio dignas, y levantarse a las 4:30h para cerrar la persiana a las 22:00h, creo que está muy lejos de un modelo sostenible.
Y, por cierto, si el caso es de Barakaldo, ¿cómo es que se ilustra con una foto de Bilbao?
Tampoco le ha gustado ese comentario a la candidata socialista a la Diputación foral de Bizkaia, Teresa Laespada, que ha criticado que su todavía "jefe" en la Diputación "aplaudía descaradamente el precariado y avalaba las dobles jornadas". "Los nacionalistas no quieren empleos dignos y con derechos, quieren que nos callemos, que no protestemos, quieren que volvamos al siglo XIX", ha añadido.

Otra de las críticas ha venido de EH Bildu, concretamente del parlamentario de Barakaldo Iker Casanova, quien ha apuntado que el PNV "entiende que una buena idea para impulsar el comercio local es seguir recalificando suelos industriales para hacer hipermercados y poner la alfombra roja a Amazon. Andoni os lo agradecerá cuando cierre como miles de comerciantes" de la Margen Izquierda y el Gran Bilbao.

Andoni ha declarado a Cadena Ser que si "se mete en dos trabajos no es para disfrutar, sino para vivir". Además ha criticado la falta de ayudas del Ayuntamiento y la Diputación a los mercados locales y los pequeños comercios. "Pagamos 600 euros al mes solo de mantenimiento del mercado, más agua o luz", por el puesto de la pescadería, ha comentado.

Por su parte, en declaraciones al periódico Naiz, Rementeria ha criticado que en campaña "algunos quieren sacar cosas" de donde no hay nada porque este lunes se limitó a presentar dos propuestas de apoyo a los pequeños comerciantes (un portal online para sus ventas y una academia para la formación del sector) y ha recordado que él ha "vivido" esa realidad porque su madre fue una comerciante autónoma y sabe que es "duro y hay que meter horas" para sacar adelante un comercio."         (Maialen Ferreira, eldiario.es, 14/05/19)

22.3.19

La precariedad dispara el pluriempleo... el truco perfecto para el empleador: contrata con jornadas parciales e impone horas gratuitas. Es un desguace del empleo

"¿Por qué cada vez más gente trabaja, al menos sobre el papel, menos tiempo en España? ¿A qué se debe que las jornadas se estén acortando mientras crecen las horas extraordinarias gratuitas?

"Más de un millón de personas están trabajando involuntariamente a tiempo parcial, se conforman aunque mientras tanto están buscando otro trabajo", explica el economista Eduardo Garzón, para quien "lo que hay detrás de este panorama son las reformas laborales", que permiten al empresario despedir con mucha facilidad para luego contratar con mucha flexibilidad.

De hecho, la EPA (Encuesta de Población Activa) revela que más de la mitad de quienes se ocupan en una jornada parcial (1,52 millones de 2,89) lo hacen por no haber podido encontrar un empleo de 40 horas.

"Los costes laborales se están ajustando por la vía de reducir la jornada oficial y aumentar las horas extraordinarias, muchas de las cuales no se pagan", añade. 

Coincide en el diagnóstico con Ruth Vallejo, decana de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de Zaragoza. "Hay mucho fraude en la contratación temporal y con la parcialidad. Se hacen contratos de unas horas para acabar trabajando toda la jornada", señala la profesora, que apunta como causa fundamental a que, con las reformas laborales: "Nos hemos cargado el convenio del sector, y en la empresa el trabajador tiene cada vez menos fuerza. La representación sindical está debilitada y se acaban aceptando condiciones laborales cada vez más degradadas".

Los datos oficiales apuntan a una reducción de las jornadas laborales. Aumenta el número de ocupados que trabaja más de 40 horas, un 15,1% en seis años (de nueve millones a 10,1), cierto, pero también crece con un ritmo intenso el de los que no llegan a esa cantidad, que en ese mismo periodo pasaron de 7,7 a 8,1 millones, con un avance del 8,2%. Un tercio de las nuevas ocupaciones no alcanza la jornada de 40 horas.

Esa tendencia se da también entre los asalariados del sector privado, que suman dos tercios del empleo con 12,6 de los 18,3 ocupados, en este caso con un aumento del 7,5% (de 4,6 millones a 4,9) entre los que no alcanzan las 40 horas frente a otro del 18,3% (de 6,5 a 7,6) entre los que las superan.

A la parcialidad, por otro lado, se le suma una creciente temporalidad, ya que el 45% de los contratos de jornada incompleta son eventuales (1,18 millones de 2,62), dos puntos y medio más que hace seis años.

 

Más descontento y más pluriempleo


Esta situación es especialmente frecuente en sectores como la hostelería, donde el número de trabajadores con jornadas de menos de 40 horas ha crecido un 37% (en torno a 170.000) desde 2012 y, con casi la mitad de la ocupación creada en ese periodo en ese ranmo, han pasado de ser el 38,7% del total a suponer el 39,9%.

Y también está avanzando en otros como el comercio, donde las jornadas de menos de 40 horas suponen un 38% del total (1,107 millones de 2,913) con un avance del 5% en seis años.

El aumento de las jornadas parciales, que se suma a un incremento de las horas extraordinarias no pagadas, que ya superan los 155 millones al cabo del año, el equivalente a 74.000 empleos de jornada completa, tiene relación directa con otros dos fenómenos crecientes: el pluriempleo y la existencia de trabajadores insatisfechos.

El pluriempleo alcanzó sus mayores cotas en España a mediados de 2008, cuando más de 570.000 trabajadores se empleaban en más de una ocupación, para caer a menos de la mitad (330.500) al acabar el verano de 2012. Sin embargo, el aumento ha sido constante desde la aparición oficial de los ‘brotes verdes’ en 2014: solo ese año se sumaron 26.000 que elevaron la cifra a 390.000, a los que se añadieron otros 58.000 en los cuatro siguientes.

Paralelamente, tres de cada cuatro trabajadores que buscan otro empleo, 755.100 de 1,14 millones, andan detrás de una ocupación de jornada completa. Casi la mitad de ellos se ocupan ahora con contratos de tiempo parcial.

 

"Es un desguace del empleo"


“Esta situación tiene su origen en el miedo a perder el puesto de trabajo”, explica Garzón, que se refiere a ella como “el truco perfecto para el empleador: contrata con jornadas parciales e impone horas gratuitas. Es un desguace del empleo”.

La profesora, por su parte, alude a presiones entre empresarios en sectores como la hostelería para evitar que se quiebre esa tendencia a contratar por menos horas de las que realmente se trabajan, a lo que se añaden situaciones como las del nuevo precariado mediante la figura del falso autónomo camuflada bajo la apariencia de la economía colaborativa y las plataformas digitales.

La EPA revela también cómo 1,2 millones de trabajadores llevan más de dos años en el mismo empleo con contratos temporales. Son 100.000 más de los que había al finalizar 2012."            (Eduardo Bayona, Público, 03/03/19)

30.1.19

Cada puesto de trabajo creado en 2018 obligó a firmar 43 contratos

"La rotación laboral alrededor de un mismo puesto de trabajo es una vieja conocida de la economía española. Pero lo que ha sucedido en 2018 es significativo. Máxime, cuando la economía crecerá por cuarto año consecutivo en el entorno del 3%. 

El año pasado, por cada puesto de trabajo que se creó en el régimen de trabajadores por cuenta ajena -513.400 a lo largo del año-, se necesitaron firmar 43,4 contratos de trabajo. O lo que es lo mismo, el año pasado las oficinas públicas de empleo 'sellaron' algo más de 22,29 millones de contratos, lo que significa 61.073 cada día, incluyendo fines de semana y festivos. O lo que es igual: 2.544 contratos a la hora.

La cifra es singularmente alta si se compara con lo que sucedió en 2017, cuando se necesitaron 34,7 contratos para crear un puesto de trabajo. Es, incluso, superior, a la que se registró en 2015 y 2016, años ya de recuperación económica, en los que se precisaron alrededor de 40 contrato de trabajo para crear un empleo. Es decir, que lejos de reducirse la precariedad laboral, va en aumento. También en 2018. No en vano, el año pasado se firmaron nada menos que 20 millones de contratos temporales, diez veces más que los indefinidos.

La causa de tan elevada rotación tiene que ver, lógicamente, con la amplia panoplia de modalidades de contratación, que permite a los empleadores contratar por periodos de tiempo muy cortos, lo que tiene que ver con la alta estacionalidad de la economía española, pero también con las facilidades que incorpora la legislación laboral.

Un dato lo corrobora. Prácticamente, nueve de cada diez contratos de trabajo son de naturaleza temporal, situación que afecta al 27,4% de la población activa, lo que significa la tasa más elevada desde que el estallido de la crisis afectara con mayor crudeza a los contratos más precarios y hundiera la ratio hasta el entorno del 23%. 

A aquel porcentaje hay que añadir el 13,9% de tasa de parcialidad o el conjunto de trabajadores que tienen un empleo como fijos discontinuos o se encuentran en situación de formación o prácticas. En total, algo más del 44% de los contratos son de duración determinada o de jornada laboral inferior a la normal. El 56% restante es, por lo tanto, indefinido a tiempo completo.  (...)"                   (Carlos Sánchez, El Confidencial, 04/01/19)

24.5.18

Lo que más caracteriza hoy al mundo del trabajo, en cualquier parte del mundo, es el trabajo informal, el trabajo precario. Una de las imágenes más tristes de nuestras sociedades es la figura del desempleado, que sale tempranito de su casa, golpeando de puerta en puerta, en la búsqueda de alguna fuente de sobrevivencia...

"Nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente vive de su trabajo, pero nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente trabaja sin sus derechos garantizados.  (...)

Porque lo que más caracteriza hoy al mundo del trabajo, en cualquier parte del mundo, en mayores o menores proporciones, es el trabajo informal, el trabajo precario, sin contrato de trabajo, con trabajo intermitente, como define la nueva y cruel legislación del trabajo en Brasil. Es decir, trabajo sin garantía de continuidad, sin vacaciones, ni licencia de salud o maternidad, ni décimo tercero, ni nada de lo que está presente en los contratos formales de trabajo.
La misma identidad del trabajador se va debilitando, en la medida en que la mayoría de ellos tienen varias actividades a la vez, para poder redondear el presupuesto familiar. Varios de ellos cambian de actividad de un mes a otro, se arreglan como pueden, juntando varias pagas en el mismo día.  (...)

En varios países, reformas aprobadas en los Congresos o en curso, en la práctica cancelan toda base mínima de negociación, dejando que el desempleo presione a los trabajadores a que acepten cualquier tipo de trabajo, por la necesidad elemental de sobrevivencia de él y de su familia.

 Uno de las imágenes más tristes de nuestras sociedades es la figura del desempleado, que sale tempranito de su casa, golpeando de puerta en puerta, en la búsqueda de alguna fuente de sobrevivencia. Que en gran parte de los casos recibe una respuesta negativa, esto es, se le dice que ni por el miserable sueldo vital se le puede contratar, que él no vale ni ese sueldo mínimo miserable. 

Y tantas veces no dice a sus familiares que ha perdido su trabajo, que es un desempleado, deambula buscando trabajo, como si estuviera trabajando, pero llega un momento en que todos se dan cuenta que falta lo elemental en la casa, que el desempleo ha ingresado también en ese hogar.
Y el desempleado no tiene ni a quien alegar. Mientras el derecho a la propiedad está garantizado en las constituciones, aunque se refiera al derecho de una minoría, el derecho al trabajo no tiene ley que lo garantice ni alguien a quien reclamar. Como si el derecho al trabajo no se refiriera a la gran mayoría de la población y el derecho a la propiedad a una ínfima minoría.

Cuando las fuerzas conservadoras toman la ofensiva, quien paga el precio más caro es el trabajador. El ve amenazado su empleo, sus derechos, su salario, su educación, su salud.  

(...) la vida del trabajador es tormentosa. Si tiene empleo, no sabe hasta cuándo podrá tenerlo. Si tiene empleo, tantas veces no tiene contrato de trabajo firmado. El empleo ha dejado de ser fuente segura de mantención, de condiciones de vida mínimamente dignas para él y para su familia.
Un día del trabajador que más se parece a una noche por la inseguridad, por la ofensiva retrógrada respecto a los derechos básicos que el trabajador necesita y merece. (...)"                       (Emir Sader, Jaque al neoliberalismo, 01/05/18)

5.1.18

Más del 90% de los contratos de 2017 fueron temporales... Rajoy ha tenido un éxito total con su política de devaluación interna

"Casi 20 millones de contratos temporales en un solo año.

En 2017 volvió a batirse el récord de contratación al firmarse 21,5 millones compromisos en apenas 12 meses.

Pocos datos como la contratación muestran la principal debilidad de las cifras de paro y Seguridad Social de 2017: precariedad e inestabilidad. En solo 12 meses se firmaron 21,5 millones de contratos. De nuevo, se batió el récord marcado el año anterior. Además, más del 90% de ellos fueron temporales. Y eso implica que se suscribieron 19,6 millones de contratos temporales, el mayor número de la historia.

En el incremento del número de contratos firmados año tras año tienen un gran protagonismo los de muy corta duración. Hasta el pasado noviembre, los de menos de una semana suponían ya el 24,8% del total.

También reviste importancia el vigor de actividades como la hostelería, cuyas contrataciones —especialmente de camareros— no han dejado de crecer en los últimos años. Y este es un sector donde abundan muchos contratos de muy corta duración. (...)

El peso de los contratos temporales y el incremento que se observa trimestre tras trimestre en la tasa de temporalidad demuestra que la economía española apenas está cambiando en la salida de la crisis su patrón histórico de creación de empleo. El trabajo de baja calidad y poca estabilidad fue el talón de Aquiles por el que se produjo el gran hundimiento laboral de la crisis.

Y ahora vuelven a observarse los mismos vicios: una gran cantidad de empleo —necesaria dado el alto número de parados— pero de escasa calidad, lo que facilita mucho su destrucción cuando la situación económica se torna complicada."        (Manuel V. gómez, El País, 04/01/18)

16.12.16

Tengo dos trabajos, pero esto no es vida...

"Escribo desde el móvil, en el metro, a ratitos, mientras salto de un trabajo a otro. también como en el bus, para que me de tiempo a tomarme un café tranquila y desconectar de mi trabajo de teleoperadora de mañanas, olvidar las tensiones y malos humores de los clientes y poder enfrentarme fresca a los problemas de back office de una empresa de seguros, que realiza tropocientas mil tramitaciones diarias.

Soy, a día de hoy, teleoperadora, administrativa, madre, pareja, hija, hermana, amiga … aunque la mayor parte del tiempo, sólo soy una persona cansada, que corre de casa a un trabajo de media jornada, de éste a otro, del otro a casa y todo para poder sobrevivir, porque sinceramente, esto no es vida.

Intentar gestionar vida laboral y personal en estas condiciones, es como poco, una misión imposible. Sale perdiendo tu calidad de vida, pierden tus hijos que o no te ven o te ven cansada, arrastrándote, en tu tiempo de ocio, a alguna actividad fuera de la que tú desearías hacer, que es vegetar en el sofá. Pierde tu pareja, que, con suerte, acepta y entiende tus malhumores, tus pocas ganas de hablar, de escuchar, de acompañarlo en una salida con amigos, con la familia, solos. Pierdes tu misma, que te das cuenta que no llegas a donde quieres, que no estás al 100% en ningún sitio.

Y todo esto se pierde, porque las condiciones laborales en este país son absolutamente esclavistas, porque para llegar a fin de mes una familia de 4 miembros, con dos adolescentes, tienen que trabajar más de 100 horas semanales entre los dos adultos. Lo peor, es que no hay visos de que vaya a mejorar el mercado laboral, ni las condiciones salariales, porque nuestro nivel de vida (económico ), lo mantenemos, sacrificando nuestro nivel de vida (emocional).

Necesitamos un cambio, una revolución, necesitamos hacernos oír y que entiendan, aquellos que nos hacen correr todo el día, que el día que nosotros dejemos de correr, ellos deberán empezar a hacerlo, no podemos seguir manteniendo esta nueva burguesía.

Personalmente estoy harta de perder, de perder poder adquisitivo, de perder derechos y beneficios en sanidad y educación y tener que subsanarlos a costa de trabajar más horas por un mismo sueldo. Estoy harta de trabajar 55 horas semanales y que salir al cine, al teatro, a cenar, con mi familia tenga que ser un lujo programado, tanto por economía como por falta de tiempo. Estoy harta de no poder sentirme realizada laboralmente y que encima por unas pésimas condiciones, tampoco pueda realizarme como persona, madre y mujer.

No se el tiempo que yo, mi pareja y todas las personas que están en mi situación vamos a aguantar, pero, desde luego, hay que luchar por un cambio. Si esto sigue así, no vamos a tener ni el derecho al pataleo que yo estoy ejerciendo en estos momentos.
Tengo dos trabajos, pero esto no es vida."                  (Izquierdadiario, 24/11/16)

28.11.16

Los datos del precariado: menos faena y menos sueldo, empobrecimiento de los trabajadores, subempleo, y desconcierto... y el que faltaba, el pluriempleo, típicamente franquista, cousas veredes

"(...) Inerme de políticas monetarias tras su cesión al BCE e incapacitado para devaluar la moneda y elevar la competitividad de los productos españoles por la vía del precio, el equipo económico de Rajoy elige actuar sobre los costes y, dentro de estos, sobre los salariales.

 Y se muestra decidido a no enmendar esa decisión mientras la mayoría parlamentaria contraria a esa regulación se empeña en demostrar su incapacidad para coordinar una alternativa que alivie la situación de los trabajadores.

 La Encuesta de Población Activa (EPA) da fe de la negativa evolución que ha sufrido el empleo en España en los cuatro años y medio transcurridos desde la entrada en vigor de la reforma laboral en febrero de 2012: mayor precariedad, desplazamiento del trabajo indefinido por el temporal, aumento del descontento, abandono del mercado laboral por desazón y recurso al pluriempleo para llegar a fin de mes en un país en el que hay menos trabajo que antes y se cobra menos por hacerlo.

El pluriempleo como medio de supervivencia

Es lo que el sociólogo alemán Ulrich Beck denomina la brasileñización de occidente”. Un proceso, por la vía de la globalización neoliberal y de la automatización de los procesos de producción, que tiende hacia “una era en la que el subempleo es la característica más sobresaliente”.  

(...) y en la que aparentes indicios de bonanza como la reducción del desempleo conviven con otros como el paso de la sociedad del empleo a la sociedad de los empleos; es decir, del pluriempleo como medio de supervivencia para el creciente número de trabajadores pobres. (...)

Según la EPA, en los cuatro años y medio transcurridos desde la aplicación de la última reforma laboral, la población activa se ha reducido en casi 600.000 personas, pasando de 23,4 millones a 22,8. 

La cifra de ocupados ha crecido de 17,7 a 18,5 millones, y la de parados ha caído de 5,6 a 4,3. Es decir, que la reducción del desempleo en 1,3 millones se debe a la creación de puestos de trabajo --800.000-- y a la salida de gente del mercado laboral --600.000--.  (...)

No es para menos a la vista de cómo evoluciona un mercado laboral en el que hay menos faena: el número total de horas trabajadas por semana ha caído de los 600,9 millones de marzo de 2012 a los 559,2 actuales, lo que, pese a suponer una mejoría en relación con el mínimo de 519,7 de septiembre de 2013, supone una reducción del 7%. Menos trabajo para menos trabajadores.  (...)

Los ocupados con jornada parcial han aumentado su peso en el mercado laboral, con un repunte de algo más de dos millones de horas trabajadas. Los trabajadores a tiempo completo, pese a haber aumentado en el último año y medio --de 14,6 a 15,8 millones de asalariados--, pierden casi cuatro millones de horas trabajadas.

 No obstante, una tercera parte de estos últimos --5,18 millones-- son autónomos y trabajadores independientes y otra sexta subsisten en el precariado: 2,44 no trabajaron la semana que fueron encuestados.

El subempleo sigue afectando a más de 1,8 millones de trabajadores y casi dos tercios de los empleados a tiempo parcial --1,65 de 2,69 millones de personas-- aceptan esos contratos por no encontrar otros de jornada completa. Mientras, el pluriempleo continúa avanzando, alcanzando a 418.000 trabajadores –63.000 más que antes de la reforma y autónomos al margen--.  (...)

La distribución de los 3,46 millones de contratos temporales estimados por la EPA da idea del nivel de precarización del mercado laboral español: 167.400 contratos duran menos de un mes --33.100 son de un día--, otros 623.500 se prolongan entre uno y tres y 554.800 se sitúan entre ese periodo y el semestre.

 Estos datos sirven para comprender por qué a finales de octubre había 44.685 parados más en un país en el que se firmaron 1.867.360 contratos: 1.700.530 de ellos --54.855 diarios, 85.026 por día hábil-- fueron temporales. Llama la atención, pero menos, la existencia de 1,6 millones de asalariados del sector privado que ni siquiera son conscientes de la duración de su contrato."           (Eduardo Bayona, CTXT, 09/11/16)