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13.5.20

La medida económica más potente y sencilla para no dejar a nadie sin ingresos durante una cuarentena...

"(...) Como el objetivo es que nadie se quede sin capacidad económica para satisfacer las necesidades más básicas mientras dure la cuarentena, lo único que hay que hacer es otorgar una prestación económica a aquellas personas que no tengan suficientes ingresos. 

Da igual que esas personas sean trabajadoras, desempleadas, autónomas, jóvenes, altas o lo que sea; eso no es lo importante. Se trata de que sólo por el hecho de ser ciudadano se tenga el derecho a recibir un ingreso suficiente para cubrir los gastos básicos en un momento excepcional de cuarentena. Por lo tanto, el criterio para distinguir quién necesita o no la ayuda deben ser sus ingresos, no su situación laboral, familiar o personal.

Ahora bien, ¿cómo saber quién necesita ingresos porque no los tiene y quién no? El Estado tiene información sobre los ingresos que obtienen muchas personas por su actividad económica a través de la declaración de la renta. El problema es que esa declaración responde al curso fiscal pasado y no al vigente, además de que no todo el mundo hace dicha declaración. 

Si estuviésemos hablando de un periodo normal en el que no hay cuarentena, esta información sería suficiente para suministrar una ayuda a todas aquellas personas que en la declaración de la renta se ha comprobado que no tienen suficientes ingresos (esto es algo que llevo tiempo defendiendo y a lo que podríamos llamar "renta mínima gestionada a través de la declaración de la renta"). De esta forma, si a partir de dicho trámite fiscal se comprobase que una persona no ha tenido suficientes ingresos, el Estado le inyectaría en su cuenta bancaria el dinero suficiente para cubrir los gastos básicos durante un año.

 Al año siguiente volvería a comprobar si ha tenido suficientes ingresos derivados de su actividad económica, volviendo a otorgar la ayuda si fuese necesario. La solución para que llegase a todo el mundo necesitado y no sólo a los que declaran sus ingresos sería animar a que la declaración de la renta fuese obligatoria para todos. Es la única gestión que habría que realizar, mucho menos tediosa que cualquiera de las existentes hoy día para recibir otras ayudas sociales.

En el caso de una cuarentena que ha llegado de golpe existe un problema añadido, y es que la situación económica actual de una persona no tiene por qué corresponderse con la del año pasado (podría haberle ido bien siempre hasta el momento de la cuarentena, por ejemplo), por lo que la declaración de la renta del año pasado no nos dice mucho sobre la situación actual (aunque sí nos dice algo: se presupone que una persona con una renta elevada durante muchos años tiene ahorros suficientes para aguantar dos meses de cuarentena, por ejemplo). 

La mejor solución a esta dificultad pasa por darle la vuelta al proceso descrito: en vez de comprobar primero los ingresos con la declaración de la renta y dar dinero después a quien no tenga suficientes, se da primero dinero a todo el mundo y luego, cuando se haga la declaración de la renta, se hacen cuentas para que quien no necesitó esa ayuda la devuelva y que quien sí la necesitó se la quede. Sigue siendo sencillo y el efecto económico y fiscal es absolutamente el mismo.

He hablado únicamente del lado de los ingresos, pero si la ayuda económica fuese sólo suficiente para cubrir gastos de alimentación y suministro energético (que son los básicos comunes a todo el mundo) pero no necesariamente suficiente para otros gastos importantes como el pago de alquileres, hipotecas, cuotas u otros gastos fijos, esta medida debería ir acompañada de la suspensión o reducción de muchos de esos gastos importantes.

 Piénsese que los beneficiarios de esos pagos en ningún caso se quedarían sin ingresos suficientes para lo básico porque recibirían la ayuda del Estado igual que todo el mundo. 

Otra opción sería que la ayuda económica del Estado fuese mucho más cuantiosa para que pudiese cubrir también todos esos gastos importantes, y luego hacer cuentas para que quien no tuviese tales gastos devolviese la parte no necesitada.

También quiero dejar claro que esta medida me parece la más propicia para el momento extraordinario que supone una cuarentena temporal en la que la gente no debe salir de sus casas por motivos de salud pública, pero no para cualquier otro periodo económico. 

Yo siempre he defendido que la mejor ayuda económica que puede ofrecer un Estado es la garantía de un empleo público para realizar actividades social y ecológicamente útiles, en forma de lo que se llama Trabajo Garantizado, y que se puede complementar con una renta mínima (preferiblemente gestionada a través de la declaración de la renta). Pero lamentablemente esto no puede ser aplicado en estos momentos excepcionales, por lo que no queda más remedio que pensar en alternativas excepcionales y temporales."                 (Eduardo Garzón, Público, 05/04/20)

20.4.20

Las ideas de Jeanneney, ministro de Asuntos Sociales e Industria de De Gaulle, están siendo recuperadas por la teoría de la “moneda helicóptero”

"(...) En caso de crisis económica, de ralentizaciones no deseadas o de sobrevenidas tensiones sociales de origen económico, una de las soluciones empleadas ha consistido históricamente en una drástica “redistribución” de la riqueza: quitar al rico, al que tenía posibles o a una minoría pudiente, para darle al pobre teniendo en cuenta la propensión de este a, lógicamente, aumentar el consumo y por ende la actividad económica. (...)

Pero han existido métodos menos brutales, como crear más moneda para repartirla. (...)

Pero más allá surge otra visión: la de emitir moneda legal sin recurrir a la depreciación monetaria. Y encontramos varios antecedentes interesantes: en los Estados Unidos tenemos las teorías del crédito o la libre e ilimitada acuñación de monedas de plata, lo que se dio en llamar “bi-metalismo” o en Alemania, durante los años 30 del siglo XX, los célebres “fondos Mepho” o pagarés inter-empresas metalúrgicas no detectables por los aliados después de los años 20 y que sirvió para pagar el rearme alemán de manera discreta. Todo siempre dentro de un contexto favorable (en grado mayor o menor) a lo que Jacques Rueff calificó de “inflación dirigida”, que llega a su punto teórico máximo en el concepto (que se aplicó) del PNBPE (Producto Nacional Bruto potencial de Pleno Empleo) del profesor Walter Heller. Resumiendo: que la cuestión es inyectar dinero, para, finalmente, hacer de ello un “contra ciclo” (se inyecta en la Masa Monetaria “gasolina” para el crecimiento). 

El problema pronto surgió, sin embargo, con el monopolio bancario, concedido por el poder y que transforma los circuitos bancarios en un circuito único (por cierto hoy con pingües beneficios por la diferencia practicada entre los intereses pagados al BCE y los exigidos por la Banca privada a empresas y particulares). De ahí la actual necesidad de cambiar los canales utilizables para vehicular el flujo monetario. Y prácticamente nadie se atrevió (ni se atreve aún hoy) a discutir el monopolio bancario, salvo Francia...

Sin remontarnos a teorías y experiencias calificadas, en su día, por el propio Karl Marx de ejemplos de “socialismo utópico”, se puede recurrir, cómo no, a ese intento de rebasar capitalismo y comunismo que en definitiva fue el Gaullismo. Célebre es la afirmación del General de que “en ningún caso van los parquets a dictar la política de Francia”. 

En otras palabras, las finanzas han de ser atadas en corto aún cuando se las proteja. Tropezamos así con la propuesta de Jean Marcel Jeanneney, ministro de Asuntos Sociales e Industria de De Gaulle. Intervencionista, proteccionista y partidario de la “reflación” (es decir, una deflación a la inversa). Sus ideas están siendo hoy recuperadas por la teoría de la “moneda helicóptero” o del “dron monetario1”.

La receta es sencilla: dar dinero a las personas directamente a su cuenta bancaria y no a través de los créditos bancarios clásicos: entregar 140€ al mes a cada adulto de más de 15 años durante 1 año, forzando una capacidad de gasto inmediato en la economía real. Con el siguiente resultado: un crecimiento extraordinario para Francia del orden de 4 puntos del PIB en un año según calculó Jeanneney. Y sin generar deuda excedentaria excepto en las cuentas del Banco Central, proveedor propuesto del crédito a fondo perdido.

En definitiva, las ideas de Jeanneney2, serían: que el buen uso de la emisión de moneda en las actuales circunstancias es indispensable si se desea sacar a la economía de la anemia y siempre que se establezcan controles, como recurrir a la emisión de moneda, ex-nihilo, por los Bancos Centrales (no se trata de que sean los Gobiernos quienes creen ese excedente de moneda, pues abusarían de ello), de manera que se dote a las familias de un poder de compra suplementario que no encarecería los costes de producción de los productos (como hacen, por ejemplo, los salarios) y que, al no tener que ser devuelto, permitiría aumentar la demanda de bienes sin tener que restringirla a continuación. Esta situación podría darse con estas condiciones:
  1. Una capacidad de producción excedentaria (la hay)
  2. Una inflación baja (es el caso)
  3. Una balanza de pagos excedentaria (se cumple, incluso en el caso español)
  4. Unos Bancos Centrales independientes (lo son, al menos en teoría)
¿Cómo desarrollar estas medidas? Mediante el ingreso en cartilla de ahorros o cuenta bancaria, a todos y cada uno de los residentes en el país y por igual de una suma entonces equivalente a 150 o 300 euros.

¿Cuáles serían sus efectos? Para un país de 60 millones de habitantes se inyectarían 3 millones de euros (en el caso Francés, un poco menos del 2% del PIB) que aumentaría el consumo, sobre todo de bienes manufacturados, lo que aumentaría la inversión y por ello, de nuevo, la demanda. Reduciría los costes unitarios de las empresas (dada la existencia de costes fijos), no dispararía los salarios (dado que hay bastante paro), e incrementaría los ingresos fiscales (vía IVA e impuestos sobre los beneficios de las sociedades).

Pero, concluía Jeannenay, “si la Unión Europea no resiste a las presiones librecambistas, es utópico esperar que los estados miembros puedan desarrollar una política inspirada socialmente. La aceptación del librecambio mundial, les conducirá inexorablemente a un descenso de los salarios, de los trabajadores sin cualificación y para aliviar las cargas soportadas por las empresas, a una fuerte reducción de las prestaciones sociales”.

 Y ahora que el libre cambio y la mundialización están claramente en entredicho y se hará necesaria una recuperación “post-coronavirus” sería el momento de aplicar esta modalidad de “quantitative easing” o “expansión cuantitativa”. Solo que sin pasar por los créditos de los bancos privados; y privilegiando el mercado europeo interior -sino los mercados nacionales-.

1 Ver de Jezabel Couppey - Sovbeyran y otros, defensores todos del vuelo virtuoso, del “Dron Monetario”, en el artículo de Emanuel Levy “La monnaie hélicoptère, la solution tombée du ciel”, Marianne, París, 20/02/2020.
2 Contenidas en “Pour un nouveau protectionnisme” y “Écoute la France qui gronde” (Paris, 1970 y 1996), que pude resumir en 1996, ayudado por las manos mismas del autor (ver el Viejo Topo, “Elogios” - BRNA 1998)."             (Jorge Verstrynge, Cuarto Poder, 11/04/20)

24.10.18

Branko Milanovic: la mezcla de la renta básica más la “flat tax” que propone el gobierno italiano es algo nuevo: no sé que puede salir de eso. Los pobres perderían algunas prestaciones sociales, substituidas por la renta básica y los ricos pagarían menos impuestos...

"(...) la revuelta que viene de abajo está llevando a una paradoja «la combinación entre populismo y políticas a favor de los más ricos: se ve en los Estados Unidos con Trump, en Italia con la “flat tax” [tipo fiscal único]». Este es el diagnóstico de Branko Milanovic (...)

El nuevo gobierno italiano ha resultado elegido sobre la base de un programa que combina renta básica y “flat tax”. ¿Qué piensa de ello?

Estas dos medidas políticas aparecen juntas sólo por motivos políticos. La propuesta de la renta básica proviene de los Cinco Estrellas, que piensan sobre todo en la población del Sur, la de la “flat tax” de la Liga Norte. A la parte más pobre de la población debería gustarle la renta básica, a la más rica la “flat tax”. La combinación de ambas no se ha visto antes. 

Si tengo que valorar cada una de las dos por separado, no estoy a favor de ninguna de ellas. La renta básica implica el cambio de la filosofía del Estado del Bienestar, dado que no podrían mantenerse todos los programas de bienestar que ya existen en Italia y sumarles la renta básica: sería demasiado caro. 

Con lo cual se podría llevar a cabo la renta básica, pero al mismo tiempo decidir qué cortar: prestaciones de desempleo, pensiones, no sé, pero está claro que es imposible tenerlo todo. Y personalmente no creo que sea deseable que la gente disponga de un ingreso sin buscar ni siquiera trabajo, creo que es algo fundamentalmente desincentivador.

Pero en la propuesta del Cinco Estrellas, la renta básica queda condicionada a la disponibilidad para trabajar.

Pues entonces no es tan distinta del sistema de prestaciones de desempleo. En cuanto a la “flat tax”, creo que es esencialmente una vuelta al siglo XIX, la justificación que oigo en Italia es que aumentarían los ingresos: los ricos ya no tendrían ganas de evadir, porque tienen que pagar menos. 

Pero también esto cambia del todo la filosofía del Estado del Bienestar, que es que los ricos deben pagar proporciones mayores de los ingresos propios para financiar los gastos sociales. El Estado del Bienestar se ha basado siempre en asumir la redistribución, con una “flat tax” ya no hay redistribución, lo cual significa volver atrás a la situación que existía en el siglo XIX. 

Estoy totalmente en contra. En cuanto a la mezcla de la renta básica más la “flat tax”, es algo nuevo: no sé que puede salir de eso. Los pobres perderían algunas prestaciones sociales, substituidas por la renta básica y los ricos pagarían menos impuestos. (...)"

(Entrevista a    (Branko Milanovic  , Sin Permiso, 27/09/2018. Fuente: L´Espresso, 12 de julio de 2018)

2.11.16

Comienza el mayor experimento del mundo sobre renta básica en Kenia

"Varios pueblos rurales de las zonas más desfavorecidas de Kenia han sido elegidos para poner en marcha un experimento sobre la renta básica. La organización GiveDirectly entregará a un total de 26.000 personas una cantidad de dinero concreta repartida de diferentes formas para analizar el comportamiento de los individuos. (...)

Según informaciones de la propia organización, el programa dará comienzo en octubre de este año en un solo pueblo, por el momento. De este modo darán comienzo las pruebas para analizar el buen funcionamiento de los detalles operativos del programa, para más tarde implementar el proyecto a el resto de pueblos que forman parte del programa. (...)

Dentro de los 26.000 beneficiarios, un grupo recibirá 0,75 dólares al día durante 12 años (la cantidad será abonada mensualmente). Otro grupo percibirá la misma cantidad al día pero por un plazo de dos años. Por último, el tercer grupo recibirá la misma cantidad que el anterior pero en un solo pago. 

De este modo se podrá comprar el comportamiento de los ciudadanos cuando tienen una fuente de ingresos prácticamente garantizada (12 años de renta básica) y los que tienen una renta a corto plazo (2 años). 

Por otro lado, será también muy interesante analizar cómo actúan los individuos que perciben la cantidad en un solo pago y compararlo con los que van a recibir esa renta mes a mes. 
Este tipo de experimento sin precedentes se realizará en Kenia por una decisión discrecional de la organización, que lleva varios años luchando contra la pobreza en Kenia y Uganda."           (El Economista, 27/09/16)

25.5.16

Uno de los países mas caros del mundo, Suiza, debate si debe regalar 2.500 francos a sus ciudadanos... en sustitución de todo tipo de subsidios

"Los suizos están discutiendo si deben o no dar 2.500 francos suizos (unos 2.250 euros) al mes a cada uno de sus ciudadanos... por no hacer nada. En una votación que tendrá lugar el próximo 5 de junio, el país decidirá si es pertinente crear una renta básica universal que sirva para reemplazar los variopintos subsidios públicos que en la actualidad concede.

Los promotores del referéndum no han especificado a qué cantidad podría ascender esta renta básica -eso correspondería al legislativo-, aunque sí han sugerido que debería ascender a los 2.500 francos citados en el caso de cada adulto, y a una cuarta parte (625 francos) en el caso de los niños.

Claro que ante esta sensacional propuesta conviene hacer dos matizaciones. La primera, que aunque en países como España un sueldo de 2.500 euros mensuales pueda parecer muy alto, Suiza es uno de los países con coste de vida más elevado: quien cobrase esta renta apenas llegaría a rozar la línea definida para trazar la pobreza (el 60% de la renta disponible mediana). (...)

La idea de implementar una renta básica universal ha sido defendida por un número creciente de economistas de todo el mundo, y de hecho Canadá, Países Bajos y Finlandia han comenzado a evaluar las repercusiones de su implantación.

"Un país rico conmo Suiza tiene la gran oportunidad de llevar a cabo este gran experimento", asegura el economista y ex ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, que advierte que no se trata sólo de un mecanismo igualitario, sino que será imprescindible conforme las economías desarrolladas vayan recurriendo a la robotización y la automatización de numerosos puestos de trabajo. (...)"             (El Economista, 23/05/16)

27.11.15

Es perfectamente viable una renta básica de 400 euros al mes... dice la Fundación Alternativas (del PSOE), así que será verdad

"Más de 10 millones de españoles viven con una renta que les sitúan por debajo del umbral de la pobreza (el 60% del ingreso mediano en el país), lo que supone ingresar menos de 8.000 euros al año en un hogar unipersonal, o menos de 17.000 euros en un hogar con dos adultos y dos menores. 

La red de protección final para muchos de ellos, cuando agotan el resto de subsidios, está formada por una malla de rentas mínimas autonómicas que se ha revelado muy insuficiente. 

"Es un sistema que causa altos niveles de desigualdad entre territorios y que se caracteriza porque en determinadas comunidades las cuantías ofrecidas son muy bajas", apunta el catedrático Luis Ayala, en el segundo informe sobre desigualdad en España publicado por la Fundación Alternativas este miércoles. Un informe en el que el también catedrático Juan Gimeno concluye que el diseño de una renta básica de ciudadanía es "viable y sostenible".

 El informe de la Fundación Alternativas explora la posibilidad de establecer una renta universal equivalente a la pensión mínima no contributiva (396 euros al mes, 4.775 euros al año), con un 30% adicional por hijo no emancipado, que “sería percibida por todo ciudadano mayor de edad con residencia permanente”.

 “La cifra no es quizás la deseable idealmente, pero para una familia de dos adultos con dos hijos supondría 12.365 euros al año”, explica Gimeno en su estudio. Para ese mismo supuesto, el INE sitúa el umbral de la pobreza (60% del ingreso mediano) en unos 17.000 euros.  (...)

“La crítica más radical es la que señala la inviabilidad financiera de la renta básica garantizada para todos los ciudadanos, porque exija un montante de recursos inabordable, que pueda poner en peligro otros programas del Estado del bienestar”, señala Gimeno. Con datos de 2010, el catedrático de la UNED estima que su propuesta tendría un “coste bruto teórico de 163.000 millones”, aunque buena parte se vería financiado por los ahorros de gasto que implicaría la implantación de esta medida.

Así, Gimeno plantea que esta renta básica y universal “absorba todas las prestaciones no contributivas” existentes y los primeros 400 euros de las prestaciones contributivas. También, las deducciones personales y familiares en el IRPF (26.000 millones) y otras por deducciones por maternidad o nacimiento. Además, la simplificación conllevaría menos gastos administrativos.

 En suma, quedaría por financiar el 40% de esos 163.000 millones. El estudio ofrece aquí dos alternativas: incorporar un recargo progresivo en el IRPF a los que declaran más ingresos, lo que implicaría la “devolución total o parcial” de la renta básica. O aplicar nuevas figuras tributarias sobre las rentas de origen financiero para que toda la carga no recaiga en rentas del trabajo."                   (   , El País,  Madrid 25 NOV 2015)

22.4.14

Una solución: un impuesto negativo sobre la renta. Aseguraría un cierto ingreso mínimo para las personas que se mantendrían así como consumidores

"Con la crisis y el alto nivel de desempleo, sobre todo el de largo plazo, se ha vuelto a poner en boga en algunos sectores la propuesta de una renta básica universal pagada directamente por el Estado. Sin embargo, puede haber una propuesta interesante que produce unos resultados similares: un impuesto negativo sobre la renta. (...)

La renta básica generalizada tiene sus propios problemas, pues iría no sólo a los más necesitados, sino incluso a los acomodados. En una de sus aproximaciones Tony Blair la experimentó en el Reino Unido con un plus fiscal que se aplicó a todos y que en época de bonanzas sirvió a las clases medias como suplementos para viajes u otros gastos no necesarios.

 Además, la renta básica implicaría un nivel de gastos que en la actualidad los Estados no podrían permitirse. El impuesto negativo sobre la renta no está, sin embargo, exento de problemas. Y de hecho, cuando se propuso desde sectores ultra-liberales (no como vuelve en la actualidad) era para suprimir a cambio buena parte de los gastos del Estado del bienestar.

Se ha experimentando en algunos casos en EEUU e incluso en Israel. ¿Cómo funcionaría un impuesto negativo sobre la renta? Se establecería un nivel de ingresos mínimo deseable. Y si no se llega, incluso trabajando, la diferencia sería cubierta por una tasa negativa.

 Así, si el nivel deseable, por citar un ejemplo se fijara en 20.000 euros anuales para una familia de cuatro, y la tasa de renta negativa en un 50%, (el tipo que proponía Friedman), la familia que ganara 10.000 euros recibiría el 50% de la diferencia entre esto y el nivel deseable, es decir, 5.000 euros suplementarios del Estado, con lo que sus ingresos ascenderían a 15.000. Una persona sin ingresos recibiría 10.000. Y lo podría hacer a través de declaraciones anuales o trimestrales.

Esto aseguraría un cierto ingreso mínimo para las personas que se mantendrían así como consumidores, a la vez que alentándoles a permanecer en el mercado de trabajo y a buscar empleo, en contra de lo que a menudo se dice. 

Si el renacimiento de la propuesta tiene sentido es porque estamos en una época de falta de empleo, de una cobertura del paro insuficiente, de trabajos en precario o de bajos salarios en algunos sectores y ocupaciones, que se puede agravar con la automatización y los robots en esta nueva era de las máquinas y de la globalización.

El mayor problema –cálculos presupuestarios aparte- puede versar sobre el apoyo que puede recibir tal medida por parte de los contribuyentes positivos. Ocurriría también con una renta mínima garantizada.

 O con la idea de un Estado de bienestar dirigido a los más necesitados. Si las clases medias no se benefician del Estado del bienestar –de la educación y de la sanidad públicas, principalmente- éste perderá su apoyo. Es algo que puede estar ocurriendo en España (aunque no en Alemania o Francia, donde la universalidad se mantiene en estos ámbitos). 

Un impuesto negativo sobre la renta puede resultar sumamente progresivo, aunque corre el riesgo no sólo de estigmatizar a los receptores, sino de perder el apoyo de los ciudadanos que más contribuirían a su financiación. Sin embargo, vale la pena estudiarlo más a fondo, pues es un tipo de medida que puede ser sumamente relevante en un entorno de bajo salarios y de pobreza ya no sólo de los desempleados, sino de muchos con trabajos mal remunerados."       (Un impuesto negativo sobre la renta, de Andrés Ortega en Zona Crítica de eldiario.es, en Caffe Reggio, 18/04/2014)   

17.11.13

Ante la imposibilidad de generar empleo para todos, hay que crear una renta mínima de inserción y repartir el trabajo

"Llevamos seis años inmersos en una crisis que nos demuestran que el viejo sistema capitalista no puede hacer frente a los graves problemas generados por esta. (...)

Ante esta situación hay que decir basta y armarnos ideológicamente proponiendo un nuevo modelo sostenible económica y ambientalmente, manteniendo un Estado de bienestar de calidad. (...)

¿Cuáles son sus principios? Ante la indecente y decidida pauperización social impuesta por el capitalismo hegemónico hace falta crear una renta básica universal (Suiza lo va a consultar a su población) financiada con una nueva fiscalidad sobre las rentas y con los ahorros obtenidos por la eliminación de las prestaciones y subsidios existentes por debajo de ella.

Ante la imposibilidad del sistema de acabar con el paro generando empleo para todos, sin crear una nueva burbuja, hace falta repartir el trabajo con nuevas políticas laborales. Evidentemente hace falta un gran pacto social entre trabajadores, empresarios y Estado, con una mejor democracia industrial, fomento del cooperativismo y de la economía social. La justicia social no solo consiste en repartir la riqueza, sino también el trabajo, como un bien social.

Ante la insuficiente fiscalidad española en relación a la media europea, hace falta captar nuevos recursos para financiar unos servicios públicos suficientes y de calidad: combate decidido contra el fraude y los paraísos fiscales. Converger los tipos fiscales de las rentas del trabajo con las del capital, las plusvalías y las empresariales (actualmente las rentas del trabajo cotizan entre un 25% y un 35% y las empresas del Ibex pagan un tipo medio inferior al 10%).

Ante la actuación irresponsable de la banca privada hace falta crear una banca pública que permita a los Gobiernos recuperar la iniciativa en la financiación del tejido productivo local y la innovación.

En definitiva, estamos en una involución económica, social, política y moral por lo cual es necesario una repuesta que ha de ser revolucionaria, no en las formas sino en el fondo. Este tendría que ser el objetivo de las fuerzas políticas de izquierdas y la de los movimientos sociales que piden a gritos un cambio. No valen parches, ni políticas reformistas keynesianas. O cambiamos el modelo o nos hundimos, nosotros y nuestros hijos y nietos."              ( , El País, 6 NOV 2013 )

21.10.13

¿Qué quiere decir renta básica?

"(...) ¿Qué quiere decir renta básica?

Veamos ahora qué entendemos por renta básica. El concepto de renta básica implica que todo ciudadano o residente tendrá garantizada por parte del estado la renta necesaria para vivir una vida digna. No creo que nadie, con sensibilidad progresista, pueda oponerse a este principio. 

El punto clave, sin embargo, es cómo garantizarlo. Una versión de la renta básica es que todo ciudadano, como derecho universal, es decir, derecho de ciudadanía o residencia, reciba un cheque público que sea de una determinada cantidad que garantice una vida digna. Naturalmente, un punto clave en este principio es qué quiere decir “vida digna”. 

Por regla general, vida digna se interpreta como vida no pobre, es decir, por encima del umbral de pobreza (Las cantidades que, por regla general, se utilizan son bastante bajas). Aún así, multiplicando el número de ciudadanos y residentes por el cheque de renta mínima básica 8.551 euros al año (60% de la renta media del país) se obtiene una cifra alrededor del 37% del PIB. Y ahí es donde la pregunta debe hacerse. 

¿Es esta cantidad además  de la necesaria para corregir el enorme déficit de gasto público social o es en lugar de? Si es además veo muy difícil, casi imposible (en la situación política del país con gran dominio de las derechas en la vida política del país), llevar a cabo dos propuestas muy ambiciosas (la necesidad de corregir el déficit social y el establecimiento de la RB) a la vez.

Lo cual me lleva al tema de cómo eliminar la pobreza, que es uno de los objetivos del movimiento a favor de la renta básica y que yo comparto. Y es aconsejable mirar la experiencia de los países que han sido exitosos en reducir e incluso eliminar la pobreza. 

Y todos ellos tienen un estado del bienestar muy desarrollado, como consecuencia de toda una serie de intervenciones que van desde la provisión de servicios públicos a la provisión de una renta asegurada para colectivos e individuos que reúnen una serie de condiciones, que la gran mayoría de la ciudadanía puede cumplir en situaciones vulnerables, lo cual explica la gran popularidad de estos programas.

La estrategia antipobreza de la socialdemocracia y de los partidos comunistas gobernantes (después de la 2ª Guerra Mundial en la Europa Occidental), incorporada también más tarde por sectores de izquierda de la democracia cristiana como la alemana, defensora entonces de la economía social, fue desarrollar políticas de pleno empleo, que estimularon el aumento de la población adulta que trabajaba (facilitando sobre todo la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante la universalización de los servicios de ayuda a las familias y sobre todo a la mujer, además de cambiar la mentalidad del hombre haciéndole corresponsable de las tareas familiares), con buenos salarios y con políticas de formación profesional que aumentaran la productividad y por lo tanto el salario, todos ellos elementos clave de una estrategia a corto y a largo plazo, con la provisión de una renta más que básica para aquellas personas que por causas ajenas a su voluntad no pudieran trabajar. (...)

No niego que, una vez el Estado del bienestar esté bien desarrollado, el concepto de salario ciudadano pueda resultar una propuesta atractiva, al distribuir la plusvalía social según aumente la riqueza del país. Pero establecer un salario ciudadano cuando nuestro Estado del bienestar está tan poco desarrollado es comenzar la casa por el tejado.

Hay que garantizar que todo ciudadano y residente pueda tener los recursos necesarios para vivir una vida digna y ello implica que el estado debe garantizar que los ciudadanos y residentes puedan alcanzar tal nivel de renta, bien a través del trabajo, bien a través de otras fuentes, incluidas las transferencias públicas, a la cual tenga derecho por sus circunstancias.

 Y esta renta debería ser superior a la que se cita frecuentemente como renta básica, que es más parecida en España a una prestación asistencial antipobreza que no como derecho universal.

Quisiera terminar estas notas indicando que, en España, en el País Vasco y en Madrid, entre otras partes del país, se han desarrollado programas bajo este nombre, de renta básica, que en realidad no corresponden a lo que se ha llamado tradicionalmente programas de renta básica. 

Son, en realidad, propuestas que ofrecen un mínimo de renta que permita prevenir la pobreza absoluta, programas que me parecen necesarios y que apoyo. Pero, por favor, que no se confundan los términos. 

En realidad, estos programas, a fin de tener la aprobación popular, parten de un umbral de pobreza tan bajo que solo consiguen prevenir la pobreza absoluta, lo cual ya en sí es un paso adelante, pero dramáticamente insuficiente para resolver el problema de la pobreza.(...)"

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 20 de agosto de 2013, en  vnavarro.org, 20/08/2013)

8.10.13

Los suizos votarán si quieren recibir una renta básica de 2.000 euros para toda la vida

"Suiza celebrará una votación sobre la posibilidad de introducir una renta básica para todos los adultos, como producto del creciente activismo público sobre la desigualdad salarial desde la crisis financiera.

Los promotores de la propuesta piden que todos los adultos en Suiza reciban un ingreso incondicional de 2.500 francos suizos (unos 2.000 euros) al mes por parte del Estado, con el objetivo de crear una red de seguridad financiera para la población. Sugieren que esta la renta básica sea sufragada por los sistemas de seguridad social suizos.

Los organizadores presentaron el viernes las más de las 100.000 firmas necesarias para convocar un referéndum y descargaron un camión con 8 millones de monedas de cinco céntimos frente al edificio del Parlamento en Berna, uno por cada persona que vive en Suiza. La fecha de la votación no está fijada. (...)

En marzo, los suizos respaldaron con sus votos el control más estricto del mundo sobre las remuneraciones percibidas por los ejecutivos, obligando a las empresas públicas a dar a los accionistas un voto vinculante para compensarles.

Otra propuesta para limitar el sueldo de los ejecutivos a lo que gana el trabajador de la empresa con menor salario en todo un año será votada el próximo 24 de noviembre."      (El Mundo. 04/10/2013)

2.10.13

Una renta básica es una técnica ágil de redistribución del tiempo de trabajo que permite atacar el problema del paro sin tener que entregarse a una carrera enloquecida hacia el crecimiento.

"Fue en este contexto en el que se me ocurrió la idea de una renta incondicional, que entonces propuse bautizar como “subsidio universal” para sugerir una analogía con el sufragio universal. 

Una renta de este tipo viene a desacoplar parcialmente la renta generada por el crecimiento y la contribución a dicho crecimiento. Debe permitir que ciertas personas que se ponen enfermas trabajando demasiado puedan trabajar menos, lo que libera puestos de trabajo que pueden ocupar otras personas a quienes el hecho de no encontrar trabajo pone enfermas. 

Una renta incondicional es en cierto sentido una técnica ágil de redistribución del tiempo de trabajo que permite atacar el problema del paro sin tener que entregarse a una carrera enloquecida hacia el crecimiento. (...)

Por otro lado, me parecía importante formular una programa de futuro que no se limitara a un puñado de medidillas, sino que pudiera entusiasmarnos, hacernos soñar, movilizarnos. 

¿O es que acaso esta renta incondicional no era interpretable como un camino capitalista hacia el comunismo, entendido éste como una sociedad que pueda escribir en sus banderas “de cada cual (voluntariamente) según sus capacidades, a cada cual (incondicionalmente) según sus necesidades”?

Una sociedad de mercado dotada de una renta básica puede, en efecto, entenderse como una sociedad en la que una parte del producto se distribuye según las necesidades de cada cual a través de un mecanismo que varía en función de la edad de los perceptores y que contempla complementos para ciertas personas que tienen necesidades particulares, por ejemplo de movilidad.

 Cuanto más elevada sea esta renta universal, más voluntaria será la contribución de cada cual, una contribución que se verá motivada más por el interés intrínseco de la actividad que por la obligación de ganarse la vida. 

Cuanto más elevada sea la parte del producto distribuida bajo la forma de una renta incondicional, más nos acercamos a esta sociedad “comunista”, entendida como una sociedad donde el conjunto de la producción se distribuye en función de las necesidades, no de las contribuciones. […]


Mouvements: Esta cuestión fue objeto de una controversia académica con John Rawls: el asunto del surfista de Malibú. ¿Es legítimo pagar una renta incondicional a una persona que no “trabaja”?

Philippe Van Parijs: Exacto. Precisamente sobre esta cuestión, mi primer encuentro con John Rawls fue al mismo tiempo una de las decepciones más grandes y uno de los mayores estímulos intelectuales de mi existencia. (...)

“Tomemos como ejemplo los surfistas de Malibú. Si pasan sus días haciendo surf, ¡no sería demasiado justo pedir a la sociedad que satisfaga sus necesidades!” Y efectivamente, añadió a la versión escrita de la conferencia que pronunció en aquella ocasión una pequeña nota sobre los surfistas de Malibú, y una sugerencia de modificación de su “principio de diferencia” cuya principal implicación es la de privarlos del derecho a ser alimentados. (...)

Empecé mi conferencia en Harvard con un paralelismo entre el eslogan del senador de Hawai y la posición de Rawls sobre los surferos de Malibú. Luego traté de justificar una renta incondicional sin apoyarme en el “principio de diferencia” de Rawls, pero manteniéndome fiel a las dos intuiciones de base de una aproximación liberal igualitaria à la Rawls: igual preocupación por los intereses de cada cual (esta es la dimensión igualitaria) e igual respeto hacia las distintas concepciones de la vida buena (esta es la dimensión liberal), sin sesgos “perfeccionistas”, es decir, anti-liberales, en favor de una vida de trabajo. (...)

Desde entonces, en el mundo académico anglosajón paso por ser el defensor de los surfistas. Pero, tal como lo dejo claro al final de este artículo, no se trata de privilegiar a los surfistas de Malibú –hace falta mucho más que una modesta renta básica para vivir en Malibú–, sino de crear un instrumento de emancipación, de conferir un poder de negociación tan grande como sea posible a los miembros más débiles, más vulnerables de nuestras sociedades.

Mouvements: ¿Logró convencer a Rawls?

Philippe Van Parijs: No. En el debate que siguió a la conferencia, su respuesta fue la siguiente: “no estoy en contra de la renta básica si no existe la manera de proporcionar trabajo a todo el mundo”. Y hasta el final de su vida, sus preferencias iban espontáneamente hacia fórmulas para el fomento del empleo como la propuesta por Edmund Phelps, profesor de la Universidad de Columbia y galardonado con el premio Nobel de economía, en Rewarding Work (5): una subvención substancial que complete el salario de los trabajadores a tiempo completo escasamente remunerados.

 Pero entre los liberales hay liberales de derechas y liberales de izquierdas. Los de izquierdas estiman que es a priori injusto que los miembros de una misma sociedad dispongan de medios desiguales para llevar a la práctica su concepción de la vida buena. Por defecto, lo justo es la igualdad de recursos. Y si nos apartamos de este principio, hace falta una justificación, que puede apelar a dos consideraciones. 

En primer lugar, la responsabilidad personal. Incluso partiendo de bases estrictamente iguales, algunos disponen posteriormente de más recursos porque han hecho elecciones distintas: han trabajado más, han ahorrado más, han pasado más tiempo formándose, han corrido más riesgos. La justicia consiste en repartir las posibilidades de forma equitativa, no los resultados. Lo que cada cual haga con sus posibilidades es su responsabilidad individual.

 He aquí, pues, una primera consideración que permite apartarse de la igualdad sin caer en la injusticia. La segunda consideración es la eficiencia. Hay situaciones en las que un cierto nivel de desigualdad contribuye tanto a la eficiencia, que incluso las “víctimas” de tal desigualdad salen ganando: los que tienen menos que los demás tendrían todavía menos si la situación fuera menos desigual. 

 El “principio de diferencia” de John Rawls, por ejemplo, toma en consideración esta cuestión, pues declara justo aquel dispositivo institucional que maximiza de forma duradera el mínimo, no aquel que logra la igualdad a cualquier precio.

Mouvements: Lo que propone, como Rawls, es un principio maximin, la maximización del mínimo, la maximización de la suerte o de las posibilidades de los más desfavorecidos. Pero, ¿queda espacio en la teoría liberal igualitaria por una minimización del máximo? Desde su punto de vista, ¿puede ser justo instaurar una renta máxima?

 Ph. V. P: En nombre del maximin, deberemos reducir considerablemente las desigualdades actuales. En particular, las rentas más altas deberán ser reducidas. En la versión fuerte del maximin, sólo se justifican las desigualdades que contribuyen a mejorar la suerte de los más necesitados. 

En la versión menos exigente, la llamada “leximin”, cualquier desigualdad que no deteriore la situación de los más desfavorecidos es aceptable. Instaurar a priori una renta máxima o a fortiori minimizar el máximo equivale a tratar de reducir las desigualdades disminuyendo las rentas más altas incluso cuando esta disminución tenga como consecuencia el deterioro de la situación de los más desfavorecidos. Yo no veo buenas razones para hacer tal cosa. 

Obviamente, si el hecho de que haya rentas extremadamente elevadas trae como consecuencia que personas muy adineradas puedan ejercer presión sobre los dirigentes políticos para debilitar las instituciones redistributivas que permiten a los más desfavorecidos tener algo más, entonces conviene reducir esas rentas más elevadas. 

Pero para ello no necesitamos nada más que un principio de maximin sostenible. Según esta perspectiva, puede ser oportuno imponer una renta máxima, pero no porque ello vaya a ser algo bueno en si: sólo en la medida en que la reducción de las rentas altas contribuya a mejorar la suerte de los más desfavorecidos. […]

Mouvements: El mantenido con la renta básica ha sido su compromiso más duradero.

Ph. V. P: La renta básica es, a mi modo de ver, un elemento fundamental para pensar nuestro porvenir: sea en Bélgica, en Europa o en el mundo, conviene ver en ella una respuesta plausible, radical y realista al mismo tiempo, al doble desafío de la pobreza y el paro. No hay respuesta duradera a este doble desafío que no pase por una forma de renta básica. (...)

Mouvements: (...) ¿Cómo explica que hasta la fechaningún país, ni desarrollado ni en vías de desarrollo, haya introducido la renta básica o haya iniciado un debate serio sobre la propuesta? (...)

Incluso cuando no estamos muy lejos de la puesta en práctica de la renta básica –Holanda dispone ya de una pensión de base, de subsidios para las familias, de una renta mínima condicional y de créditos impositivos reembolsables–, se hace necesario un cambio profundo de la manera en que concebimos el funcionamiento de la sociedad y la distribución de la renta. 

No podemos por tanto esperar que las cosas ocurran como quien va a llevar una carta al correo. Todavía más cuando resulta que hay obstáculos con los que nos tropezamos de forma sistemática.

El primero se puede explicar bajo la forma de un dilema: cuando las cosas van bien económicamente, se nos dice que “no hay necesidad de una renta básica”; y cuando van mal, se nos dice que “no hay dinero para financiarla”.

El segundo obstáculo estructural es que la renta básica es una idea que divide a gente que se halla normalmente en el mismo lado de la barricada, sea éste el derecho o el izquierdo. (...)

Mouvements: En un artículo que causó sensación (6), presentó usted la renta básica como una vía capitalista al comunismo. Parece paradójico.

Ph. V. P.: Tal como lo he explicado hace un rato, este es uno de los sentidos que de entrada di a la renta básica: una manera de mantenerse fiel a los ideales que Marx compartía con los socialistas utópicos que él despreciaba cuando osaba sacar todas las enseñanzas directamente de la historia. 

Quisiera recordar que el comunismo se entiende aquí como una sociedad en la que cada cual contribuye voluntariamente según sus capacidades suficientemente como para que cada cual pueda recibir gratuitamente todo aquello que necesita. 

Para Marx, hacer posible este comunismo exigía la instauración previa del socialismo, definido éste como una sociedad en la que la mayor parte de los medios de producción son propiedad del Estado, y defendía esta posición habida cuenta de la superioridad del socialismo frente al capitalismo en términos del desarrollo de las fuerzas productivas.

 Dudo que muchos crean todavía en tal superioridad. En una economía irremediablemente mundializada, las empresas públicas no funcionan de un modo muy distinto de cómo lo hacen las empresas privadas. Además, es muy difícil negar todo el sentido a los argumentos clásicos à la Hayek o à la Schumpeter sobre la superioridad intrínseca del capitalismo en términos de eficacia estática y dinámica.

La idea central, en cualquier caso, es que el mercado es una institución que ya no nos abandonará.(...)"                    (

11.7.13

Renta Básica: ¿Cobrar solo por existir?

"Justo cuando el Banco de España se descuelga con la idea de que haya trabajadores que cobren por debajo del salario mínimo profesional (645,3 euros), otras voces reivindican la introducción de una renta básica garantizada de carácter universal. O sea, unos ingresos mínimos para garantizar una vida digna que recibirían todas las personas por el simple hecho de existir.

La idea, que empezó a analizarse con detalle en círculos académicos a mediados de los años ochenta, dio un gran paso en 1986, cuando se creó la red mundial Basic Income Earth Network, que agrupa a economistas, políticos y activistas de decenas de países. En España está viva desde 2001 y trabaja con el nombre de Red Renta Básica (RRB). 

Y en Europa diversas organizaciones se han propuesto recoger un millón de firmas para pedir a la Comisión Europea que elabore un estudio de viabilidad. Sus defensores sostienen que es factible y que sería la mejor manera de desterrar la pobreza. En el otro extremo, los detractores de la medida cuestionan no solo que sea posible financiarla sino, además, que resulte deseable desde el punto de vista económico, social e, incluso, moral.

La RRB define esta renta básica como un ingreso que paga el Estado a cada ciudadano de pleno derecho. Se abonaría con carácter universal, independientemente de los ingresos, ahorros o propiedades del ciudadano. Y no supondría la supresión de otras prestaciones públicas. Un modelo que, a priori, solo podrían implementar las sociedades más ricas.  (...)

En un país como Suiza se calcula que implantar una renta básica de 2.500 francos (unos 2.000 euros) costaría en torno a 200.000 millones de euros (un tercio de la riqueza nacional). Es decir, que podría llegar a financiarse. Sin embargo, además de dinero hace falta voluntad política y ciudadana. Y ambas cosas están ausentes. 

Según Samuel Bendahan, economista de la Universidad de Lausanne (Suiza), “en caso de que hubiera un referéndum es muy improbable que los suizos aceptaran, porque temen que esta medida arruine la economía del país [al detraer muchos recursos para este fin]”. “El miedo es un factor muy presente en los suizos cuando tienen que tomar decisiones políticas”, señala Bendahan, quien defiende la viabilidad de la renta básica, “aunque sea en cuantías pequeñas”.

Katja Kipping, presidenta del partido alemán Die Linke (La Izquierda), también es una firme defensora de esta propuesta en el Parlamento germano. En su opinión, “la renta básica universal es una utopía real”. Y debe ser “uno de los pilares para una nueva Europa social y democrática”.
 
La implementación de un ingreso universal de este tipo tendría enormes implicaciones en el tejido económico de un país. La más obvia a la que los expertos apuntan es que mucha gente optaría por dejar su actual puesto de trabajo. Bendahan lo reconoce, y asegura que es algo positivo: “Si hubiera una renta básica que cubriera lo esencial, la gente no tendría que optar por trabajos que detesta”. 

Un mal de muchos que el economista define como “una forma moderna de esclavitud”. En su opinión, esto transformaría radicalmente el mercado laboral porque los empleos más desagradables y que nadie desea pasarían a estar muy bien remunerados. Además, se podría pedir a los ciudadanos que, en aras del bien común, ejerciesen algunas labores especialmente difíciles, como algunas relativas a la defensa o la seguridad.

Barbara R. Bergmann, profesora emérita en Economía de la Universidad de Maryland, anota otra derivada que considera positiva: “Los países ricos necesitamos frenar el crecimiento económico para tener derecho a pedir a las naciones más pobres que limiten sus emisiones (contaminantes). 

La renta básica universal puede funcionar como una forma de compensar la caída de ingresos de los ciudadanos en los países desarrollados”.
En opinión del escritor y activista leonés Ramiro Pinto “la renta básica sería a la economía lo que el voto es a la democracia”. Pronunciamientos teóricos que probablemente apoyarían muchos ciudadanos, pero que son difíciles de aterrizar en un modelo económico concreto.

El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (agrupados en el colectivo Gestha, que reúne a 8.000 profesionales y que en la práctica funciona como un gabinete de estudios fiscales) ha echado cuentas para intentar averiguar si la idea sería sostenible vía impuestos en España. Y no parece fácil. Según explica José María Mollinedo, secretario de Gestha, “la renta básica universal debería evitar la pobreza material y proporcionar la oportunidad de participar en la sociedad. 

Esto significa que tendría que estar, como mínimo, al nivel del riesgo de pobreza según los estándares de la Unión Europea”. En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula que el umbral de la pobreza el año pasado se situaba en 7.508,6 euros. Esa sería, pues, la cantidad anual que debería garantizar el Estado a todos los habitantes. ¿Una quimera?  

Con la actual arquitectura impositiva del país, los números no salen. Al menos a Gestha. Financiar esos 7.508,6 euros para todos costaría a las arcas públicas 353.351 millones, una cantidad muy por encima de los ingresos vía impuestos (210.712 millones) recaudados por el Estado y las comunidades autónomas. ¿Y si fuese una renta básica limitada solo a quienes están por debajo del umbral de la pobreza? Los técnicos de Hacienda creen que esto tampoco sería posible, salvo en algunas comunidades.

Navarra y el País Vasco sí podrían garantizar esa renta a sus conciudadanos más desfavorecidos. Primero, porque estos territorios tienen una tasa menor de riesgo de pobreza y, en segundo lugar, gracias a sus regímenes forales. El porcentaje total de tributos que habría que dedicar a tal fin parece, de hecho, asumible: un 12,9% en Navarra, 13,5% en Álava, 14,1% en Bizkaia y 15% en Gipuzkoa.

 En el camino hacia una mayor redistribución de la renta, Cataluña es la que maneja una propuesta más avanzada.  (...)

El objetivo que plantean es financiar una renta básica de 7.968 euros anuales (indicador oficial de “suficiencia económica” establecido por la Generalitat, que es algo superior al umbral de la pobreza) para los adultos y de 1.594 euros para los menores. 

Según sus cálculos, la población sujeta a tributación por el IRPF (directa o indirectamente el 80% de los catalanes) debería pagar un tipo único nominal del 49,58%, pero solo sobre los ingresos obtenidos al margen de la renta básica universal. La combinación de un tipo único y una renta básica da lugar a un modelo “altísimamente progresivo”, apunta Daniel Raventós, en el que pagan más quienes más ingresan.

Veamos dos ejemplos. Una persona gana 7.968 euros de renta básica al año y cobra 25.000 euros anuales. En este caso, tributaría al 49,58% solo sobre 25.000 euros. Si añadimos la renta básica se ve que ha pagado a un tipo efectivo (real) inferior a ese 49,58%. Pero si gana 500.000 euros en vez de 25.000, ambos tipos, nominal y efectivo, son muy parecidos.

Según Raventós, “la manera de financiar la renta es a través de la reforma del IRPF y el ahorro que suponen las prestaciones que se suprimen. Y en ningún caso se toca un euro de partidas como educación o sanidad”. “Además”, añade, “la mayoría de la población saldría ganando respecto a la situación actual. Solo entre un 10% y un 15% de las personas más ricas perderían con esta propuesta de reforma.

 Y entre un 70% y un 80% de la población situada en los niveles inferiores saldría ganando. Dicho de otra manera: habría una gran redistribución de los sectores más ricos al resto de los ciudadanos”.

Otra derivada sería que su aplicación eliminaría —escribía Daniel Raventós en El diario.es— todos los subsidios condicionados (por ejemplo, las rentas mínimas de inserción) que existen en nuestras comunidades autónomas, reduciría costes administrativos, racionalizaría y ordenaría las prestaciones, pensiones y rentas que actualmente funcionan (con cuantías por debajo del umbral de la pobreza) y que son un verdadero laberinto burocrático. Además, a menudo estas prestaciones son incompatibles con otras fuentes de ingresos  (...)

provenientes del trabajo asalariado. Por esto, la renta básica superaría las conocidas “trampas de la pobreza y el paro”, que dan por sentado que al no ser acumulativas las fuentes de renta, las personas no tienen mucho estímulo para acceder a un puesto de trabajo si esto representa la pérdida de la prestación.

 Planteamientos como este parecen difíciles de materializar, especialmente en un momento en el que las arcas públicas arrastran importantísimos déficits. Pero hay quienes sostienen que sí es factible implementar alguna variante menos ambiciosa. En concreto, la llamada renta garantizada de ciudadanía, que aspira a asegurar una prestación económica a toda persona que tenga unos ingresos inferiores al umbral de la pobreza."           (El País, 07/07/2013)

7.10.12

"Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor"

"- ¿Qué necesidades debería cubrir la renta básica?

- El criterio es el umbral de la pobreza, que lo define la Unión Europea. Pobre es aquella persona que recibe entre el 50%  y el 60% de la renta por cápita de la zona. Esto significa que una persona que vive sola y perciba en Catalunya menos de 650 euros al mes es pobre. La renta básica tiene que ser al menos igual al lindar de la pobreza.

- En este contexto económico puede parecer un poco utópico defender la renta básica…

- Cualquier medida que favorezca a la población más perjudicara o débil se considera ir contra corriente, porque parece que se asuma que lo único que tiene sentido económico es quitar derechos de la población más perjudicada, la inmensa mayoría, y que los más ricos se queden igual o, incluso, ganen dinero.

- Pero la renta básica sería contraria a la actual política económica… 

- Toda política económica está muy bien descrita por las dos palabras que la conforman - política y económica-. “Política” hace referencia a qué grupos beneficiamos y cuáles perjudicamos, y en función de esto se hace la economía adecuada a los objetivos que políticamente se han dibujado. No existe ninguna medida de política económica que beneficie o perjudique a toda la población por igual.

- ¿En qué grado en una situación como la actual sería viable la medida que usted propone?

- En una situación de crisis quien sale perjudicado de manera mayoritaria es la parte más débil de la población, gente a la que ni siquiera hace un año se le había pasado por la cabeza que podría ser pobre. Esta es una de las razones por la cual una parte importante de la población saldría beneficiada con la renta básica. 

Además, garantizas que haya demanda por parte de una parte importante de la sociedad y, por tanto, habría más actividad económica y se recaudarían más impuestos.

- ¿Por qué considera que es importante incluir el concepto de universalidad en la renta básica? 

- Todo lo que sea condicional, cuesta mucho porque hay que controlarlo. Por ejemplo, la gente que está parada tiene que demostrar que tiene derecho a percibir una prestación por desempleo, por lo que debe haber trabajadores públicos que lo comprueben. Las condicionalidades tienen unos costes de administración; la universalidad, no. Cuando el primer gobierno del PSOE estuvo discutiendo la universalidad de la seguridad social, en la discusión se planteó la posibilidad de excluir el 15% de la población más rica. Al final, concluyeron que excluir tiene más costes.

- ¿Cómo podría costearse esta medida? 

- Profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Barcelona (UB) elaboramos un estudio entre los años 2003 y 2004 en que se concluía que mediante una reforma del IRPF se podía financiar una renta básica equivalente a 5.400 euros anuales para cada adulto y 2.700 euros para los menores de 18 años. Obviamente, los ciudadanos ganarían o perderían en función del nivel de renta. 

Los que perderían bastante sería el 2% de la población catalana, aunque continuaría siendo rica. En el estudio nos basamos en los datos oficiales del IRPF, pero no eran reales puesto que los profesores universitarios que hacíamos el estudio aparecíamos como el 10% de la población más rica de Catalunya, lo cual demuestra el terrible fraude fiscal que existe.

- ¿Considera que las últimas medidas introducidas por el Gobierno español en este sentido luchan contra el fraude fiscal?

- Ni mucho menos. Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor. Según algunos estudios, con la crisis los únicos que están ganando de manera desproporcionada son los más acaudalados, especialmente, el 0,1% más rico.

- Vaya.  

- Que hay crisis es evidente, pero todas las medidas de política económica que se están tomando son para pagar a los bancos franceses y alemanes en detrimento de toda la población. La siguiente decisión será recortar las jubilaciones y que los funcionarios sigan perdiendo poder adquisitivo, pese a que hay trabajadores públicos que cobran solo unos 800 euros al mes.

- ¿Por qué la renta básica es diferente de cualquier otra ayuda social? 

- La diferencia es que prestaciones como la Renta Mínima de Inserción (RMI) o el seguro por desempleo son condicionadas y la renta básica, no. Solo por vivir en un sitio tú tendrías el derecho de percibirla.

- Usted habla de que esto tendría un efecto psicológico positivo para la población pobre. 

- Es lo que muchos trabajadores sociales han puesto en evidencia  y que recibe el nombre de estigma. Cuando el paro es minoritario o la pobreza no está tan extendida como ahora, para muchas personas los subsidios de pobreza son su certificado de fracaso social.

 Algunos estudios hechos hace años en Estados Unidos demuestran que gente que sabía que tenía derecho a recibir determinados subsidios no los pedía porque hacerlo era reconocer que era un fracasado social.

- ¿La introducción de la renta básica significaría la eliminación de otras prestaciones?

- Nuestra propuesta de financiación dice que todos los subsidios monetarios inferiores a la renta básica quedarían suprimidos. Y en el caso de las personas que recibieran prestaciones de cantidad superior, no perderían ni ganarían nada. La renta básica no es acumulativa.

- ¿También incluiría la eliminación de las pensiones?

- Una pensión inferior a la renta básica quedaría suprimida y la superior se mantendría. Actualmente ocurre que con una pensión viven tres o cuatro personas de la misma familia. Con una renta básica no solo el pensionista cobraría, sino también su mujer y sus hijos. 
- Pero si garantizáramos a todo el mundo un sueldo, quizá mucha gente dejaría de trabajar.  

- Esto es absurdo. La gente sería más libre que ahora para dedicarse a lo que le gustara, mientras que ahora se ve obligada a trabajar en  cualquier cosa al precio que sea. Hay un pequeño estudio que se hizo hace diez años en Bruselas sobre unas setenta personas a las que les había tocado una asignación mensual de 1000 euros hasta la muerte. 

A los dos años de cobrarla la mayoría no había dejado su empleo y la minoría que había abandonado su trabajo, lo hizo para tener más tiempo y buscar otra cosa más adecuada a su competencia técnica y a sus gustos.
- Sorprendente. 

- Esto enlaza con una de las propiedades de la renta básica: la medida aumentaría la libertad real de buena parte de la ciudadanía, porque permitiría una existencia material más o menos asegurada. Eso de que la gente se conforme con 500 euros al mes independientemente de su formación y ambición personal es tener una concepción muy pobre de la psicología media de nuestra especie. 

Ya estoy dispuesto a que una pequeña parte de la gente dejara de trabajar a cambio de que la inmensa mayoría de los ciudadanos pudiera vivir de forma más digna de lo que se vive ahora. 

- ¿Pero qué ocurriría con los puestos de trabajo mal remunerados? 

- Deberían pagar más o bien introducir un incentivo a la invención técnica. Por ejemplo, hay trabajos que cuando era muy joven no pensaba que se podrían mecanizar demasiado y que, luego, ha resultado ser todo lo contrario, como ha ocurrido con la limpieza de las calles. Esto quiere decir que hay muchas labores que se podrían automatizar y estaría muy bien que se hiciera. 

Una de las cosas interesantes de la productividad es que podemos hacer lo  mismo en menos horas, lo que es malo es que solo beneficie a una pequeña parte de la población. Las horas de trabajo en una situación de crisis como la actual están aumentando, la jubilación se está alargando. Es completamente absurdo.

- Por tanto, ¿seríamos igual de productivos con una renta básica? 

- O más. Sobre todo si se acepta la idea – que los empresarios acostumbran a no aceptar- de que una persona que trabaja en algo que le gusta es más productiva, y no lo es cuando está descontenta y ve que sus esfuerzos no le sirven de nada, cuando el trabajo es poco estimulante. Son cosas que desde hace muchos años están estudiadas. La renta básica te da la posibilidad de sentirte más realizado. "         (entrevista a Daniel Raventós, Rebelión, 07/10/2012,, Raquel Quelart, La Vanguardia)

17.4.11

"La creación de una especie de renta universal de 850 euros para todo francés mayor de 18 años sin recursos"

"Villepin, que en junio del año pasado formó un nuevo partido político en torno a sí mismo, República Solidaria, presentó ayer una suerte de programa de Gobierno con un ramillete de propuestas novedosas que despertaron cierta expectación en Francia.

Entre ellas se cuenta la de la creación de una especie de renta universal de 850 euros para todo francés mayor de 18 años sin recursos.

Villepin, que se mueve en la órbita del neogaullismo social, ha bautizado esta renta como el "ingreso de ciudadanía", y la inscribe en un programa más amplio denominado Revolución de la dignidad.

A cambio, todo ciudadano francés debe inscribirse y votar, "aunque sea votar en blanco", y prestar a la comunidad un servicio social del que no se ha especificado la duración mientras se es joven (entre los 18 y los 25 años)." (El País, 15/04/2011, p. 9)

7.3.11

"Un país podría decir a sus deudores que les devolverá el dinero que les debe con títulos fiscales"... si inviertes en mi país, no te pongo impuestos

"La sumisión al FMI no es la única opción. Por ejemplo, como ha propuesto Randall Wray, un país podría decir a sus deudores que les devolverá el dinero que les debe con títulos fiscales: no te puedo pagar lo que te debo, pero si inviertes en mi país, todos tus beneficios estarán exentos de impuestos.

Lo impresionante es que estas medidas de sentido común quedan circunscritas a la discusión de pequeños círculos académicos. La vulgata es "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", "hay que apretarse el cinturón"… Auténticas idioteces. Yo suspendo a los estudiantes que dicen estas cosas y, sin embargo, es lo que los grandes "expertos" cuentan en todos los periódicos.

Domènech: Hay fenómenos poco visibles pero importantes que permiten imaginar transformaciones profundas perfectamente factibles. Por ejemplo, un parte significativa de la economía mundial funciona cooperativamente. Hay 800 millones de trabajadores que trabajan directamente o indirectamente en cooperativa, más del 10% de la población mundial.

El trabajo asalariado es la minoría mayoritaria en el mundo, pero hay 1.600 millones de trabajadores no asalariados –entre cooperativistas, personas que trabajan en bienes comunales o en propiedades fundadas en el trabajo personal –, y 1.000 millones de personas que simplemente están fuera de la economía mundial.

El capitalismo no es, como creen los estructuralistas, una gran unidad funcional, sino una realidad histórica muy compleja.

Raventós: Otra alternativa factible es la renta básica. La renta básica es posible dentro del marco capitalista, como lo fue en su momento la asistencia sanitaria universal. Los que creen que la renta básica es una medida que, de suyo, puede acabar con el capitalismo o bien no entienden cómo funciona el capitalismo o, en todo caso, dan una importancia a la renta básica que no tiene.

Pero eso sí, con una renta básica el capitalismo sería muy diferente del que conocemos. No sólo porque cubriría las necesidades básicas y aseguraría el traspaso del umbral de la pobreza. Tan importante como la posible mejora en las condiciones materiales es el aumento del poder de negociación de los trabajadores que supondría.

La renta básica, al menos en mi forma de entenderla, es una opción social y económica que supone la intervención del mercado.

El mercado, contra lo que se acostumbra a suponer muy precipitadamente, siempre ha estado intervenido. La diferencia entre partidarios de los ricos y de los pobres, para decirlo de forma simplificada, no es que los primeros defiendan el mercado libre y los segundos quieran intervenirlo.

La diferencia exacta es la siguiente: los primeros quieren intervenir el mercado para favorecer sus intereses y los segundos quieren intervenir el mercado para favorecer los suyos. Así que la renta básica, como decía, es una opción de política económica en defensa de la mayor parte de la población. No de la parte más rica."
(Sin Permiso, 07/11/2010, citandoa a 'Después de la utopía'. Entrevista Antoni Domènech · Daniel Raventós )

13.11.09

Renta Básica contra la crisis

-Háblame de la propuesta de “Renta Básica” en el contexto de crisis económica que actualmente vivimos. ¿Qué simplificaría y qué cobertura tendría?

-Empezaré por el final de la pregunta, la cobertura. Por definición una RB tendría una cobertura universal en el lugar geográfico donde se implantase. La cobertura abarcaría a toda la ciudadanía y residentes desde la cuna a la tumba. Si no fuera así estaríamos hablando de otras propuestas, quizás interesantes también, pero no de la RB. Lo que la RB simplificaría depende de la forma de cómo se financiase. Una RB puede financiarse de distintas maneras y, en realidad, a lo largo de los últimos 20 años ha habido propuestas al respecto de lo más variadas.

Pero una forma de financiación que creo realmente interesante porque contribuía junto con otros compañeros a diseñarla es a partir de una reforma del IRPF. Se simplificaría muchísimo en un sentido muy preciso: el IRPF sería diáfanamente claro hasta para la persona más alérgica a querer entender el sistema impositivo, se ahorrarían algunos costos administrativos y se simplificaría la tremenda maraña de subvenciones.

-¿Qué aportaría la RB en un momento como éste?

En un contexto de crisis económica como la que ya vivimos desde hace dos años, algunas de las características generales de la RB cobrarían mayor relieve. Me referiré para abreviar a tres aspectos.

En primer lugar, si se pierde el puesto de trabajo pero se dispone de una RB, la situación se presenta de forma menos inquietante. Si bien, ésa es una característica destacada de la RB para cualquier coyuntura económica, en una de crisis, en donde la cantidad de desempleo es mucho mayor (la cifra de 5 millones de posibles parados oficiales no está lejana), cobra mayor importancia social.

En segundo lugar, la RB supondría, en caso de huelga, una especie de caja de resistencia incondicional, cuyos efectos para el fortalecimiento del poder de negociación de los trabajadores son fáciles de calibrar. Efectivamente, el hecho de que en caso de conflicto huelguístico los trabajadores dispusiesen de una RB permitiría afrontar las huelgas de una forma mucho menos insegura: a día de hoy. Dependiendo de los días de huelga, los salarios pueden llegar a reducirse de forma difícilmente soportable si, como acostumbra a ocurrir para la inmensa mayoría de la clase trabajadora, no se dispone de otros recursos. La actual crisis económica puede desembocar en un gran retroceso de conquistas sociales duramente conseguidas. La RB puede ser vista en este punto como el medio material para buena parte de la clase trabajadora para resistir a este retroceso.

En tercer lugar, como es sabido, el porcentaje de pobres en el Reino de España no ha cambiado significativamente en las últimas décadas hasta el inicio de la crisis económica. Cuando el crecimiento económico ha sido importante, y en ocasiones muy vigoroso, la proporción de personas pobres, casi un quinto exacto del total de la población, no ha variado a lo largo de las últimas décadas. La crisis económica está comportando, en contraste, un aumento rápido y significativo de la pobreza. Así, mientras que tasas de un crecimiento económico substancial han sido necesarias para mantener la proporción de pobres, unas tasas negativas o positivas muy pequeñas comportarán un crecimiento espectacular de la pobreza.

-¿Podría entonces ayudar a frenar el índice de pobreza?

-Una RB equivalente al menos al umbral de la pobreza sería una forma de acabar con la pobreza, si no completamente, cuanto menos de dejarla en porcentajes muy marginales. En una situación de depresión económica la pobreza aumentará mucho, y pronto se llegará a una proporción de un pobre cada cuatro habitantes (antes de la crisis era de uno a cinco). La RB representaría un buen dique de contención de esta oleada de pobreza que crece y crecerá.

-¿Cómo calcular esa cantidad?

-La cantidad de la RB y la forma de financiarse son indisociables. Puede financiarse una RB a costa de la sanidad y educación públicas, por poner el peor modo de hacerlo en mi opinión. Puede financiarse una RB bajando los salarios, por citar otra forma que consideraría políticamente horrible. Y puede financiarse la RB de forma que haya una distribución de la renta de los ricos a los pobres. Para mi ésta es la forma que considero políticamente interesante. La cantidad exacta propuesta depende del criterio que elijamos. Se han propuesto, a lo largo de los últimos años, distintos criterios: umbral de la pobreza, 90% del salario mínimo interprofesional, pensión media, etc.

Todas estas referencias que, como puede observarse, variarían de un año a otro (efectivamente, el umbral de la pobreza o la pensión media varían cada año aunque no de forma muy marcada) han sido defendidas con argumentos más o menos sólidos. Personalmente, creo que un buen criterio es el del umbral de la pobreza.

-Ese salario ¿no alteraría el mapa del mercado productivo? ¿Qué sentido tendría el trabajo? ¿Trabajar para qué?

-Podría alterar el mercado de lo que llamas “mercado productivo” y, no tengo la menor duda, para mejor. Algunos aspectos de alteración a buen seguro serían los siguientes que en mi libro Las condiciones materiales de la libertad (El Viejo Topo, 2007) explico con cierto detalle. En las economías capitalistas, las personas que no disponen de la propiedad de tierras o de medios de producción deben vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral a un propietario de tierras o de medios de producción, llamado empleador, para poder adquirir todos aquellos medios que permitirán su subsistencia. Esta situación ha recibido el nombre de “mercantilización de la fuerza de trabajo” (a veces, directamente, “mercantilización del trabajo”), puesto que esta capacidad de trabajar de los que no tienen otra propiedad que les permita eludir el trabajo asalariado, es tratada como una mercancía.

Los trabajadores pueden tener sus necesidades de subsistencia cubiertas fuera del mercado mediante algunos mecanismos de provisión social. En este caso, su fuerza de trabajo es desmercantilizada. Podemos así hablar de grados distintos de mercantilización (y de desmercantilización) de la fuerza de trabajo. La RB tendría un efecto importante como herramienta para la desmercantilización de la fuerza de trabajo, siempre que fuera al menos de una cantidad que permitiera “la libertad de no ser empleado”, por utilizar una expresión afortunada de la filósofa Carole Pateman. (...)

-¿Hay algún país que haya puesto en marcha la RB?

-En Alaska y desde 1982 existe una RB. Toda persona que lleve residiendo legalmente en Alaska un mínimo de 6 meses recibe una RB desde hace más de un cuarto de siglo. Los resultados han sido tan buenos que ni tan sólo sus más fervientes críticos de sus inicios se aprestan ahora a pedir la supresión de la RB. Lo interesante es que esta simple medida ha comportado para los residentes en Alaska una distribución de la riqueza muy diferente a los otros Estados de EEUU. Alaska es hoy el Estado menos desigualitario de aquel país. " (Entrevista a Daniel Raventós, en Fusión, 02/10/2009)