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12.10.26

En busca de nuevos aliados para adaptarse al cambio climático, con especies vegetales mejor adaptadas que mantengan el microclima de muchos ecosistemas. Se avanza hacia un paisaje más ‘africanizado’... uno de los principales protagonistas de la reforestación nacional fue el pino... El pino actúa como especie ‘nodriza’ que protege bajo su sombra a otras plantas, en un microclima en el que la temperatura puede variar hasta 30 grados respecto al exterior... Garantizar el microclima en un contexto de cambio macroclimático puede significar apostar por otras plantas nodriza, que generen con su sombra las condiciones que otras plantas necesitan para sobrevivir, cuando el pino muere por la sequía... Los matorrales pequeños, en cambio, han evolucionado recientemente en un clima mediterráneo y están mejor adaptados a la aridez actual... Por eso el paisaje está evolucionando hacia la matorralización. Entre las ‘ganadoras’ están las especies iberoafricanas, como la sabina mora. ¿Son capaces las especies que antes vivían bajo el pino de ‘recablear’ su relación y sobrevivir bajo la nueva nodriza? De momento, algunas especies son lo bastante generalistas como para adaptarse y otras corren el riesgo de desaparecer junto con la planta de la que dependían... "Ya no tenemos el clima del siglo XX; no podemos tener las especies del siglo XX" (Alejandro Muñoz)

"A mediados del siglo XIX, la superficie de monte alto arbolado en España alcanzó su mínimo histórico: unos 6 millones de hectáreas, frente a los 19,2 millones de hectáreas de superficie forestal arbolada contabilizados por el MITECO en 2022.

Durante décadas, uno de los principales protagonistas de la reforestación nacional fue el pino, por su madera, su resistencia a la sequía y su adaptación a los suelos. Coincidiendo con esta política forestal, en los últimos 60 años la temperatura media ha subido 1,3 grados en España y algunas zonas han sufrido un descenso de precipitaciones, alterando el escenario en el que se plantaron esos árboles hasta el límite de su tolerancia bioclimática.

Bajo la sombra de un pino, la temperatura puede variar hasta 30 grados respecto al exterior

El pino actúa como especie ‘nodriza’ que protege bajo su sombra a otras plantas, en un microclima en el que la temperatura puede variar hasta 30 grados respecto al exterior. Sin embargo, si estas coníferas empiezan a deteriorarse en un nuevo escenario climático, no solo se pone en riesgo el árbol, sino también su papel ecosistémico.

“No podemos controlar el cambio climático, pero sí el microclima”, explica Miguel Verdú, investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA).

Ganadores y perdedores del cambio climático

Garantizar el microclima en un contexto de cambio macroclimático puede significar apostar por otras plantas nodriza. “Con el cambio climático habrá ganadores y perdedores, pero no podemos seguir apostando por los que sabemos que van a perder”, resume Verdú.

Y para saber qué especies están más adaptadas a los nuevos climas hay que medirlo. En el Parque Natural de Chera – Sot de Chera (Valencia), un equipo de técnicos del CIDE recorre centenares de distintas plantas nodriza y claros tomando mediciones de luz, humedad y temperatura del suelo bajo el romero, la jara o la albaida. Después repiten la operación en claros cercanos, sin vegetación.

“Comparar ambos valores, tanto en el claro como en la nodriza, nos sirve para saber si esa planta está proporcionando un microclima adecuado debajo”, explica Pascual Gil, técnico de campo del CIDE, durante el muestreo.

Ese arduo trabajo manual convive con una red de 500 sensores microclimáticos que el equipo de Verdú mantiene instalados de forma permanente, algunos desde hace año y medio, en Doñana y en varios puntos de la Comunidad Valenciana. Recientemente, el equipo ha incorporado nuevas variables: el papel del suelo y los efectos sobre bacterias y hongos.

La africanización del monte español

Si bien no se puede evitar que suban las temperaturas, sí se puede elegir qué especies plantar como nodrizas para que generen, con su sombra, las condiciones que otras plantas necesitan para sobrevivir.

En general, cuanto más ‘moderno’ es el árbol en términos evolutivos, menos sufre. Muchos grandes árboles mediterráneos, explica Verdú, evolucionaron en un clima casi tropical, anterior al clima mediterráneo actual, y no tienen las herramientas fisiológicas para resistir sequías cada vez más duras. Los matorrales pequeños, en cambio, han evolucionado recientemente en un clima mediterráneo y están mejor adaptados a la aridez actual.

Por eso el paisaje está evolucionando hacia la matorralización. Entre las ‘ganadoras’ están las especies iberoafricanas: plantas también presentes en el norte de África y con mejor adaptación a la sequía y al calor extremo. Dos proyectos de restauración recientes ilustran, con matices distintos, cómo se ha aplicado ya esta idea sobre el terreno: uno en el Parque Regional de Calblanque y otro en las dunas de Guardamar del Segura.

"Con el cambio climático habrá ganadores y perdedores, pero no podemos seguir apostando por los que sabemos que van a perder" Miguel Verdú, investigador del CIDE

Calblanque: menos pino carrasco, más sabina mora

En el Parque Regional de Calblanque (Murcia), con el que colaboró el CIDE, el protagonista es Tetraclinis articulata, la sabina mora. Esta conífera de origen norteafricano está catalogada como hábitat prioritario por la Unión Europea. El proyecto europeo LIFE Tetraclinis puso en marcha actuaciones para mejorar su hábitat entre 2014 y 2019, muchas de ellas centradas en la competencia con el pino carrasco. En algunas zonas de Calblanque, los últimos episodios de sequía extrema habían causado una mortandad notable de pino.

Un informe del Grupo de Investigación de Ecosistemas Mediterráneos de la Universidad de Murcia permitió diagnosticar parcela a parcela qué actuación convenía en cada punto del parque: dónde aclarar pino, dónde dejar que la sabina mora u otras especies mejor adaptadas colonizaran por sí solas.

Los cambios de flora en el parque fueron acompañados de una labor de educación social. Se instaló una caseta con personal fijo para explicar a los visitantes por qué se cortaban árboles, se editó un cuento infantil y se hicieron charlas en colegios y asociaciones vecinales. “La gente lo entiende si se lo explicas bien”, resume Andrés Muñoz, que dirigió el Parque durante una década.

"Ya no tenemos el clima del siglo XX; no podemos tener las especies del siglo XX"
Miguel Verdú, investigador del CIDE

Los matorrales “son de desierto”

A unos 200 kilómetros de allí, en las dunas de Guardamar del Segura (Alicante), el problema de partida era distinto, pero la solución apuntó en la misma dirección. A principios del siglo XX se plantó un pinar para fijar unas dunas que amenazaban con tragarse el pueblo. Ese pinar, de unos 125 años, estaba al límite de su longevidad y el descenso de las lluvias y el nivel freático provocaba que los pinos jóvenes no lograran sobrevivir.

En Guardamar del Segura se optó por matorrales autóctonos del sureste peninsular, capaces de tolerar sequías mucho más intensas

Cuando la Generalitat Valenciana pidió asesoramiento al CIDE para replantear la restauración, la conclusión fue que no se podía volver a plantar pino. En su lugar, se optó por matorrales autóctonos del sureste peninsular, capaces de tolerar sequías mucho más intensas. Pero los vecinos querían su pinar. “No les gustaban los matorrales porque decían que eso era de desierto”, recuerda Miguel Verdú.

El palmito, una de las pocas palmeras autóctonas de Europa, forma parte del matorral mediterráneo termófilo y contribuye a ofrecer alimento y refugio a numerosas especies. / Alejandro Muñoz

Finalmente se acordó plantar también algunos pinos junto a los principales viales que el ayuntamiento apoyaría con riego. Con todo, Vicente Deltoro, entonces técnico del proyecto, reconoce que la ejecución final no se ajustó del todo al diseño original, por lo que hoy no es posible extraer conclusiones claras sobre su resultado ecológico.

Desafíos para un nuevo paisaje mediterráneo

Sustituir una especie por otra no es un simple recambio. Si desaparece una nodriza —un pino, por ejemplo— y en su lugar crece una sabina mora, ¿son capaces las especies que antes vivían bajo el pino de ‘recablear’ su relación y sobrevivir bajo la nueva nodriza? De momento, algunas especies e interacciones son lo bastante generalistas como para adaptarse y otras corren el riesgo de desaparecer junto con la planta de la que dependían.

Las plantas nodriza, como esta jara, no solo crean condiciones que favorecen la supervivencia de otras plantas, sino que también aportan servicios ecosistémicos. / Alejandro Muñoz

También hay que tener en cuenta que las masas de pino de repoblación, poco diversas y con escasa discontinuidad, arden con más facilidad que un bosque natural en un contexto de elevado riesgo de incendios. Sustituirlas por un mosaico más variado de especies no es solo una estrategia frente al cambio climático, sino también una defensa frente al fuego.

En un clima cambiante, el objetivo es garantizar los servicios ecosistémicos. "Ya no tenemos el clima del siglo XX; no podemos tener las especies del siglo XX", resume Verdú. La ciencia, de momento, ya ha empezado a buscar a los aliados para ese nuevo paisaje." 

(Alejandro Muñoz , SINC, 12/10/26)   

9.8.26

Así frenó el peor incendio de la historia una esta enorme finca de Ávila, que perteneció a Felipe II y que en el siglo XIX fue considerada una de las casas de campo más lujosas de Europa, al ayudar a reducir la intensidad de las llamas y a evitar que el fuego siguiese avanzando sin control, gracias a su estructura vegetal en mosaico, que dejó a los bomberos trabajar en la extinción... “Tiene que servir de lección... no se trata de ”limpiar el monte“, sino de gestionar estratégicamente el combustible en áreas específicas para que los incendios encuentren discontinuidades y pierdan intensidad... el paisaje también es una herramienta de extinción. No se trata de una masa forestal abandonada, sino territorios con menor continuidad de combustible gracias al pastoreo, cultivos, aprovechamientos forestales, pistas, prados y una estructura del paisaje mucho más heterogénea”... Al descender la intensidad del fuego, aparecieron las “oportunidades” para que los equipos pudieran trabajar con mayor seguridad y eficacia, incluso en “ataque directo”, imposible y peligroso en otras zonas... el incendio que tuvo en vilo a España podía haber quemado más de 100.000 hectáreas. ¿Qué lo frenó? El eje de contención entre Cebreros y Robledo de Chavela. Del lado madrileño, la finca el Endrinal, con una gestión agroforestal parecida a la de El Quexigal, también contribuyó a bajar la intensidad de las llamas (Andrés Actis)

" Ferran Dalmau, ingeniero forestal y técnico de emergencias y protección civil, desplegado en el incendio de Ávila, el peor de la historia de España tras arrasar 50.000 hectáreas, lo tiene claro. Una enorme finca, que perteneció a Felipe II y que en el siglo XIX fue considerada una de las casas de campo más lujosas de Europa, ayudó a reducir la intensidad de las llamas y evitó que el fuego siguiese avanzando sin control.

“La gestión agroforestal de este terreno fue clave para contener el avance del incendio. Nos tiene que servir de lección. Ya no podemos seguir confiando únicamente en la extinción. Y no se trata de ”limpiar el monte“, sino de gestionar estratégicamente el combustible en áreas específicas para que los incendios encuentren discontinuidades y pierdan intensidad”, explica este experto.

La finca El Quexigal, de 1.200 hectáreas, ubicada en el municipio de Cebreros, conserva un palacio que fue construido en 1563 por Juan de Herrera, el mismo arquitecto que diseñó la obra maestra de El Escorial. Adquirida por el rey Felipe II para destinarla a actividades recreativas de la Casa Real, la finca estaba a cargo de monjes jerónimos. En ella producían aceite, vino, miel y alimentos, además de madera procedente de la abundancia de árboles, entre ellos el quejigo, que dio nombre a la parcela.

En la actualidad, cuenta Carlos Escorial, representante de la finca, el predio es utilizado como tierra de varios cultivos. El año que viene, el palacio reabrirá sus puertas convertido en un hotel de lujo, proyecto que está en ejecución. La principal diferencia respecto a muchos montes del entorno es que El Quexigal lleva más de dos décadas sometida a una gestión agroforestal continua. Esto incluye un aprovechamiento forestal planificado, la limpieza periódica del sotobosque, eliminación de combustible fino, retirada de árboles muertos, control de la densidad del arbolado y mantenimiento de todos los caminos.

La finca tiene varios cortafuegos —franja de terreno donde se elimina o reduce la vegetación y cualquier material combustible— que dividen al terreno por sectores. “Es estratégico para que si entra el fuego no nos queme toda la finca, sino un sector puntual. Este trabajo ha sido vital en este incendio”, explica Escorial. En esta oportunidad, las llamas ingresaron por cuatro focos. Los cortafuegos contuvieron tres. Más de 200 hectáreas se quemaron por las llamas que se propagaron desde la zona ribereña. El terreno está ubicado junto al cauce del río Sotillo —también conocido como río de las Palizas— y próximo a la confluencia con el río Cofio.

“No fueron un cortafuegos en el sentido clásico, sino paisajes gestionados que ofrecieron capacidad de defensa. Los bomberos aprovecharon esas condiciones para anclar maniobras y contener parte del avance del incendio”, revela Dalmau, testigo de esa contención. Y agrega: “Esta finca ha demostrado algo que los técnicos forestales llevamos años defendiendo: el paisaje también es una herramienta de extinción. No se trata de una masa forestal abandonada, sino territorios con menor continuidad de combustible gracias al pastoreo, cultivos, aprovechamientos forestales, pistas, prados y una estructura del paisaje mucho más heterogénea”.

Al descender la intensidad del fuego, insiste este ingeniero forestal, aparecieron las “oportunidades” para que los equipos pudieran trabajar con mayor seguridad y eficacia, incluso en “ataque directo”, imposible y peligroso en otras zonas.

Recuperar el mosaico agroforestal

Antonio Jordán López, profesor de Ciencia del Suelo en la Universidad de Sevilla, explica que los veranos secos y calurosos, característicos del clima mediterráneo, crean condiciones de alta inflamabilidad. Las olas de calor, la baja humedad y los vientos intensos son factores que favorecen la propagación rápida de los incendios. El cambio climático —agrega en un artículo de su autoría publicado en The Conversation— agrava esta situación, prolongando la temporada de riesgo, intensificando las sequías y aumentando la mortalidad vegetal.

Ante este diagnóstico, hay estrategias de gestión forestal que pueden reducir la agresividad del fuego. Una central, a juicio de este profesor, es la generación de paisajes heterogéneos. “Mosaicos de cultivos, pastos y masas forestales que interrumpan la continuidad del combustible contribuye a evitar los grandes incendios forestales”, describe.

Uno de los aspectos más destacados de El Quexigal, sostiene Dalmau en este punto, es que la finca “no constituye un bosque continuo”. Combina masas arboladas, cultivos, praderas, dehesas, zonas abiertas, caminos y cortaderos naturales, lo que “reduce enormemente la continuidad horizontal del combustible”.

Para Dalmau, el “incendio 3x1” que tuvo en vilo a España —en Burgohondo en Ávila, San Martín de Valdeiglesias en Madrid y Almorox en Toledo—, tenía la estructura para quemar más de 100.000 hectáreas. ¿Qué lo frenó? El eje de contención entre Cebreros y Robledo de Chavela. Del lado madrileño, la finca el Endrinal, con una gestión agroforestal parecida a la de El Quexigal, también contribuyó a bajar la intensidad de las llamas.

Estas estrategias, en la nueva era de incendios de mayor escala, terminan siendo determinantes. Marcan, por ejemplo, que el fuego llegue a una zona poblada —evacuaciones, destrucción de viviendas, pérdida de vidas— o que se controle en los montes. “Cuando coincide una ignición intencional, natural o fortuita con combustible acumulado, meteorología extrema y grandes superficies forestales continuas, llega un momento en que ningún dispositivo puede compensarlo únicamente con más aviones o más brigadas de bomberos forestales”, aclara Dalmau.

Javier Berenguer Sala, investigador del Departamento de Geografía de la Universitat de València, está especializado en análisis territorial y riesgo. Su disciplina —la geografía del fuego— explica por qué una misma ola de calor puede tener consecuencias muy distintas según el territorio que encuentre a su paso.

“Las condiciones ambientales del momento juegan un papel crucial, pero no son suficientes por sí solas para explicar el riesgo de incendio al completo”. La amenaza depende también de cómo está organizado el territorio: la continuidad de la vegetación, el abandono agrícola, la acumulación de biomasa, las viviendas dispersas, la accesibilidad para los equipos de extinción. El calor enciende la mecha; la geografía y la gestión forestal deciden si recorre dos metros o dos mil hectáreas.

Quienes trabajan en la finca El Quexigal aventuran que, casi con seguridad, el terreno se habría quemado sin este plan forestal. Los incendios tocaron la puerta en varias oportunidades durante las últimas dos décadas. Nunca lograron extenderse por todas las hectáreas del inmenso predio: “Hemos salvado nuestra finca y ayudado a evitar que se quemen otras. Es gratificante”." 

(Andrés Actis , eldiario.es, 08/08/26) 

30.7.26

POLITICO: Europa recurre a las cabras para prevenir incendios forestales... La idea de utilizar animales de pastoreo para crear cortafuegos en el paisaje está ganando terreno como una solución seria, respaldada oficialmente este año por la Comisión Europea y el principal lobby agrícola... aunque la solución es de baja tecnología, no es barata, y los pastores a menudo dependen de subsidios gubernamentales para ganarse la vida. Y el obstáculo aún mayor, según los expertos en control de incendios, es el énfasis de los políticos en combatir los incendios una vez que ya han comenzado, en lugar de invertir en prevención... lograr que los jóvenes se dediquen al pastoreo de cabras es "imposible" sin hacerlo rentable... en Cataluña, pastores de cabras y ovejas despliegan sus animales para pastar en áreas boscosas específicas y de alto riesgo definidas por la organización regional de lucha contra incendios. Y en las tiendas locales, los agricultores venden sus quesos y yogures con una etiqueta especial para informar a los compradores sobre su noble causa. Diferentes regiones de España utilizan cabras, ovejas, vacas o incluso caballos para hacer el trabajo... Sin embargo, Bruselas ha hecho poco para implementar realmente la práctica... Sin los pastores, la vegetación baja seguirá reapareciendo... pero "los responsables de la toma de decisiones no entienden esto... solo piensan en términos de gestionar el incendio cuando esto sucede, pero no piensan en términos de gestionar el paisaje"

"Europa recurre a las cabras para prevenir incendios forestales.

Mientras las tierras de cultivo abandonadas arden en toda Europa, el ganado y su apetito podrían ser clave para prevenir los incendios forestales.

Los bomberos en Francia y España están teniendo dificultades para encontrar suficientes aviones que arrojen agua sobre los devastadores incendios forestales. Prevenir futuros incendios podría depender de encontrar suficientes cabras.

La idea de utilizar animales de pastoreo para crear cortafuegos en el paisaje está ganando terreno como una solución seria, respaldada oficialmente este año por la Comisión Europea y el principal lobby agrícola. Los investigadores han atribuido al ganado que come matorrales el haber frenado la propagación de incendios en las regiones de Extremadura, Andalucía y Valencia en España.

Sin embargo, aunque la solución es de baja tecnología, no es barata, y los pastores a menudo dependen de subsidios gubernamentales para ganarse la vida. Y el obstáculo aún mayor, según los expertos en control de incendios, es el énfasis de los políticos en combatir los incendios una vez que ya han comenzado, en lugar de invertir en prevención.

"De la misma manera que entendemos la necesidad de financiar a los bomberos, también debemos reconocer el trabajo que realizan los pastores", afirmó Jordi Vendrell, quien dirige la Fundación Pau Costa, una organización sin fines de lucro en España que estudia la gestión de incendios forestales.

Mientras los incendios amenazan Burdeos, los agricultores franceses han estado ayudando junto a los bomberos, llenando sus tanques de purín con agua para ayudar en lo que puedan. Sin embargo, la falta de agricultores es parte del problema.

Las tierras de cultivo abandonadas se cubren de matorrales que se secan o son reemplazados por bosques homogéneos y vulnerables que arden fácilmente. El observatorio satelital del programa espacial europeo, Copernicus, confirmó que los incendios más grandes que actualmente asolan Europa están ocurriendo efectivamente en áreas donde los bosques y matorrales forman grandes paisajes interconectados.

Sin embargo, aunque hay mucho forraje natural para las cabras, el mercado no ofrece muchos incentivos para los pastores. José María Castilla del lobby agrícola español ASAJA afirmó que lograr que los jóvenes se dediquen al pastoreo de cabras es "imposible" sin hacerlo rentable. La solución, argumentó, es crear un fondo dedicado, siguiendo la misma lógica que la respuesta de la UE al coronavirus en 2020.

"Algunos están diciendo que los agricultores que viven junto a las fronteras de Rusia necesitan recibir más dinero, ya que son la primera línea de defensa", dijo. La primera línea de defensa que ofrecen los pastores que cuidan parcelas de tierra altamente inflamables, argumentó, "es exactamente lo mismo".
Pastoreo por una buena causa

Los financiadores están adoptando el proyecto Fire Flocks de Cataluña como una posible historia de éxito, que combina la prevención de incendios con la agricultura comercial.
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También financiados por el gobierno local con fondos agrícolas de la UE, los pastores de cabras y ovejas despliegan sus animales para pastar en áreas boscosas específicas y de alto riesgo definidas por la organización regional de lucha contra incendios. Y en las tiendas locales, los agricultores venden sus quesos y yogures con una etiqueta especial para informar a los compradores sobre su noble causa. Diferentes regiones de España utilizan cabras, ovejas, vacas o incluso caballos para hacer el trabajo; en Couso, hay una lista de espera de dos meses para comprar carne de vacas utilizadas para un propósito similar, con un precio de 10 euros el kilo.

Los subsidios no son necesarios para apoyar una idea no probada, sino para restaurar una forma de vida pasada. "Los bosques y otras áreas rurales solían ser gestionados como parte de actividades económicas que, hoy en día, simplemente no son rentables", dijo Vendrell de la Fundación Pau Costa. "Así que no hay incentivos reales para atenderlos".

La Comisión ha señalado el pastoreo como una forma en que los animales de granja pueden ayudar a las sociedades a adaptarse al cambio climático, en lugar de ser simplemente una fuente de contaminación. En una comunicación de marzo sobre la prevención de incendios forestales, señaló el pastoreo como parte de la solución, y repitió el respaldo en una nueva estrategia para el ganado europeo.

Sin embargo, los partidarios se quejan de que Bruselas ha hecho poco para implementar realmente la práctica.

El año pasado, una larga lista de expertos del Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas criticó a la UE por su "enfoque abrumador en la extinción de incendios y la respuesta de emergencia" en lugar de soluciones sistémicas para remodelar un paisaje propenso a los incendios. El grupo publicó un conjunto de recomendaciones sobre incendios forestales, con el pastoreo de ganado como una de las herramientas centrales que han "demostrado ser eficaces para reducir el tamaño y la gravedad de los incendios forestales".

El presupuesto agrícola de la UE apoya una variedad de enfoques de gestión de incendios, dijo la portavoz de la Comisión, Louise Bogey, incluido el pastoreo de ganado entre otras medidas como carreteras forestales que también sirven como cortafuegos.
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En la próxima iteración de la Política Agrícola Común de la UE, aplicable a partir de 2028, la Comisión quiere ver un "pago de transición" para los agricultores que podría utilizarse para este fin para apoyar la transición al pastoreo, añadió Bogey. La UE también está trabajando en un esquema financiero con el Banco Europeo de Inversiones para inversiones en el sector ganadero.

Se van a necesitar muchas cabras

En Madrid, una de las regiones más afectadas por los incendios, el gobierno local también está considerando el pastoreo de ganado como prevención de incendios. Las granjas locales desplegarían animales en un área boscosa de 3.700 hectáreas, anunciaron a principios de este año, con un costo para el gobierno de 800.000 euros. Pero los incendios actuales han arrasado 27.000 hectáreas solo en la región.

Joe McNorton, que estudia los incendios forestales en tiempo real en Copernicus, respalda las iniciativas de pastoreo. Sin embargo, aún así podrían no ser suficientes en situaciones extremas.

"En condiciones severas, factores como los fuertes vientos pueden transportar brasas ardientes por delante del frente principal del incendio", dijo, "permitiendo que los incendios crucen los espacios abiertos".

El método de pastoreo no debería ser la única solución, dijo Urbano Fra Paleo de la Universidad de Extremadura, pero tampoco hay forma de evitarlo. Sin los pastores, la vegetación baja seguirá reapareciendo, afirmó.

"Los responsables de la toma de decisiones no entienden esto", dijo Fra. "Solo piensan en términos de gestionar el incendio cuando esto sucede, pero no piensan en términos de gestionar el paisaje"." 

(AGNES RØNBERG , POLITICO, 29/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)

28.7.26

"Una agenda climática que se convierte en “una gran estafa”. Una “ola internacional” que impone unas costumbres que “están favoreciendo también pobreza a manos llenas”. “Desde que la Tierra existe ha habido cambio climático, ha habido ciclos”. Son palabras de Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid en 2022 y forman parte de su discurso habitual sobre el cambio climático (para negarlo o relativizarlo)... Ahora le toca llorar y llamar a la UME. Ponerse un chaleco de emergencias al que además le pone una tarjeta que dice “presidenta”, no sea que la gente se equivoque y piense que es una turista... Los incendios que castigan estos días a las comunidades de Madrid, Castilla y León y Castilla La Mancha forman parte de esta nueva normalidad que nos acompañará todos los veranos... No hace mucho tiempo, los dirigentes del PP madrileño se burlaban de los que se quejaban de la última ola de calor a causa de la falta de aire acondicionado en las escuelas. “Ahora se llama emergencia climática a que en julio haga calor en Madrid”, dijo uno de ellos creyendo que hacía un chiste. Afirman que la lucha contra el cambio climático es una gran estafa, lo que suena muy parecido a lo que dicen sus socios de Vox que denuncian el “fanatismo climático”. Están ciegos y son unos ignorantes, y todos pagamos las consecuencias (Iñigo Sáenz de Ugarte)

"Una agenda climática que se convierte en “una gran estafa”. Una “ola internacional” que impone unas costumbres que “están favoreciendo también pobreza a manos llenas”. “Desde que la Tierra existe ha habido cambio climático, ha habido ciclos”. Son palabras de Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid en 2022 y forman parte de su discurso habitual sobre el cambio climático (para negarlo o relativizarlo). Como hizo en esa ocasión, le gusta responder a las críticas de los que la acusan de no tomarse en serio el problema con el argumento de que lo que ellos están buscando es “el comunismo”. 

Ahora le toca llorar y llamar a la UME. Ponerse un chaleco de emergencias –que no falte un responsable político disfrazándose para la ocasión– al que además le pone una tarjeta que dice “presidenta”, no sea que la gente se equivoque y piense que es una turista. Los incendios que castigan estos días a las comunidades de Madrid, Castilla y León y Castilla La Mancha forman parte de esta nueva normalidad que nos acompañará todos los veranos. No necesariamente habrá más incendios cada año, pero cada uno de ellos será más destructor y abarcará más superficie. Algunos se producirán en cotas tan altas que acceder a ellos será extraordinariamente difícil.

El Gobierno de Ayuso pidió al Gobierno central que asumiera el control directo de la emergencia. Su presidenta decidió que no quería aceptar la responsabilidad. Eso no quiere decir que con ese nivel 3 de respuesta se destinen más medios, sino que su gestión depende directamente de la Administración central. A partir de ahí, la colaboración entre gobiernos diferentes, incluidos los ayuntamientos, es fundamental. Excepto la guerra que montó el PP desde el día siguiente de la dana de Valencia, esa coordinación suele producirse sin problemas y así está ocurriendo ahora.

“El área quemada va a seguir aumentando en los próximos años si no se toman medidas, porque la intensidad de los incendios está aumentando. Las zonas en las que previsiblemente veremos mayores aumentos en el área quemada son montañosas, de gran altitud, que tradicionalmente no se quemaban porque estaban muy húmedas”, explica Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería Forestal. 

Cuando el fuego, como está ocurriendo ahora, amenaza a zonas habitadas, los servicios de extinción deben darle prioridad. Es más importante salvar vidas que árboles. Pero eso hace que se tarde más en atacar la cabeza del incendio, que se extiende imparable. En el momento en que las llamas cubren miles de hectáreas, ya llegamos tarde. Debemos cambiar la mentalidad de las autoridades y obligarles a que se gaste dinero todo el año en prevención de incendios para que nadie se vea arrollado por el fuego en los meses de verano. 

Lo que ocurre es que se regatea el dinero en ese apartado para gastarlo en otras cosas. Los bomberos forestales de Madrid llevan mucho tiempo en huelga reclamando mejores salarios. Las condiciones económicas en que trabajan son insuficientes. Algunos cobran solo 1.300 euros al mes. “Nos jugamos la vida, trabajamos con un alto riesgo en condiciones de penosidad y toxicidad, y lo que nos pagan apenas supera el salario mínimo. Solo hemos desbrozado y quemado la mitad de la superficie que se debería”, dice uno de ellos. 

Para ahorrar dinero, no les contratan todo el año, sino solo para la campaña de verano, de mayo a octubre. Es un ahorro miserable. Los daños económicos que sufren las zonas aquejadas por los fuegos superan con mucho esas cantidades. Algunas comunidades, como la de Madrid, no reconocen los derechos que aparecen en la ley 5/2024 sobre bomberos forestales.

Son las CCAA las que tienen la gestión exclusiva en estas emergencias. Si se produce una catástrofe, ya hay tiempo de pedir que intervenga la UME o de recibir la solidaridad de otras comunidades o de países europeos. Es lógico que aparezca la UME. No se va a dedicar a participar en labores de extinción en Hungría o Bulgaria. Está para intervenir en cualquier punto del territorio español que lo requiera. Para eso se puso en marcha (con el rechazo del PP, que lo llamó “capricho faraónico” de Zapatero). Pero las CCAA tienen la obligación de intervenir antes de que empiece a arder el monte.

Esa labor de prevención no puede hacer milagros. No puedes convertir los montes en un parque ajardinado. Sin embargo, después de dos meses de lluvias intensas este año, se sabía que el exceso de vegetación era un factor de riesgo de cara a los incendios del verano. Estaban avisados y no hicieron lo suficiente. Con suerte, le tocará a otro, pensarían algunos.

Un editorial de ABC sostiene que se está utilizando el cambio climático como “chivo expiatorio” de los incendios –que se supone que es algo que hace la izquierda–, porque la clave es una “gestión forestal constante y tradicional”. En ningún momento del artículo, se recuerda que la responsabilidad de la gestión forestal corresponde a los gobiernos autonómicos, que en el caso de los incendios más graves de estos días se referiría a los gobiernos del PP en Madrid y Castilla y León. Así se puede culpar a la izquierda, el Gobierno central, los ecologistas y hasta los “urbanitas”, pero no a los responsables directos.

Frente a lo que dice la extrema derecha, la Ley de Montes de 2003, reformada en 2015, no prohíbe limpiar los montes. En realidad, es lo contrario. Impone a los propietarios de los terrenos forestales la obligación de hacerlo. Cada comunidad autónoma establece la forma en que debe realizarse a través de autorizaciones que se solicitan a la Administración, y si la burocracia es un obstáculo, deberían responder esos gobiernos. No hay ninguna ley ni Agenda 2030 que obligue a dejar la naturaleza en estado salvaje. Tanto la ley de 2003 como su reforma posterior fueron aprobadas con gobiernos del PP que contaban con mayoría absoluta.

No puedes planificar las temperaturas ni el viento. Es difícil impedir que haya personas negligentes que trabajen con maquinaria pesada en zonas agrícolas de alto riesgo o sencillamente prohibidas. Para impedirlo, las administraciones locales y autonómicas deben actuar en todas las tareas de prevención que están dentro de sus competencias. 

La Comunidad de Madrid ha gastado este año 52,7 millones en prevención y extinción de incendios, según sus propios datos sobre sus presupuestos anuales de 30.000 millones. Es un 3,5% más que el año anterior. Para este año, el presupuesto para asuntos taurinos subió un 60% (hasta siete millones). Pero no se soluciona simplemente con gastar menos en toros y más en incendios, sino en elevar los fondos para responder a una nueva amenaza climática que tiene una traducción directa en los incendios forestales.

No hace mucho tiempo, los dirigentes del PP madrileño se burlaban de los que se quejaban de la última ola de calor a causa de la falta de aire acondicionado en las escuelas. “Ahora se llama emergencia climática a que en julio haga calor en Madrid”, dijo uno de ellos creyendo que hacía un chiste. Afirman que la lucha contra el cambio climático es una gran estafa, lo que suena muy parecido a lo que dicen sus socios de Vox que denuncian el “fanatismo climático”. Están ciegos y son unos ignorantes, y todos pagamos las consecuencias."

(Iñigo Sáenz de Ugarte , eldiario.es, 26/07/26)

POLITICO: El mayor incendio de España arriesga a quemar a los conservadores de cara a un año electoral clave... El Partido Popular controla la mayoría de los gobiernos regionales y enfrenta críticas por no haber preparado la respuesta ante la catástrofe... las autoridades regionales tienen responsabilidad legal en muchos de los sectores de primera línea como los servicios de rescate y la gestión forestal. El PP, que controla 11 de las 17 regiones del país, enfrenta ahora reacciones políticas adversas por lo que se perciben como fracasos estratégicos... Los conservadores no solo son criticados por no invertir en bomberos, sino que también corren el riesgo de parecer desfasados ante la gravedad del desafío que plantea el cambio climático... La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sentido el impacto de la ira pública por sus prioridades políticas. El domingo, afirmó que había recibido críticas de los ciudadanos que la acusaban de priorizar la inversión en la tauromaquia por encima de los bomberos... Los españoles se sitúan sistemáticamente entre los europeos más preocupados por el cambio climático y entre los que más apoyan la acción gubernamental para abordarlo, según sucesivas encuestas del Eurobarómetro. Y esta desconexión se ha convertido en un lastre político recurrente cada vez que España se ve golpeada por catástrofes climáticas

"El mayor incendio de España arriesga a quemar a los conservadores de cara a un año electoral clave

El Partido Popular controla la mayoría de los gobiernos regionales y enfrenta críticas por no haber preparado la respuesta ante la catástrofe.

El mayor incendio forestal de la historia de España corre el riesgo de convertirse en un lastre político para el Partido Popular de centro-derecha de cara a las elecciones decisivas del próximo año.

En los últimos cinco días, más de 100.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares mientras enormes llamas arrasaban las regiones de Madrid, Ávila, Toledo y Castellón. Con temperaturas que se prevé que rocen los 40 grados centígrados, el pronóstico para una devastación aún mayor a finales de esta semana es sombrío.

Aunque el gobierno central ha intervenido para supervisar esta crisis nacional, las autoridades regionales tienen responsabilidad legal en muchos de los sectores de primera línea que son el núcleo de la emergencia, como los servicios de rescate y la gestión forestal. El PP de centro-derecha, que controla 11 de las 17 regiones del país, enfrenta ahora reacciones políticas adversas por lo que se perciben como fracasos estratégicos.

A nivel nacional, el PP sigue liderando los sondeos y está en camino de tomar el poder en 2027, beneficiándose de la red de escándalos de corrupción que envuelve al Partido Socialista del presidente del gobierno, Pedro Sánchez.

Pero los incendios amenazan con exponer sus vulnerabilidades. Los conservadores no solo son criticados por no invertir en bomberos, sino que también corren el riesgo de parecer desfasados ante la gravedad del desafío que plantea el cambio climático, en parte debido a las alianzas regionales con la ultraderechista Vox, que están llevando al PP hacia posiciones cada vez más antiecológicas.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una figura destacada de la derecha, ha sentido el impacto de la ira pública por sus prioridades políticas. El domingo, afirmó que había recibido críticas de los ciudadanos que la acusaban de priorizar la inversión en la tauromaquia —un tema que atrae votos entre la base de derecha— por encima de los bomberos.

"En dos o tres municipios, hablaban de toreros", se quejó Ayuso, visiblemente irritada. "¿Qué tienen que ver los toreros con todo esto?"

La presidenta populista madrileña acusó a sus oponentes políticos de avivar los agravios para "dividir" a sus votantes, y añadió que el sector taurino se había visto especialmente afectado por los incendios. "Hay que recordar que ellos son los primeros que han perdido ganado y tierras", agregó.

Pero oponentes políticos como Manuela Bergerot, portavoz del partido de izquierdas Más Madrid, sostuvieron que, una vez extinguidos los incendios, llegaría el momento de investigar "la situación precaria de los bomberos, los recortes en prevención y la negación del cambio climático".

Los críticos de Ayuso contrastan esas supuestas carencias con la disposición de su administración a subvencionar los toros, en los que la Comunidad de Madrid prevé gastar este año un récord de 7,2 millones de euros.

**Responsabilidades regionales**

Jordi Vendrell, director de la Fundación Pau Costa, una organización sin ánimo de lucro centrada en la gestión de incendios forestales, explicó que las administraciones regionales tienen responsabilidad legal en la prevención de desastres y la gestión de crisis.

"España es un país descentralizado, y los gobiernos regionales tienen competencias en gestión forestal y extinción de incendios", afirmó. "El gobierno central proporciona un marco común a través de la ley de montes, pero son las regiones las que deciden cómo se gestionan los bosques y otros paisajes y qué estrategias de extinción se siguen".

Esa responsabilidad está siendo objeto de un mayor escrutinio debido a los pactos de gobierno que el PP firmó con la ultraderechista Vox en regiones como Valencia, Aragón y Andalucía. A cambio del poder, los líderes regionales conservadores se han visto obligados a rechazar el Pacto Verde de la UE y a adoptar un discurso que cuestiona hasta qué punto la actividad humana está provocando el cambio climático.

Esas posturas han ido distanciando cada vez más al PP de la opinión pública. Los españoles se sitúan sistemáticamente entre los europeos más preocupados por el cambio climático y entre los que más apoyan la acción gubernamental para abordarlo, según sucesivas encuestas del Eurobarómetro. Y esta desconexión se ha convertido en un lastre político recurrente cada vez que España se ve golpeada por catástrofes climáticas, desde las mortíferas inundaciones que mataron a 237 personas en Valencia en 2024 hasta los devastadores incendios de este verano.

"Los acuerdos con Vox son obviamente incómodos para el PP en estas situaciones", afirmó Pablo Simón, politólogo de la Universidad Carlos III de Madrid. "Pero también hay que distinguir entre el discurso y las políticas públicas: Estos acuerdos no han dado lugar a cambios significativos en las políticas".

Vendrell señaló que las administraciones regionales gobernadas por la derecha no son las únicas que tienen dificultades para hacer frente a los incendios forestales. En toda España, adaptar la gestión forestal y la planificación de emergencias a un clima que cambia rápidamente requiere inversiones sostenidas y reformas estructurales en una escala que pocas administraciones han estado dispuestas a emprender.

"Las posturas de negación del clima son absurdas, porque intentan negar lo evidente", añadió. "Además de la plétora de pruebas científicas, no se puede fingir que no estamos viendo períodos más largos e intensos de riesgo extremo de incendio. Ignorarlo es simplemente intentar avanzar con una venda en los ojos".

**Consecuencias inciertas**

En medio de la crisis actual, el PP ha intentado redirigir el debate hacia problemas estructurales más amplios, en particular la despoblación de la España rural y el abandono de tierras agrícolas, que contribuyen a la propagación de incendios forestales cada vez más destructivos.

Ester Muñoz, portavoz parlamentaria del PP, también restó importancia a la necesidad de abordar las causas profundas del destructivo cambio climático.

"El cambio climático es algo que ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad y de la Tierra", declaró a EsRadio el lunes. "La cuestión es preguntarnos cómo actuamos los seres humanos ante estos cambios".

Los conservadores también han intentado culpar de la deficiente respuesta regional a la insuficiente financiación del gobierno central español. La coordinadora de política rural del PP, la eurodiputada Carmen Crespo, acusó el lunes al gobierno de Sánchez de priorizar su "ideología" sobre las necesidades de las zonas rurales, y de no asignar suficientes fondos de la UE a la prevención de incendios.

La portavoz del Partido Socialista, Montse Mínguez, rechazó las acusaciones de recursos insuficientes, afirmando que "en lugar de quejarse, todo el mundo tiene que aprender a gobernar".

El politólogo Simón afirmó que el PP ha hecho poco por reprimir "la nube de bulos problemáticos" y narrativas falsas sobre los incendios que se han extendido en los últimos días.

Durante un debate de fin de semana en TeleMadrid, el ente público controlado por el gobierno regional de Ayuso, el periodista conservador Carlos Dávila afirmó sin pruebas que los incendios habían sido causados por "fanáticos ecologistas" que, según dijo, habían impedido a los trabajadores forestales desbrozar la maleza.

"No hay cambio climático, lo que hay es irresponsabilidad", insistió.

Para Simón, la estrategia recuerda a la respuesta del PP tras las inundaciones de Valencia. Tras aquella catástrofe, el partido trabajó para desviar la responsabilidad hacia otros actores, incluido Sánchez y su entonces ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ahora vicepresidenta de la Comisión Europea. El gobierno central fue finalmente exonerado por los tribunales españoles, y los conservadores acabaron asumiendo la responsabilidad de la catástrofe.

Pero el politólogo cuestionó si los incendios actuales infligirán daños electorales duraderos a los conservadores.

"Es cierto que el Partido Socialista de Sánchez ha obtenido en el pasado cierto impulso en los sondeos tras calamidades similares", afirmó Simón. "Pero eso solo ocurre cuando ha habido una respuesta claramente fallida por parte de alguno de los gobiernos regionales del PP, y en este momento lo que vemos, en cambio, es una colaboración fluida entre administraciones de todos los niveles".

De hecho, la magnitud del incendio en España y la previsión de un tiempo abrasador han obligado a los rivales políticos a dejar de lado las guerras partidistas —al menos durante el período de emergencia— y unirse para salvar vidas y propiedades.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido durante años la dimisión de Sánchez, pero desde el inicio de la crisis actual ha optado por un tono más conciliador. "Todo el mundo está haciendo todo lo que puede... desde el gobierno central hasta el ayuntamiento más pequeño", declaró en una rueda de prensa el domingo. "Nadie debería generar más tensión que la que ya causa el fuego".

Simón señaló que la dinámica de colaboración ha dado lugar a una especie de punto muerto en el que los intentos de sacar rédito político podrían resultar contraproducentes.

"A largo plazo, no creo que este sea un tema clave en las elecciones nacionales", añadió. "Estoy seguro de que los socialistas lo sacarán a relucir para intentar vincular al PP con Vox, pero los españoles tienen una memoria notablemente corta en lo que respecta a este asunto"." 

(Aitor Hernández-Morales ,  POLITICO, 28/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original) 

19.7.26

Toda la Sierra Norte de Guadalajara completamente arrasada. 13.000 hectáreas calcinadas. 21 municipios evacuados. 800 personas desplazadas…todo porque un puñado de imbéciles azuzados por Vox y la patronal agraria tenían que sacar la cosechadora a las dos de la tarde, a 40 grados y con viento por sus santos cojones (Víctor Egío)

Víctor Egío @EgioVictor

Toda la Sierra Norte de Guadalajara completamente arrasada. 13.000 hectáreas calcinadas. 21 municipios evacuados. 800 personas desplazadas…todo porque un puñado de imbéciles azuzados por Vox y la patronal agraria tenían que sacar la cosechadora a las dos de la tarde, a 40 grados y con viento por sus santos cojones.

Vídeo: https://x.com/EgioVictor/status/2078802365545595017/video/1 

 Así protestaban 24 horas antes del incendio contra las medidas para prevenir incendios de la Junta de Castilla-La Mancha. Ojalá se les caiga el pelo a todos. 

Hasta los cojones de esta panda de inútiles que utiliza a los agricultores para arañar cuatro votos. Un verdadero agricultor no quema su tierra. Nadie está criminalizando al campo. Trabajar la tierra no es un crimen. El crimen es el negacionismo, la maldad y la manipulación de la ultraderecha.

1:21 p. m. · 19 jul. 2026 ·77,6 mil Visualizaciones

8.7.26

Sucesivas masas de aire recalentado pasan por encima de nuestras cabezas, llevando el termómetro a valores inusuales en algunos puntos de la península ibérica pero, sobre todo, del centro de Europa. Los inéditos 46 grados que vivieron en Francia a finales de junio van a volver en apenas un instante... hemos tenido signos tempranos de alerta. Sabemos que estas bolsas de aire caliente que se colocan en nuestra vertical tienen su origen en los meandros de la corriente de chorro polar... El aire frío del Ártico puede llegar hasta el Sáhara a través de los valles. El aire tropical puede llegar hasta el Ártico a través de las crestas... al producirse más habitualmente, la cresta quedará bloqueada y el calor no se irá, y continuará secando ríos, agostando cultivos, esquilmando el ganado y, ay, matando gente... Esta configuración atmosférica devastadora se está volviendo más probable por la acción del cambio climático, punto. A medida que el planeta se calienta y el Ártico se calienta entre tres y cuatro veces más rápido, la corriente de chorro polar sube y baja unas decenas de kilómetros más... es desolador que seres que se hacen llamar sapiens sigan negando tan evidente realidad. Vendrán más y más olas de calor, en un tsunami incesante que nos azotará durante días, semanas incluso... esto no va a ir a mejor. Guárdense de los vendedores de esperanza embotellada que no unen los puntos, o porque no saben, o peor, porque no les conviene. Esto, con los datos en la mano, solo puede ir a peor... Necesitamos una red de refugios climáticos, protocolos de actuación y coordinación de efectivos más claros, necesitamos un plan de emergencia para nuestros cultivos y nuestros bosques –cada vez más expuestos a sequías y plagas–, necesitamos gestionar mejor los recursos hídricos tan valiosos y escasos, necesitamos acabar con un urbanismo sin sentido de la ecología ni de respeto al territorio o a la vida misma (Juan Bordera / Antonio Turiel / Fernando Valladares)

"Un tsunami nunca llega a la costa de repente. Antes de la primera ola catastrófica, el mar se retira centenares de metros, dejando al descubierto el paisaje hermoso y extraño, casi alienígena, del fondo marino. El mar se retira para acumular agua, para construir la ola gigante que viene a continuación, pero el turista inadvertido puede recrearse en el insólito espectáculo, incluso buscando imprudentemente verlo más de cerca.

Tsunami quiere decir “ola de puerto” en japonés. En medio del océano, la ola puede pasar desapercibida, porque su altura es de menos de un metro. Y aunque esa ola se propaga a velocidades de cientos de kilómetros por hora en mar abierto, al llegar a la plataforma continental se descompone en olas sucesivas, mucho más lentas pero también mucho más grandes. Si al primer signo de la llegada del tsunami, cuando el agua se retira, una persona se aprestase a correr en busca de un lugar en alto, aún podría salvarse.

También hay que entender la mecánica del tsunami. Un tsunami no es una sola ola gigante, son muchas. Durante el tsunami de Hawaii en 1960, varias decenas de personas perdieron la vida porque, tras la primera ola, bajaron a la playa a buscar víctimas. La segunda ola, que suele ser mayor que la primera, provocó una masacre. Siguieron llegando olas, con intervalos de unos 30 minutos, durante largas horas.

Hoy, gracias al conocimiento científico y a las amargas lecciones aprendidas, sabemos cómo debemos reaccionar ante un tsunami. Sin embargo, ese conocimiento no siempre está lo suficientemente compartido para evitar tragedias, como se demostró en Indonesia en 2004. El exceso de confianza y la voracidad constructora que arrasó los manglares, una barrera natural frente a los tsunamis, se aliaron para hacer posible una catástrofe que dejó 167.000 muertos y decenas de miles de desaparecidos solo en Indonesia.

Ahora estamos a las puertas de un nuevo tsunami, pero este va a ser de calor. Sucesivas masas de aire recalentado pasan por encima de nuestras cabezas, llevando el termómetro a valores inusuales en algunos puntos de la península ibérica pero, sobre todo, del centro de Europa. Los inéditos 46 grados que vivieron en Francia a finales de junio van a volver en apenas un instante.

Igual que con el tsunami, hemos tenido signos tempranos de alerta. Sabemos que estas bolsas de aire caliente que se colocan en nuestra vertical tienen su origen en los meandros de la corriente de chorro polar, una corriente de aire a unos 12 kilómetros de altura en nuestra latitud, en el límite de la troposfera y la estratosfera.

Y aquí viene lo importante: la fuerza del chorro polar depende de la diferencia de temperatura entre el Polo Norte y nuestras latitudes. Del gradiente de temperatura. Y el Ártico se está calentando ya entre tres y cuatro veces más rápido que el resto del planeta, porque el cada vez más escaso hielo está dejando al descubierto el agua del mar (azul oscuro casi negro) que absorbe toda la radiación y por tanto se calienta más en un bucle fundamental. La continua disminución del hielo ártico fue la primera señal de alarma que debimos tomar en cuenta.

Evolución temporal de la superficie del hielo marino en el Océano Ártico. EUMESAT OSI SAF.

A medida que el Ártico se calienta, el chorro polar se está volviendo más inestable. Sus meandros se vuelven más pronunciados. Llamamos valles a los que se internan hacia el sur y crestas a los que se internan hacia el norte. El aire frío del Ártico puede llegar hasta el Sáhara a través de los valles. El aire tropical puede llegar hasta el Ártico a través de las crestas, comprimido y recalentado por la acción anticiclónica de las mismas. La circulación atmosférica acumula el calor, dispuesto a golpearnos, como el tsunami en el mar.

Hace pocos días vino la primera ola, terrible, de calor. Tras unos pocos días de descanso, vamos a vivir otra.

En ocasiones, que cada vez harán menos honor a su nombre al producirse más habitualmente, la cresta quedará bloqueada y el calor no se irá, y continuará secando ríos, agostando cultivos, esquilmando el ganado y, ay, matando gente.

Esta configuración atmosférica devastadora se está volviendo más probable por la acción del cambio climático, punto. A medida que el planeta se calienta y el Ártico se calienta entre tres y cuatro veces más rápido, la corriente de chorro polar sube y baja unas decenas de kilómetros más.

Esto no es ni será ya jamás “el calor de toda la vida”. Y es desolador que seres que se hacen llamar sapiens sigan negando tan evidente realidad. Vendrán más y más olas de calor, en un tsunami incesante que nos azotará durante días, semanas incluso.

Pero a diferencia del tsunami, que se origina por un terremoto submarino sobre el cual los seres humanos no tienen ningún control, este tsunami de calor es el fruto perverso del sistema de producción y consumo que hemos construido, de las emisiones incontroladas de gases de efecto invernadero, y particularmente del CO2 producto de la quema de los combustibles fósiles, incluyendo ese petróleo que tanto anhelamos que por fin pase a través de Ormuz. Ésta no es una catástrofe natural impredecible: es un verdadero daño autoinfligido.

Y todo esto ya es así antes de que venga el histórico El Niño del 2026. Y aquí empieza lo serio.

Los modelos indican que será un Niño como no hay precedentes en la serie de datos instrumental, que tiene 140 años de longitud. El Niño llegará a su apogeo en las costas de Perú hacia el día de Navidad (de ahí su nombre) y su efecto comenzará a notarse en Europa hacia la primavera de 2027 y sobre todo durante el verano. Porque si este Niño hace como sus predecesores, y tiene pinta de que incluso puede superarlos a todos, la temperatura del planeta subirá otro escalón de alrededor de 0,15 ºC.

Más meandros y más profundos en el chorro polar. Y una de las cosas más preocupantes: más calor en el mar. Porque en el mar también hay olas de calor, que están arrasando la vida marina pero que no se ven hasta que los cadáveres de peces y otras especies llegan a la orilla – si es que llegan–.

En este momento, en el Mediterráneo occidental estamos registrando anomalías de +7ºC con respecto a los valores que medían los satélites en 1980. Es sabido que el mar es una fuente de energía y de humedad que alimenta las tempestades.

En el 2024 decíamos que el Mediterráneo estaba al rojo, con una anomalía de +3ºC en verano, y semanas después sufrimos la peor DANA que se recuerda en Valencia. Ahora estamos a +7ºC mientras el inefable gobierno valenciano está desprotegiendo miles de hectáreas y facilitando aún más la construcción en zonas inundables. Y el año que viene, cuando se comience a notar el efecto de El Niño sobre las temperaturas, no sabemos a dónde llegaremos.

Si las olas de calor son originadas por las crestas de la corriente de chorro polar, nos queda por comprender el papel de los valles. Los valles traen tiempo frío y húmedo, a veces a deshora, arruinando cultivos. Y de tanto en tanto alguno de esos valles se estrangula y se separa de la corriente principal, formando una lente de aire fría a kilómetros de altura y separada de la circulación general de la atmósfera. Una depresión aislada en niveles altos. Exacto: una DANA. DANAs que son cada vez más grandes y frecuentes por culpa de la creciente inestabilidad de la corriente de chorro polar, que no solo trae olas de calor en verano, también cada vez más tormentas catastróficas en otoño.

Éste es el inventario del desastre. El diagnóstico que hemos hecho ya cientos de veces, cada vez más actualizado, con nuevos y peores datos. Y ahora, ¿qué?

¿Qué hacemos delante de un tsunami de calor? Tal y como hacían los turistas alelados, nos estamos quedando en la orilla viendo cómo la naturaleza prepara el siguiente golpe. En vez de buscar refugio, en vez de apretar con fuerza, con furia incluso, los frenos de emergencia de esta sociedad demente y alocada que camina hacia su autodestrucción, esperamos inermes el siguiente golpe. Algunos incluso llegan a creer que estamos a un invento de la gran revolución. Ja.

Esto no va a ir a mejor. Guárdense de los vendedores de esperanza embotellada que no unen los puntos, o porque no saben, o peor, porque no les conviene. Esto, con los datos en la mano, solo puede ir a peor. Y en vez de normalizar una tragedia evitable o minimizar sus riesgos, lo que hace falta ahora es hablar claro y actuar en serio de una vez.

Necesitamos una red de refugios climáticos, protocolos de actuación y coordinación de efectivos más claros, necesitamos un plan de emergencia para nuestros cultivos y nuestros bosques –cada vez más expuestos a sequías y plagas–, necesitamos gestionar mejor los recursos hídricos tan valiosos y escasos, necesitamos acabar con un urbanismo sin sentido de la ecología ni de respeto al territorio o a la vida misma.

Necesitamos tantas cosas, que, quizá, para lograrlas, lo primero que necesitamos es comprender cuánto nos necesitamos los unos a los otros para cambiar la trayectoria a la cual nos dirigimos. Porque este Niño, del que pronto volveremos a hablar, nos va a hacer adultos de golpe." 

(Juan Bordera / Antonio Turiel / Fernando Valladares, CTXT, 06/07/26)

7.7.26

Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio... la temperatura de los océanos marca otro récord y empuja al planeta a una fase “inexplorada” (Raúl Rejón)

 "Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio. El 21 de ese mes, la superficie marina tocó, de manera global, los 20,86ºC, según los servicios de Cambio Climático y de Vigilancia Marina de Copernicus, dos equipos de control independientes. La cifra supone un nuevo récord y podría indicar el camino hacia un terreno inexplorado.

Ese día se superó el anterior pico de temperatura, de 20,83 ºC, que se había establecido en 2023 y que se repitió en 2024. “Se prevé que este récord tenga consecuencias tanto para los patrones meteorológicos como para el clima global y los ecosistemas marinos”, recuerdan los científicos.

“Este nivel de calentamiento sin precedentes del océano extrapolar global para esta época del año, refleja tanto el cambio climático como el inicio de un fenómeno de El Niño”, explican sendos servicios de vigilancia.

El director del servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, advierte de que esta situación tan cálida en los mares “podría indicar el inicio de una nueva fase que nos lleve a territorio inexplorado”.

Se da la circunstancia de que, este año, se está desarrollando el fenómeno natural de El Niño: una acumulación de agua cálida en el océano Pacífico ecuatorial que influye en los patrones de lluvias y sequías en buena parte del planeta, lo que incrementa el peligro de fenómenos extremos, según ha recordado la Organizacion Meteorológica Mundial. “El Niño va a verter más gasolina al fuego del cambio climático”, ha dicho el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

“Un océano más cálido tiene repercusiones de gran alcance”, resume el aviso de Copernicus. Cuando el agua del mar está tan caliente, aumenta la evaporación al tiempo que la atmósfera se mantiene cálida durante más tiempo. Todo eso se traduce en más energía a disposición de las tormentas. Esta combinación aumenta el riesgo de que, al darse las condiciones necesarias para ellas, las precipitaciones sean más extremas y eleven las posibilidades de inundaciones.

Además, un océano con más temperatura aumenta el nivel del mar, que va subiendo por las zonas costeras, y contribuye a que se funda el hielo marino. Con esas aguas, los ecosistemas quedan alterados: las especies que necesitan aguas más frías deben emigrar o desaparecer y las variedades de los trópicos se expanden.

El investigador del Instituto Español de Oceanografía del CSIC, Carlos García-Soto, explica que “impactos como olas de calor marinas, sequías, inundaciones, incendios o pérdidas agrícolas, que tradicionalmente tendían a distribuirse de forma más escalonada en el tiempo y entre regiones, pueden producirse de manera cada vez más simultánea”. En una valoración para el Science Media Center de España, el científico reitera que esta situación “aumenta la presión sobre los ecosistemas y sobre la capacidad de respuesta de nuestras sociedades”.

Con estos datos en la mano y la previsión de que El Niño de este año sea de alta intensidad, Copernicus avanza que es probable que las temperaturas globales alcancen nuevos récords en los próximos meses, tanto en el océano como en la atmósfera superficial" 

(Raúl Rejón, eldiario.es, 01/07/26, mapas en el original)  

26.2.26

POLITICO: Nueve destructivas tormentas invernales azotaron la Península Ibérica con extensas inundaciones entre mediados de enero y mediados de febrero... El jueves, un equipo de científicos internacionales publicó una investigación que muestra que el cambio climático intensificó las lluvias en la Península Ibérica, así como en el vecino Marruecos, donde las mismas tormentas desplazaron a cientos de miles de personas... Encontraron un aumento en la intensidad de las lluvias del 36 por ciento en la región norte y del 28 por ciento en la zona sur. "Esto significa que los días más húmedos son ahora alrededor de un tercio más húmedos" que antes... En la región norte, los modelos climáticos mostraron consistentemente que las lluvias se estaban intensificando... los investigadores también encontraron que la sucesión de tormentas fue impulsada en parte por un llamado río atmosférico... El río atmosférico fue "intensificado al pasar sobre una ola de calor marino muy fuerte en el Atlántico en su camino hacia España"... "La tormenta... está transportando humedad desde el Atlántico hacia Iberia, hacia el norte de Marruecos, y debido a que este río atmosférico pasó sobre esta zona muy cálida del océano, pudo recoger más humedad de lo que habría recogido si el océano hubiera estado más frío, y eso significa que cuando esa lluvia llegue a tierra... habrá más agua para caer"

 "El calentamiento global intensificó una serie de tormentas torrenciales que azotaron España y Portugal en las últimas semanas, según una nueva investigación.

Nueve destructivas tormentas invernales azotaron la Península Ibérica con extensas inundaciones entre mediados de enero y mediados de febrero, matando a seis personas en Portugal, obligando a la evacuación de más de 12.000 personas en España y dejando un rastro de devastación en ambos países.

El daño económico fue significativo: El gobierno español ya ha asignado 7.000 millones de euros en pagos de socorro para ayudar a las personas afectadas, mientras que en Portugal se estima que los daños ascienden a 6.000 millones de euros, lo que equivale a más del 1,5 por ciento del PIB del país. El gobierno portugués ha dicho que el costo de la reconstrucción limitará las finanzas de la nación.

El jueves, un equipo de científicos internacionales publicó una investigación que muestra que el cambio climático intensificó las lluvias en la Península Ibérica, así como en el vecino Marruecos, donde las mismas tormentas desplazaron a cientos de miles de personas.

El consorcio World Weather Attribution —un grupo de científicos que realizan análisis rápidos para evaluar el papel del cambio climático en eventos climáticos extremos utilizando métodos revisados por pares— examinó dos eventos de lluvia específicos ocurridos en el último mes, uno que se extendía desde el noroeste de España hasta Portugal y otro en el sur de Iberia y el norte de Marruecos.

Encontraron un aumento en la intensidad de las lluvias del 36 por ciento en la región norte y del 28 por ciento en la zona sur. "Esto significa que los días más húmedos son ahora alrededor de un tercio más húmedos" que antes de que los humanos comenzaran a calentar el planeta quemando combustibles fósiles, escriben.

Para entender en qué medida el cambio climático es responsable de este aumento, realizaron simulaciones comparando aguaceros similares en el clima actual y en un mundo sin calentamiento global. Los resultados complicaron el panorama, pero no obstante demostraron que el calentamiento global ha aumentado la intensidad de las lluvias.

En la región norte, los modelos climáticos mostraron consistentemente que las lluvias se estaban intensificando, dijo Clair Barnes, investigadora del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres y coautora del estudio.

"En general, estimamos que los días más húmedos son ahora aproximadamente un 11 por ciento más húmedos de lo que habrían sido sin el cambio climático causado por el hombre", dijo.

En la región sur, "los modelos climáticos en realidad no muestran ninguna tendencia creciente en las precipitaciones en los días más húmedos". Por esa razón, "no podemos cuantificar el efecto del cambio climático en las lluvias extremas en esa zona sur", añadió Barnes, pero subrayó: "Esto no significa que el cambio climático no contribuyera también a las lluvias extremas en la región sur, solo que es difícil detectar tendencias generales a lo largo del tiempo". 

 Océanos más cálidos, lluvias más intensas

En particular, los investigadores también encontraron que la sucesión de tormentas fue impulsada en parte por un llamado río atmosférico, una larga banda de viento y vapor de agua que transporta humedad a través de vastas distancias.

El río atmosférico fue "intensificado al pasar sobre una ola de calor marino muy fuerte en el Atlántico en su camino hacia España", dijo Barnes. Este aumento en las temperaturas del mar, añadió, se encontró que fue 10 veces más probable debido al cambio climático.

"La tormenta... está transportando humedad desde el Atlántico hacia Iberia, hacia el norte de Marruecos, y debido a que este río atmosférico pasó sobre esta zona muy cálida del océano, pudo recoger más humedad de lo que habría recogido si el océano hubiera estado más frío, y eso significa que cuando esa lluvia llegue a tierra... habrá más agua para caer", dijo.

Un patrón meteorológico llamado de bloqueo —que describe un área de alta presión que desvía los vientos a su alrededor— también influyó en el clima extremo al canalizar tormenta tras tormenta hacia Iberia durante un mes. Los científicos aún están investigando si el cambio climático está aumentando la frecuencia de los patrones de bloqueo.

Los autores señalaron que, con un estimado de 49 muertes en los tres países, el número de víctimas mortales se mantuvo relativamente bajo, gracias a los esfuerzos concertados de alerta temprana y evacuación.

El costo exacto de reconstrucción de viviendas, infraestructura y agricultura aún se está evaluando. Los daños colaterales para la economía probablemente serán aún mayores; la autopista principal de Portugal, por ejemplo, colapsó en una de las tormentas a mediados de febrero y se espera que tarde semanas en repararse.

"Estas acciones de alerta temprana y anticipatorias redujeron la pérdida de vidas, pero no disminuyen la exposición subyacente al riesgo", dijo Maja Vahlberg del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, una de las coautoras del estudio.

Añadió: "Si bien los humanos pueden ser trasladados fuera de peligro, eso no es cierto para nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo, nuestras carreteras, nuestros edificios, portadores de historia, cultura y memoria". 

( Zia Weise , POLITICO, 26/02/26, traducción Quillbot, enlaces en el original) 

6.2.26

La crisis climática explica el tren de borrascas que azota España... El aumento de temperaturas en el Ártico y de los océanos son los factores principales... parte del origen se encuentra en las alteraciones sobre la corriente de chorro ártica o jet stream, se trata de un flujo de aire intenso que discurre a lo largo de varios miles de kilómetros... Un planeta más cálido ondula esta corriente y la desestabiliza. «El rápido calentamiento del Ártico desestabiliza el vórtice polar estratosférico, que pasa de un estado estable, donde confina el aire frío, a uno dislocado que derrama masas gélidas hacia el sur»... También aumentan las temperaturas de los océanos, de manera que se traslada más vapor de agua a la atmósfera. Esta, que también está más cálida, puede retener más humedad. Y cuando esa humedad se encuentra con el aire ártico, «se desencadenan nevadas récord, hielo y tormentas intensas encapsuladas en una cadena»... Los fenómenos meteorológicos, sean heladas, precipitaciones u olas de calor, ponen en riesgo las construcciones críticas de las sociedades. Como respuesta, el informe de Valladares propone «restaurar humedales y bosques de ribera, rediseñar ciudades con suelos permeables y drenaje sostenible, mejorar la eficiencia energética y desplegar mejores sistemas de alerta temprana» (Adhik Arrilucea)

 "Enero ha sido el segundo mes más lluvioso del siglo XXI en España, según informa la AEMET. El aumento  de temperaturas en el Ártico y de los océanos son los factores principales detrás de estas cifras.

Sí, el tren de borrascas de gran impacto que golpea la península ibérica también es causa de la crisis climática. Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin y ahora Leonardo han dejado una gran cantidad de agua, provocado cortes de carretera y daños en las infraestructuras. Joseph también provocó la muerte de una mujer en Torremolinos, después de que se le cayera una palmera sobre la cabeza a causa del viento.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó esta semana que enero de 2026 fue el segundo más lluvioso del siglo XXI, con 119,3 litros por metro cuadrado (l/m2). Tan solo por detrás de enero de 2001, cuando se registraron 131,5 l/m2. Además, este último mes ha sido el séptimo más húmedo desde el inicio de la serie histórica en 1961. El conjunto de temporales «Es un 85% más que el promedio de 1991-2020. Fue, por tanto, un mes muy húmedo», expresó la AEMET en su cuenta de X.

 El calentamiento del aire ártico  

¿Y qué tiene que ver el cambio climático en todo esto? El ecólogo y científico del CSIC Fernando Valladares ha publicado un informe en La Salud de la Humanidad, un proyecto para la divulgación sobre la emergencia medioambiental que dirige él mismo. El experto subraya que no debe confundirse calentamiento global con el clima local. El aumento de las temperaturas del planeta causa fenómenos meteorológicos extremos de todo tipo, más allá de las olas de calor. Entre ellos, las actuales borrascas que asolan la península ibérica.

El informe indica que parte del origen se encuentra en las alteraciones sobre la corriente de chorro ártica o jet stream, se trata de un flujo de aire intenso que discurre a lo largo de varios miles de kilómetros. En los polos se agudizan todavía más los efectos de la crisis climática. Un planeta más cálido ondula esta corriente y la desestabiliza. «El rápido calentamiento del Ártico desestabiliza el vórtice polar estratosférico, que pasa de un estado estable, donde confina el aire frío, a uno dislocado que derrama masas gélidas hacia el sur», aclara Valladares.

Océanos más cálidos  

El calentamiento global derivado de las emisiones de CO2 no solo alteran las corrientes de chorro. También aumentan las temperaturas de los océanos, de manera que se traslada más vapor de agua a la atmósfera. Esta, que también está más cálida, puede retener más humedad. Y cuando esa humedad se encuentra con el aire ártico, «se desencadenan nevadas récord, hielo y tormentas intensas encapsuladas en una cadena», explica el informe de Valladares.

Un estudio de 2024 publicado en la revista Nature Climate Change también destaca que los océanos del mundo absorben la mayor parte del exceso de calor generado por el calentamiento. La investigación demuestra que este patrón de calentamiento oceánico explica en gran medida los cambios en el patrón de precipitaciones, incluido el desplazamiento hacia el sur de la zona de convergencia intertropical y una mayor humedad en las latitudes altas.

«El calentamiento de las profundidades oceánicas sin duda influye en nuestro sistema climático, y sus efectos serán más intensos y duraderos si el calentamiento acumulado en las profundidades oceánicas es mayor», discute el trabajo científico. Por este motivo, el equipo de investigación concluye la necesidad de atender al efecto del patrón climático inducido por las profundidades oceánicas para las proyecciones climáticas a largo plazo.

Menos nieve, lluvias más frías y daños mayores  

Aunque este mes también hemos visto nevadas, estas son ciertamente menos frecuentes a causa del calentamiento. En su lugar, Valladares informa de que es más habitual vivir fenómenos meteorológicos como aguanieve o las lluvias engelantes o gélidas. Al mismo tiempo, «las tormentas individuales se vuelven menos frecuentes pero más feroces».

El científico del CSIC advierte de que este tipo de precipitaciones dañan «especialmente dañinas para redes eléctricas y transporte». Un estudio del Institute of Electrical and Electronics Engineers publicado en marzo de 2025 ponía el foco en el impacto de la meteorología extrema sobre la infraestructura y las operaciones de las redes eléctricas. En este sentido, apunta que es necesario investigar más a fondo el impacto de las operaciones a temperaturas extremas en la infraestructura de la red.

Los fenómenos meteorológicos, sean heladas, precipitaciones u olas de calor, ponen en riesgo las construcciones críticas de las sociedades. Como respuesta, el informe de Valladares propone «restaurar humedales y bosques de ribera, rediseñar ciudades con suelos permeables y drenaje sostenible, mejorar la eficiencia energética y desplegar mejores sistemas de alerta temprana». Asimismo, hace hincapié en la defensa del conocimiento científico para defender, en última instancia, la vida misma."

(Adhik Arrilucea  , Público, 05/02/26)  

30.11.25

El caos climático ya está aquí: Islandia ve amenazada su existencia ante el posible colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas fundamentales en la regulación del clima global, ya es una “amenaza existencial” para el país, por lo que a partir de ahora este riesgo será abordado como un “asunto de seguridad nacional”. “Esto podría significar un enfriamiento local significativo en Islandia y en el norte de Europa, lo que amenazaría nuestras condiciones de vida, mientras otras regiones del planeta, incluido el sur del continente (España), agudizarían su calentamiento... el norte de Europa tenderá a enfriarse. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor... un colapso de esta corriente “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, con impactos devastadores en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería. Mientras las costas de Norteamérica sufren un calentamiento excesivo, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse... e Irán plantea trasladar su capital... El terreno de Teherán se hunde y el suministro de agua disminuye cada día... e ... (Andrés Actis)

 "Eclipsado por la COP30, el anuncio de Islandia pasó bastante desapercibido, con muy poca atención política y mediática. Su ministro de Medio Ambiente, Energía y Clima confirmó que el posible colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas fundamentales en la regulación del clima global, ya es una “amenaza existencial” para el país, por lo que a partir de ahora este riesgo será abordado como un “asunto de seguridad nacional”. “Esta es la primera vez que un fenómeno específico relacionado con el clima se presenta formalmente ante el Consejo de Seguridad Nacional como una posible amenaza existencial”, admitió a la prensa local.

El gobierno, liderado por el partido progresista, ha empezado a evaluar qué investigaciones son necesarias para enfrentar esta amenaza y cuáles son las políticas de preparación ante desastres que exige la nueva realidad climática. “Nuestra resiliencia está en juego”, admitió el ministro Johann Pall Johannsson al realizar este anuncio. Su cartera ha elaborado un documento con las consecuencias e impactos de la detención de la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (o AMOC, por sus siglas en inglés), que, según todas las evidencias científicas, se está ralentizando por el calentamiento del planeta.

“Esto podría significar un enfriamiento local significativo en Islandia y en el norte de Europa, lo que amenazaría nuestras condiciones de vida, mientras que la mayor parte del planeta se calentaría mucho. Por supuesto, hay gran incertidumbre sobre cuán probable es que se materialice un escenario de este tipo, pero ciertamente sería una amenaza muy seria para nosotros los islandeses”, se señala en este informe interno.

¿Qué se sabe sobre el posible colapso de la AMOC? Stefan Rahmstorf, prestigioso oceanógrafo y climatólogo alemán, uno de los científicos que más ha estudiado el estado y proyección de esta corriente oceánica, explica que su debilitamiento es una “evidencia irrefutable” y su posible colapso, “una posibilidad” no tan lejana.

Rahmstorf brindó en mayo una clase magistral sobre este tema en la Universidad Autónoma de Madrid (IFIMAC-UAM). “Mi conclusión es que la AMOC se está debilitando, que es un punto de inflexión del sistema climático que no sabemos cuándo colapsará, pero que los últimos estudios nos dicen que puede ocurrir en este siglo”, resumió en aquella exposición.

De ocurrir este colapso, el norte de Europa sufriría un fuerte enfriamiento, mientras que otras regiones del planeta, incluido el sur del continente (España), agudizarían su calentamiento: “Pero creo que lo que está relativamente claro es que, en general, el norte de Europa tenderá a enfriarse. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor”.

Lo que es seguro —dijo el científico en su visita a Madrid— es que un colapso de esta corriente “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, con impactos devastadores en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería.

El debilitamiento de la AMOC

Este sistema de corrientes es determinante para el clima porque, básicamente, transporta eficazmente calor y sal (nutrientes) a través del océano global. “Se trata de un factor importante en el cambio climático pasado y muy probablemente futuro”, explica Rahmstorf.

La AMOC pasó de un estado muy débil al actual con el fin de la última glaciación, hace 12.000 años. La expansión y el desarrollo del ser humano se debe, en parte, a la reactivación de esta corriente.

Una evidencia del debilitamiento que está sufriendo esta corriente es la única “mancha fría” que existe hoy en un mapa mundial que no ha parado de calentarse en las últimas décadas. Mientras las costas de Norteamérica sufren un calentamiento excesivo, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse.

¿Cuál es la explicación? Debido a su debilitamiento, la AMOC está trayendo menos calor al Atlántico norte. El científico ha explicado que la principal causa de esta desaceleración, en torno al 15% en la actualidad, es por el aumento de precipitaciones en partes de esta región y el deshielo en Groenlandia y el Ártico. El agua dulce reduce la salinidad —la densidad del agua— en la superficie del océano. Esto significa que una menor cantidad de agua superficial se hunde, lo que ralentiza el flujo de la corriente. “La salinidad superficial del mar más baja en menos de 20 años es otro fuerte indicio de la desaceleración del AMOC. Nada sucede drásticamente de inmediato. Lo que sabemos es que la AMOC está condenada y morirá lentamente”, sentencia Rahmstorf.

La preocupación científica tras la COP30

Con el (nuevo) triunfo del capital fósil en la cumbre del clima en Belém —una declaración sin ninguna mención a la eliminación de los combustibles que están calentando el planeta—, Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam, y James Dyke, director adjunto del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter, otros dos científicos de prestigio internacional, escribieron un artículo titulado “El mundo perdió la apuesta climática: ahora se enfrenta a una nueva y peligrosa realidad”.

Con la meta de limitar el calentamiento global medio a 1,5ºC sobre los niveles preindutriales muerta, los fenómenos climáticos extremos que ya estamos experimentando, como sequías, inundaciones, incendios y olas de calor, aumentarán en número y gravedad. La adaptación a estos eventos es hoy un eje central de las políticas climáticas de todos los países.

Sin embargo, la “nueva realidad” conlleva otro peligro: los puntos de inflexión de los grandes sistemas reguladores de la Tierra, como la AMOC, la selva amazónica y las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, entre otros. “Esto se traduce en riesgos existenciales para miles de millones de personas. No en un futuro lejano, sino en los próximos años, en caso de eventos extremos, y en décadas, en caso de puntos de inflexión”, alertan estos dos investigadores.

Este “cambio ambiental” y sus correspondientes retroalimentaciones —la desaparición acelerada de las selvas tropicales liberaría miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y elevaría aún más las temperaturas— exigirá una adaptación drástica y radical, aunque no exenta de mucho sufrimiento. Islandia, ya preparándose para un posible colapso de la AMOC, está mostrando el camino.

Este escenario de “Tierra invernadero”, término que han bautizado estos científicos para describir un mundo desestabilizado por completo, todavía es evitable. Eso sí, requiere una acción inmediata a escala global, una hoja de ruta que, tal como ha quedado reflejado en la COP30, el capitalismo no está dispuesto a poner en práctica. “La magnitud del sufrimiento aún depende en gran medida de nosotros”, concluyen Rockström y Dyke.

El país fósil que ya sufre el caos climático

En Teherán, capital de Irán, el sufrimiento climático ya está ocurriendo. La ciudad padece una sequía casi crónica, de las peores que se recuerden. La falta de lluvias —cinco años sin precipitaciones— no sólo está arruinando a la agricultura y provocando una crisis alimentaria. Está generando una catástrofe humanitaria de tal envergadura que llevó al presidente del país, Masoud Pezeshkian, a analizar la evacuación de esta metrópolis.

Descartada esta medida —el desplazamiento de 10 millones de personas—, el mandatario quiere que Teherán deje de ser la capital. La intención es que la región costera meridional de Makran asuma este papel, lo que podría “aliviar la sobrepoblación, la escasez de energía y el estrés hídrico de Teherán”, según ha explicado Pezeshkian,

La “catástrofe ambiental” ya está ocurriendo, ha lamentado el presidente. El terreno de Teherán se hunde y el suministro de agua disminuye cada día. Ante esta situación, Pezeshkian ha pedido la colaboración de todos los partidos políticos para evitar un “futuro sombrío”. “Proteger el medio ambiente no es broma. Ignorarlo puede ser la causa de nuestra propia destrucción”.

Irán lleva cinco años sufriendo una sequía extrema por el aumento de las temperaturas. El otoño suele ser lluvioso, pero en estos meses no ha caído ni una gota de lluvia en Teherán. Las precipitaciones en la capital han alcanzado en 2025 su nivel más bajo en un siglo.

La principal presa, ubicada en el río Karaj, uno de los cinco embalses que abastecen a la capital, se está secando. Según las autoridades locales, sólo contiene 14 millones de metros cúbicos, una cifra crítica. Durante el mismo periodo del año pasado, el embalse contenía 86 millones de metros cúbicos. Ahora solo tiene suficiente para mantener el suministro a la región de Teherán durante menos de dos semanas.

“Hay muchos factores que han dejado a la ciudad sin preparación para la sequía actual, entre ellos el crecimiento de la población, la mala gestión del agua y las sanciones, pero el rápido calentamiento del clima sólo agrava sus problemas”, explica Robert Rohde, científico de Berkeley Earth. Su tuit lleva una gráfica con el aumento de temperatura de Irán, que ya supera los 2ºC respecto a la época preindustrial.

En su última declaración pública, el presidente reconoció que si la sequía se prolonga más allá de fin de año, habrá que “racionar el agua” en Teherán, una medida que puede ser insuficiente. “Incluso si la racionamos y sigue sin llover para entonces, nos quedaremos sin agua”. Mientras Pezeshkian lanzaba esta advertencia, Shina Ansari, su vicepresidenta, acordaba desde Belém, junto a otros países petroleros, una estrategia de boicot a la eliminación gradual de los combustibles fósiles." 

(Andrés Actis  , El Salto, 28/11/25)