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19.7.26

Toda la Sierra Norte de Guadalajara completamente arrasada. 13.000 hectáreas calcinadas. 21 municipios evacuados. 800 personas desplazadas…todo porque un puñado de imbéciles azuzados por Vox y la patronal agraria tenían que sacar la cosechadora a las dos de la tarde, a 40 grados y con viento por sus santos cojones (Víctor Egío)

Víctor Egío @EgioVictor

Toda la Sierra Norte de Guadalajara completamente arrasada. 13.000 hectáreas calcinadas. 21 municipios evacuados. 800 personas desplazadas…todo porque un puñado de imbéciles azuzados por Vox y la patronal agraria tenían que sacar la cosechadora a las dos de la tarde, a 40 grados y con viento por sus santos cojones.

Vídeo: https://x.com/EgioVictor/status/2078802365545595017/video/1 

 Así protestaban 24 horas antes del incendio contra las medidas para prevenir incendios de la Junta de Castilla-La Mancha. Ojalá se les caiga el pelo a todos. 

Hasta los cojones de esta panda de inútiles que utiliza a los agricultores para arañar cuatro votos. Un verdadero agricultor no quema su tierra. Nadie está criminalizando al campo. Trabajar la tierra no es un crimen. El crimen es el negacionismo, la maldad y la manipulación de la ultraderecha.

1:21 p. m. · 19 jul. 2026 ·77,6 mil Visualizaciones

8.7.26

Sucesivas masas de aire recalentado pasan por encima de nuestras cabezas, llevando el termómetro a valores inusuales en algunos puntos de la península ibérica pero, sobre todo, del centro de Europa. Los inéditos 46 grados que vivieron en Francia a finales de junio van a volver en apenas un instante... hemos tenido signos tempranos de alerta. Sabemos que estas bolsas de aire caliente que se colocan en nuestra vertical tienen su origen en los meandros de la corriente de chorro polar... El aire frío del Ártico puede llegar hasta el Sáhara a través de los valles. El aire tropical puede llegar hasta el Ártico a través de las crestas... al producirse más habitualmente, la cresta quedará bloqueada y el calor no se irá, y continuará secando ríos, agostando cultivos, esquilmando el ganado y, ay, matando gente... Esta configuración atmosférica devastadora se está volviendo más probable por la acción del cambio climático, punto. A medida que el planeta se calienta y el Ártico se calienta entre tres y cuatro veces más rápido, la corriente de chorro polar sube y baja unas decenas de kilómetros más... es desolador que seres que se hacen llamar sapiens sigan negando tan evidente realidad. Vendrán más y más olas de calor, en un tsunami incesante que nos azotará durante días, semanas incluso... esto no va a ir a mejor. Guárdense de los vendedores de esperanza embotellada que no unen los puntos, o porque no saben, o peor, porque no les conviene. Esto, con los datos en la mano, solo puede ir a peor... Necesitamos una red de refugios climáticos, protocolos de actuación y coordinación de efectivos más claros, necesitamos un plan de emergencia para nuestros cultivos y nuestros bosques –cada vez más expuestos a sequías y plagas–, necesitamos gestionar mejor los recursos hídricos tan valiosos y escasos, necesitamos acabar con un urbanismo sin sentido de la ecología ni de respeto al territorio o a la vida misma (Juan Bordera / Antonio Turiel / Fernando Valladares)

"Un tsunami nunca llega a la costa de repente. Antes de la primera ola catastrófica, el mar se retira centenares de metros, dejando al descubierto el paisaje hermoso y extraño, casi alienígena, del fondo marino. El mar se retira para acumular agua, para construir la ola gigante que viene a continuación, pero el turista inadvertido puede recrearse en el insólito espectáculo, incluso buscando imprudentemente verlo más de cerca.

Tsunami quiere decir “ola de puerto” en japonés. En medio del océano, la ola puede pasar desapercibida, porque su altura es de menos de un metro. Y aunque esa ola se propaga a velocidades de cientos de kilómetros por hora en mar abierto, al llegar a la plataforma continental se descompone en olas sucesivas, mucho más lentas pero también mucho más grandes. Si al primer signo de la llegada del tsunami, cuando el agua se retira, una persona se aprestase a correr en busca de un lugar en alto, aún podría salvarse.

También hay que entender la mecánica del tsunami. Un tsunami no es una sola ola gigante, son muchas. Durante el tsunami de Hawaii en 1960, varias decenas de personas perdieron la vida porque, tras la primera ola, bajaron a la playa a buscar víctimas. La segunda ola, que suele ser mayor que la primera, provocó una masacre. Siguieron llegando olas, con intervalos de unos 30 minutos, durante largas horas.

Hoy, gracias al conocimiento científico y a las amargas lecciones aprendidas, sabemos cómo debemos reaccionar ante un tsunami. Sin embargo, ese conocimiento no siempre está lo suficientemente compartido para evitar tragedias, como se demostró en Indonesia en 2004. El exceso de confianza y la voracidad constructora que arrasó los manglares, una barrera natural frente a los tsunamis, se aliaron para hacer posible una catástrofe que dejó 167.000 muertos y decenas de miles de desaparecidos solo en Indonesia.

Ahora estamos a las puertas de un nuevo tsunami, pero este va a ser de calor. Sucesivas masas de aire recalentado pasan por encima de nuestras cabezas, llevando el termómetro a valores inusuales en algunos puntos de la península ibérica pero, sobre todo, del centro de Europa. Los inéditos 46 grados que vivieron en Francia a finales de junio van a volver en apenas un instante.

Igual que con el tsunami, hemos tenido signos tempranos de alerta. Sabemos que estas bolsas de aire caliente que se colocan en nuestra vertical tienen su origen en los meandros de la corriente de chorro polar, una corriente de aire a unos 12 kilómetros de altura en nuestra latitud, en el límite de la troposfera y la estratosfera.

Y aquí viene lo importante: la fuerza del chorro polar depende de la diferencia de temperatura entre el Polo Norte y nuestras latitudes. Del gradiente de temperatura. Y el Ártico se está calentando ya entre tres y cuatro veces más rápido que el resto del planeta, porque el cada vez más escaso hielo está dejando al descubierto el agua del mar (azul oscuro casi negro) que absorbe toda la radiación y por tanto se calienta más en un bucle fundamental. La continua disminución del hielo ártico fue la primera señal de alarma que debimos tomar en cuenta.

Evolución temporal de la superficie del hielo marino en el Océano Ártico. EUMESAT OSI SAF.

A medida que el Ártico se calienta, el chorro polar se está volviendo más inestable. Sus meandros se vuelven más pronunciados. Llamamos valles a los que se internan hacia el sur y crestas a los que se internan hacia el norte. El aire frío del Ártico puede llegar hasta el Sáhara a través de los valles. El aire tropical puede llegar hasta el Ártico a través de las crestas, comprimido y recalentado por la acción anticiclónica de las mismas. La circulación atmosférica acumula el calor, dispuesto a golpearnos, como el tsunami en el mar.

Hace pocos días vino la primera ola, terrible, de calor. Tras unos pocos días de descanso, vamos a vivir otra.

En ocasiones, que cada vez harán menos honor a su nombre al producirse más habitualmente, la cresta quedará bloqueada y el calor no se irá, y continuará secando ríos, agostando cultivos, esquilmando el ganado y, ay, matando gente.

Esta configuración atmosférica devastadora se está volviendo más probable por la acción del cambio climático, punto. A medida que el planeta se calienta y el Ártico se calienta entre tres y cuatro veces más rápido, la corriente de chorro polar sube y baja unas decenas de kilómetros más.

Esto no es ni será ya jamás “el calor de toda la vida”. Y es desolador que seres que se hacen llamar sapiens sigan negando tan evidente realidad. Vendrán más y más olas de calor, en un tsunami incesante que nos azotará durante días, semanas incluso.

Pero a diferencia del tsunami, que se origina por un terremoto submarino sobre el cual los seres humanos no tienen ningún control, este tsunami de calor es el fruto perverso del sistema de producción y consumo que hemos construido, de las emisiones incontroladas de gases de efecto invernadero, y particularmente del CO2 producto de la quema de los combustibles fósiles, incluyendo ese petróleo que tanto anhelamos que por fin pase a través de Ormuz. Ésta no es una catástrofe natural impredecible: es un verdadero daño autoinfligido.

Y todo esto ya es así antes de que venga el histórico El Niño del 2026. Y aquí empieza lo serio.

Los modelos indican que será un Niño como no hay precedentes en la serie de datos instrumental, que tiene 140 años de longitud. El Niño llegará a su apogeo en las costas de Perú hacia el día de Navidad (de ahí su nombre) y su efecto comenzará a notarse en Europa hacia la primavera de 2027 y sobre todo durante el verano. Porque si este Niño hace como sus predecesores, y tiene pinta de que incluso puede superarlos a todos, la temperatura del planeta subirá otro escalón de alrededor de 0,15 ºC.

Más meandros y más profundos en el chorro polar. Y una de las cosas más preocupantes: más calor en el mar. Porque en el mar también hay olas de calor, que están arrasando la vida marina pero que no se ven hasta que los cadáveres de peces y otras especies llegan a la orilla – si es que llegan–.

En este momento, en el Mediterráneo occidental estamos registrando anomalías de +7ºC con respecto a los valores que medían los satélites en 1980. Es sabido que el mar es una fuente de energía y de humedad que alimenta las tempestades.

En el 2024 decíamos que el Mediterráneo estaba al rojo, con una anomalía de +3ºC en verano, y semanas después sufrimos la peor DANA que se recuerda en Valencia. Ahora estamos a +7ºC mientras el inefable gobierno valenciano está desprotegiendo miles de hectáreas y facilitando aún más la construcción en zonas inundables. Y el año que viene, cuando se comience a notar el efecto de El Niño sobre las temperaturas, no sabemos a dónde llegaremos.

Si las olas de calor son originadas por las crestas de la corriente de chorro polar, nos queda por comprender el papel de los valles. Los valles traen tiempo frío y húmedo, a veces a deshora, arruinando cultivos. Y de tanto en tanto alguno de esos valles se estrangula y se separa de la corriente principal, formando una lente de aire fría a kilómetros de altura y separada de la circulación general de la atmósfera. Una depresión aislada en niveles altos. Exacto: una DANA. DANAs que son cada vez más grandes y frecuentes por culpa de la creciente inestabilidad de la corriente de chorro polar, que no solo trae olas de calor en verano, también cada vez más tormentas catastróficas en otoño.

Éste es el inventario del desastre. El diagnóstico que hemos hecho ya cientos de veces, cada vez más actualizado, con nuevos y peores datos. Y ahora, ¿qué?

¿Qué hacemos delante de un tsunami de calor? Tal y como hacían los turistas alelados, nos estamos quedando en la orilla viendo cómo la naturaleza prepara el siguiente golpe. En vez de buscar refugio, en vez de apretar con fuerza, con furia incluso, los frenos de emergencia de esta sociedad demente y alocada que camina hacia su autodestrucción, esperamos inermes el siguiente golpe. Algunos incluso llegan a creer que estamos a un invento de la gran revolución. Ja.

Esto no va a ir a mejor. Guárdense de los vendedores de esperanza embotellada que no unen los puntos, o porque no saben, o peor, porque no les conviene. Esto, con los datos en la mano, solo puede ir a peor. Y en vez de normalizar una tragedia evitable o minimizar sus riesgos, lo que hace falta ahora es hablar claro y actuar en serio de una vez.

Necesitamos una red de refugios climáticos, protocolos de actuación y coordinación de efectivos más claros, necesitamos un plan de emergencia para nuestros cultivos y nuestros bosques –cada vez más expuestos a sequías y plagas–, necesitamos gestionar mejor los recursos hídricos tan valiosos y escasos, necesitamos acabar con un urbanismo sin sentido de la ecología ni de respeto al territorio o a la vida misma.

Necesitamos tantas cosas, que, quizá, para lograrlas, lo primero que necesitamos es comprender cuánto nos necesitamos los unos a los otros para cambiar la trayectoria a la cual nos dirigimos. Porque este Niño, del que pronto volveremos a hablar, nos va a hacer adultos de golpe." 

(Juan Bordera / Antonio Turiel / Fernando Valladares, CTXT, 06/07/26)

7.7.26

Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio... la temperatura de los océanos marca otro récord y empuja al planeta a una fase “inexplorada” (Raúl Rejón)

 "Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio. El 21 de ese mes, la superficie marina tocó, de manera global, los 20,86ºC, según los servicios de Cambio Climático y de Vigilancia Marina de Copernicus, dos equipos de control independientes. La cifra supone un nuevo récord y podría indicar el camino hacia un terreno inexplorado.

Ese día se superó el anterior pico de temperatura, de 20,83 ºC, que se había establecido en 2023 y que se repitió en 2024. “Se prevé que este récord tenga consecuencias tanto para los patrones meteorológicos como para el clima global y los ecosistemas marinos”, recuerdan los científicos.

“Este nivel de calentamiento sin precedentes del océano extrapolar global para esta época del año, refleja tanto el cambio climático como el inicio de un fenómeno de El Niño”, explican sendos servicios de vigilancia.

El director del servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, advierte de que esta situación tan cálida en los mares “podría indicar el inicio de una nueva fase que nos lleve a territorio inexplorado”.

Se da la circunstancia de que, este año, se está desarrollando el fenómeno natural de El Niño: una acumulación de agua cálida en el océano Pacífico ecuatorial que influye en los patrones de lluvias y sequías en buena parte del planeta, lo que incrementa el peligro de fenómenos extremos, según ha recordado la Organizacion Meteorológica Mundial. “El Niño va a verter más gasolina al fuego del cambio climático”, ha dicho el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

“Un océano más cálido tiene repercusiones de gran alcance”, resume el aviso de Copernicus. Cuando el agua del mar está tan caliente, aumenta la evaporación al tiempo que la atmósfera se mantiene cálida durante más tiempo. Todo eso se traduce en más energía a disposición de las tormentas. Esta combinación aumenta el riesgo de que, al darse las condiciones necesarias para ellas, las precipitaciones sean más extremas y eleven las posibilidades de inundaciones.

Además, un océano con más temperatura aumenta el nivel del mar, que va subiendo por las zonas costeras, y contribuye a que se funda el hielo marino. Con esas aguas, los ecosistemas quedan alterados: las especies que necesitan aguas más frías deben emigrar o desaparecer y las variedades de los trópicos se expanden.

El investigador del Instituto Español de Oceanografía del CSIC, Carlos García-Soto, explica que “impactos como olas de calor marinas, sequías, inundaciones, incendios o pérdidas agrícolas, que tradicionalmente tendían a distribuirse de forma más escalonada en el tiempo y entre regiones, pueden producirse de manera cada vez más simultánea”. En una valoración para el Science Media Center de España, el científico reitera que esta situación “aumenta la presión sobre los ecosistemas y sobre la capacidad de respuesta de nuestras sociedades”.

Con estos datos en la mano y la previsión de que El Niño de este año sea de alta intensidad, Copernicus avanza que es probable que las temperaturas globales alcancen nuevos récords en los próximos meses, tanto en el océano como en la atmósfera superficial" 

(Raúl Rejón, eldiario.es, 01/07/26, mapas en el original)  

26.2.26

POLITICO: Nueve destructivas tormentas invernales azotaron la Península Ibérica con extensas inundaciones entre mediados de enero y mediados de febrero... El jueves, un equipo de científicos internacionales publicó una investigación que muestra que el cambio climático intensificó las lluvias en la Península Ibérica, así como en el vecino Marruecos, donde las mismas tormentas desplazaron a cientos de miles de personas... Encontraron un aumento en la intensidad de las lluvias del 36 por ciento en la región norte y del 28 por ciento en la zona sur. "Esto significa que los días más húmedos son ahora alrededor de un tercio más húmedos" que antes... En la región norte, los modelos climáticos mostraron consistentemente que las lluvias se estaban intensificando... los investigadores también encontraron que la sucesión de tormentas fue impulsada en parte por un llamado río atmosférico... El río atmosférico fue "intensificado al pasar sobre una ola de calor marino muy fuerte en el Atlántico en su camino hacia España"... "La tormenta... está transportando humedad desde el Atlántico hacia Iberia, hacia el norte de Marruecos, y debido a que este río atmosférico pasó sobre esta zona muy cálida del océano, pudo recoger más humedad de lo que habría recogido si el océano hubiera estado más frío, y eso significa que cuando esa lluvia llegue a tierra... habrá más agua para caer"

 "El calentamiento global intensificó una serie de tormentas torrenciales que azotaron España y Portugal en las últimas semanas, según una nueva investigación.

Nueve destructivas tormentas invernales azotaron la Península Ibérica con extensas inundaciones entre mediados de enero y mediados de febrero, matando a seis personas en Portugal, obligando a la evacuación de más de 12.000 personas en España y dejando un rastro de devastación en ambos países.

El daño económico fue significativo: El gobierno español ya ha asignado 7.000 millones de euros en pagos de socorro para ayudar a las personas afectadas, mientras que en Portugal se estima que los daños ascienden a 6.000 millones de euros, lo que equivale a más del 1,5 por ciento del PIB del país. El gobierno portugués ha dicho que el costo de la reconstrucción limitará las finanzas de la nación.

El jueves, un equipo de científicos internacionales publicó una investigación que muestra que el cambio climático intensificó las lluvias en la Península Ibérica, así como en el vecino Marruecos, donde las mismas tormentas desplazaron a cientos de miles de personas.

El consorcio World Weather Attribution —un grupo de científicos que realizan análisis rápidos para evaluar el papel del cambio climático en eventos climáticos extremos utilizando métodos revisados por pares— examinó dos eventos de lluvia específicos ocurridos en el último mes, uno que se extendía desde el noroeste de España hasta Portugal y otro en el sur de Iberia y el norte de Marruecos.

Encontraron un aumento en la intensidad de las lluvias del 36 por ciento en la región norte y del 28 por ciento en la zona sur. "Esto significa que los días más húmedos son ahora alrededor de un tercio más húmedos" que antes de que los humanos comenzaran a calentar el planeta quemando combustibles fósiles, escriben.

Para entender en qué medida el cambio climático es responsable de este aumento, realizaron simulaciones comparando aguaceros similares en el clima actual y en un mundo sin calentamiento global. Los resultados complicaron el panorama, pero no obstante demostraron que el calentamiento global ha aumentado la intensidad de las lluvias.

En la región norte, los modelos climáticos mostraron consistentemente que las lluvias se estaban intensificando, dijo Clair Barnes, investigadora del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres y coautora del estudio.

"En general, estimamos que los días más húmedos son ahora aproximadamente un 11 por ciento más húmedos de lo que habrían sido sin el cambio climático causado por el hombre", dijo.

En la región sur, "los modelos climáticos en realidad no muestran ninguna tendencia creciente en las precipitaciones en los días más húmedos". Por esa razón, "no podemos cuantificar el efecto del cambio climático en las lluvias extremas en esa zona sur", añadió Barnes, pero subrayó: "Esto no significa que el cambio climático no contribuyera también a las lluvias extremas en la región sur, solo que es difícil detectar tendencias generales a lo largo del tiempo". 

 Océanos más cálidos, lluvias más intensas

En particular, los investigadores también encontraron que la sucesión de tormentas fue impulsada en parte por un llamado río atmosférico, una larga banda de viento y vapor de agua que transporta humedad a través de vastas distancias.

El río atmosférico fue "intensificado al pasar sobre una ola de calor marino muy fuerte en el Atlántico en su camino hacia España", dijo Barnes. Este aumento en las temperaturas del mar, añadió, se encontró que fue 10 veces más probable debido al cambio climático.

"La tormenta... está transportando humedad desde el Atlántico hacia Iberia, hacia el norte de Marruecos, y debido a que este río atmosférico pasó sobre esta zona muy cálida del océano, pudo recoger más humedad de lo que habría recogido si el océano hubiera estado más frío, y eso significa que cuando esa lluvia llegue a tierra... habrá más agua para caer", dijo.

Un patrón meteorológico llamado de bloqueo —que describe un área de alta presión que desvía los vientos a su alrededor— también influyó en el clima extremo al canalizar tormenta tras tormenta hacia Iberia durante un mes. Los científicos aún están investigando si el cambio climático está aumentando la frecuencia de los patrones de bloqueo.

Los autores señalaron que, con un estimado de 49 muertes en los tres países, el número de víctimas mortales se mantuvo relativamente bajo, gracias a los esfuerzos concertados de alerta temprana y evacuación.

El costo exacto de reconstrucción de viviendas, infraestructura y agricultura aún se está evaluando. Los daños colaterales para la economía probablemente serán aún mayores; la autopista principal de Portugal, por ejemplo, colapsó en una de las tormentas a mediados de febrero y se espera que tarde semanas en repararse.

"Estas acciones de alerta temprana y anticipatorias redujeron la pérdida de vidas, pero no disminuyen la exposición subyacente al riesgo", dijo Maja Vahlberg del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, una de las coautoras del estudio.

Añadió: "Si bien los humanos pueden ser trasladados fuera de peligro, eso no es cierto para nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo, nuestras carreteras, nuestros edificios, portadores de historia, cultura y memoria". 

( Zia Weise , POLITICO, 26/02/26, traducción Quillbot, enlaces en el original) 

6.2.26

La crisis climática explica el tren de borrascas que azota España... El aumento de temperaturas en el Ártico y de los océanos son los factores principales... parte del origen se encuentra en las alteraciones sobre la corriente de chorro ártica o jet stream, se trata de un flujo de aire intenso que discurre a lo largo de varios miles de kilómetros... Un planeta más cálido ondula esta corriente y la desestabiliza. «El rápido calentamiento del Ártico desestabiliza el vórtice polar estratosférico, que pasa de un estado estable, donde confina el aire frío, a uno dislocado que derrama masas gélidas hacia el sur»... También aumentan las temperaturas de los océanos, de manera que se traslada más vapor de agua a la atmósfera. Esta, que también está más cálida, puede retener más humedad. Y cuando esa humedad se encuentra con el aire ártico, «se desencadenan nevadas récord, hielo y tormentas intensas encapsuladas en una cadena»... Los fenómenos meteorológicos, sean heladas, precipitaciones u olas de calor, ponen en riesgo las construcciones críticas de las sociedades. Como respuesta, el informe de Valladares propone «restaurar humedales y bosques de ribera, rediseñar ciudades con suelos permeables y drenaje sostenible, mejorar la eficiencia energética y desplegar mejores sistemas de alerta temprana» (Adhik Arrilucea)

 "Enero ha sido el segundo mes más lluvioso del siglo XXI en España, según informa la AEMET. El aumento  de temperaturas en el Ártico y de los océanos son los factores principales detrás de estas cifras.

Sí, el tren de borrascas de gran impacto que golpea la península ibérica también es causa de la crisis climática. Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin y ahora Leonardo han dejado una gran cantidad de agua, provocado cortes de carretera y daños en las infraestructuras. Joseph también provocó la muerte de una mujer en Torremolinos, después de que se le cayera una palmera sobre la cabeza a causa del viento.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó esta semana que enero de 2026 fue el segundo más lluvioso del siglo XXI, con 119,3 litros por metro cuadrado (l/m2). Tan solo por detrás de enero de 2001, cuando se registraron 131,5 l/m2. Además, este último mes ha sido el séptimo más húmedo desde el inicio de la serie histórica en 1961. El conjunto de temporales «Es un 85% más que el promedio de 1991-2020. Fue, por tanto, un mes muy húmedo», expresó la AEMET en su cuenta de X.

 El calentamiento del aire ártico  

¿Y qué tiene que ver el cambio climático en todo esto? El ecólogo y científico del CSIC Fernando Valladares ha publicado un informe en La Salud de la Humanidad, un proyecto para la divulgación sobre la emergencia medioambiental que dirige él mismo. El experto subraya que no debe confundirse calentamiento global con el clima local. El aumento de las temperaturas del planeta causa fenómenos meteorológicos extremos de todo tipo, más allá de las olas de calor. Entre ellos, las actuales borrascas que asolan la península ibérica.

El informe indica que parte del origen se encuentra en las alteraciones sobre la corriente de chorro ártica o jet stream, se trata de un flujo de aire intenso que discurre a lo largo de varios miles de kilómetros. En los polos se agudizan todavía más los efectos de la crisis climática. Un planeta más cálido ondula esta corriente y la desestabiliza. «El rápido calentamiento del Ártico desestabiliza el vórtice polar estratosférico, que pasa de un estado estable, donde confina el aire frío, a uno dislocado que derrama masas gélidas hacia el sur», aclara Valladares.

Océanos más cálidos  

El calentamiento global derivado de las emisiones de CO2 no solo alteran las corrientes de chorro. También aumentan las temperaturas de los océanos, de manera que se traslada más vapor de agua a la atmósfera. Esta, que también está más cálida, puede retener más humedad. Y cuando esa humedad se encuentra con el aire ártico, «se desencadenan nevadas récord, hielo y tormentas intensas encapsuladas en una cadena», explica el informe de Valladares.

Un estudio de 2024 publicado en la revista Nature Climate Change también destaca que los océanos del mundo absorben la mayor parte del exceso de calor generado por el calentamiento. La investigación demuestra que este patrón de calentamiento oceánico explica en gran medida los cambios en el patrón de precipitaciones, incluido el desplazamiento hacia el sur de la zona de convergencia intertropical y una mayor humedad en las latitudes altas.

«El calentamiento de las profundidades oceánicas sin duda influye en nuestro sistema climático, y sus efectos serán más intensos y duraderos si el calentamiento acumulado en las profundidades oceánicas es mayor», discute el trabajo científico. Por este motivo, el equipo de investigación concluye la necesidad de atender al efecto del patrón climático inducido por las profundidades oceánicas para las proyecciones climáticas a largo plazo.

Menos nieve, lluvias más frías y daños mayores  

Aunque este mes también hemos visto nevadas, estas son ciertamente menos frecuentes a causa del calentamiento. En su lugar, Valladares informa de que es más habitual vivir fenómenos meteorológicos como aguanieve o las lluvias engelantes o gélidas. Al mismo tiempo, «las tormentas individuales se vuelven menos frecuentes pero más feroces».

El científico del CSIC advierte de que este tipo de precipitaciones dañan «especialmente dañinas para redes eléctricas y transporte». Un estudio del Institute of Electrical and Electronics Engineers publicado en marzo de 2025 ponía el foco en el impacto de la meteorología extrema sobre la infraestructura y las operaciones de las redes eléctricas. En este sentido, apunta que es necesario investigar más a fondo el impacto de las operaciones a temperaturas extremas en la infraestructura de la red.

Los fenómenos meteorológicos, sean heladas, precipitaciones u olas de calor, ponen en riesgo las construcciones críticas de las sociedades. Como respuesta, el informe de Valladares propone «restaurar humedales y bosques de ribera, rediseñar ciudades con suelos permeables y drenaje sostenible, mejorar la eficiencia energética y desplegar mejores sistemas de alerta temprana». Asimismo, hace hincapié en la defensa del conocimiento científico para defender, en última instancia, la vida misma."

(Adhik Arrilucea  , Público, 05/02/26)  

30.11.25

El caos climático ya está aquí: Islandia ve amenazada su existencia ante el posible colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas fundamentales en la regulación del clima global, ya es una “amenaza existencial” para el país, por lo que a partir de ahora este riesgo será abordado como un “asunto de seguridad nacional”. “Esto podría significar un enfriamiento local significativo en Islandia y en el norte de Europa, lo que amenazaría nuestras condiciones de vida, mientras otras regiones del planeta, incluido el sur del continente (España), agudizarían su calentamiento... el norte de Europa tenderá a enfriarse. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor... un colapso de esta corriente “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, con impactos devastadores en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería. Mientras las costas de Norteamérica sufren un calentamiento excesivo, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse... e Irán plantea trasladar su capital... El terreno de Teherán se hunde y el suministro de agua disminuye cada día... e ... (Andrés Actis)

 "Eclipsado por la COP30, el anuncio de Islandia pasó bastante desapercibido, con muy poca atención política y mediática. Su ministro de Medio Ambiente, Energía y Clima confirmó que el posible colapso de la AMOC, una de las corrientes oceánicas fundamentales en la regulación del clima global, ya es una “amenaza existencial” para el país, por lo que a partir de ahora este riesgo será abordado como un “asunto de seguridad nacional”. “Esta es la primera vez que un fenómeno específico relacionado con el clima se presenta formalmente ante el Consejo de Seguridad Nacional como una posible amenaza existencial”, admitió a la prensa local.

El gobierno, liderado por el partido progresista, ha empezado a evaluar qué investigaciones son necesarias para enfrentar esta amenaza y cuáles son las políticas de preparación ante desastres que exige la nueva realidad climática. “Nuestra resiliencia está en juego”, admitió el ministro Johann Pall Johannsson al realizar este anuncio. Su cartera ha elaborado un documento con las consecuencias e impactos de la detención de la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico (o AMOC, por sus siglas en inglés), que, según todas las evidencias científicas, se está ralentizando por el calentamiento del planeta.

“Esto podría significar un enfriamiento local significativo en Islandia y en el norte de Europa, lo que amenazaría nuestras condiciones de vida, mientras que la mayor parte del planeta se calentaría mucho. Por supuesto, hay gran incertidumbre sobre cuán probable es que se materialice un escenario de este tipo, pero ciertamente sería una amenaza muy seria para nosotros los islandeses”, se señala en este informe interno.

¿Qué se sabe sobre el posible colapso de la AMOC? Stefan Rahmstorf, prestigioso oceanógrafo y climatólogo alemán, uno de los científicos que más ha estudiado el estado y proyección de esta corriente oceánica, explica que su debilitamiento es una “evidencia irrefutable” y su posible colapso, “una posibilidad” no tan lejana.

Rahmstorf brindó en mayo una clase magistral sobre este tema en la Universidad Autónoma de Madrid (IFIMAC-UAM). “Mi conclusión es que la AMOC se está debilitando, que es un punto de inflexión del sistema climático que no sabemos cuándo colapsará, pero que los últimos estudios nos dicen que puede ocurrir en este siglo”, resumió en aquella exposición.

De ocurrir este colapso, el norte de Europa sufriría un fuerte enfriamiento, mientras que otras regiones del planeta, incluido el sur del continente (España), agudizarían su calentamiento: “Pero creo que lo que está relativamente claro es que, en general, el norte de Europa tenderá a enfriarse. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor”.

Lo que es seguro —dijo el científico en su visita a Madrid— es que un colapso de esta corriente “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, con impactos devastadores en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería.

El debilitamiento de la AMOC

Este sistema de corrientes es determinante para el clima porque, básicamente, transporta eficazmente calor y sal (nutrientes) a través del océano global. “Se trata de un factor importante en el cambio climático pasado y muy probablemente futuro”, explica Rahmstorf.

La AMOC pasó de un estado muy débil al actual con el fin de la última glaciación, hace 12.000 años. La expansión y el desarrollo del ser humano se debe, en parte, a la reactivación de esta corriente.

Una evidencia del debilitamiento que está sufriendo esta corriente es la única “mancha fría” que existe hoy en un mapa mundial que no ha parado de calentarse en las últimas décadas. Mientras las costas de Norteamérica sufren un calentamiento excesivo, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse.

¿Cuál es la explicación? Debido a su debilitamiento, la AMOC está trayendo menos calor al Atlántico norte. El científico ha explicado que la principal causa de esta desaceleración, en torno al 15% en la actualidad, es por el aumento de precipitaciones en partes de esta región y el deshielo en Groenlandia y el Ártico. El agua dulce reduce la salinidad —la densidad del agua— en la superficie del océano. Esto significa que una menor cantidad de agua superficial se hunde, lo que ralentiza el flujo de la corriente. “La salinidad superficial del mar más baja en menos de 20 años es otro fuerte indicio de la desaceleración del AMOC. Nada sucede drásticamente de inmediato. Lo que sabemos es que la AMOC está condenada y morirá lentamente”, sentencia Rahmstorf.

La preocupación científica tras la COP30

Con el (nuevo) triunfo del capital fósil en la cumbre del clima en Belém —una declaración sin ninguna mención a la eliminación de los combustibles que están calentando el planeta—, Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam, y James Dyke, director adjunto del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter, otros dos científicos de prestigio internacional, escribieron un artículo titulado “El mundo perdió la apuesta climática: ahora se enfrenta a una nueva y peligrosa realidad”.

Con la meta de limitar el calentamiento global medio a 1,5ºC sobre los niveles preindutriales muerta, los fenómenos climáticos extremos que ya estamos experimentando, como sequías, inundaciones, incendios y olas de calor, aumentarán en número y gravedad. La adaptación a estos eventos es hoy un eje central de las políticas climáticas de todos los países.

Sin embargo, la “nueva realidad” conlleva otro peligro: los puntos de inflexión de los grandes sistemas reguladores de la Tierra, como la AMOC, la selva amazónica y las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, entre otros. “Esto se traduce en riesgos existenciales para miles de millones de personas. No en un futuro lejano, sino en los próximos años, en caso de eventos extremos, y en décadas, en caso de puntos de inflexión”, alertan estos dos investigadores.

Este “cambio ambiental” y sus correspondientes retroalimentaciones —la desaparición acelerada de las selvas tropicales liberaría miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y elevaría aún más las temperaturas— exigirá una adaptación drástica y radical, aunque no exenta de mucho sufrimiento. Islandia, ya preparándose para un posible colapso de la AMOC, está mostrando el camino.

Este escenario de “Tierra invernadero”, término que han bautizado estos científicos para describir un mundo desestabilizado por completo, todavía es evitable. Eso sí, requiere una acción inmediata a escala global, una hoja de ruta que, tal como ha quedado reflejado en la COP30, el capitalismo no está dispuesto a poner en práctica. “La magnitud del sufrimiento aún depende en gran medida de nosotros”, concluyen Rockström y Dyke.

El país fósil que ya sufre el caos climático

En Teherán, capital de Irán, el sufrimiento climático ya está ocurriendo. La ciudad padece una sequía casi crónica, de las peores que se recuerden. La falta de lluvias —cinco años sin precipitaciones— no sólo está arruinando a la agricultura y provocando una crisis alimentaria. Está generando una catástrofe humanitaria de tal envergadura que llevó al presidente del país, Masoud Pezeshkian, a analizar la evacuación de esta metrópolis.

Descartada esta medida —el desplazamiento de 10 millones de personas—, el mandatario quiere que Teherán deje de ser la capital. La intención es que la región costera meridional de Makran asuma este papel, lo que podría “aliviar la sobrepoblación, la escasez de energía y el estrés hídrico de Teherán”, según ha explicado Pezeshkian,

La “catástrofe ambiental” ya está ocurriendo, ha lamentado el presidente. El terreno de Teherán se hunde y el suministro de agua disminuye cada día. Ante esta situación, Pezeshkian ha pedido la colaboración de todos los partidos políticos para evitar un “futuro sombrío”. “Proteger el medio ambiente no es broma. Ignorarlo puede ser la causa de nuestra propia destrucción”.

Irán lleva cinco años sufriendo una sequía extrema por el aumento de las temperaturas. El otoño suele ser lluvioso, pero en estos meses no ha caído ni una gota de lluvia en Teherán. Las precipitaciones en la capital han alcanzado en 2025 su nivel más bajo en un siglo.

La principal presa, ubicada en el río Karaj, uno de los cinco embalses que abastecen a la capital, se está secando. Según las autoridades locales, sólo contiene 14 millones de metros cúbicos, una cifra crítica. Durante el mismo periodo del año pasado, el embalse contenía 86 millones de metros cúbicos. Ahora solo tiene suficiente para mantener el suministro a la región de Teherán durante menos de dos semanas.

“Hay muchos factores que han dejado a la ciudad sin preparación para la sequía actual, entre ellos el crecimiento de la población, la mala gestión del agua y las sanciones, pero el rápido calentamiento del clima sólo agrava sus problemas”, explica Robert Rohde, científico de Berkeley Earth. Su tuit lleva una gráfica con el aumento de temperatura de Irán, que ya supera los 2ºC respecto a la época preindustrial.

En su última declaración pública, el presidente reconoció que si la sequía se prolonga más allá de fin de año, habrá que “racionar el agua” en Teherán, una medida que puede ser insuficiente. “Incluso si la racionamos y sigue sin llover para entonces, nos quedaremos sin agua”. Mientras Pezeshkian lanzaba esta advertencia, Shina Ansari, su vicepresidenta, acordaba desde Belém, junto a otros países petroleros, una estrategia de boicot a la eliminación gradual de los combustibles fósiles." 

(Andrés Actis  , El Salto, 28/11/25) 

16.10.25

España identifica 141 riesgos climáticos que afectan a la salud, la economía y la biodiversidad... Entre los 17 riesgos de baja reversibilidad identificados, destacan la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas y suelos, la salinización de acuíferos costeros, la pérdida de superficie terrestre por erosión y subida del nivel del mar, y la destrucción de patrimonio cultural y natural. Esos impactos podrían tener consecuencias irreversibles sobre el territorio a no ser que se adopten medidas preventivas en el corto plazo... las temperaturas podrían experimentar, en los peores escenarios, un aumento medio de 2 a 3 grados en España para mediados de siglo... el nivel del mar podría aumentar entre 50 y 60 centímetros para 2100, lo que afectaría gravemente a las zonas costeras, mientras que el peligro de incendios forestales podría incrementarse hasta un 30% en la cuenca mediterránea (Eduardo Robaina)

 "La Oficina Española de Cambio Climático (OECC) ha elaborado un documento con los riesgos a los que se enfrenta España en los próximos años, de los cuales 51 se consideran clave y 17 irreversibles.

España se enfrenta a 141 «riesgos climáticos» que afectan a la salud, la economía y la biodiversidad, según las conclusiones de un documento científico y técnico cuyo contenido ha adelantado este lunes la vicepresidenta Sara Aagesen. De todos esos riesgos analizados, 51 se consideran clave, y dentro de estos, 3 están catalogados como reversibles, 31 como «parcialmente» reversibles y 17 como irreversibles.

El documento, coordinado por la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) y titulado Evaluación de riesgos e impactos derivados del cambio climático en España (ERICC-2025), aún no está publicado en su totalidad, si bien hay una página web donde se puede consultar por partes.

Este informe, catalogado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como un «hito» en la planificación de la adaptación, servirá de base técnica para el segundo Programa de Trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2026-2030.

Riesgos de baja reversibilidad detectados

Entre los 17 riesgos de baja reversibilidad identificados, destacan la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas y suelos, la salinización de acuíferos costeros, la pérdida de superficie terrestre por erosión y subida del nivel del mar, y la destrucción de patrimonio cultural y natural.

Esos impactos podrían tener consecuencias irreversibles sobre el territorio a no ser que se adopten medidas preventivas en el corto plazo, según advierte el texto.

Además, la ERICC 2025 detecta más de 1.700 interrelaciones entre riesgos, lo que prueba que los impactos del cambio climático «actúan en red y pueden amplificarse si no se gestionan de forma coordinada».

Otro dato que revela el documento apunta a que las temperaturas podrían experimentar, en los peores escenarios, un aumento medio de 2 a 3 grados en España para mediados de siglo y de hasta 5 a 6 grados a finales de este, lo que limitaría gravemente la ventana de oportunidades para la adaptación.

Por otro lado, el nivel del mar podría aumentar entre 50 y 60 centímetros para 2100, lo que afectaría gravemente a las zonas costeras, mientras que el peligro de incendios forestales podría incrementarse hasta un 30% en la cuenca mediterránea, con temporadas más largas y eventos de mayor intensidad.

Sectores identificados

En total, se han analizado los riesgos y oportunidades del cambio climático para 14 sectores socioeconómicos y sistemas naturales considerados estratégicos en España. Estos son: salud, agua, biodiversidad, bosques, agricultura, costas, energía, ciudades, turismo, industria, transporte, patrimonio cultural, sistema financiero y cohesión social.

A continuación, se resume algunas de las conclusiones para cada sector:

Salud

  • El cambio climático afecta directamente a la salud física y mental, especialmente durante eventos extremos como olas de calor, inundaciones o incendios.
  • El calor extremo es el principal peligro climático para la salud humana, agravando enfermedades y provocando miles de muertes cada año.
  • Entre 2015 y 2024, más de 24.000 muertes en España se atribuyeron al exceso de calor, según el sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo).
  • Los riesgos climáticos para la salud están interrelacionados: calor y contaminación atmosférica son fenómenos sinérgicos y no pueden evaluarse por separado.
  • Las personas mayores de 65 años y quienes trabajan al aire libre son los grupos más vulnerables al impacto del calor extremo.

Agua y recursos hídricos

  • Los impactos climáticos en el sector del agua ya alcanzan niveles severos y provocan pérdidas económicas y humanas crecientes.
  • Las sequías extremas amenazan la disponibilidad y la calidad de los recursos hídricos.
  • Se prevé una reducción de hasta el 40% de la precipitación bajo escenarios de altas emisiones.
  • La intensificación de las precipitaciones extremas incrementa el riesgo de inundaciones, principalmente en áreas mediterráneas y del sur peninsular.
  • La adaptación afronta grandes desafíos por la interdependencia con otros factores no climáticos como la sobreexplotación y contaminación hídrica derivadas del desarrollo urbano, agropecuario e industrial.

Patrimonio natural, biodiversidad y áreas protegidas

  • España es uno de los países europeos que alberga una mayor biodiversidad, la cual se ve amenazada por los efectos del cambio climático.
  • El cambio climático altera ciclos biológicos y ecosistemas, modificando la distribución de especies y dificultando la conservación de hábitats.
  • Fenómenos como el aumento de temperaturas, la variación de los patrones de precipitación, y la mayor incidencia y severidad de los incendios forestales amenazan seriamente nuestro patrimonio natural.
  • El cambio climático intensifica problemas preexistentes como los derivados de la fragmentación de hábitats o la sobreexplotación de recursos.
  • La pérdida de biodiversidad y servicios ecosistémicos pueden generar impactos en cascada sobre múltiples sectores socioeconómicos.

Forestal, desertificación, caza y pesca continental

  • Un 74% del territorio nacional es vulnerable a la desertificación.
  • La aridificación del clima puede alterar la composición y estructura de las masas forestales, reducir su productividad e incluso comprometer su persistencia.
  • El cambio climático intensifica las condiciones propicias  para la ignición y propagación de incendios forestales.
  • Factores socioeconómicos como la estructura de la propiedad forestal y la despoblación rural influyen en la vulnerabilidad del sistema forestal.

Agricultura, ganadería, pesca, acuicultura y alimentación

  • Su fuerte dependencia del clima, los recursos hídricos y del estado del suelo los convierte en altamente vulnerables frente a los efectos del cambio climático.
  • A esta vulnerabilidad se suman factores no climáticos, como la despoblación rural, la falta de relevo generacional y el declive de los modelos agrícolas y ganaderos extensivos.
  • Los riesgos asociados a la agricultura, ganadería y pesca pueden generar impactos en cascada sobre la seguridad alimentaria, la seguridad hídrica y la economía rural.
  • Otros riesgos destacados son la pérdida de producción ganadera, así como de la productividad pesquera por cambios en la distribución de especies debido a la modificación de las variables climáticas oceánicas.

Costas y medio marino

  • Con cerca de 8.000 km de costa, España está expuesta al aumento del nivel medio del mar, la intensificación de temporales y la erosión costera.
  • El litoral español ya está sufriendo impactos como la pérdida de superficie emergida, la salinización de acuíferos y suelos agrícolas, y la degradación de hábitats costeros de alto valor ecológico.
  • Las zonas costeras presentan una elevada vulnerabilidad social y económica frente al cambio climático, ya que más del 40 % de la población reside en zonas costeras, muchas de ellas densamente urbanizadas.
  • La concentración de infraestructuras y actividad económica en la franja costera, junto con su tendencia de crecimiento, intensificará los riesgos futuros.
  • Los impactos climáticos en el litoral y en los ecosistemas costeros y marinos generan impactos en cascada sobre múltiples sectores, como la pesca, el turismo y la agricultura.

Ciudad, urbanismo y edificación

  • En España, el 88% de la población reside en zonas urbanas, lo que plantea desafíos de adaptación ante la intensificación de los peligros climáticos.
  • La torrencialidad de las lluvias aumentará a corto plazo e incrementará el riesgo de inundaciones y la afectación a infraestructuras clave.
  • El aumento de las temperaturas extremas, agravado por el efecto isla de calor, tendrá impactos directos en el confort térmico y la salud de la población.
  • La ubicación geográfica y las características urbanas suponen diferencias en exposición y vulnerabilidad. Las ciudades costeras, por ejemplo, sufrirán la amenaza de la subida del nivel del mar.
  • La dependencia urbana de recursos esenciales y la concentración de actividades socioeconómicas e infraestructuras hacen de las ciudades un nodo receptor y transmisor de impactos.
  • Los riesgos climáticos en entornos urbanos requieren atención urgente ya que sus impactos se prevén muy elevados a corto plazo.

Patrimonio cultural

  • El patrimonio cultural se encuentra expuesto a las inundaciones —fluviales y pluviales—, los incendios y las inundaciones costeras, entre otros factores.
  • El deterioro de sitios históricos y la pérdida de tradiciones pueden reducir el atractivo turístico y afectar negativamente la economía local y nacional.
  • A pesar de la importancia del patrimonio cultural para el conjunto de la sociedad, el impacto del cambio climático sobre este sector presenta lagunas de conocimiento significativas.

Energía

  • Se anticipa una disminución en la eficiencia y capacidad de las redes de transporte y distribución eléctrica como consecuencia de las altas temperaturas proyectadas en los escenarios futuros.
  • Las altas temperaturas también afectan al almacenamiento de energía debido a la reducción del rendimiento de las baterías eléctricas.
  • El aumento de las temperaturas medias y la mayor frecuencia de olas de calor podrían incrementar notablemente la demanda eléctrica.
  • En España este sector presenta una fuerte interdependencia con el recurso hídrico (nexo agua-energía), lo que acentúa su vulnerabilidad frente al cambio climático.

Movilidad y transporte

  • Este sector desempeña un papel clave en la economía nacional (3,9% del PIB en 2021), por lo que su afección podría tener importantes repercusiones económicas.
  • El cambio climático incrementa significativamente los riesgos asociados a eventos extremos, que afectan de forma diferenciada a los distintos modos de transporte (carretera, ferroviario, aéreo y marítimo) según sus características.
  • Los impactos del cambio climático sobre las infraestructuras dificultan su funcionamiento, afectan a la movilidad de personas y mercancías, y comprometen la continuidad del sistema.
  • Las interrupciones en las cadenas logísticas pueden provocar efectos en cascada sobre sectores estratégicos (alimentación, energía, industria o sanidad).

Industria y servicios

  • Los eventos extremos como inundaciones, olas de calor, sequías o tormentas, ya están afectando a infraestructuras y procesos productivos del sector.
  • El 86,8% de los siniestros tramitados entre 2017 y 2022 por el Consorcio de Compensación de Seguros —que incluye entre otros, industria, comercios y oficinas—, se debieron a inundaciones y tempestades ciclónicas atípicas.
  • Su dependencia del suministro de materias primas le convierte en un sector altamente expuesto a impactos en cascada provenientes del sector primario.
  • El 99,8% del tejido empresarial español está formado por pymes. Aunque destacan por su flexibilidad ante nuevos mercados, su limitada capacidad financiera reduce sus posibilidades de adaptación.

Turismo

  • El turismo aporta más del 12% del PIB nacional, pero es uno de los sectores más vulnerables al cambio climático.
  • Depende fuertemente de recursos naturales expuestos y de condiciones climáticas que influyen directamente en el confort del visitante y en el atractivo del destino.
  • Los impactos del cambio climático aún no son del todo visibles en el sector, sin embargo, se espera que los impulsores de los riesgos sigan creciendo en los próximos años.
  • La información disponible es limitada, por lo que es necesario un esfuerzo significativo en el seguimiento y generación de datos relevantes para una mejor comprensión de los riesgos que afronta el sector.
  • La pérdida de atractivo de los destinos por la degradación o desaparición de recursos naturales puede desencadenar efectos en cadena en múltiples sectores económicos.

Sistema financiero y actividad aseguradora

  • El sistema financiero y la actividad aseguradora pueden actuar como catalizadores de la adaptación, detectando oportunidades de inversión e incentivos para la prevención de riesgos.
  • Este sector presenta múltiples interrelaciones con otros ámbitos económicos, y es receptor de impactos y generador de efectos en cascada con amplias repercusiones socioeconómicas.
  • Existe un déficit importante de información y una escasa divulgación por parte de las entidades implicadas que hace difícil realizar un análisis completo de los riesgos del sector.

Paz, seguridad y cohesión social

  • El reparto desigual —social y territorial— de los impactos climáticos puede provocar desplazamientos y conflictos, afectando a la cohesión social y generando tensiones tanto a nivel nacional como internacional.
  • Este ámbito es receptor de impactos de numerosos sectores, y a su vez es generador y amplificador de muchos de ellos.
  • El análisis de riesgos en este ámbito enfrenta importantes limitaciones, debido a su elevada complejidad y a la escasez de información específica disponible.
  • Es necesario avanzar en la comprensión de los impactos climáticos en este sector ya que pueden desencadenar desequilibrios sociales profundos y prolongados.

Con información de EFE."  (Eduardo Robaina , Climática, 14/10/25)

4.9.25

A primeira pescuda científica sobre os incendios de agosto lígaos á crise climática... As condicións meteorolóxicas "extremas" que propician e agravan os incendios forestais "son agora habituais en España e Portugal por mor do cambio climático"... Os "peores incendios en 30 anos aconteceron "durante unha vaga de calor de 16 días" que foi "a máis intensa dende que hai rexistros". E estas condicións, combináronse cun contexto de "despoboamento rural" e "poboación envellecida" que dá lugar a "terras forestais sen xestión, creando densas capas de combustible"... o quecemento das temperaturas medias de 1,3 graos, provocaron que os recentes incendios forestais acontezan, aproximadamente, cada quince anos... e suceda simultaneamente en varios puntos de Europa ao mesmo tempo, incrementando a presión sobre os recursos de extinción... este ano xa foi preciso activar 17 veces o Mecanismo Europeo de Protección Civil para atender incendios en diversos puntos do continente (David Lombao)

 "A World Weather Attribution é unha rede científica que, dende hai unha década, analiza as ligazóns co cambio climático en eventos extremos como vagas de frío e calor, riadas, secas ou incendios forestais. Esta comunidade de investigación internacional vén de divulgar a súa primeira análise rápida sobre os incendios forestais en Galicia e Portugal e contornas lindeiras como Castilla y León ou Asturias. E a súa conclusión é clara: están ligados á crise climática e foron máis graves por esta razón.

As condicións meteorolóxicas "extremas" para que propician e agravan os incendios forestais "son agora habituais en España e Portugal por mor do cambio climático", advirte a WWA. Encabeza así a súa análise de urxencia, que evidencia que a vaga de lume foi especialmente "intensa" en "contornas forestais do norte de Portugal" e mais en "Galicia, Asturias e Castilla y León". 

Os "peores incendios en 30 anos" -os datos provisionais da superficie ardida en Galicia así o amosan- aconteceron "durante unha vaga de calor de 16 días" que foi "a máis intensa dende que hai rexistros". E estas condicións, resalta, combináronse cun contexto de "despoboamento rural" e "poboación envellecida" que dá lugar a "terras forestais sen xestión, creando densas capas de combustible". "Con menos poboación e menos pastoreo tradicional, o control da vexetación diminuíu drasticamente", resalta nun diagnóstico que tamén reflectía a documentación do Plan de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia para este ano.

Nun contexto de quecemento das temperaturas medias "de 1,3 graos dende tempos preindustrais", as "condicións extremas que provocaron os recentes incendios forestais acontezan, aproximadamente, cada quince anos". "Sen o cambio climático esperaríase que acontecese menos dunha vez cada 500 anos", puntualizan, e unha vaga de calor coma esta implicaría, de media, uns 3 graos menos que os rexistrados.

Como as diversas alertas científicas e técnicas dos últimos anos, as xerais e as específicas sobre Galicia, a análise da WWA deixa claro que vagas de incendios coma esta van ser cada vez máis probables. E tamén o é que suceda simultaneamente en varios puntos de Europa ao mesmo tempo, incrementando "a presión sobre os recursos de extinción. 

Non en van, exemplifican, este ano xa foi preciso activar 17 veces o Mecanismo Europeo de Protección Civil para atender incendios en diversos puntos do continente. "Co quecemento en aumento, os incendios forestais simultáneos máis extremos seguirán poñendo a proba os recursos de extinción de incendios e aumentando os límites de adaptación nalgúns lugares", advirten."            (David Lombao , Praza.gal, 04/09/25) 

24.8.25

Gran Canaria: pastores, quema controlada en invierno y recuperar un paisaje en mosaico agroforestal que combine zonas de cultivo, pastos y masas forestales... El pastoreo como medio para prevenir incendios es lo más barato. El sistema funciona mediante la adjudicación de superficies de pastoreo en montes públicos y barrancos, espacios especialmente sensibles porque actúan como corredores de propagación del fuego. A diferencia de las subvenciones, se establece un contrato: los pastores reciben un pago en función de la superficie gestionada y de la eficacia del trabajo realizado. “Hay que proteger a la ganadería, hay que incentivar la ganadería en los entornos rurales, porque al final son limpiadores natos”... En 2024 participaron 36 pastores, con unos 6.750 animales, distribuidos en 47 lotes adjudicados mediante concurrencia pública. El presupuesto inicial fue de 120.299 euros, y el ingreso medio por pastor se situó en torno a 2.776 euros anuales... A los ingresos por pastor, hay que añadirle el pienso que se ahorran. “Es algo que se está demandando por el gremio"... Un tratamiento mecánico puede alcanzar los 4.000 euros por cada hectárea, y una quema prescrita entre 300 y 600 euros. En cambio, el pastoreo cuesta entre 40 y 180 euros la hectárea, lo que permite abarcar superficies mucho mayores con el mismo presupuesto La aspiración del Colegio de Ingenieros Forestales es que todas estas prácticas tengan cabida en el Pacto de Estado para afrontar el cambio climático que Pedro Sánchez anunció el día 17 en Galicia (Guillermo Vega)

 "Fuego, pastores y paisaje para combatir el fuego. El peor verano de incendios en al menos tres décadas puede dejar enseñanzas que ya se están implantando en algunos territorios para evitar desastres en fuegos futuros. Gran Canaria pone sobre la mesa el plan que lleva implantando desde principios de siglo, cuyos responsables esperan que encuentre encaje en el Pacto de Estado que anunció recientemente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Además de las limpiezas mecánicas tradicionales, el Cabildo de la isla ha introducido un pastoreo dirigido ―y remunerado― que ayuda a mantener limpios los cortafuegos y las zonas donde las partes urbanas se encuentran con las áreas con vegetación natural. Esta herramienta forma parte de un programa más amplio que persigue lograr un “paisaje mosaico”, en el que convivan campos cultivados, huertas, sembrados, pastos y diferentes tipos de bosques. Estas prácticas se culminan, por último, con quemas de baja intensidad provocadas en invierno. “El fuego limpia igual que limpiamos con una motodesbrozadora”, explica Federico Grillo, jefe de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria. “Y es mejor quemarlo nosotros a que se queme de manera descontrolada”.

Gran Canaria ha sufrido ocho grandes incendios en los últimos 20 años, según los datos del director de Extinción y analista del Cabildo, Didac Díaz. Destacan, sobre todo, dos: el registrado en el verano de 2019, un desastre que se llevó por delante 10.000 hectáreas y los de 2007. Aquel año, tanto Gran Canaria como Tenerife (isla que ardió a su vez en 2023) sufrieron sendos incendios en los que ardieron unas 40.000 hectáreas.

Los técnicos sacan pecho de la experiencia adquirida en todas estas emergencias y ponen como ejemplo que el fuego de Tenerife no afectó ninguna casa. Desde hace más de 10 años, personal de la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como de muchas comunidades como Andalucía o Galicia, han venido a la isla a aprender estas prácticas, explica Grillo. A esta experiencia contribuye la gestión de los recursos humanos: “Todo el personal, unos 240 bomberos, es fijo y contratado por la Administración. No trabajamos con empresas, queremos tener una plantilla que esté muchos años con nosotros para beneficiarnos de su experiencia”.

Con todo, la extinción no es suficiente. El incendio de 2007 fue, según explicó recientemente Didac Díaz, “un punto de inflexión enorme. Ahí vimos que no podemos con estos grandes incendios”. Se aceleró en la implantación de herramientas de prevención. “Son prácticas que en otros lados no se hacen, o solo se hace alguna aislada, o todavía se hacen de forma tímida”, explica en conversación telefónica Grillo, uno de los grandes expertos en extinción de incendios forestales en España.

La práctica más llamativa es la quema controlada en invierno, que también se realiza en comunidades como Cataluña o Andalucía. “Se trata de llevar a cabo la limpieza de algunas masas cuando están las condiciones adecuadas de humedad, cuando no hace calor, con una llama muy pequeña”, relata. “Tenemos fuegos de alta intensidad que suben a copas y hacen un daño muy grande a toda la vegetación y al suelo, a los animales. Y tenemos fuego de baja intensidad, que es una llama muy pequeña, que va rastrera por el suelo y va eliminando solamente la pinocha”.

El Cabildo ha previsto para este año la quema controlada de 50 hectáreas, según recoge el Plan de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales del Cabildo. Esta práctica, asegura el ingeniero, tiene dos ventajas añadidas. En primer lugar, está el coste. Según sus datos, limpiar una hectárea de bosque a mano cuesta entre 4.000 y 6.000 euros por hectárea. “Con estos tratamientos con fuego lo podemos bajar a 300 euros, con lo que podemos hacer hasta 14 veces más de superficie”. En segundo lugar, el cuidado del medio ambiente. “Los sitios que arden en verano están muy adaptados al fuego”, explica. “Estamos viendo que detrás del fuego hay unos procesos ecológicos, y hay especies que necesitan el fuego. La secuencia natural sería que eso se quemase cada equis tiempo con tormenta. Ahora nosotros vivimos en el territorio, pero el fuego forma parte del paisaje”.

El pastoreo como medio para prevenir incendios es aún más barato. El sistema funciona mediante la adjudicación de superficies de pastoreo en montes públicos y barrancos, espacios especialmente sensibles porque actúan como corredores de propagación del fuego. A diferencia de las subvenciones, se establece un contrato: los pastores reciben un pago en función de la superficie gestionada y de la eficacia del trabajo realizado. “Hay que proteger a la ganadería, hay que incentivar la ganadería en los entornos rurales, porque al final son limpiadores natos”, explica Grillo.

Los costes comparativos muestran la eficiencia del modelo. Un tratamiento mecánico puede alcanzar los 4.000 euros por cada hectárea, y una quema prescrita entre 300 y 600 euros. En cambio, el pastoreo cuesta entre 40 y 180 euros la hectárea, lo que permite abarcar superficies mucho mayores con el mismo presupuesto. En la actualidad, el programa gestiona 1.681 hectáreas, frente a las 300 que cubren los tratamientos clásicos de la Consejería.

En 2024 participaron 36 pastores, con unos 6.750 animales, distribuidos en 47 lotes adjudicados mediante concurrencia pública. El presupuesto inicial fue de 120.299 euros, y el ingreso medio por pastor se situó en torno a 2.776 euros anuales. El programa prevé ampliarse a terrenos privados, aunque de momento se centra en monte público. A los ingresos por pastor, hay que añadirle el pienso que se ahorran. “Es algo que se está demandando por el gremio a nivel del resto de islas y creemos que es extensible a muchas zonas de la península, entre ellas algunas de las que se han estado quemando”, sostiene Grillo.

El programa de pastoreo forma parte de otro más amplio llamado Gran Canaria Mosaico. Este proyecto persigue recuperar un paisaje en mosaico agroforestal que combine zonas de cultivo, pastos y masas forestales”. Con ello, se consigue, según el Cabildo, romper, por un lado, la continuidad del combustible vegetal y reducir así la propagación de los incendios. Además, favorece la biodiversidad y la economía rural. “Es una filosofía de favorecer la economía y los productos locales”, resume Grillo, “los cuales, aunque puedan resultar más caros, “tienen una ventaja muy grande que estás salvando el bosque”.

La aspiración de Grillo y del Colegio de Ingenieros Forestales, del cual es vocal, es que todas estas prácticas tengan cabida en el Pacto de Estado para afrontar el cambio climático que Pedro Sánchez anunció el día 17 en Galicia. “Estas son parte de las soluciones que ofrecen los facultativos del mundo forestal, del ganadero y de la agricultura. Pretendemos resolver, o por lo menos reducir, el problema de los incendios forestales”.

(Guillermo Vega , El País, 23/08/25) 

Del dispositivo “suficiente” al caos: Castilla y León y Galicia tuvieron efectivos parados mientras montes y pueblos ardían... Losacio (Zamora), 12 de agosto, no hay bomberos autonómicos, solo vecinos voluntariosos y con algún sudor frío pese a los 35 grados. El pueblo se libró gracias solo a los refuerzos del Ayuntamiento de Zamora, al arrojo de una “cuadrilla pirata” que se tapaba los nombres para evitar represalias de la empresa, y especialmente al cambio de viento. Sin embargo, el incendio engulló Abejera, donde aún hay heridos hospitalizados. Esta falta de efectivos autonómicos se repitió en múltiples localidades castellanas y leonesas... Vilardevós, Ourense, 15 de agosto, un agente forestal, el encargado de la dirección técnica contra un fuego, de la estrategia de ataque. Pero sobre las dos de la madrugada, este trabajador se tuvo que ir por haber rebasado el tope de jornada, relatan fuentes de esta cuadrilla. No llegó nadie para relevarlo y, por protocolo, la brigada no pudo actuar. También se tuvo que parar la bulldozer que estaba abriendo zanjas para detener el avance del incendio que los acechaba. “Nos quedamos toda la noche contemplando cómo bajaba el fuego”... autobombas paradas en los peores días solo en la comarca de Valdeorras, arrasada por el incendio de Larouco, el más devastador. No podían usarse porque no había conductor disponible, mientras Rueda Rueda reclamaba al Gobierno central “30 autobombas con sus conductores”... con los incendios más graves de la historia de la comunidad fuera de control, la Xunta de Galicia rechazó la ayuda de bomberos de A Estrada (Pontevedra) que habían gestionado una autobomba y envió a casa a trabajadores contraincendios de A Coruña y Lugo porque “ya no se necesitaban”... hubo “brigadas descoordinadas y paradas a la espera de instrucciones durante horas”... los retenes castellanos ironizan con el “ayuno intermitente” de su pobre avituallamiento, en ocasiones con moho y frecuentemente escaso. Han bebido agua de mangueras de huerto y han compartido vídeos de compañeros durmiendo en el suelo (Sonia Vizoso, Juan Navarro)

 "La crisis de incendios más grave de la historia reciente de España estalló con los gobiernos de Castilla y León y Galicia jactándose de contar con un dispositivo de extinción dotado al más alto nivel. El mejor “de todo el mundo”, presumía el día 13 el sustituto de la familia Baltar al frente de la Diputación de Ourense, el popular Luis Menor, cuando su provincia ya estaba en alerta máxima. Solo dos días después, con la ola de fuegos en Extremadura, estas comunidades del PP urgían al Gobierno central un potente refuerzo de medios mientras sus equipos sufrían imprevisión, descoordinación, parálisis y falta de personal y maquinaria, denuncian bomberos y agentes forestales. Miembros del despliegue en estos territorios relatan cómo se han enfrentado no solo a las llamas: también a carencias que llevan años denunciando.

Una escena resume la gestión de la Junta de Castilla y León en esta catástrofe sin precedentes: Losacio (Zamora), 12 de agosto. Una línea naranja amenaza el lugar donde comenzó el segundo y cuádruplemente mortal incendio de la Sierra de la Culebra en 2022. No hay bomberos autonómicos, solo vecinos voluntariosos y con algún sudor frío pese a los 35 grados. El pueblo se libró gracias solo a los refuerzos del Ayuntamiento de Zamora, al arrojo de una “cuadrilla pirata” que se tapaba los nombres para evitar represalias de la empresa, y especialmente al cambio de viento. Sin embargo, el incendio engulló Abejera, donde aún hay heridos hospitalizados.

Esta falta de efectivos autonómicos se repitió en múltiples localidades castellanas y leonesas, especialmente en León, Zamora y Palencia, donde sienten que el caos y la descoordinación han inflamado unas llamas ya de por sí poderosas. Las protestas ciudadanas han ido creciendo. En Ourense, los bomberos narran un episodio que ilustra la impotencia que también se ha sentido en el flanco gallego de la tragedia por la falta de personal de la que llevan años alertando. Fue el 15 de agosto. Ardía la cima de un monte ante la inquieta mirada de los habitantes de una aldea de Vilardevós. Allí acudió, además de la Guardia Civil y Protección Civil, la brigada de Viladesuso, movilizada desde el sur de Pontevedra. Al frente, un agente forestal, el encargado de la dirección técnica contra un fuego, de la estrategia de ataque. Pero sobre las dos de la madrugada, este trabajador se tuvo que ir por haber rebasado el tope de jornada, relatan fuentes de esta cuadrilla.

No llegó nadie para relevarlo y, por protocolo, la brigada no pudo actuar. También se tuvo que parar la bulldozer que estaba abriendo zanjas para detener el avance del incendio que los acechaba. “Nos quedamos toda la noche contemplando cómo bajaba el fuego”, cuenta uno de sus integrantes. A la mañana siguiente, las llamas cogieron fuerza y cercaron las casas porque había zonas de maleza alrededor. Los sindicatos llevan años denunciando que la plantilla de agentes ambientales, una figura clave también para prevenir los incendios, está congelada desde 1985, cuando la Xunta recibió las competencias en la materia. “No hay forma de que asuman que falta más gente”, lamentaba estos días el agente forestal Alejandro Rodríguez.

Cuando ya el calor abrasador y el viento habían desmadrado las llamas por un territorio lleno de maleza seca y vacío de habitantes, tanto Galicia como Castilla y León improvisaron llamamientos para cubrir vacantes en sus equipos. El dispositivo gallego arrancó la temporada de alto riesgo con plazas y bajas sin cubrir, denuncian asociaciones profesionales y sindicatos, mientras la Xunta defiende que durante la crisis ha estado “casi al 100%”. CCOO calcula que la catástrofe se encaró en Ourense con 80 vacantes de bomberos, emisoristas o conductores, de un total de menos de 600 puestos.

Óscar Rodríguez, jefe de brigada y presidente del comité de empresa de Medio Rural en esta provincia, contabilizó varias autobombas paradas en los peores días solo en la comarca de Valdeorras, arrasada por el incendio de Larouco, el más devastador. No podían usarse porque no había conductor disponible, “plazas que están recogidas en la relación de puestos de trabajo, pero que no se cubren”, subraya. Mientras, Rueda reclamaba al Gobierno central, además de bulldozers, soldados, medios aéreos y nodrizas, “30 autobombas con sus conductores”. Medio Rural ha eludido explicar esta situación.

La incorporación precipitada de efectivos sin experiencia también complicó las tareas. Agentes forestales, por ejemplo, cuentan que han intentado evitar que los recién llegados asuman la “responsabilidad” de dirigir la estrategia ante fuegos tan peligrosos. Esto se evitaría si se hubiesen unido en marzo como piden siempre los sindicatos. También se han quejado de la gestión de la Xunta efectivos llegados de otras zonas de Galicia. El pasado martes, con los incendios más graves de la historia de la comunidad fuera de control, el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) rechazó la ayuda de bomberos de A Estrada (Pontevedra) que habían gestionado una autobomba y envió a casa a trabajadores contraincendios de A Coruña y Lugo porque “ya no se necesitaban”, cuenta Javier Cortizo, uno de los afectados, que desde A Estrada ya viajó a Valencia cuando la dana.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que se ha dejado ver estos días con chaleco de emergencias y sin afeitar, se ha parapetado en que los medios que se urgieron en medio del caos al Gobierno central, una petición “imposible” de atender según el Ejecutivo de Pedro Sánchez, no han llegado completos y a tiempo. Mañueco, por su parte, ha pasado de calificar el operativo de “suficiente” a exigir recursos al Estado alegando que las condiciones climatológicas extremas superaron cualquier previsión de la Junta. Los brigadistas se encogen de hombros: “Era cuestión de tiempo”. El desastre de 2022 en la Sierra de la Culebra no acarreó medidas ambiciosas para mantener un dispositivo sólido y bien capacitado, donde aún resuena el eco del consejero, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en 2018: “Mantener el operativo todo el año es un absurdo y un despilfarro”.

Esta vez Quiñones ha regalado un “tenemos la mala costumbre de comer” por ausentarse en el primer día de descontrol, mientras los retenes ironizan con el “ayuno intermitente” de su pobre avituallamiento, en ocasiones con moho y frecuentemente escaso. Han bebido agua de mangueras de huerto y han compartido vídeos de compañeros durmiendo en el suelo.

En Galicia, hubo “brigadas descoordinadas y paradas a la espera de instrucciones durante horas”, señala el bombero forestal Xoan Lois Cabreira. “Hay un gran capital humano de base en los bomberos forestales” gallegos, explica, porque conocen el territorio y son expertos en tácticas contra el fuego. Pero “la falta de coordinación de los mandos tanto superiores como intermedios derivó en inoperancia e ineficacia”. Miembros del dispositivo relatan a EL PAÍS que se encontraron con autobombas y bulldozers en estado calamitoso, “que perdían aceite por el camino y estaban para el desguace”.

Mañueco insiste: su equipo está bien nutrido, pero necesitaba soporte de Sánchez. Soporte como el infrautilizado en León, donde se instalaron camas y almuerzos para 180 personas que nunca fueron movilizadas. Tampoco instalaron puestos de mando cedidos. Según informan bomberos de Ávila, allí hay una nodriza capaz de almacenar 13.000 litros para abastecer a las autobombas sin que se tengan que alejar demasiado. Ese vehículo permanece “en reserva”, según el Plan Anual de Incendios Forestales de la Junta. “No tienen dotación de personal y [la nodriza] lleva todo el año parada en un garaje”, según fuentes conocedoras del caso. Mañueco pidió al Ejecutivo primero 15 como estas y luego, sin saberse por qué, simplemente las solicitó sin aclarar cuántas. Las unidades helitransportadas también han implorado ser reclutadas al máximo, condenadas algunas a la inacción. El presidente de la Junta ha respaldado “todas las decisiones” del operativo aunque admite que “puede haber algún tipo de incidencias”: “Todos los medios que se ponen a disposición de la Junta, los directores los aprovechan al máximo si lo aconsejan las circunstancias”.

 Muchos bomberos de la Junta protestan porque no salen en las fotos, solo figuran los de la UME o los del ministerio, las BRIF. La respuesta: son tan pocos que es más fácil fotografiar a los refuerzos que a los nativos. Un efectivo del ministerio los compara así: “Hay una diferencia abismal entre las BRIF y otros medios, sobre todo los de la Junta. Tenemos una formación que no dan en ningún sitio y se nota al coordinarse bien, pero sobre todo en la seguridad. Parece una bobada, pero es más importante que el dinero”. Con el fuego crepitando, una adjudicataria buscaba personal en InfoJobs: no se exige ni formación ni experiencia. Mañueco asegura que su prioridad es la “seguridad” de esa primera línea contra las llamas y que se está implicando en el correcto avituallamiento de las brigadas. Al día siguiente de estas declaraciones, los bomberos recibieron bocadillos con moho.

“Los fuegos se apagan en invierno”

En Extremadura la situación ha sido distinta a la vivida en Castilla y León y Galicia. Allí ha habido dos incendios, no una multiplicidad de focos. Uno fue en Llerena (Badajoz), que se controló más rápidamente, y otro en Jarilla, que ha calcinado más de 17.000 hectáreas y se ha convertido en el más grande que ha habido nunca en la región. Si las críticas en las otras dos comunidades se reparten entre los fallos en la gestión de la extinción y la falta de prevención, los bomberos consultados en territorio extremeño procedentes de varias regiones de España coinciden en señalar más a lo segundo, la falta de limpieza de los montes. “Los fuegos se apagan en invierno”, repite un bombero de atención urgente de Castilla y León a pocos metros de las llamas en la frontera entre Cáceres y Salamanca.

Un grupo de efectivos procedentes de Cataluña comenta lo mismo y sostiene que eso, sumado a la ola de calor, ha secado gran parte de la vegetación que creció asilvestrada después de una primavera de muchas lluvias. La situación tiene unas características muy particulares y ha elevado el riesgo de incendios en toda la península. “Hoy estamos trabajando aquí, pero no me extrañaría nada que nos llamen porque tengamos que actuar pronto en Cataluña”, explica.

El incendio de Jarilla ha arrasado mayoritariamente zonas altas. Desde la Junta de Extremadura señalan que uno de los problemas ha sido la falta de helicópteros e hidroaviones porque la crisis incendiaria en Galicia y Castilla y León ha obligado a repartirlos. “Entendemos que la situación es la que es. Al que lo ha dado todo no se le puede pedir más”, explicó el martes a EL PAÍS el consejero de Gestión Forestal y Medio Rural, Paco Ramírez. Murcia, Andalucía y Castilla-La Mancha enviaron medios aéreos el sábado 16 de agosto, un día después de la petición del Gobierno extremeño. Cataluña lo hizo el 18 y Eslovenia y la República Checa mandaron otros dos helicópteros que llegaron el 19 después de que el Gobierno central activara el mecanismo europeo de protección civil. Para entonces ya habían ardido más de 15.000 hectáreas."

Sonia Vizoso , Juan Navarro , El País, 24/08/25)

22.8.25

¿Qué pensabas que era el cambio climático? ¿Un documental de Netflix? ¿Una gráfica en una cumbre internacional? No. Es esto: casas arrasadas, castaños, olivos y encinas reducidos a ceniza, ecosistemas enteros calcinados. Pueblos enteros envueltos en humo. Negocios destruidos, familias arruinadas. Animales muertos o huyendo del fuego, en un futuro cada vez más incierto. Desolación, tristeza, rabia e impotencia... Mientras todo esto sucede, hay quienes se dedican estos días a fabricar enemigos fáciles –los ecologistas, los activistas, las normativas ambientales, el gobierno central, la Agenda 2030… Buscan el enfrentamiento en esa constante de servirse de las crisis para ganar votos... El cambio climático no ha provocado los incendios, pero los ha intensificado y ha agravado lo que ya estaba mal. Ahora lo que menos necesitamos son pirómanos en política a los que les dé igual lo que nos pueda pasar (Violeta Assiego)

 "Mientras todo esto sucede, hay quienes se dedican estos días a fabricar enemigos fáciles –los ecologistas, los activistas, las normativas ambientales, el gobierno central, la Agenda 2030… Buscan el enfrentamiento en esa constante de servirse de las crisis para ganar votos, pero el campo y el ecologismo no son enemigos

¿Qué creíamos que era el cambio climático? ¿Un documental de Netflix? ¿Una gráfica en una cumbre internacional? ¿Una moda activista de adolescentes idealistas? No. Es esto: casas arrasadas, castaños, olivos y encinas reducidos a ceniza, ecosistemas enteros calcinados. Pueblos enteros envueltos en humo. Negocios destruidos, familias arruinadas. Animales muertos o huyendo del fuego, en un futuro cada vez más incierto. Desolación, tristeza, rabia e impotencia. Basta escuchar a cada una de las mujeres y hombres que ponen palabras a lo que está sucediendo.

El cambio climático no es una exageración de las y los ecologistas, sino el catalizador de un colapso del que vienen advirtiendo quienes saben de esto, en lo académico y en el terreno. Estos incendios no son producto de una temporada especialmente cruel, sino el resultado de mirar a otro lado, de un negacionismo climático que abandona las necesidades de los territorios y su fauna, mientras los instrumentaliza para ganar dinero, promoviendo políticas extractivas: agricultura intensiva, monocultivos, macrogranjas o minería salvaje. El cambio climático intensifica y agrava lo que ya estaba mal.

Este año fue especialmente lluvioso, y con estas lluvias la vegetación creció rápido. Luego ha venido el calor extremo, y esa misma vegetación ha muerto rápidamente y se ha convertido en leña al perder su humedad. Se ha transformado en biomasa seca, en un fenómeno que los expertos llaman “estrés hídrico”. De esta forma, arbustos, pastos y árboles arden como si alguien los hubiera rociado con gasolina. A esto se suma la combinación perfecta para el desastre: una ola de calor que se prolonga, humedad en mínimos históricos y vientos intensos (la conocida «regla del 30»). Pero hay otro factor, muy importante: toda esa biomasa se ha ido acumulando ante el abandono progresivo del mundo rural y la desaparición de los usos tradicionales de los montes como el pastoreo o la extracción de leña. Como ha explicado Javier Madrigal, investigador del CSIC, lo que estamos viendo hoy es la consecuencia directa de “sesenta años de abandono rural”.

Son muchas las lecciones que emergen si se quiere escuchar a las voces expertas, organizaciones medioambientales y actores comprometidos con el mundo rural. Para evitar la repetición de incendios tan feroces como los de este verano es necesario un cambio radical en la gestión forestal: pasar de la extinción reactiva a la prevención sostenible. Una gestión forestal preventiva adaptada a las características y ritmos de cada territorio, basada en la conservación de la biodiversidad y alineada con la mitigación y adaptación al cambio climático. Estamos escuchándolo continuamente, lo repiten muchas voces: los incendios no se combaten solo en verano, sino con inversión, planificación, empleo público digno y gestión sostenible durante todo el año.

Mientras todo esto sucede, hay quienes se dedican estos días a fabricar enemigos fáciles –los ecologistas, los activistas, las normativas ambientales, el gobierno central, la Agenda 2030… Buscan el enfrentamiento en esa constante de servirse de las crisis para ganar votos, pero el campo y el ecologismo no son enemigos. El monte no se cuida con odio y con bulos, se cuida con vínculos y políticas públicas que protejan la vida. La culpa no es de quien planta árboles o defiende la biodiversidad. Es mentira que los ecologistas impidan las limpiezas preventivas en montes, y esta es solo una de las mentiras. La narrativa agrofascista que los culpa –y que proviene de los mismos que promueven el odio contra los derechos de las mujeres, de las personas migrantes, del colectivo LGTBIQ+…– es una cortina de humo político, desmontada por entidades vecinales, agrícolas, ecologistas y académicas. La colaboración entre mundo rural y ecología no solo es viable, sino indispensable. Hay multitud de ejemplos como el manifiesto Por la prevención de incendios y la gestión sostenible del Valle del Tiétar, firmado por más de cuarenta entidades vecinales, agrícolas y ecologistas, que demuestran que otra forma de gestionar el monte es posible. El ecologismo y el mundo rural no solo pueden colaborar: ya lo están haciendo.

Pensaras lo que pensaras que era el cambio climático, ojalá que todo esto nos ayude a comprobar que no es una amenaza lejana ni un concepto abstracto. Ahora más que nunca debemos tomarlo en serio. El cambio climático no ha provocado los incendios, pero los ha intensificado y ha agravado lo que ya estaba mal. Ahora lo que menos necesitamos son pirómanos en política a los que les dé igual lo que nos pueda pasar. Es tiempo de apagar fuegos y prevenirlos, todos los fuegos." 

Violeta Assiego, Rebelion, 21/08/25, fuente eldiario.es )