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26.3.25

Corea del Sur promovió las adopciones en el extranjero para encontrar hogares a niños huérfanos, abandonados o discapacitados en el extranjero, en lugar de crear un sistema de bienestar para ellos en el país. El gobierno dejó en manos de las agencias de adopción la tarea de encontrar y enviar niños al extranjero a cambio de pagos de las familias adoptivas... la agencia, Korea Social Service, cobró en 1988 una tarifa de adopción de 1500 dólares, así como una donación de 400 dólares, por cada niño a las familias adoptivas... Algunos de estos fondos se utilizaron a su vez para conseguir más niños, convirtiendo las adopciones internacionales en “una industria con fines de lucro”... Mia Lee Sorensen, adoptada surcoreana que fue enviada a Dinamarca en 1987, cuando encontró a sus padres biológicos en Corea del Sur en 2022, no podían creer que estuviera viva. Le dijeron que su madre se había desmayado durante el parto y que, cuando despertó, en la clínica le dijeron que el bebé había muerto. Las agencias de adopción falsificaron documentos para presentar a los bebés como huérfanos cuando tenían padres conocido (Choe Sang-Hun)

 "Corea del Sur admitió el miércoles por primera vez que, en su apuro por enviar niños a hogares estadounidenses y europeos hace décadas, sus agencias de adopción cometieron malas prácticas generalizadas, incluida la falsificación de documentos, para hacerlos más adoptables.

Las conclusiones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Corea del Sur, un organismo gubernamental, decían que hace décadas se enviaba a los niños “como equipaje” para obtener ganancias, y supusieron una victoria ganada con esfuerzo para las personas surcoreanas adoptadas en el extranjero. Muchas han regresado a su país de nacimiento en los últimos años, haciendo campaña incansablemente para que Corea del Sur acepte uno de los legados más vergonzosos de su historia moderna.

Las agencias de adopción falsificaron documentos para presentar a los bebés como huérfanos cuando tenían padres conocidos, reconoció la comisión. Cuando algunos bebés morían antes de ser enviados al extranjero, se enviaban otros con sus nombres. Los directores de cuatro agencias privadas de adopción recibieron el poder de convertirse en tutores legales de los niños, cediéndolos para su adopción en el extranjero.

El informe de la comisión fue la primera admisión oficial por parte del gobierno de problemas con las prácticas de adopción del país, incluida la falta de supervisión, a pesar de que esas malas prácticas ya se habían hecho públicas en el pasado. El organismo recomendó que el Estado pidiera disculpas por violar los derechos de las personas surcoreanas adoptadas.

Corea del Sur es la fuente de la mayor diáspora de adoptados internacionales del mundo, con unos 200.000 niños surcoreanos enviados al extranjero desde el final de la guerra de Corea en 1953, principalmente a Estados Unidos y Europa.

En sus precarias décadas de la posguerra, Corea del Sur promovió las adopciones en el extranjero para encontrar hogares a niños huérfanos, abandonados o discapacitados en el extranjero, en lugar de crear un sistema de bienestar para ellos en el país. El gobierno dejó en manos de las agencias de adopción la tarea de encontrar y enviar niños al extranjero a cambio de pagos de las familias adoptivas.

“Surgieron numerosas deficiencias legales y políticas”, dijo Sun-young Park, presidenta de la comisión. “Estas violaciones nunca deberían haberse producido”.

Los hallazgos tienen repercusiones más allá de Corea del Sur, ya que varios países que recibieron a los niños —entre ellos Noruega y Dinamarca— han abierto investigaciones sobre sus adopciones internacionales. Estados Unidos, que ha recibido más niños de Corea del Sur que ningún otro país, no lo ha hecho.

“Este es un momento por el que hemos luchado: la decisión de la comisión reconoce lo que los adoptados hemos sabido durante tanto tiempo: que el engaño, el fraude y los problemas del proceso de adopción coreano no pueden permanecer ocultos”, dijo Peter Moller, un adoptado surcoreano de Dinamarca que dirigió una campaña internacional para que la comisión iniciara una investigación

La comisión identificó muchos casos en los que las identidades y la información familiar de los niños se “perdieron, falsificaron o fabricaron” y en los que se enviaron niños al extranjero sin consentimiento legal.

Citó el caso de una niña a la que solo identificó por su apellido, Chang, nacida en Seúl en 1974. Su agencia de adopción en Seúl conocía la identidad de su madre. Pero en los documentos que envió a su familia adoptiva en Dinamarca, la agencia dijo que la niña procedía de un orfanato.

Esa agencia, Korea Social Service, cobró en 1988 una tarifa de adopción de 1500 dólares, así como una donación de 400 dólares, por cada niño a las familias adoptivas, dijo la comisión. (El ingreso per cápita de Corea del Sur ese año era de 4571 dólares). Algunos de estos fondos se utilizaron a su vez para conseguir más niños, convirtiendo las adopciones internacionales en “una industria con fines de lucro”, dijo la comisión.

La exportación de bebés de Corea del Sur alcanzó su punto álgido en la década de 1980, y hasta 8837 niños fueron enviados al extranjero en 1985. Los niños eran “enviados al extranjero como equipaje”, dijo la comisión, presentando una foto que mostraba filas de bebés y niños pequeños asegurados en asientos de avión.

“Aunque esto no es nuevo para nosotros, los adoptados, es una victoria significativa en el sentido de que por fin se nos reconoce lo que nos ha sucedido a lo largo de los años”, dijo Anja Pedersen, que fue enviada a Dinamarca en 1976 con el nombre de otra niña, que había muerto mientras esperaba ser adoptada.

La Comisión de la Verdad no está facultada para procesar a ninguna de las agencias de adopción, pero el gobierno está obligado por ley a seguir sus recomendaciones.

Las agencias de adopción no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios.

Desde que la comisión inició su investigación a finales de 2022, unos 367 adoptados en el extranjero le han pedido que investigue sus casos, la mayoría de Dinamarca. El miércoles, la comisión reconoció a 56 de ellos como víctimas de violaciones de derechos humanos. Seguía investigando los demás casos.

Mia Lee Sorensen, adoptada surcoreana que fue enviada a Dinamarca en 1987, dijo que las conclusiones de la comisión le proporcionaban la “validación” que había estado buscando. Cuando encontró a sus padres biológicos en Corea del Sur en 2022, no podían creer que estuviera viva. Le dijeron que su madre se había desmayado durante el parto y que, cuando despertó, en la clínica le dijeron que el bebé había muerto.

Aquellos cuyos casos no fueron reconocidos el miércoles entre las víctimas expresaron su esperanza de que la comisión se ampliara para llevar a cabo más investigaciones.

Mary Bowers, quien fue adoptada por una familia de Colorado en 1982, seguía esperando respuestas a muchas contradicciones en sus documentos de adopción.

“Esto es solo el principio”, dijo Bowers."

( , The New York Times, 26/03/25)

18.3.25

El entramado transnacional de la industria de los vientres de alquiler... la industria de los vientres de alquiler ha pasado de facturar más de 13.300 millones de euros en 2022 a 17.000 en 2023, según datos de The Economist. Se prevé que supere los 132.700 millones de euros en 2032... En Georgia, el 90% de las parejas que contratan este procedimiento son de origen extranjero... «Si la Unión Europea y los países miembros prohíben a su ciudadanía recurrir a la maternidad subrogada, se acaba con esta explotación de las mujeres y de los menores. Solo el 5% de las subrogaciones son para parejas ucranianas, el resto son para extranjeros» ( Patricia Simón, La Marea)

 "En el número 51 de la calle Vasil Barnov, en Tiflis (Georgia), muy cerca de la embajada china, las empleadas del Georgian German Reproductive Center apuran la jornada. En el interior de esta clínica de reproducción médicamente asistida, una de las más prestigiosas del país, la luz blanca, a conjunto con las batas del personal sanitario que transita por sus asépticos pasillos, produce, tras un rato, dolor de cabeza.

En la sala de espera, con los patucos puestos por motivos higiénicos, esperan un par de parejas que hablan en georgiano. Entran y salen personas, con documentos en la mano que entregan en la recepción. Hay chicas jóvenes y, por los atuendos, se intuye en calidad de qué están allí. Quizás sean donantes, quizás estén a punto de someterse a un proceso de gestación subrogada, quizás estén allí solo para informarse.

El ambiente es cargado y se siente pesado: se acerca el invierno y el frío, en este pequeño país del Cáucaso sur, no perdona; la calefacción del centro va a toda marcha y a pesar de la rapidez de movimientos en esa recepción cambiante, todos los gestos se sienten especialmente espesos.

A 1.500 kilómetros de allí, en la ciudad ucraniana de Járkiv, la escena en la empresa Feskov es parecida. La diferencia es que allí los bombardeos son casi diarios y la frontera rusa está a menos de 40 kilómetros. Por ello, el equipo de esta clínica especializada en gestación subrogada ha ampliado su cartera de servicios. Sus clientes pueden enviar por mensajería su material genético para el embarazo y planificar el parto en Grecia o Georgia, ahorrándose así el viaje a un país en conflicto. Además, pueden elegir el sexo del bebé, lo que ha despertado el interés de un nuevo nicho de mercado: las familias que tienen varios hijos o hijas del mismo sexo y que desean tener uno de un sexo diferente. Y como explican sus responsables, rodeados de retratos de bebés rechonchos, muy blancos y de ojos muy azules, el negocio se está expandiendo: cada vez son contratados por más parejas chinas y árabes.

El éxodo provocado por la invasión rusa también ha modificado el perfil de las gestantes: además de mujeres pobres ucranianas, las empresas están empleando a otras procedentes de Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán, entre otros países. Algo que también está ocurriendo en Georgia, un mercado que se ha disparado a raíz de la guerra en el país vecino. Tanto, que el aumento de la demanda ha traído un encarecimiento de las tarifas. En un país de poco más de tres millones de habitantes, cada vez cuesta más encontrar mujeres jóvenes georgianas dispuestas a someterse a un proceso de subrogación, por eso las clínicas del país dirigen la mirada ahora hacia otros territorios.

Un negocio en expansión

La gestación subrogada es un negocio al alza en el que quien más quien menos quiere su parte del pastel. Y no es de extrañar: la industria de los vientres de alquiler ha pasado de facturar más de 13.300 millones de euros en 2022 a 17.000 en 2023, según datos de The Economist. Se prevé que supere los 132.700 millones de euros en 2032.

El 23 de abril de 2024, el Parlamento Europeo votó a favor de modificar la directiva sobre la trata de seres humanos e incluyó los procedimientos de gestación subrogada forzada como actos de trata de seres humanos. La propuesta, que supone una revisión de la normativa europea de 2011, recibió 563 votos a favor, siete en contra y 17 abstenciones.

A pesar de ello, las parejas europeas continúan viajando a países como Ucrania o Georgia para conseguir sus bebés. Al volver a sus países de origen, nada les impide registrarlos. En los países afectados por esta forma de violencia contra las mujeres –según la legislación española–, defensoras de los derechos humanos como María Dmitrieva, directora del Centro de Desarrollo de la Democracia, tienen clara la solución: «Si la Unión Europea y los países miembros prohíben a su ciudadanía recurrir a la maternidad subrogada, se acaba con esta explotación de las mujeres y de los menores. Solo el 5% de las subrogaciones son para parejas ucranianas, el resto son para extranjeros». En Georgia, el 90% de las parejas que contratan este procedimiento son de origen extranjero."

( Patricia Simón y Queralt Castillo Cerezuela , La Marea, 17/03/25)

26.1.25

Las mujeres gestantes en el entramado de la industria de los vientres de alquiler... Adelanto de un trabajo transnacional sobre el negocio de los vientres de alquiler en España, Grecia, Ucrania y Georgia, desarrollado con la financiación de Journalismfund Europe (La Marea)

 "En España, la gestación subrogada es considerada una forma de violencia contra las mujeres gestantes y los bebés gestados. En Grecia, únicamente está permitida –y para parejas heterosexuales que obtengan aprobación médica y legal– la subrogación llamada altruista. Ucrania, por su parte, es uno de los epicentros de la maternidad subrogada no sólo para las parejas heterosexuales europeas, sino cada vez más, chinas y árabes. Y la vecina Georgia ha comenzado a beneficiarse de este negocio sobre todo a raíz de la invasión rusa, debido a la falta de mujeres para poder suplir la demanda.

La industria de los vientres de alquiler ha pasado de facturar más de 14.000 millones de dólares en 2022 a 17.900 en 2023, según datos de The Economist, que prevé que supere los 139.000 millones de dólares en 2032. Se trata de uno de los negocios transnacionales más pujantes en todo el mundo, pese a no estar regulado en la mayoría de los países. 

En este contexto, y desde septiembre de 2024, las periodistas Patricia Simón, Queralt Castillo Cerezuela, Liza Torosyan y María Volkova, con el apoyo de la Journalismfund Europe, han investigado cómo trabajan, coordinadamente, las agencias, las clínicas, los bufetes de abogacía, los lobbies y algunos partidos políticos de estos cuatro países europeos con legislaciones muy diferentes al respecto, pero muy conectados entre sí. 

En Grecia, por ejemplo, sólo se permite cubrir los gastos ocasionados a la gestante, pero dos de cada tres mujeres que acceden a quedarse embarazadas por encargo son extranjeras procedentes de países más pobres que la República helena. En un estudio con los perfiles de las mujeres que se someten a estos procedimientos hay un dato revelador: el 24% de estas mujeres tiene una relación laboral preexistente con la pareja contratante. Esto, y la falta de controles y fiscalización, arroja sospechas sobre posibles pagos por vías no oficiales.

En Ucrania, varias investigaciones judiciales han encontrado indicios de supuesto tráfico de personas, falsedad documental y evasión fiscal, entre otros delitos, en empresas como Biotexcom, con la que colaboró durante años la agencia fundada en España Subrogalia. Una empresa vinculada con la clínica radicada en Kiev Interfiv, cerrada por una investigación judicial ucraniana, y en cuya sede se abriría posteriormente Intereco, que permanecía con la persiana echada en el momento de realizar esta investigación. Algunas de estas causas han sido archivadas y algunos fiscales que las llevaron a cabo apartados de sus cargos.

La invasión rusa de 2022 ralentizó inicialmente este negocio –que ya vuelve a aproximarse a las cifras de los años previos a la pandemia de COVID-19–, lo que favoreció su florecimiento en países como Georgia. Allí, las clínicas trabajan con agencias internacionales que proporcionan estas mujeres, muchas de ellas procedentes de Uzbekistán y Kazajistán. 

Como adelanto de esta investigación, y a la espera de que el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España aclare las medidas que adoptará para prohibir el trabajo de las agencias mediadoras en este país, publicamos dos entrevistas con mujeres que han sido madres gestantes por subrogación en Ucrania y en Georgia. Pese a ser quienes asumen mayores riesgos y quienes tienen menor capacidad de negociación, comparten su convencimiento de que ser vientres de alquiler es su mejor estrategia de supervivencia para mejorar las vidas de sus familias. 

El resultado completo de la investigación será publicado en una serie de reportajes en diferentes medios europeos, entre ellos La Marea

Marina tiene 38 años y se reinvidica como una persona autónoma y decidida. Como la mayoría de las mujeres gestantes entrevistadas para esta investigación en Ucrania, denuncia al mismo tiempo malas praxis por parte de las clínicas y sostiene que volvería a hacerlo porque es la única vía que las mujeres pobres como ella tienen para mejorar sustancialmente sus condiciones de vidas y, sobre todo, la de sus hijos e hijas. Marina cobró 10.000 euros por gestar y entregar una pareja de mellizos a una pareja portuguesa.

Lo hizo a través de la empresa BioTexCom, investigada entre 2018 y 2019 por la Fiscalía ucraniana por supuesto tráfico de menores, falsedad documental y evasión fiscal, entre otros delitos. El equipo de fiscales que llevó a cabo las pesquisas fue reprobado por el Parlamento y relegado a labores de menor responsabilidad. La propia Fiscalía española abrió diligencias entonces contra esta empresa después de que el Ministerio de Justicia de España fuese advertido por la Embajada española en Kiev y por la propia fiscalía ucraniana de los presuntos delitos. Sin embargo, la Audiencia Nacional terminó archivando la causa en 2022 por no estar operando en suelo español, aunque sea una de las clínicas más contratadas por las familias españolas que recurren a la maternidad subrogada en Ucrania. 

Entrevistamos a Marina en un parque de Kiev, pocos días después de su regreso de Dinamarca, donde se refugió junto a su hija cuando comenzó la invasión rusa. 

¿Cuándo y por qué decidió ser madre de vientre de alquiler?

Fue hace siete años. Mi hija tenía entonces dos años y necesitaba dinero para sacarla adelante. 

¿Conocía a otras mujeres que lo hubiesen hecho?

No. Elegí BioTexCom porque es de las pocas empresas de maternidad subrogada que aceptan a gestantes que, como yo, tienen el grupo sanguíneo 0 negativo. Al principio, no se lo conté a casi nadie, pero cuando se hizo visible tuve que hacerlo. Mi madre estaba de acuerdo, pero mi abuela se volvió loca.

¿Cómo fue el proceso?

Fue un poco difícil porque, aunque las enfermeras eran agradables, los médicos no me miraban ni me hablaban; y cuando lo hacían, me trataban como basura. Nadie me explicó nada sobre cómo sería el proceso. 

El primer intento no funcionó. Nadie me dijo que tenía que pincharme hormonas durante los primeros meses. Así que en el segundo procedimiento, compré las inyecciones y me las puse yo misma. El dinero que me dieron no daba para pagarlas. 

No te dicen cuántos embriones te implantan ni te dan a elegir cuántos bebés vas a gestar. Todo lo decide la familia contratante. En mi caso, arraigaron cuatro embriones, por lo que a los dos meses de embarazo me hicieron una operación para quitarme dos y que gestara mellizos. 

El primer intento de embarazo fue para una familia italiana y el segundo, para una portuguesa. 

¿Qué tipo de seguimiento médico recibía?

Me hacían análisis mensuales para comprobar si bebía o fumaba. Si salía positivo, la primera vez te quitaban veinte euros del pago; la segunda, cuarenta; la tercera, sesenta. 

En una revisión, me movieron el bebé a través de la barriga y fue muy doloroso [práctica ginecológica conocida como versión externa]. A los doctores de la clínica no les importan las mujeres, solo los bebés que llevamos dentro. Para ellos, somos solo una incubadora. 

¿Qué perfil tenían las otras mujeres gestantes?

De todos los tipos. Veías a mujeres muy pobres, otras que parecían estar en una situación mejor, otras muy deportistas y bellas, y otras que no lo eran. No nos tomaban fotos a todas porque a los padres solo les muestran los retratos de las más guapas. 

¿Cómo las conoció?

Las veía en la clínica durante las revisiones. Durante el último mes, además, tienes que quedarte en un apartamento en Kiev por si te pones de parto. En cada habitación, vivíamos dos mujeres y había tres habitaciones por vivienda. Yo tuve que convivir con una mujer muy extraña que andaba todo el día desnuda por la casa. Solo te dan algo de dinero para comida y gastos durante esas semanas. 

¿Cómo era la relación con las familias?

Las hay que quieren conocer a la gestante, como la mía. Otras que dan dinero extra, que regalan cosas e, incluso, algunas que invitan a las madres a visitarles en su país. 

¿Cómo se hacen los pagos?

Por el primer intento, me pagaron los costes de los análisis y los viajes a la clínica. Unos 100 euros. 

Cuando me quedé embarazada, me daban unos 200 euros mensuales hasta el cuarto mes, cuando me entregaron 1.200 euros. Si te hacen cesárea, como me hicieron a mí, añaden entre 200 y 300 euros. Por un bebé te pagan 8.000 euros y por dos, como fue mi caso, 10.000. La mayor parte del dinero te la dan cuando pares y entregas al bebé.

¿Cómo lo vivió?

Recuerdo que el doctor fue muy maleducado conmigo. Yo me convencí de que ese bebé no era para mí así que no me sentí vinculada mentalmente. No me lo enseñaron, pero yo tampoco quería verlo. Pero claro, hay mujeres que se ponían histéricas cuando daban a luz, que se quebraban emocionalmente. Pero hasta donde yo sé, nadie les ofreció asistencia psicológica. Y eso que BioTexCom decía que ofrecía apoyo psicológico.

¿Ha pensado en volver a hacerlo?

Cuando parí, me dije que nunca más. Pero luego pasa el tiempo y pienso que podría volver a hacerlo. A veces, cuando estoy en una situación muy precaria, valoro volver a ser madre subrogada. La mayoría de las mujeres ucranianas lo hacen porque no hay otra vía para ganar ese dinero en un periodo tan corto de tiempo. 

¿Ha vuelto a ir a BioTexCom?

Sí, he donado óvulos tres veces y, en total, me pagaron 1.000 euros. Pero después he descubierto que no es bueno para mi salud, así que no lo he hecho más.

¿Se lo ha contado a su hija?

No, era muy pequeña cuando ocurrió y no necesita saberlo. 

Ahora acabo de volver de Dinamarca, donde me refugié cuando comenzó la guerra. Allí conseguí ahorrar algo de dinero, pero echaba de menos mi país. Además, tengo un novio ucraniano y estamos en una relación seria.

En Georgia, ha sido imposible conseguir una entrevista presencial con ninguna madre subrogada. Algunas de ellas pidieron dinero por ello; y otras se echaron atrás a última hora por miedo, ya que habitualmente firman contratos de confidencialidad con las clínicas.

La conversación con Ketevan (nombre ficticio) se produjo a través de WhatsApp, después de decidir, finalmente, que no quería un encuentro presencial. De origen georgiano, ha llevado a cabo un procedimiento de gestación subrogada una vez y está preparándose para hacerlo de nuevo. Tiene tres hijos y explica que fueron las circunstancias económicas las que la empujaron a tomar la decisión de ser madre gestante para una pareja contratante. 

¿Cómo encontró la agencia y la clínica para el procedimiento?

Encontré varias agencias por redes sociales. Contacté con unas diez páginas, pero solo fui a la que más preguntas exhaustivas me hizo. La agencia me envió a la clínica. Durante la primera visita tuve que rellenar un cuestionario en el que especificaba cuántas veces había dado a luz, si había pasado por cesáreas o no. Me hicieron unos análisis y una ecografía. [Me dijeron que] si todo estaba bien, me prepararían la medicación correspondiente. 

¿El embrión era de sus propios óvulos?

No, yo no era la donante. La clínica tiene sus propias pacientes que son las que necesitan una madre gestante. Las parejas escogen a la madre subrogada en base a su historial de subrogación.

¿Cuántos hijos tiene y cuántas veces ha sido madre por subrogación?

Tengo tres hijos propios e hice una vez de madre subrogada. Di a luz donde mis padres decidieron.

¿Qué la llevó a tomar la decisión de ser madre para gestación subrogada?

Tomé la decisión por los mismos motivos que la toma todo el mundo. Creo que las mujeres que se someten a la gestación subrogada están pasando por una crisis económica; y es por esto que toman esta decisión. Nadie disfruta tomando tanta medicación y recibiendo tantas inyecciones. Yo particularmente tenía apuros económicos y había perdido mi casa. Tomé la decisión hace un año. 

¿Está casada?

Tengo marido. Perdimos nuestra casa y todos nuestros ahorros. Como tenemos tres hijos y no quería quedarme sola, decidí dar este paso. Al principio, mi marido no quería, pero después de hablarlo accedió. No fue [una decisión] fácil.

¿Cómo funciona el proceso?

El proceso empieza con la toma de medicación y la preparación gradual: medicación e inyecciones. Durante el embarazo, se hacen pruebas y se sigue dando medicación o inyecciones dependiendo de si lo necesitas o no. Los embarazos de mis hijos propios fueron más complicados que este. Cada dos o tres semanas, te llaman a consulta. La consulta incluye pruebas, estudios y ecografías. Los coordinadores están siempre online, resolviendo las dudas que tenemos, y se les puede contactar siempre. En mi caso, no me pidieron vídeos tomando la medicación porque los resultados de mis pruebas siempre fueron buenos y siempre iba a la clínica, pero sé que sí que se los piden a otras chicas.

¿Tenía contacto con los padres contratantes?

Hablaba con ellos de manera online; y la última vez que los vi fue cuando di a luz. 

¿Cuánto le pagaron y cómo?

Me dieron una parte [del pago] en metálico y la otra me la ingresaron en mi cuenta bancaria. Me lo ingresaron el día después de dar a luz, y  solo después me dieron el metálico en mano. [El precio del procedimiento] depende de cómo negocies. A mi me pagaron 27.000 dólares."

(La Marea 24/01/25)

1.9.24

Los Aznar o los fundadores del IVI, principales beneficiarios de la legalización del negocio de los vientres de alquiler en España... Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo con más clínicas de reproducción asistida, sólo por detrás de EEUU, ¿cuánto darían esas clínicas por poder ofertar en su cartera de servicios de manera legal la mal llamada gestación subrogada? Este sector de la deshumanización de las mujeres es una industria potentísima, puro capital que crece de manera galopante... El IVI cuenta con más de 30 clínicas repartidas por la geografía española y acaba de fichar como nuevo consejero delegado a Javier Sánchez-Prieto, expresidente de Iberia... y José María Aznar Botella, hijo de Aznar y Botella, fundó en 2017 Mystral Fertility Clinics con 3000 euros y en 2018, con Aznar padre y Botella, ampliaron el capital a 2 millones de euros, compraron la clínica de infertilidad Tambre y tiene previsto abrir próximamente otra clínica en Alicante... Vistos los cimientos económicos de este sector, falta una pieza fundamental para la guinda del pastel. Se trata de que la gestación subrogada sea legalizada y normalizada socialmente... la legalización de la gestación subrogada supondría multiplicar al menos por cuatro los beneficios actuales del ingente número de clínicas de fertilidad. Y no es muy difícil deducir quién financia viajes, alojamiento, manutención, ponencias y organización de congresos, seminarios y jornadas sobre las maravillas de los vientres de alquiler y la compraventa de recién nacidos (Berta O. García)

 "Seguir el dinero hasta llegar al epicentro es la mejor manera de responder a preguntas tan sencillas como necesarias, tales como de dónde salen los fondos para sufragar el infame congreso de compra de criaturas que hace días se celebró en Bilbao, con el aplauso de representantes políticos incluido. Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo con más clínicas de reproducción asistida -sólo por detrás de EEUU- y que entre públicas y privadas, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en 2016 ya había 383, ¿cuánto darían esas clínicas por poder ofertar en su cartera de servicios de manera legal la mal llamada gestación subrogada?

Lo que hay en este sector de la deshumanización de las mujeres es una industria potentísima, puro capital que crece de manera galopante a pesar del éxito relativo (en torno al 22 %) de los diferentes programas legales de reproducción asistida en España. Si al 80 % del fracaso sumamos la imposibilidad de reproducirse de las parejas gais, ¿cuánto darían esas clínicas por ver legalizada la gestación subrogada y poder ofertarla en su cartera de servicios?

El mapa de la explotación reproductiva

Sólo por ceñirnos al Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), en 2021 facturó 394 millones de euros -lo que supone un repunte interanual del 37 %- y ese mismo año el beneficio neto de la compañía se situó en 56,6 millones de euros. El IVI cuenta con más de 30 clínicas repartidas por la geografía española y acaba de fichar como nuevo consejero delegado a Javier Sánchez-Prieto, expresidente de Iberia, con el fin de consolidar y potenciar el liderazgo económico de la empresa a nivel mundial.

El IVI se convirtió en un imperio de la infertilidad y de la explotación reproductiva de las mujeres (sí, la compra de óvulos es también explotación reproductiva) desde que se fusionó en 2017 con RMANJ (Asociación de Medicina Reproductiva de Nueva Jersey), convirtiéndose en IVI-RMA Global y aumentado el número de centros a 75 clínicas repartidas en 9 países de Europa y América, a los que hay que sumar Abu Dhabi, Omán y Dubai.

Después de la fusión, el valor de la nueva compañía se estimaba en 1000 millones de dólares, con una facturación anual sin competencia ni en España ni en el mundo. Es más, el IVI dispone de 2.000 profesionales de la sanidad y centros de investigación en más de una decena de países y cuenta con la colaboración de treinta universidades en sus más de 4.000 publicaciones técnicas.

Dexeus y Quirón quedaron desbancadas por el IVI-RMA Global, así como otras empresas más «modestas», sin que esto quiera decir que no se lleven un buen trozo del pastel que genera la infertilidad.

Familia Aznar: una ampliación de capital de 2 millones de euros

Además de nombres como el del nuevo consejero delegado del IVI, Javier Sánchez-Prieto, o el de José Remohí Giménez, su cofundador, en el número 60 del ranking de las personas más ricas de España, hay otros nombres en esta industria que no pasan nada desapercibidos, como el hijo de Aznar y Botella. Y es que José María Aznar Botella, después de dedicarse a los fondos buitre y de comprar a precio de ganga miles de viviendas expropiadas por los bancos a miles y miles de personas desahuciadas por la crisis del ladrillo, se pasó a la industria sanitaria, concretamente al sector de la reproducción asistida.

A través de la empresa financiera Poniente Capital (de la que también era socio George Farha, uno de los involucrados en los “Papeles de Panamá”), el hijo de Aznar fundó en 2017 Mystral Fertility Clinics con 3000 euros y en 2018, con Aznar padre y Botella, ampliaron el capital a 2 millones de euros, compraron la clínica de infertilidad Tambre y tiene previsto abrir próximamente otra clínica en Alicante.

En 2022, la firma internacional de inversión KKR consiguió hacerse con IVI-RMA Global por 3000 millones de dólares para crear un gigante en clínicas de fertilidad. A finales de 2020, KKR manejaba 252000 millones de dólares en activos gestionados. De 1000 millones de dólares en 2017, cuando IVI se fusionó con RMA, a 3000 millones en 2022, estamos hablando de un gran “pelotazo”. Y, por supuesto, el IVI-RMA Global se dedica a la gestación subrogada en aquellos países donde tiene clínicas y esta práctica es legal.

Como este jugoso conglomerado de capital y beneficios tiene muchos nichos, nada como ir a ellos. Por eso los fundadores del IVI, Antonio Pellicer Martínez, Luis Pellicer Martinez y José Alejandro Remohí Giménez, no han dudado en invertir en un nuevo sector, el del coliving de Grupo Marjal dedicado a la rehabilitación de inmuebles antiguos para su posterior explotación. Curioso además un dato, y es que en esta aventura esté el presidente y máximo accionista de Air Nostrum, Carlos Bertomeu. Ya son dos las firmas aeronáuticas que aparecen de una u otra forma relacionadas con el sector.

Buscando clientela

Vistos los cimientos económicos de este sector, falta una pieza fundamental para la guinda del pastel. Se trata de que la gestación subrogada sea legalizada y normalizada socialmente. Dado que las dos PLs de Ciudadanos salieron muy mal, es preciso buscar otras estrategias, porque este poderosísimo lobby económico no va a regatear en medios para enriquecerse aún más.

Sin duda las universidades son una buena cantera de normalización social de esta práctica violenta disfrazada de técnica de reproducción asistida, además de crear expectativas de desarrollo profesional entre estudiantes de Derecho, Empresariales, Psicología, Medicina…

Recordemos que existe una tasa de fracaso en torno al 80 % en las técnicas reproductivas legales, es decir, aquéllas que están acreditadas clínica y científicamente, y que las parejas de hombres no pueden recurrir a ellas por motivos evidentes, por lo que la legalización de la gestación subrogada supondría multiplicar al menos por cuatro los beneficios actuales del ingente número de clínicas de fertilidad. Y no es muy difícil deducir quién financia viajes, alojamiento, manutención, ponencias y organización de congresos, seminarios y jornadas sobre las maravillas de los vientres de alquiler y la compraventa de recién nacidos."                 (Berta O. García , Crónica Libre, 30/08/24)

22.5.23

España se ha convertido en el gran mercado de óvulos de Europa. ¿Quién es uno de los capos del negocio de la reproducción asistida en España? José María Aznar Botella (Fonsi Loaiza)

Fonsi Loaiza @FonsiLoaiza

España se ha convertido en el gran mercado de óvulos de Europa. ¿Quién es uno de los capos del negocio de la reproducción asistida en España? José María Aznar Botella.

España, el mercado de óvulos de Europa:

"España, el mercado de óvulos de Europa" (Ana Requena Aguilar, eldiario.es, 12 de mayo de 2023)

La clínica de reproducción asistida de José María Aznar Botella desembarca en Alicante:

"La clínica de reproducción asistida de José María Aznar Botella desembarca en Alicante" (David martínez, AlicantePloaza, 18/04/23)

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18.9.08

Progresaremos mucho más blanqueándonos la piel

"Nueva versión del racismo blanco. Vuelve la herencia poscolonial: los blanqueadores de piel y la cirugía para redondear rasgos faciales triunfan entre asiáticos y africanos - El estándar de belleza y modernidad es occidental.

La promesa: aclarar uno o dos o tres tonos el color de la piel. Millones de mujeres -y cada vez más, hombres- de todo el mundo han convertido las cremas que dicen blanquear la piel en un filón para la industria cosmética que, consciente de ello, las anuncia de forma agresiva y sin ambages, especialmente en la India y en los países del sureste asiático, lo que le ha otorgado el dudoso honor de ser acusada de abanderar una nueva -y multimillonaria- vanguardia racista: lo blanco es hermoso; lo negro, vergonzante. Una herencia maldita, pero todavía vigente en las sociedades poscoloniales. Esto es, en la mayoría del mundo.

Para muestra, un botón. El anuncio de White Beauty (Belleza Blanca), una crema de Pond's, de la filial india de Unilever. Priyanka Chopra, una de las actrices más guapas y famosas de Bollywood, sufre porque su novio, Saif Ali Khan, el héroe indio del momento, se ha ido con la otra guapa del plató, Neha Dhupia. La chica abandonada recuperará su amor cuando logre tener una piel más pálida -gracias a White Beauty. (...)

"Es un escándalo, es un anuncio muy racista, que aumenta los prejuicios por el color de la piel en un país con complejos poscoloniales", dice Subashini Ali, presidenta de Aidwa, ala feminista del Partido Comunista de la India, promotora de la campaña contra el anuncio. (...)

Para Hunter, este nuevo racismo global, originado por ideologías coloniales (las personas de razas mixtas de complexión más blanca disponían de situaciones de privilegio por encima de las más oscuras) y por un racismo interiorizado en las ex colonias, viene espoleado además por visiones de un nuevo orden mundial. Éste tiene como premisa la exportación por parte de Estados Unidos y de sus medios de la belleza blanca. (...)

"Cuando mis hijos nacieron, en vez de preocuparse por saber si estaban sanos, la familia preguntó primero si tenían piel clara u oscura", cuenta Diya Vig. (...)

Para otros, la cuestión no tiene nada que ver con supremacía racial: "La obsesión por ser blanco en India no tiene cortes racistas, sino que es sólo el concepto de belleza, todos queremos lo que no podemos tener", dice una estudiosa india de conductas del consumidor. Curiosamente en esos países lo que se anhela es una bella piel blanca." (El País, ed. Galicia, 17/09/2008, p. 34/5)