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2.10.19

¿Caridad?... ¿Impuestos?... Soberanía monetaria

29 sept.
 
Elige una opción: Amancio Ortega dona un hospital oncológico valorado en 600 millones de euros que salvará muchas vidas. Amancio Ortega no dona una mierda, pero paga sus 1.800 millones en impuestos y el Estado construye  2 hospitales oncológicos, 2 geriátricos y una guardería
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3º El estado ejerce su soberanía monetaria, implanta un plan de pleno empleo y construye TODOS los hospitales que necesitamos, acaba con la precariedad laboral en el colectivo de profesionales de la salud sin necesidad de someterse al chantaje de ningún billonario Y...

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... además cruje a impuestos a Amancio Ortega para reducir su obscena riqueza a niveles de clase media. Poco revolucionarios sois los marxistas, coño.

13.11.18

Los multimillonarios cada vez más ricos. ganaron más dinero en 2017 que en cualquier otro año documentado en la historia según un estudio del banco suizo UBS

"Los multimillonarios ganaron más dinero en 2017 que en cualquier otro año documentado en la historia. Los más ricos de la Tierra incrementaron su riqueza un quinto, hasta los 8,9 billones de dólares (6,9 billones de libras), según un informe del banco suizo UBS.

Las fortunas de los superricos de hoy han aumentado a un ritmo mucho más alto desde comienzos del siglo XX, cuando familias como los Rothschild, Rockefeller y Vanderbilt controlaban inmensas riquezas. El informe, de UBS y contables de PwC, ha dicho que hay tanto dinero en manos de los ultrarricos que se está creando una nueva oleada de ricos y poderosas familias de varias generaciones.

“Los últimos 30 años han visto mucha más creación de riqueza que la Gilded Age”, ha dicho el informe UBS de millonarios de 2018. “Ese periodo crió a generaciones de familias en los Estados Unidos y Europa que influyeron en los negocios, la banca, la política, la filantropía y las artes durante más de 100 años. Con la riqueza preparada para ser transferida por los emprendedores a sus herederos en los próximos años se están creando las familias de varias generaciones del siglo XXI”

Los 2.158 multimillonarios del mundo hicieron crecer su riqueza combinada en 1,4 billones de dólares el último año, más que el PIB de España o Australia, mientras los mercados financieros al alza han ayudado a los ya de por sí muy ricos a conseguir el “mayor crecimiento absoluto de todos los tiempos”.

Más de 40 de los 179 nuevos multimillonarios creados el año pasado heredaron su riqueza, y dado el número de multimillonarios por encima de los 70 años, los autores del informe esperan que otros 3,4 billones sean legados durante los siguientes 20 años.

“Ha comenzado una gran transición de riqueza”, ha dicho el informe. “Durante los últimos cinco años, la cantidad traspasada por los multimillonarios fallecidos a los beneficiarios ha crecido una media del 17% cada año, alcanzando los 117 mil millones de dólares en 2017. Solo en ese año, 44 herederos recibieron más de mil millones de dólares cada uno”

“El cálculo es simple. Hay 701 multimillonarios por encima de los 70, cuya riqueza será traspasada a sus herederos y a filantropía durante los próximos 20 años, dada la probabilidad estadística de esperanza de vida media”. Los 30 septuagenarios o más mayores más ricos tienen un valor neto combinado de más de 1 billón de dólares.  (...)

La mayoría de los multimillonarios del mundo están en Estados Unidos, pero el número de gente ultrarrica está creciendo rápidamente en China, donde dos nuevos multimillonarios son acuñados cada semana. “Hace doce años, el país más poblado del mundo era el hogar de 16 multimillonarios”, ha dicho el informe. “Hoy, mientras progresa el ‘Siglo Chino’, el número es 373, casi un quinto del total global”.  (...)"                   (Rupert Neat  , Sin Permiso, 28/10/2018 , fuente: The Guardian)

26.9.18

Si Jeff Bezos quiere ayudar a los trabajadores pobres, ¿por qué no empieza por pagarles mejor a los suyos? Así no tendrían que hacer sus necesidades en botellas de plástico ante el temor de ir al baño y que les descuenten parte del sueldo...

"(...) El dueño de Amazon ha lanzado lo que se ha denominado “Day One Fund”, la simple declaración de intenciones que pretende ser. Hace tiempo que a Bezos se le critica por su falta de músculo filantrópico, y más desde que se convirtiera en el hombre más rico de la historia moderna. 

Hace un año Jeff estaba en tan baja forma en lo que respecta a no parecer un auténtico cretino que comenzó a solicitar ideas por internet. Y parece evidente que ignoró todas aquellas que le decían: “Deja de tratar a tus trabajadores como basura”. (...)

Justo después de anunciar la inmersión de Amazon en el sector de la salud, Jeff acaba de decidir ayudar a los sin-techo y a las comunidades de bajos ingresos con donaciones y escuelas sin ánimo de lucro.

“Usaremos los mismos principios que nos han guiado en Amazon”, explica, entusiasmado.  “El niño será el cliente”. Mmm. Clientes que compran esta clase de tonterías también compraron aquella que sugería que Elon Munsk es un humanitario o que Mark Zuckerberg fue esencial el año pasado por querer compartir historias con los americanos humildes.

A bote pronto, Jeff ya ha tenido dos muy claras oportunidades para ayudar a los sin-techo y a las familias pobres. 

Una fue en Seattle, donde tiene la sede central Amazon, y donde la compañía bloqueó una propuesta fiscal local destinada a grandes empresas, que pretendía aliviar la crisis de los sin-techos en la ciudad, mediante la paralización de un proyecto inmobiliario. 

La segunda fue, simplemente, por no pagar mejor a sus trabajadores. Los proyectos de beneficiencia comienzan en los pasillos de los 89 almacenes de Amazon, allí donde el personal en nómina de la multinacional llegar a tener que hacer sus necesidades en botellas de plástico ante el temor de ir al baño y que les descuenten parte del sueldo.  

Pero tipos como Jeff no quieren gobiernos u hormigas trabajadoras apropiadamente remuneradas, que requieren créditos para lo que, después de todo, no debería ser sino la recompensa por su trabajo. La regla que aprendes en el “Day One” de un filántropo multimillonario es que no piensa dar dinero mediante su negocio a la gente pobre que, literalmente, ya trabaja para él. Por lo visto lo malgastarían.  

Sin embargo, si quieres que hagan cola y lo soliciten a través de una subvención por la que el señor filántropo recibirá un aplauso, entonces la cosa es diferente. La dignidad es algo que él distribuye, no algo que los otros conquistan.    (...)

Pero el cálido resplandor que pretende atribuirse nuestro amigo Jeff no termina ahí. Existe toda una industria de premios filantrópicos prefabricados establecidos para vanagloriar a bondadosos como él. Y el resto de los mortales solamente necesita esperar a la primera historia de un trabajador de Amazon lanzado a los brazos del caritativo Bezos para alcanzar unos ingresos dignos.  (...)

Luego, tal vez la historia aparezca en el Washington Post, el venerado -de manera totémica- periódico que él mismo posee y que recibe una ridícula cantidad de préstamos bancarios por aislarlo editorialmente. Y ni siquiera eso.

Hay, por supuesto, una tercera vía por la cual los multimillonarios tecnológicos podrían hacer del mundo un lugar mejor, pero por alguna extraña razón siempre reculan: ¡impuestos! El año pasado los beneficios de Amazon en el Reino Unido se triplicaron, pero su factura de impuestos, ¡oh!, cayó.

¿Cómo puede alguien que no paga impuestos decentemente ser referido como “filántropo”? Lo siento por dejar a Jeff y a todos los demás a la altura de la gente corriente -sanitarios, docentes, albañiles, etc.-, aquellos que pagan una porción apropiada de sus maltrechos salarios para las sociedades en las que todos, incluido Jeff, vivimos. 

Pero no te puedes dedicar a integrar en tu plantilla súper contables con el único fin de optimizar cada posible céntimo de impuestos a pagar, después retribuirles con un minúsculo porcentaje de lo que te han hecho ahorrar, y finalmente esperar ser tratado como el redentor de la humanidad.

Visto con perspectiva, Jeff es otra de esa clase de emisarios que te hacen enfermar para poder sanarte. Véase por ejemplo Gwyneth Paltrow, cuya pringosa página web está siempre abordando diversas cuestiones sobre la salud de las mujeres, pero luego publicita todo tipo de excentricidades que causan la mitad de todos esos problemas. O véase también el Partido Conservador, que se ha pasado los últimos años destruyéndolo todo para a continuación decir que solamente son ellos los que lo pueden solucionar.

El mejor de todos sus trucos es, sin embargo, convencer a la gente de que ellos son la solución y no el problema. Es increíble pensar que tan solo hace diez minutos la gente estaba tuiteando a Musk: “Contamos contigo para hacernos llegar a Marte y escapar de Trump, colega”.  (...)

El nuevo jefe no es el mismo que el viejo, no. Probablemente, es mucho peor. Porque esto no es filontropía, es falsantropía."                       (El Captor, 17/09/18. Artículo de Marina Hyde, publicado en inglés en The Guardian)

20.2.18

La orgía que cuestiona los fundamentos de las ONG

"Era uno de los pocos lugares seguros que quedaron en Haití tras el terremoto de 2010. Una casona de estilo colonial en la zona acomodada de Puerto Príncipe en la que la ONG Oxfam Gran Bretaña (Oxfam GB) alojó a decenas de sus cooperantes

 De vez en cuando, la casona abría su alta verja de seguridad para dejar entrar a grupos de prostitutas locales, algunas de ellas menores. En 2011, sus habitaciones se convirtieron en el escenario de orgías pagadas con fondos de la organización. Siete años después, cuando lo ocurrido ha salido a la luz —y la ONG ha pedido perdón—, algunos de sus empleados revelan que esas actividades son frecuentes en el sector humanitario. 

"No me sorprende que el personal haya pagado a prostitutas, eso es muy común con cooperantes trabajando en Estados fallidos como Haití, Somalia, Sudán o República Centroafricana, pero sí que fueran menores, y que fuera una orgía", relata una fuente de la ONG.

El escándalo mundial, destapado la semana pasada por The Sunday Times, deja ahora en la cuerda floja no sólo a Oxfam, sino a todas las organizaciones humanitarias, grandes estructuras muchas veces diversificadas y casi siempre con socios locales, que temen que Gobiernos, instituciones y particulares dejen de donarles fondos. Tras la noticia, han sido excepcionales los casos de trabajadores que han hablado en público sobre el caso de prostitución en Haití.

 La más de media docena que lo hace a EL PAÍS, algunos empleados y cooperantes de la propia ONG en cuatro continentes, lo hace de manera anónima por miedo a sentirse señalados.
"Lamentablemente, los casos de acoso y abuso no son un fenómeno nuevo en el mundo humanitario (...) y el caso de Oxfam no puede sorprender a nadie en este ámbito", revela un alto directivo con experiencia en las más prestigiosas ONG internacionales

Asegura que muchas organizaciones ya están preparadas para responder y dar la cara sobre el alcance de este problema. "Van a salir a la luz muchos casos más", adelanta.

Los interrogantes respecto a los fallos en los sistemas de denuncia son demasiados. ¿Nadie controlaba ni auditaba en qué se gastaba el dinero de millones de donantes? En el cuartel general de Oxfam, en Oxford, donde cientos de empleados trabajan para que la ayuda llegue a millones de personas vulnerables en todo el mundo, están "en estado de shock", señala uno de ellos.

 La decepción en la sede choca de lleno con la naturalidad con la que han abordado este caso algunos de los cooperantes en el terreno que, sin quitarle un ápice de gravedad, revelan que el pago a prostitutas en situaciones de emergencia (justamente la población más vulnerable) es algo habitual —aunque no mayoritario—, y que el personal de Oxfam no es el único que lo hace.

 (...) no había sucedido todavía el devastador terremoto en Haití que dejó al país en la desesperación y causó más de 200.000 muertes. Ni tampoco las orgías en la casona de la organización en Puerto Príncipe, pero sí en Chad (curiosamente, en ambos casos el extrabajador de la ONG, el belga Roland van Hauwermeiren, de 68 años, fue el perpetrador de los abusos). Oxfam intentó suplir en ese momento (2006) la ausencia de normas explícitas en caso de abusos sexuales con una "fuerte recomendación" —que no prohibición— a sus trabajadores en el terreno para "evitar pagar a prostitutas", incluso si en el país en cuestión fuera legal. En Haití no lo era.  (...)

Haití era un desgobierno, un retorno a los instintos de supervivencia más salvajes de la humanidad, aunque eso "no es ninguna justificación", reconoce Pilar Orenes, subdirectora de Oxfam Intermón (la filial española de la ONG que este jueves ha reconocido cuatro casos de acoso sexual en África y Latinoamérica desde 2012. 

Ninguno por violación y en ningún caso personas beneficiarias se vieron involucradas). "Si la situación de riesgo en el país es mayor, las medidas contra el abuso tienen que ser mayores". Pero no lo eran, y lo ocurrido en Haití "es sólo el principio de una serie muy larga", advierte desde África occidental otro trabajador consultado.  

 (...) cierto es que en la mayoría de los códigos de conducta de las grandes ONG humanitarias y de desarrollo no existen sanciones concretas —más allá de expedientes disciplinarios— para aquellos que violen las normas de comportamiento sexual. Lo que sí tienen en la actualidad las ONG potentes como Oxfam es un estricto reglamento interno que sus empleados tienen que firmar antes de entrar a formar parte de la plantilla. 

Y en todos ellos se dedica un capítulo entero a la prohibición expresa de abusos y acosos sexuales, prostitución, bullying y demás agresiones físicas o verbales por parte del personal humanitario hacia cualquier persona y, menos aún, hacia algún beneficiario. David Noguera, presidente de MSF España, cree sin embargo que los diferentes mecanismos de denuncias de abusos de las ONG están "infrautilizados".  (...)

Be humankind es el lema que durante años se leía en la recepción de la mastodóntica sede de Oxfam GB en Oxford, la ciudad que vio nacer a esta ONG en 1942 para ayudar a superar la hambruna sufrida en Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial (Oxfam resulta de la unión de Oxford Famine, hambruna en Oxford). 

El significado del mensaje que inspiraba a los cientos de trabajadores que entran y salen en bicicleta del cuartel general de una de las organizaciones no gubernamentales más prestigiosas —y antiguas— del mundo se está desvaneciendo.
 
El caso de Oxfam es la punta del iceberg, asegura Evans. "Cuando existe una posición de poder privilegiada [como las ONG] siempre habrá algunos trabajadores que buscan abusar", reconoce en un comunicado publicado en Twitter. A pesar de la preocupación moral y empresarial de la histórica ONG, sus trabajadores siguen teniendo muy presente el impacto que tiene su labor en la vida de millones de personas en casi un centenar de países. (...)

Christian Aid (también británica, nacida en 1941 y eterna rival de Oxfam por tener una ideología algo más conservadora) ha reconocido dos casos de abuso sexual. Save the Children ha admitido la investigación de una treintena de agresiones en el pasado entre miembros de la plantilla. Y Médicos Sin Fronteras detectó 24 casos de acoso sexual en 2017. El tercer sector acaba de inaugurar su particular movimiento #metoo. (...)"               (Belén Domínguez, El País, 16/02/18)

12.12.17

Bono destinaba, en 2008, un exiguo 1,2 por ciento de los fondos recaudados a las personas a las que supuestamente ayudaba

"Cuando la estrella de cine George Clooney se casó con la abogada especialista en derechos humanos y símbolo de la moda Amal Alamuddin en Venecia en 2014, la página web Entertainment Tonight declaró: “La caridad ha sido la verdadera ganadora de esta celebración nupcial multimillonaria”.

La razón de este triunfo venía de ciertas fotos de boda que se habían destinado, tal y como puedes suponer, a la “caridad”, el pasatiempo favorito de los famosos que con tanta frecuencia la convierten en puntos autopublicitarios y en reputación de corte heroico-mesiánico, eso por no hablar de las exenciones fiscales.

Los que no somos famosos hemos estado tan condicionados a percibir la caridad como algo indefectiblemente beneficioso (en lugar de verlo como una mercantilización y como una forma de explotación del falso altruismo) que no parecemos darnos cuenta de la irrealidad del mundo autocomplaciente de la filantropía de los famosos.

Para muestra un botón: los informes que explican que ONE, la fundación contra la pobreza de la estrella de la música Bono, destinaba en 2008 un exiguo 1,2 por ciento de los fondos recaudados a las personas a las que supuestamente ayudaba. Esos informes no hicieron nada para evitar la representación de aquel hombre como una especie de mesías de África.

En el caso de los Clooney, que ahora presiden su propia Fundación Clooney para la Justicia, la veneración de los famosos y la “Amalmanía” también ha enterrado el sentido común. En honor a la verdad, parece que la justicia no es una opción real en un mundo en el que la abogada de los derechos humanos y filántropa Amal Clooney usa conjuntos por valor de 7.803 dólares.

La obscenidad de la desigualdad

La población de refugiados sirios en Líbano está asistida en la actualidad por la organización benéfica de los Clooney. La web de la fundación destaca: “Los niños son arrojados al trabajo por tan solo dos dólares al día”. Grosso modo, uno de esos niños necesitaría alrededor de once años para acumular el capital necesario para la vestimenta antes mencionada (algo menos si omitimos los accesorios).

No estamos sugiriendo que haya que calcular y justificar los gastos en relación a los ingresos de los refugiados sirios; solo señalamos que cualquier tipo de justicia real exige desmantelar el programa  hegemónico neoliberal que provoca esta desigualdad económica tan obscena.

En Against Charity (Contra la caridad), un libro de próxima aparición, los autores Julie Wark y Daniel Raventós lanzan una acusación meticulosa y feroz contra la institución de la caridad como un elemento clave del orden neoliberal. La filantropía de los famosos desempeña un papel importante a la hora de mantener a los necesitados en su lugar y a los poderosos en el poder.

Los famosos, escriben Wark y Raventós, prestan atención sobre la desesperación social, pero de inmediato la tapan, dando la impresión de que los ricos están haciendo algo, pues son los que tienen dinero para hacer cosas.

Montan galas exuberantemente caras y campañas para hacerse la foto con niños negros o morenos en lugares de emergencias humanitarias por todo el mundo. Asimismo, ejecutan otras estrategias dentro del repertorio filantrópico, lo que en última instancia hace muy poco por aliviar la pobreza, el hambre, la opresión y el resto de enfermedades globales que repetidamente se han invocado para tocar la fibra sensible y así provocar la admiración y la contribución económica para la causa de turno.

Si la opresión global cesara como por arte de magia, los ricos filántropos y los famosos tendrían un serio problema ya que no habría ningún escenario posible donde la justicia permitiera que el servilmente aclamado “guerrero contra la pobreza” Bill Gates posea una casa con veinticuatro cuartos de baño o que el siempre caritativo matrimonio Beckham registre como marca los nombres de sus hijos.

La falta de contexto

Respecto a la función de los famosos dentro de un sistema que ve a esas personas como marcas y productos de consumo, Wark y Raventós advierten que el exceso de fama ayuda a sostener nuestro modelo consumista al mostrar ejemplos exaltados del materialismo más desproporcionado. Al mismo tiempo, la “beneficencia” de los famosos ayuda a blanquear la brutalidad de la disparidad socioeconómica institucionalizada.

Entretanto, la creencia de que los famosos pretenden concienciar con sus respectivas luchas está desprovista del contexto político necesario para comprender las causas contemporáneas del sufrimiento humano.

Consideren, por ejemplo, el caso de la famosísima actriz Angelina Jolie, cuya labor como enviada especial de la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas provoca una admiración mediática continua ante su “fulgor” caritativo.

En sus visitas publicitarias a unas naciones desgarradas por la guerra y campos de refugiados Jolie, todo un ejemplo de la perfección sobrehumana, condena la injusticia terrenal mientras extirpa partes cruciales del puzzle de su lamento.

Este fue el caso en su discurso de marzo de 2017 en Ginebra, cuando Jolie hizo referencia al “conflicto en Irak, a la fuente de tanto dolor”, y a continuación procedió a identificarse como una orgullosa estadounidense y una firme creyente en la idea de que una nación fuerte, al igual que una persona fuerte, ayuda a otros a levantarse y a ser independientes.

Da lo mismo que Estados Unidos (una nación fuerte, por cierto) haya destruido Irak y haya infligido una muerte y una miseria inmensurables en la población iraquí.

En Irak y en otras partes, en efecto, las políticas económicas y militares del país del que está tan orgullosa nuestra heroína han contribuido a una serie de crisis humanitarias ahora concebidas de forma abstracta por Jolie & Co (sin ir más lejos, la hambruna promovida por el bloqueo saudí en Yemen ha estado patrocinada y alimentada por Estados Unidos).

La hora del espectáculo

Una noticia reciente de portada de la revista Vanity Fair aborda numerosos aspectos de la vida de la actriz, desde su nueva mansión en Los Angeles (valorada en unos veinticinco millones de dólares) a su iniciativa de Prevención contra la Violencia Sexual de 2012, que realiza junto con el antiguo Secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido  William Hague. 

Según la web, la iniciativa aspira a tomar conciencia del grado de violencia sexual en zonas de conflictos armados y llevar a cabo acciones globales para erradicarla.

Este Hague es el mismo que, además de defender fervorosamente la guerra de Irak, sostuvo en 2015 que solamente porque Irak se lo haya montado mal no quiere decir que Occidente no deba intervenir en Siria.

Dicho de otro modo: ¡Cuánta prevención de la violencia!

Wark y Raventós observan que los semidioses nacidos de la cultura de los famosos son un síntoma de un mal endémico de carácter moral. Como el capitalismo está hundiéndose en su propio lodazal, la construcción de mitos es esencial para permitir que el espectáculo continúe.
¡Ojalá cayeran las cortinas, no solo las de la filantropía de los famosos, sino las del mito que los sostiene!"                 

(Belén Fernández, colabora como editora en la revista Jacobin y en otros medios como Aljazeera. Sin Permiso, 05/12/17)

26.5.17

Informe del gobierno alemán: “Las cuatro décimas partes menos favorecidas de la población asalariada han ganado menos en 2015 que a mitad de los añós 1990”... el 20% de la población total está en riesgo de pobreza

"La publicación, este mes, del informe anual del gobierno alemán sobre la riqueza y la pobreza, que comprende 600 páginas, ha suscitado vivas controversias  (...)

Las familias pertenecientes al diez por ciento más favorecido poseen más de la mitad de la riqueza total, mientras que la mitad menos favorecida de la población se reparte solamente un uno por ciento de esta riqueza. Además, el crecimiento no favorece a todas y todos de la misma forma. A este respecto la ministra ha hecho una comparación reveladora:  

“Las cuatro décimas partes menos favorecidas de la población asalariada han ganado menos en 2015 que a mitad de los añós 1990”. Una frase de contenido revelador ha sido quitada del informe final, bajo la presión del ala conservadora de la gran coalición: 

“La probabilidad de que haya un cambio de rumbo político es mucho más elevada si este cambio está dirigido por un gran número de personas que disponen de unos ingresos superiores”. (Frankfurter Rundschau del 12 abril 2017). Hay que comprender, en el fondo, que las clases populares están siendo progresivamente excluidas de los mecanismos de la democracia burguesa representativa.

Para aprehender la realidad social de Alemania es útil mirar las estadísticas de la pobreza compiladas por Eurostat. Según esta plataforma, el número de personas en peligro de pobreza o de exclusión social se elevaba en este país a 16,08 millones en 2015, lo que representa el 20% de la población total.  (...)

Las contra-reformas de la “Agenda 2010” (llevadas a cabo por la coalición roji-verde del canciller Gerhard Schröder (SPD) y de Joska Fischer (Verdes), introducidas en 2005 (fecha de la entrada en vigor de la última ley Hartz, llamada Hartz IV [2], ha cambiado de tal modo la faz de Alemania que actualmente puede hablarse, sin exageración, de “sociedad Hartz IV”.

 Contrariamente a las promesas que acompañan habitualmente este tipo de “reformas”, el desempleo masivo no ha sido suprimido, al mismo tiempo que la pobreza se ha multiplicado, lo que ha conducido a la degradación del estado de salud de una gran parte de la población y al deterioro del acceso a la sanidad. (...)

La introducción de un amplio sector de bajos salarios ha llevado a aumentar masivamente la presión sobre los asalariados, con frecuencia sujetos a relaciones de trabajo precarias y/o atípicas. Esta presión provoca problemas de salud, así como enormes coerciones psicosociales para los asalariados y sus familias. 

Desde hace una decena de años, el aumento de las exigencias de rentabilidad, la caza a los plazos (Terminhetze) así como el estrés permanente están al orden del día en el mundo del trabajo, lo que hace enfermar a un gran número de personas. Esta realidad no ha llovido del cielo sino que la ha conformado la “Agenda 2010” de Gerhard Schröder y las leyes Hartz.  (...)

Werner Seppmann, un filósofo alemán, describe Hartz IV como un « sistema de coerción social », cuyas rígidas reglas actúan mucho más allá de las personas afectadas por los despidos o el declasamiento social: “Las reglas de Hartz IV tienen una [función disciplinaria] también para quienes todavía tienen trabajo, que son asfixiados por el miedo al desempleo y la degradación de las condiciones de vida que se derivan automáticamente del régimen Hartz”. 

Este provoca un sentimiento de impotencia a las personas que sufren este régimen de “coerción social”, el sentimiento de estar a merced de una maquinaria, lo que es susceptible de quitarles las ganas de vivir. Una de las consecuencias más devastadoras atribuidas a Hartz IV en gran parte de la literatura especializada es la pobreza. 

Ello se explica por el hecho de que la llamada “seguridad social mínima para las personas en busca de empleo” tiene un doble efecto fatal: por una parte, muchas personas, en primer lugar las que están empleadas en el sector de bajos salarios o las que tienen el estatuto engañoso de independientes (una empresa que, con frecuencia, no tiene más que un empleado) utilizan las subvenciones Hartz IV (Arbeitslosengeld II) a pesar de que no se atreverían o no se hubiesen atrevido ir al asilo (Sozialamt), avergonzados por tener que pedir ayuda social para si mismos o su familia. 

Por otra parte, millones de desempleados de larga duración, que eran anteriormente beneficiarios de las ayudas concedidas a los parados (Arbeitslosenhilfe), o bien se habrían convertido en beneficiarios, no reciben a partir de ahora más que una pequeña prestación o incluso no reciben ya ninguna en absoluto. (...)

Entre las personas afectadas se encuentran numerosos alemanes del Este, ya que el desmantelamiento masivo de las plazas de trabajo en la ex RDA  ha creado una armada de desempleados y desempleadas de larga duración o permanentes.  (...)

Los jóvenes adultos no obtienen más que contratos de trabajo a tiempo limitado (CDD) y tratan de solucionarlo trabajando como pseudo-independientes, con contratos de encargos remunerados por hora (Honorarverträge) o bien con trabajos de auxiliares mal pagados o no pagados en absoluto (“Generación precaria”).  (...)

En un informe de investigación publicado por el IAB en 2010, se encuentra la constatación de que los momentos de carencia en el avituallamiento (Versorgungsengpässe) de las personas bajo el régimen Hartz IV son un “fenómeno ampliamente extendido”.

 El informe precisa: 

“Entre las personas que perciben la ayuda [de Hartz IV], hay que, por ejemplo, reemplazar una parte de la iluminación eléctrica [de su casa] por velas, de desabonarse de la línea telefónica, de rechazar invitaciones [para evitar gastos de ocio], de renunciar a fiestas familiares como los aniversarios o las fiestas de Navidad.

 Se trata también de la no utilización del sistema sanitario [un eufemismo para describir la privación de cuidados], de privaciones en la alimentación y en las dietas prescritas por los médicos, así como de problemas suscitados por el hecho de que ciertos aparatos electrodomésticos o muebles no se reparan o reemplazan cuando ello sería necesario”.

 Incluso si la llamada “seguridad social mínima para personas en busca de empleo” con su montante reglamentario mensual de 399 euros (2015) para las personas solas o que educan solas a sus hijos, así como la asunción [por la oficina de empleo] de los costes de vivienda “en una proporción aceptable”,  fuera suficiente solamente para garantizar el nivel mínimo de existencia en términos socio-culturales, esto significa que cada error de cálculo o cada restricción debida a una sanción precipita  a los beneficiarios en la pobreza relativa.

 Este término engloba una realidad en la que las necesidades básicas quedan ciertamente cubiertas – una alimentación suficiente, una vivienda y unos vestidos apropiados a las condiciones climáticas, acceso a la atención  médica básica – pero donde no son posibles ni la participación en la vida social y cultural, ni el mantenimiento de relaciones humanas regulares (con los padres,  amigos y conocidos).

 En caso de una sanción que prive de la totalidad de las prestaciones [llamada « Totalsanktion » en el argot de Hartz] , lo que en la mayoría da casos conduce a una privación absoluta de medios y, para los menores de 25 años, incluso, a veces, a una pérdida de vivienda, ya que la oficina del empleo cesa de manera temporal la asunción del alquiler y de los gastos de calefacción, se presenta entonces claramente una realidad en que ya se trata de pobreza absoluta, extrema, o sea existencial [9].  (...)

La soledad, el aislamiento social, la resignación, son las consecuencias casi automáticas de una percepción de las prestaciones Hartz IV durante un largo período o de manera permanente. La ansiedad ligada al futuro, las crisis de ansiedad, las variaciones de humor, son verdaderos obstáculos para el bienestar de las personas afectadas, para el de sus parejas y el de sus familias.

 Los problemas psicosomáticos, que se manifiestan en forma de dolores de cabeza y dolores de vientre, son para los miembros de lo que se califica como “familias Hartz IV” , un problema cotidiano. De la misma forma, se registra en esta franja de la población un aumento de enfermedades crónicas (asma) así como una tasa más elevada de embarazos con riesgo y de muerte prematura de bebés. 

Los niños de las “familias Hartz IV” sufren frecuentemente de complejos de inferioridad, de falta de confianza en sí mismos, de depresión, todos ellos síndromes que acompañan la percepción de las prestaciones Hartz IV durante un largo período o de forma permanente. (...)

Lo mismo ocurre respecto a la sensibilidad a las cuestiones de salud, que está menos desarrollada en los jóvenes perceptores sometidos al régimen Hartz, lo que se traduce en una higiene dental deficitaria así como en la negligencia de los controles profilácticos.

 La alimentación malsana extendida en las familias pobres se encarga del resto, lo que conlleva un riesgo de caer enfermo más elevado en las personas que se benefician de las asignaciones Hartz IV o sus allegados. Si la pobreza dura más de un período corto o bien acaba imponiéndose en la vida de una familia, ello lleva a la enfermedad y contribuye a reducir la esperanza de vida de las personas afectadas o amenazadas.  (...)

La documentación, muy completa, acumulada por Anne Ames permite hacerse una idea de la inmensa desdicha  humana presente en el mundo de Hartz IV, en que reinan el hambre, la oscuridad, el frío (a causa de los cortes de corriente eléctrica y de gas provocados por las sanciones), así como las depresiones y los suicidios provocados por la desesperación total a que llevan las trabas de las oficinas de empleo [11]. 

Mientras que en otros países existen guetos de pobreza y barrios míseros, los pobres se concentran en Alemania en los barrios miserables de las grandes ciudades llamadas despreciativamente “zonas de tensión social” (soziale Brennpunkte) o eufemísticamente “barrios que disponen de necesidades primarias de ordenación territorial”. 

En ellos, los “abandonados” hacen cola ante los comedores populares que actualmente llevan el nombre particularmente refinado de “mesas de alimentación”. Allí, ellos/as reciben ropa salida de las reservas de las organizaciones caritativas, se proveen de aparatos electrodomésticos en brocanterías o asociaciones de ayuda mutua y se procuran la mayor parte de los bienes de consumo necesarios para subsistencia en los almacenes sociales. 

A pesar de que hay más de 1000 “mesas de alimentación”, éstas no consiguen yugular la pobreza inducida por Hartz IV por la sencilla y buena razón de que no existen precisamente en las regiones donde harían más falta , pero donde no hay ningún sponsor, gran donante o voluntario.

 “El grado de avituallamiento [efectuado por las mesas alimenticias] es precisamente el peor allí donde la pobreza es más importante, en muchas partes de la Alemania del este, por ejemplo.”, escribe el sociólogo Stefan Selke en una publicación del 2013 titulada « Schamland. Die Armut mitten unter uns» (Berlin, ECON-Verlag).  (...)

Si el país de los “poetas y pensadores” [retomando el slogan de marketing cultural utilizado en la RFA] se convierte en un país de “fundaciones caritativas y de donantes” que se encargan de los pobres y necesitados, ello significa que el Estado se retira completamente de la responsabilidad que le incumbe en cuanto a la seguridad social de sus ciudadanos y ciudadanas. 

Los motores de esta  demisión están ya en marcha en forma del compromiso caritativo reforzado de los donantes y del mercado, en plena expansión, de la caridad."                     (Christoph Butterwegge

8.11.16

La filantropía de los ricos despilfarra miles de millones en proyectos no efectivos

"Un ambicioso y aplaudido proyecto para mejorar la atención sanitaria en zonas rurales de la India, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, no ha conseguido su objetivo. El tratamiento de enfermedades como la diarrea y la neumonía en niños pequeños no ha mejorado, a pesar de la cuantiosa inversión hecha por la fundación del magnate informático, una de las más importantes del mundo por los fondos que maneja.

Esa es la mala noticia. La buena noticia es que esto se conoce porque la propia fundación financia evaluaciones de los proyectos piloto que selecciona, para saber si merecen ser aplicados a mayor escala y mejorar la efectividad de sus actuaciones en el futuro.

Un amplio estudio realizado por las universidades de Duke, Stanford y University College en Londres es el que ha revelado el fracaso de la estrategia emprendida en 2011 por el programa Sky de la ONG World Health Partners en el estado de Bihar, que tiene 100 millones de habitantes. 

Este programa fue financiado con más de 23 millones de dólares por la fundación Gates. Enfermedades tratables y prevenibles como la diarrea y la neumonía provocaron en 2013 la muerte de casi medio millón de niños menores de cinco años en toda la India, recuerda la Universidad de Duke.

La estrategia o modelo de negocio que no ha dado resultado se basa en la telemedicina y en la franquicia social, un mecanismo que está de moda pero del que, como señalan los autores del estudio en la revista Health Affairs, se desconoce su impacto real en la población cuando se aplica al sector sanitario. Lo que ellos han encontrado, recogiendo datos de casi 68.000 niños en total (36.315 en 2011 y 31.635 en 2014), es que el programa Sky no mejoró los índices de tratamiento correcto o de prevalencia de las enfermedades.

La realidad es que en las zonas rurales de la India la atención primaria está normalmente a cargo de personas que no tienen cualificación médica y que cobran por sus servicios. “Los niños no reciben el tratamiento correcto para enfermedades comunes como la diarrea, a pesar de que es conocido, simple y barato”, comenta Manoj Mohanan, que ha dirigido la evaluación. 
El programa de WHP intentaba mejorar esta situación partiendo de lo que hay, para lograr que aumentaran los índices de tratamiento correcto para la diarrea infantil y la neumonía.

El modelo elegido fue la franquicia social, que adapta las herramientas de las franquicias comerciales a los sectores sociales en los que interviene el sector público, como es el sanitario, pero que es en realidad un servicio privado. Se parte de un franquiciador, que crea una marca y define una serie de servicios y protocolos, y de franquiciados, que se afilian pero funcionan de forma independiente. Los franquiciados pagan una cuota y parte de ellos pueden ser proveedores de medicamentos y otros productos sanitarios.

El programa buscaba entrenar y afiliar a miles de proveedores no titulados, creando una gran red a la que acudiría la población, pagando, para obtener mejores servicios de atención primaria, entre ellos diagnóstico y recetas de medicamentos. 
En la red participaban proveedores que ofrecían servicios de telemedicina, que permitían consultas por teleconferencia con médicos y transmisión de algunos datos del paciente, como los de auscultación, tensión arterial e incluso electrocardiogramas.

La red llegó a tener 9.000 franquiciados, muy por debajo de los 20.000 previstos, de los cuales la mayoría era proveedores que simplemente llamaban a un médico si lo consideraban necesario para que les aconsejara. 
Lo que pasó es que el impacto del sistema fue muy pequeño en las áreas estudiadas. Solo representaba el 6% de los proveedores privados, a los que acudían solo el 2,9% de los niños con diarrea y el 2,7% de los niños con síntomas de neumonía. La conclusión de la evaluación es que el efecto del programa fue nulo.

“El modelo de negocio se basó en suposiciones no probadas sobre la demanda, no solo respecto a la voluntad de los proveedores sanitarios de pagar por acogerse a la red sino también respecto a la disposición de los pacientes a pagar por disponer de mejores servicios sanitarios”, concluye Mohanan, que no descarta que una franquicia social pueda tener éxito, siempre que se comprendan bien los factores implicados.

Este duro golpe a la franquicia social en el sector sanitario llega después de que el programa Sky fuera aclamado en 2013 como ejemplo de emprendedor social por el Foro Económico Mundial, que le otorgó el premio Schwab. Posteriormente obtuvo otros importantes premios. (...)"        (Público, 16/10/16)

21.10.16

Las grandes ONGs forman un amortiguador entre el el gobierno y el público. Se han vuelto los árbitros, los intérpretes, los facilitadores.

"En las turbias aguas de las ONG’s falsas creadas para desviar donaciones o evadir impuestos (en partes de la India como Bihar incluso son otorgadas como dote) hay, por supuesto, algunas que hacen trabajo valioso. Pero es importante considerar el fenómeno de las ONG’s en su contexto político más amplio.

En la India, por ejemplo, la explosión de las ONGs que recibían fondos comenzó a finales de los 1980 y en los 1990. Coincidió con la apertura de los mercados indios al neo-liberalismo. En ese momento, el Estado indio retiró fondos del desarrollo rural, la agricultura, la energía, el transporte y la salud pública para obedecer los dictados de los ajustes estructurales.

 Al renunciar el Estado a su rol tradicional, las ONGs se pusieron a trabajar en esas mismas áreas. La diferencia, por supuesto, es que los fondos a los que ellas tienen acceso son una fracción minúscula del total del recorte en el gasto público.

 La mayoría de las grandes ONGs son financiadas y apadrinadas por agencias de ayuda y desarrollo, que a su vez reciben fondos de los gobiernos de occidente, del Banco Mundial, de la ONU y de algunas corporaciones multinacionales. Aunque puede que no sean lo mismo que estas instituciones, son ciertamente parte de la misma formación política amorfa que supervisa el proyecto neoliberal y aboga, primero que nada, por drásticos recortes en los gastos del gobierno.

¿Por qué estas agencias le dan dinero a las ONGs? ¿Podría ser sólo ese viejo entusiasmo misionero? ¿Sentimiento de culpa? Es un poco más que eso. Las ONGs dan la impresión de que están llenando el vacío creado por un Estado ausente. Y lo están, pero en una forma materialmente inconsecuente. Su verdadera contribución es calmar la furia política y distribuir como ayuda o benevolencia lo que la gente debería tener por derecho.

Alteran la psique pública. Transforman a la gente en víctimas dependientes y amellan el filo de la resistencia política. Las ONGs forman una especie de amortiguador entre el sarkar (el gobierno) y el público. Entre el Imperio y sus súbditos. Se han vuelto los árbitros, los intérpretes, los facilitadores.

En el fondo, las ONGs son sólo responsables ante quienes las financian, no ante la gente con la que trabajan. Son lo que los botánicos llaman una especie indicadora. Es casi como si mientras más grande sea la devastación causada por el neoliberalismo, más grande será el florecimiento de las ONGs. Nada ilustra esto de forma más vívida que el hecho de que cuando los Estados Unidos se preparan invadir un país, simultáneamente preparan a las ONGs para ir y limpiar el desastre.

Para asegurarse que sus fondos no sean puestos en peligro y que los gobiernos de los países donde trabajan las dejen funcionar, las ONGs tienen que presentar su trabajo en un marco superficial, desprovisto de cualquier contexto político o histórico. En todo caso, de un contexto político o histórico inconveniente.

Los llamados de emergencia y los informes apolíticos (y por tanto, extremadamente políticos) acerca de la necesidad de ayudar a los países pobres y las zonas de guerra, con el paso del tiempo provocan que la gente (oscura) de esos países (oscuros) se vea como víctimas patológicas. Otro indio desnutrido, otro etíope muerto de hambre, otro campo de refugiados afgano, otro sudanés mutilado… todos necesitados de la ayuda del hombre blanco. Inconscientemente refuerzan los estereotipos racistas y reafirman los logros, las comodidades y la compasión (el amor duro) de la civilización occidental. Son los misioneros seculares del mundo moderno.

Finalmente, en una escala tal vez más pequeña pero definitivamente más insidiosa, el dinero disponible para las ONGs juega el mismo rol en la política radical que el capital especulativo que entra y sale de las economías de los países pobres. Comienza a imponer la agenda. Convierte la confrontación en negociación. Despolitiza la resistencia. Interfiere con movimientos populares que tradicionalmente han sido autosuficientes.

Las ONGs tienen recursos para darle empleo a personas que en otra situación podrían ser activistas en movimientos de resistencia, pero que ahora sienten que están haciendo algo bueno, inmediato y creativo (y que se ganan la vida mientras lo hacen). La auténtica resistencia política no ofrece esos atajos.

La ONG-ización de la política amenaza con hacer de la resistencia algo cortés, razonable; un trabajo de 9 a 5, con buenas prestaciones. La resistencia real tiene consecuencias reales. Y sobre todo, no recibe salario."              (Arundhati Roy , artículo publicado originalmente en Carabina 30-30 , en El Viejo Topo, 18/10/16)

11.12.15

La caridad del señor Facebook... es para burlar al fisco

"(...) La pasada semana, Zuckerberg se convertía en padre primerizo de una niña llamada Max junto a su esposa Priscilla Chan, y al mismo tiempo que comunicaba la nueva buena al mundo, el creador de la famosa red social hacía otro anuncio que iba a sorprender a propios y extraños: donaría el 99% de sus acciones de Facebook a una fundación para hacer obras sociales. Vamos, que a partir de ahora todo iba a ser filantropía y amor al prójimo, tal y como han hecho otros multimillonarios mundiales, como Bill Gates o Carlos Slim.

No obstante, a medida que se conocía algún detalle más de lo que iba a ser la llamada Iniciativa Chan Zuckerberg para “luchar contra las desigualdades o curar enfermedades”, al matrimonio se le caía el chiringuito abajo. ¿Por qué? Porque la opción elegida para dar forma a esa fundación que gestionará los 45.000 millones de dólares en los que está valorado el 99%

De este modo, el matrimonio gestionará el dinero directamente, no lo harán terceros, y cuando decidan hacer donaciones a fundaciones u obras caritativas podrán desgravarse todas ellas, lo que reducirá su factura con Hacienda y se librarán de pagar el costoso impuesto sobre las ganancias del capital que hubieran tenido que desembolsar si hubiesen decidido traspasar esas acciones de forma habitual.

En el caso de que las donaciones vayan a entidades como Greenpeace, la jugada les saldrá gratis, pues generarán una deducción impositiva igual al valor de mercado de esas acciones. Vamos, que el Estado americano no va a sacar ni un céntimo por las acciones de una de las compañías más grandes del mundo y con más opciones de crecimiento.

Diferencias con el matrimonio Gates

Si el matrimonio formado por Bill y Melinda Gates ha sido reconocido mundialmente como uno de los más filántropos –la fundación de caridad que lleva su nombre es la más grande del mundo y ha sido premiada con el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional-, ya que donaron 38.000 millones de dólares para crear su famosa fundación, que sí es caritativa 100%, el formado por Mark Zuckerberg y Priscilla Chan ha quedado muy retratado con esta maniobra.

En primer lugar por todo lo explicado anteriormente, pero es que hay mucho más debajo de la Iniciativa Chan Zuckerberg. Por lo pronto, tampoco tendrán que aportar ningún bien personal a su fundación, además, no tendrán ninguna obligación de reinvertir los beneficios que saquen de ella a obras de caridad, como sí lo exigen las fundaciones. Además, podrán usar ese dinero donado para aspectos tan poco caritativos como financiar a partidos políticos, campañas electorales o invertir en empresas que encajen con su perfil o les parezcan atractivas.

Vamos, que Mark Zuckerberg no ha regalado sus acciones de la famosa compañía ni nada más lejos de la realidad. En su lugar, ha optado por vestir de caridad un acto empresarial más dirigido a tener más poder de maniobra si cabe con el dinero generado por su rentable red social y, de paso, ahorrarse millones de dólares en impuestos.

Las críticas le han llovido desde todas partes, y aunque raudo y veloz contestó a ellas asegurando que su idea era totalmente altruista, nada más lejos de la realidad. Lo que ha hecho este joven pionero es una vieja maniobra empresarial más, nada que vaya a cambiar el mundo ni un ejemplo a seguir. Puede que desde esta fundación colabore con muchas obras benéficas, pero sepan que por ello sacará un jugoso beneficio.
de Facebook tiene una finalidad muy clara: burlar al fisco.

Para que lo entendamos, la Iniciativa Chan Zuckerberg se ha creado bajo la estructura de sociedad de responsabilidad limitada (LCC por sus siglas en inglés), es decir, no ha creado una fundación tradicional sin ánimo de lucro, sino que lo ha hecho desde un punto de vista puramente mercantil, con el objetivo de gestionar ese dinero como le venga en gana y desde el más puro aspecto empresarial."                 ( , El blog salmón, 07/12/15)

1.12.14

El Banco de Alimentos está controlado por La Fundación Lealtad, en manos de la gran banca

"(...) Las familias desahuciadas se ven forzadas a alimentase en comedores sociales, atendidos por miles de voluntarios españoles, que sirven los productos conseguidos gracias a la solidaridad de las personas que aún mantienen su trabajo, cada vez más precarizado.

Esta colecta está gestionada por el Banco de Alimentos, vinculado al gran capital y controlado por La Fundación Lealtad, en manos de la misma gran banca y de las grandes empresas que han arruinado las arcas públicas. Su colaboración con estas ONG les permite incrementar, aún más, su desgravación fiscal.

El patronato de la fundación Lealtad lo forman la constructora OHL, el presidente de Bankinter, el Banco Santander, Mutua Madrileña, Inditex, telefónica y PWC y buena parte de los presidentes de los bancos de alimentos de España están vinculados al Opus Dei, según la organización “Redes Cristianas”.

En un solo año el Banco mueve varios cientos de millones de euros en alimentos comprados por los ciudadanos, sobre todo en hipermercados y grandes superficies, que de esta forma no necesitan costear la destrucción de sus excedentes. Actualmente el Banco solicita preferentemente comida precocinada, demasiado rica en grasa saturadas, hipercalórica y escasamente nutritiva, para dar salida a estos productos poco saludables, especialmente para los niños, y cada vez más denostados.

La oligarquía española ya nos ha quitado casi todo. Ahora ha descubierto el negocio de las ONG, que además de gestionar nuestra solidaridad a base de voluntariado sin sueldo, permite desgravar impuestos y sembrar su ideología."          (Luisa Lores, 26 Noviembre 2014)

23.9.10

Unos milloncitos de euros... por caridad, señorito

"Y ahora entran en escena por la izquierda los Grandes Donantes, llegan en forma de multimillonarios norteamericanos que se proponen deshacerse de la mitad de sus fortunas. Cuidado con el caballo regalado por desconocidos.

El compromiso de los millonarios – una retahíla de nobleza obliga – lo formularon nada menos que dos de los principales megamultimillonarios del planeta, Warren Buffett y Bill Gates. Estos dos ricachones norteamericanos andan implorando a sus colegas profetas del beneficio que encaren el sufrimiento mundial destinando una cantidad no inferior al 50% de su fortuna personal a la caridad. Se discutió primeramente en una cena en mayo de 2009, cuyos detalles comienzan a conocerse ahora gracias a Carol J. Loomis, que habla de ellos en el número de la revista Fortune del 16 de junio.

De acuerdo con Loomis, Buffett y Gates, que comparten su compromiso con instituciones caritativas y el Partido Demócrata, convocaron a un grupo de multimillonarios a cenar en Nueva York. David Rockefeller – cuyo abuelo acaparó el mercado de queroseno, y luego el de gasolina – hizo de anfitrión e invitó a este club de chicos multimillonarios a compartir su llamamiento. Se celebraron otras dos cenas, ampliando el grupo invitado a arriesgarse a unas treinta personas.

Entre los campos a los que se extiende tan caritativa preocupación compartida por los riquísimos de Norteamérica, afirma Loomis, se encuentra " la educación, la cultura, los hospitales y la salud, el medio ambiente, las políticas públicas y los pobres en general". En general.

Los beneficios de Buffett no están ligados exclusivamente a los bajos salarios en los EE.UU.; sus ganancias provenientes de Wal-Mart son resultado de pagar los salarios más bajos del sector de la confección mundial, de acuerdo con abogados laboralistas. Wal-Mart ha empezado a desplazar algunas de sus fábricas de confección fuera de China, donde los trabajadores del sector han llegado a ganar la espléndida suma de 147 dólares al mes, llevándoselas a Bangladesh, donde el sueldo mensual alcanza un total de 64 dólares, el más bajo de ese género.

En este mundo de farsas, estos salarios van ligados a la baja cifra de alfabetización de Bangladesh: un 55 %. Si los trabajadores tuvieran formación, dirían estos maestrillos de la farándula, los sueldos serán más altos.

No es justo, sin embargo, vincular los miles de millones de Buffett a la gente sin estudios de Bangladesh.

Este Gran Donante también adquirió una participación en Goldman Sachs y sus dineros de universidad de élite, cumpliendo su parte en el rescate del sistema financiero al transferir 5.000 millones de dólares al dorado banco de inversiones de Norteamérica (a cambio de un retorno de un 10% anual). Sí, se trata del mismo Goldman que el mes pasado reconoció "un error" en la venta de bonos hipotecarios de las subprime destinados a hundirse; el mismo Goldman que apartó 9.300 millones en la primera mitad de este año para salarios e incentivos; y sí, el mismo Goldman que orquestó la especulación con la cosecha mundial de trigo con desastrosos resultados, de acuerdo con el reportaje de portada del número de este pasado mes de julio de Harper's, "The Food Bubble" ["La burbuja alimentaria"]. Sin duda, la debida diligencia de Buffett descubrió lo siguiente al evaluar la inversión de Goldman:

"La historia de la alimentación tomó un giro siniestro en 1991, en un momento en que nadie prestaba mucha atención. Ese año Goldman Sachs decidió que el pan nuestro de cada día podría suponer una excelente inversión (…) [Con] su acostumbrado ciudado y precisión, los analistas de Goldman se dedicaron a transformar los alimentos en concepto. Seleccionaron ocho productos primarios mercantilizables y elaboraron un elixir financiero que incluía ganado, café, cacao, maíz, porcino y una o dos variedades de trigo….Sopesaron el valor de la inversión de cada elemento…que pudiera expresarse como manifestación única, para que a partir de entonces se conociera como Índice de Materias Primas de Goldman Sachs [Goldman Sachs Commodity Index]….

"Desde la inovación de Goldman, miles de millones de nuevos dólares han aplastado el suministro y la demanda reales de trigo…."

"En 2008, por vez primera desde que se conservan dichas estadísticas, la proporción de la población mundial que no tenía suficiente para alimentarse ha remontado. Las filas de los hambrientos se habían incrementado en un solo año, el aumento más abismal de toda la historia humana". [págs. 27-28.]

Resulta clarificador lo que el Gran Donante Buffett entiende por los pobres en general. (...)

Otra forma de calcular los miles de millones de Gates consiste en echar un vistazo a las multitudes de estudiantes que se han quedado fuera del mercado de ordenadores por el precio – gracias en parte al software tan caro del Gran Donante s– haciendo cola a diario en las bibliotecas de los colegios universitarios para poder disfrutar de libre acceso a los ordenadores, donde cada máquina es una expresión del compromiso creativo de Gates con beneficios del orden del 40% o más, un presente que Gates se regaló a si mismo y que sigue dando. Tal como declaró Gates a Fortune: "La diversidad de las donaciones norteamericanas forma parte de su belleza". (Sin Permiso, 05/09/2010, citando a 'Buffett, Gates, Rockefeller y la conciencia de los muy, muy ricos', de Carl Ginsburg)