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23.9.24

“Los hijos de la inmigración no necesitamos ser salvados. Nosotros salvaremos a los franceses”... tenemos una Francia que se niega a mirarse a sí misma. La extrema derecha se escandaliza: se lo hemos dado todo y no están contentos. No previeron que no llegaríamos a ser franceses como los demás. Y yo digo: es un éxito que no nos hayamos vuelto franceses como los demás, eso significa avalar un crimen de civilización y mirar hacia otro lado. No solo no necesitamos que nos salven, sino que de hecho vamos a salvarlos. Somos una fuente de inspiración. Hay algo en nosotros que sigue viviendo, resistiendo. Y eso no formaba parte de la narrativa nacional (Louisa Yousfi)

 "Louisa Yousfi (1988, Cannes), periodista y crítica literaria, irrumpió en 2022 en el debate político en Francia sobre la inmigración y el pensamiento decolonial, con un ensayo breve pero contundente, hasta en el título, Seguir siendo bárbaro, que ahora Anagrama publica en España. Ese seguir siendo bárbaro se refiere a buscar las propias raíces de la identidad y no renunciar a ella, es más, ensalzarla como bandera, como respuesta a lo que considera un proyecto de integración fallido en su país. Desde este mes está en Roma, becada en la hermosa Academia de Francia Villa Médici, cerca de Piazza di Spagna, donde trabaja en un nuevo libro.

Pregunta. ¿Es difícil seguir siendo bárbaro aquí, en un lugar como Villa Médici?

Respuesta. Ya, es una paradoja (ríe). Es como una contradicción que ya existe en lo que hablo, los bárbaros son los descendientes de la inmigración poscolonial, los negros y los árabes en Francia. Han sido domesticados, pero no están integrados. Hay nudos, conflictos existenciales, políticos, en los que estamos atrapados. Pero aquí soy libre para escribir lo que quiera, claro.

P. Usted describe una ira muy profunda, una Francia a punto de estallar, dividida entre ellos y nosotros. ¿Es así?

R. Sí, y cada vez más. Basta con mirar la situación política. En las elecciones presidenciales, Marine Le Pen, el fascismo, puede llegar al poder. Tenemos una población que tiende a ser racista, impulsada por una ideología ambiental que se radicaliza. La zona de fricción no es explícita, no es entre blancos y no blancos, pero en todo caso pasa por el islam. Aquí no hay ningún tabú. Se puede decir que los musulmanes son una amenaza para el país, para la civilización. La islamofobia es un racismo respetable, porque tenemos derecho a criticar las religiones, ha habido atentados… Y es pura fantasía que haya un islamismo rampante en Francia.

P. ¿Esa división entre ellos y nosotros es entre todos los blancos y todos los demás, o hace distinciones?

R. Claro que tengo amigos blancos que luchan a nuestro lado. La cuestión no es culpabilizar a la gente. El enemigo es la forma en que la sociedad se ha constituido históricamente. Tenemos una extrema derecha tan fuerte también porque Francia es el país con más musulmanes de Europa. De ahí la teoría del Gran Reemplazo, es cierto que somos una fuerza demográfica. No una amenaza, pero sí una fuerza que, si se estructura políticamente a escala masiva, puede ser una amenaza real para el poder. El movimiento decolonial inició una estructuración del potencial revolucionario de la población inmigrante, que puede ser devastador para la derecha, y también para la izquierda.

P. También es crítica con la izquierda.

R. Sí. La izquierda durante mucho tiempo nos trató como una reserva de votos contra la derecha. Pero al margen de nuestros intereses. Incluso le era complicado tomar en serio el racismo, era un falso problema. Pero es que el antirracismo cuestiona los fundamentos de la República: el racismo no es una disfunción de la República, es el funcionamiento normal de la República, se fundó como un imperio colonial. Pero la izquierda no quería oír hablar de ello. De hecho, cuando surgieron las luchas contra la inmigración, el primer adversario, paradójicamente, fue la izquierda, era una batalla de liderazgo sobre la emancipación. Nosotros necesitamos una agenda política específica, una fuerza política que nos represente. Este es uno de los ejes del movimiento antirracista decolonial francés, la autonomía. No solo organizativa, también de pensamiento. Nos damos permiso para repensarlo todo.

P. Empezando por la idea de integración.

R. Es una trampa. Por un lado, una ideología racista, para la que somos monstruos que pueden contaminar la civilización. Y los que se supone que nos defienden tienen el paradigma integracionista, que quiere ser amable, benevolente, pero dice: miren, sí, tenemos problemas con esta gente, no son exactamente lo que deberían ser, pero se están convirtiendo en franceses, serán franceses. Es decir, hay una norma de francés. Y cuanto más nos deshagamos de todo lo que conforma nuestra identidad original, cuanto menos musulmanes seamos, mejor, ¡y más vale deshacerse de ello! Pertenezco a una generación que creía en la integración, pero hemos comprendido que nos impusieron conflictos de lealtad hacia nuestros padres, nuestros países de origen. Fue casi una desintegración para nosotros. Significaba perder lo que realmente éramos y lo que era la única manera de existir. Para existir en la sociedad francesa hay que dejar de existir. Eso crea un callejón sin salida. Un ejemplo gracioso es cuando la izquierda apoyó en 2004 la ley contra el velo en las escuelas, y una parte pensaba que era islamofobia, pero decían: a las jóvenes con velo se les debe permitir ir a la escuela porque es ahí donde entenderán que no deben llevar velo. Que cometen un error siendo lo que son.

 P. Se domesticarán, según su visión.

R. Eso es. Y se declina a todos los niveles. Por eso digo que, o somos monstruos o somos larvas, como si no tuviéramos alma, y hay razones históricas, milenarias, para ser lo que somos. No es algo de lo que te puedas deshacer.

P. ¿Cuál es la solución?

R. Es una cuestión política complicada. No se decreta desde arriba, está claro. Pero el movimiento decolonial en Francia intenta abrir un nuevo horizonte, está entrando en la sociedad. El partido Francia Insumisa es también el resultado, existe en su forma actual porque estábamos ahí. Se ha creado un frente cultural real, yo soy prueba de ello, estando aquí. Tenemos algo que decir.

P. Usted ve el rap como un instrumento clave: es triunfar siendo un bárbaro.

R. El rap es donde estaba la conciencia decolonial antes de que apareciera. Surge contra la respetabilidad que se nos impone. Si quieres que tu voz sea escuchada, tienes que pasar por una trayectoria escolar ejemplar, ser el mejor. Los representantes de las poblaciones inmigrantes son personas muy abstractas, asépticas, buenas. El rap es una forma de hablar de uno mismo completamente libre, no responde al mandato de ejemplaridad, es más, cuanto menos respetable seas, mejor. Este mundo quiere empequeñecernos, pero somos bárbaros en el sentido homérico, poético. No estamos aquí para agradar y además nos divertimos.

P. ¿Francia es un caso particular? El Reino Unido, el otro gran imperio colonial, no tiene problemas tan graves.

R. Francia es especial, sigue queriendo ser la luz del mundo, estar a la vanguardia de la modernidad, de la emancipación de los pueblos. Es un país que cree absolutamente en su inocencia. Sí, torturamos en Argelia, o apoyamos esa guerra, pero siempre es por las razones correctas, cosas que no funcionaron… Así, tenemos una Francia que se niega a mirarse a sí misma. La extrema derecha se escandaliza: se lo hemos dado todo y no están contentos. No previeron que no llegaríamos a ser franceses como los demás. Y yo digo: es un éxito que no nos hayamos vuelto franceses como los demás, eso significa avalar un crimen de civilización y mirar hacia otro lado. No solo no necesitamos que nos salven, sino que de hecho vamos a salvarlos. Somos una fuente de inspiración. Hay algo en nosotros que sigue viviendo, resistiendo. Y eso no formaba parte de la narrativa nacional."

(Entrevista a Louisa Yousfi, Íñigo Domínguez , El País, 21/09/24)

13.8.24

'Es invivible': los francoargelinos sueñan con una nueva vida en Argelia para escapar de la islamofobia ... "Como todos los hijos de inmigrantes, siempre he sufrido racismo y discriminación, pero no a la misma escala que hoy. Se está volviendo implacable"... "Quiero que mis dos hijas crezcan en una sociedad que no las margine por su nombre, su color de piel y su religión"... cousas veredes

 "Souad se prepara para trasladarse a Argel dentro de unos meses. Esta franco-argelina de 45 años, asistente jurídica residente en Lyon, ha elegido el país de sus padres para empezar una nueva vida con su hijo de 12 años.

"El mal ambiente en Francia me empuja un poco hacia la salida", declaró a Middle East Eye.

"Como todos los hijos de inmigrantes, siempre he sufrido racismo y discriminación, pero no a la misma escala que hoy. Se está volviendo implacable", añadió.

Souad dijo que ya no quería vivir "en una sociedad que la rechaza".

"He llegado a un punto en el que ya no me parece normal. Estoy harta".

En las redes sociales, otros argelinos nacidos o criados en Francia, en su mayoría jóvenes pero a veces ancianos, tanto mujeres como hombres, casados o solteros, con hijos o sin ellos, muestran el mismo deseo de cruzar el Mediterráneo en un viaje de ida.

Intercambian ideas en grupos de Facebook como "Hacer una hijra [migración, exilio] exitosa a Argelia" o "Volver a vivir a Argelia", donde, como Souad, critican el aumento del racismo y la islamofobia en Francia.

En febrero, el ministro del Interior, Gerald Darmanin, indicó que los actos antimusulmanes habían aumentado un 30% en 2023 con respecto al año anterior.

 De los 242 actos registrados, más de la mitad se cometieron en los tres últimos meses de 2023, precisó el ministro, que ve una relación con el inicio de la guerra israelí contra Gaza tras los atentados dirigidos por Hamás el 7 de octubre.

En particular, Darmanin reconoció que los actos antimusulmanes en el país estaban "claramente subestimados todavía".

"Ya no me siento en casa en Francia. A pesar de mis estudios y mi larga carrera en la enseñanza, me veo constantemente devuelto a mis orígenes", declaró a MEE Boussad, profesor de matemáticas en un instituto de París.

"El racismo se ha desinhibido. Está desatado todo el día en las pantallas de televisión".
Jubilación en Cabilia

Dentro de un par de años, este hombre de 63 años se jubilará y planea instalarse con su mujer en la casa de sus padres en Maatkas, en Cabilia, la región de habla tamazight del norte de Argelia.

"Esta casa era el único lugar donde mi padre se sentía realmente en casa, entre sus seres queridos", explica a MEE.

"Cuando era joven, vivíamos en una urbanización en Francia y no entendía la obstinación de mi padre por construir esta casa en Cabilia.

    Quiero que mis dos hijas crezcan en una sociedad que no las margine por su nombre, su color de piel y su religión".

    - Bachir, camionero

"Pero a medida que fui creciendo, pude medir el peso de la exclusión a la que se enfrentaba como modesto pintor de la construcción y su intenso deseo de regresar a su país", explica el profesor.

 Para las primeras generaciones de inmigrantes, la perspectiva de regresar a su país de origen era un elemento esencial del proyecto migratorio.

Como señalaba el sociólogo argelino Abelmalek Sayad en su ensayo 'La doble ausencia', los trabajadores inmigrantes argelinos vivían su presencia en Francia como un "exilio necesario", al tiempo que esperaban volver a casa algún día.

"Cuando éramos pequeños y mi padre nos llevaba de vacaciones a Argelia, a El Kseur, cerca de Bejaia [en Kabilya, 220 km al este de Argel], no dejaba de elogiar la belleza del país", explica a MEE Bachir, camionero franco-argelino de 33 años de la ciudad septentrional de Roubaix.

Su padre alimentaba en secreto el sueño de adquirir un pied-a-terre donde toda la familia pudiera vivir para siempre, cuenta Bachir. Pero su proyecto nunca se hizo realidad. Como trabajador de almacén, apenas ganaba lo suficiente para cubrir sus necesidades.

Hoy, como si quisiera vengarse, Bachir ha decidido dar el paso él mismo con su propia familia.

"Estoy tomando exactamente el mismo camino que mi padre hace 40 años, pero en dirección contraria", dice bromeando, antes de señalar el clima de odio contra los extranjeros y los musulmanes que hace que Francia sea "invivible".

"Quiero que mis dos hijas crezcan en una sociedad que no las margine por su nombre, su color de piel y su religión", dijo.

"Mi deseo es que podamos, como familia, practicar nuestra fe libremente, sin ser acusados de separatistas y salafistas", añadió, en referencia a una ley de 2021 impulsada por el presidente Emmanuel Macron para luchar contra el "separatismo islamista" y acusada de ser discriminatoria contra los musulmanes.

Para preparar su partida hacia Argelia, el joven padre indagó sobre aspectos prácticos de la vida en el país con sus conocidos a ambos lados del Mediterráneo. Por ejemplo, aspira a abrir una empresa de transportes, pero aún no conoce los pasos necesarios para crear un negocio.

Bachir tampoco sabe si se irá a vivir a El Kseur, el pueblo natal de sus padres, o si debería elegir una ciudad más grande que ofrezca mejores oportunidades de empleo.

La decisión correcta

Para Souad, las perspectivas son un poco más claras. En octubre de 2023 hizo un viaje exploratorio a Argel con uno de sus hermanos, que también tiene previsto irse a vivir a Argelia.

Para ella, el problema de la vivienda ya está resuelto, porque al principio vivirá en la casa que sus padres construyeron cerca de la capital argelina, en Bouzareah.

Más adelante, Souad pretende adquirir una casa en la ciudad costera occidental de Orán. "Si todo va bien, viviremos allí a largo plazo. Me han hablado muy bien de Orán", afirma.

En el terreno profesional, Souad seguirá trabajando desde casa, y después buscará trabajo o se reciclará.

Cuando lleguemos a Argelia, sin duda habrá muchas dificultades. Pero al final ganaremos la serenidad y la paz que ya no tenemos en Francia".

    - Souad, asistente jurídica

"Tenía la idea de crear un locutorio. Pero no funcionó. Demasiado lío administrativo", dice sin desanimarse.

"Sé cómo funciona Argelia, que la burocracia allí es un verdadero obstáculo para la iniciativa", añade.

"Durante mi último viaje, el empleado de un banco se negó a abrirme una cuenta porque consideraba que mi pasaporte no era un documento de identidad válido, mientras que uno de sus colegas pudo abrirla sin problemas al día siguiente con su propio pasaporte".

La asistente jurídica también está preocupada por la escolarización de su hijo. Desde que el gobierno argelino prohibió a las escuelas privadas enseñar el plan de estudios francés el pasado octubre, Souad se pregunta cómo podrá integrarse en una escuela argelina donde las clases se imparten en árabe.

"Ni él ni yo hablamos árabe con fluidez", admite.

Pero considera que los obstáculos merecen la pena.

"Cuando lleguemos a Argelia, sin duda habrá muchas dificultades. Los códigos no son los mismos. Pero al final ganaremos la serenidad y la paz que ya no tenemos en Francia", afirma.

Lamia, profesora de inglés, comparte esta opinión. Dejó su ciudad natal de Douai, en el norte de Francia, hace 12 años cuando se casó con un argelino de la ciudad occidental de Mostaganem, donde vive actualmente.

Y no se arrepiente de su elección.

"Cada vez que vuelvo a Francia me doy cuenta de que tomé la decisión correcta. En lugar de integrar a los inmigrantes y a sus hijos en la comunidad nacional, el Estado los condena al ostracismo con leyes y prácticas políticas vergonzosas", afirmó.

"Nunca habría encontrado mi lugar en Francia si me hubiera quedado allí, sobre todo con mi velo", declaró a MEE por teléfono.

Oficialmente, no existen estadísticas sobre el número de franco-argelinos que han elegido Argelia como país de residencia.

Estos "retornos" también pueden parecer marginales en comparación con la magnitud del fenómeno de la emigración argelina hacia Europa.

El Presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, expresa regularmente su deseo de incluir a la diáspora, a la que califica de "parte integrante del tejido social nacional", en el desarrollo del país.

Las autoridades han tomado una serie de medidas para permitir a los argelinos en el extranjero beneficiarse de algunos planes de promoción de la vivienda y del empleo de microempresarios, con préstamos financiados en gran parte por el Estado.

Sin embargo, en términos de derechos, los ciudadanos con doble nacionalidad no están en pie de igualdad con sus conciudadanos argelinos. Por ejemplo, una nueva ley adoptada en octubre les impide ser propietarios de un medio de comunicación. Tampoco pueden ocupar altos cargos políticos."                  

(Samia Lokmane , Middle East Eye, 13/08/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

15.12.22

Suecia, que antaño se consideraba un faro de la democracia, ahora en el ejemplo que nos advierte de que la migración, la división centro-periferia y los sentimientos anti-establishment cambian el panorama político... Los tiroteos se han disparado en ciudades, suburbios y pueblos de muchas partes de Suecia. El crimen organizado y las luchas internas entre bandas están detrás de la mayoría de ellos... Con 335 tiroteos que causaron 46 muertos en 2021, la seguridad interior fue sin duda el principal tema para los votantes en las últimas elecciones... a los ojos de muchos, es "el otro" al que hay que culpar, y el vínculo con la migración se establece muy rápidamente. Esta es precisamente la conexión con la que ha jugado la extrema derecha en la última década. Los progresistas, a su vez, no fueron lo bastante duros con la delincuencia y han sido incapaces de cambiar la realidad socioeconómica de muchas personas que pasan apuros... la inmigración laboral, desempeña un papel importante para los "perdedores" de la globalización. Es esta percepción de la migración la que vincula la cuestión de la delincuencia y los retos sociales a más largo plazo en la narrativa de la extrema derecha. La estrategia de la derecha consiste en una versión sueca del trumpismo, que incluye un fuerte tono antiestablishment: "La socialdemocracia ha vendido Suecia a la globalización y a los inmigrantes, mirad a dónde nos ha llevado en términos de delincuencia y bienestar fallido"... Para la izquierda, las elecciones se perdieron por las cuestiones de la delincuencia y la migración. Pero también, porque los progresistas no tienen hasta ahora una narrativa o una política para una globalización reequilibrada que, por un lado, aborde el cambio climático y, por otro, marque el rumbo de los avances sociales y la prosperidad económica para todas las partes de la sociedad

 "Suecia, que antaño se consideraba un faro de la democracia, se ha convertido ahora en un ejemplo de advertencia. Suecia, que antaño se consideraba un faro de la democracia, se ha convertido ahora en un ejemplo de advertencia. Si los conservadores en Suecia están dispuestos a reclamar el poder a través del apoyo de un partido populista de extrema derecha con raíces en los movimientos de supremacía blanca de los años 90 y el nazismo de los años 40, entonces puede suceder en cualquier parte.

Muchos dicen que el 'trumpismo' llegó a Suecia. Que la delincuencia y la inflación llevaron a un punto en el que ningún gobierno en funciones podía ser reelegido. Esa es ciertamente una parte de la historia. Sin embargo, Suecia no es un caso atípico, sino parte de una tendencia en la que la migración, la división centro-periferia y los sentimientos anti-establishment han cambiado el panorama político. Teniendo esto en cuenta, resulta sorprendente que los socialdemócratas suecos, después de gobernar durante ocho años, sigan contando con el apoyo del 30% del electorado.

Viendo el resultado de las recientes elecciones, no se puede evitar mencionar el aumento de la criminalidad en el país. Los tiroteos se han disparado en ciudades, suburbios y pueblos de muchas partes de Suecia. El crimen organizado y las luchas internas entre bandas están detrás de la mayoría de ellos. La brutalidad es aterradora, y la violencia afecta a todos los sectores de la sociedad. Aunque la gente corriente no es el objetivo, ya nadie se siente seguro.

La policía ha recibido más recursos y las penas se han endurecido, pero hay que hacer más para que la legislación se adapte al uso de las nuevas tecnologías, las armas pesadas y el funcionamiento de la delincuencia organizada. Hasta ahora, la sociedad ha sido incapaz de impedir el reclutamiento de adolescentes varones para las distintas bandas y, si no se pone freno a esto, no se pondrá fin a la violencia. Los jóvenes que hoy forman parte de la delincuencia organizada no esperan vivir más de 25 años. Con 335 tiroteos que causaron 46 muertos en 2021, la seguridad interior fue sin duda el principal tema para los votantes en las últimas elecciones.

La mayoría de las personas que pierden la vida a manos de la delincuencia organizada tienen un origen migratorio y crecieron en una de las zonas segregadas de Suecia; socioeconómicamente vulnerables, con altos niveles de desempleo y una elevada tasa de delincuencia. El Estado ha fallado definitivamente a estas zonas y a sus habitantes. La escasa inversión en bienestar social, la falta de una política de asentamiento para los refugiados, la migración y el fracaso de las políticas de integración han empujado a estas zonas y a sus habitantes a la segregación. Ha sido un proceso lento pero constante que alcanzó su punto álgido con la "crisis de los refugiados" en 2015.

Aunque la delincuencia organizada tiene su base en estas zonas, el mercado en el que se hace dinero y se crean puestos de trabajo está en otra parte. Las oportunidades de integración para las personas procedentes de estas zonas desfavorecidas son escasas. Pero a los ojos de muchos, es "el otro" al que hay que culpar, y el vínculo con la migración se establece muy rápidamente. Esta es precisamente la conexión con la que ha jugado la extrema derecha en la última década. Los progresistas, a su vez, no fueron lo bastante duros con la delincuencia y han sido incapaces de cambiar la realidad socioeconómica de muchas personas que pasan apuros.

La globalización y la percepción de la migración

La globalización ha sacado a millones de personas de la pobreza, ha impulsado el cambio tecnológico y ha generado un enorme valor económico. Pero también ha dividido el mundo en ganadores y perdedores, o como lo define David Goodhart: "en cualquier lugar" y "en algún lugar". La reasignación del capital, el empleo y el estatus social transformó las naciones, y el sentido de comunidad desapareció. En esta narrativa, la migración, y especialmente la inmigración laboral, desempeña un papel importante para los "perdedores" de la globalización. Es esta percepción de la migración la que vincula la cuestión de la delincuencia y los retos sociales a más largo plazo en la narrativa de la extrema derecha.

La estrategia de la derecha consiste en una versión sueca del trumpismo, que incluye un fuerte tono antiestablishment: "La socialdemocracia ha vendido Suecia a la globalización y a los inmigrantes, mirad a dónde nos ha llevado en términos de delincuencia y bienestar fallido". En otras palabras, consiguieron interrelacionar los problemas inmediatos de la delincuencia con las cuestiones a largo plazo de una sociedad que se está fragmentando gradualmente.

Como Primera Ministra y líder del Partido Socialdemócrata, Magdalena Andersson estableció prioridades claras: ser más dura con la delincuencia y abordar sus raíces, invertir más en bienestar, poner fin a la privatización y crear más empleo mediante el desarrollo ecológico. Su coalición de izquierdas trabajó contra el relato populista, pero la realidad en materia de delincuencia jugó en su contra. Además, la inflación dificultó las ambiciosas inversiones en bienestar. Por último, debido a la guerra en Ucrania, la agenda sobre la lucha contra el cambio climático pasó de ser una de oportunidades a una de altos precios de la energía y aumento del coste de la vida.

En las elecciones, la enorme popularidad de Andersson no fue suficiente. Hasta cierto punto, fue la democracia la que estuvo en la papeleta y la que le hizo ganar votos en la clase media. Sin embargo, el tradicional voto masculino de la clase trabajadora fue a parar a los Demócratas Suecos. Los socialdemócratas consiguieron ganar un dos por ciento, pero sus socios de coalición se quedaron cortos. En un sistema de coaliciones fijas, el partido mayoritario no sólo debe responsabilizarse de su propio programa, sino también de encontrar una senda electoral de toda la coalición. Los socialdemócratas restaron votos a sus socios de coalición, pero no consiguieron restar votos a los Demócratas Suecos.

 Para la izquierda, las elecciones se perdieron por las cuestiones de la delincuencia y la migración. Pero también, porque los progresistas no tienen hasta ahora una narrativa o una política para una globalización reequilibrada que, por un lado, aborde el cambio climático y, por otro, marque el rumbo de los avances sociales y la prosperidad económica para todas las partes de la sociedad.

 La necesidad de una respuesta política completa

Para la izquierda, las elecciones se perdieron por las cuestiones de la delincuencia y la migración. Pero también, porque los progresistas no tienen hasta ahora una narrativa o una política para una globalización reequilibrada que, por un lado, aborde el cambio climático y, por otro, marque el rumbo de los avances sociales y la prosperidad económica para todas las partes de la sociedad.

La creación de sociedades del bienestar libres de fósiles es una enorme oportunidad para que los progresistas formen una agenda sobre desarrollo, responsabilidad y el papel de la sociedad para un futuro más próspero. Fortalecer las comunidades y crear un nuevo sentido de cohesión a través de la construcción nacional será un fuerte contraargumento al populismo de extrema derecha. Esta agenda no resolverá el problema de la delincuencia, pero una era de inversiones ofrecerá oportunidades para cerrar brechas en la sociedad, y eso hará retroceder la delincuencia.

El centro-izquierda sólo volverá a gobernar si tiene respuestas sobre cómo acabar con la delincuencia y hace campaña con un programa orientado al futuro que una a las comunidades y las haga avanzar. La esperanza realista vence a la desesperación. Pero para ello será necesaria una profunda renovación política. Arreglar la delincuencia y la migración no solucionará los problemas de la globalización y el cambio climático, pero arreglar las comunidades y una economía verde ofrecerá vías para frenar la segregación y mejorar la integración. Se necesita una respuesta política completa.

Nadie debería dudar de cuál es el origen y el objetivo de los Demócratas Suecos. Son un partido autoritario y racista. Actualmente, el gobierno liberal-conservador es de su agrado. La única cuestión es hasta dónde quieren llegar los Demócratas Suecos durante esta legislatura. Sus partidos de coalición no podrán resistirse, porque entonces el gobierno cae. Este hecho ya ha cambiado y cambiará aún más a Suecia."        
              

(Johan Hassel, ex Secretario Internacional del Partido Socialdemócrata de Suecia. Brave New Europe, 12/12/22; Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator)

10.8.21

La España mestiza y multicultural que Tokio ha visibilizado... la verdadera cara de una tierra próspera y tolerante, en un país en que el el franquismo dejó serias secuelas racistas sufridas por andaluces, gallegos o extremeños en regiones más industrializadas, señalados con el estigma de la discriminación. Los nuevos españoles conformarán una sociedad mestiza y moderna... con ciudadanos de más de cien nacionalidades distintas

 "Se llama Ana Peleteiro y es gallega negra de padre africano; se llama Ray Zapata, vive en Alcorcón y con cinco años se instaló con su madre en Lanzarote… Estos días atrás, los dos se envolvieron orgullosos en la bandera española tras ganar medallas olímpicas en Tokio para su país, para nuestro país.

Esa bandera de la España mestiza y viva que nuestros atletas han exhibido en los juegos olímpicos ha mostrado al mundo entero la verdadera cara de una tierra próspera y tolerante. La cara plural y multicultural donde los malos rollos solo tienen cabida en mentes crispadas y nostálgicas que se obstinan, sin conseguirlo, en prostituir los símbolos que nos representan a todos.

En materia de racismo, el franquismo dejó serias secuelas en pueblos y ciudades de este país, los gitanos estaban demonizados y hasta los andaluces, gallegos o extremeños que se marchaban a trabajar a regiones más industrializadas percibían el estigma de la discriminación en los lugares a cuya prosperidad estaban contribuyendo.

 No ha mejorado la cosa con la irrupción de la ultraderecha en el panorama político. Estamos en la prehistoria de la asimilación de una realidad multicultural que no tiene marcha atrás por mucho que xenófobos e intolerantes de medio pelo se empeñen en ello. Por mucho que los inmigrantes parezcan invisibles en los mismos sitios donde son imprescindibles.

Por eso lo que ha ocurrido en Tokio 2020 tiene a mi entender tanta importancia. Además de imprescindibles, ya no son invisibles. Si en los invernaderos del Poniente almeriense por ejemplo, levantáramos por un momento los plásticos que cubren las cosechas de tomates, pimientos, calabacines y sandías, descubriríamos más de ochenta mil personas de piel oscura sudando a mares a diario. Seres humanos que para los fascistas no solo son invisibles, sino explotables e ignorables en el momento en que dejan de ser útiles.

En efecto, cuando, exhaustos, acaban la jornada laboral por la que, en el mejor de los casos, cobran cincuenta euros, magrebíes y subsaharianos toman sus bicicletas y desaparecen. No hacen vida social en Roquetas, Vícar, El Ejido o La Mojonera. No se les ve en los bares, ni en ningún centro de ocio. Solo en los Centro de Salud cuando están enfermos o en el Mercadona cuando acuden a comprar provisiones.

Hace ya unos treinta años que empezaron a llegar y seguimos viviendo de espaldas. Sin darnos cuenta que empiezan a tener hijos que van al cole, niños que ya sí se relacionan con los de aquí de toda la vida, niños que se hacen grandes y van a la universidad y al gimnasio. Niños que ya son adultos y que ganan medallas en Tokio. Niños que a su vez ya tienen niños…

Esto es lo que han dejado en evidencia los Juegos Olímpicos de Tokio, que no hay marcha atrás, por mucho retrógrado de banderita en la muñeca que se resista. Los nuevos españoles serán abogados, médicos, peritos o ingenieros técnicos agrícolas y conformarán una sociedad mestiza y moderna que trabajará por un futuro mejor en la tierra donde crecieron.

 En los censos de los principales municipios del Poniente almeriense figuran inscritos ciudadanos de más de cien nacionalidades distintas. Los partidos políticos no han aprendido aún a digerirlo. Los del PP han sobrevivido hasta ahora intentando maquillar su racismo congénito como mejor han podido para que no se les escaparan las alcaldías, y las izquierdas exhiben una escandalosa carencia de reflejos a la hora de poner en marcha proyectos de integración para un futuro multicultural.

A veces dan la impresión de que no acaban de creerse que los inmigrantes vinieron para quedarse, que será aquí donde ellos y sus descendientes echarán raíces. Y si algún partido sabe ver el beneficio que todo esto supone para el futuro de nuestro país, no se percibe que actúe en consecuencia. Por eso Vox les come la tostada, pero por eso también los momentos mágicos que hemos vivido en Tokio estos días pueden contribuir a que quienes deben tomar nota de una vez, se pongan a ello.

La España que viene es mestiza y multicultural, es una España de Peleteiros y Zapatas. Qué bonito altavoz el de Tokio para que saquen conclusiones quienes aún manifiestan dudas a la hora de combatir el racismo y la xenofobia de la ultraderecha con la mayor de las firmezas."                   (Juan Tortosa, Público, 07/08/21)

20.3.19

Casado propone reeditar 'El cuento de la criada', donde las mujeres fértiles han de entregar sus hijos a sus amos

"(...) Pablo Casado, ese hombre que nos quiere explicar qué llevamos dentro -en mi caso siempre que le oigo llevo mala leche, vaya eso por delante- ha pensado en dar un paso más allá que sus antecesores, que prometieron dar la nacionalidad a quien pudiera pagarse un piso y se le han venido a la cabeza las “pobres mujeres inmigrantes”.


 Aclarémoslo.

Tras leer su propuesta deduzco, en mi ingenuidad, que se ha puesto a leer, y no lo ha entendido, 'El cuento de la criada' de Margaret Atwood, donde las mujeres fértiles han de entregar sus hijos a sus amos. Y a él le ha parecido la solución perfecta: “Qué tal -ha pensado-, si le proponemos a las mujeres migrantes que para poder residir en este maravilloso y envidiable país nos den a sus hijos en adopción?, hijos bebés, claro, no de 17 años”.

Imagino que ahora que se ha complicado eso de robar niños en los hospitales con ayuda de la santa madre iglesia, tan de moda en sus ancestros políticos, ha pensado en crear  una ley que los ampare. 

Qué más da si legalmente las adopciones solo pueden tener lugar si el Estado de origen del menor lo ha legislado, qué más da si la madre ha sido o no convenientemente asesorada, qué más da si ha dado su consentimiento libremente, incluso, qué más da si ya en el artículo 56.6 de la Loex se impide la expulsión de las embarazadas. ¿Cómo no querer ser adoptado por una envidiable familia de blancos heteros españoles?

“Se trata -nos aclaran los peperos defendiéndose- de que si una mujer inmigrante irregular quiere entregar un hijo en adopción, no deje de hacerlo por miedo a que al ir a entregarlo, salga a relucir su situación y sea expulsada.” 

Y aquí, precisamente, está la trampa y la coacción más miserable, porque a cambio de no expulsarla, tiene que dar su hijo. La perversión disfrazada de generosidad, o sea, que si una madre sin papeles y que no tiene expediente de expulsión, quiere quedarse, el PP les ofrece que se desprendan de su hijo. Fácil.

Pero la perversión no acaba ahí, sería demasiado fácil. La realidad es que la propuesta de “blindaje” que se les ofrece a esas mujeres no es darles papeles, residencia o nacionalidad a cambio de su bebé, sino mantenerlas aquí solo mientras dure el proceso de adopción y ese “blindaje” acabaría al finalizar los trámites. Dicho de otro modo: trae a tu bebé, dánoslo y vete a tu país. (...)"           (Carmen Domingo, El Periódico, 14/03/19)

29.7.16

Ali David gritó rabioso ¡Yo soy alemán! ¡Extranjeros de mierda! ¡Jodidos turcos! mientras que con su pistola disparaba a diestra y siniestra dispuesto a aniquilar a todas las “razas inferiores”.

"Ali David gritó rabioso ¡Yo soy alemán! ¡Extranjeros de mierda! ¡Jodidos turcos! mientras que con su pistola disparaba a diestra y siniestra dispuesto a aniquilar a todas las “razas inferiores”.

Lo que faltaba y esto ya es el colmo. Desde tiempo atrás veníamos observado con preocupante incredulidad el comportamiento de esos hijos de los inmigrantes, las nuevas generaciones nacidas y educadas en muchos países de Europa o de EE.UU que se han convertido en los más fanáticos defensores del occidente civilizado. 

Y eso a pesar de las claras diferencias étnicas que saltan a la vista y que les llevan a sufrir muchas ocasiones la xenofobia y el racismo. Este es un fenómeno muy similar al síndrome que describe Frantz Fanón en su libro “Piel Negra Máscara Blanca” digno de estudiarse a fondo por psicólogos y siquiatras.

Pero también existe el caso contrario: los inmigrantes nacidos en Europa y EE.UU, totalmente desadaptados que llevan impregnado en sus genes el virus del odio. La historia del colonialismo, la esclavitud y el despojo es imposible esconderla o ignorarla. Por lo tanto en el momento que toman conciencia pueden fácilmente radicalizarse.

 Que es lo que ha sucedido con los miles de voluntarios que se han marchado a combatir en Siria e Irak en las filas de Al Qaeda o el EI. Mientras que en Europa y EE.UU proliferan las células durmientes o “lobos solitarios” decididos a cometer atentados en el momento menos pensado. Esos son los más predecibles, los más sospechosos y proclives a sufrir la persecución policial.

Esa dicotomía amor-odio se traducen en grandes contradicciones. Porque también existen aquellos hijos de inmigrantes o, incluso, inmigrantes recién llegados que se sienten europeos o americanos y se asimilan perfectamente en las sociedades de adopción y asumen como propias la lengua, la cultura, las tradiciones y costumbres. 

Aparte que los países de acogida o asilo ofrecen incontables ayudas sociales para que se integren como ciudadanos de pleno derecho.

Hasta tal punto que muchos de ellos eligen enrolarse en el ejército tanto de EE.UU o de los países del a Unión Europea como una salida que les garantice un futuro económico. Son millones de conversos dispuestos a entregar su vida por las grandes potencias occidentales.  (...)

A pesar de su apariencia racial (indígena, africana, árabe o asiática) sienten la bandera y el himno nacional como propios. Son hijos de la inmigración con apellidos árabes, turcos, persas, paquistaníes, hindúes, afganos, jordanos, sirios, libaneses, suramericanos, magrebíes, africanos, asiáticos, etc. 

Apellidos que muchas veces cambian para negar su procedencia y pasar desapercibidos. Es tal la obsesión por desprenderse de ese maldito estigma (de inmigrantes o extranjeros) que llegan hasta realizarse operaciones de cirugía estética para exorcizar ese complejo de inferioridad.

Como es el caso del francotirador de Munich, un muchacho de apenas 18 años de origen iraní pero nacido en Alemania. Al final se convirtió en un xenófobo racista, quizás en un nazi pues se creía un alemán puro, ¿ario? Profería insultos contra los turcos y los árabes.

 A pesar de ser étnicamente un persa -muy parecido a muchas de las víctimas que asesinó- sentía odio hacia las “razas inferiores” (como las cataloga el nazismo). Pero en su locura asumió el papel de ario, una raza superior llamada a dominar el mundo, según Adolf Hitler.

Ali David fue rechazado en algún momento de su vida en el colegio o en su barrio, quizás lo discriminaron por sus características físicas, no daban la talla de pureza racial y eso provocó una reacción de rencor infinito hacia sí mismo y aquellos que lo humillaron. Un trauma muy tenaz y desgarrador. Su identidad había sido puesta en duda algo que lo llevó a cometer la masacre en el centro comercial Olympia para luego a suicidarse.

Y lo peor de todo es que esto no sólo sucede en Europa o en EE.UU sino que también en Latinoamérica, como en Perú, Ecuador, Colombia, en México donde existen indígenas nazis, mulatos nazis y hasta negros nazis que asumen los postulados del Fuhrer.

 Por increíble que parezca se dan estos monstruosos y delirantes casos. Son mentes lobotizadas por la alienación televisiva o cibernética, por la ignorancia y la brutalidad. De ahí Ali David hijo de una familia iraní, nacido en Alemania, con papeles alemanes, hablando alemán y educado en la cultura alemana se creyera un alemán más. 

Un muchacho que perfectamente podría ser captado por grupos de ultraderecha o participar en el movimiento Pegida. Su metamorfosis lo llevó transformándose en un asesino en serie como los protagonistas de las películas o los videojuegos que a él tanto le gustaban. Su alter ego era nada más ni nada menos que el nazi noruego, Anders Breivik, autor de la matanza de la isla de Utoya.

El hecho racial no significa más que apariencias y las apariencias engañan. Pues en Ecuador he conocido indígenas nazis de las Juventudes Hitlerianas adoradores del Tercer Reich y dedicados a la limpieza social. Esta esquizofrenia, la psicosis la paranoia es algo insólito y difícil de entender. Al fin y al cabo la mente humana es muy compleja y en cualquier momento afloran los fantasmas y los demonios.

La enajenación mental es tan voraz que lleva a los mismísimos negros a creerse blancos y a proferir insultos racistas contra sus propios hermanos porque son pobres, excluidos, refugiados o clandestinos. Simplemente porque ellos ya están instalados en el seno de la sociedad capitalista, tienen una posición social, prestigio, dinero y pertenecen al equipo ganador. Algo que en Suramérica conocemos muy bien con el racismo que ejerce el mestizo sobre el indígena

Esta es una de las paradojas más desquiciantes de la condición humana: el que ayer fue esclavo ahora quiere ser el amo.
Recordemos que el joven terrorista argelino Mohamed Merah, que cometió el atentado de Toulouse en el 2012 no sólo mató judíos en una madrasa, sino que también liquidó “conversos” o “cipayos” alistados en el ejército francés. A estos últimos les tenía más odio que a los propios sionistas.

Ali David cumplió su palabra y llevó a cabo la gran venganza contra esas razas inferiores (turcos o árabes) que un día lo humillaron, contra aquellos que lo insultaban o le recordaban que él no era más que un vulgar inmigrante, un hijo de iraníes y no un ario puro, rubio y de ojos azules. "            (Carlos de Urabá  , Rebelión, 26/07/16)

21.12.09

Messi, el emigrante...

"P. Dicen sus entrenadores en el fútbol base que nunca le vieron llorar.

R. Porque lloraba solo, para que no me viera ni mi papá. Lloraba solo en mi casa, me encerraba y trataba de que nadie se enterara. Lo pasamos mal, hubo etapas que estábamos mi padre y yo en Barcelona y el resto de la familia en Argentina. Sufríamos los dos. De lo básico no faltó nunca nada, pero en lo afectivo sí.

P. Visto ahora, con la perspectiva del tiempo, ¿compensa dar el paso que usted dio en su momento o cree que si hubiera seguido en Argentina...?

R. No lo sé, el caso es que se dio así porque vine. No me arrepiento de lo que hice y de lo que pasé, pero tampoco tenía dudas entonces. Era mi decisión, nadie me obligó a tomarla. Mis papás me dijeron: "¿Qué querés?" Quería estar donde estaba, quedarme en Barcelona porque sabía que ésa era mi oportunidad de ser futbolista. Lloré, porque añoré muchas cosas de Argentina, porque me sentí solo sin los hermanos y mi madre. Lo más jodido era eso. Sobre todo, echaba de menos a Matías, que era el más cercano a mí. Rodrigo es mayor, es un personaje. Tal vez porque no les tuve cerca les quiero con locura, a ellos, a mi hermanita..." (LEO MESSI: "Lo que yo hago no es complicado, lo difícil es lo que hacen Xavi e Iniesta". El País, ed. Galicia, 21/12/2009)

11.12.08

Los nietos se ríen del esfuerzo de los abuelos, de los cuentos de la emigración

"El título del espléndido documental de Juan Vicente Córdoba, una de las películas más emocionantes, y la más triste que he visto últimamente, evoca las chabolas que florecían bajo la luna en el Pozo del Tío Raimundo, en las décadas de 1950 y 1960. Los inmigrantes andaluces y manchegos que llegaban a Madrid buscando un futuro con las manos vacías tenían que levantar cuatro paredes y un techo antes del amanecer. Lo lograban con la ayuda de los vecinos, que, si hacía falta, les prestaban sus muebles, y hasta a sus hijos, para que al día siguiente la policía encontrara una casa habitada y no la echara abajo.

Así, a base de voluntad, de constancia y de solidaridad, aquel lodazal de infraviviendas se convirtió en un barrio confortable y algo más, un símbolo de la superación personal y colectiva, célebre por sus exitosos experimentos sociales. Ahora, el Pozo destaca por su índice de fracaso escolar, el segundo de España. Siete de cada diez nietos de aquellos luchadores que se apuntaban a la escuela con 40 años, para aprender a leer y a escribir después del trabajo, la abandonan hoy antes de tiempo.

Ignorantes, arrogantes, pródigos en tintes y escarificaciones, miran a la cámara y dicen que el trabajo español es para los españoles, que los inmigrantes ecuatorianos huelen mal y que estudiar es de pringados. Ajenos a la cultura del esfuerzo y la recompensa, que identifican con la pobreza, se sienten cómodos en una sociedad desmemoriada, insolidaria y autocomplaciente, que desconfía de la enseñanza pública y fomenta la admiración por la riqueza privada. Han despreciado oportunidades que nadie de su familia ha tenido antes que ellos, pero no dan sólo rabia. También dan pena." (ALMUDENA GRANDES: 'Flores de luna'. El País, ed. Galicia, Última, 08/12/2008)

15.7.08

Campos italianos para gitanos, campos catalanes para niños inmigrantes pobres(en lugar de escuelas)

La Generalitat segregará a los inmigrantes en centros especiales. Una comisión decidirá qué menores salen indefinidamente del sistema escolar.

Después de meses de estudiarlo, la Generalitat de Cataluña ha decidido poner en marcha a partir de septiembre centros especiales para alumnos inmigrantes fuera de la red escolar. En la práctica, la medida afectará mayoritariamente a aquellos alumnos procedentes de la inmigración pobre: Magreb, África subsahariana y países del este de Europa más deprimidos. Los alumnos que lleguen procedentes de la UE no se verán segregados en estos centros, que quedarán fuera del sistema educativo.

La medida está prevista para aquellos alumnos que lleguen con el curso empezado… La decisión desafía una práctica educativa basada en la integración en las aulas escolares, con un refuerzo adicional para los alumnos con gran desnivel lingüístico y educativo.” (El País, ed. Galicia, España, 12/07/2008, p. 10)

“Pero es muy raro encontrar algún modelo, explica la antropóloga de la Autónoma de Barcelona Silvia Carrasco, en el que esas aulas específicas estén fuera de los centros educativos. "Es un esfuerzo innecesario y que no reporta ningún beneficio", dice sobre el plan de la Generalitat de aulas para inmigrantes fuera de los centros. "Las investigaciones han demostrado que los niños aprenden en contexto".

El catedrático de Sociología de la Educación de la Complutense Julio Carabaña se pregunta: "¿Qué quieren hacer con esos centros? ¿Evitar que den guerra en los colegios?". Para Carabaña, simplemente se está "retrasando" el problema de la integración y, además, perdiendo el efecto del principal agente de socialización: los compañeros.” (El País, ed. Galicia, España, 12/07/2008, p. 10)

27.3.08

Las "mamás dinero"

“Hace pocos meses, la colombiana Luz Marina A., de 51 años, acudió a un locutorio para poder ver, por primer vez en siete años, a sus dos hijos en Bogotá, de 18 y 12 años, a través de una cámara conectada a Internet. "No pude decir una palabra. Lloraba. Yo no les reconocía físicamente, ni ellos a mí. Y lo peor de todo es que me preguntaban por el dinero". Luz Marina no puede viajar a su país porque, al estar irregularmente en España, si sale, no podrá entrar. (…)

"Son mujeres a las que se exige y que se exigen adaptarse a los tiempos, a los ritmos, a las demandas y a las necesidades de los otros", señala Gema de Cabo, jefa de proyectos del Centro de Estudios Económicos Tomillo (CEET). "Sus intereses, sus necesidades, sus sentimientos, como mujer o como persona quedan en segundo término", añade.

Muchas no encuentran sentido a su presencia en España, se arrepienten de haber venido, viven solas y tristes, y creen que su trabajo no les permitirá alcanzar sus sueños. "Son mujeres que se sienten cada día más lejos de los suyos, atrapadas y sin futuro: ni en su país, ni en España", resalta De Cabo.

La vulnerabilidad emocional y la sensación de desamparo son tan intensas, que Sandra, una inmigrante ecuatoriana, se dejó embarazar por un pelanas para tener un hijo y mitigar su soledad. A los tres meses, lo pensó mejor y abortó. (…)

La presidenta de la Asociación Hispano-Ecuatoriana Rumiñahui, Dora Aguirre, conoce bien el drama, causado por las fuertes presiones psicológicas y emocionales a las que están sometidas las mujeres de la inmigración. "Nuestras vidas, sociales, familiares, de pareja, están rotas, y nuestros códigos de asimilación de la nueva realidad que vivimos están sometidos a una constante evolución", subraya. "Y en estos casos, las circunstancias laborales en que nos encontramos inmersas son criminales. Hay casos de internas que se han suicidado, y mujeres que sufren profundas depresiones, ansiedad, bulimia y anorexia".

Hijos que ya no quieren vivir con sus padres, parejas rotas, y mujeres que han cambiado su personalidad en España: se han hecho más libres. El desarrollo de esa individualidad, sin embargo, entra en colisión con el secular machismo del esposo. (…)

"Yo quiero lo mejor para ellos, pero no dejan de pedir. El otro día tuve una gran bronca con mi hija adolescente porque no quiero mandarle dinero para un ordenador y un móvil. Hay otras necesidades más urgentes", señala la paraguaya Elvira, empleada en el servicio doméstico. (…)

"Se enfrentan a la paradoja de estar junto a unos niños extraños ganando dinero para sus propios hijos, que en el 70% de los casos vive todavía en los países de origen, y a los que no pueden ver muchas veces por años" (El País, ed. Galicia, Sociedad, 23-03-08, p. 30)

28.12.07

La xenofobia de los ricos, y la categorización de los pobres: “con papeles” o “ilegales”, según el uso que se les vaya a dar

“Lo que se está creando en Estados Unidos al cerrarle las puertas de la legalización a los indocumentados, es un submundo de personas que no van a irse de este país y que, contrariamente a lo que pregonan los candidatos republicanos Rudy Giuliani, Mitt Romney y Mike Huckabee, no pueden ser deportados, porque nadie sabe siquiera quiénes son, o dónde están. Estos inmigrantes y sus hijos viven sin posibilidades de ascenso social, no importa cuán duro trabajen para ello.

Pienso sobre todo esto al leer acerca del rechazo del Senado de Estados Unidos del Dream Act, un proyecto de ley que ofrecería una vía hacia la legalización de los hijos menores de inmigrantes indocumentados que hayan sido traídos a este país por sus padres a una edad muy temprana y que hayan obtenido un título universitario o hayan servido en el Ejército. (…)

Hay unos 1,8 millones de niños en Estados Unidos que están creciendo como cualquier otro niño americano y que frecuentemente sólo hablan inglés, pero no tienen documentos legales, según el Centro Hispano Pew. Estos jóvenes tarde o temprano serán lanzados a un mercado laboral donde, por ley, no podrán obtener empleos.

Y muchos de ellos tampoco podrán acceder a créditos para estudiar en la Universidad por no tener documentos legales, lo que los obligará a deambular por las calles en búsqueda de subsistir como sea. Si no se les da una vía hacia la legalización -una esperanza al final del camino, por más difícil que sea el trámite- muchos terminarán siendo criminales.

Más aún, el incremento de las redadas de indocumentados en las fábricas, respaldadas por el Gobierno del presidente Bush, el aumento de las ordenanzas municipales prohibiendo a la gente rentar departamentos a los inmigrantes indocumentados y la creciente xenofobia de los programas de radio y la televisión por cable dejarán su marca en estos niños inmigrantes.

Un nuevo estudio del Instituto Urbano y el Consejo Nacional de la Raza dice que hay cerca de 5 millones de niños con al menos un padre indocumentado. El estudio investigó el impacto familiar de las recientes redadas en Colorado, Nebraska y Massachusetts, donde cerca de 900 trabajadores indocumentados fueron arrestados en sus lugares de trabajo, y sus niños -la mayoría de ellos pequeños- fueron repentinamente privados de sus padres o madres. "La combinación de miedo, aislamiento y necesidades económicas está produciendo problemas de salud mental tales como depresión, ansiedad de separación, trastorno de estrés postraumático y pensamientos suicidas", dice el estudio.

Mi opinión es que se necesita detener esta histeria xenofóbica antes que sea tarde.” (ANDRÉS OPPENHEIMER: EE UU: el peligro de una Intifada hispana. El País, ed. Galicia, Opinión, 27/12/2007, pp. 33)

Parece que ya va siendo tarde, si la Hillary no lo remedia…