Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
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"(...) --¿Qué papel ha jugado el independentismo en ese intento de desquitarse del 'régimen' del 78?
--Algunos, de forma equivocada, y yo entre ellos, pensamos que el independentismo iba a ser el último clavo en el ataúd del 78.
Y ha sido un desastre en todos los niveles. Al margen de lo que se
pueda pensar sobre el no considerarse español, que yo lo respeto, es que
no había nada detrás de un proyecto que ha acabado muy mal.
Y el Estado
supo leer la oportunidad, con esa idea de que el 3 de octubre fue el 23F del rey Felipe VI.El independentismo ha apuntalado el régimen renovado de Felipe VI.
Esa es la paradoja.
Es cierto que Felipe VI se afianzó para una parte
de la sociedad, pero lo hizo como jefe del Estado. El independentismo
creció por las políticas erróneas de Rajoy, por las denuncias del
Estatut, pero también creció gracias a los que se vanagloriaban de
cepillarse el Estatut.
En todo caso, me parece que el espacio independentista es totalmente ajeno a la realidad. No se le ve ninguna salida. Ha perdido muchos votos, aunque haya ganado, en su conjunto, las elecciones. Hay una parte de la sociedad catalana que está en un alucinamiento de que la independencia es posible, cuando no lo es, y la vía violenta no parece que se quiera seguir.
--¿El independentismo legitima el sistema, de alguna forma?
--Sí, lo legitima, pero es que las razones de los independentistas son falsas. No puedes machacar España como un ente colonizador cuando
tu burguesía ha cometido las mismas prácticas corruptas que la
burguesía de otras zonas. Hay un mapa de la corrupción en España, en el
que se ve el carácter de las distintas burguesías locales. Lo que me
desconcierta es que el independentismo ve a Cataluña como algo muy
distinto, cuando no lo es.
--Pues se trata de otra cuestión desconcertante. Lo cierto es que la izquierda madrileña ha estado siempre acomplejada por lo catalán y vasco.
Se decía ‘Estado español’, y no se podía nombrar España. ¿Cómo vas a
organizar un proyecto político sin nombrar a tu país? Lo que echo de
menos es un partido a la izquierda del PSOE que defienda lo mismo en
todo el país.
Madrid ocupa un papel asfixiante para el resto, pero, con
el respeto a todos, sí veo necesario un control más efectivo por parte del Estado,
en temas como el sanitario, por ejemplo. Unidas Podemos se equivoca con
ese acercamiento, y no creo que sus votantes lo acaben aceptando.
Y en
Andalucía están impulsando, los ‘anticapitalistas’ de Teresa Rodríguez,
un nacionalismo andaluz, que mira a Madrid como problema. No sé si todo
eso es muy de izquierdas. Y creo que les hará daño." (Entrevista a Daniel Bernabé, Manel Manchón, 21/02/21)
"EL PRIMER HIJO: En 2005, fruto de la política de compadreo con el independentismo catalán, al PSC le nació un hijo no deseado por su costado derecho; CIUDADANOS. (...) al PSOE, por su costado izquierdo, le nació otro hijo político no deseado: PODEMOS, que con 1 solo año de vida se presentó a las elecciones europeas de 2014 obteniendo 1.200.000 votos y 5 europarlamentarios. EL TERCER HIJO. ¿Le nacerá un tercer hijo al PSC-PSOE? Yo creo que sí, en breve. Así se lo expliqué a Miquel Iceta, a Eva Granados y a todos los delegados que quisieron escucharme en el XIV Congrès del PSC, hace solo 15 días. El nefasto estilo de liderazgo de Rivera, con su almirantazgo no discutible y continuos golpes de timón a la derecha, ha sobrepasado al PP por babor y han llevado su nave a la deriva. Está encallado entre las rocas y su recuperación es altamente improbable. El millón de votos autonómicos de CIUDADANOS en Cataluña en 2017 andan huérfanos; sin hoja de ruta dibujada y sin destino fijo. En el conjunto de España suman a 1.600.000 votos y 10 diputados. El reciente Congreso del PSC ha cerrado las puertas a esos votantes de CIUDADANOS que esperaban un giro hacia posturas de signo indudablemente constitucionalistas, o si se quiere de no compadreo o consentimiento con los que hace sólo 2 años nos llevaron a las puertas de un enfrentamiento social en post de una alternativa secesionista. Lejos de disipar dudas, este Congreso y las declaraciones posteriores de alguno de sus principales dirigentes, han embarrado más la arena política y la confusión entre los votantes socialistas y los huérfanos de CIUDADANOS que esperaban un guiño de complicidad. Cómo definiría un experto en marketing, en estos momentos hay un “nicho de mercado” tanto en Cataluña como en el conjunto de España. El de una izquierda española sin complejos; sin veleidades nacionalistas. Una izquierda no consentidora de los caprichos y amenazas secesionistas. Una izquierda que diga alto y claro que los principios fundadores que identifican a la izquierda en el mundo: La Libertad; la Igualdad y la Fraternidad entre los pueblos y naciones del mundo, son radicalmente contrarios a los intereses de las burguesías nacionalistas que viven de provocar la división y el enfrentamiento entre los ciudadanos y pueblos de España. En política también funciona la “Ley de vasos comunicantes”. Los espacios políticos, si tú los dejas libres, se ocupan siempre. En Cataluña hay un pequeño actor político que se está reclamando de ese espacio. Nació con fórceps y complicaciones en el parto en 2019. Con sólo 3 concejales en Barcelona, dio una lección de honestidad cediendo su fuerza a Socialistas y Comunes; apoyos que resultaron imprescindibles para que la capital de Cataluña no cayera en manos de los secesionistas Si el PSC+PSOE los ignora, como hizo en su momento con CIUDADANOS y PODEMOS, volverán a repetir su error, y de ese nuevo desliz les nacerá el tercer hijo, cómo los anteriores, no deseado. Ustedes verán." (Diario Progresista, Xavier Marín, 31/12/19)
"08 de Enero de 2020 ROJOS ESPAÑA, movimiento social de izquierdas independiente, saluda con esperanza e ilusión el acuerdo alcanzado entre PSOE y Unidas Podemos para gobernar España. Sin embargo, estamos obligados a distanciarnos de los acuerdos firmados por el PSOE y los nacionalismos catalán (ERC), vasco (PNV) y gallego (BNG). Los nacionalismos no son de izquierdas y, por tanto, los acuerdos alcanzados con ellos, tampoco pueden serlo. En este caso, además, revisten especial gravedad, puesto que el acuerdo con el PNV reconoce que, prácticamente, Euskadi es una región de facto independiente a la que España paga las facturas de los servicios generales. En el caso del acuerdo con ERC, firmado en mitad del conflicto territorial más grave del periodo democrático, concede al partido catalán la legitimidad del discurso excluyente y totalitario del que el independentismo lleva haciendo gala al menos dos años. Esos dos acuerdos, sumados a la escasez de recursos y a la nueva crisis económica en ciernes, imposibilitan aplicar la imprescindible solidaridad interterritorial en un país donde las desigualdades entre regiones siguen siendo terribles tras cuarenta años de democracia. Cuando se vean sus consecuencias, no les será fácil explicarlo a los diputados de PSOE y UP que representan a las regiones pobres. Deseamos con todas nuestras fuerzas que el Gobierno PSOE-UP tenga éxito en su proyecto común de izquierdas, pero los acuerdos con los nacionalistas son un obstáculo casi insalvable para aplicar políticas con conciencia de clase y de carácter internacionalista, ambas identidades irrenunciables de la izquierda del siglo XXI." Enrique Pérez Romero y FranciscoJavier Marín Vázquez .Presidentes de ROJOS ESPAÑA"
"Hay elecciones en noviembre y los partidos ya tienen lemas que resumen su oferta:
PSOE: Ahora, España.
PP: ¿Izquierda o derecha? España.
C’s: España en marcha.
VOX: España siempre.
Los políticos están perdiendo el miedo a nombrar nuestra nación. Menos Podemos o Errejón, claro que dice Más País. En algunos casos no es creíble, pero no deja de ser significativo. Y era impensable fa uns anys.
"La secesión fracasó en el 2017 no sin antes provocar
una fractura interna en Catalunya, una división que por vías distintas
se ha trasladado ahora al conjunto de la sociedad española. Las
consecuencias de la gripe secesionista están empujando a España a una
especie de 'venezuelización' tras el triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez.
La protesta que PP, Cs y Vox han convocado este domingo es el mejor exponente. Acusar de “alta traición" al presidente del Gobierno es un disparate y olvidarse de que el único que se ha dejado hacer dos consultas secesionistas es Mariano Rajoy. Nadie en la oposición le llamó “felón” ni otras lindezas como sí ha hecho Pablo Casado
refiriéndose a Sánchez.
Ahora bien, la sobreactuación de la derecha no
exculpa al líder socialista de su irresponsabilidad en intentar aprobar
unos Presupuestos a cualquier precio ni rebaja la torpeza de la
vicepresidenta Carmen Calvo en la crisis del relator.
Una cosa es el diálogo institucional con el Govern y
otra prestarse a crear nuevos espacios políticos que los
independentistas solo desean para negociar la autodeterminación. Es
cierto que una mesa de partidos no es gran cosa, pero alimenta la
fantasía que verbalizaba el vicepresidente del Govern Pere Aragonès
(ERC) en declaraciones a Onda Cero: “Si los partidos representados en
la mesa tienen mayoría suficiente, las instituciones deben
aceptarlo.
Y si ahí se añade la figura de un
“relator" preferiblemente extranjero, como desean los
separatistas, ese nuevo organismo se convierte en un artefacto para desestabilizar la democracia constitucional.
Lo grave no es el papel de ese relator, sino el relato que el independentismo divulgaría por el mundo: la de una negociación política
asistida por un observador externo ante la incapacidad del sistema
institucional español para resolver la crisis en Catalunya.
El error de
Sánchez es prestarse a avalar esa fantasía con la que el finiquitado
procés obtendría una victoria simbólica. Todo por salvar unas cuentas
que solo le servirán para estar un poco más en la Moncloa, a riesgo de
llevar al PSOE a la ruina electoral." (Joaquim Coll, El Periódico, 08/02/19)
"Las últimas cuarenta y ocho horas nos han
ofrecido imágenes que explican más que mil palabras la complejidad del
conflicto catalán.
Se ha pasado, sin solución de continuidad, de las
imágenes de apaciguamiento y dialogo del jueves a las de tensión y
cierto descontrol del viernes.
Dos días que explican el estrabismo político con el que el procesismo aborda el fiasco de la independencia exprés y low cost de
hace un año. La no asunción del fracaso, la frustración que ha
generado, la falta de una estrategia común y la pugna insomne entre las
fuerzas políticas y sociales del independentismo complica aún más un
panorama muy condicionado por el juicio a sus dirigentes y por el
irresponsable comportamiento de la Santísima Trinidad de la derecha
española.
Lo que hemos visto estos días por parte
del independentismo no es la legítima combinación entre diálogo y
movilización propio de cualquier conflicto, sino el fruto de la
frustración, el desconcierto y el caos en el que esta asumido el
movimiento, que le resta fuerza y que aumenta los riesgos descontrol. Es
lo que sucede cuando un movimiento de masas de esta envergadura se
queda sin dirección política.
Camuflado entre el conflicto que se vive
en el seno de la propia sociedad catalana y el conflicto con el Estado
español se está librando una batalla muy dura dentro del independentismo
sobre la estrategia a seguir. No saben cómo reconducir la situación y
eso es lo que explica los bandazos constantes.
Las imágenes de diálogo entre Gobierno y
Govern del jueves, reforzadas con la reunión de Pedro Sánchez con Ada
Colau, suponen una derrota del imaginario de “Catalunya siempre será
nuestra” que pretendía el independentismo al calificar de provocación la
celebración en Barcelona del Consejo de Ministros.
Y algunas de las
imágenes de tensión y violencia de este viernes representan el
reconocimiento de una clara derrota y la dificultad para mantener el
imaginario de la revolución de las sonrisas, la ampliación de las bases y
la perspectiva de victoria democrática del independentismo.
Pedro Sánchez ha demostrado una vez más
su voluntad de asumir riesgos, imprescindible para hacer política, y ha
optado por combinar claridad con capacidad de dialogo dentro de los
límites del ordenamiento jurídico. Ha evitado dejarse arrastrar por el
Triángulo de las Bermudas de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox), que
engulliría al PSOE si este comete el error de acercárseles.
Sánchez apuesta por un guion propio, que
incluye la aprobación de la Ley de Presupuestos 2019, y con ello avala
también las actuaciones de Pablo Iglesias y Unidos Podemos en la
búsqueda del diálogo.
Un ejemplo de cómo la competencia cooperadora
entre la izquierda puede ser útil para todos.
A quien desautorizan las imágenes de
tensión de este viernes 21 no es a Sánchez, sino a Torra. Porque el día
después de celebrar una reunión entre gobiernos y de firmar una
declaración conjunta apostando por el diálogo, se confirma que nadie
dirige el independentismo.(...)" (Joan Coscubiela, eldiario.es, 21/12/18)
"La pinza ha fracasado. La pinza deseaba que diciembre volviese a ser
mayo: el colapso de una presidencia; el hundimiento de un marco
político.
La pata más robusta de la pinza deseaba una Barcelona en
llamas que justificase el estado de excepción en Catalunya, con la
consiguiente depresión de la izquierda en toda España, desmayo y
desarticulación que ya se ha producido en otros países europeos.
La otra
pata de la pinza, más nerviosa que fuerte, más excitada que
inteligente, sueña con el estado de excepción, para intentar la
insurrección independentista que no tuvo lugar durante la parodia de
octubre del 2017. “Cuanto peor, mejor”. Esta frase se ha repetido mucho
durante los últimos días.(...)
Acelerar, acelerar, acelerar las contradicciones en curso, para que todo
estalle y del caos resultante surja la Gran Oportunidad. La oportunidad
de borrar a la izquierda socialdemócrata del mapa –como ya ha ocurrido
en Francia, en Italia y va camino de pasar en Alemania–, y proceder a la
definitiva recentralización del Reino de España, guardando algunas
apariencias autonómicas.
La oportunidad de intentar la insurrección
ciudadana que en octubre del año pasado los dirigentes independentistas
no quisieron consumar, porque no creían en ella aunque lo hiciesen ver,
por sentido de la responsabilidad, por miedo al derramamiento de sangre y
por temor a durísimas consecuencias penales.
Una Barcelona con chalecos
amarillos invitando al estado de excepción en vísperas de Navidad. Ese
era el momentum que la pinza esperaba.(...)
El Consejo de Ministros en Barcelona, una idea maragalliana concebida en
agosto, cuando el Gobierno socialista aún disfrutaba de ese momento
embriagador y engañoso que durante un cierto tiempo suele acompañar a
toda reconfiguración del poder, se había convertido en una trampa de la
que Pedro Sánchez no podía huir, después de las elecciones en Andalucía. (...9
El rufianismo no tenia ni idea de las teclas que estaba tocando el día
que montó su último número en el Congreso. La huelga de hambre en la
cárcel de Lledoners –cuyo destinatario real eran Oriol Junqueras y los
demás presos de ERC– fue concebida antes de las elecciones en Andalucía.
El caldeamiento esloveno del ambiente, con vistas al juicio de enero,
fue decidido antes de conocerse el acontecimiento del sur.
Así se
explican los frenazos de esta última semana, el acelerado final de la
huelga de hambre y los reiterados llamamientos a la calma, con la
consiguiente acentuación de las contradicciones políticas y
sentimentales entre las diferentes ramas. (...)
El juicio a los líderes independentistas catalanes y el escaparate
andaluz. De ese cruce pueden salir, o no, los presupuestos del 2019. En
ese cruce se prepararán las elecciones locales. (...)" (Enric Juliana, La Vanguardia, 23/12/18)
"(...) podemos considerar que la jornada del 21
de diciembre en Barcelona ha tenido dos éxitos.
Uno, el de la protesta.
Buscaba que el Consejo de Ministros en La Llotja estuviese rodeado de
todo un día de gran desbarajuste, y lo consiguió.
El otro, la firmeza de
las nada fáciles apuestas del cada vez más imperturbable Pedro Sánchez
pese a la situación de debilidad política en que se mueve. Se reunió con
su Gobierno, se decidieron cuestiones importantes y tuvo una entrevista
evidentemente no claudicatoria con Quim Torra (al que hizo recular en
su anunciada postura de que o se realizaba un encuentro bilateral de
Gobiernos aparentemente iguales, o no se vería con él).
Sánchez ahondó
la división soberanista entre buena parte de su cúspide y las bases más
intransigentes. En las algaradas de protesta quedó de manifiesto que los
veinte mil más radicales estaban tan enfadados con la presencia
gubernamental española como con el hecho de que Torra y su equipo
estuviesen dialogando –en la calle decían que claudicando – al hablar con quienes tal vez aceptarán más descentralización pero de ninguna manera una secesión de Catalunya.
Sobre las movilizaciones el factor más
llamativo ha sido la inmensa eficacia de la publicitación y la
intimidación previa. Anunciando repetidamente, incluso desde TV3 con
todo tipo de detalles sobre la geografía de los futuros cortes y
obstrucciones a la movilidad, y de los lugares con posibilidades de
bofetadas, con relativamente muy pocas personas se paralizó
sustancialmente la normalidad ciudadana a partir de actuaciones
temporales y muy puntuales en diversos sitios concretos.
Se esperaba
muchísimo más de lo que hubo e infinidad de barceloneses contribuyeron
indirectamente al éxito de la protesta al renunciar de antemano a
circular, a abrir las tiendas y acudir al trabajo o a los centros
educativos. Eso creó incluso paradojas. El metro, por ejemplo, funcionó
casi con normalidad, pero iba casi vacío.
La táctica de fabricar mediáticamente
unas expectativas catastróficas en la nueva sociedad sustituyen a la
necesidad de materializar la mayor parte de lo anunciado. (...)" (Antonio Franco, eldiario.es, 22/12/18)
"A finales de noviembre, Pablo Iglesias
volvió a hablar por teléfono con Carles Puigdemont.
El líder de Podemos
está muy empeñado en que se aprueben unos presupuestos generales del
Estado que considera que llevan su sello. Durante la conversación, el
expresidente de la Generalitat se mostró dispuesto a negociar las
cuentas si se celebraba una cumbre bilateral entre los gobiernos central
y catalán, aprovechando el Consejo de Ministros en Barcelona.
A Iglesias le pareció un planteamiento
asumible y así se lo trasladó a Pedro Sánchez. El líder de Podemos creyó
que tanto el presidente del Gobierno como Puigdemont podían argumentar
el formato del encuentro ante sus respectivas parroquias.
Sánchez podría
decir que se trataba de una reunión de trabajo entre el Ejecutivo
español y el de una autonomía después de muchos años de incomunicación,
puesto que así era jurídicamente, mientras que el independentismo podría
vender que era un signo de bilateralidad, casi el germen de una cumbre
entre dos estados.
Se trataba, al fin y al cabo, de gestionar una
fotografía a cambio de negociar el presupuesto que permitiría agotar la
legislatura en 2020.
Pero lo que Iglesias veía como una
concesión simbólica para lograr un bien mayor podía convertirse en un
incendio político-sentimental de grandes dimensiones para Sánchez y el
PSOE. (...)
El resultado final ha sido confuso. (...) Es evidente que eso no puede calificarse de
cumbre (de hecho, esa es una palabra reservada a los encuentros
internacionales), ni siquiera de una reunión de gobierno a gobierno. En
el encuentro de segundo nivel no se abordaron asuntos de relieve.
Pero
es un gesto de deferencia hacia la Generalitat que ha provocado una
fuerte crítica fuera de Catalunya a Sánchez, quien no sólo ha recibido
una sarta de improperios de sus rivales, sino sobre todo la
incomprensión de barones y alcaldes socialistas, nerviosos tras el
fiasco andaluz.
Sánchez sólo podrá dar por buenos esos
varapalos si el independentismo se aviene a negociar los presupuestos. Y
su disposición es ahora mayor que hace unas semanas. Lo ocurrido en
Andalucía deja claro que una alianza de derechas es factible y el
independentismo cada vez tiene más claro que ese escenario no le
conviene en absoluto.
Sigue habiendo sectores que se resisten a asentar a
Sánchez en la Moncloa sin que este se avenga a negociar un referéndum,
pero cada vez son más minoritarios. Otra cosa es cómo justificar un
cambio de posición. (...)
Ahora bien, si no hay presupuestos y Sánchez convoca elecciones, aunque
las ganara podría ponerse sobre la mesa una alianza con Ciudadanos,
deseada por no pocos en el PSOE. El independentismo tiene en su mano la
gran decisión. " (Lola García, directora adjunta de La Vanguardia, 23/12/18)
En contra de Pedro Sánchez:
"(...) para muchos, ha sido evidente:la creación de una
relación especial entre gobiernos, que se diferencian bastante en lo que
es la relación de las Autonomías con el Gobierno central.
Aunque sea de
forma subrepticia, antes del Consejo de Ministros no sólo se celebro un
encuentro entre presidentes, sino también entre Gobiernos, algo que
solo suele hacerse entre Estados.
Eso es lo que ha causado indignación
en la oposición, en su conjunto, y en ciertos sectores del partido
socialista que no entienden esa entrega, dicen, al independentismo.
Posición que coincide con lo que ha manifestado, sobre todo, por
Ciudadanos.
Especialmente dura ha sido la reacccion del
presidente de Aragón Javier Lambán que ha criticado la cesión hacia el
separatismo, posición que es también criticada dentro de las filas
socialistas, especialmente en Andalucía, donde se sostiene que la
pérdida del poder en la Comunidad se ha producido, precisamente, por esa
cesión ante el independentismo. (...)" (José Oneto, República.com, 21/12/18)
"(...) Es un ejercicio ya melancólicamente ocioso seguir adosando adjetivos al presidente Sánchez .(...)
Para explicar su viaje a Barcelona se alude al propósito electoral como
recurrencia: tratar de prolongar un año más su gobierno con la
aprobación de los Presupuestos y consolidar la mayoría negativa que le
permitió ser presidente para volver a serlo.
No se sabe bien cuáles
habrán sido los recíprocos compromisos con el Valido. Entre ellos los
posibles indultos gubernamentales a los que puedan ser condenados por el
Proceso.
Pero lo que sí se sabe, y está escrito, es el comunicado
conjunto que los dos presidentes dieron a conocer tras su reunión, la
noche del jueves.(...)
La primera conclusión alude al concepto cumbre gubernamental
manejado con insistencia por la Generalidad en los días previos, y al
que el Gobierno se resistía por el carácter de doble soberanía que
insinúa. Si esa doble soberanía pasa de lo simbólico a lo real algún
día, la autodeterminación será una evidencia. La Generalidad debe de
pensar que por algo se empieza, si bien es verdad que llevan 300 años
empezando.
El inicio del comunicado es, en este sentido, inequívoco:
"Tras la reunión celebrada hoy entre el Presidente del Gobierno de
España y el President de la Generalitat de Catalunya y miembros de ambos
gobiernos". (...)
La segunda concesión del Gobierno es la palabra conflicto. Bien es verdad que es una palabra antibiótica, de amplio espectro. Pero en España y en la dialéctica con el nacionalismo, conflicto
será siempre la palabra con que los terroristas de ETA expresaban la
legitimidad de su lucha. Es una mala palabra, que asume la piedra de
toque nacionalista: la insuficiencia de la democracia española para
resolverlo.
El párrafo siguiente contiene la palabra vehicule y
ésa sería razón más que legítima para ignorarlo y seguir adelante. Sin
embargo hay que joderse y levantarlo a pulso, porque el Gobierno
comparte con la Generalidad "su apuesta por un diálogo efectivo que
vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo", etc.
Otra vez se trata de una carta marcada. La aparente inanidad de la frase se contrarresta con la evidencia de que propuesta política y amplio apoyo
son sintagmas nacionalistas que aluden al derecho de autodeterminación,
apoyado según sus cuentas por el 80% de la población catalana y
rechazado según las mías por el 80% de la población española.
Algo
parecido se puede decir de la médula del párrafo siguiente cuando se
cita la "respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de
Cataluña". Aunque lo verdaderamente hiriente para un gobernante
responsable es la presencia del verbo previo avanzar.
"Avanzar
en una respuesta democrática" firmó el jueves el presidente Sánchez,
asumiendo que esta respuesta democrática no se estaba dando y haciendo
bueno otro de los mantras nacionalistas: que el Estado español debe
pasar (avanzar) de su actual configuración no democrática a otra
verdaderamente democrática que dé respuesta a las aspiraciones del
llamado pueblo catalán.
La respuesta, continúa el comunicado,
debe darse «en el marco de la seguridad jurídica". El marco es
ciertamente intempestivo. Solo faltaría, podría argüir cualquiera. La
seguridad jurídica es, latinajeando, lex praevia, scripta, stricta et certa,
que asume interpretaciones previsibles por parte de los tribunales. Una
Constitución, por así decirlo.
Y en el comunicado el eufemismo seguridad jurídica
atenúa a Constitución, de modo que el presidente Sánchez no es que no
firmara nada del otro jueves el jueves: firmó que la solución al
conflicto no pasa por la Constitución, sino por una Constitución
atenuada en lo que aquí interesa.
El interés del párrafo final está en instituciones:
"La vía del diálogo requerirá del esfuerzo de todas las instituciones".
Así debe ser, según lo que la Generalidad le dio a firmar al presidente
Sánchez. Instituciones son, antes que cualquier otra cosa, los jueces,
aunque nuestro Rey tampoco debería sentirse ajeno e ignorante al toque. (...)
Dado el resultado del viaje a Barcelona, la pregunta no es si Sánchez va
a destruir el Estado democrático, asunto imposible para la talla de
hombre implicada, sino cómo es posible que se haya inclinado con tanta
facilidad por la destrucción del Psoe.
En España hoy a Pedro Sánchez lo
votarían un par de columnistas del diario La Vanguardia a los
que no cito por caridad -tendrán que seguir viviendo y disimulando
luego- y tal vez su director, siempre que el presidente se avenga al
pronto pago. España se encamina hacia el escenario francés pre-Macron: una extrema derecha pujante (Le Pen-Vox), una derecha insuficiente (Fillon-Casado), una extrema izquierda amarilla (Mélenchon/Iglesias-Puigdemont y asociados), un socialismo testimonial (Hollande-Hamon/Sánchez) y un núcleo racional triunfante (Macron-Rivera).
El análisis requiere de dos matizaciones. La primera es que ese reparto
se produciría sin los taxativos beneficios de una ley electoral
mayoritaria como la francesa, lo que quizá obligase a incómodos acuerdos
con los restos del viejo mundo naufragado. La segunda matización es la
importante: que eso es lo que quiero yo, absoluta e innegociablemente." (Arcadi Espada, El Mundo, 23/12/18)
"El encuentro de Sánchez con Torra y la celebración del Consejo de
Ministros en Barcelona se han saldado con un estrepitoso fracaso.
Sánchez firmó un comunicado conjunto infame en el que llama ‘conflicto’
al golpe de Estado y y habla de una ‘respuesta democrática’ -lo que
supone decir ‘referéndum de autodeterminación’- en lugar de hablar de
‘respuesta constitucional’. (...)
Sánchez, pues, se ha humillado ante Torra y el demente catalán aprovechó
la ocasión para propinarle una patada en el trasero y dejarlo en
ridículo en Cataluña y en toda España. Lo que por otra parte anuncia el
fracaso de sus Presupuestos de 2019 y su obligación de adelantar las
elecciones generales en España, donde volverá a fracasar. (...)" (Pablo Sebastián, República.com, 21/12/18)
"Sánchez, enjaulado en su trampa.
Pedro Sánchez necesita los recursos del gran Houdini para escaparse de
la jaula en que se ha metido él mismo de tanto intimar con la medusa del
soberanismo. El colapso de Barcelona, la coacción de la violencia y el
búnker donde se reúne el Consejo de Ministros trasladan una victoria de
la propaganda independentista. (...)
La relación de Sánchez y el soberanismo —y viceversa— constituye una
patología política. Más lejos se posicionan, más necesitan acercarse. La
fórmula de ayer simboliza la paradoja: se reúnen, pero poco. Los
diferencia la Constitución y el chantaje. Les une la aversión al cambio
político que ha empezado a expresarse en Andalucía, pero la imagen de un
Gobierno asediado en Barcelona conlleva un desgarro que debería
resultar irremediable." (Rubén Amón , El País, 21/12/18)
"Hasta la última frase de su intervención, Aitor Esteban, portavoz del
grupo parlamentario del PNV en el Congreso, no manifestó ayer el sí de
sus cinco escaños a la moción de censura del PSOE contra Mariano Rajoy.
Y
es que los nacionalistas vascos que ocupan cargos institucionales
—desde un escaño en el Congreso hasta el propio lendakari— saben que
protagonizaron un auténtico papelón político.
Pero como
ocurre en el PNV desde que fue fundado por Sabino Arana en 1895, el
partido es un tótem que impone sus decisiones de manera inapelable.
Todos sus cargos públicos, sin excluir a ninguno, se someten a la más estricta e indiscutida disciplina de partido.
(...) el lendakari tiene voz pero no voto en la ejecutiva de la organización, denominada Euskadi Buru Batzar,
que fue el órgano integrado por 14 miembros que acordó ayer el sentido
del voto que hoy emitirán los parlamentarios vascos en el Congreso de
los Diputados.
El EBB del PNV, bajo la presidencia de Andoni Ortuzar,
integra a los presidentes del Gipuzko Buru Batzar (Joseba Egibar), del
Araba Buru Batzar (José Antonio Suso de Arenaza), del Bizkai Buru Batzar
(Itxaso Atutxa), del Napar Buru Batzar (Unai Uhalde) y del Ipar* Buru
Batzar (Pako Arizmendi). Además, forman parte de esta ejecutiva ocho
vocales más.
Todos ellos sometidos a una férrea incompatibilidad; tan
férrea como su práctico anonimato, salvo, y muy limitadamente, en
Euskadi, en donde solo son de verdad conocidos el presidente Ortuzar y
los que encabezan las ejecutivas territoriales. (...)
En los años en los que Carlos Garaikoetxea (1985-86),
primer lendakari de la democracia con el Estatuto de 1979, quiso alterar
la jerarquía del partido para que el Gobierno de Vitoria no resultase
una instancia subalterna y someter a las diputaciones forales a la
autoridad gubernamental, se desató una guerra sin cuartel que terminó
con una escisión (...)
Y cuando un presidente del EBB —el caso de Josu Jon Imaz (2004-2007),
sucesor de Arzalluz en el cargo— quiso alterar el modelo de
funcionamiento, la inercia de la organización se lo llevó por delante.
Renunció a presentarse a la reelección y hoy es consejero delegado de
Repsol.
Para saber cómo funciona esa extraña relación de bicefalia
—el EBB y el Gobierno vasco—, hay que leer el libro ‘Así fue’
(editorial Foca. 2005) que, firmado por Xabier Arzalluz, aunque con la
edición de Javier Ortiz, explica cómo se comporta un cargo público del
PNV (él lo fue, precisamente, diputado constituyente en Madrid) y cómo
lo hace un ‘burikide’ (miembro del EBB o de las ejecutivas
territoriales). Se trata de una forma de comportamiento político que
remite a una congregación que profesa voto de obediencia y una neta separación de poderes.
El EBB toma las decisiones que no son administrativas (es decir, las
estratégicas), y el lendakari y el Gobierno las implementa.
En los recurrentes choques entre los cargos públicos (Gobierno, diputados generales, parlamentarios) y el EBB, siempre se impone la ejecutiva, sin
otra discusión histórica reciente que la que protagonizó el ya
mencionado Garaikoetxea. Incluso aunque, como ocurrió ayer, ni Iñigo Urkullu,
lendakari, ni el grupo parlamentario del PNV estuviesen de acuerdo en
votar favorablemente la moción de censura después de haber sido el
auténtico tercer partido de los dos primeros años de esta legislatura.
Y no lo estaban porque la semana anterior habían aprobado los
Presupuestos Generales del Estado —24 horas antes de la sentencia del
caso Gürtel—, lo mismo que hicieron el pasado año. El valor de la
palabra dada, la coherencia y la fidelidad son valores políticos que en
el País Vasco tienen una particular importancia.
Pasar de ser socios de Rajoy a sus verdugos
prácticamente sin solución de continuidad solo es posible cuando la
instancia que adopta la decisión es opaca a los medios y anónima en la
política, como le ocurre al EBB. Los que lo integran son los
‘descorbatados’, los caseros, los aldeanos, pero no por ello menos
duchos en política y menos avispados que los gestores públicos al uso.
Ellos negocian los acuerdos (Ortuzar, y no Urkullu, se arregló mano a
mano con Rajoy para sacar los Presupuestos adelante) y luego ‘los
políticos’ hacen su trabajo administrativo. Y ayer ocurrió lo mismo. El
presidente del EBB y sus 13 compañeros de ejecutiva tomaron con un
mínimo riesgo una decisión no compartida por los parlamentarios y el
lendakari (cosa que jamás admitirán).
Serán los Esteban y los Urkullu
quienes deban dar la cara ante este zigzag político un tanto banal, pero
que no afectará a los decisores, que persistirán en su cómodo
anonimato. (...)
Ahora ha ocurrido con Mariano Rajoy, y seguirá ocurriendo porque el desdoblamiento de las responsabilidades
en el PNV rompe los esquemas del funcionamiento convencional de los
partidos. El ‘aldeanismo’ (propio del EBB) es casi una filosofía de
comportamiento que se refleja muy bien en una canción bilbaína (“El
aldeano tiro la piedra y no la encontró”). Consulten Google y se lo
explicarán." (José Antonio Zarzalejos, El Confidencial, 01/06/18)
"PP, el hundimiento: los sociólogos no habían visto un desplome igual desde la desaparición de UCD.
En las oficinas de Metroscopia no se había visto un hundimiento
semejante de un partido en el Gobierno desde los tiempos de UCD, que
acabó desapareciendo tras las elecciones de 1982 que hicieron presidente
a Felipe González y destruyeron la carrera política de Adolfo Suárez.
Los paneles de la empresa de sondeos en la última semana, cuando se
debatía la moción de censura en el Congreso de los Diputados, revelan
que solo uno de cada diez encuestados dice que votaría al PP en unas
elecciones generales. (...)
Las encuestas de la última semana, tras
la sentencia de Gürtel, apuntan a que la correlación de fuerzas en el
centro-derecha se ha dado la vuelta con respecto a 2016, cuando se
celebraron las últimas generales.
José
Juan Toharia, presidente de Metroscopia atiende a eldiario.es este
jueves, pocos minutos después de que el PNV haya anunciado el voto a
favor de Pedro Sánchez y decantado la moción de censura: "La intención
directa del PP sin cocina es estrepitosamente baja, similar a la que
tenían Izquierda Unida o UPyD en 2013, antes de que surgiese Podemos.
La
gente del PP está escondida. Pero no hay un voto oculto de magnitud
suficiente que haga prever una recuperación. Ciudadanos ha llegado al
20% de intención directa, sin cocina, casi siempre duplicando al Partido
Popular. Con una participación del 70% en unas elecciones, eso puede
traducirse en un 32% del voto. Es lo que hemos visto en los últimos dos
días.
El modelo es calcado al de 2016 cambiando al PP por Ciudadanos.
Ese es ahora el escenario. Desde el desplome de UCD en España no se ha
visto una cosa igual en un partido en el Gobierno, aunque hay que tener
en cuenta que ahora conviven cuatro grandes partidos y esta es una
circunstancia nueva".
Lo sucedido en Cataluña en diciembre,
donde el partido de Albert Rivera ganó las elecciones y borró del mapa
al Partido Popular, convertido en última fuerza por detrás de la CUP, ha
desatado el pánico en algunos sectores del PP que temen situaciones
parecidas tras las municipales y autonómicas de 2019. (...)" (José Precedo, eldiario.es, 02/06/18)
"(...) Todo es raro.
Yo mataría por ver el momento del “qué
hice”: esta tarde, esta noche, cuando Pedro Sánchez se siente en un sofá
y se dé cuenta de que ahora, de verdad, es el presidente del Gobierno
español, que debe conducir este país, que todo lo que acaba de pasarle
acaba de pasarle.
Que dirige un gobierno en absoluta minoría
parlamentaria, aliado con los nacionalistas vascos y catalanes y con
Podemos. Que tendrá que formar —en tres o cuatro días— un gobierno con
los cuadros de su partido que el año pasado quisieron echarlo; que
tendrá que armar —en tres o cuatro días— una política de Estado que
nadie había previsto; que tendrá que decidir qué espacio entrega a los
partidos que lo apoyaron, Podemos incluido.
Que le costará promulgar
cada ley; que deberá intentarlo a fuerza de negociaciones, de tomas y de
dacas. Que tendrá que gobernar con los presupuestos que armaron, hace
unos días, sus rivales. Que esos rivales están sedientos de venganza.
Por supuesto, el nuevo presidente podría convocar a
elecciones más o menos rápidas y lavarse las manos: que el pueblo
decida. No parece probable. Se suponía que en este año y medio que
faltaba hasta el final de la legislatura la derecha española intentaría
producir su recambio: que Ciudadanos, más cool,
moderno y presentable, terminaría de remplazar a los carcamales
sospechosos del Partido Popular (PP) y ganaría las elecciones.
Parecía
seguro, hasta que Sánchez y su conejo sin galera se les metió en el
medio. Ahora la tarea principal de su gobierno será tratar de impedirlo:
producir, de aquí a las elecciones, argumentos para que lo voten a él y
no a Albert Rivera,
líder de Ciudadanos. Y su mejor aliado será su enemigo: el PP, muy
herido, depende para su supervivencia de la caída de Rivera.
Para eso —y tantas otras cosas— el nuevo presidente precisa que su
gobierno dure. No será fácil, pero Pedro Sánchez nunca se da por muerto y
ahora enfrenta la oportunidad de su vida. Tiene, para eso, una bala de
plata catalana. Los dirigentes independentistas saben que su obstinación
no los llevó muy lejos —o demasiado lejos, cárceles y exilios— y ahora les toca negociar. (...)" (Martín Caparrós
En los días previos a la moción de censura, en España
pasó de todo.
Pasó la decimotercera Liga de Campeones del Real Madrid. Y
antes pasó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes,
investigada por un máster falso, sostenida por Rajoy hasta última hora y finalmente obligada a dimitir después conocerse que robó cremas antiarrugas.
Y pasaron las tensiones entre el nuevo presidente de la Generalidad de Cataluña, Quim Torra, quien pedía la liberación de sus aliados presos, y la dirigencia de Madrid, que le recordaba sus tuits furiosamente antiespañoles.
Y pasó la aprobación
de los militantes de Podemos a sus líderes —la pareja Pablo
Iglesias-Irene Montero— para que continúen en sus cargos pues nadie vio
nada malo en que se compren un fastuoso chalé en las afueras de Madrid.
Y pasó más, y peor. De hecho, lo más duro que pasó —pues fue el principio del fin de Rajoy— fue el fallo que condenó a 29 personas por el caso Gürtel,
la mayor trama de corrupción política de España. Como deriva del caso,
la justicia probó que el Partido Popular (PP) de Rajoy había creado una
contabilidad paralela ilegal que durante más de veinte años desvió
millones de euros de dinero negro de empresas a sus dirigentes.
Pero que
el mismo partido fuera multado por usar esos fondos y que en los papeles de su contador
apareciera un nada inescrutable “M. Rajoy” como receptor de varios
cientos de miles de euros, no agitó al PP, acostumbrado a negar hasta la
existencia del diablo.
De hecho, su secretaria general y ministra de
Defensa, María Dolores de Cospedal, dijo
que el partido no es corrupto porque se le ocurra a un magistrado
después de once años de investigación: “¿Pero es que los jueces son
infalibles?”.
"(...) ¿Asumirá Sánchez la propuesta de la burguesía catalana manifestada a través del Cercle d’Economia
para dar un estatuto a Cataluña con rango de constitución? (...)
Echar a Rajoy no es ningún programa de gobierno, tal
como subrayó siempre Paco Frutos. Echarlo con un programa de izquierdas y
con un compromiso indiscutible frente al secesionismo sí, pero no es el
caso. Hacerlo como lo ha hecho, con el apoyo de golpistas en Cataluña y
de Bildu, inaceptable.
El gran beneficiado, como siempre, el PNV,
recuperando su capacidad de “sisar” al pueblo español mediante su apoyo
al Gobierno, ora al PP ora al PSOE. Decir que el bipartidismo ha muerto
suena a chiste. La partitocracia sigue intacta.
Este gobierno responde a la ambición personal de Pedro
Sánchez, que, en una investidura tradicional, es más que dudoso que
hubiera obtenido los mismos votos. Es evidente que el proceso es
impecablemente democrático.(...)
Bienvenido Sr. Sánchez. Tenga valor y haga un compromiso con la
integridad del Estado, tienda la mano a todos los de izquierda que no
comulgamos con el nacionalismo. (...)
Mientras tanto, reforme la ley Mordaza para asegurar los derechos
civiles de libertad de expresión y manifestación. Elimine el impuesto al
sol y apueste por energías renovables. Blinde las pensiones en la
Constitución y el resto de derechos sociales, trabajo, vivienda y
sanidad. Suba el salario mínimo y plantéese una Renta Mínima
Garantizada.
Elimine la reforma del 135 que su partido pactó con el PP.
Reforme la ley electoral hacia un sistema de Circunscripción Única que
garantice que el valor del voto de todos los españoles es el mismo, vote
donde vote. Reformemos el Senado para hacer una cámara territorial de
verdad, pero sin listas abiertas como hasta ahora (una estafa
mayoritaria).
"Así fue el suicidio político de Mariano Rajoy: no adelantó elecciones, no dimitió y se hundió .
(...) La salida del poder de Mariano Rajoy, ha sido muy mala y la peor de
todos los presidentes de la Transición porque fue expulsado de la
Presidencia del Gobierno con una moción de censura basada en su clara
responsabilidad en la enorme corrupción del PP.
Sin embargo lo asombroso del cese, que se produjo de
manera fulminante (en tan solo una semana), fue que Rajoy pudo haberlo
evitado pero no lo impidió por incompetencia política y porque no lo
vieron venir. Ni él ni nadie del su Gobierno y entorno de La Moncloa,
especialmente la vicepresidenta Sáenz de Santamaría porque esa era su
obligación.
Hemos asistido a un auténtico suicido político de
Rajoy quien permitió a Pedro Sánchez llegar al poder en un santiamén
(este sábado prometió el cargo ante el Rey) y de asombrosa manera. La
secuencia de la soberbia y los errores de Rajoy es la siguiente:
–23 de Mayo: Rajoy debió
disolver las Cortes y convocar elecciones el día 23 de mayo nada más
lograr la aprobación de los Presupuestos de 2018 y una vez que sabía el
duro contenido de la sentencia de Gürtel y las últimas amenazas de
Bárcenas que anunciaba revelaciones graves en caso de que su esposa
Rosalía ingresara en prisión.
–24 de Mayo: Rajoy aún estaba a
tiempo de disolver las Cortes ante el gran revuelo nacional creado por
la sentencia de Gürtel, que él conocía desde la semana anterior y ocultó
para que PNV y Cs le aprobaran los Presupuestos, lo que hizo que estos
dos partidos se sintieran engañados. (...)
Esa noche del 24 de mayo ni en Moncloa ni en el PP se toman en serio la petición de Iglesias a Sánchez de la moción de censura. (...)
Albert Rivera tampoco vio la gravedad extrema de la situación ni se
planteó el hablar con Sánchez para presentar entre ambos la moción de
censura contra la corrupción de Rajoy. (...)
–25 de Mayo: Rajoy pudo, a primera hora del
viernes 25, haber disuelto las Cortes y convocado elecciones ante
revuelo de la sentencia de Gurtel, y el riesgo del triunfo de la moción
de censura y cuando también empezaba a descubrirse la muy sospechosa
actuación (el lunes 21 de mayo) de Carlos Lesmes en el Poder Judicial
para que Rosalía Iglesias no entrara en la prisión y Bárcenas siguiera
callado. Pero Rajoy tampoco ese día se movió. (...)
Sin embargo Pedro Sánchez si lo hizo y aceleró su iniciativa. Y, sin oír
a su partido, presentó en el Congreso la moción de censura a las 10
horas de la mañana, cazando desprevenidos a Rajoy y los barones del PSOE
que como Susana Díaz no querían pactos con Iglesias y los nacionalistas
siguiendo la doctrina Rubalcaba del ‘Gobierno Frankenstein’. (...)
Iceta en Cataluña y López en el País Vasco toman contacto con los
nacionalistas para buscar apoyos a la investidura de Sánchez. Los de Cs,
celoso Rivera de la posible llegada de Sánchez a Moncloa, se niegan a
pactar con Sánchez y optan por apoyar al PP de la corrupción. (...)
–29 y 30 de Mayo: El PNV,
presionado por los nacionalistas catalanes y por el PSOE, esconde su
posición y el pánico empieza a apoderarse del Palacio de La Moncloa y de
la sede de Génova del PP, donde aumentan las voces en favor de que
Rajoy dimita y presente la dimisión.
Pero el Presidente que empieza a
entrar en la zona oscura del desconcierto y la depresión se niega a
dimitir.
Y ello a pesar que la dimisión le permite a Rajoy
abortar la censura, seguir en funciones y ganar unos meses para ver si
logra un adelanto electoral. Y en el peor de los casos para organizar un
traspaso de poderes tranquilo y sin las urgencias que han sufrido
después. Pero Rajoy se enroca y vuelve a decir que no dimite, mientras
el optimismo crece en el PSOE. (...)
–31 de Mayo: Comienza en el Congreso el debate de
la moción de censura con caras de terror en el banco azul del Gobierno
donde Rajoy y Soraya ya saben que el PNV apoyará a Sánchez. (...)
Pero a las 15.00 horas se anuncia que el PNV apoya la moción para
expulsar a Rajoy y el Presidente se va a comer con su núcleo duro del
Gobierno a un céntrico restaurante de Madrid, donde no cesan de llegar
llamadas para que dimita Rajoy e impida la investidura de Sánchez.
(...) el Presidente no regresa a su escaño en el Congreso y
pasa la tarde en el restaurante tomando copas hasta las 9 de la noche,
mientras en Moncloa y los ministerios comienza el desalojo de los
equipos del PP, ante la inminente llegada de Pedro Sánchez.
El debate continúa en el Congreso con las
intervenciones de Iglesias, quien denuncia la ausencia de Rajoy, y un
Rivera desconcertado que se disfraza de patriota y se pone al lado de la
corrupción del hundido Rajoy. (...)
En total Rajoy tuvo 9 días para liberarse de la moción de censura y
buscar otra salida pero le perdió su soberbia, se ofuscó y al final
políticamente se suicidó." (Rafael Halcón, República.es, 02/06/18)
"(...) el lunes 28 de mayo Sánchez llamó a Marta Pascal,
coordinadora general del PDeCAT, que se encontraba en Madrid, para
pedirle su apoyo a la moción de censura.
De esa llamada salió una cita
de los diputados Jordi Xuclà y Carles Campuzano con Ábalos y Santos Cerdán para conocer los detalles.
Para entonces, Carles Puigdemont
presionaba para que no se apoyara la moción, con la idea de llevar al
sistema al límite y dejar un Rajoy débil para mantener la confrontación.
Sin embargo, los diputados y senadores del PDeCAT sostenían que era una
posición imposible, que no podían aparecer como los costaleros de Rajoy, junto a Ciudadanos.
Xuclà y Campuzano transmitieron a los socialistas la necesidad de recuperar los puentes de diálogo
Ese mismo lunes por la noche, los parlamentarios catalanes coincidieron en su hotel, próximo al Congreso, con diputados del PNV y empezaron a recibir la impresión precisa de que los nacionalistas vascos tampoco podrían no apoyar la moción,
aunque la última votación de Presupuestos dejó tocada la relación entre
los diputados de ambos partidos, porque al respaldar las cuentas
estaban respaldando a quien les aplicaba el 155.
Percibieron claramente
que para los parlamentarios del PNV se trataba de una decisión muy complicada, con desgarros en su partido, en su estrategia y en sus propias posiciones personales.
Xuclà y Campuzano transmitieron a los socialistas la
necesidad de recuperar los puentes de diálogo y eso se tradujo en las
referencias de Sánchez en su discurso a recibir en breve en la Moncloa
al nuevo presidente de la Generalitat, Quim Torra.
Con las dificultades por todo lo que ha pasado, se trata de acercarse
lo más posible a lo que fue la relación entre el PSOE y Convergencia en
los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero.
Se incluye en esos puentes el compromiso de Sánchez de estudiar la
forma de recuperar normas frenadas por el Tribunal Constitucional por
recursos del Gobierno de Rajoy. (...)
Significativamente, el PDeCAT ha registrado estos días en el Congreso una proposición de ley que pide que se derogue el decreto que facilitó la salida de Cataluña de empresas
como La Caixa en los momentos de la declaración unilateral de
independencia, aunque ahora solo tenga ya carácter simbólico esa reforma
legal.
Con el PNV, la negociación ha sido mucho más complicada. Aitor Esteban, Andoni Ortuzar, Josu Erkoreka y el propio 'lehendakari' Íñigo Urkullu
intervinieron para decidir el sentido de voto de sus cinco diputados,
entre divisiones claras de criterio entre los dirigentes nacionalistas
vascos.
Al socialista Santos Cerdán, responsable de esta rama de la
negociación, le trasladaron la petición esencial de mantener los
Presupuestos y que debía solemnizarlo Sánchez en su discurso, además de retrasar lo más posible las elecciones generales para evitar a Ciudadanos. (...)
Y a los independentistas catalanes les volvieron a presionar para que
formaran un Govern legal, para que el 155 fuera levantado como ha
ocurrido este sábado. (...)
Diputados del PNV admiten que se han dejado muchos jirones en estos meses.
Con los Presupuestos de Rajoy, con la presión a Puigdemont para evitar
la declaración unilateral de independencia y a Torra para hacer un
Govern "legal" y con la moción de censura, con efectos en la política
vasca.
Con ERC, el PSOE ha hablado de esa nueva relación que, por otra parte, el partido que lidera en la práctica Pere Aragonès,
nuevo 'vicepresident' de la Generalitat, ya deseaba con el Ejecutivo de
Rajoy.
Por ejemplo, para levantar la intervención de las cuentas
catalanas o, al menos, para aliviar ese control. Y para abrir una serie
de reuniones entre los que sean nuevos ministros de Sánchez y los nuevos
'consellers' de Torra.
"Hoy nos quitamos de encima el 155,
y desde el lunes el nuevo Govern trabajará por levantar la intervención
de las finanzas de la Generalitat por decisión del Govern", ha dicho
este sábado el propio Aragonès, líder de ERC en sustitución del
encarcelado Oriol Junqueras. (...)
Avanzan
las negociaciones entre PSOE y Cs. El partido de Rivera reconoce que si
Sánchez pone encima de la mesa una fecha concreta para las elecciones,
se abre un nuevo escenario
Con Ciudadanos, según el PSOE, las conversaciones no llegaron a ser serias porque Sánchez no aceptó nunca la petición de elecciones inmediatas.
El líder socialista, de hecho, tuvo que acallar a algunos de sus
dirigentes que aceptaron en público flexibilizar esa posición para
pactar con Rivera.
Finalmente, la decisión de Ana Pastor de acelerar los plazos favoreció sin querer el éxito de la moción. "No hemos tenido tiempo de equivocarnos y hemos tenido coartada para evitar una negociación formal", asegura un miembro del equipo de Sánchez. (...)
Y mientras, del PP salió la versión de la dimisión de Rajoy
justo antes de la votación. "¿De dónde demonios salió eso?”, se
preguntaba el jueves en el pasillo una dirigente del PP, que ocupa un
importante cargo institucional y que pasa por ser una de las personas
más próximas a Rajoy.
(...) parecía impensable que los independentistas pudieran
sumarse a una moción con la que no solo se censuraba a Rajoy sino que
servía para regalarle gratis el poder a Sánchez; al mismo político al que los dirigentes de ERC y JxCat habían calificado muchas veces de “carcelero” por apoyar la aplicación del artículo 155,
al mismo que le exigían una rectificación por “insultar” a Torra.
Sin
ese sorprendente apoyo, los nacionalistas vascos no hubieran consumado
su “traición” a Rajoy, de quien habían recibido estos dos últimos años un trato magnífico, un cuponazo de ensueño y unos presupuestos con importantes inversiones en Euskadi.
Ese inesperado giro de los independentistas catalanes a favor de Sánchez lo ha cambiado todo y obedece a dos razones.
En primer lugar, los sectores posibilistas, que son los diputados en Madrid del PDeCAT y ERC, como Carles Campuzano y Joan Tardà, son conscientes de la derrota del procés
en octubre pasado. Saben que están en un callejón sin salida, tanto
político como judicial, y desean abrir un nuevo escenario.
El portavoz
republicano lo expresó desde la tribuna del Congreso diciendo que
querían pasar de la “confrontación dura” con el Estado al “diálogo
dentro de la confrontación”. Que se trata de empezar por “el
reconocimiento de la otra parte” para alcanzar más adelante alguna “negociación”. En el horizonte está, no cabe duda, el futuro de los presos y la hipótesis de un indulto tras el juicio.
Ese es el relato con el que justifican, junto a la sentencia del caso Gürtel
y la corrupción general del PP, el apoyo a la moción del socialista
Sánchez. Un voto que han dado en contra del criterio inicial de Carles Puigdemont y de los sectores más hardcore del separatismo, lo cual señala una importante línea de fractura entre integristas y posibilistas.
Y, en segundo lugar, existía tanto en ERC como en el PDeCAT la necesidad casi psicológica de cobrarse la cabeza de Rajoy, convertido en el gran demonio de todas sus desdichas, aún cuando en realidad les ha sido de gran ayuda durante el procés por su desidia e incompetencia.
Liquidar a Rajoy ha sido una especie de premio de consolación
ante el hecho de tener que renunciar a restituir a Puigdemont y a los
consejeros huidos o presos.
De forma chocante han preferido sacrificar a ese valioso señuelo
que era el líder del PP como gran enemigo del independentismo porque
les permitía ahora armar el discurso falsamente victorioso de que “no se
puede gobernar contra Cataluña”. Se trata de una pequeña satisfacción
en la que se cruza lo político con lo psicológico.
Ahora bien, para el clima social
en Cataluña que el PP haya sido desalojado del poder tiene de entrada
efectos positivos. Aunque sea erróneo, la percepción general es que
Rajoy formaba parte de la génesis del problema. La antipatía hacia su
persona y su partido son enormes.
No olvidemos que la pepefobia es consubstancial al soberanismo. Con Sánchez, en cambio, se abre una pequeña ventana de oportunidad para la distensión y el diálogo.
Que lo hayan votado sin ninguna condición les obliga inicialmente a
cambiar el discurso sobre España. Esperemos que acaben aceptando también
que el conflicto es entre catalanes.
Sin duda alguna lo sucedido tiene muchos elementos contradictorios y
hasta inquietantes, pero la política no siempre se mueve por coordenadas
lógicas y racionales. En definitiva, más allá de las dudas entorno a
qué podrá hacer desde la Moncloa, démosle a Sánchez una oportunidad.
Tiempo habrá para censurarlo." (Joaquín Coll, Crónica Global, 01/06/18)
"La descomposición.
(...) Siempre es una satisfacción ver a la soberbia
retorcerse de dolor. La intervención de Rafa Hernando el día posterior a
que el PNV anunciara que votaría sí y clavara el último clavo del ataúdpopular
motivó que varias diputadas se echaran a llorar al constatar que
perdían el poder.
Susana Camarero, Susana López Ares y Ana Madrazo no
pudieron aguantarse las lágrimas al sentir la derrota y ver cómo se les
escapaba entre los dedos lo que consideran suyo por designio divino.
Desde la tribuna de prensa la figura de la diputada del PP por Cantabria
recordaba a la de otra diputada en un momento pasado de la legislatura.
Estaba en la misma posición sobre el escaño, aunque con una actitud
menos doliente y más lacerante: “Que se jodan”, gritaba Andrea Fabra a
los parados el día que se aprobó la reducción de la prestación por
desempleo. Apareció el recuerdo de todos ellos, de todos y cada uno a
los que despreciaron, insultaron y jodieron la vida mientras se
mostraban altivos y orgullosos.
De Esther y de Alejandro.
Un momento para resarcir la memoria colectiva de aquellos que han
sufrido de forma dramática a esos que ahora lloran por perder el poder. (...)
Albert Rivera, que antes de entrar al hemiciclo decía
que ese era un “día terrible para España”, era consciente de la
catástrofe que para sus aspiraciones suponía que Pedro Sánchez
consiguiera sacar adelante su moción de censura. El líder de Ciudadanos
se mostraba inquieto con ese tic disparado que posee, un émulo de querer
ahuecarse la corbata, como si le ahogara y hubiera que aflojársela.
De
verdad le apretaba. Porque Ciudadanos ha estado desquiciado y superado
con la presentación de la moción de censura. Han golpeado su discurrir
plácido hasta Moncloa. El camino de rosas mediático que le permitía
comer el terreno electoral al PP saltó por los aires y no supieron
reaccionar. (...)
En todo hundimiento hay un lugar en el
que se suceden los hechos. Un espacio en el que se refugian los actores
protagonistas con su círculo más cercano para vivir sus últimos
momentos. Los más próximos, que suelen ser los mismos que no han sido
capaces jamás de recordarte al oído que no eres un dios y solo un
hombre, comparten los minutos finales con su líder y proveedor de dichas
y beneficios.
El búnker de Rajoy fue el reservado de un restaurante en
el que servían ternera rubia gallega. Un bolso ocupaba su escaño
mientras disfrutaba de una sobremesa de ocho horas que a su salida
reflejaba toda la humanidad, porque la debilidad es una muestra más de
ella, que a veces faltó a este ejecutivo.
En la salida de María Dolores
de Cospedal del restaurante se dio otra muestra de lo que sucede cuando
la putrefacción avanza y la gangrena no ha dejado más salida que
cercenar. Los escoltas zarandearon, agarraron y maltrataron a José
Yélamo, periodista de La Sexta, al intentar preguntar a la que
era todavía ministra de Defensa.
Cuando el fin está cerca y ya no hay
que disimular el desprecio que sientes por la prensa afloran los
sentimientos larvados que ya no es preciso esconder, no hay nada que
preservar y ya puedes mostrar cuál es tu verdadero ser.
“Es un desastre, un desastre”. Balbuceaba
José María García Margallo en el patio del Congreso tras la
finalización del pleno antes de que las hordas populares tuvieran que
dejarse ver dando el último adiós al féretro del presidente transformado
en coche oficial.(...)" (Antonio Maestre, La Marea, 03/06/18)
"(...) “¿Si tuvieras que definir a Pedro Sánchez con tres o cuatro adjetivos o con una frase, ¿cuáles dirías?”.
El conjunto de respuestas de una docena de socialistas
que lo tratan con mucha frecuencia y desde hace años trazan un retrato
muy parecido: “Perseverante”. “Tenaz”. “Audaz”. “Coherente”.
“Trabajador”. “Optimista”. “Leal a su palabra”. “Constancia”.
“Concentración”. “Cabezota”. “Resiliencia”
. “Pura determinación”.
“Honesto”. Y con frases completas: “Muy reflexivo, le da mil vueltas a
las cosas antes de tomar una decisión, pero cuando la toma la lleva
hasta el final”.
“De convicciones profundas y voluntad de hierro”.
“Humildad, inteligencia y una voluntad a prueba de bomba. Se dobla, pero
no se rompe nunca, nunca tira la toalla”. “¿Has visto Gatacca, la peli?
Pedro es el protagonista, Vincent”.
Los consultados de los otros grandes partidos le hacen
al nuevo presidente del Gobierno un retrato mucho menos favorable.
“Fondista, surfista, anodino, alto, incluso puede llegar a hacerlo bien
por casualidad”, apunta alguien desde la izquierda.
“Contumaz,
narcisista, inconsistente intelectualmente, no fiable”, determina otro
de los consultados, un veterano de la derecha liberal. “Creo que siente
vértigo al contemplar su propia decadencia sustancial, moral y ética”,
concluye una voz muy conocida de la nueva derecha. (...)" (Arsenio Escolar, eldiario.es, 01/06/18)