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19.2.13

No se puede acabar con el paro si no se controla el dinero y las fuentes de financiación para ponerlas al servicio de la sociedad

"La lucha contra el paro no es técnica sino política.

Es así porque el paro no constituye un problema para todo el mundo. Lo es para quienes no encuentran trabajo remunerado en los mercados. Pero, curiosamente, lo que supone un grave problema para los grandes empresarios no es el paro sino el pleno empleo.

Es así porque, cuando se alcanza, los trabajadores son fuertes y están en condiciones de negociar con éxito las condiciones laborales, es decir de hacer frente al poder del que depende el bienestar y el beneficio de unos y otros.

 Aunque cueste creerlo, es por ello que a los capitalistas les interesa que haya niveles de paro elevados, pues así (aunque en conjunto ganen menos) tendrán en su mano el poder que necesitan para controlar a la fuerza de trabajo y su retribución.

Eso es especialmente necesario cuando los empresarios no están dispuestos a competir a través de la calidad o la innovación, como desgraciadamente ocurre con la mayor parte de la clase empresarial española. 

Entonces tienen que recurrir necesariamente a reducir salarios aunque es evidente que esa estrategia, empobrecedora, deben revestirla de algún modo para que sea fácilmente aceptable por la población trabajadora y por la sociedad en general.  (...)

Si hay paro, dirán, es porque hay exceso de oferta de trabajo. Pero si los salarios bajan, entonces los empresarios contratarán a más trabajadores y desaparecerá el paro. Si éste existe será entonces “paro voluntario”, es decir, producido solo porque los trabajadores no quieren aceptar salarios más bajos.

Desde hace muchos años sabemos que esas ideas son falsas (incluso matemáticamente insostenibles) y que en realidad solo producen incrementos del beneficio empresarial. Podría ser que fuesen aceptables para una empresa en particular pero, a nivel de toda la economía, el nivel de empleo depende no solo de lo que ocurra en el mercado laboral sino, sobre todo, en el mercado de bienes y servicios. 

Por muy bajos que sean los salarios, si las  empresas no tienen clientes (demanda) no contratarán a nadie. Y la mayor parte de la demanda la componen los salarios.

Aplicando estas ideas a la situación española deduciríamos que para combatir el paro son imprescindibles dos cosas. 

La primera, limitar el poder político de las grandes empresas que imponen su voluntad (su preferencia distributiva) al resto de la sociedad. Es decir, las que, para ganar más, en realidad están empeñadas en crear escasez artificialmente, escasez de actividad productiva que realmente satisfaga necesidades reales y escasez de empleo estable y de calidad. 

La segunda, garantizar demanda suficiente a las empresas que de verdad pueden crear empleo, que hoy día son las pequeñas y medianas que fundamentalmente viven del ingreso de los trabajadores nacionales.

Por tanto, lo mejor que se puede hacer para crear empleo en España es elevar los salarios, cambiando la pauta de distribución de la renta para hacerla no solo más justa sino más eficiente económicamente.

Ahora bien, esto no se podrá hacer si no se abordan otras dos cuestiones (para lo cual también se necesita anular el poder político de los grandes grupos oligárquicos). 

La primera, sustituir las actividades productivas que vienen actuando como motores insostenibles de la economía por  otras que utilicen los recursos de otro modo y permitan consumir de forma más satisfactoria, equilibrada y humana. 

La segunda, controlar el dinero y las fuentes de financiación para ponerlas al servicio de la sociedad."            (Juan Torres López, 12/02/2013)

5.10.12

Salirse del euro

"Ante la enorme crisis financiera y económica existente en España, hay tres alternativas. 

Una es continuar las políticas de austeridad del gobierno del Partido Popular (...) Estas políticas conducen inevitablemente a una situación de recesión, bordeando la depresión, por muchos años. 

Su eje central es un ataque frontal al mundo del trabajo, al Estado del Bienestar y a la democracia. La evidencia de ello es robusta y abrumadora. Su máxima expresión es lo que está ocurriendo a Grecia. (...)

Otra alternativa es seguir unas políticas casi opuestas a las políticas de austeridad.  

Esta alternativa estaría inspirada en las políticas expansivas del New Deal a principios del siglo XX en EEUU y en las también políticas expansivas de los años cincuenta y sesenta que siguieron la mayoría de países en Europa, estimuladas por el Plan Marshall.(...)

 En contra de lo que sostiene la sabiduría convencional, esta estrategia sería posible desarrollarla incluso en España, aún cuando su desempeño sería más sencillo si tales políticas fueran también realizadas a nivel de la Eurozona y de la UE. Se me dirá que el gobierno francés ha iniciado ya este camino. 

Pero, como he escrito recientemente, tal gobierno ha firmado el Pacto Fiscal que obliga a los Estados a tener presupuestos equilibrados, sin cuestionar tampoco el Pacto de Estabilidad, que es el que está determinando los enormes recortes de gasto público que se están realizando en los países de la Eurozona. (...)

No descarto que las crecientes movilizaciones populares, liderados por los sindicatos, y el crecimiento de los partidos de izquierda, a la izquierda de los partidos socialdemócratas gobernantes, vayan moviendo a tales partidos hacia posturas más coherentes con su discurso pro-crecimiento. Pero esta posibilidad permanece en el aire. (...)

Esto nos lleva a la tercera alternativa, que no es mi primera opción, pero cada vez creo más que es la única opción que nos queda, puesto que, como he dicho antes, la peor opción es continuar la situación actual.

 Y esta tercera opción es la salida de España del euro. Haber llegado a esta conclusión deriva de mi entendimiento de que España no tiene las herramientas e instrumentos para salir de la crisis. No puede ni devaluar la moneda, para hacer España más competitiva, ni el Estado puede protegerse de la especulación financiera, al no tener un Banco Central que la proteja.

 Ello es intolerable. A no ser que estas herramientas se recuperen, España, en el marco actual de la Eurozona, no puede recuperarse.  En realidad, no es por casualidad que Gran Bretaña y Suecia estén iniciando políticas expansivas, pues ambos países tienen moneda propia y su propio Banco Central.

Los argumentos que se han aducido en contra de tal salida del euro en la mayoría de los medios, son tan sesgados que carecen de credibilidad. Veamos. Uno de ellos es que España, a partir de la salida del euro, tendría cerrada la posibilidad de pedir dinero prestado en los mercados financieros.

 El mismo argumento se utilizó, por cierto, con muchos países, incluida Argentina (cuándo ésta se separó del dólar), sin que la realidad corroborara este hecho. Hoy el sistema financiero es multipolar, y no existe hoy en el mundo escasez, ni de liquidez ni de crédito. 

Antes al contrario. Hoy el mundo está inundado de dinero. Existe una excesiva acumulación de capital financiero. El problema es falta de demanda por parte de la mayoría de las poblaciones.   (...)

Otro argumento que se ha utilizado se basa en la ignorancia respecto a algunos hechos. Se ha repetido en muchas ocasiones que Argentina se pudo recuperar muy pronto (sólo seis meses necesitó para crecer de nuevo después de salirse del euro) como consecuencia de la gran demanda de sus productos naturales en una economía mundial muy expansiva. 

Tal argumento desconoce que la recuperación argentina no se basó en el crecimiento de las exportaciones, sino en el crecimiento de la demanda doméstica.

Un argumento que tiene mayor validez, sin embargo, es el riesgo del crecimiento de la inflación, resultado de que su banco central imprimiera mucha moneda para apoyar las políticas expansivas. Este riesgo es real. Ahora bien, entre dos males menores, es preferible una elevada inflación con bajo desempleo y elevado crecimiento, que la situación actual, con bajo crecimiento, con enorme desempleo, y en recesión.

Admito que la salida del euro no sería un proceso fácil. Pero este argumento –la dificultad de salirse del euro- tiene que evaluarse a la luz de los costes humanos, sociales y económicos de mantenernos en el euro. 

Las propuestas de salirse de la crisis, dentro del euro, a base de potenciar las exportaciones (tal como están proponiendo, no sólo los equipos económicos del Partido Popular, sino también del PSOE y del PSC), ignoran (repito lo que dije antes) que el mayor problema de la economía española es la enorme paralización de la demanda doméstica.(...)

 Una última observación. Es de una enorme torpeza que ninguno de los dos partidos mayoritarios, con capacidad de gobernar a España haya amenazado con salirse del euro. Lo que menos desean Alemania y su banca es que España salga del euro.

 El Estado español debería utilizar tal amenaza como baza negociadora en sus discusiones con la troika. El hecho de que no lo haga muestra su grado de dependencia."                 (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de septiembre de 2012, en www.vnavarro.org, 27/09/2012)

5.9.12

BCE pide salarios más bajos pero ¿qué pasa con el consumo interno, el ahorro y la deuda privada?

"El BCE pide más reformas en el ámbito laboral de manera que el salario pueda ser una faceta negociable dentro dentro de las relaciones de las empresas más allá de los convenios colectivos. En esta tesitura, la bajada del salario minimo junto con medidas que permitan ajustar los salarios dentro de la empresa en situaciones de crisis deben ser una prioridad dentro de las próximas reformas a poner en práctica. 

Dentro del boletín de agosto del BCE, ya se estima una bajada salarial global de cuantía importante, bajada que viene motivada principalmente por los últimos recortes salariales en el sector público que han generado bajadas anuales en las retribuciones superiores al 7% anual.

Siempre que hablamos de bajadas de salarios, me vienen a la mente los ejemplos directos que ya se ponen en marcha para reducir salarios por otras vías. La primera bajada efectiva de salarios ya la tenemos desde el momento que aumentamos la imposición directa sobre los rendimientos del trabajo. 

 Es decir, la famosa subida del IRPF que ya hemos sufrido. Es cierto que esta “bajada salarial” no se traduce en menores costes laborales, pero mirando la economía desde el lado que recibe, el trabajador ve cómo su renta disponible en el 2012 es menor.

Vía imposición indirecta nos encontramos con la misma tesitura, el IVA lo pagan mayoritariamente los ciudadanos, cuyo grueso principal de rentas tienen su origen en el trabajo. Ahora, el BCE, FMI y resto de organismos, siguen pidiendo forzar la competitividad vía salarios, olvidando otros aspectos claves dentro de la organización económica para mejorar la productividad.

Si los ciudadanos están sobreendeudados mayoritariamente, siguen soportando mayores impuestos, tienen que reducir deuda y tener menos salario, la ecuación no sale, dado que el dinero en el bolsillo doméstico es limitado, aunque a algunos cerebros se les olvide. 

Obviamente, la solución de la crisis macro no pasa por dilapidar el consumo interno, el ahorro privado y favorecer los impagos de deuda. Parece que más que ayudar a la salida de la crisis, nos den la receta más rápida para una muerte fulminante."     (El blog salmón, 10/08/2012)

2.8.12

Para salir de la crisis hay que aumentar la oferta, las exportaciones y la inversión. Y para conseguirlo los tres conceptos clave son: productividad, productividad, productividad

"Para que la economía europea salga de la crisis, es decir, para que aumente la producción o el PIB (que es lo único que al final va a acabar creando riqueza y empleo) es necesario que aumente o bien la oferta o bien la demanda. Preferentemente, lo deseable es que aumentaran ambas. 

Para que aumente la oferta ya he dicho en infinidad de ocasiones que es necesario que aumente la productividad de las empresas y de los trabajadores para lo que es necesario hacer profundas reformas del sistema educativo, regulatorio, financiero, laboral, funcionarial y estructural y todo lo que he ido discutiendo a través de los años de fomento de la competitividad (ver https://www.facebook.com/note.php?note_id=10150399402656345 como último ejemplo de lo que pienso sobre productividad, innovación y competitividad). 

Como de eso ya he hablado en numerosas ocasiones, hoy me abstendré de comentarlo por lo que me voy a restringir a la demanda: para que España salga de la crisis TAMBIÉN es necesario que aumente la demanda agregada.

La demanda agregada  de una economía tiene cuatro componentes. El primero es el consumo (la demanda que proviene de las familias), el segundo es la inversión (o demanda proveniente de las empresas), el tercero es el gasto público (demanda proveniente del gobierno) y el cuarto son las exportaciones netas (la demanda que proviene del exterior). De momento, esto no es una teoría sino una identidad (llamada identidad nacional). 

Es decir, TODOS LOS ECONOMISTAS DEL MUNDO están de acuerdo que la demanda agregada es la suma de consumo más inversión más gasto público,más exportaciones netas. ¡Todos! Economistas clásicos, neoclásicos, keynesianos, marxistas, lunáticos, incluso funcionarios del gobierno. ¡Todos!

En un principio, la disciplina fiscal que se va a imponer desde la UE y que se ha aprobado hoy va a reducir la demanda que viene del gobierno y eso va a agravar lo que ya es una recesión en toda regla. La pregunta es, ¿pueden los otros componentes de la demanda substituir la caída del gasto público?

El consumo familiar no va a aumentar. Mientras no aumente el crédito del sector financiero el consumo no puede aumentar. Además la riqueza de las familias está cayendo por la caída del precio de sus viviendas y por la reducción del valor de sus inversiones, fondos de pensión, activos financieros etc. La caída de la riqueza conllevará una caída del consumo cosa que agravará todavía más la recesión. (...)

Resumiendo, el consumo no sólo no puede ser la alternativa al gasto público para que impedir la caída de la demanda agregada sino que, con toda probabilidad, va a bajar y va a contribuir a un empeoramiento de la recesión.

La alternativa de las exportaciones es, a primera vista, la más atractiva. De hecho, es la solución a la que acuden la mayoría de países que se encuentran en una situación parecida a la de España. (...)

El valor de la moneda Española o Italiana ya no se decide en Madrid o Roma sino en Frankfurt por lo que no se puede pensar en la depreciación el euro para poder fomentar la demanda.

Eso no quiere decir que no se pueda hacer una política de fomento de las exportaciones. Éstas también se pueden incentivar a base reducir costes. Una posibilidad (la que defiende para España el gran economista Keynesiano, Paul Krugman) es lo que se conoce como “devaluación interna”. Es decir, una reducción masiva de los salarios. (...)

Lo que nos lleva a la última alternativa: si el gasto público se va a reducir por culpa de las nuevas reglas europeas, el consumo no parece que vaya a aumentar en un futuro cercano y las exportaciones netas son de difícil manipulación, la única alternativa que queda es la inversión. (...)

¿O es que nadie se acuerda de la famosa frase de Keynes sobre los “animal spirits” que movían la inversión? Pues bien, hablemos de la inversión como alternativa. De entrada y tomando los “animal spirits” keynesianos de forma literal, una manera inmediata de fomentar la inversión es que el gobierno de CONFIANZA a base de ofrecer LIDERAZGO, POLÍTICAS CLARAS y CONVICENTES.

 Durante los últimos años, la indecisión y la falta de criterios claros por parte de los gobiernos de España e Italia han hecho mucho daño a sus economías porque han minado la confianza empresarial. Y sin confianza no hay inversión.

Pero, lógicamente, la confianza no lo es todo. Para que los empresarios vuelvan a invertir, los fundamentales de sus empresas deben estar en orden y para ello se requiere recuperar la productividad. Lo que nos lleva a hablar de nuevo de una regulación menos costosa, una educación más moderna y eficients, un sector financiero menos focalizado en la construcción y más interesado en iniciativas innovadoras, un mercado laboral más flexible que discrimine menos a los que no trabajan ya sea porque están en el paro o porqué nunca han trabajado, unas infraestructuras productivas construidas con criterios de eficiencia económica y no unos aeropuertos fantasmas construidos con criterios políticos.

En definitiva, vemos que TODAS las soluciones a la actual crisis van en la misma dirección: Hemos explicado que para aumentar la producción hay que aumentar la oferta o la demanda. Para aumentar la oferta es necesario aumentar la productividad. Para aumentar la demanda y ante la caída del consumo y el gasto público solo es posible aumentar la inversión y las exportaciones. 

Dado que España no puede depreciar su moneda ya que forma parte del euro y que no parece políticamente factible reducir los salarios un 30%, el aumento de las exportaciones pasa por el aumento de la productividad. Y el fomento de la inversión pasa por más seriedad política para dar confianza a las empresas pero también por aumentar su productividad. 

Por lo tanto, para salir de la crisis hay que aumentar la oferta, las exportaciones y la inversión. Y para conseguirlo los tres conceptos clave son: productividad, productividad, productividad."              (Xavier Salas i Martín, 09/12/2011)

30.7.12

Si lo que queremos es volver a generar crecimiento económico lo que tenemos que hacer es preguntarnos por qué se ha estancado el ciclo del capital y por qué las empresas no están contratando trabajadores


"Lo cierto es que esta táctica hace aguas por todas partes. Ni los costes son determinantes de la competitividad (en España se da la conocida Paradoja de Kaldor) ni el desempleo es un problema salarial (lo es de demanda). 

Además, en la medida que la demanda cae también se deterioran las empresas de la economía nacional mientras se van salvando de la quema las grandes empresas exportadoras -al menos mientras la demanda internacional se mantenga. 

Por todo ello los intentos de dar confianza a los mercados son absolutamente vanos. A los mercados (los acreedores de la deuda privada y pública) no les interesa otra cosa que la rentabilidad, y ésta solo es posible mientras la actividad económica se mantenga. 

Dado que la austeridad y las reformas estructurales fracasan y empeoran la capacidad del Estado y sujetos económicos privados de devolver sus deudas, los mercados acentúan su presión. Algo que además se agrava por el hecho de que no se controlan las actividades especulativas en los mercados de deuda pública. Por eso la prima de riesgo crece a pesar de los recortes.

Los problemas reales de la economía española y la estrategia adecuada

Si lo que queremos es volver a generar crecimiento económico lo que tenemos que hacer es preguntarnos por qué se ha estancado el ciclo del capital y por qué las empresas no están contratando trabajadores. En España tenemos problemas estructurales derivados de un modelo productivo agotado -y que ha mantenido la economía virtualmente durante una década- y problemas coyunturales debidos a las políticas de ajuste neoliberal.

El problema estructural sólo puede resolverse con un cambio del modelo productivo, detectando los sectores exportadores en los que hay espacios de negocio y que sean compatibles con la lucha ante la crisis ecológica y refortaleciendo la demanda interna a partir de procesos de redistribución de la renta y riqueza. 

Será un proceso largo que conllevará la necesidad de nacionalizar sectores estratégicos -las grandes empresas que presten servicios básicos (sanidad, educación, energía, finanzas)- y que tampoco se materializará en dos días.

 Se puede decir que España ha de encontrar su lugar en el mundo, y esto dependerá a su vez de la dinámica de la Unión Europea (el plan A sería una estrategia europea en este sentido, y el plan B una alianza entre países europeos que compartan problemas económicos).

El problema coyuntural requiere atender a las demandas de las empresas españolas, y que no son los que el gobierno pretende hacer ver. Basta ver los datos estadísticos del BCE obtenidos en la memoria 2012 del Consejo Económico y Social. El principal problema de las empresas españolas es la falta de demanda, lo que significa que hay que distribuir rentas y riqueza y hacer planes de inversión pública bien diseñados.

 Eso es así porque los ricos consumen proporcionalmente menos que los más pobres, de modo que un proceso de redistribución conllevaría incrementos del consumo total y por lo tanto de las ventas de las empresas -lo que dinamizaría el empleo. 

El segundo problema es la falta de financiación, que no está llegando porque los bancos tienen enormes agujeros financieros que están siendo tapados con dinero público -a través de falsos rescates como el impuesto por el memorándum-, y que se resolvería con una banca pública bien consolidada y con liquidez financiada desde el Banco Central. 

El resto de problemas son de orden menor. Por ejemplo, el problema en España no es ni de cualificación laboral, ni de regulación, ni de coste salarial (salvo, quizá, en algún sector muy presionado por la competencia). Esos son problemas falsos que crea el gobierno y la troika para justificar su estrategia y el desmantelamiento del Estado del Bienestar.

 En definitiva, sí hay alternativas a este desastre económico. La crisis hay que pagarla porque el ajuste capitalista lo exige, pero la cuestión política está en quién lo paga. Ahí es donde entra la política y el enfoque de clases sociales. Las alternativas no son gratis pero son las que nos pueden permitir escapar del abismo al que inevitablemente nos conducen la troika y sus vasallos."               (Attac España, 28/07/2012, Alberto Garzón Espinosa)

30.4.12

La gente rica consume mucho menos proporcionalmente que el resto de la población ya tiene tanto que la mayoría de su renta no la consume, sino que la acumula e invierte y deposita en los bancos, que la usan para especular

"Uno de los argumentos que se reproducen con mayor insistencia en los mayores círculos financieros, económicos, mediáticos y políticos del país, es que aumentar los impuestos en momentos de recesión no es aconsejable, pues disminuye la capacidad adquisitiva de la población, y con ello disminuye la demanda, elemento esencial para estimular la economía y ahuyentarla de la recesión.

 Lo que este argumento ignora es que no todos los impuestos son iguales y no toda la población responde de la misma manera a la bajada o subida de impuestos. 

Y este argumento también ignora que el Estado puede gastarse el dinero, adquirido al aumentar los impuestos, en actividades que estimulen la demanda de una manera más directa de lo que pueden hacerlo algunos sectores de la población que tienen elevadas rentas y su propensión al ahorro es mayor que su consumo.

Para entender la importancia de este hecho hay que darse cuenta de que la renta en la sociedad española está muy concentrada.

 Esta concentración de la renta es un problema económico gravísimo, pues la gente rica consume mucho menos proporcionalmente que el resto de la población. Recordemos que el 64% (según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas –CIS- del mes de febrero) de la población española tiene dificultades para llegar a fin de mes.

La gente rica ya tiene tanto que la mayoría de su renta no la consume, sino que la acumula e invierte y deposita en los bancos, lo cual podría ser beneficioso si tal dinero se utilizara para invertir y producir puestos de trabajo.

En los últimos años, sin embargo, gran parte de estas inversiones han sido de tipo especulativo, con lo cual se crearon menos buenos puestos de trabajo de lo que el país necesitaba.

El hecho, pues, de que un sector minoritario que goza de grandes rentas no consume mucho, y que la gran mayoría no puede consumir más por carecer de dinero, crea un gran déficit de demanda, que es una de las causas de la Gran Recesión.

 Lo que el Estado tiene que hacer es transferir fondos de los sectores de la población que no consumen mucho (en términos proporcionales), elevando sus impuestos, para transferir los fondos a los sectores de la población que tienen problemas para poder consumir y mantener su nivel de vida. 

 Una manera de hacerlo es creando puestos de trabajo en los sectores donde hay un enorme déficit de personal, tales como los servicios públicos del Estado del Bienestar. Y ahí radica parte de la necesaria solución. 

El Estado tiene que gravar las rentas superiores y con el dinero obtenido tiene que crear empleo que estimule la demanda y con ello se estimule la economía. Esto es lo que hizo el presidente Roosevelt en EEUU para salir de la Gran Depresión, y esto es lo que hicieron la mayoría de los gobiernos europeos inmediatamente después de la II Guerra Mundial."           (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 20 de abril de 2012, en vnavarro.org, 20/04/2012)

9.11.11

La causa primordial de que las empresas no invirtieran, era el descenso de la demanda según todas las encuestas realizadas al mundo empresarial de EEUU

"Las propuestas del Partido Popular en España van en este sentido. Propone bajar los impuestos del capital y eliminar intervenciones del Estado a fin de –según tal partido- estimular la inversión y la creación de empleo.

El informe del Economic Policy Institute cuestiona tales tesis y muestra que, en realidad, las causas del desempleo y de su crecimiento son otras que las citadas por aquellas tesis. Una de ellas es la destrucción de empleo público, resultado de los recortes de gasto que se están implementando en EEUU a nivel municipal, estatal (equivalente a los gobiernos autonómicos) y federal.

En aquel país más de 600.000 puestos de trabajo en empleo público se han destruido en los últimos tres años, que no han sido compensados con la creación de nuevos puestos de trabajo en el sector privado. Una situación semejante está ocurriendo hoy en España, donde se está ya destruyendo gran cantidad de empleo público, que se acentuará, tal como el PP ha prometido, en caso de que tal partido gobierne en el Estado español.

Otra causa, relacionada con la anterior, ha sido la disminución de las ventas de productos y servicios, resultado del descenso de la demanda, y que ha afectado sobre todo a las medianas y pequeñas empresas.

En una encuesta realizada en EEUU en una muestra de medianos y pequeños empresarios, miembros de su asociación profesional (The Nacional Federation of Independent Business, NFIB), en la que se les preguntaba cuál era el mayor problema con el cual se enfrentaba su empresa –ofreciéndoles como posibles problemas el nivel de impuestos, las regulaciones gubernamentales, la inflación, las escasas ventas, la calidad de sus trabajadores, la cantidad de aseguramientos, los costes del trabajo, los intereses de los préstamos, y otros, respondieron que eran las bajas ventas, es decir, la poca demanda de sus productos, el mayor problema.

Otras encuestas han confirmado estos resultados. El diario The Wall Street Journal (el diario más conservador y neoliberal existente en EEUU) realizó una encuesta parecida entre economistas trabajando en empresas (Nacional Association of Business Economists), los cuales señalaron que el mayor problema que tenían era el descenso de la demanda de los productos de sus empresas.

La destrucción de empleos, incluyendo en el sector público, está contribuyendo a este descenso de la demanda. En ninguna de estas encuestas las condiciones de empleo o las relaciones laborales o la regulación del empleo, o las supuestas rigideces del mercado de trabajo, fueron citadas como causas de que no expandieran su inversión y producción.

La causa primordial era el descenso de la demanda según todas las encuestas realizadas al mundo empresarial de EEUU. "          (vnavarro.org, 28/10/2011, Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 10 de octubre de 2011

12.9.11

"La situación en España es vergonzosa. Las grandes empresas pagan menos impuestos que las medianas y pequeñas empresas"

"Lo que está ocurriendo en la economía española es fácil de entender. La economía no está creciendo y ello se debe a que la población ha dejado de comprar bienes y servicios como solía hacer antes y ello como consecuencia de que está profundamente endeudada.

Las empresas también han disminuido su producción de bienes y servicios porque la demanda por tales bienes y servicios ha bajado, resultado de la disminución de la capacidad adquisitiva de la población y consecuente endeudamiento.

Paralelamente, el Estado está recortando el gasto público a fin de reducir el déficit público que erróneamente se considera la causa del escaso crecimiento económico. El dogma neoliberal al cual los establishments económicos, políticos y mediáticos se adhieren, postula equivocadamente que la causa de que la economía no crezca se debe al elevado déficit público. (...)

¿por qué la gente y el Estado están endeudados? Si se hicieran la pregunta y miraran los datos, verían que la capacidad adquisitiva de la población (la demanda doméstica) se ha ido reduciendo, y los ingresos al Estado han ido disminuyendo, en parte como resultado de la reducción de impuestos.

Tales autores neoliberales parecen desconocer porqué los ingresos al Estado se redujeron y porqué la gente tiene que endeudarse.

Es interesante también ver el error o la falsedad del argumento que se utiliza para sostener la tesis de que la disminución del déficit y de la deuda facilitará a España a salir de la recesión. Se nos dice que el consumo de recursos por el sector público crea una escasez de fondos en el sector privado.

Pero el problema que tiene el mundo empresarial es que el sector privado está estancado por la falta de demanda. De ahí la enorme importancia de estimular la economía mediante el gasto y el empleo público. (...)

Pero además de ser un enorme problema humano y social, el elevado desempleo y baja tasa de ocupación en la población es un grandísimo problema económico. Contribuye a la disminución de la demanda y por lo tanto al estancamiento económico.

Frente a esta situación lo que el Estado debería hacer es estimular tal demanda y crear empleo. Ni los ciudadanos ni las empresas pueden ahora estimular la economía: lo tiene que hacer el Estado.

Esto es lo que ha ocurrido siempre cuando un país ha estado en una recesión tan profunda como la actual, pareciéndose más a una depresión que a una recesión. (...)

El argumento en contra de tal alternativa, frecuentemente utilizado por autores neoliberales y conservadores, es que el Estado no tiene recursos, lo cual es fácilmente demostrable que no es cierto. Los Estados tienen recursos, lo que ocurre es que no los recogen.

España es un ejemplo de ello. El nivel de riqueza del país permitiría un mayor gasto público para estimular la economía y crear empleo. Pero no lo hacen. De ahí que sean los Estados de la periferia del euro (Grecia, Portugal, Irlanda y España) los que están en el centro de la Gran Recesión, con elevadas tasas de desempleo.

Sus Estados tienen unos ingresos muy bajos resultado de unas políticas fiscales muy regresivas en los que la gente con más recursos y las rentas del capital no están contribuyendo como deberían (ver mi artículo en Le Monde Diplomatique, “No hay fatalidad, existen alternativas”, Agosto 2011, www.vnavarro.org). Y ahí está el problema.

La situación en España es vergonzosa. Las grandes empresas pagan menos impuestos que las medianas y pequeñas empresas, y las rentas superiores gravan menos que las rentas medias y bajas. " (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 22 de agosto de 2011, en www.vnavarro.org, 22,08/201)

1.5.11

Fuerte caída de las ventas del comercio en marzo

"El comercio minorista no levanta cabeza. En el pasado mes de marzo las ventas cayeron el 7,9% con respecto al mismo mes del año anterior. En el tercer mes del año las ventas de este sector suman su novena caída mensual consecutiva. La última subida se produjo en junio de 2010 con un tímido 0,6%.

La atonía del consumo de las familias ha hecho que todos los segmentos comerciales hayan sufrido retroceso en sus ventas. Por áreas, la alimentación bajó sus ventas el 5,8% mientras que los producos no alimenticios lo hicieron el 9,8%. Entre estos últimos, la mayor caída se dio en equipos del hogar " (El País, 30/04/2011, p. 32)

18.2.11

Al revés de lo que se dice... es el aumento de la demanda lo que nos sacará adelante... junto con la productividad

"Los salarios retroceden en 2010 mientras la productividad sube un 2%. La economía cae un 0,1% lastrada por la inversión y las políticas de austeridad.

Los datos de remuneraciones de 2010 se han convertido en la mejor defensa para los trabajadores -y la peor opción para los empresarios- del modelo salarial que propugna Alemania. La retribución por asalariado cayó en el último semestre del año (un 0,25%) por primera vez al menos desde 1996 (año con estadísticas comparables).

Ese hito en las cuentas de la economía española convivió con importantes ganancias de productividad que alcanzaron el 2% en ese mismo periodo. Las cifras sitúan a España en el extremo opuesto al de los modelos que vinculan los salarios a la productividad. (...)

La remuneración de asalariados, disponible en la información sobre el producto interior bruto (PIB) que publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE), se ve muy afectada por la rebaja de sueldo aplicada a los funcionarios desde junio del año pasado. Es decir, obedece más a decisiones políticas que empresariales.

En cualquier caso, las cifras demuestran que los sueldos evolucionan de espaldas a la productividad, aunque la medición que ofrece el INE de este concepto tampoco es óptima, pues refleja básicamente una destrucción de empleo muy superior a la del PIB.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha propuesto a los países que ligan sus salarios a la inflación -España entre ellos- que suplanten ese modelo por otro con mayor protagonismo de la productividad. De aplicar ese patrón, la moderación salarial que persigue se vería ahora truncada, pues los trabajadores saldrían ganando.

Los datos de contabilidad nacional ofrecen alguna pista de adónde han ido esas ganancias de productividad. Los beneficios empresariales, recogidos en el dato de excedente de explotación, avanzaron un 4% en el último trimestre de 2010 tras casi un año de caídas modestas.

"Si los salarios siguen cayendo se frenará el consumo y se retrasará la recuperación", criticó ayer UGT en un comunicado. (...)

El consumo está experimentando un cambio de patrón en los últimos coletazos de la crisis. El gasto de los hogares, que se retrajo de forma más temprana, está ahora tomando el relevo al consumo público, muy afectado por las políticas de austeridad.

Las familias comienzan ya a gastar más, mientras las Administraciones hacen lo contrario, lo que frena el avance conjunto del consumo, que permaneció estancado." (El País, 17/02/2011, p. 20)

8.2.10

La solución es aumentar la demanda, pero ¿quién lo hace? ¿Europa?

"Si no existiese el euro, ¿qué ha habría hecho un país como España para salir de una gran recesión como la que estamos padeciendo? (...)

Pero el hecho cierto es que ahora tenemos el euro. Aquellos países que como España forman parte del euro no pueden utilizar la palanca del tipo de cambio para salir más rápido de la recesión. (...)

Eso es lo que pretendían los padres del euro y de la UE: evitar que en crisis recurrentes los países que comparten un mercado pudiesen devaluar por su cuenta trasladando el coste del ajuste a sus vecinos. Se ha logrado.

Pero la cuestión esencial a tener en cuenta es que ésta no es una más de las crisis recurrentes del capitalismo.

Y como no vivimos tiempos normales, no se puede pedir a los países con economías más débiles del euro que salgan de la recesión únicamente con sus propias fuerzas. Por dos razones.

La primera es que la crisis financiera, provocada por los excesos y la negligencia de los banqueros, ha provocado una sequía de crédito como no se veía desde la Gran Depresión de los treinta del siglo pasado. Y sin crédito, la economía de mercado no funciona. (...)

La segunda es que la sequía de crédito ha provocado a su vez una anorexia de consumo y de inversión que ha hecho que la demanda se haya evaporado. Y sin demanda privada, el capitalismo de mercado no funciona. (...)

Gestionar una recesión sin palanca de cambio ni crédito ni demanda es como intentar sacar un coche de un barrizal sin cambio de marchas, aceite ni gasolina. No es una labor de titanes, es una estupidez. Y pretender salir de la crisis sólo con el recorte de salarios y de condiciones laborales sería añadir injuria a la injusticia que ya sufren los trabajadores y clases medias. Pero, además, sería un error económico.

¿De dónde ha de venir el crédito y la demanda? En parte, de la economía interna, mediante el saneamiento del sistema bancario, la recuperación de la demanda doméstica y el aumento de la demanda externa. Pero el papel de las instituciones monetarias europeas y de los países líderes como Alemania es esencial en el retorno del crédito y la demanda externa.

Eso es lo que necesita la economía europea hoy: que alguien con capacidad para hacerlo inyecte demanda en la economía y permita a los más débiles utilizar esa demanda para salir de la recesión. Ése es el papel del Gobierno federal en el caso de EE UU. El presupuesto que acaba de presentar Obama tiene el mayor déficit visto en épocas de paz. En la UE no hay un gobierno federal que haga esa labor. Y Alemania y Francia, que tendrían que ejercer ese liderazgo, sólo miran su ombligo.

Tengo un temor creciente. El BCE, Alemania y Francia corren el riesgo de manejar el euro y la economía europea como hizo el bloque europeo del patrón oro (Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Suiza) en la Gran Depresión de los años treinta. Mantuvieron la ortodoxia de vincular sus monedas al oro y restringir el crédito y la demanda. No así EE UU y Reino Unido, que devaluaron. Aquella política europea fue el antecedente económico del desorden social y político que llevó al conflicto europeo.

Es fundamental aprender de esa historia." (ANTÓN COSTAS. Sin palanca de cambio, aceite ni gasolina. El País, Negocios, 07/02/2010, p. 23)