Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
12.9.18
Islandia: 38 banqueros islandeses fueron condenados a un centenar de años de cárcel por su responsabilidad en la crisis. Los políticos, en cambio, se salvaron... solo Islandia ha ido de forma sistemática a por los peces gordos
5.9.16
Islandia crece... la crisis está definitivamente pasada... los tres jefes de los tres principales bancos han sido condenados a 18 meses de cárcel
22.12.15
El espejismo islandés, la revolución traicionada
La islandesa Selma Björt Stefánsdóttir tiene “casi 18 años”, trabaja en un hotel limpiando habitaciones y cuando le planteo esta visión romántica de la “revolución de las cazuelas” se arranca de las orejas perforadas los auriculares del teléfono inteligente y me dice: “para contestarte déjame encenderme otro cigarrillo”. Se lo prende y comienza a hablar con una sonrisa triste. (...)
“Cuando yo tenía once años tuve que empezar a trabajar en un hotel. Ahora todo es muy caro. Casi no puedo pagar el alquiler de mi apartamento. Es muy duro. A veces una se pone furiosa de cómo lo jodieron todo, de cómo ahora siendo tan joven todo está frente de ti y no puedes comprar nada. Tienes que trabajar, trabajar, trabajar y nada más que trabajar y todo es carísimo, incluso la comida”, lamenta la joven islandesa, casi independizada de sus padres a tan temprana edad como es normal en estas frías latitudes.
El gobierno de coalición entre el Partido Socialdemócrata y el Verde-Izquierda, que le dio la espalda a los ciudadanos que obligaron a dimitir al gobierno neoliberal y aceptó las draconianas condiciones impuestas por organismos extranjeros, “iba a hacer cosas buenas pero lo fue haciendo peor y cada vez peor. Nuestro sistema de salud era uno de los mejores del mundo y ahora está totalmente jodido. A principios de este año caí muy enferma, tuve que ir al médico y me costó mucho encontrar uno porque la mayoría de ellos se ha ido porque no hay dinero. El sistema está en la ruina, está muerto, y los impuestos son tan altos que casi todo lo que gano se me va en pagar al gobierno”, se queja Selma. (...)
“Nada se ha hecho sobre la intrínseca debilidad de la moneda islandesa, porque la única alternativa real es el euro, pero las voces anti Unión Europea siguen siendo mayoritarias aquí, y el actual gobierno de centro derecha electo en mayo de 2013 se ha negado a dejar que la gente vote libremente en un referéndum sobre la conveniencia de continuar las negociaciones de adhesión con la UE o no. El proceso de adhesión se ha congelado simplemente por acción ejecutiva de una forma que muchos ciudadanos consideran no democrática”, insiste Bailes.
Para esta profesora británica en Reykiavik, la “dramática victoria” del Partido Social Demócrata y el Partido Izquierda-Verde en 2009 representó una oportunidad para atender las demandas del pueblo islandés, sin embargo, estos gobernantes “perdieron la ocasión y derrocharon su tiempo en medidas excesivamente provocativas y divisorias, mientras fallaban precísamente en esas cosas que la coalición de izquierdas debería haber hecho bien como aliviar el malestar social causado por la crisis”.
“El gobierno de la coalición de izquierdas concluyó sin haber realizado decisivos progresos sobre la constitución y los votantes acabaron extremadamente desencantados”, lamenta, que señala que esta es la explicación para que en las elecciones de 2013 ganaran “exactamente aquellos que gobernaron Islandia durante el período previo a la crisis y cuyas políticas de desregulación, amiguismo con las grandes empresas, y la falta de supervisión, llevó a la burbuja bancaria”.
Actualmente, “durante este gobierno, los bancos han vuelto a empezar a hacer bastante lo que les da la gana, los grandes propietarios de la agricultura y la pesca y los grandes intereses vuelven a tener una excesiva influencia sobre la política, el gasto social ha sido recortado y se han introducido medidas fiscales regresivas”.
Bailes indica que recientemente, ya en 2015, se han producido “interesantes nuevas tendencias”, como el hecho de que un tercio de los islandeses, según encuestas, apoya actualmente al pequeño Partido Pirata, con tres escaños en el Parlamento y que surgió para luchar por las libertades en internet, “y libertades públicas en general”, pero que han desarrollado “sobre la marcha” un programa más abarcador.
El ascenso de nuevos pequeños partidos como Los Piratas supone una potencial pérdida significativa de votantes para los tradicionales, advierte Bailes.
En definitiva, según la académica británica, “la vieja rivalidad derecha-izquierda” ha continuado en Islandia de una “forma destructiva” que impide “una imparcial asignación de culpas y castigos” a unos u otros.
Otro profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Islandia, Thorolfur Matthiasson, es menos crítico con el gobierno de izquierdas que lideró Sigurðardóttir, y asegura que Islandia hizo las cosas mal sobre todo antes de la crisis.
Después del colapso de la economía en 2008, “Islandia puso en marcha el programa más completo de alivio de la deuda para las familias y las empresas que en cualquier otro lugar” y emprendió “un proceso constitutivo ejemplar que el actual gobierno no está respaldando”.
Matthiasson defiende que “el juicio contra el Primer Ministro y el encarcelamiento de los banqueros fue parte de un programa de reconstrucción de la confianza entre el público con respecto al sistema social y legal en el país”. Sin embargo, reconoce, el juicio al primer ministro “se convirtió en un teatro político que no fue bueno para la reputación de nadie”.
Pero no a todos los islandeses les fue mal durante la crisis. “A nosotros, de hecho, nos fue muy bien”, dice el dueño de un humilde restaurante del sur islandés que prefiere que su nombre no aparezca en este reportaje. “Con la devaluación de la moneda, el turismo creció enormemente y comenzaron a venir cada vez más extranjeros”, celebra el pequeño empresario.
La economía islandesa se basa actualmente en el turismo, la pesca y el aluminio, cuyos precios en alza a principios de la crisis ayudaron a que la situación no fuera todavía peor de lo que fue, explica Bailes.
En Islandia, lo único que parece barato es la energía, que los islandeses aprendieron a encauzar desde sus numerosos volcanes. Por ello, uno de los países donde resulta más económico procesar el aluminio es este. Hasta China procesa aluminio en Islandia. Ahora, la economía islandesa depende sobre todo del precio del aluminio. Pero “a hora, hay preocupaciones serias sobre los precios del aluminio”, señala Bailes.
Selma apaga su cigarrillo y concluye orgullosa y decidida: “sé que es a mi generación a la que le corresponde cambiar todo aquello que se hizo tan mal y lo vamos a hacer”. (Iñaki Estívaliz , Rebelión, 16/12/15)
3.11.15
¿En qué situación se encontrarían Grecia, España y Portugal si hubiesen seguido el camino de Islandia? Difícilmente se encontraría en condiciones peores que las actuales
24.6.15
Islandia, una historia con final feliz
6.5.15
La vía islandesa ante la crisis financiera. O como salvar al pueblo a costa de los banqueros
La ruptura y la caída se produjeron hace 7 años, desembocando rápidamente en la quiebra de los tres grandes bancos de Islandia.
Existía una controversia en cuanto a la manera de enfrentar las deudas exteriores de los tres bancos islandeses. Según la doctrina occidental, el Estado y los contribuyentes tenían que asumir la responsabilidad, al menos en parte. Se trataba principalmente de los fondos llamados Icesave. Como filial online de la nacionalizada Landsbanki, durante años Icesave había atraído con elevadas tasas de interés a numerosos pequeños ahorristas extranjeros cuyo dinero no estaba cubierto por el seguro de depósitos islandés.
Principalmente Gran Bretaña y los Países Bajos, de donde venían la mayor parte de los fondos extranjeros, exigieron que el Estado islandés reembolsara esos fondos. Eran unos 4 000 millones de euros: alrededor de 12 000 euros por cada habitante de Islandia. El gobierno islandés negoció con ambos países y estos concedieron tasas bajas y alargaron los plazos para el reembolso. El Parlamento islandés aceptó el resultado de las negociaciones y adoptó, el 30 de diciembre de 2009, una ley que regulaba las modalidades de reembolso.
Pero entonces el pueblo islandés salió a las calles con sus cacerolas y expresó su inconformidad por tener que echarse a cuestas una responsabilidad que no era suya. Los especuladores extranjeros tenían que enfrentar las consecuencias de sus propios actos. En definitiva, esos especuladores habían obtenido como mínimo un 10% de su dinero.
Las pancartas y pasquines de los manifestantes planteaban la siguiente interrogante: «¿Es moral y jurídicamente justificable atribuir simplemente el riesgo al Estado y los contribuyentes?».
El presidente de la República, Olaf Ragnar Grimsson, oyó la voz del pueblo y ordenó la organización del referéndum. «La base de nuestro Estado islandés consiste en que el Pueblo es el juez supremo de la validez de las leyes. Por tanto he decidido, de conformidad con la Constitución, transferir la decisión sobre la ley en cuestión al pueblo», anunció el presidente de la República. En marzo de 2010, el 93% de los votantes dijeron «No» al pago de las deudas bancarias por el Estado islandés.
Gran Bretaña y los Países Bajos aceptaron entonces, a falta de algo mejor, la renegociación del pago de las deudas de los bancos. En un nuevo acuerdo, Islandia obtuvo concesiones suplementarias y mejores condiciones de pago.
Los islandeses resolvieron el problema de los bancos de la siguiente manera:
- los 3 grandes bancos tuvieron que anunciar su quiebra;
- Landsbanki y su banco online fueron nacionalizados;
- los dos otros bancos fueron divididos en un «Nuevo Banco» y un «Viejo Banco»;
- el «Nuevo Banco» –dotado de nuevos capitales– asumió actividades necesarias dentro del país, como las operaciones de pago, el funcionamiento de los cajeros automáticos (ATM), un servicio de otorgamiento de créditos, etc.;
- el «Viejo Banco» heredó montones de deudas y todos los negocios extranjeros con una gran cantidad de activos tóxicos, cuya liquidación se concretó mediante un procedimiento de quiebra.
De esa manera, se mantuvo el acceso de la población a sus ahorros y los cajeros automáticos siguieron funcionando en todo momento. Los bancos fueron rebautizados. El banco Kaupthing hoy se llama Arion y el banco Glitinir ahora se llama Islandsbanki. Los tres bancos, hoy parcialmente en manos extranjeras, ahora se limitan a la realización de operaciones bancarias tradicionales dentro del país. (...)
Países amigos, como Noruega y Suecia, ayudaron aportando dinero. Hubo aumentos de los impuestos para la población, se acentuó la progresión del impuesto sobre los ingresos y se aplicó una serie de medidas poco ortodoxas para reducir las deudas. Por ejemplo, todos los créditos vinculados a monedas extranjeras fueron declarados ilegales.
Por otro lado, la decisión tomada en 2013 por el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio –que por una vez se pronunció a favor del pueblo– fue de gran utilidad ya que fue rechazada la responsabilidad del Estado en las deudas bancarias extranjeras.
¿Por qué Islandia se recuperó con tanta rapidez? La voz del pueblo fue un factor decisivo. Los islandeses no sólo tomaron las decisiones correctas en los dos referendos. La población también participó activamente en los acontecimientos y siempre lo hizo de forma no violenta.
La población también impidió que los responsables de los malos manejos de los bancos recibiesen, como en otros países, enormes sumas de dinero al dejar sus cargos. Muchos de ellos hoy enfrentan graves acusaciones ante los tribunales. Una comisión investigadora del Parlamento publicó un informe de 2 000 páginas que señala a una treintena de dirigentes de bancos, miembros del gobierno y del Banco Central como principales responsables de la debacle financiera.
La propia moneda fue decisiva en el salvamento del país. El drástico descenso de la corona islandesa no condujo al naufragio que auguraban algunos profetas financieros sino que fue la condición previa decisiva para el rápido restablecimiento. Actualmente, la corona islandesa se ha estabilizado en alrededor de un 30% por debajo de su valor anterior a la crisis. ¡Otros países podrían inspirarse en ese resultado! Para un miembro de la eurozona, abandonar la moneda común europea abriría un camino similar.
El éxito de la vía islandesa para salir de la crisis bancaria se diferencia radicalmente de la vía centralista de la Unión Europea, dirigida desde arriba, que consiste en salvar los bancos y «administrar las deudas» y que mantiene artificialmente vivos los bancos quebrados y hace caer la responsabilidad sobre los hombros de los contribuyentes.
Islandia contradice claramente la idea de que no existe otra alternativa que el salvamento de los grandes bancos, considerados como «Too big to fail» [Demasiado grandes para quebrar]. Pero si otros países no pueden copiar exactamente la vía de Islandia, esta los inspira a buscar valientemente nuevos caminos. Y también muestra cómo un pequeño país puede, con su propia moneda, conservar con orgullo su lugar en el mundo globalizado de la finanza.
Los problemas financieros no pueden ser resueltos por una pequeña élite y a puertas cerradas. (...)" (Werner Wüthrich, Red Voltaire , en Jaque al neoliberalismo, 02/05/2015)
24.2.15
Islandia: rechazó aplicar la austeridad que le pedía la Comisión Europea... y se recuperó. Y Grecia no
11.5.12
Islandia recoge los frutos de su estrategia anticrisis
24.4.12
Islandia se convierte en la envidia de Europa... porque protegió su estado del bienestar se puso por encima de todo, y encarceló a los banqueros
8.3.12
¿Cómo salir de la crisis? “No hay nada más barato que invertir en los pobres”, que es lo que hizo Brasil, Argentina e Islandia
Lula cambió esas cifras. Aumentó el salario mínimo un 62%, y sacó realmente de la pobreza a millones de brasileños. Sacar de la pobreza a tantos millones hizo crecer siete veces el consumo. Y la economía funcionó mejor.
Además logró que 45 millones de brasileños tuvieran cuentas bancarias activas, eliminando intermediarios en la administración y entrega de recursos públicos a los necesitados. (...)
Y en la crisis financiera de 2008, Brasil salió adelante gracias a las clases populares rescatadas de la pobreza que demandaban y usaban regularmente bienes y servicios.
“No hay nada más barato que invertir en los pobres”, decía el Presidente Lula, porque la inclusión de tantos millones de ciudadanos llevó al desarrollo. No era una intención piadosa: es un hecho.
En 2001, Argentina sufría una larga recesión y estaba ahogada por una deuda pública enorme. La situación acabó en quiebra, aumento del paro y de la pobreza hasta ser los más altos de su historia moderna. La pobreza afectó a más de 52% de argentinos y el desempleo superó el 24%.
Entonces se dejó de pagar la deuda, se devaluó la moneda y se desarrollaron diversos planes sociales desde 2007. El resultado fue una incesante recuperación del país. Desde entonces, la economía argentina crece entre 7 y 10% anual (salvo 2009 que solo creció 0,9) y se han reducido considerablemente pobreza y desempleo hasta valores inferiores al 10%.
Para Julio Gambina de ATTAC, Argentina es un espejo en el que debe mirarse Europa. Suspensión de pagos de la deuda, devaluación de la moneda y programas sociales es también la recomendación del Nobel de economía Stiglitz a la tozuda Europa.(...)
Y también en Europa, la ciudadanía de Islandia expulsó a un gobierno corrupto e inútil y encarceló a los responsables de la crisis financiera y del retroceso del país. Islandia se recupera.
Según las previsiones de la Comisión Europea, Islandia ha cerrado 2011 con un crecimiento del 2,1%, este año será del 1,5% (triple que el de los países de la zona euro) y en 2013 se prevé que crezca un 2,7%. Se ha vuelto crear empleo y la deuda pública ha disminuido de forma notable." (Attac España, 01/03/2012)
21.3.11
"No quieren (los gobiernos) que se hable de cómo la ciudanía (islandesa) dijo no al pago de los acreedores"
El país entró en bancarrota el pasado 2008 afectado por la crisis financiera materializada en la quiebra de Lehman Brothers, su moneda se desplomó, el principal banco del país se nacionalizó y la Bolsa quedó suspendida.
Estos hechos sacaron a la población a la calle en unas protestas pacíficas pero con resultados inmediatos, pues obligaron a dimitir al gobierno en pleno, a elegir un nuevo parlamento y a convocar una asamblea compuesta por 25 ciudadanos sin filiación política que desde febrero de este año trabaja en un proyecto de Constitución. (...)
En definitiva, los cambios que desde 2008 ocurren en Islandia tienen que ver con “una salida antineoliberal de la crisis financiera”. (...)
En decisiones como financiar la deuda de los bancos, privatizar las cajas de ahorros o la reforma de las pensiones el ciudadano tiene mucho que decir.
En la actualidad, “la democracia está literalmente secuestrada por el poder de la gran banca”, asegura Pastor que añade además que “los dirigentes políticos se aprovechan de esa indignación resignada de la gente ante un índice cada vez mayor de corrupción”.
Por todo ello, el objetivo cumplido por parte de las democracias europeas de acallar el clamor islandés, cuanto menos, se puede decir que no es casual. “Los grandes Ejecutivos europeos, como el alemán, el británico o el francés, temen el contagio y por ello propician el silencio”, asevera este analista político.
“Islandia ha sido un ejemplo de manual”, asegura Pastor que explica además que “fue un país que hasta 2008 tuvo un crecimiento vertiginoso, era visto como uno de los lugares más felices y su renta per cápita era muy alta”.
Muchos gobiernos de alrededor citaba a Islandia como ejemplo a seguir, eso sí, hasta 2008 cuando estalla la burbuja inmobiliaria y cae Lehman Brothers, lo que llevó a Islandia a la bancarrota.
“Hoy no quieren (los gobiernos) que se recuerde cómo estaba Islandia antes y, sobre todo, no quieren que se hable de cómo la ciudanía dijo no al pago de los acreedores”, concluye Pastor." (El Imparcial, 19/03/2011)
1.3.11
Islandia ve la luz... porque... nada más estallar la burbuja financiera, nacionalizó todo su sistema bancario
Islandia ve la luz. Después de un esperanzador segundo semestre de 2010, todo indica que el país retomará este año la senda del crecimiento, después de dos cursos consecutivos de caídas en su PIB del 10% acumulado. Las estimaciones de la OCDE hablan de un avance del 1,5%, mientras que Fondo Monetario Internacional (FMI) es más optimista y duplica esta cifra.
(...)
¿Milagro? No. Esta veloz recuperación se apoya principalmente en la rapidez a la hora de gestionar la crisis y en el cumplimiento escrupuloso de un plan de reformas que prácticamente ha reconstruido la estructura financiera y económica del país.
Nada más estallar la burbuja financiera, Islandia nacionalizó todo su sistema bancario, y posteriormente ha hecho un pago selectivo de sus compromisos, ha reconstruido la credibilidad en su maltrecha moneda -la corona-, ha controlado el gasto y ha reducido fuertemente las inversiones públicas. (...)
Paralelamente se han logrado acuerdos de reestructuración de las deudas de los hogares y de las pequeñas empresas. Con esta última medida se busca recuperar la confianza de los consumidores y hacer más fácil el cobro de las deudas pendientes por parte del sistema financiero. (...)
En medio de estas negociaciones se encuentra la negativa de Islandia a pagar los 5.000 millones de dólares de la quiebra del Icesave, una entidad financiera cuyos depósitos debieron ser respaldados por Reino Unido y Holanda.
Este mes, y después de la visita de una misión del FMI, el Ejecutivo anunció la convocatoria de un segundo referéndum para decidir si finalmente el Estado asume esta deuda con sus vecinos europeos.
Hace un año se anuló -también mediante consulta popular- realizar estos pagos aprobados por el Congreso. El Fondo ha condicionado el desembolso total de las ayudas a Islandia a estos pagos." (El País, Negocios, 27/02/2011, p. 29)