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4.8.23

Varoufakis: un periodista me preguntó si los griegos se habían vuelto insensibles, aludiendo a la apatía por el ahogamiento de cientos de refugiados... Sí, respondí sin pensarlo dos veces... Una población que ha sido brutalizada por trece años de crisis, se ha vuelto demasiado insensible y cínica para preocuparse incluso por sus propios derechos... una de las principales razones por las que nuestro partido, MeRA25, salió mal en las recientes elecciones generales fue nuestra oposición al Muro en nuestra frontera con Turquía... la Unión Europea ha financiado la erección de abominaciones que deberían llenar el corazón de Trump de envidia... Durante mil años exportamos millones de migrantes, a menudo armados hasta los dientes, a las cuatro esquinas del globo. Ahora que Europa está envejeciendo, los flujos migratorios se han invertido. Cada año tenemos una necesidad apremiante de muchos inmigrantes. En lugar de dar la bienvenida a la gente dispuesta a gastar miles de dólares para arriesgar la vida y la integridad física para llegar aquí, los cercamos y empujamos sus barcos de nuevo a los mares tormentosos. Nada más que el racismo puede explicar esto

 "La semana comenzó ominosamente con un periodista francés que me preguntaba si los griegos se habían vuelto insensibles, aludiendo a la aparente apatía por el ahogamiento de cientos de refugiados frente a las costas del Peloponeso y al papel turbio desempeñado en esta tragedia por nuestra Guardia Costera. Sí, respondí sin pensarlo dos veces. 

Una población que ha sido brutalizada por trece años de crisis, cuyos ingresos reales medios per cápita son ahora un 40% más bajos que en 2007, y cuya democracia fue aplastada en 2015 (cuando se ignoró su valiente voto en el referéndum) se han vuelto demasiado insensibles y cínicos para preocuparse incluso por sus propios derechos. ¿De qué otra manera se puede explicar el reciente triunfo electoral de un Primer Ministro que había sido sorprendido espiando a los opositores políticos, incluso a miembros de su gabinete y a los altos mandos de nuestras fuerzas armadas?

¡Construye el Muro!

Los encuestadores me informaron que una de las principales razones por las que nuestro partido, MeRA25, salió mal en las recientes elecciones generales fue nuestra oposición al Muro en nuestra frontera con Turquía. Mi mente corrió a los mítines masivos de 2016 dirigidos por Donald Trump gritando "¡Construye el Muro!" con todos sus pulmones. En aquel entonces, los europeos lo miraban con desdén. Desde entonces, Europa ha demostrado ser mucho más experta en la construcción de muros fronterizos que Trump. 

En la frontera greco-turca, en el enclave marroquí de España, en las fronteras orientales de Hungría y Rumanía, en medio del desierto de Libia, la Unión Europea ha financiado la erección de abominaciones que deberían llenar el corazón de Trump con envidia. ¿No somos grandes hipócritas? ¿Y para qué? Durante mil años exportamos millones de migrantes, a menudo armados hasta los dientes, a las cuatro esquinas del globo. 

Ahora que Europa está envejeciendo, los flujos migratorios se han invertido. Cada año tenemos una necesidad apremiante de muchos inmigrantes. En lugar de dar la bienvenida a la gente dispuesta a gastar miles de dólares para arriesgar la vida y la integridad física para llegar aquí, los cercamos y empujamos sus barcos de nuevo a los mares tormentosos. Nada más que el racismo puede explicar esto. (...)"

( , New Statesmant, 18/07/23; traducción Reverso)

24.5.23

La derecha griega acaba de humillar a la izquierda... La humillación, la severa derrota de Syriza, ha venido ahora... La economía griega va bien en estos momentos, como todas las economías del sur de Europa... crecen porque sus economías están más asociadas a los servicios y al turismo, y dependían menos, excepto Italia, del gas ruso. Grecia, por ejemplo, ahora recibe gas de Azerbaiyán... Mitsotakis, al igual que Pedro Sánchez en España, ha aprovechado la bonanza para llevar a cabo una política de gasto expansiva... Nadie creía en la posibilidad de un gobierno de coalición entre Syriza, el resucitado PASOK y el pequeño partido de Varoufakis... Nueva Democracia, afiliada al Partido Popular Europeo, controla la mayoría de los medios de comunicación, con excepción de alguna publicación independiente. Los controla tan bien que un reciente escándalo de escuchas ilegales a políticos, militares y periodistas no ha tenido repercusión en las urnas... Dos lecciones griegas para España, donde la economía también está mejorando. La credibilidad es fundamental. ¿Qué podrá ofrecer el PP? ¿Una coalición con Vox para ilegalizar partidos y adoptar políticas de regresión social? ¿Qué podrá ofrecer Pedro Sánchez? ¿Un gobierno de coalición más complicado, con Sumar y Podemos peleados?... Segunda lección: el control de los medios vuelve a ser crucial en esta fase histórica (Enric Juliana)

 "(...)  La derecha griega acaba de humillar a la izquierda. El primer ministro conservador Kyriakos Mitsotakis le ha sacado veinte puntos de ventaja a Alexis Tsipras, líder de Syriza, formación que se convirtió en emblema de la nueva izquierda europea en 2015. Aún recuerdo las banderas griegas ondeando al viento en un masivo acto que convocó Podemos en la Puerta del Sol de Madrid en enero de aquel año, unos meses antes de las elecciones municipales y autonómicas en las que la derecha  sufrió un severo revolcón. Ada Colau ganó en Barcelona y Manuela Carmena en Madrid. En aquellos momentos, en plena resaca de la crisis económica, la bandera griega significaba la impugnación de la política de austeridad. El PASOK (Movimiento Socialista Panhélenico) se había desmoronado y estaba de moda hablar de una posible pasokización del PSOE.

La historia ya la conocemos. Tsipras se enfrentó a Bruselas y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, le señaló la puerta: “O cumples o te vas”. Consciente de que ni Rusia, ni China le iban a ayudar a pagar la deuda griega, Tsipras acabó aceptando la política de austeridad. Se oyó entonces otro portazo: Yanis Varoufakis, el ministro de Economía que había encabezado la revuelta, se fue. Se fue en moto a dar conferencias por Europa, dejando solo a su amigo Tsipras con la partitura bruselense y con la ética de la responsabilidad. Syriza gobernó la austeridad, corrigió lo que pudo y perdió las siguientes elecciones (2019) con mucha dignidad: sólo 145.000 votos menos que en 2015. La humillación, la severa derrota de Syriza, ha venido ahora.

Ya no hay banderas griegas en los actos de Podemos y a nadie se le ocurre hablar de la pasokización del PSOE, pero Yolanda Díaz escribió el domingo un tuit dando ánimos a Alexis Tsipras.

Es un gesto que le honra, teniendo en cuenta que su amigo griego no partía como favorito en las elecciones del domingo. Sus resultados, sin embargo, han sido peores de los previstos por las encuestas. Peores que los de hace cuatro años. ¿Por qué? En la respuesta a esa pregunta está la lección.

La economía griega va bien en estos momentos, como todas las economías del sur de Europa. Las consecuencias negativas de la guerra de Ucrania están teniendo una mayor incidencia en los países del este y del centro-norte de Europa, donde la inflación es más alta y los costes industriales se ven severamente afectados por la renuncia al barato gas ruso. Los países del sur de Europa crecen porque sus economías están más asociadas a los servicios y al turismo, y dependían menos, excepto Italia, del gas ruso. Grecia, por ejemplo, ahora recibe gas de Azerbaiyán gracias a un nuevo gasoducto que conecta los Balcanes con los yacimientos del mar Caspio a través de Bulgaria.

Mitsotakis, al igual que Pedro Sánchez en España, ha aprovechado la bonanza para llevar a cabo una política de gasto expansiva. Hay problemas sociales muy serios en Grecia, hay radicalización política, hay mucho rencor acumulado después de la etapa de la austeridad, hace unos meses se produjo un terrible accidente de tren que puso de manifiesto el envejecimiento de las infraestructuras, pero mucha gente también tiene la percepción de que las cosas van mejor. 

Con estudios en Harvard y Stanford, el primer ministro pertenece a una de las dinastías, los Mitsotakis-Venizelos, que han gobernado el país. Su padre, Konstantinos, fue el fundador del partido Nueva Democracia. Su hijo Kyriakos es respetado en Bruselas, no es muy simpático, tiene un punto arrogante, pero transmite resolución y capacidad ejecutiva. ¿Qué había frente a él? Una hipótesis imposible. Nadie creía en la posibilidad de un gobierno de coalición entre Syriza, el resucitado PASOK y el pequeño partido de Varoufakis, alianza que seguramente habría necesitado la abstención del viejo Partido Comunista Griego (KKE), heredero de la resistencia contra los nazis, que considera que todos los demás partidos de izquierda son una pandilla de traidores.

El PASOK, hoy orientado el centro, se quiere vengar de Syriza. Varoufakis, más apreciado en las revistas de moda que en la calle, ha quedado fuera del Parlamento, y el KKE, contrario a la continuidad de Grecia en la Unión Europea, ha obtenido un rocoso 7%. Esa coalición era imposible y los electores lo sabían. Para concluir, digámoslo todo: Nueva Democracia, afiliada al Partido Popular Europeo, controla la mayoría de los medios de comunicación, con excepción de alguna publicación independiente. Los controla tan bien que un reciente escándalo de escuchas ilegales a políticos, militares y periodistas no ha tenido repercusión en las urnas.

Dos lecciones griegas para España, donde la economía también está mejorando. La credibilidad es fundamental. ¿Qué podrá ofrecer el PP? ¿Una coalición con Vox para ilegalizar partidos y adoptar políticas de regresión social? ¿Qué podrá ofrecer Pedro Sánchez? ¿Un gobierno de coalición más complicado, con Sumar y Podemos peleados?

Segunda lección: el control de los medios vuelve a ser crucial en esta fase histórica. En Italia, el Gobierno Meloni acaba de entrar en la RAI (radiotelevisión pública) con el cuchillo entre los dientes. (...)"                     (Enric Juliana, La Vanguardia, 23/05/23)

23.5.23

Varoufakis: hay un astuto parecido entre lo que ocurrió ayer aquí en Grecia y lo que ocurrió la semana pasada en Turquía. Erdogan había presidido un pueblo que se hundía en la pobreza, y una debacle logística tras el letal terremoto que costó la vida a miles de personas... Sin embargo, desplegando hábilmente una combinación de ultranacionalismo, conservadurismo social, un programa favorable a las grandes empresas, una red de clientelismo y enormes dosis de autoritarismo, Erdogan consiguió reproducir su hegemonía electoral y discursiva... Exactamente lo mismo puede decirse de Mitsotakis: presidió una disminución constante de los ingresos medios reales, fue sorprendido in fraganti espiando a sus oponentes políticos, se comportó de forma escandalosa cuando 57 jóvenes murieron en un accidente ferroviario evitable... Y al igual que Erdogan, consiguió reproducir su hegemonía electoral y discursiva con ultranacionalismo, conservadurismo social, clientelismo y enormes dosis de autoritarismo... hemos sufrido porque intentamos inspirar a nuestra base con verdades contundentes y una llamada a las armas, en lugar de con narrativas tranquilizadoras... desenmascaramos la mentira de que Grecia había superado la crisis económica demostrando que, a contracorriente de las mentiras del sector financiero, el Estado griego y el sector privado griego estaban más en bancarrota que nunca. Resultó que los votantes no querían oír malas noticias, ni les interesaban las llamadas a las armas. No es que sean tan ingenuos como para creerse la basura de la llamada "historia de éxito" de Grecia. No se tragan nada de eso. Sin embargo, están cansados de malas noticias; están cansados de luchas, batallas y gritos de guerra. Esta es la montaña que debemos escalar ahora

 "(...)  Está claro que tenemos que hacer un examen de conciencia, pero sólo después de que hayan pasado las próximas elecciones y hayamos librado una buena batalla para enmendar el fracaso de ayer.

Por ahora, les dejo con dos reflexiones sobre el panorama general que surgió de las urnas ayer en toda Grecia; un panorama azul y negro que refleja el tsunami ultraderechista que barrió el país.

En primer lugar, hay un astuto parecido entre lo que ocurrió ayer aquí en Grecia y lo que ocurrió la semana pasada en Turquía. El presidente Erdogan de Turquía había presidido un pueblo que se hundía rápidamente en la pobreza, unas políticas económicas que claramente no son adecuadas para su propósito y una debacle logística tras el letal terremoto que costó la vida a miles de personas. 

Sin embargo, desplegando hábilmente una combinación de ultranacionalismo, conservadurismo social, un programa favorable a las grandes empresas, una red de clientelismo y enormes dosis de autoritarismo, Erdogan consiguió reproducir su hegemonía electoral y discursiva. 

Exactamente lo mismo puede decirse de Mitsotakis: presidió una disminución constante de los ingresos medios reales, tuvo una terrible pandemia, muchos de nuestros bosques ardieron bajo su mandato, fue sorprendido in fraganti espiando a sus oponentes políticos e incluso a sus propios ministros, se comportó de forma escandalosa cuando 57 jóvenes murieron en un accidente ferroviario evitable, etc. 

Y, sin embargo, al igual que Erdogan, Mitsotakis consiguió reproducir su hegemonía electoral y discursiva desplegando hábilmente una combinación de ultranacionalismo, conservadurismo social, una agenda favorable a las grandes empresas, una red de clientelismo y enormes dosis de autoritarismo.

En segundo lugar, MeRA25 parece haber sufrido porque intentamos inspirar a nuestra base con verdades contundentes y una llamada a las armas, en lugar de con narrativas tranquilizadoras que afirmaban falsamente que podíamos cambiar las cosas sin coste alguno para muchos. 

Por ejemplo, desenmascaramos la mentira de que Grecia había superado la crisis económica demostrando que, a contracorriente de las mentiras del sector financiero, el Estado griego y el sector privado griego estaban más en bancarrota que nunca; que la única forma de que los ciudadanos recuperen parte de sus ingresos reales y el control sobre sus vidas es enfrentándose a una clase dirigente blindada. Resultó que los votantes no querían oír malas noticias, ni les interesaban las llamadas a las armas. No es que sean tan ingenuos como para creerse la basura de la llamada "historia de éxito" de Grecia. No se tragan nada de eso. Sin embargo, están cansados de malas noticias; están cansados de luchas, batallas y gritos de guerra.

Esta es la montaña que MeRA25 debe escalar ahora: Cómo persuadir a los votantes marginales reacios a las malas noticias para que vuelvan a votarnos sin acosarles con mentiras tranquilizadoras."                (Varoufakis, blog, 22/05/23; traducción DEEPL)

1.7.19

Grecia, el país sin esperanza... La crisis, los recortes, la ola de refugiados, los incendios de 2018… El país heleno, sumido en un estado de decepción crónica, celebra elecciones la próxima semana...

"(...) En los comicios al Parlamento Europeo, Kyriakos Mitsotakis (líder del partido conservador Nueva Democracia; bisnieto, nieto e hijo de políticos de la saga Mitsotakis) sacó nueve puntos al joven político que encarnó el sueño griego con el triunfo de Syriza y del “no” en el referéndum del 5 de julio de 2015. 

El 61% de los ciudadanos votó entonces contra la austeridad impuesta por la Unión Europea (UE). Ante el reciente descalabro, el primer ministro adelantó las elecciones generales al domingo 7 de julio. Atrás quedan las imágenes de la plaza Syntagma con los líderes del partido de izquierda radical, rodeados de miles de ciudadanos que les acompañaban con sus gritos, banderas y esperanzas.

“Lo que ha pasado en estos cuatro años es que los griegos se han topado con la realidad. La clase media ha sido una de las víctimas de Tsipras, aunque también hay víctimas ideológicas, decepcionadas”, resume el arquitecto Voskopoulos, un independiente que el 1 de septiembre será alcalde con los votos de algún socialdemócrata, liberales e incluso exvotantes de la izquierda radical. (...)

Al lado de Christos Voskopoulos escucha Manolis Tyrakis, uno de esos griegos de clase media que hace cuatro años votó a Tsipras y metió la papeleta en la urna con las dos manos como su madre, Penélope Tyrakis, uno de los muchos pensionistas griegos que levantaron su voz contra la ciega política de austeridad. Penélope ya se ha ido, pero su hijo sigue peleando. “Creí en Tsipras, creí en Syriza. Eran algo nuevo frente a las sagas tradicionales de los políticos griegos. En estos cuatro años aguanté tan solo. Soy funcionario de un hospital, me rebajaron el sueldo entre un 50% y un 60% con los recortes. Ganaba unos 1.000 euros y me recortaron a 500; ahora he recuperado hasta los 750. Tengo otro trabajo, gracias al español que aprendí a hablar cuando fui emigrante en Argentina, y hago traslados de turistas para otras empresas. Al inicio de la crisis cobrábamos 14 euros por hora, ahora 7. Trabajo entre 12 y 13 horas al día. Esto no es vida; ni para nosotros, ni para nadie”.

 Aun así, Manolis se siente un privilegiado porque gracias a las 12 horas que trabaja y con el sueldo de Marisa, su mujer, pueden pagar la hipoteca de su casa en Nea Makri y han logrado mantener a Martín, su único hijo, durante su primer año estudiando en la universidad de Heraklion, la capital de Creta, su tierra natal.  (...)

Es domingo y a las cinco de la tarde se puede aparcar bien en Kypseli, en la calle Tenedou, un barrio de clase media donde crecen los airbnb y algún spat, los edificios y casas ocupados por los refugiados, aunque en menor medida que en los alrededores de la plaza Omonia o Exarchia. Aquí vive Petros Márkaris, el padre de Jaritos, escritor, dramaturgo, guionista del cineasta Theo Angelopoulos. Hoy es el principal cronista internacional de la crisis griega, precisamente a través de la vida de Jaritos. Márkaris abre la puerta con su buena estatura recortada al trasluz, su vozarrón acogedor y sin la pipa. (...)

¿Dónde se fueron las esperanzas levantadas con Tsipras y su resistencia por la dignidad? “No eran esperanzas, eran ilusiones. Íbamos a cambiar Europa cuando estábamos quebrados como país. Pero si no encuentras a nadie que te ayude, es imposible”, reflexiona Márkaris, convencido de que al aún primer ministro griego en funciones le pudo el establishment de Bruselas.  (...)

“Los jóvenes con sueldos de 300 euros no pueden pagar el alquiler. Cuando se habla de que baja el desempleo, deben saber que una persona que ingresa 50 euros al año ya no cuenta como parado”, relata el escritor,  (...)

Márkaris, como el helenista español Pedro Olalla, autor de Grecia en el aire, que vive en Atenas desde los noventa, es un escéptico de las cifras griegas. “Entramos en los rescates en 2010 con una deuda pública de 300.000 millones de euros y a diciembre del año pasado la deuda era de 350.000 millones, después de un aumento del paro del 190% y un millón de despidos durante la crisis y los recortes. 

La deuda no es viable y, si los acreedores quieren seguir cobrando, tienen que hacer parecer que se rebajan las necesidades financieras de Grecia”, reflexiona Olalla desde una terraza de Petra Leona, uno de los barrios populares de Atenas. Está convencido de que Tsipras traicionó a los griegos.

 Con este panorama, ¿cómo una sociedad en una crisis tan profunda, que vive del turismo y de su imagen, ha podido soportar la entrada de un millón de refugiados sin estallar? Según Márkaris, “la isla de Lesbos es el ejemplo más claro. Sufre y sufrió mucho por los refugiados, y su turismo —principal fuente de riqueza— ha caído. Pero no hay problemas de violencia. Lo que los extranjeros no saben es que el problema de los refugiados atraviesa nuestra historia. 

La ola más grande de inmigración sucedió entre 1920 y 1922, cuando llegaron los griegos de Esmirna, en Asia Menor. Entraron en un país destruido, lleno de dolor y tristeza, pero los acogimos. Y esa historia se ha contado de padres a hijos”. Aquella guerra greco-turca, tras la I Guerra Mundial y la caída del Imperio Otomano, marcó a los griegos como la Guerra Civil a los españoles. 

 Miles de familias, niños, adolescentes solitarios, mujeres, sobrevivían aquí, atendidos por la solidaridad griega y las ONG. Lora Pappa, presidenta de METAdrasi, la ONG griega fundamental para los niños y adolescentes varados en Grecia, teme que esa solidaridad se agote: “Abrieron sus puertas en 2015, 2016, 2017…, pero se preguntan si van a seguir así siempre”. 

A Lora le irrita la burocracia, el tiempo que se pierde para legalizar a un niño porque, por ejemplo, hay una letra confundida en sus documentos. “Si les apoyamos, nos darán mucho más de lo que les ofrecemos; pero si los dejamos solos, se volverán en nuestra contra”. Su voz pidiendo ayuda —dejen actuar “a los que sabemos”— es casi un ruego.  (...)

La voz de algunos guías que reciben a los turistas dice: “Bienvenidos a Grecia, país con 10 millones de habitantes, la mayoría de los cuales vivimos en el continente y la península del Ática. Aproximadamente 1,3 millones se reparten por las 227 islas habitadas de las 3.000 que tenemos. El año pasado recibimos 30 millones de turistas, la mayoría de la UE. En 2015 entró un millón de refugiados. Ustedes los van a ver por muchos lugares”.  (...)

Es sábado por la tarde y familias enteras hacen cola para tomar el autobús entre Skaramagas y Atenas. Se han puesto sus mejores ropas, han hecho turnos en las duchas y se han engominado. Son refugiados de primera, tienen papeles e incluso una tarjeta de crédito de la ONU en la que cada mes se les ingresan 150 euros por unidad familiar y 50 por hijo. Los que no tienen familia reciben 90 euros.

 Jasmine School es para refugiados de segunda. Está en la calle Acharnon, detrás de la plaza Omonia y del Mercado Central. Una vieja escuela abandonada es hoy uno de esos lugares ocupados donde los sin papeles han tomado las riendas de su vida, olvidados “por el Gobierno griego, por las autoridades de Europa, por los organismos internacionales. Aquí estamos unas 50 familias, 250 personas, aunque hemos llegado a ser 500”, explica uno de ellos. Al fondo, observando a los niños que juegan, hay tres jóvenes: Hamid (34 años), Behnoud (29) y Said (25). Llegaron hace siete meses. “Tenemos un cuarto para los tres. Hay dos duchas para más de 200 personas”.

 Enfrente está la tienda donde trabaja Noor Kahn. Vende o presta a los habitantes de Jasmine. “Soy afgano, llegué aquí hace 17 años huyendo de la guerra y la invasión de mi país por los rusos y los americanos. Los griegos me acogieron bien y trabajo aquí desde hace dos años. He conocido a muchas familias de muchos países”. 

De debajo del mostrador saca un cuaderno azul lleno de nombres y números. Son las deudas de mucho tiempo. “Aquí el nombre de la familia; esta es siria, esta otra afgana. Estos me dejaron a deber 90 euros; estos otros, 200. Un día desaparecen. Si les llamo, no cogen el teléfono; sus amigos me dicen que ya se han ido a Alemania o al Reino Unido. ¿Quién lo sabe?”.  (...)

Froso canta esta noche en Monasterakis, acompañada por Tassos y Lambros Vasiliu. Hace cuatro años, Froso, nacida en Drapetsona, uno de los barrios históricos más pobres de El Pireo, era una de las víctimas brutales de la crisis. Veinteañera, con una voz que parte el alma, lo que ganaba como cocinera lo gastaba en clases de música y canto. Cuando podía. 

Syriza y Tsipras fueron su esperanza. “En estos cuatro años no han cambiado mucho las cosas. Tsipras ha mejorado la situación de los más pobres, pero los medios no lo habéis contado. La clase media ha pagado el esfuerzo con las subidas de impuestos. Para nosotros, los artistas, algo ha mejorado. 

Ahora los empresarios están obligados a hacernos un seguro, declarar que trabajamos en su local. Y ganamos un poco más, no porque paguen mejor, sino porque somos más conocidos y tenemos más actuaciones”. Es la menos desencantada de todos los entrevistados.  (...)

Llega para escuchar a Froso y sus compañeros. Stella también puso sus ilusiones en el cambio de Tsipras. “Durante estos años he sobrevivido porque he doblado mi trabajo. Doy hasta 10 o 12 horas de clase en conservatorios privados, sin recreos. Y cobro 5 euros la hora frente a los 10 de antes. Soy una maestra reconocida en Atenas. Lo que me salva es que amo mi profesión. Estoy enojada, decepcionada. El Gobierno hizo algo por los pobres, no hizo nada contra los ricos y a la clase media nos machacó. Si tengo jubilación, será la mínima, 350 euros”. Stella no va a votar el 7 de julio porque se ve “una huérfana de los partidos”.

Tampoco Lambros Moustakis, la persona sin hogar a la que Yanis Varoufakis, el exministro de Economía de Tsipras, prometió ante la prensa que no le fallaría, se ha salvado de la decepción. “En los dos primeros años no recortaron tanto: el Gobierno incrementó las pensiones bajas y el subsidio de paro. 

Pero luego comenzaron a subir la luz, el agua, los impuestos. Me quitó los 200 euros que recibía de la UE por vender la revista de los pobres. Ahora ha estallado el asunto del nombre de Nueva Macedonia. En vez de hacer un referéndum, Tsipras aprobó una ley de acuerdo con una minoría del Parlamento. No, no les votaré”. (...)

Atardece en Atenas. Vallado el centro de Omonia por reformas, griegos y refugiados se dirigen a sus casas o escondites. Los turistas bajan de la Acrópolis, pasan por Monasterakis hacia las terrazas que ofrecen mejor vista sobre el Partenón para hacerse un selfi. Es la única imagen idéntica a la de hace cuatro años."                   (Ana L. Cañil, El País, 30/06/19)

8.7.16

Tras el 'brexit', queda flotando en el aire el recuerdo de cuando, hace menos de un año, los griegos rechazaron las amenazas de la UE... ¿No tendrá nada que ver la decisión británica con el resultado del referendo griego?

"(...) En medio del desconcierto, los periodistas le preguntaron a Schulz si, en su opinión, el Brexit sería realmente aplicado. “No se puede consultar al pueblo y después decir que el resultado no me interesa”, respondió. 

Quedó flotando en el aire el recuerdo de cuando, hace menos de un año, el referendo griego rechazó las políticas de austeridad que las instituciones europeas le impusieron. 

"¿Debe ser aceptado el proyecto de acuerdo presentado a Grecia por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25 de Junio de 2015?", fue la pregunta que el gobierno le hizo a los griegos el 6 de julio del año pasado. Un 61,3% de los electores dijo “no”. 

Es conmovedora la descripción del lo que ocurrió en las plazas griegas, al conocerse el resultado: “Atenas exploto anoche en una gigantesca fiesta, en una especie de trance colectivo. Las bocinas de los coches, los vítores, los pitidos, los cánticos y los gritos de ‘¡¡¡Hemos ganado, hemos ganado!!!’ inundaban la ciudad. La gente festejaba en las calles la aplastante diferencia de casi 20 puntos obtenida por el 'no', y que ha hecho realidad la pesadilla de la canciller alemana Angela Merkel” . 

Sabemos lo que ocurrió después. La troika, los organismos financieros y los representantes de la zona del euro aplastaron a los griegos, pese a su votación, con la complicidad del gobierno de ese país. 

Lo hicieron con escarnio. Había que evitar toda tentación de repetir la rebelión. Les dijeron que su voto no valía frente a las políticas de austeridad europeas. 

¿Alguien le creerá a Schulz cuando dice ahora que “No se puede consultar al pueblo y después decir que el resultado no me interesa”. ¿No tendrá nada que ver la decisión británica con el resultado del referendo griego? All the knives are out. 

Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas alemán, uno de los más duros contra los griegos en esas negociaciones, también amenazó a Gran Bretaña. Trató de intimidar a los partidarios del Brexit.
En abril, durante una reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, le advirtió al canciller británico que Alemania no le haría fácil la negociación en caso de un triunfo del Brexit. Prefiero que se queden pero, si se van, el proceso no será fácil, le dijo. 

Conocido el resultado, Schäuble afirmó: – El procedimiento para una salida de la Unión Europea está regulado de manera clara y será aplicado. En su opinión, “eso crea confianza”. 

La amenaza de Schäuble funcionó bien en Grecia, un país miembro del euro cuyas arcas estaban vacías. Él lo sabía: sin nuevos préstamos los bancos griegos no abrirían el día siguiente. 

Pero Inglaterra es otro cosa. En primer lugar, no es miembro del Eurogrupo, tiene su propia moneda. Aun antes de las reacciones en Bruselas, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, hizo una corta y discreta aparición en televisión.

 Dijo lo siguiente: el Banco de Inglaterra ha realizado pruebas de stress a los bancos más severos que los desafíos enfrentados normalmente por el país. Como resultado de esas pruebas, los bancos aumentaron su capital en 130 mil millones de libras y tienen más de 600 mil millones en activos líquidos de alta calidad. “Este importante capital y alta liquidez les da a los bancos la flexibilidad que necesitan para continuar a prestar a las empresas y las familias, aun durante estos tiempos desafiantes”.

 Y agregó: además, el Banco de Inglaterra está listo para proveer más de 250 mil millones de libras en fondos adicionales mediante sus procedimientos habituales. (...)

 ¿Va a lanzar Schäuble otra Batalla de Inglaterra? ¿Va a transformar a Farage en el líder de la resistencia británica. All the knives are out. 

 Este desaire no es difícil de explicar, dijo Laurente Joffrien, director del periódico francés Libération, refiriéndose al resultado de la consulta británica. “Una Europa sin alma, sin proyecto común, sin reacción inteligente sobre la crisis migratoria, sin un plan eficaz para salir del marasmo, no atrae a nadie”.

 ¿Un voto negativo, se preguntó. “No, majestad, una rebelión popular. Con resultado claro, contra las advertencias de las gran mayoría de las élites económicas, intelectuales, políticas y sindicales, el pueblo británico decidió romper con la Unión europea”, se respondió.  (...)

Se perdió, dijo David Held, profesor de Política y Relaciones Internacionales en la Durham University, por los años de políticas de austeridad promovidas por Cameron y Osborne (su ministro de Hacienda) que dejó el nivel de vida de la gente disminuido y muchos marginalizados”. 

“La UE ha sido un proyecto de élite, en el que las decisiones clave se toman detrás de una puerta cerrada, entre las potencias líderes, a menudo sin considerar a los pueblos de Europa, que se han sentido agraviados, alienados y desconectados”.  (...)

Como dijo Held, el orden institucional de posguerra cruje bajo el peso, entre otras cosas, de la creciente desigualdad de ingresos y de la riqueza en Europa y en el mundo. El referendo británico está en el centro de esa crisis, que amenaza, en su criterio, con transformarse en un abismo en ese orden creado después de la II Guerra Mundial. Todos los cuchillos siguen desenvainados."               (Gilberto Lopes , Rebelión, 01/07/16)

25.9.15

Tsipras está destinado a fracasar: los verdaderos vencedores en Grecia son los prestamistas. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin créditos, tienen que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios

"Tsipras debe ahora poner en práctica una consolidación fiscal y un programa de reformas que estaba destinado a fracasar. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin acceso a los mercados de capital, tienen ahora que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios para 2016.

 Los hogares tendrán que apoquinar escandalosos impuestos sobre la propiedad de los apartamentos sin ocupar y de las tiendas, que ni siquiera pueden vender. El aumento de la tasa del IVA hará que se dispare la evasión del IVA. Semana sí, semana no, la Troika irá exigiendo medidas políticas más recesivas muy antisociales: recortes de pensiones, prestaciones infantiles más reducidas, más ejecuciones de hipotecas.

El plan del primer ministro para capear este temporal se fundamenta en tres compromisos. En primer lugar, el acuerdo con la Troika es un asunto por cerrar, lo que deja lugar para nuevas negociaciones de importantes detalles; en segundo lugar, el alivio de la deuda llegará pronto; y tercero, se afrontará la cuestión de los oligarcas griegos.

Los votantes apoyaron a Tsipras porque parecía el candidato que con más probabilidad podía realizar estas promesas. El problema es que su capacidad de llevarlas a cabo se ve gravemente circunscrita por el acuerdo que ya tiene firmado.

Su capacidad de negociación es desdeñable, dada la condición clara del acuerdo de que el gobierno griego debe “acordar con la Troika todas las acciones pertinentes para el logro de los objetivos del memorándum de entendimiento” (nótese la ausencia de todo compromiso de acuerdo por parte de la Troika con el gobierno griego).

Llegará el alivio de la deuda, pero no será terapéutico. El alivio de la deuda resulta importante, en el sentido de que permita menos austeridad (es decir, menos objetivos de superávit primario) para impulsar la demanda y agitar los instintos animales de los inversores. Pero ya hay acuerdo un sobre la severa austeridad (absurdos superávits primarios del 3,5% del PIB de 2018 en adelantes) que disuade a inversores sensatos.

La tercera promesa resulta clave para el éxito de Tsipras. Habiendo aceptado un nuevo préstamo de los de ampliar y fingir que limita la capacidad del gobierno de reducir la austeridad y cuidar de los más débiles, la razón de ser que sobrevive en una administración de izquierdas consiste en enfrentarse a los nocivos intereses creados. Sin embargo, la Troika es la mejor amiga de los oligarcas, y viceversa.(...)

¿Tendrá más éxito Tsipras a la hora de fingir un compromiso con otro fracasado programa de la Troika? Las perspectivas no son luminosas, pero no deberíamos descartarlo. Su suerte depende de que su nuevo gobierno siga vinculado a las víctimas de su acuerdo con la Troika, aplique reformas de verdad para dar cierta confianza a las empresas de buena voluntad para que inviertan y utilice el recrudecimiento de la crisis para exigir concesiones reales a Bruselas. Sería una hazaña.

Pero, al cabo la victoria, por dulce que sea, no es la cuestión. La cuestión estriba en marcar la diferencia. El contraste entre el recibimiento que se le brindó a millares de personas en semanas recientes y los campos que construyó el gobierno de Samarás explica por qué los progresistas decepcionados se inclinaron por volver a Syriza en los colegios electorales.

En raros momentos de inexplicable optimismo, me gusta imaginar que la gentileza hacia los desconocidos en apuros puede ser presagio de una renovada campaña del gobierno griego contra la distópica visión de Europa a ojos de la troika."                (Yanis Varoufakis, Sin Permiso, en Jaque al neoliberalismo, 22/09/2015)

7.7.15

Krugman: Europa gana. Ha sido un momento vergonzoso en la historia moderna, el del 'diktat' de la troika

"Tsipras y Syriza han logrado una gran victoria en el referéndum, reforzándose para lo que quiera que venga después. Pero no son los únicos ganadores: diría que Europa, y el concepto de Europa, han conseguido una gran victoria y han esquivado una bala.

Sé que la mayoría no lo ve igual. Pero pensémoslo así: acabamos de ver a Grecia levantarse contra una campaña de acoso e intimidación, un intento de meter miedo a los griegos no solo para que aceptaran las exigencias de los acreedores sino para que se deshicieran de su Gobierno. 

Ha sido un momento vergonzoso en la historia moderna de Europa y, de haber prosperado, habría sentado un feo precedente.

Pero no lo hizo. No tienes que amar a Syriza o creer que saben lo que hacen —no está claro que así sea, aunque la troika lo ha hecho aún peor— para considerar que ha redimido a las instituciones europeas de su peor yo. 

Si Grecia hubiese sido forzada por el miedo a las consecuencias financieras, Europa habría pecado de tal manera que mancillaría su reputación durante generaciones. Dentro de un tiempo posiblemente recordemos esto como una aberración.

¿Y si Grecia acaba saliendo del euro? En este momento hay, efectivamente, buenas razones para el Grexit pero, en todo caso, la democracia importa más que cualquier acuerdo monetario."                 (  , El País 6 JUL 2015)

6.7.15

En España, Podemos se salvó... lo de “radical y populista” suena ya a antiguo

"(...) “Esta noche se acaba una época del proceso europeo. Se abre una nueva fase para la cual la Unión Europea no está preparada”, escribía ayer por la tarde el periodista italiano Ferruccio de Bortoli, director del ‘Corriere della Sera’ hasta hace unos meses. 

Arquetipo del periodismo burgués ilustrado, De Bortoli no saltaba de alegría, ni se dejaba arrastrar por la descalificación fácil de Alexis Tsipras y la coalición Syriza. Cuando hablan las urnas, los demócratas se quitan el sombrero. Y los italianos saben, además, que los griegos siempre han sido duros de pelar.

Si hubiese ganado el sí, el neón con el rótulo “No se puede” iluminaría desde ahora las noches de Bruselas, enviando un mensaje a todos los rincones de la Unión: “No se pueden levantar barricadas con los adoquines de la vieja soberanía nacional para poner en cuestión el orden europeo”. 

De haber ganado el sí, con holgura, hoy estaríamos hablando de la inminente formación de un ‘gobierno técnico’ en Atenas, a la espera de la convocatoria de elecciones en septiembre. Elecciones que podría volver a ganar Syriza, con un programa corregido. (...)

El Directorio pidió a los griegos que se desembarazasen del Gobierno Tsipras y la presión ha tenido efectos contraproducentes. La derrota del Directorio tendrá repercusión en toda la Unión, especialmente en el Sur. La onda de contestación a la política de austeridad ganará fuerza. 

En Francia sonríe Marine Le Pen y Le Parti de Gauche del jacobino Jean-Luc Mélenchon se coloca en pista de despegue. En Italia veremos madurar pronto la escisión de izquierdas del Partido Democrático. Beppe Grillo viajó ayer a Atenas. Matteo Renzi está nervioso. En Portugal, el primer ministro conservador Pedro Passos Coelho puede perder las elecciones generales de octubre.

En España, Podemos salvó anoche el espinazo –se lo iban a quebrar–, y a Mariano Rajoy se le complica el calendario: singulares elecciones en Catalunya en septiembre, en las que el PP puede quedar último –tercer desastre electoral en seis meses–, y riesgo de que el vaivén griego dificulte el discurso de la recuperación. El adelanto electoral es poco probable, pero no imposible.

Grecia no será el inicio de un nuevo 1848 –oleada revolucionaria en toda Europa que cuestionó el predominio del absolutismo– pero cómo decía ayer De Bortoli, empieza una nueva e incierta fase.

 Las actuales tensiones de fondo no se pueden borrar con consignas. Desde anoche, el enfoque de que todo lo que se opone al PP es “radical y populista” suena a antiguo."             (Sirtaki en la Moncloa, de Enric Juliana en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 06/07/2015)

«Ahora son los ricos los que tienen miedo»

"Claro mensaje de los votantes griegos a la troika: las políticas de austeridad deben llegar a su fin. El «no» se impuso con más del 60% de los votos y el primer ministro, Alexis Tsipras, se mostró dispuesto a reiniciar las negociaciones hoy mismo. La Comisión Europea prepara una conferencia extraordinaria mañana en la que fijará su posición. (...)

«Ha sido una victoria de la democracia frente al chantaje», proclamó Tsipras en una intervención televisada cuando ni siquiera había concluido el recuento. «La pregunta no es sobre si seguir o no en Europa, sino sobre qué modelo de Europa queremos», argumentó el primer ministro, que defendió los valores de la «solidaridad y la democracia». Reconoció que «no hay soluciones fáciles, pero hay soluciones justas mientras haya buena voluntad por ambas partes» (...)

«Grecia dio el primer gran “no” frente al fascismo en la Segunda Guerra Mundial (en referencia al rechazo de Ioannis Metaxás a las condiciones impuestas por Benito Mussolini en 1940) y ahora lo hacemos contra las políticas de austeridad», aseguraba Thomas Tsoupos, que participaba en la gran concentración organizada en Syntagma.

Entre gritos de «ahora son los ricos los que tienen miedo», miles de personas clamaban por el fin de las políticas de austeridad. En realidad, buena parte del mensaje estaba dirigido hacia el resto de países europeos. Como señalaba Chryssa Kouseia, «la UE tiene que revisarse y volver a los principios de igualdad y democracia». Habrá que ver si sus líderes escuchan el mensaje. (...)

«Nuestros acreedores deben enterarse de que la realidad ha cambiado», declaró Tsakalotos en comentarios recogidos por la cadena británica Sky News. (...)

El Gobierno griego ha asegurado que hará «todo lo posible» para lograr cuanto antes un acuerdo con los acreedores internacionales, según declaraciones del portavoz del Ejecutivo, Gabriel Sakellaridis. «Las negociaciones deberán concluir muy pronto, incluso en 48 horas», declaró Sakellaridis a la televisión griega."                (Alberto Pradilla  , Gara, en Rebelión, 06/07/2015)

Don Quijote en Syntagma

"Los señores de Bruselas y Berlín no contaban con Don Quijote. Aquel personaje que huyó de España, malherido y derrotado, en 1939 no aparecía, por lo visto, en los ordenadores del Banco Central Europeo y del eurogrupo, tan atentos a los índices de las agencias de calificación y a las encuestas de una opinión convenientemente arrullada. 

Algunos historiadores, manifiestamente pasados de moda, recordaban, sin embargo, haberlo visto veinte años después en las calles de La Habana. 

Fue asesinado luego en las selvas de Bolivia, revivió mucho después en insólitas albas latinoamericanas, inmediatamente vilipendiadas desde España con el característico encono del iluso nuevo rico que no quiere saber nada del hermano díscolo.

En Europa asomó un 25 de abril en Portugal, pero ya en los años noventa la incompatibilidad del personaje con los asfaltados nuevos senderos de la España hijoputecada era manifiesta. No había nada más “tercermundista” que el espíritu quijotesco. La lucha por la verdad y la justicia era ilusión. 

La solidaridad “buenismo”, un concepto canalla acuñado por Joseph Goebbels en los años treinta. Se hablaba incluso de su completa extinción, pero eh aquí que en la nueva Europa sin fronteras, el espíritu de aquel caballero se mudó a Grecia. ¿Cómo pudo ocurrir?

Para comprender la mudanza, algunos estudiosos recordaron que ya un año después de aquella primigenia e histórica derrota ibérica de 1939, sellada ya la derrota de Francia, un 28 de octubre de 1940, el “no” de los griegos al ultimátum de Mussolini puso un punto de dignidad quijotesca en Europa, precisamente cuando las hordas pardas marcaban su triunfal paso de la oca en el continente. 

Setenta y cinco años después, de nuevo la dignidad crucificada, y recordando aquello que los griegos convirtieron en su fiesta nacional, reaparece aquel mismo “no”. Don Quijote en Syntagma.

De nada sirvieron el facineroso chantaje que ha rodeado a este referéndum. Al revés, la conciencia de ese abuso se volvió contra los ordenadores de Bruselas y Berlín. Presiones a las empresas griegas, contubernios con la derecha griega para reinstaurar al Presidente del Banco Central Heleno en el gobierno de Atenas, como ya hicieron antes en Italia y con la propia Grecia, una intoxicación mediática impresionante con su especificidad nacional en cada uno de los Estados europeos, pero particularmente vomitiva en Alemania. 

Y como guinda: una crisis financiera, un corralito, especialmente organizada y diseñada por el Banco Central Europeo, para enloquecer al elector. Sin precedentes en la historia financiera.

Con todos esos datos en su memoria, el ordenador de Bruselas/Berlín, los cálculos de todos esos grises personajes y de su bien pagado ejército de periodistas y expertos del Atlántico Norte, deducía una inexorable victoria del “si”. No podía ser de otra manera. Olvidaron que Don Quijote se mudó a Atenas.

Se ha disparado la primera salva soberanista en Europa. ¿Habrá continuidad? Recuerden que sin soberanía no hay democracia, ni siquiera los resquicios de democracia de baja intensidad de los que gozábamos. Tampoco Estado social. Sin soberanía regreso al XIX, bajo el imperio de una nueva oligarquía. 

El espectáculo continúa. Dirán que “si” o “no”, en el fondo poco importa. Importa mucho, aunque no aparezca en sus pantallas."           (Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 06/207/2015)

La muy linda victoria histórica del No en Grecia, porque los estados tienen el derecho de declararse insolventes unilateralmente cuando el servicio de su deuda es insostenible

"La muy linda victoria histórica del No muestra una vez mas que la ciudadanía griega se niega a aceptar el chantaje de los acreedores. 

Como indica el informe preliminar Comité para la Verdad sobre la Deuda Pública griega, varios argumentos legales permiten a un Estado a repudiar unilateralmente su deuda ilegal, odiosa e ilegítima. 

En el caso griego, un acto unilateral puede basarse en los siguientes argumentos: 

- La mala fe de los acreedores que empujaron a Grecia a contravenir la legislación nacional y las obligaciones internacionales relacionadas con los derechos humanos.

- La preeminencia de los derechos humanos sobre los acuerdos, como los firmados por los gobiernos anteriores con los acreedores o la troika.

- La coacción.

- Las cláusulas abusivas que violan flagrantemente la soberanía griega y que violan la Constitución.

- Y, por último, el derecho reconocido en el derecho internacional a un Estado para que tome contramedidas contra los actos ilegales de sus acreedores que a propósito dañan su soberanía fiscal, al obligarlo a asumir la deuda odiosa, ilegal e ilegítima, violando la autodeterminación económica y los derechos humanos fundamentales.

En lo que se refiere a la deuda insostenible, cada estado tiene el derecho legal de invocar el estado de necesidad en situaciones excepcionales a fin de salvaguardar los intereses esenciales amenazados por un peligro grave e inminente. 

En tal situación el estado puede ser dispensado del cumplimiento de las obligaciones internacionales que aumentan el peligro, como es el caso de los contratos de préstamos pendientes.

Por último, los estados tienen el derecho de declararse insolventes unilateralmente cuando el servicio de su deuda es insostenible, en cuyo caso no se comete ningún acto ilícito y, por tanto, no se arrastrará ninguna carga de responsabilidad.

La dignidad de la gente vale más que la deuda ilegal, ilegítima, odiosa e insostenible."              

(Eric Toussaint es el coordinador científico del Comité para la Verdad sobre la Deuda Pública Griega, Rebelión, 06/07/2015)

Varufakis: una pequeña nación europea se levantó contra la esclavitud por deudas. Y dimite como ministro para facilitar la negociación de Grecia con los acreedores

"Mi dimisión

Yanis Varufakis. 6 de julio 2015

El referéndum del 5 de julio será conocido en la Historia como un día singular: una pequeña nación europea se levantó contra la esclavitud por deudas. 

Como todas las luchas por los derechos democráticos, también este rechazo histórico al ultimátum del 25 de junio del Eurogrupo tiene anexo una etiqueta con un enorme precio. Es, por tanto, esencial que la gran confianza otorgada a nuestro gobierno por el espléndido voto NO se transfome inmediatamente en un SI para una solución correcta, para un acuerdo que implique la reestructuración de la deuda, menos austeridad, una redistribución a favor de las personas más necesitadas y reformas reales. 

Poco después del anuncio de los resultados del referéndum, tomé consciencia de la preferencia de algunos miembros del Eurogrupo y en torno a mi "ausencia" de sus reuniones; una idea que el primer ministro de nuestro país consideró potencialmente útil para llegar a un acuerdo. Por esta razón dimito del Ministerio de Hacienda. 

Considero que es mi deber ayudar a Alexis Tsipras a explotar, de la mejor forma que considere, la confianza que el pueblo griego nos ha otorgado mediante referéndum de ayer. Me enfrentaré al odio de los acreedores con orgullo. 

Las personas de izquierda sabemos cómo actuar colectivamente sin atención a privilegios burocráticos. Voy a apoyar completamente al primer ministro Tsipras, al nuevo ministro de Finanzas, y a nuestro gobierno. 

El esfuerzo sobrehumano para honrar a la valiente ciudadanía de Grecia y al famoso OXI (NO) por los demócratas de todo el mundo acaba de empezar."                (Prensa Latina, en Rebelión, 06/07/2015)

Grecia dice no a la troika. Alemania reacciona con furia. italia considera "justo" tratar de buscar un acuerdo con Grecia tras el "NO" en el referéndum

"Reacciones del Gobierno griego. El ministro Yanis Varoufakis, dice que el no es un voto por la democracia. "A partir de mañana, Europa, cuyo corazón late en Grecia esta noche, comenzará a sanar las heridas, nuestras heridas. El no de hoy es un gran a la democracia".  (...)

Los líderes de los socialdemócratas y de los liberales en la Eurocámara se han mostrado, tras la victoria del "no" en el referéndum griego, favorables a que las autoridades europeas negocien con Atenas, y esta asuma más responsabilidad. Informa Efe. (...)

El Gobierno italiano considera "justo" tratar de buscar un acuerdo con Grecia tras el "NO" en el referéndum. "Ahora es justo volver a comenzar a buscar un acuerdo", ha tuiteado el ministro de Exteriores italiano, Paolo Gentiloni. (...)

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, asegura: "Con este no, intentaremos cooperar con nuestros socios, llegar a un acuerdo". (...)

El ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, dice que la pelota "está en el tejado de Grecia". "Atenas debe dar los siguientes pasos". Informa Reuters. (...)

El diputado conservador alemán Hans Michelbach subraya que Grecia "ha elegido el camino del aislamiento". Informa Reuters. (...)"          

Reacciones en Grecia. El líder de la oposición, Antonis Samaras, dimite de su cargo del partido Nueva Democracia http://cort.as/UGev     (...)     (El País, 5 JUL 2015)


"(...)  Si tiene alguna virtud este resultado es la de la claridad: 

entre una expresión de confianza hacia la Unión Europea y un gesto de disgusto extremo hacia la troika señalada incluso en la papeleta (Eurogrupo, Banco Central, FMI, los griegos han escogido lo segundo. 

El resultado también levanta un banderín de enganche que divide a los adversarios de Tsipras. Francia encabezará este bando, el de los que querían el pero van a defender la permanencia de Grecia aunque haya salido el no. Mario Draghi, el gran banquero europeo, también leerá con atención el resultado. (...)

Los referéndums permiten conocer la opinión de los ciudadanos pero no levantan los corralitos, no abren los bancos, no pagan a los funcionarios, ni garantizan la permanencia en el euro. Esto está en manos de la troika, de los perdedores, esta es la paradoja. El plebiscito es una victoria sobre la troika, pero el problema es que la troika es quien debe moverse para evitar la salida del euro. (...)

No estaba claro cómo debía reaccionar el Banco Central ante la victoria del no. Un margen estrecho dejaba márgenes interpretativos, mientras que una diferencia tan notable como la obtenida por Tsipras es una invitación a una actitud más comprensiva siempre que se cumpla una condición nada fácil: la victoria política de Tsipras debe prepararle para ceder hasta el límite, más allá de lo que quieren sus partidarios.

Europa necesita un euro entero, del que Grecia no se salga. Europa también necesita una Grecia integrada en la Unión Europea y en la Alianza Atlántica. Son razones poderosas para que Grecia no se vaya. No es seguro que Tsipras sepa comprender la oportunidad que le ofrece esta victoria para convertir a sus adversarios de la troika en sus aliados.

El orgullo griego ha quedado salvado. Tsipras no ha sido humillado. Tiene ahora la oportunidad para recuperar la solidaridad destruida en las últimas semanas (...)"        (   , El País 5 JUL 2015)

 "Alemania reacciona con furia al resultado de la consulta 

Una de las grandes incógnitas para el día después es saber cómo reaccionará Alemania a la victoria del 'no'. La primera reacción más agresiva ha venido del ministro de Economía, Sigmar Gabriel, que es también vicecanciller y el principal representante de los socialdemócratas en el Gobierno de coalición que dirge Merkel.

Gabriel ha dicho que "Tsipras ha quemado los últimos puentes del compromiso" entre Grecia y la UE. Es una frase que casi descarta cualquier tipo de negociación.
Otros políticos alemanes no han sido tan agresivos, pero no han dejado de recordar la amenaza del Grexit. Manfred Weber, jefe del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo en la Cámara de Bruselas, ha dicho en Twitter: "Grecia ha tomado su decisión. 
Ahora debemos hablar con calma sobre los próximos pasos. No hay soluciones fáciles ni rápidas". Weber es un europarlamentario de la CSU, el partido bávaro aliado de la CDU de Merkel.
Pero Weber también ha dicho que el PPE estará ayudando al pueblo griego "sea dentro o fuera de la eurozona", una forma sutil de decir que entre sus hipótesis está la salida de Grecia de la eurozona."              (eldiario.es, 05/07/2015)

"Me ha costado lágrimas tomar esta decisión y voté sí con tristeza... seguiré votando a Syriza", añadía, visiblemente cariacontecida, tragándose el sapo de su voto

"El drama existencial que para muchos griegos ha supuesto la convocatoria del referéndum se plasmaba este domingo en el desgarro de Petrula Diamantopulu, profesora de instituto jubilada y vecina de Kipseli, un barrio de clase media de Atenas, el mismo en el que reside —y vota— el primer ministro, Alexis Tsipras.

 La opción de Diamantopulu no fue entre el sí y el no, sino entre la cabeza y el corazón. Votante habitual de Syriza, un partido al que asegura que seguirá votando en próximos comicios, se inclinó por el sí tras una discusión de tintes casi épicos consigo misma, con su ideología y su trayectoria, "y a favor de un espejismo".

"Me ha costado lágrimas tomar esta decisión y voté sí con tristeza, porque además creo que las dos opciones son igual de malas para el país, sólo que la del sí, a mi juicio, nos puede dar un poco de aliento para superar esta catástrofe", contaba en el vestíbulo del instituto número 15 de Atenas. "Voté sí aun sabiendo perfectamente que las medidas que plantean los acreedores son muy duras, y que este país no tiene resistencia alguna, ni económica ni anímica, para aguantar más recortes... 

Pero votar no era directamente dar un portazo en nuestra propia cara. En contra de lo que me pedía el cuerpo, he votado de esta manera sólo por que exista alguna posibilidad de enderezar la situación. Y en las elecciones generales seguiré votando a Syriza", añadía, visiblemente cariacontecida, tragándose el sapo de su voto. (...)

"He vivido la guerra civil, por eso no tengo ningún miedo a una nueva división del país", sostenía Eli, que admitía abiertamente haber votado no "porque no quiero, ni para mí ni para los míos, otro lustro, como mínimo, de nuevas medidas de austeridad y recortes, de esa medicina ya hemos tenido bastante".  (...)

La división del país en dos mitades era también la mayor preocupación, "incluso más que la situación económica", de Georgía, de 39 años, una parada de larga duración que a mediodía de este domingo votaba en un colegio del barrio de Exarjia. "No he decidido aún mi voto, se lo digo de verdad", explicaba en el patio. "Y lo voy a hacer con el corazón, no con la cabeza, frente a la urna", explicaba. 

A Georgía las dos opciones le parecían iguales, "ninguna entraña nada bueno, sólo una nueva etapa de dificultades, pero a eso ya estamos acostumbrados... Lo que más me preocupaba es la división del país, fue la primera sensación que tuve cuando Tsipras convocó el referéndum. Afortunadamente el pueblo griego está dando una lección de serenidad, no ha habido ni un incidente, sólo calma y sensatez. Pero a ver qué sucede...".

En otro colegio de las afueras, dos veinteañeros, Dimitris (arquitecto en un estudio, cobra 8.000 euros al año como autónomo) y Petros (estudiante universitario en Escocia), que se confiesan "fervientes partidarios del euro y de Europa", revelaban su voto, negativo. 

"Creemos en la democracia, y la actitud de los socios no es en absoluto democrática. Creemos en el valor del diálogo y de la negociación, que siempre es algo positivo, y estamos seguros de que a partir de hoy se retomará el proceso de una forma más decisiva y, por primera vez, en pie de igualdad", contaba Dimitris. "Si gana el no, claro", apostillaba Petros."                (   , El País, Atenas 5 JUL 2015)

2.2.15

Paul Krugman: el problema con los planes de Syriza puede ser que no sean lo suficientemente radicales...

"(...) Para entender el terremoto político en Grecia, ayuda echar una ojeada al "acuerdo stand-by" de mayo del 2010 entre Grecia y el Fondo Monetario Internacional , en virtud del cual la llamada troika - el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea – hicieron préstamos al país a cambio de una combinación de austeridad y reformas.

Es un documento notable, en el peor sentido de la palabra. La troika, que pretendía ser decidida y realista, iba vendiendo una fantasía económica. Y el pueblo griego ha venido pagando el precio de esos delirios de élite.

Las proyecciones económicas que acompañaron al "acuerdo stand-by" asumieron que Grecia podría imponer una dura austeridad que afectase poco al crecimiento y al empleo. Grecia estaba en recesión cuando se alcanzó el acuerdo, pero las proyecciones asumían que esa recesión terminaría pronto - que habría sólo una pequeña contracción en 2011, y que, para 2012, Grecia estaría recuperándose.

El desempleo, asumían las proyecciones, aumentaría sustancialmente, del 9,4 por ciento en 2009 a casi el 15 por ciento en 2012, pero después disminuiría rápidamente.

Lo que realmente ocurrió fue una pesadilla económica y humana. Lejos de terminar en 2011, la recesión griega cobró impulso. Grecia no toco suelo hasta el año 2014 y, en ese momento, había experimentado una depresión en toda regla, con un desempleo total que llegaba al 28 por ciento y un paro juvenil que llegaba casi al 60 por ciento. Y la recuperación actual es apenas visible, y no ofrece ninguna perspectiva de recuperar los niveles de vida anteriores a la crisis.

¿Qué salió mal? Me encuentro bastante a menudo afirmaciones en el sentido de que Grecia no cumplió sus promesas, que no cumplió a la hora de llevar a cabo los recortes de gasto prometidos. Nada podría estar más lejos de la verdad. En realidad, Grecia llevó a cabo recortes salvajes en los servicios públicos, los salarios de los trabajadores públicos y las prestaciones sociales.

El gasto público se redujo mucho más que lo previsto en el programa, y es alrededor de un 20 por ciento inferior al de 2010.

Sin embargo, los problemas de deuda de Grecia son peores que antes del programa. Una razón es que la crisis económica ha reducido los ingresos: el gobierno griego está recogiendo un porcentaje mucho más importante del producto interno bruto en impuestos, pero el PIB ha caído tan rápidamente que la recaudación tributaria general se ha reducido.

Por otra parte, la caída del PIB ha hecho que un indicador fiscal clave, la ratio de la deuda en relación al PIB, siga subiendo a pesar de que el crecimiento de la deuda se ha ralentizado y Grecia obtuvo una modesta quita de la deuda en 2012.

¿Por qué fueron las proyecciones originales tan locamente optimistas? Como ya he dicho, porque los supuestamente decididos funcionarios vivían en realidad una fantasía económica.

Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo decidieron creer en el hada de la confianza: es decir, pensar que los efectos directos de la destrucción del empleo causada por los recortes del gasto serían más que compensados por un aumento del optimismo del sector privado. El FMI fue más cauto, pero subestimó el daño que podía causar la austeridad.

Y aquí está la cosa: si la troika hubiera sido de verdad realista, habría reconocido que estaba exigiendo lo imposible. Dos años después del inicio del programa, el FMI buscó ejemplos históricos de programas como el griego, intentos de pagar la deuda mediante la austeridad sin quitas de deuda o inflación, que hubieran tenido éxito. No encontró ninguno. (...)

En todo caso, el problema con los planes de Syriza puede ser que no sean lo suficientemente radicales. Pero no está claro qué más puede hacer un gobierno griego, a menos que esté dispuesto a abandonar el euro, y el pueblo griego no está preparado para eso.

Aún así, al pedir un cambio importante, Tsipras es mucho más realista que los funcionarios que quieren continuar con los golpes hasta que aprendan la lección. El resto de Europa debe darle la oportunidad de poner fin a la pesadilla de su país." (Paul Krugman, Sin Permiso, 01/02/2015)

30.1.15

Grecia podría bloquear la política fiscal, exterior y de defensa europea...

"(...) Una posible victoria de Syriza no tendría un impacto inmediato de un eventual giro político ni en el Parlamento ni en la Comisión Europea, pero ¿y en el Consejo? Con el Tratado de Lisboa los temas que requieren unanimidad son cada vez menores pero no irrelevantes.

 Es el caso de la política fiscal, la cultural o buena parte de la política exterior y de defensa. Situarse en una posición de bloqueo siempre acarrea costes, especialmente para un país pequeño, pero no es descartable, aunque sólo sea en términos de amenaza, si un país se ve acorralado. 

Por otro lado, Grecia es un país clave cuando hablamos de fronteras exteriores de la UE, uno de los temas centrales en la agenda europea. (...)

Si parte del poder europeo (en las instituciones, en algunos gobiernos, en el sector privado o en los medios de comunicación) reaccionaran a una eventual victoria de Syriza queriendo demostrar que los griegos se han equivocado de voto e intentando señalar al resto de europeos, y muy especialmente a los del Sur, el camino que no hay que tomar, esto tendría consecuencias nefastas para el proyecto de construcción europea."     (CIDOB | Eduard Soler i Lecha, Héctor Sánchez Margalef , en Tribuna Libre, 23/01/2015)

28.1.15

La victoria de Syriza es la primera insurrección popular contra los burócratas de Bruselas

"(...) Las elecciones griegas constituyen un punto de inflexión en el serio y casi viejo debate para dilucidar quienes son los responsables de la crisis de estos años y quiénes son los que pagan por ello. 

Una debate que en la UE había caído en el ámbito de la resignación pero que ahora con la nueva Grecia se va a reactivar en el seno de la UE exigiendo cambios importantes y no solo en la economía sino también en la política porque el malestar general de los ciudadanos de Europa más desfavorecidos afecta no solo a los partidos de la izquierda sino también de la derecha -la extrema derecha griega se ha convertido en la tercera fuerza política del país, y el Frente Nacional está cerca del primer nivel en Francia-, lo que conduce a discursos anti europeos que no convendría olvidar sino todo lo contrario combatir. (...)"            (Syriza pone a prueba a Europa, de Pablo Sebastián en República de las ideas, en Caffe Reggio, 26/01/2015)


"(...)  La victoria de Syriza es la primera insurrección popular contra ese discurso único que ha tenido éxito. Como dice la portada del lunes del Financial Times, es “un desafío al establishment del euro”. Ha habido contestación contra ese sistema de poder en muchos países y desde posiciones ideológicas muy diferentes. 

Ha habido gobiernos como el francés que han amagado con resistir, aunque luego se han rendido. Pero ahora tenemos a un Gobierno, con silla en el Consejo Europeo, que no acepta las cartas que se han repartido hasta ahora en la mesa. 

Y ahí es donde se juega el duelo imprescindible, no en los parlamentos nacionales, donde sólo se puede aparentemente seguir las órdenes que llegan del norte. (...)

Hemos rescatado a los bancos, pero no a la gente. Ese es un mensaje que se ha escuchado en las calles de toda Europa. El establishment no ha movido un músculo. En un país, se ha lanzado el desafío que faltaba. Muchos griegos han decidido no resignarse. ¿Habrá gente suficiente en otros países para continuar ese camino?"            (El fin de la gran ficción europea, de Iñigo Sáenz de Ugarte en Zona Crítica de eldiario.es, en Caffe Reggio, 26/01/2015)


"Exhaustos, los ciudadanos griegos dejaron masivamente de pagar sus impuestos, especialmente la odiada tasa inmobiliaria incluida en el programa de rescate, nada más convocarse las elecciones que precisamente se celebran hoy. Dan por descontada, y sin duda apoyan, la victoria de Syriza, y aplican anticipadamente su propia visión de lo que entienden por quita de la deuda. 

Una concreción a escala microeconómica del gran debate que centrará la atención de la política europea en las próximas semanas. Esa aplicación directa del fin del programa alemán de pago de la deuda que se está produciendo ya en las casas griegas define el contexto de las posibles negociaciones entre la troika (los acreedores institucionales de Grecia, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea) y el nuevo Gobierno griego: el hundimiento fiscal de los ingresos del Estado a consecuencia de la rebelión de los contribuyentes y la imposibilidad de mantener el programa económico de devolución de la deuda y continuidad de los ajustes una vez los ciudadanos griegos hayan emitido su voto.


No sabemos qué importancia ha tenido el factor griego en la decisión del BCE de lanzar el pasado jueves su programa de compra masiva de deuda pública, a razón de 60.000 millones de euros al mes hasta por lo menos septiembre del 2016. 

Pero no debe haber sido menor. Mario Draghi se ha anticipado al desenlace electoral con un anuncio que, de momento, evita la confluencia hoy mismo de las turbulencias políticas que provocará el recuento de los votos con las dudas sobre el estado económico de la eurozona. (...)"           (Draghi es mortal, en Grecia y en España, de Manel Pérez en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 25/01/2015)

12.1.15

Europa tiene que decidir entre el éxito o el fracaso de su unión. Una reestructuración razonable de la deuda griega, ¿la última oportunidad?

"El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, lo dijo muy gráficamente: “No nos gusta mucho ver caras nuevas”. Se refería a Grecia (...)

Nadie en la Comisión ha advertido a los franceses que no voten a Marine Le Pen. Nadie avisó a los húngaros de que Viktor Orbán era un dirigente problemático, un extremista. Donde Juncker no tiene la menor gana de ver caras nuevas es en Grecia y es una lástima porque ya advirtió Eurípides que, en Grecia, las caras nuevas son las que tienen autoridad. Es precisamente en Grecia donde más falta harían nuevos políticos, capaces de gobernar sin tanta falsedad e hipocresía.   (...)

¿Acaso no dijo un ministro alemán que había que “crujir a los griegos” porque estaba harto de sus estadísticas falseadas, de sus élites políticas y económicas insolidarias y defraudadora? ¿A qué vino entonces apoyar como candidato a presidente a Stavros Dimas, una cara tan conocida que debería enfermarles: 37 años en el partido responsable de esas políticas?

Antes de someter a Grecia a otro ataque preventivo de cara a las elecciones del próximo día 25, la Unión Europea debería tener en cuenta qué ha pasado en estos años. La economía griega nunca tuvo tamaño como para plantear un problema real en la UE. 

Su desgracia no es esa, sino que se la tomó inmediatamente como el escenario donde atajar otros conflictos, el teatro en el que los grandes cauterizan a las bravas posibles contaminaciones que amenacen con debilitar la ideología dominante y su traducción en planes de ajuste.

Pero han pasado ya seis años y el resultado de aquellas decisiones está a la vista. Hasta el Fondo Monetario Internacional ha reconocido que la medicina fue excesiva y que el sufrimiento de la población se llevó a extremos que nunca estuvieron justificados por la necesidad sino por el simbolismo.(...)

 Empieza un nuevo año y en casi todos los análisis internacionales aparece como uno de los principales problemas el declive europeo, su incapacidad para resolver sus problemas económicos y sociales, la fatal fractura que se enchancha entre sus miembros. Empieza un nuevo año, escribe el exministro alemán Joschka Fischer, y Europa tiene que decidir entre el make-or-break, el éxito o el fracaso del proyecto entero. (...)

La Unión Europea no tiene mucha legitimidad para presionar a los griegos. La ayuda que les ha prestado ha tenido un precio enorme y, lo que es peor, a veces injustificado. Mucho más inteligente seria esperar a ver qué quiere y qué ofrece Alexis Tsipras, si es que realmente consigue formar gobierno. Tsipras, un ingeniero civil de 40 años, no es una cara tan nueva. 

Fue candidato a alcalde de Atenas en 2006 y lleva desde 2009 en el Parlamento. Su programa habla de socialismo democrático. Obviamente, es un dirigente de la izquierda, pero no parece que exista impedimento alguno para que negocie y llegue a un acuerdo con sus socios europeos para la salida del rescate. De hecho, Tsipras ha dicho que cooperará con Bruselas en la búsqueda de una reestructuración razonable. 

Quizás esa negociación y ese acuerdo supondrían el auténtico make-or-break para la Unión. Quizás fuera una oportunidad. Una gran oportunidad."             (   ,  El País 4 ENE 2015)

7.1.15

Merkel consiguió que sus bancos sacaran sus inversiones de Grecia sin pérdidas, que ahora han sido socializadas por los europeos.

"(...) Dentro del euro, sin mutualización y monetización como hizo Obama en 2009, el camino de la devaluación interna provoca deflación y depresión y también quiebra a familias, empresas, bancos y gobierno. Merkel consiguió que sus bancos y fondos de pensiones sacaran sus inversiones de Grecia sin pérdidas y ahora han sido socializadas por los contribuyentes europeos.

 Pero la mayor parte de la devaluación interna se ha hecho vía productividad por destrucción de empleo y ha provocado una crisis social y política. La duda es: ¿cuánto puede soportar una democracia parlamentaria una tasa de paro del 25%?

Syriza sabe que su plan saca a Grecia del euro y se la juega a que el contagio a las primas de riesgo de Portugal, España e Italia fuerza un acuerdo de deudores. Esa fue la estrategia de Papandreu en 2010 y fracasó. Merkel intentará ganar más tiempo y se aprovechará de la debilidad de Hollande, Rajoy y Renzi. 

Pero ¿y si sale mal? Entonces descubriremos que no hay plan b y habrá que improvisar, como se ha hecho en Europa desde 2009. Y en España tendremos un experimento de los efectos de las propuestas de Podemos. También es posible que haya vida inteligente en Europa y se apruebe un Plan Brady europeo para acabar con esta maldita crisis."            ( El País 11 DIC 2014)