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26.1.26

Comunicado del grupo cristiano de reflexión-acción de la bahía de Cádiz, ante la muerte, en el plazo de 16 días, de tres personas que vivían y dormían en la calle: "Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España. Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año... ¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno... Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática. Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo... Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo... Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles... Si se quiere, se puede

"Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España.

Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año. Para colmo, parece ser que no ha llegado todo el material necesario para la campaña de frío que estaba prevista: sacos, mantas, chaquetones y ropa de abrigo….

Reconocemos lo que estos últimos años, antes con el gobierno de Kichi y ahora también con el de Bruno, se está haciendo para prestar una mejor atención a las personas sin hogar. Pero no se está atendiendo lo que es más urgente y prioritario: que nadie tenga que dormir en las calles y mucho menos cuando llega una ola de frío tan intensa y prolongada como la que estamos viviendo.

¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno. Se gasta dinero en otros asuntos mucho menos urgentes que éste, porque son las vidas humanas las que están en juego.

Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática.

Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo.

Somos creyentes y para nosotros Jesús de Nazaret es nuestra referencia. Él estaba siempre con los más empobrecidos y les aliviaba en su sufrimiento.

Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo.

Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles.

Si se quiere, se puede.

Cádiz 23 de Enero de 2026"

(Salvador López Arnal, blog, 25/01/26)

20.12.25

El milagro del Banco Mundial: Cómo mostrar el aumento de la pobreza como una disminución... se trata de un truco estadístico que el Banco y los gobiernos han practicado durante muchas décadas, ignorando todas las críticas... han subestimado repetidamente el gasto del umbral de pobreza hasta que, en la actualidad, sus umbrales de pobreza son tan increíblemente bajos que no permiten la supervivencia humana... El Banco ha declarado que el 5,25 % de la población india se encuentra en situación de pobreza extrema utilizando un umbral de pobreza de 62 rupias al día... Con esta cantidad se podrían comprar diariamente algo menos de 2,9/3,5 litros del agua embotellada más barata, mientras que el umbral de pobreza se supone que debe cubrir todos los gastos diarios, tanto alimentarios como no alimentarios (médicos, servicios públicos, manufacturas, alquiler, transporte). Todos, excepto los mendigos sin hogar, mueren antes de alcanzar estos niveles de gasto... El umbral de pobreza real, con el que se puede alcanzar un nivel mínimo de nutrición, es al menos tres veces superior al umbral de pobreza oficial, y al menos el 65 % de la población se encuentra por debajo de él... El umbral de pobreza de China se fijó siguiendo el consejo del Banco Mundial... Por lo tanto, no se ha logrado realmente un 5 % de pobreza en la India ni una pobreza cero en China (Utsa Patnaik)

 "Últimamente, han aparecido varios artículos académicos y reportajes en los medios de comunicación sobre la afirmación del Banco Mundial de que en 2025 se habrá reducido drásticamente la pobreza extrema en el mundo, especialmente en Asia. Sería maravilloso que esto fuera cierto, pero no lo es. Esta afirmación es falsa y se basa en un truco estadístico que el Banco y los gobiernos han practicado durante muchas décadas, ignorando todas las críticas. Durante medio siglo, han subestimado repetidamente el gasto del umbral de pobreza hasta que, en la actualidad, sus umbrales de pobreza son tan increíblemente bajos que no permiten la supervivencia humana. El Banco ha declarado que el 5,25 % de la población india se encuentra en situación de pobreza extrema utilizando un umbral de pobreza de 62 rupias al día. El Niti Aayog había llegado a una tasa de pobreza global del 5 % para 2022-23 aplicando umbrales de pobreza de 57/69 rupias al día para la India rural/urbana. Con estas cantidades se podrían comprar diariamente algo menos de 2,9/3,5 litros del agua embotellada más barata, mientras que el umbral de pobreza se supone que debe cubrir todos los gastos diarios, tanto alimentarios como no alimentarios (médicos, servicios públicos, manufacturas, alquiler, transporte). Todos, excepto los mendigos sin hogar, mueren antes de alcanzar estos niveles de gasto. Es de esperar que el año que viene se afirme que la India ha logrado erradicar la pobreza extrema, cuando no hay ningún superviviente en el umbral de pobreza. El umbral de pobreza real, con el que se puede alcanzar un nivel mínimo de nutrición, es al menos tres veces superior al umbral de pobreza oficial, y al menos el 65 % de la población se encuentra por debajo de él.

El Banco Mundial ha estado enviando asesores a los países en desarrollo para formar a sus economistas en el procedimiento de estimación de la pobreza en el marco de su «programa de creación de capacidad». El umbral de pobreza de China se fijó siguiendo el consejo del Banco, tomando como referencia el umbral de pobreza de 1978 de 100 yuanes al año, actualizado a 1997, y añadiendo los gastos no alimentarios. La afirmación de China en 2019 de «pobreza cero» utilizó un umbral de pobreza oficial de 8,8 yuanes al día, con los que se podrían comprar 2,1 litros de agua embotellada, y nada más. No quedaba ningún superviviente con este nivel de gasto artificial, nunca observado en la realidad, y este número cero de personas observadas se interpretó perversamente como el logro de la «pobreza extrema cero». Inmediatamente después, el umbral de pobreza se elevó a 11 yuanes al día para 2020. Analistas bien informados de China afirman que al menos una quinta parte de la población no puede gastar el mínimo necesario para subsistir, que estiman en unos 1000 yuanes al mes, tres veces el umbral oficial de pobreza. Por lo tanto, no se ha logrado realmente un 5 % de pobreza en la India ni una pobreza cero en China.

Sin embargo, más recientemente, China ha puesto en marcha un proyecto a gran escala para enviar a miles de personas capacitadas, especialmente a las zonas rurales, con el fin de identificar físicamente, con la ayuda de las comunidades locales, a las familias más desfavorecidas, y ha estado realizando importantes transferencias para reducir y, en última instancia, eliminar la pobreza. A menor escala, Kerala, en la India, ha seguido una política similar y, gracias a sus sólidas redes comunitarias y a sus voluntarios, ha logrado identificar y rehabilitar a familias indigentes.

El Banco Mundial utiliza los umbrales de pobreza en moneda local de varios países pobres y simplemente los ajusta al alza para adaptarlos al poder adquisitivo del dólar estadounidense, obteniendo un promedio que le permite calcular su actual umbral de pobreza mundial de 3 dólares al día. Al aplicar este umbral a un país concreto, por ejemplo la India, realiza el ajuste inverso y deflacta el tipo de cambio nominal entre la rupia y el dólar en aproximadamente 0,28 para llegar al equivalente en rupias de 3 dólares, que siempre se aproxima mucho al umbral oficial de pobreza de la India.

¿Por qué todos los umbrales de pobreza oficiales están, de hecho, construidos artificialmente, dan un resultado espurio de descenso y terminan por debajo del nivel de supervivencia? Porque durante muchas décadas, siguiendo el consejo del Banco, los umbrales de pobreza oficiales se han desvinculado, sin ninguna explicación, de la satisfacción de cualquier estándar nutricional. Solo la primera estimación de la pobreza en cada país se basó correctamente en la obtención de un «umbral de pobreza» que permitía a la población alcanzar un estándar nutricional específico; todas las estimaciones posteriores fueron incorrectas porque simplemente aplicaron un índice de precios de Laspeyres a la cifra inicial para trasladarla a años posteriores, sin preguntarse nunca si la norma nutricional seguía cumpliéndose. El índice de Laspeyres se pondera en función de las cantidades, es decir, la cesta de consumo concreta de artículos y las cantidades de bienes y servicios adquiridos en el umbral de pobreza en el año base se mantienen constantes y su valor simplemente se actualiza en función de la variación de los precios.

El año base en la India y China fue 1973 y 1978, respectivamente, hace ya 52 y 47 años. Supongamos que, al realizar sus primeras estimaciones de pobreza en 1973 y 1978, los gobiernos de la India y China hubieran anunciado que estaban tomando el costo actualizado de una cesta de consumo que prevalecía en los años 1921 y 1931, respectivamente, se habrían ganado las burlas. Pero hoy en día, los gobiernos y el Banco hablan con ligereza de la pobreza actual basándose en una cesta de la compra de hace medio siglo sin suscitar ninguna crítica, porque el público culto no tiene ni idea de lo absurdo del procedimiento de estimación que utilizan.

En 1973, en la India rural se necesitaban 49 rupias al mes por persona para alcanzar una norma nutricional de 2200 calorías al día, y el 56,4 % de las personas que gastaban menos que eso constituían la tasa oficial y correcta de pobreza. En 2011-2012, para satisfacer la misma norma nutricional se necesitaban 1320 rupias al mes y el 66,8 % de las personas se situaban por debajo de esta cifra, lo que supone un notable aumento con respecto al 56,4 % inicial. Sin embargo, los estimadores oficiales habían abandonado silenciosamente la norma nutricional después de 1973 y se limitaron a indexar los precios de la cifra del año base, lo que dio como resultado 816 rupias como umbral oficial de pobreza, con un 25,7 % de personas por debajo de él, en comparación con las 1320 rupias correctas y el 66,8 %. La ingesta calórica era obviamente mucho menor en el umbral oficial de pobreza, lo que hacía que la afirmación de la disminución de la pobreza fuera falsa, ya que se contabilizaba a los pobres por debajo de un nivel nutricional decreciente y no constante. Del mismo modo, el umbral de pobreza urbano correcto de 1973, de 56,6 rupias al mes, que satisfacía la norma de 2100 calorías, daba una tasa de pobreza del 49 %, que en 2011-12 aumentó sustancialmente hasta el 62 %, con la misma norma de 2100 calorías que requería un gasto de 2130 rupias. El umbral oficial de pobreza para 2011-2012 era de solo 1000 rupias, lo que daba una tasa de pobreza de apenas el 13,7 % y permitía solo 1775 calorías diarias, un hecho que nunca se mencionó.

Cada nuevo umbral oficial de pobreza a lo largo del tiempo ha supuesto una ingesta nutricional cada vez menor, hasta alcanzar el absurdo definitivo (como predije en un artículo de 2013) de un umbral de pobreza por debajo del nivel de supervivencia física. Y la ausencia de observaciones, debido a que nadie sobrevive, se celebra como pobreza extrema cero. Cabe señalar que muchos países africanos comenzaron a estimar la pobreza tarde, sus años base no se remontan a más de una década atrás, por lo que registran niveles altos, cercanos a los niveles realistas de pobreza.

Suponer una cesta de consumo fija de hace medio siglo, como en la India, equivale a suponer que la pobreza no existe, ya que son precisamente los cambios en la disponibilidad de bienes y servicios esenciales los que producen cambios en la cesta disponible, lo que es importante para determinar si la pobreza aumenta o disminuye. De ser considerados servicios esenciales que debían prestarse con fondos públicos, la sanidad, los servicios públicos y la educación han pasado rápidamente al ámbito de la prestación privada y han experimentado un fuerte aumento de los precios en el marco de las reformas orientadas al mercado de las últimas tres décadas. Una proporción cada vez mayor de hogares no puede hacer frente a estos costes más elevados y mantener su nivel nutricional, ya que sus ingresos no han aumentado lo suficiente. El aumento de la deuda de los hogares en la India es un indicador revelador. Los hogares que no eran pobres en un principio han caído en la pobreza, mientras que los que ya lo eran han sufrido un mayor deterioro nutricional. Los datos de consumo de la NSS en la India muestran una disminución a lo largo del tiempo de la ingesta media de energía y proteínas per cápita, tanto en las zonas rurales como en las urbanas.

Si un atleta olímpico de salto de altura afirmara haber mejorado su rendimiento bajando continuamente el listón, sería sancionado de por vida por hacer trampa; si el director de una escuela afirmara que el porcentaje de suspensos había descendido drásticamente del 40 % al 0 %, y se descubriera que esto se debía a que se había bajado la nota de aprobado de 50 sobre 100 a 2 sobre 100, el director sería despedido. Pero parece que no existe ningún organismo internacional que pueda obligar al Banco a seguir un procedimiento de estimación lógico y ético, y a abandonar el ilógico y deshonesto que utiliza actualmente, que ha reducido el umbral de pobreza en Asia por debajo del nivel de supervivencia. El Banco ya ha rechazado el informe (2020) de Philip Alston, designado relator especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, en el que se expresaba preocupación por los umbrales de pobreza poco realistas utilizados por el Banco. Sin duda, el Banco seguirá burlándose de los pobres, diciéndoles que millones de ellos han «salido de la pobreza extrema», cuando en realidad cada vez más hogares se enfrentan a unos costes médicos y de otro tipo cada vez más elevados, se hunden en el endeudamiento y ven mermada su nutrición." 

(Utsa Patnaik, peoples democracy, 20/12/25, traducción DEEPL)

16.12.25

Erradicación de la pobreza: El crecimiento no es la solución... En lugar de perseguir un crecimiento interminable del PIB, los gobiernos e instituciones deberían centrarse en lo que realmente importa: el bienestar social dentro de los límites planetarios... debemos guiar nuestras economías lejos de la maximización de beneficios y hacia el cumplimiento de los derechos humanos, con políticas que ofrecen servicios básicos universales... La comida y la vivienda se asignan actualmente principalmente a los individuos según su capacidad de pago, pero deberían sacarse del ámbito del mercado y asignarse en función de la necesidad, de acuerdo con su estatus como derechos humanos. La atención médica y la educación gratuitas para todos son ejemplos existentes de bienes y servicios desmercantilizados, y expandir este enfoque es una piedra angular de la Hoja de Ruta de la ONU... Medidas complementarias como una renta básica para todos o una garantía de empleo – mediante la cual el gobierno garantiza un trabajo a cualquier persona dispuesta y capaz de trabajar – pueden asegurar aún más que todos tengan una base estable desde la cual satisfacer sus necesidades... Implementar reformas para aumentar la progresividad de los sistemas fiscales, incluidos los impuestos sobre la riqueza y la herencia, junto con una acción decisiva para abordar la evasión fiscal, son solo algunos de los caminos propuestos en la Hoja de Ruta para financiar este cambio... Sin embargo, proporcionar acceso gratuito a los servicios básicos no, por sí solo, superará la exclusión social; solo la reducción de las desigualdades puede hacerlo... Cuando se reducen las disparidades, las expectativas sociales se vuelven más realistas para aquellos con menos recursos, aliviando las presiones sociales que exacerban la pobreza y el sentido de exclusión social... La distribución debe ser el eje central de cualquier estrategia seria para erradicar la pobreza en Europa (Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos)

 "Este mes, miembros del Parlamento Europeo, responsables políticos de alto nivel de la UE, sindicatos, líderes de la sociedad civil, expertos académicos y activistas se reunieron en Bruselas para un evento de seguimiento de la histórica Conferencia Beyond Growth 2023. En la agenda: cómo integrar las políticas de post-crecimiento en las estrategias de reducción de la pobreza de la UE – desde la próxima Estrategia de la UE contra la Pobreza y la Estrategia de Equidad Intergeneracional, hasta el nuevo Plan de Acción para implementar el Pilar Europeo de Derechos Sociales y el Marco Financiero Plurianual 2028-2034.

Al menos, el evento demostró que una opinión marginal de antaño – que el crecimiento económico no es una varita mágica para erradicar la pobreza – ahora está avanzando firmemente en la agenda.

La Agencia Europea de Medio Ambiente ha estado pidiendo "crecimiento sin crecimiento económico", reconociendo que la búsqueda obsesiva de aumentar la producción económica ha sido perjudicial para el medio ambiente y la salud humana. Se está desarrollando una Hoja de Ruta respaldada por la ONU para Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento para fomentar un modelo de inversión social basado en los derechos humanos que reduzca la dependencia del crecimiento. El nuevo desafío que enfrenta la UE es, por lo tanto, si su gobernanza socioeconómica puede reinventarse y lograr un bienestar mejorado sin aumentar el PIB.

La exclusión social es relacional.

Hay mucho trabajo por hacer. La mayoría de las personas han sido llevadas a creer que el crecimiento económico equivale al progreso humano, y el crecimiento del PIB todavía se percibe en gran medida como una condición previa para combatir la pobreza. Sin embargo, esta suposición es simplemente incorrecta: desde la década de 1990, el progreso en la erradicación de la pobreza se ha estancado en gran medida, incluso cuando el PIB global casi se ha triplicado. Sin embargo, las estrategias tradicionales de erradicación de la pobreza continúan basándose en el crecimiento como fundamento para la creación de empleo, los recursos fiscales y el gasto social.

En el corazón de esta paradoja está la suposición de que la pobreza es principalmente una cuestión de ingresos insuficientes. El ingreso es, por supuesto, esencial, pero el modelo dominante sigue siendo incompleto porque pasa por alto los factores estructurales y relacionales de la exclusión social. Las definiciones de pobreza basadas en umbrales de ingresos – aún utilizadas por las instituciones globales y arraigadas en indicadores como el Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 de la ONU – ofrecen solo una visión parcial. Capturan los recursos mínimos necesarios para satisfacer las necesidades básicas, pero no tienen en cuenta las expectativas sociales en evolución de sociedades cada vez más acomodadas.

Como argumentó el sociólogo Peter Townsend hace décadas, la pobreza es inseparable de la capacidad de las personas para participar en los niveles de vida considerados "normales" dentro de su sociedad. La exclusión social es un concepto relacional, vinculado a cómo se clasifica uno en comparación con los demás, y no solo el resultado de la privación en términos absolutos. El indicador AROPE de la UE refleja esto al incorporar una medida de ingresos relativos (uno es "pobre monetariamente" si sus ingresos están por debajo del 60 por ciento de la mediana), y va aún más allá al captar la pobreza multidimensional. Sin embargo, también se queda corto al abordar las fuerzas estructurales y relacionales más profundas que perpetúan la exclusión.

Carrera hacia el abismo

Por lo tanto, aumentar los ingresos no es suficiente, especialmente porque se ha distribuido cada vez menos de manera equitativa en los últimos años. Lejos de centrarse en el crecimiento del PIB, los responsables políticos deberían considerar en su lugar la crisis climática que nos ha traído, las desigualdades que crea y la pobreza que exacerba.

En primer lugar, y a pesar de décadas de intentos, no hay evidencia empírica de que los países de altos ingresos hayan logrado el grado de desacoplamiento absoluto, permanente y a nivel de toda la economía del crecimiento económico de los impactos ambientales necesario para que el crecimiento sea compatible con los límites planetarios. Es hora de "despedirse del crecimiento verde". Y, como expuse en mi informe más reciente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, aunque el aumento del metabolismo de la economía (estrechamente correlacionado con el aumento del PIB) desestabiliza gravemente la biosfera, sus impactos se sienten con mayor fuerza en los países de bajos ingresos. Lejos de erradicar la pobreza, la expansión persistente del PIB se está convirtiendo en un motor de la pobreza inducida por el clima en el futuro.

En segundo lugar, el crecimiento produce una economía de agotamiento y empeora las desigualdades. En Francia, aunque los niveles de vida medianos han aumentado en las últimas décadas, los ingresos de los deciles más pobres han permanecido estancados o han mejorado solo mínimamente: el nivel de vida del 10 por ciento más pobre de los hogares apenas ha cambiado en términos reales en las últimas dos décadas. Al mismo tiempo, la parte del ingreso que posee el 10 por ciento más rico ha aumentado considerablemente. La creciente brecha de ingresos exacerba la pobreza relativa, la exclusión social y los sentimientos de abandono.

Con la creciente globalización de la economía y la multiplicación de los acuerdos de libre comercio, economistas como Bob Jessop señalan que el estado ha cambiado su estrategia para lograr el crecimiento del PIB. El paradigma keynesiano en el que el crecimiento proviene del aumento del consumo apoyado por un fuerte estado de bienestar ha sido reemplazado por la idea schumpeteriana de que la innovación es la receta clave para el crecimiento, una idea recientemente coronada con el Premio Nobel de Ciencias Económicas.

Los gobiernos han buscado, por lo tanto, utilizar cualquier medio para atraer a individuos adinerados y grandes corporaciones con el fin de maximizar la inversión, la I+D y el crecimiento. La competencia interjurisdiccional se ha convertido en una realidad en el actual entorno político para impulsar la inversión extranjera. Los estados ahora se apresuran a reducir las tasas impositivas y a desregular la economía. Mientras que los contratos de trabajo estables y a tiempo completo eran la norma hasta la década de 1980, están siendo cada vez más reemplazados por formas de contrato más "flexibles" – es decir, menos protectoras. En un informe de 2023 a la ONU, demostré que la disminución de los contratos laborales a largo plazo, los salarios más bajos y la reducción de las protecciones están llevando a la aparición de lo que el economista británico Guy Standing ha denominado el "precariado".

En las economías de bajos y medianos ingresos, el desarrollo impulsado por las exportaciones también ha resultado en mayores desigualdades. Las grandes empresas se han beneficiado de una ventaja estructural para ingresar a los mercados globalizados: son ellas las que más ganan con el libre comercio y las actividades extractivas impulsadas por las exportaciones. Una minoría de empresas orientadas a la exportación crecen consumiendo el capital natural de los países de ingresos bajos y medios, mientras que los pequeños agricultores que no pueden ingresar a las cadenas de suministro globales quedan rezagados.

En tercer lugar, el crecimiento del PIB a veces también se ha logrado mediante la extensión de la lógica del mercado a bienes y servicios que antes no estaban monetizados, privatizando los bienes comunes o los servicios públicos, lo que ha llevado a la creciente "mercantilización" de la vida. Como subrayó Karl Polanyi en La Gran Transformación, el capitalismo busca extender el ámbito del mercado tanto como sea posible. Lo que anteriormente se asignaba sobre la base de la reciprocidad o la redistribución ahora se concede únicamente en función de la capacidad de pago. Por ejemplo, antes la gente podía pedirle a su vecino que le arreglara el coche; ahora contratan a alguien para que lo haga. Aquellos que no pueden permitirse esos pagos son empujados aún más hacia la inseguridad económica.

Un cambio urgente

Por todas estas razones y muchas más, en julio de 2024 presenté un informe a la ONU sobre Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento. En él, advertí que el crecimiento económico no puede perseguirse a cualquier costo, incluso en nombre de la reducción de la pobreza.

En mi informe, argumenté que se necesita un cambio urgente en la lucha contra la pobreza. Los enfoques tradicionales para la erradicación de la pobreza han llegado a su fin. La pregunta ahora no es cómo mantener el crecimiento, sino cómo acabar con la pobreza sin tener a las personas y al planeta como rehenes de ella.

En lugar de perseguir un crecimiento interminable del PIB, los gobiernos e instituciones deberían centrarse en lo que realmente importa: el bienestar social dentro de los límites planetarios. Al presentar el informe a la ONU, me comprometí a desarrollar una Hoja de Ruta para Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento, una caja de herramientas integral de medidas políticas, construida junto con agencias de la ONU, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, académicos, sindicatos y otros, para guiar nuestras economías lejos de la maximización de beneficios y hacia el cumplimiento de los derechos humanos.

En el corazón de la Hoja de Ruta – que se presentará a la ONU en 2026 – están las políticas que ofrecen servicios básicos universales. La comida y la vivienda se asignan actualmente principalmente a los individuos según su capacidad de pago, pero deberían sacarse del ámbito del mercado y asignarse en función de la necesidad, de acuerdo con su estatus como derechos humanos. La atención médica y la educación gratuitas para todos son ejemplos existentes de bienes y servicios desmercantilizados, y expandir este enfoque es una piedra angular de la Hoja de Ruta.

Medidas complementarias como una renta básica para todos o una garantía de empleo – mediante la cual el gobierno garantiza un trabajo a cualquier persona dispuesta y capaz de trabajar – pueden asegurar aún más que todos tengan una base estable desde la cual satisfacer sus necesidades. La reducción de la jornada laboral podría incentivar a las personas a adoptar estilos de vida menos intensivos en energía, al mismo tiempo que ayudaría a distribuir el trabajo doméstico de manera más equitativa. Implementar reformas para aumentar la progresividad de los sistemas fiscales, incluidos los impuestos sobre la riqueza y la herencia, junto con una acción decisiva para abordar la evasión fiscal, son solo algunos de los caminos propuestos en la Hoja de Ruta para financiar este cambio.

Sin embargo, proporcionar acceso gratuito a los servicios básicos no, por sí solo, superará la exclusión social; solo la reducción de las desigualdades puede hacerlo. Abordar la desigualdad es esencial para eliminar la pobreza más allá del crecimiento. Cuando se reducen las disparidades, las expectativas sociales se vuelven más realistas para aquellos con menos recursos, aliviando las presiones sociales que exacerban la pobreza y el sentido de exclusión social.

Una menor desigualdad también puede frenar las tendencias de consumo perjudiciales. Los hábitos de lujo de alta gama, como el uso de SUV en las ciudades o la construcción de grandes mansiones, crean presiones de estatus en la población en general. Los ciudadanos tienden a imitar estos patrones de consumo insostenibles, en lo que a menudo se denomina el efecto Veblen. Las políticas para frenar el consumismo y la publicidad perjudicial podrían ayudar a que las sociedades se desplacen hacia formas sostenibles de bienestar. Al limitar el consumo de estatus extremadamente costoso e insostenible – lo que se ha denominado "consumo ostentoso" – las sociedades pueden avanzar prácticamente hacia la lucha contra la pobreza dentro del espacio operativo seguro de los límites planetarios.

Una nueva era

Estas son las medidas audaces pero alcanzables que deben dar forma a la próxima generación de esfuerzos contra la pobreza, incluyendo, en Europa, el nuevo Plan de Acción para implementar el Pilar Europeo de Derechos Sociales, la Hoja de Ruta para Empleos de Calidad, la Estrategia de Equidad Intergeneracional de la UE y la primera Estrategia de la UE contra la Pobreza. Esto es especialmente importante en un entorno en el que las prioridades competidoras –notablemente la defensa, la seguridad y la competitividad– junto con una reacción negativa hacia lo verde, corren el riesgo de eclipsar los objetivos sociales y de reducir el espacio fiscal para la inversión social, ya obstaculizada por la reciente reforma de las normas fiscales de la UE.

Al adoptar las políticas establecidas en la Hoja de Ruta para Erradicar la Pobreza Más Allá del Crecimiento, la UE puede liderar una nueva era global de erradicación de la pobreza, una que trascienda la dependencia del crecimiento y ponga los derechos humanos y la estabilidad planetaria en su núcleo." 

(Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, Brave New Europe, 15/12/25, traducción Quillbot, enlaces en el original, fuente Green European Journal)

13.1.25

En Estados Unidos el número de personas sin hogar aumentó un 18% en enero de 2024 con respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando un máximo histórico por segundo año consecutivo... Tenemos las herramientas para resolver el problema de los sin techo, pero los legisladores se niegan a utilizarlas... La investigación es clara: la ayuda al alquiler promueve la estabilidad de la vivienda y es clave para resolver el problema de las personas sin hogar. Reducir, y en última instancia resolver, la falta de vivienda requerirá ampliar la ayuda al alquiler y el acceso a servicios de apoyo... Alrededor de 8,5 millones de hogares con ingresos muy bajos que no reciben ayudas para la vivienda gastaron más de la mitad de sus ingresos en alquiler... sólo 1 de cada 4 hogares con derecho a ellas las recibe... a pesar de que las ayudas al alquiler y los servicios de apoyo voluntarios e individualizados son muy eficaces para resolver el problema de las personas sin hogar, y debemos rechazar las políticas que enfrentan a grupos de personas sin techo entre sí... Los estudios muestran soluciones claras en materia de vivienda, pero las recetas del Proyecto 2025 no harán sino agravar la crisis, como aumentar los alquileres a los inquilinos con bajos ingresos (Anna Bailey)

 "El número de personas sin hogar ha aumentado considerablemente desde 2023, según nuevos datos. La investigación es clara: la ayuda al alquiler promueve la estabilidad de la vivienda y es clave para resolver el problema de las personas sin hogar. Reducir, y en última instancia resolver, la falta de vivienda requerirá ampliar la ayuda al alquiler y el acceso a servicios de apoyo. Lamentablemente, el historial del presidente electo Trump y las propuestas republicanas hacen temer que la Administración y el Congreso entrantes puedan abandonar los enfoques basados en la evidencia; recortar la financiación de programas como la ayuda al alquiler, aumentando el ya elevado número de hogares que no reciben ayuda debido a la insuficiencia de recursos; y aplicar políticas que aumentarán aún más la falta de vivienda y la inestabilidad de la vivienda y profundizarán las desigualdades.

Los nuevos datos publicados a finales de diciembre por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) muestran que el número de personas sin hogar aumentó un 18% en enero de 2024 con respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando un máximo histórico por segundo año consecutivo. El número de personas sin hogar aumentó entre las familias con hijos, los adultos solteros, los jóvenes y las personas que experimentan un desamparo crónico (de larga duración o repetido), todos los tipos de hogares excepto los veteranos.

 La vivienda asequible es una necesidad humana básica. Sabemos mucho sobre cómo hacer que la vivienda sea asequible y accesible para las personas con bajos ingresos, incluidas las personas sin hogar. Pero esas soluciones basadas en pruebas, como las ayudas al alquiler, siguen estando infradotadas, y la falta de vivienda y la carga económica entre los inquilinos han alcanzado niveles sin precedentes. Se trata de una elección política. En la nación más rica del mundo, las soluciones están al alcance de la mano.

La brecha entre ingresos y alquileres es la principal causa del sinhogarismo y la inestabilidad de la vivienda. Durante décadas, el coste de los alquileres ha superado los ingresos de los inquilinos. Alrededor de 8,5 millones de hogares con ingresos muy bajos que no reciben ayudas para la vivienda gastaron más de la mitad de sus ingresos en alquiler o vivían en viviendas muy inadecuadas en 2021. Muchos de estos hogares se ven obligados a elegir cada mes entre pagar el alquiler y tener suficiente para comprar alimentos o satisfacer otras necesidades básicas, mientras que otros se ven obligados a vivir en refugios, coches, tiendas de campaña y otros lugares inestables y a menudo inseguros.

 Persisten profundas desigualdades raciales y de otro tipo en la falta de vivienda y la inseguridad en la vivienda, debido a las desigualdades de ingresos y riqueza derivadas de generaciones de discriminación en la vivienda, la educación y el empleo. Por ejemplo, los negros representaban el 12% de la población total de Estados Unidos, pero en 2023 constituían el 32% de todas las personas sin hogar. Los nativos de Hawai y las islas del Pacífico, los indios americanos y los nativos de Alaska, y los latinos también experimentan tasas desproporcionadamente altas de personas sin hogar.

Las ayudas al alquiler y los servicios de apoyo voluntarios e individualizados son muy eficaces para resolver el problema de las personas sin hogar. Este planteamiento ha sido decisivo para reducir a la mitad el número de veteranos sin hogar -y para acabar funcionalmente con él en 85 comunidades y tres estados- porque los legisladores han aumentado la financiación de las ayudas al alquiler y de los servicios voluntarios para los veteranos sin hogar. Estos recursos deberían estar a disposición de todas las personas sin hogar, pero los legisladores federales llevan mucho tiempo infrafinanciando las ayudas al alquiler: sólo 1 de cada 4 hogares con derecho a ellas las recibe.

Los primeros años de la pandemia también ofrecen ejemplos de lo que funciona para frenar el aumento del número de personas sin hogar y reducir la pobreza. Las ayudas al alquiler y a los ingresos relacionadas con la crisis redujeron drásticamente la pobreza -incluso redujeron la pobreza infantil a la mitad- y ayudaron a muchas personas a no perder su vivienda. Pero estas ayudas han terminado en gran medida, dejando tras de sí años consecutivos de picos récord en el número de personas sin hogar. 

 Las necesidades insatisfechas se agravan aún más cuando las recesiones, las subidas de los alquileres en el mercado, las catástrofes naturales u otros factores hacen que aumente el número de personas que no pueden permitirse una vivienda. Por ejemplo, en algunas comunidades, algunas personas que llegaron recientemente a Estados Unidos en busca de asilo u oportunidades se quedaron sin un lugar donde alojarse mientras esperaban los permisos de trabajo. Si las comunidades dispusieran de recursos que se ajustaran a las necesidades, habrían estado en mejores condiciones para ayudar a los recién llegados a ponerse en pie. En cambio, debido a las decisiones de los responsables políticos, el apoyo inadecuado a los recién llegados en algunas comunidades probablemente contribuyó a los recientes aumentos en el recuento de personas sin hogar del HUD. Podemos resolver y prevenir el problema de los sin techo para todos y debemos rechazar las políticas que enfrentan a grupos de personas sin techo entre sí.

No podemos predecir lo que ocurrirá durante el segundo mandato de la Administración Trump entrante y el Congreso actual, pero los responsables políticos deberían rechazar los recortes presupuestarios y las políticas crueles como las propuestas por la primera Administración Trump, el Proyecto 2025 de la Fundación Heritage, el presupuesto del Comité de Estudios Republicanos de la Cámara de Representantes (RSC) y un proyecto de ley de financiación aprobado por los republicanos en el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes este año. Estas propuestas serían :

-     Recortar drásticamente la financiación de la asistencia a las personas sin hogar, los vales de vivienda y otros programas del HUD, incluido un recorte de los vales de vivienda en el proyecto de ley de financiación de la Cámara de Representantes que dejaría a cientos de miles de personas sin asistencia si los responsables políticos no proporcionan la financiación adecuada cuando finalicen las asignaciones para 2025 en los próximos meses.

-    Aumentar los alquileres a los inquilinos con bajos ingresos, obligándoles a desviar recursos de otras necesidades básicas para evitar el desahucio o quedarse sin hogar.

-    Retirar las ayudas a los hogares con dificultades por no cumplir unos requisitos laborales estrictos, inflexibles y burocráticos, aumentando el riesgo de que se queden sin hogar y de otras dificultades, y sin hacer nada para ayudar a las personas a acceder a empleos mejor remunerados.

-    Abandonar las respuestas humanas y basadas en pruebas a la falta de vivienda en favor de medidas crueles y miopes, como animar a las jurisdicciones a detener a personas por dormir a la intemperie cuando no tienen otro lugar seguro donde quedarse.

-    Atacar las oportunidades de vivienda justa para todos, independientemente de su raza, color, sexo, nacionalidad, condición de discapacidad, religión o de si tienen hijos, dificultando el acceso de los hogares a la vivienda.

-    Obligar a las personas que reciben ayudas al alquiler a separar sus familias o a perder la ayuda si viven en una familia de «estatus mixto» en la que al menos una persona del hogar no tiene un estatus migratorio elegible.

-    Permitir la discriminación de las personas transgénero y no binarias en los albergues para personas sin hogar.

 Los Estados y las localidades emprenden sus propios esfuerzos -incluidos programas de ayuda al alquiler, protección de los inquilinos y servicios de apoyo voluntarios- para mejorar el acceso a una vivienda asequible, reducir el número de personas sin hogar y mitigar los perjuicios que puedan derivarse de políticas federales equivocadas. Pueden financiar estos programas de diversas maneras, por ejemplo mediante impuestos progresivos sobre los bienes inmuebles, como los que gravan las propiedades de gran valor (también conocidos como «impuestos sobre mansiones»).

Pero los esfuerzos estatales y locales no bastan por sí solos: los Estados y las localidades sólo pueden realojar a una parte de las personas sin vivienda sin más financiación federal. Los responsables políticos federales deberían al menos mantener los niveles de asistencia existentes frente a los recortes propuestos y rechazar las propuestas políticas crueles e ineficaces. Mejor aún, deberían promulgar reformas para que la ayuda al alquiler funcione mejor para los inquilinos y ampliar la ayuda al alquiler, construyendo hacia una garantía de ayuda al alquiler, para cerrar la brecha que demasiados inquilinos experimentan entre sus ingresos y los costes de alquiler."                      

(Center on Budget and Policy Priorities)

 

30.12.24

Medio billón de razones para la vergüenza... En el último año, el número de personas sin hogar en Estados Unidos se disparó un asombroso 18%... El coste de producir multimillonarios parece ser la miseria y la perdición de los ciudadanos estadounidenses... tenemos un año que vio a un Elon Musk ver su riqueza casi duplicarse. Ahora está en el territorio del ½ billón con Jeff Bezos en el club del ¼ billón... Un puñado de hombres socialmente ineptos, sin empatía ni decencia, se han hecho con el poder que conlleva semejante riqueza... Nadie se atreve a detenerte y todas las leyes del país se convierten en alfombras rojas para tus pies... En mi zona, el refugio local ni siquiera permite que los que llegan de fuera del estado consigan una cama inmediatamente. Tienen un periodo de espera en el que esas personas deben dormir fuera hasta que lleven un par de semanas sin hogar «en la región adecuada»... Conozco estos detalles gracias al tiempo que pasé gestionando casos en urgencias, así que no me estoy sacando esto de la manga... Fue evidente lo poco que valemos para ellos en comparación con los ricos cuando vimos los recursos humanos dedicados a encontrar al tirador del CEO en Nueva York... Estoy segura de que estoy describiendo lo que todos ustedes saben que es verdad, y afortunadamente la conciencia de estas verdades se está extendiendo por todas partes... Simplemente no podemos soportar más años de aumentos del 18% en la falta de vivienda o cualquier otro tipo de indicador de miseria general. Así es como fracasa una sociedad y por un camino como éste, merece fracasar. Dejemos que florezca algo mejor que funcione para algo más que un puñado de codiciosos acaparadores inadaptados (Kathleen Wallace)

 "Un informe publicado el 27 de diciembre por hud.gov arrojó una nueva estadística extremadamente alarmante. En el último año, el número de personas sin hogar en Estados Unidos se disparó un asombroso 18%, elevando a 770.000 el número de estadounidenses sin hogar. Por supuesto, este número es probablemente una clara subestimación, ya que es difícil incluir adecuadamente las almas por ahí sin vivienda fiable, o, por supuesto, los que todavía están protegidos, pero apenas sobreviven con un cordón de zapatos, haciendo malabares con numerosos puestos de trabajo y quedando atrás todos los días. Los informes también indican que muchos estadounidenses han tenido que vender sus posesiones y renunciar a sus necesidades simplemente para mantener algo de un techo sobre su cabeza en esta, la última bocanada de lo que quiera llamarse esta economía distópica. Un aumento del 18% es una vergüenza que se está normalizando demasiado en Estados Unidos. De hecho, es un aspecto necesario para garantizar el cumplimiento en el vasto mar de trabajadores. Con la erosión de los lazos sociales también, hay una incapacidad para mantener a muchos a flote. La gente está luchando en el agua hasta tal punto, que no pueden ayudar a los demás a su alrededor a no ahogarse, por lo que la ayuda de las fuentes tradicionales simplemente no está ahí. El coste de producir multimillonarios parece ser la miseria y la perdición de los ciudadanos estadounidenses.

 Desde luego, el Gobierno no contempla esta situación como la clara y vergonzosa catástrofe que es. Las grandes elecciones se centran en el aumento de la bolsa del año anterior, pero todavía no he oído ninguna pregunta en un debate sobre cuestiones como el aumento de la población de personas sin hogar. Es como si esas estadísticas simplemente no tuvieran significado, cuando en realidad lo tienen todo si una sociedad merece continuar en su estado actual.

 Se ha conseguido eliminar prácticamente todos los espacios públicos y se ha asignado una cruel criminalidad al simple hecho de no tener un lugar donde estar. Hemos pasado del Art Déco, el Craftsman y otras escuelas de diseño a la Arquitectura Hostil, que produce lugares de culto para el comercio y las ruedas del beneficio. En este sistema, un banco ya no puede ser un banco, ya que puede ofrecer un lugar para dormir. Puede tener bloques «decorativos» vertidos centrados en el centro o incluso ser «un banco inclinado» para impedir incluso un consuelo momentáneo a los desafortunados y exhaustos. Esto resulta aún más irónico en esta época en la que muchos, especialmente de la derecha reaccionaria, ponen escenas de pesebre en su jardín sin un ápice de conciencia de sí mismos. Esas figuras blancas brillantes alrededor de un bebé recién nacido de una zona del mundo que sufre violencia ante la que actualmente también hacen la vista gorda. Ese bebé no duraría mucho en esa región del mundo actual. Pienso que veríamos su torso ensangrentado mientras nos desplazamos por las redes sociales, esa sensación de pesadez que se ha vuelto demasiado común, ver la misma atrocidad en un bucle interminable, sentirse impotente y furioso sin una forma clara de intervenir. Pero todo es fantasía y no tener en cuenta a los necesitados del momento, a ese bebé del norte de Europa rodeado de burros y camellos en la paja. A quienes detentan el poder les sirve para mantener a la población en un estado de desconexión cognitiva.

 En el entorno de lo anterior, el del aumento del 18%, tenemos un año que vio a un Elon Musk ver su riqueza casi duplicarse. Ahora está en el territorio del ½ billón con Jeff Bezos en el club del ¼ billón. Si eres como yo, necesitas contexto, Inequality.org lo pone así: trabaja cada año de tu vida a razón de 75.000 dólares y sin impuestos, tú también puedes ser multimillonario (con eso me refiero a tener 1.000 millones) en unos 13.000 años. Y eso sólo para llegar a los 1.000 millones. ¿Es ridículo que nos hayamos permitido llegar a este punto? Un puñado de hombres socialmente ineptos, sin empatía ni decencia, se han hecho con el poder que conlleva semejante riqueza. Por supuesto, cuando alcanzas cierta cantidad, se autopropaga. Nadie se atreve a detenerte y todas las leyes del país se convierten en alfombras rojas para tus pies. En un país en el que la mayoría de los individuos tienen miedo de formar parte de ese 18%, no se organizan eficazmente para detener un acaparamiento tan atroz. Y esto, como se suele decir, es una característica, no un defecto.

 En el entorno de lo anterior, el del aumento del 18%, tenemos un año que vio a un Elon Musk ver su riqueza casi duplicarse. Ahora está en el territorio del ½ billón con Jeff Bezos en el club del ¼ billón. Si eres como yo, necesitas contexto, Inequality.org lo pone así: trabaja cada año de tu vida a razón de 75.000 dólares y sin impuestos, tú también puedes ser multimillonario (con eso me refiero a tener 1.000 millones) en unos 13.000 años. Y eso sólo para llegar a los 1.000 millones. ¿Es ridículo que nos hayamos permitido llegar a este punto? Un puñado de hombres socialmente ineptos, sin empatía ni decencia, se han hecho con el poder que conlleva semejante riqueza. Por supuesto, cuando alcanzas cierta cantidad, se autopropaga. Nadie se atreve a detenerte y todas las leyes del país se convierten en alfombras rojas para tus pies. En un país en el que la mayoría de los individuos tienen miedo de formar parte de ese 18%, no se organizan eficazmente para detener un acaparamiento tan atroz. Y esto, como se suele decir, es una característica, no un defecto.

 Las razones iniciales que se dieron para que el gobierno se mantuviera al margen del negocio de la «caridad» fue que nuestra nación cuenta con organizaciones privadas que pueden encargarse de esa tarea. Obviamente, esta era una forma de desatender uno de los requisitos básicos de una sociedad que funciona, el de velar por el bienestar de sus ciudadanos. Esta negligencia ha sido necesaria para seguir emplumando los nidos de pájaros como Musk. En mi zona, el refugio local ni siquiera permite que los que llegan de fuera del estado consigan una cama inmediatamente. Tienen un periodo de espera en el que esas personas deben dormir fuera hasta que lleven un par de semanas sin hogar «en la región adecuada». Ahora bien, si alguien se presenta y miente, diciendo que ha estado sin hogar en la «región adecuada»... bueno, eso está bien. Esto es sólo una dificultad para alguien con mala suerte que se presenta y es honesto. Y, por supuesto, si alguien habla mal de la religión que se exige para conseguir una cama caliente, también le expulsarán del albergue. La única excepción es el frío extremo (porque no sabes que 24 grados es peligroso, pero 25 grados no lo es) e incluso entonces, abren estaciones de calentamiento en las que puedes sentarte pero no tener una cama. ¿Cuánto tiempo seríamos capaces la mayoría de nosotros de soportar esa vida sin caer en el suicidio? Conozco estos detalles gracias al tiempo que pasé gestionando casos en urgencias, así que no me estoy sacando esto de la manga. Estoy seguro de que existen situaciones similares en otros lugares.

 Cuando la gente quiere pensar que existen grandes opciones para quienes carecen de refugio, simplemente no conoce la realidad de la situación. Por no mencionar que, antes o después de su estancia en la calle, muchas de estas personas empiezan a depender del abuso de sustancias para pasar el día (y la noche). ¿Se les puede culpar? Muchas personas que viven en hogares cálidos y seguros hacen lo mismo. Pero esto les pone en listas de prohibición, por supuesto, y realmente ese es casi el final de un posible retorno a lo que consideraríamos una vida normal -salvo milagros, claro está- y para que se reinserten en la sociedad. Lugares como Finlandia, que proporcionan viviendas seguras sin hacer preguntas, tienen unos índices de éxito increíbles a la hora de ayudar a sus ciudadanos a volver a ponerse en pie. Pero, de nuevo, lo más probable es que quieran que esas personas estén sanas y salvas. En Estados Unidos, parece que necesitamos los anuncios ambulantes para recordarte que si dejas ese horrible trabajo, si te atreves a intentar hacer cosas como sindicarte, esto muy bien podría ser lo que te espera. Aunque la generosidad del gobierno está ahí, es sólo para la clase multimillonaria acaparadora, no para la vasta franja de la humanidad que realmente conforma la nación.

 Fue evidente lo poco que valemos para ellos en comparación con los ricos cuando vimos los recursos humanos dedicados a encontrar al tirador del CEO en Nueva York. Las mujeres indígenas desaparecen, los veteranos se suicidan, la policía aplica la política de «disparar primero»... todo eso está bien y forma parte de la receta, pero si una persona adinerada acaba como el director general, la policía se da cuenta de repente. No es difícil ver que la policía actual tiene sus raíces en las patrullas de esclavos.

Estoy segura de que estoy describiendo lo que todos ustedes saben que es verdad, y afortunadamente la conciencia de estas verdades se está extendiendo por todas partes. Esto a medida que el gobierno se extralimita en su control mientras renuncia a cualquier contrato social con sus ciudadanos. Simplemente no podemos soportar más años de aumentos del 18% en la falta de vivienda o cualquier otro tipo de indicador de miseria general. Así es como fracasa una sociedad y por un camino como éste, merece fracasar. Dejemos que florezca algo mejor que funcione para algo más que un puñado de codiciosos acaparadores inadaptados.

( Kathleen Wallace , escritora, blog, 28/12/24, traducción DEEPL)

13.12.24

Joan-Ignasi Ortuño, periodista jubilado de 67 años, que ha llegado a tener que dormir en la calle porque no puede vivir con su pensión de jubilación... "Esto es una agonía. Es una agonía que no me merezco. Yo no he trabajado toda la vida, responsablemente, profesionalmente, para morir en la agonía más absoluta y abandonado, sin amigos, sin gente, sin sociedad”... “Los últimos años trabajaba, pero no estaba asegurado... Cuando tienes una edad, es muy difícil encontrar trabajo de periodista”... “Con una noche en la calle ya es suficiente para trastocarte. Quien ha vivido en la calle está mentalmente tocado”... “Empecé a llamar a muchos amigos y todo el mundo me decía lo mismo: ‘Lo siento, pero no tengo ninguna habitación’"... “Estoy expuesto a vivir en la calle otra vez. Y me sabe mal expresarlo así, pero vivir en la calle es morir. Pasar las noches en la calle es inhumano”... "No tengo miedo de la muerte, el que me da miedo es llegar a un extremo en que pueda estar muy deteriorado. Tengo miedo del dolor. Tengo miedo de tener que morir como un perro. Eso me da un miedo terrible, pero no sé como solucionarlo”

 "Esto es una agonía. Es una agonía que no me merezco. Yo no he trabajado toda la vida, responsablemente, profesionalmente, para morir en la agonía más absoluta y abandonado, sin amigos, sin gente, sin sociedad”.  Este es el grito desesperado de Joan-Ignasi Ortuño, periodista jubilado de 67 años, que ha llegado a tener que dormir en la calle porque no puede vivir con su pensión de jubilación.

Joan-Ignasi cobra 830 euros al mes. Alquilar una habitación en Barcelona ya cuesta casi 640 euros de media, según los últimos estudios. Es evidente que con la jubilación no tiene bastante para vivir en la ciudad donde ha estado y trabajado toda la vida. “Tuve que dejar el piso porque no lo podía pagar. Pagaba 700 euros de alquiler y cobraba 830. Y si no tienes garantías, ya ni te alquilan una habitación”, lamenta en conversación con RAC1.cat.

Antes de jubilarse hace un año y medio, este periodista había trabajado en medios como El Correo Catalán, BTV, COM Ràdio o El Periódico, donde estuvo más de una década. Siempre ligado al periodismo cultural, y compaginando el oficio con otras inquietudes como la escritura, la dirección teatral, la comunicación de espectáculos, etc. “Yo era una persona activa, inquieta, culturalmente motivada y aportadora de contenidos a la sociedad”, apunta.

Uno de los problemas que lo han llevado a la situación actual es que en los últimos trabajos antes de la jubilación no cotizaba. “Los últimos años trabajaba, pero no estaba asegurado”. Y no era consciente de que eso podía pasarle tanta factura en un futuro. “No lo pensaba, es verdad. Pero tampoco tenía acceso a muchos trabajos. Cuando tienes una edad, es muy difícil encontrar trabajo de periodista”, explica.

Las consecuencias de dormir en la calle

Ortuño estuvo un año a Granada, donde pensaba que encontraría precios más asequibles y “una ciudad más pequeña, culturalmente firme e interesante, donde yo podría aportar cosas y vivir con 800 euros”. Pero nada más lejos de la realidad. Mes a mes se fueron desvaneciendo los pocos ahorros que tenía, y tuvo que volver a Barcelona. Y tocó fondo durmiendo en la calle, fueron solo unos días, no recuerda exactamente cuántos, pero que le han marcado profundamente.

“Estaba en el metro, por el Eixample, por la estación de Sants… Me puse en un rincón, no lo sé. Por suerte no tuve ningún problema de encontrarme a alguien que me quisiera violentar. Pero al día siguiente era muy duro levantarse, ya estabas con la cabeza más débil, y cada vez más”, cuenta.  

Después de esta experiencia traumática, el periodista admite que ha perdido muchas facultades mentales: “Tengo la memoria estropeada desde que viví en la calle”. También ha perdido capacidad de concentración, de orientación, de análisis y reflexión, y ha caído en un estado depresivo evidente. “Con una noche en la calle ya es suficiente para trastocarte. Quien ha vivido en la calle está mentalmente tocado”, lamenta. Y añade, con tristeza: “No puedo leer, no puedo escribir, y es mi oficio. Cuando lo intento me duele más la cabeza, siento que me explota”.

También ha perdido agilidad física y, lógicamente, no duerme bien. “Tengo una desazón encima, esta incertidumbre de no saber qué haré mañana”. Además, por si eso no fuera lo suficiente, también se ha quedado sin su ropa, libros, recuerdos y otros objetos personales. “No tengo prácticamente nada, lo he ido perdiendo todo por el camino”, relata.

Un futuro incierto

Ahora, Joan-Ignasi ya no vive en la calle. Un amigo lo ha acogido en su casa. Pero muchas otras personas de su entorno no han respondido como se podía esperar. “Empecé a llamar a muchos amigos y todo el mundo me decía lo mismo: ‘Lo siento, pero no tengo ninguna habitación’. Tengo muchos conocidos, he tenido muchos amigos, supuestamente, pero la respuesta no ha sido precisamente afortunada para mí”.

Nos explica que ha ido a la atención primaria y a Servicios Sociales, pero no encuentra la ayuda que necesita. “La trabajadora social me dice que no puede hacer nada. He hablado con diferentes personas de Servicios Sociales y nadie me ha ofrecido ninguna solución”. Cobra justo la pensión mínima para una persona en su situación, y es evidente que es una cantidad insuficiente si no tienes un techo bajo el que vivir.

“Yo siempre he sido una persona luchadora, y no he necesitado nunca nada de nadie. Pero ahora mismo sí que lo necesito, y no tengo ninguna respuesta”, denuncia. Cuando piensa en la posibilidad de tener que volver a la calle, se hunde: “Estoy expuesto a vivir en la calle otra vez. Y me sabe mal expresarlo así, pero vivir en la calle es morir. Pasar las noches en la calle es inhumano”. 

En este punto, el testigo de Joan-Ignasi Ortuño se vuelve todavía más duro y amargo. “Ahora no tengo una vida digna, tengo una vida totalmente destruida. Estoy destrozado. Y no quiero morir, porque amo la vida, pero tengo miedo de sufrir la muerte. No tengo miedo de la muerte, el que me da miedo es llegar a un extremo en que pueda estar muy deteriorado. Tengo miedo del dolor. Tengo miedo de tener que morir como un perro. Eso me da un miedo terrible, pero no sé como solucionarlo”.

El apoyo del Col·legi de Periodistes de Catalunya

Cuando se vio en la calle, Joan-Ignasi Ortuño acudió al Col·legi de Periodistes de Catalunya, ya que es periodista colegiado desde hace 30 años. Allí le están ayudando y le han ofrecido apoyo en diversos ámbitos, desde el acompañamiento personal hasta el asesoramiento psicológico, fiscal, etc. “Si no fuera por ellos, quizás ya no estaría aquí”, dice. El Col·legi hizo público su caso a través del semanario digital Report.cat."

(Salvador López Arnal, blog, 12/12/24)

12.11.24

La pobreza absoluta en África en la era de la policrisis... la pobreza absoluta se concentra en un cinturón que recorre toda la anchura de África occidental, el Sahel, África central y oriental y se extiende hasta el Cuerno de África. En esta vasta región, una población en rápido crecimiento que pronto ascenderá a más de 500 millones de personas lucha por sobrevivir en medio de condiciones ambientales cada vez más duras e impredecibles... Los conflictos, la violencia y la inestabilidad política hacen imposible la acción pública o privada para escapar de la pobreza... La reducción futura de la pobreza dependerá cada vez más de la capacidad de garantizar la estabilidad, ya que es una condición previa para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. En un mundo en el que los conflictos y la inestabilidad están en aumento, y el endeudamiento crece, esta es una mala noticia para la capacidad de la comunidad mundial de erradicar la pobreza en un futuro cercano (Adam Tooze, Un. Columbia)

 "En su discurso en la Reunión Anual de 1973, el presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, acuñó el término “pobreza absoluta”, describiéndola como “una condición de vida tan degradante que insulta la dignidad humana y, sin embargo, una condición de vida tan común que es la suerte de alrededor del 40% de los pueblos de los países en desarrollo”. Luego planteó una pregunta difícil: “¿Y acaso los que toleramos esa pobreza, cuando está en nuestro poder reducir el número de los que la padecen, no estamos incumpliendo con las obligaciones fundamentales aceptadas por los [pueblos] civilizados desde el principio de los tiempos?” Este discurso programático solidificó los nuevos objetivos del Banco en ese momento: acelerar el crecimiento económico y reducir la pobreza."  Genoni Larkner 2024 Banco Mundial 

Eso fue en 1973. Medio siglo después, la masa de publicaciones del Banco Mundial nos dice que la lucha contra la pobreza absoluta enfrenta un desafío histórico nuevo y urgente.

A partir de la década de 1990, el desarrollo económico trajo consigo un progreso gigantesco hacia el objetivo de terminar con la pobreza absoluta. Pero ese progreso se detuvo hace diez años.

Desde 2015, el esfuerzo por sacar a la población mundial de las privaciones más extremas se ha estancado. Como reconocen los autores del Banco Mundial, nos enfrentamos a “una década perdida en la lucha contra la pobreza mundial”.

No solo ha habido poco progreso desde 2015, sino que el inicio de lo que el "Informe sobre pobreza, prosperidad y desarrollo" del Banco Mundial denomina la “policrisis” está situando aún más lejos el progreso futuro. Como se señaló en una nota de un blog:

"Nos enfrentamos a una serie de crisis superpuestas e interconectadas que están afectando las vidas y los medios de subsistencia en casi todas partes. Los efectos combinados del lento crecimiento económico, el aumento de los conflictos y la fragilidad, la desigualdad persistente y los fenómenos meteorológicos extremos han enviado ondas de choque a todo el mundo. Las economías de altos ingresos están mostrando signos de resiliencia, pero las perspectivas para las economías de bajos ingresos y los países más frágiles siguen siendo profundamente preocupantes.

Hace apenas una década, teníamos motivos para ser más optimistas. Entre 1990 y 2015 se produjeron avances significativos en materia de desarrollo sostenible, cuando más de mil millones de personas salieron de la pobreza extrema. Se trató de un logro monumental, impulsado principalmente por el fuerte crecimiento económico de China y la India, que acercó a las economías más ricas y a las menos favorecidas en términos de niveles de ingresos. Sin embargo, lo que parecía un camino claro hacia la erradicación total de la pobreza se ha desvanecido desde entonces. … las tasas de pobreza mundial han vuelto a los niveles previos a la pandemia, y las previsiones indican una trayectoria para los próximos años que, en el mejor de los casos, es desalentadora. Casi la mitad de la población mundial (unos 3.500 millones de personas) vive con menos de 6,85 dólares al día, la línea de pobreza para los países de ingresos medios altos. En un nivel más extremo, casi 700 millones de personas viven con menos de 2,15 dólares al día, la línea de pobreza para los países de ingresos bajos. La pobreza extrema se ha concentrado cada vez más en el África subsahariana o en lugares afectados por conflictos y fragilidad".

Una vez que desglosamos los datos globales, las disparidades regionales son marcadas. Si nos centramos en la pobreza absoluta más grave, la dinámica mundial está determinada por el movimiento relativo de Asia y África.

Una forma de hacer esto más concreto es observar los países individualmente. En 1987 había 51 países de ingresos muy bajos repartidos por África y Asia. Desde entonces, 29 de esos países muy pobres han salido de la pobreza y se han unido a las filas de los países de ingresos medios. Veintidós países siguen siendo profundamente subdesarrollados. Uno es Afganistán, los otros 21 están todos en el África subsahariana.

Mientras que el resto del mundo ha crecido, la abrumadora mayoría de los países africanos de bajos ingresos no han experimentado un progreso mensurable en el ingreso per cápita durante medio siglo.

Si pasamos de las economías nacionales a observar el número de personas pobres: mientras que la proporción de personas que viven por debajo del umbral de pobreza absoluta de 2,15 dólares por día ha disminuido en todo el mundo, y mientras que el número de personas en situación de pobreza absoluta en Asia se ha desplomado, el número de personas que viven en pobreza absoluta en el África subsahariana ha aumentado.

"Hasta 2013, la reducción de la pobreza extrema mundial estuvo liderada por el rápido crecimiento económico de China, que sacó a más de 800 millones de personas de la pobreza extrema en tres décadas. Entre 1990 y 2024, el resto de Asia oriental y el Pacífico también logró avances notables, con 210 millones de personas que salieron de la pobreza extrema durante este período. La pobreza extrema también se redujo significativamente en Asia meridional... Aunque la tasa de pobreza extrema en África subsahariana ha disminuido en las últimas tres décadas, lo hizo a un ritmo mucho más lento que en otras regiones, y el número de personas que viven en la pobreza extrema en la región ha estado bastante cerca de duplicarse, aumentando de 282 millones en 1990 a 464 millones en 2024. De manera similar, en Oriente Medio y el norte de África, el número de personas que viven en la pobreza extrema se duplicó de 15 millones en 1990 a 30 millones en 2024. La pobreza extrema en esa región ha aumentado desde 2014, impulsada por la fragilidad, los conflictos, y la inflación".

En la actualidad, en África subsahariana hay tres veces más personas en situación de pobreza absoluta que en Asia meridional.

“En 1990, Asia oriental y el Pacífico tenían una tasa de pobreza más alta que África subsahariana, y Asia meridional tenía tasas similares a las de África subsahariana”.

"En 2000, solo una cuarta parte de los pobres extremos vivían en un país del África subsahariana o en un país en situaciones frágiles y afectadas por conflictos (SFC). En 2014, una de cada dos personas en situación de pobreza extrema vivía en África subsahariana o en SFC. La proporción de pobres extremos en SFC en África subsahariana aumentó marcadamente a fines de la década de 2010, impulsada por países con grandes poblaciones pobres que se volvieron frágiles (por ejemplo, Níger o Nigeria). En 2024, la proporción de personas en situación de pobreza extrema en África subsahariana (SFC) había aumentado a tres cuartas partes, y el 42 por ciento de los pobres extremos a nivel mundial se encontraban en SFC en África subsahariana".

El Banco Mundial continúa:

"En África subsahariana, donde se encuentran aproximadamente la mitad de los países parte de la ADI (Asociación de Desarrollo Internacional del Banco Mundial), el crecimiento económico no ha sido lo suficientemente grande ni lo suficientemente inclusivo como para reducir la pobreza de manera significativa, especialmente desde 2015 (Wu et al. 2024). Entre 1990 y 2022, el PIB per cápita en África subsahariana solo creció un 0,7 por ciento anual (en comparación con el 1,6 por ciento a nivel mundial). Se prevé que el crecimiento del PIB en los países clientes de la ADI se fortalezca en 2024-25, pero siga siendo más débil que en la década anterior a la pandemia" (Banco Mundial 2024d).

Nigeria es un buen ejemplo. En términos de países, ha pasado de ser un país de bajos ingresos a uno de ingresos medios bajos y, sin embargo, ahora es el tercer país del mundo con mayor número de personas absolutamente pobres, después de la India y la República Democrática del Congo. Tanzania, destino turístico, es el cuarto en la lista de países con mayor número de personas con ingresos inferiores a los 2,15 dólares diarios.

En toda África, son comunes las enormes disparidades de ingresos entre las zonas urbanas más favorecidas y el campo.

"Por ejemplo, en algunas partes de Namibia, un país de ingresos medios altos, más del 30 por ciento de la población vive con menos de 2,15 dólares. Las zonas más pobres del país están escasamente pobladas y no están bien conectadas con el resto del país. En Sudáfrica, también un país de ingresos medios altos, la provincia de Eastern Cape tiene una tasa de pobreza del 36 por ciento, que es cinco veces más alta que la tasa de pobreza en Western Cape y Gauteng y más similar a las tasas de pobreza en regiones de Guinea-Bissau o Lesotho. En la región de la capital del Chad, sólo el 3% de la población vive con menos de 2,15 dólares, mientras que la tasa de pobreza en todo el país es del 31%".

En general, es cierto que la pobreza extrema es más frecuente en las zonas rurales que en las urbanas. Por difíciles que sean las condiciones en los barrios marginales urbanos, es la perspectiva de mejora lo que atrae a decenas de millones de personas del campo a la ciudad.

"En 2022, más de las tres cuartas partes de los pobres extremos del mundo vivían en zonas rurales, y la mitad de ellos vivían en zonas rurales del África subsahariana. En casi todas las regiones, la tasa de pobreza extrema es mayor en las zonas rurales que en las urbanas: la pobreza rural es del 16% y la urbana del 5% en el mundo en su conjunto. La diferencia entre la pobreza rural y la urbana es más pronunciada en el África subsahariana, donde la tasa de pobreza rural es del 46% y la urbana del 20%".

Las causas de la pobreza son múltiples y se agravan entre sí.

"Aproximadamente la mitad de la población de África subsahariana y los países del África central y del África occidental carece de electricidad o saneamiento. También persisten grandes brechas educativas. En 20 países de bajos ingresos con datos disponibles, más del 90 por ciento de los niños no pueden leer o comprender un texto básico al final de la escuela primaria. Sin embargo, las inversiones en educación en los países de bajos ingresos siguen siendo muy bajas. En 2021, el país de bajos ingresos promedio gastó solo 54 dólares por estudiante por año, en comparación con más de 8.500 dólares en el país típico de altos ingresos. En algunos de los países más pobres de África subsahariana, solo el 20 por ciento de los encuestados supera la educación de sus padres, en comparación con el 80 por ciento en Asia oriental".

En los países más pobres, la pobreza y la privación son multifactoriales y, en todo caso, las medidas puramente monetarias, como el estándar de 2,15 dólares, subestiman el nivel de privación. En África subsahariana, la falta de infraestructura básica de electricidad y saneamiento es incluso más pronunciada de lo que sugeriría la masa monetaria.

Así pues, este es el resultado de las tendencias de desarrollo del último medio siglo. Gracias al notable crecimiento de Asia, la pobreza absoluta ya no es una condición global generalizada. Ahora se concentra en un cinturón que recorre toda la anchura de África occidental, el Sahel, África central y oriental y se extiende hasta el Cuerno de África. En esta vasta región, una población en rápido crecimiento que pronto ascenderá a más de 500 millones de personas lucha por sobrevivir en medio de condiciones ambientales cada vez más duras e impredecibles, más obstaculizada que ayudada por los Estados que no proporcionan ni siquiera la infraestructura y los servicios básicos y donde, como demuestra un estudio reciente sobre Nigeria, la violencia intercomunitaria se ve amplificada por las perturbaciones ambientales.

Los conflictos, la violencia y la inestabilidad política hacen imposible la acción pública o privada para escapar de la pobreza, como señala el Banco Mundial.

"La importancia de la estabilidad para la reducción futura de la pobreza se puede ver en el gráfico siguiente sobre África occidental y central. Los países que lograron evitar la fragilidad (Benin, Cabo Verde, Gabón, Ghana, Guinea Ecuatorial y Senegal) lograron reducir la pobreza de manera constante. En comparación con los países que actualmente son frágiles o que entraron y salieron de la fragilidad, los países estables redujeron la pobreza en 15 a 20 puntos porcentuales adicionales. La estabilidad, por cierto, va más allá de la capacidad de mantener la paz. La sostenibilidad macrofiscal y de la deuda son igualmente críticas, como lamentablemente demuestra Ghana, que recientemente incumplió el pago de su deuda externa. La pobreza (2,15 dólares) aumentó del 25% en 2020 al 33% en 2023".

"La implicación es clara. La reducción futura de la pobreza dependerá cada vez más de la capacidad de garantizar la estabilidad, ya que la estabilidad es una condición previa para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. En un mundo en el que los conflictos y la inestabilidad están en aumento, y el endeudamiento crece, esta es una constatación aleccionadora y una mala noticia para la capacidad de la comunidad mundial de erradicar la pobreza en un futuro cercano".

Está muy lejos del lenguaje civilizatorio propugnado por McNamara hace medio siglo."

(Adam Tooze , Un. Columbia, Sin Permiso, 27/10/24, gráficos en el original)

16.4.24

Una persona desahuciada hace nueve meses en Móstoles muere mientras seguía viviendo en la calle

"La inacción de las administraciones a todos niveles ante desahucios de personas altamente vulnerables y sin opciones habitacionales puede tener efectos mortales. Es lo que le ha sucedido a Patxi, vecino de Móstoles y uno de los desahuciados el 17 de julio de 2023 del bloque La Dignidad, del que El Salto ha venido informando. 18 familias fueron desalojadas del edificio que llevaba ocupado nueve años, todas con distintos niveles de vulnerabilidad social, desde violencia de género hasta enfermedades crónicas. Ninguna, entonces tenía alternativa habitacional y aun así se ejecutó el desahucio de todo el edificio.

Patxi “tenía un estado de salud muy delicado, una discapacidad del 65% y sufría varias dolencias crónicas graves: aterosclerosis, arteriopatía crónica, diabetes, hipertensión, anemia y desnutrición severa”, confirman desde Stop desahucios Móstoles. Con estas dolencias vivía este hombre de solo 58 años antes incluso del desahucio, por eso insisten desde esta asamblea por el derecho a la vivienda, “es incomprensible que el juzgado n°1 de Móstoles no lo considerara vulnerable y lo desahuciara sin ninguna alternativa habitacional”.

Después del desalojo de La Dignidad, una buena parte de las personas comenzó a acampar en el parque Cuartel Huertas de Móstoles, como única alternativa. En distintas ocasiones la policía les desalojó también de este espacio público, sin embargo las personas que no consiguieron por sus propios medios alojarse con familiares u otros recursos, continuaron viviendo en el parque durante los nueves meses que han transcurrido desde el desahucio. Patxi era una de estas personas y sus males se fueron agravando. La desatención y el abandono en el que vivía era tal que una pronta y oportuna respuesta de las administraciones hubiera evitado, desde hace tiempo, el desenlace fatal.

“El pasado viernes sus dolencias se complicaron y tuvo que ser intervenido de urgencia, pero no pudo superar la intervención” relata a El Salto José Torralbo, portavoz de Stop Desahucios Móstoles. Para los compañeros de lucha de Patxi es Stop desahucios Móstoles “el desamparo institucional mata a las vecinas ejecutando desahucios sin alternativa habitacional”, por ello, el movimiento de vivienda de Madrid ha convocado este miércoles 17 de abril una concentración frente al Ayuntamiento de Móstoles en protesta por la lenta respuesta de las administraciones a todos los niveles ante casos como el de Patxi. Después realizarán una manifestación hasta el parque Huertas, en el que vivió hasta hace unos días para conmemorar así la memoria de su compañero de lucha, y que fue enterrado el pasado sábado."                (Susana Albarrán, El Salto, 16/04/24)

11.1.23

Lula tardó sólo unas horas en salvar de la miseria a millones de familias, firmando una ampliación de su su programa emblemático contra la pobreza que garantizará a 21 millones de familias un ingreso mensual de 112 dólares... al tiempo que revirtió los planes de Bolsonaro de vender ocho organismos y empresas estatales, incluida la petrolera Petrobras y el servicio postal público, de modo que sigan sirviendo al bien público, en lugar de llenar los bolsillos de los ejecutivos corporativos... así se lucha contra el fascismo y el neoliberalismo

 "La extrema derecha de Brasil demostró el nulo respeto que tienen hacia el sistema democrático y el sentido patrimonialista que tienen del poder. Copiando de manera chapucera la chapuza que supuso el asalto al Capitolio de los Estados Unidos del 6 de enero de 2021, los fanáticos partidarios del trumpista Jair Bolsonaro irrumpieron en el Congreso, la Corte Suprema y el Palacio Presidencial de Brasil.

A pesar de que las fuerzas de seguridad frenaron el intento de golpe de Estado, los insurrectos de Brasil sacudieron los cimientos de la quinta democracia más grande del mundo. Apenas una semana después de la toma de posesión de Luiz Inácio Lula da Silva, estos ataques dejan escalofriantemente claro los enormes obstáculos que tendrá que superar para lograr la agenda a favor de la democracia y de los trabajadores por la que ha luchado durante casi medio siglo.

Lula, extrabajador metalúrgico, ascendió en las filas del movimiento laboral y ayudó a lanzar el Partido de los Trabajadores en 1980 como una fuerza de oposición contra la dictadura militar del país. Durante sus dos primeros mandatos como presidente de Brasil (2003-2010), tuvo un enorme éxito en la reducción de las brechas económicas que se habían ampliado bajo el régimen militar. Tras ganar las últimas elecciones, que supone su tercer mandato, Lula pretende una vez más dar prioridad a los pobres y la clase trabajadora.

El presidente brasileño no quiso esperar y, apenas unas horas después de su toma de posesión, firmó una medida provisional que amplía el programa emblemático contra la pobreza que presentó en su período anterior en el cargo. Entre 2003 y 2011, la Bolsa Família distribuyó subsidios mensuales que sacaron a 25 millones de personas de la pobreza. Este programa, combinado con un aumento del salario mínimo, amplió la inversión pública en salud y educación y otras reformas progresistas, redujo la desigualdad de ingresos del país por primera vez en cuatro décadas.

Hace poco más de un año, Bolsonaro reemplazó la Bolsa Família con un programa mucho menos efectivo, llamado Auxílio Brasil, que era puramente un caballo de Troya destinado a reducir el gasto social al eliminar el acceso a otros programas de bienestar. Gracias a la acción inmediata de Lula, el gobierno entregará 600 reales brasileños al mes (112 dólares estadounidenses) a 21 millones de familias.

En otra acción inmediata, Lula revirtió los planes de Bolsonaro de vender ocho organismos y empresas estatales, incluida la petrolera Petrobras y el servicio postal público. Al impedir los planes de privatización de su predecesor, Lula garantizará que estas entidades sirvan al bien público en lugar de llenar los bolsillos de los ejecutivos corporativos. (...)

Lula también nombró un secretario especial para la reforma fiscal para el desarrollo de una propuesta de un código tributario más eficiente y equitativo. El sistema actual de Brasil es notoriamente complejo y regresivo, ya que, al igual que ocurre en España, impone una carga fiscal más pesada a la clase media que a los ricos. 

Lo normal es que Brasil siga el movimiento de Colombia y adopte un impuesto a la riqueza como pilar central de un código tributario más equitativo. Diferentes estudios estiman que se lograrían recaudar 26.800 millones de dólares sólo en 2023.

Antes del intento de golpe de Estado del 8 de enero, los titulares sobre los desafíos de Lula se centraban en el nerviosismo de los mercados financieros y en las desgastadas críticas conservadoras relacionadas contra sus planes de gasto público. El consejo editorial del Financial Times, por ejemplo, lo instó a buscar un Estado «mejor, no más grande» si quiere una economía fuerte y estable. Argumentos similares de «responsabilidad fiscal» lanzados contra Lula en sus mandatos anteriores demostraron ser espectacularmente erróneos. Pero tales argumentos generalmente están menos impulsados ​​por un análisis económico sólido que por los intereses de los ricos y poderosos.

 Lula, a sus 77 años, es un hombre que vivió la dictadura militar de Brasil de 1964 a 1985 e incluso fue encarcelado en la década de 1970 por liderar huelgas laborales. Por eso, Lula sabe mejor que nadie cómo luchar por los objetivos interconectados de la democracia y la justicia económica. (...)"          (J. A. Gómez, Diario16, 11/01/23)

7.11.22

Al anochecer, en los barrios más ricos, viejos jubilados inspeccionan la basura. Es la primera vez que veo gente revisando la basura con anteojos, Buscan algo que conserve todavía un precio miserable entre los acopiadores... En la esquina de mi casa, todas las noches, se sienta una familia con tres chicos. Mientras el marido junta envases y latas vacías, la mujer pide limosna. Esperan hasta que regresa el último vecino y conocen a quienes les dan una moneda, una prenda de ropa, medio paquete de fideos. Los viernes, algunos adolescentes de una parroquia cercana les llevan un plato de guiso y un pan... Lo que hoy veo es un cuadro más duro que el de toda la literatura costumbrista de las primeras décadas del siglo XX en América Latina

 "Ni los escritores sociales de 1920 y 1930, como Enrique González Tuñón o Elías Castelnuovo, imaginaron tan oscuro el paisaje de las calles de Buenos Aires. Con harapos sobre cuerpos desnutridos o hinchados, forman batallones bajo el rojo pabellón de su miseria, como escribió Castelnuovo. Así los vio Evaristo Carriego, el poeta barrial a quien Borges admiraba: “Madre haraposa, madre desnuda, manto de amores de barrio bajo, ¡es una amarga protesta muda, esa devota de San Andrajo!”.

Jóvenes desempleados vagan como inútiles; mujeres de las villas miseria, con uno o dos hijos a cuestas, se juntan en las avenidas, que son un resto de lo que la ciudad fue y creyó que seguiría siendo. Desencantadas y solas, parecen vivir en un suburbio de La taberna, gran novela de Émile Zola. A todas les atribuyo la garra de Gervaise, el personaje duro pero conmovedor de esa novela realista que no le tiene miedo al patetismo. Acto seguido, me autocritico, porque no puede ser que, cuando me encuentro con la realidad, yo dispare para el lado de la literatura.

Cientos de mujeres, con banderas, marchan por la avenida central que lleva a la casa de Gobierno. Camino entre ellas y hago preguntas sobre el motivo de esa larga marcha. Me contestan señalando su panza. Muchos chicos llevan un cartelito donde se lee ¨Pancitas vacías¨. Al anochecer, en los barrios más ricos, viejos jubilados inspeccionan la basura. Es la primera vez que veo gente revisando la basura con anteojos. Buscan algo que conserve todavía un precio miserable entre los acopiadores, llamados la “mafia de la basura”.

 Mientras tanto, por las calles, multitudes de tamaño variable se manifiestan pidiendo 30 dólares mensuales de subsidio a la pobreza, que incluye al 50% de la población y al 60% de los niños. En las provincias, jóvenes marginales o respetables maestros y empleados públicos a quienes se debe meses de salario apedrean las casas de los políticos locales y, si es posible, las saquean o las incendian. Afuera, en la noche, hay guitarreadas, con un buen cantor, dos o tres jóvenes que se ofrecen para seguirlo, y varios borrachos pendencieros o ensimismados.

No le creo a nadie. Un bajo porcentaje de la población, apenas el 15%, les cree a los partidos políticos. No se sienten representados, salvo cuando algún caudillo gestiona una mesa común en la calle o reparte paquetes de comida. Cuando pregunto a los que marchan, la mayoría sigue a un vecino que los organiza. Más del 40% no sabe a quién votar en las próximas elecciones. No están en condiciones de pensar hoy en la política, no les interesa ni confían en que haciéndolo contribuirán a que su futuro sea distinto; no tienen representación y se han debilitado los lazos que los unía al peronismo, aunque el peronismo todavía conserve una mayoría de adhesiones populares.

Después de su paso, las calles quedan cubiertas de bolsas rotas, que otros pobres inspeccionan buscando restos. En la esquina de mi casa, todas las noches, se sienta una familia con tres chicos. Mientras el marido junta envases y latas vacías, la mujer pide limosna. Esperan hasta que regresa el último vecino y conocen a quienes les dan una moneda, una prenda de ropa, medio paquete de fideos. Los viernes, algunos adolescentes de una parroquia cercana les llevan un plato de guiso y un pan.

 Viven en la incertidumbre. De mi lado, recuerdo las veces que, desde mi escritorio, frente a mis libros, divagué sobre la incertidumbre como estado creativo y que no entender era el paso inicial del pensamiento. Pero ese no entender puede ser un estado que solo conozco como primer capítulo de un camino, no como condena prolongada e impuesta. No entiendo, luego existo.

 Lo que hoy veo es un cuadro más duro que el de toda la literatura costumbrista de las primeras décadas del siglo XX en América Latina. Aquellos escritores creyeron que la sociedad que describían con realismo naturalista podía cambiar a través de la acción de hombres y mujeres que, de pronto, se volvían protagonistas de su destino. Creían que sus cuentos y novelas, al describir la miseria, podían convertirse en armas de lucha. Pero estos pobres que encuentro todos los días no leen en las esquinas y tampoco encontrarían ningún consuelo en libros que narraran una improbable historia de redención por la lucha. Hay que ser menos pobre para tomar esas decisiones radicales. Hay que tener, de verdad, la posibilidad de decidir. Los hijos de estos pobres, por otra parte, no están aprendiendo a leer libros.

Nosotros, los que leemos y comemos, ya criticamos suficientemente esas ilusiones literarias que, de todas formas, tampoco eran muy buena literatura. Si tuviera que recomendar un libro sería el que nos enfrenta con la soledad de los personajes de Beckett. En Malone muere, el hombre, inmóvil en una cama de hospital, trata en vano de recuperar el bastón que se le ha caído. Está destinado a la soledad no solo por altas razones metafísicas, sino por las bajas razones del abandono. Como estos pobres que pasan y pasan cerca de donde escribo."                (Beatriz Sarlo , El País, 05/11/22)

15.6.22

El dato: criar un hijo es inasumible para el 20% más pobre de las familias españolas... el coste de la crianza es de 672 euros mensuales por niño

 "Cuna, carrito, pañales y biberones, ropa, material escolar, transporte, teléfono móvil… Son algunos de los numerosos gastos que conlleva la crianza. El coste de criar a un hijo en España es, de media, de 672 euros mensuales, según un estudio de Save the Children publicado este martes. 

En 2018 era de 587: en cuatro años, el cuidado de los niños ha aumentado 85 euros al mes, es decir, un 14,5%. Alexander Elu, especialista en pobreza de Save the Children, ha señalado en la presentación del informe que esto supone un problema para muchas familias: “Si analizamos el porcentaje de ingresos que los hogares deberían invertir en el cuidado de sus hijos e hijas vemos que para el 20% más pobre de las familias el coste de la crianza es inasumible”.

Desde 2018, cuando Save the Children realizó su primer cálculo de este coste, la inflación en España ha aumentado un 11,3%. Si se compara este resultado con los distintos gastos de tener hijos, se observa que algunas han aumentado en un valor similar al de la inflación —la alimentación (13%), la higiene (9%), la ropa y el calzado (13%) o la vivienda (15%)—, pero otras en un porcentaje mucho mayor —el ocio y los juguetes (25%), los muebles y enseres (30%) o los suministros energéticos (53%)—. “El incremento supera al aumento general de los precios, lo que revela el encarecimiento relativo de la crianza”, ha desarrollado Elu.

En la investigación se constatan diferencias. Por un lado, entre regiones. “No es lo mismo criar a tu hijo o hija en Andalucía que en Cataluña o en la Comunidad de Madrid”, ha advertido Elu. Estas diferencias alcanzan hasta los 178 euros por mes e hijo entre el coste medio de la crianza en Andalucía (641 euros) y Cataluña (819 euros): en la segunda es hasta un 27,8% más caro que en la primera. Por otro lado, entre las edades de los niños, cuyas necesidades cambian a medida que crecen, reflejándose en el gasto de las familias. Este aumenta a lo largo de los años y varía entre 550 euros mensuales para la franja de cero a tres y 740 para la de 13 a 17.

De los cero a los seis, el gasto superior es el de conciliación —guardería, canguros, escuela infantil—, que representa entre un tercio y un quinto del total. A partir de los siete años, la partida más elevada es la de alimentación, que se lleva aproximadamente un 20%. “No tiene sentido que, si a medida que los niños y niñas crecen hay más gastos, se reciban menos ayudas con la edad. Es necesario que se apoye a las familias en todas las etapas de crecimiento”, ha denunciado Elu.

 A estos elevados costes, se suma que España carece de políticas de apoyo a la crianza comparables a la del resto de la Unión Europea, aun cuando el país destaca por sus altos niveles de pobreza infantil: más de 2,6 millones de niños y adolescentes —uno de cada tres— están en riesgo de pobreza o exclusión social, cifra que solo superan Rumania y Bulgaria. “Las políticas españolas de apoyo a la crianza son muy escasas y poco efectivas”, ha enfatizado Elu. El sistema español de apoyo a las familias y la infancia se caracteriza por un reducido nivel de gasto en prestaciones y ayudas fiscales que, en conjunto, alcanzan el 1,3% del PIB, frente al 2,3% en la media de la Unión Europea (UE).

 Catalina Perazzo, directora de Incidencia Social y Política en Save the Children, ha declarado: “Es una obligación por parte del Gobierno central tanto de las comunidades autónomas ayudar a las familias, en especial las más vulnerables, para que todos los niños y niñas consigan un buen desarrollo cognitivo y social”. Por este motivo, Save the Children propone algunas medidas para facilitar a las familias la crianza e incentivar la natalidad. Entre ellas, implementar una nueva ayuda a la crianza de 100 euros mensuales que, desde los 0 a los 17 años y en clave universal, alcance a más familias y cubra el 15% del coste medio. También, gravar los productos de higiene menstrual y los pañales al tipo superreducido del IVA del 4%, o bien eliminar este impuesto. Además, la organización recomienda que las rentas autonómicas sirvan para complementar las ayudas estatales de crianza”. Según Perazzo, el coste de la crianza es, en realidad, “una inversión que beneficia y concierne a todos”.           (Lucía Foraster Garriga , El País, 14/06/22)

8.4.22

Una ONG hizo un experimento revolucionario. Dio 3.000 libras a 13 personas "veteranas de la calle"... Entre gastos policiales, costes judiciales y servicios sociales, atender a este grupo de 13 personas en situación de sinhogarismo en Londres costaba, anualmente, 400.000 libras... En tan solo año y medio: 7 de los 13 tenían un techo en el que vivir... 2 más a punto de trasladarse a sus propios apartamentos. Los trece habían dado pasos fundamentales hacia la solvencia y el crecimiento personal. En definitiva, estas personas se apuntaron a cursos, aprendieron a cocinar, se sometieron a rehabilitación, visitaron a sus familias e hicieron planes para el futuro. ¿El coste? 50.000 libras anuales incluyendo el salario de las trabajadoras sociales

Julen Bollain @JulenBollain

 En 2009, mientras Boris Johnson, entonces alcalde de Londres, intentaba vaciar la ciudad de vagabundos con medidas coercitivas ante la cercanía de los Juegos Olímpicos, una ONG hizo un experimento revolucionario. Dio 3.000 libras a 13 personas "veteranas de la calle". [HILO]

Entre gastos policiales, costes judiciales y servicios sociales, atender a este grupo de 13 personas en situación de sinhogarismo en Londres costaba, anualmente, 400.000 libras. ¿Y si damos 3.000 libras a cada una de estas personas, sin condición ni contrapartida alguna?

¿3.000 libras al mes sin contraprestación alguna? ¿A vagabundos? Se lo gastarán en alcohol y drogas, se decía por ahí.

Así que ya tenemos el experimento:

13 vagabundos 3.000€ al mes

Sin requisitos ni formularios

1 pregunta: ¿Tú qué crees que necesitas?

¿Qué deseos tenían los vagabundos? Deseos materiales muy humildes como un teléfono, un audífono o un diccionario. ¿Despilfarraron el dinero? Pues no. La mayoría fueron muy ahorrativos. Al cabo de un año, de media, habían gastado solamente 800 libras. Pero, ¿qué fue de ellos?

Aquí viene lo interesante. En tan solo año y medio:

1/ 7 de los 13 tenían un techo en el que vivir.

2/ 2 más a punto de trasladarse a sus propios apartamentos.

3/ Los trece habían dado pasos fundamentales hacia la solvencia y el crecimiento personal.

4/ En definitiva, estas personas se apuntaron a cursos, aprendieron a cocinar, se sometieron a rehabilitación, visitaron a sus familias e hicieron planes para el futuro.

¿El coste? 50.000 libras anuales incluyendo el salario de las trabajadoras sociales.

El proyecto no sólo redujo costes considerablemente (400.000 frente a 50.000 libras/año), sino que además ayudó en el desarrollo personas de 13 personas. Muchas veces hablamos del coste monetario de una renta básica pero, ¿cuál es el coste económico y social de no establecerla?

11:29 a. m. · 31 dic. 2021
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Jose Manuel Caballol @jmcaballol
En respuesta a @JulenBollain

El concepto se llama cash tranfer. En Canadá en 2018 hicieron otro exitoso experimento parecido https://forsocialchange.org/new-leaf-project-overview. En España en 2021 @HogarSi ha lanzado el fondo NEXIT con la misma idea actualmente en evaluación. Toda la info aquí https://hogarsi.org/empresas/nexit/

24.1.22

Saqueos a trenes de mercancías en Los Ángeles: ¿qué está pasando? En la mayor ciudad de California las estadísticas oficiales nos hablan de un millón y medio de pobres absolutos sobre una población total de casi diez millones de personas.

 "(...) Catorce de enero de 2022, John Schreiber, un fotoperiodista de la CBS, publica en su cuenta de Twitter unos vídeos que toman una relevancia notable en apenas unas horas. 

En ellos se ve un tren de mercancías avanzando despacio, con gravedad de toneladas de carga, por unas vías enclaustradas en un entorno urbano. A su alrededor, hasta donde alcanza el objetivo, el suelo está tapizado de restos de paquetería, miles de cajas de cartón y envases de plástico desperdigados a lo largo del trazado, dando a la escena el tono al momento posterior a una catástrofe. 

Schreiber es oriundo del medio oeste, cree haber visto antes aquella escena: "parecía que un tornado había golpeado un almacén y acababa de vomitar escombros por todas partes". ¿Qué es lo que ha sucedido?

Esas vías del tren no se ubicaban en algún Estado del corredor de los tornados como Kansas y Nebraska, sino en la soleada California, concretamente en Lincoln Heights, un vecindario periférico de la ciudad de Los Ángeles. La desolación no había sido provocada por un desastre natural, sino sencillamente por los robos, el saqueo continuado a los trenes de mercancías que transitan ese trazado desde los cercanos puertos de Terminal Island y Long Beach, situados a 30 kilómetros del centro de la ciudad, por los que entran al país el 40% de las importaciones marítimas, bienes que son distribuidos al resto de Estados Unidos tras pasar por la estación intermodal, pero que hasta ese punto van aún en los grandes contenedores metálicos que han sido descargados de los barcos directamente a espaldas del tren.

El detalle de logística no es menor para la historia que nos ocupa. Esos contenedores que son asaltados constituyen una auténtica sorpresa para los saqueadores, ya que la mayoría ni siquiera lleva una carga homogénea, del todo imposible de identificar desde fuera. "Todo viene en el tren" dice uno de los ladrones, de 37 años, entrevistado por el LA Times, "teléfonos móviles, ropa de diseño, juguetes, cortadoras de césped, equipos eléctricos. Una vez encontré un brazo robótico. Sacamos cosas de aquí y de allá, ganamos algo de dinero revendiéndolo". Los trenes reducen su velocidad en el tramo de Lincoln Heights, incluso quedan detenidos durante un tiempo por el flujo desigual tras el colapso de los puertos en estos meses. Los ladrones aprovechan la ocasión. Uno de cada cuatro vagones llega a las instalaciones de reparto con los contenedores esquilmados.

 Tras el salto a la actualidad, los medios han publicado una carta que la compañía Union Pacific, propietaria del trazado férreo, mandó a George Gascón, fiscal del Distrito, a finales de diciembre. En ella denunciaban que se había producido un aumento dramático de estos asaltos a los trenes de mercancías. Según la compañía en hasta un 160% en el condado de Los Ángeles, resultando afectadas empresas de distribución como UPS, Amazon o FedEx. Más de 90 contenedores asaltados al día. Más allá de las cifras, las propias imágenes eran reveladoras, mostrando un panorama de pillaje en el que la policía privada ferroviaria, más las fuerzas del orden públicas, se han visto incapaces de garantizar la seguridad del trazado. En uno de los vídeos, un uniformado corre sin ganas detrás de dos personas que huyen llevándose dos paquetes.

Parece tratarse de bandas de asaltantes, pero también de otros muchos que, una vez abiertos los contenedores, se lanzan al pillaje. En el suelo cajas de mascarillas y test PCR descartados como botín quedan abandonados. En una entrevista en la radio pública preguntan a Schreiber, el fotógrafo que ha dado a conocer el asunto, si sabe qué es lo que ha provocado esta situación: "me lo puedo imaginar. Hay mucha gente sufriendo en este momento". En el resto de medios el tratamiento de la noticia no va más allá de mostrar las imágenes del caos acompañadas de titulares llamativos que pretenden retrotraernos a la época de los asaltos a trenes del western. También a la lucha entre la Union Pacific y el fiscal del distrito, a quien las compañías, usando un lenguaje diplomáticamente empresarial, consideran laxo con el crimen. Sin mano dura, los delincuentes se sublevan.

 Ya en febrero del pasado año, Joe Busciano, un concejal de la ciudad de Los Ángeles, culpó a los campamentos de vagabundos de la degradación en los entornos ferroviarios, óptimos para que estas personas montaran sus infraviviendas debajo de puentes y otras arquitecturas industriales. Nadie parece destacar que en la mayor ciudad de California las estadísticas oficiales nos hablan de un millón y medio de pobres absolutos sobre una población total de casi diez millones de personas. Las zonas grises no aparecen, todos aquellos que aún teniendo trabajo e ingresos son incapaces de llevar una vida normalizada por la carestía de los bienes básicos como la vivienda. En 2018, el reportaje documental Skid Row, infierno en el primer mundo, de Helena Villar, corresponsal de RT en Estados Unidos, mostró los campamentos de la pobreza en el propio centro de Los Ángeles.

 Las importaciones estadounidenses, la mayoría provenientes de Asia, ascienden a más de 500 mil millones de dólares. El comercio electrónico ha disparado la compra de todo tipo de bienes que necesitan de una tupida red de infraestructuras para ser distribuidos. Algo que no sucede con el dinero. Millones de personas en Estados Unidos han quedado fuera de la producción, también del trabajo de transporte y por supuesto de la adquisición de estos productos. Miles de millones de dólares atravesando barrios como Lincoln Heights, Wilmington o El Serno, vías fortificadas con altas vallas coronadas por alambre de espino, cientos de uniformados armados vigilando el trasiego de las mercancías: una guerra preventiva para que los que han quedado fuera del gran negocio ni se acerquen al mismo.

 Hasta que estallan episodios como el de la semana pasada. La respuesta no será aumentar las redes públicas de protección social, corregir la desigualdad, mejorar las condiciones de trabajo para acabar con la pobreza laboral. Repartir empleo y riqueza para lograr estabilidad. La respuesta será construir más vallas y contratar más agentes armados, única oportunidad de empleo para los dormitorios del pueblo: disparar a sus vecinos."              (Daniel Bernabé, RT, 21/01/22)