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28.2.24

La victoria de Rusia en Ucrania resuena en Asia Central... A los eruditos centroasiáticos no se les escapa que Rusia ha puesto en aprietos a la OTAN por sí sola... Esto se convierte en un momento decisivo, ya que complementa el nivel de comodidad derivado de la nueva normalidad en Afganistán, gracias al eficaz compromiso diplomático de Rusia con los talibanes... Se está agotando otro círculo vicioso de la propaganda occidental, basado en las falsas suposiciones de que la influencia de Rusia en Asia Central está "en declive" (M. K. Bhadrakumar, ex-diplomático indio)

 "La asombrosa victoria de Rusia en la batalla de Avdeevka y la derrota del ejército ucraniano aumentan la credibilidad de Rusia como proveedor de seguridad para la región de Asia Central. A los eruditos centroasiáticos no se les escapa que Rusia ha puesto en aprietos a la OTAN por sí sola.

Esto se convierte en un momento decisivo, ya que complementa el nivel de comodidad derivado de la nueva normalidad en Afganistán, gracias al eficaz compromiso diplomático de Rusia con los talibanes.  

Se está agotando otro círculo vicioso de la propaganda occidental, basado en las falsas suposiciones de que la influencia de Rusia en Asia Central está "en declive" (Wilson Centre); que los Estados centroasiáticos "están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia como no se había visto desde el colapso del comunismo en 1991" (Financial Times); que, tras la guerra de Ucrania, los dirigentes centroasiáticos "podrían estar planteándose cuánto tiempo podrá Putin permanecer en el poder en Rusia" (Radio Free Europe / Radio Liberty).

En realidad, los resultados económicos de la región en 2023 registraron un impresionante crecimiento del PIB del 4,8%. Y Rusia contribuyó a este éxito. La guerra de Ucrania provocó la salida de las empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los Estados regionales. Al mismo tiempo, las condiciones impuestas por las sanciones incitaron a las empresas y capitales rusos y a los ciudadanos rusos a trasladar sus negocios a la región de Asia Central.

 Los empresarios de Asia Central no han desaprovechado las lucrativas oportunidades de abastecerse de bienes y tecnología occidentales para el mercado ruso, caminando por una cuerda muy tensa al garantizar el cumplimiento de las sanciones occidentales, al tiempo que alimentan su interdependencia e integración con los mercados rusos. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6% el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Las políticas de Moscú apuntan a un "renacimiento" de las relaciones de la región con Rusia. La nueva forma de pensar de Moscú supuso que Putin se pusiera manos a la obra para mantener un elevado ritmo de contactos con los dirigentes centroasiáticos a nivel personal, haciendo uso de todos los formatos de interacción disponibles, tanto bilaterales como regionales. El enfoque ruso permitió que los Estados regionales adoptaran una postura "neutral" respecto a la guerra.  

Un problema de comprensión para las personas ajenas a la región suele ser que las actitudes de Asia Central rara vez son manifiestas y, en circunstancias concretas (como la guerra de Ucrania), hay que discernirlas en términos de preferencias. Así, el mensaje político del desfile del 9 de mayo del año pasado en Moscú, cuando todos los presidentes centroasiáticos se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja, fue un gesto masivo de apoyo a Rusia y a Putin personalmente. 

A lo largo de 2023, los Estados de Asia Central se encontraron en el punto de mira de un esfuerzo diplomático sin precedentes por parte de Occidente para mantener las sanciones contra Rusia. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente francés, Emmanuel Macron, visitaron la región. El presidente Joe Biden y el canciller alemán Olaf Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato "C5+1" en Washington y Berlín, respectivamente.

Pero los interlocutores occidentales se negaron a ver la realidad. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que Astana "no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa". Las declaraciones conjuntas emitidas tras las dos cumbres del "C5+1" ni siquiera mencionaban a Ucrania.    

La nueva forma de pensar de Putin relega a un segundo plano el gran juego y, en su lugar, da prioridad a la acumulación de contenido en las relaciones de Rusia con los Estados de Asia Central, especialmente en las esferas económica y humanitaria. Este enfoque ha disipado palpablemente el síndrome del "Gran Hermano". Las reuniones de Putin con sus homólogos de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajstán en Kazán el miércoles se desarrollaron en un ambiente palpablemente relajado. (aquí, aquí y aquí

Curiosamente, Emomali Rahmon, presidente tayiko, no sólo deseó a Putin éxito "en todo lo que haga", sino también sus "nervios de acero". Kassym-Jomart Tokayev, presidente kazajo, subrayó significativamente que "bajo su distinguido liderazgo (de Putin), Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están configurando la agenda mundial". El comentario de Tokayev es especialmente digno de mención, ya que los analistas occidentales lo habían visto como un posible amotinado contra Putin en las estepas.

Sin embargo, a fin de cuentas, si la relación de seguridad de Rusia con la región de Asia Central se ha transformado durante los dos últimos años, es porque los esfuerzos coordinados de Moscú para forjar lazos con los talibanes han ganado tracción últimamente. Han contribuido a disminuir la percepción de amenaza respecto a Afganistán en la región centroasiática.

Si la forma tradicional de abordar las percepciones de amenaza era recurrir a medios militares y aislar a la región de Afganistán, la diplomacia rusa cambió radicalmente de enfoque al entablar relaciones constructivas con los talibanes (aunque éstos siguen siendo una organización proscrita por la legislación rusa) y se esforzó por convertirlos en parte interesada en la creación de lazos de cooperación dentro de una matriz de intereses mutuos. Y dio sus frutos.  

Moscú estimó que el gobierno talibán ha estabilizado la situación afgana de forma significativa y que a Rusia le interesa ayudar a la administración de Kabul a contrarrestar eficazmente los elementos extremistas del país (especialmente el Estado Islámico, que se sabe que es un legado de la ocupación estadounidense de Afganistán). Rusia aprovechó su influencia con los Estados centroasiáticos para asegurarse de que las fuerzas de "resistencia" antitalibanes respaldadas por Occidente no obtuvieran santuarios.

Por supuesto, el objetivo estratégico es que la inteligencia occidental no pueda manipular a elementos afganos libres para desestabilizar de nuevo la región de Asia Central o el Cáucaso.

Los talibanes se han mostrado muy receptivos a las propuestas rusas encaminadas a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, los talibanes llegaron al extremo de boicotear una conferencia sobre Afganistán patrocinada por la ONU, que se celebró los días 18 y 19 de febrero en Qatar y que, en realidad, fue un invidioso intento de Estados Unidos de volver a comprometer a los talibanes con el pretexto de promover el "diálogo intraafgano" (lo que esencialmente significaba el regreso de los apoderados afganos de Occidente que viven exiliados en Europa y Estados Unidos).

 Sin duda, los talibanes se dieron cuenta del plan de Occidente para reconstruir su red de inteligencia en Afganistán y lo contrarrestaron estableciendo condiciones para su participación en la conferencia de Doha, entre ellas que fuera el único representante de Afganistán en la reunión. Los talibanes también se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU a Afganistán, cuya principal tarea sería promover el "diálogo intraafgano".

El Ministerio de Asuntos Exteriores talibán, en una declaración previa a la reunión de Doha, acusó a la comunidad internacional de "imposiciones unilaterales, acusaciones y presiones". Lo más interesante de la pantomima representada en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa que participó en la reunión de Doha se negó a reunirse con los llamados "representantes de la sociedad civil" de Afganistán. Esto indicaba que Rusia ha empezado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

De hecho, los Estados de Asia Central acogen con gran satisfacción esta brillante iniciativa diplomática de Rusia para reforzar la seguridad y la estabilidad regionales. El nivel de confianza de la región respecto a los gobernantes talibanes ha llegado ya a tal punto que en la reunión con Putin en Kazán el miércoles, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la "importante cuestión" de que Uzbekistán y Rusia avancen en la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán que conecte Asia Central con las regiones adyacentes y el mercado mundial."

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14.6.23

El peso económico de Asia mantiene a flote la economía rusa... La demanda asiática ha compensado la pérdida de exportaciones de petróleo de Rusia a Europa, mientras que el comercio desviado a través de Asia Central ha ayudado a esquivar las sanciones... Los exportadores asiáticos también han llenado parte del vacío dejado por los proveedores occidentales de fabricación avanzada y equipos de alta tecnología... China y Hong Kong se han convertido en proveedores clave de microchips, que Rusia empezó a almacenar antes de la guerra. En 2022, las empresas rusas pasaron a importar chips más avanzados... el poder comercial de Asia para contrarrestar las sanciones recae principalmente en China e India y en varias economías de Oriente Medio y Asia Central. Estas realidades geoeconómicas parecen destinadas a complicar el futuro uso occidental de las sanciones

 "Treinta y siete países han impuesto sanciones económicas a Rusia desde su invasión de Ucrania en febrero de 2022. La amplitud de esta campaña tiene pocos precedentes en la historia reciente.

Las sanciones que abarcan las finanzas, la energía, la tecnología, los viajes, el transporte marítimo, la aviónica y las materias primas se dirigen contra una de las 10 mayores economías mundiales.

Sin embargo, la presión económica sobre Moscú no es en absoluto tan hermética como las anteriores campañas antibelicistas, como las sanciones de la ONU contra Irak tras la invasión de Kuwait por Saddam Hussein en 1990.

Un año después de su imposición, varias cosas están claras. Las sanciones han dañado la economía rusa y sus perspectivas de crecimiento futuro. Pero no han provocado su colapso ni han ayudado a poner fin a la guerra en Ucrania.

Se ha insistido mucho en cómo el dominio del dólar estadounidense facilita las sanciones financieras occidentales. Pero los resultados desiguales de la campaña económica contra Rusia demuestran que ha pasado desapercibida una poderosa tendencia compensatoria: el auge del poder comercial asiático como facilitador de la desviación del comercio que embota las sanciones occidentales. (...)

En 2021, las economías asiáticas constituían el 39% del PIB nominal mundial, lo que las convertía en el mayor bloque continental. Las exportaciones asiáticas constituían el 36% de las exportaciones mundiales, mientras que las cinco mayores economías asiáticas juntas -China y Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Singapur e India- representaban una cuarta parte de todas las importaciones mundiales.

Asia constituye hoy tres cuartas partes, y China e India la mitad, del crecimiento interanual del PIB mundial.

La campaña de sanciones de 2022 contra Rusia ha puesto de manifiesto las consecuencias estratégicas de este cambio. Las sanciones contra Moscú pretendían ser, como dijo un funcionario del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, una forma de "conmoción y pavor" económicos. Sin embargo, tras una breve crisis financiera, Rusia reorientó gran parte de su comercio hacia las economías asiáticas y capeó el embate inicial de las sanciones.

Las economías asiáticas han actuado como destinos alternativos para las exportaciones rusas, así como nuevas fuentes de importaciones. Los vínculos comerciales con China, India, Turquía, los Estados del Golfo y los países de Asia Central han impulsado la economía rusa. El comercio bilateral entre Rusia y China creció un 29% en 2022 y un 39% en el primer trimestre de 2023. 

Podría alcanzar los 237.000 millones de dólares a finales de 2023, una suma mayor que el comercio bilateral total de China con economías como Australia, Alemania o Vietnam. En 2022, el comercio ruso con los Emiratos Árabes Unidos aumentó un 68%, mientras que el comercio con Turquía aumentó un 87%. El comercio ruso-indio creció un 205% hasta alcanzar los 40.000 millones de dólares.

El desvío de las exportaciones ha sido un salvavidas para las ventas rusas de energía, que constituyen una gran parte de su comercio. En enero de 2022, los países europeos importaban 1,3 millones de barriles rusos al día, mientras que los clientes asiáticos compraban 1,2 millones. En enero de 2023, las ventas rusas a Europa habían caído por debajo de los 100.000 barriles diarios, pero las exportaciones a Asia se habían disparado hasta los 2,8 millones.

La demanda asiática ha sustituido con creces la pérdida de exportaciones de petróleo a Europa. India se ha convertido en el mayor comprador de crudo ruso transportado por mar, con más de 1,4 millones de barriles diarios desde principios de 2023.

Los importadores chinos no se quedan atrás, comprando entre 800.000 y 1,2 millones de barriles diarios en 2022. En un año, India, China, Turquía y los países del Golfo han sustituido por completo la demanda europea de exportaciones de petróleo ruso.

Los exportadores asiáticos también han llenado parte del vacío dejado por los proveedores occidentales de fabricación avanzada y equipos de alta tecnología. Las empresas chinas representan ahora el 40% de las ventas de coches nuevos y el 70% de las ventas de teléfonos inteligentes en Rusia.

La retirada de la inversión extranjera directa occidental ha afectado gravemente a la industria automovilística nacional. Rusia ha pasado a importar coches usados europeos y japoneses a través de terceros países, y los nuevos proceden principalmente de China.

China y Hong Kong se han convertido en proveedores clave de microchips, que Rusia empezó a almacenar antes de la guerra. En 2022, las empresas rusas pasaron a importar chips más avanzados, y el valor de las importaciones de semiconductores y circuitos electrónicos aumentó un 36% entre enero y septiembre en comparación con 2021.

Queda por ver la eficacia de estos canales de importación a largo plazo. Pero a corto plazo, los controles occidentales de las exportaciones de tecnología no han creado una hambruna de chips en Rusia.

Los socios comerciales de Rusia en la Unión Económica Euroasiática también han contribuido a eludir las restricciones a la exportación de tecnología. Las economías de Asia Central actúan como conductos de importaciones paralelas y comercio de tránsito.

El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo concluyó que, mientras que el comercio ruso con Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea ha disminuido significativamente, "las exportaciones de la UE [y] Reino Unido a Armenia, Kazajstán y Kirguistán... aumentaron notablemente en un patrón consistente con [el] desvío del comercio hacia Rusia".

Este efecto de desvío a través de Asia Central es notable en las importaciones de maquinaria y productos químicos. En octubre de 2022, el aumento interanual de las exportaciones a Rusia desde China, Bielorrusia, Turquía, Kazajistán, Kirguizistán y Armenia casi igualaba la caída de las exportaciones europeas, estadounidenses y británicas a Rusia.

Al actuar como proveedores sucedáneos de la economía rusa, como nuevos clientes sustanciales para sus ventas de materias primas y como fijadores de precios para las exportaciones rusas de petróleo en los mercados mundiales, las economías asiáticas han reducido considerablemente el impacto de las sanciones occidentales.

Aunque las sanciones han reducido el potencial de crecimiento de Rusia, su economía se ha sostenido gracias a un importante reajuste comercial. La participación de Japón, Corea del Sur, Taiwán y Singapur en las sanciones financieras y tecnológicas ha tenido poco efecto, en parte porque los lazos comerciales entre estos Estados de Asia Oriental y Rusia continúan en el comercio manufacturero y energético.

Por lo tanto, el poder comercial de Asia para contrarrestar las sanciones recae principalmente en China e India y en varias economías de Oriente Medio y Asia Central. Estas realidades geoeconómicas parecen destinadas a complicar el futuro uso occidental de las sanciones."


Nicholas Mulder es Profesor Adjunto de Historia en la Universidad de Cornell. Asia Times, 12/06/23; traducción DEEPL)

25.10.21

A propósito del 'Juego del calamar'... ¿cómo alguien que vive en Corea del Sur, uno de los países más ricos y desarrollados del mundo, tiene la necesidad de hablar de un sentimiento de miedo, violencia, desesperación y desarraigo? De 1960 a 1980, Corea del Sur fue una dictadura militar... la CIA la describe como una "democracia moderna completamente funcional"... ¿Qué significa? Es un país altamente desarrollado, la 15º economía mundial, pero ocho de cada diez jóvenes consideran que la vida allí es un "infierno"... ¿Qué es lo que falla aquí? Es el país con la "incidencia más alta de tensión laboral''... un país enormemente desarrollado pero tremendamente cruel e injusto con su propia población. Todas las fábulas, incluso las más crueles, tienen siempre una parte de verdad

 "(...) No teman, este no es otro artículo sobre El juego del calamar y sus lecturas sociopolíticas. Sí sobre el escenario del que parte la serie. Cualquier ficción, al menos mientras que siga siendo escrita por humanos, requiere de un contexto y unos antecedentes que hacen que el creador, en este caso Hwang Dong-hyuk, necesite contarnos algo que sea materia de atención común. 

La pregunta que viene a continuación debería ser obvia, ¿cómo alguien que vive en Corea del Sur, uno de los países más ricos y desarrollados del mundo, tiene la necesidad de hablar de un sentimiento de miedo, violencia, desesperación y desarraigo? A Corea del Sur, al fin y al cabo, la conocemos por aquellas olimpiadas de Seúl, por aquel Mundial de fútbol organizado con Japón en 2002, por las boy bands de K-Pop que triunfan entre los adolescentes y, desde hace unos años, por una dinámica industria audiovisual, que sobre todo ha llegado a occidente en forma de cine de terror. Pero por poco más.

 De hecho, tengo la sensación, puede que compartida, de que conozco mucho más a su vecino. Pese a que los titulares sobre Corea del Norte siempre se acompañan del apelativo de ser el país más hermético del mundo, su presencia en la prensa internacional es permanente, no siempre con el rigor que se debería suponer. Sin embargo, apenas sé nada sobre Corea del Sur.

 Hagamos la prueba. Seguro que si les digo el nombre de Kim Jong-un reconocen no sólo de quien se trata, sino que además pueden ponerle cara y contarme hasta excentricidades sobre su vida privada. Si por contra les digo el nombre de Moon Jae-in, el presidente de Corea del Sur, no sólo resulta casi desconocido para el gran público, sino que no sabrán cuál es su aspecto o citar algún hecho relevante sobre su carrera política. La atención y la información en nuestro mundo no sólo se miden por lo que se cuenta o por cómo se cuenta, sino también por aquello que se deja de contar.

Un breve apunte histórico. Corea fue un país terriblemente maltratado durante el siglo XX. En su primera mitad fue una colonia del Imperio Japonés, en la época en que el país nipón era conocido más por su crueldad bélica que por sus muñequitos sonrientes. Tras la Segunda Guerra Mundial fue brevemente administrado por la URSS y EEUU, lo que a partir de 1948 dio lugar a la división de la península sobre la que se asienta Corea. 

A partir de 1950 estalló una terrible guerra entre vecinos que costó la vida a tres millones de personas, el 10% de la población de ambos países. Una guerra que fue de todo menos civil, ya que fue el primer gran conflicto de la Guerra Fría, donde por un lado la URSS y sobre todo China y por otro Estados Unidos, tomaron aquel territorio como el teatro de operaciones de su disputa geoestratégica e ideológica. De hecho, aunque las hostilidades cesaron en 1953, nunca se firmó un armisticio, por los que ambos países siguen formalmente en estado de guerra.

 Y aquí empezamos, seguramente, con algunos interesantes datos que usted desconoce. La razón es sencilla: si Corea del Sur es el aliado del espacio norteamericano, conviene resaltar las maldades del norte, pero silenciar siempre las que suceden en lo que el informe World Factbook de la CIA describe como una "democracia moderna completamente funcional". Algo que no sucedió hasta 1992, cuando el país pudo elegir por primera vez a un presidente sin antecedentes militares. De 1960 a 1980, Corea del Sur fue una dictadura militar. 

En la década de los ochenta se vivió una transición donde los militares seguían rigiendo el país, de facto, pero vestidos de traje y corbata. No encontrarán demasiados libros, estudios ni reportajes sobre las violaciones de derechos humanos, la falta de libertades civiles y la represión política que Corea del Sur llevó a cabo contra sus ciudadanos en buena parte de la segunda mitad del pasado siglo. Pero, ¿Y ahora? ¿Qué significa para la CIA el término "democracia funcional"?

 Corea del Sur es un país altamente desarrollado, la 15º economía mundial, con separación formal de poderes y elecciones democráticas a sus órganos políticos. Tiene, además, una alta esperanza de vida y una tasa de desempleo bajísima, del 3'6 por ciento. Pero también es el país con la natalidad más baja del mundo. Sin embargo, ocho de cada diez jóvenes consideran que la vida allí es un "infierno", según una encuesta del medio coreano The Hankyoreh publicada en 2020.

  ¿Son los jóvenes coreanos unos llorones? ¿El juego del calamar es una excentricidad de su creador? Empecemos con un dato que quizá aclare algo el panorama: la semana laboral es de 52 horas. Estos últimos días han trascendido las declaraciones de un político conservador, Yoon Seok-youl, que propone elevarla hasta las 120 horas semanales.

 Según la OCDE, el 51% de los trabajadores coreanos declaran que soportan más presión de la que pueden, siendo el país con lo que el organismo denomina la "incidencia más alta de tensión laboral''. La población, según un artículo de la BBC de febrero de este pasado año, considera en un 85% que "la gente más pobre nunca podrá competir con la que ya nació rica", estando instalada la sociedad en una enorme presión que gira en torno al triunfo y el fracaso.

 Mientras que vídeos musicales como Gangnam Style reflejaban el ostentoso modo de vida de los barrios más ricos de Seúl, la mayoría de personas se enfrentan a una gran inestabilidad laboral que es cada vez más generacional, sobre todo desde la crisis financiera de 1997. El país crece, pero cada vez reparte peor la riqueza y la estabilidad vital entre sus ciudadanos más jóvenes.

Si hay un aspecto que se ha convertido en un problema nacional ese es la vivienda. La oscarizada Parasite ya apuntaba este hecho, donde una familia de clase trabajadora vivía en un banjiha, refugios contra bombardeos en semisótanos reconvertidos en infraviviendas. El alquiler supone el 50% del salario, en una modalidad, el chonsei, donde el inquilino debe desembolsar de golpe gran parte del valor de la vivienda antes de poder vivir en ella. Corea es también el país de la OCDE con menor promedio de habitaciones por persona, datos que, junto con los laborales y educativos, donde hay cada vez una mayor segregación de oportunidades, nos empiezan a desmontar el mito del desarrollo del Corea del Sur y explican el cruel argumentario de sus productos cinematográficos.

Pero, ¿y qué tal anda el país en cuanto a las libertades civiles? Bong Joon-ho, también director de la afamada Okja, denunció, cuando su película competía en Cannes, que en Corea del Sur había existido una lista negra compuesta de 10000 artistas y escritores de izquierdas, con el objetivo de arruinar su carrera profesional: "Fueron unos años tan de pesadilla que dejaron a muchos artistas surcoreanos profundamente traumatizados". 

¿A qué años se refiere Joon-ho? A los comprendidos entre 2013 y 2017, cuando el país estuvo gobernado por su primera presidenta Park Geun-hye, hija de uno de los dictadores militares, que acabó destituida por un caso de tráfico de influencias. Incluso se intentó acabar con el festival de cine de Busán, el más importante de toda Asía.

 En la anterior legislatura las cosas no fueron tampoco del todo bien. Entre 2008 y 2013, bajo el gobierno de Lee Myung-bak, se emprendió una campaña a través de los servicios secretos para acabar con el recién creado Partido Laborista, el único nítidamente de izquierdas, algo que consiguieron. De hecho, el actual presidente Moon Jae-in, es el primero cuya organización, el Partido Democrático, no está relacionada con los militares, pero, aún así, sus propuestas son socioliberales. Es decir, que el más progresista de sus presidentes ocuparía en las coordenadas europeas el espacio del centro-derecha. Algo que no habla demasiado bien de la pluralidad ideológica en las instituciones surcoreanas.

Tampoco del aperturismo de su sociedad. Jae-in ha intentado introducir algunas reformas de carácter feminista. La respuesta electoral es que su partido ha perdido la alcaldía de Seúl, donde el 72,5 por ciento de los hombres jóvenes votaron a la opción conservadora.

 ¿Cuál es la única alternativa ideológica en Corea del Sur? Sus sindicatos, unos que a finales de los noventa protagonizaron, con motivo de la crisis, una oleada de huelgas de las más duras de la historia del país, brutalmente reprimidas por la policía. La Confederación Sindical Internacional ITUC-CSI, el organismo que agrupa a los mayores sindicatos del mundo y que publica informes sobre los derechos laborales y la libertad sindical a lo largo del mundo, denunció en 2019 la detención del secretario general del KCTU, Kim Myeong-hwan, uno de los dos grandes sindicatos surcoreanos.

 También los intentos mediante los servicios secretos de crear un sindicato amarillo que desarticulara las luchas de los trabajadores. Corea del Sur no ha ratificado los artículos 87 y 98 de la OIT sobre libertad sindical. El actual presidente, el "progresista" Jae-in, consideró que había que restringir los derechos de los trabajadores autónomos, temporales y de las empresas de plataforma. La ITUC afirma que la mayoría de los trabajadores acaban realizando una jornada laboral no reconocida de 64 horas a la semana.

El juego del calamar es una ficción, su escenario, Corea del Sur, una realidad que, pese a que está a la vista de todos, casi nadie conoce de una forma precisa. A veces la ficción sirve para gritar lo evidente, para advertir al mundo que detrás del poder blando de la sonrisa de las estrellas del pop surcoreano, se esconde un país enormemente desarrollado pero tremendamente cruel e injusto con su propia población. Todas las fábulas, incluso las más crueles, tienen siempre una parte de verdad."                (Daniel Bernabé, RT, 22/10/21)

23.11.20

Un mundo emerge sin EEUU. Se ha creado, en Asia-Pacífico, la mayor zona económica del mundo. Con la muy llamativa ausencia de Estados Unidos, lo que hubiera sido impensable hace pocos años

 "Se ha creado, en Asia-Pacífico, la mayor zona económica del mundo. El acuerdo comercial ya había sido firmado por China, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN en inglés) en la cumbre de noviembre del año pasado en Bangkok. Es un tratado de gran significación económica no solo para el sudeste asiático y la región Asia-Pacífico sino también para el resto del mundo. Significa la creación de la mayor zona económica de libre comercio del mundo. Con la muy llamativa ausencia de Estados Unidos, lo que hubiera sido impensable hace pocos años.

Un acuerdo que ha sido bautizado como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, siglas en inglés) (...)

En el tratado participan 15 países de Asia y Oceanía -los 10 miembros de la ASEAN junto con China, Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda-, ya que India, participante en todas las negociaciones previas, ha decidido no firmar el acuerdo de momento por razones de “interés nacional”, es decir, el déficit actual en su balanza comercial. Este gran acuerdo económico estratégico ya fue concebido por China en 2012 en oposición a otro tratado comercial -el TPP- impulsado por Estados Unidos en la época de Obama, y que posteriormente Trump decidió abandonar.

La RCEP abarcará a 2.300 millones de habitantes -el 34% de la población mundial, y si se incorporara India serían unos 3.400 millones-, y representa casi un tercio del PIB mundial -el 32,2%-, lo que suponen 20,6 billones de euros. También sumaría un tercio de la inversión global y del comercio mundial. Es un proyecto que afectaría a un tercio de la economía del globo y que supondría un mercado de casi la mitad de la población del planeta. Además de reducir los precios de importación y exportación, conllevaría la unificación de las normas comerciales a nivel regional, y simplificaría los trámites para los productores y los distribuidores. Los firmantes de la RCEP han declarado que “obviamente India sería bienvenida si en el futuro decidiera sumarse”. (...)

Ante la intensificación por parte de la Administración Trump del enfrentamiento de EEUU contra China -a la que ha declarado una guerra comercial que ha dejado notar sus nocivos efectos en el panorama económico mundial a lo que se ha añadido la pandemia- la decisiva región Asia-Pacífico -la más dinámica y de mayor proyección demográfica y económica del globo- tiende a escapar del control de la superpotencia norteamericana. Mientras China ha seguido adelante con su crecimiento económico y con su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, al que está consiguiendo atraer a más y más países asiáticos. (...)

El acuerdo permitirá acelerar la recuperación económica en los países de la región tras la pandemia. Pese al veto de Washington y ante el proteccionismo de Trump, los países de la ASEAN -Birmania, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam- se han ido acercando a China. Un ejemplo es que Pekín se ha comprometido durante la cumbre a cerrar un código de conducta con la ASEAN para evitar una escalada de las tensiones en las aguas de la zona. La ASEAN suma 650 millones de habitantes, con un PIB en 2018 de 2,5 billones de dólares -y con la perspectiva de alcanzar los 4,7 billones en 2025- en proceso de convertirse en la cuarta potencia económica del mundo.

Este cambio en las relaciones económicas internacionales se integra en el convulso periodo que vive el orden global en su camino hacia la multipolaridad. Un periodo de transición de un orden unipolar a otro multipolar que se está escribiendo, y cuyo resultado dependerá de varios factores, desde las decisiones que vayan adoptando la superpotencia norteamericana, y las potencias emergentes, así como la lucha del conjunto de los países y pueblos del mundo.

La superpotencia norteamericana vive su ocaso imperial, y, por el contrario, otros centros de poder mundial emergen de forma incontenible exigiendo ser tratados como iguales. El hegemonismo retrocede, y avanza la lucha de los países y pueblos del mundo por su soberanía nacional y su desarrollo independiente."                (Eduardo Madroza, Diario16, 19/11/20)

18.9.17

Sobre la tensión entre EEUU y Corea del Norte

"Con el fin de mantener su estatus de la primera potencia militar,  EEUU sigue intentando preservar sus zonas de influencia y conquistar las más estratégicas del planeta controladas por sus rivales, utilizando el clima bélico que él mismo crea como el bombero pirómano que es. 

Entre los próximos candidatos amenazados de ser escenarios de la próxima gran guerra -Siria, Irán, Venezuela y la República Popular de Corea (RPDC)-, éste último es el más difícil y menos rentable para su hazaña. Entonces ¿por qué lo ha elegido?
  1. Para desmantelar su sistema político semisocialista, unificar luego la península bajo el régimen capitalista de Seúl, y crear en la región un nuevo equilibrio de poder con el fin de garantizar sus intereses en el espacio de influencia China. En 1998, el Pentágono diseñó el proyecto “OPLAN 5027-98” para bombardear este país en colaboración con Corea del Sur y Japón. O sea, que su actual beligerancia no se debe a la prueba de misiles.  
  2. Impulsar un desorden “controlado” en la frontera de China, como lo hizo en Ucrania, frontera de Rusia.
  3. Porque los misiles de la RPDC no amenazan a EEUU, lo que hacen es cuestionar su hegemonía sobre la región.  
  4.  (...)
  5.  Aplicar la “pedagogía del terror” aleccionando a los a estados no “clientes” que se atrevan a seguir el ejemplo de Corea del Norte y garantizar su propia seguridad de los depredadores como EEUU. Para Trump, el hombre más peligroso y armado del mundo, y un apasionado del “mito del Excepcionalismo norteamericano”,  hay dos clases de países: los que tiene derecho a destruir a otros y los que deben ser sometidos.
Sin embargo, hay factores que disuaden a EEUU a iniciar una guerra, aunque no se lo impedirían: (...)
  1. No poder realizar un ataque quirúrgico sobre Corea del Norte, puesto que sus instalaciones nucleares están ocultas y repartidas por el país.
  2. El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, apoya el dialogo con Pyongyang, marcando diferencia con respecto al militarista jefe del gobierno japonés Shinzo Abe.
  3. La población de Corea del Sur se opone a una guerra que sería devastadora; además tienen familiares en el otro lado de la frontera.
  4. Pyongyang puede convertir a Seúl en cenizas y destruir la provincia poblada de Gyeonggi, el corazón político-económico del país, y paralizar las fábricas como Samsung o Hyundai, golpeando incluso la propia economía de EEUU.
  5. EEUU desconoce cómo reaccionarían los ciudadanos de la RPDC, cuya memoria histórica les recuerda hasta el olor de los cadáveres carbonizados de sus padres, abuelos, de millones de compatriotas asesinadas en los años cincuenta por 32.000 toneladas de napalm soltadas por EEUU. “El hombre descalzo no teme al hombre que usa zapatos” dice el refranero chino, advirtiéndole a Trump que tenga cuidado con aquel pueblo sufrido y lleno de rabia.
  6. El Pentágono no puede realizar una guerra relámpago a miles de kilómetros de EEUU en un escenario que no es Irak, ni Afganistán.
  7. Es difícil que consiga financiar esta nueva hazaña bélica. Aquí no puede pedir los jeques saudíes y qatarís, como en las guerras contra Irak o Siria.
  8. ¿Será una guerra de la OTAN o el mismo EEUU basta y sobra? De momento sólo se han apuntado Australia y Nueva Zelanda, que tienen un acuerdo de defensa colectivo con EEUU dentro de la alianza Anzus.
Por lo que Trump utiliza los tambores de guerra para:
  1. Desviar la opinión pública en EEUU del escándalo de “Rusia–Gate” que está poniendo en peligro su permanencia en el poder.
  2. Vender más armas, fabricando enemigos y “amenazas”. Japón planea gastar miles de millones en la compra de vehículos de asalto anfibios, aviones y drones estadounidenses. Trump hizo lo mismo con agitar la “amenaza” de Irán: consiguió sacar de los jeques saudíes 110.000 millones de dólares en armas y de los qataríes, 12.000 millones en menos de dos meses.
  3. Apuntarse un gol histórico haciendo que China y Rusia votaran en favor de la resolución que presentó el día seis de agosto en el Consejo de Seguridad para imponer nuevas sanciones sobre las exportaciones de la RPDC. Así reducirán sus ingresos hasta en 1.000 millones de dólares al año, obtenidos de la venta de carbón, hierro y plomo o pescados y mariscos. Hay que ver cómo la actitud irracional de Pyongyang (entre otros motivos) colocó a China y Rusia al lado de EEUU. La RPDC es el único país sancionado por la ONU por probar los mismos tipos de misiles que prueban EEUU, India o Francia. No hace mucho que la India lanzó los misiles balísticos de Agni-V, y Pakistán al misil balístico Ababeel, capaz de entregar varias cabezas nucleares (...)
  4. Aumentar sus bases militares en la región. (...)
 ¿Qué dicen China y Rusia?
  1. Ni Rusia ni China irían a una guerra con EEUU por Corea del Norte. O sea, que este país, su pueblo están solos.
  2. Lo que puede poner en jaque al poderío de EEUU no son los misiles del Sr. Kim, sino una alianza cada día más sólida entre Pekín y Moscú.
De modo que, por la relación costo-beneficio, una guerra entre EEUU y Corea del Norte no interesa a ninguno. 

La Casa Blanca ha divido el trabajo: Trump será el Señor de Guerra afirmando que la muerte de miles de coreanos puede hacer “más grande a América“, mientras Rex Tillerson le rescatará proponiendo más diálogo con Kim Jong-un."                   (Nazanín Armanian , Público, 13/08/17)

27.6.17

La integración de Eurasia se mueve inexorablemente a pasos agigantados

"Hace sólo unos días, aconteció un cambio geopolítico tectónico en Astana, Kazajstán, y sin embargo la fuerte ondulación sísmica apenas ha sido registrada por los círculos atlantistas.

En la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), fundada en 2001, India y Pakistán fueron admitidos como miembros de pleno derecho, junto con Rusia, China y cuatro naciones de Asia Central (Kazajstán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán).

Así que ahora la OCS no sólo es la organización política más grande – por área y población – en el mundo; también une a cuatro potencias nucleares. El G-7 es irrelevante, la última cumbre en Taormina lo dejó claro.

 La verdadera acción , aparte del G-20, estará en los movimientos de la OCS.
Permanentemente ridiculizada en Occidente, desde hace una década y media como una mera tertulia, la OCS, poco a poco, sigue avanzando. Como lo señalara el presidente de China, Xi Jinping, de manera elegante ; “ La OCS es un nuevo tipo de relaciones internacionales que ofrece ganar a todos sus integrantes a través de la cooperación “. (...)

A partir de este momento la OCS se involucrará directamente en la búsqueda de una solución a la “cuestión afgana” con la India y Pakistán a bordo – que trascenderá a los fallidos “remedios” del Pentágono; más tropas.

Por cierto la OTAN, desgraciadamente perdió la guerra en Afganistán. Los talibanes controlan al menos el 60% del país – Y ahora se añade un supremo insulto predecible; el Estado Khorasan Islámica (ISK) (rama del Daesh en Afganistán) acaba de conquistar Tora Bora, el territorio que el Pentágono bombardeo cuando perseguía a Osama bin Laden y a Ayman al- Zawahiri.

No nos equivoquemos; habrá acción de la OCS en Afganistán. Y esta acción va a consistir en llevar a los talibanes a la mesa de negociación. China se ha hecho cargo de la presidencia de turno de la OCS y está dispuesta a mostrar resultados prácticos en la próxima cumbre en junio de 2018.
Pisar el acelerador, pagar en yuanes  (...)

La tendencia a la convergencia es inevitable, irá en paralelo a las nuevas rutas de la seda – también conocida como el “cinturón” y el camino” (BRI)- y la organización liderada por Rusia llamada Unión Económica de Eurasia (UEE).

Así que no es de extrañar en la reunión bilateral (en Astana) de Xi y el presidente Putin se haya impulsado la fusión del BRI y la UEE. Y no estamos hablando sólo sobre el trío BRI, UEE y OCS; también nos referimos al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIb), al Banco de Desarrollo de los BRICS (NDB), al Fondo de la Ruta de la Seda y a una amplia gama de mecanismos de cooperación político-económica.

Las cosas se mueven muy rápido y, en todos los frentes. En una reciente conferencia “El futuro de Asia” en Tokio, el supuestamente fiero primer ministro anti-chino Shinzo Abe anunció – sujeta a condiciones – que Japón está dispuesto a cooperar con la BRI, por su “potencial para conectar este y el oeste, así como las diversas regiones que se encuentran en medio “. Entonces, un posible acuerdo político entre China y Japón se sumaría el impulso del BRI, la EEU y la OSC.  (...)

Desde que Moscú decidió intervenir en la tragedia Siria el cambio en el tablero de juego ha sido fundamental. Ningún analista en Occidente, aparte de Alastair Crooke entendió que se trataba de una operación al estilo OCS; aunque Irán, Irak, Siria y Hezbollah no son parte de la OCS, la forma en que se coordinan con Rusia muestra con claridad que esta es una alternativa viable a las acciones unilaterales del imperialismo “humanitario” y las aventuras militares, estilo OTAN.

El dispositivo “4 + 1” – Rusia, Irán, Irak, Siria y Hezbollah – cuenta con el respaldo “sotto voce” de China, dispuesta a combatir luchar todas las formas de terrorismo yihadista salafista y al mismo tiempo evitar el cambio de régimen en Damasco.

Con una política exterior caótica, Donald Trump ha demostrado que es incapaz de coordinar cualquier política , aparte del acoso a Irán. Por tanto para Rusia, y China la membresía de Irán en la OCS será clave.  (...)

No nos equivoquemos; el futuro – inexorable – del comercio de la energía no será en petrodólares será en yuanes, porque son convertibles en oro .

Viva el nuevo Califato

Nunca será suficiente destacar la importancia de la asociación estratégica entre Rusia y China para coordinar sus políticas en la integración de Eurasia.

Durante los primeros meses de 2017, en Moscú y en Pekín la hipótesis de trabajo fue que la administración Trump estaba dispuesta a comprometer a Rusia como un socio para nuevos proyectos de petróleo y gas en Eurasia. Era el modelo “kissingeriano” , insinuado por Trump. Su objetivo era debilitar la asociación estratégica entre Rusia y China, mientras Washington aumentaría la presión sobre Beijing en múltiples frentes.

Bueno, eso no puede suceder por el momento – teniendo en cuenta la maniática histeria anti-Rusia para el consumo interno en los Estados Unidos .

En consecuencia, lo que queda de la política exterior de Trump es la GWOT (la guerra global contra el terrorismo) y volver utilizar todos los medios necesarios para impedir el aumento de la influencia iraní en el sudoeste de Asia. Esto implica promover el poder geopolítico de la perniciosa Casa de Saud .

Eso explica el entusiasmo de Trump (en Twitter) por la “guerra relámpago” de Casa de Saud contra Qatar – que en realidad es un movimiento contra de Irán. Pekín por su parte observa de cerca, y ha visto la acción contra Qatar como lo que realmente pretende; un intento de perturbar el avance de las nuevas rutas de la seda.  (...)

La CCG( una embrionaria OTAN Árabe, podría estar muerta y enterrada , a pesar de la patética danza de la espada de Trump en Riad. Sin embargo, Moscú y Pekín – y Teherán – están plenamente conscientes que estos contratiempos sólo exacerbarán el “excepcionalismo” estadounidense ( también conocido como la política del lodazal del “estado profundo” ) continuará para provocar estragos.

El Califato en “Siria” ahora está muerto – especialmente si Rusia confirma que a muerto a su creador. Es una pena – porque una Siria desestabilizada sería perfecta para desestabilizar a Rusia desde el Cáucaso hasta Asia Central; la inteligencia rusa nunca olvida que hay apenas 900 km de Alepo a Grozni.

Al igual que Terminator, el “estado profundo” de Estados Unidos está de regreso. Su sueño húmedo sigue siendo crear las condiciones para la desestabilización de una vasta extensión desde Levante hasta el sur de Asia – con posibles futuras olas de terror hacia el norte y el este de Rusia y de China. El objetivo: impedir la coordinación del BRI, la EEU y la OCS.

Agravando él escenario el Pentágono se niegan a abandonar Afganistán – una cabeza de puente que causa estragos en Asia Central. ¿Qué podría salir mal? Después de todo, ahora el Daesh se posicionada en Asia Central, no muy lejos de Xinjiang y el Corredor Económico entre China y Pakistán (CPEC) – un nodo clave para la ruta de la seda. (...)

El excepcionalismo actúa cada vez más errático; todas las decisiones estratégicas claves descansan en la relación Xi-Putin – y lo saben. Por tanto, lo indudable es que la OCS estará obligada a involucrarse cada vez más en la protección de su gran proyecto para el siglo 21; la integración de Eurasia."                 (Pepe Escobar, periodista de “Asian Times”, Salir del euro, 22/06/17)