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26.6.20

El Ingreso Mínimo Vital tiene un efecto económico importante: va a ser utilizado para el consumo, aumentando ventas de empresas y autónomos que ofrecen los servicios y productos que necesiten los beneficiarios, revitalizando la economía... si das 500 euros a una familia con muy pocos recursos, ésta los gastará todos o casi todos, mientras que si se los das a una familia acomodada, puede que ni siquiera gaste un euro

"Ya está aquí el Ingreso Mínimo Vital, (...) Las autoridades europeas llevaban desde 2014 exigiendo a España que implantara esta medida, pues éramos el único país de la Eurozona que no tenía una prestación de carácter estatal. (...)

Hay que celebrar la implantación de esta medida porque España tiene a una de cada cinco personas en riesgo de pobreza, y casi una de cada diez en riesgo de pobreza extrema, y está demostrado que este tipo de prestaciones reduce muchísimo estos indicadores de pobreza.

Pero esta medida no sólo tiene ventajas sociales; también económicas. La más importante es que estas prestaciones van a ser utilizadas en su mayoría para el consumo, aumentando ventas de empresas y autónomos que ofrecen los servicios y productos que necesitan, revitalizando la economía. 

En economía hay un concepto denominado “propensión marginal a consumir”, que es el porcentaje de renta que es utilizado para el consumo, y está demostrado que es mucho mayor en el caso de las familias con menos ingresos. Es evidente: si das 500 euros a una familia con muy pocos recursos, ésta los gastará todos o casi todos, mientras que si se los das a una familia acomodada, puede que ni siquiera gaste un euro. Dinamiza mucho más la economía otorgar rentas a los de abajo que a los de arriba o a los de en medio.

Hay otra ventaja que la hace muy original porque pocas otras prestaciones de este tipo la tienen, y es que es compatible con el trabajo. Esto es crucial porque lo que ocurre con muchas rentas otorgadas por las administraciones públicas es que se pierden nada más encuentras un trabajo. 

Si el trabajo es estable no hay problema, pero es que desgraciadamente suelen ser trabajos puntuales y temporales. Si pierdes la prestación porque has encontrado un empleo de sólo 1 mes, puede que no merezca la pena trabajar porque volver a recuperar la prestación es complicado ya que hay que realizar muchas gestiones y eso lleva tiempo. A lo mejor cobras un mes por el trabajo pero el resto de meses te quedas sin nada por haber perdido la prestación.

Esto es lo que explica que muchos beneficiarios de estas prestaciones no acepten ofertas de trabajo temporales porque temen perder la renta mínima durante mucho tiempo, y no les compensa. Eso desincentiva la búsqueda de empleo. En cambio, el ingreso mínimo vital es todo lo contrario porque es compatible con cualquier trabajo y aunque éste no dure y te vayan las cosas mal, la prestación seguirá ahí. (...)

no tiene sentido decir que la prestación es para vagos que no quieren trabajar. No es que no quieran, es que no pueden porque no hay ofertas de trabajo. Y las pocas que hay son fraudulentas y/o con muy malas condiciones laborales.
 
Entre las desventajas se suele señalar que habrá fraude y que personas ingresarán esta ayuda aunque no la necesiten realmente. Es bastante probable que ocurra en algún caso porque fraude se comete desgraciadamente en todos los ámbitos de la vida (incluido en el sector privado, por cierto, que algunos piensan que esto es exclusivo del ámbito público), pero eso se combate con supervisión, control y sanciones a quienes defraudan, no suprimiendo la medida. En cualquier caso, parece razonable aprobar la ayuda aunque algunas personas se beneficien de ella sin necesitarla que no aprobar la ayuda y dejar en la estacada a cientos de miles de familias que sí la necesitan de verdad.

Otros hablan de efecto llamada, es decir, la llegada de inmigrantes que buscarían beneficiarse de esta ayuda, pero esto no se sostiene porque el beneficiario debe llevar residiendo en España al menos un año y también porque hay ayudas mucho más generosas en otros países, e incluso en regiones de nuestro países. 

Si la emigración se explicara por la búsqueda de ayudas ¿por qué no está todo el mundo en Euskadi si tienen una ayuda más generosa que el ingreso mínimo vital? Pero lo cierto es que Euskadi no ha recibido ninguna inmigración masiva del resto de comunidades autónomas ni de otros países, teniendo uno de los porcentajes de inmigrantes más reducidos de todas las comunidades autónomas. Los flujos migratorios no se explican por estos factores.

Donde sí veo claramente una desventaja es que sólo pueden solicitarla personas mayores de 23 años (a no ser que tengan menores a su cargo), porque deja fuera a muchas personas de menos de 23 años que podrían necesitarla. Otra desventaja es la cuantía de la prestación, pues apenas 462 euros como es el caso de una persona es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, especialmente si se vive en zonas con un nivel de vida más elevado.  (...)

Con respecto al coste total de la medida, no es elevado ni mucho menos (porque tampoco lo son las ayudas): se estima que serán unos 3.000 millones de euros al año. Con cantidades grandes nos perdemos todos, pero algunos ejemplos ayudarán a poner en contexto esa cantidad: el rescate a la banca costó más de 65.000 millones de euros, la corrupción en licitaciones y contratación pública cuesta 48.000 millones de euros cada año según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, las ayudas públicas a la Iglesia Católica cuestan 11.000 millones de euros al año (...)"            (Eduardo Garzón, Saque de esquina, 06/06/20)

20.4.20

Las ideas de Jeanneney, ministro de Asuntos Sociales e Industria de De Gaulle, están siendo recuperadas por la teoría de la “moneda helicóptero”

"(...) En caso de crisis económica, de ralentizaciones no deseadas o de sobrevenidas tensiones sociales de origen económico, una de las soluciones empleadas ha consistido históricamente en una drástica “redistribución” de la riqueza: quitar al rico, al que tenía posibles o a una minoría pudiente, para darle al pobre teniendo en cuenta la propensión de este a, lógicamente, aumentar el consumo y por ende la actividad económica. (...)

Pero han existido métodos menos brutales, como crear más moneda para repartirla. (...)

Pero más allá surge otra visión: la de emitir moneda legal sin recurrir a la depreciación monetaria. Y encontramos varios antecedentes interesantes: en los Estados Unidos tenemos las teorías del crédito o la libre e ilimitada acuñación de monedas de plata, lo que se dio en llamar “bi-metalismo” o en Alemania, durante los años 30 del siglo XX, los célebres “fondos Mepho” o pagarés inter-empresas metalúrgicas no detectables por los aliados después de los años 20 y que sirvió para pagar el rearme alemán de manera discreta. Todo siempre dentro de un contexto favorable (en grado mayor o menor) a lo que Jacques Rueff calificó de “inflación dirigida”, que llega a su punto teórico máximo en el concepto (que se aplicó) del PNBPE (Producto Nacional Bruto potencial de Pleno Empleo) del profesor Walter Heller. Resumiendo: que la cuestión es inyectar dinero, para, finalmente, hacer de ello un “contra ciclo” (se inyecta en la Masa Monetaria “gasolina” para el crecimiento). 

El problema pronto surgió, sin embargo, con el monopolio bancario, concedido por el poder y que transforma los circuitos bancarios en un circuito único (por cierto hoy con pingües beneficios por la diferencia practicada entre los intereses pagados al BCE y los exigidos por la Banca privada a empresas y particulares). De ahí la actual necesidad de cambiar los canales utilizables para vehicular el flujo monetario. Y prácticamente nadie se atrevió (ni se atreve aún hoy) a discutir el monopolio bancario, salvo Francia...

Sin remontarnos a teorías y experiencias calificadas, en su día, por el propio Karl Marx de ejemplos de “socialismo utópico”, se puede recurrir, cómo no, a ese intento de rebasar capitalismo y comunismo que en definitiva fue el Gaullismo. Célebre es la afirmación del General de que “en ningún caso van los parquets a dictar la política de Francia”. 

En otras palabras, las finanzas han de ser atadas en corto aún cuando se las proteja. Tropezamos así con la propuesta de Jean Marcel Jeanneney, ministro de Asuntos Sociales e Industria de De Gaulle. Intervencionista, proteccionista y partidario de la “reflación” (es decir, una deflación a la inversa). Sus ideas están siendo hoy recuperadas por la teoría de la “moneda helicóptero” o del “dron monetario1”.

La receta es sencilla: dar dinero a las personas directamente a su cuenta bancaria y no a través de los créditos bancarios clásicos: entregar 140€ al mes a cada adulto de más de 15 años durante 1 año, forzando una capacidad de gasto inmediato en la economía real. Con el siguiente resultado: un crecimiento extraordinario para Francia del orden de 4 puntos del PIB en un año según calculó Jeanneney. Y sin generar deuda excedentaria excepto en las cuentas del Banco Central, proveedor propuesto del crédito a fondo perdido.

En definitiva, las ideas de Jeanneney2, serían: que el buen uso de la emisión de moneda en las actuales circunstancias es indispensable si se desea sacar a la economía de la anemia y siempre que se establezcan controles, como recurrir a la emisión de moneda, ex-nihilo, por los Bancos Centrales (no se trata de que sean los Gobiernos quienes creen ese excedente de moneda, pues abusarían de ello), de manera que se dote a las familias de un poder de compra suplementario que no encarecería los costes de producción de los productos (como hacen, por ejemplo, los salarios) y que, al no tener que ser devuelto, permitiría aumentar la demanda de bienes sin tener que restringirla a continuación. Esta situación podría darse con estas condiciones:
  1. Una capacidad de producción excedentaria (la hay)
  2. Una inflación baja (es el caso)
  3. Una balanza de pagos excedentaria (se cumple, incluso en el caso español)
  4. Unos Bancos Centrales independientes (lo son, al menos en teoría)
¿Cómo desarrollar estas medidas? Mediante el ingreso en cartilla de ahorros o cuenta bancaria, a todos y cada uno de los residentes en el país y por igual de una suma entonces equivalente a 150 o 300 euros.

¿Cuáles serían sus efectos? Para un país de 60 millones de habitantes se inyectarían 3 millones de euros (en el caso Francés, un poco menos del 2% del PIB) que aumentaría el consumo, sobre todo de bienes manufacturados, lo que aumentaría la inversión y por ello, de nuevo, la demanda. Reduciría los costes unitarios de las empresas (dada la existencia de costes fijos), no dispararía los salarios (dado que hay bastante paro), e incrementaría los ingresos fiscales (vía IVA e impuestos sobre los beneficios de las sociedades).

Pero, concluía Jeannenay, “si la Unión Europea no resiste a las presiones librecambistas, es utópico esperar que los estados miembros puedan desarrollar una política inspirada socialmente. La aceptación del librecambio mundial, les conducirá inexorablemente a un descenso de los salarios, de los trabajadores sin cualificación y para aliviar las cargas soportadas por las empresas, a una fuerte reducción de las prestaciones sociales”.

 Y ahora que el libre cambio y la mundialización están claramente en entredicho y se hará necesaria una recuperación “post-coronavirus” sería el momento de aplicar esta modalidad de “quantitative easing” o “expansión cuantitativa”. Solo que sin pasar por los créditos de los bancos privados; y privilegiando el mercado europeo interior -sino los mercados nacionales-.

1 Ver de Jezabel Couppey - Sovbeyran y otros, defensores todos del vuelo virtuoso, del “Dron Monetario”, en el artículo de Emanuel Levy “La monnaie hélicoptère, la solution tombée du ciel”, Marianne, París, 20/02/2020.
2 Contenidas en “Pour un nouveau protectionnisme” y “Écoute la France qui gronde” (Paris, 1970 y 1996), que pude resumir en 1996, ayudado por las manos mismas del autor (ver el Viejo Topo, “Elogios” - BRNA 1998)."             (Jorge Verstrynge, Cuarto Poder, 11/04/20)

6.4.20

Necesitamos una renta básica de cuarentena. Si suponemos que se percibe durante 6 meses, a contar desde el mes de marzo hasta el mes de agosto de 2020, el coste total máximo será aproximadamente de 103.000 millones de euros

"(...) Cómo puede implementarse una renta básica de forma inmediata para hacer frente a la situación de emergencia en que nos encontramos

En primer lugar, vamos a enumerar los pasos que deberían seguirse:

1.La administración abre un período de petición on-line para que toda persona pueda solicitar la RB. Para ello es necesario facilitar una cuenta corriente para cada persona adulta. Si no se dispone de la misma se utiliza Bankia, ya que se trata de un banco público. La RB es inembargable excepto por fraude fiscal posterior a su implementación.

2. La administración hace las comprobaciones electrónicas relativas a las características del hogar al que pertenece el solicitante (cuántas personas adultas y cuantos menores conviven en el mismo) y a todo solicitante se le transfiere sin condiciones. De forma casi inmediata.

3. El pago se prolonga indefinidamente o, como mínimo, hasta tres meses después de que se haya declarado el final de la situación de emergencia. De ahí que podamos llamarla también “renta de cuarentena”.

4. En el ejercicio 2021 todas las personas perceptoras deberán presentar su declaración del IRPF. De hecho, la hará como ya lo hace en la actualidad la Agencia Estatal de la administración Tributaria (AEAT), a través del borrador que envía a cada contribuyente.
5. Las personas perceptoras de RB y de otros ingresos pagarán en función del total de ingresos, descontando la transferencia de RB percibida.

6. Las personas que únicamente hayan percibido la transferencia de RB anualizada no pagarán nada por esta declaración del IRPF.

7. Se reducen los pagos en efectivo a un máximo de 500 euros por transacción. Y se estudia que todas las transacciones lleven una identificación fiscal de comprador y vendedor con información electrónica (con una app en móvil para pequeños negocios).

De qué transferencia estamos hablando y posible vía de financiación

Las cantidades transferidas obedecen al siguiente criterio: se calcula el importe por hogar a razón de 530 euros para el primer miembro y el 50% para el resto de los miembros. Que es un criterio parecido al utilizado por la OCDE para establecer las diferencias de pobreza que existen según las distintas composiciones del hogar, pero reforzando el apoyo a las familias con menores.

 La cantidad total obtenida de los adultos se divide entre cada miembro adulto y la cantidad total de los menores se asigna a partes iguales entre los correspondientes tutores de los menores. Hay quien puede pensar que 530 euros es una cantidad pequeña, que 1.060 euros para tres personas en un hogar es bajo. Y es cierto.

 Pero no creemos que la discusión importante sea ahora si 400, 500, 600 o 700 euros. Lo importante es la rapidez de su aplicación, y para ello la universalidad e incondicionalidad son esenciales. De la misma forma que se repite hasta la saciedad que la intervención rápida ante el coronavirus es mejor que buscar la perfección, también una renta básica inmediata es mejor que garantizar el enfermizo purismo de algunos preocupados porque "sólo la reciban los necesitados" o que "no la reciban los ricos".6

Más patético, cuando no sencillamente ridículo, es la objeción en las actuales circunstancias de algunos opinadores de izquierdas según los cuales la renta básica es demasiado cara. ¿Lo dicen sabiendo de que hablan? ¿Lo ponen en relación a lo que están haciendo los gobiernos de la UE y la propia UE en beneficio de las grandes corporaciones?7

A partir de la información que proporciona la Encuesta de Condiciones de Vida en su última edición de 2018 el coste de la transferencia es de un máximo 17.153 millones de euros mensuales.

Si suponemos que se percibe durante 6 meses, a contar desde el mes de marzo hasta el mes de agosto de 2020, el coste total máximo será aproximadamente de 103.000 millones de euros. 

El coste será inferior en proporción a las familias que lo soliciten. Es de esperar que las familias que mantengan el puesto de trabajo u otros ingresos (como la mayoría de funcionarios o pensionistas no la soliciten). Basta señalar que en el año 2018 el 41% de los ingresos del trabajo y actividades económicas (el 38% del total de los rendimientos gravables por IRPF) procedían de pagadores públicos que no serán afectados (en principio). 

Una cifra de 30, 40 o 50 mil millones sería incluso financiable con déficit (que sería bruto, porque la mayoría sino todo se recuperaría vía ingresos fiscales generados por el consumo inducido y por los multiplicadores fiscales elevados que va a tener el gasto público inyectado en la vena de la población). Además, habrá que tener en cuenta los ahorros inducidos en salud, prevención de la delincuencia y otros costes indirectos.

Y adicionalmente deberá implementarse la moratoria de pago de alquileres igual que la que existe para hipotecas, porque la RB que se propone solo cubre las necesidades básicas excluidos los gastos de alquiler o hipoteca. Dejamos pendiente las medidas de futuro para garantizar el derecho constitucional a la vivienda.

En unos meses, se hará una estimación del coste fiscal total y de su financiación vía modificación del IRPF 2020 y de otros impuestos (Sociedades, Patrimonio, IVA, etc.) y se decidirá su extensión en el tiempo o su implementación indefinida como renta básica universal e incondicional (no de cuarentena) integrada en las nóminas y pensiones añadiendo ayudas al pago de la vivienda.

Escribía un ministro del actual gobierno muy recientemente en la prensa: “No es el fin del mundo. Pero es el fin de un mundo. Del mundo en el que habíamos vivido hasta ahora.” Puede ser peor, sí. Y en lugar de concentrar los esfuerzos en montar una burocracia inquisitiva que persiga a los pobres perezosos, o a las personas vulnerables, nos dedicaremos a reconstruir una sociedad más justa, solidaria y sostenible, sin dejar esta vez nadie atrás. Todo será distinto, aprovechemos que sea para mejor."                   

24.10.18

Branko Milanovic: la mezcla de la renta básica más la “flat tax” que propone el gobierno italiano es algo nuevo: no sé que puede salir de eso. Los pobres perderían algunas prestaciones sociales, substituidas por la renta básica y los ricos pagarían menos impuestos...

"(...) la revuelta que viene de abajo está llevando a una paradoja «la combinación entre populismo y políticas a favor de los más ricos: se ve en los Estados Unidos con Trump, en Italia con la “flat tax” [tipo fiscal único]». Este es el diagnóstico de Branko Milanovic (...)

El nuevo gobierno italiano ha resultado elegido sobre la base de un programa que combina renta básica y “flat tax”. ¿Qué piensa de ello?

Estas dos medidas políticas aparecen juntas sólo por motivos políticos. La propuesta de la renta básica proviene de los Cinco Estrellas, que piensan sobre todo en la población del Sur, la de la “flat tax” de la Liga Norte. A la parte más pobre de la población debería gustarle la renta básica, a la más rica la “flat tax”. La combinación de ambas no se ha visto antes. 

Si tengo que valorar cada una de las dos por separado, no estoy a favor de ninguna de ellas. La renta básica implica el cambio de la filosofía del Estado del Bienestar, dado que no podrían mantenerse todos los programas de bienestar que ya existen en Italia y sumarles la renta básica: sería demasiado caro. 

Con lo cual se podría llevar a cabo la renta básica, pero al mismo tiempo decidir qué cortar: prestaciones de desempleo, pensiones, no sé, pero está claro que es imposible tenerlo todo. Y personalmente no creo que sea deseable que la gente disponga de un ingreso sin buscar ni siquiera trabajo, creo que es algo fundamentalmente desincentivador.

Pero en la propuesta del Cinco Estrellas, la renta básica queda condicionada a la disponibilidad para trabajar.

Pues entonces no es tan distinta del sistema de prestaciones de desempleo. En cuanto a la “flat tax”, creo que es esencialmente una vuelta al siglo XIX, la justificación que oigo en Italia es que aumentarían los ingresos: los ricos ya no tendrían ganas de evadir, porque tienen que pagar menos. 

Pero también esto cambia del todo la filosofía del Estado del Bienestar, que es que los ricos deben pagar proporciones mayores de los ingresos propios para financiar los gastos sociales. El Estado del Bienestar se ha basado siempre en asumir la redistribución, con una “flat tax” ya no hay redistribución, lo cual significa volver atrás a la situación que existía en el siglo XIX. 

Estoy totalmente en contra. En cuanto a la mezcla de la renta básica más la “flat tax”, es algo nuevo: no sé que puede salir de eso. Los pobres perderían algunas prestaciones sociales, substituidas por la renta básica y los ricos pagarían menos impuestos. (...)"

(Entrevista a    (Branko Milanovic  , Sin Permiso, 27/09/2018. Fuente: L´Espresso, 12 de julio de 2018)

10.1.17

Finlandia, laboratorio de la renta básica universal... 2.000 ciudadanos recibirán a partir de enero 560 euros al mes solo por existir.

"La automatización de la fuerza laboral crece a toda velocidad en el siglo XXI. Y la primera consecuencia es dramática: pérdida de empleos tradicionales que ahora, por un coste laboral cero, son desempeñados por máquinas, como por ejemplo los lavacoches o los camareros que toman la orden en un restaurante. 

Finlandia ha decidido empezar a prepararse para el futuro, experimentando con nuevas redes de seguridad. El país nórdico será en 2017 el laboratorio mundial de lo que se ha bautizado como la renta básica universal.

 Es decir, recibir una cantidad de dinero al mes porque sí. Se tenga empleo o no. En un programa piloto que durará dos años, 2.000 ciudadanos recibirán a partir de enero 560 euros al mes solo por existir.

 “Para revolucionar algo tan grande, tan tradicional y tan fundamental como son las retribuciones hay que experimentar primero”, señala Roope Mokka, cofundador de Demos Helsinki, el primer think tank independiente de los países nórdicos. 

(...) esta remuneración adicional es vista por expertos, políticos y ciudadanos no como un regalo, sino como una oportunidad para engrasar la economía y animar a la población a iniciar negocios, explica este joven finlandés durante una mesa redonda en Slush, un evento que congrega cada año a centenares de sturt-ups (...)

Una selección de 2.000 ciudadanos recibirán a partir del próximo enero, y durante dos años, 560 euros al mes. “Los análisis más fiables tardarán en llegar al menos seis años más”, predice el experto. En Oakland (EE UU) serán mil familias las que recibirán 500 euros mensuales y Utretch, en Países Bajos, experimentará también ésta fórmula en 2017.

 Eso sí, Finlandia es de los pocos países en la Unión Europea (UE) que no goza de un salario mínimo interprofesional, al igual que los países escandinavos. Su PIB per cápita, en cambio, es de los más altos de la Unión incluso en tiempos convulsos: 38.200 euros en 2015 (año en el que el déficit alcanzó el 2,8% del PIB) frente a los 23.200 de España, según la página web datosmacro.

 Para que la idea de renta básica que a muchos les puede parecer utópica se convierta en realidad lo que se necesita es financiación. El experto sostiene que lo primero que las empresas y los Gobiernos deberían hacer es asegurar que “los trabajos se paguen caro”, además de llevar a cabo una reforma en el sistema impositivo que grave aún más a las rentas altas.

 “La propiedad inutilizada, bienes, deficiencia energética, edificios... hay muchas cosas a las que se le pueden aplicar más impuestos”, enumera Mokka de forma improvisada aunque con un gran conocimiento de lo que habla.

De lo contrario, y como ocurre por ejemplo en España —donde el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) acaba de subir el salario mínimo a 707,6 euros, la mitad que en Francia, según Eurostat—, seguir trabajando y recibir este complemento salarial “no compensaría” y fomentaría la desocupación, un argumento que a Mokka no le convence.

 Sí cree, sin embargo, que ahí se sitúa una de las claves para el buen funcionamiento de la renta básica universal: “Hay que empezar a asumir que no todo el mundo puede tener un trabajo porque estamos compitiendo contra las máquinas, y ellas siempre ganarán”. 

l director de Tekes, la agencia pública que invierte en innovación en este país de poco más de cinco millones de personas, Jukka Häyrynen, sostiene que la seguridad en el trabajo es algo que se está perdiendo a nivel global, lo que él ve con cierto positivismo: "Esto es un ingrediente para emprender", señala.

Un estudio que la Universidad de Oxford elaboró en enero de 2016, el 57% de la fuerza de trabajo humana en los países de la OCDE está en riesgo de desaparecer por la automatización y los avances tecnológicos. “Tenemos la necesidad de integrar a toda la gente desocupada en nuestra sociedad y en lugar de subsidios por desempleo, la renta básica suena como una buena idea”, defiende Juhana Aunesluoma, director de investigación de estudios europeos en la Universidad de Helsinki desde una sala en el Ministerio de Exteriores. Algo que no le pareció a Suiza el pasado junio cuando rechazó mediante referéndum esta iniciativa.

Pero los Gobiernos —especialmente los del sur de Europa— están hasta cierto punto “obsesionados”, dice Mokka, con llegar al pleno empleo en detrimento de la búsqueda de alternativas para que el dinero entre en los hogares (y en el sistema) y para que los desempleados por la automatización del trabajo se mantengan ocupados y reinviertan su tiempo."               (Belén Domínguez Cebrián, El País, 29/12/16)

7.6.16

En Finlandia, el Gobierno seleccionó al azar a 10.000 adultos a quienes durante dos años pagará 550 euros mensuales. Para medir el impacto que tendrá esa renta básica si se extiende a toda la población

"Hoy los suizos decidirán en un referéndum si el Estado le va a dar a sus ciudadanos alrededor de 2.500 euros cada mes. ¿A cambio de qué? De nada. Esta consulta es muy importante. No porque la propuesta vaya a ganar (según las encuestas, no tendrá los votos necesarios), sino porque puede ser la precursora de una tendencia mundial. 

De hecho, en varios países ya se está probando la idea de garantizar un ingreso mínimo y sin condiciones a los ciudadanos. En Finlandia, el Gobierno seleccionó al azar a 10.000 adultos a quienes durante dos años pagará 550 euros mensuales. El objetivo es medir el impacto que tendrá ese ingreso en la propensión a trabajar y otras decisiones de vida que toman los beneficiarios. 

Si esta prueba tiene éxito, la intención del Gobierno finlandés (¡que es de derecha!) es extender este esquema a nivel nacional. Experimentos parecidos se están llevando a cabo en Canadá, Holanda, Kenia y otros países.

Los defectos y problemas con esta idea son obvios. Tener un ingreso garantizado puede desestimular el trabajo. Darle una compensación material a una persona sin que, a cambio, haya producido algo de valor es una propuesta cuestionable tanto desde el punto de vista económico como social y ético.

 Los riesgos de corrupción y clientelismo político que tienen iniciativas de este tipo son altos. Finalmente, esta no es una idea barata. Este tipo de subsidios pueden transformarse en una pesada carga para el Estado y crear gigantescos y crónicos déficits en el presupuesto público.

Y sin embargo... Puede ser una idea inevitable.

No hay dudas de que la globalización y las nuevas tecnologías han creado inmensas oportunidades para la humanidad. De la disminución de la pobreza a nivel mundial a los avances en medicina o el empoderamiento de grupos sociales históricamente marginados, el progreso es obvio. Pero es igual de obvio que la globalización y las tecnologías que reemplazan a trabajadores por máquinas también tienen efectos nocivos. 

La destrucción de puestos de trabajo, la compresión de salarios y en algunos países —sobre todo en Estados Unidos y Europa— el aumento de la desigualdad, tienen diversas causas. 

Pero sabemos que tanto la globalización como la automatización contribuyen a crear condiciones que nutren mucho el populismo y el tóxico extremismo político que estamos viendo en tantos países.

Para muchos, la respuesta es que, si bien las nuevas tecnologías destruyen industrias, también crean otras que producen tantos o más empleos que los que desaparecen. Y eso ha estado sucediendo.

 No obstante, a medida que se acelera el cambio tecnológico y se popularizan robots que, a bajo costo, pueden hacer muchas de las tareas que hoy desempeña un trabajador, crece la preocupación de que las nuevas industrias y los nuevos puestos de trabajo no aparecerán ni en la cantidad ni al ritmo necesarios para compensar las pérdidas de empleo y la reducción salarial.

 Ante esta situación, las respuestas que da el mundo son tres.

 1. Más educación y entrenamiento para los desplazados. Esto es prioritario. Pero la realidad es que, si bien hay éxitos ocasionales en este campo, el resultado de los esfuerzos de formación ha sido decepcionante. 

En la mayoría de los países —aun en los más avanzados— los presupuestos dedicados a ayudar a los trabajadores desplazados han sido poco generosos, las técnicas educativas que se usan son poco eficaces y las burocracias encargadas de estos programas suelen ser ineficientes. Cambiar esto es urgente.

2. Más proteccionismo. Donald Trump, por ejemplo, es solo uno de los políticos que hoy proliferan en el mundo y que prometen proteger el empleo reduciendo tanto el número de inmigrantes que compiten con trabajadores locales como el volumen de productos importados, que, por ser más baratos, desplazan la producción nacional.

 No es difícil imaginar a uno de estos demagogos prometiendo que, de ganar las elecciones, prohibirá el uso de robots y otras tecnologías “mataempleos”. Que estas propuestas no son una solución y que, en muchos casos, ni siquiera se pueden aplicar no parecen ser obstáculos para que millones de personas se entusiasmen con las promesas de los populistas. Temo que algunos países acabarán adoptando estas malas ideas.

3. Más ingresos mínimos garantizados. Así es. Regalar dinero a cambio de nada. Puede ser una idea descabellada. Pero un mundo donde nueve robots de bajo costo pueden hacer el trabajo de 140 obreros (¡en China!) es un mundo donde hay que estar abierto a examinar todas las opciones. Aun aquellas que puedan parecer —o ser— descabelladas.

 Unos niveles altos y permanentes de paro son inaceptables e insostenibles. Por ello hay que probarlo todo, entendiendo siempre que gobernar raras veces implica escoger entre una política maravillosa y otra espantosa. Lo más usual es que quienes gobiernan se vean obligados a escoger entre lo malo y lo terrible."             (Moisés Naím, El País, 05/06/16)

6.6.16

Encuesta: 64% de la población de Europa votarían a favor de la Renta básica universal

"Este resultado es proporcionado por una reciente encuesta realizada a 10.000 ciudadanos de la UE, según pública el medio alemán Der Spiegel [1] citando a Dalia research [2]

La encuesta se realizó a 28 países y en 21 idiomas diferentes, durante el mes de Abril 2016. Siendo la encuesta más grande realizada sobre la Renta básica universal (RBU) en Europa hasta la fecha.

Estos resultados fueron presentados el 4 de Mayo en Suiza ya que dicho país celebrará un referéndum el 5 de Junio 2016 sobre esta cuestión. (...)

 España es el país que más a favor está para una RBU, con un 71% de los encuestados. (...)

Solo una minioría (4%) dirían que dejarán de trabajar. Un argumento que suele ser muy frecuente en ciertos debates políticos sobre el tema. Ahora vemos, al menos según esta encuesta, que una RBU no afectará al trabajo. Incluso la respuesta más frecuente es que una RBU no tendrá ninguna influencia sobre el estado actual. (...)

El argumento a favor más frecuente es que las personas dejarán de preocuparse, en cierta medida, sobre la estabilidad económica.   (...)"                (Focaliza la atención)


23.1.14

¿Es viable una renta básica universal en España? Costaría 72.000 millones anuales

"Los Técnicos de Hacienda barajan la opción de una renta básica limitada a las personas en riesgo de pobreza, para lo que se necesitarían más de 72.000 millones de euros anuales. (...)

Esta propuesta no es nueva y de hecho está pendiente de un referéndum en Suiza, donde los promotores exigen una renta básica de 2.000 euros mensuales para cada ciudadano.

 En España, sin embargo, dada nuestra realidad económica y social, las exigencias son mucho menores. Concretamente, se propone una cuantía de 645,3 euros mensuales, que se corresponde con el salario mínimo interprofesional.

Además, este salario coincide con el límite del umbral de la pobreza, que es el estándar que se fija en la Unión Europea para fijar este tipo de rentas. Ahora bien, la clave para responder a la pregunta de si esta propuesta es viable hay que buscarla en los números.
El coste de implantarla en España para todos los ciudadanos (casi 47 millones de personas) sería de 361.000 millones de euros anuales, una cantidad que desborda los ingresos tributarios totales de las comunidades autónomas y el Estado, por lo que se antoja imposible adoptar la medida.

Sin embargo, los Técnicos de Hacienda barajamos la opción de una renta básica limitada a las personas en riesgo de pobreza, para lo que se necesitarían más de 72.000 millones de euros anuales.  

Esta cifra, pese a ser mucho más baja que la anterior, tampoco sería viable a nivel nacional porque supone casi el 40% de la recaudación global, aunque sí sería posible, al menos su planteamiento, Navarra y, aunque en menor medida, en el País Vasco, gracias a sus bajas tasas de pobreza y al excedente de recaudación obtenida de los regímenes forales.

En el resto de comunidades, el coste supera sus ingresos y, en el mejor de los casos, deja escaso margen para seguir prestando los servicios públicos que se ofrecen en la actualidad, lo que crearía una situación de inestabilidad social y económica. 

Por tanto, para adoptar medidas de este tipo, primero habría que mejorar la eficacia de nuestro sistema tributario y reducir al menos a la mitad nuestro volumen de economía sumergida para contar con más recursos públicos.

 Contesta Carlos Cruzado
Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)"          (Attac Madrid, 22/01/2014)

4.11.13

La devaluación salarial reabre el debate sobre la renta básica

"(...) Una semana antes de que Merkel reeditase su victoria electoral en las legislativas alemanas, era el secretario general del sindicato Comisiones Obreras quien proponía la implantación de una Renta Mínima Garan­tizada en todo el Estado. 

Comisiones Obreras ha propuesto una RMI indefinida de 425 euros mensuales para toda persona sin trabajo remunerado ni prestación de desempleo. El sindicato cifra en mil millones de euros anuales el coste presupuestario de esta medida.

El 24 de septiembre, Ignacio Fernández Toxo expresaba el objetivo de establecer un sistema de rentas mínimas garantizadas con “carácter de derecho subjetivo”, al estilo de la Renta Básica extremeña, aprobada en mayo y que ya han solicitado alrededor de 5.000 hogares.

 La Junta empezará a otorgar estas ayudas en noviembre, e incluyen la novedad de que es compatible con recibir un salario menor a la cuantía de esta renta, que sólo llegará a un 5% de la población desempleada. Se trata, en ambos casos de medidas de carácter temporal y condicional, lo que hace que no se consideren equivalentes al concepto de “renta básica” establecido por los colectivos que trabajan este tema.

La Renta Básica se define como un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad para que cubra sus necesidades vitales, experiencia que ya se ha consolidado en lugares tan dispares como Alaska y Namibia.

En septiembre, la Iniciativa Ciuda­dana Europea por una Renta Básica ha comenzado a recoger firmas para alcanzar el millón necesario para que la Comisión Europea estudie la viabilidad y posible implementación de la Renta Básica Incondicional a nivel europeo.

 Dicha iniciativa lleva recogidas más de 90.000 firmas a comienzos de octubre, sin embargo el objetivo, que pasa por lograr un millón de firmas de personas de al menos 15 Estados miembros de la UE, parece lejano.

En Catalunya el 5 de octubre acabó el plazo de recogida de las 50.000 firmas necesarias –se han recogido 64.000– para que la Iniciativa Legislativa Popular por una Renta Garantizada de Ciuda­danía (RGP) sea debatida en el Parlamento autonómico. Esta iniciativa, promovida desde distintos movimientos sociales catalanes, busca dotar a las personas en situación de pobreza de una paga mensual de 664 euros sin obligación de participar en acciones de inserción social ni un tiempo máximo de prestación."        (Diagonal, 14/10/2013)

21.10.13

¿Qué quiere decir renta básica?

"(...) ¿Qué quiere decir renta básica?

Veamos ahora qué entendemos por renta básica. El concepto de renta básica implica que todo ciudadano o residente tendrá garantizada por parte del estado la renta necesaria para vivir una vida digna. No creo que nadie, con sensibilidad progresista, pueda oponerse a este principio. 

El punto clave, sin embargo, es cómo garantizarlo. Una versión de la renta básica es que todo ciudadano, como derecho universal, es decir, derecho de ciudadanía o residencia, reciba un cheque público que sea de una determinada cantidad que garantice una vida digna. Naturalmente, un punto clave en este principio es qué quiere decir “vida digna”. 

Por regla general, vida digna se interpreta como vida no pobre, es decir, por encima del umbral de pobreza (Las cantidades que, por regla general, se utilizan son bastante bajas). Aún así, multiplicando el número de ciudadanos y residentes por el cheque de renta mínima básica 8.551 euros al año (60% de la renta media del país) se obtiene una cifra alrededor del 37% del PIB. Y ahí es donde la pregunta debe hacerse. 

¿Es esta cantidad además  de la necesaria para corregir el enorme déficit de gasto público social o es en lugar de? Si es además veo muy difícil, casi imposible (en la situación política del país con gran dominio de las derechas en la vida política del país), llevar a cabo dos propuestas muy ambiciosas (la necesidad de corregir el déficit social y el establecimiento de la RB) a la vez.

Lo cual me lleva al tema de cómo eliminar la pobreza, que es uno de los objetivos del movimiento a favor de la renta básica y que yo comparto. Y es aconsejable mirar la experiencia de los países que han sido exitosos en reducir e incluso eliminar la pobreza. 

Y todos ellos tienen un estado del bienestar muy desarrollado, como consecuencia de toda una serie de intervenciones que van desde la provisión de servicios públicos a la provisión de una renta asegurada para colectivos e individuos que reúnen una serie de condiciones, que la gran mayoría de la ciudadanía puede cumplir en situaciones vulnerables, lo cual explica la gran popularidad de estos programas.

La estrategia antipobreza de la socialdemocracia y de los partidos comunistas gobernantes (después de la 2ª Guerra Mundial en la Europa Occidental), incorporada también más tarde por sectores de izquierda de la democracia cristiana como la alemana, defensora entonces de la economía social, fue desarrollar políticas de pleno empleo, que estimularon el aumento de la población adulta que trabajaba (facilitando sobre todo la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante la universalización de los servicios de ayuda a las familias y sobre todo a la mujer, además de cambiar la mentalidad del hombre haciéndole corresponsable de las tareas familiares), con buenos salarios y con políticas de formación profesional que aumentaran la productividad y por lo tanto el salario, todos ellos elementos clave de una estrategia a corto y a largo plazo, con la provisión de una renta más que básica para aquellas personas que por causas ajenas a su voluntad no pudieran trabajar. (...)

No niego que, una vez el Estado del bienestar esté bien desarrollado, el concepto de salario ciudadano pueda resultar una propuesta atractiva, al distribuir la plusvalía social según aumente la riqueza del país. Pero establecer un salario ciudadano cuando nuestro Estado del bienestar está tan poco desarrollado es comenzar la casa por el tejado.

Hay que garantizar que todo ciudadano y residente pueda tener los recursos necesarios para vivir una vida digna y ello implica que el estado debe garantizar que los ciudadanos y residentes puedan alcanzar tal nivel de renta, bien a través del trabajo, bien a través de otras fuentes, incluidas las transferencias públicas, a la cual tenga derecho por sus circunstancias.

 Y esta renta debería ser superior a la que se cita frecuentemente como renta básica, que es más parecida en España a una prestación asistencial antipobreza que no como derecho universal.

Quisiera terminar estas notas indicando que, en España, en el País Vasco y en Madrid, entre otras partes del país, se han desarrollado programas bajo este nombre, de renta básica, que en realidad no corresponden a lo que se ha llamado tradicionalmente programas de renta básica. 

Son, en realidad, propuestas que ofrecen un mínimo de renta que permita prevenir la pobreza absoluta, programas que me parecen necesarios y que apoyo. Pero, por favor, que no se confundan los términos. 

En realidad, estos programas, a fin de tener la aprobación popular, parten de un umbral de pobreza tan bajo que solo consiguen prevenir la pobreza absoluta, lo cual ya en sí es un paso adelante, pero dramáticamente insuficiente para resolver el problema de la pobreza.(...)"

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 20 de agosto de 2013, en  vnavarro.org, 20/08/2013)

11.7.13

Renta Básica: ¿Cobrar solo por existir?

"Justo cuando el Banco de España se descuelga con la idea de que haya trabajadores que cobren por debajo del salario mínimo profesional (645,3 euros), otras voces reivindican la introducción de una renta básica garantizada de carácter universal. O sea, unos ingresos mínimos para garantizar una vida digna que recibirían todas las personas por el simple hecho de existir.

La idea, que empezó a analizarse con detalle en círculos académicos a mediados de los años ochenta, dio un gran paso en 1986, cuando se creó la red mundial Basic Income Earth Network, que agrupa a economistas, políticos y activistas de decenas de países. En España está viva desde 2001 y trabaja con el nombre de Red Renta Básica (RRB). 

Y en Europa diversas organizaciones se han propuesto recoger un millón de firmas para pedir a la Comisión Europea que elabore un estudio de viabilidad. Sus defensores sostienen que es factible y que sería la mejor manera de desterrar la pobreza. En el otro extremo, los detractores de la medida cuestionan no solo que sea posible financiarla sino, además, que resulte deseable desde el punto de vista económico, social e, incluso, moral.

La RRB define esta renta básica como un ingreso que paga el Estado a cada ciudadano de pleno derecho. Se abonaría con carácter universal, independientemente de los ingresos, ahorros o propiedades del ciudadano. Y no supondría la supresión de otras prestaciones públicas. Un modelo que, a priori, solo podrían implementar las sociedades más ricas.  (...)

En un país como Suiza se calcula que implantar una renta básica de 2.500 francos (unos 2.000 euros) costaría en torno a 200.000 millones de euros (un tercio de la riqueza nacional). Es decir, que podría llegar a financiarse. Sin embargo, además de dinero hace falta voluntad política y ciudadana. Y ambas cosas están ausentes. 

Según Samuel Bendahan, economista de la Universidad de Lausanne (Suiza), “en caso de que hubiera un referéndum es muy improbable que los suizos aceptaran, porque temen que esta medida arruine la economía del país [al detraer muchos recursos para este fin]”. “El miedo es un factor muy presente en los suizos cuando tienen que tomar decisiones políticas”, señala Bendahan, quien defiende la viabilidad de la renta básica, “aunque sea en cuantías pequeñas”.

Katja Kipping, presidenta del partido alemán Die Linke (La Izquierda), también es una firme defensora de esta propuesta en el Parlamento germano. En su opinión, “la renta básica universal es una utopía real”. Y debe ser “uno de los pilares para una nueva Europa social y democrática”.
 
La implementación de un ingreso universal de este tipo tendría enormes implicaciones en el tejido económico de un país. La más obvia a la que los expertos apuntan es que mucha gente optaría por dejar su actual puesto de trabajo. Bendahan lo reconoce, y asegura que es algo positivo: “Si hubiera una renta básica que cubriera lo esencial, la gente no tendría que optar por trabajos que detesta”. 

Un mal de muchos que el economista define como “una forma moderna de esclavitud”. En su opinión, esto transformaría radicalmente el mercado laboral porque los empleos más desagradables y que nadie desea pasarían a estar muy bien remunerados. Además, se podría pedir a los ciudadanos que, en aras del bien común, ejerciesen algunas labores especialmente difíciles, como algunas relativas a la defensa o la seguridad.

Barbara R. Bergmann, profesora emérita en Economía de la Universidad de Maryland, anota otra derivada que considera positiva: “Los países ricos necesitamos frenar el crecimiento económico para tener derecho a pedir a las naciones más pobres que limiten sus emisiones (contaminantes). 

La renta básica universal puede funcionar como una forma de compensar la caída de ingresos de los ciudadanos en los países desarrollados”.
En opinión del escritor y activista leonés Ramiro Pinto “la renta básica sería a la economía lo que el voto es a la democracia”. Pronunciamientos teóricos que probablemente apoyarían muchos ciudadanos, pero que son difíciles de aterrizar en un modelo económico concreto.

El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (agrupados en el colectivo Gestha, que reúne a 8.000 profesionales y que en la práctica funciona como un gabinete de estudios fiscales) ha echado cuentas para intentar averiguar si la idea sería sostenible vía impuestos en España. Y no parece fácil. Según explica José María Mollinedo, secretario de Gestha, “la renta básica universal debería evitar la pobreza material y proporcionar la oportunidad de participar en la sociedad. 

Esto significa que tendría que estar, como mínimo, al nivel del riesgo de pobreza según los estándares de la Unión Europea”. En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) calcula que el umbral de la pobreza el año pasado se situaba en 7.508,6 euros. Esa sería, pues, la cantidad anual que debería garantizar el Estado a todos los habitantes. ¿Una quimera?  

Con la actual arquitectura impositiva del país, los números no salen. Al menos a Gestha. Financiar esos 7.508,6 euros para todos costaría a las arcas públicas 353.351 millones, una cantidad muy por encima de los ingresos vía impuestos (210.712 millones) recaudados por el Estado y las comunidades autónomas. ¿Y si fuese una renta básica limitada solo a quienes están por debajo del umbral de la pobreza? Los técnicos de Hacienda creen que esto tampoco sería posible, salvo en algunas comunidades.

Navarra y el País Vasco sí podrían garantizar esa renta a sus conciudadanos más desfavorecidos. Primero, porque estos territorios tienen una tasa menor de riesgo de pobreza y, en segundo lugar, gracias a sus regímenes forales. El porcentaje total de tributos que habría que dedicar a tal fin parece, de hecho, asumible: un 12,9% en Navarra, 13,5% en Álava, 14,1% en Bizkaia y 15% en Gipuzkoa.

 En el camino hacia una mayor redistribución de la renta, Cataluña es la que maneja una propuesta más avanzada.  (...)

El objetivo que plantean es financiar una renta básica de 7.968 euros anuales (indicador oficial de “suficiencia económica” establecido por la Generalitat, que es algo superior al umbral de la pobreza) para los adultos y de 1.594 euros para los menores. 

Según sus cálculos, la población sujeta a tributación por el IRPF (directa o indirectamente el 80% de los catalanes) debería pagar un tipo único nominal del 49,58%, pero solo sobre los ingresos obtenidos al margen de la renta básica universal. La combinación de un tipo único y una renta básica da lugar a un modelo “altísimamente progresivo”, apunta Daniel Raventós, en el que pagan más quienes más ingresan.

Veamos dos ejemplos. Una persona gana 7.968 euros de renta básica al año y cobra 25.000 euros anuales. En este caso, tributaría al 49,58% solo sobre 25.000 euros. Si añadimos la renta básica se ve que ha pagado a un tipo efectivo (real) inferior a ese 49,58%. Pero si gana 500.000 euros en vez de 25.000, ambos tipos, nominal y efectivo, son muy parecidos.

Según Raventós, “la manera de financiar la renta es a través de la reforma del IRPF y el ahorro que suponen las prestaciones que se suprimen. Y en ningún caso se toca un euro de partidas como educación o sanidad”. “Además”, añade, “la mayoría de la población saldría ganando respecto a la situación actual. Solo entre un 10% y un 15% de las personas más ricas perderían con esta propuesta de reforma.

 Y entre un 70% y un 80% de la población situada en los niveles inferiores saldría ganando. Dicho de otra manera: habría una gran redistribución de los sectores más ricos al resto de los ciudadanos”.

Otra derivada sería que su aplicación eliminaría —escribía Daniel Raventós en El diario.es— todos los subsidios condicionados (por ejemplo, las rentas mínimas de inserción) que existen en nuestras comunidades autónomas, reduciría costes administrativos, racionalizaría y ordenaría las prestaciones, pensiones y rentas que actualmente funcionan (con cuantías por debajo del umbral de la pobreza) y que son un verdadero laberinto burocrático. Además, a menudo estas prestaciones son incompatibles con otras fuentes de ingresos  (...)

provenientes del trabajo asalariado. Por esto, la renta básica superaría las conocidas “trampas de la pobreza y el paro”, que dan por sentado que al no ser acumulativas las fuentes de renta, las personas no tienen mucho estímulo para acceder a un puesto de trabajo si esto representa la pérdida de la prestación.

 Planteamientos como este parecen difíciles de materializar, especialmente en un momento en el que las arcas públicas arrastran importantísimos déficits. Pero hay quienes sostienen que sí es factible implementar alguna variante menos ambiciosa. En concreto, la llamada renta garantizada de ciudadanía, que aspira a asegurar una prestación económica a toda persona que tenga unos ingresos inferiores al umbral de la pobreza."           (El País, 07/07/2013)

9.5.13

Por qué urge una renta básica en plena crisis económica

"La renta básica (RB), una asignación monetaria incondicional a toda la población, es una propuesta que viene discutiéndose desde hace unas pocas décadas en ámbitos académicos, en distintos parlamentos y en algunos movimientos sociales, notablemente en el 15-M. (...)

La RB sería una medida de política económica para garantizar la existencia material de toda la población. Una alternativa bien clara a lo que hoy impera.
 
Y en una situación de crisis como la actual, ¿qué supondría la RB? Muy brevemente: 

  1.  La pérdida involuntaria del empleo provoca una situación de gran inseguridad económica y vital. Perder el puesto de trabajo, pero disponer de una RB supondría afrontar la situación de forma menos angustiosa. 
  2.  La RB podría cumplir un papel muy importante en la recomposición del interés colectivo de la clase trabajadora y en las luchas de resistencia tanto para quienes cuentan con representación organizada como para quienes están mal librados a una lucha personal.
  3.  La auto-ocupación, así como la organización cooperativa, se facilitarían con la RB. La RB, además de suponer un instrumento que aumentaría las posibilidades de la auto-ocupación, representaría una mayor garantía para poder hacer frente, aunque fuera parcialmente, a quienes no tuvieran éxito con su pequeño negocio.
  4.  Una de las consecuencias más señaladas de la RB sería la gran mitigación de la pobreza. Inclusive permitiría de manera realista plantearse su efectiva erradicación. Además constituiría un soporte de protección para no recaer en ella.
  5.   Un tema muy debatido frente a la crisis es la necesidad de sostener el consumo de la población. De hecho, muchas familias tuvieron en los años del boom una capacidad de consumo por encima de sus ingresos laborales gracias a la inflación de precios de activos financieros y de créditos, especialmente hipotecarios pero también de consumo. 
 Con los ataques continuados a las condiciones de vida y trabajo de la gran mayoría de la población, no sólo se terminan esos ingresos sino que los reducidos ingresos laborales tendrán que utilizarse en parte para pagar la deuda acumulada. 

La RB es sin duda un estabilizador del consumo fundamental para sostener la demanda en tiempos de crisis, especialmente para los grupos más vulnerables, y de este modo evita la ampliación de las brechas de desigualdad económica y social. (...)

La RB es una medida contra pobreza, pero no únicamente. La RB posibilitaría que toda la población tuviera la existencia material garantizada. Sin esta existencia garantizada no hay posibilidad de libertad. Sin libertad, no hay democracia. 

Y la democracia está amenazada cuando junto al creciente número de personas sin existencia garantizada coexisten unos pocos grandes poderes privados que acumulan inmensas fortunas. 

Lo expresó inmejorablemente el que fue juez estadounidense de la Corte Suprema de 1916 a 1939 Louis D. Brandeis: “Podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”.              ('Por qué urge una renta básica en plena crisis económica. Sobre regulación política de los mercados y políticas económicas', de  Daniel Raventós, Sin Permiso, 05/05/2013)

26.4.13

Los datos de la EPA revelan la catastrofe social... que no cae del cielo, cuyos responsables tienen nombre, apellidos y dirección. Y corbata

"La Plataforma por la Renta Básica en Extremadura y los Campamentos Dignidad ante la publicación de los datos de la EPA y las negociaciones secretas sobre la Renta Básica en Extremadura manifiestan.

(...) Los números conocidos hoy son la manifestación de algo que comprobamos cotidianamente ante las oficinas de empleo donde llevamos acampados ya 65 días. Están conduciendo a una gran parte de los trabajadores directamente a la miseria. (...)

Aún más grave es la situación en Extremadura que alcanza ya el 35´5 % de paro, con 8 puntos más que la media estatal. 182.000 extremeños y extremeñas en el paro, y más de 80.000 sin ningún tipo de cobertura. Los discursos de Monago sobre el “milagro extremeño” o “la Extremadura de los emprendedores” son, además de una majadería intelectual, un insulto al sufrimiento que viven decenas de miles de familias extremeñas. 

En este contexto, las reuniones secretas de la Junta de Extremadura con los grupos parlamentarios alrededor de la Renta Básica muestran el grado de insensibilidad social del gobierno regional y la actitud servil de muchos políticos en Extremadura.(...)

 El gobierno del PP que, a pesar de estar en minoria se maneja con absoluta soltura, pretende una Renta Básica cuya cuantía no supera la que hay actualmente establecida para las Aises (400 euros) y quiere introducir aspectos que reafirmen el carácter miserable y clientelar que tienen al día de hoy las ayudas de emergencia.

 Entre las perlas que han pactado está el intento de convertir los Proyectos Individualizados de Inserción en instrumento para abaratar la mano de obra, con trabajos no remunerados en ONGs y Ayuntamientos para poder cobrar la Renta Básica. Y la regulación del silencio administrativo a favor de la Administación.

“Por supuesto”, la Junta de Extremadura se niega a discutir sobre la clave de bóveda de esta ley, que no puede ser otra que el número de personas a las que va a dar cobertura la renta básica y, por consiguiente, el establecimiento de garantías para que alcance a todos los parados que este momento se encuentran en la intemperie, sin ningún tipo de prestación o subsidio por desempleo.  (...)

Convocamos a toda la población a participar en los Campamentos Dignidad ya existentes y a organizar la respuesta popular donde aún no existen. Llamamos a participar en las Marchas por la Renta Básica, los 25.000 empleos públicos y el fin de todos los desahucios."        (Rebelión, 26/04/2013)  

7.10.12

"Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor"

"- ¿Qué necesidades debería cubrir la renta básica?

- El criterio es el umbral de la pobreza, que lo define la Unión Europea. Pobre es aquella persona que recibe entre el 50%  y el 60% de la renta por cápita de la zona. Esto significa que una persona que vive sola y perciba en Catalunya menos de 650 euros al mes es pobre. La renta básica tiene que ser al menos igual al lindar de la pobreza.

- En este contexto económico puede parecer un poco utópico defender la renta básica…

- Cualquier medida que favorezca a la población más perjudicara o débil se considera ir contra corriente, porque parece que se asuma que lo único que tiene sentido económico es quitar derechos de la población más perjudicada, la inmensa mayoría, y que los más ricos se queden igual o, incluso, ganen dinero.

- Pero la renta básica sería contraria a la actual política económica… 

- Toda política económica está muy bien descrita por las dos palabras que la conforman - política y económica-. “Política” hace referencia a qué grupos beneficiamos y cuáles perjudicamos, y en función de esto se hace la economía adecuada a los objetivos que políticamente se han dibujado. No existe ninguna medida de política económica que beneficie o perjudique a toda la población por igual.

- ¿En qué grado en una situación como la actual sería viable la medida que usted propone?

- En una situación de crisis quien sale perjudicado de manera mayoritaria es la parte más débil de la población, gente a la que ni siquiera hace un año se le había pasado por la cabeza que podría ser pobre. Esta es una de las razones por la cual una parte importante de la población saldría beneficiada con la renta básica. 

Además, garantizas que haya demanda por parte de una parte importante de la sociedad y, por tanto, habría más actividad económica y se recaudarían más impuestos.

- ¿Por qué considera que es importante incluir el concepto de universalidad en la renta básica? 

- Todo lo que sea condicional, cuesta mucho porque hay que controlarlo. Por ejemplo, la gente que está parada tiene que demostrar que tiene derecho a percibir una prestación por desempleo, por lo que debe haber trabajadores públicos que lo comprueben. Las condicionalidades tienen unos costes de administración; la universalidad, no. Cuando el primer gobierno del PSOE estuvo discutiendo la universalidad de la seguridad social, en la discusión se planteó la posibilidad de excluir el 15% de la población más rica. Al final, concluyeron que excluir tiene más costes.

- ¿Cómo podría costearse esta medida? 

- Profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de Barcelona (UB) elaboramos un estudio entre los años 2003 y 2004 en que se concluía que mediante una reforma del IRPF se podía financiar una renta básica equivalente a 5.400 euros anuales para cada adulto y 2.700 euros para los menores de 18 años. Obviamente, los ciudadanos ganarían o perderían en función del nivel de renta. 

Los que perderían bastante sería el 2% de la población catalana, aunque continuaría siendo rica. En el estudio nos basamos en los datos oficiales del IRPF, pero no eran reales puesto que los profesores universitarios que hacíamos el estudio aparecíamos como el 10% de la población más rica de Catalunya, lo cual demuestra el terrible fraude fiscal que existe.

- ¿Considera que las últimas medidas introducidas por el Gobierno español en este sentido luchan contra el fraude fiscal?

- Ni mucho menos. Todas las reformas que se están haciendo son para que los ricos vivan mejor. Según algunos estudios, con la crisis los únicos que están ganando de manera desproporcionada son los más acaudalados, especialmente, el 0,1% más rico.

- Vaya.  

- Que hay crisis es evidente, pero todas las medidas de política económica que se están tomando son para pagar a los bancos franceses y alemanes en detrimento de toda la población. La siguiente decisión será recortar las jubilaciones y que los funcionarios sigan perdiendo poder adquisitivo, pese a que hay trabajadores públicos que cobran solo unos 800 euros al mes.

- ¿Por qué la renta básica es diferente de cualquier otra ayuda social? 

- La diferencia es que prestaciones como la Renta Mínima de Inserción (RMI) o el seguro por desempleo son condicionadas y la renta básica, no. Solo por vivir en un sitio tú tendrías el derecho de percibirla.

- Usted habla de que esto tendría un efecto psicológico positivo para la población pobre. 

- Es lo que muchos trabajadores sociales han puesto en evidencia  y que recibe el nombre de estigma. Cuando el paro es minoritario o la pobreza no está tan extendida como ahora, para muchas personas los subsidios de pobreza son su certificado de fracaso social.

 Algunos estudios hechos hace años en Estados Unidos demuestran que gente que sabía que tenía derecho a recibir determinados subsidios no los pedía porque hacerlo era reconocer que era un fracasado social.

- ¿La introducción de la renta básica significaría la eliminación de otras prestaciones?

- Nuestra propuesta de financiación dice que todos los subsidios monetarios inferiores a la renta básica quedarían suprimidos. Y en el caso de las personas que recibieran prestaciones de cantidad superior, no perderían ni ganarían nada. La renta básica no es acumulativa.

- ¿También incluiría la eliminación de las pensiones?

- Una pensión inferior a la renta básica quedaría suprimida y la superior se mantendría. Actualmente ocurre que con una pensión viven tres o cuatro personas de la misma familia. Con una renta básica no solo el pensionista cobraría, sino también su mujer y sus hijos. 
- Pero si garantizáramos a todo el mundo un sueldo, quizá mucha gente dejaría de trabajar.  

- Esto es absurdo. La gente sería más libre que ahora para dedicarse a lo que le gustara, mientras que ahora se ve obligada a trabajar en  cualquier cosa al precio que sea. Hay un pequeño estudio que se hizo hace diez años en Bruselas sobre unas setenta personas a las que les había tocado una asignación mensual de 1000 euros hasta la muerte. 

A los dos años de cobrarla la mayoría no había dejado su empleo y la minoría que había abandonado su trabajo, lo hizo para tener más tiempo y buscar otra cosa más adecuada a su competencia técnica y a sus gustos.
- Sorprendente. 

- Esto enlaza con una de las propiedades de la renta básica: la medida aumentaría la libertad real de buena parte de la ciudadanía, porque permitiría una existencia material más o menos asegurada. Eso de que la gente se conforme con 500 euros al mes independientemente de su formación y ambición personal es tener una concepción muy pobre de la psicología media de nuestra especie. 

Ya estoy dispuesto a que una pequeña parte de la gente dejara de trabajar a cambio de que la inmensa mayoría de los ciudadanos pudiera vivir de forma más digna de lo que se vive ahora. 

- ¿Pero qué ocurriría con los puestos de trabajo mal remunerados? 

- Deberían pagar más o bien introducir un incentivo a la invención técnica. Por ejemplo, hay trabajos que cuando era muy joven no pensaba que se podrían mecanizar demasiado y que, luego, ha resultado ser todo lo contrario, como ha ocurrido con la limpieza de las calles. Esto quiere decir que hay muchas labores que se podrían automatizar y estaría muy bien que se hiciera. 

Una de las cosas interesantes de la productividad es que podemos hacer lo  mismo en menos horas, lo que es malo es que solo beneficie a una pequeña parte de la población. Las horas de trabajo en una situación de crisis como la actual están aumentando, la jubilación se está alargando. Es completamente absurdo.

- Por tanto, ¿seríamos igual de productivos con una renta básica? 

- O más. Sobre todo si se acepta la idea – que los empresarios acostumbran a no aceptar- de que una persona que trabaja en algo que le gusta es más productiva, y no lo es cuando está descontenta y ve que sus esfuerzos no le sirven de nada, cuando el trabajo es poco estimulante. Son cosas que desde hace muchos años están estudiadas. La renta básica te da la posibilidad de sentirte más realizado. "         (entrevista a Daniel Raventós, Rebelión, 07/10/2012,, Raquel Quelart, La Vanguardia)

17.4.11

"La creación de una especie de renta universal de 850 euros para todo francés mayor de 18 años sin recursos"

"Villepin, que en junio del año pasado formó un nuevo partido político en torno a sí mismo, República Solidaria, presentó ayer una suerte de programa de Gobierno con un ramillete de propuestas novedosas que despertaron cierta expectación en Francia.

Entre ellas se cuenta la de la creación de una especie de renta universal de 850 euros para todo francés mayor de 18 años sin recursos.

Villepin, que se mueve en la órbita del neogaullismo social, ha bautizado esta renta como el "ingreso de ciudadanía", y la inscribe en un programa más amplio denominado Revolución de la dignidad.

A cambio, todo ciudadano francés debe inscribirse y votar, "aunque sea votar en blanco", y prestar a la comunidad un servicio social del que no se ha especificado la duración mientras se es joven (entre los 18 y los 25 años)." (El País, 15/04/2011, p. 9)

15.2.10

Socializar el dinero... con la Renta Básica Universal...

Funcionarios y dinero para siempre. Sí.

Entre los logros del sistema socialista está haber incorporado en el corazón del sistema capitalista, multitud de medidas de beneficio social como la contratación fija de los funcionarios pasando por la educación, la sanidad, la SS, y así llegando hasta el salvamento del sistema financiero, la banca y ciertas grandes industrias sin dejar atrás la ayuda entre países y zonas geográficas entre otros derechos universales reconocidos socialmente.

Así sólo faltaría -Socializar el dinero - de modo, que todos los ciudadanos puedan atender sus necesidades básicas de consumo y vivienda, mediante la asignación renovable de una renta dineraria básica universal, para así circular e intercambiar libremente los bienes, productos y servicios, progresando en bienestar cada uno de nosotros, generando pleno empleo y consumiendo para mantener la economía social funcionando en equidad y armonía con los demás, el entorno y los medios.

Posiblemente así se empezaría a eliminar muchas de las causas y problemas implícitos del sistema actual y empezaríamos a progresar de verdad como seres humanos. Bien está que los funcionarios sean fijos siempre que se controle su eficiencia.

Toda conquista social merece la pena conservarla en su justa dimensión y proporción con la iniciativa privada." (Quisiera, sábado 13 de febrero de 2010)