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18.7.26

¿Cuándo es posible afirmar que una sociedad ha pasado de ser una democracia liberal a un régimen autoritario? La cruda realidad es que el Reino Unido ya se encuentra muy avanzado en este camino... Si es posible identificar un momento concreto en el que el nuevo autoritarismo salió de las sombras, fue cuando se lanzó la campaña contra Julian Assange para difamarlo y encarcelarlo... El abuso sufrido por Assange supuso un doble beneficio... Los papeles de víctima y agresor se invirtieron... así, ahora, llevar pancartas en protesta contra el genocidio, se convirtió en «apoyo al terrorismo»... y además, el Estado británico —y sus servicios de seguridad— dejaron claro que no tolerarían un periodismo verdaderamente crítico que pudiera hacerles rendir cuentas... La Unión Europea impuso una prohibición aún más draconiana —ratificada este mes por el Tribunal de Justicia de la UE— que tipifica como delito penal la difusión de cualquier información publicada por Rusia Today y otros medios prohibidos, incluso si se demuestra que es cierta... En este nuevo clima autoritario, la verdad se define como aquello que el Estado quiere que sus ciudadanos crean... como era de esperar, los medios de comunicación occidentales, propiedad de multimillonarios, han respaldado este nuevo régimen... así periodistas británicos independientes han sido detenidos en el aeropuerto o han sufrido redadas en sus domicilios por parte de la policía antiterrorista por «pensamientos incorrectos» sobre el genocidio de Gaza y la complicidad británica en el mismo. También ellos se enfrentan a hasta 14 años de cárcel... el abogado Rajiv Menon se enfrenta a un proceso por desacato al tribunal tras pronunciar en enero un alegato final que convenció al jurado de no declarar culpables a seis acusados de Palestine Action, es la primera vez que ocurre eso, y ha «causado conmoción en la profesión jurídica»... otra herramienta, especialmente poderosa, es la «exclusión bancaria», que obliga a una persona a salir del sistema financiero, lo que les hace casi imposible desenvolverse en el mundo occidental moderno... así, el Lloyds Bank ha retirado la cuenta bancaria a The Canary, una publicación de izquierdas cuyas críticas a la captura del Partido Laborista por las grandes empresas han sido una espina clavada para la burocracia del partido. The Canary ya no puede pagar a su plantilla ( Jonathan Cook)

"¿Cuándo es posible afirmar que una sociedad ha pasado de ser una democracia liberal —por muy imperfecta que sea su aplicación— a un régimen autoritario? ¿Hay un momento en el que de repente resulta obvio que el cambio se ha producido? ¿Anuncia el autoritarismo su llegada?

¿O se trata de un proceso que se desarrolla gradualmente, en el que las restricciones al poder ejecutivo se desmantelan poco a poco hasta que la marea ya no puede revertirse?

¿Es el giro hacia el autoritarismo algo que solo puede entenderse a posteriori, cuando ya se han perdido todas las oportunidades de detener el deslizamiento?

¿Y cómo admitimos ante nosotros mismos que nos han despojado de nuestras libertades más básicas y preciadas —la de expresión, de reunión y de protesta— cuando ya no somos libres para hablar, reunirnos o protestar?

La cruda realidad es que el Reino Unido ya se encuentra muy avanzado en este camino. Y si no eres consciente del terremoto que se ha estado produciendo, puede que sea porque —tal y como cabría esperar cuando el autoritarismo llama a la puerta— las primeras en ser silenciadas son precisamente las voces que dan la voz de alarma.

Los medios de comunicación propiedad de multimillonarios y del Estado —las partes que, en una época de creciente descontento popular, son las que más tienen que ganar con la acumulación de poder ejecutivo y el silenciamiento de la disidencia— no tienen ningún motivo para arrojar luz sobre la oscuridad que se cierne sobre nosotros.

Un gobierno laborista de nombre, bajo el mandato del saliente Keir Starmer, ha realizado gran parte del trabajo preliminar para dar paso a este nuevo y ominoso clima político.

Fueron precisamente las credenciales de Starmer como abogado especializado en derechos humanos las que proporcionaron al Estado británico la coartada que necesitaba para lanzar un ataque sin precedentes contra las libertades por las que lucharon generaciones anteriores.

Hay pocos indicios de que sus sucesores —ya sea una nueva figura emblemática del Partido Laborista, partidario del genocidio, o el Partido de la Reforma de Nigel Farage, que ataca a los inmigrantes— vayan a cambiar de rumbo.

La lógica que impulsa el deslizamiento de Gran Bretaña hacia el autoritarismo no la marcan solo los políticos, sino también una clase dirigente británica que necesita disimular su complicidad en genocidios y guerras ilegales en el extranjero y encontrar chivos expiatorios fáciles —los inmigrantes— a los que culpar de sus fracasos en el país.

La labor de los principales partidos políticos, que dependen de donantes multimillonarios que también son propietarios de los medios de comunicación corporativos, consiste en reforzar estas narrativas.

El Estado de vigilancia

Fue la ministra del Interior de Starmer, Shabana Mahmood, quien, de forma imprudente, expresó con mayor claridad la visión que tiene el Estado británico de nuestro futuro.

En un discurso pronunciado en enero, expuso su ambición de aprovechar los nuevos avances en inteligencia artificial para crear un Estado de vigilancia tipo «Gran Hermano» todopoderoso y que todo lo ve, tal y como lo predijo George Orwell en su novela distópica 1984.

Mahmood llegó incluso a comparar este futuro con el «panóptico», en referencia a la prisión perfecta del filósofo del siglo XVIII Jeremy Bentham: una torre de vigilancia central (el Estado) rodeada por un círculo de celdas con ventanas desde las que los reclusos (el público) serían visibles en todo momento.

Bentham comprendió que no se trataba solo de control físico. Tal y como observó, la sensación de estar constantemente observado constituiría una «nueva forma de ejercer el poder de la mente sobre la mente». Los reclusos controlarían su propio comportamiento para evitar el castigo.

Según se informa, el sucesor de Starmer, Andy Burnham, está dispuesto a mantener a Mahmood como figura clave en su Gobierno. Pero no se trata de una única ministra del Gobierno.

Mahmood es el síntoma de un malestar más profundo, no su causa. La arquitectura de los nuevos sistemas de control, así como la erosión de las libertades y las tradiciones culturales que las sustentaban, ya estaban muy avanzadas cuando fue nombrada para el Ministerio del Interior.

Quienquiera que ostente las riendas del poder en los próximos meses y años podrá explotar al máximo estos poderes ya existentes y, posteriormente, ampliarlos aún más.

Una vez que el espíritu del autoritarismo se afianza, resulta cada vez más difícil volver a meterlo en la caja. Solo una protesta masiva y concertada puede recordar al Estado dónde reside el poder supremo. Y es precisamente este tipo de protesta la que se está demonizando y criminalizando paso a paso.

Juicio político

Si es posible identificar un momento concreto en el que el nuevo autoritarismo salió de las sombras, fue hace unos quince años. Ese fue el momento en que el Estado lanzó su prolongada campaña contra Julian Assange para difamarlo y encarcelarlo.

El fundador de la plataforma de denuncia de irregularidades WikiLeaks había indignado a Estados Unidos y a su leal aliado británico al publicar detalles de crímenes de guerra en Afganistán e Iraq que ambos querían mantener en secreto.

Probablemente no fue una coincidencia que, en aquel momento, Starmer fuera jefe del Servicio Fiscal de la Corona y realizara repetidos viajes para reunirse con los máximos responsables judiciales de Washington. Contrariamente a los protocolos, sus funcionarios destruyeron las actas de estas conversaciones.

Nunca sabremos qué instrucciones recibió Starmer de Estados Unidos en relación con Assange. Pero una posible pista sobrevivió a la posterior —y altamente irregular— destrucción, por parte del departamento de Starmer, de la correspondencia relacionada entre los fiscales del Reino Unido y de Suecia de aquella época.

Uno de los pocos correos electrónicos que se conservan resulta revelador. Muestra que Suecia estaba considerando archivar una investigación sobre Assange por falta de pruebas, mientras este se encontraba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, temeroso de lo que le deparaba el futuro.

El equipo de Starmer, que se suponía que debía actuar como árbitro neutral entre Suecia y el equipo legal de Assange, espetó airadamente a los suecos: «¡¡¡No se atrevan a echarse atrás!!!»

En otro correo electrónico, el mismo funcionario de la Fiscalía Pública del Reino Unido (CPS) dijo a sus homólogos suecos: «Por favor, no piensen que este caso se está tratando como una extradición más».

Más tarde, con la connivencia activa del Reino Unido y sus tribunales, Estados Unidos mostró sus verdaderas intenciones. Washington inició el proceso de extradición con el pretexto absurdo de que Assange había cometido «espionaje» al publicar detalles de sus crímenes de guerra.

Assange permaneció encerrado durante años en una prisión de alta seguridad en Londres, a menudo sin poder reunirse con sus abogados, con grave deterioro de su salud, acusado de un delito inventado y descaradamente político.

Se trató de un ataque aterrador y sin precedentes contra el derecho de los periodistas a publicar pruebas de las irregularidades cometidas por el Estado en interés público. Y, sin embargo, los medios de comunicación propiedad de multimillonarios apenas pudieron contener sus bostezos.

La realidad invertida

El abuso sufrido por Assange durante una década y el pisoteo de sus derechos legales supusieron un doble beneficio.

En primer lugar, sentó un precedente muy visible en el que se dio la vuelta al Estado de derecho. Los papeles de víctima y agresor se invirtieron.

Assange, que había publicado pruebas irrefutables de crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y el Reino Unido, era quien se encontraba entre rejas. Los funcionarios británicos que aprobaron y ocultaron esos crímenes no solo eludieron la justicia, sino que además tuvieron vía libre para acosar y difamar a Assange.

Este ha sido el tema recurrente desde entonces, a medida que el Estado británico ha intensificado sus restricciones a la libertad de expresión y de manifestación, y la matanza de palestinos por parte de Israel ha servido a menudo como campo de pruebas para autorizar esta nueva represión.

En la segunda mitad de la década de 2010, Jeremy Corbyn —predecesor de Starmer al frente del Partido Laborista— se vio a sí mismo y a sus seguidores duramente tachados de «antisemitas».

¿Por qué? Porque intentaron llamar la atención sobre las acciones criminales de Israel —un presagio de lo que estaba por venir, cuando Israel desató lo que expertos jurídicos, estudiosos del Holocausto, grupos por los derechos humanos e investigadores de las Naciones Unidas han calificado unánimemente como un genocidio en Gaza—.

En una democracia que funcionara correctamente, quienes difamaron a Corbyn y a otros críticos de Israel habrían quedado desacreditados de forma permanente.

En cambio, los responsables del Reino Unido —los mismos que colaboran en los crímenes actuales de Israel enviando armas al país, realizando vuelos de vigilancia para guiar las campañas de bombardeos israelíes contra la población civil de Gaza y ofreciendo cobertura diplomática—intensificaron simplemente la campaña de demonización.

Mientras millones de británicos salían a las calles, el Gobierno de Starmer —y el Estado británico que lo respalda— no solo los tildó de antisemitas, sino que reescribió radicalmente los códigos legales para criminalizar la oposición al genocidio de Israel.

El grupo de acción directa Palestine Action, que había estado actuando contra fábricas de armas israelíes que operaban en territorio británico, fue proscrito como grupo «terrorista» equivalente a Al Qaida y al Estado Islámico.

Llevar pancartas en protesta contra el genocidio, como hicieron miles de respetables ciudadanos británicos, se convirtió en «apoyo al terrorismo», lo que conllevaba el riesgo de una pena de cárcel de hasta 14 años.

La realidad se invirtió una vez más.

Gran Bretaña sigue apoyando activamente el terrorismo de Estado israelí.

Pero fueron precisamente quienes dieron la voz de alarma —los que intentaban detener esos envíos, los que se oponían a la connivencia británica con el terrorismo de Estado israelí o los que, sencillamente, se sentían consternados por el menoscabo de los derechos fundamentales a la protesta— quienes fueron detenidos y acusados de terrorismo.

Mientras tanto, los documentos revelan que Elbit Systems sigue disfrutando de acceso sin restricciones a los funcionarios del Gobierno británico.

«Noticias falsas»

En segundo lugar, al estigmatizar y aislar a Assange por publicar detalles de los crímenes de guerra de EE. UU. y el Reino Unido, el Estado británico logró trazar su propia distinción falsa entre el «buen» y el «mal» periodismo —una distinción que los medios de comunicación propiedad de multimillonarios se apresuraron a adoptar con gran entusiasmo—.

Assange, cuya plataforma independiente WikiLeaks había puesto contra las cuerdas a Washington y Londres por cometer crímenes de guerra, había puesto en evidencia, de paso, a los medios de comunicación del establishment por su falta de voluntad para hacer lo mismo.

Puso al descubierto hasta qué punto los periodistas corporativos, que dependen del acceso a los ricos y poderosos para obtener noticias, conspiran con las formas encubiertas e irresponsables en que el Estado ejerce el poder.

Los medios de comunicación no son guardianes; son perritos falderos que representan los intereses de la clase multimillonaria.

El Estado británico —y sus servicios de seguridad— dejaron claro que no tolerarían un periodismo verdaderamente independiente o crítico que pudiera sacar a la luz sus hipocresías o hacerles rendir cuentas.

En respuesta, los medios de comunicación propiedad de multimillonarios no solo dejaron a Assange en la estacada, sino que se unieron al Gobierno en un coro de acusaciones según las cuales los medios independientes o bien difundían «noticias falsas» o bien actuaban como «agentes del Kremlin» que propagaban «desinformación».

Amplificaron la presión ejercida por los políticos sobre las plataformas de redes sociales —el nuevo juguete de los multimillonarios— para que endurecieran sus algoritmos con el fin de ocultar a los periodistas independientes y frenar a estos nuevos y peligrosos competidores en la batalla por la verdad.

Del mismo modo, los medios corporativos aplaudieron la decisión del Gobierno de prohibir Russia Today, el canal de noticias del Estado ruso. Rápidamente se hizo prácticamente imposible para el público británico conocer la versión rusa de los hechos en los medios de comunicación dominantes, a medida que el Reino Unido y los Estados europeos sentaban las bases para una confrontación permanente con Moscú.

La Unión Europea impuso una prohibición aún más draconiana —ratificada este mes por el Tribunal de Justicia de la UE— que tipifica como delito penal la difusión de cualquier información publicada por RT y otros medios prohibidos, incluso si se demuestra que es cierta. El objetivo de la ley es, supuestamente, «proteger el orden público y la seguridad».

En las últimas semanas, a dos destacados comentaristas estadounidenses, Cenk Uygur y Hasan Piker, se les ha denegado la entrada al Reino Unido por sus críticas a Israel. Uygur tenía previsto intervenir en un debate en la Universidad de Oxford.

El retroceso de la Ilustración

En este nuevo clima autoritario, la verdad se define como aquello que el Estado quiere que sus ciudadanos crean. Mientras tanto, la desinformación —la «propaganda rusa» o el «antisemitismo»— es todo aquello que esos mismos Estados insisten en que su ciudadanía no debe escuchar.

Se trata de un descarado giro de 350 años de la Ilustración occidental, con su creencia declarada tanto en la primacía de la razón como en que las ideas deben someterse a prueba mediante el debate y el escrutinio crítico.

Ahora ya no importa lo que se diga, sino únicamente quién lo dice.

Y, como era de esperar, los medios de comunicación occidentales, propiedad de multimillonarios, han respaldado este nuevo régimen. Al fin y al cabo, su voz —que representa los intereses de los superricos— tiene garantizada la posibilidad de ser escuchada.

No es de extrañar, pues, que este mismo grupo mediático privilegiado haya seguido aceptando dócilmente su exclusión de Gaza por parte de Israel mientras se desarrolla el mayor crimen de la historia moderna —incluso ahora, en medio de un supuesto alto el fuego que Israel no deja de romper—.

Porque lo que importa es a quién se le permite hablar: a Israel, no a los palestinos de Gaza, independientemente de si lo que dice Israel es cierto o, como invariablemente resulta ser el caso, una mentira.

En consonancia con este precepto, los medios de comunicación propiedad de multimillonarios apenas han emitido un murmullo mientras Israel ha masacrado a periodistas de Gaza en cantidades sin precedentes —matando a más de ellos que en las dos guerras mundiales, Vietnam, las guerras de Yugoslavia y Afganistán juntos—.

Las vidas de los periodistas palestinos —al igual que la labor informativa que han tenido que realizar en solitario bajo el bombardeo israelí— no cuentan para nada en los medios occidentales debido a quiénes son.

El genocidio —el «qué»— ha dejado de considerarse un delito porque somos nosotros —Occidente— quienes estamos contribuyendo a que se cometa.

El Comité para la Protección de los Periodistas, que al parecer se enfrentaba a una reacción negativa por parte de la política y de los donantes, descartó el año pasado su Índice Global de Impunidad anual —que medía en qué lugares se asesina a periodistas con impunidad— después de que quedara claro que Israel encabezaría la clasificación.

Ahora se acusa a ese mismo comité de ceder a estas presiones al plantear dudas sobre quién puede considerarse periodista en Gaza —dudas que servirán para envalentonar a Israel, que afirma que los periodistas palestinos, de hecho todos los palestinos, son terroristas encubiertos—.

Hay que reescribir el «quién» porque el «qué» no se puede negar.

Lo mismo está ocurriendo en el Reino Unido, donde periodistas británicos independientes han sido detenidos en el aeropuerto o han sufrido redadas en sus domicilios al amanecer por parte de la policía antiterrorista por «pensamientos incorrectos» sobre el genocidio de Gaza y la complicidad británica en el mismo. También ellos se enfrentan a hasta 14 años de cárcel.

Esto ha enviado un mensaje escalofriante a otros periodistas —aquellos que carecen de la protección de un mecenas multimillonario o del Estado— sobre lo que se puede decir.

Autoritarismo creciente

Nada de esto se limita, ni se limitará, a Gaza. El vuelco de los valores de la Ilustración, como ya debería quedar claro, forma parte de un proyecto político mucho más amplio para normalizar y afianzar este autoritarismo creciente.

La prohibición de «Palestine Action» y de la exhibición de pancartas ha allanado el camino para que el Estado británico califique a cualquier opositor —que cuestione sus infracciones legales o impugne su derecho a dictar la verdad— como delincuente o simpatizante del terrorismo. Se ha sentado un precedente, ahora ratificado por los tribunales del Reino Unido, que será difícil de revertir.

El Estado tiene muchas herramientas a su disposición, algunas de las cuales ya está utilizando, una vez más sin que los «guardianes» de los medios de comunicación, propiedad de multimillonarios, protesten.

Una de ellas, especialmente poderosa, es la «exclusión bancaria»: obligar a personas o grupos que perturban el discurso de la autoridad moral y jurídica de los Estados occidentales a salir del sistema financiero, empujándolos a una especie de aislamiento que les hace casi imposible desenvolverse en el mundo occidental moderno.

Cabe destacar, una vez más, que Assange y WikiLeaks fueron una de las primeras víctimas del uso de la exclusión bancaria como arma política. Washington impuso sanciones a finales de 2010, poco después de que WikiLeaks sacara a la luz los crímenes de guerra de EE. UU. y el Reino Unido en Afganistán e Iraq, cortando así casi todos sus ingresos procedentes de donantes.

Las sanciones —lo que algunos describen como una «pena de muerte financiera»— ya se han impuesto a varios jueces y miembros del personal de la Corte Penal Internacional por la emisión de una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por cometer crímenes contra la humanidad en Gaza.

La experta jurídica de la ONU Francesca Albanese, a la vanguardia a la hora de poner de relieve la complicidad occidental en el genocidio de Israel, también ha sido excluida del sistema bancario.

En Gran Bretaña, las organizaciones benéficas palestinas e islámicas llevan mucho tiempo enfrentándose a duras restricciones en su capacidad para operar financieramente, normalmente con el argumento de que podrían estar desviando donaciones a grupos prohibidos.

Pero esto se ha ido extendiendo gradualmente a las principales organizaciones de solidaridad con Palestina y a personas afectadas por la prohibición de «Palestine Action».

En un giro aún más inquietante, aunque previsible, el Lloyds Bank ha retirado ahora la cuenta bancaria a The Canary, una publicación de izquierdas cuyas críticas a la captura del Partido Laborista por parte de las grandes empresas han sido durante mucho tiempo una espina clavada para la burocracia del partido. The Canary ya no puede pagar a su plantilla, y su actividad informativa está en peligro.

Se trata del mismo Canary que el proyecto «Labour Together», liderado por Morgan McSweeney —quien impulsó a Starmer al poder en nombre de la derecha laborista, favorable a los multimillonarios y a la energía nuclear—, identificó desde el principio como una amenaza. Según se informa, su lema era: «Destruyamos a The Canary o The Canary nos destruirá a nosotros».

Tal y como expone el periodista de investigación Paul Holden en su libro The Fraud, que documenta las operaciones encubiertas e ilegales de «Labour Together», McSweeney estuvo a punto de conseguir destruir a The Canary. Creó un grupo ficticio, «Stop Funding Fake News», que presionó a los anunciantes para que boicotearan la publicación.

Labour Together, bajo el mando del sucesor de McSweeney, Josh Simons, lanzaría posteriormente una campaña de desprestigio contra Holden y lo denunciaría a los servicios de seguridad británicos como supuesto agente del Kremlin.

Como una moneda falsa, Simons ha vuelto a aparecer, esta vez cediendo su escaño de Makerfield para que Andy Burnham pueda regresar a Westminster. Simons es ahora uno de los asesores políticos de Burnham.

Represalias políticas

Este ataque sistemático al derecho a examinar la actuación del Estado británico se ha extendido también a la profesión jurídica.

El mes pasado, Dan Kovalik, un respetado abogado y profesor estadounidense especializado en derechos humanos, fue detenido en el aeropuerto de Liverpool por la policía antiterrorista e interrogado por sus críticas a la política exterior occidental en Gaza e Irán.

Fahad Ansari, un abogado británico especializado en derechos humanos, fue detenido por la policía el año pasado al regresar al Reino Unido tras unas vacaciones familiares en Irlanda, en virtud del anexo 7 de la draconiana Ley contra el Terrorismo de 2000.

A ambos hombres se les confiscaron sus dispositivos electrónicos, a pesar de las protestas en las que se alegaba que esto era ilegal y violaba el secreto profesional entre abogado y cliente.

La detención de Ansari parece ser un acto flagrante de represalia política e intimidación. Había presentado alegaciones jurídicas impugnando una decisión del Ministerio del Interior de 2021 de ampliar la proscripción de Hamás a su ala política. Hamás nunca ha lanzado una operación militar en Gran Bretaña.

Para presentar el escrito, Ansari había reunido a un grupo de expertos para argumentar que la ampliación de la proscripción —deseada desde hace tiempo por Israel— estaba teniendo un efecto profundamente disuasorio en la labor de abogados, académicos, grupos de derechos humanos y periodistas a la hora de documentar y debatir los crímenes israelíes en Gaza.

Cinco expertos jurídicos de la ONU escribieron una carta de protesta por la violación de los derechos de Ansari como abogado, advirtiendo de que «tales medidas amenazan con criminalizar, estigmatizar y tener efectos disuasorios contra los abogados y las asociaciones jurídicas que realizan una labor legítima en materia de seguridad nacional y lucha contra el terrorismo».

Ese parece ser precisamente el objetivo. Acosar a los abogados es una característica, y no un error, del nuevo autoritarismo británico.

Una víctima aún más visible de este nuevo ataque a la profesión jurídica es el muy respetado abogado Rajiv Menon.

Ha trabajado en algunos de los casos de derechos humanos más importantes de la era moderna, denunciando los fallos y abusos de poder del Estado en relación con el asesinato del adolescente negro Stephen Lawrence, la muerte de casi 100 aficionados al fútbol del Liverpool en Hillsborough y las 72 víctimas del incendio de la Torre Grenfell.

Actualmente se enfrenta a un proceso por desacato al tribunal tras pronunciar en enero un alegato final que convenció al jurado de no declarar culpables a seis acusados de Palestine Action de ninguno de los cargos presentados por el Estado británico contra ellos. En 2024, los seis habían llevado a cabo una acción contra una fábrica de Elbit.

Se cree que es la primera vez que se procesa a un abogado por desacato al tribunal a raíz de un alegato final. Garden Court Chambers, donde Menon ha ejercido durante tres décadas, afirmó que el proceso había «causado conmoción en la profesión jurídica».

Advirtió de un grave efecto disuasorio sobre los abogados, que podrían mostrarse más reacios a presentar una defensa firme, especialmente en juicios con gran carga política, por miedo a las represalias.

Todo esto debe verse en el contexto de las medidas igualmente sin precedentes del Gobierno para socavar el principio jurídico fundamental del derecho a un juicio con jurado.

Los Estados autoritarios no admiten restricciones significativas a su capacidad para imponer su voluntad. Los abogados y los jurados con espíritu independiente son precisamente ese freno.

Criminalización de la protesta

Pero quizás el ataque más sostenido por parte del Estado británico haya sido contra los derechos de protesta y de reunión, lo que hace que expresar una opinión en el espacio público resulte cada vez más amenazador.

Desde que unos dos millones de personas salieron a las calles para oponerse a la invasión ilegal de Iraq por parte de Gran Bretaña en 2003, se han buscado nuevas formas de restringir la capacidad de los ciudadanos de a pie para alzar la voz contra el abuso del poder gubernamental y estatal.

La legislación reciente permite a la policía prohibir las protestas por ser «demasiado ruidosas» o causar «grave malestar». El concepto de «perturbación» se ha redefinido para incluir ahora cualquier obstáculo a la actividad cotidiana. Las protestas pueden prohibirse si tienen un impacto «acumulativo».

Todas estas son características inherentes a la protesta. Las manifestaciones masivas contra el ataque ilegal de Gran Bretaña a Iraq fueron ruidosas, perturbadoras y repetidas, al igual que lo han sido las marchas contra la connivencia de Gran Bretaña con el genocidio de Israel en Gaza.

Al juzgar la legalidad de las protestas según estos criterios selectivos y en gran medida subjetivos, el Estado ha otorgado a la policía un amplio margen de maniobra para decidir qué protestas deben tipificarse como delito y cuáles deben permitirse. No es de extrañar, pues, que la policía esté centrando actualmente sus esfuerzos en las marchas contra el genocidio, que ponen de relieve la complicidad británica en los crímenes de Israel.

También se está implantando la tecnología de reconocimiento facial —pionera en Israel contra los palestinos—, lo que normaliza el Estado panóptico tan querido por Mahmood.

¿A dónde nos lleva todo esto? La respuesta es a una nueva ley que la ministra del Interior ha hecho aprobar a toda prisa en el Parlamento.

La Ley de Seguridad Nacional (Amenazas al Estado) otorga al Estado poderes sin precedentes para proscribir grupos, tal y como hizo con Palestine Action, pero ahora sin necesidad de alegar que existen pruebas de una amenaza terrorista.

La ministra del Interior puede realizar dicha designación de forma unilateral, sin ningún tipo de supervisión parlamentaria, simplemente porque afirme que el grupo es un actor estatal extranjero «hostil» que supone una amenaza para la seguridad nacional o la seguridad pública.

Mahmood ya lo ha hecho con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), que es, en la práctica, el ejército de Irán.

Además, cualquier persona que colabore con un grupo proscrito o reciba un «beneficio material» —cuya definición incluye la «información»— de dicho grupo puede ser condenada a hasta 14 años de cárcel. Esto incluye expresar apoyo al grupo o compartir información que este haya facilitado.

El mero hecho de organizar un acto en el que alguien exprese su apoyo al grupo podría dar lugar a un proceso judicial, al igual que publicar algo en las redes sociales que el Estado británico considere un «argumento» de un Estado extranjero hostil, independientemente de que la información sea cierta o no.

Prohibición de la búsqueda de la verdad

Una vez más, se trata de un ataque a los valores más fundamentales de la Ilustración.

En la Ley de Seguridad Nacional, lo único que importa es quién difunde la información, no cuál es esa información ni si es veraz. No existe ninguna defensa basada en el interés público, como la denuncia de actos delictivos cometidos por el Estado británico o sus aliados.

No hay exención para los periodistas, abogados, académicos ni grupos de derechos humanos. Les resultará imposible realizar la parte más esencial de su trabajo: recabar información, contrastar las afirmaciones de una parte con las de la otra y permitir que el público determine la verdad.

Suponiendo que se declare a Hamás como actor extranjero hostil —lo cual parece casi seguro—, se prohibirá a los periodistas recabar datos sobre las víctimas palestinas del Ministerio de Sanidad de Gaza o hablar con los médicos de allí. ¿Por qué? Porque el Gobierno de Hamás dirige el Ministerio de Sanidad y los hospitales.

Peor aún, sería imposible que los periodistas visitaran Gaza para investigar los crímenes israelíes —algo que hará las delicias de Israel—, ya que dicha visita tendría que organizarse a través del Gobierno de Hamás. Hacerlo supondría arriesgarse a 14 años de cárcel.

Lo mismo ocurrirá con los reportajes desde Irán o Rusia, si así lo decide la ministra del Interior.

La única excepción aparente será para los periodistas que obtengan la autorización previa del Gobierno británico.

Esto debería garantizar que solo los periodistas más dóciles y ávidos de acceso, pertenecientes a medios de comunicación estatales o propiedad de multimillonarios, puedan relacionarse con actores extranjeros «hostiles», en formas que el Estado británico pueda estar seguro de que representarán mejor sus intereses.

En virtud de esta nueva ley, la búsqueda de la verdad —y, potencialmente, la propia verdad— se tipificará como delito.

Dentro del panóptico

La Ley de Seguridad Nacional sistematiza todas las demás medidas que hemos señalado anteriormente. Otorga al Estado carta blanca para criminalizar a cualquiera que cuestione o desafíe su autoridad moral o jurídica.

¿Quién debería estar indignado ante este monstruoso ataque legislativo al derecho a buscar la verdad, a exigir responsabilidades al Estado y a actuar como guardián frente al abuso de poder?

Si los medios de comunicación propiedad de multimillonarios hicieran alguna de estas cosas, los medios de comunicación estarían liderando la resistencia. Sin embargo, en su mayoría guardan silencio, porque no hacen nada de eso.

Será a los periodistas independientes, los comentaristas, los abogados y los activistas de derechos humanos a quienes irán eliminando uno por uno, enviando así un mensaje al resto de la población para que mantengan un perfil bajo.

Se espera que la ciudadanía, privada de información veraz y de un análisis crítico de las acciones del Estado británico, se vuelva más ignorante, más dócil y más pasiva a medida que se le vayan privando progresivamente de sus derechos.

A medida que se intensifique la crisis climática, que se aceleren las guerras por los recursos y que la austeridad interna se haga sentir más, se señalará con el dedo no a los verdaderos culpables —los superricos, sus medios de comunicación y el Estado cautivo—, sino a las víctimas anteriores de Occidente: aquellos que huyen de las guerras que nosotros iniciamos, de un clima cada vez más inestable provocado por nuestro consumo desmesurado y de la escasez de recursos tras siglos de saqueo colonial.

Mientras se nos anima a culpar a «los inmigrantes», o a «los musulmanes», o a «la izquierda», o a «los que odian a Israel», el Estado se apresura a erigir un andamiaje de control para protegerse antes de que nos demos cuenta del engaño.

El tiempo se agota en todos los frentes. La falta de urgencia para abordar estas crisis no se debe a que las crisis no existan, sino a que nuestra pasividad ha sido orquestada. La verdad es que ya estamos en el panóptico, y nuestras mentes ya están profundamente moldeadas para la obediencia." 

(Jonathan Cook, blog, 16/07/26, traducción Voces del Mundo)  

14.7.26

La última bala que esperan disparar es que Sánchez no pueda soportar el ingreso en prisión de Begoña. El golpe culmina ahí más que nada porque es impensable lo que puede pasar a continuación... Su plan es en realidad una canallada dirigida a quebrar al hombre que los humilló... Es tan grosera la participación activa de jueces vinculados al PP, tan jodidamente grosera… Este acelerón es por si llegan a tiempo de meter mano al pastel de los fondos europeos que faltan por llegar a España y lo harán en diciembre. Sin más... El dinero público. El dinero de todos que es en realidad la razón de ser y de existir del PP. Quieren el poder porque es la llave del dinero. De las privatizaciones, del reparto de la pasta con los que están financiando el golpe. Begoña va a ser condenada a prisión. Y nunca antes habrá estado tan en peligro la democracia en España desde el 23F (José Aroca)

José Aroca @JoseArocaALC

La última bala que esperan disparar es que Sánchez no pueda soportar el ingreso en prisión de Begoña. El golpe culmina ahí más que nada porque es impensable lo que puede pasar a continuación. 

Su plan es en realidad una canallada dirigida a quebrar al hombre que los humilló. 

Todo ha estado encaminado para convencer a la opinión pública de que el PSOE y el Presidente son culpables de lo mismo que les hizo caer a ellos. Es tan grosera la participación activa de jueces vinculados al PP, tan jodidamente grosera… 

Este acelerón es por si llegan a tiempo de meter mano al pastel de los fondos europeos que faltan por llegar a España y lo harán en diciembre. Sin más. 

El dinero. El dinero público. El dinero de todos que es en realidad la razón de ser y de existir del PP. Quieren el poder porque es la llave del dinero. De las privatizaciones, del reparto de la pasta con los que están financiando el golpe. Begoña va a ser condenada a prisión. Y nunca antes habrá estado tan en peligro la democracia en España desde el 23F.

3:36 p. m. · 14 jul. 2026 ·4.445 Visualizaciones

13.7.26

Trump destituye a dos miembros demócratas de la comisión electoral en su intento de reformar el voto en EEUU... Trump ha intentado repetidamente remodelar las normas de votación, aunque la Constitución de Estados Unidos otorga el control de las elecciones a los estados y no al presidente... la comisión se negó con anterioridad a modificar el formulario nacional de inscripción de votantes para exigir documentación de ciudadanía estadounidense a los solicitantes, como Trump instó en una amplia orden ejecutiva de marzo de 2025 sobre las elecciones en Estados Unidos... “El presidente Trump trata de desmantelar otra barrera independiente de nuestra democracia diseñada para mantener las elecciones justas y seguras”, señalaron el senador demócrata por California Alex Padilla (Bill Barrow)

"El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó a dos miembros de una comisión federal electoral bipartidista que se resistió a sus esfuerzos por exigir que los posibles votantes documenten su ciudadanía estadounidense antes de inscribirse.

La Casa Blanca confirmó el viernes la medida ejecutiva contra miembros de la Comisión de Asistencia Electoral (EAC, por sus siglas en inglés), que distribuye subvenciones federales a los estados, supervisa las pruebas de los sistemas de votación y mantiene el formulario nacional de inscripción de votantes.

Aunque es probable que la medida no tenga efectos importantes en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que se realizarán en noviembre, es el ejemplo más reciente de los intentos del presidente republicano de ejercer la influencia de la Casa Blanca sobre cómo se llevan a cabo las elecciones en Estados Unidos, y es la primera prueba de su poder presidencial recientemente ampliado, después de que la Corte Suprema dictaminara hace poco que el mandatario puede despedir sin causa a miembros de juntas de agencias independientes.

“El presidente, y titular del Poder Ejecutivo, se reserva el derecho de destituir a personas que podrían no estar totalmente alineadas con la importante tarea de asegurar las elecciones de Estados Unidos y garantizar que se cuente cada voto legal. La decisión Slaughter otorga al presidente precedencia para hacerlo”, dijo la Casa Blanca a la AP.

El presidente destituyó a Thomas Hicks y Benjamin Hovland, los dos miembros demócratas de la comisión, que tiene cuatro puestos. La integrante republicana del panel, Christy McCormick, renunció. El excomisionado republicano Donald Palmer ya había dejado su cargo voluntariamente a principios de este año. Los cambios fueron informados primero por VoteBeat, un medio que cubre las elecciones y la votación en todo Estados Unidos,

Trump ha intentado repetidamente remodelar las normas de votación, aunque la Constitución de Estados Unidos otorga el control de las elecciones a los estados y no al presidente. Al citar esa separación de poderes, los tribunales han bloqueado la mayor parte de las dos órdenes ejecutivas de Trump que buscaban reformar la votación. El mandatario también ha iniciado una investigación acerca de su derrota en 2020, sobre la que sigue insistiendo falsamente que se debió a un fraude, y esta semana su gobierno amenazó a los estados si no intentaban eliminar de sus padrones electorales a personas que, según funcionarios federales, no son ciudadanas estadounidenses.

Aun así, Trump ha sido incapaz en gran medida de cambiar los procesos electorales por decreto, y David Becker, un exabogado del Departamento de Justicia que dirige el Center for Election Innovation & Research, señaló que su purga de la EAC no alteraría eso.

“Esto realmente no cambia nada sobre cómo se llevarán a cabo nuestras elecciones, y sobre cómo los estados garantizan con éxito la realización de elecciones seguras, convenientes y confiables”, escribió Becker el viernes por la mañana en la red social BlueSky.

Los críticos acusan a Trump de dañar la confianza de los votantes

En el Capitolio, los principales demócratas con responsabilidad de supervisión electoral afirmaron que Trump, en lugar de reforzar la integridad electoral en Estados Unidos, está politizando aún más el proceso de votación.

“El presidente Trump trata de desmantelar otra barrera independiente de nuestra democracia diseñada para mantener las elecciones justas y seguras”, señalaron el senador demócrata por California Alex Padilla y el representante demócrata por Nueva York Joe Morelle. “Depurar a los comisionados a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato y recortar aún más el apoyo a nuestros funcionarios electorales estatales y locales es una parte descarada de su plan para politizar nuestras elecciones y permitir una interferencia electoral más ilegal y peligrosa”.

Padilla es el miembro de mayor rango del Comité de Reglas del Senado, y Morelle es el miembro de mayor rango del Comité de Administración de la Cámara de Representantes.

Los legisladores señalaron que la mayoría conservadora de la Corte Suprema posibilitó la medida de Trump con su decisión de “poner patas arriba décadas de poder ejecutivo para complacer al presidente”.

Hasta el viernes, el personal de la Comisión de Asistencia Electoral no había respondido a una solicitud de comentarios sobre el funcionamiento de la agencia en adelante.

Aunque en el comunicado de la Casa Blanca no se ofrece una razón específica para la acción de Trump, la comisión se negó con anterioridad a modificar el formulario nacional de inscripción de votantes para exigir documentación de ciudadanía estadounidense a los solicitantes, como Trump instó en una amplia orden ejecutiva de marzo de 2025 sobre las elecciones en Estados Unidos. Aunque el formulario en sí no exige documentos de ciudadanía, los materiales de inscripción de votantes de la agencia sí indican claramente que ya es ilegal afirmar falsamente que se tiene la ciudadanía estadounidense para votar.

Un juez federal bloqueó la orden al dictaminar que excedía la autoridad del presidente, ya que la Constitución de Estados Unidos otorga la autoridad sobre la administración y supervisión de las elecciones al Congreso y a los estados. El gobierno ha indicado que apelará.

Trump no ha dicho si elegirá nuevos miembros

No se sabe si Trump planea nominar nuevos miembros de inmediato o dejar los puestos vacantes, una medida que, a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato, podría impedir que la agencia distribuya nuevas subvenciones a oficinas electorales estatales o locales y quizá complique su papel en la supervisión de las pruebas y la certificación de los sistemas de votación en todo el país.

“El gobierno ha trabajado desde el inicio en todas las agencias y con socios locales para proteger las elecciones contra el fraude y el abuso, e invertido en una infraestructura sólida para sostener esa misión, especialmente en las elecciones de mitad de mandato”, afirmó la Casa Blanca.

El Congreso creó la comisión como parte de la Ley Help America Vote, una norma bipartidista promulgada por el presidente republicano George W. Bush en 2002. La ley exige que la comisión incluya a dos demócratas y dos republicanos, nominados por el presidente y confirmados por el Senado. Hicks y McCormick fueron designados por el presidente Barack Obama. Trump nombró a Hovland durante su primera presidencia.

Según VoteBeat, Hicks y Hovland fueron notificados de su destitución mediante un correo electrónico firmado por Morgan DeWitt Snow, subdirector de personal presidencial en la Oficina Ejecutiva del presidente.

Siempre son posibles más batallas judiciales

Hicks y Hovland podrían impugnar sus destituciones, pero eso, en última instancia, podría requerir que la Corte Suprema vuelva a revisar dos decisiones que acaba de emitir sobre el poder del presidente sobre las agencias independientes.

El tribunal falló 6 a 3 el mes pasado en el caso de la exintegrante de la Comisión Federal de Comercio Rebecca Slaughter, al determinar que Trump tenía una amplia autoridad ejecutiva para despedir a designados políticos de agencias ejecutivas independientes. El presidente había despedido a Slaughter sin causa pese a una disposición de la ley federal que exigía un motivo y a un precedente de la Corte Suprema de casi un siglo que protegía a los jefes de agencias independientes de los caprichos presidenciales.

Los seis magistrados conservadores señalaron que las restricciones anteriores a las prerrogativas presidenciales violaban la separación de poderes de la Constitución. Esa lógica se extiende a otras agencias, entre ellas, la Junta Nacional de Relaciones Laborales, la Junta de Protección de Sistemas de Mérito y la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor, donde Trump también ha despedido a miembros de juntas.

En el caso separado de la integrante de la Junta de la Reserva Federal Lisa Cook, a quien Trump había intentado despedir, una mayoría de 5 a 4 se apartó de la decisión Slaughter y dictaminó que el presidente no podía despedir sin causa a los gobernadores del banco central. El presidente del tribunal, John Roberts, y el magistrado Brett Kavanaugh se alinearon con los tres liberales de la Corte en el caso Cook. Justificaron su excepción a su razonamiento de Slaughter al citar la estructura única del banco central como una institución cuasi privada, independiente pero creada por el Congreso, cuya “apariencia de independencia es clave para el diseño de la Reserva Federal” y para su papel en la fijación de la política monetaria que moldea la economía de Estados Unidos y del mundo." 

(BILL BARROW, , AP, 10/07/26)  

7.7.26

La eurodiputada de la Francia Insumisa Rima Hassan fue acusada de terrorismo por retuitear: "Mientras haya opresión, la resistencia no solo será un derecho, sino un deber"... Para la fiscalía, esto equivalía a una "apología del terrorismo"... Hassan lo ve como una continuación de los frecuentes ataques que ha sufrido por su activismo propalestino desde que irrumpió en la arena política en 2024... "Mi objetivo principal era compartir un hilo con una cita que aborda la filosofía de la resistencia", afirmó... Su postura más criticada es que las acciones armadas llevadas a cabo por grupos como Hamás, que la UE clasifica como organización terrorista, pueden ser legítimas según el derecho internacional en el contexto de la ocupación israelí de los territorios palestinos... Como eurodiputada, está protegida por la inmunidad parlamentaria, que la ampara contra la detención a menos que sea sorprendida cometiendo un delito. Los fiscales han sostenido que ese era el caso, ya que la publicación en X fue denunciada poco después de ser publicada, razón por la cual la policía la retuvo en abril antes de ser enviada a juicio... un grupo de apoyo que incluye políticos nacionales y extranjeros, como la diputada británica Zarah Sultana y el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, así como el vocalista de la banda británica Massive Attack, Robert Del Naja, y el cineasta ganador de la Palma de Oro en Cannes, Xavier Dolan, señalan que el "tratamiento judicial, político y mediático" de Hassan "es una de las manifestaciones más significativas... de construir un sistema de disuasión en el que se anima a todo el mundo... a veces a elegir el silencio en lugar de ejercer su libertad de conciencia" (Victor Goury-Laffont)

"La eurodiputada de izquierdas Rima Hassan afirma que su juicio por terrorismo busca silenciar las voces propalestinas.

La legisladora europea fue acusada por compartir una cita atribuida al autor de una matanza masiva en Israel en 1972.

PARÍS — La eurodiputada francesa Rima Hassan quiere convertir un juicio por acusaciones de haber glorificado un atentado terrorista en una plataforma para denunciar lo que, según ella, es un intento de silenciar las voces propalestinas.

Hassan, una destacada legisladora propalestina en Bruselas, comparecerá ante el tribunal el martes por compartir una cita atribuida a Kōzō Okamoto, un militante japonés responsable de la muerte de 26 personas en un aeropuerto israelí en 1972.

"Este es un caso político", declaró Hassan en una entrevista con POLITICO antes de su comparecencia. "Es una manera de poner en juicio a la causa palestina".
 

El 26 de marzo, Hassan, miembro del grupo La Izquierda en el Parlamento Europeo, compartió en X una publicación de una cuenta propalestina y destacó una cita atribuida a Okamoto, exmiembro del ya desaparecido Ejército Rojo Japonés, un grupo comunista.

La cita decía: "Mientras haya opresión, la resistencia no solo será un derecho, sino un deber".

Para la fiscalía, esto equivalía a una "apología del terrorismo", un delito tipificado en la legislación francesa que incluye expresar apoyo o justificar atentados terroristas.

Pero Hassan lo ve como una continuación de los frecuentes ataques que ha sufrido por su activismo propalestino desde que irrumpió en la arena política en 2024.

"Mi objetivo principal era compartir un hilo con una cita que aborda la filosofía de la resistencia", afirmó. "No se me puede acusar de glorificar crímenes de ninguna manera por el simple hecho de compartir esta cita".

En los últimos dos años, Hassan —miembro del movimiento de izquierda dura Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon— se ha convertido en una de las políticas más comentadas en Francia. Sus críticos más severos la presentan como una defensora del grupo militante Hamás, pero sus seguidores la elogian por lo que consideran su defensa intransigente de los derechos palestinos. En 2025, el ministro del Interior israelí prohibió a Hassan entrar en el país, alegando que había "trabajado constantemente para promover boicots contra Israel y realizado numerosas declaraciones públicas y publicaciones en redes sociales".

Según la fiscalía de París, se han presentado unas 16 denuncias o querellas contra ella por sus comentarios sobre el conflicto israelí-palestino. Una ha dado lugar a este juicio, dos están pendientes y 13 no derivaron en cargos.

Nacida apátrida en un campo de refugiados palestinos en Siria, Hassan ha dedicado la mayor parte de su trabajo político a esta causa. Su postura más criticada es que las acciones armadas llevadas a cabo por grupos como Hamás, que la UE clasifica como organización terrorista, pueden ser legítimas según el derecho internacional en el contexto de la ocupación israelí de los territorios palestinos.

"Con respecto a la lucha por la independencia y la autodeterminación de los pueblos, [los palestinos] tienen derecho a contar con figuras políticas y activistas que aborden estos asuntos... Creo que se me trata precisamente como una oponente política sobre esa base", afirmó.

La controversia en torno al juicio de Hassan no solo es de fondo, sino también sobre cómo se ha desarrollado el procedimiento. Como eurodiputada, está protegida por la inmunidad parlamentaria, que la ampara contra la detención a menos que sea sorprendida cometiendo un delito. Los fiscales han sostenido que ese era el caso, ya que la publicación en X fue denunciada poco después de ser publicada, razón por la cual la policía la retuvo en abril antes de ser enviada a juicio.

Hassan afirmó que varios colegas, incluidos algunos de otros grupos políticos, le han expresado su apoyo y han manifestado que creen que su inmunidad fue vulnerada de manera flagrante. También dijo que se había reunido con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, quien le expresó su respaldo. La oficina de Metsola no respondió a la solicitud de POLITICO para confirmar la reunión.

Con las elecciones presidenciales francesas del próximo año, el partido de Hassan, Francia Insumisa, y su candidato, Mélenchon, volverán a hacer de la causa palestina un punto clave de su campaña —una táctica que otros partidos han criticado duramente. Se espera que Hassan, que ha conseguido un gran seguimiento, desempeñe un papel importante en la campaña.

"Ya hemos ganado la batalla de la opinión pública", afirmó Hassan.

Hassan consiguió 210 firmas para un artículo de opinión a su favor. La lista incluye aliados políticos nacionales y extranjeros —como la diputada británica Zarah Sultana y el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis—, así como el vocalista de la banda británica Massive Attack, Robert Del Naja, y el cineasta ganador de la Palma de Oro en Cannes, Xavier Dolan.

El artículo de opinión señalaba que el "tratamiento judicial, político y mediático" de Hassan "es una de las manifestaciones más significativas" de un intento de construir "un sistema de disuasión en el que se anima a todo el mundo... a veces a elegir el silencio en lugar de ejercer su libertad de conciencia". 

(Victor Goury-Laffont ,POLITICO, 07/07/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original) 

6.7.26

Editorial de La Jornada: Estados Unidos, aniversario sombrío... las conmemoraciones han puesto de relieve las principales características de la sociedad estadunidense contemporánea: división, decadencia y corrupción... La división va acompañada por una decadencia inocultable en lo moral y lo material. Este ocaso está signado por la desigualdad, que a su vez deriva de una concentración extrema de la riqueza, que no sólo impacta en las remuneraciones, también significa que unas pocas empresas han eliminado o absorbido a toda competencia significativa, por lo que tienen un poder de fijación de precios casi absoluto. Como resultado, los alimentos, la atención médica, los combustibles, la electricidad y otros bienes y servicios básicos han experimentado aumentos de precio que los hacen simplemente inasequibles para una mayoría creciente... La idiosincrasia estadunidense hace imposible para la casi totalidad de los ciudadanos entender estas brechas en el marco de un conflicto de clases y de un modelo de producción, por lo que la atención se desvía a lo que allí se denomina “guerra cultural”: la caída en la calidad de vida se achaca al feminismo, a la homosexualidad, a los migrantes, al aborto legal, al pensamiento secular y a otras manifestaciones de la modernidad. De este modo, la vida política se ha vuelto una lucha en torno a una confusión de valores... casi la mitad de los estadunidenses abraza la xenofobia, el racismo, el fundamentalismo religioso, la intolerancia ante la diversidad sexual, formas de misoginia que parecían extirpadas de Occidente décadas atrás y otras ideas cavernarias... La aparición de Donald Trump y el culto fanático que un tercio de los estadunidenses le profesa es la sima de esa espiral decadente que ha llevado a Estados Unidos a conmemorar su ducentésimo quincuagésimo aniversario en medio de la derrota militar más humillante desde Vietnam; con niños enjaulados por una policía migratoria cuyo presupuesto es mayor que el producto interno bruto de muchos países; con una Suprema Corte conservadora que arrolla la Constitución, una sentencia tras otra, con un presidente que padece un deterioro cognitivo alarmante; con adultos incapaces de comprender textos elementales; con estados donde el estudio de la Biblia es obligatorio en escuelas públicas, y otros signos de una sociedad extraviada

"EU: aniversario sombrío.

 Estados Unidos celebra hoy el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia en 1776, con la cual proclamó su separación del Imperio británico. Lejos de generar un ambiente de unidad nacional o de motivar una reflexión cívica en torno al pasado y el futuro del país, las conmemoraciones han puesto de relieve las principales características de la sociedad estadunidense contemporánea: división, decadencia y corrupción.

La división va acompañada por una decadencia inocultable en lo moral y lo material. Este ocaso está signado por la desigualdad, que a su vez deriva de una concentración extrema de la riqueza. Si hace medio siglo un alto ejecutivo ganaba 27 veces más que un empleado promedio, hoy esa proporción es de 281 a uno. Es decir, un trabajador necesitaría laborar 281 años para ganar lo que un directivo recibe en un año. La brecha se ha ensanchado y se sigue ensanchando porque las compensaciones de los altos ejecutivos crecen a un ritmo desenfrenado, mientras los sueldos están prácticamente congelados: entre 1978 y 2024, las primeras se dispararon mil 94 por ciento, pero los segundos aumentaron un raquítico 26 por ciento. La concentración de la riqueza no sólo impacta en las remuneraciones, también significa que unas pocas empresas han eliminado o absorbido a toda competencia significativa, por lo que tienen un poder de fijación de precios casi absoluto. Como resultado, los alimentos, la atención médica, los combustibles, la electricidad y otros bienes y servicios básicos han experimentado aumentos de precio que los hacen simplemente inasequibles para una mayoría creciente.

La idiosincrasia estadunidense hace imposible para la casi totalidad de los ciudadanos entender estas brechas en el marco de un conflicto de clases y de un modelo de producción, por lo que la atención se desvía a lo que allí se denomina “guerra cultural”: la caída en la calidad de vida se achaca al feminismo, a la homosexualidad, a los migrantes, al aborto legal, al pensamiento secular y a otras manifestaciones de la modernidad. De este modo, la vida política se ha vuelto una lucha en torno a una confusión de valores. Ni siquiera durante la Guerra de Secesión (1861-1865) la sociedad estadunidense estuvo tan polarizada como ahora: durante ese pasaje oscuro de la historia, cinco millones y medio de blancos esclavistas intentaron separarse de una Unión que contaba con 23 millones de habitantes y mantener sometidos a tres millones y medio de afrodescendientes. Es decir, menos de una quinta parte del país deseaba imponer un régimen retrógrado e inhumano. En la actualidad, casi la mitad de los estadunidenses abraza la xenofobia, el racismo, el fundamentalismo religioso, la intolerancia ante la diversidad sexual, formas de misoginia que parecían extirpadas de Occidente décadas atrás y otras ideas cavernarias.

Desde la década de 1980, la ultraderecha nucleada en el Partido Republicano ha convertido esa guerra cultural en una máquina de votos que le ha permitido dominar la vida política sin ofrecer solución alguna a los problemas reales. La aparición de Donald Trump y el culto fanático que un tercio de los estadunidenses le profesa es la sima de esa espiral decadente que ha llevado a Estados Unidos a conmemorar su ducentésimo quincuagésimo aniversario en medio de la derrota militar más humillante desde Vietnam; con niños enjaulados por una policía migratoria cuyo presupuesto es mayor que el producto interno bruto de muchos países; con una Suprema Corte conservadora que arrolla la Constitución, una sentencia tras otra, con un presidente que padece un deterioro cognitivo alarmante; con adultos incapaces de comprender textos elementales; con estados donde el estudio de la Biblia es obligatorio en escuelas públicas, y otros signos de una sociedad extraviada en sus contradicciones, que ha perdido su inventiva y se asfixia en el aire envilecido por sus propios odios.

Todo ello, mientras desde el poder se insiste en vender el espejismo de que la destrucción del país lo está haciendo grande de nuevo."

( Editorial de La Jornada, 04/07/26)

Ahora que Washington D.C. se parece más que nunca a Pyongyang, la capital de Corea del Norte, con retratos tamaño mural y loas al líder supremo en cada esquina y plaza de la ciudad, cuesta trabajo renovar la fe en “la democracia en América”... No deja de resultar irónico que aquella monumental y brutalista puesta en escena soviética haya acabado marcando tendencia en el mismísimo imperio del dólar... Si se observan con atención los fastos del 250 aniversario trumpista por la fundación de los USA y los desplazamientos de masas para atender al funeral de Jamenei en Irán, saltan a la vista los parecidos razonables: culto al líder, muerte al enemigo y la fuerza como única fuente de toda legitimidad. No es de extrañar que sincronicen tan bien para romper estratégicamente sus supuestos acuerdos de paz cada vez que les conviene a ambos... Sobran las razones para el pesimismo. La mítica relojería de pesos y contrapesos diseñada por el federalismo norteamericano está rota... Llevará al menos una década reparar el profundo daño institucional causado por el trumpismo, si es que alguna vez nos ponemos a ello en los USA y en el resto del mundo... Ya sabemos todos como era el mundo antes de Trump: violento, cínico y brutal cuando le convenía a un Occidente que solo respeta el derecho internacional cuando le convenía; pero, aun con todo, era mejor (Antón Losada)

"Trump agita el fantasma del enemigo interno en el 250 aniversario de EEUU: “El comunismo es como un cáncer, hay que extirparlo”

Ahora que Washington D.C. se parece más que nunca a Pyongyang, la capital de Corea del Norte, con retratos tamaño mural y loas al líder supremo en cada esquina y plaza de la ciudad, cuesta trabajo renovar la fe en aquello que el ilustrado Alexis de Tocqueville denominó con envidia “la democracia en América”. Pero no pierdan la fe pues siempre nos quedará el hombre que mató a Liberty Valance para contarnos la historia como realmente fue.

No deja de resultar irónico, con un punto de justicia poética, que aquella monumental y brutalista puesta en escena soviética haya acabado marcando tendencia en el mismísimo imperio del dólar, el emperador naranja parezca cada día más un primo lejano aunque con menos porte de King Yong-Un y ambas familias compitan en un duelo cerrado por el liderazgo en la liga de las estrellas del nepotismo.

Si se observan con atención los fastos del 250 aniversario trumpista por la fundación de los USA y los desplazamientos de masas para atender al funeral de Jamenei en Irán, cuesta trabajo encontrar las ocho diferencias y saltan a la vista los parecidos razonables: culto al líder, muerte al enemigo y la fuerza como única fuente de toda legitimidad. No es de extrañar que sincronicen tan bien para romper estratégicamente sus supuestos acuerdos de paz cada vez que les conviene a ambos.

Sobran las razones para el pesimismo. La mítica relojería de pesos y contrapesos diseñada por el federalismo norteamericano está rota, aunque siga dando la hora correctamente al menos dos veces al día; como ha sucedido con las sentencias que limitan el poder presidencial para establecer aranceles y cortan de raíz su intento por anular el principio de nacimiento en el territorio para acceder a la nacionalidad que hizo posible la propia República norteamericana.

Llevará al menos una década reparar el profundo daño institucional causado por el trumpismo, si es que alguna vez nos ponemos a ello en los USA y en el resto del mundo. Antes que los miles de millones que se ha embolsado el presidente más corrupto de la historia yanki, —un puesto de mucho mérito al disputarlo entre una larga lista de mandatarios tan corruptos como incompetentes— costará más amortizar la reinstitucionalización de unas reglas que nos devuelven al siglo XIX y que pensábamos haber dejado atrás; al menos cuando alguien nos estuviera mirando.

No se confundan. No se trata de idealizar aquel pasado. Se trata de controlar los daños de este presente. Ya sabemos todos como era el mundo antes de Trump: violento, cínico y brutal cuando le convenía a un Occidente que solo respeta el derecho internacional cuando le convenía; pero, aun con todo, era mejor. Ya lo dijo Maxwell Scott, el editor del Shinbone Star que no publica quién mató de verdad a Liberty Valance, “Esto es el Oeste, señor, cuando la leyenda se convierte en un hecho, imprime la leyenda”. 

(Antón Losada , eldiario.es, 06/07/26)

5.7.26

Esto es absolutamente demencial... es la criminalización de la información transmitida por ciudadanos privados, con penas de prisión incluidas... Y el aspecto más demencial es que NO importa si la información transmitida es precisa o no. Solo importa que provenga de RT u otros medios prohibidos en la UE... En otras palabras, la verdad ya no es una defensa en la UE, literalmente no importa. Se basa puramente en la identidad del hablante... El fallo es en realidad explícito al respecto: el reglamento, citado por el Tribunal, dice que la prohibición se aplica a "cualquier contenido", y no hacen distinción alguna basada en lo que el contenido realmente dice. Si proviene de medios prohibidos, está prohibido... Es, simplemente, un completo desmoronamiento de todo el proyecto legal y filosófico post-Ilustración por el que generaciones enteras de europeos lucharon para pasar de "quién lo dice" a "¿es verdad?" como la pregunta operativa... Piensa en lo absurdo: si la rusa RT publica un video diciendo que el cielo es azul y lo compartes en un sitio web accesible públicamente en la UE, caerías dentro del alcance de este fallo, lo que te haría sujeto a procesamiento penal. Completamente y absolutamente absurdo. Pero así es la UE hoy en día para ti... el fallo aquí: https://courthousenews.com/wp-content/uploads/2026/07/r-v-staatsanwaltschaft-saarbrcken-cjeu-judgment.pdf (Arnaud Bertrand)

Arnaud Bertrand @RnaudBertrand

Esto es absolutamente demencial: literalmente el peor ejemplo de censura que he escuchado en cualquier lugar. 

Revisé el fallo real (que puedes ver aquí: https://courthousenews.com/wp-content/uploads/2026/07/r-v-staatsanwaltschaft-saarbrcken-cjeu-judgment.pdf) y, para ser claro, no se trata solo de censura en el sentido convencional —bloquear el acceso a un sitio web o eliminar contenido de plataformas—; esto es la criminalización de la información transmitida por ciudadanos privados, con penas de prisión incluidas. 

Y el aspecto más demencial es que NO importa si la información transmitida es precisa o no. Solo importa que provenga de RT u otros medios prohibidos en la UE. 

En otras palabras, la verdad ya no es una defensa en la UE, literalmente no importa. Se basa puramente en la identidad del hablante. 

El fallo es en realidad explícito al respecto: el reglamento, citado por el Tribunal, dice que la prohibición se aplica a "cualquier contenido", y no hacen distinción alguna basada en lo que el contenido realmente dice. Si proviene de medios prohibidos, está prohibido. 

Es, simplemente, un completo desmoronamiento de todo el proyecto legal y filosófico post-Ilustración por el que generaciones enteras de europeos lucharon para pasar de "quién lo dice" a "¿es verdad?" como la pregunta operativa. 

Piensa en lo absurdo: si RT publica un video diciendo que el cielo es azul y lo compartes en un sitio web accesible públicamente en la UE, caerías dentro del alcance de este fallo, lo que te haría sujeto a procesamiento penal. Completamente y absolutamente absurdo. Pero así es la UE hoy en día para ti

CGTN Español@cgtnenespanol

El Tribunal de Justicia de la UE ha autorizado el enjuiciamiento penal en los países de la UE de las personas que publiquen vídeos de Russia Today en canales y sitios web abiertos.
10:43 a. m. · 2 jul. 2026 ·657 mil Visualizaciones

(traducción google)

3:50 p. m. · 4 jul. 2026 ·758,5 mil Visualizaciones

3.7.26

Cómo no bastaba solo con prohibir los medios de comunicación rusos, ahora los tribunales europeos juzgan a tres personas solo por difundir contenidos de la televisión pública rusa (Pascual Serrano)... La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha condenado la medida, la cual considera una "grave violación de los Derechos Humanos"... ha lamentado que "para dar una apariencia de legitimidad a este proceso, que desafía el Estado de Derecho, las autoridades alemanas solicitaron la opinión del máximo órgano judicial de la UE y, finalmente, obtuvieron su respaldo para continuar y ampliar la tecnología de este tipo de juicios... Este precedente permite a las autoridades de cualquier país del bloque llevar a cabo represiones masivas contra ciudadanos comunes que tienen su propia visión de los acontecimientos mundiales, distinta de la impuesta desde arriba" (Infobae)... cousas veredes, Rusia dándole lecciones a la Unión Europea sobre libertad de expresión

Pascual Serrano@pascual_serrano

Cómo no bastaba solo con prohibir los medios de comunicación rusos, ahora los tribunales europeos juzgan a tres personas solo por difundir contenidos de la televisión pública rusa.

 https://ieu-monitoring.com/event/republishing-of-russian-disinformation-eu-judgment-in-case-c-67-25-traugott-ickeroth

 10:53 p. m. · 2 jul. 2026 ·767 Visualizaciones

 

"El TJUE dicta que las sanciones a RT implican también la prohibición de difundir sus contenidos en otras webs.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha aclarado este jueves que las sanciones impuestas por la Unión Europea al canal ruso Russia Today (RT) prohíben también reproducir o poner sus contenidos a disposición del público a través de otras páginas de Internet, al considerar que esta restricción no puede eludirse utilizando plataformas de terceros.

La sentencia responde a una cuestión prejudicial planteada por un tribunal alemán en el marco de un proceso penal contra tres personas acusadas de haber publicado en repetidas ocasiones vídeos procedentes de RT Deutschland a través de una página web de acceso libre.

El órgano judicial alemán pidió al TJUE aclarar si los responsables de esa página pueden ser considerados "operadores" a efectos de la normativa europea, pese a que el sitio era de acceso gratuito, se financiaba exclusivamente mediante donaciones de sus usuarios y no desarrollaba una actividad económica.

En su sentencia, el tribunal europeo responde que esa circunstancia resulta irrelevante y precisa que el concepto de "operador" incluye a cualquier persona responsable, de forma directa o indirecta, de poner esos contenidos a disposición del público, con independencia de que la actividad sea remunerada o de que la página se sostenga con aportaciones voluntarias de terceros.

El TJUE añade además que esta calificación tampoco depende del alcance ni de la duración de la difusión realizada, de modo que estos elementos no alteran la aplicación de las medidas restrictivas adoptadas por la UE contra el canal ruso.

Según el tribunal, esta interpretación es la única que permite garantizar el objetivo perseguido por el legislador europeo de impedir la difusión de la propaganda impulsada por Rusia y, en consecuencia, proteger el orden y la seguridad públicos de la Unión.

La sentencia recuerda, en todo caso, que corresponde ahora al tribunal alemán resolver el litigio de conformidad con la interpretación realizada por el TJUE, cuya decisión vincula igualmente al resto de órganos jurisdiccionales nacionales que conozcan de asuntos similares

CONDENA DE RUSIA

La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha condenado la medida, la cual considera una "grave violación de los Derechos Humanos" y ha hecho hincapié en que se trata de una muestra de "persecución judicial".

"Calificamos esta decisión, así como las prácticas de persecución de disidentes que aprueba, como una grave violación por parte de la UE y sus Estados miembro de sus obligaciones internacionales en materia de protección y promoción de los Derechos Humanos fundamentales", ha aclarado, según un comunicado del Ministerio.

"La última medida de la UE, enmarcada en un avance hacia la censura totalitaria, la escalada del antagonismo y la destrucción de los fundamentos democráticos de la sociedad, deben ser debidamente evaluadas por las estructuras multilaterales pertinentes. De lo contrario, su silencio difícilmente podrá interpretarse de otra manera que como un acto de solidaridad con las acciones de la burocracia europea y como una forma de consentimiento a la continuación de esta práctica perniciosa", ha subrayado.

Además, ha lamentado que "para dar una apariencia de legitimidad a este proceso, que desafía el Estado de Derecho, las autoridades alemanas solicitaron la opinión del máximo órgano judicial de la UE y, finalmente, obtuvieron su respaldo para continuar y ampliar la tecnología de este tipo de juicios".

"Este precedente permite a las autoridades de cualquier país del bloque llevar a cabo represiones masivas contra ciudadanos comunes que tienen su propia visión de los acontecimientos mundiales, distinta de la impuesta desde arriba", ha apuntado." 

(Infobae, 02/07/26) 

1.7.26

El surgimiento de un billonario nos obliga a reflexionar acerca de la desigualdad extrema. Todos los países deben aprender de qué manera el sistema político estadounidense hizo posible el ascenso de Musk... Aunque sin duda el poder de Musk exige nuestra atención colectiva (sobre todo en vista de sus obsesiones raciales y su apoyo a figuras de la ultraderecha), el problema de la oligarquía no se agota en él. Vivimos en una era distópica de concentración obscena de riqueza y poder... Reconocer de qué manera la posición de Musk está unida en modo indisoluble al respaldo gubernamental es fundamental para comprender y corregir la desigualdad de riqueza, y no sólo en los Estados Unidos... Musk tuvo acceso a subsidios públicos para conseguir dominio del mercado, y sus empresas recibieron unos 38 000 millones de dólares de varios gobiernos estadounidenses. Por ejemplo, el presidente Barack Obama ayudó a crear el apreciable «monopolio espacial» de Musk. Tesla y SpaceX nacieron y perduraron gracias al apoyo de los gobiernos federal y de los estados. Los contribuyentes estadounidenses asumieron el riesgo, pero no recibieron participación en el capital y en los beneficios ni garantías de asequibilidad... La dependencia de las fuerzas armadas y del complejo espacial estadounidense respecto del imperio de Musk implica un importante grado de influencia sobre el Estado... Todos los países deben aprender de qué manera el sistema político estadounidense hizo posible el ascenso de Musk. Esto incluye un código tributario proultrarricos, gracias al cual Tesla y Musk no pagaron casi nada de impuesto federal a la renta por años; un régimen de defensa de la competencia que le permitió a Musk el control de dos tercios de los satélites activos en órbita terrestre; y leyes de financiación de campañas electorales que crearon condiciones para que Musk pudiera gastar casi 300 millones de dólares en apoyar a Trump y otros candidatos republicanos en las elecciones de 2024... Lo único que puede cambiar esta situación es una reforma estructural con apoyo del Estado... Estados Unidos puede inspirarse en su larga historia de lucha contra la desigualdad extrema y en defensa de la democracia. La seguridad social, el salario mínimo y el 94 % de impuesto a la renta en su tramo máximo se introdujeron tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas siguientes, el gobierno dio apoyo a la clase media y puso coto a los monopolios (Nabil Ahmed, Oxfam)

"Cómo se hacen realmente los billonarios.

Tras la salida a bolsa de SpaceX este mes, la fortuna de Elon Musk ya supera con holgura el billón de dólares. Que el mundo tenga su primer billonario es muy significativo. La riqueza de Musk (que durante el último año creció más de un millón de dólares por minuto) ya es más grande que la de casi cuatro mil millones de personas juntas (el 46 % de la población mundial).

En 2017, nuestro equipo en Oxfam predijo que el mundo estaba a veinticinco años de la aparición de su primer billonario. En 2024, revisamos el cálculo (conservadoramente) a menos de diez años; nuestra revisión generó un revuelo mediático. Pero la concentración de riqueza se ha producido con un ritmo que nos sorprendió a todos, y nos hace dudar de que la democracia pueda sobrevivir con semejante grado de desigualdad.

Algunos dirán que el primer billonario del mundo es una historia de triunfo tecnológico y una victoria para el capitalismo estadounidense. Por supuesto que los potentes cohetes espaciales reutilizables son impresionantes, y las empresas de Musk hicieron aportes enormes en los ámbitos de la provisión satelital de Internet y los vehículos eléctricos. Pero la narrativa de que quienes invierten en SpaceX sólo están recompensando hazañas de la ingeniería es una ficción. Los mercados no están apostando a una tecnología de vanguardia, ni siquiera a una empresa «demasiado grande para quebrar», sino más bien a la idea de un megamonopolista con riqueza e influencia tan vastas que el gobierno estadounidense no permitirá que fracase.

Reconocer de qué manera la posición de Musk está unida en modo indisoluble al respaldo gubernamental es fundamental para comprender y corregir la desigualdad de riqueza, y no sólo en los Estados Unidos. Hasta cierto punto, es un subproducto de la agenda económica de un presidente estadounidense multimillonario. La «ley grande y hermosa» (2025) de Donald Trump fue la mayor transferencia de riqueza de la clase trabajadora a los ultrarricos en la historia reciente. Salvaguardas contra el abuso corporativo, como la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor, hoy están en situación crítica.

Durante su actuación anterior como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental bajo Trump, Musk desmanteló organismos públicos y recortó ayudas a los más pobres del mundo (hecho que puede provocar unas 700 000 muertes al año de aquí a 2030). En tanto, el gobierno estadounidense reforzó la posición de Musk: adjudicó nuevos contratos a sus empresas, paralizó investigaciones que las afectaban y flexibilizó regulaciones que las limitaban.

El resultado es una peligrosa superposición entre lo público y lo privado, donde el Estado funciona con hardware y datos provistos por las empresas de Musk. Basta pensar en lo vital que se ha vuelto Starlink para la conexión del gobierno estadounidense con el sistema de comunicación en órbita terrestre baja. La dependencia de las fuerzas armadas y del complejo espacial estadounidense respecto del imperio de Musk implica un importante grado de influencia sobre el Estado.

Pero esa dependencia no se creó de un día para el otro. Aunque el poder de Musk haya hecho cumbre durante la presidencia de Trump, se forjó a lo largo de décadas. Un billonario es una creación bipartidaria. Musk tuvo acceso a subsidios públicos para conseguir dominio del mercado, y sus empresas recibieron unos 38 000 millones de dólares de varios gobiernos estadounidenses. Por ejemplo, el presidente Barack Obama ayudó a crear el apreciable «monopolio espacial» de Musk. Tesla y SpaceX nacieron y perduraron gracias al apoyo de los gobiernos federal y de los estados. Los contribuyentes estadounidenses asumieron el riesgo, pero no recibieron participación en el capital y en los beneficios ni garantías de asequibilidad.

El surgimiento de un billonario nos obliga a reflexionar acerca de la desigualdad extrema. Todos los países deben aprender de qué manera el sistema político estadounidense hizo posible el ascenso de Musk. Esto incluye un código tributario proultrarricos, gracias al cual Tesla y Musk no pagaron casi nada de impuesto federal a la renta por años; un régimen de defensa de la competencia que le permitió a Musk el control de dos tercios de los satélites activos en órbita terrestre; y leyes de financiación de campañas electorales que crearon condiciones para que Musk pudiera gastar casi 300 millones de dólares en apoyar a Trump y otros candidatos republicanos en las elecciones de 2024.

Lo único que puede cambiar esta situación es una reforma estructural con apoyo del Estado. Aunque sin duda el poder de Musk exige nuestra atención colectiva (sobre todo en vista de sus obsesiones raciales y su apoyo a figuras de la ultraderecha), el problema de la oligarquía no se agota en él. Vivimos en una era distópica de concentración obscena de riqueza y poder, donde un puñado de empresas controlan tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial, y gigantes industriales en los sectores gaspetrolero, militar y financiero obtienen beneficios récord de una guerra que parece interminable.

Estados Unidos puede inspirarse en su larga historia de lucha contra la desigualdad extrema y en defensa de la democracia. La «edad dorada» de fines del siglo XIX condujo a la creación del impuesto a la renta. La seguridad social, el salario mínimo y el 94 % de impuesto a la renta en su tramo máximo se introdujeron tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas siguientes, el gobierno dio apoyo a la clase media y puso coto a los monopolios.

Pero sólo centrarse en reformas en los Estados Unidos sería un error. La desigualdad de riqueza demanda una respuesta mundial. Hay en 2026 gobiernos que están demostrando lo que se puede hacer; desde introducir un impuesto al patrimonio hasta crear un sistema de salud universal, bajar los precios y fortalecer los derechos de los trabajadores. Es un ejemplo que otros deberían imitar.

Tras el surgimiento (con apoyo estatal) del primer billonario, la importancia de reconsiderar el oligárquico orden económico internacional es innegable. Aunque el debate mundial suele centrarse en los conflictos entre grandes potencias, el problema mucho mayor es que durante las últimas décadas, las reglas multilaterales para la cooperación internacional (en comercio, propiedad intelectual, tributación y deuda) se orientaron a favor de los ricos y en detrimento de los trabajadores de todo el mundo. La ruptura del sistema multilateral construido por Estados Unidos a instancias de la administración Trump debe impulsar a otros países a forjar nuevas formas de cooperación.

Hace casi un siglo, el juez supremo estadounidense Louis D. Brandeis advirtió de que Estados Unidos debía elegir entre la concentración extrema de la riqueza y la democracia. Su advertencia hoy es más relevante y apremiante que nunca, y Musk es la prueba de ello."

(Nabil Ahmed, Revista de prensa, 28/06/26, fuente Project Syndicate)