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1.11.24

Un estudio de Igualdad cambia el marco de la prostitución en España: el 24% son víctimas de explotación sexual y no el 90% como se manejaba (Isabel Valdés, El País)

 "Hace muchos años que se maneja una cifra, el 90%, para estimar las mujeres víctimas de explotación sexual dentro de la prostitución. Una cifra esgrimida desde hace más de 10 años por cuerpos policiales, instituciones como el instituto andaluz de la mujer, medios de comunicación y representantes políticos. Este miércoles, el primer macroestudio cuantitativo de aproximación, realizado por el Ministerio de Igualdad —Trata, explotación sexual y prostitución de mujeres: una aproximación cuantitativa—, aporta una nueva cifra, también estimativa, pero el primer dato que existe en España tras un análisis exhaustivo: el 24,2%. El informe, centrado exclusivamente en analizar los anuncios de prostitución de mujeres en páginas web que ofertan servicios presenciales, contabiliza 114.576 mujeres en situación de prostitución —un 0,56% del número total de mujeres mayores de edad en España—, y de ellas, entre 9.764 y 17.639 son las que calculan que están en riesgo de explotación sexual.

El pasado 23 de septiembre, el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, Igualdad hizo público un avance de esos datos en el que ese número era mucho más alto: de las 114.576, se computaron 92.496 en ese riesgo. El porcentaje que suponía esa cifra, el 80,7%, estaba más cerca de ese 90% estimado desde hace tiempo, y la diferencia tiene que ver con el análisis de los datos.

Primero, cómo se cifraron en 114.576 las mujeres en situación de prostitución: ese análisis se hizo sobre más de 645.000 anuncios que, tras limpiar los datos, se quedaron en 204.333 y de los que se logró identificar a 114.576 mujeres, revisando nombre, teléfono asociado y foto. Y una vez llegaron a esa cifra, estudiaron cuántas podían estar sometidas a mafias y redes de explotación.

¿Cómo? A través de variables de riesgo que diversos organismos internacionales establecen, es decir, cuestiones que pueden indicar que esas mujeres en situación de prostitución están siendo obligadas a ejercerla.

Entre esos organismos está la OSCE, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, que las define como “pistas o señales de que un anuncio de servicios sexuales podría presentar o relacionarse con una persona explotada”. Indica también que “hay que tener en cuenta que estos indicadores no son pruebas concretas en sí mismos de la trata de personas, sino más bien un conjunto de ‘banderas rojas’ que pueden proporcionar un punto de partida fundamental para una mayor investigación por parte de las fuerzas del orden”, es decir, que los datos resultantes de aplicar esas variables siempre van a ser una estimación, una aproximación.

Para el estudio de Igualdad, la empresa que realizó toda la extracción y limpieza de datos, Indexa Geodata, usó nueve. De las que “seis se correlacionaban con las de la OSCE”, explican fuentes del ministerio. Nueve que el informe detalla para entender a qué se refieren.

Disponibilidad. Que “señala la disponibilidad ininterrumpida de las mujeres para concertar servicios. Las palabras asociadas para detectar esta variable informan de una disponibilidad de 24 horas y/o 7 días a la semana, todos los días”.

Personalidad. Que “hace referencia a aquellos anuncios donde se describe la personalidad pasiva, complaciente o servicial de las mujeres como recurso para atraer prostituidores”. Se usan palabras en los anuncios como “sumisa”, “obediente”, “manejable” o “dócil”.

Exotismo. Son “las descripciones de referencias a la etnia de las mujeres en términos sexualizados, desde una perspectiva etnocéntrica”, con estereotipos y “perpetuando ideas racistas” y “presentando los perfiles de las anunciantes de una manera exótica como reclamo publicitario”. Esta variable, además de indicar riesgo de explotación sexual, es también indicador de riesgo de trata. Aparecen palabras como “chocolate”, “belleza exótica”, “negrota” o “asiática”.

Corta edad. La edad es, en los anuncios, “un atributo sexual para atraer prostituidores”. La nube de palabras incluye términos que infantilizan a las mujeres o fetichizan a las jóvenes o menores de edad”. Son por ejemplo “colegiala”, “muñequita”, “estudiante” o “inexperta”.

Servicios. Lo que se ofrece se usa como “reclamo” y está enfocado a “generar interés y deseo en los potenciales prostituidores”. Han establecido aquí dos categorías. “Prácticas II”, que son las que “conllevan un peligro o daño añadido para la salud e integridad sexual y/o física de las mujeres y que pueden ser consideradas factores de riesgo ante la trata con fines de explotación sexual”; y “prácticas II”, que son las que “pueden conllevar menos riesgo y no se han tenido en cuenta en el modelo”. Los términos que entran en la primera categoría, la que sí se ha tenido en cuanta, son por ejemplo “a pelo”, “sin goma”, “lluvia dorada”, “bukkake”, “fiesta blanca” o “en mi boca tu leche”.

Fotos. Son “aquellos anuncios donde no se puede discernir la identidad real de las mujeres. Ya sea porque no aparecen sus rostros o su cara está pixelada o tapada total o parcialmente”. Esto lo han encontrado en el 42,92% de los casos (49.175 anuncios). Cuando eso sucede, “es posible suplantar la identidad para atraer prostituidores bajo falsas pretensiones o para ocultar la realidad detrás de las mujeres anunciadas”.

Pluralidad. “Se refiere a los anuncios que publicitan los ‘servicios’ de dos o más mujeres. La presentación de las mujeres como un conjunto homogéneo intensifica su despersonalización y cosificación, y puede indicar que no operan de manera independiente, sino que están vinculadas a una estructura más grande o a personas que coordinan sus actividades”. Se ve en el uso de plurales como “llámanos”, “morenas” o “todas las nacionalidades”.

Novedad. En las presentaciones aparecen cuestiones relativas al tiempo que hace que están en el lugar donde se “ofrecen los servicios”. Son términos como “recién llegadas” o “nuevas”.

Tercera persona. “Alude a los anuncios escritos en tercera persona, lo cual es señal de que no son las propias mujeres las que se publicitan. Esto, a su vez, se puede considerar indicio de la existencia de un “mediador” (tratante, proxeneta, etc.) que interviene en esta actividad”. Por ejemplo, “nuestra masajista”, “te reciben”, “cita con ella” o “te fascinará”.

Aplicando esos indicadores, puede hacerse una aproximación de cuántas mujeres en situación de prostitución están en riesgo de explotación sexual. Pero no es lo mismo aplicar uno que varios. En ese primer dato, cuando se hizo el avance del macroestudio en septiembre, se había cruzado una sola variable, explican desde el Ministerio.

Ahora, ya con el informe completo, “las variables consideradas se han dividido en dos grupos: uno que contiene las tres variables que se consideran que pueden ser más importantes para la identificación de indicios de trata sexual; y un segundo grupo, que contiene el resto de variables que desde el equipo investigador se cree que pueden aportar información acerca del riesgo de explotación sexual”, se lee en el documento.

Así, al aplicar las tres con más peso —pluralidad, presencia de la tercera persona y novedad—, la cifra baja del 80,7% de mujeres en riesgo de ser víctimas de trata al 24,2%. Carmen Martínez, la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, matiza un “al menos” para ese 24,2% porque dice que en este ámbito “no puede hablarse de cifras seguras” sino más bien de aquellos casos que se detectan. La cifra, como en el resto de violencias contra las mujeres, no se corresponde “con el número real de víctimas”, “nunca se identifican todas las que son”, como también queda reflejado en el estudio.

E insiste también la delegada en que estas mujeres son solo aquellas que han encontrado en las páginas que han analizado, ya que no han rastreado todas las webs existentes, y están por ejemplo excluidas webs o anuncios de cibersexo y vídeos de contenido sexual; además de otros problemas metodológicos para acercarse lo más posible a la realidad, como que estas mujeres son lo que en estadística se denomina “población oculta o de difícil acceso”. Así, por ejemplo, el estudio marca la cifra de 114.576 pero recuerda Martínez que “son más” y que, a través de metodología estadística y “con toda la prudencia”, los resultados apuntan a que solo el pasado año, podría haber habido en España entre 152.735 y 184.234 mujeres en situación de prostitución.

“Hay una ausencia de datos, este es un espacio de sombras que supone desconocimiento por tanto de lo que sucede y que conlleva la dificultad para implementar políticas. Queremos que este estudio sirva de punto de partida para profundizar y ayudar a las mujeres prostituidas y explotadas, para protegerlas mejor, y para mejorar la persecución y el castigo de estas mafias. Es solo un primer acercamiento para poder seguir profundizando en ello”, ha explicado Martínez. Un recorrido en la investigación de esta forma de violencia machista que podría servir para la ley de trata que el Gobierno recuperó del cajón el pasado marzo pero que no termina de avanzar.

Las mujeres de entre 18 y 24 años, el grupo de edad en el que se dan las tasas más altas de prostitución

Por edades, el macroestudio del Ministerio de Igualdad publicado este miércoles refleja que el 28% de las mujeres que están en situación de prostitución tienen entre 18 y 24 años; de 25 a 36 años el 32%; de 37 a 45 años el 7% y de 46 a 55 años un 1,6%. Además, el estudio señala que en el 31% de los anuncios no se refleja la edad.

En cuanto a la procedencia, el 51% son latinas, el 16% europeas y del 29% no se tienen datos fiables. Si se tiene en cuenta la nacionalidad, Colombia está a la cabeza con el 28%; seguido de España con un 13%, y Brasil y Venezuela con un 5%.

Y por distribución geográfica, las comunidades autónomas con la mayor tasa de mujeres en situación de prostitución por cada 10.000 mujeres mayores de edad son Baleares, con 121 mujeres por cada 10.000; le sigue Cataluña, con 103; Valencia, con 73 y Cantabria, también con 73. La media en España es de 56 mujeres en situación de prostitución por cada 10.000 mujeres mayores de edad.

En números absolutos, Cataluña, con 34.759 mujeres, encabeza las comunidades con mayor número de mujeres en situación de prostitución, seguida de Madrid con 20.549, Valencia con 16.314 y Andalucía con 9.026 mujeres. "

(Isabel Valdés , El País, 30/10/24)

28.1.22

Los inmigrantes no huyen de la pobreza... los 224 millones de pobres de la India no se suben a pateras para llegar a las 'tierras ricas'... el 80% de las personas migrantes que consiguen llegar a Europa, huyen de guerras y de violencia política, que no de pobreza... El "empuje" de las guerras es el principal factor que arranca a las personas de sus hogares y las lanza a la incertidumbre, mientras el factor de "atracción" (perspectiva de mejora económica) explica el traslado organizado y planificado de una minoría... Desde el año 2000, la mitad de los 270 millones migrantes internacionales que hubo en 2019 son mujeres, fenómeno inaudito... por ejemplo, ante la presencia contundente de cientos de miles de soldados de EEUU en el Golfo Pérsico, han militarizado la prostitución de las filipinas, encubriéndola con el "trabajo doméstico"... de repente ellas se ven en las bases de EEUU y la OTAN, de donde no suelen salir con vida. La «industria de la migración», promovida por las empresas publica y privadas, se hacen de oro exportando esclavas

 "Es incierto que la pobreza sea, hoy en día, el principal motivo de la migración de grandes grupos humanos. Un país como India, por ejemplo, cuanta con nada menos que 224 millones de personas que viven debajo de la línea de pobreza, con menos de 1,50 euros por día, pero no vemos pateras con indios a bordo intentando llegar a las "tierras ricas".

Alrededor del 80% de las personas migrantes que consiguen llegar a Europa, sobreviviendo a las heridas físicas y psicológicas de la tragedia vivida y las calamidades de una peligrosa y agotadora ruta, huyen de guerras y de violencia política, que no de pobreza, afirma un estudio financiado por el Consejo de Investigación Económica y Social de Reino Unido y realizado por la Universidad Middlesex de Londres. 

El "empuje" de las guerras es el principal factor que arranca a las personas de sus hogares y las lanza a la incertidumbre, mientras el factor de "atracción" (perspectiva de mejora económica) explica el traslado organizado y planificado de una minoría. En Europa, menos de una quinta parte de los recién llegados son migrantes económicos, insiste el informe. Y a pesar de las quejas de un sector de nativos -que no impidieron la agresión militar de sus gobiernos a otras naciones-, lo cierto es que la mayoría de los decenas de millones de refugiados de las guerras de la OTAN contra Irak o Afganistán, Libia, etc., se encuentran en los países vecinos.

Hay tres datos que explican la razón por la que Oriente Próximo se ha convertido en la principal fábrica de refugiados de guerra y violencia política del mundo: 1) el pulso entre las potencias mundiales por sus inmensas reservas de hidrocarburo; 2) estar ubicado en las proximidades de China y Rusia, los dos principales rivales de EEUU, país que al estar lejos de la región la ha sembrado de bases militares y regímenes reaccionarios: convertir los poderosos estados en "fallidos", vía la destrucción total de sus infraestructuras, es la piedra angular de la estrategia de la OTAN en esta zona; y 3) las dictaduras despiadadas y los totalitarismos religiosos de corte medieval que azotan la región desde hace cuatro décadas, patrocinadas, directa o indirectamente, por EEUU y la Unión Europea, que provocan la huida en masa de sus ciudadanos.

La militarización del saqueo de los recursos naturales de Libia, por ejemplo, hizo que antes de la agresión de la OTAN en 2011, el país de cinco millones de habitantes, la primera reserva de petróleo de África y la segunda de agua dulce del mundo tras Rusia, diera trabajo a otros dos millones de trabajadores extranjeros. Después de la demolición de Libia, miles de personas murieron bajo los bombardeos, otros cientos en el negocio de esclavos o en la ruta para huir de aquel infierno, convirtiendo al Mediterráneo en el cementerio del pequeño Ahmad, de Naima la maestra o del doctor Wijdan.

Otras causas de grandes desplazamientos humanos han sido:

  • Desastres ambientales, como cuando la compañía petrolera Royal Dutch Shell vertió en 1995 alrededor de 1,5 millones de toneladas de petróleo en el delta de Níger y, con la complicidad del gobierno y la violencia policial, forzó la huida de 30.000 lugareños de sus hogares; en este contexto, fueron ejecutados varios activistas sociales, entre ellos al escritor de 54 años Ken Saro-Wiwa Saltar.
  • Regímenes no solo incompetentes y criminales. Cada año, cerca de dos millones de mujeres filipinas son enviadas por el propio gobierno a los países árabes del Golfo Pérsico para trabajar en servicio doméstico. No es que Manila sea incapaz de crear puestos de trabajo para sus ciudadanos, la cuestión es que, por un lado le da igual que millones de niños y niñas no vean a sus madres durante años -por estar esclavizas por una calderillas en un país extranjero cuyo idioma ni entienden-, y por otro utiliza la rentable fórmula de explotación de mujeres que emplea la industria de prostitución: recibe ingentes petrodólares alquilando a las ciudadanas filipinas a los "patrones" y sus familias extranjeros, quienes pueden hacer con ellas lo que les de la gana -desde explotar su fuerza laboral sin respetar ninguna ley laboral, hasta privarle de alimentos como castigo, violarlas e incluso matarlas-. La creciente demanda de servicios domésticos, tanto por familias pudientes como por el envejecimiento de la población, ha disparado los beneficios de esta industria: en 2019, una filipina denunció a su patrón, un oficial de la Marina Real Saudita por violarla, sin embargo, el tribunal la acusó a ella de adulterio y la condenó a la lapidación.

Estas empresas, ante la presencia contundente de cientos de miles de soldados de EEUU en la zona, han militarizado la prostitución, encubriéndola con el "trabajo doméstico"; de repente ellas se ven en las bases de EEUU y la OTAN, de donde no suelen salir con vida. La «industria de la migración», promovida por las empresas publica y privadas, se hacen de oro exportando esclavas.

Y aquí, los nuevos elementos:

1. Desde el año 2000, la mitad de los 270 millones migrantes internacionales que hubo en 2019 son mujeres, fenómeno inaudito, ya que eran los hombres quienes "se iban" para preparar el terreno a una reagrupación familiar, aunque solían (y suelen) formar nuevas familias en las tierras de acogida y solo mandarle una pequeña ayuda para mantenerla bajo control.

2. El Apartheid contra la mujer, como política oficial de algunos gobiernos recién instalados, que suele ir acompañado por brutales ataques no solo a los derechos conquistados de esta mitad de la población, sino a la integridad física de la mujer simplemente por serlo. Estamos siendo testigos de la salida de miles de mujeres afganas -deportistas, profesionales, jóvenes con sueños rotos- que se niegan a ser tratadas como mero objeto sexual por una banda fascista medieval. Es la segunda vez que sucede tal fenómeno: la primera sucedió con la instalación de la teocracia de extrema derecha en Irán en 1978, que la considera, por ley, "medio humana"; a las iraníes, quienes han tenido uno de los movimientos feministas más poderosos de la región desde finales del siglo XIX. El velo sólo simboliza este estatus de subgénero y la mentalidad putrefacta y perversa de los diseñadores del sistema. Al menos tres millones de mujeres iraníes -activistas políticas, profesionales, artistas, tituladas universitarias, etc.- tuvieron que dejar su hogar por graves violaciones de sus derechos más elementales. Y una curiosidad: ¡lo primero que hacen las casadas, al pisar Europa, es divorciarse!

3. La utilización de las personas migrantes como moneda de cambio por los Estados, sucedido en los últimos años en dos relevantes ocasiones:

a) Durante las tres "crisis de refugiados". La primera organizada por Turquía y Arabia Saudí en otoño del 2015 y con el cuerpo sin vida del pequeño Aylin como reclamo. El objetivo del montaje por Ankara, Riad y Berlín fue presionar a la OTAN a derrocar a Bashar al Asad. La segunda tuvo lugar en enero del 2016, con la rocambolesca y chapucera historia de las supuestas violaciones cometidas por "refugiados no blancos" en Alemania, pretexto para expulsarles por los mismos que colgaron el cartel "bienvenidos refugiados"; ahora que EEUU se negaba a derrocar a Asad debían marcharse. Y la tercera, cuando los mercaderes de seres humanos, Alemania y Turquía, discutían el precio de cada refugiados deportado en una transacción.

b) Noviembre de 2021, miles de refugiados se quedaron atrapados en la región bielorrusa de Grodno -en la frontera de Polonia- sin poder seguir su camino hacia Alemania. En aquel bosque helado, sin comida ni mantas, con temperatura media de 5 grados de día, unos 4.000 refugiados formados por kurdos iraquíes, sirios, afganos e iraníes - entre ellos decenas de mujeres embarazadas y cientos de niños- fueron humillados y atacados con gases lacrimógenos y la culata de rifles por los soldados desalmados polacos (¡y no vale que "eran unos mandados"!), quienes blindaron la frontera con alambres de púas. La tensión trascendió de los dos Estados para implicar a la Unión Europea (UE), en defensa de Polonia, y a Rusia, poniéndose del lado de Bielorrusia.

Resulta que, las agencias de viaje turcas e iraquíes les habían cobrado a aquella gente desesperada, unos 2.200 euros por cada visado de Bielorrusia, a sabiendas de que ellos tenían la intención de llegar a Europa Occidental. No les informaron que la UE, tras destruir la vida de decenas de millones de personas con sus bombas, corría a blindar sus fronteras antes de que sus víctimas supervivientes llegasen siquiera a las proximidades.

Al menos 11 personas perdieron la vida por el frío, y una mujer abortó, enterrando a su bebé en aquel bosque donde ni podrá visitar su tumba.

Polonia -que participó activamente en las guerras contra Iraq, Afganistán, Libia, y otras naciones dentro de la Alianza Atlántica- alegó que aquellas personas eran migrantes económicos, que no refugiados en peligro, y desplegó tropas adicionales a la frontera. Bruselas acusó a Aleksandr Lukashenko de fabricar una crisis para desestabilizar a la UE, mientras Rusia, además de recordarle a la "Unión" su responsabilidad por destrozar la vida de millones de personas con sus guerras, consideró que dichas operaciones militares formaban parte del plan integral de la OTAN para arrastrar a Rusia y sus aliados a una guerra. Esta ronda de la "crisis" terminó tras la repatriación de los iraquíes.

Hoy, la misma mentalidad que manda eliminar a los pájaros migrantes que se instalan en otro lugar del planeta, por "no ser autóctonos", expulsa a los emigrantes humanos. Poner puertas al "campo" es igual de absurdo que al "cielo".                     (Nazanín Armanian, Público, 30/12/21)

8.9.21

Desmantelada una red de prostitución de menores en domicilios de Ourense y Santiago... captaba a las jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad a través de páginas web de contactos sexuales y directamente a pie de calle

 "La Policía Nacional ha desmantelado una organización criminal dedicada a la explotación sexual y corrupción de menores. La operación policial ha permitido liberar a dos de ellas, dos niñas de 16 años que, tras fugarse del centro de protección de menores Montealegre de Ourense, deambulaban por las calles e iban a ser explotadas sexualmente de forma inminente.

 El entramado, que operaba principalmente en las ciudades de Ourense y Santiago de Compostela, captaba a mujeres jóvenes en situación de gran vulnerabilidad para prostituirlas en domicilios particulares. Previamente las forzaban a mantener relaciones sexuales con el líder de la trama, un vecino de Santiago que ha sido detenido junto con otras cinco personas, según informa la Jefatura Superior de Policía de Galicia.

 Entre los seis arrestados —cuatro en Ourense y dos en Santiago de Compostela— se encuentran dos mujeres, una de ellas también menor de edad. La investigación, desarrollada a lo largo de seis meses y que aún sigue en curso, se inició cuando agentes de la Policía Nacional en Ourense recibieron una información según la cual dos chicas menores, en situación de gran necesidad, habían sido alojadas en el domicilio de un hombre que las había obligado a mantener relaciones sexuales con él y con otro adulto como forma de pago por “la ayuda” prestada.

Se trataba de dos chicas de 16 años que vagaban por las calles tras fugarse del centro de menores dependiente de la Consellería de Política Social de la Xunta de Galicia y gestionado por la Fundación Diagrama. No era la primera vez que se escapaban, pero en esta ocasión se les acercó un hombre que les ofreció un lugar en el que pasar la noche. Ellas aceptaron y estuvieron un par de semanas en el domicilio. Dos mujeres del entorno del hombre, una de ellas de 17 años, les propusieron ejercer la prostitución en Santiago de Compostela. Una de ellas aceptó.

La policía fue alertada por una trabajadora del centro de menores tras ver a una de las jóvenes en una superficie comercial. La menor narró ante los agentes lo sucedido y mostró su preocupación por la compañera que iba a ser prostituida en Santiago. Los investigadores establecieron un dispositivo que permitió liberar a la chica antes de que fuera sexualmente explotada. La declaración de la menor facilitó la detención en Ourense de los dos hombres y las dos mujeres que colaboraban con ellos. Se les han imputado delitos relativos a la explotación sexual y corrupción de menores.

El grupo criminal captaba a las jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad a través de páginas web de contactos sexuales y directamente a pie de calle. Contaban para ello con colaboradores y, además, la movilidad del principal responsable permitía incorporar a potenciales víctimas en otras ciudades. Después, las explotaban en domicilios de Ourense y Santiago de Compostela.

 Los agentes han identificado como principal responsable, junto a una de las dos mujeres que operaban en Ourense, a un vecino de Santiago. El cabecilla las obligaba a las jóvenes captadas a tener relaciones sexuales con antes de prostituirlas, “empleando una gran agresividad y un trato sexual extremadamente vejatorio”. Además, gestionaba y controlaba los servicios sexuales que realizaban las víctimas, apropiándose de al menos un 40% del precio de cada servicio. Las dos víctimas y la menor de edad que colaboraba con la trama fueron ingresadas de nuevo en centros de protección."             (Cristina Huete, El País, 24/08/21)

22.4.21

La prostituta que derrotó a uno de los mayores burdeles de Madrid. Firme defensora de la regularización de la prostitución “voluntaria” y de perseguir la “forzada... vamos a pedir que el Flower’s pague la Seguridad Social de todos estos años

 "Evelin Rochel, con 45 años y casi media vida ejerciendo la prostitución en España, observa junto a la autovía A-6 el enorme cartel que anuncia el Flower’s, uno de los mayores burdeles de la Comunidad de Madrid y donde “trabajó” durante una década.

—¿Qué piensa al regresar aquí? —pregunta el periodista.

—Que fue mi casa durante muchos años —responde tras reflexionar varios segundos—. Un lugar donde me he dejado sangre, sudor, lágrimas... ¡y orgasmos! —se ríe a carcajadas, antes de volver a ponerse seria—. Pero también donde he conseguido lo poco que tengo.

 Rochel se muestra orgullosa. Victoriosa. Hace más de cuatro años que emprendió una dura batalla. Entonces le valió su expulsión del complejo de alterne situado en el municipio de Las Rozas, compuesto por el club y un apartahotel adjunto, donde mantenía las relaciones sexuales con los clientes y donde también vivía. Pero ahora ha conseguido una importante resolución del Tribunal Supremo que le da la razón. Según consta en un reciente auto de la más alta instancia judicial del país, fechado el 9 de marzo y al que tuvo acceso EL PAÍS, los magistrados declaran firme una revolucionaria sentencia anterior del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) donde se reconoció la existencia de una relación laboral entre la prostituta y el Flower’s por haber colaborado con su actividad para que los clientes consumieran en el local.

“Las circunstancias llevan a concluir que [Evelin] estaba integrada en el ámbito de organización de la empresa”, resume el Supremo, que rechaza así los recursos presentados contra el dictamen del TSJM. Este, en un fallo de 2019, eludió vincular a la mujer con el establecimiento por los “servicios sexuales” que prestaba en el apartahotel —la prostitución no se encuentra regulada en España—, pero concluía que su función paralela de alterne en el local de copas era “esencial” para el negocio. Su presencia, al igual que la de sus compañeras, resultaba clave para “atraer a los clientes”. “Su actividad iba dirigida a conseguir que consumieran bebidas, lucrándose [el Flower’s] y no redundando en el propio beneficio de la [prostituta]”, escribieron los jueces del tribunal madrileño. Además, añadían, todo bajo las normas, el “horario” y las “instrucciones” fijadas por la empresa. Por tanto, remachaba la sentencia, “considerar que se trataba de un trabajo sin derecho a contraprestación, sería tanto como admitir la esclavitud”.

Unas contundentes palabras que recurrió el Grupo Empresarial La Florida, propietario del establecimiento y con el que este diario ha contactado para tratar sin éxito de recoger su versión. La compañía alegó que esa resolución se contradecía con la propia doctrina del Supremo, que establece que si una persona recibe dinero a cambio de sexo, no se le puede reconocer una relación laboral. “La actividad de alterne era una forma de contacto previo por medio del que lograr la venta del servicio sexual”, arguyó el club ante el alto tribunal. Pero este no ha aceptado sus argumentos, los ha desestimado de lleno y ha repetido que ambas prácticas estaban bien diferenciadas y se desarrollaban en dos lugares diferentes.

—¿Qué supone para usted este fallo del Supremo?

—Supone la satisfacción de haber demostrado que, dentro de la Unión Europea, hay esclavos fácticos —recalca Rochel, nacida en Barranquilla (Colombia) y que llegó a España con 22 años para “ganarse la vida” y ayudar a la familia que se quedó atrás: “Hermanos, hermanas... A mi mamá, a mi papá, que murió mientras yo estaba ya aquí”.

 La mujer incide en que los pronunciamientos de la justicia en su caso evidencian que hay cientos de mujeres trabajando en los burdeles del país sin cobrar por su actividad de alterne y, por supuesto, sin que el Estado les reconozca sus derechos laborales. Pese al “elevado riesgo” que asumen cada día, apostilla mientras muestra una cicatriz que le recorre un antebrazo: “Esto fue en un puticlub, parándole la copa a un cliente que me la tiró a la cara”.

Así que su batalla no ha terminado. El nuevo camino lo marca la propia sentencia del Supremo, que dibuja un escenario en la Comunidad de dimensiones desconocidas. Juan Antonio Jiménez-Piernas, abogado laboralista y letrado de Rochel, destaca que la resolución abre la puerta a que otras prostitutas reclamen lo mismo. Pero además, “como se ha declarado que existe relación laboral, ahora nosotros vamos a pedir que el Flower’s pague la Seguridad Social de todos estos años de acuerdo con lo que le correspondería haber estado cobrando por el convenio colectivo de Hospedaje de la Comunidad de Madrid. Es decir, vamos a intentar encuadrar todo el alterne de España en el convenio colectivo por el que se rijan las actividades de los locales de alterne, con todos sus derechos asociados en cuanto a jornada, salario, prevención de riesgos laborales, medidas contra el acoso...”, avanza el abogado Jiménez-Piernas.

Otra línea de la pugna a retomar pasa por la inspección que Trabajo activó en abril de 2019 contra el Flower’s al conocer el fallo del TSJM que daba la razón a la prostituta, pero que se paralizó a los pocos meses a la espera de que el Supremo se pronunciase definitivamente. Y ese momento ya ha llegado.

 Firme defensora de la regularización de la prostitución “voluntaria” y de perseguir la “forzada”, Rochel comenzó a ofrecer sus servicios sexuales para conseguir “dinero rápido” —”que no fácil”, puntualiza— a los dos años de emigrar a España y tras trabajar como limpiadora de hogar o camarera. Primero lo hizo en Ampuriabrava, en la costa de Girona; después en Barcelona, y finalmente desembarcó en el Flower’s, donde permaneció durante una década. Hasta que en 2017 comenzó su particular David contra Goliat.

En marzo de aquel año decidió atrincherarse. Según cuenta, ella lideró una pequeña rebelión después de que la empresa endureciese las “condiciones” que imponía a las prostitutas, que ya pagaban 85 euros al día por la habitación con baño donde ejercían. “En ese momento, me pusieron en el punto de mira y, en cuanto tuve otro encontronazo, me dijeron que me tenía que ir. Pero yo me quedé de okupa en la habitación 113”. Finalmente, consideró que la situación era insostenible por la tensión y decidió marcharse, pero su pelea legal acababa de ponerse en marcha.

¿Y qué ha cambiado desde entonces? “Ahora es bastante difícil para mí trabajar en algunos clubs porque piensan que les voy a denunciar. Y de algunos sitios directamente me llamaron y me dijeron: ‘Por aquí ni vuelvas”, explica la prostituta."                   (J. J. Gálvez, El País, 16/04/21)

26.8.20

Cierre de burdeles: 60.000 mujeres a la calle sin alternativas. El problema no es que cierren los clubes, sino que lo hagan sin ofrecer alternativas, con la exclusión deliberada de las trabajadoras sexuales del escudo social. Mientras, los empresarios de los clubes pudieron acogerse a los ERTE del Gobierno

"La ministra de Igualdad, Irene Montero, envió el pasado viernes una carta dirigida a las Comunidades Autónomas animándolas a cerrar los clubes de alterne, que pronto aplicaron Castilla la Mancha y Cataluña. Aunque el cierre de los burdeles se fundamenta en razones sanitarias, la ministra ha querido vendernos que esta es una medida motivada por un Ministerio comprometido con la lucha contra la explotación sexual. (...)

Con todo, la decisión de cerrar los burdeles, aunque comprensible dado el contexto social de emergencia sanitaria que atravesamos, nos resulta alarmante. El problema no es que cierren los clubes, sino que lo hagan sin ofrecer alternativas al ejercicio, tras el desastre de gestión ocurrido durante el confinamiento y la exclusión deliberada de las trabajadoras sexuales del escudo social. 
 
De haberse tratado de otro sector laboral, probablemente el titular sería “El Ministerio de Igualdad deja a 60.000 mujeres en la calle”. En la calle, literalmente, porque en los clubes usualmente las mujeres no solo trabajan, sino que además residen, muchas de ellas, en situación administrativa irregular. Para acabar con la prostitución, por lo visto, solo hace falta acabar con las prostitutas. Muerto el perro, se acabó la rabia.

Durante el confinamiento, ante la ausencia de cualquier tipo de ingreso y el silencio sepulcral de los poderes públicos, las trabajadoras sexuales se organizaron desde sus respectivos colectivos y armaron cajas de resistencia con las que hacer frente a los múltiples casos de mujeres que llamaban a las asociaciones pidiendo auxilio. Mujeres trans en situación de calle, madres solteras migrantes sin redes de apoyo, deudas de alojamiento incrementándose. Mientras, los empresarios de los mismos clubes que hoy denuncia con tanta vehemencia la ministra pudieron acogerse a los ERTE del Gobierno.

Esa “industria proxeneta” a la que nadie le pone el foco, según Montero, no solo se encuentra legalizada como patronal desde el 2003, bendecida por el Tribunal Supremo, sino también por la jurisprudencia social, que considera que el alquiler de habitaciones para el ejercicio de la prostitución no es proxenetismo. De ahí que los partidos de izquierda, como el PSOE, que hoy vociferan en pro de la abolición les hayan concedido licencias desde sus Ayuntamientos a lo largo y ancho del territorio nacional. Todos los derechos y el reconocimiento laboral se encuentran monopolizados por la parte fuerte de la relación laboral, por el empresariado, mientras que, al otro lado, las mujeres carecen de cualquier herramienta con la que hacer frente a los continuos abusos y situaciones de explotación de toda índole que sufren.

Cuarenta días después de decretarse el estado de alarma, el Ministerio de Igualdad publicó un documento en el que ampliaba las medidas de protección dirigido a víctimas de trata y de violencia de género, pero también para “mujeres en contextos de prostitución”. Prometieron acceso al IMV, con independencia de la situación legal en España, y alternativas habitacionales. El 1 de junio, la redacción final del BOE excluía a las mujeres que ejercen la prostitución de formar parte de esos grupos de excepción.

Por parte del Ministerio solo se obtuvo silencio: ya habían copado los titulares, ya nadie estaba mirando. Mientras, las entidades denunciaban el fraude y difundían diversos casos dramáticos agudizados por la falta de recursos y una precariedad alarmante. El pasado 29 de julio, Cruz Roja denunciaba las dificultades de las víctimas de trata para acceder sin pasaporte o permiso de residencia. Ni derechos laborales, ni acceso al IMV. Ni trabajadoras ni víctimas, invisibles, al menos, hasta que se trate de arañar votos o continuar la batalla contra el PSOE por el liderazgo de la agenda feminista. (...)

Es de público conocimiento que las mujeres se han quedado en la calle mientras que los empresarios han podido solicitar los subsidios del Gobierno, como el caso del Club Paradise; otras han permanecido dentro de los clubes acumulando deudas; otras se han quedado sin agua ni electricidad ni comida, como las trabajadoras del Club Olimpo de Guadalajara. Junto a algunas ONG, desde el Colectivo de Prostitutas de Sevilla hemos podido constatar que muchos pisos de acogida se encuentran colapsados y sin plazas en multitud de zonas de España. El Ayuntamiento de Sevilla ha sido denunciado ante el Defensor del Pueblo por los malos tratos y condiciones infrahumanas de trabajo e higiene, intentos de asesinato, suicidio e, incluso, trata de personas ocurridos en sus albergues. (...)

Si en varias décadas de abolicionismo institucional, con un país poblado de entidades que asisten a las mujeres que ejercen la prostitución, las alternativas laborales no han logrado su cometido, ¿lo conseguirán ahora?, ¿qué alternativas les va a ofrecer?, ¿serán distintas a los habituales cursos que se les ofrecen orientados hacia el trabajo doméstico, el cuidado de ancianos y camareras de pisos?, (...)

Estas alternativas no solo son feminizadas y precarias, sino que se dirigen a los mismos nichos laborales de donde procedían muchas mujeres que hoy ejercen y frente a los cuales optaron por la prostitución.

Dentro de la “experiencia acumulada” parece que no se encuentra el análisis de las consecuencias a las que conducen este tipo de medidas. Basta mirar hacia lo ocurrido en Argentina para abducir los efectos que el cierre de prostíbulos previsiblemente producirá. La desesperación económica empujará a muchas mujeres hacia otros espacios clandestinos regentados por terceros, como los pisos donde gobierna el sistema de trabajo a porcentaje. Es decir, paradójicamente, la medida adoptada por el Ministerio, lejos de luchar contra la explotación sexual, la incrementará. ¿Podrán rastrear en estos espacios mejor los brotes que en aquellos otros que contaban con licencia y a los que tienen acceso la policía y las entidades? A su vez, las mujeres bajarán las tarifas de los servicios, incrementarán la jornada laboral y aumentarán las prácticas de riesgo. Las medidas prohibicionistas como esta no disuelven la explotación, tan solo la ocultan confinándolas en espacios más opacos donde será mucho más difícil ya no solo controlar los brotes, sino detectar los abusos y las diferentes violencias. (...)

Un Ministerio de Igualdad que le hiciera gala a su nombre reconocería a las putas como sujetos, como iguales, y se valdría de la auténtica experiencia acumulada de quienes ponen el cuerpo cada día en este trabajo para consultarles las medidas que les repercuten. Sin embargo, una vez más las trabajadoras sexuales se convierten en esa cuerda para el tira y afloja de las pujas políticas y a los políticos les es indiferente cuánto tiren de sus vidas si, en medio de esta lucha por una medalla, sus vidas se rompen. Ciertamente, el de la prostitución es un debate que divide a las feministas. En él existen dos posiciones: quienes desean, al precio que sea, que no exista y quienes luchan por mejorar la vida de quienes ejercen la prostitución. En la segunda posición nos encontramos."

(Kenia García, trabajadora sexual, Paula Sánchez, investigadora, El Salto, 25/08/20)

6.7.20

La red de trabajadoras sexuales argentinas que armamos nos está salvando durante el COVID-19. Estamos todo el tiempo buscando comida y donaciones, recibiendo las viandas que se entregan en las escuelas. El sostenimiento diario hoy es muy difícil...

"Me llamo Graciela, tengo 54 años, y vivo en la ciudad de Paraná en Argentina. He sido trabajadora sexual de toda la vida. Empecé cuando tenía 23 años para ayudar a mi familia en una crisis económica. 

Pude ayudar a mi familia, y también pude pagar a una niñera, ser mi propia jefa y elegir mis horarios de trabajo. Ahí decidí que quería trabajar de esto.
Trabajé toda mi vida como trabajadora sexual, pero a pesar de eso no puedo tener una jubilación ni obra social. Eso no es justo.

Hoy más que nunca, en medio de la pandemia, se siente mucho más la precariedad y la vulnerabilidad en la que tenemos que vivir y lo difícil que se hace poder continuar.
Desde mediados del mes de marzo, todo el país está en aislamiento obligatorio por la pandemia del COVID-19. Esto ha transformado mi vida completamente. No puedo salir a trabajar.

En mi casa estamos con mis 4 hijos y 2 nietos. Tenemos muchas necesidades y parece que nuestras vidas no importan. Todos tenemos trabajos precarizados y ‘en negro’, y ahora no tenemos recursos para vivir.

Con mi trabajo como trabajadora sexual sostenemos más de la mitad de los gastos familiares. Hoy no tenemos ni lo básico, no nos alcanza ni para comprar comida.
Nunca trabajé en lugares cerrados. Siempre preferí trabajar en la calle, más que nada porque en la calle estás en comunidad, y tenemos códigos de respeto mutuo.

Con los clientes se perdió totalmente el contacto. Algunas trabajadoras sexuales empezaron a hacer el trabajo virtual, pero yo no tengo internet en el celular. Con algunos hablamos por teléfono pero no tengo medios para recibir un pago por estos servicios. En mi caso es imposible tener sexo virtual o poder cobrar por algún servicio.

Perdí mi fuente de ingresos y la de mi familia. Lo que más me da miedo es la incertidumbre, ¿cuánto tiempo se va a extender? Hoy no hoy noticias de que se vaya a levantar el aislamiento obligatorio. Además estamos viendo que la policía está cada vez más represiva con nuestro sector, y que no hay compromiso desde el Estado con nuestras vidas.  (...)

El trabajo sexual existe desde siempre pero no tiene derechos ni está reconocido. El Estado dio ayudas de emergencia a los trabajadores informales y a los independientes, pero las trabajadoras sexuales no recibimos nada de eso.
Hoy no podemos acceder a las ayudas de emergencia por la crisis porque no existimos para el Estado.

Todo el riesgo corre por nuestra cuenta, no podemos tener beneficios sociales, ni jubilación, ni obra social. No podemos inscribirnos en el Ministerio de Trabajo, no podemos hacer aportes como monotributistas porque nuestra profesión no existe.
El NO reconocimiento de nuestro trabajo, nos pone en un lugar de trabajadoras precarizadas. Hoy vemos lo importante que es la salud. Nosotras no tenemos opción: tenemos que ir al hospital público que no tiene recursos, tenemos que aguantar también los prejuicios y el maltrato de profesionales de la salud cuando se enteran de nuestro trabajo. Es peor para las compañeras de mi edad.
Hoy en día nos estamos sosteniéndonos con ollas populares. Estamos todo el tiempo buscando comida y donaciones, recibiendo las viandas que se entregan en las escuelas. El sostenimiento diario hoy es muy difícil.

Lo que nos salva son las redes de apoyo y contención.

Hace dos años nos empezamos a organizar en la Red Nacional de Trabajadoras Sexuales con las compañeras trabajadoras sexuales de AMMAR Córdoba junto con compañeras de Rosario, Chaco y Neuquén.

Durante esta pandemia, usamos la tecnología para conectarnos con compañeras de otras partes de Argentina, y de Brasil y Chile.

Esto es un desafía muy grande. Pero son las redes las que nos salvan en la cuarentena. Se hicieron campañas de alimentos y donaciones económicas, AMMAR Córdoba armó la campaña “Lxs trabajadorxs sexuales también importamos”

Lo recaudado se reparte en las sedes para que acá compremos bolsones de alimentos y artículos de limpieza para repartir con las demás trabajadoras sexuales. También se hicieron depósito de dinero para más de 300 familias de trabajadoras sexuales y ayudamos a quince organizaciones de base.

Nosotras ya sabemos que tenemos que hacer estrategias desde las bases. Tenemos que reclamar nuestros derechos laborales y demandar un real acceso a la justicia.
En la organización aprendí que lo que hago no es ilegal, no está prohibido. Aprendí de derechos y leyes para evitar los atropellos policiales que sufrimos. Aprendí a defenderme y poder escapar de la explotación sexual de otros.

Más que nada, aprendí que somos parte de la sociedad."               (Open Democracy, 29/06/20)

14.2.20

El negocio de la prostitución perderá la mitad de la facturación anual por la cancelación del MWC

"La cancelación del Mobile World Congress (MWC), por miedo a la expansión del coronavirus, hará perder más de 500 millones de euros en Barcelona. Hoteleros, restauradors o taxistas han visto como las esperadas ganancias del Mobile se esfumaban. 

Un congreso que para muchos significa el 40% de las ganancias de todo el año. Pero uno de los sectores más afectados es el del ocio para adultos. Clubes de citas, salas de striptease o casas de prostitución. Todos sufrirán la cancelación. Las grandes empresas no vendrán y los directivos dispuestos a quemar la noche barcelonesa, tampoco.
De las webs de los clubes nocturnos han caído los reclamos de "coche con chófer más copas" creados expresamente para el MWC y ya han anunciado que intentarán superar unas pérdidas que se prevén millonarias, "es un gran contratiempo por qué el Mobile marcaba el inicio de las grandes ferias como Alimentaria, Hostelco o el Sil Barcelona, la de logística y para nosotros suponen pérdidas muy importantes. 

 Reducimos la clientela en un 50%", aseguran desde el club DollHouse en Barcelona. La agencia de escorts de lujo de Barcelona,Omnia Escorts, también acusa el cierre de la feria, según nos explican "ya era un problema por qué las chicas habían planteado que no querían ir con clientes asiáticos por miedo al contagio, pero es que ahora toda la inversión ha caído. El Mobile era el pico más importante de trabajo de todo el año".
Las limusinas con los vidrios tintados, los Tesla o las furgonetas con chófer ya no rodaran por Barcelona y los locales tampoco les pagarán la comisión para traerles los clientes. Los asiáticos a los clubes de striptease y los europeos y norteamericanos a los clubes de citas. El 25% de las ganancias del Mobile eran del sector de bares, restaurantes y ocio nocturno. (...)

El coronavirus no sólo se ha hecho sentir en la cancelación de la feria de tecnología, las mujeres asiáticas prostituidas también se han resentido. Fuentes de Policía Nacional afirman que "se han juntado muchos factores, los clientes asiáticos de esta feria, grandes consumidores de prostitución ni aparecen, y las mujeres prostituidas tienen muchos menos clientes porque temen un contagio, a pesar de que son mujeres que ya hace mucho tiempo que están en Barcelona".

Desde Policía Nacional aseguran que serán las chicas quienes acabarán pagando el miedo y la cancelación del Mobile World Congress, por qué "los proxenetes no pierden nunca dinero y si han traído chicas desde otros puntos de España para atender las necesidades de sexo, las harán trabajar el triple para no perder la inversión. Las chicas son las que acabarán sufriendo".          (Susana Alcalde, el Triangle, 14/02/20)

13.2.20

La lista de prostíbulos que se reparte a los chóferes en todos los MWC... Durante la celebración de convenciones de este tipo, el consumo de sexo pagado es “básicamente un ritual social ...

"El desembarco de más de 95.000 asistentes en el Mobile World Congress (MWC) en Barcelona revoluciona el comercio en Barcelona. Lejos de los problemas del transporte público, los clientes importantes viajan en coche privado, con chófer y servicio personalizado 24 horas. 

Al menos 500 furgonetas con cristales tintados y de matrícula alemana circulan estos días por las calles de la ciudad condal. Las empresa BDRIVEN contrata a jóvenes conductores para que acompañen a sus clientes del hotel a la feria, de la feria al ocio y del ocio al hotel. (...)

Para ofrecer un servicio más completo las compañías de alquiler de coches dotan a los conductores de un listado de lugares donde ir si el cliente exige comida, fiesta ... o sexo.
El chófer elige el sito, y ahí es donde entran en juego las comisiones. Los restaurantes, por ejemplo, “acostumbran a compensar con un 10% o un 15% de lo que se gaste el cliente, si el importe supera los 150 euros”, afirma un conductor que lleva dos años trabajando para el MWC y que prefiere mantener el anonimato.

Descuelga el teléfono: “Sí, soy yo, la Madame de Paseo de Gracia”. Sin tapujos explica que la demanda de sexo pagado aumenta durante la celebración del Mobile World Congress y, que para cubrirla, vienen chicas de toda España. 

Reconoce que se abonan comisiones a los conductores que traen clientes, pero insiste que ella no entra en esa práctica. Los chóferes que la han tratado no ofrecen la misma versión. Pueden llegar a llevarse, según explican, “entre 500 y 600 euros por un cliente que pagará 4.500 por una noche”.
Son casos excepcionales. Lo habitual, cuentan los chóferes, es recibir 50 euros por cliente, tarifa que manejan locales como la sala Bacarrá. En total hay casi 30 establecimientos, entre clubs y salas de masajes. Todos se concentran en la zona alta de Barcelona: en l’Esquerra de l’Eixample, Sant Gervasi y Les Corts. 

Los lugares de alterne incluidos en esta lista configuran el top 20 de los más conocidos, explica Clarissa Velocci, de la Asociación de Defensa de las Trabajadoras Sexuales (Genera). Se trata de pisos pequeños - algunos disponen también de local- que las prostitutas utilizan como espacio para ejercer la prostitución. 

La empresa Apricots, propietaria de tres locales en Barcelona explica que no mantienen ninguna relación de control sobre las chicas y que “entran y salen libremente del local”. Velocci, sin embargo, asegura que en este tipo de pisos las condiciones de las mujeres siempre son más vulnerables.


Aunque no existen datos oficiales, los negocios listados “representan una parte muy pequeña del total”; existen modelos más autónomos de gestión, donde se pueden autoorganizar.
El problema es que, “por norma general, las prostitutas que trabajan para terceros pierden un elevado porcentaje de cada servicio”, explica Paula Vip, representante de la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex). (...)

El sexo se compra como un complemento más al ir a tomar la copa. Incluso, explica Paula Vip (Aprosex), muchos pisos habilitan salas para responder a este tipo de demanda.
Más allá de la estacionalidad del evento, la empresa Apricot subraya que “hay clientes de todos los bolsillos y trabajos” e incluso, aunque de forma menor, las mujeres también compran sexo pagado. En este sentido, Paula Vip explica que “acostumbran a ser mujeres ejecutivas y que por norma general piden servicios femeninos, en vez de masculinos”.


Durante la celebración de convenciones de este tipo, el consumo de sexo pagado es “básicamente un ritual social .                (Laura Aragó, La Vanguardia, 22/02/16)

10.10.19

Las condiciones económicas son los más poderosos factores de la prostitución

"Nuestros reformistas hicieron de repente un gran descubrimiento: la trata de blancas. Los diarios se llenaron de exclamaciones y hablaron de cosas nunca vistas e increíbles, y los fabricantes de leyes se prepararon para proyectar un haz de leyes nuevas a fin de contrarrestar esos horrores. (...)

¿Cómo puede ser que esta institución, conocida hasta por los niños de teta, haya sido descubierta recientemente? ¿Qué es, después de todo, este gran mal social, -reconocido por todos los sociólogos- para que dé lugar a tanto ruido y a tanta alharaca la publicación de todas esas informaciones?

Resumiendo las recientes investigaciones sobre la trata de blancas -por lo pronto muy superficiales- nada de nuevo se descubrió. La prostitución ha sido y es una plaga sumamente extendida, y asimismo la humanidad continuó hasta ahora imbuida en sus asuntos, indiferente a los sufrimientos y a la desventura de las víctimas de ese tráfico infame; tan indiferente como lo fue ante nuestro sistema industrial, o ante la prostitución económica.  (...)

¿Cuál es la verdadera causa que origina el tráfico de la mujer, no solamente de la blanca, sino de la negra y la amarilla? Naturalmente es la explotación, que engorda el fatídico Moloch del capitalismo con una labor pagada a un misérrimo precio, lo que empuja a miles de jóvenes mujeres, muchachas y niñas de poca edad hacia el pozo sin fondo del comercio del lenocinio. Es que todas ellas sienten y opinan como la Sra. Warren: ¿para qué agotar la existencia por la paga de algunos chelines semanales en un obrador de modista, etc., durante diez, once horas por día?

Es lógico esperar que nuestros reformistas no dirán nada acerca de esta causa fundamental. 

Comprenden demasiado que son verdades que rinden poco. Es más provechoso desempeñar el papel del fariseo, esgrimir el pretexto de la moral ultrajada, que descender al fondo de las cosas.

Sin embargo, hay una recomendable excepción entre los jóvenes escritores: Reginald Wright Kauffmong, cuyo trabajo The House of Bondage es uno de los primeros y serios esfuerzos para estudiar este mal social, no desde el punto de vista sentimental del filisteísmo burgués. Periodista de vasta experiencia, demuestra que nuestro sistema industrial no ofrece a muchas mujeres otras alternativas que las de la prostitución. La heroína femenina que se retrata en The House of Bondage, pertenece a la clase trabajadora. Si el autor hubiese pintado la vida de una mujer de otra esfera, se habría hallado con idéntico asunto y estado de cosas.

En ninguna parte se trata a la mujer de acuerdo al mérito de su trabajo; por eso, ese procedimiento es todavía más flagrantemente injusto. Es imperiosamente inevitable que pague su derecho a existir, a ocupar una posición cualquiera mediante el favor sexual. No es más que una cuestión de gradaciones que se venda a un hombre, casándose, o a varios. Que nuestros reformistas lo admitan o no, la inferioridad social y económica de la mujer, es directamente responsable de su prostitución.

Justamente en estos días la buena gente se asombró de ciertas informaciones, donde se demostraba que solamente en Nueva York, de diez mujeres que trabajaban en fábricas, nueve percibían un salario de seis dólares semanales por 48 horas de trabajo, y la mayoría de ellas debían afrontar varios meses de desocupación; lo que en total representaba una suma anual de 280 dólares. Ante estas horribles condiciones económicas, ¿hay motivo de asombro al constatar que la prostitución y la trata de blancas se hayan convertido en un factor tan predominante?

Si las precedentes cifras pueden ser consideradas exageradas, no estará de más escuchar lo que opinan algunas autoridades en materia de prostitución:

Las múltiples causas de la creciente depravación de la mujer se hallan en los cuadros estadísticos, indicando la trayectoria de los empleos ocupados, sus remuneraciones antes de que se produjera su caída; entonces se dará la oportunidad para que el economista político decida si la mera consideración de los negocios es una suficiente disculpa para el patrono que disminuye el nivel general de los jornales obreros o si bien aumentándolos en un pequeño porcentaje, los contrabalancea, por la enorme suma de tasas y ex-acciones impuestas al público sobre los gastos que éste hace al adentrarse -para su satisfacción- en la vasta maquinación de los vicios, la cual es un resultado directo, la mayoría de las veces, de una insuficiente retribución del trabajo honesto.(Dr. Sanger, La Historia de la Prostitución).

Nuestros actuales reformistas podrían muy bien enterarse del libro del Dr. Sanger. Entre 2,000 casos observados por él, son raros los que proceden de la clase media, de un hogar en prósperas condiciones. La gran mayoría salen de las clases humildes y son, por lo general, muchachas y mujeres trabajadoras; algunas caen en la prostitución a causa de necesidades apremiantes; otras debido a una existencia cruel de continuo sufrimiento en el seno de su familia, y otras debido a deformaciones físicas y morales (de las que hablaré después). 

También para edificación de puritanos y de moralistas, había entre esos dos mil casos, cuatrocientas mujeres casadas que vivían con sus maridos. ¡Es evidente que no existía mucha garantía de la pureza de ellas en la santidad del matrimonio!


El Dr. Blaschko en Prostitution in the Nineteenth Century, hace resaltar más aún que las condiciones económicas son los más poderosos factores de la prostitución.

Aunque la prostitución existió en todas las edades, es el siglo XIX el que mantiene la prerrogativa de haberla desarrollado en una gigantesca institución social. El desenvolvimiento de esta industria con la vasta masa de personas que compiten mutuamente en este mercado de compra y venta, la creciente congestión de las grandes ciudades, la inseguridad de encontrar trabajo, dio un impulso a la prostitución que nunca pudo ser soñado siquiera en periodo alguno de la historia humana.

Otra vez Havelock Ellis, aunque no se incline absolutamente hacia las causas económicas, se halla empero obligado a admitir que directa o indirectamente éstas vienen a ser uno de los tantos motivos, y de los principales. Encuentra, pues, que un gran porcentaje de prostitutas se reclutan entre las sirvientas, no obstante sufrir menos necesidades. Pero el autor no niega que la diaria rutina, la monotonía de sus existencias de servidumbre, sin poder compartir nunca las alegrías de un hogar propio, sea también causa preponderante que las obliga a buscar el recreo y el olvido en la vida de los ficticios placeres de la prostitución.

 En otras palabras, la muchacha que es sirvienta no posee nunca el derecho de pertenecerse a sí misma; maltratada y fatigada por los caprichos de su ama, no puede encontrar otro desahogo que el de prostituirse un día u otro, lo mismo que la muchacha de la fábrica y de la tienda.

La faz más divertida de esta cuestión que acaba de hacerse pública, es la superabundante indignación de nuestras buenas y respetables personas, y especialmente de algunos caballeros cristianos, quienes siempre encabezan esta suerte de cruzadas y también otras que surjan de cualquier parte o por cualquier motivo. ¿Es que ellos ignoran completamente la historia de las religiones y particularmente de la cristiana? ¿Por qué razones deberían gritar contra la infortunada víctima de hoy, desde que es conocido por los estudiosos de alguna inteligencia que el origen de la prostitución es, precisamente, religioso, lo que la mantuvo y la desarrolló por varios siglos, no como una vergüenza, sino como digna de ser coronada por el mismo dios?

Parece que el origen de la prostitución se remonta a ciertas costumbres religiosas, siendo la religión la gran conservadora de las tradiciones sociales, la preservó en forma de libertad necesaria y poco a poco pasó a la vida de las sociedades. Uno de los ejemplos típicos lo recuerda Herodoto; quinientos años antes de Cristo, en el templo Mylitta, consagrado a la Venus babilónica, se establecía que toda mujer que llegase a edad adulta había de entregarse al primer extraño que le arrojase un cobre en la falda como signo de adoración a la diosa. Las mismas costumbres existían en el oriente de Asia, en el norte de África, en Chipre, en las islas del Mediterráneo, y también en Grecia, donde el templo de Afrodita en Corinto poseía más de mil sacerdotisas dedicadas a su servicio.

El hecho que la prostitución religiosa se convirtiese en ley general, apoyada en la creencia que la actividad genésica de los seres humanos poseía una misteriosa y sagrada influencia para promover la fertilidad de la naturaleza, es sostenido por todos los escritores de reconocida autoridad en la materia. Gradualmente y cuando la prostitución llegó a ser una institución organizada bajo la influencia del clero, se desarrolló entonces en sentido utilitario, coadyuvando así a las rentas públicas.

El Cristianismo, al escalar el poder político cambió poco semejante estado de cosas de la prostitución. Los meretricios bajo la protección de las municipalidades se encontraban ya en el siglo XIII. Los principales jefes de la Iglesia los toleraron. Constituían esas casas de lenocinio una especie de servicio público, cuyos dirigentes eran considerados como empleados públicos. (Havelock Ellis, Sex and Society).

A todo esto se debe agregar lo que escribe el Dr. Sanger en su libro citado anteriormente:

El papa Clemente II, dio a la publicidad una bula diciendo que se debía tolerar a las prostitutas, porque pagaban cierto porcentaje de sus ganancias a la Iglesia.
El papa Sixto IV fue más práctico; por un solo meretricio que él mismo mandó construir, recibía una entrada de 20,000 ducados.

En los tiempos modernos la Iglesia se cuida más, respecto a este asunto. Por lo menos abiertamente no fomenta el comercio del lenocinio. Encuentra mucho más provechoso constituirse en un poder casi estatal, por ejemplo, la Iglesia de la Santísima Trinidad, y alquilar a precios exorbitantes las reliquias de un muerto a los que viven de la prostitución.

Aunque desearía mucho extenderme sobre la prostitución de Egipto, de Grecia, de Roma y de la que existió durante la edad media, el espacio no me lo permite. Las condiciones de este último periodo son particularmente interesantes, ya que el lenocinio se organizó en guildas -asociaciones gremiales- presidido por el rey de un meretricio. Estas corporaciones empleaban la huelga como medio de mantener inalterable sus precios. Por cierto, es algo mucho más práctico que el usado por los explotadores modernos de ese mismo tráfico.

Pero sería demasiado parcial y superficial por nuestra parte, sostener que el factor económico es la única causa de la prostitución. Hay otros no menos importantes y vitales. Los mismos reformistas los reconocen, mas no se atreven a discutirlos, ni hacerlos públicos, y menos aumentar esa cuestión, que es la savia de la verdadera vida del hombre y de la mujer. Me refiero al tema sexual, cuya sola mención produce ataques espasmódicos en la mayoría de las personas.

Se concede que una mujer es criada más para la función sexual que para otra cosa; no obstante, se la mantiene en la más absoluta ignorancia sobre su preponderante importancia. Cualquier cosa que ataña a este asunto se le suprime con aspaviento, y la persona que intentara llevar la luz a estas espesas tinieblas, sería procesada y arrojada a la cárcel. 

Sin embargo, sigue siendo incontrovertible que mientras se continúe en la creencia que una joven no debe aprender a cuidarse a sí misma, ni debe saber nada acerca de la más importante función de su vida, no tiene que sorprendernos que llegue a ser fácil presa de la prostitución, o de otra forma de relaciones, que la reducen a convertirse en un mero instrumento sexual.

A esta criminal ignorancia se debe que la entera existencia de una joven resulte deformada y estropeada. Desde hace tiempo la gente se halla convencida que un muchacho, en su adolescencia, sólo responde al llamado de su naturaleza, es decir, tan pronto como despierta a la vida sexual puede satisfacerla; pero nuestros moralistas se escandalizarían al sólo pensar que una muchacha de esa edad hiciese lo mismo. Para el moralista la prostitución no consiste tanto en el hecho que una mujer venda su cuerpo, sino en que lo venda al margen del hogar, del matrimonio. 

Este argumento no as muy infundado, ya que lo prueban la cantidad de casamientos por conveniencias monetarias, legalizados, santificados por la ley y la opinión pública; mientras que cualquier otra unión, aun siendo más desinteresada y espontánea, será considerada ilegítima, y por ende condenada y repudiada. Y eso que la prostitución, definida con propiedad, no significa otra cosa que la subordinación de las relaciones sexuales a la ganancia. (Guyot, La Prostitución).

Son prostitutas aquellas mujeres que venden su cuerpo, ejerciendo actos sexuales y haciendo de ellos una profesión (Banger, Criminalité et Condition Economique).

En efecto, Banger va más allá; sostiene que el acto de prostituirse es intrínsecamente igual para el hombre y la mujer que contrae matrimonio por razones económicas.

Naturalmente, el matrimonio es el único fin a que tienden todas las jóvenes, pero a miles de muchachas, cuando no pueden casarse, nuestro convencionalismo social las condena al celibato o a la prostitución. Y la naturaleza humana afirma siempre su improrrogable derecho, sin cuidarse de las leyes; ya que no existen razones plausibles para que esa naturaleza se adapte a una pervertida concepción de moralidad.

Generalmente la sociedad considera el proceso sexual del hombre como un atributo de su propio desarrollo viril; entre tanto, lo que idénticamente se realiza en la vida de la mujer es mirado como una de las más terribles calamidades: la pérdida del honor. y todo lo que es bueno y noble en la criatura humana. 

Esta doble modalidad moral tuvo no poca participación en la creación y perpetuación de la prostitución. Ello entraña mantener a la juventud femenina en una absoluta ignorancia de la cuestión sexual, con el pretexto de la inocencia, junto con una represión anormal de los deseos genésicos, lo que contribuye a originar morbosos estados de ánimo, que nuestros puritanos particularmente ansían evitar y prevenir.

Tampoco la venta de los favores sexuales ha de conducir necesariamente a la prostitución; es más bien responsable la cruel, despiadada, criminal persecución llevada a cabo por los poderosos contra la masa de los vencidos; los primeros tienen aún el cinismo de divertirse a costa de los últimos.

Muchachas, todavía niñas, que trabajan amontonadas, en talleres, a veces con temperaturas tórridas, durante diez o doce horas al pie de una máquina, forzosamente deben hallarse en una constante sobreexcitación sexual. Muchas de esas muchachas no poseen hogares confortables ni nada parecido; al contrario, viven en continua penuria; entonces la calle o cualquier diversión barata le servirá para olvidar la rutina diaria. Todo esto trae como consecuencia natural la proximidad de los dos sexos. Es pues, muy difícil afirmar cuál de los dos factores condujeron a ese punto culminante de la sobreexcitación sexual de la joven; mas el resultado será el mismo. 

Ese es el primer paso hacia la prostitución. No es ella la responsable, por cierto. Al contrario, esa falta recae sobre la sociedad; es la total carencia de comprensión; nuestra falta de una justa apreciación de los sucesos de la vida; especialmente la culpa es del moralista, que condena a la que cayó para una eternidad, solamente porque se desvió del sendero de la virtud; eso es, porque realizó su primera experiencia sexual sin la sanción de la iglesia y del Estado.

Ella se sentirá completamente al margen de la vida social, que le cerrará las puertas. Su misma educación y todo lo que se le ha inculcado, hará que se reconozca una depravada, una criatura caída para siempre, sin el derecho a levantarse más, sin que nadie le extienda la mano; al contrario, se tratará de hundirla cada vez más. Es así como la sociedad crea las víctimas y luego vanamente intenta regenerarlas. 

El hombre más mezquino, el más corrompido y decrépito podrá aún considerarse muy bueno para casarse con una mujer, cuya gracia comprará muy ufano, en vez de pensar que puede salvarla de una vida de horrores. Tampoco podrá dirigirse a su hermana la honesta en busca de amparo, de auxilio moral; ésta, en su estupidez, teme mancillar su pureza y castidad, no comprendiendo que en muchos aspectos su posición es más lamentable que la de su hermana en la calle.

La mujer que se casa por dinero, comparada con la prostituta, es verdaderamente un ser despreciable, dice Havelock Ellis. Del mismo modo se prostituye, se le paga menos, en cambio, por su parte retribuye mucho más en trabajo y cuidados y se halla atada a un solo dueño. Por empezar, la prostituta nunca firma un contrato, por el cual pierde todo derecho sobre su persona, conserva su completa libertad de entregarse a quien quiere, no obstante hallarse obligada siempre a someterse a los brazos de los hombres.

No se trata mejor a esa mujer casada, si llegan a su noticia las palabras de la apología de Lecky, al decir de la prostituta:

 aun cuando sea la suprema encarnación del vicio, es también la más eficiente salvaguarda de la virtud: gracias a ella, cuántos hogares aparentemente respetables escaparon de ser corrompidos, mancillados por prácticas antinaturales; sin ella, estas aberraciones del sentido genésico abundarían más de lo que se puede suponer.

Los moralistas se hallan siempre dispuestos a sacrificar una mitad de la raza humana para conservación de algunas miserables instituciones que ellos no pueden hacer prosperar. En rigor, la prostitución no representa tampoco una salvaguarda más para asegurar la pureza del hogar, como no lo representan esas mismas leyes, cuyos efectos pretende contrarrestar. Casi el cincuenta por ciento de los hombres casados frecuentan los prostíbulos o los patrocinan. Es a través de este virtuoso elemento que las casadas -y aun los niños- contraen enfermedades venéreas. Asimismo, no tiene ninguna palabra de condenación para el hombre, mientras que para la indefensa víctima, la meretriz, no hay ley lo suficientemente monstruosa que la persiga y la condene. No es solamente la presa de los que la poseen, durante el ejercicio de su profesión; lo es también de cada policía y de cada miserable detective que la persiga, de los oficialitos de los puestos de policía y de las autoridades de todas las cárceles a donde llegue.

En un reciente libro, escrito por una mujer que regenteó una de esas casas, se puede hallar la siguiente anotación: Las autoridades del lugar me obligaban a pagar todos los meses, en calidad de multa de $14.70 a $29.70; las pupilas debían pagar de $5.70 hasta $9.70 solamente a la policía. Si se tiene en cuenta que la autora hacía sus negocios en una ciudad pequeña, las sumas que cita no comprenden las extras en forma de contravenciones, coimas. etc.; de lo que se puede deducir la enorme renta que reciben los policías de los departamentos, extraídas, sonsacadas del dinero de esas víctimas, que ellos tampoco desean proteger.

 Guay de la que se rehúse a obrar esa suerte de peaje; será arrastrada como ganado, aunque no fuera más que para ejercer una favorable impresión sobre los honestos y buenos ciudadanos de esas ciudades, o también para obedecer a las autoridades que necesitan cantidades extras de dinero. además de las lícitas. Para las mentalidades enturbiadas por los prejuicios que no creen a la mujer caída incapaz de emociones, les será imposible imaginarse, sentir en carne propia la desesperación, las afrentosas humillaciones, las lágrimas candentes que vierte cuando la hunden cada vez más en el fango.

¿Parecerá acaso extraño que una mujer que regentara una de esas casas sepa expresarse tan bien con tal vehemencia, sintiendo de tal manera? Más extraño me parece el proceder de este buen mundo cristiano que supo sacar provecho, trasquilar, hacerle pagar su tributo de sangre y dolor a semejante criatura y luego no le ofrece otra recompensa que la detracción y la persecución. ¡Oh la caridad de este buen mundo cristiano!

Se está investigando con mucha violencia contra la trata de blancas que se importa desde Europa a Norteamérica. ¿Cómo podrá conservarse virtuoso este país si el viejo mundo no le presta su ayuda? No niego que en una pequeña parte sea esto verdad, tampoco niego que existen emisarios en Alemania y en otras naciones haciendo su innoble comercio de esclavas con los Estados Unidos. Pero me niego absolutamente a creer que este tráfico asuma apreciables proporciones, en lo que respecta a Europa. Si es verdad Que la mayoría de las prostitutas de Nueva York son extranjeras, sucede también por lo mismo que la mayoría de su población está compuesta de extranjeros. Desde el momento que se va a otra ciudad del territorio norteamericano, Chicago, por ejemplo, encontraremos que las prostitutas extranjeras se hallan en ínfima minoría.

Igualmente exagerada es la creencia basada en que la mayoría de las mujeres que comercian sus encantos en las calles de esta ciudad, ejercitaban el mismo tráfico en sus países respectivos antes de venir a Norteamérica. Muchas de estas muchachas hablan un excelente inglés, se americanizaron en sus modales y su vestir, lo que es un fenómeno imposible de adaptación, de verificarse, a menos que hayan permanecido bastantes años en este país. Lo cierto es esto, que fueron arrastradas a la prostitución por las condiciones del ambiente norteamericano, a través de las costumbres norteamericanas, inclinadas a un lujo excesivo, a la afición desmedida por sombreros y vestidos vistosos, y naturalmente para todas estas cosas se necesita dinero, un dinero que no se gana en las fábricas, ni en las tiendas.

En otras palabras, no hay razón para creer que ningún grupo comercial de hombres deseen correr los riesgos de gastos exorbitantes para importar aquí productos extranjeros, cuando por las mismas condiciones del ambiente el mercado rebasa con miles de muchachas del país. Por otra parte, hay también pruebas suficientes para afirmar que la exportación de mujeres jóvenes norteamericanas, no es tampoco un factor desdeñable.

Ahí está un ex secretario de un juez de Cook County, III., Clifford G. Roe, quien acusó abiertamente que se embarcaban muchachas del Estado de Nueva Inglaterra para el exclusivo uso de los empleados del Tío Sam en Panamá. Mr. Roe agregaba que le pareció que había un ferrocarril subterráneo entre Boston y Washington, en el que continuamente viajaban mujeres de esas. ¿No es muy sugestivo que esa línea ferroviaria vaya a morir en el centro y en el corazón de las autoridades federales? Ese Roe dijo mucho más de lo que se deseaba en las esferas oficiales, y la prueba es que al poco tiempo fue destituido. No es muy sensato que los empleados de la administración nacional se pongan a narrar cierta clase de cuentos.

Las excusas que se adujeron para aminorar la gravedad de este suceso, estribaban en las particularidades climatológicas de Panamá y en que allí no existía ningún meretricio. Es el sólito sofisma, la sólita hoja de parra con la que un mundo hipócrita quiere escudarse porque no se atreve a enfrentar la verdad.

Después de Mr. Roe se halla James Bronson Reynolds, quien hizo un estudio completo de la trata de blancas en Asia. Siendo este un típico norteamericano y amigo del futuro Napoleón estadounidense, Teodoro Roosevelt, se puede asegurar que es el último hombre que intenta desacreditar las virtudes innatas de su país. Así es como nos informa sobre los establos de Augias del vicio norteamericano. Hay allí prostitutas norteamericanas que se pusieron de tal modo en evidencia, que en el Oriente la American girl es sinónimo de prostituta. 

Mr. Reynolds le hace recordar a sus conciudadanos que mientras los norteamericanos en China se hallan bajo la protección de sus cónsules, los chinos en Estados Unidos están completamente desamparados. Todos los que conocen las brutales y bárbaras persecuciones que la raza amarilla soporta en casi toda la costa del Pacífico, han de ver con agrado la amonestación de Mr. Reynolds.

En vista de todos los hechos descriptos, es un poco absurdo señalar a Europa como un foco de infección, de donde proceden la mayoría de las enfermedades sociales que llegan a las playas norteamericanas. Y esto es tan absurdo como proclamar que la raza judía es la que proporciona el más cuantioso contingente de esta desarmada presa ante todos los apetitos. Estoy segura que nadie podrá acusarme de nacionalista en ningún sentido. He podido despojarme de este prejuicio como de otros, de lo que me hallo muy satisfecha. Es por eso que me fastidia oír la afirmación de que aquí se importan las prostitutas judías, y si protesto acerca de tal infundio, no es por mis simpatías judaizantes, sino por los rasgos inherentes de la vida de esa gente, que conozco muy bien. Nadie ha de decir que las jóvenes judías emigran a tierras extrañas, si no sabe que algún pariente cercano o lejano ha de acompañarlas. 

La muchacha judía no es aventurera. Hasta hace pocos años no abandonaba su hogar, aun para ir a la próxima aldea o ciudad, donde podía visitar a alguien de su relación. ¿Es entonces probable que una joven judía deje su familia, viaje miles de millas hacia tierras desconocidas bajo la influencia de promesas y de fuerzas extrañas? Id si queréis hacia esos grandes transatlánticos y comprobad si esas muchachas no llegan acompañadas con sus parientes, hermanos, tías o familias amigas. Habrá excepciones, naturalmente, pero de ahí a establecer que un gran número de jóvenes judías vienen importadas con el propósito de la prostitución y de cosas parecidas, es desconocer completamente la psicología hebrea.

Los que viven en casas de cristal no deberían arrojar piedras al techo de las ajenas; además, los cristales norteamericanos son un poco delgados y pueden romperse fácilmente, y en el interior no habrá cosas placenteras para ser exhibidas en público.
Adjudicar el aumento de la prostitución a la alegada importación extranjera, al hecho de extenderse cada vez más el proxenetismo, es de una superficialidad abrumadora. Como ya me referí al primer factor, el segundo, los proxenetas, detestables como son, no se debe ignorar que forma parte esencialmente de una fase de la prostitución moderna, fase acentuada por las persecuciones y los castigos resultantes de las esporádicas cruzadas llevadas a cabo contra ese mal social.

El proxeneta, no dudando que es uno de los miserables especímenes de la familia humana, ¿en qué manera puede ser más despreciable que el policía, quien le arranca hasta el último centavo a la pobre trotadora de la calle para luego conducirla presa todavía? ¿Cómo el proxeneta ha de ser más criminal, o una más grande amenaza para la sociedad cuando los propietarios de grandes almacenes, de tiendas o fábricas, buscan sus víctimas entre el personal femenino para satisfacer sus ansias bestiales y después enviarlas a la calle? No intento defender al proxeneta de ningún modo, mas no comprendo por qué se le ha de dar caza despiadadamente, cuando los verdaderos perpetradores de las iniquidades sociales gozan de inmunidad y de respeto. Entonces, hay que recordar muy bien que ellos también contribuyen a hacer a las prostitutas, no solamente el proxeneta. Es por nuestra vergonzosa hipocresía que se creó la prostituta y el proxeneta.

Hasta el año 1894 estaba muy poco difundido en Norteamérica el hombre que vivía exclusivamente de las mujeres alegres. Por entonces tuvimos unos ataques epidérmicos de virtud. El vicio debía abolirse y el país purificarse a toda costa. El cáncer social fue extirpado del exterior para que sus raíces arraigaran más hondamente en el organismo de la nación. Los propietarios de prostíbulos y sus infelices víctimas se hallaron a merced de la policía. Se subsiguió la inevitable consecuencia con exorbitantes multas, las coimas y la penitenciaría.

Las pupilas antes relativamente amparadas en los meretricios, por representar ellas cierto valor monetario, se encontraron en la calle como presas indefensas en las manos del policía groseramente codicioso. Desesperadas, necesitando que alguien las protegiera amándolas, les fue muy fácil caer en los brazos de los proxenetas, uno de los productos más genuinos de nuestra era comercial. De ahí que la modalidad social del proxenetismo no fue más que una excrecencia natural de las persecuciones de la policía, de las bárbaras puniciones y el intento siempre frustrado de suprimir la prostitución. Sería absurdo confundir esa faz moderna de los males sociales con esta última.

La opresión simple y pura y los proyectos de leyes coercitivas no han de servir más que para amargar a la infortunada víctima de su misma ignorancia y estupidez, y luego llevarla a la última degradación. Uno de ellos logró su máxima severidad, proponiendo que a las prostitutas se les diera el tratamiento de los criminales, y las cogidas en flagrante, se las penaría con cinco años de cárcel y 10,000 dólares de multa. Semejante actitud sólo demuestra la obtusa incomprensión de las verdaderas causas de la prostitución, como factor social, como también esto es una manifestación del puritánico espíritu de otros días sangrientos en la historia del puritanismo.

No existe un escritor moderno que al tratar este asunto no señale la completa futilidad de estos métodos legislativos con sus innumerables medios de coerción. El Dr. Blaschko dice que las represiones gubernativas y las cruzadas moralizadoras nada consiguen más que dispersar el mal social que quieren combatir por miles de otros conductos secretos, multiplicando así los peligros para la sociedad. Havelock Ellis. el temperamento más humanitario y el estudioso más profundo de la prostitución, nos hace comprobar con el fehaciente testimonio de citas históricas, que cuanto más drástico es el método de represión, mucho más empeora las condiciones de ese mal. Entre una de esas citas se halla la siguiente:

En 1560 Carlos IX abolió con un edicto todos los prostíbulos; pero el número de las meretrices no hizo más que aumentar, mientras otras casas de lenocinio fueron apareciendo clandestinamente, siendo mucho más peligrosas que las anteriores. A despecho de esa legislación, o por causa de ella, no hubo país entonces en el que la prostitución se extendiera con más fuerza, jugando un rol preponderante. (Sex and Society).

Solamente una opinión pública inteligentemente educada, que deje de poner en práctica el ostracismo legal y moral hacia la prostitución, ha de coadyuvar al mejoramiento del presente estado de cosas. Cerrar los ojos por un falso pudor y fingir ignorancia ante este mal y no reconocerlo como un factor social de la vida moderna, no hará más que agravarlo. Debemos estar por encima de la estúpida noción soy mejor que tú, tratando de ver en la prostituta solamente a un producto de las condiciones sociales. Semejante actitud por parte nuestra, al desterrar para siempre toda postura hipócrita, establecerá una más amplia comprensión, haciéndonos espiritualmente aptos para otorgarle un trato más humanitario, casi fraternal a esas desventuradas.

Respecto a la total extirpación de la prostitución, nada, ningún método podrá llevar a cabo esa magna empresa, sino la más completa y radical transmutación de valores, en la actualidad falsamente reconocidos como beneficiosos -especialmente en lo que atañe a la parte moral- junto con la abolición de la esclavitud industrial, su causa causarum."                         

(Emma Goldman (1869-1940). Anarquista lituana que desde los 16 años residió en EEUU. Realizó importantes aportaciones al feminismo, Sin Permiso, 29/09/19)