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12.7.26

Puedes ser católico o neoliberal, pero no las dos cosas a la vez. Por supuesto, puedes ser protestante y neoliberal, o evangélico y neoliberal, pero el catolicismo está muy alejado del marco antropológico que fija el neoliberalismo. Esta es una realidad que la iglesia católica olvidó desde hace varias décadas... caminar con los mercaderes del templo es extraño, pero también contraproducente... Luis Argüello se alejó de la 'Magnifica Humanitas' para acercarse al magnífico mercado. Deberían tener cuidado... Actuar de ese modo beneficia el desarrollo de los evangélicos en España... Los evangélicos, esos que han arrebatado Latinoamérica a los católicos, se mueven mucho mejor en esa alianza entre éxito económico terrenal y salvación eterna... Por algún motivo, los católicos españoles no están empujando en la dirección del bien común, ese que señalaba León XIV como objetivo, sino en la del bien individual. Es una señal de su debilidad (Esteban Hernández)

Esteban Hernández @HdezEsteban

Las declaraciones de Luis Argüello fueron sorprendentes. Puedes ser católico o neoliberal, pero no las dos cosas a la vez. Por supuesto, puedes ser protestante y neoliberal, o evangélico y neoliberal, pero el catolicismo está muy alejado del marco antropológico que fija el neoliberalismo.

 Esta es una realidad que la iglesia católica olvidó desde hace varias décadas. Y llama la atención que ahora, cuando estamos viviendo un cambio de época, la iglesia española insista en que ambas visiones del mundo son compatibles. 

Luis Argüello se alejó de la 'Magnifica Humanitas' para acercarse al magnífico mercado. Deberían tener cuidado: caminar con los mercaderes del templo es extraño, pero también contraproducente.

 Los evangélicos, esos que han arrebatado Latinoamérica a los católicos, se mueven mucho mejor en esa alianza entre éxito económico terrenal y salvación eterna. 

Actuar de ese modo beneficia el desarrollo de los evangélicos en España. 

Por algún motivo, los católicos españoles no están empujando en la dirección del bien común, ese que señalaba León XIV como objetivo, sino en la del bien individual. Es una señal de su debilidad.

11:42 a. m. · 12 jul. 2026 ·4.298 Visualizaciones

El avance del neofundamentalismo evangélico, de América Latina a Madrid... La importancia política de los evangelistas reside en su profunda inserción popular, que está permitiendo un impulso renovado y, sobre todo, la captación de nuevos votantes para los partidos conservadores. De este modo, han logrado disputar a los movimientos de izquierda su tradicional espacio de implantación social como ninguna otra organización conservadora había conseguido hasta ahora... En las décadas de los 60 y 70, la influencia de la teología de la liberación marcó a buena parte de los movimientos populares latinoamericanos. Hoy es la llamada “teología de la prosperidad” la que está ocupando ese espacio en los barrios populares. Mientras la teología de la liberación politizaba y problematizaba la pobreza y las desigualdades, defendiendo el legítimo derecho de los pobres a gozar de una existencia digna pese a su condición, la teología de la prosperidad no solo deja de cuestionar las desigualdades, sino que, en cierta medida, las legitima al presentar el éxito material como una prueba de la elección divina... Al concentrarse en la superación personal mediante una nueva conducta moral, en lugar de trabajar por un cambio estructural, estas iglesias evangelistas disuaden de la acción colectiva y promueven estrategias individuales de movilidad social ascendente. El cambio es radical: de la liberación colectiva al triunfo individual. Una transformación profunda en la mentalidad de los barrios populares latinoamericanos... Las sectas evangélicas aparecen así como auténticos apóstoles del neoliberalismo. La teología de la prosperidad se acopla de tal manera a la lógica neoliberal del “emprendedor” que incluso admite el derecho de los fieles a abrir su propia iglesia: “Esto se inscribe en la lógica del capital y el consumo; cada uno puede crear su propio business neopentecostal”... Con esta doctrina, pastores y telepredicadores exhiben su riqueza sin complejos como una manifestación de su santidad y del mayor grado de bendición divina recibido... El voto evangélico entre los sectores populares está sirviendo para consolidar relaciones clientelares entre actores políticos y líderes religiosos, así como para incorporar representantes de estas iglesias a las listas electorales en países como Brasil, Perú, El Salvador, Chile, Colombia o Guatemala... La principal novedad no es únicamente el avance político del evangelismo, sino su capacidad para introducir en el debate público cuestiones que han terminado marcando la agenda del conjunto de la derecha latinoamericana... las conexiones políticas de los pentecostales y neopentecostales empiezan también a hacerse visibles en Madrid (Miguel Urbán)

 "De América Latina a Madrid: el avance del neofundamentalismo evangélico.

 La miamización de Madrid no debe entenderse solo en clave sociológica o urbanística, sino también como la transformación de la política madrileña, donde las iglesias pentecostales y neopentecostales se han convertido en un actor político y cultural que gana peso.

La imagen de Donald Trump en el Despacho Oval rodeado de pastores evangélicos dio la vuelta al mundo. “Oramos para que la sabiduría del cielo inunde su corazón y su mente (…) Padre, te rogamos que sigas dándole a nuestro presidente la fuerza que necesita”. Mientras recitaban estas palabras, los pastores evangélicos posaban sus manos sobre el presidente para darle fuerza en su guerra —ilegal— destinada, supuestamente, a liberar al pueblo iraní de la terrible teocracia de los ayatolás. La imagen no podía ser más icónica del momento histórico en el que nos encontramos, donde el resurgir de los neofundamentalismos religiosos se está convirtiendo en un rasgo común de la ola reaccionaria global.

Un mes después de esta icónica fotografía de los pastores evangélicos arropando a Trump en el Despacho Oval, unas 35.000 personas abarrotaban el estadio Metropolitano durante el evento The Change Madrid 2026, el mayor encuentro evangélico contemporáneo de Europa. Uno de los momentos más virales fue la aparición del exfutbolista Dani Alves que, tras haber sido condenado por agresión sexual a una mujer en una discoteca y posteriormente absuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, se ha convertido en un conocido telepredicador evangélico. Un estadio abarrotado de vibrantes feligreses resumía bien un fenómeno que lleva años creciendo y que ahora empieza a hacerse visible a gran escala: el auge del evangelismo en Madrid.

A lo largo de los últimos años estamos asistiendo a un fenómeno relativamente nuevo en Europa, pero de largo recorrido en el continente americano: el impacto electoral del resurgimiento de un ultraconservadurismo cristiano. Mientras que en el continente americano este movimiento está liderado fundamentalmente por las diferentes familias del evangelismo pentecostal y neopentecostal, en Europa son los ultracatólicos quienes marcan la agenda política. Los principios políticos de esta reacción ultraconservadora son los mismos a ambos lados del Atlántico: autoritarismo patriarcal y homófobo, defensa del statu quo y una fuerte vena antisindical y anticomunista clásica, aunque actualizada en las nuevas iglesias con los lenguajes del show business y la agresividad neoliberal. Aunque en Europa las comunidades evangélicas no gozan todavía del apoyo que tienen en el continente americano, este fenómeno va asentándose poco a poco con fuerza en España.

En Estados Unidos, el fundamentalismo cristiano recuperó, a partir de la década de los años 70, una creciente presencia pública. Proliferaron sus iglesias, colegios, publicaciones, editoriales, emisoras de radio y canales de televisión, con el consiguiente auge de la telepredicación y de los telepredicadores. Surgió así la nueva derecha cristiana, los teocons o, simplemente, los fundamentalistas cristianos, convertidos hoy en el movimiento ideológico más específico, coherente y mejor organizado de la política estadounidense. No toda la pluralidad de iglesias de Estados Unidos participa de este movimiento, siendo las evangélicas las que han mostrado un mayor dinamismo y una adhesión más firme a la agenda neoconservadora de la nueva derecha cristiana.

En las elecciones presidenciales de 2016, los evangélicos representaron una quinta parte de los votantes registrados y un tercio de todos los que se identificaban con el Partido Republicano. Parecía difícil que un candidato como Trump —divorciado dos veces y casado en tres ocasiones, con fama de mujeriego, numerosos escándalos sexuales, ostentoso y arrogante— pudiera presentarse como un hombre que guiaba su vida por valores religiosos. No ofrecía el perfil de candidato capaz de atraer al votante conservador de inspiración religiosa. Pese a ello, obtuvo el 81% del voto de los evangelistas blancos, frente al 16% de su contendiente demócrata, Hillary Clinton. Desde entonces, una de las claves del éxito electoral de Trump ha sido su capacidad para cautivar al electorado evangélico.

Así, a pesar de los escándalos, la comunidad evangélica más conservadora ha llegado a justificar su apoyo político a Trump comparándolo con el “Ciro moderno” y presentándolo como el “candidato de Dios para el caos”. Para los evangélicos, “Ciro es el modelo del no creyente al que Dios elige para cumplir con los propósitos de los fieles”. Estos grupos ven con buenos ojos que Trump esté dispuesto a romper las normas democráticas para combatir las amenazas que, según ellos, se ciernen sobre sus valores y su modo de vida, con el objetivo de cumplir “la misión de Dios en la Tierra”. Entienden que Trump es el mandatario más cercano a sus postulados, capaz de impulsar una agenda nacionalista cristiana que represente sus intereses políticos y morales.

Las relaciones entre la Administración Trump y las iglesias evangélicas pentecostales y neopentecostales —fervientemente sionistas— también han contribuido a dar forma a las alianzas internacionales y a la política exterior estadounidense. El apoyo incondicional al Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu, simbolizado en el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén durante el 70º aniversario de la creación del Estado de Israel, contraviniendo las resoluciones de la ONU, o la reciente agresión militar contra Irán, haciendo caso omiso de las objeciones de parte de su equipo de política exterior y seguridad nacional, son ejemplos notables de la influencia que ha llegado a alcanzar la nueva derecha cristiana en la Administración Trump.

La expansión pentecostal y neopentecostal en América Latina

Quizá sea en América Latina donde —al igual que ocurrió con el catolicismo en décadas anteriores— el fundamentalismo evangelista ha penetrado con mayor intensidad en las esferas políticas para imponer su agenda ultraconservadora. Las iglesias evangélicas, presentes hoy en prácticamente cualquier barrio del continente, están transformando la política como ninguna otra fuerza desde la expansión de la teología de la liberación en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado. Están proporcionando a las causas conservadoras, y especialmente a los partidos políticos, un nuevo impulso y nuevos votantes. Pero, a diferencia de la narrativa más conservadora de la Iglesia católica, los pastores evangelistas están introduciendo en la política una suerte de populismo religioso, más radical y de mayor alcance. Así lo muestran los éxitos electorales de Bolsonaro, Bukele o, más recientemente, el ascenso político de Abelardo de la Espriella.

La importancia política de los evangelistas no reside únicamente en su crecimiento exponencial o en la tupida red de medios de comunicación que controlan, sino también en su profunda inserción popular, que está permitiendo un impulso renovado y, sobre todo, la captación de nuevos votantes para los partidos conservadores. De este modo, han logrado disputar a los movimientos de izquierda su tradicional espacio de implantación social como ninguna otra organización conservadora había conseguido hasta ahora.

La presencia de las iglesias evangélicas en América Latina no es precisamente nueva, pero sí lo es su crecimiento exponencial, especialmente en su vertiente pentecostal y neopentecostal más conservadora. Según Michael Löwy, los protestantes latinoamericanos están profundamente divididos. En su opinión, esta división coincide, hasta cierto punto (aunque no por completo), con la diferencia entre las antiguas Iglesias protestantes y las nuevas Iglesias pentecostales, que se están propagando rápidamente. “El crecimiento extraordinario de las Iglesias evangélicas pentecostales en Latinoamérica —un acontecimiento que los observadores católicos describen muchas veces como la ‘invasión de las sectas protestantes’— es uno de los fenómenos religiosos más importantes de los últimos años en el continente”.

Según diferentes estudios, existen más de 19.000 iglesias pentecostales en el continente latinoamericano, que agrupan a más de cien millones de creyentes. Las iglesias evangélicas, fundamentalmente las más conservadoras, representan prácticamente a uno de cada cinco latinoamericanos, cerca del 20 % de la población.

La teología de la prosperidad

En las décadas de los 60 y 70, la influencia de la teología de la liberación marcó a buena parte de los movimientos populares latinoamericanos. Hoy es la llamada “teología de la prosperidad” la que está ocupando ese espacio en los barrios populares. Mientras la teología de la liberación politizaba y problematizaba la pobreza y las desigualdades, defendiendo el legítimo derecho de los pobres a gozar de una existencia digna pese a su condición, la teología de la prosperidad no solo deja de cuestionar las desigualdades, sino que, en cierta medida, las legitima al presentar el éxito material como una prueba de la elección divina.

El obispo Edir Macedo, fundador de la brasileña Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) y principal impulsor de la teología de la prosperidad, definió así la esencia de su credo: “Nosotros queremos que ese hombre sea rico, que ascienda en la escala social; no queremos un pobre que acepte su pobreza”. Al concentrarse en la superación personal mediante una nueva conducta moral, en lugar de trabajar por un cambio estructural, estas iglesias evangelistas disuaden de la acción colectiva y promueven estrategias individuales de movilidad social ascendente. El cambio es radical: de la liberación colectiva al triunfo individual. Una transformación profunda en la mentalidad de los barrios populares latinoamericanos.

Así, aunque las iglesias pentecostales y neopentecostales desarrollan una intensa actividad “social” y cuentan con numerosos programas asistenciales, lo hacen desde una lógica antagónica a cualquier forma de protagonismo político de los sectores oprimidos. Podemos hablar de una suerte de “comunitarismo individualista”, que absorbe al individuo en todos los aspectos de su vida y que, a cambio, promete hacerlo “exitoso” en el mercado. En cierto modo, la iglesia sustituye al Estado como espacio de comunidad.

Las sectas evangélicas aparecen así como auténticos apóstoles del neoliberalismo: “Hemos aprendido con Weber que el protestantismo tiene un encaje con el capitalismo; el neopentecostalismo va a tenerlo con el neoliberalismo, porque genera un ‘sujeto hecho a sí mismo’, donde el Estado no interviene”. La teología de la prosperidad se acopla de tal manera a la lógica neoliberal del “emprendedor” que incluso admite el derecho de los fieles a abrir su propia iglesia: “Esto se inscribe en la lógica del capital y el consumo; cada uno puede crear su propio business neopentecostal”.

Con esta doctrina, pastores y telepredicadores exhiben su riqueza sin complejos como una manifestación de su santidad y del mayor grado de bendición divina recibido. Así, las megaiglesias neopentecostales se convierten en auténticos meganegocios dirigidos por pastores que actúan como ejecutivos y se desenvuelven con las habilidades de un showman para entretener a sus fieles. El resultado son verdaderos imperios económicos que buscan ampliar constantemente su poder e influencia en los medios de comunicación y en la política.

Como ya hemos visto, “el evangelismo puede favorecer la adopción de un ethos capitalista de autopromoción individual y, por tanto, alentar el apoyo a las fuerzas políticas comprometidas con ese ethos”. Un buen ejemplo es la IURD, la mayor congregación evangelista de Brasil, que posee un auténtico emporio mediático, entre cuyos activos destaca TV Record, la segunda cadena de televisión del país. Pero también ha dado el salto a la política, consiguiendo la alcaldía de Río de Janeiro en 2016 a través de uno de sus obispos, Marcelo Crivella, conocido entre otras cosas por ser uno de los principales intérpretes del góspel en Brasil, con más de cinco millones de copias vendidas. La victoria en Río de Janeiro fue vista como el precedente de la posterior victoria presidencial de Jair Bolsonaro. El propio obispo Edir Macedo, fundador de la IURD, expresó públicamente su apoyo al candidato ultraderechista después de que este se bautizara en el río Jordán según el rito evangélico, un gesto que le granjeó un respaldo decisivo para alcanzar la presidencia.

Contra la “ideología de género”

El fundamentalismo evangélico se ha convertido en un movimiento emergente no solo por su pujanza económica o su implantación social, sino también porque ha logrado consolidarse como un actor político de primer orden, con una fuerte capacidad de cohesión sobre sus feligreses —y, por extensión, sobre sus votantes—, capaces de desequilibrar elecciones y disputados por prácticamente todas las formaciones políticas. El voto evangélico entre los sectores populares está sirviendo para consolidar relaciones clientelares entre actores políticos y líderes religiosos, así como para incorporar representantes de estas iglesias a las listas electorales en países como Brasil, Perú, El Salvador, Chile, Colombia o Guatemala.

La principal novedad no es únicamente el avance político del evangelismo, sino su capacidad para introducir en el debate público cuestiones que han terminado marcando la agenda del conjunto de la derecha latinoamericana. Se articula así una amplia alianza opositora al matrimonio igualitario, al aborto y a lo que denominan “ideología de género”, sintetizada en una consigna que se ha hecho viral: “Con mis hijos no te metas”. Desde entonces, la llamada “ideología de género” se ha convertido en un cajón de sastre en el que cabe desde el derecho al aborto hasta los supuestos ataques a la familia o al matrimonio entre personas del mismo sexo. En el fondo, se trata de una ofensiva contra el propio derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, que sitúa al movimiento feminista como uno de sus principales enemigos.

Las iglesias evangélicas latinoamericanas han dirigido buena parte de sus ataques contra la educación pública, especialmente contra cualquier contenido relacionado con la educación sexual y reproductiva o con la igualdad de género. Pero este proceso también se ha reproducido en países donde el fundamentalismo evangélico continúa siendo minoritario. Es el caso, por ejemplo, de España, donde Vox asumió buena parte de este repertorio ideológico al popularizar el llamado “pin parental”: la obligación de que madres y padres autoricen previamente y de forma expresa la asistencia de sus hijos a cualquier actividad desarrollada en el centro educativo. De este modo, frente a actividades consideradas inadecuadas por estos sectores —como talleres sobre diversidad afectivo-sexual, feminismo, identidad de género o derechos de la comunidad LGTBI—, los progenitores pueden ejercer su supuesta “objeción de conciencia” e impedir que el alumnado participe en ellas.

En Brasil, la ultraderecha y las iglesias evangélicas impulsaron una campaña contra un programa educativo destinado a prevenir la homofobia en las aulas, al que bautizaron despectivamente como el “kit gay”. Con el objetivo de amedrentar al profesorado, Bolsonaro y sus hijos llegaron a animar a los estudiantes a grabar con sus teléfonos móviles a sus docentes durante las clases y difundir posteriormente esas imágenes en las redes sociales. Finalmente, el proyecto nunca llegó a aprobarse como consecuencia de las presiones ejercidas por estos sectores. Sin embargo, el verdadero “pin parental” brasileño es Escuela sin Partido, una iniciativa presentada en el Congreso en 2014 cuyo objetivo era combatir el supuesto adoctrinamiento ideológico de la izquierda en las escuelas e impedir que cuestiones como el género, la orientación sexual o las preferencias políticas pudieran abordarse en las aulas o aparecer en los materiales didácticos.

El fenómeno llega a Madrid

Un año antes del gran encuentro evangélico celebrado en el estadio Metropolitano, unas diez mil personas llenaron la plaza de toros de Vistalegre para escuchar al predicador brasileño Edir Macedo que, como veíamos anteriormente, es uno de los principales apóstoles latinoamericanos de la teología de la prosperidad. Porque el fenómeno evangélico en Madrid ya no ocupa únicamente bajos comerciales o antiguos garajes de los barrios periféricos. Hoy mueve también cifras de estadio.

El crecimiento del evangelismo en Madrid ha sido discreto, pero cada vez resulta más difícil ignorarlo. España cuenta ya con alrededor de un millón y medio de evangélicos y su crecimiento ha sido sostenido durante las últimas décadas. En 1998 apenas el 0,2 % de la población se identificaba con esta confesión. En 2018, la cifra alcanzaba ya el 2 %, según datos del Observatorio del Pluralismo Religioso. Los evangélicos constituyen hoy la confesión minoritaria más numerosa del país, solo por detrás de la musulmana y por delante de los testigos de Jehová.

El mayor crecimiento se está produciendo en Madrid, donde las iglesias evangélicas han aumentado alrededor de un 30 % durante la última década, pasando de 662 a 855 centros religiosos en la región. Especialmente en distritos como Carabanchel, Usera o Tetuán, favorecidos por la elevada presencia de población latinoamericana fruto de la transformación migratoria de la ciudad. Así, antiguas naves industriales, garajes, locales comerciales o bajos se reconvierten en templos pentecostales o neopentecostales que funcionan como espacios de encuentro, redes de apoyo, comedores improvisados, bolsas de empleo, lugares de ocio o refugios emocionales para miles de personas migrantes.

De hecho, uno de los pastores que aparecían rezando junto a Trump en la Casa Blanca, Franklin Graham —conocido como “el pastor de Donald Trump”—, aterrizó en Madrid pocas semanas después del evento The Change Madrid celebrado en el Metropolitano para participar en el Festival de la Esperanza. Se trata de un encuentro nacido en 1947 en Estados Unidos bajo el nombre de Las Cruzadas de Billy Graham, impulsado por Billy Graham, fundador de la Asociación Evangelística Billy Graham (BGEA), uno de los predicadores evangélicos más influyentes del siglo XX y padre de Franklin Graham. Su hijo rebautizó posteriormente el evento y extendió este tipo de macroencuentros fuera de Estados Unidos, primero hacia América Latina y posteriormente por Europa. La elección de Madrid no es casual. El festival ha contado —según datos de los organizadores— con la participación de más de 850 iglesias de la Comunidad de Madrid, una muestra de músculo que permitió que, durante los dos días del evento, pasaran por él algo más de 20.000 personas.

Un evento que, pese a intentar huir de la etiqueta de ultraderechista o trumpista, estuvo marcado por las arengas ultraconservadoras de sus principales figuras. Entre ellas, el propio Graham, que, ante una Vistalegre abarrotada, afirmó: “Dios creó el sexo. Él quiere que lo uses, pero tiene que ser usado en una relación matrimonial entre un hombre y una mujer”, en un claro mensaje homófobo. Continuó su discurso —Biblia en mano— contra el aborto: “Solo porque algunos políticos digan que el aborto es legal no significa que esté bien delante de Dios”. Macroeventos como el Festival de la Esperanza o The Change Madrid están situando a Madrid como la meca pentecostal y neopentecostal de Europa, una muestra más de la miamización de la capital española.

Al igual que en América Latina o Estados Unidos, las conexiones políticas de los pentecostales y neopentecostales empiezan también a hacerse visibles en Madrid. El auge evangélico no ha pasado inadvertido para el Partido Popular. Ya durante la precampaña de las elecciones municipales y autonómicas de 2023, varios dirigentes del partido desarrollaron una estrategia deliberada de acercamiento a las iglesias evangélicas para intentar canalizar el apoyo de los fieles de origen migrante y de sus redes comunitarias.

Unos años antes, Isabel Díaz Ayuso había creado expresamente la Secretaría de Nuevos Madrileños y había situado al frente al venezolano Gustavo Eustache, muy bien relacionado con los principales pastores evangélicos de la región. Eustache fue, además, uno de los principales artífices de la organización del mitin “Europa es Hispana” en 2023, apenas dos meses antes de las elecciones autonómicas y municipales. En él participaron Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida junto a predicadoras evangélicas como Yadira Maestre, definida por el vicesecretario electoral del PP madrileño, Jorge Rodrigo, como “la aglutinadora de las iglesias evangélicas de la Comunidad de Madrid”. Un acto tan novedoso como inusual en la política madrileña, que evocaba los grandes mítines estadounidenses dirigidos a seducir el voto latino. Un elemento más de la miamización de Madrid.

De hecho, unos meses antes —en septiembre de 2022— del mitin organizado por el PP madrileño, el número dos de Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Serrano, asistió a un macroevento evangélico para más de tres mil personas celebrado en Fuenlabrada bajo el nombre de Invasión Madrid Fest. Allí, la pastora Yadira Maestre entregó un premio a la presidenta madrileña y al alcalde de la capital por su gestión durante la pandemia de la covid19. Una estrategia de acercamiento a las iglesias evangélicas que ha cobrado fuerza desde que Ayuso asumió el liderazgo regional del partido y que tiene como principal objetivo captar el voto de la comunidad latinoamericana. El propio Gustavo Eustache ha pasado de dirigir la Secretaría de Nuevos Madrileños a ocupar un escaño como diputado en la Asamblea de Madrid.

La creciente presencia del evangelismo pentecostal y neopentecostal no se puede desligar de las transformaciones socioeconómicas y demográficas de Madrid. Pero la miamización de Madrid no debe entenderse solo en clave sociológica o urbanística, sino también como la transformación de la política madrileña, donde las iglesias pentecostales y neopentecostales se han convertido en un actor político y cultural que gana peso por la disputa de la construcción del sentido común, la concepción de la familia, el cuerpo de las mujeres, la educación, la sexualidad o la propia idea de democracia entre un sector importante de las clases populares madrileñas. Un fenómeno que hasta ahora parecía exclusivamente americano forma ya parte del paisaje político madrileño, una muestra más del nuevo tiempo en el que nos adentramos." 

( Miguel Urbán Crespo, Other News, 10/07/26)

11.7.26

La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural... La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública... Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan... Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle (Juan Torres López)

"La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que le otorgó la reforma de la Ley Hipotecaria de aquel año. Un privilegio que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural.

Decenas de sacerdotes destrozaron la vida de miles de niñas y niños mediante abusos sexuales. Y durante demasiado tiempo su jerarquía hizo cuanto pudo por ocultar esos crímenes, proteger a los responsables y eludir sus responsabilidades hacia las víctimas.

La Iglesia Católica española sigue beneficiándose de un Concordato heredado de la dictadura franquista y de unos privilegios incompatibles con un Estado que se declara no confesional. Durante décadas ha recibido financiación pública, exenciones fiscales y un trato de favor que ninguna otra confesión ni organización disfruta en semejante medida.

La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública.

Ahora, sin embargo, la Conferencia Episcopal Española pretende erigirse en tribunal ético y califica al Gobierno legítimo de España de "banda de ladrones".

No es una casualidad. Una vez más, la jerarquía eclesiástica se sitúa donde ha estado siempre, junto a quienes concentran el poder económico y político y combaten con todos los medios a un gobierno elegido democráticamente. Ahora se une al golpe de Estado en ciernes que se da sin que hagan falta uniformes ni tanques para intentar derribar al gobierno. Basta con la deslegitimación permanente, con intoxicar desde los medios, con el uso partidista de las instituciones y en especial de la judicatura, con el desprecio sistemático a las reglas democráticas por parte de quienes consideran que España les pertenece en exclusiva y que cualquier gobierno que no sea el suyo carece de legitimidad.

Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan.

Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle."

(Juan Torres López, blog, 10/07/26) 

28.5.26

León XIV contra la derecha representada por Trump, es la gran pelea ideológica de esta época... La presencia del catolicismo en la vida occidental ha decaído significativamente... la democracia cristiana está desaparecida. Las formaciones que la defendían se convirtieron en neocon, y dejaron la religión para asuntos relacionados con la natalidad y las costumbres sexuales. Como asegura Sohrab Ahmari, muchos católicos “abrazaron el fundamentalismo de mercado de una manera tal que habría que preguntarse por qué simplemente no se hicieron luteranos”... La encíclica pone punto final a esa época. La doctrina social de la Iglesia regresa al primer plano. El texto pone en el centro el bien común... el ser humano precisa de vínculos y de solidaridad. Nada de una caridad sostenida filantrópicamente, sino una reclamación de dignidad y justicia... cuando lo humano es cada vez más desdeñado, porque se entiende poco eficiente. Las personas son sinónimo de error, de prejuicios de sesgos y de ausencia de control... Las visiones sobre el futuro hablan de trabajos cualificados que serán realizados mediante IA, tareas manuales que las desarrollarán robots, guerras que tendrán lugar mediante drones y misiles. La población que se precisará en ese escenario será escasa... Qué hacer con los que sobran no es una pregunta menor. El último Foro de Davos se dedicó casi en su totalidad a discutir cómo preparar a las sociedades para esta nueva revolución que acorta las necesidades poblacionales... No hay, por tanto, una discusión sobre la esencia de la IA, sino sobre hacia dónde nos dirige el poder y sobre las necesidades de lo humano... La IA es un instrumento que, como todos los demás, depende del uso que se le conceda (esteban Hernández, sobre la Encíclica de León14)

"El Papa advierte sobre los peligros de la IA, critica las guerras, reivindica la dignidad humana… Las lecturas de la primera encíclica de León XIV han puesto el foco en asuntos concretos que, estando presentes en ella, son parte de una mirada mucho más amplia. Hay muchas cosas nuevas en Magnifica Humanitas, pero la inteligencia artificial ha atraído el interés porque funciona como espejo de una época que avanza hacia las fantasías de omnipotencia, hacia un tipo de poder que desprecia la existencia de límites y hacia la centralidad de la ciencia y de la técnica.

Los temores sobre el escenario catastrófico a que nos podía conducir la unión entre ciencia y poder dominaron buena parte del siglo XX, con la bomba atómica como su máxima expresión. Hoy, ese peligro radica en unos instrumentos que fácilmente pueden ser utilizados para la negación de lo humano. La encíclica arranca con una contraposición que no es baladí. En ningún sentido. Evoca dos imágenes bíblicas, la construcción de la Torre de Babel frente a la reconstrucción de los muros de Jerusalén: la “ciudad edificada sobre el orgullo” frente a la que “reconstruye los vínculos ante que las piedras”.

El poder frente a lo humano

La inteligencia artificial es un asunto pertinente por varios motivos, y especialmente por las promesas que tiñen el horizonte, que expresan de forma tangencial, cuando no directa, que sobran muchos seres humanos. Las visiones sobre el futuro hablan de trabajos cualificados que serán realizados mediante IA, tareas manuales que las desarrollarán robots, guerras que tendrán lugar mediante drones y misiles. La población que se precisará en ese escenario será escasa: no harán falta mano de obra ni soldados ni apenas ciudadanos; quizá algunos sirvientes en empleos que no puedan ser reemplazados por robots. Qué hacer con los que sobran no es una pregunta menor. El último Foro de Davos se dedicó casi en su totalidad a discutir cómo preparar a las sociedades para esta nueva revolución que acorta las necesidades poblacionales. No hay un horizonte utópico al final del camino, sino uno distópico, porque muchos seres humanos carecerán de función, ya que no serán útiles al sistema.

"La tecnología no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza"

No es solo una cuestión de futuro, también de presente. Llevamos décadas ya conviviendo con las tecnologías digitales y, a lo largo de este tiempo, lo humano es cada vez más desdeñado, porque se entiende poco eficiente. Las personas son sinónimo de error, de prejuicios de sesgos y de ausencia de control, por lo que la toma de decisiones debe apoyarse en lo cuantificable y medible, en los datos, en lo objetivamente apreciable. La era algorítmica quiere llevar esa visión mucho más allá: los diagnósticos médicos, la concesión de una hipoteca, el fallo de un juicio o la gestión de una empresa deben estar informados, cuando no decididos, por una IA perfeccionada. Es una visión que cae fácilmente en la soberbia, y que desatiende fácilmente a las señales de la experiencia, pero también a eso intangible que constituye lo humano. Las personas no pueden ser reducidas al rendimiento.

Pero, sobre nuestro presente, debe constatarse, y así lo hace la encíclica, que la tecnología no puede solucionar por sí misma los problemas de la humanidad, ni es un mal en sí, pero no es neutral: toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. Y, en estos años, la tecnología ha concentrado el poder, y ha servido como instrumento de control y vigilancia, y de conformación de costumbres y creencias sociales.

Puesto que las conquistas de la ciencia y de la técnica, "desvinculadas del progreso moral y social, terminan por volverse contra el hombre, es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una salvación puramente técnica”.

No hay, por tanto, una discusión sobre la esencia de la IA, sino sobre hacia dónde nos dirige el poder y sobre las necesidades de lo humano

La IA es un instrumento que, como todos los demás, depende del uso que se le conceda: “Hay un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, y un progreso que los doblega a lógicas de poder”. No hay, por tanto, una discusión sobre la esencia de la IA, sino sobre el tipo de poder que existe y hacia dónde nos dirige, y sobre las necesidades de lo humano.

La repercusión política

Sin embargo, la encíclica, en última instancia, no son más que las palabras de un Papa. La Iglesia católica tiene alrededor de 1.400 millones de fieles repartidos por el mundo, pero su poder efectivo es mucho más difuso que el político o el económico. No solo porque el Papa carezca de divisiones, como afirmaba burlonamente Stalin, sino porque en su naturaleza no está el ejercicio del poder físico y concreto. Su misión, como dice la encíclica citando al papa Francisco, está “en el tiempo, no en el espacio”. Esa visión, sin embargo, no aparta a la Iglesia de la política, dada su capacidad para ejercer influencia sobre las sociedades. La última gran conexión entre ambos mundos se denominó democracia cristiana y contribuyó a construir la segunda parte del siglo XX, el posterior a la Segunda Guerra Mundial. Poco queda de aquello, aunque existan partidos que continúen adscribiéndose a esa corriente. La presencia del catolicismo en la vida occidental ha decaído significativamente, muchos de los creyentes no son practicantes y las iglesias ya no son espacios en los que se articula la vida social. Los evangélicos o los musulmanes poseen esa capacidad, pero la Iglesia la está perdiendo en Occidente.

En cuanto a la ideología, la democracia cristiana está desaparecida. Las formaciones que la defendían se convirtieron en neocon, se arrodillaron ante la postura utilitaria del neoliberalismo económico y dejaron la religión para asuntos relacionados con la natalidad y las costumbres sexuales. Como asegura el intelectual católico Sohrab Ahmari, muchos católicos “abrazaron el fundamentalismo de mercado de una manera tal que habría que preguntarse por qué simplemente no se hicieron luteranos”.

La encíclica pone punto final a esa época, y ni siquiera tiene necesidad de mencionarlo expresamente. La doctrina social de la Iglesia regresa al primer plano, después de un tiempo de haberla ocultado bajo la alfombra. El texto pone en el centro el bien común, entendido como algo superior a la suma de las partes: nada hay aquí de esa sociedad en la que cada cual busca su interés y misteriosamente el resultado conviene a todos: el ser humano precisa de vínculos y de solidaridad. Nada hay de una caridad sostenida filantrópicamente, sino una reclamación de dignidad y justicia. La encíclica vuelve a colocar los grandes temas sobre la mesa.

Esto mete en un lío a los partidos de la derecha adscritos a la democracia cristiana, porque sus programas poco o nada tienen que ver con lo que la encíclica describe: están pendientes del rearme, de la desregulación, de las bajadas de impuestos, del desarrollo de la inteligencia artificial a gran escala. La posición de León XIV puede favorecer, en apariencia, a opciones socioliberales, ya que coinciden en la defensa de la tierra y el combate contra el cambio climático, así como en la inmigración, pero poco más. Y no solo porque el asunto religioso los separe de manera radical, sino porque poco tiene que ver lo que León XIV cuenta en la Encíclica con unos partidos que se dedican, en el mejor de los casos, a diseñar políticas públicas que tratan de ayudar a los jóvenes a alquilar vivienda o a elevar el salario mínimo. La mirada antropológica de Magnifica Humanitas, su visión sobre el progreso y sus recetas para encarar los nuevos tiempos son mucho más ambiciosas que las de una izquierda que, al igual que los democristianos, no es capaz de plantearse grandes preguntas y, menos aún de contestarlas en una época que lo exige. La política ya no es capaz de dar sentido a la vida en común, y en su vertiente más benévola, consiste en un breve catálogo de acciones de un grupo de gestores que ha perdido de vista el bien común. León XIV contra la derecha representada por Trump es la gran pelea ideológica de esta época, y eso deja en un lugar muy poco favorecedor a democristianos y socialistas. El Papa acaba de señalar el camino para una nueva democracia cristiana. Otra cosa es que haya alguien ahí fuera para recoger el guante."

(Esteban Hernández, El Confidencial , 27/05/26)

28.4.26

Paula White, empleada en la Casa Blanca como asesora principal de la Oficina de la Fe, a vende bendiciones divinas incluso a precios superiores a los 1.000 dólares... me ha sorprendido es que eso haya llamado la atención... Trump lo ha reconocido, que algunos de sus amigos y familiares han ganado miles de millones de dólares utilizando información privilegiada... Paula White no ha inventado nada... Lo escandaloso es que Paula White use como gancho comercial un texto sagrado dedicado, precisamente, a condenar todas aquellas acciones que habitualmente lleva a cabo su jefe... al libro del Éxodo, que dice "No angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto"... Trump ni siquiera sabe distinguir entre el Antiguo y el Nuevo Testamento... Pete Hegseth recitó una frase de la película Pulp Fiction como si fuese de la Biblia... Isabel Díaz Ayuso no sabe ni rezar el Padre Nuestro en los actos religiosos a los que va... Es una obra maestra del cinismo que ponen en práctica los líderes de la extrema derecha... Detrás de esas farsas no hay fe. Es pura escenografía. Es la religión utilizada una vez más como decorado del poder y Dios convertido en logotipo de una estrategia política que oculta su sustancia real: deportaciones masivas, guerra, humillación de los débiles, acumulación desenfrenada, y un desprecio sistemático por todo lo que las tradiciones religiosas han podido tener de bueno durante siglos... La ironía de la historia es que el único dirigente mundial que posiblemente ha censurado sus actos ilegales con más claridad, dignidad, determinación y valentía ha sido un líder religioso, el Papa León XIV (Juan Torres López)

 "Hace unas semanas se destapó un escándalo en ciertos ambientes de Washington. Paula White, telepredicadora evangelista y ahora empleada en la Casa Blanca, exactamente como asesora principal de la Oficina de la Fe, estaba vendiendo bendiciones divinas incluso a precios superiores a los 1.000 dólares.

Lo que a mí me ha sorprendido es que eso haya llamado la atención.

El jefe de White está vendiendo todo lo que tiene a su alcance. Se ha demostrado, y el propio Trump lo ha reconocido, que algunos de sus amigos y familiares han ganado miles de millones de dólares utilizando información privilegiada. Ha prometido construir resorts de lujo en la tierra robada al pueblo palestino, donde Israel, con su ayuda, ha cometido un genocidio. Si en el capitalismo todo puede convertirse en mercancía —la vivienda, la salud, incluso partes del cuerpo humano, o bebés—, lo sorprendente no puede ser que alguien venda bendiciones y otras gracias divinas. Paula White no ha inventado nada. ¿Por qué no podría vender la bendición de Dios que ofrece en la Casa Blanca? Bien mirado, hasta se podría considerar que reclamar unos cientos de dólares por ofrecer la gracia divina es una ganga.

Lo que a mí si me parecería más criticable es que a esta pastora evangélica se le haya escapado un pequeño detalle a la hora de justificar espiritualmente su oferta religioso-comercial.

Para legitimarla, la asesora espiritual de Donald Trump recurrió a pasajes de la Biblia y concretamente al libro del Éxodo que asegura larga vida, abundancia, herencia y un año especial de bendición a quien lleve una ofrenda de Pascua a la casa del Señor.

El pequeño detalle que olvida quien ejerce de guía espiritual de Donald Trump es que en ese libro se establecen igualmente otros preceptos: "No admitirás falso rumor (...) No seguirás a los muchos para hacer mal (...) De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío. No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos (...) No angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto".

Lo escandaloso es que Paula White use como gancho comercial un texto sagrado dedicado, precisamente, a condenar todas aquellas acciones que habitualmente lleva a cabo su jefe.

Puro teatro

Lo que estamos viendo en la Casa Blanca de la mano de los predicadores evangelistas multimillonarios no es un ejercicio más de hipocresía ordinaria. Es una obra maestra del cinismo que ponen en práctica los líderes de la extrema derecha en muchos países.

En 2015, cuando Trump ya era candidato presidencial y llevaba semanas proclamando que la Biblia era su libro favorito por encima de todo, un periodista le hizo una pregunta ingenua y sencilla: ¿Cuál es su versículo favorito? No supo responder y ni siquiera distinguir entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Cuando en otra ocasión, quizá ya advertido, se atrevió a citar un versículo eligió el del "ojo por ojo". Justo el que Jesucristo condenó expresamente en el Sermón de la Montaña. Cuando una cadena cristiana le preguntó que quién era Dios para él, Trump le respondió "Dios es lo máximo", y pasó enseguida a contar la forma en que había cerrado un gran acuerdo para construir un campo de golf.

Algo parecido le ocurre a otros altos miembros de su administración. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha protagonizado quizá el momento más ridículo y memorable. Quiso manifestar que impulsa guerra y la violencia por mandato divino y para ello recitó una frase especialmente sanguinaria como si fuese de la Biblia cuando, en realidad, forma parte del guión de la película Pulp Fiction de Quentin Tarantino.

En España tenemos algo parecido. Isabel Díaz Ayuso, se proclamó en su día no creyente, ahora -ya encumbrada como dirigente de la derecha extrema- dice serlo, pero no sabe ni rezar el Padre Nuestro en los actos religiosos a los que va.

Los partidos políticos españoles de derechas presumen de fe y defensa de la religión católica pero, persiguen a los inmigrantes y retiran ayudas a las organizaciones que llevan a cabo una ejemplar labor de ayuda a los empobrecidos. Defienden la privatización sanitaria que abandona a los más vulnerables, desprecian el derecho de asilo y abrazan el individualismo y la falsa meritocracias (el que triunfa es porque trabaja, el que fracasa es porque no se esfuerza) como si fuera un valor evangélico.

Lo que hay detrás

Detrás de todo ello hay algo que va más allá que simple hipocresía individual. Se hace uso político de la religión porque esta puede proporcionar legitimación moral que está por encima de cualquier cuestionamiento humano. Si una política de deportaciones masivas, de guerra, de privatizaciones y abandono de los más débiles responde a la voluntad de Dios o a la defensa de la civilización cristiana, no puede debatirse en términos políticos ordinarios, pues ningún ser justo puede oponerse a su voluntad suprema. Lo que se justifica como mandato divino deja de ser una opción entre otras para convertirse en una verdad de orden superior, ante la que no caben argumentos ni datos.

El negocio de las bendiciones a mil dólares no es una anécdota. Es el modelo en miniatura de toda la operación. En lugar de tomar y seguir los textos que hablan de justicia, de desterrados, de lágrimas sembradas en tierra ajena, de cuidar y proteger a los pobres, se vacía de su contenido ético a los textos sagrados. Se les da la vuelta y se les vende, literalmente hablando, haciendo creer que quien puede pagar, compra la gracia de Dios.

Un presidente que no sabe citar un versículo de la Biblia que dice ser su libro favorito se representa a sí mismo como Jesús. Su secretario de Guerra confunde la Biblia con un guión de Tarantino. La pastora se hace millonaria apoyándose en salmos que, en realidad, piden defender a quien su jefe deporta y asesina. La presidenta madrileña que no sabe ni una sola oración se presenta como abanderada de la civilización cristiana...

Detrás de esas farsas no hay fe. Es pura escenografía. Es la religión utilizada una vez más como decorado del poder y Dios convertido en logotipo de una estrategia política que oculta su sustancia real: deportaciones masivas, guerra, humillación de los débiles, acumulación desenfrenada, y un desprecio sistemático por todo lo que las tradiciones religiosas han podido tener de bueno durante siglos.

La ironía de la historia es que el único dirigente mundial que le ha dicho a Donald Trump que no le tiene miedo, y el que posiblemente ha censurado sus actos ilegales con más claridad, dignidad, determinación y valentía ha sido un líder religioso, el Papa León XIV. Un estadounidense que ha pasado cuatro décadas de su vida trabajando entre los pobres del Perú. No entre los poderosos, ni en los grandes despachos.

Claramente y sin tapujos, ha señalado y denunciado lo que Trump está provocando: "Demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz (...) No tengo miedo a Trump. Seguiré hablando contra la guerra (...) El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos".

Las palabras del Papa reconfortan a las gentes de bien, sea cual sea su credo o ideología, y son muy de agradecer. Ahora hace falta que actúe con semejante decisión y espíritu evangélico para poner orden en el seno de su propia Iglesia. Su larga historia de connivencia con el poder resulta difícil de ignorar porque aún no ha finalizado. La venta de indulgencias —el perdón de los pecados a cambio de dinero— que desencadenó la Reforma protestante en el siglo XVI es el antecedente exacto de lo que ahora hace Paula White. Y multitud de obispos y jerarcas católicos apoyan hoy día con toda naturalidad las políticas de Trump y de la extrema derecha que persiguen y maltratan a los inmigrantes y empobrecidos, recortan derechos sociales y abandonan a las personas y familias más vulnerables, defienden para sí privilegios medievales, o han hecho que la Iglesia se apropie, como en España, de miles de propiedades que no eran suyas."

(Juan Torres López, blog, 25/04/26) 

26.12.25

'No hay nada que celebrar': los cristianos de Gaza celebran una Navidad sombría en medio de una frágil tregua... Antes marcadas por festividades compartidas con los musulmanes, los líderes de la Iglesia afirman que la guerra genocida de Israel ha dejado poco espacio para la celebración... el gigantesco árbol de Navidad que alguna vez fue un símbolo de celebración comunitaria no se encenderá este año... Antes de la guerra, las iglesias de Gaza transformaron sus patios en espacios de encuentro, decoraron las calles con luces festivas y organizaron villancicos que reunían a las familias... "Este año, no podemos celebrar mientras seguimos de luto por los muertos, incluidos los que murieron durante los ataques a las iglesias... Nada se siente igual ya."... "No podemos celebrar mientras los cristianos y musulmanes están de luto por las devastadoras pérdidas causadas por la guerra... Para nosotros, la guerra no ha terminado... Los que quedamos estamos decididos a quedarnos... Estamos de duelo, frustrados e inestables. No podemos celebrar como si nada hubiera pasado" (Maha Hussaini)

 "Youssef Tarazi, un cristiano palestino en Gaza, dice que el gigantesco árbol de Navidad que alguna vez fue un símbolo de celebración comunitaria no se encenderá este año.

Por tercer año consecutivo, la comunidad cristiana de Gaza dice que celebrará la Navidad sin celebraciones públicas, ya que las repetidas violaciones del alto el fuego por parte de Israel y las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria en el enclave continúan ensombreciendo la festividad.

"Las iglesias han suspendido todas las celebraciones fuera de sus muros debido a las condiciones que atraviesa Gaza," dijo Tarazi, de 31 años, a Middle East Eye.

"Estamos celebrando el nacimiento de Jesucristo solo a través de la oración dentro de la iglesia, pero nuestra alegría sigue siendo incompleta".

Antes de la guerra, las iglesias de Gaza transformaron sus patios en espacios de encuentro, decoraron las calles con luces festivas y organizaron villancicos que reunían a las familias.

Los musulmanes a menudo se unían a los vecinos cristianos para conmemorar la ocasión, incluyendo el encendido anual de un gran árbol de Navidad en la ciudad de Gaza.

"Este año, no podemos celebrar mientras seguimos de luto por los muertos, incluidos los que murieron durante los ataques a las iglesias," dijo Tarazi.

"Nada se siente igual ya." Muchos miembros de nuestra comunidad no estarán con nosotros esta Navidad.

No podemos celebrar mientras los cristianos y musulmanes están de luto por pérdidas devastadoras. Para nosotros, la guerra no ha terminado.

George Anton, el director de operaciones del patriarcado latino en Gaza y jefe de su comité de emergencia, expresó esos mismos sentimientos.

"No podemos celebrar mientras los cristianos y musulmanes están de luto por las devastadoras pérdidas causadas por la guerra," dijo Anton a MEE. "Para nosotros, la guerra no ha terminado".

Anton dijo que las iglesias están limitando las celebraciones a oraciones y un nacimiento dentro de los edificios de la iglesia. "En el pasado, decorábamos nuestros hogares." Ahora, muchas casas han desaparecido. Decoramos las calles. Incluso las calles han desaparecido," dijo. "No hay nada que celebrar".

Desde octubre de 2023, los hogares, escuelas e iglesias cristianas de Gaza han sido dañados o destruidos durante las operaciones militares israelíes. Tres iglesias históricas - la Iglesia de San Porfirio, la Iglesia de la Sagrada Familia y la Iglesia Bautista de Gaza - han sufrido daños severos.

Anton dijo que al menos 53 cristianos han sido asesinados directa o indirectamente durante la guerra, con muchos otros heridos.

"Algunos fueron asesinados en ataques aéreos, mientras que otros murieron porque no pudimos llegar a los hospitales o proporcionar medicinas, especialmente las personas mayores con enfermedades crónicas," dijo.
'Decididos a quedarse'

Esta Navidad llega en medio de lo que los líderes de la iglesia describen como la población cristiana más pequeña que Gaza ha visto en décadas.

Más de 400 cristianos han abandonado Gaza durante la guerra, temiendo por sus vidas después de que familiares y amigos fueran asesinados. Hoy, se estima que quedan en la franja alrededor de 220 familias cristianas, es decir, unas 580 personas.

"Los que quedamos estamos decididos a quedarnos," dijo Anton, mientras reconocía que el empeoramiento de las condiciones humanitarias podría obligar a más familias a irse en busca de atención médica y estabilidad.

Alrededor del 70 por ciento de los cristianos de Gaza pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Griega, y el resto son católicos latinos.

"La situación afecta a todos, tanto a cristianos como a musulmanes," dijo Anton. "Somos parte de esta sociedad, y lo que le sucede a Gaza nos sucede a nosotros".

El 20 de octubre de 2023, menos de dos semanas después del inicio de la guerra, los ataques israelíes alcanzaron el complejo de la Iglesia de San Porfirio, matando al menos a 16 personas que habían buscado refugio allí. La iglesia es una de las más antiguas del mundo, construida en un sitio utilizado para el culto cristiano desde el siglo V.

En otro ataque el 17 de julio, el fuego israelí alcanzó la única iglesia católica de Gaza, matando a dos mujeres y hiriendo a varias otras, incluido el párroco.

"Todos los palestinos, incluida la comunidad cristiana, todavía están viviendo con las consecuencias de la guerra," dijo Anton.

Estamos de duelo, frustrados e inestables. No podemos celebrar como si nada hubiera pasado." 

(Maha Hussaini and Hani Abu Rezeq in Gaza City,  Middle East Eye, 24/12/25, traducción Quillbot)

3.12.25

Javier Cercas: “Cristo se entendería con los zapatistas, pero no se entendería con Vox, porque a los migrantes hay que acogerlos”... Cristo era un peligro público... como dijo Péguy "el cristianismo es lo más alejado del espíritu burgués"... Ese es el cristianismo de Cristo y el que hemos conocido es exactamente el contrario... En Latinoamérica ha sido distinto. Te encuentras una Iglesia Católica, no todo, pero sí que a menudo existe esa iglesia que responde al cristianismo de Cristo, pegada a los pobres, a los que no tienen donde caerse muertos. Eso explica la Teoría de la Liberación, la Teología del Pueblo sin marxismo de Bergoglio, el catolicismo de los zapatistas. Una iglesia muy distinta a la española, pegada al poder y a los ricos. ¿Pongamos que resucita Cristo? “¿Y estos quienes son?”, se preguntaría. Representan a un cristianismo sin Cristo

 "La primera vez que Javier Cercas viajó a América Latina fue en 2001 con la promoción de Soldados de Salamina. Su amigo Roberto Bolaño lo invitó a la Feria del Libro de Chile y comenzó a reunir lectores poco a poco, desde entonces no ha soltado a la región para la promoción de sus obras. Más de 20 años después, con El loco de Dios en el fin del mundo, su travesía por decenas de países en América le ha hecho sentir como un rockstar. “La diferencia con este libro es que todo ha ocurrido de golpe”, dice. Recuerda, por ejemplo, la presentación en Perú en donde mil personas llenaron una sala y estuvo cuatro horas firmando libros. “Ves que hay gente interesada, sientes un entusiasmo que es muy difícil de ver, ya no solo en España, sino en Europa. Esto de las filas es brutal, esto es latinoamericano”.

La sorpresa sobre el impacto del libro en América Latina no solo se la ha llevado Cercas, también su casa editorial: Penguin Random House. Las exitosas ventas de El loco de Dios en el fin del mundo en la región representan la mitad del total en español: 200.000 ejemplares en ocho meses. Pilar Reyes, directora de la división literaria de Penguin Random House, apunta que se ha generado un gran interés en Argentina alrededor del libro por el debate sobre el papel de Bergoglio como Papa, pero que las condiciones del mercado editorial en ese país —con una inflación desbordante y barreras para la importación— no han disparado las ventas que hasta ahora se sitúan en 18.000 ejemplares en papel en ese país. Por delante está México, con 22.000 libros vendidos, y de cerca le siguen Colombia, con 17.000, y Chile, con 6.500. “Colombia en los últimos 15 años ha crecido increíblemente. Es un mercado dinámico que se está acercando a México”, cuenta Reyes.

Pregunta. En 2024 España fue la invitada de honor en la FIL de Guadalajara, pero al final no pudo venir.

Respuesta. El médico nos dijo que a mi madre le faltaba muy poco y murió el día que debía tomar el avión. Por entonces, El loco de Dios en el fin del mundo estaba prácticamente terminado. Y pasó algo extraordinario con una novela sin ficción como la que estaba escribiendo. En una novela de ficción creas el sentido, en una sin ficción debes tener la paciencia para esperar que la realidad le dé sentido. Algo parecido ocurrió con mi padre y Anatomía de un instante. En este caso, tras la muerte de mi madre, volvió a pasar.

P. El libro ha tenido un éxito enorme en Italia, Francia, España, América Latina. ¿La recepción ha sido distinta? ¿Cómo ha sido recibido el libro en Argentina?

R. Allí hay polarización política respecto a Bergoglio. ¿Por qué no fue a su país? Se ha especulado muchísimo sobre eso. Y creo que la explicación es absolutamente elemental. Porque si se quita el solideo o se lo pone, unos interpretarían que está a favor del peronismo y otros en contra. Pero el libro, por lo que yo sé, ha sido recibido con total entusiasmo por unos y por otros. Incluso cuando estuve en el programa de mi amigo Jorge Fernández Díaz, que es un antiperonista máximo, percibí que estaban a favor. Porque, claro, comprendéis, “che, como Maradona, era argentino”.

P. ¿Le ha sorprendido que el libro haya tenido una gran acogida en América Latina?

R. He tenido lectores aquí desde el principio. He viajado con cierta frecuencia y siempre he sentido que [Latinoamérica] acogía muy bien mis libros. Siempre he sentido que estaba presente aquí. También, siempre he sentido que es muy difícil, después del boom [latinoamericano], que escritores en español estén presentes aquí y en España. Lo bueno sería que los escritores valiosos estuviesen presentes en todos los países porque escribimos en la misma lengua, pero en la realidad no ocurre. Eso me parece un drama. Trabajamos con una tradición mutilada.

P. ¿Y en Italia?

R. Gran parte de la jerarquía católica se ha prestado inmediatamente a conversar sobre este libro. Por ponerte un ejemplo, con el cardenal Zupi, que es el presidente de la Conferencia Episcopal y fue uno de los papables, más revolucionario que Francisco, ha citado el libro en sus homilías y debatí con él en Asís. He tenido debates con Enzo Bianchi, que es un gran teólogo. En la presentación en Roma estaba el cardenal Tolentino. La reacción en España, por el contrario, ha sido a la defensiva de entrada.

P. ¿Por qué ha ocurrido en España?

R. La jerarquía eclesiástica se ha puesto a la defensiva. No voy a poner ejemplos para no exponerlos. Pero la Iglesia española, para decirlo con suavidad, sigue siendo muy anti Francisco. Así se dice en el libro y así ha sido la reacción. “Ojo, ojo, que este tío no es católico, es ateo”. Lo que sí he notado, y cada vez más, es la recepción cada vez más positiva de los católicos de base.

Que no cunda el pánico. Ya se anuncia a bombo y platillo el retorno de Dios. No, Dios, tranquilos, no ha vuelto. Seguimos viviendo en un mundo sin Dios. A Rosalía se le pasará el arrebato místico. Y también a Alauda Ruiz de Azúa. Porque los conventos siguen vacíos, los seminarios siguen vacíos, las iglesias siguen vacías y el número de católicos sigue cayendo en picado.

P. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

R. Algo muy sencillo que tarde o temprano tenía que ocurrir. En España existía fobia anticatólica, fobia perfectamente justificada. Después de 40 años de nacionalcatolicismo. Después de siglos y siglos de una Iglesia nefasta, sexófoba, autoritaria. Mi generación, yo mismo, tenía esa fobia perfectamente comprensible. El problema de las fobias es que te impidan hacer cosas. Y yo humildemente, en el libro, el gran esfuerzo que he hecho es intentar entender a la Iglesia católica. Nunca me cansaré de repetirlo. Mi gran esfuerzo ha sido limpiarme la mirada de prejuicios e intentar ir allí para ver lo que realmente pasa. Eso ha sido lo más difícil de todo.

P. ¿Qué ha entendido?

R. Que Cristo era un peligro público. Hay una frase de un gran escritor francés, que los franceses lo tienen olvidado, un místico genial y tarado, Charles Peguy, una frase que nos suena a chino: el cristianismo es lo más alejado del espíritu burgués. Ese es el cristianismo de Cristo y el que hemos conocido es exactamente el contrario. En Latinoamérica ha sido distinto. Te encuentras una Iglesia Católica, no todo, pero sí que a menudo existe esa iglesia que responde al cristianismo de Cristo, pegada a los pobres, a los que no tienen donde caerse muertos. Eso explica la Teoría de la Liberación, la Teología del Pueblo sin marxismo de Bergoglio, el catolicismo de los zapatistas. Una iglesia muy distinta a la española, pegada al poder y a los ricos. ¿Pongamos que resucita Cristo? “¿Y estos quienes son?”, se preguntaría. Representan a un cristianismo sin Cristo, como reclama Zemmour, que es como una paella sin arroz. Cristo se entendería con los zapatistas, pero no se entendería con VOX, porque a los migrantes hay que acogerlos." 

(Entrevista a Javier Cercas, Jordi Amat , Sonia Corona , El País, 30/11/25)

20.11.25

Azahara Palomeque: Creer en Dios en la era del dolor... Los años que sufrí mi peor depresión, entre las pocas cosas que me aliviaban se encontraba escuchar a Bach... se trataba de una experiencia espiritual que solía ocurrir, además, mientras pintaba, incapaz ya de dedicarme a la literatura después de que el lenguaje escrito se me hubiese desintegrado. En momentos extremos, el ser humano tiende a mirar arriba, quizá porque el abajo lo constituye su propio cuerpo enterrado. Así que abracé una suerte de religiosidad artística rara en quien se pensaba atea que, desde entonces, me ha ayudado a comprender eso que ahora llaman "el giro católico"... En la oscilación que va del jolgorio consumista al vacío se yergue un desmoronamiento civilizacional, una tendencia generalizada en una juventud cuyo estado de ánimo el teórico Mark Fisher caracterizó como "hedonia depresiva"... "Es el fin del tiempo vivible… Un nuevo sentido de la desesperación", motivado por la volatilización de las nociones de progreso y bienestar"... "el proyecto neoliberal se deshace dejando cadáveres … en Estados Unidos, Europa, Valencia, y hasta en las clínicas oncológicas de Andalucía"... En mitad de la tragedia, arrastrados por la ola de una lluvia torrencial o frente al páramo oscuro de un porvenir huérfano, ¿qué hacer sino creer en Dios? Y eso debería comprenderlo la izquierda que aún sueña con el PIB... Yo me di cuenta cuando residía en Estados Unidos... podía inferir que faltando la sanidad pública y otros servicios básicos, compitiendo encarnizadamente en una lucha por la supervivencia, y familiarizados con la violencia, los ciudadanos hallasen imprescindibles los refugios divinos... ya se está produciendo en fenómenos como el boom del estoicismo, la buena salud que goza la poesía, o el rescate de una figura como Simone Weil, que la propia Rosalía cita en su álbum... nuestra María Zambrano, republicana exiliada tras la Guerra Civil, jamás se cansó de clamar justicia en un pensamiento cuajado de valores cristianos como la piedad. Si el único futuro es la fe, y esa fe puede mover montañas hacia lugares más amables, menos dañinos, no seré yo quien se oponga

 "Los años que sufrí mi peor depresión, entre las pocas cosas que me aliviaban se encontraba escuchar a Bach. Yo no lo sabía entonces, pero aquella música sacra me devolvía el sentido de lo que no lo tenía, remendaba el alma herida de una persona que concebía cada día como un pequeño suicidio; en el fondo, se trataba de una experiencia espiritual que solía ocurrir, además, mientras pintaba, incapaz ya de dedicarme a la literatura después de que el lenguaje escrito se me hubiese desintegrado. En momentos extremos, el ser humano tiende a mirar arriba, quizá porque el abajo lo constituye su propio cuerpo enterrado. Así que abracé una suerte de religiosidad artística rara en quien se pensaba atea que, desde entonces, me ha ayudado a comprender eso que ahora llaman "el giro católico", y que yo considero una búsqueda de significado en un mundo en plena descomposición.   

13.11.25

Los obispos católicos censuran la ‘deportación masiva’ de migrantes en EE. UU... En un inusual comunicado, los clérigos enmarcaron la crisis migratoria en términos principalmente morales... Los prelados han acompañado a los migrantes a los tribunales y han protestado en el Congreso contra el proyecto de ley de política interior de Trump. Pero esta acción envía un mensaje especialmente contundente no solo al gobierno, que incluye a muchos católicos de alto perfil, sino también a los millones de familias migrantes fieles de la Iglesia... “Lamentamos que algunos inmigrantes en Estados Unidos hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos preocupan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y la naturaleza especial de hospitales y escuelas. Nos afligimos cuando conocemos a padres que temen ser detenidos cuando llevan a sus hijos al colegio y cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos” (Elizabeth Dias)

 "Los obispos católicos de Estados Unidos reprendieron el miércoles la agresiva campaña de deportación del gobierno de Donald Trump en una declaración poco frecuente y casi unánime que enmarca la crisis de la inmigración en términos marcadamente morales.

La declaración, aprobada en la conferencia anual de los obispos en Baltimore, no mencionaba al presidente Trump por su nombre, pero el contexto era claro. Los obispos dijeron que “se oponen a la deportación masiva indiscriminada de personas” y “rezan para que se ponga fin a la retórica deshumanizadora y a la violencia, ya sea dirigida a los migrantes o a las fuerzas del orden”.

“Nosotros, como obispos católicos, amamos a nuestro país y rezamos por su paz y prosperidad”, decía la declaración. “Por esta misma razón, nos sentimos obligados ahora, en este ambiente, a alzar nuestras voces en defensa de la dignidad humana dada por Dios”.

Los obispos, a menudo divididos por la política estadounidense en la era del papa Francisco, mostraron un frente unido al respaldar al papa León XIV, el primer papa de Estados Unidos, quien se ha pronunciado a favor de los inmigrantes y ha instado a los obispos estadounidenses a hacer lo mismo.

La declaración, denominada como un mensaje especial, es un documento pastoral poco frecuente que los obispos pueden emitir solo en su reunión anual, para abordar circunstancias apremiantes de la actualidad.

La última vez que emitieron uno fue en 2013, en oposición al mandato de cobertura anticonceptiva de la Ley del cuidado de salud a bajo precio del presidente Barack Obama.

Durante meses, los obispos católicos se han opuesto a las medidas federales. Los prelados han acompañado a los migrantes a los tribunales y han protestado en el Congreso contra el proyecto de ley de política interior de Trump. Pero esta acción envía un mensaje especialmente contundente no solo al gobierno, que incluye a muchos católicos de alto perfil, sino también a los millones de familias migrantes fieles de la Iglesia.

La declaración esbozaba una letanía de preocupaciones, que muchos obispos consideran más pastorales que políticas.

“Nos inquieta ver entre nuestra gente un clima de miedo y ansiedad en torno a temas como el profiling y la aplicación de las leyes de inmigración”, decía, refiriéndose al establecimiento de perfiles o perfilado racial. “Nos entristece el estado del debate contemporáneo y la denigración de los migrantes. Nos preocupan las condiciones de los centros de detención y la falta de acceso a la atención pastoral”.

“Lamentamos que algunos inmigrantes en Estados Unidos hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos preocupan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y la naturaleza especial de hospitales y escuelas. Nos afligimos cuando conocemos a padres que temen ser detenidos cuando llevan a sus hijos al colegio y cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos”.

La declaración fue aprobada por una abrumadora mayoría, con 216 votos anónimos a favor. Cinco obispos votaron en contra y tres se abstuvieron.

También el miércoles, los obispos formalizaron un documento de orientación separado para los hospitales católicos, que establece que no deben realizar “intervenciones cuyo objetivo sea transformar las características sexuales de un cuerpo humano en las del sexo opuesto”.

Antes de la votación sobre la declaración relativa a la inmigración, el arzobispo Paul Coakley de Oklahoma City, recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, dijo a la sala: “La apoyo firmemente”.

El papa León expresó un deseo específico de que los obispos hicieran una declaración unida sobre la cuestión el mes pasado, cuando el obispo Mark Seitz, de El Paso, le entregó en mano unas 100 cartas de inmigrantes.

Tras un día entero de reuniones públicas en Baltimore, el martes, los obispos se reunieron en privado y discutieron durante cinco horas qué incluir en la declaración. A algunos les preocupaba que una declaración pudiera crear una respuesta negativa de la Casa Blanca, sobre cuestiones como las visas de los trabajadores religiosos, que los obispos intentan abordar.

Pero, a diferencia de algunas reuniones anuales anteriores, este año, en esta cuestión, los obispos presentaron un frente público ampliamente unido.

El cardenal Blase Cupich, de Chicago, donde los agentes federales han llevado a cabo redadas de inmigración durante semanas, elogió el apoyo casi unánime a la declaración.

En el pleno, Cupich había propuesto una enmienda para explicitar que los obispos se oponían a la deportación indiscriminada y masiva de personas. Fue aprobada rápidamente.

“Es el momento de reflexionar realmente sobre lo que está ocurriendo y de no tener miedo a responder a la necesidad de defender la dignidad de las personas”, dijo en una entrevista.

Algunos prelados, como el obispo Oscar Cantú de San José, California, desearon que la declaración fuera aún más contundente.

Pero la enmienda del cardenal Cupich “dio realmente seriedad al documento”, dijo el arzobispo Thomas Wenski de Miami, quien había criticado duramente el centro de detención de inmigrantes de los Everglades de Florida, conocido como “Alcatraz de los caimanes”. Este verano, condujo hasta allí en una Harley-Davidson con los Caballeros en moto, una hermandad de motociclistas, para rezar el rosario en su entrada.

El miércoles por la tarde, mientras los obispos discutían las enmiendas finales a la declaración, el obispo José María García-Maldonado se acercó a un micrófono de la sala.

Como nuevo obispo, esta era su primera conferencia episcopal, dijo a la sala. Pidió que la declaración se dirigiera no solo a las familias inmigrantes, sino también a los sacerdotes inmigrantes como él.

“Como migrante que viene de México a Estados Unidos, para mí y para toda mi familia, gracias por esto”, dijo." 

(  , The New York Times, 13/11/25)

5.10.25

¿Los cristianos no poseen la autoridad moral? La Corte Suprema estadounidense, dominada por cristianos, afirmó su creencia en la moral cristiana con la decisión Dobbs, que permitió a los estados con mayorías cristianas imponer sus creencias religiosas antiaborto a sus conciudadanos. No comprende la naturaleza de nuestra Constitución ni el origen de los estándares morales... La derecha cristiana ha ganado demasiado poder y reclaman la superioridad moral, afirmando que su Biblia es la palabra de Dios y que supera a la Constitución, la palabra del hombre... Todas las sociedades tienen estándares morales. Matar, mentir, violar e incesto están prohibidos en todas partes... el budismo, el hinduismo, la filosofía griega desarrollaron principios morales notablemente similares. Los principios morales evolucionaron en todas las culturas porque eran esenciales para el desarrollo cultural. No fueron transmitidos por el Dios del cristianismo... El cristianismo no tiene un monopolio moral... Además, ¿Qué sociedad civilizada hoy en día estaría de acuerdo con Levítico en que los adúlteros deben ser apedreados hasta la muerte, o que cualquiera que maldiga a su padre o madre debe ser asesinado como se ordena en Éxodo 21:17? Sabemos que la Biblia está equivocada debido a nuestra capacidad de razonar... Los valores estadounidenses están incrustados en la Declaración de Independencia y nuestra Constitución. Nuestras leyes pueden coincidir incidentalmente con pasajes de la Biblia, pero nuestro sistema legal es mucho más completo y relevante para el mundo moderno, abarcando temas importantes como contratos, propiedad intelectual y plagio... nuestras leyes son más equilibradas y compasivas. Reconocen, por ejemplo, que la homosexualidad y la disforia de género son variaciones normales de la naturaleza humana. ¿Cómo puede un pueblo que ha estado libre de tiranía durante 250 años ahora aceptar la tiranía de una teocracia cristiana autocrática? Pero claramente es hacia donde se dirige esta nación que alguna vez fue grande. Y liderando este desfile de incompetencia, tenemos a un delincuente convicto que nuestra Corte Suprema cristiana ha dicho que está por encima de la ley y cuyo enfoque es acumular una fortuna personal... Piensa en lo que Trump y los teócratas republicanos harán si no hay democracia que los restrinja (Bob Topper)

 "Los fundamentalistas se enfurecieron en 1973 cuando la Corte Suprema confirmó el derecho al aborto y los derechos de la comunidad LGBTQ a vivir la vida como elijan. A sus ojos, estos derechos humanos se veían como una violación de las leyes de Dios. Además, les preocupaba que con la disminución de la asistencia a la iglesia, América se convirtiera en una sociedad sin Dios e inmoral. Para defender sus creencias y asegurar su influencia en la cultura estadounidense, se involucraron en la política y, liderados por extremistas como Pat Robertson y Jerry Falwell, se sumergieron en el Partido Republicano, que ahora dominan.

Hoy, los líderes republicanos y los miembros habituales del partido apoyan plenamente la cosmovisión cristiana. Hace solo unos años, el ex Fiscal General Bill Barr dijo: "Los estándares morales judeocristianos son las reglas definitivas para la conducta humana" y que "el hecho es que no ha surgido ningún credo secular capaz de desempeñar el papel de la religión." Y la Corte Suprema dominada por cristianos también afirmó su creencia en la moral cristiana con la decisión Dobbs, que permitió a los estados con mayorías cristianas imponer sus creencias religiosas antiaborto a sus conciudadanos. Ambos no comprenden la naturaleza de nuestra Constitución ni el origen de los estándares morales.

La derecha cristiana ha ganado demasiado poder. Los nacionalistas cristianos como Pete Hegseth dirigen la administración de Trump. Ellos sostienen que América es una nación cristiana y que ellos son los verdaderos patriotas. También reclaman la superioridad moral, afirmando que su Biblia es la palabra de Dios y que supera a la Constitución, la palabra del hombre. Al igual que Barr, insisten en que la Biblia es el estándar de la moralidad.

Pero sus afirmaciones son fundamentalmente erróneas. América es una nación constitucionalmente secular, y la superioridad moral ha pertenecido al Humanismo Secular durante más de 200 años.

La religión es creencia en la ausencia de hechos. El humanismo acepta solo lo que está respaldado por hechos. Los humanistas son escépticos de las historias bíblicas como la de Jonás y la ballena y la de Noé y el Arca porque no son hechos. Su escepticismo molesta a los extremistas cristianos que creen que la Biblia es la verdad absoluta. Este desacuerdo es la fuente de la animosidad unilateral que los evangélicos tienen hacia el humanismo.

Amplificando este conflicto está el hecho de que el Humanismo y los Estados Unidos de América son productos de la Ilustración. Thomas Jefferson, James Madison, John Adams y Benjamin Franklin fueron pensadores de la Ilustración americana. Fueron profundamente influenciados por la Edad de la Razón europea y adoptaron sus ideales de razón, derechos naturales y libertad para dar forma a su filosofía política y a la formación del gobierno de los Estados Unidos. Nuestros documentos fundacionales, la Declaración de Independencia y la Constitución, encarnan la filosofía de la Ilustración.

 Para ser verdaderamente libre, una nación debe ser secular. La noción de los fundamentalistas de una nación cristiana ignora la historia factual de la fundación de América.

Y la afirmación fundamentalista de que la Biblia es el estándar moral dado por Dios también ignora los hechos. Todas las sociedades tienen estándares morales. Matar, mentir, violar e incesto están prohibidos en todas partes. Considera:

"En lugar de simplemente dictar preceptos morales, los filósofos griegos Sócrates, Platón y Aristóteles desarrollaron un marco lógico para entender la moralidad y su relación con una vida bien vivida.

Las prácticas clave del budismo requieren adherirse a los Cinco Preceptos (abstenerse de matar, robar, hablar falsamente, cometer actos sexuales indebidos y consumir intoxicantes) y desarrollar virtudes como la compasión, la honestidad y la satisfacción.

Las cinco directrices éticas del hinduismo son: la amabilidad y no hacer daño a los demás; el compromiso con la honestidad y la integridad; abstenerse del robo y la explotación; practicar la moderación y el autocontrol, incluyendo la fidelidad en el matrimonio; canalizar la energía de manera constructiva; limitar los deseos y posesiones a lo necesario, y evitar la codicia.

Los jainistas creen en la no violencia total y prohíben la muerte de cualquier organismo vivo, incluso los insectos. También creen que una buena vida requiere una creencia correcta, un conocimiento correcto y una conducta correcta, que incluye votos de veracidad, no robar y castidad."

El cristianismo no tiene un monopolio moral. Pero lo más importante es que estas culturas fundamentalmente diferentes desarrollaron principios morales notablemente similares. Los principios morales evolucionaron en todas las culturas porque eran esenciales para el desarrollo cultural. No fueron transmitidos por el Dios del cristianismo.

Considera la honestidad. Todas las culturas aborrecen a los mentirosos por la simple razón de que las sociedades requieren cooperación. El éxito de cualquier empresa depende de que las partes involucradas cumplan con su palabra. Incluso los miembros de los cárteles de drogas exigen honestidad a los miembros de las pandillas. La verdad es esencial. La mayor ofensa de Trump contra la sociedad es que ha hecho que la verdad sea fungible. Las elecciones de 2020 fueron justas y honestas, como lo confirmaron más de 60 casos judiciales, sin embargo, sus seguidores creen en su falsa afirmación de fraude electoral.

Además, los principios morales de la Biblia a menudo son defectuosos. ¿Qué sociedad civilizada hoy en día estaría de acuerdo con Levítico en que los adúlteros deben ser apedreados hasta la muerte, o que cualquiera que maldiga a su padre o madre debe ser asesinado como se ordena en Éxodo 21:17? Puede haber consecuencias, pero matar es irracional.

El Nuevo Testamento enfatiza el amor, la compasión y el perdón. Y si la Biblia puede estar equivocada, ¿cómo puede ser la palabra de Dios?

Sabemos que la Biblia está equivocada debido a nuestra capacidad de razonar. Los jueces y jurados utilizan la razón para sopesar la gravedad de los delitos en relación con la severidad de las penas todos los días. Esta dependencia de la razón para hacer juicios morales es una afirmación del Humanismo. El humanismo busca formas racionales de resolver los problemas humanos. No recurre a lo divino ni a los escritos antiguos para obtener orientación.

Los seres humanos han ideado códigos morales y leyes desde el amanecer de la civilización. Los valores estadounidenses están incrustados en la Declaración de Independencia y nuestra Constitución, y nuestro código moral está escrito en el canon de leyes de EE. UU. Aunque pueda rezagarse, la ley refleja las costumbres sociales. Las leyes codifican nuestros valores compartidos.

Nuestras leyes pueden coincidir incidentalmente con pasajes de la Biblia, pero nuestro sistema legal es mucho más completo y relevante para el mundo moderno, abarcando temas importantes como contratos, propiedad intelectual y plagio.

Y nuestras leyes son más equilibradas y compasivas. Reconocen, por ejemplo, que la homosexualidad y la disforia de género son variaciones normales de la naturaleza humana. Aceptan el hecho de que los miembros de la comunidad LGBTQ son exactamente como la naturaleza los creó. Negarles el derecho a vivir la vida como eligen es irracional.

Nuestra nación es el resultado más importante de la Era de la Razón, sin embargo, hoy está dirigida por personas que rechazan la razón, la educación liberal y la ciencia. Personas como Hegseth están más preocupadas por servir al dios del cristianismo que por servir al pueblo estadounidense.

¿Cómo puede un pueblo que ha estado libre de tiranía durante 250 años ahora aceptar la tiranía de una teocracia cristiana autocrática? Pero claramente es hacia donde se dirige esta nación que alguna vez fue grande. Mira lo que esta administración nos ha dado hasta ahora… incompetencia y corrupción. Considera: Robert Kennedy Jr., un conspirador anti-vacunas dirigiendo Salud y Servicios Humanos; Hegseth, un mujeriego bebedor belicista al frente del Departamento de Defensa; Linda McMahon, exjefa de la lucha libre mundial dirigiendo el Departamento de Educación; Lee Zeldin, negador del cambio climático, jefe de la EPA.

 Y liderando este desfile de incompetencia, tenemos a un delincuente convicto que nuestra Corte Suprema cristiana ha dicho que está por encima de la ley y cuyo enfoque es acumular una fortuna personal. No solo Trump ha abusado de su cargo, sino que también está convirtiendo a nuestros aliados en enemigos y a nuestros adversarios en amigos. Sus políticas comerciales descontroladas son una vergüenza internacional. Y nuestra economía, la más fuerte del mundo hace solo un año, ahora está en declive.

Piensa en lo que Trump y los teócratas republicanos harán si no hay democracia que los restrinja."

( 

10.9.25

Trump y sus apologistas teológicos trabajan horas extras, utilizando el nombre de Jesús y el contenido de la Biblia en rondas aún más devastadoras de referencias bíblicas inmorales (y erróneas)... utilizan la cita de Isaías "Aquí estoy, Señor. Envíame" para reclutar nuevos agentes para la agencia de Inmigración (ICE)... políticos republicanos y líderes religiosos han seguido utilizando referencias bíblicas para castigar a los pobres, citando textos para justificar la eliminación de la asistencia sanitaria y alimentaria... La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, resumió la misma idea poco después de esta manera: “Hacer cumplir la ley es algo muy bíblico”... Toda la Biblia cristiana, desde Génesis hasta el Apocalipsis, tiene un arco argumental centrado en la justicia... El arco bíblico de la justicia continúa entonces a través de los profetas, quienes insisten en que la forma de amar y honrar a Dios es promover programas que eleven a los pobres y marginados, al tiempo que denuncian a aquellos en el poder que disfrazan la opresión con términos religiosos y versiones heréticas de la teología cristiana... En un mundo trumpiano, donde el extremismo cristiano se está convirtiendo en la norma, debemos construir la fuerza para hacer realidad una visión teológica y espiritual de inclusión total, sin exclusiones, y crear la capacidad, impulsada por la fe, para lograrlo (Liz Theoharis, teóloga y ministra ordenada)

 "¡Anda! ¿Quién lo iba a decir? Resulta que la Biblia es un negocio —¡un gran negocio, de hecho! Antes de entrar en detalles, permítanme mencionar esta cifra claramente bíblica: 1.306.035 dólares. ¡Y fíjate en esto! Donald Trump sí ha respaldado la Biblia. ¡Y no cualquier Biblia! Para ser más precisos, puso su sello de aprobación en la Biblia "Que Dios bendiga a los Estados Unidos". Y mientras que la versión no endosada de esa Biblia se vendía por solo 59,99 dólares, con el endoso de Trump se podía conseguir una copia, ya fuera de la Edición del Día de la Inauguración, la Edición Presidencial o la Edición de la Edad de Oro, por solo 99,99 dólares. Ah, ¿y mencioné que esas biblias en particular, que también incluyen copias de la Constitución de los Estados Unidos, la Declaración de Independencia, la Carta de Derechos y el Juramento a la Bandera, fueron producidas en —¡sí!— China por, según Associated Press, aproximadamente 3 dólares cada una? (Y que yo sepa, el presidente tampoco les impuso aranceles).

Por cierto, la cifra de más de un millón de dólares que mencioné en el párrafo anterior representa las regalías de Donald Trump por las diversas ediciones del libro al que dio su visto bueno, y si eso no le pone un precio esplendoroso al nacionalismo cristiano, ¿qué lo haría? Dicho sin rodeos, dólar por dólar, parece que, al menos en lo que respecta a Donald Trump, Dios está claramente de su lado de una manera muy lucrativa. Y si eso no es algo de lo que presumir, no sé qué lo sería. Ah, y como nos recuerda hoy Liz Theoharis, colaboradora habitual de TomDispatch, ministra ordenada, directora del Centro Kairos para las Religiones, los Derechos y la Justicia Social, y copresidenta de la Campaña de los Pobres, el presidente y su equipo se han vuelto claramente trumpistas al abordar tantos temas de manera "bíblica" y, curiosamente, resulta (si tienen razón) que Dios ama, por encima de todo, a los millonarios y multimillonarios en lugar de a los pobres y los sin techo.

Y teniendo eso en cuenta, dejemos que Theoharis les cuente algo sobre lo felices que están "nuestro" presidente y su equipo de malinterpretar cualquier pasaje bíblico para enriquecer aún más a los ricos y empobrecer aún más a los pobres. ¿Y quién podría sorprenderse? 

Fue un momento parecido a este, hace 30 años, el que me convirtió en un estudioso de la Biblia. En el período previo a la aprobación de la Ley de Reforma del Bienestar de 1996, líderes políticos y religiosos citaron las escrituras para justificar el cierre de programas de alimentación y la expulsión de madres y sus bebés de la asistencia pública. Esos líderes, muchos de ellos autodenominados cristianos, optaron por ignorar la mayoría de los pasajes bíblicos que predicaban “buenas nuevas” a los pobres y prometían libertad a los cautivos de la injusticia y la opresión. En cambio, presentan interpretaciones (erróneas) y apropiaciones (indebidas) poco éticas y descontextualizadas de textos bíblicos para apuntalar el poder imperial estadounidense y castigar a los pobres en nombre de una moralidad distorsionada.

Tres décadas después, la administración Trump y sus apologistas teológicos trabajan horas extras, utilizando el nombre de Jesús y el contenido de la Biblia en rondas aún más devastadoras de referencias bíblicas inmorales (y erróneas). En julio, se hizo viral un vídeo del Departamento de Seguridad Nacional que utilizaba la cita de Isaías "Aquí estoy, Señor. Envíame" —comúnmente citada al ordenar líderes religiosos e incluyendo referencias explícitas a comunidades marginadas afectadas por el desplazamiento y la opresión— para reclutar nuevos agentes para la agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), un trabajo que ahora viene con una prima de contratación de 50.000 dólares, gracias a la "Gran y Hermosa Ley" de Donald Trump.

El antiguo pastor del Secretario de Defensa Pete Hegseth fue aún más lejos al mezclar la Biblia con el odio antiinmigrante, diciendo: "¿Está la Biblia a favor de estas redadas de ICE?". … La respuesta es sí. Luego añadió: “La Biblia no exige a las naciones cristianas ricas que se inmolen por el horrible crimen de tener una economía y un estilo de vida prósperos, ¿de acuerdo?” La Biblia no permite que el poder civil robe dinero a sus ciudadanos para pagar a extranjeros para que vengan a destruir nuestra cultura.

Un mes antes, durante un discurso en el que anunció el bombardeo de Irán, el presidente Trump exhortó a Dios a bendecir las bombas de Estados Unidos (que estaban cayendo sobre familias y niños inocentes): “Y en particular, Dios, quiero decirte que te amamos, Dios, y amamos a nuestras grandes fuerzas militares.” Protégelos. Que Dios bendiga Oriente Medio, que Dios bendiga Israel y que Dios bendiga América. Muchas gracias. Gracias.

Y en mayo, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y los representantes republicanos del Congreso formaron un círculo de oración en el hemiciclo mientras se preparaban para codificar el Gran y Hermoso Proyecto de Ley del presidente. Por supuesto, ese mismo proyecto de ley amenaza con privar a millones de estadounidenses de alimentos y atención médica vitales. (Considérese como un contrapunto bizarro a la alimentación de los 5.000 por Jesús y a la provisión de atención médica gratuita a los leprosos).

El Anticristo

Y por si fuera poco retorcer la Biblia para bendecir a los ricos y amonestar a los pobres, aparece el magnate tecnológico Peter Thiel, cofundador de Palantir y el hombre detrás de la cortina de tanto de lo que ahora sucede en Washington. Aunque muchos estadounidenses estén cada vez más familiarizados con él, sus diversas empresas y su impacto político, muchos de nosotros hemos pasado por alto la importancia central de su versión del cristianismo y las enigmáticas creencias "religiosas" que la acompañan.

En la revista Vanity Fair de esta primavera, la periodista Zoe Bernard destacó el papel central que Thiel ya ha desempeñado en la cristianización de Silicon Valley: "Te lo garantizo", le dijo un empresario cristiano, "hay gente que está utilizando el cristianismo para acercarse a Peter Thiel".

De hecho, sus creencias teológicas complementan sombríamente sus creencias políticas. “Cuando no se tiene una creencia religiosa trascendente”, dijo, “uno termina simplemente mirando a los demás”. Y ese es el problema de nuestro mundo liberal ateo. Es simplemente la locura de las masas. Recuerden, este es el mismo Thiel que, en un ensayo de 2009, cuestionó abiertamente la compatibilidad entre democracia y libertad, abogando por un sistema donde el poder se concentraría en manos de aquellos con la experiencia para impulsar el “progreso”, una nueva versión de la supervivencia del más apto en la era de la información. Tal visión del mundo no podría contrastar más con el Sermón de la Montaña, donde Jesús demuestra su opción preferencial por los pobres y su creencia en estrategias ascendentes en lugar de descendentes.

Más recientemente, Thiel se ha posicionado en el "centro" del Partido Republicano. Durante su primer mandato, actuó como enlace de Trump con Silicon Valley. Desde entonces, ha reunido y apoyado a una nueva cohorte de conservadores (muchos de los cuales también profesan un cristianismo de derecha), incluyendo al vicepresidente J.D. Vance, al director de planificación política de Trump, Michael Anton, al magnate de la IA y las criptomonedas, David Sacks, y a Elon Musk, quien gastó un cuarto de billón de dólares para lograr la reelección de Trump. Thiel también está cercano a Curtis Yarvin, el individuo que "en broma" afirmó que la sociedad estadounidense ya no necesita a los pobres y que, en cambio, deberían ser convertidos en biocombustible. (Una cosmovisión que sencillamente no podría ser más incompatible con los principios fundamentales del cristianismo).

Especialmente relevante para los recientes acontecimientos políticos (e ideológicos), especialmente la ocupación militar de Washington D.C., Thiel también mantiene una estrecha relación con Joe Lonsdale, cofundador de Palantir y fundador del Cicero Institute, un grupo de expertos de derecha detrás de un ataque coordinado contra las personas sin hogar que ahora se extiende por todo el país. Así es, hay un hilo conductor que va desde Peter Thiel hasta la exigencia del presidente Donald Trump de que "los sin techo deben irse inmediatamente... LEJOS de la capital". En julio, Trump emitió una orden ejecutiva que facilitaba el desalojo de los campamentos de personas sin hogar en Washington, un año después de que el Tribunal Supremo confirmara una ley que penalizaba dormir o incluso respirar al aire libre si no se tiene un hogar. Y Thiel, Lonsdale y el Instituto Cicerón no solo son responsables de esos ataques contra las personas sin hogar y las "ciudades azules", sino que también son responsables de que líderes religiosos sean arrestados y multados por su apoyo a las comunidades sin hogar y su oposición, por motivos religiosos, al maltrato de los pobres.

Además de esta preocupante mezcla de cristianismo y multimillonarios, me resulta particularmente irritante que Thiel ofrezca una serie de conferencias de cuatro partes sobre el "anticristo", sobrevalorada, a través de una organización sin fines de lucro llamada ACTS 17 collective, que comenzará en septiembre en San Francisco. Las noticias sobre el colectivo ACTS 17 suelen centrarse en los cristianos que se organizan en Silicon Valley y en el deseo de anteponer la salvación a través de Jesús al éxito personal o a la caridad para los pobres. Eso suena demasiado ominoso, especialmente para aquellos de nosotros que nos tomamos en serio el mandato bíblico de dejar de privar a los pobres de sus derechos, de acabar con la pobreza en la tierra (como en el cielo) y de defender a las personas a las que la Biblia da prioridad.

Por ejemplo, Trae Stephens (que trabajó en Palantir y es socio de Thiel en un fondo de capital riesgo) es el marido de Michelle Stephens, la fundadora del colectivo ACTS 17. En una entrevista con Emma Goldberg del New York Times, Michelle Stephens describe cómo “a los cristianos siempre se nos enseña a servir a los mansos, a los humildes, a los marginados… Creo que nos hemos dado cuenta de que, en todo caso, los ricos, los adinerados, los poderosos necesitan a Jesús tanto como los demás."

En un artículo del Foro Denison, es aún más específica sobre su interpretación bíblica y teológica de la pobreza y la necesidad de cuidar a los que tienen más, en lugar de a los pobres. Ella escribe: “Quienes ven el mensaje de Cristo a los pobres y necesitados como el pilar central del evangelio cometen un error similar.” Si bien los movimientos de justicia social han hecho mucho para señalar los pecados de larga data de nuestra sociedad y llamar a los creyentes a la acción, puede ser tentador que ese mensaje se vuelva más prominente que nuestra necesidad innata de que Jesús nos salve. Esa declaración me recuerda al rechazo teológico que viví durante décadas, incluso antes de la aprobación de la reforma del bienestar social, y a la continua yuxtaposición de Jesús y la justicia desde entonces.

Una batalla por la Biblia

Por supuesto, esa batalla por la Biblia no es en absoluto nueva en Estados Unidos. Se remonta a mucho antes del auge de una nueva corriente del cristianismo en Silicon Valley. En los siglos XVIII y XIX, los esclavistas citaban el libro de Filemón y pasajes de las epístolas de San Pablo para afirmar que la esclavitud había sido ordenada por Dios, mientras arrancaban las páginas del Éxodo de las biblias que daban a los esclavizados. Durante la Edad Dorada del siglo XIX, tanto las iglesias como los políticos predicaron lo que se denominó un "evangelio de la prosperidad" que ensalzaba las virtudes del capitalismo industrial. Décadas después, los segregacionistas siguieron utilizando versículos bíblicos aislados para legitimar las prácticas de las leyes Jim Crow, mientras que la Mayoría Moral, fundada en 1979 por el ministro bautista Jerry Falwell, Sr., ayudó a integrar a una nueva generación de extremistas cristianos en la política nacional.

En las últimas décadas, el uso de la Biblia para justificar lo que se considera "ley y orden" (y el castigo de los pobres) solo se ha intensificado. Durante el primer mandato de Donald Trump, el fiscal general Jeff Sessions defendió la política de la administración de separar a los niños inmigrantes de sus familias en la frontera citando un pasaje de la epístola del apóstol Pablo a los Romanos: “Les citaría al apóstol Pablo y su claro y sabio mandato en Romanos 13, de obedecer las leyes del gobierno porque Dios las ha ordenado para mantener el orden”. Los procesos ordenados y legales son buenos en sí mismos y protegen a los débiles y a los que respetan la ley.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, resumió la misma idea poco después de esta manera: “Hacer cumplir la ley es algo muy bíblico”. Y en su primer discurso como presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson les dijo a sus colegas: "Creo que las Escrituras, la Biblia, son muy claras: que Dios es quien levanta a los que están en autoridad", un eco de la Epístola a los Romanos del Nuevo Testamento, en la que Pablo escribe que "las autoridades que existen son designadas por Dios".

En los últimos años, políticos republicanos y líderes religiosos han seguido utilizando referencias bíblicas para castigar a los pobres, citando textos para justificar la eliminación de la asistencia sanitaria y alimentaria. Un ejemplo indignante se produjo cuando el representante Jodey Arrington (R-TX), refutando a un activista judío que citó un mandamiento de Levítico para alimentar a los hambrientos, citó 2 Tesalonicenses para justificar el aumento de los requisitos laborales para las personas que califican para el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Y ese fue solo uno de los muchos ataques republicanos al programa de asistencia alimentaria para personas de bajos ingresos en medio de innumerables intentos de desmantelar el sistema de bienestar social en el período previo al "Gran y Hermoso Proyecto de Ley" del presidente Trump, la mayor transferencia de riqueza de abajo hacia arriba en la historia de Estados Unidos y un logro culminante del Proyecto 2025 de Russell Vought. Arrington dijo: “Pero también, ya sabes, en las Escrituras, en 2 Tesalonicenses capítulo 3:10, dice: ‘Porque aun cuando estábamos con vosotros, os dimos esta regla: si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.’ Y luego continúa diciendo: “Oímos que algunos de vosotros sois ociosos”… Creo que es razonable esperar que tengamos requisitos laborales.

Y Arrington ha estado lejos de estar solo. De hecho, el mismo pasaje ya había sido utilizado por los representantes Kevin Cramer (R-ND) y Stephen Lee Fincher (R-TN) para justificar los recortes en los cupones de alimentos durante un debate sobre un proyecto de ley agrícola anterior. Y el representante Mo Brooks (R-AL) utilizó un lenguaje religioso similar, categorizando a las personas como merecedoras y no merecedoras, para argumentar en contra de un plan de salud que protege a quienes tenemos enfermedades preexistentes. Insistió en que solo las "personas que llevan una vida sana" y que "han hecho lo necesario para mantener sus cuerpos saludables" deberían recibir costos reducidos en la atención médica.

Esos políticos “cristianos” suelen tergiversar pasajes bíblicos para culpar a los pobres de su pobreza. Por supuesto, nunca se sugiere que los ricos, que de facto han robado los salarios de la gente y se han enriquecido negándoles atención médica, tengan la culpa de alguna manera.

Una teología de la liberación para un tiempo como este.

Estas interpretaciones de los textos bíblicos perjudican la vida de todos (excepto, por supuesto, la de los superricos), pero especialmente la de los pobres. Y —aunque no lo parezca por la actitud de algunos republicanos— contradicen los temas principales de los textos bíblicos. Toda la Biblia cristiana, desde Génesis hasta el Apocalipsis, tiene un arco argumental centrado en la justicia. A lo largo de toda la historia encontramos equivalentes a los programas de lucha contra la pobreza.

Ese arco narrativo comienza en el Libro del Éxodo con el maná (pan) que aparece día tras día, de modo que nadie tiene demasiado ni demasiado poco. Esta es una respuesta probable a la instauración por parte del faraón egipcio de un sistema en el que unos pocos líderes religiosos y políticos acumularon grandes riquezas a expensas del pueblo. El plan de Dios, por otro lado, era que la sociedad se organizara en torno a satisfacer las necesidades de todas las personas, incluyendo la descripción de cómo los líderes políticos y religiosos debían liberar esclavos, perdonar deudas, pagar a la gente lo que merecía y distribuir fondos a los necesitados. El arco bíblico de la justicia continúa entonces a través de los profetas, quienes insisten en que la forma de amar y honrar a Dios es promover programas que eleven a los pobres y marginados, al tiempo que denuncian a aquellos en el poder que disfrazan la opresión con términos religiosos y versiones heréticas de la teología cristiana.

Mis propias raíces políticas y morales se encuentran en los movimientos por los derechos de bienestar social y la supervivencia de las uniones de personas sin hogar, esfuerzos liderados por personas pobres y desposeídas que organizan un "nuevo ferrocarril subterráneo" y desafían al cristianismo a predicar con el ejemplo y a seguir los pasos de Cristo. Tal convicción fue expresada por la Reverenda Yvonne Delk en la "Cumbre de Supervivencia para Superar la Pobreza" de 1992, cuando declaró que la sociedad, incluida la iglesia, debe asumir la postura de que "los pobres no son pecadores, sino que la pobreza es un pecado contra Dios que puede y debe ser erradicado".

Las palabras de Delk hacen eco de otras pronunciadas 20 años antes. En 1972, Beulah Sanders, líder de la Organización Nacional por los Derechos del Bienestar (National Welfare Rights Organization), la mayor organización de personas pobres de los años sesenta y setenta, habló ante el Consejo Nacional de Iglesias. “Represento a toda esa gente pobre que recibe asistencia social y a muchos que no la reciben”, dijo, “gente que cree en el modo de vida cristiano… gente cuyos centavos, diez centavos y veinticinco centavos han construido las iglesias cristianas de América”. Porque creemos en el cristianismo, hemos seguido apoyando a las iglesias cristianas… Les hacemos un llamado… para que se unan a nosotros en la Organización Nacional por los Derechos al Bienestar. Les pedimos su apoyo moral, personal y financiero en esta lucha por el pan, la dignidad y la justicia para todo nuestro pueblo. Si fracasamos en nuestra lucha, el cristianismo habrá fracasado.

En un mundo trumpiano, donde el extremismo cristiano se está convirtiendo en la norma, no debemos permitir que se olviden las palabras de Beulah Sanders ni que se hagan realidad los peores temores de innumerables profetas y luchadores por la libertad. Más bien, debemos construir la fuerza para hacer realidad una visión teológica y espiritual de inclusión total, sin exclusiones, y crear la capacidad, impulsada por la fe, para lograrlo. Ahora es el momento. Que así sea."

( Liz Theoharis, teóloga y ministra ordenada, Tom Dispatch, 09/09/25, traducción Quillbot, enlaces en el original)