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7.1.20

El Green New Deal, un pacto verde para garantizar nuestro futuro

"La congresista Alexandria Ocasio-Cortez ha presentado una propuesta de resolución que insta al Gobierno Federal a asumir un plan de transformación del modelo energético y productivo sin precedentes adoptando iniciativas que crearían empleo estable y de calidad. El documento se puede consultar en línea (Ocasio-Cortez, 2019).*

El objetivo a largo plazo es conseguir cero emisiones netas de gases de efecto invernadero. (...)

Esto quiere decir que se pretende minimizarlas en lo posible pues, para aquellas actividades en las que no sea posible llevarlas a cero, se compensarán con iniciativas que secuestren el carbono de modo.  (...)

Conseguir que los EEUU reduzcan sus emisiones netas a cero es crucial porque el país tiene una cuota del 20% de todas las emisiones mundiales. Para que reciba el respaldo social de la mayoría el plan tiene que ser inclusivo. A diferencia del abordaje ambientalista convencional, se pretende que la transición energética cree empleos para todos y que no margine a las víctimas de actividades que deban ser abandonadas. Por tanto el GND tiene que ir asociado a la generación de millones de puestos de trabajo bien retribuidos y bajo condiciones de contratación dignas. (...)

Para luchar contra el desempleo y el subempleo de colectivos tradicionalmente excluidos del mercado de trabajo se creará un plan de trabajo garantizado complementario del GND que ejecutaría algunos de los proyectos de recuperación de entornos degradados y de mejora de las infraestructuras.
 
El GND contempla una inversión masiva para modernizar la degradada infraestructura de los EEUU con nuevas redes de transporte público económico y accesible incluyendo el ferroviario de alta velocidad, terrenos donde la nación norteamericana va rezagada frente a otras naciones.


Se ampliará y modernizará la infraestructura de distribución energética para que sea más eficiente y se apoye en redes inteligentes y distribuidas para garantizar el acceso universal a una energía económica y fiable.


Se pretende modernizar también todo el parque inmobiliario para asegurar que los edificios sean más eficientes en el consumo de agua y energía, seguros, económicos, cómodos y duraderos.


El GND debe promover proyectos que aseguren el acceso universal al agua potable, al aire sin contaminar, a los alimentos saludables y a la naturaleza.


Además, se financiarán construcciones que puedan aguantar el embate de los desastres causados por el cambio climático tales como los temporales o las inundaciones.


Se invertirá en las industrias ya existentes y se impulsará el desarrollo de la fabricación limpia para eliminar la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la expansión de la generación de energías renovables.


En colaboración con los agricultores y ganaderos se pretende eliminar la contaminación y la emisión de gases del sector siempre que lo permita la tecnología, invirtiendo en prácticas agrícolas y de usos del terreno sostenibles para mejorar la salud de los suelos, apoyando de paso a las explotaciones familiares. Estos proyectos deben contribuir a garantizar un acceso universal a alimentos saludables.


El empleo de tecnologías convencionales pero ya probadas en la restauración de los ecosistemas naturales incrementará el secuestro del carbono en los suelos, por ejemplo mediante la conservación de suelos y la aforestación—la forestación de áreas que anteriormente no tenían cobertura arbórea—. Asimismo se pretende restaurar y proteger los ecosistemas amenazados a través de proyectos que faciliten la biodiversidad y la resiliencia frente al cambio climático. Se limpiarán los lugares abandonados y contaminados con residuos peligros para asegurar su desarrollo económico y aprovechamiento sostenible.


En el terreno internacional se facilitará la transferencia de tecnología entre países, sobre todo hacia los menos desarrollados. Pero también se asume el compromiso de implantar normas de comercio internacional, estándares de aprovisionamiento y ajustes en frontera, que garanticen una protección fuerte a los derechos laborales y al medioambiente para frenar la transferencia de los empleos y de la contaminación y favorecer la fabricación doméstica. Estas iniciativas van en línea con asegurar un entorno comercial en el que todos los negocios no se vean expuestos a la competencia desleal y la dominación de monopolios internacionales.


Se pretende asimismo que la ejecución no se haga desde una mastodóntica burocracia centralizada. Por ello se aportará financiación a las administraciones locales para que puedan desarrollar sus propios proyectos, aquellos que consideren más perentorios y útiles para sus comunidades. No se pretende tampoco expulsar al sector privado de la actividad económica sino involucrarlo en los proyectos iniciados desde el Estado y las corporaciones locales, generando nuevas oportunidades de negocio y creando una potente demanda agregada que tirará de la inversión.


¿Cómo se financia?               

(...) La inversión que requeriría el GND sería espectacular y, por tanto, para una persona formada en el pensamiento económico neoclásico, sería natural preguntarse de dónde vendrá el dinero.
 
Desde la perspectiva de la teoría monetaria moderna (TMM), a la que se adhiere Alexandria Ocasio-Cortez este problema es relativamente trivial. La respuesta breve y sencilla es: de la misma manera que los EEUU o la URSS financiaron su esfuerzo bélico para derrotar a Hitler. Si para hacer la guerra parece que los recursos nunca fueron escasos, declarémosle la guerra al cambio climático.

Desde la TMM sabemos que el Estado crea el dinero cuando ejecuta sus políticas de gasto; también que los impuestos no financian al Estado sino que estos sirven para obligar a la población a buscar con avidez y aceptar el dinero que emite el Estado. Los impuestos son una obligación de devolver al Estado aquello que éste ha entregado a la población previamente a cambio de los recursos que se han destinado a los fines públicos.

 Por tanto, el gasto público necesariamente antecede a los impuestos los cuales simplemente destruyen el dinero creado por el Estado en una etapa anterior. El sistema monetario y fiscal constituye un bien engranado mecanismo de transferencia de recursos hacia el Estado. Por tanto la respuesta a la pregunta que inquieta a mucha gente es sencilla de responder: el dinero se creará cuando el Estado ejecute las políticas de gasto asociadas al GND.


Como el Estado siempre puede crear dinero de la nada, en todo momento podrá encauzar recursos hacia esos fines públicos como el GND. Eso no quiere decir que un gobierno pueda gastar sin límites. Existen y éstos son la disponibilidad de recursos que puedan destinarse a esos propósitos. Mientras haya materias primas ociosas, capacidad fabril infrautilizada y personas desempleadas será posible emplearlos para los fines que decida el Estado.


Pero, objetarán muchos, ¿eso no sería inflacionista, incluso hiperinflacionista? Si esos recursos ociosos empiezan a agotarse entonces podríamos esperar un proceso inflacionista. Pero, mientras existan cohortes de desempleados o fábricas que no llegan al límite de su capacidad productiva, el GND no tiene por qué crear cuellos de botella. En tanto los precios se mantengan estables el gobierno puede seguir movilizando recursos para cumplir con los objetivos del GND. Si la inflación asomara la patita el Estado podría optar por frenar o adaptar sus políticas de gasto o aumentar los impuestos para obligar al sector privado a entregar más recursos al Estado. 

Elegir una u otra estrategia, o una combinación de ambas, será una resultante del proceso democrático. Pero, tras décadas de infrautilización de recursos y varios años de deflación en muchas de las naciones avanzadas este temor parece prematuro. Por otra parte el Estado tiene sobrada capacidad de gestionar la demanda y la oferta para evitar la generación de cuellos de botella inflacionistas y conflictos por el reparto de las rentas.


Por ilustrar lo antedicho: supongamos que las obras de aislamiento de viviendas produjeran un aumento de los precios de material de construcción. En este caso el estado podría optar por frenar el ritmo de adaptación de los inmuebles. Pero también podría fomentar la investigación y desarrollo de nuevos materiales y tecnologías de aislamiento; financiar la creación de nuevas fábricas de material de construcción; abrir los mercados a la importación de estos productos; o elevar los impuestos a la construcción privada para liberar recursos que se podrían destinar a las obras que promueve el sector público.


Por otra parte un GND inteligentemente diseñado es una potente política de oferta que, al aumentar la eficiencia de los procesos productivos y recuperar entornos degradados, permite liberar nuevos recursos anteriormente derrochados, inutilizados o despreciados. El GND podría aumentar la disponibilidad de energía, agua, suelo y materias primas para toda la sociedad rebajando su coste y de forma más sostenible.  (...)

* Ocasio-Cortez, A. (7 de febrero de 2019). RESOLUTION Recognizing the duty of the Federal Government to create a Green New Deal. Washington, DC, EEUU. Obtenido de https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/62/116th_United_States_Congress_H._Res.0109_%281st_session%29_-_Recognizing_the_duty_of_the_Federal_Government_to_create_a_Green_New_Deal.pdf  "              (Stuart Medina , red mmt, 02/12/19) 

21.10.19

¿Un Green New Deal para España?

"Núñez de Balboa, Francisco Pizarro... Puede parecer una breve lista de “los conquistadores” extremeños. Y lo es. Pero en este caso sirve para nombrar a las que serán las dos mayores plantas fotovoltaicas construidas en Europa. Dos instalaciones gigantescas, de mil hectáreas cada una, que juntas sumarán una capacidad instalada de 1000 MW. Para entendernos: a plena luz del día, producirán la misma electricidad que uno de los siete reactores nucleares que todavía existen en la península ibérica. 

Y esto no ha hecho más que empezar. (...)

Es tiempo de elecciones, y una de las consignas que se deja caer por parte de Podemos, de Errejón e incluso de algunas voces del PSOE, es la del llamado ‘Green New Deal’. Se trata de una eslogan, sí. Pero en su primera factura en Estados Unidos tenía pretensiones de propuesta. (...)

La idea consistía en una aceleración de las políticas de transición energética por medio de incentivos fiscales, y sobre todo del gasto público, un rápido aumento de la inversión y el empleo en estos sectores, todo ello acompañado de políticas sociales distributivas. Un nuevo New Deal pero en verde. 

Este nuevo New Deal se asemejaba al antiguo (el de los años treinta) en un punto crucial. Consistía básicamente en un fuerte paquete de estímulos keynesianos que empujaría la inversión y el empleo, al tiempo que se ejercía una eficaz política distributiva. A este paquete se ha añadido recientemente la llamada Teoría Monetaria Moderna (TMM). La TMM parte de una idea del dinero como moneda fiduciaria, esto es, que puede ser emitida prácticamente a voluntad por el Estado, en otras palabras, dinero gratis para la transición energética y para las nuevas políticas sociales. 

Difícilmente se podría discutir esta teoría en este artículo, de inspiración también netamente keynesiana. De todos modos, sus validez política se debería contrastar con el actual poder de los mercados financieros y la integración de la cadena de producción global, esto es, con los serios límites a la autonomía de este tipo de políticas de base exclusivamente monetaria. Por el momento, basta con destacar que la TMM aportaría un soporte ilimitado a las políticas de inversión y expansión del nuevo capitalismo social verde. Sería algo así como su soporte económico, tanto teórico como material.  (...)

A excepción quizás de algún experto que escapó a nuestro radar, no busquen en la política española un desarrollo muy elaborado de un Green New Deal a la española. El eslogan sigue operando como consigna. Y sin embargo, el país está hoy embarcado en algo parecido a una efectiva transición energética. Existe actualmente una asunción puramente interna a los sectores económicos y a una parte de la clase política, de que merece la pena apostar por eso que llamamos “transición energética”, por limitada que esta sea.


El aspecto más destacable reside en el nuevo boom de las renovables, el mismo que nos devuelve a Pizarro y Núñez de Balboa transfigurados en plantas fotovoltaicas. La nueva explosión de las renovables tiene por base un fuerte abaratamiento de la tecnología fotovoltaica, la típica afluencia de capitales en busca de rentabilidad –estamos efectivamente ante un fenómeno de burbuja financiera, de momento centrado en las autorizaciones de instalación– y unas políticas públicas favorables, tras casi diez años de crisis y la recusación de las primas a este tipo de energías del primer Gobierno Rajoy. 

Valga como muestra de esta nueva voluntad política que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), redactado por el Gobierno español en febrero pasado, ha recibido el “premio a la ambición” entre todos los planes elaborados por los países miembros de la UE.  (...)

El plan español establece para 2030 una reducción del 21 % de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto al nivel de 1990. Al finalizar el año 2017, España estaba todavía 18 puntos porcentuales por encima de ese umbral de referencia. (...)

La hoja contable del plan también resultaba ambiciosa. El tránsito a una economía parcialmente descarbonizada debería movilizar unos 236.000 millones de euros entre 2021 y 2030. El 80 % de estas inversiones serían efectuadas por el sector privado y el 20 % restante, unos 47.000 millones, responderían a inversiones de las distintas administraciones públicas. En conjunto se calculaba una inversión anual para los próximos diez años de alrededor del 1,5 % PIB. En términos de empleo, se estimaba que todo el sector de renovables alcanzaría los 120.000 empleos, con la espectacular instalación de 90.000 MW de renovables. Hacia 2030, el número de empleos en el sector podría acercarse al medio millón.


Se trata de cifras impresionantes, que en caso de cumplirse pondrían al país a la cabeza mundial de la llamada transición energética. No es objeto de este artículo cifrar las innumerables insuficiencias de una posible generalización internacional del ejemplo español, tampoco los límites a la electrificación de la economía (una economía eléctrica sin uso de motores de combustión), los cuellos de botella tecnológicos del transporte por carretera y almacenamiento en baterías, los problemas de recursos como el litio y otros minerales necesarios para este proyecto de transición, etc. 

Lo que aquí se pretende valorar es otro aspecto de la discusión, que muchas veces se deja de lado. Con los datos señalados, ¿puede la descarbonización de la economía o la transición energética ser la dinamo económica, que tantas veces aparece en el debate público, como el gran articulador de un proyecto de reforma social y de nuevo “modelo económico”? ¿Es viable el proyecto de capitalismo social verde, en definitiva, el Green New Deal?


El Green New Deal, como su predecesor rooseveltiano, proyecta una fuerte política de inversión pública y privada, capaz de generar empleo y redistribución de rentas. En la base de esta hipótesis encontramos una nueva forma de economía keynesiana cuyos pivotes son inversión, crecimiento, empleo y redistribución. Tomemos de nuevo el ejemplo español.  (...)

Los niveles de inversión requeridos pueden parecer alucinantes, e incluso lo podrían ser más si los aumentásemos al 2-2,5 % de inversión que es la cifra que muchos expertos ofrecen como óptima para detener el calentamiento global. Comparemos ahora estos datos con los que estimularon el gran ciclo de crecimiento de la economía española en democracia entre 1995-2007, cuando el país crecía a un ritmo mayor que cualquiera de los de su entorno. 

En ese periodo, el ritmo inversor en infraestructuras de transporte (carreteras, AVE, aeropuertos), en su mayor parte cubiertas con fondos públicos, rondó el 1 % del PIB. Mientras, la inversión privada y pública en construcción (en términos de Formación Bruta de Capital Fijo), base del ciclo de crecimiento, alcanzó en algunos años niveles del 20 % del PIB y rara vez bajó del 15 %. Un ciclo de crecimiento industrial requeriría al menos cifras de inversión del 5 % del PIB para convertirse en un verdadero motor económico. 

Pero las cifras de inversión del PNIEC, e incluso las de un 2,5 %, no están muy alejadas de la requeridas por el reemplazo y amortización de instalaciones energéticas que se producirían de mantener el modelo energético convencional. Esto quiere decir, sencillamente, que la transición energética, aun en los escenarios más ambiciosos, no alcanza a movilizar niveles de inversión suficientes para obtener los efectos requeridos en la multiplicación de beneficios, empleo y, por ende, en el crecimiento económico general.  (...)

La transición ecológica en las materias fundamentales de la producción de electricidad y la electrificación parcial de la economía son ya demasiado baratas como para generar un ciclo de crecimiento industrial global, con efectos significativos en el empleo y en la redistribución de rentas, al menos en la actual relación de fuerzas entre trabajo y capital. 

Volvamos al ejemplo de la tecnología fotovoltaica, pilar de la transición energética: básicamente esta se ha vuelto demasiado asequible, poco rentable. Los paneles fotovoltaicos se han abaratado algo más de un 90 % en la última década. Tapizar con ellos 200 o 300.000 hectáreas de suelo en España –más o menos la cantidad estimada para producir toda la electricidad (incluso algo más) que se consume hoy por hoy en el país– resulta ya demasiado “poco” en términos de inversión y empleo, al menos para generar impactos económicos sustanciales y ser el soporte de un ciclo económico realmente expansivo.  (...)

El problema es justo el contrario, las renovables se han vuelto excesivamente baratas como para generar un ciclo industrial con efectos económicos generales. Al mismo tiempo, sumergidos en un ciclo de ya casi 40 años de financiarización de las economías, existe demasiado dinero en búsqueda de rentabilidad como para que los sectores clave de la transición energética puedan absorberlo de forma significativa. El problema es curiosamente de exceso de eficiencia industrial, de exceso de capacidad industrial y de exceso de dinero. Y esto hace a nuestro sistema económico responsable por partida doble de la crisis ecológica actual: en tanto causa de los principales problemas y en tanto resulta impotente a la hora de resolverlos, al menos según su propia lógica. 

De acuerdo con lo aquí presentado, el Green New Deal puede ser el enésimo canto de sirena de una izquierda a la búsqueda de un nuevo eslogan, o lo que es lo mismo de una nueva justificación... verde y sin futuro."                          (Emmanuel Rodríguez, CTXT, 09/10/19)

28.6.19

Ann Pettifor: El Green New Deal ofrece un cambio radical ambiental y económico. Solo cuando apaguemos, regulemos y moderemos el "toque" del "dinero fácil" será posible regular y "apagar" las emisiones tóxicas de los combustibles fósiles...

"El resurgimiento de la idea del Green New Deal (desarrollado por primera vez en un informe publicado en 2008) y popularizado por Alexandria Ocasio-Cortez y Justice Democrats en los EE. UU. Es un gran avance para los activistas ecológicos y, con suerte, para nuestras especies amenazadas. 

Esto se debe a que tiene una única pregunta radical: una transformación ecológica y económica del sistema actual para terminar con nuestra adicción a los combustibles fósiles y el consumo sin fin de los activos finitos de la tierra.

¿Qué es el Green New Deal y cómo beneficiaría a la sociedad?

 El Green New Deal exige importantes cambios estructurales (gubernamentales e intergubernamentales) (no solo cambios de comportamiento) en nuestro enfoque del ecosistema. Además, y como en la década de 1930, este cambio será impulsado por la transformación estructural radical del sector financiero y la economía. 

Fue desarrollado en el entendimiento de que las finanzas, la economía y el ecosistema están estrechamente vinculados entre sí. Proteger y restaurar el equilibrio del ecosistema no se puede abordar de manera efectiva sin la transformación de los otros sectores. Financiar la transformación de la economía lejos de su dependencia de los combustibles fósiles no puede lograrse sin una transformación del sector financiero.

 En 2009, antes de la conferencia de Copenhague sobre el cambio climático, observé consternado como una manifestación “verde” organizada en la plaza Trafalgar de Londres (...) estaban allí para exigir que los líderes mundiales hicieran algo para proteger a las sociedades de la degradación del clima. Pero no estaba del todo claro qué se quería exactamente de esos líderes.

 No había un eslogan similar a "dar a las mujeres el voto", "cancelar la deuda del país pobre para el año 2000" o "derogar las leyes de apartheid". La razón era fácil de ver.(...) Trafalgar Square se cubrió con pancartas y carteles de muchas organizaciones no gubernamentales diferentes, algunas verdes y otras no. A pesar de todos sus "mensajes", estas organizaciones estaban preocupadas por su propia supervivencia y no habían podido cooperar para unirse detrás de una sola demanda para los líderes mundiales.  (...)

El movimiento verde, denominado el "movimiento más grande en la tierra", es vasto, dispar, atomizado y marginado. Como señala el siempre vigilante Paul Hawken, "nadie puede verlo ...". No ha logrado conectarse con movimientos contra las élites "globalistas", ni contra la austeridad y la inseguridad.

  Una de las razones es que sus defensores tienden a centrarse en la acción individual ("cambiar sus bombillas") o en la comunidad ("reciclar, reutilizar, reducir, localizar"). Han sido débiles en comprender y promover la necesidad de un cambio estructural radical en todos los sectores, a nivel mundial y nacional, un cambio que involucra la acción del estado. 

Y ese cambio estructural no puede emprenderse simplemente a nivel de las negociaciones internacionales sobre el medio ambiente. Tiene que aceptar, como lo hace el Green New Deal, la necesidad de un cambio estructural en el sistema financiero y económico global.

 Su ambición está en una escala mucho mayor que la del New Deal de Roosevelt en la década de 1930. (Recordemos que su administración también enfrentó una catástrofe ecológica: la cuenca del polvo). Las amenazas climáticas a las que nos enfrentamos están en una escala más allá de la imaginación de los New Dealers. Aún debemos aprender de la administración de Roosevelt.

 Para enfrentar el cambio climático, necesitamos abordar simultáneamente la causa raíz del aumento de las emisiones tóxicas: un sistema financiero autorregulado y globalizado que inyecta suministros exponenciales de crédito no regulado en manos de especuladores y consumidores. El crédito que se utiliza a su vez para inflar los precios de los activos existentes y para alimentar el consumo de los activos finitos de la tierra extraídos a través de la energía de los combustibles fósiles. Solo una vez que apaguemos, regulemos y moderemos el "toque" del "dinero fácil" será posible regular y "apagar" las emisiones tóxicas de los combustibles fósiles.

 El realismo de la demanda Green New Deal se debe precisamente a que se remonta a una era en la que la economía global se transformó (casi de la noche a la mañana) por las políticas monetarias revolucionarias keynesianas de un presidente estadounidense. Esto le permitió a su administración implementar una política fiscal para transformar tanto la economía doméstica como la cuenca del polvo. 

Esto se hizo creando millones de empleos a través del Cuerpo Civil de Conservación, cuyos trabajadores plantaron más de 3 mil millones de árboles y construyeron senderos y refugios en más de 800 parques en todo el país durante nueve años de existencia.

 La experiencia y el éxito del New Deal, profundamente defectuoso en muchos aspectos, nos asegura que la transformación es posible. Después de todo, se ha hecho antes, y aún vive en nuestra memoria. 

 Y sabemos que se puede hacer, porque se hizo antes, por la voluntad popular que respaldó a la administración de Franklin D Roosevelt cuando comenzó (en la noche de su inauguración en 1933) a desmantelar el sistema oro globalizado.

 Ese es el amplio marco conceptual que ofrece Green New Deal. Un “paraguas” para movilizar y unificar los esfuerzos de millones de personas que luchan contra la crisis climática, el fracaso del sector financiero y la inseguridad económica globalizada. Un paraguas que, con suerte, unirá e inspirará a un gran número de activistas verdes en todo el mundo y, a su vez, desencadenará la acción estatal para subordinar las finanzas a los intereses de la sociedad y el ecosistema, y ​​así garantizar un planeta habitable para las generaciones futuras."

(
es Directora de Investigación de Políticas en Macroeconomía (PRIME) y coautora del Informe original de Green New Deal (2008), The Guardian, 11/02/19 , traducción google)

29.11.18

Escenarios para evitar el colapso... que vayan a la raíz del problema: la enorme insostenibilidad de nuestra sociedad. ¡Manos a la obra!

"(...) Sinceramente, me gustaría que los agoreros nos equivocásemos un poco más, porque, desde que en 2014 nuestro grupo empezó a publicar los resultados de sus modelos, hemos acertado en muchas cosas, y ninguna de ellas buena

Los modelos de nuestro grupo de investigación (GEEDS-Uva) –que no son sino grandes conjuntos de ecuaciones simuladas por ordenador– nos permiten prever la evolución de los recursos energéticos y la economía mundial. 

Las primeras versiones fueron realizadas en 2011 con el modelo WoLiM y  actualmente estamos trabajando en el modelo MEDEAS, desarrollado dentro un proyecto financiado por la UE dentro del programa H2020 y realizado en colaboración  con un consorcio de 12 universidades y centros de investigación de diversos países europeos. Después de todos estos años de estudio, estamos viendo que los hechos corroboran en gran parte nuestros resultados.

Hablábamos, por ejemplo, de que la economía no iba a seguir creciendo como en décadas pasadas y también de que la adaptación exclusivamente tecnológica al pico del petróleo no iba a ser posible. La realidad de esta década confirma que los escenarios que llamábamos 1 y 2, de crecimiento y optimismo tecnológico, no se han cumplido: la economía mundial está encontrando cada vez más dificultades para mantener sus tasas de crecimiento, las energías renovables crecen a ritmos muy inferiores a los necesarios y el desarrollo de los vehículos eléctricos es ridículo frente a lo que se preveía hace una década –en 2013 la IEA estimaba que habría 20 millones de vehículos eléctricos en 20120 y a día de hoy su número apenas llega a los dos millones–. 

Dado que la escasez energética es bastante evidente y las soluciones tecnológicas están fallando, es urgente articular soluciones mucho más ambiciosas y que vayan a la raíz del problema: la enorme insostenibilidad de nuestra sociedad. Si no lo hacemos, tenemos un tercer escenario de colapso asegurado: crisis económicas, guerras por los recursos, regímenes autoritarios, refugiados… 

Urge empezar a diseñar un horizonte a la vez posible y deseable, basado en cambios de estilos de vida, profundas transformaciones sociales y tecnologías apropiadas. Esto es lo que llamamos escenario 4 o postcrecimiento, escenario que todavía no está implementado en nuestros modelos y del que aún no tenemos resultados, pero que vemos urgente empezar a diseñar. 

¿Es imposible realizar una transformación de ese calibre? Es muy fácil decir que sí y dejarse llevar por la desesperación. Pero, cuando oigo estos razonamientos, no puedo evitar pensar que los habitantes de este siglo XXI –las generaciones mejor formadas, mejor alimentadas y con más recursos que han pisado el Planeta– parecemos niños mimados cuando hablamos con ese derrotismo. 

Si nuestros tatarabuelos y tatarabuelas –que levantaron pueblos y ciudades trabajando con sus manos, sin ayuda de combustibles fósiles ni conocimientos científicos– nos vieran, probablemente pensarían que somos una panda de indolentes e idiotas.

Además, cuando una lee sobre cosas tan fantásticas como la agricultura regenerativa  o la bioconstrucción –capaces de producir alimentos y  construir viviendas realmente bellas, que requieren un uso mínimo de energía, muestran muy buenos rendimientos económicos y además regeneran la biodiversidad– empieza a pensar que la única razón por la cual no estamos ya viviendo un escenario 4 son todos esos cientos y cientos de ideas obsoletas que pueblan nuestras mentes y nos atrapan en modos de vida ridículos, infelices, ineficientes y antiguos.

Así que... dejemos de perder tiempo y empecemos a esbozar ya cómo sería un escenario 4, que, por ejemplo, se podría basar en cosas como estas:

– Se implementan cambios radicales en la concepción de la economía. 

Los países tienen como primer objetivo de su política la consecución del máximo bienestar humano dentro de los límites de la sostenibilidad. El PIB deja de ser una medida de la marcha de la economía y es sustituido por indicadores como la huella ecológica, la felicidad interna, la TRE (Tasa de Retorno Energético) y la conservación del capital natural.

Se emprenden ambiciosas campañas de concienciación para conseguir que cada profesional, cada familia, cada campesino y cada empresa piense en las posibilidades de ahorro energético en su actividad diaria.(...)

– Se establecen fuertes impuestos sobre la energía. 

 Esto permite reducir impuestos a la contratación de personas, lo que baja el desempleo.

– Las ciudades se transforman radicalmente. 

El automóvil privado desaparece de las calles y es sustituido por todo tipo de vehículos ligeros, algunos de ellos eléctricos: bicicletas, triciclos, patinetes... Los vehículos pesados sólo son permitidos en entornos rurales, normalmente alquilados. Se fomenta la migración hacia ciudades de tamaño mediano y pueblos, donde el transporte y la alimentación es menos problemática.

–  Los estados financian planes de reforma de las viviendas para hacerlas energéticamente eficientes. Los tejados y fachadas de las casas se llenan de captadores solares para calefacción, agua caliente, cocina y electricidad.

– Las huertas urbanas reciclan los residuos orgánicos, las aguas fecales se tratan con filtros verdes. Los residuos plásticos se eliminan con fuertes impuestos al uso de envases y la aplicación de severas políticas de separación de basuras.

–La agricultura se transforma completamente hacia el modelo ecológico, regenerativo y local, lo que consigue unos ahorros energéticos enormes en todo el sector alimentario. La adopción de la agricultura sin laboreo y el manejo holístico del ganado consiguen revertir la desertización y la pérdida de suelos de amplias regiones del planeta.

– La presión de un enorme movimiento de consumidores vegetarianos y los peligros asociados a la resistencia a antibióticos hacen que se prohíban las prácticas de cría industrial del ganado. 

La ganadería queda restringida a los métodos extensivos, preferentemente con manejo holístico y pastoreo racional. Esto reduce la presión de la soja sobre las selvas tropicales, libera una gran cantidad de tierras para bosques y aumenta la cantidad de alimentos disponibles en los países empobrecidos.

– La agricultura urbana y periurbana consigue satisfacer gran parte de las necesidades de alimento de las ciudades y crean numerosos puestos de trabajo. Esto compensa la pérdida de empleos causada por la quiebra de los grupos empresariales ligados a la industria química y el automóvil.

– Las industrias ven claramente que no basta con utilizar energías renovables para los mismos procesos obsoletos del siglo XX: es preciso repensar todas las actividades para adaptarlas a la eficiencia energética, el reciclado total de minerales y el uso directo del calor solar. (...)

– Los planes de I+D+i se orientan hacia la solución de los principales problemas de la humanidad: reverdecimiento del planeta y adaptación al cambio climático, protección de la biodiversidad, reciclado de los minerales claves para la tecnología, almacenamiento de energía, sustitución de compuestos tóxicos, eliminación de residuos plásticos, recuperación de pesquerías, ahorro de agua, etc.

– La competitividad, el individualismo y el consumismo dejan de ser valores socialmente aceptados

La cooperación se convierte en el valor básico en las relaciones humanas. (...)

– Se revaloriza y se da poder real a las Naciones Unidas, encargadas de coordinar la transición ecológica de la humanidad.  (...)

– Los cinturones de miseria de las ciudades del Sur desaparecen, se vuelven a poblar las zonas rurales y se prima la producción de alimentos para el consumo local frente a la agricultura de exportación y los biocombustibles (sólo autorizados para vehículos especiales). Las políticas de regeneración de suelos, apoyo a la agricultura campesina y reverdecimiento del planeta consiguen que la desnutrición y la pobreza severa desaparezcan. 

La población humana se consigue estabilizar en un número sostenible mientras crece en todo el planeta la cantidad de animales, plantas y vida silvestre. La biodiversidad se recupera después de la Sexta Gran Extinción que, oficialmente, ya se da por concluida.

En fin, quizá es excesivamente utópico este escenario 4 pero, para eso sirve la utopía, como decía Galeano, para ser inalcanzable y obligarnos a caminar."                  

7.3.18

Ámsterdam estrena el primer supermercado del mundo “libre de plásticos”

"La preocupación ciudadana por el exceso de plásticos en sectores como los productos de alimentación -y en especial, por el impacto ambiental de la mala gestión de estos residuos- está facilitando la aparición de todo tipo de respuestas e intentos de minimizar este problema de alcance global.

La cadena de supermercados ecológicos Ekoplaza ha dado un paso más en este sentido con la inauguración, el 27 de marzo en Ámsterdam, del primer supermercado “libre de plásticos”.
El nuevo Ekoplaza Lab se encuentra en la Jan Pieter Heijestraat de Ámsterdam y ofrece cerca de 700 productos de alimentación y bebidas en los que no se utilizan plásticos, además de evitar este tipo de compuestos derivados del petróleo en las bolsas y embalajes a disposición del público.

Este nuevo supermercado holandés tipo pop-up ofrece solo productos a granel o envueltos en papel, cartón u otras alternativas con certificación ecológica. 

 “¿Crees que no podemos prescindir del plástico con productos alimenticios y bebidas? ¡Ekoplaza LAB demuestra lo contrario! Puede encontrar no menos de 680 productos orgánicos sin plástico en nuestra tienda”, expone esta cadena en su página en internet. (...)"           (La Vanguardia, 28/02/18)

21.12.17

Cómo materializar el cambio de 'modelo productivo' para que la mayoría gane con el crecimiento... en España

"(...) ¿Cómo transformar el crecimiento para ganar el futuro para la mayoría?

 (...) No se trata solo de crecer, sino de hacerlo de una forma virtuosa, y a lo que estamos asistiendo, por el contrario, es a la “recuperación del viejo modelo”. 

La necesidad de este “cambio de modelo productivo” es ya un lugar común, una manida declaración de principios, compartida desde hace décadas y desde ámbitos muy distintos, pero nunca llega a materializarse. Por ello, es necesario proponer medidas distintas, una vez que se ha demostrado fallida la idea de que las “reformas estructurales orientadas al mercado”, por sí solas, pueden catalizar ese cambio.


Nosotros queremos defender un programa de política industrial que, involucrando de forma colaborativa al sector público y al sector privado, impulsen el cambio en una dirección socialmente deseable mediante medidas como las propuestas por la economista Mariana Mazzucato, entre otras. Una política industrial activa y también “focalizada”, frente a las tradicionales políticas generalistas u horizontales.


Esto significa establecer prioridades, en dos sentidos: elegir algunos sectores que puedan actuar como catalizadores de la transformación del modelo productivo, y adoptar activamente medidas específicas para impulsarlos. 

Como escribían recientemente los economistas italianos M. Pianta, M. Lucchese y L. Nascia, lo que caracteriza a la política industrial es que “puede conducir la evolución de la economía hacia actividades que son deseables en términos económicos (mejorando la eficiencia), en términos sociales (atendiendo necesidades y reduciendo la desigualdad), en términos ambientales (asegurando la sostenibilidad y previniendo el cambio climático) y en términos políticos (protegiendo intereses nacionales y europeos clave). 

Las políticas públicas pueden aumentar los recursos disponibles y favorecer el crecimiento de empresas y sectores caracterizados por fuertes procesos de aprendizaje, cambio técnico, incrementos de productividad, economías de escala, internacionalización y rápido crecimiento de su demanda”.


En este nuevo contexto de selección y acción positiva, nos atrevemos a señalar tres ideas fundamentales que debe tener este proyecto de transformación del crecimiento para garantizar la mejora de la eficiencia y los intereses de la mayoría social: debe promover un crecimiento verde, debe ser un crecimiento morado y debe garantizar un desarrollo del proceso de digitalización.


* Un crecimiento verde. 

Esto significa que la acción contra el cambio climático y a favor de la sostenibilidad debe ser un elemento central de toda la estrategia de crecimiento de la economía española. Aunque este objetivo tiene un carácter transversal, los planes de “transición energética” son los que representan de forma más nítida este contenido “verde”.


Un buen ejemplo es la propuesta formulada para España por el economista Robert Pollin, centrada en un programa de inversiones públicas y privadas equivalente al 1,5% del PIB durante 20 años. 

Estas inversiones estarían orientadas tanto al aumento de la eficiencia energética (revisión de los edificios, mejora de la red eléctrica, transporte público, medidas de ahorro energético en la industria) como a la sustitución del consumo de energía proveniente de combustibles fósiles y de centrales nucleares, por energía procedente de fuentes limpias y renovables. 

Estos planes generarían tres tipos de beneficios: una drástica reducción en la emisión de CO2; una disminución muy sustancial de las importaciones de energías fósiles, reduciendo la dependencia exterior de nuestra economía; y la creación de empleo, relacionado tanto con la construcción (rehabilitación de edificios, infraestructuras para las nuevas energías) y las industrias auxiliares, como con un sector más cualificado relacionado con la ingeniería y la innovación.


* Un crecimiento morado. 

La nueva estrategia de crecimiento debe tener también una clara dimensión de género, por dos razones.

 Primero, porque si de verdad queremos un crecimiento inclusivo, no podemos continuar con un modelo que trata de manera desigual a la mitad de la población (menores salarios y peores carreras profesionales, largas jornadas de trabajo –remunerado y no remunerado–, así como menores prestaciones sociales). 
Segundo, porque esta discriminación tiene también efectos negativos desde el punto de vista colectivo.


Un ejemplo es la “crisis de los cuidados”, o la incapacidad de nuestra actual organización social para atender de forma adecuada la creciente demanda de servicios relacionados con los cuidados personales. Otro ejemplo es la menor tasa de participación laboral de las mujeres, asociada también en gran medida a un sistema de cuidados que descansa fundamentalmente sobre las familias (frente a un sistema de garantía pública) y sobre las mujeres (frente a una responsabilidad paritaria). 


Este eje morado de la nueva estrategia de crecimiento que proponemos debería centrarse, por tanto, en el desarrollo de un sistema público de atención a los cuidados –con importantes efectos positivos sobre el empleo–, en la introducción de otras medidas que faciliten la integración laboral de las mujeres (jornadas a tiempo completo más cortas y eliminación de los incentivos a la contratación a tiempo parcial; permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles) y en la adopción de aquellas políticas necesarias para eliminar la discriminación de las mujeres una vez que se incorporan al mercado laboral.


* Gobernar la digitalización en favor de la mayoría. 

El proceso de digitalización va a ser de gran influencia en la evolución futura de la economía y la sociedad. 

Hablamos de “gobernar la digitalización” por dos motivos. En primer lugar, no cabe esperar que este desplazamiento desde las actividades más tradicionales hacia otras caracterizadas por un mayor contenido tecnológico –sin duda, una mejor alternativa que la actual de seguir compitiendo con bajos costes salariales– se produzca “espontáneamente” por el mercado sin una implicación efectiva del “Estado emprendedor”. 

Pero, además, es necesario “gobernar la digitalización” porque tampoco es seguro que este proceso sea socialmente neutro si no se adoptan las medidas necesarias.


Por su propia definición, las innovaciones tecnológicas producen, si no se asegura un aumento de la demanda agregada que garantice mayores niveles de producción, una reducción de la demanda de trabajo.

 En el caso de la digitalización, además, esto tiene la complicación adicional de que seguramente afectará de forma especial a determinadas ocupaciones (y niveles de formación). 

Como muestra el ejemplo de la globalización –proceso que ha sido gobernado fundamentalmente por el mercado– son necesarias políticas activas que aseguren la aparición de otros empleos en sectores diferentes (transición energética, cuidados personales) o que, alternativamente, propicien un nuevo impulso al proceso histórico de reducción de jornada. 

En definitiva, medidas que eviten la aparición de grupos de excluidos laborales sin recursos (“perdedores de la digitalización”).


Por último, la forma que está adoptando el actual proceso de digitalización apunta a otros dos riesgos a evitar. 

En primer lugar,  una parte importante de los trabajadores de la nueva “economía de plataformas” ha visto como se precarizaban enormemente sus condiciones de trabajo (erosionándose los salarios, o haciéndose pasar por acuerdos mercantiles entre empresas y autónomos lo que no son sino relaciones laborales en un entorno de nuevas posibilidades tecnológicas). 

En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, las rentas salariales profundizan su desconexión de los aumentos de productividad y no se benefician de dicha dinámica.   


En el próximo artículo de la serie nos ocuparemos de concretar más estos tres aspectos del nuevo patrón de crecimiento que en nuestra opinión necesita España, que aquí solo hemos apuntado, y que la actual “recuperación” no está propiciando."              (Jorge Uxó /Nacho Álvarez, CTXT, 20/12/17)

17.5.16

Desaparecen cinco islas por el aumento del nivel del mar en el Pacífico sur

"Un grupo de científicos ha alertado en un estudio de la desaparición de cinco islas deshabitadas del Pacífico Sur por el aumento del nivel del mar, que amenaza con arrasar otros territorios insulares de la zona. "La arena ha sido barrida de sus plataformas y (...) es imposible que se recuperen", señaló Javier Xavier León, experto de la Universidad de la Sunshine Coast que participó en la investigación.

El estudio, publicado en la revista Environmental Research Letters, examinó 33 territorios de las Islas Salomón mediante imágenes aéreas y por satélite que datan entre 1947 y 2014, y utilizaron el conocimiento de la población local. 

El investigador, de origen peruano, calificó de "drástica" la desaparición de las cinco islas -llamadas Kale, Zollies, Rehana, Kakatina y Rapita- que ha sucedido en unas pocas décadas. "Esta situación no se ha visto, por lo menos de forma sistemática y con la misma velocidad, en otros lugares del Pacífico", dijo León.

A pesar de no registrar asentamientos humanos en las islas desaparecidas, de entre 12.240 y 48.890 metros cuadrados, estas sí poseían vegetación. Otras seis islas de las Islas Salomón, país conformado por unas mil islas volcánicas de unos 500 metros de altitud, también han registrado una erosión en más de un veinte por ciento de su territorio. "La mayoría de las islas están deshabitadas y solo fueron utilizadas por las comunidades locales para pescar, aunque eran parte del día a día de la gente", señaló León.

El estudio refleja, además, que en dos de las islas estudiadas la erosión producida en las costas ha destruido poblaciones que databan de 1935 y ha obligado a realojar a las comunidades locales. Los científicos, liderados por Simon Albert, de la Universidad de Queensland, señalan que el aumento del nivel de las aguas en el norte de las Islas Salomón fue de entre siete a diez milímetros anuales durante las últimas dos décadas. Un ritmo que supera a la media mundial de 3 milímetros anuales, indicó León.

El cambio climático, uno de los factores que provocan el fenómeno
Este fenómeno, que no se registra con la misma rapidez en la zona sur del país insular, se atribuye parcialmente al cambio climático, que debido al aumento de las temperaturas hace que los polos se derritan y aumente el nivel de las aguas. 

Otro factor regional que según apuntan los expertos ha incidido en la desaparición de los territorios son los vientos alisios "que soplan y acumulan agua en la parte oeste del Pacífico". Si bien "el calentamiento (global) es el trasfondo, se debe tener en cuenta los vientos y las corrientes (marinas)", acotó León.

Por ello, en las Islas Salomón se registra un notable movimiento de olas, lo que provoca una rápida erosión de los terrenos insulares. Los investigadores han constatado que desde la década de los 90 el proceso de desaparición se ha producido con una mayor rapidez en el norte de las Islas Salomón. 

Los científicos advierten que el fenómeno podría repetirse en más lugares del Pacífico, como en Papúa Nueva Guinea, y territorios del océano Índico. Otros archipiélagos insulares del Pacífico Sur como Kiribati, Vanuatu o las Islas Marshall también combaten por la supervivencia de sus islotes a raíz del progresivo aumento del nivel de las aguas."                  (Público, en Rebelión, 14/05/16)

12.5.16

Más de la mitad de los residuos que contaminan la costa de Valencia desaparecerán cuando se vuelvan a vender las bebidas con depósito

"Activistas de Surfrider España, Greenpeace, Retorna y Amigos de la Tierra realizaron el 8 de mayo una limpieza en la playa de Valencia en el marco de Clean Up Europe. (...)

Unas 16 personas han recuperado residuos abandonados a lo largo de 200 metros de línea costera, un total de 1.300 litros de volumen. En la caracterización realizada tras la acción, se ha detectado que aproximadamente un 75% en volumen eran botellas de plástico de diferentes bebidas y latas de refrescos y cervezas. 

También se ha encontrado un número significativo de bolsas de plástico, colillas y bastoncillos de los oídos que, aunque en volumen no sean tan representativas, debido a su elevada presencia se torna necesario poner en marcha medidas efectivas para reducir su abandono.

Otros residuos que encontraron, en menor cantidad, han sido restos de plástico de difícil identificación, botellas de vidrio, restos textiles y residuos de productos higiénicos (residuos higiénico-sanitarios). (...)

La ciudadanía debe aumentar su nivel de conciencia y evitar el abandono de residuos. Sin embargo, las administraciones públicas y la industria tienen una gran parte de responsabilidad y las soluciones están en sus manos.

 En este sentido, la medida anunciada por la Generalitat de volver a vender los envases de bebida con depósito, haciendo los envases retornables, se muestra aún más necesaria con los resultados arrojados por estas limpiezas, ya que se reducirían drásticamente los residuos abandonados al establecer un depósito económico recuperable (los primeros análisis estiman que podría ser de 10 céntimos) para aguas, refrescoas, zumos y cervezas una vez se devuelven.  (...)

Las organizaciones de la sociedad civil animan a la Generalitat a seguir con sus planes a través de iniciativas como volver a vender aguas, refrescos, zumos y cervezas con depósito que reduzcan el abandono de residuos, o la separación de la materia orgánica en origen, anunciada recientemente, y que incrementaría en gran medida los porcentajes de reciclaje de la comunidad."               (Rebelión, 11/05/16)

23.12.15

En 2014 se batieron los los récords de temperaturas, de CO2 y fenómenos climáticos extremos. Justo antes de la guerra civil en Siria, el país registró la peor sequía jamás vivida

"(...) Desde que el consenso científico estableciera hace unos años que la actividad humana se ha convertido en factor de cambio geológico, el antropoceno, las cumbres sobre el clima, estrenadas en Río de Janeiro en 1992, podrían ser reconocidas por un observador marciano como el evento global humano de mayor importancia. 

Una especie de clave para medir la capacidad humana de asumir los retos del siglo. Un siglo que pide una nueva civilización para ser viable. Desde entonces, las emisiones globales han aumentado más de un 40% y el consenso científico avisa que la humanidad está en el umbral de cambios globales irreversibles sin precedentes históricos.

El tope de 2 grados de aumento de la temperatura media global para fin de siglo, con respecto a la época preindustrial, que debe situar los riesgos en un nivel teóricamente manejable, tiene que lograrse después de que el planeta haya batido, en 2014, “todos los récords en materia de temperaturas registradas, concentración de CO2 y número de fenómenos climáticos extremos”, dijo el Presidente francés, François Hollande, anfitrión del evento en una capital traumatizada por un reciente atentado yihadista planeado en Siria que ha dejado 130 muertos en la ciudad de la luz.

“Somos la primera generación que siente los efectos del calentamiento global, y la última que puede hacer algo para remediarlo”, dijo el Presidente Barack Obama, líder de la nación más poderosa y más emisora (per cápita) del mundo.

Anteriores cumbres alcanzaron acuerdos que no fueron suscritos (Kioto, 1997), o idearon conceptos cuya principal virtud era eludir responsabilidades y compromisos claros y concretos. 

La cumbre de París es heredera de ambas cosas. Con todos sus problemas cuenta con una mayor determinación declarativa hacia ese “acuerdo ambicioso” del que hablan EE.UU y China, los dos principales.  (...)

“El calentamiento anuncia conflictos, como las nubes traen tormentas”, dijo Hollande en su discurso. “No es una coincidencia que justo antes de la guerra civil en Siria, el país registrara la peor sequía jamás vivida en el país”, ha dicho el secretario de Estado John Kerry.

 Esa sequía produjo un enorme desplazamiento de población del norte al sur, en un país multiétnico y multiconfesional en el que la estrategia occidental indujo un nuevo y fatal proyecto de cambio de régimen, que se suma a los que han producido más de un millón de muertos en la región desde la primera guerra de Iraq.

El rápido retroceso de los glaciares del Himalaya anuncia grandes emergencias. Alimentan los grandes ríos de Asia Oriental (Ganges, Amarillo, Yangtzé, Brahmaputra, Irrawady, Mekong…) y garantizan su caudal en época seca. 

Sin su aporte esos ríos de civilización se convertirían en estacionales: solo con gran caudal en época de lluvias. Y eso cuando el 80% de la cosecha china y el 60% de la India dependen de la irrigación. Siendo China e India los dos primeros productores mundiales de grano, es obvio que las consecuencias serían globales.

William R. Cline, un especialista en contabilidad agraria espera bruscas disminuciones “del 20% o 30%” atribuidas al cambio global en la productividad agrícola de regiones como el Magreb, México, Etiopía o Paquistán, país éste que es una potencia nuclear en tensión con su vecino.  (...)

“Desde la cumbre de Copenhague de 2009 el coste de la energía solar ha disminuido un 50%”, explica Keya Chatterjee, portavoz de Uscan, una de las muchas organizaciones no gubernamentales que participan en la cumbre. 

En su prodigiosa encíclica del 24 de mayo (Laudato si) el papa Francisco se puso muy por delante de los políticos al reconocer la “deuda ecológica” entre el Norte y el Sur y relacionar la situación del clima con, “un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”. 

La conciencia social y la economía avanzan junto con las emisiones y los riesgos. ¿Botella medio llena, o medio vacía?  (...)"                 (, La Vanguardia, Barcelona, 30 noviembre, 2015)

8.10.15

Detrás del escándalo de Volkswagen está la imposibilidad del capitalismo verde.

"El escándalo VW merece ser incluido en una antología de ejemplos concretos de la imposibilidad del capitalismo verde. Conocemos los hechos: el gigante automovilístico alemán ha engañado para hacer creer que sus vehículos diesel cumplen con los estándares de contaminación de EE.UU. para el NOX (varios óxidos de nitrógeno que contribuyen a la formación de smog). 

El engaño es crudo y deliberado: los coches están equipados con un pequeño programa que, en las pruebas, activa el dispositivo de recirculación del gas del escape y lo cierra en condiciones normales. El limite de las emisiones de NOX en los EE.UU. es de 0,04 g / km en la Ley de Aire Limpio. 

En el laboratorio, gracias a la recirculación del gas, se cumple con el límite: el coche es "limpio". Pero en la calle, se supera más de cuarenta veces dicho umbral: el coche es (muy) sucio. El truco fue revelado el 18 de septiembre por la Agencia Ambiental de Estados Unidos (EPA). Once millones de vehículos en todo el mundo están afectados. El escándalo es enorme. (...)

¿Por qué el fabricante líder en el mundo, buque insignia de la calidad hecho en Alemania utilizó un truco tan descarado, a pesar del riesgo de ser descubierto con las manos en la masa? El ultraliberal semanario The Economist adelanta tres respuestas inter-relacionadas y que valen ni el papel en el que están escritas (edición del 26/9 al 10/2/2015). 

La primera es la competencia por el liderazgo global: para vencer a Toyota a corto plazo, era de importancia estratégica que VW la superase en volumen de ventas en el (pequeño) mercado de automóviles diesel en EE UU , cuyos estándares de NOX son restrictivos que en Europa. 

El segundo es el coste: las técnicas catalíticas para reducir la contaminación siguen siendo más caras para el diesel que para los motores de gasolina, VW había encontrado el huevo de Colón adaptado al mundo ultra competitivo de la industria automotriz: ¡pretender cumplir con las normas, y punto! 

La tercera razón es la mejor, y no puedo resistir el placer de citar el ultra-liberal semanario que defiende la bandera del capitalismo desde septiembre de 1843: "Los fabricantes de automóviles, los europeos en particular, están acostumbrados a escapar barato de este tipo de asuntos. Sus trampas son un secreto a voces (an open secret) en la industria. 

Esto puede explicar por qué los competidores de VW también han visto sus acciones caer. El crimen de VW es, sin duda, particular, pero está lejos de ser el único fabricante que produce vehículos que están muy por debajo del rendimiento esperado por los reguladores. 

La Unión Europea no es tan exigente en términos de NOX como los Estados Unidos. Se centra más en la eficiencia energética y las emisiones de CO2 para el que sus umbrales son los más altos del mundo. 

El problema es que estas limitaciones severas tienen poco que ver con lo que los vehículos emiten en la calle. Según Transportes y Medio Ambiente, un grupo de presión verde, la brecha entre las cifras supuestas de ahorro de combustible (y por tanto de las emisiones de CO2 - DT) y las cifras de un conductor promedio creció un 40% en los últimos años".
 
¿Cómo es posible? Simplemente porque el regulador europeo que establece los estándares de contaminación no es responsable de comprobar su aplicación. The Economist explica. "Es posible que algunas empresas utilicen un truco de software para hacer trampas en las pruebas de eficiencia energéticas europeas. 

Pero, como dice Nick Molden de Emission Analytics, un consultor británico, el sistema de pruebas europeo es tan obsoleto y tan dado a los abusos que los fabricantes no tienen que molestarse con tales sutilezas. Las empresas prueban sus propios vehículos bajo los auspicios de organizaciones de pruebas certificadas por los gobiernos nacionales. 

Sin embargo, estas organizaciones son empresas que compiten por el negocio. (...) Son conscientes de que su capacidad de ‘optimizar’ los procedimientos de prueba es una manera de ganar clientes. En la práctica esto significa hacer todo lo posible para asegurarse de que los coches probados tienen mucho mejores resultados que las versiones que se venden en el mundo real". 

Pruebas trucadas 

El autor del artículo da detalles: "Los coches que se prueban típicamente han sido modificados para ser tan frugales en su consumo como sea posible. Lo que añade peso, como la insonorización, se elimina. La fricción se reduce mediante la eliminación de los espejos laterales y colocando adhesivos en las ranuras entre los componentes. Lubricantes especiales hacen que el motor funcione más silenciosamente. 

Neumáticos de baja fricción son hiper inflados con mezclas de gases especiales. El generador está desconectado, de modo que se transmite más potencia a las ruedas, pero la batería se descarga al final (de la prueba). Los coches pueden ser llevados a regímenes de altas revoluciones y es común que las pruebas se llevan a cabo a la temperatura ambiente admisible más alta - otra forma de aumentar la eficiencia". 

"Lo peor, sin embargo - siempre según The Economist - es que una vez que se ha producido una declaración de eficiencia de los vehículos de prueba (y, por tanto, el cumplimiento de los límites de emisión de CO2/ km - DT) nadie comprueba si esta medición es correcta o no. 

En América, los fabricantes de automóviles son responsables de sus propias pruebas. Pero la EPA compra vehículos al azar para probarlos más tarde y ver si los vehículos vendidos al público cumplan con los certificados. Si los números no concuerdan, puede dar lugar a multas sustanciales. En 2014, Hyundai-Kia tuvo que pagar $ 300 millones por la tergiversación de sus cifras de consumo".  (...)

El diario alemán Bild, que proporciona esta información, preguntó a la dirección de Bosch sobre la respuesta de Volkswagen a estas advertencias. La Respuesta de su portavoz fue: "en el contexto de las relaciones comerciales con Volkswagen, estamos obligados por la confidencialidad" (RTBF-Info, 09/27/2015). 

En segundo lugar, el Gobierno alemán y la Unión Europea son conscientes del engaño, al menos desde el verano (y muy probablemente antes), como se evidencia por una respuesta del ministro competente a una pregunta de un diputado verde en el Bundestag (Le Soir , 09/22/2015).
En tercer lugar, un detalle técnico-económico que es importante es que no se puede, sin aumentar exorbitantemente los costes, reducir las emisiones de NOX y de CO2 de los motores diesel y mantener la potencia a la que los fabricantes han habituado a sus clientes. 

En cuarto lugar, además de CO2 y NOX, los motores diesel y los motores de gasolina son responsables de la emisión masiva de nano partículas que aumentan muy considerablemente el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y trastornos respiratorios. Pero esto, los protagonistas prefieren no hablar demasiado, estén a un lado u a otro del Atlántico. 

Claras como el agua de manantial 

Y ahora extraigamos algunas conclusiones. Son claras como agua de manantial - y tanto más evidentes cuanto surgen de admisiones hechas espontáneamente por un medio de comunicación que esta realmente por encima de toda sospecha de anticapitalismo (por decirlo suavemente). 

El engaño de VW es consecuencia de los mecanismos capitalistas de la competencia con fines de lucro. Las empresas de piezas y repuestos también son responsables, si bien afirman que su mano izquierda no sabe lo que hace su mano derecha. 

El estigma cae en VW pero es muy probable que todos los fabricantes de automóviles hacen trampa, bien para satisfacer los límites de emisión de NOX (más severos en los EE.UU. que en Europa) bien para cumplir con los límites de emisiones de CO2 (más severos en Europa), o por ambas razones a la vez. 

Todos estos chanchullos están cubiertos por el "secreto comercial" o el "secreto industrial", que son casos específicos del “derecho de propiedad” capitalista. 

En la UE, este fraude de contaminación se institucionaliza a través de un sistema de "regulaciones" que los gobiernos saben que existe sólo para divertir a la galería y para proporcionar un mercado a las organizaciones de certificación de pruebas ... cuyo objetivo prioritario es evadir las normas para atraer clientes.  (...)

Desde mediados de los años 70, la industria del automotriz conoce un proceso global permanente de reestructuración, fusiones y concentraciones en un entorno competitivo sin piedad, sin dejar de ser un pilar del sistema. Los nuevos requisitos medioambientales imponen restricciones adicionales a este pilar, ya que en tres o cuatro décadas deberá encontrar una alternativa a los combustibles fósiles. Una alternativa, pero cual: ¿hidrógeno o electricidad? 

Nadie puede adivinar cual será, pero una cosa es segura: en ambos casos, los costes serán enormes. Que el fabricante líder mundial se arriesgue a hacer trampa con los estándares de contaminación es muy revelador de la extrema dureza de la lucha intercapitalista en este contexto. 

Que los gobiernos de la Europa "democrática" y los organismos de la UE tapen estas malas prácticas dice mucho acerca de su carácter de funcionarios del capital. Por todas estas razones, el asunto VW probablemente permanecerá en la historia como un acontecimiento en el sentido más fuerte del término, es decir, con un "antes" y "después".  (...)

"VW, Das Auto.", anuncia la arrogante publicidad del grupo. Inusual en este tipo de mensaje, el punto final refleja una determinación de acero, tiránica y exclusiva. Esta determinación no es sólo de los jefes de la empresa de Wolfsburg. 

Es la de "Das Kapital.” En general, de todos aquellos lobos a los que la lógica del beneficio obliga, para sobrevivir, a tomar todas las medidas necesarias para la continuación de su trabajo destructivo sobre las espaldas de los explotados, de su salud y del medio ambiente."              (Daniel Tanuro , La Gauche, en Rebelión, 06/10/2015)