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6.4.20

Necesitamos una renta básica de cuarentena. Si suponemos que se percibe durante 6 meses, a contar desde el mes de marzo hasta el mes de agosto de 2020, el coste total máximo será aproximadamente de 103.000 millones de euros

"(...) Cómo puede implementarse una renta básica de forma inmediata para hacer frente a la situación de emergencia en que nos encontramos

En primer lugar, vamos a enumerar los pasos que deberían seguirse:

1.La administración abre un período de petición on-line para que toda persona pueda solicitar la RB. Para ello es necesario facilitar una cuenta corriente para cada persona adulta. Si no se dispone de la misma se utiliza Bankia, ya que se trata de un banco público. La RB es inembargable excepto por fraude fiscal posterior a su implementación.

2. La administración hace las comprobaciones electrónicas relativas a las características del hogar al que pertenece el solicitante (cuántas personas adultas y cuantos menores conviven en el mismo) y a todo solicitante se le transfiere sin condiciones. De forma casi inmediata.

3. El pago se prolonga indefinidamente o, como mínimo, hasta tres meses después de que se haya declarado el final de la situación de emergencia. De ahí que podamos llamarla también “renta de cuarentena”.

4. En el ejercicio 2021 todas las personas perceptoras deberán presentar su declaración del IRPF. De hecho, la hará como ya lo hace en la actualidad la Agencia Estatal de la administración Tributaria (AEAT), a través del borrador que envía a cada contribuyente.
5. Las personas perceptoras de RB y de otros ingresos pagarán en función del total de ingresos, descontando la transferencia de RB percibida.

6. Las personas que únicamente hayan percibido la transferencia de RB anualizada no pagarán nada por esta declaración del IRPF.

7. Se reducen los pagos en efectivo a un máximo de 500 euros por transacción. Y se estudia que todas las transacciones lleven una identificación fiscal de comprador y vendedor con información electrónica (con una app en móvil para pequeños negocios).

De qué transferencia estamos hablando y posible vía de financiación

Las cantidades transferidas obedecen al siguiente criterio: se calcula el importe por hogar a razón de 530 euros para el primer miembro y el 50% para el resto de los miembros. Que es un criterio parecido al utilizado por la OCDE para establecer las diferencias de pobreza que existen según las distintas composiciones del hogar, pero reforzando el apoyo a las familias con menores.

 La cantidad total obtenida de los adultos se divide entre cada miembro adulto y la cantidad total de los menores se asigna a partes iguales entre los correspondientes tutores de los menores. Hay quien puede pensar que 530 euros es una cantidad pequeña, que 1.060 euros para tres personas en un hogar es bajo. Y es cierto.

 Pero no creemos que la discusión importante sea ahora si 400, 500, 600 o 700 euros. Lo importante es la rapidez de su aplicación, y para ello la universalidad e incondicionalidad son esenciales. De la misma forma que se repite hasta la saciedad que la intervención rápida ante el coronavirus es mejor que buscar la perfección, también una renta básica inmediata es mejor que garantizar el enfermizo purismo de algunos preocupados porque "sólo la reciban los necesitados" o que "no la reciban los ricos".6

Más patético, cuando no sencillamente ridículo, es la objeción en las actuales circunstancias de algunos opinadores de izquierdas según los cuales la renta básica es demasiado cara. ¿Lo dicen sabiendo de que hablan? ¿Lo ponen en relación a lo que están haciendo los gobiernos de la UE y la propia UE en beneficio de las grandes corporaciones?7

A partir de la información que proporciona la Encuesta de Condiciones de Vida en su última edición de 2018 el coste de la transferencia es de un máximo 17.153 millones de euros mensuales.

Si suponemos que se percibe durante 6 meses, a contar desde el mes de marzo hasta el mes de agosto de 2020, el coste total máximo será aproximadamente de 103.000 millones de euros. 

El coste será inferior en proporción a las familias que lo soliciten. Es de esperar que las familias que mantengan el puesto de trabajo u otros ingresos (como la mayoría de funcionarios o pensionistas no la soliciten). Basta señalar que en el año 2018 el 41% de los ingresos del trabajo y actividades económicas (el 38% del total de los rendimientos gravables por IRPF) procedían de pagadores públicos que no serán afectados (en principio). 

Una cifra de 30, 40 o 50 mil millones sería incluso financiable con déficit (que sería bruto, porque la mayoría sino todo se recuperaría vía ingresos fiscales generados por el consumo inducido y por los multiplicadores fiscales elevados que va a tener el gasto público inyectado en la vena de la población). Además, habrá que tener en cuenta los ahorros inducidos en salud, prevención de la delincuencia y otros costes indirectos.

Y adicionalmente deberá implementarse la moratoria de pago de alquileres igual que la que existe para hipotecas, porque la RB que se propone solo cubre las necesidades básicas excluidos los gastos de alquiler o hipoteca. Dejamos pendiente las medidas de futuro para garantizar el derecho constitucional a la vivienda.

En unos meses, se hará una estimación del coste fiscal total y de su financiación vía modificación del IRPF 2020 y de otros impuestos (Sociedades, Patrimonio, IVA, etc.) y se decidirá su extensión en el tiempo o su implementación indefinida como renta básica universal e incondicional (no de cuarentena) integrada en las nóminas y pensiones añadiendo ayudas al pago de la vivienda.

Escribía un ministro del actual gobierno muy recientemente en la prensa: “No es el fin del mundo. Pero es el fin de un mundo. Del mundo en el que habíamos vivido hasta ahora.” Puede ser peor, sí. Y en lugar de concentrar los esfuerzos en montar una burocracia inquisitiva que persiga a los pobres perezosos, o a las personas vulnerables, nos dedicaremos a reconstruir una sociedad más justa, solidaria y sostenible, sin dejar esta vez nadie atrás. Todo será distinto, aprovechemos que sea para mejor."                   

7.6.16

En Finlandia, el Gobierno seleccionó al azar a 10.000 adultos a quienes durante dos años pagará 550 euros mensuales. Para medir el impacto que tendrá esa renta básica si se extiende a toda la población

"Hoy los suizos decidirán en un referéndum si el Estado le va a dar a sus ciudadanos alrededor de 2.500 euros cada mes. ¿A cambio de qué? De nada. Esta consulta es muy importante. No porque la propuesta vaya a ganar (según las encuestas, no tendrá los votos necesarios), sino porque puede ser la precursora de una tendencia mundial. 

De hecho, en varios países ya se está probando la idea de garantizar un ingreso mínimo y sin condiciones a los ciudadanos. En Finlandia, el Gobierno seleccionó al azar a 10.000 adultos a quienes durante dos años pagará 550 euros mensuales. El objetivo es medir el impacto que tendrá ese ingreso en la propensión a trabajar y otras decisiones de vida que toman los beneficiarios. 

Si esta prueba tiene éxito, la intención del Gobierno finlandés (¡que es de derecha!) es extender este esquema a nivel nacional. Experimentos parecidos se están llevando a cabo en Canadá, Holanda, Kenia y otros países.

Los defectos y problemas con esta idea son obvios. Tener un ingreso garantizado puede desestimular el trabajo. Darle una compensación material a una persona sin que, a cambio, haya producido algo de valor es una propuesta cuestionable tanto desde el punto de vista económico como social y ético.

 Los riesgos de corrupción y clientelismo político que tienen iniciativas de este tipo son altos. Finalmente, esta no es una idea barata. Este tipo de subsidios pueden transformarse en una pesada carga para el Estado y crear gigantescos y crónicos déficits en el presupuesto público.

Y sin embargo... Puede ser una idea inevitable.

No hay dudas de que la globalización y las nuevas tecnologías han creado inmensas oportunidades para la humanidad. De la disminución de la pobreza a nivel mundial a los avances en medicina o el empoderamiento de grupos sociales históricamente marginados, el progreso es obvio. Pero es igual de obvio que la globalización y las tecnologías que reemplazan a trabajadores por máquinas también tienen efectos nocivos. 

La destrucción de puestos de trabajo, la compresión de salarios y en algunos países —sobre todo en Estados Unidos y Europa— el aumento de la desigualdad, tienen diversas causas. 

Pero sabemos que tanto la globalización como la automatización contribuyen a crear condiciones que nutren mucho el populismo y el tóxico extremismo político que estamos viendo en tantos países.

Para muchos, la respuesta es que, si bien las nuevas tecnologías destruyen industrias, también crean otras que producen tantos o más empleos que los que desaparecen. Y eso ha estado sucediendo.

 No obstante, a medida que se acelera el cambio tecnológico y se popularizan robots que, a bajo costo, pueden hacer muchas de las tareas que hoy desempeña un trabajador, crece la preocupación de que las nuevas industrias y los nuevos puestos de trabajo no aparecerán ni en la cantidad ni al ritmo necesarios para compensar las pérdidas de empleo y la reducción salarial.

 Ante esta situación, las respuestas que da el mundo son tres.

 1. Más educación y entrenamiento para los desplazados. Esto es prioritario. Pero la realidad es que, si bien hay éxitos ocasionales en este campo, el resultado de los esfuerzos de formación ha sido decepcionante. 

En la mayoría de los países —aun en los más avanzados— los presupuestos dedicados a ayudar a los trabajadores desplazados han sido poco generosos, las técnicas educativas que se usan son poco eficaces y las burocracias encargadas de estos programas suelen ser ineficientes. Cambiar esto es urgente.

2. Más proteccionismo. Donald Trump, por ejemplo, es solo uno de los políticos que hoy proliferan en el mundo y que prometen proteger el empleo reduciendo tanto el número de inmigrantes que compiten con trabajadores locales como el volumen de productos importados, que, por ser más baratos, desplazan la producción nacional.

 No es difícil imaginar a uno de estos demagogos prometiendo que, de ganar las elecciones, prohibirá el uso de robots y otras tecnologías “mataempleos”. Que estas propuestas no son una solución y que, en muchos casos, ni siquiera se pueden aplicar no parecen ser obstáculos para que millones de personas se entusiasmen con las promesas de los populistas. Temo que algunos países acabarán adoptando estas malas ideas.

3. Más ingresos mínimos garantizados. Así es. Regalar dinero a cambio de nada. Puede ser una idea descabellada. Pero un mundo donde nueve robots de bajo costo pueden hacer el trabajo de 140 obreros (¡en China!) es un mundo donde hay que estar abierto a examinar todas las opciones. Aun aquellas que puedan parecer —o ser— descabelladas.

 Unos niveles altos y permanentes de paro son inaceptables e insostenibles. Por ello hay que probarlo todo, entendiendo siempre que gobernar raras veces implica escoger entre una política maravillosa y otra espantosa. Lo más usual es que quienes gobiernan se vean obligados a escoger entre lo malo y lo terrible."             (Moisés Naím, El País, 05/06/16)

6.6.16

Encuesta: 64% de la población de Europa votarían a favor de la Renta básica universal

"Este resultado es proporcionado por una reciente encuesta realizada a 10.000 ciudadanos de la UE, según pública el medio alemán Der Spiegel [1] citando a Dalia research [2]

La encuesta se realizó a 28 países y en 21 idiomas diferentes, durante el mes de Abril 2016. Siendo la encuesta más grande realizada sobre la Renta básica universal (RBU) en Europa hasta la fecha.

Estos resultados fueron presentados el 4 de Mayo en Suiza ya que dicho país celebrará un referéndum el 5 de Junio 2016 sobre esta cuestión. (...)

 España es el país que más a favor está para una RBU, con un 71% de los encuestados. (...)

Solo una minioría (4%) dirían que dejarán de trabajar. Un argumento que suele ser muy frecuente en ciertos debates políticos sobre el tema. Ahora vemos, al menos según esta encuesta, que una RBU no afectará al trabajo. Incluso la respuesta más frecuente es que una RBU no tendrá ninguna influencia sobre el estado actual. (...)

El argumento a favor más frecuente es que las personas dejarán de preocuparse, en cierta medida, sobre la estabilidad económica.   (...)"                (Focaliza la atención)


27.11.15

Es perfectamente viable una renta básica de 400 euros al mes... dice la Fundación Alternativas (del PSOE), así que será verdad

"Más de 10 millones de españoles viven con una renta que les sitúan por debajo del umbral de la pobreza (el 60% del ingreso mediano en el país), lo que supone ingresar menos de 8.000 euros al año en un hogar unipersonal, o menos de 17.000 euros en un hogar con dos adultos y dos menores. 

La red de protección final para muchos de ellos, cuando agotan el resto de subsidios, está formada por una malla de rentas mínimas autonómicas que se ha revelado muy insuficiente. 

"Es un sistema que causa altos niveles de desigualdad entre territorios y que se caracteriza porque en determinadas comunidades las cuantías ofrecidas son muy bajas", apunta el catedrático Luis Ayala, en el segundo informe sobre desigualdad en España publicado por la Fundación Alternativas este miércoles. Un informe en el que el también catedrático Juan Gimeno concluye que el diseño de una renta básica de ciudadanía es "viable y sostenible".

 El informe de la Fundación Alternativas explora la posibilidad de establecer una renta universal equivalente a la pensión mínima no contributiva (396 euros al mes, 4.775 euros al año), con un 30% adicional por hijo no emancipado, que “sería percibida por todo ciudadano mayor de edad con residencia permanente”.

 “La cifra no es quizás la deseable idealmente, pero para una familia de dos adultos con dos hijos supondría 12.365 euros al año”, explica Gimeno en su estudio. Para ese mismo supuesto, el INE sitúa el umbral de la pobreza (60% del ingreso mediano) en unos 17.000 euros.  (...)

“La crítica más radical es la que señala la inviabilidad financiera de la renta básica garantizada para todos los ciudadanos, porque exija un montante de recursos inabordable, que pueda poner en peligro otros programas del Estado del bienestar”, señala Gimeno. Con datos de 2010, el catedrático de la UNED estima que su propuesta tendría un “coste bruto teórico de 163.000 millones”, aunque buena parte se vería financiado por los ahorros de gasto que implicaría la implantación de esta medida.

Así, Gimeno plantea que esta renta básica y universal “absorba todas las prestaciones no contributivas” existentes y los primeros 400 euros de las prestaciones contributivas. También, las deducciones personales y familiares en el IRPF (26.000 millones) y otras por deducciones por maternidad o nacimiento. Además, la simplificación conllevaría menos gastos administrativos.

 En suma, quedaría por financiar el 40% de esos 163.000 millones. El estudio ofrece aquí dos alternativas: incorporar un recargo progresivo en el IRPF a los que declaran más ingresos, lo que implicaría la “devolución total o parcial” de la renta básica. O aplicar nuevas figuras tributarias sobre las rentas de origen financiero para que toda la carga no recaiga en rentas del trabajo."                   (   , El País,  Madrid 25 NOV 2015)

21.10.13

¿Qué quiere decir renta básica?

"(...) ¿Qué quiere decir renta básica?

Veamos ahora qué entendemos por renta básica. El concepto de renta básica implica que todo ciudadano o residente tendrá garantizada por parte del estado la renta necesaria para vivir una vida digna. No creo que nadie, con sensibilidad progresista, pueda oponerse a este principio. 

El punto clave, sin embargo, es cómo garantizarlo. Una versión de la renta básica es que todo ciudadano, como derecho universal, es decir, derecho de ciudadanía o residencia, reciba un cheque público que sea de una determinada cantidad que garantice una vida digna. Naturalmente, un punto clave en este principio es qué quiere decir “vida digna”. 

Por regla general, vida digna se interpreta como vida no pobre, es decir, por encima del umbral de pobreza (Las cantidades que, por regla general, se utilizan son bastante bajas). Aún así, multiplicando el número de ciudadanos y residentes por el cheque de renta mínima básica 8.551 euros al año (60% de la renta media del país) se obtiene una cifra alrededor del 37% del PIB. Y ahí es donde la pregunta debe hacerse. 

¿Es esta cantidad además  de la necesaria para corregir el enorme déficit de gasto público social o es en lugar de? Si es además veo muy difícil, casi imposible (en la situación política del país con gran dominio de las derechas en la vida política del país), llevar a cabo dos propuestas muy ambiciosas (la necesidad de corregir el déficit social y el establecimiento de la RB) a la vez.

Lo cual me lleva al tema de cómo eliminar la pobreza, que es uno de los objetivos del movimiento a favor de la renta básica y que yo comparto. Y es aconsejable mirar la experiencia de los países que han sido exitosos en reducir e incluso eliminar la pobreza. 

Y todos ellos tienen un estado del bienestar muy desarrollado, como consecuencia de toda una serie de intervenciones que van desde la provisión de servicios públicos a la provisión de una renta asegurada para colectivos e individuos que reúnen una serie de condiciones, que la gran mayoría de la ciudadanía puede cumplir en situaciones vulnerables, lo cual explica la gran popularidad de estos programas.

La estrategia antipobreza de la socialdemocracia y de los partidos comunistas gobernantes (después de la 2ª Guerra Mundial en la Europa Occidental), incorporada también más tarde por sectores de izquierda de la democracia cristiana como la alemana, defensora entonces de la economía social, fue desarrollar políticas de pleno empleo, que estimularon el aumento de la población adulta que trabajaba (facilitando sobre todo la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante la universalización de los servicios de ayuda a las familias y sobre todo a la mujer, además de cambiar la mentalidad del hombre haciéndole corresponsable de las tareas familiares), con buenos salarios y con políticas de formación profesional que aumentaran la productividad y por lo tanto el salario, todos ellos elementos clave de una estrategia a corto y a largo plazo, con la provisión de una renta más que básica para aquellas personas que por causas ajenas a su voluntad no pudieran trabajar. (...)

No niego que, una vez el Estado del bienestar esté bien desarrollado, el concepto de salario ciudadano pueda resultar una propuesta atractiva, al distribuir la plusvalía social según aumente la riqueza del país. Pero establecer un salario ciudadano cuando nuestro Estado del bienestar está tan poco desarrollado es comenzar la casa por el tejado.

Hay que garantizar que todo ciudadano y residente pueda tener los recursos necesarios para vivir una vida digna y ello implica que el estado debe garantizar que los ciudadanos y residentes puedan alcanzar tal nivel de renta, bien a través del trabajo, bien a través de otras fuentes, incluidas las transferencias públicas, a la cual tenga derecho por sus circunstancias.

 Y esta renta debería ser superior a la que se cita frecuentemente como renta básica, que es más parecida en España a una prestación asistencial antipobreza que no como derecho universal.

Quisiera terminar estas notas indicando que, en España, en el País Vasco y en Madrid, entre otras partes del país, se han desarrollado programas bajo este nombre, de renta básica, que en realidad no corresponden a lo que se ha llamado tradicionalmente programas de renta básica. 

Son, en realidad, propuestas que ofrecen un mínimo de renta que permita prevenir la pobreza absoluta, programas que me parecen necesarios y que apoyo. Pero, por favor, que no se confundan los términos. 

En realidad, estos programas, a fin de tener la aprobación popular, parten de un umbral de pobreza tan bajo que solo consiguen prevenir la pobreza absoluta, lo cual ya en sí es un paso adelante, pero dramáticamente insuficiente para resolver el problema de la pobreza.(...)"

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 20 de agosto de 2013, en  vnavarro.org, 20/08/2013)

18.10.13

Una plataforma ciudadana impulsa una renta básica de 645 euros

"El Movimiento contra el paro y la precariedad impulsará una iniciativa legislativa popular (ILP) para establecer una renta básica a nivel estatal para todas las personas que no tengan ingresos o, en caso de tenerlos, que estos no lleguen al umbral de la pobreza fijado por el Eurostat, de 645,33 euros mensuales.

La ILP plantea dos fases de implementación de la renta básica. La primera fase cubriría a todas aquellas personas que residan en el Estado español y, o bien no tengan ingresos, o bien sus ingresos no lleguen a los 645,33 euros que Eurostat señala como umbral de la pobreza, en cuyo caso estas personas recibirían el dinero del Estado hasta cubrir dicha cantidad.

En una segunda fase, la renta básica cubriría a todas las personas residentes en el Estado español, con independencia de sus ingresos, según explica Isabel Franco, una de las integrantes del grupo. “Actualmente estamos en un proceso de difusión, y estamos tratando de crear varias asambleas de promotores en cada territorio”, expone.

La plataforma ciudadana nació en los campamentos por la dignidad de Extremadura. Con la creación de los distintos grupos promotores territoriales, esperan poder dar impulso a la ILP y realizar la recogida de firmas necesarias para que esta llegue a tramitarse en el Congreso, un total de 500.000.

El movimiento tiene previsto poner a disposición de todos los ciudadanos en su web los pliegos de firmas de la ILP, para que todo el que quiera pueda colaborar en la recogida de rúbricas. La previsión es que a principios de diciembre de este año, o de enero del año que viene, se registre la ILP en el Congreso para poder iniciar los trámites correspondientes.

En una rueda de prensa celebrada este miércoles en Madrid ante las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), los integrantes de la plataforma ciudadana han hecho un llamamiento a los distintos colectivos sociales a implicarse en el impulso de la ILP, y han recordado que la medida se plantea para frenar la situación de “emergencia social” que vive el país.

“No hablamos de teorías ni discursos. Hablamos de hechos y necesidades. Hablamos de emergencia social, de altos niveles de desempleo, de desigualdad en el acceso al trabajo, a las prestaciones sociales, a la vivienda, a la alimentación, a la educación y a la sanidad”, han expresado. (...)"              (Brais Benítez, La Marea, Rebelión, 17/10/2013)

2.10.13

Una renta básica es una técnica ágil de redistribución del tiempo de trabajo que permite atacar el problema del paro sin tener que entregarse a una carrera enloquecida hacia el crecimiento.

"Fue en este contexto en el que se me ocurrió la idea de una renta incondicional, que entonces propuse bautizar como “subsidio universal” para sugerir una analogía con el sufragio universal. 

Una renta de este tipo viene a desacoplar parcialmente la renta generada por el crecimiento y la contribución a dicho crecimiento. Debe permitir que ciertas personas que se ponen enfermas trabajando demasiado puedan trabajar menos, lo que libera puestos de trabajo que pueden ocupar otras personas a quienes el hecho de no encontrar trabajo pone enfermas. 

Una renta incondicional es en cierto sentido una técnica ágil de redistribución del tiempo de trabajo que permite atacar el problema del paro sin tener que entregarse a una carrera enloquecida hacia el crecimiento. (...)

Por otro lado, me parecía importante formular una programa de futuro que no se limitara a un puñado de medidillas, sino que pudiera entusiasmarnos, hacernos soñar, movilizarnos. 

¿O es que acaso esta renta incondicional no era interpretable como un camino capitalista hacia el comunismo, entendido éste como una sociedad que pueda escribir en sus banderas “de cada cual (voluntariamente) según sus capacidades, a cada cual (incondicionalmente) según sus necesidades”?

Una sociedad de mercado dotada de una renta básica puede, en efecto, entenderse como una sociedad en la que una parte del producto se distribuye según las necesidades de cada cual a través de un mecanismo que varía en función de la edad de los perceptores y que contempla complementos para ciertas personas que tienen necesidades particulares, por ejemplo de movilidad.

 Cuanto más elevada sea esta renta universal, más voluntaria será la contribución de cada cual, una contribución que se verá motivada más por el interés intrínseco de la actividad que por la obligación de ganarse la vida. 

Cuanto más elevada sea la parte del producto distribuida bajo la forma de una renta incondicional, más nos acercamos a esta sociedad “comunista”, entendida como una sociedad donde el conjunto de la producción se distribuye en función de las necesidades, no de las contribuciones. […]


Mouvements: Esta cuestión fue objeto de una controversia académica con John Rawls: el asunto del surfista de Malibú. ¿Es legítimo pagar una renta incondicional a una persona que no “trabaja”?

Philippe Van Parijs: Exacto. Precisamente sobre esta cuestión, mi primer encuentro con John Rawls fue al mismo tiempo una de las decepciones más grandes y uno de los mayores estímulos intelectuales de mi existencia. (...)

“Tomemos como ejemplo los surfistas de Malibú. Si pasan sus días haciendo surf, ¡no sería demasiado justo pedir a la sociedad que satisfaga sus necesidades!” Y efectivamente, añadió a la versión escrita de la conferencia que pronunció en aquella ocasión una pequeña nota sobre los surfistas de Malibú, y una sugerencia de modificación de su “principio de diferencia” cuya principal implicación es la de privarlos del derecho a ser alimentados. (...)

Empecé mi conferencia en Harvard con un paralelismo entre el eslogan del senador de Hawai y la posición de Rawls sobre los surferos de Malibú. Luego traté de justificar una renta incondicional sin apoyarme en el “principio de diferencia” de Rawls, pero manteniéndome fiel a las dos intuiciones de base de una aproximación liberal igualitaria à la Rawls: igual preocupación por los intereses de cada cual (esta es la dimensión igualitaria) e igual respeto hacia las distintas concepciones de la vida buena (esta es la dimensión liberal), sin sesgos “perfeccionistas”, es decir, anti-liberales, en favor de una vida de trabajo. (...)

Desde entonces, en el mundo académico anglosajón paso por ser el defensor de los surfistas. Pero, tal como lo dejo claro al final de este artículo, no se trata de privilegiar a los surfistas de Malibú –hace falta mucho más que una modesta renta básica para vivir en Malibú–, sino de crear un instrumento de emancipación, de conferir un poder de negociación tan grande como sea posible a los miembros más débiles, más vulnerables de nuestras sociedades.

Mouvements: ¿Logró convencer a Rawls?

Philippe Van Parijs: No. En el debate que siguió a la conferencia, su respuesta fue la siguiente: “no estoy en contra de la renta básica si no existe la manera de proporcionar trabajo a todo el mundo”. Y hasta el final de su vida, sus preferencias iban espontáneamente hacia fórmulas para el fomento del empleo como la propuesta por Edmund Phelps, profesor de la Universidad de Columbia y galardonado con el premio Nobel de economía, en Rewarding Work (5): una subvención substancial que complete el salario de los trabajadores a tiempo completo escasamente remunerados.

 Pero entre los liberales hay liberales de derechas y liberales de izquierdas. Los de izquierdas estiman que es a priori injusto que los miembros de una misma sociedad dispongan de medios desiguales para llevar a la práctica su concepción de la vida buena. Por defecto, lo justo es la igualdad de recursos. Y si nos apartamos de este principio, hace falta una justificación, que puede apelar a dos consideraciones. 

En primer lugar, la responsabilidad personal. Incluso partiendo de bases estrictamente iguales, algunos disponen posteriormente de más recursos porque han hecho elecciones distintas: han trabajado más, han ahorrado más, han pasado más tiempo formándose, han corrido más riesgos. La justicia consiste en repartir las posibilidades de forma equitativa, no los resultados. Lo que cada cual haga con sus posibilidades es su responsabilidad individual.

 He aquí, pues, una primera consideración que permite apartarse de la igualdad sin caer en la injusticia. La segunda consideración es la eficiencia. Hay situaciones en las que un cierto nivel de desigualdad contribuye tanto a la eficiencia, que incluso las “víctimas” de tal desigualdad salen ganando: los que tienen menos que los demás tendrían todavía menos si la situación fuera menos desigual. 

 El “principio de diferencia” de John Rawls, por ejemplo, toma en consideración esta cuestión, pues declara justo aquel dispositivo institucional que maximiza de forma duradera el mínimo, no aquel que logra la igualdad a cualquier precio.

Mouvements: Lo que propone, como Rawls, es un principio maximin, la maximización del mínimo, la maximización de la suerte o de las posibilidades de los más desfavorecidos. Pero, ¿queda espacio en la teoría liberal igualitaria por una minimización del máximo? Desde su punto de vista, ¿puede ser justo instaurar una renta máxima?

 Ph. V. P: En nombre del maximin, deberemos reducir considerablemente las desigualdades actuales. En particular, las rentas más altas deberán ser reducidas. En la versión fuerte del maximin, sólo se justifican las desigualdades que contribuyen a mejorar la suerte de los más necesitados. 

En la versión menos exigente, la llamada “leximin”, cualquier desigualdad que no deteriore la situación de los más desfavorecidos es aceptable. Instaurar a priori una renta máxima o a fortiori minimizar el máximo equivale a tratar de reducir las desigualdades disminuyendo las rentas más altas incluso cuando esta disminución tenga como consecuencia el deterioro de la situación de los más desfavorecidos. Yo no veo buenas razones para hacer tal cosa. 

Obviamente, si el hecho de que haya rentas extremadamente elevadas trae como consecuencia que personas muy adineradas puedan ejercer presión sobre los dirigentes políticos para debilitar las instituciones redistributivas que permiten a los más desfavorecidos tener algo más, entonces conviene reducir esas rentas más elevadas. 

Pero para ello no necesitamos nada más que un principio de maximin sostenible. Según esta perspectiva, puede ser oportuno imponer una renta máxima, pero no porque ello vaya a ser algo bueno en si: sólo en la medida en que la reducción de las rentas altas contribuya a mejorar la suerte de los más desfavorecidos. […]

Mouvements: El mantenido con la renta básica ha sido su compromiso más duradero.

Ph. V. P: La renta básica es, a mi modo de ver, un elemento fundamental para pensar nuestro porvenir: sea en Bélgica, en Europa o en el mundo, conviene ver en ella una respuesta plausible, radical y realista al mismo tiempo, al doble desafío de la pobreza y el paro. No hay respuesta duradera a este doble desafío que no pase por una forma de renta básica. (...)

Mouvements: (...) ¿Cómo explica que hasta la fechaningún país, ni desarrollado ni en vías de desarrollo, haya introducido la renta básica o haya iniciado un debate serio sobre la propuesta? (...)

Incluso cuando no estamos muy lejos de la puesta en práctica de la renta básica –Holanda dispone ya de una pensión de base, de subsidios para las familias, de una renta mínima condicional y de créditos impositivos reembolsables–, se hace necesario un cambio profundo de la manera en que concebimos el funcionamiento de la sociedad y la distribución de la renta. 

No podemos por tanto esperar que las cosas ocurran como quien va a llevar una carta al correo. Todavía más cuando resulta que hay obstáculos con los que nos tropezamos de forma sistemática.

El primero se puede explicar bajo la forma de un dilema: cuando las cosas van bien económicamente, se nos dice que “no hay necesidad de una renta básica”; y cuando van mal, se nos dice que “no hay dinero para financiarla”.

El segundo obstáculo estructural es que la renta básica es una idea que divide a gente que se halla normalmente en el mismo lado de la barricada, sea éste el derecho o el izquierdo. (...)

Mouvements: En un artículo que causó sensación (6), presentó usted la renta básica como una vía capitalista al comunismo. Parece paradójico.

Ph. V. P.: Tal como lo he explicado hace un rato, este es uno de los sentidos que de entrada di a la renta básica: una manera de mantenerse fiel a los ideales que Marx compartía con los socialistas utópicos que él despreciaba cuando osaba sacar todas las enseñanzas directamente de la historia. 

Quisiera recordar que el comunismo se entiende aquí como una sociedad en la que cada cual contribuye voluntariamente según sus capacidades suficientemente como para que cada cual pueda recibir gratuitamente todo aquello que necesita. 

Para Marx, hacer posible este comunismo exigía la instauración previa del socialismo, definido éste como una sociedad en la que la mayor parte de los medios de producción son propiedad del Estado, y defendía esta posición habida cuenta de la superioridad del socialismo frente al capitalismo en términos del desarrollo de las fuerzas productivas.

 Dudo que muchos crean todavía en tal superioridad. En una economía irremediablemente mundializada, las empresas públicas no funcionan de un modo muy distinto de cómo lo hacen las empresas privadas. Además, es muy difícil negar todo el sentido a los argumentos clásicos à la Hayek o à la Schumpeter sobre la superioridad intrínseca del capitalismo en términos de eficacia estática y dinámica.

La idea central, en cualquier caso, es que el mercado es una institución que ya no nos abandonará.(...)"                    (

11.2.10

El derecho a una existencia digna

"Es el fin de la reforma social más importante y más polémica de Alemania. El 9 de febrero, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional el sistema de ayuda pública "Hartz IV", instituido en 2005 por el gobierno de Schröder y acusado en numerosas ocasiones de haber contribuido a la aparición de una nueva pobreza en el país.

El gobierno deberá volver a calcular las ayudas destinadas a los parados y los más pobres, teniendo en cuenta su "derecho fundamental a una existencia digna", tal y como ha declarado el Tribunal, lo que constituye una primicia. "Se trata de una sentencia fundamental. El Estado social alemán se fundamentará a partir de ahora sobre una nueva base", afirma el diario Süddeutsche Zeitung, que compara el alcance de la sentencia con la de la igualdad entre hombres y mujeres pronunciada en los años cincuenta. "Es una pena que se hayan tenido que esperar cinco años" para que se condenara "una reforma chapucera", concluye el diario de Múnich." (Presseurop, Febrero 10 2010, citando a: Süddeutsche Zeitung, 10 de febrero de 2010, Süddeutsche Zeitung )