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27.5.26

Yolanda Díaz: En España se repitió una frase que terminó por calar como una verdad indiscutible: "esto es lo que hay". Se nos dijo que la temporalidad era un rasgo estructural de nuestra economía, que los salarios bajos eran el precio inevitable para tener empleo y que, en cada crisis, había que despedir y recortar... Lo que hemos hecho estos años ha sido demostrar que aquella resignación no era una ley económica, sino una decisión política... Estamos ante un cambio de paradigma: demostrar que intervenir el mercado de trabajo para hacerlo más justo no lo debilita, sino que lo hace más dinámico, con más empresas y más empleo... Cuando la pandemia golpeó en marzo de 2020 muchos querían repetir el guion de la crisis financiera de 2008, cuando España perdió 3,3 millones de empleos... Nosotros decidimos no aceptar ese destino. Apostamos por los ERTE, no solo como una medida económica, sino como un compromiso con las personas que sostenían este país. Nos dijeron que no funcionaría, que era demasiado costoso. Sin embargo, logramos recuperar todo el empleo perdido en apenas 15 meses. Millones de personas pudieron volver a su puesto, mantuvieron su dignidad laboral en medio de la incertidumbre... las tasas de temporalidad nunca bajaron del 25%. Eran años de trabajadores encadenando contratos de días... La reforma laboral de 2021 rompió esa lógica. Hoy hemos alcanzado cifras récord de empleo con una temporalidad reducida a la mitad, alineada por primera vez con la media europea. Es la diferencia entre poder planificar una vida o no poder hacerlo... La subida del salario mínimo siguió el mismo patrón. Se nos advirtió de que aumentarlo destruiría empleo. Desde 2018, el SMI ha crecido un 61%, y lo que hemos visto no ha sido destrucción, sino creación de empleo y mejora de las condiciones de vida... estos avances han ido acompañados de una reducción de la desigualdad a mínimos históricos y de un aumento de la productividad, con empresas que crecen, se estabilizan y apuestan por sectores de mayor valor añadido... Hoy España crece el doble que la media de la Unión Europea, ha creado el 41% del empleo de toda la UE, el número de autónomos está en récord (3.431.797) y hemos superado por primera vez los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social. Esta última cifra no es abstracta: son 22 millones de historias, de personas que han encontrado una oportunidad, que han podido estabilizar su vida

"Durante muchos años, en España se repitió una frase que terminó por calar como una verdad indiscutible: "esto es lo que hay". Se nos dijo que la temporalidad era un rasgo estructural de nuestra economía, que los salarios bajos eran el precio inevitable para tener empleo y que, en cada crisis, había que despedir y recortar.

Esa forma de entender la economía también marcó la vida de millones de personas. Detrás de cada contrato temporal había un joven que no podía emanciparse, detrás de cada salario bajo, familias que no llegaban a fin de mes, y detrás de cada despido, proyectos de vida que se rompían. Lo que hemos hecho estos años ha sido demostrar que aquella resignación no era una ley económica, sino una decisión política. Y, sobre todo, que era posible ganar esa batalla cultural frente a un discurso neoliberal que había conseguido presentarse como la única alternativa.

Hoy España crece el doble que la media de la Unión Europea, ha creado el 41% del empleo de toda la UE, el número de autónomos está en récord (3.431.797) y hemos superado por primera vez los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social. Esta última cifra no es abstracta: son 22 millones de historias, de personas que han encontrado una oportunidad, que han podido estabilizar su vida. No estamos simplemente ante un ciclo económico favorable, sino ante un cambio de paradigma: demostrar que intervenir el mercado de trabajo para hacerlo más justo no lo debilita, sino que lo hace más dinámico, con más empresas y más empleo.

Cuando la pandemia golpeó en marzo de 2020 muchos querían repetir el guion de la crisis financiera de 2008, cuando España perdió 3,3 millones de empleos y tardó más de once años en recuperarlos. Aquella crisis dejó una huella profunda: una generación entera marcada por la precariedad.

Nosotras decidimos no aceptar ese destino. Apostamos por los ERTE, no solo como una medida económica, sino como un compromiso con las personas que sostenían este país. Nos dijeron que no funcionaría, que era demasiado costoso. Sin embargo, logramos recuperar todo el empleo perdido en apenas 15 meses. Millones de personas pudieron volver a su puesto, mantuvieron su dignidad laboral en medio de la incertidumbre. También el de miles de autónomos que pudieron mantener su actividad, gracias a las prestaciones extraordinarias y no tuvieron que cerrar definitivamente sus negocios.

Algo similar ocurrió con la temporalidad, que durante décadas se asumió como una característica inevitable de nuestra economía. Entre 2014 y 2019 nuestra economía creció, sí, pero consolidando un modelo basado en la precariedad, con tasas de temporalidad que nunca bajaron del 25%. Eran años de trabajadores encadenando contratos de días, personas que no podían acceder a una hipoteca, con angustia cotidiana.

La reforma laboral de 2021 rompió esa lógica. Hoy hemos alcanzado cifras récord de empleo con una temporalidad reducida a la mitad, alineada por primera vez con la media europea. Es la diferencia entre poder planificar una vida o no poder hacerlo. La prueba de que cuando se ordena el mercado laboral, las empresas responden creciendo, invirtiendo y generando empleo más estable.

Salario mínimo

La subida del salario mínimo siguió el mismo patrón. Se nos advirtió de que aumentarlo destruiría empleo. Desde 2018, el SMI ha crecido un 61%, y lo que hemos visto no ha sido destrucción, sino creación de empleo y mejora de las condiciones de vida. Detrás de ese porcentaje hay trabajadores que han dejado de elegir entre pagar el alquiler o llenar la nevera, jóvenes que han podido independizarse, familias que han recuperado margen para vivir con algo más que lo justo.

Pero hay un dato especialmente relevante: el impacto en las mujeres. La subida del SMI y la reforma laboral han contribuido a reducir la brecha retributiva, porque eran ellas quienes estaban sobrerrepresentadas en los salarios más bajos y en los empleos más precarios.

Además, estos avances han ido acompañados de una reducción de la desigualdad a mínimos históricos y de un aumento de la productividad, con empresas que crecen, se estabilizan y apuestan por sectores de mayor valor añadido.

Con todo, sería irresponsable no mirar también lo que queda por hacer. La vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad y en una fuente creciente de angustia para millones de personas. Hoy, incluso con empleo, muchas familias no pueden acceder a un hogar digno. Esto no es solo un problema económico, es una cuestión de país. Afrontarlo exige actuar con determinación sobre el mercado del alquiler, frenar la especulación y desplegar una política pública de vivienda asequible que esté a la altura del desafío.

En el ámbito laboral, persiste una realidad profundamente injusta: cada semana se realizan en España 2,5 millones de horas extraordinarias no pagadas. Son horas y dinero robado a la gente trabajadora. Por eso, el registro de jornada no es una cuestión burocrática, sino una herramienta para devolver ese tiempo y ese salario a quienes lo generan.

Cada una de las decisiones que hemos tomado en estos años fue recibida con el mismo argumento: que no era posible, que iba contra la economía. Sin embargo, la experiencia ha demostrado lo contrario. Hemos cambiado el marco del debate y demostrado que había otra forma de hacer política económica. España ha logrado crecer más, crear más empleo y mejorar su calidad al mismo tiempo. Hemos demostrado que cuando la economía se pone al servicio de la mayoría, los datos mejoran porque mejora la vida de la gente.

Queda legislatura. Y quedan muchas vidas que mejorar. Por eso vamos a seguir."

(Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Expansión, 27/05/26) 

18.4.23

El contrato indefinido fijo discontinuo se ha convertido en protagonista del debate sobre los efectos de la reforma laboral de 2021... Por error o mala fe, algunas fuentes están deslizando la idea de que la transformación de los contratos temporales en indefinidos se realiza, casi exclusivamente, a través de fijos discontinuos, lo que estaría provocando un desorbitado incremento de esta modalidad contractual. La realidad es que el 86% de ese aumento del empleo en 2022 responde a contratos indefinidos ordinarios y solo el 14% indefinidos fijos discontinuos. Parece evidente que la mayoría del empleo temporal se está transformando en indefinido ordinario y solo en las actividades estacionales tiene más relevancia el indefinido fijo discontinuo... un fijo discontinuo en periodo de actividad figura como ocupado en la EPA y como afiliado en la Seguridad Social. Cuando está en periodo de inactividad, la EPA lo contabiliza como parado si busca empleo o inactivo si no lo hace, porque está esperando a que su empleador lo vuelva a llamar... Esta figura contractual es la respuesta más adecuada para hacer compatible la estacionalidad productiva de determinados sectores con la estabilidad laboral... no deja de sorprender que algunos analistas, en lugar de poner el foco en entender el extraordinario comportamiento de nuestro mercado de trabajo en los tres últimos años, parezcan obsesionados por la casilla en la que se registra a los fijos discontinuos en periodo de inactividad en los servicios de empleo de las comunidades autónomas.

 "Comencemos con los datos. La Encuesta de población activa (EPA), que se realiza con criterios homologados por Eurostat, es la estadística básica para el conocimiento del mercado de trabajo. La EPA cifra en 17.371.500 las personas que trabajaron como asalariadas en el último trimestre de 2022, de las que 594.200, apenas el 3,4%, tenían un contrato de duración indefinida discontinua.

Esta es la dimensión real de los fijos discontinuos en España: poco más de 3 de cada 100 asalariados; un peso sin la entidad necesaria para explicar la profunda transformación del empleo que se ha producido en el primer año de aplicación de la reforma laboral. Recordemos además el contexto. En el año 2022 el empleo indefinido tuvo un crecimiento extraordinario en España: en un solo año aumentó en 1.591.000 personas, más que en Alemania, Italia y Francia juntas.

 Por error o mala fe, algunas fuentes están deslizando la idea de que la transformación de los contratos temporales en indefinidos se realiza, casi exclusivamente, a través de fijos discontinuos, lo que estaría provocando un desorbitado incremento de esta modalidad contractual.

La realidad es que el 86% de ese aumento del empleo en 2022 responde a contratos indefinidos ordinarios y solo el 14% indefinidos fijos discontinuos.

Parece evidente que la mayoría del empleo temporal se está transformando en indefinido ordinario y solo en las actividades estacionales tiene más relevancia el indefinido fijo discontinuo

 En concreto, los datos de Seguridad Social muestran que dos de cada tres nuevos fijos discontinuos en 2022 se concentran en hostelería, educación, comercio, agricultura y empresas de trabajo temporal (ETT).

Todos los datos utilizados hasta aquí están disponibles en las páginas web del INE, Eurostat y la Seguridad Social. Para el análisis de los fijos discontinuos en los periodos de inactividad es necesario utilizar los microdatos de la EPA. Datos que nos dicen que en el cuarto trimestre de 2022 había 45.200 personas en paro y 70.500 personas inactivas, que habían trabajado antes como fijas discontinuas.

Este es sin duda un dato muy significativo, porque la mayoría de los fijos discontinuos en situación de inactividad no buscan trabajo, por una razón fundamental: porque ya lo tienen. Están esperando a que empiece el curso escolar o la temporada turística para reincorporarse a su empresa, a su puesto de trabajo, en el que tienen sus derechos laborales consolidados.

 Esta es la razón por la que la EPA, desde siempre, solo contabiliza como parados a los fijos discontinuos en periodo de inactividad cuando cumplen con la condición básica para ello: buscar empleo de forma activa.

Por si se entiende mejor: un fijo discontinuo en periodo de actividad figura como ocupado en la EPA y como afiliado en la Seguridad Social. Cuando está en periodo de inactividad, la EPA lo contabiliza como parado si busca empleo o inactivo si no lo hace, porque está esperando a que su empleador lo vuelva a llamar.

Esta figura contractual es la respuesta más adecuada para hacer compatible la estacionalidad productiva de determinados sectores con la estabilidad laboral. Es un contrato indefinido a todos los efectos, que da estabilidad y seguridad a las personas asalariadas, que genera los mismos derechos que un indefinido ordinario en la antigüedad, las vacaciones, la protección frente al despido o a la carrera profesional dentro de la empresa.

El Boletín Oficial del Estado no puede cambiar las temporadas turísticas ni los ciclos de la agricultura, pero sí puede y debe garantizar los derechos laborales de las personas que trabajan en estos sectores, empezando por el derecho a un contrato estable. Hemos pasado de los contratos temporales precarios de antes a los contratos indefinidos y con derechos de ahora.

Por último, es posible entender la utilización partidaria del ruido en el debate político, pero no deja de sorprender que algunos analistas, en lugar de poner el foco en entender el extraordinario comportamiento de nuestro mercado de trabajo en los tres últimos años, parezcan obsesionados por la casilla en la que se registra a los fijos discontinuos en periodo de inactividad en los servicios de empleo de las comunidades autónomas."                     

(Manuel Lago es economista y asesor del Ministerio de Trabajo y Economía Social, El País, 05/04/23)

21.10.22

Tenía ganas de leer algo así... Los contratos indefinidos dejan en un mínimo histórico a los trabajadores temporales: un 16%

 "En la presentación del avance de datos de la afiliación de octubre, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha destacado que la Seguridad Social ha ganado desde agosto de 2021 más de 750.000 cotizantes, 400.000 de ellos en 2022, de los que la mayoría, alrededor del 90%, se ubican en el sector privado, según recoge Europa Press.

Escrivá ha resaltado que, además de seguir creándose empleo, su calidad se está viendo impulsada "de forma abrumadora" por la reforma laboral. Así, el 84% de los contratos son ahora indefinidos, catorce puntos más que antes de la reforma, lo que ha situado el porcentaje de temporales en un mínimo histórico del 16%. 

 En jóvenes menores de 30 años, la proporción de los que tienen contratos indefinidos es de 7 de cada 10, frente a los 4 de cada 10 de antes de la pandemia.

Escrivá también ha hecho hincapié en la mayor duración de los contratos, lo que refleja, a su juicio, el impacto positivo que está teniendo la reforma laboral. En concreto, ha señalado que la duración media de los contratos ha aumentado un 20% respecto a 2019, lo que en términos absolutos supone 40 días más. Asimismo, ha subrayado que los contratos con una duración superior a 30 días o que no han finalizado aún han aumentado en 411.000 en comparación con 2019, mientras que se han reducido en más de 2,7 millones los contratos de menos de un mes.

El ministro ha destacado además que el sector de Educación está transformando contratos temporales hacia contratos indefinidos y fijos discontinuos "de forma intensa", al tiempo que está recortando el peso de los temporales. (...)"               (InfoLibre, 19/10/22)

5.5.22

Editorial de El País: "Empleo récord. El mercado laboral español muestra cifras inéditas en cantidad y calidad de los contratos"... Para ser inocua y no tocar temas de fondo, los efectos de la Reforma Laboral son espectaculares... La mitad de los contratos en abril fueron indefinidos hasta alcanzar el récord histórico de 700.000... da gusto ver el gráfico

 

J.Coscu @jcoscu

La mitad de los contratos en abril fueron indefinidos hasta alcanzar el récord histórico de 700.000

9:11 a. m. · 4 may. 2022
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J.Coscu @jcoscu

Vaya con la Reforma Laboral. Para ser inocua y no tocar temas de fondo, sus efectos son espectaculares. En el primer mes de vigencia plena de las nuevas normas de contratación se ha pasado de un 10% de media del 2021 de contratos indefinidos a un 48,2 en Abril 2022

El aumento de afiliados a Seguridad Social +184.577 hasta superar los 20 millones de personas afiliadas aporta estabilidad y certezas en un escenario en el que hay mucho interés interesado por generar alarmismo.

9:19 a. m. · 4 may. 2022
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javier Garcia @javigarser
En respuesta a @jcoscu y @GLlamazares

Reforma laboral que salió, en una votación de vergüenza, porque un diputado del PP se equivocó. Hay que dar gracias a los q votaron en contra: PP, VIC, PNV, BILDU, ERC, JUNTS y todos los partidos democráticos y patriotas, que hacen todo lo posible por qvsu gente esté bien.

Daniel Bernabé @diasasaigonados

La clave de la reforma laboral por la que apostaron los sindicatos y Yolanda Díaz, la contratación indefinida, da sus frutos: casi la mitad de los contratos firmados en abril son indefinidos. La importancia de la política útil que tiene claros sus objetivos de transformación.

Se crea empleo estable, en un escenario tan difícil como la guerra en Ucrania, algo que durante años los economistas de la derecha nos dijeron que era imposible bajo ese eufemismo de la "flexibilización", es decir, la precariedad. Las políticas del proyecto laborista funcionan.

Entre la firma de la reforma y la aprobación en el Congreso hubo una durísima campaña, nada casual y coordinada, calificando esta legislación de migajas y traición. ¿Qué intereses políticos llevaron a poner en peligro un acuerdo que ha variado una tendencia neoliberal de décadas?

12:09 p. m. · 4 may. 2022
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  "Empleo récord. El mercado laboral español muestra cifras inéditas en cantidad y calidad de los contratos.

 Los datos de empleo de abril que hizo públicos el miércoles el Ministerio de Trabajo son incuestionablemente buenos, superando todas las expectativas. Por primera vez en la historia, España rebasa la cifra de los 20 millones de afiliados a la Seguridad Social, medio millón más que antes de la pandemia, y el número de parados ofrece la cifra más baja en un mes de abril desde 2008: bajó en más de 86.000 personas, situándose escasamente por encima de los tres millones de desempleados (3.022.503).

En la Encuesta de Población Activa (EPA), la cifra de trabajadores ha estado dos trimestres consecutivos por encima de la cota de los 20 millones, lo que confirma la fortaleza del mercado laboral. Y todo esto a pesar de la incertidumbre causada tanto por la guerra en Ucrania como por la vigencia de una pandemia no superada todavía, y con indicadores visibles de un posible recrudecimiento.

Más significativa todavía es la relevante mejora en la calidad de los contratos, en particular en sectores tradicionalmente afectados por una alta temporalidad, como la construcción y la agricultura. Se han firmado en este mes de abril casi el mismo número de contratos indefinidos que temporales, un 48,2%, lo que equivale a casi 700.000 empleos, que es la cifra más alta de una serie contable que se remonta a 2001. No había ocurrido nunca antes porque las fuertes creaciones de empleo venían acompañadas de un aumento en la temporalidad laboral. Sumados todos los contratos indefinidos en 2022, el total se acerca a 1.800.000 y se coloca un 181,55% por encima del cómputo total que arrojaron los mismos cuatro meses de 2021. Por su parte, la contratación de muy corta duración (de menos de siete días) también ha descendido sustancialmente en abril: del 75,8% del total de los contratos firmados en el mismo mes en los ejercicios previos a la pandemia, ha pasado a representar tan solo el 28%.

Buena parte de las razones de esta favorable evolución del empleo de calidad se debe a la reforma laboral, negociada con los interlocutores sociales y prueba de que la modernización del entorno económico es la mejor forma de afrontar las dificultades. El actual récord de afiliados llega cuando aún faltan los meses donde tradicionalmente la economía española crea más empleo. La recuperación del turismo internacional anticipa que de aquí al verano va a continuar la misma lógica. (...)

Aunque otros factores pueden resultar desestabilizadores —como el cambio en la política monetaria en Estados Unidos o la situación en China y su política de covid cero—, los datos conocidos el miércoles dibujan un mercado laboral en condiciones más ventajosas de las que podían preverse tras la invasión rusa de Ucrania y sin la pandemia completamente controlada."               (Editorial de El País, 05/05/22)

17.4.22

La nueva reforma laboral genera en tres meses un millón de contratos fijos, tantos como empleos precarios provocó la de Rajoy... comienza a generar efectos estabilizadores en el empleo, un ámbito caracterizado desde hace más de cuatro décadas en España por una clara tendencia a la precarización y a la temporalidad

"La nueva reforma laboral comienza a generar efectos estabilizadores en el empleo, un ámbito caracterizado desde hace más de cuatro décadas en España por una clara tendencia a la precarización y a la temporalidad: la tasa de contratos indefinidos lleva tres meses en unos niveles que no había registrado en todo el decenio anterior, según los datos del SEPE (Servicio de Empleo Público Estatal), y del Ministerio de Trabajo, al haber encadenado sendos registros del 14,95%, el 21,94% y el 30,73% de enero a marzo, cuando lo habitual era que oscilara entre el 8% y el 11%, y llevar dos meses por encima de los 300.000 visados de ese tipo (316.841 en febrero y 513.677 en marzo), un volumen que no aparece en la serie.

La marca porcentual anterior estaba en el 14,76% de marzo del año pasado mientras que la de volumen se encontraba en los 282.981 contratos fijos del último noviembre, en el primer caso después de que los agentes sociales retomaran las negociaciones de la nueva normativa laboral, suspendidas con la pandemia cuando empezaban a estar hilvanadas, y en el segundo cuando comenzaban a estar encarriladas. Desde enero de 2013, solo en ocho ocasiones (de 108) se había llegado a superar en España la barrera de los 200.000 contratos fijos en un mes.

Hay otro dato especialmente ilustrativo del cambio que está suponiendo en materia de contratación la nueva reforma laboral, íntegramente vigente desde el pasado 30 de marzo: el millón largo (1.069.190) de contratos indefinidos visados en las oficinas de empleo de toda España entre el 1 de enero y el 31 de marzo, es decir, durante el periodo de transición o de adaptación a la nueva normativa, guarda un asombroso parecido con los 1.121.400 empleos eventuales que arroja como saldo, en términos de media anual de la EPA (Encuesta de Población Activa), el periodo de mayor creación de empleo con la anterior reforma laboral, cuando, entre 2013 (3,25 millones) y 2019 (4,37), el tejido productivo y comercial de España alcanzó unas cotas desconocidas de precarización del empleo a un ritmo vertiginoso.

De hecho, entre 2014 y 2016, en la fase inicial de la recuperación tras la crisis posterior al estallido de la burbuja inmobiliaria, el empleo eventual ocupaba más de la mitad de los puestos de trabajo que se iban creando en un país volcado en el sector servicios y, dentro de este, en todo lo relacionado con el turismo y la hostelería.

Era un crecimiento débil e inestable, tal y como demostró la pandemia, cuya crisis, pese a la rápida habilitación de mecanismos de protección social y empresarial como los ERTE y los avales del ICO, se llevó por delante medio millón de empleos temporales y apenas 61.000 indefinidos.

El impacto había sido ocho veces más intenso antes de comenzar una nueva recuperación en cuyo primer año la creación de empleo eventual sigue teniendo más peso que la del fijo, con una relación de 292.900 por 223.500, algo menos desproporcionada (56%/44%) que la de la década anterior.

No es un proceso de reemplazo, pero sí marca una tendencia

Obviamente, la similitud entre la magnitud que alcanzó la creación de empleo precario con la anterior reforma y en la anterior crisis y el actual ritmo de formalización y de conversión de contratos indefinidos, según el caso, no responde a un proceso de reemplazo en el que los nuevos fijos van sustituyendo a los antiguos eventuales. Entre otras cosas, porque "fijo" no equivale a "para siempre".

No obstante, las cifras sí dan pistas de por dónde pueden ir las tendencia del mercado laboral a partir de ahora y pese a las lagunas que presenta un cartapacio de normas en cuya elaboración prevaleció el consenso, y por lo tanto la renuncia a las posiciones iniciales por parte tanto de sindicatos como de patronales y de Gobierno, aunque, pese a ello, se cerró como la primera reforma laboral que, en cuatro décadas, revierte el proceso de precarización para mejorar la protección de la parte más débil de la relación laboral, que es la del trabajador.

El aumento de los contratos indefinidos coincide en el tiempo, por otro lado, con otra tendencia positiva como es el aumento de la duración de los empleos eventuales, que al cierre del mes de febrero, y según los datos del SEPE, se elevaba a 57,83 días, con marcas superiores al mes y medio (49,26) para los empleos por circunstancias de la producción y a los dos y medio (77,33) para los de obra y servicio.

Dos años antes, en el mes previo a la declaración oficial de la pandemia, las cifras  respectivas eran 52,66, 46,8 y 62,37 días, es decir, cinco, tres y quince menos que en 2022, en los tres casos con una ligera mejora en relación con febrero de 2019 (53,43, 47,9 y 65,05). 

"¿Va a aumentar la estabilidad laboral de esos trabajadores?"

"Veo esta reforma como un primer paso para la transformación de la cultura empresarial española de la contratación laboral, que se caracteriza por un miedo atávico al contrato indefinido", explica Vicente Lafuente, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Zaragoza, quien, no obstante, se muestra "crítico" con algunos de sus aspectos. (...)

Una cultura de la temporalidad con cuatro décadas de arraigo

Lafuente, que plantea las colisiones que pueden darse entre la "fundamental naturaleza indefinida" de los contratos y la irregularidad de algunas actividades, una combinación que "puede aumentar la parcialidad no deseada", muestra su confianza en que "la reforma laboral pueda influir en un cambio de mentalidad en torno a la contratación", aunque anota que
"quizá para eso sea necesario un cambio del modelo productivo en el que
predomine una industria más estable y tecnologizada y tengan menos peso
los servicios".
               (Eduardo Bayona, Público, 16/04/22)

2.2.22

La reforma laboral supone, por primera vez en los últimos cuarenta años, diez grandes avances (y ningún retroceso) en materia de derechos laborales: estabilidad en el empleo en las Administraciones Públicas... los ERTE han llegado para quedarse... penalización de los contratos de muy corta duración... eliminación de los contratos por obra o servicio... convenio de sector... ultractividad, los trabajadores del metal de Cádiz se manifestaron por mantener la ultraactividad de su convenio... ya no hablamos de recortes, sino de avances y nuevos derechos. Ya no hablamos de nuevas vías de precariedad, sino de corregir fuertemente la temporalidad

Nacho Álvarez @nachoalvarez_

La reforma laboral que se vota pasado mañana en el Congreso supone, por primera vez en los últimos cuarenta años, diez grandes avances (y ningún retroceso) en materia de derechos laborales. Lo explico en este hilo

1.- Reducción de la precariedad. La reforma laboral elimina los contratos por obra o servicio, y refuerza la causalidad jurídica. Ahora, el contrato indefinido será la norma. Para hacer un contrato temporal tendrá que existir causa justificada.

2.- Penalización de los contratos de muy corta duración. Los contratos de menos de 1 mes (incluso justificados) tendrán asociado un nuevo desincentivo: una mayor cotización a la Seguridad Social.

3.- La contratación temporal irregular será sancionada. Un puesto de trabajo ocupado año y medio por figuras temporales se entenderá como estructural y, por tanto, la persona que lo ocupe adquirirá la condición de indefinida. Las multas se reforzarán ante contratos irregulares.

4.- Los ERTE han llegado para quedarse; la reforma los consolida en nuestra legislación. Este instrumento ha protegido el empleo durante la pandemia, evitando los despidos de crisis anteriores y garantizando protección salarial a los trabajadores y flexibilidad a las empresas.

5.- Reequilibrio de la negociación colectiva. El convenio sectorial tendrá prevalencia frente al convenio de empresa en materia de salarios. Esto ayudará a evitar la competencia salarial a la baja entre empresas, y elevará los salarios en muchos centros de trabajo.

6.- Ultraactividad: se mantiene la vigencia del convenio hasta que se renueve. Los trabajadores del metal de Cádiz se manifestaron por mantener la ultraactividad de su convenio. Hoy esta ultraactividad se recoge como derecho en la nueva reforma laboral.

7.- Se corrigen los vacíos legales en materia de subcontratación. A partir de ahora, el convenio del sector de referencia será el que se aplique también para estas empresas, que ya no tendrán tan fácil competir a base de bajar salarios.

8.- Potenciación de la formación profesional. La reforma aborda una mejora en la formación laboral siguiendo el modelo dual alemán: combinación de estudios en aula y prácticas en empresa. Además, establece la creación de un Estatuto del Becario en el plazo de 6 meses.

9.- Mayor protección laboral y estabilidad para jóvenes con contratos formativos. Se reforma el contrato formativo para jóvenes de forma que ahora no habrá ya período de prueba, pudiendo recibir indemnización en caso de despido.

10.- Estabilidad en el empleo en las Administraciones Públicas. Se suprimen los contratos por obra o servicio así como la posibilidad de realizar despidos por causas económicas. Se regula el proceso de estabilización de interinos de acuerdo a la Ley 20/2021.

Esta nueva reforma laboral invierte la lógica neoliberal de las últimas cuatro décadas: ya no hablamos de recortes, sino de avances y nuevos derechos. Ya no hablamos de nuevas vías de precariedad, sino de corregir fuertemente la temporalidad.

2:02 p. m. · 1 feb. 2022
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28.12.21

Durante cuatro décadas, la legislación ha facilitado la contratación temporal abusiva y el despido sin causa... Durante años la legislación laboral ha acompañado estrategias competitivas basadas en la precariedad laboral y los bajos salarios. Y ha sido un factor que la desincentivado la innovación empresarial... pero los sectores exportadores han ido incorporando estrategias de innovación, que requieren calidad y estabilidad en el empleo... Así ha sido cómo, durante la gran recesión, España ha mantenido su cuota de participación en las exportaciones globales y desde entonces sigue creciendo... Son precisamente estas empresas más competitivas las que apuestan por la estabilidad en el empleo, la formación y mejores salarios... se detectan cambios muy importantes en el paradigma sobre el que está construido esta reforma laboral... Hay ámbitos del acuerdo que van más allá de revertir la reforma del PP del 2012 y abordan problemas enquistados. Especialmente lo que hace referencia a la contratación... Entre los aspectos más significativos se encuentra una nueva regulación para facilitar los ajustes en el trabajo sin despido, aprovechando la experiencia muy positiva de los ERTE. Eso por sí solo ya supone un cambio de orientación radical... por todo esto, este acuerdo es una buena noticia para el conjunto del país... Para los trabajadores que pasan de perder derechos a recuperarlos y ganarlos. Para las empresas interesadas en abandonar la estrategia de la precariedad y apostar por la innovación, porque ahora tienen más incentivos para ello

 "Los que procedemos del mundo del Derecho sabemos que las leyes son importantes, pero no hacen milagros. Por sí solas no cambian la realidad, aunque pueden contribuir a ello. 

En España se ha ido consolidando un modelo productivo caracterizado por su especialización en sectores que obtienen importantes beneficios sin mucha inversión. Ha contribuido disponer de un ejército de reserva de mano de obra desempleada, especialmente la no cualificada. Lo que ha incentivado las estrategias competitivas basadas en los costes laborales y en la precariedad –que no solo es temporalidad abusiva- y desincentivado la innovación.  

Incluso, cuando a mediados de los noventa se redujo la presión sobre el empleo como consecuencia de la menor entrada de trabajadores jóvenes, se continúo abusando de esta estrategia, importando millones de personas inmigrantes de cinco continentes. Algunas con elevados niveles formativos, pero que fueron ocupados en empleos muy precarios. 

Aunque conviene destacar que, en paralelo, algunas empresas -aún pocas- han emprendido otro camino. De la mano de los sectores exportadores se han ido incorporando estrategias de innovación, que requieren calidad y estabilidad en el empleo. Así ha sido cómo, durante la gran recesión, España ha mantenido su cuota de participación en las exportaciones globales y desde entonces sigue creciendo. Son precisamente estas empresas más competitivas las que apuestan por la estabilidad en el empleo, la formación y mejores salarios. 

Que la legislación no es la culpable de los niveles de precariedad en el empleo lo confirma el hecho de que, con la misma ley, los índices de temporalidad son muy distintos en las CCAA y en sectores. Incluso difieren mucho en el mismo sector en función de cada Comunidad. Pero que la legislación no sea la culpable no significa que sea inocua. Durante años, la legislación laboral ha acompañado, cuando no incentivado, estas estrategias competitivas basadas en la precariedad laboral y los bajos salarios. Y ha sido un factor que la desincentivado la innovación empresarial.

En las últimas cuatro décadas, al calor de la hegemonía ideológica que hemos llamado ultraliberal a pesar de ser ultraintervencionista de clase, se ha instalado en el discurso dominante el paradigma de que nuestro modelo de relaciones de trabajo era muy rígido y que la legislación debía incorporar más flexibilidad. Bajo este bonito concepto de la flexibilidad -quién no quiere ser flexible- se han ido incorporando procesos de descausalización en la contratación, descausalización del despido, desregulación laboral e individualización de las condiciones de trabajo. 

Hitos importantes de este proceso fueron la reforma de 1984, que inició la legalización de los contratos temporales para cubrir actividades estables de la empresa, con la excusa del elevado desempleo. O la reforma de 1994 que estableció -contra la doctrina del Tribunal Supremo- que los trabajadores del transporte por carretera se presumía que eran autónomos. De esos polvos vienen los lodos actuales, un sistema logístico ineficiente, que se sustenta en la externalización de costes y riesgos de las empresas a sus trabajadores autónomos "autoexplotadores" de sí mismos y al medio ambiente. 

Durante cuatro décadas, la legislación ha facilitado la contratación temporal abusiva y el despido sin causa. Más supuestos de despido no disciplinario, casi desaparición de las causas de nulidad del despido -con readmisión obligatoria- desaparición de los salarios de tramitación y reducción de las indemnizaciones. Esta facilidad para el despido ha desincentivado todos los mecanismos de flexibilidad interna de las empresas.

El punto culmen de esta estrategia legislativa fue el Decretazo del Gobierno Rajoy del 2012, aprobado en el tiempo récord de los primeros 51 días de gobierno, gracias a que fue redactado en grandes bufetes de abogados de empresa, pasó raudo por la sede de la CEOE y el Gobierno Rajoy le puso el sello del Consejo de Ministros. 

El objetivo ocultado de esa reforma legal fue aprovechar la gran recesión para producir cambios en una triple dirección: devaluar de manera estructural los salarios, desequilibrar la negociación colectiva en favor de la patronal y sustituir la flexibilidad pactada por la imposición unilateral de las empresas. 

Cuatro décadas en la misma dirección han dejado una legislación profundamente desequilibrada. Por eso siempre me ha parecido una ingenuidad hablar de la derogación integra de la reforma laboral, como si de golpe se pudiera desandar lo recorrido en 40 años. Por eso también me parecía un reto muy complejo reformar aspectos centrales de la actual regulación por la vía del acuerdo tripartito.     

Ya tendremos tiempo de analizar con detalle el contenido detallado de un acuerdo de gran complejidad técnica. Esto no ha hecho más que comenzar, porque después de la redacción definitiva -los flecos de los acuerdos los carga el diablo- y de la aprobación del Decreto Ley viene su convalidación en el Congreso -para la que el Gobierno de coalición no tiene la mayoría asegurada- y luego la más que probable tramitación como proyecto de ley en la que, como es lógico, todos los grupos que apoyan al gobierno querrán dejar su huella. 

De una primera lectura detecto cambios muy importantes en el paradigma sobre el que está construido este acuerdo. No solo de los que más se ha hablado, la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa, de manera que este no pueda fijar salarios más bajos que en el sectorial. O el mantenimiento de la aplicación del convenio, después de terminada su vigencia, mientras no sea sustituido por otro. 

Hay ámbitos del acuerdo que van más allá de revertir la reforma del PP del 2012 y abordan problemas enquistados. Especialmente lo que hace referencia a la contratación. 

De entrada, se recupera la fórmula de considerar que el contrato de trabajo se presume concertado por tiempo indefinido y que los temporales son excepcionales y deben estar sometidos a causas muy estrictas. Vamos a ver cómo se resitúan las empresas y si se modifica o mantiene la práctica de usar fraudulentamente la contratación temporal. Puede ser decisivo que también se plantee la modificación de la ley de infracciones del orden social para que cada contrato hecho en fraude de ley dé lugar a una sanción, no como ahora, que una misma acta de inspección de trabajo supone una sola sanción, sean 3 o 100 los contratos fraudulentos. 

Me parece importante todo lo referido al contrato de formación en alternancia dirigido a garantizar el objetivo de formación de este contrato. También la inclusión de los contratos de obra y servicio de la construcción en la lógica del contrato indefinido con causa de rescisión tasada. 

Entre los aspectos más significativos se encuentra una nueva regulación para facilitar los ajustes en el trabajo sin despido, aprovechando la experiencia muy positiva de los ERTE. Eso por sí solo ya supone un cambio de orientación radical en favor de una flexibilidad pactada y controlada por la autoridad laboral. 

Por supuesto, como sucede en todas las negociaciones, todas las partes han tenido que hacer concesiones en relación con sus planteamientos iniciales. En eso consiste la negociación y los acuerdos – lo recuerdo para los desmemoriados. 

La CEOE ha asumido el riesgo de entrar en la lógica de condicionar los contenidos de la reforma, intuyendo que de no hacerlo sus intereses podían salir peor parados. Supongo que está arriesgada apuesta es lo que explica que cuatro organizaciones importantes de la patronal se hayan desmarcado del acuerdo, Anfac (automoción) Asaja (campo) Foment, de Catalunya, y CEIM, de Madrid. 

Intuyo que en la posición de la patronal puede haber influido la percepción de que también en el mercado de trabajo están cambiando cosas. En España no se ha producido la gran dimisión de EUA, pero comienza a haber indicios de que una menor presión del desempleo puede promover dinámicas de mejora de salarios y condiciones de trabajo.  

De la misma manera que los sindicatos habrán tenido que ceder en algunas de sus posiciones iniciales, por ejemplo, en no taponar suficientemente las formas del despido sin causa con la recuperación del despido nulo en estos casos. Una reforma acordada tripartitamente igual parece menos ambiciosa –está por ver cómo hubiera acabado sin acuerdo- pero es más estable social y políticamente. 

En todo caso, parece evidente que este acuerdo es una buena noticia para el conjunto del país. Consolida el factor de estabilidad que está aportando la concertación social frente a la crispación interesada que alimentan las derechas. Además, rompe con el discurso catastrofista de Pablo Casado y sitúa a España como referencia del diálogo social en la Unión Europea, cuando hasta hace poco éramos referencia de todo lo contrario.  

Este acuerdo nos ofrece una múltiple oportunidad. Para los trabajadores que pasan de perder derechos a recuperarlos y ganarlos. Para las empresas interesadas en abandonar la estrategia de la precariedad y apostar por la innovación, porque ahora tienen más incentivos para ello. Y para el conjunto del país que tiene una oportunidad de acompañar las grandes inversiones que suponen los fondos de la Unión Europea con reformas de calado, y además pactadas. "                (Joan Coscubiela; eldiario,es, 23/12/21)

27.12.21

Daniel Bernabé: La nueva reforma laboral en España es un paso adelante para la clase trabajadora... la CEOE ha sido consciente del cambio de rumbo que puede echar raíces en esta década en Europa... se varía el modelo, de uno donde primaba la incertidumbre a uno donde se busca la estabilidad... que incluye el sistema Red, es decir, la adecuación de los exitosos ERTE a un futuro contexto sin pandemia, una herramienta que como ya se ha demostrado, frena los despidos... es un giro respecto a la inercia neoliberal desde al menos las crisis industriales de los años 90... La cuestión esencial de la nueva legislación laboral será si consigue cumplir sus dos objetivos prioritarios, mejorar las condiciones y otorgar certezas en el trabajo, algo que constituye una parte central en la vida de las personas. Si ahí funciona no sólo será un tanto para sus impulsores, será la constatación de que se abre una tendencia económica que contesta al neoliberalismo con hechos... es una vuelta a aquello que nunca se debía haber abandonado: el trabajo como un bien estratégico nacional y un valor que pertenece a la sociedad, no sólo a quien puede pagarlo

 "En la víspera de Nochebuena, tras largos meses de negociaciones, se ha anunciado un acuerdo para una nueva legislación laboral en España, que sustituya a la vigente desde la reforma del año 2012 impulsada por el Gobierno de Rajoy en los momentos más duros de la Gran Recesión.

 Haciendo memoria aquel fue un año de una conflictividad social durísima, con 26.000 millones de euros en recortes, el derrumbe de Bankia, el rescate condicionado de la UE y dos huelgas generales, que junto con centenares de protestas, contestaron desde la calle y el mundo del trabajo a la política austeritaria y regresiva del Gobierno de la derecha. Una década después se produce un importante cambio de rumbo. (...)

En esta ocasión, con el Gobierno de coalición progresista representado en la cartera de Trabajo por Yolanda Díaz, se esperaba que los empresarios no firmaran el acuerdo. No sólo porque fuera el primero en décadas notablemente favorable a la clase trabajadora, sino porque la derecha política ha presionado hasta el último momento para descabalgar a los empresarios.

De hecho, la patronal agrícola, automovilística y la madrileña y catalana se han abstenido en su votación interna aunque al final hayan triunfado las tesis posibilistas. La primera lectura es que es un triunfo político para el Gobierno, pero sobre todo un varapalo para el PP y Vox, que se quedan sin su principal argumento para desdeñar esta nueva legislación laboral: el discurso extremista que pretende ilegitimar a la izquierda se queda en fuera de juego con el calado de este acuerdo. Lo sustancial es que una vez que la CEOE ha sido consciente del cambio de rumbo ha tenido que decidir si quedarse al margen, no sólo de esta reforma sino de un proceso de cambio que puede echar raíces en esta década en Europa. Hay determinadas fotos en las que la historia penaliza duramente las ausencias.

 Pero, ¿qué hay de sustancial en esta nueva legislación? Pues fundamentalmente la recuperación de la negociación colectiva mediante los sindicatos como pilar de las relaciones laborales, una que había quedado dañada desde la anterior reforma. Hasta el momento los convenios de empresa se imponían sobre los sectoriales, tirando siempre a la baja salarios y jornadas, elementos en los que ahora primará el acuerdo general.  

Además se recupera la ultractividad, es decir, que los convenios sigan siendo válidos aunque finalice su tiempo de vigencia. Por otro lado, se pone coto a la subcontratación precaria al obligar a que esta se rija por el convenio de la actividad desarrollada.

La importancia de recuperar para los convenios colectivos sectoriales la exclusividad del salario y la jornada es una mejora potencial de las condiciones de trabajo, ya que en los grandes acuerdos sectoriales los sindicatos tienen mayor capacidad de presión que asumiendo las batallas por separado, de empresa en empresa. No se verán obligados a negociar a la baja ni a partir de cero cuando el convenio finalice. Pero además de estas cuestiones, se recupera la idea de lo laboral como un bien colectivo, no como materia a libre disposición del empresariado para depreciarlo. En 2012 hubo la intencionalidad política de, tomando como coartada a la crisis, reducir el poder de los sindicatos y los trabajadores.

 El otro gran pilar de esta nueva reforma es la lucha contra la temporalidad, un problema endémico del país donde las sucesivas nuevas leyes, que se solían basar tan sólo en incentivos fiscales para los empresarios, no han dado resultados. Se elimina el contrato por obra o servicio, considerando por norma general todos por tiempo indefinido. Excepto aquellos que se acojan a sustituciones o circunstancias de la producción, debiendo justificar la causa de su temporalidad y bajando su máxima duración de los cuatro años actuales a los seis meses prorrogables hasta doce mediante convenio. Los trabajadores temporales pasarán a ser fijos si no se cumplen las circunstancias que establece la ley.

Y es aquí donde entra en juego la inspección de Trabajo del ministerio, departamento que en los años que llevamos de legislatura, y con la antigua reforma, había conseguido transformar 345.000 puestos temporales en indefinidos, no sólo con la presencia física de inspectores, sino mediante técnicas de inteligencia artificial que vigilarán que los contratos se adecuen a lo establecido por la ley. En lo que queda de legislatura es posible que el vuelco sea aún mayor con la nueva reforma. La clave, como en el anterior apartado, es entender que además de los resultados se varía el modelo, de uno donde primaba la incertidumbre a uno donde se busca la estabilidad.

 ¿Cuál es el aspecto que ha quedado pendiente de esta reforma? Sin duda la vuelta a los 45 días de indemnización por año trabajado, actualmente en 33 para todos los contratos posteriores al 2012. La CEOE se cerró en banda desde el principio a variar esta cantidad, los sindicatos entendieron que en la actual situación pandémica, donde movilizaciones masivas son difíciles de llevar a cabo, iba a ser difícil arrancar este aspecto. Pero también, y sobre esto las lecturas más superficiales no han insistido, que el aumento del SMI y la mayor duración de los contratos encarecerán el despido evitando que sea la principal manera de abaratar costes. O cómo ceder para lograr acuerdos estables, pero a la vez avanzar en lo que pretendes de otras maneras.

Además, la otra medida que incluye la nueva legislación es el sistema Red, es decir, la adecuación de los exitosos ERTE a un futuro contexto sin pandemia, una herramienta que como ya se ha demostrado frena los despidos.

 Reducir casi dos años de negociación, con el factor de desestabilización del coronavirus, a un fracaso por este hecho, más allá, quedar atrapados en la trampa retórica de si esto es o no una derogación de la antigua reforma, es no entender ni el calado de la misma, ni en qué circunstancias se ha producido, ni en qué consiste una negociación con el poder económico del país. Pero sobre todo no entender el giro que supone respecto a la inercia neoliberal desde al menos las crisis industriales de los años 90. Confundir avances y retrocesos al no obtener tus posiciones de partida en una negociación sólo conduce al derrotismo.

 Este acuerdo aún tiene que llevarse al Congreso para su aprobación. (...)

La soledad de la derecha va a ser palpable, al tener que votar en contra una reforma que, además de contar con la firma del empresariado, está despertando una notable expectación. Los ultras, por su parte, como ya han ensayado en el conflicto de Cádiz, es probable que adopten un populismo obrerista que las posiciones derrotistas les pondrán en bandeja.

 La cuestión fundamental no será el debate digital, cargado de trampas y elipsis, tampoco ni siquiera el debate parlamentario, mucho menos los comentarios en prensa al respecto. Todo eso será importante porque configura una primera impresión de la reforma en la que se cruzan todo tipo de intereses para minusvalorarla. La cuestión esencial de la nueva legislación laboral será si consigue cumplir sus dos objetivos prioritarios, mejorar las condiciones y otorgar certezas en el trabajo, algo que constituye una parte central en la vida de las personas. Si ahí funciona no sólo será un tanto para sus impulsores, será la constatación de que se abre una tendencia económica que contesta al neoliberalismo con hechos: demasiadas décadas reduciendo el interés general a los intereses de las grandes empresas.

Si los empresarios e incluso la parte socioliberal del PSOE han firmado este pacto es porque entienden que puede ser un bálsamo para la paz social. Si los sindicatos y UP lo avalan es porque se amplían las posibilidades reales de que los derechos se hagan efectivos, también porque abre el camino a mejoras sustanciales mediante la movilización. Si todos estos sectores lo han hecho suyo es porque la reforma era una pieza clave para recibir 15-000 millones de fondos Next Generation. En toda negociación, por definición, hay cesiones. En esta las que han arrancado los sindicatos decantan la balanza hacia los trabajadores por la potencialidad de las mejoras: se trata de ver dónde puedes llegar, pero también de la posición de donde partes.

 Esta reforma es el producto de aquellos que la han negociado, con caras visibles cuyo capital político puede aumentar en la decidida apuesta. Pero, más allá, es el resultado de una década de lucha, de ciudadanos anónimos, de sindicalistas sobre los que pesó pena de cárcel. Esta reforma no es el mal menor, ni siquiera lo mejor que se podía conseguir, es una vuelta a aquello que nunca se debía haber abandonado: el trabajo como un bien estratégico nacional y un valor que pertenece a la sociedad, no sólo a quien puede pagarlo."                     (Daniel Bernabé, RT, 24/12/21)

10.6.21

Yolanda Díaz, al PP: "Su reforma laboral llevó la tasa de paro al 27%, devaluó salarios y precarizó el trabajo... casi el 90% de todo el empleo destruido en la UE en 2012... No podemos tener a jóvenes con contratos de 476 euros, eso habla muy mal de las empresas españolas""

 "(...) Tras la intervención del diputado del PP, la vicepresidenta ha cargado contra los efecto de las medidas aprobadas por los conservadores en 2012: "Le voy a dar un dato de Eurostat ¿Sabe cuál fue el país que en 2012 destruyó más empleo en Europa? España; casi el 90% de todo el empleo destruido en la UE. Puede seguir afirmando lo que quiera, pero este dato tiene una causa: la reforma aboral del PP".

La ministra ha explicado que esas modificaciones llevaron la tasa de paro al 27%: "Lo reconoció la propia Fátima Báñez; su reforma laboral no ha servido para crear empleo, lo ha destruido, ha servido para devaluar salaros y precarizar las relaciones laborales; ha causado una gran inseguridad jurídica, hubo sentencias en contra de la preferencia del convenio de empresas, el Supremo se ha posicionado en contra de la subcontratación y la ultraactividad", ha recordado (...)"              (Alexis romero, Público, 09/06/21)

"(...) "Si tenemos trabajos precarios", ha continuado, "tenemos empresas precarias. Necesitamos jóvenes incorporados al mercado de trabajo, pero con condiciones dignas". La Garantía Juvenil es uno de los mecanismos que la Vicepresidencia de Trabajo quiere poner en marcha para desarrollar un cambio radical en las políticas públicas para luchar contra el desempleo. (...)"             (Alexis Romero, Público, 08/06/21)

22.5.20

Ejemplos reales de aplicación de la reforma laboral

"La reforma laboral del 11/2/2012 no es demasiado extensa en el nº de cambios pero sí es importantísima en la profundidad. Una reforma "extremadamente agresiva" como dijo el ministro de economía el día anterior a su aprobación.

(...) se ha optado por poner una serie de ejemplos totalmente reales de distintas aplicaciones posibles del Estatuto de los Trabajadores tal y como ha quedado. Más de uno está diciendo, con enorme acierto, que esta reforma no es más que haber dado categoría de legal a lo que antes hacían las empresas igualmente pero era ilegal. 
La legalidad no impresiona a un empresariete hispánico, como demuestra cada día al no facturar ni la mitad de lo que hace. Por tanto que ahora sea legal no quiere decir que estos ejemplos vayan a suceder más que antes y por ello no hay que asustarse en demasía. (...)

Ejemplo.

- Te podrán despedir con indemnización de 20d/año sólo por tener dos o más bajas que sumen al menos 9 días en los últimos dos meses, si ninguna de ellas supera los 21 días. Aunque la empresa gane millones de euros al año y tu ausencia no hubiera supuesto perjuicio alguno. (Art.52.d ET)

- Igual que el anterior pero con dos o más bajas que sumen al menos 23 días en el último año si ninguna supera los 21 días. (Art.52.d ET)

- Si tienes plaza por oposición de personal laboral fijo de cualquier Administración Pública podrás ser despedido con indemnización de 20d/año y tope de 12 mensualidades por insuficiencia presupuestaria sobrevenida en 3 trimestres consecutivos. (D.A.20ª ET)

- A un jefe de contabilidad le podrán poner de administrativo si ambas categorías fueran del mismo grupo profesional, que es lo más probable. Si no le reducen el salario no hay derecho a demanda de impugnación ni a extinción voluntaria del contrato con indemnización. (Art.39 ET)

- Sin necesidad de que haya pérdidas, si existen razones probadas relacionadas con la competitividad, productividad u organización técnica o del trabajo:

· A un cocinero le podrán poner de camarero con salario de camarero.

· Al que cobre por encima de convenio le podrán bajar hasta el salario de convenio.

· A quien trabaje menos de 40h semanales le podrán subir hasta 40.

· A quien libre 2d por semana le podrán hacer librar 3d cada dos semanas.

· A cualquiera le podrán cambiar de horario o de turno.

Esto se lo podrán hacer a cualquier trabajador incluyendo los que tengan un contrato indefinido con 50 años de antigüedad anterior a la reforma. Sólo se podrá aceptar o bien impugnar en los juzgados y/o rescindir contrato con indemnización de 20d/año y tope de 9 mensualidades. (Art.41 ET)

- Si un trabajador está cobrando 800€ en A y 400€ en B, la empresa podrá bajarle el A con el método anterior y subirle el B. El trabajador sigue cobrando lo mismo por lo que ni demandará ni extinguirá su contrato, pero la empresa pagará menos cotizaciones. Por tanto la SS tendrá menos ingresos y el trabajador cobrará menos de paro, bajas, jubilaciones…( Art.41 ET.)

- La empresa podrá aplicar a toda la plantilla una bajada colectiva de salarios y/o un aumento de jornada y cambio de horarios o turnos. Si lo firma Toñi la camarera, la delegada padefa que no distingue una nómina de una multa de la Guardia Civil, los afectados no podrán demandar contra el acuerdo, pero sí rescindir contrato cobrando indemnización de 20d/año con tope de 9 mensualidades. (Art.41 ET)

- Te podrán despedir sin indemnización con sólo alegar causa disciplinaria aunque sea inventada. Si demandaras, la empresa tendría que demostrar la veracidad y gravedad de la causa. Casi seguro que sería declarado improcedente y para despedirte tendrían que pagarte la indemnización de 45 a 33d/año (el nº exacto depende de varias cosas), pero sin recargo porque han quitado los salarios de tramitación. Por tanto ¿para qué pagarla antes? Ya pagaremos cuando nos obligue una sentencia. De 1.000 demandarán 10 y 990 pondrán el culo. (Art.55 ET)

- Una empresa podrá forzar a un empleado con más de 3 años de antigüedad (derecho a más de 1 año de paro) a aceptar un despido improcedente sin cobrar la indemnización, con lo que se la queda el jefe en B porque el dinero sí que sale de la empresa. Luego trabajaría 3 meses cobrando paro y salario B a la vez. A los 3 meses le harían un contrato Rajoy por el cual la empresa se podrá desgravar el 50% del año de paro que le quedara al trabajador y tendrían bonificaciones de cotización durante 3 años. (Art.4 RD 3/2012)

- Una empresa puede hacerle un contrato Rajoy a cualquier trabajador y tendrá despido 100% gratis y 100% libre durante el primer año. Cuando falte un día, le comunicarán que no ha pasado el período de prueba y le harán un nuevo contrato Rajoy al día siguiente. En el peor de los casos, cuando le despidan tras 18 contratos, el trabajador demandará y le pagarán la indemnización de despido improcedente, pero sin recargo como se explicó antes. Así que ¿para qué hacerle un contrato indefinido normal con indemnización? Le hacemos 18 contratos Rajoy y si demanda ya pagaremos cuando nos obliguen, pero no pagaremos más. (Art.4 RD 3/2012)

- Hay un nuevo permiso retribuido de 20h anuales para hacer cursos que pueden ser a distancia. Casi ningún trabajador lo usará contra la voluntad de la empresa, aunque pueda. Pero no faltarán trabajadores de administraciones y empresas públicas que verán claro que son 3 días libres más al año. Sólo tendrán que pagar a alguien para que les certifique que les han dado un curso a distancia y ya pueden irse a la playa. No se impide que este permiso se disfrute pegado a las vacaciones o a los moscosos. ¡Yuju!. (Art.23.1.3 ET)

- Si tu convenio ya está caducado, como la mayoría, le queda de vida hasta el 12/2/2014. Si no se renueva antes tu convenio desaparecerá y a ti y a todos tus compañeros os podrán bajar al salario mínimo de 650€ mensuales. (Art.86.3 ET)

- Tu empresa se podrá autorizar un ERE a sí misma, tanto de despidos como de reducción como de suspensión. Ya no necesitan que se lo apruebe la autoridad laboral ni que se lo firme Toñi la camarera. (Arts.47 y 51 ET.)

- Si tu empresa tiene menos de 25 trabajadores, el FOGASA le pagará 8 de los 20d/año de indemnización en despidos objetivos procedentes. Por tanto el coste real del despido objetivo será de 12d/año en la inmensa mayoría de empresas. Casi ningún trabajador demandará contra su despido porque ahora tienen menos que ganar al haberse suprimido los salarios de tramitación. (Art.33.8 ET) (...)" (Laboro, 18/02/12)

3.12.19

La historia del chico al que despiden por estar 4 días de baja por enfermedad y por la muerte de su abuela. Si este tipo de medidas ya ocurren, ¿qué pasará cuando las empresas se acojan al fallo del Tribunal Constitucional que avala el despido por baja laboral aunque sea justificada?

"¿Te imaginas qué pides la baja por estar enfermo y, cuando vuelves, te enteras de que te han despedido? Eso mismo le ha ocurrido a un joven de Sevilla.

Juanjo trabajaba para los supermercados El Jamón, contratado a través de la ETT Crit mediante un contrato por obra y servicio, como mozo de almacén desde hacía meses. El pasado domingo 17 de noviembre, su abuela falleció y, tras consultar con su empresa y con la ETT, le aseguraron dos días de baja por fallecimiento. Al volver, el trabajador enfermó y, tras dos días de baja por enfermedad, fue despedido.  (...)

“El martes, aun estando malo, me reincorporé y desarrollé la jornada completa, pero cuando era la hora de marcharme, la encargada me llamó a su despacho”, explica.
“Cuando estábamos solos me dijo que no podía faltar tanto al trabajo y que debía dar ejemplo a los demás trabajadores despidiéndome. No me lo podía creer. Además, cuando salió les dijo a mis compañeros que si alguien tenía algún problema con la empresa, ya sabían dónde estaba la puerta”, añade. (...)

La cadena de supermercados asegura que todo lo que cuenta el trabajador es “rotundamente falso” y que fue la ETT quien le dio de baja.
“El Jamón no puede despedir a quien no es su empleado. Aquí despide la ETT, no nosotros”, aseguran desde la cadena.

En cambio, al hablar con la ETT, nos aseguran que fue la cadena de supermercados quien dio el aviso de que querían causar la baja de dicho trabajador.
“La empresa El Jamón tiene que negar el despido, ya que no tiene potestad para despedir a ningún trabajador de la ETT. De ser así, estaríamos hablando de una cesión ilegal de los trabajadores”, explica el abogado Víctor Llanos.

“Es la empresa quien contrata a la ETT, no a los trabajadores, por lo que no pueden finalizar el contrato de un trabajador, sino que deberían finalizar el contrato con la ETT. Para que nos entendamos; no pueden echar sólo a un trabajador que está contratado por la ETT y quedarse con todos los demás, porque, de esta forma se demuestra, que no han finalizado la obra o el servicio, sino que quieren echar al trabajador, en este caso a Juanjo”, aclara.  (...)

Si este tipo de medidas ya ocurren, ¿qué pasará cuando las empresas se acojan al fallo del Tribunal Constitucional que avala el despido por baja laboral aunque sea justificada?"                (Alejandra de la Fuente, Público, 30/11/19)

3.9.18

2 julio 2018: el día en el que se destruyeron 504.630 afiliados y se crearon 519.126

"Se acaban de publicar los datos de afiliados del mes de Julio. Dejan algunas noticias positivas: la afiliación crece a buen ritmo, un 3% en tasa interanual o “La Seguridad Social registra 19.042.810  afiliados medios, el mejor dato de los últimos diez años” como anuncia el portal del Ministerio de Trabajo.

Pero, si miramos más detenidamente a la evolución diaria de altas y bajas, nos encontramos con el verdadero problema o disfuncionalidad de nuestro mercado de trabajo, uno que ya pusimos de manifiesto en este post reciente y en este paper, y que tiene que ver con los efectos de calendario del mercado de trabajo español, absolutamente desproporcionados.

Nuestra economía tiene un componente estacional claro, pero otra parte importante de la dinámica del empleo es la mayor creación de empleo a principio de mes y la mayor destrucción a final de mes. Incluso, crea empleo los lunes y lo destruye los viernes. Todo esto es aparentemente obvio, pero en España llega a órdenes de enorme magnitud.

Cuando todos los efectos calendario coinciden en un solo día, pasan cosas extraordinarias.  Pues bien, el pasado 2 de julio fue uno de esos días. Si tenemos en cuenta que todos los registros de las altas y las bajas del fin de semana se registran en el sistema el primer día laborable siguiente, pues nos encontramos que ese fatídico lunes 2 de julio:
  • - Se registraron todas las bajas de los contratos mensuales del mes de junio, mes en el que la hostelería tiene un peso importante en las contrataciones y en las rescisiones de contratos.
  • - Se registraron todas las bajas de los contratos de semana.
  • - Se registraron todas las bajas de los contratos de la educación, que tiene la tradición de contratar en septiembre para despedir en junio. Estos datos parecen indicar que no se está cumpliendo la sentencia del Supremo que consideraba ilegal despedir en verano a los docentes interinos que trabajan todo el curso.
Como consecuencia, en ese día se destruyeron más de medio millón de afiliados, 504.630 para ser más exactos. Una cifra absolutamente desproporcionada para una economía como la española. Como las contrataciones también se concentran a principios de mes y de la semana, ese día se produjeron 519.126 altas. (...)

(...) nunca en la historia reciente de nuestro mercado de trabajo se produjo tanto movimiento en el mercado laboral en un solo día: 1.023.756 movimientos diarios en los registros de la Seguridad Social. 

Y es una cifra que solo se puede explicar con el abuso de la contratación temporal, una lacra de nuestro mercado de trabajo que causa la injusta e ineficiente precariedad laboral."              

2.3.17

¿Precariedad en Osakidetza? Una auxiliar de enfermería encadena 215 contratos en cuatro años

"Cuando hace un mes el sindicato ELA (mayoritario en Euskadi) realizó una reclamación para exigir las indemnizaciones correspondientes a los 141 contratos interinos que una trabajadora de Osakidetza había tenido los últimos cuatro años poco se podía imaginar que esa marca se podría superar. 

Hasta esta semana, cuando ha registrado dos nuevas reclamaciones ante el Departamento de Sanidad: en una de ellas se reclaman 215 contratos y en la otra 197 contratos que han tenido dos trabajadores del Servicio Vasco de Salud en los últimos cuatro años. Las reclamaciones demandan que se cumplan las sentencias europeas sobre indemnizaciones que afectan al personal temporal

En una de esas reclamaciones, una mujer de 60 años, trabajadora de la Organización Sanitaria Integrada (OSI) Alto Deba como auxiliar de enfermería denuncia que ha tenido 197 contratos. En la otra reclamación, otra mujer, también auxiliar de enfermería y de 53 años de edad, ha tenido 215 contratos en la OSI Bidasoa. 

(...) la directora de la OSI Bidasoa defendió en unas jornadas que en Osakidetza no existía la precariedad. “Pero tanto la OSI Bidasoa, como el conjunto de Osakidetza han apostado por la precariedad. Con la política de empleo que promueve el Servicio Vasco de Salud no se puede construir un proyecto de vida digno. 

Y tampoco hay forma de fidelizar personal para Osakidetza, incluso aunque haya profesiones en las que no hay personas con la formación requerida. ¿Es posible que con la edad de estas trabajadoras, todavía deban mirar su teléfono todas las mañanas para saber si ese día van a trabajar o no?”. (...)"            (eldiario.es, 27/02/17)


17.2.17

Los EREs arrollan a más de un millón de trabajadores en 5 años de reforma laboral

"Los expedientes de regulación de empleo (ERE) han afectado a casi 1,2 millones de trabajadores en los primeros cinco años de vigencia de la reforma laboral impulsada por el primer Gobierno de Mariano Rajoy, que ha provocado una devaluación del mercado laboral sin precedentes en la historia reciente del país.

La Estadística de Regulación de Empleo del Ministerio de Empleo señala cómo entre 2012 y noviembre del año pasado 68.783 empresas presentaron 89.665 EREs que conllevaron 235.914 despidos y 733.747 suspensiones de contrato. A esos 969.661 afectados hay que sumarles 228.085 reducciones de jornada, lo que eleva la cifra de damnificados a 1.197.746 trabajadores.

La afección al empleo de la reforma laboral del PP, que llegó a los dos años de que con la de José Luis Rodríguez Zapatero se atenuara la tendencia destructiva de los dos primeros años de la crisis, no cesa pese a las continuas referencias a la mejora de la situación económica del país que desde hace más de un año salen de los ámbitos gubernamentales: todavía durante 2016, con el PIB creciendo un 3,2%, unas 3.673 empresas presentaron 4.896 EREs que conllevaron 22.240 despidos y 44.386 suspensiones de contrato, a los que hay que sumar 7.657 recortes de jornada (datos de Empleo hasta noviembre). (...)

Para Rita Moreno, de la Secretaría de Acción Sindical de CCOO, “el principal efecto negativo de la reforma laboral ha sido la devaluación de las condiciones de los contratos por la vía de los ERE. Ha pasado un poco como con los convenios: se han renovado más de los que se esperaba pero con peores condiciones salariales y sociales”.

De hecho, el 92,7% de los ajustes de plantilla (83.114 de 89,665) se cerraron con acuerdos. Sin embargo, anota, “la estadística no refleja las condiciones de esos acuerdos. Creció la conflictividad, y hubo más presión a los trabajadores y peores condiciones para los despedidos, y a menudo para los que seguían en la plantilla, que antes de la reforma”.

Si hubo muchos más acuerdos que desacuerdos, añade, se debió a que “la prioridad de los sindicatos y los comités siempre ha sido reducir la cifra de despidos y minimizar los daños. Siempre parece mejor intentar cerrar un acuerdo que no hacerlo e ir después al juzgado”. En el caso de los convenios, los acuerdos llegaban ante la incertidumbre de qué pasaría si se perdía por no renovarlo. (...)"          (Público, 10/02/17)