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28.2.17

Las empresas 'zombis' van a tener que ser eliminadas en un nuevo apocalipsis antes de que se consiga mejoras de la rentabilidad y la productividad.

"(...) Los enormes beneficios obtenidos desde el fin de la Gran Recesión se han limitado principalmente a las grandes empresas: "sólo unas pocas mega empresas acumulan la mayor parte del dinero en efectivo, mientras que miles de pequeñas y medianas empresas (PYME) tienen poco dinero en efectivo y mucha más deuda. De hecho, una minoría son realmente empresas 'zombi' con beneficios que solo les permiten hacer frente al servicio de su deuda".

Es fácil ver por qué hay tantos zombis. A pesar de la relativa recuperación de la rentabilidad de muchas economías en el boom alimentado por el crédito de 2002 a 2006, no fue el caso de muchas pequeñas y medianas empresas. Por el contrario, acumularon más deuda mediante créditos bancarios. 

La Gran Recesión provocó un colapso en los beneficios e incluso después de 2009, la rentabilidad de estas empresas mejoró poco, mientras que la deuda se mantuvo alta. Sin embargo, las empresas zombis han sobrevivido porque las tasas de interés eran muy bajas y los bancos no han ejecutado los impagos.  Este escenario ha llegado al extremo en Italia, donde los créditos bancarios morosos han alcanzado el 20% del PIB.

Como el BCE explica en un informe: "Mientras que los bancos que se beneficiaron del anuncio aumentaron su oferta global de préstamos, este suministro se dirigió fundamentalmente hacia empresas de baja calidad pero con relaciones crediticias pre-existentes con esos bancos. Como resultado, no hubo un impacto positivo sobre la actividad económica real, como el empleo o la inversión. 

En su lugar, estas empresas utilizaron sobre todo los fondos recién adquiridos para acumular reservas en efectivo. Por último, documentamos que las empresas solventes en las industrias con una prevalencia de empresas zombis sufrieron significativamente por la mala asignación de crédito, lo que ralentiza la recuperación económica".

De acuerdo con la investigación del liberal Instituto Adam Smith, 108.000 de las denominadas empresas de zombis en el Reino Unido sólo son capaces de pagar el interés de su deuda, lo que impide su reestructuración. En otras palabras, ralentizan la "destrucción creativa" del capital mediante la liquidación de los débiles por los fuertes. (...)

Con niveles de deuda empresarial más altas que antes de la crisis global y una rentabilidad menor en la mayoría de las economías, las empresas 'zombis' van a tener que ser eliminadas en un nuevo apocalipsis antes de que se consiga mejoras de la rentabilidad y la productividad."         (Michael Roberts  , Sin Permiso, 04/02/2017)

29.1.16

La ‘Cuarta Revolución Industrial’ eliminará 7 millones de empleos hasta 2020

"(...) un informe sobre los efectos de la denominada Cuarta Revolución Industrial. 

Tras la automatización de la industria en el siglo XVIII (considerada Industria 1.0), la división del trabajo y la producción en cadena de principios del siglo XX (Industria 2.0), y la revolución tecnológica de finales del siglo XX (Industria 3.0), ahora estamos hablando de la digitalización de los sistemas de producción que impactará enormemente en las empresas y en la manera en la que la economía afecta a las personas, la sociedad y los países.

El documento de Davos analiza las transformaciones que la economía mundial y el mercado de trabajo padecerán en el próximo lustro. Entre sus advertencias se afirma que, a causa de la automatización, se perderán el mundo unos siete millones de empleos “de oficina”. 

El estudio predice el desarrollo en las áreas de inteligencia artificial, robótica, nanotecnología e impresión 3D. Esta transformación provocará que algunos empleos sean superfluos e innecesarios, pero al mismo tiempo abrirá la oportunidad a otra gran gama de empleos.

Los economistas que firman el estudio advierten que esta pérdida se compensará con la creación de otros dos millones de nuevos empleos en las áreas de computación, ingeniería, arquitectura y matemática. La entidad basa su análisis en decenas de entrevistas a directores de recursos humanos de una quincena de países que cuentan con el 65% del mercado laboral mundial.

No obstante, la diferencia entre creación de nuevos empleos y destrucción de oficios obsoletos se salda con una destrucción neta de empleo. Caminamos, pues, hacia el modelo que se ha descrito como sociedad 20-80. En la que bastará el trabajo del 20% de la población activa para hacerla funcionar. 

Esa minoría de trabajadores cualificados será suficiente para asegurar el control de las máquinas y procesos productivos. El 80% restante de la población sólo tendrá acceso a empleos de bajísima cualificación, serviles en su mayoría, o se verá condenada al desempleo estructural.

Es obvio que hay que definir otro modelo de reparto de la riqueza generada gracias al imparable avance tecnológico. Sin necesidad de ser profeta, simplemente observador de la realidad, en este blog ya hemos comentado que las cúpulas dirigentes del mundo son perfectamente conscientes de la colosal avería sufrida por el artefacto convencional del empleo. 

Y son conscientes también de que, tarde o temprano, tendrán que establecerse sistemas de rentas mínimas extensibles a sectores mucho más amplios que los contemplados por las actuales rentas de indigencia.  (...)"            (Cive Pérez, Attac España; 26/01/16)

8.6.09

Adiós, GM... adiós motor de combustión interna... bienvenidas, energías renovables, trenes, autobuses...

"Escribo estas líneas en la mañana del fin de la otrora poderosa General Motors. Al mediodía, el presidente de Estados Unidos lo hará oficial: General Motors, tal y como la conocemos, es ahora siniestro total.

Sentado aquí, en el lugar de nacimiento de GM, en Flint (Michigan), estoy rodeado de familia y amigos ansiosos por saber qué les pasará a ellos y a la ciudad. El 40% de los hogares y de los negocios han sido abandonados. Imaginen vivir en una ciudad donde casi la mitad de las casas están vacías. ¿Cuál sería su estado de ánimo?

Es una triste ironía que la empresa que inventó la "obsolescencia planificada" -la decisión de fabricar automóviles que se cayeran a pedazos al cabo de unos años, de modo que el cliente tuviera que comprar uno nuevo- ahora se haya quedado obsoleta. Se negó a fabricar los automóviles que el público quería, coches que consumieran poco, que fueran todo lo seguros que fuese posible y que fueran increíblemente cómodos de conducir. Ah, y que no se cayeran a trozos al cabo de dos años. (...)

¡Pero ahora Estados Unidos es propietario de una empresa automovilística! Lo sé, lo sé; ¿quién demonios quiere gestionar una empresa automovilística? ¿Quién de nosotros quiere que se tiren a un agujero de ratas 50.000 millones de dólares de nuestros impuestos para seguir intentando salvar a GM? Dejemos esto claro: la única manera de salvar a GM es matar a GM. Salvar nuestra preciosa infraestructura industrial, sin embargo, es otro asunto y debe ser la principal prioridad.

Si permitimos el cierre y el derribo de nuestras fábricas de automóviles, desearemos amargamente tenerlas todavía cuando nos demos cuenta de que esas fábricas podrían haber construido los sistemas de energía alternativos que hoy en día necesitamos tan desesperadamente. Y cuando nos percatemos de que la mejor manera de trasladarnos es en tren ligero y en trenes bala y en autobuses más ecológicos, ¿cómo lo haremos si hemos permitido que nuestra capacidad industrial y la mano de obra especializada desaparezcan? (...)

Igual que hizo el presidente Roosevelt tras el ataque de Pearl Harbor, el presidente Obama debe decirle a la nación que estamos en guerra y que debemos convertir inmediatamente nuestras fábricas de automóviles en fábricas que construyan vehículos de transporte público y aparatos de energía alternativa. (...)

En el otro frente de esta guerra, las empresas petrolíferas luchan contra ustedes y contra mí. Están empeñadas en desplumarnos a la menor oportunidad, y han sido las temerarias administradoras de la cantidad finita de petróleo que se encuentra bajo la superficie terrestre. Saben que la están chupando hasta la médula. (...)

Este año hace cien que los fundadores de General Motors convencieron al mundo para que renunciara a sus caballos y sus sillas y sus fustas y probara un nuevo medio de transporte. Ahora es el momento de que le digamos adiós al motor de combustión interna." (Michael Moore: Adiós, GM. El País, Negocios, 19/04/2009, p. 10/11)