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18.10.23

Por qué el contrato único es una mala idea

 "Como sabéis desde hace tiempo se viene hablando del contrato único, más o menos desde que la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) lo propuso hace unos 5 años. El conocido grupo de politólogos-blogeros Politikon lo lleva defendiendo a capa y espada desde entonces y el partido UPyD abrazó la propuesta hace ya varios años. Hoy en día quien lo propone (además de UPyD) es Ciudadanos (C’s), fundamentalmente porque uno de sus padres es el economista de referencia de la formación, Luis Garicano. El contrato único parece algo muy moderno, producto de un estudio altamente complejo y técnico que propone soluciones específicas y concienzudamente estudiadas para el caso concreto español, pero a mí en cambio me parece que su fundamento es un clásico de la historia: Intentar dar soluciones aparentes y superficiales a problemas complejos, focalizando los conflictos de forma parcial y creando falsos e irreales marcos mentales.

La verdad es que los problemas que pretende solucionar el contrato único son reales. En España, desde que se permitió la contratación temporal hace ya décadas, se ha ido progresivamente creando dos "clases" de trabajadores, los "insiders"(utilizando su propio lenguaje), que son aquellos que tienen contratos indefinidos y tienen acumuladas altas indemnizaciones de despido, y los "outsiders", aquellos que tienen contratos temporales, generalmente precarios y que pueden ser despedidos en cualquier momento recibiendo poco más que las gracias. Obviamente los "insiders" también tienen sueldos mayores por muchas razones.

Después de la crisis de 2008 estas dos situaciones se han hecho más evidentes porque fueron los "outsiders" quienes sufrieron mayoritariamente los despidos y porque, desde ese momento y ante la debilidad de nuestra economía, las empresas han sido mucho más reacias a hacer contratos indefinidos a no ser que estuviesen forzadas a ello.

Al final como veréis aquí hay una especie de "lucha de clases", pero entre trabajadores. Hay unos grupos privilegiados por las circunstancias y otros perjudicados, que además suelen coincidir con cuestiones de edad (los jóvenes suelen ser mayoritariamente "outsiders"), entrando conceptos generacionales en esta lucha. Al final esto no es tan distinto a otras "luchas de pobres" que podíamos ver hace años ¿Cuántas veces habéis visto este tipo de argumentaciones hechas entre funcionarios y trabajadores del sector privado? Al final esto no es tan distinto.

Los defensores del contrato único aseguran que éste acabará con la dualidad. La idea más o menos es que cuando una empresa se ve obligada a hacer a un trabajador indefinido (después de dos años de contrato temporal), ésta prefiere despedirlo para no tener que asumir una alta indemnización en caso de tener que despedirlo en el futuro.

Así pues estos trabajadores nunca salen de los contratos temporales, no hacen carrera en las empresas y siempre viven en la precariedad. Por otro lado los trabajadores con altas indemnizaciones por despido nunca son despedidos, copan los mejores puestos de trabajo e "impermeabilizan" el segmento alto del mercado laboral.

 La teoría es muy lógica y los números probablemente la avalan, pero tiene un problema: Está hecha por personas que probablemente no conocen lo que pasa en las entrañas del mercado laboral. La realidad es que las empresas generalmente no despiden a los trabajadores temporales cuando cumplen dos años sino que hacen una trampa, que es cambiarle la descripción de puesto de trabajo o bien cambiarlos a otra empresa del grupo, y así los renuevan por dos años más. Las empresas no se cortan un ápice en hacer esta trampa a la legislación laboral y no es raro, porque en la gran mayoría de los casos estos contratos temporales ya eran un fraude de ley en origen, pues los contratos temporales solo se pueden hacer por campañas temporales, sustituciones o circunstancias excepcionales de tiempo determinado, y sin embargo se hacen siempre que la empresa quiere acogiéndose a la última posibilidad.

De hecho la realidad es que la dualidad en España no es causa de los distintos tipos de contratos, es causa del fraude en el uso de los contratos que es bien distinto. Usar un contrato temporal para un puesto que no sea efectivamente temporal es un fraude, y es la extensión de ese fraude ya convertido en norma la que genera la dualidad. Lo que nos propone el contrato único es convertir el fraude en ley, mediante un original mecanismo que presume que los empresarios que ahora son pillos se van a volver automáticamente honestos y legales y van a dejar de hacer fraude.

 El contrato único que propone C's (que es el que se discute en estos momentos), propone lo siguiente. El empresario solo pagaría 12 días por año trabajado en caso de despido durante el primer año de contrato, si el empleado supera el primer año en el segundo pagaría 15, el tercer año 18 y así hasta el octavo año, donde se llegaría 33 días por año trabajado. Ahora tenemos un contrato temporal que tiene una indemnización de 12 días que, cuando se convierte en indefinido, pasa a 33 días. El empresario para no pasar de 12 a 33 días prefiere despedir al trabajador, pero en cambio se supone que al pasar de 12 a 15 o de 15 a 18 ya no lo va a despedir, porque se estima que la diferencia no es suficiente y sobre todo porque para despedirlo tendría que pagarle, como mínimo, 12 días por año trabajado. Antes que pagarle 12 días y contratar otro (al que tendrá que pagar también 12 días como mínimo), lógicamente parece mejor asumir 3 días de más cada año. Es todo lógico ¿verdad? El incentivo está clarísimo, debería funcionar perfectamente....pero no está tan claro.

¿Porque sabéis cuál es el verdadero incentivo? Que el empresario quiere pagar lo mínimo posible y, con un 22% de paro, puede perfectamente hacerlo ¿Cómo? Hay muchos mecanismos. El primero que se me ocurre es que el contrato único teórico será de facto un contrato temporal de 1 año encubierto en base a un sencillo cálculo: Imaginemos que el salario que se quiere pagar es de 15.000€/año, que en caso de cesar al cabo de un año tendrá una indemnización de 12 días, esto es, 493€. Pues bien, el salario anual se convertirá en 14.507€ anuales y a final de año, mediante un finiquito "fantasma", se le pagarán los otros 493€ en concepto de indemnización, para posteriormente ser contratado de nuevo ¿Veis que fácil es evitar el contrato único? De hecho esto ya se está haciendo ahora con los contratos temporales (que también tienen esta indemnización) pero con un agravante: Muchas veces ni siquiera se pagan estos finiquitos, bien por desconocimiento del trabajador, bien porque el empresario lo exige para continuar la relación laboral. Y esto puede pasar exactamente igual con el contrato único.

 Igual a los señores que idean estas cosas les suena a ciencia-ficción, pero esto es la tendencia habitual en nuestro mercado laboral, sobre todo en las Pymes. Sólo hay que hablar un poco con la gente para enterarse: Contratos de 30 horas en las que se trabajan 45, falsos autónomos en los que la empresa paga la cuota de autónomo al trabajador, encadenamiento de contratos temporales con cambio de puesto y hasta de sociedad, sobresueldos en negro, subcontratas en las grandes empresas para evitar los convenios, becarios haciendo el trabajo de trabajadores, y un larguísimo etcétera. Señores, es que hay empresas gestoras que se encargan de buscar los huecos de las leyes y a la semana de estar legislado algo ya han encontrado el hueco. Pensar que el contrato único no va a poder evitarse de facto es un pensamiento "naif".

Los defensores del contrato único asumen que no se puede evitar el fraude de ley y lo reconocen sin tapujos. En el fondo es un pensamiento adaptativo en el mal sentido de la palabra, es la asunción del fraude como hecho consumado y la rendición en la voluntad de hacer cumplir la ley. Se podría perfectamente hacer una ley más estricta para controlar este fraude, con requerimientos específicos para todo lo que no sean actividades inherentemente temporales (turismo, agrícola) o sustituciones, pero el no hacerlo responde a un pensamiento arraigado entre el liberalismo económico, que es no hacer nada que dificulte la contratación y que genere trabas al empleo. Hacer un control exhaustivo o someter ciertas contrataciones a una autorización previa generaría un desincentivo al empleo. Esa es la lógica.

Claro, no hay que ser zahorí para entender a donde lleva esa moral y esa forma de razonar. Todas las reformas laborales que se han hecho desde 1984 se han realizado con voluntad de flexibilizar el mercado laboral para evitar trabas a la contratación e intentar reducir el desempleo. La realidad ha sido que, por muchas que se han hecho, el desempleo siempre ha permanecido alto y los empresarios siempre se han quejado de las trabas que no se habían eliminado. Llevamos 30 años en esa lógica y no parece que el resultado haya sido muy bueno.

 El contrato único, una vez se aplique, no se va a librar de esas críticas. Se seguirán cometiendo fraudes, se seguirá diciendo que el despido es muy caro y se seguirá pidiendo que se bajen las cotizaciones sociales. Si a los nuevos contratados se les baja el sueldo para pagar el finiquito de 12 días por año o si se generan nuevas trampas para evitar el contrato (contratar como falso autónomo, por ejemplo) ¿Qué van a hacer sus defensores? La respuesta es evidente: Adaptarse con su leitmotiv fundamental: No poner trabas a las empresas. ¿Por qué van a controlar los falsos autónomos si han rechazado controlar los falsos contratos temporales? ¿Por qué no van a adaptar su contrato único a las demandas de los empresarios cuando vean que no genera empleo?

El contrato único no es que sea malo, el problema fundamental es que está guiado por unos principios y análisis erróneos. Este contrato único acabará evolucionando hacia otro contrato único, el único que existe realmente en el mundo (porque este contrato de indemnización creciente no existe en ningún sitio), que es el contrato que es único porque la indemnización por despido es cero, que es lo que existe en EEUU o en otros países.

No es que yo sea un enemigo acérrimo del concepto de contrato único, de hecho ya he dicho alguna vez que no me asusta el concepto y que merece la pena estudiarlo, el problema es que este contrato único creado bajo estos fundamentos económicos no aporta nada bueno para la mayoría de la población. Sí, es posible que en otro entorno económico con menos paro esta trampa de restar el finiquito del salario no se pudiese hacer, pero es que no estamos en esa situación. También es posible que los jóvenes más preparados pudiesen conseguir una mejor penetración en las empresas gracias a la pérdida de derechos de sus mayores. Pero al final las ventajas de este contrato son muy inferiores a los problemas que generaría, que es básicamente una pérdida de derechos laborales generalizada. Es que incluso la propuesta combinada con una mochila austriaca de risa (como propone C's) ni siquiera favorece la movilidad,

 Otra cosa es que se propusiese un contrato único con una indemnización inicial, no sé, de 18 ó 20 días por año. Ahí sí podríamos valorar las ventajas e inconvenientes para unos y para otros y ver si compensa globalmente. Pero en el entorno económico actual cualquiera de las ventajas serán esquivadas y cualquiera de las soluciones confrontarían con el origen fundamental de este contrato, que es la asunción de que el fraude laboral ni se puede controlar ni es bueno controlarlo.

La dualidad es evidentemente un problema, pero no se soluciona ni haciendo a todo el mundo precario ni suponiendo que los fraudes no se pueden controlar ni adaptándose pasivamente a los hechos consumados. Si no se puede controlar los fraudes en la contratación búsquese la manera de hacerlo. Por ejemplo ¿por qué no hay tanto contrato temporal en las grandes empresas? Pues porque hay convenios de empresa que los prohíben, porque hay fuertes delegaciones sindicales que lo controlan y eso al final hace que la ley tenga que cumplirse. A lo mejor hay que potenciar que haya empresas más grandes (eso sí lo proponen partidos como C's o el PSOE) y también que haya mayores tasas de afiliación sindical, incentivar los convenios de empresa y el control sindical. Y hay muchos mecanismos para hacer esto, unos mejores y otros peores, pero hay que tener voluntad.

¿Se quiere evitar que las empresas bajen los sueldos para pagar las indemnizaciones por despido "fantasma"? Pues que se otorguen mecanismos de rentas mínimas que permitan a los trabajadores poder resistir la presión de la bajada de sueldos (no como el complemento salarial, que incentiva precisamente a aceptarla pasivamente) o se creen verdaderas penalizaciones por despidos no justificados (en vez de un bonus-malus que al final consistirá en regalar dinero, se puede subir el IS y bonificarlo solo si no hay despidos) ¿Se quiere evitar el fraude de ley en la contratación? Búsquese un mecanismo ágil para hacerlo, no es posible que en la era de internet no pueda hacerse un mecanismo rapidísimo de comprobación y hasta de autorización previa ¿No se cree en la autorización previa? Pues que se impongan penas altísimas si se detecta el fraude, para desincentivarlo realmente.

El contrato único que se está proponiendo me parece un error, una vuelta de tuerca más a nuestro mercado laboral pero vendida con un marketing fabuloso y colorista. Se vende como algo moderno, europeo y juvenil, pero no es más que anglosajonizar nuestro mercado laboral en un momento en que la debilidad del factor trabajo es enorme y que por tanto llevaría a un hundimiento de derechos, salarial o a ambos. Se pretende copiar un sistema europeo sin una protección europea, vender una lustrosa vaca pero solo entregar las mollejas.

 Durante muchos años se nos ha vendido la lógica del neoliberalismo de manera casi insultante: Si las empresas ganan más los trabajadores ganarán más, si las empresas tienen facilidades generarán empleo, si los ricos son más ricos mejor para todos, si lo público se privatiza funcionará mejor, etc. Los hechos, de la mano de esta crisis terrible, nos han hecho escépticos ante estas cosas y ya no nos las creemos tan fácilmente. Sin embargo a veces tengo la sensación de que estas mismas ideas se han trasmutado y han evolucionado, y ahora se tienen que vender en base a power-points,papers y lenguaje propio de una consultoría económica. Cuidado, no vaya a ser que nos estén cambiando solo el envoltorio y en el fondo sea lo mismo."              (Pedro Fresco, Econonuestra, Público, 13/01/16)

13.12.15

Por qué el contrato único es una mala idea ... porque será, de hecho, un contrato temporal de 1 año, encubierto

"(...) Los defensores del contrato único aseguran que éste acabará con la dualidad.

La idea más o menos es que cuando una empresa se ve obligada a hacer a un trabajador indefinido (después de dos años de contrato temporal), ésta prefiere despedirlo para no tener que asumir una alta indemnización en caso de tener que despedirlo en el futuro.

Así pues estos trabajadores nunca salen de los contratos temporales, no hacen carrera en las empresas y siempre viven en la precariedad. Por otro lado los trabajadores con altas indemnizaciones por despido nunca son despedidos, copan los mejores puestos de trabajo e “impermeabilizan” el segmento alto del mercado laboral.

La teoría es muy lógica y los números probablemente la avalan, pero tiene un problema: Está hecha por personas que probablemente no conocen lo que pasa en las entrañas del mercado laboral. La realidad es que las empresas generalmente no despiden a los trabajadores temporales cuando cumplen dos años sino que hacen una trampa, que es cambiarle la descripción de puesto y tenerlo dos años más.

Y las empresas no se cortan un ápice en hacer esta trampa a la legislación laboral y no es raro, porque en la gran mayoría de los casos estos contratos temporales ya eran un fraude de ley en origen, pues los contratos temporales solo se pueden hacer por campañas temporales, sustituciones o circunstancias excepcionales de tiempo determinado, y sin embargo se hacen siempre que la empresa quiere acogiéndose a la última posibilidad.

De hecho la realidad es que la dualidad en España no es causa de los distintos tipos de contratos, es causa del fraude en el uso de los contratos que es bien distinto. Usar un contrato temporal para un puesto que no sea efectivamente temporal es un fraude, y es la extensión de ese fraude ya convertido en norma la que genera la dualidad.

Lo que nos propone el contrato único es convertir el fraude en ley, mediante un original mecanismo que presume que los empresarios se van a volver automáticamente honestos y legales y van a dejar de hacer fraude.

El contrato único propone lo siguiente. El empresario solo pagará 12 días por año trabajado el primer año de trabajo, si el empleado supera el primer año ahí pagará 15, luego 18, etc. Ahora tenemos un contrato temporal que tiene una indemnización de 12 días que, cuando se convierte en indefinido, pasa a 33 días.

El empresario para no pasar de 12 a 33 días prefiere despedir al trabajador, pero en cambio para pasar de 12 a 15 o de 15 a 18 ya no lo va a despedir, porque se supone que la diferencia no es suficiente y sobre todo porque para despedirlo tendría que pagarle, como mínimo, 12 días por año trabajado.

Antes que pagarle 12 días y contratar otro (al que tendrá que pagar también 12 días como mínimo), lógicamente es mejor asumir 3 días de más cada año. Es todo lógico ¿verdad? El incentivo está clarísimo, debería funcionar perfectamente….pero no está tan claro.

¿Pero sabéis cuál es el verdadero incentivo? Que el empresario no quiere pagar 12 días y, con un 22% de paro, puede perfectamente no hacerlo ¿Cómo? Hay muchos mecanismos. El primero que se me ocurre es que el contrato único teórico será de facto un contrato temporal de 1 año encubierto en base a un sencillo cálculo: Imaginemos que el salario que se quiere pagar es de 15.000€/año, al que en caso de cesar al cabo de un año tendrá una indemnización de 12 días, esto es, 493€.

Pues bien, el salario anual se convertirá en 14.507€ anuales y a final de año, mediante un finiquito “fantasma”, se le pagarán los otros 493€ en concepto de indemnización, para posteriormente ser contratado de nuevo ¿Veis que fácil es evitar el contrato único?

De hecho esto ya se está haciendo ahora con los contratos temporales (que también tienen esta indemnización) pero con un agravante: Muchas veces si siquiera se pagan estos finiquitos, bien por desconocimiento del trabajador, bien porque el empresario lo exige para continuar la relación laboral. Y esto puede pasar exactamente igual con el contrato único.

Esto igual a los señores que idean estas cosas les suena a ciencia-ficción, pero esto es la tendencia habitual en nuestro mercado laboral, sobre todo en las Pymes. Sólo hay que hablar un poco con la gente para enterarse: Contratos de 30 horas en las que se trabajan 45, falsos autónomos en los que la empresa paga la cuota de autónomo al trabajador, encadenamiento de contratos temporales con cambio de puesto y hasta de sociedad, sobresueldos en negro, subcontratas en las grandes empresas para evitar los convenios, becarios haciendo el trabajo de trabajadores, y un larguísimo etcétera.

Señores, es que hay empresas gestoras que se encargan de buscar los huecos de las leyes, a la semana de estar legislado algo ya han encontrado el hueco. Pensar que el contrato único no va a poder evitarse de facto es un pensamiento “naif”.

Los defensores del contrato único asumen que no se puede evitar el fraude de ley y lo reconocen sin tapujos. En el fondo es un pensamiento adaptativo en el mal sentido de la palabra, es la asunción del fraude como hecho consumado y la rendición en la voluntad de hacer cumplir la ley. (...)

Todas las reformas laborales que se han hecho desde 1984 se han hecho con voluntad de flexibilizar el mercado laboral para evitar trabas a la contratación e intentar reducir el desempleo. La realidad ha sido que, por muchas que se han hecho, el desempleo siempre ha permanecido alto y los empresarios siempre se han quejado de las trabas que no se habían eliminado. Llevamos 30 años en esa lógica y no parece que el resultado haya sido muy bueno.

El contrato único, una vez se aplique, no se va a librar de esas críticas. Se seguirán haciendo fraudes, se seguirá diciendo que el despido es muy caro y se seguirá pidiendo que se bajen las cotizaciones sociales. Si a los nuevos contratados se les baja el sueldo para pagar el finiquito de 12 días por año o si se generan nuevas trampas para evitar el contrato (contratar como falso autónomo, por ejemplo) ¿Qué va a hacer C's?

La respuesta es evidente: Adaptarse con su leitmotiv fundamental: No poner trabas a las empresas. ¿Por qué van a controlar los falsos autónomos si han rechazado controlar los falsos contratos temporales? ¿Por qué no van a adaptar su contrato único a las demandas de los empresarios cuando vean que no genera empleo?

El contrato único que propone C's no es que sea malo, el problema fundamental es que está guiado por unos principios y análisis erróneos. Este contrato único acabará evolucionando hacia otro contrato único, el único que existe realmente en el mundo (porque este contrato de indemnización creciente no existe en ningún sitio), que es el contrato que es único porque la indemnización por despido es cero, que es lo que existe en EEUU o en otros países. (...)

Otra cosa es que se propusiese un contrato único con una indemnización inicial, no sé, de 18 días por año. Ahí sí podríamos valorar las ventas e inconvenientes para unos y para otros y ver si compensa globalmente. Pero en el entorno económico actual cualquiera de las ventajas serán esquivadas y cualquiera de las soluciones confrontarían con el origen fundamental de este contrato, que es la asunción que el fraude laboral ni se puede controlar ni es bueno controlarlo.

La dualidad es evidentemente un problema, pero no se soluciona ni haciendo a todo el mundo precario ni suponiendo que los fraudes no se pueden controlar ni adaptándose pasivamente a los hechos consumados. Si no se puede controlar los fraudes en la contratación búsquese la manera de hacerlo. Por ejemplo ¿por qué no hay tanto contrato temporal en las grandes empresas?

Pues porque hay convenios de empresa que los prohíben, porque hay fuertes delegaciones sindicales que lo controlan y eso al final hace que la ley tenga que cumplirse. A lo mejor hay que potenciar que haya empresas más grandes (eso sí lo propone C's) y también que haya mayores tasas de afiliación sindical, incentivar los convenios de empresa y el control sindical. Y hay muchos mecanismos para hacer esto, unos mejores pero otros peores, pero hay que tener voluntad. (...)

El contrato único que propone C's me parece un error, una vuelta de tuerca más a nuestro mercado laboral pero vendida con un marketing fabuloso y colorista. Se vende como algo moderno, europeo y juvenil, pero no es más que anglosajonizar nuestro mercado laboral en un momento en que la debilidad del factor trabajo es enorme y que por tanto llevaría a un hundimiento de derechos, salarial o a ambos. Se pretende copiar un sistema europeo sin una protección europea, vender una lustrosa vaca pero solo entregar las mollejas."

10.3.15

El coste del despido en el contrato único es el mismo que actualmente tienen los contratos temporales. Por eso tiene tan buena fama entre los empresarios

"(...) Decía Luis Garicano, el economista que presentó esta medida en el acto de Ciudadanos, que se trata de derribar el muro que hace que los empresarios no conviertan los contratos temporales en indefinidos. 

Bonito símil; lástima que no sea cierto. El muro seguirá existiendo con el contrato único aunque lo quieran hacer invisible con ese subterfugio. Hay soluciones, pero no son estas. Expliquemos este enredo.

En España, de hecho, las empresas hacen contratos temporales para todo trabajo sea o no sea temporal, aunque eso es ilegal. Y esos contratos temporales los rescinden cuando quieren aunque no existan razones para ello. Lo cual también es ilegal: la normativa de despido establece que no se puede despedir a un trabajador temporal cuando uno quiera y sin que la causa que originó la naturaleza temporal del contrato haya finalizado (art. 8 RD 2720/1998).

 Luego no es que haya un muro que impida que los empresarios conviertan en indefinidos los contratos temporales. Es que, primero, nunca debieron hacerles un contrato temporal porque si el trabajo no lo es, se trata de un fraude. Segundo, como el trabajo no es temporal, el hecho de que no se les regularice la situación y se les haga un contrato indefinido es un segundo fraude. Y, tercero, la extinción arbitraria del contrato es también un tercer fraude.

Estamos, pues, ante una situación de fraude de ley generalizado en el uso de la contratación temporal. Un fraude tan extendido, que se beneficia de tal permisividad, que dispone de tan pocos instrumentos legales para corregirlo, y que ha durado tanto tiempo (más de un cuarto de siglo), que ya casi nadie recuerda que simplemente se trata de una conducta ilegal. Y que, por lo tanto, el problema (el “muro”) se resolvería si se restituyera la utilización legalmente adecuada de los contratos temporales.

Es el elefante en la habitación: todo el mundo sabe que está pero nadie quiere hablar de él, de que simplemente se trata de un fraude. 

En vez de solucionar el problema atajando ese fraude, el contrato único incrementaría de facto la dualidad, al convertir en legal y hacer más fácil y más barato tratar a todos los contratos como ahora se hace ilegalmente con los temporales; es decir, contrate usted como quiera, porque ya no existe distinción según las características del trabajo entre temporal y no temporal, y despida barato y cuando le parezca, porque el coste del despido en el contrato único, aunque creciente, es en los primeros años el mismo que actualmente tienen los contratos temporales, lo que permitirá despedir exactamente como ahora se hace con los temporales. 

En lugar de este subterfugio interesado, ¿no sería más lógico –e incluso más sencillo- adoptar medidas de verdad eficaces para que los contratos temporales se utilicen como señala la ley? Si fuera así, se reducirían drásticamente la tasa de temporalidad y la dualidad, porque no habría más empleo temporal que el verdaderamente exigido por las actividades temporales.

Esto es lo que pasa en todos los países de nuestro entorno. No existe ese grado de fraude general en la contratación temporal y en ninguno del mundo existe un contrato único. Cosa rara siendo tan bueno. Y sus tasas de temporalidad no son, ni de lejos, tan elevadas como las españolas, incluso teniendo en cuenta que sus legislaciones e indemnizaciones por despido en los contratos indefinidos son más severas que las nuestras.

La pregunta es por qué no intentamos parecernos a los demás países europeos haciendo que la ley sea eficaz y se cumpla, en lugar de inventarnos subterfugios con los que legalicemos el incumplimiento y consolidemos la dualidad laboral de forma encubierta. Estudios empíricos (Toharia y Cebrián) muestran que las empresas utilizan el fraude de ley en la realización de los contratos temporales, y en la rescisión de los mismos, más intensamente cuanto más baja es la cualificación de los trabajadores que van a contratar, y son por lo tanto más prescindibles. 

 Este comportamiento, que permite a tantas malas empresas aprovecharse fraudulentamente de la inestabilidad laboral y de la rotación del empleo, no cambiará con el contrato único, porque precisamente el contrato está diseñado para permitir que se continúe haciendo igual que ahora, pero ya siendo legal."                (Antonio González, Borja Suárez y Alberto del Pozo Sen , Economistas frente a la crisis, 26/02/2015)

2.11.09

Solución: contratos fijos

"Con las lecciones que sacarán los Gobiernos y los bancos centrales del trance actual, mantendrán -cuando pase la depresión- los tipos de interés en niveles suficientemente altos para no engendrar burbujas inmobiliarias, al tiempo que los otros bancos aumentarán la prudencia en la concesión de créditos. La construcción seguirá siendo importante en España, aunque se reduzca a la mitad (unos cuatro puntos y medio del PIB) la residencial, y la inversión total seguirá siendo -en porcentaje del PIB- bastante superior a la media en la Eurozona. Ese cambio en el patrón de crecimiento ayudará a reducir el déficit de la balanza de pagos, la deuda externa y la temporalidad de los contratos.

Lo más difícil de ese cambio será expandir el sector de los servicios para mantener un crecimiento suficiente del PIB y del empleo. Ello exige, en el medio y largo plazo, una fuerte inversión en todos los tramos de educación y modificar los contratos laborales para contribuir también a la reducción de la excesiva temporalidad actual, que daña la formación profesional de los trabajadores, la productividad y la innovación en las empresas. Ése es un fin alcanzable con sólo dos tipos de contratos -uno indefinido y otro por tiempo determinado- y no la cantilena de "abaratar el despido para crear empleo". (MIGUEL BOYER SALVADOR: Perspectivas económicas. El País, ed. Galicia, Opinión, 23/10/2009, p. 33)