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26.5.21

España lleva deambulando por la indefinición casi cuatro décadas. Desde la segunda mitad de los ochenta los registros españoles, siempre en el primer mundo a pesar de todo, dejan mucho que desear.si la productividad no crece, olvídense de todo lo demás, hospitales, pensiones, mejores salarios... Así pues, lo mejor que podemos hacer para las generaciones futuras es pensar qué queremos ser en 30 años. Ojalá lo hubiera hecho González en el 93 o Aznar en el 96, Zapatero en 2004 o Rajoy en 2012... hagamos un ejercicio de pensar en qué queremos convertirnos en el futuro 2050...

 "(...) España lleva deambulando por la indefinición casi cuatro décadas. Desde la segunda mitad de los ochenta los registros españoles, siempre enmarcados en el primer mundo a pesar de todo, dejan mucho que desear. 

No les voy a descubrir nada hablándole de la tasa de desempleo, del fracaso escolar, de PISA o de muchas otras cuestiones. No voy a martirizarlos con cifras sobre el peso de la I+D+i en el PIB o sobre tasa de temporalidad en sectores como la salud o la ciencia. Pero si están al tanto de todo esto, sabrán que, entre los países del primer mundo, en muchas cosas no destacamos para bien.

 Ya son casi cuatro décadas que dan pie a acrecentar el temor sobre lo que será. La productividad, gran indicador macroeconómico -ciertamente imperfecto, pero irrenunciable para poder explicar tantas otras cosas-, nos señala como el fantasma de las navidades futuras que vamos por mal camino. Y es que, si la productividad no crece, olvídense de todo lo demás.

 Olvídense de tener más recursos para hospitales. Olvídense de esperar más y mayores salarios. Vayan olvidándose de una buena pensión. Olvídense de un futuro mejor para sus hijos… ¿Creen que soy duro? Pues esperen y verán. Hablamos en 30 años si nadie lo remedia.

 ¿Nunca se han preguntado por qué los salarios reales españoles apenas han crecido en estas últimas décadas? ¿Por qué hemos tenido que hacer tantos sacrificios sin vislumbrar que sean suficientes? ¿No se han preguntado por qué los jóvenes se enfrentan a muchos y más severos problemas que sus padres? Un país donde la productividad agregada no avanza es un país que no puede ofrecer nada mejor a sus ciudadanos.

Así pues, lo mejor que podemos hacer para las generaciones futuras es pensar qué queremos ser en 30 años. Ojalá lo hubiera hecho González en el 93 o Aznar en el 96, Zapatero en 2004 o Rajoy en 2012. Así, posiblemente, nuestra preocupación por el futuro de nuestros hijos e hijas sería menor. Pero no lo hicieron y ya no podemos remediarlo. Sin embargo, nada impide que enmendemos en este preciso momento aquel error.

No nos confundamos. Un ejercicio de prospectiva no implica adivinar el futuro. Ni siquiera diseñarlo. Hacer prospectiva supone diseñar mecanismos que, sea el futuro como sea, nos permita estar en el lado bueno del camino. Y esto es lo que realmente significa hacer prospectiva. Definir estados posibles de la “naturaleza” y diseñar mecanismos que nos permitan superarlos, adaptarnos de forma exitosa a los cambios, sean cuales sean, conocidos o desconocidos.

 La prospectiva es un ejercicio dinámico, vivo, que se nutre en su larguísimo plazo por segmentos a medio y corto plazo con planes estratégicos que se ajustarán a cada momento y necesidad. La prospectiva es poner las luces largas y señalar el camino que queremos seguir. Buena parte de lo que leo y oigo de crítica demuestra, pues, que quien la hace no ha entendido o no ha querido entender de qué va esto.

 La prospectiva a es un ejercicio con amplia práctica. Como siempre, nosotros no somos los ocurrentes y originales, más bien al contrario. Somos quienes llegan tarde a la historia. Hacen prospectiva Francia (2040), Estados Unidos en 2012 (2030), Unión Europea (informe de megatendencias para 2030 así como una web con todo lo necesario para el análisis), la FAO (2050),  Reino Unido (llevan seis ediciones y con visiones para varias décadas), Alemania (en 2016), OTAN en 2013 y para 2030, Chile (2040), además de Rusia, China, Banco Mundial, OCDE. Japón hizo una en 1960. Los supuestos milagros asiáticos no son tales, son resultado de la prospectiva. The Economist publica informes sobre tendencias para 2050. Etc.

 La prospectiva es un ejercicio de pararse, pensar y plantear. Y esto es lo que se ha hecho. Obviamente podemos discutir la pertinencia de los modos, la dependencia de la oficina a presidencia, y que no estemos de acuerdo en todas las propuestas o discusiones. Faltaría más. Pero lo que no podemos es decir que es un ejercicio inútil o estúpido. Caer en la mofa (lo que define a quien lo hace), decir que no tiene sentido. Y no podemos hacerlo porque es caer de nuevo en la trampa en la que siempre hemos caído en España: dejar al país abandonado a la deriva, sin pensar en su futuro y sin ambiciones.

 Toca cambiar lo que somos. Estamos en la encrucijada y tenemos, por primera vez en mucho tiempo, herramientas y apoyo para ello. Tenemos conocimiento. Hagámoslo. ¿Que no es fruto de un consenso? De acuerdo, debatamos. Convirtamos este documento en un libro blanco. ¿Tenemos miedo de hacerlo? Movámoslo. Enmendémoslo, agrandémoslo. Pero sobre todo hagamos un ejercicio de pensar en qué queremos convertirnos en el futuro.

 Esto es simple y llanamente prospectiva. Cambiemos la política de este país. Y si es complicado y largo, no desfallezcamos. Todo camino largo siempre se inicia con un primer paso, aunque haya que dar mil hasta el 2050. Pero para llegar al final del camino, siempre hay que dar ese primer paso.

Pero si nos dedicamos a criticar por criticar, a buscar todos los problemas y defectos en vez de reparar que, por primera vez, en España nos hemos parado a pensar qué queremos ser, estaremos haciendo como aquellas vecinas de la escalera, criticar al hijo de la familia del cuarto B solamente porque su madre no nos caía bien. No seamos alcahuetas."               (Manuel Hidalgo, Vox populi, 24/05/21)

9.1.20

Gastar más para ingresar más: la salvaguarda del Estado del Bienestar en el pacto de Gobierno. En los primeros años de la democracia española el gasto público aumentó vertiginosamente como condición indispensable para el desarrollo. En apenas 15 años pasó desde el 31% al 47%. ¿Y qué pasó con los ingresos? Que aumentaron también de forma importante, desde el 29% al 41%...

"En los últimos días se han escuchado algunas voces alertando de que el pacto de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos incluye muchas medidas políticas que aumentan el gasto y muy pocas que aumentan los ingresos, de forma que su materialización empeoraría las cuentas públicas.  (...)

Desgraciadamente en el imaginario colectivo sigue imperando la –absolutamente–falsa idea de que las cuentas del Estado funcionan como las de una familia o empresa, (y esto a pesar de que hace ya casi un siglo muchos economistas como Kalecki y Keynes refutaron dicha creencia con contundente solvencia). Existen dos factores fundamentales que explican que las cuentas públicas tengan una naturaleza radicalmente diferente a las privadas. 

El primero es que las decisiones de una empresa o familia no afectan significativamente al resto de la economía, mientras que las de un Estado sí lo hacen. Cuando una unidad familiar deja de gastar, logrará mejorar su situación financiera y todo ello sin perjudicar a la economía. En cambio, cuando un Estado deja de gastar, las familias y empresas que eran beneficiarias de dicho gasto verán sus ingresos disminuir. El segundo factor tiene que ver con que el dinero que se utiliza en nuestras economías avanzadas está expresado en una unidad de cuenta creada por el propio Estado. 

Esto hace que el dinero sea un monopolio del sector público: todo el dinero que tienen las familias y las empresas ha sido creado y regulado por las autoridades públicas. Si estas no crean dinero, el sector privado no puede tenerlo en sus bolsillos. Es así de sencillo y de irrefutable aunque a muchos les chirríe dicha apreciación.

 Lo anterior tiene importantes implicaciones en materia presupuestaria: el dinero que recauda el Estado es dinero que en su día fue creado por él. No hay otra posibilidad porque el sector privado no tiene la prerrogativa de crear dinero oficial (salvo que incurra en el delito de falsificación, claro).

 Muchos creen que el sector público es una especie de parásito que necesita detraer recursos de las familias y empresas para poder llevar a cabo su gasto, pero la realidad es que es justo al revés: todos los euros que tienen las familias y empresas los creó el Estado, ergo el sector privado sólo puede ingresar dinero si las autoridades públicas han permitido que ese dinero se cree e inyecte en la economía. Y la forma más importante de inyectar dicho dinero es a través del gasto público.
 
Cuando el Estado paga el sueldo de un funcionario los ingresos de éste se incrementan en la misma cuantía por la que ha aumentado el gasto público. Esto es una identidad contable y es irrefutable: un euro de gasto público es igual a un euro de ingreso privado. Si alguien matiza que ese euro fue conseguido a su vez porque anteriormente una empresa se lo prestó al Estado, que se vuelva a preguntar de dónde obtuvo originalmente esa empresa dicho euro: llegará a la única conclusión posible de que fue el Estado su creador, porque nadie más puede crearlo sin su permiso.

Una vez entendida bien esta verdadera naturaleza y procedencia del dinero se está en mejores condiciones para comprender que el Estado español cometería un grave error si se empeñara en recaudar más (ya fuese para cuadrar las cuentas o para gastar más). El aumento de impuestos reduce los ingresos de las familias y las empresas, lo que lastra la economía y lo que a su vez suele también ejercer un impacto negativo sobre la recaudación: si la gente tiene menos dinero en sus bolsillos el Estado tendrá menos posibilidades para recaudar más. Por eso, se puede dar la paradoja de que un aumento de impuestos provoque una pérdida de recaudación. Aumentar los tributos no es el camino adecuado para ingresar más.

La mejor forma de mejorar la recaudación es logrando que las familias y las empresas tengan mucho dinero en sus cuentas bancarias, porque así podrán pagar más impuestos, y esto es algo que se suele conseguir a través de tres vías: vendiendo productos en el exterior -incluyendo servicios de turismo- (porque llegaría dinero de otros países), experimentando burbujas de crédito (porque llegaría dinero a través del circuito financiero de los bancos), o aumentando el gasto público (porque llegaría dinero del Estado).  Pues bien, cada una de esas tres vías ha tenido su momento durante la historia de España, (...)

Nótese que el motor fue el aumento del gasto público: no se esperó a aumentar la recaudación para incrementar el gasto: primero el gasto, y luego los ingresos reaccionan de forma paralela.
 
A partir de 1993 el gasto público comenzó a caer notablemente debido a la reducción en el pago de intereses de deuda y a numerosos recortes acometidos para cumplir las exigencias de la creación de la moneda única. ¿Y qué pasó con los ingresos? Que también cayeron. Luego, ya a comienzos del siglo XXI, España experimentó la mayor burbuja de crédito e inmobiliaria de toda su historia, y los ingresos crecieron notablemente hasta incluso reflejar superávit en 2005, 2006 y 2007. 

Dicho proceso dio lugar a la mayor crisis económica de la historia, que hundió los ingresos y disparó los gastos. Finalmente, con la recuperación del PIB en 2014, los gastos públicos se continuaron recortando como parte de las políticas de austeridad. ¿Y qué pasó con los ingresos? Que también cayeron. Y que no hayan caído más se debe a que en los últimos años está entrando bastante dinero desde otros países gracias a las exportaciones y el turismo.

En definitiva, tanto la teoría como la práctica sugieren que incrementar los impuestos para cuadrar las cuentas o para aumentar el gasto público es una mala idea (otra cuestión diferente es que se aumenten algunos impuestos para lograr mayor justicia fiscal). Dicho movimiento puede provocar el efecto contrario al deseado: recaudar menos. 

Si España quiere tener los niveles de gasto público de los países vecinos del norte no debe esperar a recaudar más, lo que tiene que hacer es gastar más porque eso contribuirá a que se ingrese más: la gente tendrá más dinero en sus bolsillos, la economía se dinamizará más, y al final se acabará pagando más por los impuestos existentes (es importante tener en cuenta que el objetivo no debería ser nunca equilibrar las cuentas; tener algo de déficit público no es preocupante per se, es absolutamente normal y a menudo deseable). 

Esos países con elevadas cotas de Estado del Bienestar tienen mayores niveles de ingreso público no como causa de los niveles de gasto público, sino como consecuencia. Recaudan más básicamente porque gastan más, no al revés. Por lo tanto, bienvenidas sean las medidas del pacto de gobierno puesto que se centran en el aumento de gastos y no en el de ingresos."                  

 (Eduardo Garzón . Profesor ayudante de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid, Economía crítica y crítica de la economía, 03/10/20)

¿Cuáles son las claves y los principales compromisos que recoge el acuerdo PSOE-Unidas Podemos? 11 claves...

"(...) La propuesta es un buen acuerdo y refleja una serie de compromisos con los 12 millones de votantes que lo han hecho posible y con la inmensa mayoría de la sociedad española, más allá de las dos fuerzas que compondrán el gobierno, independientemente de la “moderación” de sus políticas y de que su margen de actuación sea limitado por las exigencias exteriores, del FMI, Bruselas y el capital extranjero, y de la oligarquía financiera y monopolista en nuestro país. (...)

¿Cuáles son las claves y los principales compromisos que recoge el acuerdo PSOE-Unidas Podemos?

1. Derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral, recuperando “los derechos laborales arrebatados en la reforma de 2012”.

Las medidas recogidas en el acuerdo, aunque no hay una derogación completa de la reforma laboral, suponen un desmantelamiento de buena parte de la reforma laboral de Rajoy.

En concreto y con carácter urgente se propone derogar:

-La posibilidad de despido por absentismo causado por bajas por enfermedad.

-Las limitaciones del convenio colectivo hasta la negociación de uno nuevo.

-La prevalencia de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales.

-Limitar las subcontratas.

2. Subir el Salario Mínimo Interprofesional “hasta alcanzar progresivamente el 60% del salario medio”.

El acuerdo propone continuar la línea emprendida en el último año y seguir subiendo el Salario Mínimo Interprofesional hasta alcanzar progresivamente el 60% del salario medio tal y como recomienda la Carta Social Europea, lo que supondría un SMI de 1.200 euros al final de la legislatura.

El acuerdo propone la formación de una Comisión asesora del Ministerio de Trabajo compuesta por “profesionales de reconocido prestigio, académicos y representantes de los sindicatos y empresarios”.

3. Garantizar la revalorización de las pensiones conforme al IPC.

PSOE y Podemos se comprometen a plantear a las fuerzas políticas y agentes sociales un “nuevo Pacto de Toledo que garantice la sostenibilidad y suficiencia del sistema público de pensiones.

-Actualizar las pensiones conforme al IPC real mediante ley y aumentar el poder adquisitivo de las pensiones mínimas y las no contributivas”.

-Eliminar el Factor de Sostenibilidad y el Índice de Revalorización de Pensiones que ha permitido la aplicación del 0,25%.

-Impulsar la reducción de la brecha de género y la revisión de las pensiones de viudedad.

-Y reformar el sistema de la Seguridad Social para aumentar ingresos y garantizar la financiación de las pensiones. 

4. Reforma fiscal para subir impuestos a “los ricos” y a las rentas más altas.

El acuerdo no plantea una subida general de impuestos, es una propuesta selectiva que afecta a menos del 1% de la población: las rentas más altas, las rentas del capital, la banca, monopolios y multinacionales

-Sube el IRPF, 2 puntos para las rentas superiores a 130.000 euros; y 4 puntos para las rentas por encima de 300.000 euros.

-Sube el tipo estatal 4 puntos sobre las rentas del capital a partir de 140.000 euros.

-Se fija un tipo mínimo del 15% en el Impuesto de Sociedades para las grandes empresas, y del 18% para los bancos y las petroleras.

-Se propone una “Tasa Google”, un impuesto a las multinacionales tecnológicas. Y un “impuesto sobre las transacciones financieras”.
     Bajan para las PYMES y algunos tipos de IVA.

-Rebaja del 25% actual al 23% el gravamen para las PYMES que facturen menos de un millón de eur

-Y baja el IVA  del 21% para los productos de higiene femenina y para los servicios veterinarios.

5. Actualizar y cohesionar el Estado autonómico a partir de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.

Es uno de los apartados más generales salvo en dos compromisos concretos:

-Aprobar un nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas, que permita garantizar la lealtad y solidaridad entre territorios y la igualdad de todos los españoles y españolas.

-En cuanto a Cataluña, abordar “el conflicto político catalán, impulsando la vía política a través del diálogo, la negociación y el acuerdo entre las partes que permita superar la situación actual”. Y traspasar las competencias pendientes reconocidas en el Estatut (gestión de becas, formación sanitaria…)

6. Proteger los servicios públicos y mejoras en Educación, Sanidad y Vivienda.

La defensa de los servicios públicos forma parte de las medidas clave del programa de gobierno que anuncia el acuerdo, especialmente en:

    Educación:

-Subir los recursos hasta el 5%, frente al 4,2% actual.

-Extender la Educación infantil gratuita de cero a tres años.

-Derogar la LOMCE, la conocida como “Ley Wert”, y sus consecuencias negativas.

-La religión será de carácter voluntario y no computable a efectos académicos.

     Sanidad:

-Aumentar los recursos del Sistema Nacional de Salud (SNS) del 6% actual hasta el 7% del PIB en 2023.

-Eliminar los copagos sanitarios introducidos en 2012.

-Introducir la Salud Bucodental en los servicios del SNS.

– Apostar por la gestión pública directa y revisar la ley que abre la puerta a las privatizaciones.

      Vivienda:

-Impulsar las medidas necesarias para frenar las subidas abusivas del alquiler.

-Habilitar a las Comunidades Autonómicas y Ayuntamientos para declarar “zonas de mercado tensionado” y limitar el precio de los alquileres.

-Impulsar la construcción de un Parque Público de viviendas y un Plan  Estatal para la rehabilitación.

7. Lucha contra el cambio climático favoreciendo una transición ecológica justa.

La medida central es la aprobación de una “Ley de Cambio Climático y Transición Energética” que fije los objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero y de energías renovables para alcanzar en 2050 una generación de electricidad 100% renovable.

-Aprobar el Plan Nacional Integrado de energía y clima, reforma del mercado eléctrico con la intención de lograr una “bajada de la factura de la luz”.

-Una Ley de Movilidad Sostenible con ayudas económicas para el vehículo eléctrico.

-Un Plan nacional de depuración, saneamiento, eficiencia, ahorro y reutilización del agua.

-Y una apuesta por la sostenibilidad del sector agroalimentario, forestal y del medio rural.

8. Compromiso con las políticas feministas y lucha contra la violencia machista. Blindar que “solo sí es sí”.

A  destacar dos ejes.

     “Políticas para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el empleo y la ocupación”.

-Una Ley que garantice la igualdad en el empleo y la ocupación.

-Equiparación por ley de los permisos de paternidad y maternidad.

     “Lucha contra la violencia machista…, incorporando a nuestro ordenamiento lo dispuesto en el Convenio de Estambul”.

-Blindar que “solo sí es sí” mediante una reforma de la legislación penal, para garantizar que el consentimiento de la víctima sea clave en los delitos sexuales.

-Desarrollar las medidas pendientes del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

-Un Plan Integral de Compensación, Reparación y Recuperación de la Autonomía de las mujeres que padecen la violencia.

9. Impulsar la Cultura como derecho y apostar por la Ciencia como motor de la innovación.
   
  En Cultura:

-Impulsar un Pacto de Estado por la Cultura, que proteja e impulse la actividad cultural, que contribuya al desarrollo de las industrias culturales y de la creatividad, que permita al sector aumentar su peso en el PIB y  apoye la creación joven. 

-Completar el desarrollo del Estatuto del Artista.

     En Ciencia:

-Compromiso de Estado con la ciencia y la inversión en I+D+i.

-Aumentar las becas predoctorales y los contratos de investigadores de forma progresiva.

– Aprobar el Estatuto del Personal Docente Investigador, ligado a la nueva Ley de Universidades.

10. Derogar la “Ley Mordaza” que recorta los derechos de libertad de expresión y reunión.

Se hace especial hincapié en los derechos y libertades civiles, proponiendo entre otras:

-Una nueva Ley de Seguridad Ciudadana que sustituya a la ‘Ley Mordaza’  para “garantizar el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica”.

-La recuperación de nuestra memoria democrática, “desarrollando actuaciones de reconocimiento y reparación de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura”. Entre ellas que el Estado se hará cargo de las exhumaciones.

-Una Ley contra la Discriminación de las Personas LGTBI

11. Reforzar el proyecto europeo orientado a una Europa más social.

El punto 11 que cierra el acuerdo es sobre todo una declaración de intenciones. PSOE y Unidas Podemos se comprometen a “reforzar el proyecto europeo…, más social y comprometido en la reducción de las desigualdades, la precariedad y la pobreza”.

-Defender “el establecimiento de un Salario Mínimo Interprofesional Europeo y un Seguro Europeo de Desempleo”.

-Además declara la intención de fortalecer el multilateralismo, fomentando las relaciones con Iberoamérica y África; el cumplimiento de los Acuerdos de París, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

-Y promover “una política europea de inmigración justa y solidaria a través de la articulación de vías legales y seguras”. Para ello: 

-En políticas de seguridad y defensa apenas dedica un párrafo en el que señala: “promoveremos una mayor autonomía de la UE y coordinación entre sus estados miembros en materia de seguridad”.

Visto de conjunto el acuerdo de “gobierno de coalición progresista” recoge una parte sustancial de las demandas sociales de la mayoría social y sienta bases para avanzar frente a los peligros de recesión y al proyecto de saqueo y degradación de los grandes centros de poder extranjeros y de la oligarquía española.

Pero para ello tendrá que afrontar tres grandes retos en un difícil marco internacional y de dura oposición en nuestro país.

El reto con Bruselas. Cómo afrontar las exigencias de la Comisión Europea para cumplir con el déficit y los 9.000 millones de euros que exige se recorten en los gastos públicos.

El reto en el Congreso. Cómo aprobar unos presupuestos que garanticen la financiación del conjunto de medidas que se proponen, subiendo impuestos a los ricos y a la banca y multinacionales, con una frágil correlación de fuerzas con la derecha nacional, catalana y vasca que se oponen a esas subidas; y que con la entrada en vigor de la reforma del 135 de la Constitución pueden bloquear cualquier presupuesto que supere los límites de déficit exigidos por Bruselas.

Y sobre todo el reto de los centros de poder de Washington y Berlín, junto con la gran patronal del Ibex 35, dispuestos a impedir por todos los medios medidas que pongan límites a sus beneficios."                (Ferrán Huertas, De Verdad digital, 06/01/20)