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7.10.19

¿Tambores de crisis? No podemos decir que estamos ante 'una nueva crisis' porque seguimos en la anterior... ¿soluciones? Imaginaos lo que habría podido hacerse con 4,4 billones de euros en Europa, que es el dinero que ha creado el Banco Central Europeo, si hubieran sido destinados a rescatar a las víctimas de la crisis en vez de a los responsables que se lucraron con la misma

"Batacazos de las bolsas internacionales, guerras comerciales, indicadores de confianza empresarial desplomándose, noticias continuas de un próximo Brexit sin acuerdo y organismos internacionales anunciando recesión. 

Según el último barómetro publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), uno de cada tres españoles preguntados por el tema, considera que la situación económica del país será peor de aquí a un año, porcentaje este similar al que había en 2008.  (...)

Pero ¿por qué pasa esto? y, lo más importante, ¿se puede evitar todavía?
De hecho, si somos rigurosos, no creo que podamos decir que estamos ante “una nueva crisis” porque seguimos en la anterior. La fase de crecimiento que hemos vivido en los últimos seis años tiene que ver más con circunstancias puntuales que con pilares sólidos que permitiesen afirmar que el capitalismo había encontrado una autopista vacía para transitar por ella a gran velocidad. 

Pero caracterizarlo así forma parte del ritual de quienes más poder detentan. Y para eso, las crisis deben venir con su relato debajo del brazo.  (...)

Los detonantes tienen su importancia y no es mi intención minimizarlos, pero situaciones como las guerras comerciales o el Brexit “duro” no son más que expresiones de una recesión que lleva tiempo entre nosotros. 

Que unos países impongan aranceles a otros para proteger sus productos no es otra cosa que la consecuencia de la necesidad de recuperar ganancias para las empresas nacionales e intentar conservar empleos que la dinámica de liberalización comercial tiende a llevarse a otros lugares.


Ahora bien, sabemos que competir en vez de cooperar y el “sálvese quien pueda” en el sistema capitalista, tiene siempre consecuencias letales para la clase trabajadora. La mayoría social es la que siempre pierde en las guerras, también en las comerciales. Y la historia nos ha enseñado que las segundas suelen ser antesala de las primeras.


Cuando las personas piensan que las cosas van a ir mal, actúan en consecuencia. Las ganancias salariales obtenidas en el último año, no han ido a mejorar el consumo sino a ahorrar por lo que pueda pasar. Y, en cualquier caso, la mayoría de la gente en este país tiene preocupaciones mayores que las de poder ahorrar porque se tiene que ocupar en llegar a fin de mes. La precarización de trabajadoras y trabajadores se ha acentuado y no ha sido algo casual.

 Las dos reformas laborales, la del PSOE que facilitó y abarató el despido por causas objetivas y la del PP que remató la faena reduciendo las indemnizaciones y dinamitando la negociación colectiva, han tenido como resultado que 2018 acabase con un 27% de trabajadores temporales, lo que supone una de las tasas más altas de toda Europa. 

Con esa inestabilidad y dificultad de hacer previsiones mínimamente serias para hacer proyectos de vidas dignas, ¿cómo se puede pensar que la gente pueda invertir en una vivienda o dedicar dinero a bienes de consumo con suficiente intensidad para que la economía del país “vaya bien”?


Y es que la desigualdad y la pobreza laboral han sido los ingredientes que han adornado los “espectaculares” números de la recuperación. La propia OCDE indica que el 15% de trabajadores vive bajo el umbral de la pobreza. Y eso es el fruto de lo que se ha venido en llamar “devaluación salarial” y que ha funcionado solo parcialmente. Las crisis no son otra cosa que los parones del sistema porque los poseedores del capital no tienen incentivos para invertir al disminuir su expectativa de ganancia.

 Históricamente se han resuelto con más explotación a trabajadores y trabajadoras. Un pedazo más de la tarta en el reparto permitía que se pudiera impulsar de nuevo la inversión y el ciclo de acumulación. Se empezaba a crear de nuevo empleo y… hasta la siguiente.

En esta recesión ha habido algunos factores más porque, además de las reformas laborales que han abaratado los salarios directos, se ha actuado de manera letal contra los indirectos. Algunos os preguntaréis qué es eso de los salarios indirectos. Es fácil. Son las políticas públicas que suponen una retribución indirecta para la gente y que han sufrido fuertes recortes durante estos años. No ha sido solo eso lo que se ha usado para crear las condiciones que permitan una nueva fase expansiva del sistema, porque también se han socavado los salarios diferidos. Hablamos de las pensiones que no son otra cosa que derechos adquiridos por la gente y que también han sido blanco de PSOE y PP para aclarar el panorama a los inversores.  (...)

La debilidad que supone asentar la recuperación de un shock devastador, en competir con salarios bajos y en darse codazos en los mercados internacionales para compensar exportando la fragilidad social interna, tiene las patas muy cortas. Y no ha bastado. En cuanto han surgido nubarrones en el escenario internacional, nos pillamos una pulmonía. Y esta nos coge en una situación de especial debilidad.

¿Qué se podría hacer?


A corto plazo muchas cosas y eso teniendo en cuenta que el capitalismo no es reformable y que su miopía a la hora de abordar la crisis ecológica y la explotación de la clase trabajadora, le impide avanzar en soluciones reales y de calado.


Pero mientras transitamos hacia una sociedad que lo supere, se podría empezar por detener la hemorragia utilizando las políticas monetarias para garantizar empleo digno y de calidad a la gente y blindar las políticas públicas de vivienda, educación, sanidad, dependencia, cuidados y medioambiente. 

 Imaginaos lo que habría podido hacerse con 4,4 billones de euros en Europa, que es el dinero que ha creado el Banco Central Europeo, si hubieran sido destinados a rescatar a las víctimas de la crisis en vez de a los responsables que se lucraron con la misma.


Saquemos del mercado los derechos porque son demasiado importantes como para dejarlos al albur de leyes de oferta y demanda. La tierra cultivable, los mares, la vivienda, la sanidad, la educación o los cuidados no pueden depender la rentabilidad económica ni pueden depender de que alguien se pueda lucrar con ellos.


Hay que garantizar pan, empleo, techo y servicios públicos a toda la gente y eso pasa por poner la economía al servicio de la sociedad y no al revés, como de hecho sucede ahora. En definitiva, se trata de hacer que paguen las crisis gentes que siempre fueron capaces de mirarlas por encima del hombro. Y la verdad es que eso son palabras mayores porque supone enfrentarse con personas que mandan mucho sin necesidad de presentarse a las elecciones. Pero toca enfrentarse al reto sin caer en el pánico y desde la seguridad de que todo esto es posible y solo hace falta voluntad política.  (...)"                       (Carlos sánchez Mato, Cuarto Poder, 06/10/19)

11.9.18

Di Maio, vicepresidente italiano y ministro de trabajo, del Movimiento 5 estrellas, ha aprobado el Decreto Dignidad: para luchar contra el precariado, se reduce la duración máxima de los contratos temporales (un año), se establecen importantes restricciones a la deslocalización de las empresas, y se prohibe la publicidad de apuestas y juegos de azar, azote de las clases bajas... una decisión valiente, que ¿no debería copiar toda la izquierda continental?

"La aprobación del llamado “Decreto Dignidad” por parte del gobierno italiano ha provocado furibundas reacciones en diversos círculos políticos y empresariales. La multinacional alemana Foodora abandona Italia. Lejos de toda prudencia, las principales organizaciones patronales amenazan con despidos masivos. 

El día de su aprobación en el Senado, los representantes del Partido Demócrata exhibieron carteles en los que podía leerse #ByeBye lavoro (“Adiós trabajo”), lo que motivó que la presidenta de la cámara los llamara al orden. Periodistas a sueldo de las finanzas han emprendido una campaña sin precedentes contra el artífice de la norma, Luigi di Maio, el joven ministro de Trabajo y vicepresidente del país transalpino. 

Hasta los sindicatos han manifestado su oposición al Decreto, aunque en este caso por motivos muy distintos a los anteriores. Lo cierto es que el Decreto Dignidad ha abierto un intenso debate en la sociedad italiana sobre los parámetros que rigen las relaciones laborales y, más allá, sobre las políticas sociales y económicas aplicadas en Europa desde la aprobación del Tratado de Maastricht.

 ¿A qué viene tanto ruido? Empecemos por contextualizar el Decreto Dignidad en la historia de la legislación laboral italiana. Una historia, por cierto, que resultará familiar a los lectores españoles. 

Durante los últimos treinta años, las sucesivas reformas laborales han desregulado el mercado de trabajo y han generalizado la precariedad laboral: la Ley Treu (1997), la reforma Biaggi-Maroni (2003), los denominados “bonos de trabajo” (2008), la Ley Fornero sobre las pensiones (2012)… estas y otras normas fueron construyendo un mercado laboral precario y desregulado en el que los empresarios tienen por entero la sartén por el mango.

 La culminación de este proceso fueron las reformas acometidas por Matteo Renzi en los años 2014 y 2015, que implantaron el llamado “contrato único” (despido libre) y la contratación temporal sin causa como formas ordinarias de gestión de la mano de obra en las empresas. O sea, precariedad para todos y en todas partes. (...)

Partiendo de esta base, no puede negarse que el Decreto Dignidad constituye un punto de inflexión en las políticas sociales aplicadas en Italia desde la irrupción del neoliberalismo. Se dirá, con razón, que la norma no cuestiona el paradigma dominante del mercado de trabajo y que serían necesarias reformas mucho más profundas y ambiciosas. Así es. Pero ello no debería impedirnos valorar en su justa medida el Decreto Dignidad.

Veamos sucintamente su contenido. Para atajar la precariedad laboral, se reduce la duración máxima de los contratos temporales de 36 a 24 meses y, todavía más importante, se restablece el principio de causalidad en la contratación temporal a partir del primer año de vigencia del contrato, de modo que éste sólo podrá prorrogarse cuando existan circunstancias temporales y objetivas que lo justifiquen. 

Aún más, con afán evidentemente disuasorio, se incrementa significativamente la indemnización por despido de los contratos temporales y se penaliza el uso abusivo de los mismos, aumentando la cotización adicional a la Seguridad Social en 0,5 puntos por cada prórroga del contrato.
Pero no sólo eso.

El Decreto Dignidad establece también importantes restricciones a la deslocalización empresarial, sancionando a las empresas que abandonen el territorio italiano con la pérdida de las ayudas públicas vinculadas a inversiones productivas que hayan recibido, e imponiendo fuertes multas administrativas si la empresa se desplaza a países no pertenecientes a la Unión Europea.

 Aunque está por ver cuál es su eficacia, creemos que se trata de una decisión valiente al menos por dos razones: primero, porque supone un cuestionamiento de los principios que inspiran la construcción neoliberal del mercado europeo, señalando el nudo de problemas a los que muy pronto tendrá que enfrentarse el gobierno italiano; y, segundo, porque fortalece la posición de poblaciones laborales completas que hasta ahora asistían impotentes a la degradación sistemática de sus condiciones de vida y trabajo para “hacer de Italia un país competitivo” y “salvar los puestos de trabajo”.

Por último, pero no por ello menos importante, el Decreto Dignidad aborda la prohibición de la publicidad de las apuestas deportivas y juegos de azar, en la pretensión de erradicar una lacra social que golpea sin piedad a las familias italianas, especialmente a las más pobres y vulnerables. 

Con la única excepción de las loterías nacionales, la norma prohíbe cualquier clase de publicidad relacionada con apuestas y juegos de azar, efectuada por cualquier medio, incluyendo eventos deportivos, culturales o artísticos, transmisiones de televisión y radio, prensa diaria y periódica, publicaciones en general, vallas publicitarias e Internet. 

La lucha contra la ludopatía nunca ha sido fácil, tampoco en Italia, como evidencian las muchas iniciativas fallidas que se emprendieron en el pasado. Al proceder de este modo, el gobierno italiano está asumiendo la defensa de las clases populares frente a grupos de presión poderosos e influyentes que controlan los principales medios de comunicación a través de gigantescas inversiones publicitarias.

 En nuestra opinión, la importancia del Decreto Dignidad no puede ser ignorada. El gobierno italiano parece ser el único que ha tomado nota de la importante Resolución del Parlamento Europeo aprobada el pasado 31 de mayo sobre la lucha contra la precariedad laboral, en la que se insta a los Estados miembros a erradicar el empleo precario y a promover el trabajo de calidad, seguro y bien remunerado.

 Es posible que las medidas laborales del Decreto sean insuficientes, pero rompen con el pasado reciente y transitan un nuevo camino. Las medidas contra las deslocalizaciones apuntan a las empresas que en mayor medida han explotado y precarizado el trabajo.

 La lucha contra la ludopatía implica la defensa efectiva de los más pobres y excluidos, de las personas que sufren la crisis y lo han perdido todo. Guste o no guste, el Decreto Dignidad constituye un notable esfuerzo por defender al pueblo italiano contra los señores de las finanzas y de las deslocalizaciones."                (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 05/09/18)

4.2.15

Por qué crece EE UU y no la eurozona: porque el sector público prestó a las empresas 4 billones

"(...) la economía norteamericana acumula casi seis años de crecimiento mientras que la de la zona euro sigue estancada, por lo que es obligado preguntarse, ¿qué han hecho en los EE UU que no se haya hecho en Europa? 

¿Han capitalizado los bancos (y compañías de seguros) desde el sector público? Sí, lo mismo que a este lado del Atlántico y con cantidades parecidas: unos 750.000 millones de dólares (ahí habría que incluir el rescate de las cajas de ahorro españolas).

La clave no está por tanto en las medidas de los respectivos bancos centrales o en la inyección de capital a los bancos sino en lo que contundentemente un reciente artículo de PoliticoMagazine ha llamado “El auténtico banco de América”: el sector público. 

Y es que, según información de Thomson Reuters, tras la recesión de 2008/2009 el sector público de los EE UU incrementó sus activos financieros en 4 billones de dólares (además de los ya mencionados de la Reserva Federal). 

Esta actividad crediticia y de transferencia de riesgos al sector público se ha llevado a cabo mediante un tipo de instituciones para-públicas creadas por Roosevelt, o inspiradas por él, las llamadas empresas patrocinadas por el gobierno (GSEs, por sus siglas en inglés) de las que el artículo de Politico menciona hasta 30 diferentes con 120 programas de crédito.

 ¡Sorpresas de la historia el que Roosevelt haya sacado otra vez a los EE UU de una grave recesión!

Algo parecido ha hecho el Banco de Inglaterra prestando casi directamente a las empresas. En la Eurozona lo único comparable serían los activos que han ido a parar al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), la SAREB o a los bancos malos alemanes. 

Nada de una magnitud comparable a los cuatro billones de los EE UU. Esos cuatro billones son los que marcan la diferencia entre el casi pleno empleo y la cifra récord de paro. No será porque no se conozca la receta. Con todas sus contraindicaciones y efectos secundarios."            (   , El País 17 ENE 2015)

26.11.14

Los programas de austeridad, los de la Troika, suponen una vulneración de los derechos humanos fundamentales

"(...) los programas de austeridad, especialmente los impuestos por la llamada Troika (Comisión Europea, BCE y Fondo Monetario Internacional) suponen una vulneración de los derechos humanos fundamentales. Partamos de una idea sencilla: en cualquier Estado de derecho la legislación ampara al acreedor a la hora de recuperar sus deudas. Pero de igual modo existen límites. 

Así, por ejemplo, sería contrario a derecho que el acreedor pudiera exigir a su prestatario que vendiese un órgano de su cuerpo o que le sirviese durante un tiempo en régimen de esclavitud para saldar cuentas. Hay una serie de derechos fundamentales que amparan a la persona y a los que no puede renunciar. Esto mismo pasa con respecto a las políticas de austeridad. 

La exigencia para garantizar el pago de una deuda no puede nunca estar por encima de las necesidades básicas que un Estado tiene obligación de atender. Desde este punto de vista, por cierto, la reforma de la Constitución española en 2011 resulta un auténtico escándalo.[ 

Diversos informes, como el publicado por el Consejo de Europa han evidenciado las graves vulneraciones de los derechos humanos ante el desproporcionado impacto ante los grupos sociales más vulnerables y marginados. Otro elaborado por el Comisario de la Cámara de Trabajo de Viena, muestra igualmente la vulneración de derechos en los Memorándums de Entendimiento firmados en los rescates de la troika. Asimismo, Oxfam ha puesto en evidencia los nocivos efectos de las políticas de austeridad en términos de pobreza y desigualdad. 

La UE sufre los estragos de una severa crisis bancaria por sobrendeudamiento privado, propiciada por un modelo neoliberal que ella misma institucionalizó. Un sobrendeudamiento privado que se trasvasa ahora al sector público mediante rescates a los bancos y como efecto de unos insuficientes ingresos fiscales, más los efectos desastrosos de la austeridad. 

Pero después de gastarse entre 2008 y 2012 un total de 591,9 miles de millones de euros solo en recapitalizaciones directas a sus bancos (un 4,6% del PIB de la UE-28), se afirma que lo insostenible es el Estado de bienestar. Mientras, el sector financiero y sobre todo la banca que gestó la crisis se mantienen intactos. (...)"            (Éric Toussaint y Antonio Sanabria , FUHEM, Rebelión, 01/11/2014)

7.11.14

Si el BCE le diera 500 euros a cada europeo, en lugar de a los bancos... salvaría de la deflación a Europa

"(...) una opción más viable sería la de proporcionar a todos los trabajadores y pensionistas que tengan números de la Seguridad Social (o el equivalente local) un pago del BCE, al que los gobiernos se limitarían a asistir en su distribución. Otra opción sería la de utilizar el censo electoral, una base de datos pública que el BCE pudiera utilizar independientemente de los gobiernos.

De los 275 millones de adultos, aproximadamente, que tienen números de la Seguridad Social en la zona del euro, un 90 por ciento, aproximadamente, figuran en el censo electoral. 

Extrapolando a partir de la experiencia de los Estados Unidos en 2001, cuando una rebaja de 300 dólares de la Seguridad Social por persona impulsó el gasto un 25 por ciento, aproximadamente, un pago de 500 euros (640 dólares) por parte del BCE podría aumentar el gasto en unos 34.000 millones de dólares, es decir, el 1,4 del PIB. Los ingresos fiscales suplementarios que dicha rebaja produciría reduciría en gran medida los déficits estatales.

Además de librar de la deflación la economía de la zona del euro, semejante iniciativa aportaría unos beneficios políticos enormes, pues reduciría el resentimiento contra las instituciones europeas, en particular en países con grandes dificultades, como Grecia y Portugal, donde 500 euros suplementarios tendrían un efecto particularmente fuerte en el gasto. 

 De ese modo, el BCE podría demostrar a unos ciudadanos e inversores descontentos que su actitud con vistas a cumplir su objetivo de inflación es seria e incluso contribuiría a frenar el ascenso de partidos nacionalistas.

Desde luego, es probable que algunos países –y en particular Alemania– opongan resistencia a ese planteamiento aduciendo argumentos sobre la prudencia y la responsabilidad, pero la realidad es que el “dinero lanzado desde helicópteros” daría resultado y nada hay en la legislación de la zona del euro que lo prohíba.

Después de años de austeridad, luchas intestinas y desempleo, ya es hora de aplicar un programa de RC que aporte lo que Europa necesita."          (Project Syndicate | John Muellbauer, en Revista de prensa, 06/11/2014)

2.11.14

La crisis dará un giro cuando toque las puertas de Alemania

"(...) Algunos proponen eliminar la Unión Europea, ¿usted qué piensa?

Sociólogos muy conocidos como Wolfgang Streeck dicen que lo mejor sería eliminar la Unión Europea, porque las soluciones políticas que se tenían anteriormente para resolver la crisis, entre ellos el manejo político de la moneda o del banco central son inaccesibles en ella.

Tenemos una crisis económica neoliberal crítica pero no tenemos los instrumentos para resolverla. Es una situación de ‘Catch-22’, sin salida, compleja y depresiva. Hay varias propuestas algunas más radicales que otras: salir del euro sin salir de la UE; eliminar los dos. (...)

Está claro que la Unión Europa como organismo generador de cohesión fracaso, ¿qué entidad propone para remplazarla?

Estoy a favor de una ‘Unión Europea de los Pueblos’ con una igualdad democrática tanto económica como política, donde prime la solidaridad y la reciprocidad que pensamos ya estaba consolidadas, pero la crisis de Grecia se encargó de mostrarnos que no es así.

Para Alemania fue muy fácil decir; ‘esto no tiene que ver con Europa, es un problema griego, entonces mañana será un problema portugués, pasado mañana es un problema español, y con dicha actitud destruyo todas las posibilidades de dar una respuesta rápida, de dar una respuesta a una crisis que no era tan grave. 

Portugal no tenía un problema económico tan complejo como el que se vivencia ahora, fue realmente el juego de la especulación y la tardía respuesta lo que agravo todo. Algunos tanto à la derecha como à la izquierda vuelven a defender el viejo nacionalismo europeo pero, en general, en Europa el nacionalismo fue conservador, autoritario, xenofóbico. (...)

¿Para salir de la crisis, algunos analistas proponen regresar a la moneda nacional de cada país, en realidad esto tiene alguna viabilidad?

La salida del ‘Euro’ es un debate muy candente que algunos han venido poniendo sobre la mesa, aun así cualquier salida que no sea organizada y mínimamente negociada, resultara en gran sacrificio para las familias. 

Una solución podrá verse medianamente dentro de tres a cuatro años, pero a corto plazo va a ser doloroso, y con apuestas como estas, donde tú dinero nacional va a valer cinco veces menos que el Euro, y algunas deudas están denominadas en Euros y tu dinero en moneda nacional, entonces eso serían soluciones de ruptura, a mi juicio.

¿Y el surgimiento de una solución lenta?

Dicha solución va a germinar a mi juicio dependiendo de dos condiciones; por el surgimiento de una agente político de izquierda capaz de cambiar el rumbo y la otra puede ser cuando la crisis llegue a Alemania y Francia. La crisis está llegando algunos países nórdicos como lo que podemos ver con lo que está sucediendo con Nokia en Finlandia. El crecimiento económico de Alemania y Francia es casi nulo.

¿Entonces, usted afirma que la crisis dará un giro cuando toque las puertas de Alemania?

Exacto, y hará repensar las cosas. Existe un imperio financiero dentro de Europa que se posicionó de una manera muy sutil y que será muy difícil desalojar.

Pero por otra parte cuando hay crisis en Alemania las cosas no son muy buenas para Europa, como ejemplo tenemos las crisis financieras que vimos en los años anteriores a la era de Hitler. 

Así que decir que soy un optimista trágico como siempre digo, veo las dificultades pero me reusó a no ver alternativas a este ‘estatus quo’ que resulta en una lógica de producción de desigualdad, de desalojo y persecución del campesinado en todos los continentes, el problema de Europa es un problema en miniatura del problema global que atravesamos y que los pueblos de otros continentes ya sufrieron. (...)"       (Entrevista a Boaventura de Sousa, Steven Navarrete Cardona , El EspectadorRebelión, 01/11/2014)

10.4.14

Cinco millones de nuevos empleos en tres años... en Europa

"(...) Para crear puestos de trabajo y reactivar la economía europea se propone una inversión de 582.000 millones de euros en infraestructuras de transporte, eficiencia energética y energías renovables a través de la financiación pública y privada. Durante los tres primeros años de esta inversión, estimamos que se podrían crear cinco millones de nuevos empleos.

Estos nuevos puestos de trabajo aumentarían la demanda, generarían ingresos fiscales y ayudarían así a los presupuestos nacionales. Y lo que es más importante aún: cada trabajo significa una oportunidad, una vida real, un lugar en la sociedad para alguien que hoy puede estar sin esperanza.

La juventud europea va camino de convertirse en una generación perdida. Para evitarlo, nos comprometemos con todas las personas menores de 30 años a proporcionarles acceso a la educación, a la formación profesional o a un empleo en menos de cuatro meses desde la presentación de su solicitud. 

Así, se debe ampliar el proyecto de Garantía Juvenil Europea, pasando de los 6.000 millones de euros actuales hasta 21.000 millones con objeto de convertir las palabras en oportunidades reales. Y el recurso abusivo de las prácticas no remuneradas debe ser abolido.

El mantra del control del déficit público no puede ser una excusa para dejar a nuestros ciudadanos a un lado. La acción efectiva contra la evasión fiscal, que cuesta a Europa un billón de euros cada año, traería nuevos recursos para financiar la inversión. Los presupuestos gubernamentales deben seguir una nueva regla de oro, de manera que no computen las inversiones en creación de empleo y en innovación (I+D) en los objetivos de déficit de la UE.

 De igual modo, para propiciar una mayor inversión privada, debe abordarse una reforma bancaria que ponga fin a la crisis de crédito actual y ofrezca a las empresas el acceso de nuevo a la liquidez.

La industria europea emplea a 57 millones de personas y es el principal pilar en el que se apoya nuestra economía. Para no dejarla caer y ayudar a elevar su producción al 20% del PIB, se ha propuesto un Grupo de Trabajo de Política Industrial de la UE que coordine las políticas industriales nacionales y europeas. 

Teniendo además en cuenta que sin innovación la industria no puede crecer o competir, razón por la cual requerimos que Europa invierta al menos el 3% del PIB en I+D, por encima del 2% que dedican competidores globales como EE UU y China.

Creemos en las pymes y en las empresas de nueva creación, pero los obstáculos burocráticos que se dan a la hora de iniciar un negocio siguen siendo demasiado altos. El tiempo promedio para poner en marcha una iniciativa empresarial se ha de reducir de 5 a 3 días y los costes, de 372 a 100 euros.

Mediante la mejora de la eficiencia energética se podrían crear dos millones de nuevos puestos de trabajo en el horizonte de 2020 y reducir en 1.000 euros las facturas de energía de cada hogar por año.

Para asegurar que los nuevos empleos son dignos y que dentro de una década nadie sea un trabajador pobre en Europa, se propone un acuerdo marco europeo para que, de forma gradual, los salarios mínimos nacionales alcancen al menos el 60% de la media nacional de cada país.

Para dar apoyo a las familias jóvenes y a las mujeres, necesitamos mejorar la atención de los menores de 3 años, alcanzando al menos el 33% de guarderías públicas y el 90% de escolarización de los 3 a los 5 años, algo que, por ejemplo, en Andalucía ya está cubierto.

Por último, señalamos que Europa tiene que cambiar. Hemos de poner fin al coste económico y social que las políticas de austeridad están causando, así como al desempleo masivo. (...)"               ( / / , El País, 9 ABR 2014 )

9.10.13

Salida de la crisis

"(...) Por lo tanto, es necesaria una reconfiguración de las coordenadas políticas en las que se desenvuelve el contexto europeo actual en busca de un nuevo escenario sobre el que construir una alternativa.

Partiendo de esta premisa, un enfoque alternativo para la salida de la crisis europea podríamos agruparlo en base a cuatro ejes sobre los que actuar:

En primer lugar, una solución de la crisis de deuda europea pasa por la reestructuración de ésta en los países deudores, pues la política seguida hasta ahora de ajuste estructural en estos países con el fin de maximizar el pago de la deuda a los países acreedores acaba siendo contraproducente. 

Es por ello que una reestructuración de dicha deuda soportada en parte por los acreedores y la emisión de eurobonos (deuda mancomunada) por parte del BCE aliviaría el peso del excesivo endeudamiento en los países periféricos. (...)

Por otro lado, para financiar programas de gasto que favorezcan la reactivación económica en el caso de España se hace necesaria acometer reformas estructurales, de manera muy destacada en el sistema tributario. Esta reforma posibilitaría un aumento en la recaudación a través de impuestos y dotaría al sistema de una mayor equidad. 

Esto sería posible mediante un aumento de la progresividad fiscal. Es necesario reducir la diferencia existente entre tipos máximos nominales y efectivos para las grandes empresas; por ejemplo, eliminando diversas ventajas fiscales de las que ahora disfrutan. 

 En tercer lugar, en contraposición a las políticas de devaluación interna implementadas en los países periféricos de la Eurozona, un enfoque alternativo pasa por desarrollar una política basada en los aumentos salariales y el incremento de la participación de las rentas del trabajo frente a las rentas del capital. Aquí podemos tomar como referencia postulados postkeynesianos, como el modelo Bhaduri-Marglin (1990). 

Partiendo de la valoración de la recesión económica como un problema de demanda en unas economías basadas en el consumo y, por tanto, en los niveles de renta, a corto plazo, una política de rentas encaminada a favorecer aumentos salariales posibilitaría una reactivación del consumo, y a su vez esto desencadenaría un ciclo o espiral positiva de reactivación económica.

 Esto también rompería con la dicotomía deuda-crecimiento que se viene desarrollando hasta ahora en países como España.

En cuarto lugar, una reforma integral del sistema financiero internacional ayudaría a que no se repitieran los excesos que favorecieron la crisis actual. Esta reforma pasaría por la adopción de diferentes medidas: la implantación de una tasa a las transacciones bancarias que frene la especulación financiera; la segmentación de las actividades del sistema bancario para acabar con la progresiva y creciente concentración bancaria (y el riesgo sistémico que ello conlleva); reforzar los órganos de supervisión tanto a nivel nacional como internacional; y un mayor control de capitales con el fin de evitar flujos de capitales que migren hacia escenarios más desregulados. (...)"            (Mario Rísquez Ramos, Econonuestra, Público, 26/09/2013)

28.9.12

¡Sorpresa! Seguimos en crisis...

"Desde Tokio hasta Nueva York, pasando por Europa, las cotizaciones de las bolsas han caído en picado en casi todos los países.

¿Qué está ocurriendo? Los mercados internacionales pagan el precio del fin de las tres ilusiones que les han acompañado durante el verano. La primera, bastante infantil pero muy extendida, podría denominarse "la ilusión de la varita mágica".

Se trata de una deformación mental que lleva a pensar que, en cuestión de semanas o meses, los Gobiernos y los bancos centrales son capaces de invertir las tendencias negativas arraigadas desde hace años. 

Para lograrlo bastaría con una pequeña disposición normativa de unas líneas y con la enmienda de algunas leyes poco prácticas para que todo vuelva a ser como antes y que el jardín de las delicias (financieras) vuelva a producir sus maravillosos frutos. (...)

El problema de la viabilidad política no se plantea únicamente en los países supuestamente débiles.

 Prueba de ello son las informaciones casi simultáneas en Francia sobre la superación de los tres millones de parados y sobre el hundimiento de la popularidad del presidente François Hollande, que ha perdido 11 puntos en un mes; también lo demuestran los signos, que hoy ya son claros, de la desaceleración de la economía alemana y del ambiente tenso en la coalición gubernamental que ocupa el poder en Berlín. 

De modo que no hay casi ningún país europeo, por sólido que parezca, que no se preocupe por el futuro de su economía.

Por este motivo, las bolsas caen y cuando les va bien, son extremadamente prudentes. Después de todo, aunque los profesionales de los mercados financieros a menudo crean que viven en otro planeta, las bolsas son también la expresión de esta sociedad, con sus temores y sus incertidumbres. 

El mundo no se limita a las cotizaciones de las bolsas, sino que también incluye las listas de la compra, por las que los hogares sufren cada vez más. Y es una ilusión creer que las bolsas podrán enderezarse a medio o largo plazo si a los hogares les va mal."            (Presseurop, 27 septiembre 2012 ,La Stampa Turín)

10.9.12

¿Y Grecia? No veo cómo podría quedarse este país en el euro. Es prácticamente imposible. Pero su salida provocaría una retirada masiva de depósitos de los bancos españoles e italianos

"¿Cómo juzga la respuesta europea a la crisis?

Mis palabras contra las políticas de austeridad se dirigen a los países que todavía pueden elegir. Ni España ni Grecia podían zafarse de las exigencias alemanas y correr así el riesgo de que les dejasen sin recursos. Pero, desde mi punto de vista, Francia no está en una situación presupuestaria crítica y no tiene tanta necesidad de una política de austeridad.

Sin embargo, hay que conservar la confianza de los mercados... ¿Cómo se consigue?

La respuesta es monetaria. Pasa por el Banco Central Europeo. Veo por una parte compras masivas de obligaciones españolas e italianas para contener el ascenso de los tipos de interés; por otra, señales de una política más flexible del BCE, la promesa de no subir los tipos al menor indicio de inflación y el establecimiento de objetivos realistas, una inflación de un 2% o un 3% a plazo medio en vez de un 0 o un 1%, como ahora.

¿Y Grecia?

No veo cómo podría quedarse este país en el euro. Es prácticamente imposible. Pero su salida provocaría una retirada masiva de depósitos de los bancos españoles e italianos, a lo cual el BCE tendría que responder absolutamente con un aporte ilimitado de liquidez. Si no, en dos semanas el Bundesbank tiraría la toalla y sería el final del euro.

¿Cuáles serían las consecuencias de la desaparición de la moneda única?

Imagínese deudas denominadas en una moneda que ya no existe... Pienso que la zona caería en una recesión severa durante un año antes de que los países encontrasen el medio de proseguir sus transacciones y, como en el caso de España e Italia, recobrasen un poco de competitividad. 

 Desde el punto de vista político, sería grave: con el fracaso del mayor proyecto de la historia y el descrédito en que habrían caído los dirigentes implicados en el mantenimiento del antiguo sistema sonaría la hora de las insurrecciones populistas y nacionalistas.

¿Qué soluciones preconiza para los países del sur?

Lo clásico sería una devaluación interna. En principio, la disminución de los salarios permitiría recuperar la competitividad. Pero ningún país, ni siquiera Irlanda y Letonia, han logrado una disminución real de los salarios del sector privado. Además, la deflación aumenta el peso de la deuda privada en euros. 

Añadamos a esto el riesgo de la huida de capitales y la inestabilidad de los gobiernos encargados de esas medidas, y se llega a un callejón sin salida. Los salarios españoles son hoy un 30% demasiado altos si se los compara con los alemanes. 

En vez de bajarlos por la fuerza -lo que es imposible políticamente-, ¿por qué no dejamos que los salarios aumenten más allá del Rin para que mejore la competitividad de España? Esto supondría un relajamiento de la política monetaria y, claro está, más inflación en Alemania.

¿Qué porvenir le ve a la zona euro?

Si el BCE toma medidas acertadas, se podría imaginar una mejora de aquí en tres o cinco años. Pero Europa siempre será frágil. Su moneda es una construcción que cojea y seguirá siéndolo mientras no se cree una garantía bancaria europea. Mientras tanto, el sistema podría sobrevivir más cómodamente si se admitiese, como lubricante, una dosis de inflación más fuerte.

Pero no lo olvidemos: Europa, en lo fundamental, no está en declive. Es un continente productivo e innovador. Solo se ha equivocado en su gobernanza y en las instituciones con las que controla la economía. Se puede arreglar por completo."        (Presseurop, 6 septiembre 2012,L'Express París, Entrevista a Paul Krugman)

6.7.12

El keynesianismo de amigotes... inglés

"George Osborne, el ministro de Hacienda de Reino Unido y artífice de sus políticas de austeridad, acaba de dar un giro de 180º (aunque, por supuesto, no lo reconoce). 

Jonathan Portes tiene la prueba incriminatoria: en un blog publicado hace poco, el director del Instituto de Investigación Económica y Social británico señalaba que las premisas por las que la nueva política de subvenciones a la inversión privada —incluida la inversión en infraestructuras— mediante garantías de préstamos tiene sentido son exactamente las mismas premisas por las que el gasto público financiado mediante deuda en, por ejemplo, infraestructuras, tiene sentido. 

“El Gobierno ha reconocido ahora el argumento intelectual y económico”, escribía Portes en su blog del 15 de junio. “Esperemos que ahora inicie el necesario cambio de política que hemos estado pidiendo, como quiera que decidan llamarlo”.

Entonces, ¿por qué canalizar el dinero hacia sociedades anónimas privadas mediante garantías de préstamo en vez de limitarse a hacer lo obvio y restituir los enormes recortes que se han realizado últimamente en la inversión pública?

Lógicamente, una respuesta sería que el hacerlo equivaldría a reconocer implícitamente que el Gobierno de David Cameron acaba de desperdiciar dos años haciendo exactamente lo que no debe. Por supuesto, lo ha hecho, y por lo visto ha caído en su error; pero, presumiblemente, el Gobierno espera que el privatizar el proceso confunda a suficiente gente como para rehuir la responsabilidad. 

Pero señalemos también que el canalizar fondos a través del sector privado brinda una oportunidad para obsequiar generosamente a los amigos. Claro que, para ser justos, también la brinda la contratación pública; pero esa es una actividad conocida, con normas y garantías bien establecidas. Esto sería algo nuevo, que podría posibilitar el colar algunas concesiones en las que nadie se fija.

A mí me parece que Osborne ha dado con un nuevo truco político que por la presente denomino keynesianismo de amigotes, que consiste en aplicar políticas cuya lógica requiere gasto público, pero que en lugar de eso adoptan la forma de incentivos a intereses privados favorecidos.

Desde un punto de vista macroeconómico, hasta el keynesianismo de amigotes es mejor que una austeridad destructiva y continuada. Pero debemos ser conscientes de lo intrínsecamente extraño que es, y lo propenso a los abusos."             (El País, Blogs, Por: | 06 de julio de 2012)

27.6.12

25 Propuestas para Salir de la Crisis

"El Banco de España no vio que ese sistema financiero que regulaba y supervisaba estaba de centenares de miles de millones de bonos tóxicos provenientes de la costa del sol (el gran error del Banco de España no ha sido cómo ha gestionado la supervisión de los bancos una vez explotada la burbuja -que lo ha hecho muy mal- sino cómo permitió que el sistema financiero diera tanto crédito a tanta empresa de un solo sector). 

Y es que la burbuja española era insostenible y hubiera explotado con o sin la caída de Lehman en Estados Unidos. España y la periferia de Europa hubieran entrado en crisis aunque Estados Unidos no lo hubiera hecho.
Segunda, Europa está muy interrelacionada. Muchos de los problemas que aquejan a un país ya no pueden ser arreglados por el gobierno de ese país. Requieren la cooperación y la intervención de todos los socios europeos.

 Ha llegado la hora de comprobar si esto de Europa es un proyecto serio o es simplemente una asociación de países en la que todos intentan sacar partido cuando las cosas van bien, pero de la que todo el mundo reniega cuando van mal. (...)
Organizaré las propuestas bajo cuatro grandes grupos correspondientes a los cuatro grandes problemas a los que se enfrenta Europa en la actualidad: el problema de la deuda, el problema del déficit fiscal, el problema de la falta de crecimiento y el problema del divorcio de Grecia. Lógicamente, en macroeconomía todo está interrelacionado: si no se crece, no se generan recursos fiscales y el déficit y la deuda pública empeoran. 
El Problema de la Deuda Pública y el Sistema Financiero
1. Unión fiscal antes que eurobonos. Europa debe caminar rápidamente hacia la unión fiscal y cuando ésta esté formada (pero sólo cuando ésta esté formada) se crearáneurobonos. La unión fiscal es buena porque permite hacer grandes transferencias de dinero de un país a otro en momentos de crisis sin desatender la disciplina fiscal. (...)
2. Supervisión externa y creíble. Los activos del sistema financiero, sobre todo el español, deben ser valorados inmediatamente por auditores con credibilidad. (...)
3. Abandonar inmediatamente la política de fusiones. Cuando se fusiona un banco pequeño con un agujero de 100 con otro banco pequeño con un agujero de 200, se obtiene un banco mediano con un agujero de 300 y no un banco sin agujeros.  (...)
4. Creación de un Fondo de Rescate EUROPEO para los bancos. Una vez cometido el error de no dejar quebrar a los bancos insolventes (que hubiera sido mi solución preferida) y una vez constatado que el capital privado no quiere saber nada de ellos (al menos hasta que se sepa la dimensión del agujero), Europa debería separar claramente lo que es el déficit fiscal estructural del estado de lo que es el dinero que se utilizará para rescatar bancos.  (...)
5. Erradicar las profecías autorrealizadas fruto de los pánicos recurrentes que disparan la prima de riesgo a base de permitir que el Banco Central Europeo (BCE) pueda compra deuda pública directamente (para ello habría que cambiar la constitución). Las primas de riesgo amenazan con convertir a países solventes pero faltos de liquidez (España o Italia) en países insolventes (Grecia) cada vez que a los mercados les entra pánico. (...)
6. Creación de un Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) a nivel europeo para dar confianza a todos los depositantes de que su dinero está asegurado.  (...)
7. La nueva institución supervisora europea del punto 2, el fondo de rescate bancario europeo del punto 4, el nuevo FGD europeo del punto 6 debería ser la semilla de unnuevo sistema financiero auténticamente europeo donde la regulación, la supervisión y la recapitalización está en manos de Europa y no de los países individuales. (...)
8. Introducción de un nuevo euro-impuesto sobre la deuda (repito, DEUDA) bancaria, no las transacciones bancarias o los beneficios bancarios.  (...)
Déficit Público
9. Posponer los objetivos fiscales uno o dos años. 
10. Priorizar el crecimiento.
11. Copiar a los mejores. Los recortes no deben ser generalizados sino focalizados... En este sentido, existe una enorme variabilidad en la eficiencia con la que operan, por ejemplo, hospitales, escuelas, universidades o juzgados. 
12. Rediseñar el estado "pensando desde cero". A la hora de hacer recortes es útil tener las prioridades claras. Una manera de establecer prioridades a la hora de recortar es preguntarse constantemente qué haríamos si volviéramos a crear el estado desde cero. (...)
CRECIMIENTO ECONÓMICO: 
Crecimiento a través de la política monetaria
13. Reducción de los tipos de interés. 
14. El valor del euro debe bajar de manera progresiva pero segura
15. Encarecimiento de productos del centro en relación a los de la periferia. Esta propuesta tiene dos aspectos: primero, Alemania debe aceptar una inflación superior. Segundo, la periferia debe aceptar una caída de precios.
16. Devaluación Fiscal: aumento del IVA y reducción de las cotizaciones sociales del trabajo.
Crecimiento a través de la política de oferta o productividad
17. Regulación que fomente el crecimiento.
18. Eliminar las barreras a la competencia. Una parte importante de la regulación que existe en España es de carácter proteccionista y en beneficio de grupos con mucha fuerza política para limitar su competencia.
19. Meritocracia.
20. Fomento de la Movilidad Laboral. 
21. Inversiones productivas en la periferia financiadas por el Banco Europeo de Inversiones (BEI).
22. Sistema financiero no bancario...  La financiación de innovación de alto riesgo es una asignatura pendiente que hay que fomentar de manera inmediata.
23. Educación. El sistema educativo es el gran fracaso de nuestra sociedad y requiere no una reforma sino una revolución.
EURO
24. Garantizar que la salida de Grecia será amistosa. Es decir, que los europeos la van a ayudar y no la van a castigar todavía más.
25. Cortafuegos entre Grecia e Italia. El BCE y los líderes de la eurozona deben garantizar que por la puerta del euro solo saldrá Grecia y que harán todo lo posible para evitar que la salida de Grecia desate ataques especulativos contra España, Portugal e Italia.  (...)
Como veis, una parta importante de los problemas de Europa se soluciona con sacrificios (el dinero) de los ciudadanos del centro. Unos ciudadanos que están empezando a estar cansados de aportar dinero para rescatar la irresponsabilidad de sus socios de la periferia. Y otra parte de las soluciones va a comportar sacrifcios a los ciudadanos de la periferia, unos ciudadanos que están cada vez más cansados de la austeridad que les imponen sus socios del centro. "                (Xavier Sala i Martín, 25/05/2012)

22.5.12

Obama, al rescate de España...

"Obama pide al Banco Central Europeo que compre deuda de España e Italia.
 
El presidente de EEUU, Barack Obama, ha pedido al Banco Central Europeo que compre deuda de España e Italia y que se impulse una política monetaria activa que ayude a los países de la eurozona que han puesto en práctica "objetivos y políticas muy duros" para cumplir con la disciplina fiscal.
Obama ha realizado estas declaraciones al término de la cumbre de la OTAN de Chicago y después de haberse entrevistado este lunes con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Tras insistir en que Grecia debe continuar dentro de la zona euro, Obama ha explicado que cree que existe una mayor determinación por parte de los líderes europeos para combatir la crisis que afecta a los países de la UE.

No obstante, ha defendido que los bancos europeos necesitan ser recapitalizados y que también es preciso que se creen cortafuegos para proteger a los países del contagio de la crisis que afecta al sistema financiero."               (Expansión, 21/05/2012)

14.5.12

Paul Krugman: en junio habrá un 'corralito' en España

"El fantasma del ‘corralito’ sigue sobrevolando Europa. El economista estadounidense Paul Krugman, Nobel de Economía en 2008, ha añadido más razones para el pesimismo en su columna semanal en The New York Times. Krugman vaticina una “inminente salida” de Grecia de la eurozona, “posiblemente en junio”, la consiguiente restricción de los depósitos bancarios en España y en Italia, es decir, el temido ‘corralito’, y, por último, el fin del euro. Para Krugman, sólo Alemania puede impedir esta cadena de hechos y consecuencias.

En un escueto artículo publicado por The New York Times bajo el título El ocaso del euro , el economista galardonado con el Nobel de Economía en 2008 profetiza el fin de la zona euro. Según este artículo, este huracán, que pondría punto y final a la eurozona, comenzaría este mes de junio en Atenas.
 
“Grecia sale del euro, posiblemente el próximo mes”, arranca el Nobel, como consecuencia se producirán "enormes retiradas de bancos españoles e italianos", puesto que los ahorradores tratarán de trasladar su dinero a Alemania. Este hecho, provocaría que se establezcan "controles de facto" sobre las transferencias bancarias que impidan transferir fondos de un país a otro y limiten las retiradas en efectivo.

El tercer paso, según Krugman, lo daría el BCE.  "Alternativamente o puede que al mismo tiempo, se producirán grandes inyecciones por parte del BCE con el fin de evitar el colapso de la banca", apunta el economista.

Por último, el economista apunta la clave, que reside en Alemania. El país germano tendrá que elegir entre “aceptar las reclamaciones de España e Italia y asumir un drástico cambio de estrategia que, básicamente, proporcione a España las garantías para poder rebajar los intereses de su deuda”, así como un mayor objetivo de inflación para la eurozona que facilite el ajuste de precios.

Si Alemania no cede en su estrategia y se adapta a las exigencias y necesidades de España e Italia, llegaría el fin de la zona euro.Todo este proceso se produciría en cuestión de meses."            (Público, 14/05/2012

5.2.12

Los principios de una solución

"Se  propone que estos principios estructuren todas las campañas en las que han decidido trabajar los Attac de Europa:


1. Control democrático de las finanzas públicas a través de préstamos directos de los bancos centrales a los gobiernos  y control público del sector bancario.

2. Auditorías de la deuda y cancelación de deudas. Las entidades financieras y demás actores financieros privados deben asumir su parte de pérdidas.

3. Aumentar de forma coordinada la imposición fiscal sobre riqueza y beneficos empresariales y acabar con la evasión fiscal.

4. Poner punto final a las políticas de austeridad

5. Reinstaurar y ampliar los servicios públicos.

6. Promover políticas industriales y otras políticas públicas que reduzcan los desequilibrios de la balanza comercial, avancen la transición ecológica de las economías, promuevan el empleo y expandan los derechos sociales a escala europea."          (AttacMadrid, 17/01/2012)

30.1.12

Roubini: "España entrará en un círculo vicioso si Alemania impone más austeridad"

"Soros se ha dedicado a lanzar dardos al liderazgo alemán. "Los Gobiernos europeos lo hacen todo mal. En especial Alemania, que actúa como un capataz, imponiendo disciplina fiscal. La austeridad alemana está creando tensiones que podrían romper la UE.

Se puede imponer disciplina a los países a los que el déficit se les ha ido de las manos, pero entonces otros países tienen que estimular sus economías para no caer en una espiral deflacionista", ha dicho. (...)


"España y la periferia de Europa entrarán en un círculo vicioso si Alemania sigue imponiendo austeridad", ha asegurado tras una conferencia sobre riesgos globales. (El círculo vicioso es, grosso modo, el que sigue: la austeridad significa recortes. Se congela la inversión y el gasto público, se despiden funcionarios si hace falta. La gente se asusta y acaba ahorrando, gasta menos por si acaso, la demanda privada también se contrae.

Entonces las empresas despiden trabajadores, no invierten, caen los beneficios empresariales. Y con ellos la recaudación de impuestos, y por lo tanto aumenta el déficit, y son necesarios nuevos recortes. Así ad infinitum. Lo que piden Soros y Roubini es que otros países estimulen su economía para que los que recortan puedan compensar esos efectos vía exportaciones.)

"Europa está haciendo exactamente lo que se necesita para entrar en recesión: austeridad en la periferia, pero también en países con más margen de maniobra, como Alemania, Francia, Holanda, Finlandia, Austria. Incluso el FMI viene diciendo que si todo el mundo hace eso a la vez, el resultado será una recesión global.

Europa debería empezar a meter el crecimiento en su agenda. Pero no hay nada de eso. Alemania no está por la labor. De seguir por ese camino, en Europa puede irrumpir el malestar social", ha advertido Roubini.

Preguntado específicamente por España, su diagnóstico ha sido claro: "Hace falta reducir el déficit, pero también hay que crecer. Si toda la periferia de Europa aplica la austeridad, el núcleo debería estimular la economía, y aun con eso el BCE debería actuar como prestamista de último recurso".                 (El País, 25/01/2012)