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19.7.26

Adam Tooza: Desde la perspectiva de la historia económica, el partido entre España y Argentina supone una final verdaderamente fascinante para el Mundial de 2026, en el conjunto en la economía mundial y en el terreno de juego... España se convirtió, en la era posfranquista, en uno de los grandes casos de éxito de Europa. Por el contrario, Argentina tiene una economía que ha ido dando tumbos de una crisis a otra... La España recientemente próspera se ha convertido, en el siglo XXI, en una potencia deportiva mundial... La gran mayoría de la plantilla española procede de equipos españoles, en su abrumadora mayoría del Real Madrid y del Barça, lo que contribuye a explicar su coherente juego «en equipo»... Por el contrario, toda la alineación argentina para 2026 juega fuera de su propio país, repartida entre diversos clubes de élite europeos... En su propio país, el fútbol argentino, que hace un siglo aún estaba muy por delante de su homólogo provincial español, ahora se encuentra muy rezagado... Desde un punto de vista económico, independientemente del talento y el valor de los jugadores a título individual, la final de 2026 será un enfrentamiento tremendamente desigual

"Desde la perspectiva de la historia económica, el partido entre España y Argentina supone una final verdaderamente fascinante para el Mundial de 2026. Cam y yo hemos investigado esta relación para el último episodio de «Ones and Tooze».

https://open.spotify.com/show/44pekawcpIJ7KgwcFIgZDr?go=1&sp_cid=6a24cb792a35d8b63115320388235110
Si alguna vez ha habido un caso en el que un gráfico valga más que mil palabras, es este.

El drama comienza con la independencia de Argentina en julio de 1816 y el contraste entre el prolongado estancamiento de España, en medio del colapso de su imperio latinoamericano, y el auge de la economía argentina a finales del siglo XIX. Por mucho que la élite argentina aspirara a la independencia de España, el auge del crecimiento económico de su país se debió, sobre todo, a su incorporación al imperio informal británico. A partir de la década de 1870, esto se tradujo, sobre todo, en la expansión de la red ferroviaria argentina, que abrió el interior del país al desarrollo agrícola. En 1860, Argentina carecía de una red ferroviaria digna de mención. En 1910 ya contaba con 23 994 kilómetros.

En 1937, la red se había ampliado hasta alcanzar los 40 000 kilómetros de vías férreas, de los cuales el 66 % era de propiedad británica. En un país nominalmente independiente, la infraestructura vital estaba controlada por extranjeros. No es de extrañar que Argentina se convirtiera en un campo de pruebas para las teorías de la «dependencia».

En general, aproximadamente la mitad de «los activos fijos de Argentina (excluidos los terrenos) eran propiedad de extranjeros, principalmente británicos, en 1914… Argentina realizaba alrededor del 28 % de su comercio exterior (importaciones y exportaciones) con Gran Bretaña en 1913», lo que a su vez representaba el 5 % del comercio británico.

Por muy subordinada que estuviera, el efecto neto, a principios del siglo XX, fue situar a Argentina, en términos per cápita, entre las diez primeras economías del mundo —junto a otras economías «colónicas», como EE. UU., Nueva Zelanda, Australia y Canadá—. España se quedó tan rezagada que apenas logró situarse entre las veinte primeras.

La promesa de prosperidad convirtió a Argentina en un destino enormemente atractivo para la inmigración, sobre todo procedente de Italia. Hasta el día de hoy, el español argentino (y uruguayo) presenta fuertes trazas del italiano napolitano.

Sin duda, fue la élite compradora argentina la que más se benefició de esta incorporación desigual al sistema mundial británico. Pero hubo, al menos, cierto efecto de goteo. Lo que impulsó el enorme flujo de migración transatlántica fue una diferencia salarial entre Argentina, Italia y España que, durante gran parte de ese período, superó el cien por ciento.

Hoy en día, más del 60 por ciento de los argentinos remontan sus raíces familiares a Italia. Como bromeó alguien, Argentina se convirtió en un país de italianos que hablaban español y cuya élite se creía inglesa. Cabría añadir que Buenos Aires, que en su momento presumía de tener el mayor número de psicoanalistas del mundo, solía describirse como el París de América Latina. Y los militares argentinos se inspiraron, sobre todo, en Alemania.

En este sentido, Argentina es un producto paradigmático de la «condición global» del siglo XIX, supervisada por los británicos. Argentina fue el caso paradigmático de «imperio informal». España, por supuesto, no quedó al margen de dicha condición global, pero su posición fue la de perdedora perpetua, al ceder Puerto Rico, Cuba y Filipinas a los Estados Unidos en 1898.

Tanto en Argentina como en España, la cultura del fútbol fue producto de esa misma condición. El rugby, el críquet y el fútbol eran pasatiempos que los expatriados británicos llevaban consigo allá donde iban. Estos, a su vez, dieron lugar a intensas culturas deportivas locales: el críquet en el Caribe y el sur de Asia; el rugby y el críquet en Sudáfrica y Australasia; y el fútbol, el tenis y el golf en todo el imperio informal británico.

A finales de la década de 1870, fueron los empleados de la empresa minera anglo-alemana Rio Tinto quienes se contaron entre los primeros en disputar un partido de fútbol en suelo español. Esta es una de las primeras imágenes de un partido de fútbol disputado en España, posiblemente de un encuentro entre un equipo que representaba a Huelva y el Rio Tinto FC.

Los británicos también llevaron el fútbol a Cataluña, donde en 1899 un expatriado suizo fundó el FC Barcelona. A principios del siglo XX, en el circuito imperial británico, los equipos argentinos y uruguayos ya eran considerados rivales de todo respeto. Su dominio del juego se valoraba muy por encima del de sus contemporáneos europeos.

A principios del siglo XX, el fútbol estaba echando profundas raíces locales y, a medida que se derrumbaba el orden mundial liberal, tanto Argentina como España comenzaron a forjar caminos nacionales distintos en la «Era de los Extremos».

A medida que los flujos de capital internacional se agotaban en la década de 1920, el giro de Argentina hacia el nacionalismo económico coincidió con la culminación de la larga crisis española en la Guerra Civil y el establecimiento del régimen de Franco. Ninguno de los dos países participó en la Segunda Guerra Mundial, lo que los dejó marginados en el mundo de la posguerra. El resultado, en la década de 1950, fue una convergencia breve y frágil, simbolizada por la «ratline» de nazis fugitivos que se desplazaban a través de Madrid hacia Buenos Aires.

Pero luego se produjo el cambio de rumbo de los últimos cincuenta años. España, que ya crecía rápidamente en la década de 1960, se convirtió, en la era posfranquista, en uno de los grandes casos de éxito de Europa. Por el contrario, Argentina volvió a caer en una brutal dictadura militar en 1976. La Junta presidió la fase final del Mundial de 1978. Puede que Argentina ganara en el terreno de juego, pero su economía ha ido dando tumbos de una crisis a otra, sacudida por los mercados de capitales extranjeros y la agitación de la política interna.

En palabras de un conocido argentino, Argentina se ha «latinoamericanizado», mientras que España se ha «europeizado».

En lo que respecta a las finanzas de un juego en el que «el ganador se lo lleva todo», como es el fútbol moderno, las cifras del PIB subestiman la ventaja de España sobre Argentina.

La España recientemente próspera se ha convertido, en el siglo XXI, en una potencia deportiva mundial. En mayo de 2026, Forbes declaró que el Real Madrid y el «Barça» eran las dos franquicias futbolísticas más valiosas del mundo.

Durante la temporada 2024-25, el Real Madrid registró unos ingresos de 1.27 mil millones de dólares, un 12 % más que la cifra del año anterior, lo que ya suponía un récord para un club de fútbol. De hecho, esta nueva cifra supera por muy poco los 1.23 mil millones de dólares de los Dallas Cowboys de la temporada 2024 de la NFL, lo que la convierte en la cifra total de ingresos más alta jamás registrada por Forbes para un equipo deportivo (sin ajustar por la inflación). Así pues, a pesar de que el Real Madrid no participe en la final de la Liga de Campeones de este sábado —en la que el Arsenal y el París Saint-Germain se disputarán 29 millones de dólares adicionales en premios—, los «Blancos» son el equipo de fútbol más valioso del mundo por quinto año consecutivo, y por décima vez en las últimas 13 ediciones de la clasificación anual de Forbes. El Real Madrid está valorado actualmente en 9.5 mil millones de dólares, lo que supone una ventaja de 2 mil millones sobre el segundo clasificado, el Barça, que la temporada pasada se convirtió en el único otro club de fútbol que ha superado los mil millones de dólares en ingresos (excluyendo el traspaso de jugadores).

Si nos fijamos en los treinta equipos de fútbol más valiosos del mundo, la clasificación está totalmente dominada por la Premier League, la MLS y sus homólogos europeos.

La gran mayoría de la plantilla española procede de equipos españoles, en su abrumadora mayoría del Real Madrid y del Barça, lo que contribuye a explicar su coherente juego «en equipo».

Por el contrario, toda la alineación argentina para 2026 juega fuera de su propio país, repartida entre diversos clubes de élite europeos.

En su propio país, el fútbol argentino, que hace un siglo aún estaba muy por delante de su homólogo provincial español, ahora se encuentra muy rezagado. Mientras que el Real Madrid y el Barça están valorados por Forbes en más de 9.000 millones y 7.000 millones de dólares respectivamente, (...)

Ningún equipo argentino puede permitirse un jugador valorado en 10 millones de euros, razón por la cual las superestrellas nacionales juegan en el extranjero.

En el top ten latinoamericano, el Boca argentino, número 1, ocupa el puesto n.º 9, superado con creces por los gigantes del vecino Brasil. La última noticia es que el FBI estadounidense está investigando el blanqueo de capitales a través de Miami por parte de altos cargos de la Asociación del Fútbol Argentino.

Desde un punto de vista económico, independientemente del talento y el valor de los jugadores a título individual, la final de 2026 será un enfrentamiento tremendamente desigual.

En el mundo del fútbol, incluso más que en la economía mundial, no es la «convergencia» lo que impera, sino el desarrollo desigual y combinado.

(Adam Tooze , blog, 18/07/26, traducción Salvador L. Arnal, gráficos en el original)

24.4.26

La fachosfera se ha lanzado en tromba a decir que en España los impuestos sobre los salarios han crecido tanto últimamente que han superado a los países nórdicos... La mentira se basa en un gráfico de la OCDE sobre la tributación a las rentas del trabajo, pero es que en ese gráfico se incluyen las cotizaciones que pagan los empleadores. Se calculan sobre el salario, pero las pagan los empresarios, no los asalariados... En el mismo informe de la OCDE hay otro gráfico que no incluye las cotizaciones que pagan los empleadores, y ahí se comprueba que España está muy abajo en el ránking. Así que no: los trabajadores españoles no pagan más que los trabajadores nórdicos. Feijóo y la fachosfera mienten... Las cotizaciones que pagan los empresarios son como un impuesto a los beneficios empresariales. Lo que en otros países no se paga en cotizaciones, se paga en impuestos de sociedades. Todos los países nórdicos gravan más a sus empresarios que España. Así que es mentira igualmente (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp

La fachosfera se ha lanzado en tromba a decir que en España los impuestos sobre los salarios han crecido tanto últimamente que han superado a los países nórdicos. Cualquier persona con un mínimo de información sabe que es mentira, pero vamos a desmontarla con datos

 La mentira se basa en un gráfico de la OCDE sobre la tributación a las rentas del trabajo, pero es que en ese gráfico se incluyen las cotizaciones que pagan los empleadores, como recordó @EconoCabreado. Se calculan sobre el salario, pero las pagan los empresarios, no los asalariados.

 En el mismo informe de la OCDE hay otro gráfico que no incluye las cotizaciones que pagan los empleadores, y ahí se comprueba que España está muy abajo en el ránking. Así que no: los trabajadores españoles no pagan más que los trabajadores nórdicos. Feijóo y la fachosfera mienten.

 En cualquier caso, alguien podría decir que, aunque esas cotizaciones no las paguen los trabajadores, sí lo hacen los empresarios, por lo que España sí recaudaría más que los otros países. Pero es que eso también es mentira. Veamos por qué.

 Las cotizaciones que pagan los empresarios son como un impuesto a los beneficios empresariales. Lo que en otros países no se paga en cotizaciones, se paga en impuestos de sociedades. Todos los países nórdicos gravan más a sus empresarios que España. Así que es mentira igualmente.

 Si tenemos en cuenta todo lo recaudado (que es lo que se debería hacer, no centrarse en un impuesto solo porque hay muchas figuras tributarias), vemos que en España se pagan muchos menos impuestos que en los países nórdicos. Algo que todo el mundo sabe, pero bueno.

 Por si fuera poco con todo esto, resulta que el gráfico de marras tiene otro grave problema: muestra solamente lo que paga un trabajador soltero que tenga un salario promedio. Es un problema por dos motivos:

 1) En nuestros sistemas tributarios hay grandes diferencias en función de las características personales y familiares. Como también recordó @EconoCabreado, en España se paga muchísimo menos que en los otros países si el asalariado tiene hijos. Con datos del mismo informe.

 2) El salario promedio es un valor muy volátil y muy afectado por la dispersión salarial. Por ejemplo: el salario promedio puede aumentar mucho simplemente porque las rentas altas ganen más, aunque el resto de la población gane lo mismo.

 Que es justamente lo que pasa en España: hay mucha diferencia de salarios entre las rentas altas y las bajas. Eso empuja al alza el salario promedio, y obviamente también su tributación. Pero es un efecto estadístico: no estamos comparando situaciones equiparables por países.

 El gráfico de marras te estaría diciendo que un nórdico que cobra X euros tributa menos (contando cotizaciones de la empresa) que un español que cobra MÁS que X euros. Es lógico que así sea porque no cobran lo mismo. No es comparable.

 Y, por si fuera poco, como recuerda @ivanhayala
, en el mismo informe de la OCDE se señala que España ha reducido significativamente los impuestos a las rentas más bajas, haciendo el sistema más justo. Así que ese relato de "infierno fiscal" español se hunde por completo.

 Y es que, como recuerda @Jaume_Vinas, ahora los trabajadores con bajos salarios no pagan IRPF, cuando antes sí pagaban y cuando en otros países sí se pagan. ¡De infierno fiscal nada, que no te engañen!

 3:48 p. m. · 24 abr. 2026 ·11 mil Visualizaciones

15.4.26

Trump casualmente pide un McDonalds, la repartidora es casualmente una trumpista con más años que el Papa y que por cierto (trabaja en Nevada, no en Washington D.C)... y dice que gracias a quitar impuestos a las propinas ella puede cubrir los gastos de cancer de su marido... en España, a su edad ya estaría jubilada y su marido con el cancer tratado gratuitamente... Es la peor campaña política jamas realizada en la historia de Estados Unidos... Nos ha mostrado todas las debilidades de la económica capitalista estadounidense en apenas 3 minutos de propaganda (Alex_politics)

Alex_politics @comuflauta

Es la peor campaña política jamas realizada en la historia de Estados Unidos. 

O sea analicemos: Trump casualmente pide un McDonalds, la repartidora es casualmente una trumpista con más años que el Papa y que por cierto (trabaja en Nevada, no en Washington D.C). 

Y la respuesta a los reporteros es que gracias a quitar impuestos a las propinas ella puede cubrir los gastos de cancer de su marido. 

Y quien lo promociona es ademas un periodista español que ha salido de un Estado donde con la edad de esa señora ya estaría jubilada y su marido con el cancer tratado gratuitamente.

 Nos ha mostrado todas las debilidades de la económica capitalista estadounidense en apenas 3 minutos de propaganda.

Vídeo: https://x.com/i/status/2043748020613693493

David Alandete @alandete

Hemos hablado brevemente con la mujer que le ha llevado el McDonald’s a Trump. Sharon Simmons nos dice que la eliminación de Trump de los impuestos sobre las propinas le ha cambiado la vida: el año pasado recibió 11.000 dólares en propinas y dice que ese ahorro le ha ayudado a afrontar el tratamiento contra el cáncer de su marido, compensar la caída de ingresos en casa y pagar viajes para ver a su familia. Le ha encantado el Despacho Oval, dice que Trump ha sido muy majo.

7:47 p. m. · 13 abr. 2026 ·7 M Visualizaciones
12:26 p. m. · 14 abr. 2026 ·433,2 mil Visualizaciones

31.1.26

La regularización de migrantes es un motor económico... La afloración de empleo, una reducción de la economía sumergida y un aumento de los ingresos fiscales son los efectos más visibles de la regularización de inmigrantes de Pedro Sánchez... tras la regularización de 578.000 migrantes en 2005, cada uno de ellos aportó entre 3.504 y 4.398 euros en cotizaciones sociales, es decir en cotizaciones a la Seguridad Social y al desempleo. A esta cantidad habría que sumar lo que abonasen en materia de impuesto sobre la renta (IRPF)... en cambio, irregularidad de los inmigrantes supone para las arcas públicas españolas un coste anual medio de 2.000 euros por inmigrante... en Murcia, los migrantes aportan al Estado un 70% más de lo que perciben y un 30% más que los nacidos en España... la aportación de los trabajadores extranjeros supone una ganancia «neta», puesto que estas personas no regularizadas ya hacen uso de la sanidad o la educación públicas (Jorge Otero)

 "La economía española absorbe mucho empleo, tanto y a tan buen ritmo que a día de hoy en España está trabajando más gente que nunca: 22,46 millones de personas. El crecimiento económico impulsa al mercado laboral, y una buena parte de ese acelerón se debe a la migración: los trabajadores extranjeros aportaron el 43% de los 605.000 empleos creados en España durante 2025, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) esta misma semana. Los migrantes que trabajan en España ya son 3,58 millones de personas, el 16% de la fuerza laboral del país. Por eso, la regularización de 500.000 migrantes anunciada por el Gobierno ha sido tan bien acogida por sindicatos, organizaciones sociales, economistas e incluso por los empresarios y la propia Conferencia Episcopal.

El efecto más claro e inmediato de dicha regularización es la afloración de empleo y una reducción de la economía sumergida, apuntan los expertos. «La regularización de inmigrantes es fuente de riqueza», sostiene el economista José Manuel Corrales, profesor de Economía Aplicada y Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid.

«Parte de la economía sumergida se va a convertir en economía real. También va a mejorar la recaudación fiscal. No hay más que ver lo que está pasando en Estados Unidos. La economía estadounidense se está resintiendo con la política de deportaciones impulsada por Donald Trump», añade Corrales.

«Aflorará empleo, un empleo que en muchos casos ya existe pero que no está regulado», secunda Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. 

Varios informes publicados en los últimos años sobre este asunto —y que según el diario El País, ha tenido en cuenta el Gobierno— confirman esta tesis de que las regularizaciones de migrantes aportan riqueza al tejido económico del país. Destacan dos: uno firmado por profesores e investigadores de la Universitat Pompeu Fabra y de la Universitat Autònoma de Barcelona publicado en 2019 (PDF en inglés) que analiza la anterior regulación de personas migrantes aprobada en 2005 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y un segundo, fechado en 2020, patrocinado por la Fundación porCausa y la Universidad Carlos III de Madrid (PDF). 

Ambos informes demuestran que la legalización de la situación laboral de las personas migrantes no regularizadas aumenta los ingresos públicos. El primero de ellos calculó que tras la regularización de 578.000 migrantes en 2005, cada uno de ellos aportó entre 3.504 y 4.398 euros en cotizaciones sociales, es decir en cotizaciones a la Seguridad Social y al desempleo. A esta cantidad habría que sumar lo que abonasen en materia de impuesto sobre la renta (IRPF), que no se analiza en este estudio. 

El segundo informe, el de la Fundación PorCausa y de la Universidad Carlos III, ofrece unas cifras similares. Los autores afirmaban en 2020: «La irregularidad de los inmigrantes supone para las arcas públicas españolas un coste anual medio de 2.000 euros por inmigrante. En caso de regularización, la aportación fiscal neta de los inmigrantes en situación irregular se incrementaría por encima de los 3.250 euros». 

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A guisa de ejemplo, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) estima que el proceso de regularización podría traducirse en un incremento de alrededor de 70.000 nuevas altas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Serían 70.000 nuevos cotizantes, solo en el sector de los autónomos.

Mas reciente, un artículo publicado el pasado mes de junio de en el boletín económico del Banco de España estima la contribución de la población extranjera al crecimiento del PIB per cápita en España entre 2022 y 2024. De acuerdo con este artículo,  la aportación media directa de la población extranjera a este crecimiento del PIB per cápita se situaría entre 0,4 y 0,7 puntos porcentuales. 

Un tercer informe publicado por profesores de la Universidad Politécnica de Cartagena analizó el impacto económico de la inmigración en la Región de Murcia entre 2005 y 2019 y su análisis apunta en la misma línea que los otros dos. La principal conclusión fue que los migrantes aportan al Estado un 70% más de lo que perciben y un 30% más que los nacidos en España. «La población nacida en el extranjero que reside en la Región de Murcia realiza una contribución fiscal neta positiva y generó el 35% del crecimiento económico regional entre 2005 y 2019», se puede leer en ese documento. 

Hasta los empresarios saludan la regularización anunciada por el Gobierno. Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, la patronal catalana, fue meridianamente claro el pasado martes: «Los empresarios necesitamos de la inmigración como el agua que bebemos o como el aire que respiramos cada día». Sánchez Llibre incluso felicitó al Gobierno por su «valentía» al dar «un paso tan importante»

Los críticos con la medida arguyen que con la regularización de migrantes los salarios podrían bajar en sectores económicos en los que trabajan de forma mayoritariamente los extranjeros. La teoría es simplista: al haber una mayor oferta de mano de obra, los salarios bajan. En este sentido, Manuel Hidalgo barrunta que el rechazo a la medida tiene, fundamentalmente, otros orígenes: «En determinados sectores económicos a lo mejor no interesa porque aflorar significa legalizar, y legalizar significa pagar cotizaciones». En cualquier caso, Hidalgo concede que en el mercado laboral español «hay segmentos donde la inmigración, sin tener un efecto muy importante, sí podría presionar un poco a la baja a los salarios y un poco al alza a la precariedad». «Pero, en general este tipo de regularizaciones suelen tener efectos positivos», incide el profesor sevillano.

Otra crítica recurrente contra la regularización de migrantes es que aumentará el gasto del Estado por el mayor uso de los servicios públicos. Los informes anteriormente mencionados sostienen el argumento contrario: insisten en que la aportación de los trabajadores extranjeros supone una ganancia «neta», puesto que estas personas no regularizadas ya hacen uso de la sanidad o la educación públicas, por tanto el gasto no es mucho mayor, aunque al regularizar su situación tendrán más opciones de acceder a la protección social, puntualiza Sara Collantes, responsable de Políticas de Infancia y Desarrollo de UNICEF en España.

Otra crítica recurrente es que una regularización masiva de migrantes podría contribuir a tensionar aún más el mercado de la vivienda. En este aspecto, el informe de la Pompeu Fabra que analizó las consecuencias de la regularización del Gobierno de Zapatero señala que la medida redujo la brecha entre los migrantes y los nativos en lo que respecta al alquiler o compra de vivienda, aunque no la eliminó. Lo que sí provocó fueron cambios en los patrones de consumo: los migrantes pudieron unirse a la compra de viviendas a través de la concesión de hipotecas y se redujo la proporción de extranjeros extracomunitarios en viviendas de alquiler, entre 10 y 15 puntos porcentuales, en comparación con hogares de ciudadanos españoles."

(Jorge Otero , , Público, 28/01/26)  

28.1.26

The New York Times: España abre una ruta de regularización migratoria, en contraste con el mundo... La medida llega en un momento en que otros países toman medidas enérgicas contra la inmigración... Más de 700.000 españoles habían firmado una iniciativa legislativa popular emprendida en 2021, en la que se pedía un debate parlamentario sobre la concesión de una vía para que las personas sin documentos pudieran obtener la residencia... El impulso para dar a los inmigrantes indocumentados una vía de residencia cobró fuerza durante la pandemia de COVID-19, cuando muchos de ellos siguieron trabajando en condiciones precarias durante los encierros de España... Los trabajadores extranjeros han aliviado la escasez de mano de obra en España y han contribuido a impulsar el crecimiento económico, según el Banco Central Europeo... “En el contexto internacional actual, donde los discursos antimigratorios han ido ganando fuerza, la decisión del gobierno en España abre la línea del contrapeso a esta tendencia”... Pedro Sánchez calificó la medida de crucial para España, un país donde la mano de obra migrante desempeña un papel clave en la agricultura, el turismo y otros sectores... “Me acerca a mi sueño y al sueño de muchos como yo: vivir en paz y trabajar dignamente para ayudar a nuestras familias”, dijo Sady Traoré, de 28 años, que trabaja en plantaciones de cítricos en Alzira

 "El gobierno de España promulgó el martes, de manera inesperada, un decreto que ofrece a cientos de miles de migrantes indocumentados una vía para salir del limbo legal; la medida posiciona al país en un contraste con muchos países que en todo el mundo han endurecido cada vez más su postura frente a la migración ilegal.

La decisión permitirá que las personas que ya viven en España de manera indocumentada soliciten permisos de residencia temporal. El gobierno socialista del presidente Pedro Sánchez calificó la medida de crucial para España, un país donde la mano de obra migrante desempeña un papel clave en la agricultura, el turismo y otros sectores.

Elma Saiz Delgado, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dijo en una conferencia de prensa el martes que la medida tendría un impacto “en nuestra convivencia, en el bienestar y también en la economía”.

Los partidos de la oposición criticaron de inmediato el decreto, y una formación de extrema derecha prometió impugnar ante los tribunales.

La medida, anunciada el martes, va a contracorriente de muchos gobiernos en Norteamérica y Europa, que —a menudo presionados por partidos populistas de extrema derecha— han tomado medidas enérgicas contra la inmigración ilegal en los últimos años.

En Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump está llevando a cabo una amplia y agresiva campaña para detener y deportar a millones de personas. El Reino Unido ha puesto en marcha normas más estrictas para los refugiados; Grecia impone ahora penas de prisión a los migrantes que se queden en el país tras ser rechazadas sus solicitudes de asilo; e Italia quiere retener a los solicitantes de asilo en Albania mientras se tramitan sus casos, incluso a pesar de la dura oposición legal.

España, en cambio, ha acogido a los inmigrantes, especialmente a los latinoamericanos que hablan el mismo idioma, comparten su religión y comprenden su cultura; activistas afirman que esa cálida acogida no siempre se ha extendido a muchos africanos.

Y el gobierno español ha externalizado el control migratorio, brindando equipos policiales, tecnología y capacitación a países como Marruecos y Mauritania para que sus autoridades devuelvan a los inmigrantes procedentes de África.

Aun así, el decreto se fundamenta en los intentos de España de presentarse como un referente para los inmigrantes.

“En el contexto internacional actual, donde los discursos antimigratorios han ido ganando fuerza, la decisión del gobierno en España abre la línea del contrapeso a esta tendencia”, dijo Cecilia Estrada Villaseñor, investigadora del Instituto de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid.

España no publica cifras oficiales sobre el número de personas migrantes que viven en el país indocumentadas, pero estimaciones de instituciones como Funcas, un centro de estudios económicos, sugieren que la cifra podría oscilar entre medio millón y un millón. La población total de España es de casi 50 millones de personas.

La medida en pos de la legalización fue impulsada por la política interna.

El Consejo de Ministros, el poder ejecutivo del gobierno, la aprobó mediante un real decreto, después de que el gobierno de Sánchez llegó a un acuerdo de última hora el lunes con un partido de izquierdas más pequeño, Unidos Podemos, a cambio de su apoyo parlamentario. Una medida similar estaba bloqueada en el Parlamento desde abril de 2024.

En virtud del decreto, los inmigrantes indocumentados podrán obtener permisos temporales de residencia si pueden demostrar que llegaron a España antes de diciembre de 2025 y que han vivido en el país al menos cinco meses.

Quedarán excluidas las personas con antecedentes penales; solo se aceptarán solicitudes entre abril y junio. Los permisos de residencia, que permiten trabajar en España, durarán un año y serán renovables.

“Me acerca a mi sueño y al sueño de muchos como yo: vivir en paz y trabajar dignamente para ayudar a nuestras familias”, dijo Sady Traoré, de 28 años, que trabaja en plantaciones de cítricos en Alzira, en el este de España. Traoré, un músico que dijo haber huido de su Mali natal tras un golpe militar en 2022, llegó a las Islas Canarias de España en 2024, pero desde entonces no ha podido conseguir una cita para solicitar asilo.

El impulso para dar a los inmigrantes indocumentados una vía de residencia cobró fuerza durante la pandemia de COVID-19, cuando muchos de ellos siguieron trabajando en condiciones precarias durante los encierros de España.

Los trabajadores extranjeros han aliviado la escasez de mano de obra en España y han contribuido a impulsar el crecimiento económico, según un estudio realizado por economistas del Banco Central Europeo.

Ismael Gálvez, catedrático de Economía de la Universidad de las Islas Baleares, quien ha estudiado el impacto de la migración en la economía española, dijo que era difícil predecir cómo se llevaría a cabo la medida del gobierno y que no era probable que ejerciera mucha presión sobre el mercado de la vivienda o laboral para los españoles nacidos en el país, ya que se aplica solo a quienes ya viven en el territorio nacional.

“Los migrantes entran en competencia con los trabajadores que son similares a ellos, es decir, otros inmigrantes”, dijo Gálvez.

Más de 700.000 españoles habían firmado una iniciativa legislativa popular emprendida en 2021 —liderada por grupos de migrantes y apoyada por asociaciones de izquierda y la Iglesia católica— en la que se pedía un debate parlamentario sobre la concesión de una vía para que las personas sin documentos pudieran obtener la residencia.

Los líderes de la oposición se apresuraron a criticar la medida. Alberto Núñez Feijóo, jefe del conservador Partido Popular, acusó al gobierno de utilizar la medida para distraer la atención pública de un accidente ferroviario mortal en el que murieron 45 personas este mes. Vox, partido de extrema derecha, dijo que recurriría el decreto ante la Corte Suprema de España, acusando a Sánchez de “acelerar la invasión”.

España ha llevado a cabo ocho campañas a gran escala para legalizar a personas indocumentadas desde mediados de la década de 1980, tanto bajo gobiernos conservadores como progresistas, mismas que han comprendido al menos a un millón de migrantes." 

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26.1.26

Comunicado del grupo cristiano de reflexión-acción de la bahía de Cádiz, ante la muerte, en el plazo de 16 días, de tres personas que vivían y dormían en la calle: "Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España. Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año... ¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno... Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática. Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo... Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo... Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles... Si se quiere, se puede

"Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España.

Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año. Para colmo, parece ser que no ha llegado todo el material necesario para la campaña de frío que estaba prevista: sacos, mantas, chaquetones y ropa de abrigo….

Reconocemos lo que estos últimos años, antes con el gobierno de Kichi y ahora también con el de Bruno, se está haciendo para prestar una mejor atención a las personas sin hogar. Pero no se está atendiendo lo que es más urgente y prioritario: que nadie tenga que dormir en las calles y mucho menos cuando llega una ola de frío tan intensa y prolongada como la que estamos viviendo.

¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno. Se gasta dinero en otros asuntos mucho menos urgentes que éste, porque son las vidas humanas las que están en juego.

Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática.

Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo.

Somos creyentes y para nosotros Jesús de Nazaret es nuestra referencia. Él estaba siempre con los más empobrecidos y les aliviaba en su sufrimiento.

Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo.

Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles.

Si se quiere, se puede.

Cádiz 23 de Enero de 2026"

(Salvador López Arnal, blog, 25/01/26)

17.1.26

¿Por qué España tiene desde hace tantos años la tasa de paro más alta de Europa, desde hace 50 años? Entre 1976 y 2024, se han creado más de nueve millones de empleos netos... no hay otro país europeo que pueda igualarlo. No existe, por lo tanto, un problema de incapacidad para crear empleo... entonces ¿por qué siempre tenemos más paro que los demás países? Dos factores lo explican: por el crecimiento de la pobración activa. Entre 1976 y la actualidad creció en 11,2 millones. Ese incremento es el más elevado de todos los países europeos, por los 'baby boomers' y la incorporación de las mujeres... Si en 1976, trabajaban en España 3,6 millones de mujeres, hoy son nada menos que 10,4 millones; las mujeres han sido las grandes protagonistas del desarrollo económico español, y ahora la inmigración... tres factores enormemente positivos (una bendición y no una maldición), han impulsado con una fuerza extraordinaria el crecimiento de la población activa, y a su vez impulsado, el crecimiento económico y el desarrollo social del país... en términos totales o “brutos” la creación de empleo ha sido mucho mayor. La creación total de empleo a lo largo de cinco décadas ha sido de quince millones y medio, suficiente para atender con creces el incremento de la población activa. Entonces, ¿qué ha pasado? Pues que de esos más de quince millones de empleos, se han destruido 6,4 millones durante las tres grandes crisis económicas... en ningún país europeo se ha destruido tanto empleo durante las crisis económicas, y por lo tanto en ninguno las tasas de paro han crecido durante las crisis tanto. En suma, el problema proviene de que en España el ajuste del empleo en las crisis es más elevado que en el resto de Europa, y sube mucho más la tasa de paro, lo que hace que una parte de esa pérdida de empleo tarde muchos años más en compensarse, y a veces, como en la crisis de 2008, no haya llegado siquiera a conseguirse todavía... dos características conducen a que los ajustes de empleo en las crisis sean muy superiores a los que se producen en los demás países, por la altísima tasa de temporalidad del empleo, de un lado, y a la regulación del despido, que permite e induce ajustes brutales del empleo en las crisis, de otro. Apoyada en esas dos nefastas características, la tasa de paro creció de un 8% en 2007 a un 26,9% en 2013... la tasa de paro española todavía bastantes años más tarde se resiente del altísimo nivel alcanzado entonces... Todo esto cambia diametralmente con la crisis del coronavirus, en la que, con una caída agudísima del PIB, las pérdidas de empleo fueran muchísimo más bajas que en cualquiera de las crisis anteriores. La tasa de paro creció solamente un punto medio (Antonio González)

 "Esa es la gran pregunta que se hacen, con lógica, muchas personas, y que hace pocos días realizaron en un programa de radio en el que, por las naturales limitaciones de tiempo, no resultó posible dar todas las explicaciones correspondientes. A responder un poco más detalladamente a esta cuestión se dirigen estas líneas.

España tiene desde hace 50 años, es decir, medio siglo, las tasas de paro más altas de Europa. Debe haber quien piense que es una maldición. También hay expertos que repiten insistentemente que eso lo que refleja es que España tiene una terrible “enfermedad laboral” derivada de un mal funcionamiento de nuestro mercado de trabajo. Pero nada de eso parece cierto. No hay por supuesto ninguna maldición: quizá en cierto sentido más bien lo contrario, aunque pueda parecer increíble, como veremos. Ni tampoco hay ninguna enfermedad laboral o, mejor dicho, no la que pretenden insinuar quienes insisten en esa idea con la intención de que se vuelva una y otra vez a realizar reformas que desregularicen y precaricen el mercado de trabajo en España, alejándolo de los mejores comportamientos que tienen los mercados laborales en los demás países europeos y provocando, como asimismo pretendemos explicar, el efecto contrario: el mantenimiento en el tiempo de elevadas tasas de paro.

Frecuentemente se citan otras causas muy variadas, entre otras las que tienen que ver con diversos problemas vinculados con la estructura o ‘modelo’ productivo español, como la falta de competitividad de determinadas actividades y partes importantes del tejido empresarial, o la especialización y alta presencia de actividades estacionales y/o de bajo valor añadido, que provocan una gran inestabilidad laboral y unos ajustes cíclicos del empleo más intensos que en otras economías europeas. Y, en sentido contrario, el tradicional bajo peso relativo de otras actividades de elevada intensidad tecnológica.

Sin negar en absoluto la razón y realidad de esas cuestiones, no resultan del todo convincentes porque no permiten explicar suficientemente por qué el comportamiento del paro en España es estructuralmente muy diferente al de otras economías de nuestro entorno con características similares. Ni tampoco por qué los avances –aunque incompletos o limitados, también indudables- de la economía española en esos aspectos han seguido siendo compatibles con el mantenimiento en el tiempo de tasas de paro permanentemente elevadas.

Las causas de ello tendrían que poder explicar por lo tanto el fenómeno del elevado desempleo en una doble dimensión estructural: la comparación con las economías del entorno y la comparación con nuestra propia economía a lo largo del tiempo. Vamos por lo tanto a exponer, aunque de forma sintética y lo más clara posible, la evidencia detrás del asunto de la persistente tasa de paro en España que se deriva y constata por los datos disponibles.

La primera cuestión que surge es si la economía española y el mercado de trabajo son capaces de crear suficiente empleo o si el problema se deriva de una incapacidad de hacerlo. Contamos para ello con los datos estadísticos más fiables que se elaboran en España (con una metodología completamente homologada con los demás países): los de la Encuesta de Población Activa (EPA).

En los últimos 50 años, entre 1976 y 2024, se ha creado en España una cifra superior a los nueve millones de empleos netos. Eso significa que el empleo actual casi duplica (un 90% más) el que teníamos en la década de los setenta del pasado siglo. Esa es una cantidad tan considerable que no hay otro país europeo que pueda igualarla. No existe, por lo tanto, un problema de incapacidad para crear empleo.

Pero, si esto es incuestionablemente así, como acabamos de mostrar, la pregunta se repite con más extrañeza: entonces ¿por qué siempre a lo largo de cincuenta años tenemos más paro que los demás países? Hay dos factores que lo explican.

El primero de ellos es que, al mismo tiempo que se creaba esa cuantiosa cantidad de empleo, también crecía considerablemente la población activa: las personas que quieren trabajar. En el mismo periodo de esas cinco décadas, el número de personas activas no ha dejado de aumentar en ningún momento. Entre 1976 y la actualidad esa cifra ha crecido en 11,2 millones. Ese incremento es asimismo el más elevado, con mucho, durante ese largo periodo de todos los países europeos.

Las razones de un crecimiento tan enorme (la población activa ha crecido nada menos que un 84%) son las siguientes:

  1. La llegada al mercado laboral a partir de mediados de los años setenta de la generación más grande de la historia, la conocida como los baby boomers (que, por cierto, tras pasar más de cuarenta años trabajando, produciendo e impulsando el desarrollo del país, ahora comienza a llegar al momento de su jubilación).
  2. Además, esa generación y las siguientes tienen una característica que no tenían las precedentes: la proporción de mujeres que deseaban incorporarse al trabajo remunerado era muchísimo más alta y creciente. En 1976, menos de tres de cada diez mujeres en España eran “activas” en sentido laboral, es decir, querían un trabajo remunerado que les facilitara, entre otras cosas, la igualdad con los hombres y una independencia económica.

Hoy más de cinco de cada diez son activas… y la cifra no ha terminado de crecer y está progresando hasta que llegue a igualarse a la de los hombres, como ha sucedido en los países más avanzados de Europa. Lo cual implica que la mayor parte del crecimiento de la población activa (esos 11,2 millones que decíamos más arriba) han sido mujeres.

Si en 1976, trabajaban en España 3,6 millones de mujeres, hoy son nada menos que 10,4 millones, cerca del triple: las mujeres han sido las grandes protagonistas del desarrollo económico español.

  1. De forma más reciente, en los últimos treinta años, a las razones anteriores se ha sumado la incorporación de nuevos activos procedente de los flujos migratorios, en un proceso similar al de los restantes países europeos e igualmente muy positivo.

En consecuencia, tres factores de gran importancia, enormemente positivos (una bendición y no una maldición), han impulsado con una fuerza extraordinaria el crecimiento de la población activa. Y decimos que son enormemente positivos porque, aparte de otros aspectos sociales que también lo son, el empuje que han imprimido a la fuerza de trabajo ha permitido, y a su vez impulsado, el crecimiento económico y el desarrollo social del país.

Ninguno de los países europeos, ni siquiera los más grandes, ha conocido un crecimiento tan considerable de la población activa. Desde mediados de los años noventa, periodo de prácticamente treinta años para el que las estadísticas europeas (Eurostat) permiten fácilmente obtener datos, ese crecimiento ha más que duplicado al de los otros países más grandes de Europa, como se comprueba de un vistazo en el gráfico siguiente.

Además, ese mayor crecimiento de la población activa continúa produciéndose en la actualidad, ralentizando la reducción de la tasa de paro a pesar del superior crecimiento, uno de los mayores de Europa, del empleo.

En definitiva, el inmenso e incomparable crecimiento de la población activa ha sido tan elevado que explica, en primer lugar, por qué, incluso contando con el incremento tan considerable del empleo en España –sin parangón, repetimos, en toda Europa-, este no ha sido suficiente para compensar aquel y es, por lo tanto, una de las grandes razones que explican que se hayan mantenido durante tantas décadas tasas de paro más elevadas que en los demás países de nuestro entorno.

Pero no es la única. Porque toda la explicación anterior nos lleva necesariamente a la segunda de las causas que han operado en estos cincuenta años y que explica el mantenimiento de las altas cifras de desempleo.

Hemos dicho que en España se crearon en estos últimos cincuenta años más de nueve millones de empleos “netos”. Lo que quiere decir que en términos totales o “brutos” la creación de empleo ha sido mayor. En realidad, mucho mayor. La creación total de empleo a lo largo de cinco décadas ha sido de prácticamente quince millones y medio, suficiente para atender con creces el incremento de la población activa. Entonces, ¿qué ha pasado además del altísimo crecimiento de los activos que explique el mantenimiento de elevados niveles de paro?

Pues que de esos más de quince millones de empleos creados, se han perdido, destruido, 6,4 millones durante las tres grandes crisis económicas: la de finales de los años setenta y principios de los ochenta, la de comienzos de los años noventa, y finalmente la Gran Recesión de la economía mundial de 2008 a 2014, con su mayor intensidad en España como resultado sobre todo del estallido de la burbuja inmobiliaria y de sus tremendas consecuencias.

Nuevamente estamos ante un fenómeno diferencial de la economía española: en ningún país europeo se ha destruido tanto empleo durante las crisis económicas y por lo tanto en ninguno las tasas de paro han crecido durante las crisis tanto como en España.

En realidad, hay que destacar que, cuando en España se han producido esas elevadas destrucciones de empleo durante las crisis económicas, las pérdidas han sido además de alta intensidad, es decir, rápidas y concentradas en el tiempo. Por lo que luego, las posteriores etapas de expansión económica y creación de empleo exigen muchos más años para recuperar los niveles previos a las crisis.

Veámoslo en la tabla siguiente con los ejemplos y la comparación de lo que ha sucedido en las últimas grandes crisis y posteriores periodos de expansión del empleo.

  • En la crisis de comienzos de los noventa la tasa de paro aumentó en España en 7 puntos porcentuales frente a sólo 2 en el conjunto de países de la Unión Europea.
  • En la crisis de 2008 a 2014[i], la situación fue mucho peor: en la UE la tasa de paro creció en 4 puntos porcentuales, mientras que en España lo hizo en unos inimaginables 18 puntos. Una cifra superior al cuádruple de la media europea.

En los periodos de expansión de la economía sucedió lo contrario: las reducciones de la tasa de paro son mayores en España que en el conjunto de la UE, dada nuestra mayor capacidad de generar empleo:

  • Durante el largo periodo expansivo que siguió a la crisis de comienzos de los noventa, la tasa de paro en España se redujo en quince puntos porcentuales, prácticamente alcanzado la tasa de paro media europea, en la que se redujo solamente cinco puntos.
  • Algo parecido sucedió en el periodo de crecimiento económico subsiguiente a la Gran Recesión de 2008: la tasa de paro española bajó doce puntos porcentuales frente a sólo cinco en la UE. Pero, ese mejor comportamiento en España no fue suficiente para que la tasa de paro alcanzara la media europea porque la reducción en España de doce puntos no alcanzó a compensar los elevadísimos dieciocho puntos que previamente había aumentado durante la crisis. En el conjunto de países de la UE, sin embargo, la bajada de cinco puntos de la tasa de paro, más que compensó los cuatro que había crecido durante la crisis.

En suma, el problema proviene de que en España el ajuste del empleo en las crisis es sustancialmente más elevado que en el resto de Europa, y eleva mucho más la tasa de paro, lo cual hace que una parte de esa pérdida de empleo y correlativo crecimiento del paro tarde muchos años más en compensarse, y a veces, como en la crisis de 2008, no haya llegado siquiera a conseguirse todavía. Y se traduzca en que España tenga durante años la tasa de paro más alta de la UE.

Pero, la cuestión de fondo, la que está detrás de todo esto, es ¿por qué en España se destruye mucho más empleo durante todas y cada una de las crisis que en el resto de los países europeos?

Ese mayor volumen de pérdida de empleo no se justifica de forma suficiente porque las crisis hayan sido más profundas en España (de hecho, las diferencias en el crecimiento comparado de las tasas de paro en España son mucho más que proporcionales a la intensidad de la caída del PIB en las crisis respecto a lo registrado en el resto de Europa), por lo que hay que pensar que existen otros factores que explican los ajustes de empleo tan elevados y las correlativas subidas del desempleo. Y en realidad los hay, y bastante claros.

Hay dos características que han sido estructurales durante décadas en el mercado de trabajo español y que conducen a que los ajustes de empleo durante las crisis sean muy superiores a los que se producen en los demás países. Y se refieren a dos instituciones laborales con diferencias y singularidades especialmente negativas respecto a los demás países. Se trata de la altísima tasa de temporalidad del empleo, de un lado, y a la regulación del despido, que permite e induce sobre ajustes brutales del empleo ante las crisis, de otro.

La primera, la tasa de temporalidad del empleo que ha sido la más alta de la UE desde, cuando menos, mediados de los años ochenta hasta la última reforma laboral de diciembre de 2021, mediante la cual se ha conseguido reducirlos hasta niveles europeos (aunque sólo en el sector privado) en los cuatro últimos años.

Su comportamiento ante las crisis ha sido demoledor en términos de destrucción de empleo, porque la elevada temporalidad estimula e induce un violento y rapidísimo ajuste de las plantillas laborales a lo largo y ancho del tejido productivo. Algo constatado en todos los procesos de crisis que se han padecido en España. Y que lógicamente no ocurre de ninguna manera en términos comparables en el resto de Europa.

Una gran parte del mayor incremento de las tasas de paro en España proviene, así, de las elevadas tasas de temporalidad del empleo y del efecto de ajuste prácticamente instantáneo ante las recesiones.

La segunda, como hemos dicho, se refiere a la (des)regulación del despido. Un proceso que, además, ha sido creciente desde las reformas laborales de comienzos de los años noventa hasta las realizadas en la década pasada. Un dato lo muestra con total claridad. Entre 2008 y 2014, durante esa crisis, se realizaron en España más de cinco millones de despidos de trabajadores con contrato indefinido, es decir, sin contabilizar la destrucción de empleos temporales.

La regulación (todavía vigente) había llegado a ser en el momento de desencadenarse la crisis tan laxa que permitió que las empresas realizaran millones de despidos mediante la modalidad del despido individual (apenas uno de cada diez fueron despidos colectivos) y, dentro de la misma, abrumadoramente –siete de cada diez- bajo la fórmula de los despidos improcedentes, desdeñando incluso los despidos por causas objetivas. Porque esos improcedentes, aunque tengan una indemnización mayor, que también había sido fuertemente reducida años atrás (entre otras cosas eliminando los salarios de tramitación), se realizan sin procedimiento de justificación alguno: con una simple notificación al trabajador de la decisión del empresario, ante la que la tutela judicial resulta sencillamente inoperante e inviable.

Apoyada en esas dos nefastas características, elevada temporalidad del empleo y laxa regulación del despido, la tasa de paro creció de un 8% en 2007 a un 26,9% en 2013, un incremento de casi diecinueve puntos, que supuso para la economía española alcanzar el record absoluto de desempleo y una cifra verdaderamente desproporcionada respecto a cualquiera de las registradas en los demás países de la UE. Y como claramente de aquellos polvos vienen estos lodos, la tasa de paro española, aunque ha bajado considerablemente, todavía bastantes años más tarde se resiente del altísimo nivel alcanzado entonces.

Recordemos, en la UE, la tasa de paro aumentó cuatro puntos, mientras que en España, fueron casi diecinueve y sobre un nivel de partida ligeramente más elevado que el promedio europeo. De los que en doce años ha bajado cerca de diecisiete. Hace ya años que la mayoría de los países de la Unión recuperaron aquellos cuatro puntos e incluso bajaron más, pero España está entrando ahora, por fin y tras enormes esfuerzos y una creación de empleo sostenida y superior a la europea, en la zona inferior a los dos dígitos.

Las grandes destrucciones de empleo y sus causas son, en consecuencia, una herencia sombría, que debería llevarnos a considerar la importancia de superar los problemas de la regulación de determinadas instituciones del mercado de trabajo.

Todo esto cambia diametralmente con la crisis del coronavirus. Una prueba muy concluyente de ello es lo que, en efecto, sucedió durante la crisis de la COVID. Las inéditas medidas adoptadas por los responsables laborales del Gobierno permitieron en esa ocasión que, con una caída agudísima del PIB, las pérdidas de empleo, fueran ciertamente muchísimo más bajas que en cualquiera de las crisis anteriores. La tasa de paro creció solamente en un punto medio, un punto más que la registrada en el conjunto de la UE.

La clave de esa reacción tan diferente del empleo fue la inédita combinación de las instituciones laborales vigentes. Por un lado, la aplicación obligatoria de los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTES) que, si bien existentes desde hacía décadas en el ordenamiento laboral español, siempre habían sido de utilización voluntaria y discrecional por parte de las empresas. Esos mecanismos permiten que estas, las empresas, no tengan que soportar los costes salariales durante la crisis dado que los trabajadores pasan a percibir las prestaciones por desempleo. Al finalizar el periodo de crisis, las plantillas vuelven a su situación anterior sin que se produzcan pérdidas de empleo.

La novedad en su aplicación, que consiguió que fuera absolutamente mayoritaria, fue que se suspendió la posibilidad de realizar despidos durante la crisis, por lo que a las empresas no les quedó otro remedio que acogerse a los ERTES, que permitieron mantener y salvar el empleo así como aliviar por el lado laboral el coste de la inactividad (aunque esta obviamente, al impedir continuar la producción, ocasionó el deterioro de los ingresos empresariales, lo que fue parcialmente paliado con otro tipo de instrumentos ajenos al ámbito laboral).

Unas semanas más tarde de comenzar el confinamiento, las autoridades laborales decretaron asimismo que se prohibía cancelar los contratos temporales, de forma que estos trabajadores debían también incorporarse a los ERTES. Simplemente ese retraso de unas pocas semanas en la adopción de esta medida ocasionó que el paro aumentara con la cancelación de centenares de miles de contratos de trabajadores temporales, y es la razón del aumento en un punto de la tasa de paro respecto a la UE.

Con todo, la crisis de la COVID mostró a las claras cómo existen en el ordenamiento laboral medidas que permiten operar como el resto de los países europeos, defendiendo el empleo durante las crisis en lugar de convertirlo en un mecanismo impropio e inadecuado de respuesta, aumentando la tasa de desempleo con graves y largas consecuencias para el conjunto de la economía, para el gasto público por desempleo, y para las familias.

Lo que pretenden quienes siempre apuestan, de forma más o menos explícita, por la desregulación en el mercado de trabajo provocaría nuevos aumentos de la tasa de paro que nos mantendrían permanentemente en las peores posiciones de la UE.

En conclusión, los elevados y permanentes crecimientos de la población activa, y unas instituciones laborales que conducen a pérdidas considerables de empleo durante las crisis, son los factores que se han sumado dando como resultado el mantenimiento durante décadas en España de tasas de paro elevadas y muy superiores a las que presentan los países de nuestro entorno.

Un último aspecto de interés a señalar en relación con las todavía hoy elevadas tasas de paro es la dualidad geográfica que estas presentan en España. Esa dualidad ocasiona que las medias nacionales escondan una situación heterogénea y claramente diferenciada.

En este momento la mayoría de las Comunidades Autónomas, once de las diecisiete, presentan ya tasas de paro inferiores al diez por ciento. Y de ellas, en seis, esas tasas se sitúan entre el 5,8 y menos del ocho por ciento. Es decir, muy próximas no sólo al promedio europeo sino rozando los niveles de pleno empleo. Las medias nacionales, por más que se utilicen de forma habitual, no permiten contemplar adecuadamente la situación real del desempleo en nuestro país." 

(  , Economistas frente a la crisis, 15/01/26, gráficos en el original)

8.1.26

Bruno Lopes Teixeiro (Ferrol, 1978), militante do Comité Galego de Solidariedade Internacionalista Mar de Lumes, está citado ante a xustiza o 10 de marzo para responder por un presunto delito de odio en redes sociais. A Brigada de Información da Garda Civil acusa o activista de antisemitismo: "Recollen oito chíos meus, todos de contido antisionista, ao que eles lle chaman antisemita... hai unha tendencia, polo que sei, a nivel europeo, e creo que xa se aplica no Reino Unido e creo que tamén en Francia, precisamente polas presións deste lobby sionista de equiparar o antisionismo ao antisemitismo, e non son o mesmo... Eu creo que me escollen como cabeza de turco, digamos, dun movemento que, a nivel galego, leva mantendo unhas mobilizacións [en Prol de Palestina] durante dous anos... Nin así nos van calar, porque denunciar os culpábeis e os cómplices do xenocidio e a ocupación constitúe un mínimo democrático"

 "—A Brigada de Infromación da Garda Civil acúsao dun presunto delito de odio nas redes sociais. En que se basea?
A día de hoxe non teño aínda o que seria o dossier xudicial, teño a citación e o escrito da Fiscalía, no que vén a dicir que, recibida unha denuncia oficiosa da Brigada de Información da Comandancia da Coruña, hai contido antisemita incitador ao odio e que se procede a realizar as xestións oportunas para investigalo. Entón, a partir de aí, recollen oito chíos meus, todos de contido antisionista, ao que eles lle chaman antisemita.

(Susana Rois, Nós, 08/01/26)

5.12.25

España apuesta por la inmigración para crecer, a pesar de las críticas... el gobierno de izquierda español ha proyectado una imagen de sí mismo como el nuevo crisol de Occidente. Ha acogido a los migrantes, especialmente a los latinoamericanos... los activistas que afirman que esa cálida acogida no se extiende a muchos africanos reconocen que España es un caso atípico en un continente que cierra sus puertas... El gobierno afirma que ha estado motivado en parte por valores progresistas y por el recuerdo de la emigración española a Latinoamérica, pero su aceptación de los migrantes también refleja la realidad de unas tasas de natalidad cada vez más bajas y la escasez de trabajadores autóctonos para mantener las enormes prestaciones sociales... “O abres y creces”, dijo Sánchez en una entrevista reciente con The New York Times. “O cierras y te hundes”... Para los latinoamericanos, España no existía. Era Europa. Pero a medida que las medidas represivas del gobierno de Trump, quita su atractivo a EE. UU., la gente empieza a ver a España como 'el' país... y sin migrantes, España “se pararía”... pero los defensores de los migrantes afirman que aquellos que logran entrar al país suelen vivir en condiciones miserables, lejos del sueño español, y algunos latinoamericanos también se enfrentan a obstáculos, especialmente en la tensa atmósfera política actual... pero muchos migrantes, especialmente los latinoamericanos, cuentan una historia más feliz (Jason Horowitz, The New York Times)

 "En el restaurante Raíces de mi Pueblo, en la costa este de España, Luz Fanny Arce Campiño, de 53 años, removía un rico guiso y describía cómo su hogar europeo de adopción había eclipsado a Estados Unidos como el destino más deseado por amigos y familiares en su ciudad natal colombiana.

Campiño dijo que, tras llegar a Madrid en avión y convertirse en “otra migrante ilegal” por sobrepasar la duración de su visa, estableció su residencia en la pequeña ciudad de Paiporta donde consiguió trabajo en el restaurante de su hermano y fue salvada por “ángeles de la guarda” que la rescataron durante las desastrosas inundaciones del año pasado. Ahora el gobierno le ha concedido un estatus legal y una vía hacia la ciudadanía española.

“Estoy contenta”, dijo.

A diferencia de Estados Unidos y de algunos vecinos europeos, definidos por sus duras posturas en políticas de inmigración, el gobierno de izquierda español ha proyectado una imagen de sí mismo como el nuevo crisol de Occidente. Ha acogido a los migrantes, especialmente a los latinoamericanos que hablan la lengua de España, comparten su religión y comprenden su cultura. Incluso los activistas que afirman que esa cálida acogida no se extiende a muchos africanos reconocen que España es un caso atípico en un continente que cierra sus puertas.

El gobierno afirma que ha estado motivado en parte por valores progresistas y por el recuerdo de la emigración española a Latinoamérica, especialmente durante la dictadura de Francisco Franco. Pero el gobierno afirma que su aceptación de los migrantes también refleja la realidad de unas tasas de natalidad cada vez más bajas y la escasez de trabajadores autóctonos para mantener las enormes prestaciones sociales.

Los más de 3 millones de trabajadores españoles nacidos en el extranjero —más de un millón de los cuales han llegado desde que el presidente Pedro Sánchez asumió el poder en 2018— han contribuido a que el país sea, según algunas mediciones, la gran economía de más rápido crecimiento de la eurozona.

“O abres y creces”, dijo Sánchez en una entrevista reciente con The New York Times. “O cierras y te hundes”.

Los activistas de la migración sostienen que todavía hay mucha distancia entre la retórica altisonante de Sánchez y la realidad sobre el terreno.

Muchos latinoamericanos se quejan de una mirada colonial persistente y esnob. Y aunque el gobierno reconoce que tiene una rara habilidad, envidiada por algunos líderes de la derecha dura europea, para atraer a una población que puede asimilarse más fácilmente, los activistas afirman que el gobierno le está dando largas a una petición en el Parlamento para declarar una amnistía y conceder el estatus legal a unos 500.000 migrantes indocumentados, en su mayoría latinoamericanos.

Los críticos también acusan al gobierno de un evidente doble rasero. Muchos latinoamericanos llegan en avión con visas de turista, se quedan más tiempo del permitido y esperan encontrar un camino hacia la legalización. A menudo lo consiguen. Muchos africanos, por el contrario, llegan en barco y sin papeles, y se encuentran con controles fronterizos, puertas cerradas o un purgatorio de burocracia.

Sánchez rechaza la crítica, afirmando en la entrevista con el Times que el gobierno no está incentivando a un grupo frente a otro.

Su gobierno ha señalado que un gran porcentaje de los migrantes legales del país proceden de Marruecos y dice que es el partido Vox, antimigrante, antimusulmán y en auge, el que prefiere a los latinoamericanos en comparación con los africanos.

Elma Saiz, ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, añadió en una entrevista reciente que todo el ruido antinmigración de la derecha equivalía a una distracción desesperada de lo que era una clara historia de éxito.

“España es un faro”, dijo.

Cecilia Estrada Villaseñor, investigadora sobre inmigración en España, quien es oriunda de México, está de acuerdo. “Para los latinoamericanos, España no existía. Era Europa, al otro lado del océano”. Pero a medida que Estados Unidos se vuelve menos atractivo, con las medidas represivas del gobierno de Donald Trump, “la gente empieza a ver a España como el país”.

Para España, dejar entrar a migrantes tiene innumerables ventajas.

Aunque el país sigue teniendo una tasa de desempleo superior al 10 por ciento, la peor de la Unión Europea, la falta de trabajo es la mitad que hace una década, y los partidarios de la inmigración afirman que los recién llegados ocupan puestos de trabajo mal pagados o físicamente exigentes que los españoles son reacios a aceptar en restaurantes, como niñeras o como trabajadores agrícolas y de la construcción.

Sin migrantes, dijo Saiz, España “se pararía”.

También existe una motivación política para tratar bien a los nuevos migrantes. Muchos constituyen una base potencial de votantes en un país profundamente polarizado, y la oposición conservadora, que incluye a Vox, ha cortejado vigorosamente a los latinoamericanos, especialmente a los procedentes de Venezuela, escépticos ante las políticas socialistas de su país.

Carlos Flores, diputado de Vox por Valencia, dijo que no tendría ningún problema en que los dirigentes dieran prioridad a determinados grupos de migrantes porque, en su opinión, un jubilado noruego, un expatriado estadounidense o un venezolano adinerado plantean “cero problemas”. Dijo que lo mismo ocurre con los “migrantes trabajadores” de América Latina, en quienes confía para que cuiden de sus ancianos padres.

Sin embargo, argumenta que la ideología progresista del gobierno lo ciega ante lo que considera la incompatibilidad cultural de los migrantes procedentes de países africanos y los riesgos para la seguridad que, según dijo, pueden acarrear.

El gobierno rebate esa postura, señalando que la delincuencia ha disminuido en comparación con hace 20 años, antes de la última oleada de inmigración. Y aunque los migrantes constituyen un porcentaje desorbitado de las personas condenadas en los tribunales españoles, los expertos afirman que la pobreza es el principal motor, y que los delitos suelen ser no violentos. El año pasado, el jefe de la policía nacional dijo que era “desinformación” que los extranjeros estuvieran aumentando la delincuencia.

Sin embargo, las encuestas sugieren que el mensaje de Vox tiene cada vez más alcance.

El día de la fiesta anual de Moros y Cristianos de Valencia —que refleja los siglos de califato árabe en gran parte de España y luego los siglos de esfuerzo cristiano por reconquistar la península—, Ana Mostazo, de 40 años, lucía la camiseta de la comparsa cristiana “Guerreros del Cid”. Miraba en su teléfono un video de inteligencia artificial sobre caballeros cristianos que reconquistaban ciudades españolas durante la Edad Media y hablaba con orgullo de sus amigos migrantes de América Latina. Decía que mantenían la economía a flote, pero añadía: “Los marroquíes son un problema”.

El gobierno español califica estas declaraciones de engañosas. El Ministerio del Interior afirma que la inmigración ilegal procedente del norte de África hacia las Islas Canarias y otras zonas de la costa española descendió un 40 por ciento este año. A pesar de ello, los conservadores del país querían adoptar una mentalidad de fortaleza común en los vecinos del sur de Europa con gobiernos de derecha, dijo Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior español, en una entrevista.

“Dicen que deberíamos imitar las políticas de Italia y Grecia”, dijo. “Estamos teniendo mejores resultados que ellos”.

Dijo que el gobierno está buscando un equilibrio entre la promoción de los beneficios de la inmigración legal y los esfuerzos para combatir la inmigración ilegal. Dijo que el problema de la petición de amnistía, apoyada por la Iglesia católica, era que podía actuar como “efecto llamada” para que los traficantes trajeran más migrantes.

También habló de que para España “lo importante no es cerrar fronteras, lo importante es adelantar fronteras” en naciones africanas y dijo que funcionarios españoles trabajaban ahora en Senegal, Níger y Gambia. Rechazó las preocupaciones sobre la colaboración de España con gobiernos africanos no democráticos para atrapar a migrantes indocumentados —proporcionando a algunos de ellos drones y dispositivos biométricos—, tachándolas de eurocéntricas y paternalistas.

Los defensores de los migrantes afirman que aquellos que logran entrar al país suelen vivir en condiciones miserables, lejos del sueño español.

Tras llegar ilegalmente a España desde Ghana en 2018, Ali Maiga, de 31 años, ha vivido con otros migrantes africanos en un edificio en ruinas e infestado de ratas junto a un cementerio. Hizo cursos para conducir carretillas elevadoras, pero no pudo conseguir un contrato de trabajo para obtener un permiso de residencia que le permitiera trabajar legalmente. Ha aceptado trabajos informales en un desguace para salir adelante. Dijo que ha visto cómo los amigos que tiene en su país publican sobre su éxito allí, pero “no quiero contarles mi situación aquí”.

Algunos latinoamericanos también se enfrentan a obstáculos, especialmente en la tensa atmósfera política actual.

Silvana Cabrera, cuyo abuelo se trasladó de España a Bolivia durante la Guerra Civil española, dirige una organización que intenta ayudar a los migrantes indocumentados a conseguir sus papeles.   

Desde que se convirtió en una democracia, España había efectuado nueve amnistías, tanto por gobiernos de centro-izquierda como de centro-derecha. El último impulso contó en su día con el apoyo del Partido Popular, conservador y proempresarial, antes de que Vox ejerciera presión desde la derecha. Cabrera argumentó que Sánchez también sentía la presión política y se había resistido a promulgar un decreto porque “tiene miedo de perder el poder”.

Pero muchos migrantes, especialmente los latinoamericanos, cuentan una historia más feliz.

Campiño, la cocinera, dijo que España no solo le ha dado una comunidad y trabajo, sino que los españoles también le han salvado literalmente la vida. Durante las mortales inundaciones del año pasado, se aferró a un árbol en medio de las aguas embravecidas hasta que un español le hizo una cuerda con ropa y tiró de ella para ponerla a salvo. Una mujer española a la que ahora llama “abuelita” le dio cobijo en un apartamento. Debido a su aterradora experiencia, se aceleró su solicitud de legalización.

Afirmó que ahora no puede esperar a obtener el pasaporte español. Piensa utilizarlo para ir a Estados Unidos, pero solo para ver a su hijo y a su nieto. “Y entonces”, dijo, “volveré y viviré aquí”.                 ( , The New Yok Times, 04/12/25)

10.11.25

El 75% de los empleos generados durante en el último año por la hostelería y otras actividades asociadas al turismo están ocupados por inmigrantes... la inmigración ha servido de palanca para batir un nuevo récord de ingresos por turismo internacional... la recuperación en marcha de la edificación de viviendas sería inconcebible sin el recurso a la mano de obra extranjera. Prueba de esta dependencia: el 68% de las nuevas contrataciones del sector de la construcción en el último año han sido para inmigrantes... la pronta integración de los inmigrantes es igualmente sorprendente... Sectores intensivos en mano de obra extranjera como la logística y los servicios a empresas con salarios inferiores a la media, forman parte de la cadena de suministros, siendo, por tanto, cruciales para el buen funcionamiento del conjunto de la economía. Todo ello ha facilitado el crecimiento en los sectores que originan la mayoría de las contrataciones de trabajadores españoles. Por ejemplo, las actividades profesionales, la educación y la sanidad aportan cerca del 60% de los nuevos puestos de trabajo ocupados por los españoles en el periodo reciente... La especificidad del shock demográfico español es que ha coincido con una fuerte demanda latente (Raymond Torres)

 "El papel de la inmigración en el actual ciclo expansivo ha sido más significativo, pero también menos automático, de lo que es comúnmente admitido. No es solo que, año tras año, los extranjeros estén aportando cerca de dos de cada tres nuevas incorporaciones al mercado laboral: la clave está en que esta fuerza laboral sustenta la actividad de sectores que se enfrentan a una demanda desbocada, aliviando la situación de escasez o de desmovilización de la mano de obra española, habida cuenta del nivel de los salarios en vigor.

La especificidad del shock demográfico español, y su corolario de elevación de la oferta laboral, es que ha coincido con una fuerte demanda latente. El 75% de los empleos generados durante en el último año por la hostelería y otras actividades asociadas al turismo están ocupados por inmigrantes. En otras palabras, la inmigración ha servido de palanca para batir un nuevo récord de ingresos por turismo internacional. Pero si el aumento de la población activa ha ejercido un impacto tan potente e inmediato —la pronta integración de los inmigrantes es igualmente sorprendente—es porque se ha simultaneado con una demanda potente, alentada por un deseo de viajar que había sido reprimido durante la pandemia.

De manera más contundente, la recuperación en marcha de la edificación de viviendas sería inconcebible sin el recurso a la mano de obra extranjera. Prueba de esta dependencia: el 68% de las nuevas contrataciones del sector de la construcción en el último año han sido para inmigrantes. Ahora bien, es probable que esas mismas personas no hubieran encontrado empleo en un contexto recesivo, como el que prevalecía tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, provocando una oleada de retornos de inmigrantes a sus países de origen. Esta circunstancia explica también las dificultades de integración de los extranjeros en economías en fase de ajuste estructural como Alemania, o que adolecen un déficit de competitividad como Francia.

Es más, la inmigración ha complementado, cuando no impulsado, la nacional. Sectores intensivos en mano de obra extranjera como la logística y los servicios a empresas con salarios inferiores a la media, forman parte de la cadena de suministros, siendo, por tanto, cruciales para el buen funcionamiento del conjunto de la economía. Todo ello ha facilitado el crecimiento en los sectores que originan la mayoría de las contrataciones de trabajadores españoles. Por ejemplo, las actividades profesionales, la educación y la sanidad aportan cerca del 60% de los nuevos puestos de trabajo ocupados por los españoles en el periodo reciente.

Sería temerario, sin embargo, anticipar la perpetuación de semejante círculo virtuoso. Los beneficios del crecimiento poblacional no se producen automáticamente, ya que el plus de oferta laboral podría no coincidir en el futuro cercano con la demanda (o al menos no de manera inmediata). La moderación del turismo augura una inflexión en el mercado laboral, independientemente de la entrada de inmigrantes que busquen empleos en el sector.

Además de la existencia de una demanda solvente, otro condicionante de la integración de la fuerza laboral, ya sea nacional o extranjera, es la disponibilidad de una capacidad productiva suficiente para sostener la actividad. A este respecto, es preocupante la debilidad de la inversión empresarial, sobre todo en los sectores que funcionan ya a plena capacidad, y que, por tanto, carecen de equipamiento ocioso para ampliar la plantilla.

En definitiva, la inmigración ensancha el margen de acción de la política económica, pero no la sustituye. Sigue siendo necesario incentivar el retorno al empleo de los parados, nacionales o extranjeros —no se entiende que, en plena bonanza, 173.000 desempleados que proceden de la construcción no encuentren un puesto de trabajo—. Y el fenómeno migratorio hace más prioritario abordar los obstáculos a la inversión y a la productividad, como sustento del bienestar general."                          (Raymond Torres , El País, 09/11/25