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5.3.26

«El sistema de pensiones públicas es perfectamente viable, depende de la voluntad política»... los fondos de pensiones individuales a 25 años tienen una rentabilidad media del 2,6%, según los datos de INVERCO (patronal de los fondos de pensiones); sin embargo, aportar cotizaciones sociales para cobrar una pensión pública supone una rentabilidad media del 5,5%; además se trata de un sistema solidario y de reparto... En 2050, año de mayor tensión por el incremento de la presión demográfica de las generaciones más numerosas ya percibiendo pensiones, las transferencias del Estado tendrían que aumentar 2,2 puntos del PIB, hasta el 5,9% del PIB; y en el año 2070, únicamente el 4,6% del PIB; Trump plantea la elevación del gasto militar al 5%, un objetivo compartido por Núñez Feijóo (Enric Llopis)

 "Según la comunidad autónoma que se considere, entre el 24,8% y el 48,4% de las pensiones en el estado español tienen un importe inferior al umbral de la pobreza, apunta el XIV Informe sobre el estado de la pobreza. Pobreza y territorio (2024), de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPAN); según esta fuente, el 19,2% de la población con 65 o más años se halla en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

Son algunos de los “retos pendientes” en materia de pensiones, afirma el economista, miembro de IU y profesor en la Universidad Complutense, Carlos Sánchez Mato; delegado de Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Madrid entre 2015 y 2017, Sánchez Mato es autor de la tesis doctoral El papel de las ayudas públicas en el funcionamiento del sector bancario privado; la entrevista se realizó antes de su participación en el acto Les pensions sí són sostenibles, el 26 de febrero, en la sede de Esquerra Unida del País Valencià (EUPV).    

-P: El Fondo de Reserva de la Seguridad Social -conocido como hucha de las pensiones– cerró 2025 con más de 14.000 millones de euros acumulados (el nivel más elevado desde diciembre de 2017); en diciembre de 2025, la Seguridad Social abonó 10,4 millones de pensiones a más de 9,4 millones de personas (13.750 millones de euros), según el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social. Algunas voces afirman que el sistema público es insostenible… 

-CSM: Por supuesto que el sistema es sostenible y viable; los mismos que hacen predicciones catastrofistas sobre su viabilidad, ya lo hacían 40 años atrás; las reformas de 2021 y 2023 han tenido un impacto muy positivo para las y los pensionistas presentes y futuras; por ejemplo, han garantizado las revalorización de los pensiones según el IPC, eliminado el factor de sostenibilidad y mejorado las pensiones mínimas y no contributivas.

El impacto por las reformas realizadas al modelo del PP supondrá un 3% del PIB más de recursos destinados a los pensionistas en 2050. También se han aplicado instrumentos como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, que sustituye al factor de sostenibilidad incluido en la reforma del PP de 2013. La novedad es que, en general, se ha optado por la vía de los ingresos y otros elementos como una mayor seguridad y estabilidad laboral.

Veníamos de una situación de recortes que empezó incluso con Felipe González, y continuó después; por otra parte, hemos de ser conscientes que la reducción de las cotizaciones sociales es parte de los problemas que afectan a la Seguridad Social.

-P: “El sistema de pensiones tiene que evolucionar hacia uno mixto como en los países de nuestro entorno; un sistema en el que la gente cotice a su nombre”, afirma el economista neoliberal, Daniel Lacalle, en declaraciones recogidas el 26 de diciembre por la Cadena Cope; ¿qué opinas de esta valoración?

-CSM: Sería el mayor desastre para la clase trabajadora y la gente corriente; el actual sistema es una conquista, incluso con sus estados de deterioro y recortes en diferentes etapas, tanto del PSOE como del PP; es un sistema de reparto basado en la solidaridad; esto significa que los que trabajamos hoy pagamos las pensiones actuales, esperando la solidaridad -en el futuro- de las siguientes generaciones.

El sistema de reparto pone un tope a la pensión máxima (3.395 euros mensuales), y también hay un intento por mejorar las pensiones mínimas; ya me gustaría que hubiera estos topes a los salarios, de manera que la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, no hubiera ganado 14,7 millones de euros anuales en 2025.

Un sistema de capitalización mixto dice que algo que estamos resolviendo muy bien, desde lo colectivo, se convirtiera en “el que más pueda, más se lleve”; y esto es justo lo contrario de avanzar en el socialismo real.

-P: ¿Qué sectores están interesados en liquidar el sistema de pensiones público?

-CSM: El sector más interesado es el financiero; al año se recaudan 180.000 millones de euros en cotizaciones de empresas y trabajadores; esto es un pastel muy goloso para los fondos de pensiones y de inversión, que estarían encantados en gestionar anualmente esta cantidad; imagínate la rentabilidad financiera gigantesca que conseguirían.

Hay una caída drástica en las aportaciones a los fondos de pensiones privados, que han pasado de representar el 0,6% del PIB en 2007 al 0,2% del PIB en 2025; las aportaciones brutas a estos planes pasaron de 6.968 millones de euros en 2007 a 3.252 millones en 2025; la reducción de los incentivos fiscales a estos planes privados ha sido una buena medida.

-P: El Centre Delàs señala que el gasto militar total en 2025 en el estado español sumó 42.249 millones de euros; ¿por qué no se cuestiona este gasto y sí la inversión en pensiones?

-CSM: Hay quienes consideran que el sistema público no es viable porque hay que hacer transferencias desde el Estado -financiadas a través de impuestos- para el pago de las pensiones; con la actual estructura demográfica, las transferencias en 2050 representarían en torno al 5% del PIB; sin embargo este porcentaje -exigido por Trump en gasto militar- Lacalle y otros ven con todas las ganas que se dedique a armamento.

-P: ¿Cómo responderías precisamente a la crítica de que el sistema se financie, también, con aportaciones adicionales a las obtenidas por cotizaciones sociales?

-CSM: En un estudio del sistema público de pensiones en los últimos 60 años, entre 1965 y 2024, demuestro que en 42 años ha habido flujos de la Seguridad Social a otros capítulos; es decir, la Seguridad Social ha pagado carreteras, hospitales y cosas que no son pensiones; es cierto que ahora sucede lo contrario, pero los que ahora se muestran preocupados, nunca se inquietaron por el hecho de que se usaran cotizaciones sociales para sufragar gastos públicos.

-P: No se cuestionan, por el contrario, los fondos de pensiones privados…

-CSM: En los fondos de pensiones privados, las aportaciones netas en 2025 han sido de -1.659 millones de euros: sale más dinero del que entra, hay más gente que retira dinero; desde 2020, han salido casi 5.200 millones de euros más que las aportaciones realizadas. Detrás de estos fondos está toda la banca y las compañías de seguros, que invierten los capitales en bolsa, renta fija, bonos verdes y otras

Asimismo, la rentabilidad financiera que ofrece este sistema privado es muy escasa; los fondos de pensiones individuales a 25 años tienen una rentabilidad media del 2,6%, según los datos de INVERCO (patronal de los fondos de pensiones); sin embargo, aportar cotizaciones sociales para cobrar una pensión pública supone una rentabilidad media del 5,5%; además se trata de un sistema solidario y de reparto.

Ellos critican que el sistema público de pensiones es demasiado generoso; claro, lo que plantean con el sistema mixto de capitalización es que hay que darles menos a los pensionistas y más al sistema privado.

-P: ¿Estás de acuerdo con quienes señalan la insostenibilidad del sistema por razones como la demografía o la jubilación de la generación del baby boom?

-CSM: Los datos que utilizo para calcular la viabilidad del sistema público de pensiones proceden de la Comisión Europea, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) y el Informe de Envejecimiento; los informes demográficos son extremadamente pesimistas, y erraron en el pasado: el sistema público de pensiones no ha quebrado; con sus datos, el sistema es viable; además, el elemento de viabilidad no tiene que ser únicamente financiero.

En 2050, año de mayor tensión por el incremento de la  presión demográfica de las generaciones más numerosas ya percibiendo pensiones, las transferencias del Estado tendrían que aumentar 2,2 puntos del PIB, hasta el 5,9% del PIB; y en el año 2070, únicamente el 4,6% del PIB; Trump plantea la elevación del gasto militar al 5%, un objetivo compartido por Núñez Feijóo.

-P: Por último, ¿cuál es el argumento principal para defender la viabilidad de las pensiones públicas?

-CSM: Que el sistema sea sostenible depende de la voluntad política y social; el sistema público estará blindado si lo defendemos y nos convencemos todas y todos que es una de las conquistas sociales más importantes de la clase trabajadora.

De hecho, la derecha no tiene ahora la capacidad de enfrentar el debate si no es comprándonos el relato; a finales de febrero el Congreso aprobó el Real Decreto-Ley para la revalorización de las pensiones, con el voto favorable del PP, cuando su reforma de 2013 desligaba las pensiones del IPC." 

Enric Llopis  , Rebelión, 05/03/26)

27.1.26

¿Las pensiones son una “estafa piramidal”? ¿Los mayores le están “robando” el futuro a los jóvenes? Las pensiones no son sólo gasto, son motor económico... constituyen un mecanismo de transferencia de rentas que financia el consumo autónomo –el que no depende directamente del nivel de producción–, contribuyendo así a reforzar la demanda y el empleo, y a estabilizar el ciclo económico... muestran un multiplicador superior a 1 –el consumo de los pensionistas genera más actividad de lo que gasta la Seguridad Social en ellos– y, por cada euro gastado, el Estado recupera 42 céntimos... El desafío futuro es asumible. Hoy gastamos en pensiones el 12,7% del PIB y la Airef estima que en 2050 dicho gasto ascenderá al 16%, para ir descendiendo después. ¿Esto es insostenible? Actualmente Austria gasta ya el 14,8% de su PIB en pensiones, e Italia el 16,2%. ¿Realmente alguien se puede creer que España no tendrá capacidad de afrontar, dentro de 25 años, lo que ya hoy asume la Italia de Meloni? Quien apueste por desmontar el sistema público de pensiones como opción ideológica, que no lo esconda detrás de una supuesta insostenibilidad... Redistribuir hacia los jóvenes es necesario. Quienes están preocupados por la falta de inversión en políticas de juventud tienen razón. Pero lo que está roto no es el pacto generacional, sino el pacto social. Reconstruirlo no pasa por espolear el conflicto entre jóvenes y mayores, sino por redistribuir desde quien tiene más capacidad económica hacia quien tiene menos. Podemos empezar, por ejemplo, recuperando la contribución de los grandes grupos empresariales en el Impuesto de Sociedades... Si esta figura tributaria mantuviese actualmente la misma capacidad recaudatoria que tuvo entre 1995 y 2007, las administraciones contarían con 30.000 millones adicionales para políticas de juventud (Nacho Álvarez)

Nacho Álvarez @nachoalvarez_

¿Las pensiones son una “estafa piramidal”? ¿Los mayores le están “robando” el futuro a los jóvenes? Este debate está contaminado por narrativas muy sesgadas. Es necesaria una conversación pública más rigurosa y, para ello, conviene tener en cuenta las siguientes claves 

1. El reto es innegable. 

España tiene hoy ~10 millones de personas mayores de 65 años. En 2050 serán ~15 millones. Garantizar pensiones a esos ‘boomers’ será un desafío real. No hay soluciones mágicas.

2. El reto es asumible. 

 Hoy gastamos el 12,7% del PIB en pensiones. En 2050 será el 16%, según la AIREF. Austria hoy ya gasta el 14,8%, e Italia el 16,2%. ¿Alguien se cree que España no podrá hacer en 25 años lo que Italia puede hacer ahora?

 Llamemos a las cosas por su nombre: quien apueste por desmontar el sistema público de pensiones como opción ideológica, que no lo esconda detrás de una supuesta “insostenibilidad” que no se sostiene empíricamente.

 3. Que aumente el gasto es razonable. 

Si hay más personas mayores, es lógico que destinemos más recursos a garantizar su bienestar. El Estado de Bienestar no se disfruta "por edades", dado todos pasaremos a lo largo de nuestro ciclo vital por sus distintas prestaciones.

 4. Las (autoproclamadas) reformas "pro-juventud” perjudicarían más a los jóvenes. 

Calcular la pensión con toda la vida laboral, o aplicar cuentas nocionales, reduciría más las futuras pensiones de quienes hoy son jóvenes que las prestaciones de los 'boomers'.

 5. La “vida cañón” no llega a la mayoría de pensionistas. 

Según la Seguridad Social, el 40% cobra menos de 1.000 €/mes y el 60% menos de 1.500 €. Solo el 17% supera 2.500 €. Según la ECV, más de la mitad de los mayores de 65 tiene rentas inferiores a los 1.500 €/mes.

6. Las previsiones a 30 años suelen fallar. 

En 1990s, los expertos preveían que en 2025 tendríamos 40 millones de habitantes, 16,7 millones de afiliados a SS y una ratio pensionistas/afiliados del 64%. Sin embargo, somos 49 millones, 21,8 millones de afilados y una ratio del 48%

 Justificar recortes hoy con escenarios futuros tan inciertos es temerario. 

Mejor reforzar ingresos e impulsar políticas que mantengan ritmo de creación de empleo, mejoren productividad, faciliten saldos migratorios... Las proyecciones sirven para prepararse, no para resignarse.

 7. Las pensiones no son sólo gasto, son motor económico. 

 Recientes investigaciones muestran multiplicador superior a 1 –el consumo de los pensionistas genera más actividad de lo que gasta la Seguridad Social en ellos– y, por cada euro gastado, el Estado recupera 42 céntimos.

 8. Redistribuir hacia los jóvenes es necesario. 

Lo que hoy está roto no es el pacto generacional, sino el pacto social. Reconstruirlo no pasa por espolear el conflicto entre jóvenes y mayores, sino por redistribuir desde quien tiene más renta y riqueza hacia quien tiene menos.

 Un ejemplo claro, para empezar: el Impuesto de Sociedades hoy recauda menos que en 2007, pese a que los beneficios empresariales son un 55% superiores. Si recaudase como en la década de 1995-2007, habría 30.000 millones extra para juventud: vivienda, empleo, futuro.

 Desarrollo estas ideas en este artículo, en @CincoDiascom

1:09 p. m. · 22 ene. 2026 64,1 mil Visualizaciones

"Ocho tesis sobre las pensiones.

 Hay temas que difícilmente entran en la agenda política. Y otros, como las pensiones, que nunca salen. Y es comprensible, porque esta partida supone casi un tercio del gasto público total. Sin embargo, el debate sobre esta materia se apoya en narrativas cada vez más sesgadas. La extrema derecha y el discurso anti-boomer hoy se miran de reojo. Los primeros señalan que el sistema de pensiones es “una estafa piramidal” insostenible, que habría que eliminar (en palabras de Silvia Orriols, de Aliança Catalana). Los segundos consideran que en España se está produciendo un atraco, un robo generacional perpetrado por las personas mayores contra los jóvenes. Sus discursos no son iguales, pero a veces se funden y confunden.

Frente a estas narrativas tan sesgadas, resulta necesario que el debate público sobre este pilar esencial de nuestro Estado del Bienestar sea algo más riguroso. Convendría para ello tener en cuenta al menos las siguientes claves.

Primero. El desafío futuro es indiscutible. Hoy hay en España casi 10 millones de personas mayores de 65 años, y el envejecimiento poblacional hará que sean 15 millones en 2050. Garantizar pensiones a todos esos baby boomers será un reto, y no hay varitas mágicas.

Segundo. El desafío futuro es asumible. Hoy gastamos en pensiones el 12,7% del PIB y la Airef estima que en 2050 dicho gasto ascenderá al 16%, para ir descendiendo después. ¿Esto es insostenible? Actualmente Austria gasta ya el 14,8% de su PIB en pensiones, e Italia el 16,2%. ¿Realmente alguien se puede creer que España no tendrá capacidad de afrontar, dentro de 25 años, lo que ya hoy asume la Italia de Meloni? Quien apueste por desmontar el sistema público de pensiones como opción ideológica, que no lo esconda detrás de una supuesta insostenibilidad.

Tercero. Que aumente el gasto en pensiones es sensato. Muchos liberales y anti-boomers reconocen que el sistema es perfectamente sostenible pero argumentan, legítimamente, que a costa de transferir excesivos recursos públicos a los pensionistas. Esta es sin duda una cuestión opinable, sujeta a las preferencias que cada uno pueda tener. Desde mi punto de vista, parece lógico que en una sociedad en la que aumenta transitoriamente el porcentaje de personas mayores, puedan aumentar también las partidas del Estado del Bienestar necesarias para garantizar su capacidad adquisitiva y su bienestar. El Estado de Bienestar no se disfruta por tramos de edad, ya que todos vamos a pasar a lo largo de nuestro ciclo vital por sus distintas prestaciones.

Cuarto. Si se aplicasen las reformas de pensiones que habitualmente se plantean para “favorecer a la juventud”, estas penalizarían más las futuras prestaciones de quienes hoy son jóvenes que las de los baby boomers. Esto se debe a que las reformas suelen introducirse en el sistema progresivamente, afectando menos a quienes hoy se jubilan que a quienes lo harán en el futuro. Así sucede, por ejemplo, con las propuestas para calcular la pensión en función de toda la vida laboral, con las llamadas cuentas nocionales, o con medidas similares al factor de sostenibilidad de la reforma de 2013. Estas propuestas resultarían en pensiones más bajas, pero sobre todo para las futuras generaciones.

Quinto. Meter en el mismo saco a todos los pensionistas es un error. La “vida cañón” no llega a la mayoría de ellos. De los 6,6 millones de pensiones de jubilación que paga la Seguridad Social, el 40% está por debajo de los 1.000 euros mensuales, el 60% es inferior a 1.500 euros y sólo un 17% supera los 2.500 euros al mes. De los 2,3 millones de pensiones de viudedad existentes, el 66% está por debajo de los 1.000 euros al mes. Si atendemos a la Encuesta de Condiciones de Vida, más de la mitad de los mayores de 65 años tienen una renta mensual inferior a 1.500 euros, mientras que un 22% supera los 2.500 euros al mes.

Sexto. Como decía el premio Nobel Niels Bohr, “hacer predicciones es muy difícil, especialmente sobre el futuro”. Sabemos con bastante exactitud cuánta población se jubilará durante las próximas décadas pero, para estimar el futuro gasto en pensiones, debemos además asumir supuestos sobre la evolución del PIB, el empleo, los flujos migratorios o la productividad en los que seguramente nos equivoquemos. De hecho, conviene revisar las hemerotecas. Algunos de los mejores expertos del país (‘La reforma de las pensiones en España’, Perspectivas del Sistema Financiero nº 56, 1996, José A. Herce) preveían hace treinta años que en 2025 tendríamos 40 millones de habitantes, 16,7 millones de afiliados a la Seguridad Social y una ratio entre pensiones y afiliados del 64%. La realidad, sin embargo, es que en España hoy hay 49 millones de habitantes, 21,8 millones de afiliados y una ratio pensiones/afiliados del 48%. Las propias proyecciones de población del INE para 2050 contemplan escenarios muy distintos –con diferencias entre ellos de hasta 16 millones de personas– reconociendo que, sencillamente, no sabemos qué pasará.

Equivocarse en previsiones a tan largo plazo es comprensible y precisamente por ello conviene tomarlas con prudencia. Sería temerario justificar recortes en el presente por un impacto futuro que no conocemos bien. Particularmente después de que las reformas del Gobierno de Coalición hayan reforzado sensiblemente los ingresos de la Seguridad Social para las próximas décadas.

Las proyecciones nos ayudan a gestionar –con incertidumbre y cautela– determinados escenarios futuros. Pero la materialización de dichos escenarios dependerá de las decisiones de política económica que hoy se adopten. Impulsar medidas orientadas a mantener las actuales tasas de crecimiento, a elevar la productividad y la tasa de empleo, o a conseguir saldos migratorios positivos, reducirán el impacto de las pensiones en las próximas décadas. Las proyecciones son útiles para indicarnos cómo debemos prepararnos, no para asumirlas de forma determinista.

Séptimo. Las pensiones públicas no son un mero “gasto”, son un motor económico. De hecho, constituyen un mecanismo de transferencia de rentas que financia el consumo autónomo –el que no depende directamente del nivel de producción–, contribuyendo así a reforzar la demanda y el empleo, y a estabilizar el ciclo económico. Una reciente investigación de la Universidad de Castilla-La-Mancha (Pensions as an Engine of Growth. An Approach to the Spanish Case, Based on the Sraffian Supermultiplier, de E. Febrero y F. Bermejo), revela que el gasto en pensiones en España presenta un efecto multiplicador superior a 1 –el consumo de los pensionistas genera más actividad de lo que gasta la Seguridad Social en ellos– y, por cada euro gastado, el Estado recupera 42 céntimos en impuestos.

Octavo. Redistribuir hacia los jóvenes es necesario. Quienes están preocupados por la falta de inversión en políticas de juventud tienen razón. Pero lo que está roto no es el pacto generacional, sino el pacto social. Reconstruirlo no pasa por espolear el conflicto entre jóvenes y mayores, sino por redistribuir desde quien tiene más capacidad económica hacia quien tiene menos. Podemos empezar, por ejemplo, recuperando la contribución de los grandes grupos empresariales en el Impuesto de Sociedades.

Este impuesto hoy aún presenta una recaudación inferior a la de 2007, a pesar de que los beneficios empresariales son un 55% superiores a los de entonces. En la década previa a 2007 el tipo efectivo del impuesto oscilaba en torno al 20%. Tras la reforma de 2014 se introdujeron nuevas deducciones e incentivos fiscales particularmente favorables para los grandes grupos empresariales, y el tipo efectivo se redujo hasta el 10-11%, nivel en el que aún se sitúa hoy. Si esta figura tributaria mantuviese actualmente la misma capacidad recaudatoria que tuvo entre 1995 y 2007, las administraciones contarían con 30.000 millones adicionales para políticas de juventud. Esto supondría, por ejemplo, multiplicar por tres el actual presupuesto público en materia de vivienda, principal preocupación de los jóvenes. Además, mientras que el ahorro derivado de posibles recortes en las pensiones tardaría décadas en materializarse, una reforma del Impuesto de Sociedades produciría ingresos al día siguiente." 

(Nacho Álvarez, Cinco Días, 03/01/26)

5.1.26

Sobre las pensiones... El desafío futuro de las pensiones es asumible. Hoy gastamos en pensiones el 12,7% del PIB y la Airef estima que en 2050 dicho gasto ascenderá al 16%, para ir descendiendo después. ¿Esto es insostenible? Actualmente Austria gasta ya el 14,8% de su PIB en pensiones, e Italia el 16,2%. ¿Realmente alguien se puede creer que España no tendrá capacidad de afrontar, dentro de 25 años, lo que ya hoy asume la Italia de Meloni?... Las pensiones públicas no son un mero “gasto”, son un motor económico. De hecho, constituyen un mecanismo de transferencia de rentas que financia el consumo autónomo –el que no depende directamente del nivel de producción–, contribuyendo así a reforzar la demanda y el empleo, y a estabilizar el ciclo económico... Redistribuir hacia los jóvenes es necesario. Quienes están preocupados por la falta de inversión en políticas de juventud tienen razón. Pero lo que está roto no es el pacto generacional, sino el pacto social. Reconstruirlo no pasa por espolear el conflicto entre jóvenes y mayores, sino por redistribuir desde quien tiene más capacidad económica hacia quien tiene menos. Podemos empezar, por ejemplo, recuperando la contribución de los grandes grupos empresariales en el Impuesto de Sociedades (Nacho Álvarez, Un. Autónoma Madrid)

 "Hay temas que difícilmente entran en la agenda política. Y otros, como las pensiones, que nunca salen. Y es comprensible, porque esta partida supone casi un tercio del gasto público total. Sin embargo, el debate sobre esta materia se apoya en narrativas cada vez más sesgadas. La extrema derecha y el discurso anti-boomer hoy se miran de reojo. Los primeros señalan que el sistema de pensiones es “una estafa piramidal” insostenible, que habría que eliminar (en palabras de Silvia Orriols, de Aliança Catalana). Los segundos consideran que en España se está produciendo un atraco, un robo generacional perpetrado por las personas mayores contra los jóvenes. Sus discursos no son iguales, pero a veces se funden y confunden.

Frente a estas narrativas tan sesgadas, resulta necesario que el debate público sobre este pilar esencial de nuestro Estado del Bienestar sea algo más riguroso. Convendría para ello tener en cuenta al menos las siguientes claves.

Primero. El desafío futuro es indiscutible. Hoy hay en España casi 10 millones de personas mayores de 65 años, y el envejecimiento poblacional hará que sean 15 millones en 2050. Garantizar pensiones a todos esos baby boomers será un reto, y no hay varitas mágicas.

Segundo. El desafío futuro es asumible. Hoy gastamos en pensiones el 12,7% del PIB y la Airef estima que en 2050 dicho gasto ascenderá al 16%, para ir descendiendo después. ¿Esto es insostenible? Actualmente Austria gasta ya el 14,8% de su PIB en pensiones, e Italia el 16,2%. ¿Realmente alguien se puede creer que España no tendrá capacidad de afrontar, dentro de 25 años, lo que ya hoy asume la Italia de Meloni? Quien apueste por desmontar el sistema público de pensiones como opción ideológica, que no lo esconda detrás de una supuesta insostenibilidad.

Tercero. Que aumente el gasto en pensiones es sensato. Muchos liberales y anti-boomers reconocen que el sistema es perfectamente sostenible pero argumentan, legítimamente, que a costa de transferir excesivos recursos públicos a los pensionistas. Esta es sin duda una cuestión opinable, sujeta a las preferencias que cada uno pueda tener. Desde mi punto de vista, parece lógico que en una sociedad en la que aumenta transitoriamente el porcentaje de personas mayores, puedan aumentar también las partidas del Estado del Bienestar necesarias para garantizar su capacidad adquisitiva y su bienestar. El Estado de Bienestar no se disfruta por tramos de edad, ya que todos vamos a pasar a lo largo de nuestro ciclo vital por sus distintas prestaciones.

Cuarto. Si se aplicasen las reformas de pensiones que habitualmente se plantean para “favorecer a la juventud”, estas penalizarían más las futuras prestaciones de quienes hoy son jóvenes que las de los baby boomers. Esto se debe a que las reformas suelen introducirse en el sistema progresivamente, afectando menos a quienes hoy se jubilan que a quienes lo harán en el futuro. Así sucede, por ejemplo, con las propuestas para calcular la pensión en función de toda la vida laboral, con las llamadas cuentas nocionales, o con medidas similares al factor de sostenibilidad de la reforma de 2013. Estas propuestas resultarían en pensiones más bajas, pero sobre todo para las futuras generaciones.

Quinto. Meter en el mismo saco a todos los pensionistas es un error. La “vida cañón” no llega a la mayoría de ellos. De los 6,6 millones de pensiones de jubilación que paga la Seguridad Social, el 40% está por debajo de los 1.000 euros mensuales, el 60% es inferior a 1.500 euros y sólo un 17% supera los 2.500 euros al mes. De los 2,3 millones de pensiones de viudedad existentes, el 66% está por debajo de los 1.000 euros al mes. Si atendemos a la Encuesta de Condiciones de Vida, más de la mitad de los mayores de 65 años tienen una renta mensual inferior a 1.500 euros, mientras que un 22% supera los 2.500 euros al mes.

Sexto. Como decía el premio Nobel Niels Bohr, “hacer predicciones es muy difícil, especialmente sobre el futuro”. Sabemos con bastante exactitud cuánta población se jubilará durante las próximas décadas pero, para estimar el futuro gasto en pensiones, debemos además asumir supuestos sobre la evolución del PIB, el empleo, los flujos migratorios o la productividad en los que seguramente nos equivoquemos. De hecho, conviene revisar las hemerotecas. Algunos de los mejores expertos del país (‘La reforma de las pensiones en España’, Perspectivas del Sistema Financiero nº 56, 1996, José A. Herce) preveían hace treinta años que en 2025 tendríamos 40 millones de habitantes, 16,7 millones de afiliados a la Seguridad Social y una ratio entre pensiones y afiliados del 64%. La realidad, sin embargo, es que en España hoy hay 49 millones de habitantes, 21,8 millones de afiliados y una ratio pensiones/afiliados del 48%. Las propias proyecciones de población del INE para 2050 contemplan escenarios muy distintos –con diferencias entre ellos de hasta 16 millones de personas– reconociendo que, sencillamente, no sabemos qué pasará.

Equivocarse en previsiones a tan largo plazo es comprensible y precisamente por ello conviene tomarlas con prudencia. Sería temerario justificar recortes en el presente por un impacto futuro que no conocemos bien. Particularmente después de que las reformas del Gobierno de Coalición hayan reforzado sensiblemente los ingresos de la Seguridad Social para las próximas décadas.

Las proyecciones nos ayudan a gestionar –con incertidumbre y cautela– determinados escenarios futuros. Pero la materialización de dichos escenarios dependerá de las decisiones de política económica que hoy se adopten. Impulsar medidas orientadas a mantener las actuales tasas de crecimiento, a elevar la productividad y la tasa de empleo, o a conseguir saldos migratorios positivos, reducirán el impacto de las pensiones en las próximas décadas. Las proyecciones son útiles para indicarnos cómo debemos prepararnos, no para asumirlas de forma determinista.

Séptimo. Las pensiones públicas no son un mero “gasto”, son un motor económico. De hecho, constituyen un mecanismo de transferencia de rentas que financia el consumo autónomo –el que no depende directamente del nivel de producción–, contribuyendo así a reforzar la demanda y el empleo, y a estabilizar el ciclo económico. Una reciente investigación de la Universidad de Castilla-La-Mancha (Pensions as an Engine of Growth. An Approach to the Spanish Case, Based on the Sraffian Supermultiplier, de E. Febrero y F. Bermejo), revela que el gasto en pensiones en España presenta un efecto multiplicador superior a 1 –el consumo de los pensionistas genera más actividad de lo que gasta la Seguridad Social en ellos– y, por cada euro gastado, el Estado recupera 42 céntimos en impuestos.

Octavo. Redistribuir hacia los jóvenes es necesario. Quienes están preocupados por la falta de inversión en políticas de juventud tienen razón. Pero lo que está roto no es el pacto generacional, sino el pacto social. Reconstruirlo no pasa por espolear el conflicto entre jóvenes y mayores, sino por redistribuir desde quien tiene más capacidad económica hacia quien tiene menos. Podemos empezar, por ejemplo, recuperando la contribución de los grandes grupos empresariales en el Impuesto de Sociedades.

Este impuesto hoy aún presenta una recaudación inferior a la de 2007, a pesar de que los beneficios empresariales son un 55% superiores a los de entonces. En la década previa a 2007 el tipo efectivo del impuesto oscilaba en torno al 20%. Tras la reforma de 2014 se introdujeron nuevas deducciones e incentivos fiscales particularmente favorables para los grandes grupos empresariales, y el tipo efectivo se redujo hasta el 10-11%, nivel en el que aún se sitúa hoy. Si esta figura tributaria mantuviese actualmente la misma capacidad recaudatoria que tuvo entre 1995 y 2007, las administraciones contarían con 30.000 millones adicionales para políticas de juventud. Esto supondría, por ejemplo, multiplicar por tres el actual presupuesto público en materia de vivienda, principal preocupación de los jóvenes. Además, mientras que el ahorro derivado de posibles recortes en las pensiones tardaría décadas en materializarse, una reforma del Impuesto de Sociedades produciría ingresos al día siguiente.

(Nacho Álvarez,  es profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Madrid. Cinco Días, 03/12/25)

14.10.25

El desarrollo de un sistema mixto de financiación proporcionada por cotizaciones e impuestos como el que se está estableciendo en España no es ninguna extravagancia... “las pensiones contributivas son el principal instrumento igualador de las diferencias de renta en España”... Las pensiones son el mecanismo más eficiente de nuestro modelo social. Nuestro problema de no es de un exceso de generosidad. Hacen falta más impuestos para asegurarlo y reducir las desigualdades (Andreu Missé)

 "Un reciente y oportuno estudio titulado Preocupada y un tanto desorientada: la sociedad española ante las pensiones, elaborado por Funcas, pone al descubierto el bajo nivel de conocimientos de los ciudadanos sobre las pensiones. Solo uno de cada ocho españoles conoce cómo se financian las pensiones. Este desconocimiento dificulta la comprensión de la llamada generosidad del sistema. Diferentes estudios demuestran que por término medio la Seguridad Social devuelve más de lo aportado a ella. Esta alta rentabilidad del sistema público español es la base sobre la que se apoyan los análisis para justificar la insostenibilidad financiera del sistema de pensiones.

El sistema español de pensiones públicas es un sistema de reparto. Las cotizaciones de las empresas y los trabajadores se destinan inmediatamente para pagar las pensiones. Como en los últimos años estas aportaciones han sido insuficientes, ha sido necesaria una creciente aportación del Estado para equilibrar el sistema.

La participación del Estado en la financiación de las pensiones, cuyos ingresos fundamentales provienen de los impuestos, no resulta nada excepcional. Después de la Segunda Guerra Mundial en Europa se consolidaron dos grandes modelos de la Seguridad Social, basados en el reparto. El sistema alemán, establecido originariamente por el canciller Bismarck, en 1881, en el que los ingresos proceden de las cotizaciones de empresarios y trabajadores. Es el seguido, con determinadas particularidades por Francia, Italia y España. Por el contrario, en el Reino Unido, se implantó un modelo público también de reparto, diseñado por William Beveridge en 1942, cuya financiación se realiza a través de impuestos. En este contexto, el desarrollo de un sistema mixto de financiación proporcionada por cotizaciones e impuestos como el que se está estableciendo en España no es ninguna extravagancia.

La extraordinaria relevancia de las pensiones en el conjunto de la economía española implica que no se puedan analizar de forma aislada. Las pensiones públicas en España son el mayor instrumento de redistribución de la renta. Un estudio referencial, Los efectos redistributivos de las prestaciones sociales y los impuestos: un estado de la cuestión, realizado en 2020 por los catedráticos Luis Ayala y Olga Cantó, concluía que “las pensiones contributivas son el principal instrumento igualador de las diferencias de renta en España”. No obstante, la reducción del 20,27% de la desigualdad por efecto de las pensiones en España, fue superada por otros países con sistemas más generosos, como Alemania (27,13%), Italia, (25,25%) y Francia (24,60%) con datos de 2018.

La situación ha mejorado significativamente en España en los dos últimos años, con subidas de las pensiones mínimas y no contributivas del 12% y 15,4%, respectivamente. A pesar de ello y de la implantación del Ingreso Mínimo Vital, la pobreza severa ha seguido creciendo hasta alcanzar a 4,1 millones de personas y la infantil sigue estancada en el 34,6%, según la Red de Lucha contra la Pobreza. Las pensiones son el mecanismo más eficiente de nuestro modelo social. Nuestro problema de no es de un exceso de generosidad. Hacen falta más impuestos para asegurarlo y reducir las desigualdades." 

(Andreu Missé , El País, 13/10/25) 

6.10.25

Los defensores de la estrategia de acabar con las pensiones públicas no pueden proponer directamente acabar con las pensiones públicas... saben perfectamente desde finales de los años 80 del siglo pasado que la gente aprecia las pensiones. Porque la gran mayoría de la gente, si no tuviera pensión, no podría vivir. La gente sabe que para ella las pensiones públicas son fundamentales. Y sabe además que a lo largo de su vida laboral no van a poder ahorrar todos los meses 300, 400, 500 euros... ¿Qué hacen? Ir minando el sistema de pensiones públicas, haciendo que se agote por sí mismo y por supuesto haciéndole creer a la gente que no va a poder haber pensiones públicas en el futuro. Y es una estrategia que cala... Desde que los trabajadores pidieron su primer derecho laboral, la jornada de 8 horas, la existencia de un seguro, el descanso en los domingos, el subsidio de desempleo, la salud pública, en fin, cualquiera de esos derechos, siempre, siempre, siempre, siempre, absolutamente siempre, se ha dicho que eso era insostenible porque no se podía financiar. Eso es una mentira, es un fraude, es un engaño, es una estafa intelectual que mantienen reiteradamente quienes defienden una sociedad y una economía basada exclusivamente en el lucro y basada en la apropiación del ingreso de los demás... La sostenibilidad de las pensiones es tan viable como puede ser la sostenibilidad del Ejército o de la Administración de Justicia. ¿Por qué nadie se plantea si es sostenible el gasto en Administración de Justicia o en ejército o en cualquiera de estos conceptos? Lo que hay detrás de todo este discurso es el interés del sector financiero por apropiarse del ahorro de los trabajadores, que es un botín billonario... La sostenibilidad de un sistema de pensiones públicas no depende solo de la proporción que haya entre trabajadores, cotizantes y pensionistas, sino de otras variables más, fundamentalmente de la productividad y básicamente del tamaño de la tarta. Entonces, afirmar que no se van a poder financiar las pensiones públicas equivale a decir que dentro de 20, 30 o 40 años la producción, la tarta que va a haber en nuestras economías, va a ser más pequeña que la de ahora. Lo cual es algo absolutamente inaceptable y solamente creíble por los ingenuos o por los estafadores intelectuales (Juan Torres López)

"(...) Pregunta. Le toca el paso a la jubilación tras años como catedrático de la Universidad de Sevilla. ¿Cómo lo lleva?

Respuesta. Para mí, la jubilación es un privilegio porque me permite seguir haciendo lo que yo he hecho toda mi vida, lo que me ha gustado, que es estudiar y divulgar lo que estudio. Y ahora tengo más tiempo porque, de alguna manera desaparecen, algunas obligaciones formales. Echaré de menos dar clase porque siempre el contacto con la gente joven te rejuvenece mucho y a mí particularmente siempre me ha gustado.

Poder jubilarse es un privilegio y es una muestra además de una sociedad solidaria. Y por eso la posibilidad de que las personas se puedan jubilar gracias a la solidaridad de otras es algo que choca tanto en una economía y en una sociedad dirigidas exclusivamente por el ánimo de lucro.

P. Aprovecho entonces para preguntarle. ¿Es sostenible mantener las jubilaciones?

R. Desde que los trabajadores pidieron su primer derecho laboral, la jornada de 8 horas, la existencia de un seguro, el descanso en los domingos, el subsidio de desempleo, la salud pública, en fin, cualquiera de esos derechos, siempre, siempre, siempre, siempre, absolutamente siempre, se ha dicho que eso era insostenible porque no se podía financiar. Eso es una mentira, es un fraude, es un engaño, es una estafa intelectual que mantienen reiteradamente quienes defienden una sociedad y una economía basada exclusivamente en el lucro y basada en la apropiación del ingreso de los demás.
La sostenibilidad de las pensiones es tan viable como puede ser la sostenibilidad del Ejército, de la Administración de Justicia, de las carreteras o de cualquiera de los bienes y servicios que son necesarios para que la sociedad se mantenga y progrese. ¿Por qué nadie se plantea si es sostenible el gasto en Administración de Justicia o en ejército o en cualquiera de estos conceptos? Lo que hay detrás de todo este discurso es el interés del sector financiero por apropiarse del ahorro de los trabajadores, que es un botín billonario. Nunca mejor dicho lo de botín. Entonces, desgraciadamente, tienen un poder mediático y académico muy grande y son capaces de difundir una mentira que no se sostiene ni analítica ni empíricamente.
La sostenibilidad de un sistema de pensiones públicas no depende solo de la proporción que haya entre trabajadores, cotizantes y pensionistas, sino de otras variables más, fundamentalmente de la productividad y básicamente del tamaño de la tarta. Entonces, afirmar que no se van a poder financiar las pensiones públicas equivale a decir que dentro de 20, 30 o 40 años la producción, la tarta que va a haber en nuestras economías, va a ser más pequeña que la de ahora. Lo cual es algo absolutamente inaceptable y solamente creíble por los ingenuos o por los estafadores intelectuales.

P. Pues está en la calle que resultará insostenible, y que si no fuera este Gobierno, quizás será el siguiente o el posterior, el que acabe subiendo la edad de jubilación a los 70 años.

R. Aquí convergen varios planteamientos. Una cosa es la edad de jubilación. Yo siempre he defendido que la edad de jubilación fuera flexible, siempre y cuando fuera también libre, porque no puede ser que sea flexible y obligada, ¿no? No es igual el desgaste físico e intelectual que tienen un profesor de universidad y un obrero de la construcción, por ejemplo, o un minero. Teniendo en cuenta que la esperanza de vida aumenta, quizá podría ser razonable que haya profesiones que tengan una vida laboral más larga. Francamente hablando, yo creo que estoy en condiciones de haber seguido unos años dando clase y contribuyendo a la vida universitaria.

Eso por una parte. Por otra, es que lo que quieran es, como he dicho, acabar con las pensiones públicas y particularmente con el principio de solidaridad. Y sobre todo lo hacen a base de mentiras. El problema es que saben perfectamente desde finales de los años 80 del siglo pasado que la gente aprecia las pensiones. Porque la gran mayoría de la gente, si no tuviera pensión, no podría vivir. La gente sabe que para ella las pensiones públicas son fundamentales. Y sabe además que a lo largo de su vida laboral no van a poder ahorrar todos los meses 300, 400, 500 euros. Y además, si ya se informan un poquito más, pues también saben que aunque pudieran ahorrar ese dinero, creer que en los próximos 30 o 40 años no va a haber ninguna crisis financiera ni ningún proceso de inflación, ni ningún problema que haga que las finanzas se vengan abajo y que pierdan esos ahorros… Y como la gente lo sabe, los defensores de la estrategia de acabar con las pensiones públicas no pueden proponer directamente acabar con las pensiones públicas.

¿Qué hacen? Ir minando el sistema de pensiones públicas, haciendo que se agote por sí mismo y por supuesto haciéndole creer a la gente que no va a poder haber pensiones públicas en el futuro. Y es una estrategia que cala. Financiando estudios que de vez en cuando vemos, diciendo en el año 2025, en el año 2030, ya no habrá pensiones, no habrá dinero, que estarán en crisis, que habrá déficit. Eso lo vienen diciendo desde hace 30 años. Y no han acertado nunca. Nunca aciertan, pero siempre les prorrogan los informes a los mismos economistas que no aciertan. La cosa tiene su mérito. Imagínense a un ingeniero que una empresa le encarga un puente y se le cae tres, cuatro, cinco veces, pero le vuelven a contratar cada vez. ¿A que eso es inimaginable? Pues los bancos y los fondos de inversión contratan a los mismos economistas que se equivocan en sus proyecciones sobre el futuro de las pensiones públicas una vez detrás de otra. ¿Por qué? ¿Porque quieren que publiquen la verdad o porque lo que quieren es que publiquen un escenario catastrófico para engañar a la gente? Esto es blanco, lo da una vaca y lo meten en un tetrabrick. Esto es un fraude. (...)"

(Entrevista a Juan Torres López, Pablo Fdez. Quintanilla , SUR, 04/10/25)

30.9.25

A finales del siglo XX el antiguo Banco Bilbao planteó la quiebra de las pensiones... la población española en el año 2010 iba a ser de 39 millones de habitantes y en consecuencia el sistema iba a quebrar. La realidad fue bien distinta... ¿Cómo es posible semejante error en solo diez años? Siempre emplean la demografía como arma para justificar políticas de jubilación retrógradas, pero siempre con grandes errores... 300.000 millones ha dado la Seguridad Social al Estado al asumir unas pensiones que no le correspondían pagar... Gracias a ese dinero, el Estado pudo llevar a cabo políticas educativas y sanitarias que favorecieron a todos... que se llame a los jubilados insolidarios, es justo lo contrario de lo que ha sucedido... según la prensa internacional tuvimos el mayor desfalco de la historia de España y probablemente de Europa, cuando El gobierno del PP de Rajoy usó hasta el 97,4% de los fondos de reserva del sistema de pensiones en comprar deuda pública... Existe un tope a partir de 4.909,5 euros de ingresos que ya no pagan. Si todos pagaran en la proporción, es decir, destoparán el máximo, aumentaría la recaudación en unos 7.000 millones de euros anuales... Se debería de dejar de subvencionar los fondos de pensiones privados, que suponen a las arcas del Estado unos 1.200 millones... Hoy podemos decir, que la Seguridad Social en pensiones no contributivas no tiene déficit. El déficit que se achaca a la Seguridad Social son transferencias de dinero, para que pague las pensiones no contributivas que no le corresponden pagar... Se piensa que las pensiones deben pagarse siempre con las contribuciones de los afiliados. La realidad es que en la inmensa mayoría de los países tienen un sistema mixto para poder pagas las pensiones, es decir, contribuciones y el Estado (Edmundo Fayanás Escuer)

 "Desde finales del siglo XX y todo lo que llevamos del siglo XXI, la derecha, sus voceros económicos y periodísticos junto a los llamados influencers derechosos, nos anuncian catástrofes para los pensionistas y las pensiones.

Fíjense en la prensa de derechas y en los elementos de derechas que participan en tertulias y verán que siempre atacan al sistema público de pensiones y nos señalan como causantes de los males de la actual juventud.

Los problemas empezaron a surgir ya, a finales del siglo XX, cuando el antiguo Banco Bilbao planteó la quiebra de las pensiones, debido a la demografía.

Según sus cálculos la población española en el año 2010 iba a ser de 39 millones de habitantes y en consecuencia el sistema iba a quebrar. La realidad fue bien distinta, España pasó de cuarenta millones y medio de habitantes a cuarenta y seis millones ochocientos mil habitantes.

¿Cómo es posible semejante error en solo diez años? Como verán, siempre emplean la demografía como arma para justificar políticas de jubilación retrógradas, pero siempre con grandes errores.

Veamos ahora un poco de historia de las pensiones y datos que nadie dice. La actual forma de las pensiones públicas proviene del Real Decreto Ley 36/1978 y supuso una reforma surgida de los Pactos de la Moncloa, creándose un sistema de participación institucional de los agentes sociales, marcando una nueva fase en el sistema de pensiones.

Uno de los momentos claves fue la creación del llamado Pacto de Toledo, siendo este, aprobado por el pleno del Congreso de los Diputados de España durante la sesión del seis de abril del año 1995, del documento previamente aprobado por la Comisión de Presupuestos el treinta de marzo del año 1995, referente al “análisis de los problemas estructurales del sistema de seguridad social y de las principales reformas que deberán acometerse”.

Una de las propuestas realizadas en el Pacto de Toledo era que se establecía la necesidad de separar las fuentes de financiación para una mayor sostenibilidad del sistema de pensiones.

La Ley 35/2002, que reformó el sistema, incluyó la separación de fuentes de financiación mediante aportaciones del Estado para cubrir los complementos mínimos, lo que supuso un primer paso hacia la separación total.

Sin embargo, fue en el año 2013 cuando, mediante una importante aportación del Estado, se completó esta separación, permitiendo que el sistema de la Seguridad Social se financiara únicamente con cotizaciones y que el gasto de las pensiones no contributivas fuera sufragado por los Presupuestos Generales del Estado.

Las pensiones no contributivas son gestionadas por las Comunidades Autónomas y financiadas directamente con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, lo que las distingue claramente de las pensiones contributivas del sistema de la Seguridad Social.

Esta medida supone que las prestaciones contributivas se financien con las cotizaciones a la Seguridad Social de empresarios y trabajadores, mientras que las prestaciones no contributivas, los gastos sanitarios y asistenciales se financian a través de los Presupuestos Generales del Estado, vía impuestos generales.

Hoy hay tres clases de pensiones:

  • Las pensiones contributivas pagadas por la Seguridad Social.
  • Las pensiones no contributivas, financiadas por los presupuestos generales del Estado y abonadas por las comunidades autónomas.
  • Las pensiones generales de jubilación de los funcionarios pagadas por el ministerio de Hacienda cuyo número es de unos 650.000 jubilados.

Distinguir esto es importante, porque se habla de las pensiones en general mezclando conceptos muy diferentes y es aquí donde nos vamos a llevar la primera gran sorpresa.

Desde el año 1978 hasta el año 2013, la Seguridad Social con las pensiones contributivas, ha estado pagando las suyas y las que correspondían pagar al Estado y que se las ha estado ahorrando.

No estamos hablando de una cantidad pequeña sino según cálculos rondan los 300.000 millones de euros, que la Seguridad Social ha dado al Estado al asumir unas pensiones que no le correspondían pagar.

Según el informe del Tribunal de Cuentas en su Informe de fiscalización sobre la evolución económica financiera de la Seguridad Social emitido el treinta y uno de diciembre del año 2018, dice lo siguiente:

“La demora en la asunción por el Estado de la totalidad de sus compromisos ha causado un serio perjuicio al sistema de la Seguridad Social, puesto que ha tenido que soportar con cargo a sus recursos, fundamentalmente cotizaciones sociales, la parte del coste no asumido por el Estado, siendo está una de las causas fundamentales de la situación de endeudamiento y de las tensiones de liquidez que han afectado y afecta actualmente a la Seguridad Social”.

Por eso, que haya gente de derecha que llame a los jubilados insolidarios y que les estamos robando el futuro, es justo lo contrario de lo que ha sucedido. Gracias a ese dinero, el Estado pudo llevar a cabo políticas educativas y sanitarias que favorecieron a todos.

Segundo aspecto muy importante, es el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que es un fondo soberano de inversión ideado en el Pacto de Toledo e institucionalizado en la Ley 24/1997, de quince de julio, de Consolidación y Racionalización del Sistema de la Seguridad Social. La primera aportación se realizó en el año 2000 durante el gobierno de José María Aznar.

El Fondo de Reserva de las pensiones llegó a tener 66.815 millones de euros, a esa cantidad habría que añadirle unos 25.000 millones de euros de intereses generados por el Fondo de reserva. Estamos hablando de más de 92.000 millones de euros.

En caso de crisis, la ley determina que el Gobierno podrá retirar parte del fondo. La cantidad límite que se puede extraer cada año no puede ser superior al 3% del gasto hecho en pensiones contributivas.

No obstante, ese límite se suspendió en el año 2012 por el Gobierno de Mariano Rajoy, que dispuso por decreto que el Gobierno podría disponer durante cinco ejercicios del dinero necesario, previa notificación al Congreso de los Diputados.

En efecto, entre los años 2012 y 2017 el fondo de reserva disminuyó su capital desde 66.815 millones hasta 8.095 millones. El año más sangrante fue 2016, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy sacó de la hucha de las pensiones 20.136 millones. En octubre del año 2018, trascendió que el Fondo de Reserva había perdido 24 millones de euros al invertir en letras del Tesoro.

En diciembre del año 2018, el Gobierno de Pedro Sánchez retiró del Fondo de Reserva 3.000 millones de euros para atender la paga extra de Navidad, dejando así la hucha en su mínimo histórico. Al año siguiente, retiró 2.900 millones, dejándolo en 2.153 millones.

Si seguimos los comentarios de la prensa española sobre lo que estaba pasando con el Fondo de Pensiones fue el silencio absoluto.

Sin embargo, para la prensa internacional estábamos ante el mayor desfalco de la historia de España y probablemente de Europa. Consideran que el saqueo del sistema financiero español, con Bankia a la cabeza se queda pequeño, en relación a lo que sucede con el Fondo de Reserva de las Pensiones. Veamos:

El gobierno del PP de Rajoy está usando hasta el 97,4% de los fondos de reserva del sistema de pensiones en comprar deuda pública. Es decir, el Estado español pone en el mercado deuda soberana, pero el único que la compra es el propio Estado español, que se adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantiza las pensiones futuras.

El diario económico alemán Deutche Wirtchafts Nachwischten, titulaba así un artículo el día cuatro de enero del año 2013 “Saqueo de los fondos de pensiones para comprar bonos del Gobierno de España” y en dicho artículo decía “al menos el 90% de los activos totales de los fondos de pensiones del Estado español convertidas en bonos de España. Especula con el dinero de sus jubilados, arriesgando más que sus ahorros”.

El diario The Wall Street Journal, que defiende los intereses económicos y financieros de los norteamericanos, publicó un artículo el tres de enero del año 2013, titulado “España usa fondos que respaldan el pago de pensiones para comprar deuda soberana”.

El artículo decía “España ha estado vaciando sigilosamente la mayor alcancía del país, El Fondo de Reserva de la seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del gobierno, una operación dudosa sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones. La maniobra, que ha pasado desapercibida, está por concluir ya que queda muy poco dinero disponible. Al menos el 90% del fondo de 65.000 millones de euros, unos 85.700 millones de dólares, ha sido invertido en deuda española con cada vez más riesgo, de acuerdo con cifras oficiales y el gobierno ha empleado para realizar pagos de emergencia”.

El conocido diario Financial Times calificaba a Mariano Rajoy como “político provinciano” y a Luis de Guindos como “el peor ministro de economía de Europa”.

El semanario alemán Der Spiegel considera que el gobierno español está saqueando el fondo de reserva de las pensiones. “España ha saqueado en silencio la hucha más grande del país, el fondo de reserva de la seguridad social debido a sus dificultades financieras”.

Esta transferencia de fondos se ha llevado a cabo en secreto, y por supuesto no ha sido conocida ni menos autorizada por los integrantes del llamado Pacto de Toledo, que regula cuanto se refiere al sistema público de pensiones de España, ni desde luego por el Parlamento español, órgano supremo de la soberanía nacional.

Resulta escandaloso que el único comprador es el propio Estado español, que se adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantizan las pensiones futuras. No deja de ser un engaño contable con la deuda pública española dado que el deudor y el acreedor del fondo de reserva de la Seguridad Social es la misma entidad.

A partir del año 2022 se ha vuelto a meter dinero y a finales del año 2024 ya eran 9.377 millones de euros. Se estima que en agosto del año 2025 ya dispone de unos 14.000 millones de euros.

Julia López catedrática de Derecho y de la Seguridad Social por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona analizó lo sucedido en el Fondo de Reserva de las pensiones y decía: “Lo que se ha producido es un expolio de las pensiones, se está sacando dinero del Fondo de Reserva, que tiene una asignación directa finalista y se está utilizando para otras cosas. Hay un incumplimiento del Pacto de Toledo, que dice que el Fondo sirve para garantizar algo que está en la Constitución (los poderes públicos mantendrán un sistema público de pensiones). Por tanto, lo primero que hay que hacer es devolver ese dinero”.

Las políticas de empleo desarrolladas en sus cinco años de gobierno del PP, las conocidas exenciones sociales, los famosos “low cost”, o la exención de los primeros 500 euros, han supuesto un gasto en este periodo unos 16.000 millones de euros, que han ido a parar a las manos empresariales, sin coste alguno para el Estado y es un dinero que han pagado los pensionistas directamente a los empresarios,

Julia López dice al respecto “se han utilizado la deducción de cotizaciones para crear entre comillas empleo, un tipo de empleo precario que mete a la Seguridad Social en un ciclo vicioso: primero porque no paga cotizaciones y luego porque no genera recursos. La Seguridad Social no puede ser un instrumento para alimentar las políticas de empleo. Estamos conectando la Seguridad Social con el mercado de trabajo de forma viciosa, mientras no rompamos eso, no arreglaremos el problema. La Seguridad Social tiene que recuperar su autonomía.

Si analizamos lo que dicen los economistas del PP y las campañas que realizan sin descanso los voceros periodísticos de la derecha y ultraderecha española, veremos cómo van a llevarnos a una desregulación del mercado del trabajo. Cuyas consecuencias van a llevarnos a un empobrecimiento de los trabajadores y clases medias y asistiremos a un enriquecimiento exagerada como ya se está observando en Argentina y Estados Unidos.

Deben de saber que, si llega el PP al gobierno, subirá el gasto en Defensa al 5%, es decir unos 45.000 millones de euros y además deberá cumplir las normas europeas de control del déficit. Lo que va a suceder en España si no lo remediamos, lo estamos viendo en la Francia de Macron.

Macron al llegar al poder propuso una reducción de impuestos a los ricos por una cantidad de 60.000 millones de euros, como consecuencia de ello tiene un déficit desbocado. Como lo soluciona el señor Macron, pues muy sencillo, los ricos siguen engrosando sus bolsillos con sus 60.000 millones de euros, a las clases bajas y medias francesas plantea una reducción de gasto de 44.000 millones de euros, provenientes de tres sectores, pensiones, educación y sanidad.

Si leen las últimas declaraciones del representante económico del PP ,el neoliberal Alberto Nadal que ya estaba con Rajoy, dice que lo primero que harán será bajar los impuestos a los ricos como hace Ayuso, con lo cual la recaudación disminuirá. A ello deberemos añadir, los más de 45.000 millones extras de defensa, por lo cual las cuentas son imposibles de cuadrar, pues se han comprometido llevar el gasto militar al 5%.

¿Saben a quién van a cargar estas políticas económicas tan maravillosas del PP?

EL MODELO DE LAS PENSIONES PRIVADAS

Los economistas neoliberales nos ponen como ejemplo de lo bien que funcionan los sistemas privados en Chile y Suecia.

Suecia, antiguo paraíso de la socialdemocracia, con un sistema de bienestar social impecable, decide hace diez años, con la llegada de los conservadores al poder, iniciar el proceso de privatización de sectores del Estado. Se privatizaron amplios sectores de la educación y de las pensiones públicas.

En el año 2005, Suecia y Finlandia ocupaban los primeros lugares mundiales en educación. En el año 2015, Suecia está detrás de la denostada educación pública española. ¿Este es el gran éxito sueco de la privatización? Del sector privado de las pensiones no ha dado tiempo para valorarlo pues deben pasar varias décadas.

El otro país que mencionan los economistas es Chile, y este si se puede valorar y sacando las consecuencias pertinentes. Bajo el gobierno del dictador Augusto Pinochet, en el año 1981, se inicia el proceso de privatización de las pensiones.

En ese momento, el trabajador chileno tiene que optar por continuar en el sistema público o irse a uno privado. Veamos cuál es el resultado de ambas elecciones. Hablamos de dos técnicos de laboratorio, que cobran 730 dólares mensuales y se retiran con la misma edad y años de cotización. Uno se apunta al sistema público y el otro al privado.

El que eligió el sistema privado le queda una pensión de 240 dólares mensuales y la duración de su pensión es de veinte años. Si ese trabajador vive más de veinte años desde que se jubila se queda sin nada. El que eligió el sistema público de pensiones le queda una pensión de 540 dólares y por toda la vida.

¿Cuál elegiría usted? Esto es lo que nos ofrecen los bancos españoles. ¿Por qué no explican esto los economistas neoliberales? ¿Por qué nunca explican los datos de las pensiones privadas en nuestro país?

Pero hay mucho más, el Estado chileno tuvo que pagar el 8% de su PIB a los bancos privados, así que el negocio es redondo para los bancos. Un alto cargo de la derecha chilena dice:

“El sistema privado de pensiones es bueno para el país, pero muy malo para la mayoría de los chilenos” y acaba diciendo: “Si la mayoría de los chilenos tuviera de verdad libertad de elección, el 90% volvería al sistema público”. La presidenta chilena Michel Bachelet califica en su mandato que el sistema privado de pensiones chileno era un escándalo.

¡Sorprendidos! Saquen ustedes las consecuencias. La defensa de las pensiones públicas es vital para la mayoría de los españoles. Aprendamos de la experiencia chilena y sueca.

LAS PENSIONES Y EL SISTEMA FISCAL

Hablar de pensiones y no tocar el sistema fiscal español es no entender que está pensado, para favorecer a los ricos y ahí tienen la culpa los dos partidos de gobierno, PP y PSOE. Esto lo vamos a entender enseguida.

Si escuchamos a los tertulianos de derechas, a su prensa y a la derecha en general nos dicen que en España se pagan muchos impuestos ¿Es esto real o es una mentira más?

La presión media de la Unión Europea en el año 2023, según cifras de Eurostat era del 41,2%, mientras que en España es el 38,3%. Hay un hecho cierto y es que las clase trabajadoras y las clases medias españolas están al mismo nivel que la media europea, la diferencia en recaudación se debe fundamentalmente a que las clases adineradas pagan muy pocos impuestos. De ahí la idea de injusticia del sistema fiscal español y por lo que se debería ajustar mucho más. Veamos los datos escandalosos que tienes este sistema fiscal.

  • Se calcula que hay una defraudación fiscal anual de 90.000 millones de euros, de los cuales se calcula que el 75% provienen de las 35 empresas del IBEX. Unos 20.000 millones de defraudación del IRPF. Otros 40.000 millones en IVA.
  • La elusión fiscal se calcula que suponen a la Hacienda unos 36.000 millones.
  • La economía sumergida supone un 24% del PIB, y sólo nos adelantan en Europa, Grecia con el 36% e Italia con el 31%.
  • Se calcula que rebajando un 10% esa economía sumergida, provocaría un aumento de 45.000 millones a la Hacienda. Debemos saber que la economía sumergida en la Unión Europea está en el 12%.

Después de estos datos, podemos decir, que si el Estado funcionara bien no debería haber ninguna dificultad para las pensiones ni para la educación o sanidad.

Pero es que hay más y entenderán mejor esta injusticia, porque también es posible mejorar la recaudación en las pensiones públicas contributivas. No todos los afiliados a la Seguridad Social pagan igual. Existe un tope a partir de 4.909,5 euros que ya no pagan. Si todos pagaran en la proporción, es decir, destoparán el máximo, aumentaría la recaudación en unos 7.000 millones de euros anuales.

Se debería de dejar de subvencionar los fondos de pensiones privados, que suponen a las arcas del Estado unos 1.200 millones de euros.

Hoy podemos decir, que la Seguridad Social en pensiones no contributivas no tiene déficit. El déficit que se achaca a la Seguridad Social son transferencias de dinero, para que pague las pensiones no contributivas que no le corresponden pagar y que lo hace actualmente el Estado mediante estas transferencias y de ahí que se diga que el déficit sea de la Seguridad Social.

Hoy ni los medios de comunicación hablan de las pensiones, haciendo un totum revolutum que lleva a mentir y a confundir y a no entender lo que pasa. Se piensa que las pensiones deben pagarse siempre con las contribuciones de los afiliados. La realidad es que en la inmensa mayoría de los países tienen un sistema mixto para poder pagas las pensiones, es decir, contribuciones y el Estado.

Como dice Juan José Torres, Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla sobre los economistas neoliberales: “Esos análisis nunca han acertado. Es un concepto que se plantea mal, porque no tienen en cuenta todas las variables y se manipulan aquellas que permitirían afirmar que se pueden sostener perfectamente las pensiones. No se puede hacer trampa”.

¿Tienen ya claro el tema de las pensiones? Ahora les toca a ustedes defender sus derechos. La cuestión de las pensiones no es un problema económico simplemente es político. Por eso debemos mantener siempre el derecho y la lucha por a una pensión justa." 

Edmundo Fayanás Escuer , Rebelión, 27/09/25)

22.9.25

La trampa contable que alimenta el discurso del miedo sobre el futuro de las pensiones: ¿Son sostenibles a largo plazo? El sistema de pensiones será sostenible siempre que lo sea el conjunto de las Administraciones públicas. Mientras el Estado en su conjunto tenga unas cuentas públicas sostenibles, conserve acceso normal a los mercados y capacidad recaudatoria, las pensiones se pagarán sin interrupciones... "Están engañando un poco a la gente. En términos ortodoxos, habría que fijarse en el déficit público de todo el Estado, no solo en el de la Seguridad Social... si las pensiones de viudedad y orfandad, que ahora paga la Seguridad Social, las pagara directamente el Estado, se podrían pagar todas las pensiones de jubilación únicamente con las cotizaciones sociales ", explica Garzón... Juan Torres explica que "los recursos que se vayan a poder dedicar a financiar las pensiones dependen, en primer lugar, de una decisión política y, en segundo lugar, del volumen del PIB que genere una economía... No es honesto considerar que la sostenibilidad está en cuestión solo porque aumente el número de pensionistas y disminuya el de cotizantes sin tomar en consideración el tamaño global de la tarta a repartir"

 "Uno de los debates más recurrentes y controvertidos entre los economistas gira en torno a la cuestión de si el actual sistema público de pensiones es sostenible o no. La controversia resurge de vez en cuando, como ocurrió hace unos días en la red social X después de que el economista Eduardo Garzón, profesor en la Universidad Autónoma del Madrid, acusara a una analista política de propagar bulos sobre el coste del sistema tras afirmar esta que el déficit de las pensiones alcanzó los 60.600 millones de euros en 2024. Garzón acusó a la analista de utilizar cifras infladas y de alimentar un discurso en favor de bancos y aseguradoras que hacen negocio con las pensiones privadas.

Pensiones sostenibles

Juan Torres: "No es honesto considerar que la sostenibilidad sin tener en cuenta el tamaño global de la tarta a repartir"

18.8.25

Nos cuentan que el problema es “financiero”. Que la hucha de las pensiones se vacía, que el sistema se hunde… Nos mienten y entretienen con falsos dilemas financieros y presupuestarios: el verdadero reto está en lo productivo, no en lo contable... sin producir un excedente real de bienes y servicios, no hay pensiones... el problema es: ¿cómo garantizar excedente productivo para una población creciente de jubilados? La retórica del déficit y el colapso sirve para vender planes privados. Negocio redondo: asustar para privatizar... El ratio afiliados/pensionistas está estancado. La demografía no ayuda. Sí, hay retos. Pero convertirlos en excusa para recortar y precarizar es trampa... el debate real es cómo producir y repartir excedente. Esto lleva a un debate más amplio sobre políticas de Pleno Empleo y sus aspectos políticos... ¿Queremos pensiones seguras? Entonces necesitamos pleno empleo, políticas de cuidados, mejor trato a la juventud y, sí, soberanía monetaria... El problema NO es “no hay dinero” El problema es: ¿hay recursos reales suficientes? Ese es el debate, todo lo demás es ruido interesado. Las pensiones se pagan con excedente productivo y voluntad política. El resto es propaganda (Esteban Cruz)

Esteban Cruz @Evanshm

1/ Hilo sobre pensiones. Nos cuentan que el problema es “financiero”. Que la hucha se vacía, que el sistema se hunde… Nos mienten y entretienen con falsos dilemas financieros y presupuestarios: el verdadero reto está en lo productivo, no en lo contable. #Pensiones

 2/ Sin Estado no hay capital. Sin gasto público no hay impuestos. Sin inversión no hay ahorro. Y sin producir un excedente real de bienes y servicios, no hay pensiones. ¿Dinero? Siempre hay, es una convención social, una tecnología creada para movilizar recursos reales.

 3/ ¿Quiero decir que no hay límites o problemas a su emisión? NO, pero entender esto ayuda a centrar la atención en los verdaderos problemas. En cuanto a las pensiones, el problema es: ¿cómo garantizar excedente productivo para una población creciente de jubilados?

 4/ El BCE podría pagar pensiones con nuevas emisiones. Pero los recursos reales no se "imprimen". La sostenibilidad de las pensiones NO se mide en euros, sino en pan, energía, cuidados, viviendas. Los pensionistas no comen papel ni depósitos bancarios.  #LearnMMT

 5/ Entonces, ¿por qué tanto miedo a la “hucha vacía”?  Porque la retórica del déficit y el colapso sirve para vender planes privados. Negocio redondo: asustar para privatizar . Los falsos dilemas presupuestarios sirven además para hacer hueco a sanidad y educación privadas

6/ El ratio afiliados/pensionistas está estancado. La demografía no ayuda. Sí, hay retos. Pero convertirlos en excusa para recortar y precarizar es trampa.  #Pensiones Los economistas neoclásicos, guardianes del "sentido común", solo ofrecen soluciones en este sentido.
 
 7/ Parchear con subidas de impuestos o bajar cotizaciones es como mover dinero de un bolsillo a otro. No soluciona nada: el debate real es cómo producir y repartir excedente.  Esto lleva a un debate más amplio sobre políticas de Pleno Empleo y sus aspectos políticos
 
 8/ ¿Y la inflación?  Si hubiera exceso de poder adquisitivo, los Estados siempre pueden ajustar vía impuestos. El límite no es financiero, sino la capacidad real de la economía. El gasto siempre va antes. Los impuestos no financian nada: destruyen dinero antes introducido

 9/ La famosa “hucha de las pensiones” es un invento neoliberal para encadenar al Estado con reglas absurdas.  ¿Queremos pensiones seguras? Entonces necesitamos pleno empleo, políticas de cuidados, mejor trato a la juventud y, sí, soberanía monetaria #TrabajoGarantizado

 10/ En resumen:  El problema NO es “no hay dinero”  El problema es: ¿hay recursos reales suficientes? Ese es el debate, todo lo demás es ruido interesado.  Las pensiones se pagan con excedente productivo y voluntad política. El resto es propaganda.  #Pensiones #LearnMMT

2:46 p. m. · 18 ago. 2025 150 Visualizaciones