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14.6.26

¿Por qué el fascismo aún atrae a millones de personas en todo el mundo? El fascismo triunfó porque hablaba directamente a un vacío emocional ya presente en la sociedad. Se basó en esperanzas, miedos, anhelos, prejuicios, odios y fantasías utópicas existentes —re- ensamblándolos en un poderoso movimiento político... Promete restaurar la grandeza perdida, recuperar una civilización herida, devolver la nación a su «verdadera» identidad... La retórica del nacionalismo hindú invoca constantemente la idea de la recuperación civilizatoria: una civilización hindú que una vez fue gloriosa, debilitada por el dominio musulmán, el secularismo constitucional, los disidentes, las minorías, los liberales o la traición histórica... Si la esperanza atrae a la gente hacia los movimientos fascistas, el miedo les enseña a quién culpar. La política fascista prospera al convencer a las sociedades de que la decadencia está siendo causada por «conspiradores externos» que operan desde dentro... El objetivo no es solo la discriminación, sino también un condicionamiento emocional a largo plazo. Hay que enseñar a asociar a todo un grupo con el peligro mismo. Como en la India actual los ciudadanos musulmanes... la población excluida por el movimiento fascista ya no es simplemente mal vista; es redefinida como un problema. En la India, este cambio se puede apreciar en el lenguaje cotidiano. Términos despectivos como «infiltrados», «terroristas» y «yihadistas» circulan ahora sin esfuerzo... Convierten los prejuicios en odio... La soledad es una de las condiciones esenciales que preparaban a las sociedades para los movimientos totalitarios y los regímenes autoritarios...«que la soledad se haya convertido en una experiencia cotidiana»... Los movimientos fascistas entienden este vacío emocional y ofrecen pertenencia... El individuo aislado de repente se siente parte de algo más grande, eterno e históricamente importante... La gente marchaba junta. Cantaban juntos. El movimiento fascista transforma las ansiedades privadas en una identidad colectiva... El individuo en la sociedad fascista queda liberado de inmediato del peso de la insignificancia... todo movimiento fascista promete alguna versión de un futuro purificado... Una nación sin musulmanes. Sin disidentes. Sin oposición ideológica (Deep Sharma)

" Por qué el fascismo aún atrae a millones de personas en todo el mundo.

 El fascismo se presenta como pertenencia, revitalización y esperanza. Este ensayo explica cómo funciona y por qué millones de personas en todo el mundo todavía lo encuentran atractivo.

Los movimientos políticos de extrema derecha en todo el mundo ya no se esconden en los márgenes de la vida pública. Se están volviendo más ruidosos, más fuertes electoralmente, más poderosos financieramente y cada vez más cómodos con el lenguaje del autoritarismo.

En Hungría, Viktor Orbán pasó dieciséis años concentrando el poder en torno a su partido mientras debilitaba las instituciones. En Turquía, los arrestos de periodistas, académicos y figuras de la oposición vaciaron la disidencia tras el fallido golpe de Estado de 2016. En Estados Unidos, Donald Trump desafió repetidamente la legitimidad de las elecciones de 2020, alimentando la crisis política que culminó en el asalto al Capitolio del 6 de enero.

En la India se están desarrollando patrones de populismo autoritario, donde la política nacionalista hindú ha pasado de los márgenes a la dominación —convirtiendo las instituciones públicas en armas para silenciar la disidencia y la oposición, capturando el aparato estatal, los medios de comunicación e incluso el cine. Pero el fascismo en la India debe entenderse en un contexto más amplio.

Desde 2014, las noticias principales en la India se parecen cada vez más a tribunales ideológicos. La propaganda de derecha y los videos de linchamientos multitudinarios circulan como trofeos en grupos de WhatsApp. Los lemas políticos se construyen en torno a la humillación y la purificación nacional. Los ecosistemas de noticias falsas en línea alimentan sin cesar la paranoia, el resentimiento y la sospecha en millones de indios cada día.

Más preocupante es lo normal que se ha vuelto todo esto. Uno debe detenerse y preguntarse:

### ¿Por qué millones de personas comunes y corrientes siguen cayendo bajo el hechizo de los movimientos fascistas —mucho después de que la historia haya demostrado a dónde conducen?

Parte de la respuesta reside en algo que el historiador George Mosse entendió con una claridad sorprendente. El fascismo no triunfó porque fuera original. Triunfó porque hablaba directamente a un vacío emocional ya presente en la sociedad. Se basó en esperanzas, miedos, anhelos, prejuicios, odios y fantasías utópicas existentes —re ensamblándolos en un poderoso movimiento político.¹

El fascismo, en otras palabras, ofrece muy poco que sea original.

## Esperanza: la promesa de un renacimiento nacional

Al principio, los movimientos fascistas no se presentan a sí mismos como destructivos. Se presentan como esperanzadores. En la República de Weimar en Alemania, tras la Primera Guerra Mundial, el nazismo surgió en el seno de una sociedad humillada por la derrota militar, el colapso económico, la inestabilidad política y el orgullo nacional herido. Al principio, Hitler no atrajo a millones de alemanes haciendo campaña abiertamente por la dictadura o el genocidio. Los atrajo prometiendo restauración y reformas radicales.

Alemania, afirmaba, había caído de su grandeza. La nación había sido debilitada, traicionada, contaminada y humillada, especialmente por la política de izquierdas. Solo un movimiento nacional unificado podía hacerla fuerte de nuevo. Esa promesa emocional sigue siendo central en la política autoritaria actual.

Los movimientos fascistas y los líderes populistas casi siempre hablan el lenguaje de la revitalización antes de hablar el lenguaje de la exclusión. Prometen restaurar la grandeza perdida, recuperar una civilización herida, devolver la nación a su «verdadera» identidad.

Esta retórica emocional es visible de manera ostensible en la India. La retórica del nacionalismo hindú invoca constantemente la idea de la recuperación civilizatoria: una civilización hindú que una vez fue gloriosa, debilitada por el dominio musulmán, el secularismo constitucional, los disidentes, las minorías, los liberales o la traición histórica.

El templo de Ram construido sobre la mezquita de Babri, demolida en Ayodhya, es quizás uno de los ejemplos más claros de esta lógica. *The Guardian* informó que Modi enmarcó el evento como el cumplimiento de «el sueño que muchos han acariciado durante años». En el pensamiento hindutva, la construcción del templo representaba una corrección simbólica de la humillación histórica —la recuperación de una civilización que finalmente recupera su lugar legítimo.

## Miedo: la búsqueda de enemigos internos

Si la esperanza atrae a la gente hacia los movimientos fascistas, el miedo les enseña a quién culpar.

La política fascista prospera al convencer a las sociedades de que la decadencia está siendo causada por «conspiradores externos» que operan desde dentro:

- Las minorías y los inmigrantes — los otros
- Los disidentes y los intelectuales — los refunfuñones (como los llamaba Goebbels)
- Los periodistas críticos y los «antinacionales» — los enemigos internos

Esta simplificación es políticamente dañina porque transforma cuestiones complejas en una explicación insulsamente simple.

La Alemania nazi perfeccionó este mecanismo mediante la representación sistemática de los judíos como corruptos, desleales y peligrosos para el cuerpo de la nación. El objetivo no era solo la discriminación, sino también un condicionamiento emocional a largo plazo.

Había que enseñar al público —lenta y repetidamente— a asociar a todo un grupo con el peligro mismo. Como en la India actual, los ciudadanos musulmanes son encuadrados a diario a través de una campaña coordinada de desinformación sobre infiltración, amenazas demográficas, incompatibilidad civilizatoria y teorías de conspiración como el *love-jihad*, la ocupación ilegal de tierras, el terrorismo, y a menudo se les exige que demuestren su lealtad a los hindúes mayoritarios a su antojo.

Crean una atmósfera donde grupos enteros empiezan a parecer culturalmente sospechosos dentro de la propia nación. Hemos llegado a un punto en el que la ciudadanía ya no es suficiente para ser indio —una cuestión que exploré en mi ensayo anterior, «cuando la ciudadanía no es suficiente».

## Anhelo: el deseo de pertenecer

Hannah Arendt advirtió que la soledad era una de las condiciones esenciales que preparaban a las sociedades para los movimientos totalitarios y los regímenes autoritarios. «Lo que prepara a la gente para la dominación totalitaria», escribió, «es que la soledad se haya convertido en una experiencia cotidiana».²

Los movimientos fascistas entienden este vacío emocional de forma instintiva y tienen algo que ofrecer: pertenencia. No una pertenencia democrática construida en torno a la convivencia y el pluralismo, sino una fusión emocional con la nación, la mayoría, el movimiento y el líder. El individuo aislado de repente se siente parte de algo más grande, eterno e históricamente importante. Condiciones como el desempleo, la violencia callejera y los políticos sin escrúpulos se convierten en un costo que una nación debe soportar para volver a ser «grande».

La gente marchaba junta. Cantaban juntos. Repetían lemas juntos. Llevaban símbolos juntos. El movimiento fascista transforma las ansiedades privadas en una identidad colectiva.

En la India, este anhelo de identidad colectiva a menudo toma la forma de restablecer la civilización antigua que fue interrumpida, humillada y obligada a olvidarse de sí misma. Las invasiones extranjeras, el dominio colonial y décadas de fracaso político se convierten en capítulos de una narrativa más amplia de decadencia de su gloria. A la generación actual y a los soldados de infantería del Hindutva se les dice que han heredado una misión histórica: completar la obra inconclusa de la restauración nacional.

La promesa de pertenencia es seductora porque convierte la vida ordinaria en un propósito histórico. En un movimiento fascista, el graduado desempleado ya no solo lucha por encontrar trabajo —está participando en un despertar civilizatorio de la nación. El individuo en la sociedad fascista queda liberado de inmediato del peso de la insignificancia.

Las decepciones y dificultades personales se disuelven en una historia más amplia sobre el destino de la nación. Por eso los movimientos de renacimiento nacional suelen inspirar una lealtad tan feroz. Los líderes de los movimientos autoritarios dicen a sus masas que sus antepasados fueron grandes, que su cultura está amenazada, que se ha negado a su nación el lugar que le corresponde en la historia —y que ellos han sido elegidos para restaurarlo.

## Convertir los prejuicios en odio

Los movimientos fascistas a menudo no empiezan con odio: toman los prejuicios, los miedos a medio formar y los resentimientos, y los arrastran hasta convertirlos en retórica política, dándoles legitimidad, lenguaje y propósito político.

George Mosse observó que los movimientos fascistas se basaban en gran medida en mitos, prejuicios, nacionalismo romántico y fantasías heredadas de la Europa del siglo XIX. No crearon estas creencias de la nada. Las recogieron, las organizaron en forma de propaganda y las fusionaron con la vida política común.

El prejuicio deja de ser vergonzoso cuando se repite en la televisión, es refrendado por políticos, circula en las redes sociales y es repetido por figuras culturales en una sociedad.

En ese momento, la población excluida por el movimiento fascista ya no es simplemente mal vista; es redefinida como un problema. Se cuestiona su lealtad, se escruta su presencia, se condiciona su pertenencia.

En la India, este cambio se puede apreciar en el lenguaje cotidiano. Términos despectivos como «infiltrados», «terroristas» y «yihadistas» circulan ahora sin esfuerzo entre los mítines políticos, los debates televisivos, los feeds de las redes sociales y la conversación cotidiana de la gente común. Repetidos con suficiente frecuencia, dejan de sonar como insultos y empiezan a sonar como descripciones.

El prejuicio por sí solo es inestable. Debe ser afilado, repetido, cargado emocionalmente. La propaganda moderna hace esto con una eficiencia despiadada. A través de estudios de televisión, grupos de WhatsApp, feeds algorítmicos y mensajes coordinados, opera incesantemente, incrustando la sospecha en el pensamiento cotidiano.

La lógica no es nueva. El régimen nazi la perfeccionó: los judíos no eran retratados simplemente como oponentes, el pensamiento y la propaganda nazi los presentaban como contaminantes —algo que corrompía la nación desde dentro. El objetivo no era solo la hostilidad, sino también la deshumanización.

Hoy en día, estos mecanismos se despliegan con herramientas más sofisticadas. En la India, la identidad musulmana es enmarcada a través de insultos, amenazas y como un problema. Los detalles específicos pueden cambiar, pero el efecto es la sospecha constante y la exclusión de los musulmanes de la vida pública.

Con el tiempo, la repetición hace su trabajo. El prejuicio empieza a sentirse como vigilancia. Y cuando esa transformación se completa, el odio ya no se anuncia a sí mismo como odio. Se llama a sí mismo patriotismo.

## Utopía: la fantasía de una sociedad pura

En última instancia, todo movimiento fascista promete alguna versión de un futuro purificado: una nación restaurada, un pueblo unificado, una sociedad finalmente limpia, libre de corrupción y con los enemigos internos completamente desaparecidos.

La política fascista está obsesionada con los pasados míticos y, en esencia, el fascismo ofrece una fantasía de pureza. Por ejemplo, la Alemania nazi idealizaba la pureza racial, la sangre, el suelo, la masculinidad heroica y la fantasía de una comunidad nacional orgánica no contaminada por forasteros. La democracia, el pluralismo, el desacuerdo y la diversidad no eran retratados como fortalezas, sino como síntomas de decadencia e incluso debilidad civilizatoria.

En la India, la imaginación política del Hindutva gira cada vez más en torno al sueño de una civilización hindú culturalmente unificada: una nación purificada de contradicciones internas, permanentemente mayoritaria y liberada de las molestias del pluralismo y del propio secularismo.

Una nación sin musulmanes. Sin disidentes. Sin oposición ideológica. Sin la fricción intelectual y moral que produce la democracia.

La utopía de un movimiento fascista no es un futuro al que llegar, sino un silencio producido por aquello que ha sido eliminado.

También te puede interesar:

1. George Mosse, *The Fascist Revolution: Toward a General Theory of Fascism*. Madison: University of Wisconsin Press, 1999.
2. Hannah Arendt, *The Origins of Totalitarianism*. Nueva York: Schocken Books, 1951." 

(Deep Sharma , blog, 31/05/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original) 

9.9.25

La asociación estratégica entre Estados Unidos y la India, otrora aclamada como una «relación definitoria del siglo XXI«, se encuentra hoy bajo una tensión sin precedentes... Trump impuso a la India un arancel del 50% a sus compras de petróleo ruso. Esta medida fue justificada bajo la premisa de que dicho petróleo financiaba la maquinaria bélica de Putin, lo que choca con los hechos. La verdad es que las arcas de guerra rusas son alimentadas de manera mucho más significativa por las potencias occidentales. Los datos son incuestionables... la UE sigue liderando las importaciones de GNL ruso (51%) y gas por gasoducto (37%)... además, Rusia suministró el 27% del uranio enriquecido utilizado por los operadores nucleares estadounidenses... La conclusión es ineludible, quienes más denuncian son los mismos que, en la práctica, financian el conflicto... Estos acontecimientos han obligado a la India, con su tradicional política de autonomía estratégica, a un replanteamiento de sus relaciones... El mismo día que Trump anunció aranceles del 50% a la India, el primer ministro Narendra Modi anunció que viajaría a China por primera vez en siete años para asistir a la cumbre de la OCS... Este no es un simple revés táctico, sino una profunda reorganización de las alianzas regionales que la política exterior estadounidense ha provocado con su propio accionar... La respuesta de Pekín es un ejemplo clásico de cómo capitalizar el error de un adversario... Pekín está aprovechando esta oportunidad para presentarse como un defensor contra la «intimidación» de EE.UU. y, al igual que ha hecho con Brasil, ofrecer a la India un salvavidas económico, abriendo sus mercados a todos los productos indios... La OCS, que reúne a naciones de Eurasia, se perfila como un contrapunto crucial a los foros liderados por Estados Unidos... Este error de cálculo estratégico no ha obligado a la India a someterse, sino que ha acelerado su búsqueda de autonomía estratégica, ha empoderado a sus rivales al brindarles una narrativa poderosa que explotar y ha deslegitimado el orden global liderado por Estados Unidos ante el Sur Global (Alejandro Marcó del Pont)

 "La asociación estratégica entre Estados Unidos y la India, otrora aclamada como una «relación definitoria del siglo XXI«, se encuentra hoy bajo una tensión sin precedentes. Esta fricción no es una simple disputa diplomática, sino la manifestación de una profunda desconexión estratégica, un cambio fundamental en la política exterior estadounidense que ha abandonado un enfoque basado en la alianza por uno de naturaleza estrictamente transaccional. El resultado ha sido un grave error de cálculo que, en lugar de debilitar a sus adversarios, ha impulsado la cohesión de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS, demostrando la torpeza del imperio occidental y el nacimiento de un orden global multipolar.

Mientras el presidente Trump fracasaba en sus esfuerzos por resolver el conflicto en Ucrania, impuso a la India un arancel del 50% a sus compras de petróleo ruso. Esta medida, justificada por un alto funcionario estadounidense bajo la premisa de que dicho petróleo financiaba la maquinaria bélica de Vladímir Putin, narración que choca estrepitosamente con los hechos. La verdad es que las arcas de guerra rusas son alimentadas de manera mucho más significativa por las potencias occidentales. Los datos son incuestionables: la UE sigue liderando las importaciones de GNL ruso (51%) y gas por gasoducto (37%).

Peor aún, según el director general de Rosatom, Estados Unidos continúa importando uranio enriquecido de Rusia. De hecho, en 2023, Rusia suministró el 27% del uranio enriquecido utilizado por los operadores nucleares estadounidenses, una cifra superior a la de cualquier otro proveedor extranjero. La conclusión es ineludible: quienes más denuncian son los mismos que, en la práctica, financian el conflicto. La contradicción de la política estadounidense es tan flagrante que no puede ser ignorada.

Estos acontecimientos han obligado a la India, con su tradicional política de autonomía estratégica, a un replanteamiento de sus relaciones con las dos principales potencias mundiales. En un acto de pragmatismo calculado, Nueva Delhi ha profundizado rápidamente la distensión con China. El mismo día que Trump anunció aranceles del 50% a la India, el primer ministro Narendra Modi anunció que viajaría a China por primera vez en siete años para asistir a la cumbre de la OCS. Este gesto diplomático fue seguido poco después por la reanudación de los vuelos directos entre ambos países por primera vez en un lustro.

La cumbre de la OCS en Tianjin, China, atrajo una atención renovada, y una fotografía en particular se convirtió en la portada de los medios a nivel mundial: la imagen de los líderes de China, India y Rusia. Esta instantánea, en contraste con otras icónicas de la diplomacia occidental, encapsula la esencia de la nueva dinámica global. Pensemos en la célebre foto de Trump en el Salón Oval, donde un grupo de líderes europeos se sentaban apretujados, con semblantes ceñudos y cuerpos encogidos como colegiales regañados, frente a la imponente mesa de trabajo del presidente estadounidense. Por el contrario, las fotografías de la OCS mostraban a los líderes en una clara posición de igualdad y respeto mutuo.

Desde la era de Barack Obama, la India había desempeñado un papel central en la estrategia estadounidense para el Indopacífico. La base de esta relación era el deseo compartido de ambas partes de contrarrestar a China e impedir su ascenso como potencia hegemónica regional. Las implicaciones geopolíticas del actual distanciamiento entre Estados Unidos y la India son, por lo tanto, de gran magnitud. Si bien es cierto que la India y China aún tienen muchas disputas históricas que no podrán resolver de la noche a la mañana, es probable que la relación bilateral entre ambos continúe avanzando si el distanciamiento entre Estados Unidos y la India se prolonga.

Sin embargo, el verdadero reajuste impulsado por este declive se producirá casi con certeza en la arquitectura de poder. Esta fractura discreta en el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, conocido como Quad, creado para ser un baluarte contra el expansionismo chino, con la India como su ancla estratégica, está creando una oportunidad que Pekín desea aprovechar. Este no es un simple revés táctico, sino una profunda reorganización de las alianzas regionales que la política exterior estadounidense ha provocado con su propio accionar.

Esta acción es la manifestación de una profunda paradoja. Las políticas aparentemente dirigidas a fortalecer a Estados Unidos son, de hecho, las que más contribuyen a debilitar su posición estratégica. Al distanciarse de la India y generar fricción interna dentro del Quad, Estados Unidos socava directamente el propósito mismo para el cual se creó este foro.

La respuesta de Pekín es un ejemplo clásico de cómo capitalizar el error de un adversario. La lógica central de la estrategia Indopacífico estadounidense —compartida por sucesivas administraciones— fue cortejar a la India como contrapeso democrático al ascenso de China. Al penalizar a la India más severamente que a la propia China, la administración Trump ha trastocado fundamentalmente esta lógica. Pekín está aprovechando esta oportunidad para presentarse como un defensor contra la «intimidación» de EE.UU. y, al igual que ha hecho con Brasil, ofrecer a la India un salvavidas económico, abriendo sus mercados a todos los productos indios.

Mientras Estados Unidos intenta imponer a la India una opción binaria —estar con ellos o en su contra—, Nueva Delhi aprovecha sus relaciones con agrupaciones como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS para reafirmar su autonomía estratégica y demostrar la viabilidad de un orden global multipolar. La OCS, que reúne a naciones de Eurasia, se perfila como un contrapunto crucial a los foros liderados por Estados Unidos.

Este uso de la OCS es un componente deliberado y calculado de la política exterior de la India. La política tradicional del país ha sido mantener la autonomía estratégica y evitar verse obligado a una disyuntiva entre bandos geopolíticos. Los aranceles y la presión diplomática de Estados Unidos son un intento explícito de obligar a la India a tomar esta misma decisión. Al dialogar públicamente con Xi y Putin en la OCS, Modi aprovecha una plataforma rival para demostrar que su país tiene otras opciones. Esta maniobra estratégica refuerza la narrativa de un mundo multipolar donde Estados Unidos ya no es el único árbitro de las relaciones internacionales. Activamente, la India trabaja para contrarrestar el intento estadounidense de aislarla, validando su capacidad para navegar entre visiones geopolíticas opuestas y sirviendo como puente entre ellas en lugar de verse obligada a alinearse con una sola.

La política estadounidense hacia la India también está fortaleciendo inadvertidamente al grupo BRICS. El presidente Trump ha criticado duramente al bloque, amenazando con «golpear a los BRICS» e imponer un arancel adicional del 10% a las naciones que se alineen con el grupo. Esta persecución directa es, sin quererlo, una validación del argumento central de dicho bloque: que la economía mundial, liderada por Estados Unidos, es un «juego arreglado» y que es necesario un nuevo orden global más equilibrado. Los aranceles punitivos de la administración Trump contra la India, combinados con estas amenazas abiertas contra todo el grupo, están generando un poderoso agravio compartido entre sus miembros.

Esta ofensa compartida es un catalizador para la cohesión de los BRICS. El grupo, que tiene un peso significativo en la economía y el comercio mundial, es visto como un canal de diálogo y un «espacio para defender el mundo multipolar». Al intentar castigar a sus miembros, Estados Unidos los está impulsando a unirse en torno a este propósito común. Brasil, que ocupa la presidencia de los BRICS en 2025, está enfocado en la reforma de la gobernanza global y en la cooperación entre el Sur Global, proporcionando el liderazgo intelectual y político para esta nueva dirección.

De este modo, Estados Unidos está otorgando, sin darse cuenta, un nuevo nivel de cohesión y propósito político al mismo bloque que pretende socavar. La ruptura entre Estados Unidos y la India también ha facilitado una distensión visible, aunque compleja, entre la India y China. La asistencia del primer ministro Modi a la cumbre de la OCS indica un deseo de «recalibrar los lazos con Pekín». China, en una clara jugada diplomática, levantó las restricciones a la exportación de tierras raras a la India y se ofreció a abordar las actuales preocupaciones fronterizas.

Este acercamiento no es un cambio ideológico, sino una respuesta táctica y pragmática al «shock de Trump». Se trata de una distensión que nace de la exigencia, no de la convicción. Si bien ambas naciones ven una oportunidad en la fricción entre Estados Unidos y la India, persisten profundos problemas estructurales sin resolver. Además, la India sigue desconfiando de los estrechos vínculos estratégicos que China mantiene con Pakistán, una relación que es poco probable que Pekín abandone. Fundamentalmente, la India no puede aceptar una Asia unipolar dominada por China, lo que «alteraría radicalmente su situación geopolítica» y socavaría su ambición de ser una gran potencia por derecho propio. Por lo tanto, se trata de una cooperación limitada y basada en cuestiones concretas, destinada a protegerse de la imprevisibilidad de Estados Unidos, no de una gran alianza estratégica.

En definitiva, la política de la administración Trump hacia la India es un error geoestratégico de primer orden. Durante dos décadas, las sucesivas administraciones estadounidenses, desde Bush hasta Obama y Biden, se esforzaron por cortejar a la India como su principal socio estratégico a largo plazo en el Indopacífico para contrarrestar a China. Las políticas del gobierno actual, al castigar a la India con mayor severidad que a su rival autoritario, están revirtiendo activamente esta estrategia fundamental. Al distanciarse de un socio democrático clave y empujarlo hacia un acercamiento pragmático con sus rivales, Rusia y China, Estados Unidos está cediendo terreno en la contienda geopolítica más crucial del siglo XXI.

Este error de cálculo estratégico no ha obligado a la India a someterse, sino que ha acelerado su búsqueda de autonomía estratégica, ha empoderado a sus rivales al brindarles una narrativa poderosa que explotar y ha deslegitimado el orden global liderado por Estados Unidos ante el Sur Global. La unión simbólica de Modi, Xi Jinping y Putin en la cumbre de la OCS es la manifestación más clara de este reordenamiento, demostrando que Estados Unidos ya no es el único árbitro de las relaciones internacionales."

( Alejandro Marcó del Pont, blog, 07/09/25)

4.9.25

El acuerdo sobre el oleoducto Power of Siberia 2 significa el fracaso de la gran estrategia euroasiática de Trump... La gran estrategia euroasiática de Trump ha buscado evitar de forma preventiva la dependencia potencialmente desproporcionada de Rusia de China, con el fin de impedir que sus recursos naturales impulsen la trayectoria de superpotencia del único rival sistémico de Estados Unidos. Con este fin, Estados Unidos preveía establecer una asociación estratégica centrada en los recursos con Rusia una vez finalizado el conflicto ucraniano... La falta de voluntad o incapacidad de Trump para coaccionar a Zelensky en ninguna de las concesiones exigidas por Putin, junto con informes cada vez más preocupantes sobre planes para desplegar la OTAN en Ucrania para asustar a Putin, le ha obligado a abandonar su estrategia de equilibrio y a volcarse hacia China... La división entre la India y Estados Unidos provocada por Trump y la consiguiente mitigación del dilema de seguridad chino-indio permitieron a Rusia cerrar el acuerdo del gasoducto Power of Siberia 2 sin temor a asustar a la India y empujarla a los brazos de Estados Unidos... La creciente convergencia entre los BRICS y la OCS se debe en gran parte a la aceptación de ambos por parte de la India en respuesta a las nuevas amenazas estratégicas de Estados Unidos... El enfoque equivocado de su equipo hacia Rusia e India, al exigirles demasiado, llevó a que estos dos países y China resolvieran sus diferencias, que existen entre ellos bilateralmente pero también en relación con sus vínculos con Estados Unidos, y en consecuencia aceleró los procesos multipolares a expensas de los intereses unipolares de Estados Unidos. Tras este último acuerdo sobre el oleoducto, está claro que se ha cruzado el Rubicón y nadie sabe cómo responderá Estados Unidos (Andrew Korybko)

 "Las señales de escalada de Trump en Ucrania, la división indo-estadounidense que provocó y la consiguiente mitigación del dilema de seguridad chino-indio liberaron a Rusia para cerrar el largamente negociado acuerdo Power of Siberia 2.

La gran estrategia euroasiática de Trump ha buscado evitar de forma preventiva la dependencia potencialmente desproporcionada de Rusia de China, con el fin de impedir que sus recursos naturales impulsen la trayectoria de superpotencia del único rival sistémico de Estados Unidos. Con este fin, Estados Unidos preveía establecer una asociación estratégica centrada en los recursos con Rusia una vez finalizado el conflicto ucraniano, esperando que este objetivo compartido incentivara a Putin a aceptar importantes concesiones territoriales y/o de seguridad.

La falta de voluntad o incapacidad de Trump para coaccionar a Zelensky en ninguna de las concesiones exigidas por Putin, junto con informes cada vez más preocupantes sobre planes para desplegar la OTAN en Ucrania para asustar a Putin, le ha obligado a abandonar su estrategia de equilibrio y a volcarse hacia China. El exitoso cierre de su largamente negociado acuerdo sobre el gasoducto Power of Siberia 2, que casi duplicará las exportaciones de gas de Rusia a China hasta alcanzar unos 100 bcm al año y a un precio más barato que el que recibe la UE, significa el fracaso de la gran estrategia euroasiática de Trump.

Putin podría haber resistido más tiempo si Trump no hubiera catalizado inadvertidamente el incipiente acercamiento sino-indio mediante sus aranceles hipócritamente punitivos que pretenden descarrilar el ascenso de la India como gran potencia. Eso asustó a la India, llevándola a recomponer sus lazos con China, lo que alivió su dilema de seguridad que Estados Unidos estaba explotando para dividirlos y dominarlos. Esto, a su vez, redujo la preocupación de la India sobre una mayor cooperación energética ruso-china, que antes temía que pudiera llevar a Rusia a convertirse en un socio menor de China.

Nunca se expresó oficialmente, pero los observadores perspicaces y quienes han hablado con pensadores indios saben que a la India le preocupaba que China pudiera aprovechar su influencia sobre Rusia para que esta redujera o interrumpiera las exportaciones militares a la India, otorgándole así a China una ventaja crucial en su disputa fronteriza. La división entre la India y Estados Unidos provocada por Trump y la consiguiente mitigación del dilema de seguridad chino-indio permitieron a Rusia cerrar el acuerdo del gasoducto Power of Siberia 2 sin temor a asustar a la India y empujarla a los brazos de Estados Unidos, dividiendo y dominando así Eurasia.

La creciente convergencia entre los BRICS y la OCS, que buscan reformar gradualmente la gobernanza global mediante sus esfuerzos complementarios para acelerar los procesos multipolares, se debe en gran parte a la aceptación de ambos por parte de la India en respuesta a las nuevas amenazas estratégicas de Estados Unidos. Se espera que la primera visita del Primer Ministro Narendra Modi a China en siete años para asistir a la Cumbre de Líderes de la OCS, durante la cual mantuvo una importante reunión bilateral con el Presidente Xi Jinping, conduzca a una nueva normalidad en las relaciones sino-indias.

Las raíces de sus tensiones no se han resuelto, pero Rusia espera que ahora se gestionen mejor; de ahí que haya cerrado su acuerdo con China sobre el gasoducto Power of Siberia 2 justo después de concluir también que Estados Unidos no intentará ayudarle a obtener nada de lo que quiere de Ucrania. En resumen, Trump insinuó una intención de escalar el conflicto en Ucrania, supuestamente como condición para el acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE, y luego los lazos entre China e India mejoraron a medida que empeoraban los lazos entre India y Estados Unidos, haciendo así políticamente posible el proyecto Power of Siberia 2.

Por lo tanto, la política exterior de Trump hacia Eurasia ha fracasado indiscutiblemente. El enfoque equivocado de su equipo hacia Rusia e India, al exigirles demasiado, llevó a que estos dos países y China resolvieran sus diferencias, que existen entre ellos bilateralmente pero también en relación con sus vínculos con Estados Unidos, y en consecuencia aceleró los procesos multipolares a expensas de los intereses unipolares de Estados Unidos. Tras este último acuerdo sobre el oleoducto, está claro que se ha cruzado el Rubicón y nadie sabe cómo responderá Estados Unidos." 

(Andrew Korybko , blog, 04/09/25, traducción Quillbot)

1.9.25

El futuro del mundo podría depender de los aranceles de la India, y de la nueva frontera de Rusia en el río Dnieper... Los recientes aranceles de Washington sobre la India —impuestos punitivos del 50% sobre exportaciones clave como textiles y gemas— son un castigo despiadado por la continua compra de petróleo ruso por parte de Nueva Delhi. Sin embargo, las consecuencias imprevistas son evidentes. India no es un estado cliente menor, ni es fácilmente coaccionable... lo que estaba destinado a ejercer influencia o coacción se convierte en repulsión... así que, a pesar de sus contradicciones internas, los BRICS se están posicionando firmemente como una piedra angular del mundo multipolar. Al realizar la mayor parte del comercio en monedas locales y ampliar su membresía en Asia, África y América Latina, el bloque está sentando las bases para nuevas palancas financieras: sistemas de liquidación comunes, instituciones de crédito alternativas, e incluso la posibilidad de un mecanismo de fijación de precios de energía o materias primas fuera del dólar. Si estas herramientas maduran, los BRICS podrían evolucionar de un contrapeso simbólico a un polo económico genuino capaz de remodelar las reglas del comercio mundial ( Phil Butler)

 "El orden mundial no se está derrumbando, pero se está fragmentando en pedazos afilados. El triángulo cambiante entre Rusia, India y el bloque BRICS está dando forma a esa fractura, mientras que la guerra en Ucrania sigue siendo el caso de prueba más visible y costoso de la realidad multipolar.

La India en el punto de mira arancelario

Los recientes aranceles de Washington sobre la India —impuestos punitivos del 50% sobre exportaciones clave como textiles y gemas— son un castigo despiadado por la continua compra de petróleo ruso por parte de Nueva Delhi. Sin embargo, las consecuencias imprevistas son evidentes. India no es un estado cliente menor, ni es fácilmente coaccionable. Su línea de vida económica pasa por la energía rusa, y su alianza defensiva con Moscú se remonta a la Guerra Fría. Aunque los grupos de expertos y los actores del Estado profundo puedan no considerarlo, cada ataque desde Washington refuerza la necesidad de la India de protegerse contra la presión estadounidense y, en la práctica, la acerca más a Rusia. Por lo tanto, lo que estaba destinado a ejercer influencia o coacción se convierte en repulsión.

También debemos tener en cuenta que estos aranceles no solo perjudican a la India; también perjudican a los estadounidenses. Los economistas advierten que funcionarán como un impuesto oculto para los hogares estadounidenses, elevando los precios al consumidor en casi un 2% en general, aproximadamente 2100 dólares anuales para la familia promedio. Desde mariscos hasta textiles y joyería, el costo de los bienes cotidianos aumentará, lo que significa que el intento de Washington de presionar a Nueva Delhi repercute con la misma fuerza en los bolsillos estadounidenses.

BRICS: Entre la Visión y la Fractura

Los BRICS avanzan y flaquean a partes iguales. Por un lado, el 90% del comercio intrabloque se realiza ahora en monedas locales, un desafío audaz a la hegemonía del dólar. Por otro lado, la cumbre de julio en Río puso de manifiesto las grietas que subyacían bajo la superficie. La ausencia de Putin y Xi puso de manifiesto la tensión en la unidad, y la afluencia de nuevos miembros con agendas contradictorias enturbió aún más el mensaje del bloque. Hoy en día, el BRICS no es todavía la alternativa consolidada a las finanzas occidentales, pero sí algo casi igual de importante: un experimento vivo de soberanía postoccidental, donde las naciones construyen estructuras para la independencia financiera fuera del alcance de Washington.

Sin embargo, a pesar de sus contradicciones internas, los BRICS se están posicionando firmemente como una piedra angular del mundo multipolar. Al realizar la mayor parte del comercio en monedas locales y ampliar su membresía en Asia, África y América Latina, el bloque está sentando las bases para nuevas palancas financieras: sistemas de liquidación comunes, instituciones de crédito alternativas, e incluso la posibilidad de un mecanismo de fijación de precios de energía o materias primas fuera del dólar. Si estas herramientas maduran, los BRICS podrían evolucionar de un contrapeso simbólico a un polo económico genuino capaz de remodelar las reglas del comercio mundial.

Ucrania: Paz o el Dniéper

Sobrevolando estos cambios se encuentra la guerra en Ucrania, que ya lleva cuatro años. Las fantasías de Kiev reconquistando Crimea o de Washington colapsando la economía rusa se han evaporado. Lo que queda es un horizonte de resultados cada vez más estrecho: o la paz mediante la negociación, o una frontera rusa en el río Dniéper.

Si Moscú hubiera tenido la intención de conquistar toda Ucrania, podría haber movilizado una fuerza abrumadora en 2022 y haber aplastado la infraestructura y el ejército del país. La moderación mostrada desmiente la caricatura occidental de Vladimir Putin como un villano sediento de sangre. Sin embargo, la contención no ha salvado vidas: más de dos millones de víctimas marcan el conflicto, asegurando rencores amargos para generaciones. En ese sentido, las élites occidentales ya han logrado una victoria táctica: al convertir a dos pueblos eslavos estrechamente unidos en adversarios enfrentados. Para quienes manejan los hilos de la OTAN, ese resultado por sí solo ya era una misión cumplida.

Para Moscú, el cálculo es claro: el tiempo juega a su favor. Para Washington, el tiempo erosiona su influencia. Y para el resto del mundo, la lección es clara. La realidad multipolar ya está aquí, y Ucrania es el principal campo de batalla que lo demuestra." 

( Phil Butler,  NEO, 01/10/25, traducción Quillbot)

11.8.25

La India se enfrenta a un elevado arancel del 50 % de Trump... Hay dos razones que explican los aranceles impuestos por Estados Unidos a la India: en primer lugar, su negativa a abrir su mercado agrícola a las importaciones estadounidenses; en segundo lugar, su negativa a dejar de comprar petróleo a Rusia... desmantelar las protecciones arancelarias del sector agrícola supondría un suicidio político para el partido en el poder. Más del 45 % de la población de la India sigue dependiendo directamente de la agricultura para su subsistencia... uno de los principales puntos de fricción parece ser la presión de Estados Unidos sobre la India para que abra su sector lácteo... A diferencia de las grandes explotaciones lecheras de Estados Unidos, que tienen cientos de cabezas de ganado, los campesinos indios suelen tener solo unos pocos animales, además de cultivar la tierra... Para los pequeños agricultores, la cría de ganado y la venta de leche son esenciales para que la agricultura sea viable... la India se ha convertido en autosuficiente en la producción de leche y el consumo de productos lácteos ha aumentado de forma constante, lo que ha contribuido de manera significativa a mejorar la ingesta de proteínas de la población desnutrida del país... Ceder a las demandas de Trump de eliminar los aranceles sobre los productos lácteos, dejaría la seguridad nutricional a largo plazo del país a merced de los mercados internacionales y de los caprichos de Estados Unidos... es poco probable que la India acepte eliminar los aranceles sobre las importaciones agrícolas estadounidenses, pero es muy posible que ceda a la presión de Estados Unidos y renuncie a las compras de petróleo ruso, como ya hizo anteriormente en los casos de Irán y Venezuela. También podría dejarse arrastrar para apoyar los planes geopolíticos de Estados Unidos en Asia... Esta estrategia es, por supuesto, profundamente peligrosa (Bodapati Srujana)

 "Queridos amigos:

Saludos desde la oficina de Tricontinental Asia.

El 31 de julio de 2025, el presidente estadounidense Trump anunció un arancel general del 25 % sobre todas las exportaciones de la India a Estados Unidos. Esto se produjo a pesar de la conclusión de cinco rondas de negociaciones comerciales bilaterales, con la sexta ronda prevista para finales de agosto. La frustración de Trump era evidente, ya que la India seguía resistiéndose a las exigencias de Estados Unidos, en particular la apertura de su sector agrícola a las exportaciones estadounidenses, especialmente los productos lácteos.

En una serie de estallidos en Truth Social, Trump denunció las barreras comerciales de la India como «odiosas», se refirió al país como el «rey de los aranceles» y, en uno de sus comentarios más extremos, describió la economía de la India como «muerta». También amenazó con sanciones adicionales, sin especificar, más allá del arancel del 25 % ya anunciado, alegando la continua compra por parte de la India de crudo ruso, que se enfrenta a sanciones económicas de Estados Unidos. Esa amenaza se materializó el 6 de agosto, cuando la Administración Trump anunció un arancel adicional del 25 % sobre las exportaciones indias. Una vez en vigor, las exportaciones indias a Estados Unidos se enfrentarán a un elevado arancel del 50 %.

Las explosiones de Trump y el uso de aranceles para presionar a otros países a aceptar acuerdos comerciales son ahora una táctica bien conocida a nivel internacional. Los países que se apresuraron a concluir acuerdos en respuesta a las amenazas de Trump han terminado con condiciones muy desfavorables. Un ejemplo de ello es la Unión Europea, que aceptó un acuerdo desigual. Ahora se enfrenta a un arancel del 15 % sobre sus exportaciones a EE. UU., al tiempo que se compromete a invertir 600 000 millones de dólares en la economía estadounidense y a comprar energía estadounidense por valor de 750 000 millones de dólares en tres años. Mientras tanto, las exportaciones estadounidenses a la UE estarán libres de aranceles. En Asia también, países como Vietnam e Indonesia han firmado acuerdos comerciales con EE. UU. que probablemente les perjudicarán a largo plazo.

El lenguaje intemperante de Trump contra la India y los elevados aranceles impuestos son sin duda embarazosos para el Gobierno indio y el primer ministro Narendra Modi, especialmente teniendo en cuenta sus afirmaciones de tener una relación personal con Trump, marcada por muestras periódicas de bonhomía obsequiosa con su compañero demagogo de derecha. En este contexto, la negativa del Gobierno indio hasta ahora a ceder a la presión estadounidense es significativa, y es de esperar que mantenga esta posición en los próximos meses. Es difícil no recordar la anterior Administración Trump, cuando la India se resistió inicialmente a las exigencias de Estados Unidos de cumplir las sanciones contra Irán y detener sus compras de petróleo. En ese caso, el Gobierno de Modi acabó capitulando, poniendo fin a todas las importaciones de petróleo iraní y dañando sus relaciones con un vecino históricamente cercano, fundamental no solo para la seguridad energética de la India, sino también para sus esfuerzos por desarrollar rutas comerciales alternativas que la conecten con Asia Central, Rusia y Europa.

Los aranceles punitivos impuestos a la India parecen tener dos motivos: en primer lugar, la negativa de la India a abrir su mercado agrícola a las importaciones estadounidenses libres de aranceles; y, en segundo lugar, su continua compra de petróleo ruso, alegando sus necesidades económicas y su seguridad energética.

Una de las razones clave por las que la India resiste la presión del Tío Sam es que desmantelar las protecciones arancelarias del sector agrícola supondría un suicidio político para el partido en el poder. Más del 45 % de la población de la India sigue dependiendo directamente de la agricultura para su subsistencia. Cuando la crisis de la balanza de pagos desencadenó el giro neoliberal de la India en 1990-1991, las protecciones a la agricultura fueron de las primeras en desmantelarse. Entre 1990 y 1996, los aranceles medios sobre las importaciones agrícolas cayeron drásticamente, del 81 % al 40 %, lo que expuso a millones de agricultores indios a la volatilidad de los mercados agrícolas internacionales dominados por las grandes empresas agrícolas y los especuladores de materias primas.

Esto provocó una prolongada crisis agraria, que duró más de una década y se caracterizó por el suicidio generalizado de agricultores debido a las deudas. La inestabilidad de los precios mundiales de los productos agrícolas devastó los ingresos rurales. También fue un período de graves disturbios políticos, con frecuentes protestas de agricultores en todo el país. La clase política india se cuidaría mucho de recrear una situación similar, teniendo en cuenta la amarga experiencia de Modi con las protestas de los agricultores en 2020.

Poco después de que Modi regresara triunfalmente al poder para un segundo mandato en 2019, se enfrentó a los agricultores promulgando tres leyes agrícolas. Estas leyes habrían facilitado la eliminación del apoyo a los precios de los agricultores y puesto el comercio agrícola en manos de empresas privadas. La fuerza de los resistentes agricultores, que acudieron en masa a la capital del país para protestar, acampando en las fronteras de Delhi y obligando a Modi, por primera vez en su carrera como primer ministro, a aceptar la derrota y retirar las tres leyes agrícolas, sigue fresca en la memoria de la actual clase política.

En la coyuntura actual, en la que el empleo y la inversión en el sector manufacturero están estancados y el cambio de la agricultura al empleo urbano que se produjo hasta 2014 se ha revertido en cierta medida, con el retorno de la población a la agricultura. Perjudicar al sector agrícola mediante la eliminación de los aranceles y, en consecuencia, causar daños a la economía rural tendrá graves consecuencias no solo para el campesinado, sino también para el crecimiento general de la India.

Las negociaciones comerciales no han estado abiertas a la participación o el escrutinio del público. Sin embargo, según filtraciones de los medios de comunicación, uno de los principales puntos de fricción parece ser la presión de Estados Unidos sobre la India para que abra su sector lácteo. La economía láctea de la India está profundamente arraigada en la agricultura campesina. A diferencia de las grandes explotaciones lecheras de Estados Unidos, que tienen cientos de cabezas de ganado, los campesinos indios suelen tener solo unos pocos animales, además de cultivar la tierra.

La cría de ganado en la India desempeña un papel crucial en la economía campesina. Dada la variación estacional de las necesidades de mano de obra para el cultivo, el cuidado del ganado absorbe la mano de obra familiar que de otro modo no se utilizaría. Los residuos de los cultivos, como la paja de arroz y trigo, las hojas de caña de azúcar y maíz, las tortas de aceite y las malas hierbas de las explotaciones agrícolas, se utilizan como alimento para el ganado, lo que reduce la necesidad de comprar insumos. Para los pequeños agricultores, la cría de ganado y la venta de leche son esenciales para que la agricultura sea viable.

Durante varias décadas, el Gobierno indio ha aplicado políticas para aumentar la producción de leche y mejorar su disponibilidad, comenzando con la Operación Inundación en la década de 1970. Como resultado, la India se ha convertido en autosuficiente en la producción de leche y el consumo de productos lácteos ha aumentado de forma constante, lo que ha contribuido de manera significativa a mejorar la ingesta de proteínas de la población desnutrida del país.

Ceder a las demandas de Trump de eliminar los aranceles sobre los productos lácteos supondría un duro golpe para el sector lácteo de la India, revirtiendo décadas de esfuerzos por alcanzar la autosuficiencia. La seguridad nutricional a largo plazo del país quedaría a merced de los mercados internacionales y de los caprichos de Estados Unidos, lo que haría retroceder a la India a la década de 1960, cuando sus dirigentes tuvieron que acudir a Estados Unidos con un plato en la mano para pedir trigo con el que alimentar a su población.

Es evidente que este es un resultado que el Estado indio temería, independientemente del partido que esté en el Gobierno. Por ello, es posible que el Gobierno indio nunca acepte las demandas de Estados Unidos en materia de agricultura. Además, los dirigentes y comentaristas indios parecen creer que los elevados aranceles impuestos por Estados Unidos son una medida temporal, que probablemente se revertirá una vez que se concluya un acuerdo comercial en condiciones más favorables.

Tras haberse quedado rezagada con respecto a Asia Oriental en materia de industrialización y desarrollo tecnológico, los responsables políticos indios esperan recuperar terreno replicando el éxito de China, cuyo crecimiento se ha orientado hacia la exportación impulsada por el acceso a los mercados occidentales, con Estados Unidos como principal destino.

Desde el primer mandato del presidente Trump, cuando el conflicto comercial entre Estados Unidos y China pasó a ocupar el centro de las tensiones económicas mundiales, las empresas y el Gobierno indios han anticipado una oportunidad para llenar el vacío potencial en las cadenas de suministro mundiales que abastecen a los consumidores occidentales.

A medida que Estados Unidos impulsa la desvinculación de la producción china, aprovechando la denominada estrategia «China+1» de las empresas estadounidenses, la India espera aprovechar su enorme mano de obra para atraer una gran parte de esta inversión y demanda de exportaciones redirigidas.

Aparte del tamaño de su mano de obra para atraer inversiones que buscan diversificar la producción fuera de China, los cálculos de la India para un crecimiento orientado a la exportación también dependen de la expectativa de que Estados Unidos vea a la India como un contrapeso estratégico a China. Las tensiones fronterizas entre la India y China, marcadas por cuestiones fronterizas sin resolver, han fomentado esta perspectiva. También es cierto que Estados Unidos querría cooptar a la India en diversos planes geopolíticos para contener a China, como por ejemplo la adhesión de la India al Quad. Además, durante las dos últimas décadas, la India ha mostrado una voluntad cada vez mayor de estrechar sus lazos estratégicos con Estados Unidos.

Aunque es poco probable que la India acepte eliminar los aranceles sobre las importaciones agrícolas estadounidenses, es muy posible que ceda a la presión de Estados Unidos y renuncie a las compras de petróleo ruso, como ya hizo anteriormente en los casos de Irán y Venezuela. También podría dejarse arrastrar para apoyar los planes geopolíticos de Estados Unidos en Asia.

Esta estrategia es, por supuesto, profundamente peligrosa. La India corre el riesgo de verse arrastrada, quiera o no, a los conflictos iniciados por Estados Unidos en Asia. Pakistán es un ejemplo aleccionador. A pesar de ser un socio estratégico cercano de Estados Unidos durante más de medio siglo, sigue sumido en una crisis económica crónica y en la dependencia. Incluso aquellos países que han logrado un rendimiento económico impresionante al alinearse estrechamente con Estados Unidos, como Japón, Corea del Sur y sus aliados europeos, se han convertido cada vez más en ejemplos de la afirmación de Henry Kissinger de que «ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser su amigo puede ser fatal». La destrucción de Ucrania, orquestada por Estados Unidos en su intento por contener a Rusia, es una advertencia aleccionadora para la India.

Incluso si se materializa el optimista escenario de los responsables políticos indios y la India consigue un acuerdo comercial bilateral sin perjudicar a la agricultura ni comprometer su autonomía estratégica, la India está en mala posición para beneficiarse de él. Los acuerdos de libre comercio (ALC) firmados con gran fanfarria por la India en el pasado han dado lugar, en su mayoría, a un aumento del déficit comercial y a una mayor erosión de la industria nacional. El TLC de la India con la ASEAN es un buen ejemplo de ello, ya que el déficit comercial del país con los países de la ASEAN se ha disparado desde su firma. Del mismo modo, es poco probable que el tratado comercial bilateral recientemente concluido con el Reino Unido reporta beneficios significativos, y se espera que, por el contrario, perjudique al sector farmacéutico. Según se ha informado, la India ha suavizado su posición sobre las licencias obligatorias y las patentes, sentando un precedente que podría socavar su postura en futuras negociaciones comerciales con otros países desarrollados.

Atentamente,

Bodapati Srujana."

(Bodapati Srujana, Tricontinental Asia, 08/08/25, enlaces en el original)

13.5.25

¿Quién ganó el último conflicto indo-pakistaní? Hay opiniones encontradas... pero podría decirse que India ganó, ya que castigó a Pakistán por el atentado terrorista de Pahalgam bombardeando múltiples bases, el Tratado de las Aguas del Indo sigue suspendido y ha entrado en vigor una nueva doctrina militar... y la nueva doctrina de India es lo que perdura... India considerará todos los futuros actos de terrorismo como actos de guerra por parte de Pakistán, lo que dará lugar a ataques transfronterizos... Los informes también sugieren que fue Pakistán, y no India, quien pidió a Estados Unidos que interviniera diplomáticamente... La CNN afirmó que Vance llamó a Modi tras recibir «información alarmante», que insinúa que Pakistán comunicó a Estados Unidos que podría utilizar armas nucleares a la desesperada, probablemente debido a que India bombardeó múltiples bases en todo el país. Si eso es realmente lo que ocurrió, implicaría que Pakistán creía que iba perdiendo... Aunque algunos drones y misiles pakistaníes alcanzaron objetivos dentro de la India, los medios de comunicación nacionales elogiaron a los S-400 rusos por neutralizar muchos de los ataques recibidos. Del mismo modo, los misiles de crucero supersónicos BrahMos, de producción conjunta, se utilizaron en los exitosos ataques de la India contra bases pakistaníes, demostrando así que el equipamiento militar ruso es realmente uno de los mejores del mundo. Por el contrario, el equipamiento pakistaní, mayoritariamente chino, no cumplió las elevadas expectativas de algunos observadores (Andrew Korybko)

 "Podría decirse que India ganó, ya que castigó a Pakistán por el atentado terrorista de Pahalgam bombardeando múltiples bases, el Tratado de las Aguas del Indo sigue suspendido y ha entrado en vigor una nueva doctrina militar.

Hay opiniones encontradas sobre quién ha salido vencedor en el último conflicto indo-pakistaní, pero una cosa es segura, y es que la nueva doctrina de India es lo que perdura. Según los informes, India considerará todos los futuros actos de terrorismo como actos de guerra por parte de Pakistán, lo que dará lugar a ataques transfronterizos. Puede que esto no disuada a Pakistán, cuya cúpula militar se basa en el conflicto no resuelto de Cachemira para legitimar su enorme influencia, pero podría hacer que se lo pensara dos veces antes de orquestar futuros atentados.

Además, el Tratado de las Aguas del Indo sigue suspendido a pesar del frágil alto el fuego/«entendimiento» entre ambos, lo que contribuye colectivamente a la nueva realidad del sur de Asia. Los informes también sugieren que fue Pakistán, y no India, quien pidió a Estados Unidos que interviniera diplomáticamente en el último conflicto. A este respecto, India negó que hubiera mediación alguna a pesar de las afirmaciones estadounidenses, pero probablemente Estados Unidos transmitió mensajes de Pakistán a India en nombre de Islamabad durante las conversaciones entre sus funcionarios.

 La CNN afirmó que Vance llamó a Modi tras recibir «información alarmante», que insinúa que Pakistán comunicó a Estados Unidos que podría utilizar armas nucleares a la desesperada, probablemente debido a que India bombardeó múltiples bases en todo el país. Si eso es realmente lo que ocurrió, implicaría que Pakistán creía que iba perdiendo, lo que daría crédito a la percepción de que India sacó lo mejor de sí. Al fin y al cabo, los citados ataques no fueron interceptados, lo que demuestra que India logró el dominio de la escalada sobre Pakistán.

Aunque algunos drones y misiles pakistaníes alcanzaron objetivos dentro de la India, los medios de comunicación nacionales elogiaron a los S-400 rusos por neutralizar muchos de los ataques recibidos. Del mismo modo, los misiles de crucero supersónicos BrahMos, de producción conjunta, se utilizaron en los exitosos ataques de la India contra bases pakistaníes, demostrando así que el equipamiento militar ruso es realmente uno de los mejores del mundo. Por el contrario, el equipamiento pakistaní, mayoritariamente chino, no cumplió las elevadas expectativas de algunos observadores, lo que repercute negativamente en ambos. (...)

 En conjunto, aunque hay opiniones encontradas sobre quién ha salido vencedor en el último conflicto indo-pakistaní, podría decirse que India ha ganado, ya que ha castigado a Pakistán por el atentado terrorista de Pahalgam bombardeando múltiples bases, el Tratado de las Aguas del Indo sigue suspendido y ha entrado en vigor una nueva doctrina militar. Pakistán no obtuvo resultados comparables a pesar de las afirmaciones de sus partidarios. Aunque haya perdido, es posible que Pakistán no haya aprendido la lección, por lo que no puede descartarse una reanudación de las hostilidades en el futuro."

(Andrew Korybko , blog, 11/04/25, traducción DEEPL)

12.5.25

Desde la primera línea: un socialista pakistaní, Farooq Tariq, analiza la guerra entre India y Pakistán de 2025... El Gobierno de Narendra Modi lanzó la «Operación Sindoor» para atacar nueve objetivos dentro de Pakistán. Los objetivos previstos eran madrasas y mezquitas que Modi cree que son la base de los terroristas religiosos... la mayoría de los grupos de izquierda exigen el cese inmediato de la guerra. Aunque mucho más reducida en proporción que la izquierda india, la izquierda pakistaní se mostró unánime... A diferencia de los principales partidos comunistas indios, que han renunciado a cualquier independencia del gobierno del BJP de Modi, en Pakistán no hay belicismo... Sin embargo, esto puede cambiar si la guerra se intensifica... En realidad, esto significa que las armas nucleares no son un elemento disuasorio para la guerra, tener bombas nucleares no es un impedimento para la guerra entre ambos países... el régimen de Modi ha instrumentalizado claramente la tragedia de Pahalgam para desviar la atención de sus fracasos en Cachemira, impulsar su popularidad interna y avanzar en sus objetivos estratégicos con respecto al sistema del río Indo y la hegemonía regional. Se acusa a Pakistán de apoyar al grupo terrorista responsable de la terrible pérdida de vidas en Pahalgam. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama diferente... el estamento militar y estos grupos fanáticos están enfrentados. Se ha producido una escalada de ataques de fanáticos contra las instituciones estatales pakistaníes desde que los talibanes volvieron al poder en Afganistán... El Tehreek Taliban Pakistan (TTP) perpetró ataques y causó víctimas entre las fuerzas armadas pakistaníes casi a diario. En lugar de cooperar entre sí, ahora existen hostilidades abiertas. El Estado pakistaní ya no apoya a estos grupos fanáticos, que ahora dependen de los talibanes afganos... Una paz duradera requiere respetar la soberanía, poner fin a la guerra por poder y desmilitarizar Cachemira... Las fuerzas progresistas de todo el sur de Asia deben unirse contra la histeria bélica y trabajar por un futuro pacífico... Exigimos una investigación independiente sobre el ataque de Pahalgam para establecer los hechos y determinar las responsabilidades

 "La mañana del 7 de mayo, cuando abrí la puerta al oír el timbre y salí a ver quién era, mi vecino me pidió en voz alta que apagara todas las luces. Esa orden me indicó que estábamos viviendo un momento de guerra.

Al vivir cerca de la frontera de Wahgha, oímos un ruido ensordecedor alrededor de las 8:30 de la mañana, seguido de una explosión. Un dron Harop indio, fabricado por Israel, atacó una instalación militar cercana. Más tarde nos enteramos de que cuatro soldados habían resultado heridos.

Armado con una ojiva de 22 kg, el Harop utiliza su sistema de cámaras para rastrear y atacar objetivos en movimiento. El dron puede volar durante unas seis horas o unos 600 kilómetros después de ser lanzado desde un camión.

Aparte de los que alcanzaron objetivos cerca de nuestras casas, muchos de los drones Harop fueron derribados por las fuerzas armadas pakistaníes antes de alcanzar sus objetivos. Pero en la mayoría de los casos, cayeron sobre civiles. Por curiosidad, cientos de personas se reunieron para ver dónde habían caído estos drones. La gente parece preocupada, pero no presa del pánico.

Muchos amigos y compañeros me han preguntado si creo que ahora se está desatando una guerra en toda regla entre dos vecinos con armas nucleares. Mi respuesta ha sido que la guerra ya ha comenzado.

El Gobierno de Narendra Modi lanzó la «Operación Sindoor» para atacar nueve objetivos dentro de Pakistán. Los objetivos previstos eran madrasas y mezquitas que Modi cree que son la base de los terroristas religiosos.

Según las cifras publicadas por el ejército pakistaní, la mayoría de los 31 muertos en el ataque de una hora de duración perpetrado por más de 125 aviones indios eran civiles, entre ellos niños y mujeres. Habría habido más víctimas si las madrasas no hubieran sido evacuadas justo después del ataque fundamentalista religioso en la Cachemira ocupada por la India. Veintiséis personas, en su mayoría turistas, murieron en la zona de Pahalgam el 22 de abril.

En ese momento, mis hermanos y hermanas me animaron a que me fuera de mi casa en Lahore. Me negué, ya que hay instalaciones militares o acuartelamientos en la mayoría de las ciudades pakistaníes. De hecho, a diferencia de las guerras anteriores entre Pakistán y la India en 1965 y 1971, no ha habido un éxodo masivo de las ciudades.

Es la primera vez que misiles indios alcanzan nueve ciudades pakistaníes. Se trata de una violación de la soberanía de Pakistán que ha sido condenada por casi todos los grupos políticos del país, desde la derecha hasta la izquierda. Pero, a diferencia de los partidos políticos religiosos de derecha, la mayoría de los grupos de izquierda exigen el cese inmediato de la guerra. Aunque mucho más reducida en proporción que la izquierda india, la izquierda pakistaní se mostró unánime.

A diferencia de los principales partidos comunistas indios, que han renunciado a cualquier independencia del gobierno del BJP de Modi, en Pakistán no hay belicismo. Una encuesta de Gallup Pakistán del 8 de mayo reveló que la mayoría de los pakistaníes no están a favor de la guerra con la India; creen que la paz debe ser el objetivo en todas las circunstancias. Sin embargo, esto puede cambiar si la guerra se intensifica.

Es la segunda vez que la India y Pakistán se enzarzan en una guerra total a pesar de poseer armas nucleares. La otra vez fue la guerra de Cargill en 1999. La India llevó a cabo su primera prueba nuclear en mayo de 1974 y, en mayo de 1998, realizó otras cinco pruebas, declarándose Estado nuclear. Pakistán llevó a cabo pruebas nucleares el 28 de mayo de 1998, convirtiéndose así oficialmente en Estado nuclear. .

Pakistán tiene aproximadamente 170 ojivas nucleares, más o menos equivalentes a las de la India. Con un riesgo tan innegablemente alto, la decisión de la India de atacar dentro de Pakistán por tercera vez (2016, 2019 y ahora) revela que el orgullo de tener bombas nucleares no es un impedimento para la guerra entre ambos países.

Las armas nucleares son las armas más inhumanas e indiscriminadas jamás creadas. Violan el derecho internacional, causan graves daños al medio ambiente, socavan la seguridad nacional y mundial y desvían enormes recursos públicos que podrían destinarse a satisfacer las necesidades humanas. No son un arma de guerra, sino un arma de destrucción total. Una sola bomba nuclear detonada sobre una gran ciudad podría matar a millones de personas.

Si bien ambos países son responsables de la guerra por poder, el régimen de Modi ha instrumentalizado claramente la tragedia de Pahalgam para desviar la atención de sus fracasos en Cachemira, impulsar su popularidad interna y avanzar en sus objetivos estratégicos con respecto al sistema del río Indo y la hegemonía regional.

Se acusa a Pakistán de apoyar al grupo terrorista responsable de la terrible pérdida de vidas en Pahalgam. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama diferente.

Aunque no hay duda de que el Gobierno pakistaní apoyó y promovió a grupos fanáticos religiosos durante décadas después de la revolución de Saur en Afganistán en 1978, lo hizo siguiendo los deseos y caprichos del imperialismo estadounidense.

Desde 2022, cuando el Gobierno de Imran Khan fue disuelto tras un voto de censura, el estamento militar y estos grupos fanáticos están enfrentados. Se ha producido una escalada de ataques de fanáticos contra las instituciones estatales pakistaníes desde que los talibanes volvieron al poder en Afganistán.

El Gobierno talibán de Afganistán apoya a los talibanes pakistaníes en sus intentos de tomar el poder. Los talibanes pakistaníes han llevado a cabo atentados con bombas, ataques suicidas, ocupado zonas y obligado a la población a apoyarlos. Se han visto reforzados por los talibanes afganos, que les han proporcionado las armas de la OTAN que quedaron en Afganistán cuando Estados Unidos se retiró.

En 2024, Pakistán vivió uno de los años más violentos en más de una década. Fanáticos religiosos tomaron el control de varias zonas de la provincia de Pakhtunkhwa. El Tehreek Taliban Pakistan (TTP) perpetró ataques y causó víctimas entre las fuerzas armadas pakistaníes casi a diario.

En lugar de cooperar entre sí, ahora existen hostilidades abiertas. El Estado pakistaní ya no apoya a estos grupos fanáticos, que ahora dependen de los talibanes afganos.

Por supuesto, todavía hay grupos fanáticos religiosos activos en la Cachemira ocupada por la India. Hay dudas sobre el alcance del apoyo que aún se les podría prestar. Pero es difícil creer que el actual Gobierno pakistaní tuviera algo que ver con el atentado de abril de 2025.

El atentado terrorista de Pahalgam parece haber sido obra de un grupo fanático religioso independiente.

El peligro es que la guerra pueda prolongarse. Ambos gobiernos han reivindicado la victoria. Pero si continuara, no sería como las de 1965 y 1971, cuando las fuerzas terrestres se enfrentaron entre sí.

En cambio, la India está utilizando las mismas tácticas que Israel en Gaza. Los misiles y los ataques con drones podrían destruir las infraestructuras; solo después de eso la India podría introducir fuerzas terrestres. Pero Pakistán no es Palestina. Cuenta con un ejército numeroso, bien entrenado y equipado, aunque carece de las armas modernas de la India.

Es evidente que la situación es muy volátil e inestable. Esto significa que todo es posible.

Lo que sí sabemos es que la guerra trae destrucción y nadie gana. Continuar la guerra solo provocará más pérdidas de vidas. Pero si escuchan a los principales medios de comunicación indios y pakistaníes, cada bando se proclama vencedor.

Una paz duradera requiere respetar la soberanía, poner fin a la guerra por poder y desmilitarizar Cachemira. Cualquier guerra entre naciones con armas nucleares sería catastrófica, tanto a nivel regional como mundial.

Las fuerzas progresistas de todo el sur de Asia deben unirse contra la histeria bélica y trabajar por un futuro pacífico.

Exigimos una investigación independiente sobre el ataque de Pahalgam para establecer los hechos y determinar las responsabilidades."

Farooq Tariq, presidente del Partido Haqooq e Khalq y secretario general del Comité Kissan Rabita de Pakistán, Links.org, 10/05/25, traducción DEEPL)

9.5.25

India-Pakistán, ¿al borde del abismo? India y Pakistán se preparan para la guerra. El casus belli es, una vez más, la Cachemira ocupada... un grupo de militantes cachemires atacó y mató a 26 turistas en Pahalgam... La estrategia de Modi en 2019 consistía en inundar Cachemira con tropas indias, imponiendo cierres patronales, deteniendo a líderes y periodistas locales e infundiendo suficiente terror en la población para garantizar que no se produjeran protestas que pudieran suscitar objeciones de las potencias occidentales. El objetivo era convertir el valle en el centro lechero de todo el país. La represión parecía haber funcionado... hasta ahora... Cachemira es un estado policial con unidades militares siempre cerca. Los asesinatos y las violaciones eran habituales. Se descubrieron fosas comunes... Esto no es ilegal... Políticos indios de casi todas las tendencias llaman a la guerra... La opinión pública está a favor de una guerra de venganza breve y contundente... ¿Resolverá algo la guerra, aunque India consiga añadir una pequeña porción a la Cachemira que ocupa? Lo dudo. Entre bastidores, India ha ofrecido a Pakistán un trato del siguiente tenor: Acordemos el statu quo y aceptemos la Línea de Control (frontera) como permanente. Después, un tratado de paz, comercio abierto, levantamiento de todas las restricciones al críquet pakistaní y viajes sin visado». Me han dicho que el ejército pakistaní estaba tentado pero dividido... Para la mayoría de los cachemires, la mejor solución sería un Estado autónomo unificado, con sus necesidades de seguridad garantizadas por Pakistán e India... las alternativas son inalcanzables o peores (Tariq Ali)

 "India y Pakistán se preparan para la guerra. El casus belli es, una vez más, la Cachemira ocupada. El control de esta disputada región ha sido desde 1947 el principal obstáculo para normalizar las relaciones entre ambos Estados. El 21 de abril, un grupo de militantes cachemires atacó y mató a 26 turistas que disfrutaban de la belleza de los prados llenos de flores, los arroyos cristalinos y las montañas nevadas de Pahalgam; una organización poco conocida llamada «Frente de Resistencia» reivindicó la autoría del atentado, que luego desmintió rápidamente. Fue una afrenta especial para Narendra Modi (cuyo historial incluye haber presidido, como ministro principal, la matanza de unos 2.000 civiles en la masacre de Gujarat de 2002, y defensor durante mucho tiempo de los pogromos antimusulmanes). Modi, nacionalista hindú de extrema derecha en su tercer mandato como primer ministro de la India, había declarado anteriormente que ya no existía ningún problema grave en Cachemira. Su solución final -revocar el estatuto de autonomía de Cachemira en 2019- había tenido éxito.

Nada justifica la matanza de los veraneantes de Pahalgam, y muy pocos musulmanes cachemires o indios apoyarían acciones de este tipo. Pero el contexto histórico es necesario para comprender la situación general de la provincia. Incluso Israel tiene un Ha'aretz. India no. Cachemira sigue siendo un tema intocable. A esta provincia de mayoría musulmana nunca se le ha permitido determinar su propio destino, como prometieron los líderes del Congreso en el momento de la Independencia. En lugar de ello, se repartió entre las nuevas repúblicas de India y Pakistán tras una breve guerra en la que el comandante británico del ejército pakistaní se negó a aceptar su uso, dejando que una fuerza desarrapada se enfrentara a las tropas regulares de India. El conocido pacifista Mahatma Gandhi bendijo la invasión india. Los artículos 370 y 35A de la Constitución india debían garantizar el estatus especial de Cachemira, entre otras cosas prohibiendo a los no cachemires el derecho a comprar propiedades y establecerse allí. Esto se combinó con una represión brutal de cualquier manifestación de descontento, convirtiendo Cachemira en un estado policial con unidades militares siempre cerca. Los asesinatos y las violaciones eran habituales. Se descubrieron fosas comunes.

Valientes ciudadanos indios (Arundhati Roy, Pankaj Mishra y otros) denunciaron sin descanso estos crímenes. Angana Chatterji citó numerosos ejemplos descubiertos en el transcurso de su trabajo de campo entre 2006 y 2011:

   ' Muchos se han visto obligados a presenciar la violación de mujeres y niñas de su familia. Al parecer, una madre a la que el ejército ordenó presenciar la violación de su hija suplicó que la liberaran. Se negaron. Entonces ella alegó que no podía mirar y pidió que la sacaran de la habitación o la mataran. El soldado le puso una pistola en la frente, afirmando que cumpliría su deseo, y la mató a tiros antes de que violaran a su hija.'

Esto no habría sido ilegal. La Ley de Fuerzas Armadas (Poderes Especiales) de 1958 otorga impunidad a los uniformados defensores del Estado central en «zonas perturbadas», confirmada por el Tribunal Supremo indio.

La estrategia de Modi en 2019 consistía en inundar Cachemira con tropas indias, imponiendo cierres patronales, deteniendo a líderes y periodistas locales e infundiendo suficiente terror en la población para garantizar que no se produjeran protestas que pudieran suscitar objeciones de las potencias occidentales. El objetivo era convertir el valle en el centro lechero de todo el país. La represión parecía haber funcionado... hasta ahora.

El Gobierno indio está convencido de que los asesinatos fueron orquestados por el ejército pakistaní. Hasta ahora no se han aportado pruebas, pero la acusación es más plausible que la respuesta pakistaní de que se trató de una operación de falsa bandera. Para aumentar la confusión, el 24 de abril el ministro de Defensa paquistaní, Khwaja Asif, confirmó en la televisión británica que Pakistán tenía un largo historial de entrenamiento y financiación de este tipo de organizaciones terroristas, afirmando: «Llevamos unas tres décadas haciendo este trabajo sucio para Estados Unidos». Pocos días después, Asif también pronosticó una «excursión» india a Pakistán, para luego retractarse.

Políticos indios de casi todas las tendencias llaman a la guerra. Shashi Tharoor, miembro del Congreso y antiguo alto funcionario de la ONU, ha declarado: «Sí, se derramará sangre, pero más de la suya que de la nuestra». La opinión pública está a favor de una guerra de venganza breve y contundente. Se ha hecho referencia con aprobación al genocidio de Israel en Gaza, pero es más probable que haya otro modelo. Después de que Israel bombardeara la embajada iraní en Damasco en abril de 2024, la CIA se apresuró a organizar una respuesta cuidadosamente controlada por parte de Irán, con defensas aéreas estadounidenses, francesas, británicas y jordanas en la región preparadas para derribar los drones y misiles iraníes entrantes.   

El Ejército y la Fuerza Aérea indios están planeando un asalto, pero podría ser de tipo iraní. Generales retirados alardean de las reservas de aviones no tripulados de India. La medida más extrema que se discute es ocupar la Cachemira controlada por Pakistán y unirla a su hermana ocupada por India. Las amenazas de cortar el suministro de agua a Pakistán son puras bravatas y la réplica de Bilawal Bhutto - «Si el agua no fluye, correrá tu sangre»- fue inmadura y estúpida, incluso para un ex ministro de Asuntos Exteriores pakistaní.

La prensa india ha afirmado que un incendiario discurso público a los representantes de la diáspora pakistaní el 17 de abril por parte del Jefe del Ejército del país, el General Asim Munir, fue la señal para Pahalgam. Otros, entre ellos un ex mayor del ejército paquistaní, Adil Raja, afirman que el ataque fue una iniciativa personal de Munir para reforzar su propia posición y allanar el camino a una nueva dictadura militar. Al parecer, el ISI se opuso. ¿Control de daños o verdad? Es difícil decirlo, aunque el atroz discurso de Munir ofrece algunas pistas.

El discurso estaba claramente diseñado para dejar claro a los acaudalados paquistaníes de ultramar que el Ejército dirige el país. Algunos de los asistentes debieron de ser contratados para ovacionar los comentarios groseros, groseros e ignorantes sin precedentes del Jefe del Ejército. No recuerdo que ningún dictador militar del país haya hablado nunca de semejante manera. El General Ayub Khan, formado en Sandhurst, era soso y laico. El general Yahya Khan era muy divertido cuando estaba borracho y evitaba las apariciones públicas. El general Zia-ul-Haq era un sádico religioso, pero estaba desesperado por llegar a un acuerdo con India; denunciar a los hindúes no era su estilo. El general Musharraf era esencialmente laico, relativamente culto y muy interesado en un acercamiento a India.

El intento del general Munir de hacerse pasar por una versión pakistaní uniformada de Modi fue un fracaso estrepitoso. Hizo tres afirmaciones, todas ellas repugnantes mentiras nacionalistas. En primer lugar, que los hindúes eran y siempre habían sido el enemigo, y que los musulmanes nunca podrían convivir con ellos. Esta es la inversión de la afirmación de Modi de que todos los musulmanes indios son conversos del hinduismo y deberían volver a la antigua fe. Alguien debería haber educado al General: Los musulmanes coexistieron con los hindúes y más tarde con los sijs durante casi doce siglos antes de 1947. El periodo mogol (odiado tanto por Modi como por los fundamentalistas islámicos) dio lugar a ejércitos integrados con generales y soldados hindúes y musulmanes que defendían el Imperio creado por los musulmanes.

El Islam viajó tan rápido que muchas tradiciones y rituales preislámicos de África Occidental, Europa, India, China y el Sudeste Asiático se incorporaron a la nueva religión. La versión exclusivamente wahabí de la historia que se enseña hoy en Pakistán es estrecha y falsa. Hubo muchos casos de culto conjunto hindú-musulmán a santos en partes de la India prebritánica e incluso después. Esta versión imbécil de la historia islámica perjudica enormemente a los pakistaníes dentro y fuera del país. Es una de las razones de la incapacidad de tantos jóvenes musulmanes para combatir la islamofobia.

Munir se refirió así a Cachemira: «Será nuestra vena yugular, no la olvidaremos, no abandonaremos a nuestros hermanos cachemires en su lucha histórica». En realidad, la mayoría de los cachemires viven bajo dominio indio desde agosto de 1947. La Cachemira controlada por Pakistán no encaja en la metáfora anatómica del general. Podría compararse más bien con un conducto redundante del hígado del general Yahya.

La tercera referencia, muy emotiva, se refería a la inviolabilidad de la «teoría de las dos naciones», que era la base de la carta ideológica de Pakistán. Pero ésta fue violada por el ejército pakistaní en 1970, cuando se negó a reconocer el hecho de que los bengalíes de Pakistán Oriental habían obtenido la mayoría absoluta en las elecciones de ese año. Fue la negativa del general Yahya a aceptar el resultado lo que provocó enormes masacres de musulmanes bengalíes a manos de sus supuestos hermanos de Pakistán Occidental, seguidas de una guerra civil y de la intervención india. Fue el fin de la teoría de las dos naciones. Contrariamente a lo que el General dijo a su audiencia, lejos de salvar a Pakistán, el Alto Mando del Ejército lo ha llevado cerca de la ruina política y económica. Debería haberse puesto a disposición de los expatriados reunidos una lista de los Jefes del Ejército que se retiraron siendo multimillonarios.

Aceptemos, por el bien del argumento, que Pahalgam fue una operación pakistaní. ¿Por qué ahora? Las autoridades pakistaníes sostienen que India está detrás del Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), una guerrilla nacionalista que quiere que la provincia suroccidental se separe de Pakistán. La acción reciente más audaz del BLA fue el 13 de marzo, cuando descarriló un tren en el desierto del paso de Bolan y tomó como rehenes a los pasajeros civiles. Las unidades del BLA han atacado campamentos militares y estaciones de ferrocarril con bastante regularidad. Esta atrocidad en particular estaba muy bien preparada. Pakistán está seguro -y muchos observadores coinciden- de que India está armando y financiando al BLA. Las especulaciones sobre la actividad naval china en el puerto de Gwadar sugieren a muchos que Estados Unidos podría añadirse a la lista de financiadores del BLA. Decenas de trabajadores chinos han sido asesinados por nacionalistas baluches.

Es un panorama complejo y Pakistán dista mucho de estar libre de culpa en la creación de esta mezcla letal, pero como descubrieron los nacionalistas kurdos, no hay independencia real en el mundo actual; los kurdos se han aliado con Israel y Estados Unidos en Irak y Siria. El BLA se enfrenta a opciones similares; expulsar a China de Gwadar no puede ser el único objetivo. Los viejos nacionalismos progresistas y descolonizadores hace tiempo que murieron. La opción para los baluch es Pakistán o India, además de sus respectivos aliados. Como en las zonas kurdas, los dirigentes designados se enriquecerán mientras la gente corriente sufre. Es poco probable que Baluchistán sea diferente, y sus minerales y otros recursos subterráneos serán explotados por gigantes multinacionales. Fíjense en Irak.

¿Fue Pahalgam una represalia por el ataque del paso de Bolan un mes antes? Es posible. ¿Resolverá algo la guerra, aunque India consiga añadir una pequeña porción a la Cachemira que ocupa? Lo dudo. Entre bastidores, India ha ofrecido a Pakistán un trato del siguiente tenor: Acordemos el statu quo y aceptemos la Línea de Control (frontera) como permanente. Después, un tratado de paz, comercio abierto, levantamiento de todas las restricciones al críquet pakistaní y viajes sin visado». Me han dicho que el ejército pakistaní estaba tentado pero dividido. Ganó la facción de «Cachemira es nuestra yugular».

Para la mayoría de los cachemires, la mejor solución sería un Estado autónomo unificado, con sus necesidades de seguridad garantizadas por Pakistán e India, y la reinserción de los artículos 370 y 35A en la Constitución india. ¿Demasiado bueno para hacerse realidad? Tal vez. Pero las alternativas son inalcanzables o peores.

Durante la última ronda de protestas contra el gobierno autoritario de Modi en India -como tras la caída de la dictadura militar de Zia en 1988-, estudiantes y otras personas, hindúes, musulmanes, cristianos y sijs, se reunieron a ambos lados de la frontera para recitar un poema de Faiz Ahmad Faiz, denunciado por la gente de Modi como «antihindú»:

Veremos

    Sin duda veremos

    El día prometido

    esculpido en piedra al principio de los tiempos

    seremos testigos del día

    en que la poderosa montaña de opresión y crueldad

    se desvanecerá como el algodón

    cuando bajo nuestros pies, los oprimidos

    La tierra se moverá, palpitará y temblará

    Cuando sobre las cabezas de los que gobiernan

    truenos y relámpagos resplandecerán y rugirán

    Y sólo quedará el nombre de Dios

    que nos rodea y nos oculta

    Que es a la vez el espectáculo y el público

    Y se alzará el eslogan: «Yo soy la verdad».

    Y eso significa yo, y eso significa tú

    Y el pueblo de Dios gobernará por fin

    Y eso significa yo, y eso significa tú

    Seguramente veremos ese día."

(Tariq Ali , Sidecar, 03/05/25, traducción DEEPL, enlaces en el original)

11.8.24

Entendiendo el ascenso de la extrema derecha global... y entendiendo el fascismo en la India... Lo que se denomina extrema derecha abarca desde los regímenes antidemocráticos hasta el fascismo y los partidos nativistas de extrema derecha. Cada Estado tiene sus propias condiciones... Pero hay tres características comunes e inconfundibles: Defensa descarada y apuntalamiento del capitalismo y la propiedad privada casando el fascismo religioso/étnico con el liberalismo económico... Rechazo categórico de la democracia... se construye sobre la fuerza de la movilización constante del consenso público... y se pueden establecer paralelismos, por ejemplo, entre el supremacismo hindú y el sionismo: supremacía racial, politización de la religión y la idea de que una nación puede construirse sobre una identidad singular (Clifton D'Rozario)

 "Es innegable que la extrema derecha se ha convertido en una fuerza política formidable en todo el mundo. Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias europeas de junio, la Agrupación Nacional Francesa, los Hermanos de Italia y Alternativa para Alemania obtuvieron buenos resultados. La extrema derecha acabó siendo el segundo bloque más grande del Parlamento Europeo, lo que llevó al político holandés Geert Wilders a declarar tras la sorprendente victoria de su partido de extrema derecha antiinmigración en Holanda: "El genio ha salido de la botella".

Pero el auge de la extrema derecha no es un fenómeno exclusivo de Europa. Ha surgido como una fuerza política fuerte y resurgente en varias democracias de todo el mundo. Véase, por ejemplo, la victoria de Javier Milei en Argentina y los avances de los populistas de derechas en Chile, Paraguay y El Salvador. Mientras tanto, parece probable que Donald Trump vuelva al poder en Estados Unidos y que el primer ministro indio Narendra Modi esté de vuelta -aunque su mandato se haya visto disminuido, eso no cambia el hecho de que el partido político de derechas de Modi esté disfrutando del poder por tercer mandato consecutivo-.

Este giro mundial hacia la derecha se produce en el contexto del neoliberalismo global, en el que el capital -ante las crisis recurrentes- está a la ofensiva. El neoliberalismo ha visto cómo las políticas económicas diezmaban el Estado del bienestar y los derechos de los trabajadores, cómo se transfería el dinero de los ciudadanos a las empresas en nombre de exenciones fiscales y rescates, cómo se privatizaban los recursos naturales y otros activos, etc.

 Ha espoleado un aumento desmesurado de la desigualdad social y económica y una pobreza sin precedentes, ha presidido la diezma de la clase obrera y el campesinado, ha alimentado la explotación de los recursos naturales y el cambio climático y, lo que es más importante, ha cercenado la democracia. Este entorno global -tierra fértil para la aparición de regímenes fascistas- hace improbable la oposición internacional a nivel de Estados a Modi y los de su calaña. Más bien existe colaboración y legitimación mutuas. El liberalismo económico allanó el camino a la extrema derecha.

Esta extrema derecha se aprovecha de las inseguridades y la desilusión de la gente a la vez que desata un frenesí de masas contra los enemigos internos percibidos como amenazas para el Estado, la nación, la civilización, la cultura e incluso las nociones de orden público y salud pública. Esto conduce a la guerra, la xenofobia, la islamofobia, la consolidación de la derecha y el debilitamiento de la democracia burguesa.
Características y atributos comunes

Lo que se denomina extrema derecha abarca desde los regímenes antidemocráticos hasta el fascismo y los partidos nativistas de extrema derecha. Cada Estado tiene sus propias condiciones materiales peculiares que han engendrado formas particulares de política de extrema derecha. Eso significa que cada régimen tiene su propia especificidad e intensidad.

 Dicho esto, hay algunos rasgos comunes que aparecen en diversos grados en los regímenes de extrema derecha, como el populismo, el nacionalismo, el autoritarismo, el mayoritarismo y el nativismo. Por populismo entendemos la movilización de personas descontentas contra las élites mediante la creación de un sentimiento común basado en responsabilizar a "los de arriba" de los agravios de la gente. Modi lo hace, Trump también.

El nacionalismo es la base de la mayoría de los populistas: un nacionalismo nacido del nativismo, con la creencia de que los intereses de los "nativos" deben tener prioridad absoluta sobre los demás por el hecho de que los primeros son nativos. Por supuesto, la categoría de "nativo" viene acompañada del borrado de las poblaciones indígenas pasadas y presentes: Nativos americanos en EE.UU., adivasis en India, Primeras Naciones en Australia, etc. Esto se combina normalmente con el antimulticulturalismo y la creencia de que el "pueblo" y la cultura de la nación sólo pueden ser singulares, lo que exige una persecución implacable contra el pluralismo y la diversidad. Junto a estos aspectos hay otras características: la negación del cambio climático, el antigenerismo, el revisionismo histórico y una intensa islamofobia.

Pero hay tres características comunes e inconfundibles:

- Defensa descarada y apuntalamiento del capitalismo y la propiedad privada casando el fascismo religioso/étnico con el liberalismo económico. Lo que estamos viendo es, en efecto, una toma del poder del Estado por parte de las empresas y la consolidación de las clases dominantes que no tolerarán ninguna disidencia. Se trata de un proyecto de clase apoyado predominantemente por la clase alta, pero que recluta a sectores de las clases bajas como soldados rasos en su contrarrevolución.

-    Rechazo categórico de la democracia y de los principios generales en los que se basa la democracia: libertad para disentir, elecciones libres y justas, derechos para las minorías, medios de comunicación libres, etc.

-    Construido sobre la fuerza de la movilización constante del consenso público en favor de su ideología y a través de movilizaciones callejeras.

Entender el fascismo en la India

El BJP (Bharatiya Janata Party o Partido Popular Indio) de Modi retuvo el poder en las elecciones generales de 2024, a pesar de obtener un resultado peor que en 2019. Fueron las elecciones más desiguales celebradas en la India hasta la fecha, dirigidas por una comisión electoral a la que no podían importarle menos sus responsabilidades constitucionales y la rendición de cuentas, y que se comportó como una extensión del ejecutivo.

Bajo el ataque, la oposición se unió tardíamente en la alianza INDIA. Aunque carecía de la cohesión, la claridad y el dinamismo que exigía la situación, la gente la hizo funcionar, utilizando INDIA como vehículo para canalizar su energía contra la apisonadora fascista. Más allá de la coalición INDIA, las elecciones se convirtieron en un movimiento popular de base apoyado por activistas comprometidos de la sociedad civil y una comunidad de guerreros digitales muy eficaz y dedicada.

Las elecciones de 2024 serán recordadas por producir un veredicto verdaderamente histórico en una coyuntura muy crítica de la India moderna. La India lanzó un enorme suspiro de alivio cuando el BJP perdió su mayoría absoluta. La batalla para lograr una derrota más aplastante debe llevarse a cabo ahora con mayor unidad, valentía y determinación para frenar al ejecutivo, restaurar el Estado de derecho constitucional y deshacer el daño causado al tejido social y al marco federal de la India.

Para entender el actual régimen fascista de la India, hay que comprender el papel de la Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS, Asociación Nacional de Voluntarios), una organización supremacista hindú fundada en 1925. Su principal objetivo es hacer de India un Estado mayoritario religioso (hindú). Tiene organizaciones afiliadas que trabajan entre todos los sectores de la sociedad -estudiantes, mujeres, trabajadores, adivasis, dalits, agricultores, abogados, etc.- para conseguir aceptación y propagar su ideología. Ha ido acumulando poder a lo largo de su casi centenaria existencia mediante implacables campañas de odio, mentiras y rumores, y penetrando en toda una serie de instituciones clave.

La decisiva victoria del Sangha Parivar [en referencia al conjunto de organizaciones nacionalistas hindúes de fachada afiliadas al RSS, incluido el BJP] en las elecciones de 2014 fue el resultado de la movilización de cada vez más sectores de la sociedad y de llenar un vacío político. Retuvo el poder con una victoria aún mayor en 2019, en la que Modi 2.0 se apresuró a una velocidad vertiginosa a poner en práctica su principal agenda económica y comunal. Sin duda, el clima internacional de neoliberalismo e islamofobia ha facilitado el crecimiento de Modi.

El producto final es un Estado mayoritario hindú marcado por un capitalismo de amiguetes descarado, la sumisión al imperialismo, un mayoritarismo agresivo, el desmantelamiento de la Constitución y la democracia, la persecución implacable de cualquier disidencia ideológica, los ataques concertados contra la clase trabajadora y la privatización de la violencia -especialmente contra musulmanes, cristianos y dalits- a organizaciones supremacistas hindúes, junto con un aumento de la agresión patriarcal y de castas. Lo que durante décadas fue una filosofía marginal es ahora la corriente dominante.
Paralelismos ideológicos

En algunos casos, las fuerzas de extrema derecha se inspiran y conforman mutuamente sus políticas. Se pueden establecer paralelismos, por ejemplo, entre las ideologías y políticas del hindutva [supremacismo hindú] y el sionismo.

Las ideas que Theodar Herzl expuso en su libro de 1896 El Estado judío se hicieron populares en la década de 1920. Con la Declaración Balfour de 1917, el gobierno británico hizo público su apoyo al establecimiento de un "hogar nacional para el pueblo judío" en Palestina. Por la misma época, el ideólogo clave Vinayak Savarkar acuñó el término Hindutva en 1922. Savarkar no ocultaba que veía el sionismo como un paralelo etnonacionalista cuya ideología se asentaba sobre bases similares: supremacía racial, politización de la religión y la idea de que una nación puede construirse sobre una identidad singular.

Savarkar afirmaba:

   "Si los sueños de los sionistas se hacen realidad algún día -si Palestina se convierte en un Estado judío- nos alegrará casi tanto como a nuestros amigos judíos".

También argumentó:

    "Si mañana estalla una guerra entre Pakistán y Bharat, casi todos los musulmanes se pondrán del lado de Pakistán en oposición a nosotros, y su enemigo Israel será nuestro único amigo. Por lo tanto, yo digo que Bharat debería reconocer inequívocamente a Israel."

Muchos pensadores han señalado la ironía inherente a la comparación entre Savarkar y Herzl, teniendo en cuenta que Savarkar y otros ideólogos del Hindutva eran conocidos admiradores del fascismo europeo y expresaban abiertamente su admiración por la ideología y los métodos nazis.

Otro ideólogo del RSS, el Dr. B.S. Moonje, hizo explícita su conexión con el fascismo ascendente en Europa cuando visitó Italia en marzo de 1931 para reunirse con Benito Mussolini y recorrer varias instituciones fascistas en Roma, incluida la Balilla (la organización juvenil de Mussolini), sobre la que escribió:

"Las instituciones de Balilla y la concepción de toda la organización me han gustado más, aunque todavía no hay disciplina y organización de alto orden. Toda la idea ha sido concebida por Mussolini para la regeneración militar de Italia. Los italianos, por naturaleza, parecen amantes de la facilidad y no marciales, como los indios en general. Han cultivado, como los indios, el trabajo de la paz y descuidado el cultivo del arte de la guerra. Mussolini vio la debilidad esencial de su país y concibió la idea de la organización Balilla. ... Nada mejor podría haberse concebido para la organización militar de Italia."

En 1940, el supremo del RSS Madhav Sadashiv Golwalkar defendió la noción del resurgimiento nacional hindú y argumentó que los hindúes debían unirse para combatir las amenazas que los extranjeros, especialmente musulmanes y cristianos, planteaban a la cultura india. Golwalkar admiraba abiertamente los esfuerzos de la Alemania nazi por "limpiarse" de minorías étnicas no deseadas:

    "Para mantener la pureza de la raza y su cultura, Alemania conmocionó al mundo al purgar el país de las razas semíticas, los judíos. Aquí se ha manifestado el orgullo racial en su máxima expresión. Alemania también ha demostrado lo casi imposible que es para las razas y culturas, que tienen diferencias que van a la raíz, ser asimiladas en un todo unido, una buena lección para nosotros en Hindusthan para aprender y aprovechar."

 Hoy, cuando decimos que el fascismo en la India ha encontrado un modelo en Israel, se debe a estas profundas similitudes ideológicas entre el hindutva y el sionismo."

Contraatacar

Mientras proliferan las políticas de extrema derecha, el pueblo libra una batalla histórica en todo el mundo. En la India, el fascismo no solo se combate en la arena electoral, sino también en las calles.

Desde 2014, hemos sido testigos de un enorme levantamiento popular. Las leyes agrarias proempresariales de Modi se enfrentaron a una lucha decidida y a la unidad de los grupos de agricultores. Una acampada de un año en las afueras de Delhi obligó al Gobierno a retirar las leyes. La Ley de Enmienda de la Ciudadanía comunal fue testigo de la movilización de cientos de miles de personas a favor de la democracia. Estudiantes y trabajadores libraron batallas campales contra las políticas antipopulares de Modi. Estas luchas crearon el ambiente propicio para un frente unido en el terreno electoral.

Ahora tenemos que ir más allá. La batalla por la democracia contra las fuerzas fascistas en la India engloba la lucha contra los restos feudales, la batalla por la aniquilación de las castas y la igualdad de género, y la lucha por acabar con el fundamentalismo religioso y el comunalismo, que siguen siendo un obstáculo para una democratización completa de la sociedad. La lucha política y económica por la democracia contra el capitalismo constituye el otro pilar de la democratización que puede forjar la unidad de las masas.

 Vinod Mishra [ex secretario general de Liberación del PCI(ML)] declaró acertadamente que el reto básico al que se enfrentan los marxistas hoy es explorar la forma más amplia de democracia proletaria -más allá de los límites de la democracia parlamentaria- para que la inevitable derrota del capitalismo mundial sea la victoria tanto del socialismo como de la democracia. Para ello, el proletariado no puede, como dijo Lenin, "depositar su fe en consignas democráticas generales, sino que debe contraponer a ellas sus propias consignas proletario-democráticas en toda su amplitud".

(Este artículo se basa en la presentación de Clifton D'Rozario en Ecosocialism 2024. D'Rozario es dirigente del Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) Liberación y participa en la campaña de sindicalización y lucha por las condiciones de los trabajadores dalit de los servicios de saneamiento en el estado de Karnataka. ZNetwork, 11/08/24, traducción DEEPL)

20.4.24

India: Modi y el ascenso del multimillonario Raj... Hay mucha publicidad engañosa sobre la India... La reputación de India como la mayor y más antigua "democracia" del Sur Global se está desmoronando... se dice que India "alcanzará" a China e incluso superará pronto su PIB real... todo esto no es más que exageración... El ajuste estacional habría mostrado un crecimiento real del PIB indio muy por debajo de las cifras oficiales... La brecha entre ricos y pobres es ahora tan grande que, según algunas mediciones, la distribución de la renta en la India era más equitativa bajo el dominio colonial británico de lo que es ahora"... los estados indios más pobres registran tasas de mortalidad infantil superiores a las del África subsahariana... más de 100.000 agricultores se han suicidado en los últimos diez años de gobierno de Modi... La idea de que India está cerrando o cerrará la brecha con China es una quimera... India tardaría toda una vida en ponerse al día con sus carreteras en mal estado, su educación irregular, la burocracia y la falta de trabajadores cualificados. La economía india no consigue crear puestos de trabajo, sobre todo los que permitirían mantener un nivel de vida digno... La tasa de actividad en India ha disminuido en los últimos 15 años... El crecimiento de la productividad ha estado cayendo durante la mayor parte de los años bajo el gobierno de Modi... En lugar de "alcanzar" y superar a China, es más realista esperar que India permanezca en lo que el Banco Mundial ha denominado una trampa de "renta media", en la que la inmensa mayoría de la población sigue sumida en la pobreza mientras el 10% más rico vive bien y gasta, pero no hay inversión ni impulso para ofrecer empleo, formación, educación y vivienda al resto... Con Modi a punto de ganar otro mandato de cinco años, el bombo del "éxito" se intensificará, pero también lo harán las reducciones en el derecho a disentir y oponerse al gobierno nacionalista. Y todo seguirá igual para los multimillonarios indios. El Raj indio gobernará (Michael Roberts)

 "Hoy comienzan las elecciones generales en la India.  970 millones de indios, más del 10% de la población mundial, acudirán a las urnas en lo que serán las mayores elecciones parlamentarias de la historia para la Lok Sabha (Cámara del Pueblo).  El escrutinio se extenderá por toda la India y se prolongará hasta el 4 de junio.  Los sondeos de opinión sugieren que el Primer Ministro Narendra Modi, líder del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP), y su coalición ganarán un tercer mandato consecutivo de 5 años, y ganarán con cierta distancia.

El principal desafío al BJP procede de una coalición de partidos políticos encabezada por el Congreso Nacional Indio, el mayor partido de la oposición. Más de dos docenas de partidos se han unido para formar la Alianza Nacional para el Desarrollo Inclusivo de la India ("India" para abreviar).  Entre los políticos clave de este grupo figuran el presidente del Congreso, Mallikarjun Kharge, y los hermanos Rahul y Priyanka Gandhi, cuyo padre fue el ex primer ministro Rajiv Gandhi.

El BJP fue formado por miembros de lo que básicamente era un partido fascista religioso hindú, el Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), una organización calcada de las Brigadas Negras de Mussolini. Modi fue miembro del RSS durante mucho tiempo y luego pasó sin problemas al BJP.  Tras ganar el poder en 2014, Modi ha cimentado su control del Gobierno.  Ahora se le considera "favorable a las empresas", pero el BJP sigue empeñado en convertir una India multiétnica y multirreligiosa en un Estado hindú, donde las minorías, en particular los musulmanes, quedarán reducidos a ciudadanos de segunda clase.  Con creciente confianza, el gobierno de Modi ha reprimido cualquier disidencia pública de demócratas liberales y socialistas contra esta tendencia.  Muchos políticos de la oposición han sido encarcelados bajo acusaciones falsas y se les ha impedido participar en las elecciones y en el debate público.

Los sondeos de opinión muestran que la alianza BJP ganará probablemente estas elecciones con una mayoría creciente, posiblemente suficiente para obtener una mayoría de dos tercios en el parlamento, lo que permitirá al próximo gobierno imponer más restricciones y leyes contra la disidencia.  La reputación de India como la mayor y más antigua "democracia" del Sur Global se está desmoronando.

¿Cómo es posible que el BJP y Modi sean tan populares?  En primer lugar, porque el grueso del apoyo político del BJP procede de las zonas rurales y más atrasadas de este enorme país que no se han beneficiado del estridente auge del capitalismo indio en las ciudades.  Estas zonas son baluartes del nacionalismo hindú, incentivado por el miedo a los musulmanes.

La segunda razón es el fracaso total durante décadas del principal partido capitalista y abanderado de la independencia india, el Partido del Congreso, a la hora de ofrecer mejores niveles y condiciones de vida a los cientos de millones de personas, no sólo en el campo sino también en los barrios marginales de las ciudades.  El Congreso aparece ante millones de personas como el partido del establishment controlado por una dinastía familiar (los Gandhi), mientras que el BJP aparece ante muchos como el partido populista del pueblo olvidado.

El gobierno de Modi da mucha importancia a las ayudas a los más pobres.  Se han ampliado los planes de bienestar, como el suministro gratuito de cereales a 800 millones de los más pobres de India, y un estipendio mensual de 1.250 rupias (16 $; 12 £) a las mujeres de familias con bajos ingresos que se ingresa en 500 millones de nuevas cuentas bancarias, junto con la conexión gratuita de gas en millones de casas para los pobres y más de 40 millones de retretes construidos.

Pero en realidad, el BJP y el Gobierno de Modi están plenamente integrados y apoyan al capital indio, especialmente al gran capital.  El primer ministro Modi ha hecho de la economía una parte importante de su campaña electoral, prometiendo en un mitin el año pasado elevar la economía del país "a la primera posición del mundo" si gana un tercer mandato.  La política clave del gobierno de Modi es Viksit Bharat 2047, un plan para convertir a India en una nación desarrollada en 2047, 100 años después de la independencia, algo que China pretende para 2030.

Los medios de comunicación indios y los economistas occidentales alaban el fuerte crecimiento económico del que parece disfrutar India bajo el gobierno de Modi.  Según las cifras oficiales, el PIB real indio creció un 8,4% interanual en el último trimestre de 2023 y un 7,6% en todo el año, frente al 7,0% de 2022.  Tan extasiados están los economistas de la corriente dominante con el éxito del capitalismo indio bajo Modi que se ignora hablar de su pasado neofascista y de sus actuales medidas represivas.  En su lugar, todo lo que se dice es que India "alcanzará" a China e incluso superará pronto su PIB real.  Por ejemplo, Goldman Sachs prevé que India será la segunda economía del mundo en 2075.

La previsión es que la India crezca aún más rápido mientras el crecimiento de China se ralentiza y pronto la India contribuirá más al crecimiento mundial que China.  India tomará el relevo de China en fabricación y tecnología y demostrará así que una economía privatizada y de libre mercado puede triunfar sobre otra planificada y dirigida por el Estado que es China.  Según Bloomberg Economics, India podría convertirse en el primer contribuyente mundial al crecimiento del PIB ya en 2028, ya que el crecimiento económico de India se acelerará hasta el 9% a finales de esta década, ¡mientras que China se ralentizará hasta el 3,5%!

Pero todo esto no es más que exageración.  Por ejemplo, las cifras de crecimiento.  El eterno clamor de los economistas occidentales cuando reciben las cifras de crecimiento de China es que son falsas.  Pero, en realidad, es la oficina nacional de estadística de India la que está siendo "económica con la verdad".  Las cifras del PIB contienen categorías dudosas como las "discrepancias".  Estas se refieren a la diferencia entre el crecimiento real del PIB, de alrededor del 7,5% anual, y el crecimiento real del gasto interno, de sólo el 1,5% anual.  En teoría deberían ser iguales, pero no lo son, y la Oficina Nacional de Estadística ignora este último dato. En parte, la "discrepancia" se debe a que los estadísticos del gobierno indio "deflactan" el PIB monetario en PIB real mediante un deflactor de precios basado en los precios de producción al por mayor y no en los precios al consumo, de modo que la cifra de crecimiento real del PIB es muy superior al aumento real del gasto.  Además, las cifras del PIB no están "desestacionalizadas" para tener en cuenta cualquier cambio en el número de días de un mes o trimestre o el clima, etc. El ajuste estacional habría mostrado un crecimiento real del PIB indio muy por debajo de las cifras oficiales.

Lo que más pone de manifiesto estas cifras irreales es un reciente estudio sobre la asombrosamente extrema desigualdad de riqueza e ingresos en la India.  El World Inequality Lab concluye que "la actual era dorada de los multimillonarios indios ha provocado un aumento vertiginoso de la desigualdad de ingresos en la India, que se encuentra entre las más altas del mundo y es mayor que en Estados Unidos, Brasil y Sudáfrica. La brecha entre ricos y pobres es ahora tan grande que, según algunas mediciones, la distribución de la renta en la India era más equitativa bajo el dominio colonial británico de lo que es ahora".

El 10% más rico de la población india posee ahora el 77% del total de la riqueza nacional. Se calcula que entre 2018 y 2022, India habrá producido 70 nuevos millonarios cada día. Las fortunas de los multimillonarios aumentaron casi 10 veces en la última década y su riqueza total es superior a todo el presupuesto nacional de la India para el año fiscal 2018-19. El número total actual de multimillonarios en la India es de 271, con 94 nuevos multimillonarios añadidos solo en 2023, según la lista global de ricos 2024 del Instituto de Investigación Hurun.. Esto supone más multimillonarios nuevos que en ningún otro país aparte de Estados Unidos, con una riqueza colectiva que asciende a casi un billón de dólares, es decir, el 7% de la riqueza total del mundo. Un puñado de magnates indios, como Mukesh Ambani, Gautam Adani y Sajjan Jindal, se mezclan ahora en los mismos círculos que Jeff Bezos y Elon Musk, algunas de las personas más ricas del mundo.

El informe también constata que el aumento de la desigualdad ha sido especialmente pronunciado desde que el BJP llegó al poder por primera vez en 2014. En la última década, las grandes reformas políticas y económicas han dado lugar a "un gobierno autoritario con centralización del poder de decisión, unido a un nexo cada vez mayor entre las grandes empresas y el gobierno", afirma el informe. Esto, dicen, podría "facilitar una influencia desproporcionada" en la sociedad y el gobierno.

En cambio, muchos indios de a pie no pueden acceder a la atención sanitaria que necesitan. Cada año, 63 millones de ellos se ven abocados a la pobreza a causa de los costes sanitarios: casi dos personas cada segundo.  De hecho, un trabajador con salario mínimo de la India rural tardaría 941 años en ganar lo que gana en un año el ejecutivo mejor pagado de una importante empresa textil india.  Aunque el país es uno de los principales destinos del "turismo médico", los estados indios más pobres registran tasas de mortalidad infantil superiores a las del África subsahariana. En India se produce el 17% de las muertes maternas del mundo y el 21% de las muertes de niños menores de cinco años.

La angustia rural, el estancamiento y la caída de los ingresos agrícolas han provocado numerosas protestas de los agricultores. Según Samyukta Kisan Morcha, que agrupa a sindicatos agrícolas, más de 100.000 agricultores se han suicidado en los últimos diez años de gobierno de Modi. India ocupa el puesto 111 de 125 naciones en el informe Índice Global del Hambre (2023). India alberga a más de un tercio de los niños desnutridos del mundo, lo que no es sólo una crisis sanitaria, sino que tiene repercusiones más amplias en la economía. Un informe conjunto para 2023 de la FAO, UNICEF, la OMS y el PMA revela que el 74% de la población no puede permitirse una alimentación sana.

El WID promedió el crecimiento de la renta nacional entre ricos y pobres.  Según esa medida, el crecimiento de los ingresos en India no se acerca ni de lejos a los niveles de expectación que rodean al crecimiento real del PIB.  El crecimiento medio de la renta real en India se sitúa en torno al 3,6% anual, frente al 6-8% que se atribuye al crecimiento real del PIB.

La idea de que India está cerrando o cerrará la brecha con China es una quimera.  El documento del WID muestra la diferencia entre la renta media de China, India y Vietnam.  Incluso Vietnam mantiene su ventaja sobre India.

La economía india, de 3,5 billones de dólares, sigue empequeñecida por la china, de 17,8 billones. India tardaría toda una vida en ponerse al día con sus carreteras en mal estado, su educación irregular, la burocracia y la falta de trabajadores cualificados.

La economía india no consigue crear puestos de trabajo, sobre todo los que permitirían mantener un nivel de vida digno. Aparte de la administración pública, el crecimiento de los ingresos más rápido con diferencia este último trimestre (un 12,1%) fue el de las finanzas y el sector inmobiliario. Pero esta característica neoliberal del desarrollo indio, ahora aumentada por las "fintechs", genera sólo un puñado de puestos de trabajo para indios altamente cualificados. Entre otros sectores en crecimiento, la construcción (ayudada por el impulso gubernamental a las infraestructuras) y los servicios de gama baja (en el comercio, el transporte y la hostelería) crean sobre todo empleos precarios desde el punto de vista financiero que dejan a los trabajadores a un solo acontecimiento vital de sufrir graves penurias. La tasa de actividad en India ha disminuido en los últimos 15 años.  Con Modi, menos de la mitad de la población activa adulta está empleada.

Dos tercios de los trabajadores indios están empleados en pequeñas empresas con menos de diez trabajadores, en las que se ignoran los derechos laborales; de hecho, la mayoría cobran de forma eventual y en rupias al contado, el llamado sector "informal" que elude impuestos y normativas. India tiene el mayor sector "informal" entre las principales economías llamadas emergentes.  Los resultados de la industria manufacturera india tras la crisis de COVID han sido especialmente flojos. Esto refleja la incapacidad crónica del país para competir en los mercados internacionales de productos intensivos en mano de obra, un problema agravado por la ralentización del comercio mundial y la débil demanda interna de productos manufacturados.

En general, el gasto público en sanidad ha disminuido y ahora ronda un abismal 1-2% del producto interior bruto, el gasto de bolsillo en atención sanitaria sigue siendo extremadamente alto, y las iniciativas emblemáticas de atención primaria y cobertura sanitaria universal no han logrado hasta ahora prestar servicios a las personas más necesitadas.  Otra cuestión controvertida es la falta de credibilidad de la continua afirmación de India de que sólo murieron entre 0 y 48 millones de personas como consecuencia de la pandemia de COVID-19, mientras que las estimaciones de la OMS y de otros organismos son entre seis y ocho veces mayores (incluido el exceso de muertes, la mayoría de las cuales se deberán a COVID-19). India se encuentra a la cola en cuanto a gasto público. Sólo Sudáfrica, que se encuentra en una grave situación económica, está por debajo de India.

Y está la cuestión de los recursos básicos para los 1.400 millones de habitantes de la India. Las aguas subterráneas bombeadas mecánicamente proporcionan actualmente el 85% del agua potable de la India y son la principal fuente de agua para todos los usos. Las aguas subterráneas del norte de la India están disminuyendo a uno de los ritmos más rápidos del mundo y muchas zonas pueden haber superado ya el "pico del agua". El Banco Mundial predice que la mayoría de los recursos hídricos subterráneos de la India alcanzarán un estado crítico en 20 años. En el año 2019, antes del COVID, China invertía alrededor del 6,5% de su PIB en el desarrollo de infraestructuras, mientras que la India sólo invertía el 4,5%. Alrededor del 78% de los indios están alfabetizados, pero el porcentaje desciende al 62% en el caso de las mujeres. Por otro lado, alrededor del 97% de los ciudadanos chinos están alfabetizados. Alrededor de 1,6 millones de indios están matriculados en formación profesional; en China son unos 5,6 millones de personas.

El crecimiento de la productividad ha estado cayendo durante la mayor parte de los años bajo el gobierno de Modi. Desde que Modi llegó al poder, el crecimiento medio de la productividad laboral de la India ha sido del 4% anual; el de China, del 6,3%.

La productividad aumentaría si los campesinos, generalmente subempleados, pudieran trasladarse a las ciudades y conseguir trabajos de fabricación en ellas. Así es como China transformó su mano de obra, para aumentar la productividad y los salarios. China lo ha hecho mediante la planificación estatal de la migración laboral y la construcción de enormes infraestructuras. India no puede; su tasa de urbanización está muy por detrás de la de China. Como consecuencia, el crecimiento del empleo es patéticamente lento. Se calcula que entre 10 y 12 millones de jóvenes indios se incorporan cada año a la población activa, pero muchos no encuentran trabajo por su escasez o porque carecen de las cualificaciones adecuadas.

Y basta comparar el PIB per cápita de India con el de China.  Es todo lo que hay que saber sobre "ponerse al día".  China e India tenían más o menos el mismo PIB per cápita en 1990.

Y si nos atenemos al periodo posterior a la pandemia, la "brecha china" está aumentando, no reduciéndose.

Una buena medida de una vida mejor es el Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Banco Mundial. El IDH abarca el crecimiento económico, la esperanza de vida y el nivel educativo. Si nos fijamos en las mayores economías emergentes por población, incluidos los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), China es el país que más ha mejorado su IDH.  De un mísero 0,48 en 1990, el IDH de China alcanzó el 0,77 en 2021, lo que supone un aumento del 59%.  Compárese con India, que comenzó prácticamente con el mismo IDH que China, pero sólo alcanzó el 0,63 en 2021, lo que supone un aumento del 46%, aunque sigue siendo muy inferior al de China. 

En lugar de "alcanzar" y superar a China, es más realista esperar que India permanezca en lo que el Banco Mundial ha denominado una trampa de "renta media", en la que la inmensa mayoría de la población sigue sumida en la pobreza mientras el 10% más rico vive bien y gasta, pero no hay inversión ni impulso para ofrecer empleo, formación, educación y vivienda al resto.

La clave para el capitalismo indio es la rentabilidad de su sector empresarial. La rentabilidad del capital indio cayó en picado en la década de 1970, al igual que la rentabilidad mundial.  Bajo los sucesivos gobiernos del Congreso, se adoptaron políticas neoliberales para aumentar la rentabilidad.  Entonces llegó la Gran Recesión y la consiguiente Larga Depresión, y la rentabilidad y el crecimiento empezaron a retroceder.

El Congreso perdió apoyo electoral y surgió el nacionalismo hindú.  El BJP afirmó que la razón del escaso crecimiento, el aumento de la desigualdad y el estancamiento del nivel de vida era "el enemigo interior" (los musulmanes) y "el gran Estado", representado por la corrupta dinastía del Congreso.  Modi era el nuevo salvador.  Pero desde entonces, Modi no ha hecho más que respaldar políticas favorables a las grandes empresas indias: privatizaciones, recortes en las subvenciones a alimentos y combustibles y un nuevo impuesto sobre las ventas, un impuesto que es la forma más regresiva de obtener ingresos, ya que afecta sobre todo a los pobres.

Con Modi a punto de ganar otro mandato de cinco años, el bombo del "éxito" se intensificará, pero también lo harán las reducciones en el derecho a disentir y oponerse al gobierno nacionalista.  Y todo seguirá igual para los multimillonarios indios.  El Raj indio gobernará."

(Michael Roberts, economista de la City, blog, 19/04/24, traducción DEEPL, gráficos y enlaces en el original)