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15.2.25

Organizadores de base en Massachusetts están exigiendo que su estado se ponga del lado de las comunidades inmigrantes declarando a Massachusetts estado santuario, para asegurar que los funcionarios estatales no colaborarán con la política de Trump de detenciones y deportaciones masivas de inmigrantes (Natalia Marques)

 "Organizadores de base en Massachusetts están exigiendo que su estado se ponga del lado de las comunidades inmigrantes al declarar Massachusetts estado santuario, asegurando que los funcionarios estatales no colaborarán con la política de Trump de detenciones y deportaciones masivas de inmigrantes.

Encabezada por el Partido por el Socialismo y la Liberación, la campaña esboza un conjunto de cuatro demandas al gobierno del estado de Massachusetts: poner fin a la colaboración de las fuerzas del orden con el ICE, detener la demonización racista contra los inmigrantes, detener cualquier nueva restricción a la asistencia para la vivienda y mantener al ICE fuera de las escuelas públicas y otras instituciones del estado.

Durante una rueda de prensa celebrada el 22 de enero, la gobernadora demócrata de Massachusetts, Maura Healey, declaró que su estado «no es un estado santuario» para los inmigrantes que puedan ser detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). «Aquí los funcionarios cumplen la ley», subrayó Healey. Los funcionarios de Massachusetts estaban preparados «cuando se trata de investigar, procesar y exigir responsabilidades a quienes cometen delitos en Massachusetts.»

 Algunos organizadores de base en Massachusetts están llamando al Partido Demócrata, que se ha posicionado en oposición a la agenda de Trump, por no luchar lo suficiente contra la campaña de deportación masiva de Trump. En enero, el ICE estaba llevando a cabo entre 800 y 1.200 detenciones al día, justificando estos esfuerzos como un intento de detener a los delincuentes mientras barría a muchos inmigrantes sin antecedentes penales. Desde la semana pasada, los centros de detención del ICE han alcanzado el 109% de su capacidad debido al aumento de las detenciones.

Peoples Dispatch habló con Ximena Hasbach, organizadora del Partido para el Socialismo y la Liberación, que ha participado en la campaña para convertir Massachusetts en un estado santuario. El PSL organizó una manifestación en Boston el 9 de febrero para presionar a Healey, y tiene otra planeada para el 16 de febrero, marcando el aniversario de un boicot del Día sin Inmigrantes en 2017, que tuvo lugar después de que Trump fuera elegido para su primer mandato.

Hasbach contrasta los comentarios más recientes de Healey en contra de los santuarios con lo que califica de «postureo» del Partido Demócrata durante el primer mandato de Trump. Hasbach destacó cómo cuando Healey era la Fiscal General del Estado durante la primera presidencia de Trump, emitió duras condenas a sus políticas, incluso uniéndose a una demanda que desafiaba la «prohibición musulmana» de Trump. Pero según Hasbach «toda esa aparente lucha se esfumó cuando el presidente Biden continuó deportando inmigrantes a un ritmo elevado.»

 «Ahora que Trump está de vuelta, ni siquiera hay esa pretensión de estar con los residentes inmigrantes de su estado», continuó Hasbach. «Ella está totalmente repitiendo como loro a Donald Trump y su agenda multimillonaria racista de ultraderecha, diciendo que Massachusetts no es un estado santuario, diciendo que lo que ICE está haciendo es detener criminales, diciendo que los inmigrantes son la razón de la presión sobre la vivienda pública.»

De hecho, Healey ha propuesto cambios en la ley de Massachusetts sobre el «derecho al refugio», que garantiza una vivienda de emergencia a las mujeres embarazadas y a las familias sin hogar. Estos cambios propuestos requerirían que aquellos que buscan refugio demuestren que están en el país legalmente. Según la oficina del gobernador, la propuesta de Healey «exigiría a todos los miembros de la familia demostrar que son ciudadanos estadounidenses o que se encuentran legalmente en el país, con la rara excepción de aquellos hogares en los que haya un niño que sea ciudadano estadounidense o residente legal permanente».

Hasbach afirma que «tanto si se trata de una familia inmigrante como si no, estos requisitos adicionales de papeleo perjudicarán realmente a todas las familias».

«Nuestros vecinos inmigrantes no son la razón de las viviendas públicas inadecuadas. Rechazamos totalmente esa acusación, esa narrativa», continuó Hasbach. (...)"

(Natalia Marques , peoples dispach, 13/02/25, traducción DEEPL, enlaces en el original)

15.10.21

¿Existe relación entre la inmigración y el aumento del voto extremista en España? Las relaciones entre inmigrantes y nativos siguen siendo, aunque distantes, cordiales y tranquilas. Una coexistencia pacífica y unas actitudes sosegadas hacia la inmigración que, en el caso español, se han convertido en un rasgo excepcional si lo comparamos con otros países del entorno

 "Tras la gran recesión, y en la medida en que la precariedad avanzaba en nuestra sociedad, se instaló en el debate público la idea de que las relaciones entre inmigrantes y nativos se quebrarían progresivamente debido a la competencia por recursos escasos, creciendo la hostilidad hacia los primeros. Pero la realidad es que dicha hipótesis sobre el conflicto grupal creciente no se ha cumplido.

El libro Lo que esconde el sosiego, escrito por investigadores del Instituto de Estudios sobre Migraciones y editado por FOESSA, viene a mostrar que las relaciones entre ambos grupos siguen siendo, aunque distantes, cordiales y tranquilas. Una coexistencia pacífica y unas actitudes sosegadas hacia la inmigración que, en el caso español, se han convertido en un rasgo excepcional si lo comparamos con otros países del entorno.

Prejuicios étnicos

Ahora bien, bajo esta primera capa de sosiego hay que señalar la existencia de un fuerte prejuicio étnico grupal hacia la población de origen inmigrante (POI) que representa al otro inmigrante, generalmente de forma sutil, como diferente, extraño e inferior. Un prejuicio que justifica que los nativos, por el simple hecho de serlo, ocupen una posición de preferencia en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad (mercado de trabajo, protección social, sistema educativo…), mientras que las personas de origen inmigrante deban ajustarse a posiciones secundarias en dichas áreas.

Muchos autóctonos procedentes de los sectores populares sienten que esta “ventaja nativa” se ve amenazada por el arraigo e integración de las personas de origen inmigrante. Se trata de una representación estereotipada –y falsa– sobre los inmigrantes que está fuertemente extendida entre la población nativa, aunque en diverso grado y medida. 

 Este prejuicio grupal se ha activado en los barrios populares durante estos años de crisis y precariado, y han crecido aquellos discursos que representan a la inmigración como amenaza socioeconómica y comunitaria, con argumentos como que quitan los trabajos, acaparan las ayudas sociales o destruyen la convivencia en el barrio.

Todo ello acaba culpando a la inmigración de los problemas sociales de origen político y estructural que viven los sectores populares, que reclaman medidas preferentistas que pongan en primer lugar a los autóctonos por encima de las personas de origen inmigrante que, aunque ya pertenecen a nuestra sociedad, deben seguir ocupando posiciones secundarias en ella.

¿Más votos en la derecha extrema por la inmigración?

El prejuicio grupal hacia la inmigración se ha manifestado durante estos años en la vida de dichos barrios bajo la forma de actitudes de recelo y hostilidad, de comentarios estereotipados en las conversaciones diarias, y de comportamientos agresivos y hostiles hacia las personas de origen inmigrante.

Ahora bien, y esto hay que subrayarlo con claridad, hasta el momento, dichas manifestaciones y discursos no se han transformado ni en conflictos políticos ni sociales. No han producido episodios de hostigamiento y violencia comunitaria hacia las personas de origen inmigrante en dichos barrios. Ni han alimentado el ascenso y el voto a partidos de derecha extrema y xenófoba en España. O, dicho de otro modo, el ascenso electoral de dichos partidos se debe, más que al sentimiento y el voto antiinmigrante, a otras fuerzas, como la cuestión nacional o la propia ideología conservadora de sus votantes.

¿Por qué? Porque en España han existido fuerzas que han impedido el avance y la legitimidad de movimientos y posiciones antiinmigrantes. Fuerzas como el consenso democrático entre partidos políticos para no utilizar la inmigración como arma electoral, las políticas de integración social de corte universalista, el contacto intergrupal creciente, la memoria inmigrante de los sectores populares…

¿Existe racismo estructural?

 A pesar de la importancia de los factores anteriores, hay que señalar que la cuestión que posiblemente esté ayudando más a contener el crecimiento de la hostilidad en España sea el llamado racismo estructural. La crisis, así, a pesar de haber castigado con fuerza tanto a nativos como a inmigrantes, lo ha hecho con mayor fuerza a estos últimos.

Los nativos, por tanto, siguen ocupando las mejores posiciones económicas y laborales, mientras que las personas de origen inmigrante siguen concentradas al fondo de la estructura social. Una ventaja nativa que se ha mantenido en el tiempo y que, sin duda, ha ayudado a desactivar el sentimiento de amenaza y la hostilidad hacia la inmigración.

¿Aguantarán estos factores manteniendo el sosiego y la tranquilidad intergrupal actual? La respuesta no la sabemos, pero ciertamente hay indicios de que, si no se interviene con urgencia y firmeza política y presupuestaria sobre la cuestión, a través de políticas de cohesión social y gestión de la diversidad, la situación podría cambiar rápidamente.

Y estos indicios son, entre otros, un profundo malestar social en los barrios populares, donde el precariado se ha convertido en el horizonte vital para cientos de familias y jóvenes, la existencia de un fuerte y arraigado prejuicio sobre los inmigrantes entre la población nativa, y la existencia de posiciones de derecha extrema que han decidido romper el consenso democrático que, sin ningún reparo sobre sus propios prejuicios, utilizan la inmigración como señuelo electoral.

Los prejuicios deber ser trabajados a diferentes niveles, personal, educativo y mediático, hasta concienciarnos de que la población de origen inmigrante ya forma parte del país que somos y seremos."              ( , The conversation, 13/10/21) 

1.6.17

La aceptación de las diferencias culturales sobrepasa el 75% en las barriadas populares con altos porcentajes de población inmigrante... y entre un 15% y un 25% forma la minoría social con actitudes de exclusión

"¿Un señor de origen africano que vive en el barrio es un extranjero o un vecino? ¿Y una señora de raíces asiáticas? Depende de quién responda. A dos de cada tres residentes en barrios españoles de elevada multiculturalidad les parece “bien” o “muy bien” que una parte de la población de su barrio proceda de otros países, algo más del 40% lo considera “una ventaja” o “una gran ventaja” y la aceptación de las diferencias culturales sobrepasa el 75%.

“Hay una mayoría social que podemos estimar entre el 60% y el 70% con actitudes de inclusión”, señala la última Encuesta de Convivencia Social e Intercultural en Barrios de Alta Diversidad, elaborada por La Caixa con datos de 2015, que, no obstante, recomienda precaución para “no interpretar esa estimación cuantitativa como el reflejo de un polo sólido de inclusión pues, a la hora de un conflicto de intereses, parte de esa actitud puede girar hacia posiciones más ambivalentes o incluso hostiles”.

El estudio, que sitúa “entre un 15% y un 25% como mínimo” la “minoría social” con “actitudes de exclusión”, señala que la mitad de la población de esos barrios considera que en ellos hay “coexistencia”, mientras que la percepción de “convivencia” sube al 36% y la de hostilidad baja hasta el 14%.

Ese rechazo al inmigrante crece con la edad: el 11,6% de los mayores de 55 años, casi uno de cada ocho, ve “mal” o “muy mal” que en su barrio viva gente procedente de otros países, tasa que baja al 10,4% entre los vecinos que tienen hasta veinte años menos y que desciende al 7,9% entre los jóvenes de 18 a 34.

El rechazo al extranjero también varía según la ocupación: supera el 12% entre los pensionistas y las amas de casa, baja al 8,8% entre quienes tienen empleo y se desploma el 3,2% entre quienes lo buscan, lo que parece apuntar que el aislamiento de la diversidad en las actividades cotidianas puede acabar influyendo en la aceptación de la diversidad.

Varios indicios apuntan a que ese pueda ser uno de los motivos de los elevados niveles de rechazo al otro detectados entre la población menor de edad de alguno de los barrios estudiados, lo que conecta con la segregación derivada del deterioro del sistema educativo público: colegios infradotados de personal y de infraestructuras para integrar a los escolares de origen extranjero acaban perdiendo población autóctona, que migra a colegios de otras zonas de la ciudad u opta por la concertada y la privada, cuyos precios resultan prohibitivos para buena parte de los vecinos de origen extranjero.
“Potenciar al que está a gusto”

Delicias, un distrito zaragozano de 109.901 habitantes con vecinos de 110 nacionalidades distintas de la española que suponen un 22,8% de su población, es uno de los barrios incluidos en el estudio, (...)

 “Un 77% de los vecinos de Las Delicias quiere seguir viviendo en su barrio, pero solo un 14% se siente seguro”, informaba hace unos días el decano de la prensa local, Heraldo de Aragón, al adelantar los primeros datos de la encuesta, tan demoscópicamente ciertos como racionalmente incongruentes. ¿Confortablemente inseguros? ¿Inseguramente arraigados? 

“Hay que potenciar el 75% de la población que está a gusto. En Delicias no hay rechazo, no hay problemas de convivencia”, sostiene Concha Remón, de la fundación para la promoción e integración social, educativa, cultural y laboral Adunare, que reclama como algo fundamental “una inversión importante en infraestructuras y personal para los colegios del barrio, en los que hay que bajar los ratios. 

Queremos una pública como el resto de la pública”. “Todos los niños del barrio no están en los colegios públicos del barrio”, en los que sobraron plazas en el curso 2015-2016.

Para entonces, como venía ocurriendo desde 2011, la población de origen extranjero era mayoritaria en tres de las ocho escuelas del distrito: el obsoleto Andrés Manjón, sobrado de niños con necesidades educativas especiales y falto de especialistas educativos para atenderlos; el Emilio Moreno, que, por carecer de infraestructuras, ni siquiera tiene comedor, y el Antonio Beltrán.

 La crisis ha reequilibrado los niveles, aunque la escuela sigue lejos del 76%-24% que se da en la calle. Una parte amplia de las familias autóctonas sigue tendiendo a llevar a sus hijos a centros públicos ubicados fuera del barrio o a concertados. “La desventaja con esas carencias no es solo para el niño que tiene necesidades especiales, sino para todos”, señala Remón.  (...)

“Los antiguos barrios obreros son ahora multiculturales”, (...) “Ya sabemos dónde está la pobreza. Ahora debemos integrar todo lo referente a la convivencia. Hemos pasado de barrio obrero a barrio pobre, por lo que, o hablamos en términos de civismo y nos dejamos de diferencias interculturales, o vamos en la misma dirección que Francia”, sostiene Gimeno, crítico con algunas intervenciones tradicionales (“los planes integrales no dan resultado porque en el fondo no lo son, ya que cada Administración despliega solo sus competencias”) y que plantea nuevos retos.

 “La planificación urbana sigue pensando en barrios obreros, pero ¿qué vamos a hacer ahora que el paradigma ha cambiado y cada vez hay menos trabajo?”.  (...)

La generación de la posguerra convive ahora con los migrantes extranjeros y con la parte de mayor edad de la clase obrera autóctona, después de que los hijos de los primeros tengan a los suyos en los barrios a los que se mudaron durante la burbuja inmobiliaria. “Una población migrante autóctona de origen rural convive ahora con una población migrante internacional”, señala Gimeno.  (...)

“¿Qué está pasando en los barrios?”, se pregunta Gimeno, mientras recuerda cómo la deficiente gestión de la resaca de las movilizaciones de los suburbios franceses en 2005, basada en el urbanismo gentrificador de antiguas zonas de vivienda social, es uno de los factores que están influyendo en la deriva extremista del país vecino.  (...)"               (Eduardo Bayona  , CTXT, 19/05/17)

16.5.11

"En 1995, como consecuencia de la guerra de Yugoslavia, Europa hizo frente a una inmensa ola de más de 600.000 refugiados... nadie se echó atrás"

"Han bastado poco más de 20.000 tunecinos para poner en cuestión uno de los mayores logros de la integración europea: la supresión de los controles fronterizos entre los Estados miembros establecida por el acuerdo de Schengen de 1985.

Un dato ilustra a la perfección hasta qué punto Europa se dirige al abismo de la xenofobia: la supresión de controles internos entre los Estados miembros de la Unión Europea se puso en marcha en 1995 cuando, como consecuencia de la guerra de Yugoslavia, Europa tenía que hacer frente a una inmensa ola de más de 600.000 refugiados.

Solo Alemania se hizo cargo de 345.000 personas, en un esfuerzo poco conocido y mucho menos reconocido, pero otros países también estuvieron a la altura: Austria acogió a 80.000, Suecia 57.000, Suiza 25.000, Países Bajos 24.000 y Dinamarca 20.000.

Nadie se echó atrás entonces ni dudó de que la supresión de controles fronterizos fuera una buena idea.

Ahora, sin embargo, unos pocos jóvenes provenientes del norte de África y la perspectiva de una derrota electoral ante la ultraderecha han puesto en fuga a Sarkozy y a Berlusconi, dirigentes de dos de los países más prósperos del mundo. " (JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA: El abismo xenófobo. El País, 13/05/2011, p. 5)

12.5.11

"La sociedad (española) es mucho más madura. Pone como ejemplo la (gran) cantidad de matrimonios mixtos"

" Javier Bonomi dice que la sociedad va por delante de los partidos políticos, que es mucho más madura, y pone como ejemplo la cantidad de matrimonios mixtos y la misión de cuidar a mayores que les encomiendan ciudadanos españoles.

Él llegó de Argentina hace diez años, para estudiar. Pero su decisión de quedarse en España le convirtió en un sin papeles y pasó "todas las penas que eso conlleva".

Ahora ejerce como abogado en Barcelona y piensa que la política trata a los extranjeros como algo "simbólico y folclórico". (El País, 11/05/2011)

2.5.11

"La mayoría, unos 135.000, han sido acogidos en Liberia, cuyo Gobierno, siguiendo su tradición, no los ha internado en campamentos"

"El 8 de abril de 2011, un portavoz de la ONU informó de que miles de refugiados de Costa de Marfil continúan llegando a los países vecinos.

"La mayoría, unos 135.000, han sido acogidos en Liberia, cuyo Gobierno, siguiendo su tradición, no los ha internado en campamentos, sino que los ha distribuido entre distintos poblados", explicaba un comunicado oficial. (...)

El 24 de marzo, el ministro italiano del Interior se reunió con sus 26 colegas de la Unión Europea (UE) para pedir solidaridad ante la "crisis" desencadenada por la llegada de "decenas de miles" de libios que huyen de la guerra en su país.

Si se leen con cuidado los gráficos y estadísticas que acompañan esas informaciones, publicadas en toda la prensa europea, se comprueba que hasta la fecha han llegado a Italia 27.700 refugiados procedentes del norte de África.

Cierto que al estar todos juntos en los campos de acogida levantados en la pequeña isla de Lampedusa (20 kilómetros cuadrados y 5.000 habitantes habituales) y no repartidos por Italia (60 millones de habitantes) parecen muchos, pero los medios de comunicación deberíamos ayudar a que impere la sensatez y traducir con toda la exactitud que podamos las "decenas de miles" de las que se habla con tanta alarma.

Repitamos: son, hasta el momento, 23.000 tunecinos y 4.700 libios los que han intentado, y logrado, llegar a Italia, es decir, a la Unión Europea.

La comparación con la crisis de Costa de Marfil no pretende ser demagógica ni ocultar la realidad del pánico europeo, sino situar lo que está ocurriendo en sus justos términos: nadie, ni en Italia, ni en Francia, ni en España, está haciendo frente, ni por lo más remoto, a una crisis humanitaria provocada por la huida hacia nuestras fronteras de millones, centenares de miles, ni tan siquiera decenas de miles de refugiados del norte de África. (...)

Lo que está sucediendo es que la inmigración se ha convertido ya en una de las áreas más importantes, quizá vital, de la política interna de la mayoría de los países que componen la UE. (...)

Es muy probable que todo el pánico creado en la Unión Europea no sea consecuencia del aumento real y desproporcionado de la inmigración, sino la primera derivada de un problema interno europeo que tiene sus profundas y terribles raíces en nuestra propia historia, y no en lo que ocurre en Libia: el nacionalismo. (...)

Y va a ser el nacionalismo, y no la inmigración, lo que termine pudriendo la vida política europea.Es el nacionalismo húngaro, el nacionalismo del "verdadero" finlandés (que odia probablemente más a los suecos que a los somalíes), el nacionalismo francés y, sobre todo, el nacionalismo alemán el que se está escondiendo detrás de la alarma antiinmigración.

Es el nacionalismo lo que está infectando, de nuevo y para nuestra desgracia, el corazón de Europa. "
(SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ OPINIÓN: Son exactamente 27.700. SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ, El País, Domingo, 24/04/2011, p. 13)


"La Comisión de Bruselas acaba de aceptar revisar las reglas del espacio de Schengen para la libertad de circulación dentro de la Unión Europea.

La danza del vientre a la que se han entregado Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi en lo que respecta a la "invasión" de los inmigrantes tunecinos desde hace cuatro meses tiene algo que ver con eso.

No merece que nos detengamos en ella, de tan escandalosa que es desde el punto de vista político y humano. (...)

Pero esta "invasión" no va precisamente en el sentido que se dice: más de 650.000 personas han huido de Libia; si sigue el conflicto, se esperan más de un millón de personas de aquí al verano.

Túnez, que ahora está implicada en la guerra por Gadafi, ya ha recibido más de 500.000 refugiados por una población de 10,2 millones de habitantes y un PIB en caída desde la revolución, una tasa de desempleo superior al 30%, una situación de decrecimiento grave y una inestabilidad en cuanto a la seguridad peligrosa para la democracia naciente.

Europa, con una población que supera los 520 millones de habitantes, un PIB 10 veces superior al de los países de la ribera sur del Mediterráneo, ha tenido que gestionar, aunque por supuesto en el estruendo mediático y los resabios de racismo de Estado... ¡26.000 tunecinos!

En Túnez, lo he visto con mis propios ojos, los refugiados son acogidos por las poblaciones fronterizas, alimentados, invitados a dormir en las casas mientras esperan soluciones. El primer ministro Beyi Caid Esebsi, me dijo, tal cual, durante una charla:

"¿Qué quiere usted? tampoco vamos a abandonarles sedientos y hambrientos en el desierto" (Túnez, 25-4-11).

Por supuesto, esta situación no puede durar, es insoportable para Túnez. Pero no vemos comedia histérica alguna a costa de los extranjeros, animosidad alguna en el comportamiento de la población." (SAMI NAÏR: Revoluciones e inmigración. El País, 07/05/2011, p. 10)

5.5.10

La acogida española a la inmigración

"A pesar de todo, nadie discute que España haya sido, como país y hasta ahora, un ejemplo de tolerancia ante la llegada masiva de inmigrantes que ha ocurrido en los últimos 12 años. La política de inmigración en España se ha construido sostenida en el consenso. No ha sido un espacio, como ha ocurrido con otros temas sociales como la educación o la sanidad, pasto de la confrontación política en las cámaras parlamentarias o en los pasillos e incluso en las calles.

Los partidos mayoritarios se han portado en esta cuestión de una forma coherente. Es verdad que lo dicen ellos mismos, sus responsables, pero la inmensa mayoría de los expertos lo certifica.

"La sociedad española ha sido muy receptiva al fenómeno migratorio y la mayoría de los ayuntamientos están haciendo un importante trabajo para favorecer la integración, pero es un proceso largo y complejo y la obligación de los responsables políticos es acompañarlo, invertir en él y poner las condiciones para que transcurra con normalidad", opina la directora general de Integración de los Inmigrantes del Ministerio de Trabajo e Inmigración, Estrella Rodríguez Pardo.

"Los discursos que alimentan el odio a lo diferente y enfrentan a unos con otros son peligrosos a largo plazo porque en estas cuestiones en muy difícil construir y facilísimo destruir. Es fácil despertar en la gente el miedo al futuro, al paro, y culpar al que viene de fuera y alimentar los odios. Es difícil explicar bien las cosas, prevenir y resolver.

La responsabilidad es compartida, entre los programas del Gobierno y los recursos del Gobierno y los que han puesto por su parte las comunidades y ayuntamientos para la integración de inmigrantes. Y después de todo ese trabajo, el destrozo que hacen a la sociedad esos mensajes destructivos, ¿cómo se arregla y quién lo paga?", advierte la directora general. (...)

Aparte de los dos momentos más delicados para la política de inmigración en España (en 2000, con los dos cambios normativos sucesivos, y en 2005, con la regularización extraordinaria de extranjeros), España, a pesar de las encuestas, no ha vivido grandes confrontaciones por este tema. Pero hay cuestiones que flotan de forma permanente sobre esta calma, una de las cuales suscitó la polémica de Vic: el derecho al empadronamiento reconocido por la legislación española, se esté en una situación legal o no en el país.

Esto es para no pocos especialistas, nacionales e internacionales, una situación anómala que debería revisarse y es un derecho que resulta difícil tanto de entender como de explicar bien a los ciudadanos. Y se trata de una de las cuestiones más usadas para lanzar mensajes xenófobos.

"Hay un aumento del rechazo del otro y se produce en los territorios más vulnerables y no en los que tienen más nivel de renta", advierte la portavoz de Inmigración del PSOE en el Congreso de los Diputados, Esperanza Esteve. "Es normal que en un momento de crisis haya cierto temor a que el otro te acabe desplazando a ti, pero lo grave es que una institución, un partido, use esta situación para crear confrontación entre vecinos, agudice las diferencias y ponga la culpabilidad en el que acaba de llegar, eso es muy sucio", señala Esteve.

"Estos mensajes juegan con un proceso de cambio social delicado en un momento en el que la percepción de la diversidad es muy alta y, aunque hay déficits, se está trabajando duro en los sitios en los que hay más problemas y son lugares en los que hay que cuidar mucho la convivencia, huir de los agravios comparativos y desmontar mensajes negativos. Así que el daño que hacen esas políticas xenófobas es enorme y es muy irresponsable por parte de esos partidos permitir que se quiebre así la convivencia para arañar apenas unos votos", concluye la portavoz socialista." (El País, ed. Galicia, 04/05/2010, p. 33)

2.12.09

¿Somos racistas? Pues no... pero hay racistas...

"Hace unos meses un juzgado de Barcelona condenó a un local por vetar la entrada a dos cubanas por el color de su piel y otro juez está investigando ahora el caso de dos mujeres que no pudieron alojarse en un hotel, probablemente porque a alguien les pareció que eran lesbianas.

"No somos una sociedad racista, pero sí tenemos células racistas. Lo que hay que evitar es que hagan metástasis", advierte muy gráficamente. Y en el combate contra ese cáncer social es fundamental, dice, la formación de jueces, fiscales y policías. "A las víctimas de delitos por discriminación hay que darles un trato especial, no privilegiado. Hay que investigar el móvil de la acción, porque muchas veces no es otro que el hecho diferencial de la víctima". (MIGUEL Á. AGUILAR: "No somos racistas, pero sí hay células racistas". El País, ed. Galicia, última, 16/11/2009 )

9.7.08

Más allá de la tolerancia, el respeto... y una ley común

“La mitad de los habitantes de Toronto no ha nacido allí. ¿Cómo se puede gobernar una ciudad así? David Miller lo hace encantado: "La diversidad es uno de nuestros mayores activos. Somos inmigrantes o descendientes de inmigrantes: casi todos somos de fuera, así que nadie es de fuera. Comprendemos las diferencias, estamos mejor preparados para aceptarlas". (…)

"El mundo será como Toronto", asegura Miller; "avanzará hacia la diversidad". Ojo, añade: "Creemos en que cada uno tenga su religión, su lengua, pero todos somos canadienses, y eso significa que hay una sola ley, un derecho común". (DAVID MILLER: "El mundo será como Toronto, irá hacia la diversidad". El País, ed. Galicia, Última, 04/07/2008)

8.11.07

La expulsión de 250.000 ¿Judios? ¿Gitanos? ¿En Europa? ¿Otra vez?

La derecha reclama a Prodi la expulsión de 250.000 inmigrantes rumanos (El País, ed. Galicia, Internacional, 06/11/2007)

Rumania asegura que las expulsiones de comunitarios de Italia fomentan un clima de “racismo” (El País, ed. Galicia, Internacional, 06/11/2007)

La ley europea impide las expulsiones en masa (El País, ed. Galicia, Internacional, 07/11/2007)

Bucarest achaca a su minoría gitana la mala imagen en el exterior (El País, ed. Galicia, Internacional, 07/11/2007)

17.10.07

El "sueño español" del inmigrante no tiene quien le escriba

“Celebrando el 'sueño español'. Madrid acoge las Noches del Ramadán y un festival iberoamericano. (…)

Pero también otra España, de pocos años de edad, que tiene nuevos acentos, colores de piel, creencias religiosas, maneras de vivir y de expresar el amor, gustos musicales y culinarios y otras muchas cosas añadidas a la secular diversidad patria. Es la España alumbrada por los varios millones de extranjeros instalados aquí en busca de trabajo o de ocio, y en todo caso, de libertad.

La próxima semana, la segunda de octubre, coinciden venturosamente en Madrid dos festivales que celebran al modo neoyorquino esta nueva España. Organizadas por la Casa Árabe, se celebrarán en Lavapiés las Noches de Ramadán… Es una nueva prueba del modo ejemplar -nada de progromos, guerras exteriores o recorte interior de las libertades- con el que la inmensa mayoría de los españoles ha respondido a los atentados yihadistas del 11-M. No es ésta la única primicia: una institución pariente de la anterior, la Casa de América, comenzó el pasado viernes el festival VivAmérica… Ya era hora de que le saliera un competidor europeo a la tradicional parada de ese mismo día en la Quinta Avenida..., y qué mejor lugar para ello que Madrid, la ciudad que verdaderamente nunca duerme. (…)

Pero en España no, faltaría más; en España, los muchos políticos y periodistas que siguen instalados en nuestro rancio pesimismo histórico hablan con temor y escándalo de lo que denominan peyorativamente el efecto llamada. Y poca gente osa formular un discurso positivo sobre el Spanish dream (el sueño español).

Bien gestionada, la nueva diversidad que se ha sumado a la vieja diversidad española es un gran activo para nuestro país. A partir de los éxitos y fracasos de otros modelos de integración como el anglosajón y el francés, aquí podríamos construir una multiculturalidad no de guetos donde rija la ley de cada cual, sino de diversidad unida por la libertad, la igualdad y el derecho. Quizá es lo que está ocurriendo en la práctica sin que nadie lo teorice.” (Javier Valenzuela: Celebrando el ‘sueño español’; El País, ed. Galicia, Domingo, 07-10-07, pp. 13)

Factores de integración de los inmigrantes y España

“El 'test' europeo de la inmigración. Un estudio realizado en 28 países destaca que España es el segundo de la UE donde los inmigrantes tienen más facilidades para acceder al mercado laboral después de Suecia. (…)

El acceso al mercado laboral, la participación política y las facilidades para obtener un permiso de residencia son algunos de los elementos que los autores del informe consideran clave para trazar la radiografía de la integración de los que llegan a Europa en busca de una vida mejor.

Los países nórdicos -sobre todo Suecia- y los Países Bajos figuran a la cabeza de la lista que mide los diferentes factores de integración de los inmigrantes. (…)

El Índice de políticas de integración de inmigrantes, cofinanciado por la Comisión Europea, destaca que España, pese a ser un país que ha comenzado a acoger inmigrantes hace pocos años, en seguida se ha convertido en uno de los destinos preferidos. Y explica que aunque en España tienen más posibilidades, a la hora de encontrar un empleo, que los propios españoles, tienen sin embargo el doble de probabilidad de tenerse que conformar con trabajos temporales.” (El País, ed. Galicia, Internacional, 16/10/2007, pp. 6)

31.1.07

El problema... y la solución

El problema.

"A la vista de los chicos que deambulan por los barrios, cabe preguntarse quién cuida y controla a los hijos de las empleadas del servicio doméstico que limpian nuestras casas y cuidan a nuestros niños y a nuestros ancianos".

Y la solución.

"Son ellos, las asociaciones de vecinos, las ONG, los educadores y mediadores, los concejales comprometidos, los profesores, quienes sostienen la malla social que amortigua a diario el impacto de los conflictos, quienes tienden los puentes, deshacen equívocos y aligeran el miedo. "Me pregunto qué pasaría en nuestro país si todas estas personas se declararan en huelga aunque sólo fuera durante una semana", indica Ricard Zapata, profesor de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra". ( El País, 28-01-07 , pp. 28)