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26.2.26

Yolanda Díaz renuncia a liderar la izquierda en las próximas elecciones después de estrellarse contra la realidad del Congreso, donde los avances sociales más ambiciosos se han convertido en metas imposibles... sus credenciales como ministra de Trabajo pocos políticos han podido enseñar... Las reformas en el mercado de trabajo y las subidas del salario mínimo fueron recibidas por la patronal y la derecha como anuncios de un desastre inminente. Todas esas predicciones, incluso a pesar de los efectos económicos de la pandemia, quedaron borradas por los hechos. El resultado es el mayor número de trabajadores cotizantes en la historia, el descenso del paro al nivel más bajo en 17 años y la caída de la temporalidad a niveles que se consideraban antes imposibles de alcanzar. El Partido Popular dejó de hacerle preguntas en la sesión de control del Congreso. Díaz les arrojaba una lluvia de cifras económicas y al diputado correspondiente del PP solo le quedaba sacar el paraguas... Díaz se ocupó siempre de recordar que muchas de las personas beneficiadas por los avances sociales propiciados por su Ministerio eran mujeres. No hay feminismo sin una mejora de las condiciones de vida de las mujeres... Construir y mantener una coalición de quince partidos resultó más complicado que reducir el desempleo. Su mayor éxito estuvo en su origen. Sin una lista conjunta de la que formaran parte Sumar, Podemos y otros, el PP habría conseguido su objetivo de llegar a la mayoría absoluta con Vox en 2023... sin esa suma de fuerzas promovida por Díaz el resultado habría sido probablemente distinto... Los sentimientos que anidaban en muchos de los partidos agrupados en la coalición de Sumar pronto tuvieron más que ver con 'qué hay de lo mío'... En diciembre, Díaz reclamó a Sánchez “una remodelación profunda” del Gobierno para responder a la pérdida de credibilidad generada por los escándalos de corrupción. Sánchez pasó de ella... Por encima de todo, Sumar se estrelló contra la realidad de un Congreso con mayoría absoluta de derechas y un Gobierno que depende del apoyo de Junts. Los objetivos sociales más ambiciosos de la izquierda se convirtieron en metas imposibles. Ser el segundo partido del Gabinete en estas condiciones resultó ser una carga aún peor que en la anterior legislatura. A Pedro Sánchez y al PSOE, les basta con resistir una semana más a la espera de que algo les salve en el último minuto. Yolanda Díaz ha llegado a la conclusión de que eso no es suficiente para ella ni para la izquierda... “La tarea pendiente es ganar el país. Con claridad, con cariño, con ternura, sin miedo”, escribe en su carta de despedida (Iñigo Sáenz de Ugarte)

 "La vicepresidenta renuncia a liderar la izquierda en las próximas elecciones después de estrellarse contra la realidad del Congreso, donde los avances sociales más ambiciosos se han convertido en metas imposibles

Yolanda Díaz renuncia a ser la candidata de la izquierda confederal: “Estoy muy orgullosa de lo hecho, pero queda mucho por hacer”

Las caras no podían ser más sonrientes cuando Pedro Sánchez y Yolanda Díaz presentaron el acuerdo para formar gobierno tras las elecciones de 2023. “Querido Pedro. Sé que casi siempre estamos de acuerdo”, dijo Díaz. Era un amor correspondido. “Creo que voy a repetir más o menos lo mismo que ha dicho Yolanda en su intervención”, comentó Sánchez unos minutos después. Fue en octubre de 2023. Los dirigentes socialistas tardaron poco más de seis meses en enviar mensajes a los medios de comunicación sobre lo hartos que estaban con la vicepresidenta y ministra de Trabajo. El PSOE se había visto obligado a retirar el proyecto de Ley del Suelo por la oposición de Sumar, un prólogo de los choques entre ambos partidos por la crisis de la vivienda. No fue el único enfrentamiento.

Otro flashback mirando aún más atrás. Al anunciar su retirada del Gobierno en marzo de 2021, Pablo Iglesias la eligió sin avisarla como su heredera. Y se vino arriba. “Creo que digo algo que sienten millones de personas de izquierdas en toda España si digo que Yolanda Díaz puede ser la próxima presidenta del Gobierno de España”. Díaz diseñó su propio camino, lo que incluía una nueva coalición en la que un Podemos desgastado por el Gobierno sería un pasajero más. Para Iglesias, pasó a ser una traidora y hasta recomendó a su partido que no se uniera a Sumar para las elecciones de 2023.

Yolanda Díaz ha anunciado este miércoles que no será candidata del futuro proyecto de refundación de la izquierda, aunque continuará en el Ejecutivo. Hay un principio general que dice que ser el segundo partido de un Gobierno de coalición genera un desgaste que es muy difícil de encajar. Iglesias duró catorce meses y acabó incinerado. Díaz ha aguantado más tiempo, pero su llama se apagó muy pronto ante la opinión pública. Nueve meses después de la formación del Gobierno, las elecciones europeas de 2024 propinaron un golpe brutal a Sumar, que cayó hasta el 4,7% (desde el 12,3% de los comicios de 2023).

Díaz intentó asumir personalmente el fracaso y sólo contribuyó a hacer más profunda la herida. Su dimisión al frente del Movimiento Sumar dejó huérfano al partido. Era líder de Sumar en el Gobierno, pero no en el partido. Resultaba como mínimo incoherente. Es la clase de lógica con que los partidos creen que pueden superar los malos momentos y que los votantes raramente entienden.

La retórica de los cambios sociales que se pueden propulsar desde el Gobierno es como una bicicleta en la que no puedes dejar de pedalear. Todo son cuestas hacia arriba y la carretera está llena de agujeros y obstáculos. Díaz dio con fuerza a los pedales y se dejó las piernas con unas credenciales como ministra de Trabajo que pocos políticos en esa cartera han podido enseñar.

Las reformas en el mercado de trabajo y las subidas del salario mínimo fueron recibidas por la patronal y la derecha como anuncios de un desastre inminente. Todas esas predicciones, incluso a pesar de los efectos económicos de la pandemia, quedaron borradas por los hechos. El resultado es el mayor número de trabajadores cotizantes en la historia, el descenso del paro al nivel más bajo en 17 años y la caída de la temporalidad a niveles que se consideraban antes imposibles de alcanzar.

El Partido Popular dejó de hacerle preguntas en la sesión de control del Congreso. Díaz les arrojaba una lluvia de cifras económicas y al diputado correspondiente del PP solo le quedaba sacar el paraguas. Cuando Cuca Gamarra se atrevió a hacerlo después de un periodo de abstinencia, lo hizo planteando dudas sobre la fiabilidad de los datos sobre fijos discontinuos. La vicepresidenta le recordó una frase de alguien que había dicho años atrás que eran funcionarios los que recopilaban esas cifras. Tras la inevitable pausa dramática, le dijo que la autora era Fátima Báñez, ministra de Trabajo con Rajoy.

En el momento actual, los argumentos más trabajados han dado paso a las puñaladas. En la sesión de control de este miércoles, el PP se inventó una pregunta para Díaz cuyo único objetivo era denunciar a la “casta sindical”, en palabras de Jaime de Olano. Simplemente, era otro intento de copiar el lenguaje de Vox.

Díaz se ocupó siempre de recordar que muchas de las personas beneficiadas por los avances sociales propiciados por su Ministerio eran mujeres. Frente a las típicas acusaciones mediáticas según las cuales el feminismo solo es una lucha por una identidad propia y selectiva que ignora los intereses de los trabajadores o las causas tradicionales de la izquierda, la vicepresidenta podía ofrecer datos concretos que demostraban lo contrario. No hay feminismo sin una mejora de las condiciones de vida de las mujeres.

Construir y mantener una coalición de quince partidos resultó más complicado que reducir el desempleo. Su mayor éxito estuvo en su origen. Sin una lista conjunta de la que formaran parte Sumar, Podemos y otros, el PP habría conseguido su objetivo de llegar a la mayoría absoluta con Vox en 2023. Hubo otros factores relevantes en la remontada –la recuperación socialista desde el fracaso de las autonómicas unos meses antes, además de la creencia arrogante del PP de que lo tenía todo hecho–, pero sin esa suma de fuerzas promovida por Díaz el resultado habría sido probablemente distinto.

Cuando inició el proceso de formación de Sumar en el verano de 2022, Díaz lanzó un discurso en el que los sentimientos jugaban un papel esencial. “En la cosa pública, no se puede hacer nada sin ternura”, dijo, ofreciendo una imagen del líder de izquierdas alejada del perfil constantemente cabreado. “No queremos distopías. Queremos ser felices”. Ahora que corren tiempos más oscuros –con Abascal imponiendo condiciones a un Feijóo entregado al pacto con Vox–, no desiste de incidir en ello: “La tarea pendiente es ganar el país. Con claridad, con cariño, con ternura, sin miedo”, escribe en su carta de despedida.

Los sentimientos que anidaban en muchos de los partidos agrupados en la coalición de Sumar pronto tuvieron más que ver con 'qué hay de lo mío'. Nadie aceptaba un rol secundario. Todos se creían imprescindibles. Las críticas internas no tardaron en acumularse y se intensificaron con los pobres resultados en sucesivas elecciones autonómicas. Había quejas por el desorden interno y también acusaciones a la líder por tomar decisiones por su cuenta. El típico escenario de confusión del que no puede salir nada muy productivo. Ahora toca otra refundación completa de resultado incierto que inevitablemente pasaba por buscar otro nombre que encabece la papeleta electoral.

En diciembre, Díaz reclamó a Sánchez “una remodelación profunda” del Gobierno para responder a la pérdida de credibilidad generada por los escándalos de corrupción. Sánchez pasó de ella. Ya no tenía ningún deseo de escucharla y mucho menos de darle la razón.

Por encima de todo, Sumar se estrelló contra la realidad de un Congreso con mayoría absoluta de derechas y un Gobierno que depende del apoyo de Junts. Los objetivos sociales más ambiciosos de la izquierda se convirtieron en metas imposibles. Ser el segundo partido del Gabinete en estas condiciones resultó ser una carga aún peor que en la anterior legislatura. A Pedro Sánchez y al PSOE, les basta con resistir una semana más a la espera de que algo les salve en el último minuto. Yolanda Díaz ha llegado a la conclusión de que eso no es suficiente para ella ni para la izquierda."

Iñigo Sáenz de Ugarte, eldiario.es, 25/02/26)

 

"Queridas amigas y queridos amigos. 

Quiero trasladaros una decisión importante. Estamos en un momento de excepcionalidad democrática y cambios profundos en todo el mundo.

En este tiempo, el Gobierno de España está siendo una inspiración, un ejemplo de que es posible hacer las cosas de otra manera. En los últimos años en el Gobierno hemos conseguido cosas que cuando empecé mi actividad como ministra parecían imposibles. Hemos alcanzado una tasa de paro por debajo del 10%, con récord de personas ocupadas y con enormes tasas de contratación indefinida. El mercado de trabajo ha cambiado en nuestro país y es gracias a lo que hemos conseguido desde el Gobierno y desde el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Hemos subido el salario mínimo un 66% hasta los 1221 euros con justicia fiscal, hemos protegido al tejido productivo con los ERTE, y la recuperación de la capacidad adquisitiva de los trabajadores ha impulsado la economía. En un momento en que los derechos de las mujeres y de las personas LGTBIQ+ son amenazados y cuestionados, nuestro país ha seguido avanzando de la mano del feminismo. Hemos reconocido por primera vez los derechos de las trabajadoras del hogar, legislamos por primera vez los derechos laborales de las personas LGTBIQ+, hemos aumentado los permisos por nacimiento y cuidado a 22 semanas (32 en las familias monomarentales) y hemos conseguido que haya más de 10 millones de mujeres trabajadoras y reduciendo, además, la brecha de género un 21%. La pobreza juvenil ha pasado del 28,3% al 20,9%. Hoy hay casi un millón de personas menos en precariedad laboral. La desigualdad se ha reducido también a mínimos de la serie histórica. Y todo esto mientras España crece al 2,8%, el doble que la media europea.

En los próximos meses ese trabajo seguirá dando pasos y construyendo derechos. Con el Estatuto de las personas becarias o con el control horario. Queda mucho por hacer.

Estas mismas semanas, en medio de un gigantesco avance de las políticas del odio en todo el mundo, anunciábamos la regularización de medio millón de personas migrantes que viven en nuestro país. Mientras Trump deporta migrantes, España es un país de acogida que las y los regulariza. Lo hemos hecho con humildad, con trabajo y con un enorme esfuerzo. Hemos conseguido lo que nos decían que era imposible conseguir. Cuando empecé mi desempeño como ministra lo hice con un objetivo en la cabeza, con un horizonte claro: servir a las trabajadoras y los trabajadores de mi país. Cada vez que he sentido esa fuerza desfallecer, cada momento de duda, cada conflicto, ha sido la brújula de los trabajadores y las trabajadoras la que me ha indicado el camino.

Siempre tuve muchas reticencias ante la idea de ser candidata. La política es dura, especialmente para las mujeres, pero no me arrepiento de haber dado el paso. Miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva y trabajando siempre para mejorar la vida de la gente. Voy a seguir haciéndolo, pero hoy quiero anunciaros que no seré candidata a las próximas elecciones generales de 2027. Es una decisión muy meditada y que he comunicado a mis seres queridos, al conjunto de mi espacio político y al presidente del Gobierno. Di el paso para encabezar Sumar en 2023 pensando en el enorme abrazo de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Dijimos entonces que sin Sumar no habría gobierno de coalición y logramos revalidar un gobierno que todas las encuestas daban por perdido.

Estos días pienso todo el rato que esa fuerza, ese abrazo y ese encuentro es lo que toca construir y defender. Seguiré trabajando en el Gobierno para cumplir con ese mandato de las urnas y avanzar en todo lo que nos queda por hacer.

Mientras en el Gobierno seguiremos haciendo nuestro trabajo, se abren de nuevo caminos para insuflar de vida e ilusión al espacio progresista. Lo hemos visto el pasado día 18 de febrero, con el debate pertinente y ambicioso que ha abierto Gabriel Rufián y lo hemos visto el día 21 con la confirmación de que el espacio que Sumar puso en pie sigue con fuerza, vocación de mayorías y voluntad de acuerdo y avance social. Es el momento de ampliar la democracia y de llenarla de sentido y esperanza.

Eso es lo que necesitamos. Es necesario que esa energía, de la que hoy vemos los primeros destellos, crezca. Quiero también dar espacio y tiempo para que lo que está naciendo corra con la fuerza que merece, y acompañarlo, cuidarlo, impulsarlo con toda mi energía y con la fuerza que me da la convicción. Y quiero cuidar también el Gobierno de coalición progresista, porque es cuidar la mejor herramienta que tenemos para seguir ganando derechos.

La política ha sido el aire que respiré en mi casa, las palabras con las que aprendí a hablar en un hogar lleno de democracia, cultura, dignidad y amor por lo común.

A política que aprendín na miña casa é a que practiquei sempre e sigo practicando. É a forza da miña terra, de Galicia, e da miña lingua, o galego. Esa parte de min que é unha peza dun crebacabezas máis grande.

Tenemos un país hermoso y diverso, construido de muchas piezas, de muchas historias cruzadas. Un país que no va a permitir que le tuerzan el futuro. Que no va a dejar que le borren las ganas. Me siento muy orgullosa de lo que hemos hecho, pero soy consciente de que queda mucho por hacer. La tarea pendiente es ganar el país. Con claridad, con cariño, con ternura, sin miedo. Como hasta ahora.

Yolanda Díaz Pérez, 25 de febrero de 2026"      (laSexta, 25/02/26) 

24.10.25

Tenía ganas de seguir leyendo cosas como ésta; España marca nuevo récord de empleo con más de 22,3 millones de trabajadores... "Hoy hay más personas trabajando que nunca y lo están haciendo con mejores condiciones"

 "El mercado laboral sumó 118.400 empleos en el tercer trimestre del año, hasta marcar un nuevo récord de ocupación con 22.387.100 afiliados, si bien el comportamiento del empleo ha sido el más moderado en este periodo desde 2019.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicada este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de desempleados subió en 60.100 personas, hasta situarse en los 2.613.200, de forma que la tasa de paro aumentó en 17 centésimas, hasta el 10,45%.

El incremento del empleo es compatible con el aumento del paro debido a que la población activa creció en 178.500, hasta superar los 25 millones de personas activas, es decir, que trabajan o buscan empleo.

El Ministerio de Economía ha subrayado que las cifras del tercer trimestre "corroboran el dinamismo del mercado de trabajo" con récord de empleo y de población activa.

En los últimos doce meses, el empleo ha crecido en 564.100 personas (a un ritmo del 2,58 %), en tanto que el paro se ha reducido en 140.900 (a una tasa del –5,12 %).

"Hoy hay más personas trabajando que nunca y lo están haciendo con mejores condiciones" ha destacado en declaraciones remitidas a los medios la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien han puesto en valor políticas como la reforma laboral o las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional (SMI).

El sector servicios supera los 17 millones de ocupados

Al detalle del empleo en el trimestre, creció fundamentalmente entre los hombres, con 107.100 ocupados más, y solo en 11.300 mujeres.

La ocupación aumentó en la industria (64.100 más), los servicios (39.100) y la construcción (32.600), mientras bajó en la agricultura (17.400 menos).

Con este avance, el empleo en el sector servicios superó, por primera vez, los 17 millones de ocupados.

El número de asalariados subió en 129.200 -los que tenían contrato indefinido aumentaron en 74.800 y los de contrato temporal en 54.400-, mientras que el número de autónomos disminuyó en 10.500 personas.

El empleo a tiempo completo creció en 314.500 personas y el de tiempo parcial bajó en 196.100.

La tasa de temporalidad se sitúo así en el 15,6 %, dos décimas más que en el segundo trimestre; y la de parcialidad en el 12,9 %, un punto menos que el trimestre anterior.

Por empleador, el empleo privado se incrementó este trimestre en 107.600 personas, hasta un nuevo récord con 18.854.400; y el público aumentó en 10.800, hasta 3.532.700.

La tasa de temporalidad en el sector privado fue del 12 % y del 27 % en el público.

Más desempleo en los servicios y entre las mujeres

El incremento del desempleo se concentró en el sector servicios (con 75.700 más), seguido de lejos por la agricultura (10.800), mientras que disminuyó en la industria (16.600 menos) y la construcción (10.300 menos).

Por sexo, el número de hombres en paro disminuyó en 22.600 mientras que el de mujeres aumentó en 82.700, de forma que sigue habiendo más desempleadas (1,43 millones y una tasa de paro del 12,11 %) que desempleados (1,18 millones y una tasa del 8,97 %).

La tasa de paro de los hombres bajó así, por primera vez, del 9 % en más de 17 años.

Por nacionalidad, el paro subió entre los españoles –incluye doble nacionalidad– en 59.600 en tanto que apenas varió entre los extranjeros (600 más).

El desempleo de larga duración (aquellos que llevaban más de un año) disminuyó en 48.900, mientras que aumentó en 49.400 entre las personas que buscan su primer empleo."

( InfoLibre, 24/10/25)

3.5.25

JACOBIN: El proyecto de Yolanda Díaz, de reorganizar la izquierda radical, ha implosionado... Gran parte del capital político que Díaz acumuló como ministra de Trabajo pro-obrera se ha dilapidado en los últimos dos años en un enfrentamiento de alto riesgo con la actual dirección de Podemos... se echó en falta un papel para la organización de las bases o un discurso claro contra las élites... fracasando en su intento de ampliar su popularidad como ministra de la época de la pandemia para construir una marca u organización electoral sostenible... cuando se encuentra operando en un campo político marcado por una mayor polarización y en el que ahora es incapaz de avanzar en soluciones políticas... Sumar no ha sido capaz de mantener un perfil político diferenciado del PSOE en los últimos dieciocho meses... «La política actual se basa en la confrontación de modelos, valores y visiones del mundo... En cambio, Sumar se basa en la idea de que los votantes simplemente quieren soluciones a los problemas a los que se enfrentan. Centrarse únicamente en políticas como el salario mínimo o la reducción de la semana laboral sin enmarcarlas en una visión más amplia sólo puede conducir a la derrota electoral.»

 "El partido de izquierdas español Sumar celebró su segundo congreso nacional los días 29 y 30 de marzo, con su futuro ya en entredicho. En dos encuestas recientes, el socio menor del Gobierno de coalición había perdido más de la mitad de sus apoyos desde las elecciones generales de 2023 (del 12,3% a cerca del 6%). Más preocupante aún, Público calcula que esto significaría que Sumar sólo conservaría un tercio de sus escaños, lo que hace difícil ver cómo uno de los pocos gobiernos de amplia izquierda de Europa podría asegurarse la reelección.                
                      
El proyecto de la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, de reorganizar la izquierda radical ha implosionado tras su sólido resultado electoral inicial en 2023. Este colapso se explica en parte por las contradicciones internas. La capacidad de Sumar para funcionar como plataforma de unidad de la amplia izquierda, destinada a aglutinar fuerzas dispersas, se vio minada desde el principio por la guerra de facciones entre Díaz y Podemos, la fuerza anteriormente hegemónica en la izquierda española.

Gran parte del capital político que Díaz acumuló como ministra de Trabajo pro-obrera se ha dilapidado en los últimos dos años en un enfrentamiento de alto riesgo con la actual dirección de Podemos. En particular, su decisión de no ofrecer ni a Ione Belarra ni a Irene Montero un papel ministerial en la segunda legislatura del Gobierno de coalición dio a su partido la excusa que había estado buscando para romper con Sumar, sólo unos meses después de presentarse bajo su bandera a las elecciones de 2023.

 Tras esta desmoralizadora ruptura y una serie de duras derrotas en las elecciones regionales y europeas, Sumar sufrió un duro golpe el pasado octubre, cuando estalló un escándalo de conducta sexual inapropiada en torno a su principal estratega, Íñigo Errejón. Tras su dimisión y el reconocimiento de su comportamiento abusivo hacia las activistas, Sumar tuvo que esforzarse por responder a las preguntas sobre qué y cuándo había tenido conocimiento de las acusaciones. Cuando surgió una acusación posterior de violación (que Errejón niega), la derecha española pasó al ataque, denunciando la hipócrita moralización de la izquierda en torno al feminismo. Podemos vio una oportunidad para socavar aún más el prestigio de Díaz.

Sin embargo, el caso Errejón fue también la primera vez desde las elecciones generales que una noticia relacionada con Sumar había captado realmente la atención nacional. Como socio menor de una coalición gobernante ahora sin mayoría parlamentaria, ha luchado por mantener la relevancia a lo largo de más de dieciocho meses de bloqueo institucional. Esto contrasta fuertemente con la experiencia de la izquierda radical en el primer gobierno de coalición del presidente Pedro Sánchez de 2020 a 2023. Operando bajo la anterior alianza electoral Unidas Podemos, había forzado concesiones específicas pero sustanciales del Partido Socialista (PSOE) de centro-izquierda de Sánchez, que iban desde medidas para hacer frente a la crisis del coste de la vida y un fortalecimiento de las leyes laborales hasta una serie de leyes feministas.

 Pero ahora, enfrentados a un equilibrio de fuerzas mucho peor en el Parlamento, los cuatro nuevos ministros de Sumar que Díaz incorporó al gabinete han seguido siendo figuras marginales, cuyos limitados cometidos no les han proporcionado los medios para intervenir en la agenda política de los últimos dieciocho meses. Esto es especialmente devastador, ya que el perfil de liderazgo de Díaz se basa en los resultados obtenidos en el cargo, y en su reputación de asegurar avances políticos progresistas. Sumar ya no puede presumir de su influencia institucional, carece de estructuras extraparlamentarias propias e incluso de una fuerte presencia en los medios de comunicación, por lo que ha pasado a un segundo plano.
Liderazgo pandémico

Esto, a su vez, apunta a la estrecha base en torno a la cual Díaz había intentado reorganizar la izquierda española a partir de mediados de 2022. Basándose en la experiencia del gobierno de coalición en la gestión de la pandemia, así como en sus logros legislativos en el fortalecimiento de los derechos de los trabajadores, Sumar trató de ampliar el atractivo electoral de la izquierda presentándose como un partido de gobierno creíble, capaz de ofrecer avances políticos concretos. En este sentido, su perfil encajaba con el espíritu tecnocrático de principios de la década de 2020. Era un momento en el que Bidenomics y el fondo de rescate COVID-19 de la Unión Europea parecían abrir la posibilidad de un nuevo intervencionismo estatal progresista y en el que -muy brevemente- el populismo de extrema derecha estaba en retirada.

 Durante la presentación de Sumar en una serie de actos públicos a finales de 2022 y principios de 2023, Díaz se mostró pragmática y reformista. Señalando el éxito de la limitación de los precios de la energía por parte de la coalición y su reforma para acabar con los falsos autónomos en la economía colaborativa, insistió en que a través de la negociación institucional y la colaboración social se podría lograr un nuevo contrato social para el siglo XXI que fuera más allá del neoliberalismo. Sin embargo, se echó en falta un papel para la organización de las bases o un discurso claro contra las élites: el perfil más directivo de Díaz y los mensajes más suaves de su plataforma marcaron una diferencia con el populismo combativo de izquierdas de Podemos.

 De hecho, el fundador de Podemos, Pablo Iglesias, tampoco había conseguido combinar eficazmente su papel de ministro con un discurso de oposición durante sus dieciocho meses en el gabinete, involucrándose en polémicas de gran carga en torno al lawfare y la parcialidad de los medios de comunicación que alienaron a los votantes en el punto álgido de la pandemia. Por el contrario, Díaz se convirtió en el líder político mejor valorado de España tras supervisar con éxito el plan de bajas laborales COVID-19 del Estado español e impulsar repetidos aumentos del salario mínimo. Gracias a estas medidas, Díaz se convirtió rápidamente en un nombre conocido y fue capaz de atraer a una parte sustancial del voto del PSOE a pesar de ser miembro del Partido Comunista de España y ministra de Unidos Podemos. Cuando Iglesias dimitió y nombró a Díaz vicepresidenta del Gobierno en 2021, muchos en la izquierda española creyeron que su candidatura podría hacer que la izquierda parlamentaria ampliara su perfil y su peso en el gabinete.

 Reorganizar la izquierda para explotar esta oportunidad era el núcleo de la hipótesis táctica de Sumar. Sin embargo, en última instancia Díaz y su círculo más cercano no fueron capaces de aprovechar esta promesa inicial, fracasando en su intento de ampliar su popularidad como ministra de la época de la pandemia para construir una marca u organización electoral sostenible. Al igual que Podemos antes que ella, Sumar se construyó como una plataforma delgada y vertical, pero que a diferencia de su predecesora no tuvo sus orígenes en una ola de movimiento más allá de las instituciones, sino que se construyó desde el cargo. Esto ha reforzado aún más la sensación de que se define más por su promesa de un gobierno progresista «eficaz» que por una identidad social o política clara.

En un principio, Sumar adoptó una línea obrerista, resaltando los vínculos de Díaz con el sindicalismo, antes de pivotar hacia un discurso ecologista impregnado de pop durante las elecciones anticipadas de 2023 y de volver lentamente hacia un cierto mensaje social y obrerista en los últimos meses, tras la salida de Errejón. Pero estos cambios discursivos se produjeron sin que nunca articulara un proyecto político más amplio que fuera más allá de su participación en el gobierno.

Límites a la gobernabilidad

 Incluso en la campaña de las elecciones generales de 2023, la primera vez que se puso en marcha la maquinaria de Sumar, la plataforma tuvo dificultades para calar, ya que su campaña centrada en las políticas carecía de una narrativa clara y resultaba excesivamente técnica para muchos votantes. Aunque Díaz se había dado a conocer por sus reformas laborales y sociales, sus asesores ecologistas cambiaron de rumbo y centraron la campaña de Sumar en políticas innovadoras relacionadas con el tiempo libre, la igualdad de oportunidades y la salud mental. En parte, era una forma de distinguir a Sumar del discurso de Sánchez a favor de la estabilidad socialdemócrata, pero propuestas como su plan de herencia universal inspirado en Thomas Piketty (por el que todos los jóvenes españoles de dieciocho años recibirían 20.000 euros para «poner en marcha un proyecto de vida») no lograron atraer a las bases de la izquierda, y los jóvenes académicos y asesores profesionales que trabajaban en la campaña fueron incapaces de vender sus políticas.

La buena actuación de Díaz en la recta final de la campaña, especialmente en el debate de líderes, fue suficiente para repetir el resultado obtenido por la alianza Unidos Podemos en 2019, pero no para ganarse a los votantes del PSOE en las cifras previstas anteriormente. De hecho, en medio de una oleada reaccionaria global, Sánchez rompió la tendencia más amplia de los titulares de cargos que fueron castigados por la crisis del coste de la vida, entre otras cosas debido a la protección más sólida del Gobierno español de los niveles de vida de los trabajadores, que la presión de la izquierda había sido clave para asegurar.

 Sin embargo, el alivio por haber evitado un gobierno de extrema derecha del Partido Popular-Vox se vio pronto atenuado por la debilidad de los números de la segunda coalición en el Parlamento, ya que la administración depende ahora del apoyo del partido de centro-derecha nacionalista catalán Junts para tener una mayoría que le permita aprobar leyes. En los últimos dieciocho meses, este partido independentista ha utilizado su veto efectivo para paralizar la mayor parte de la agenda del gobierno, incluido el bloqueo de la coalición para aprobar cualquier presupuesto gubernamental desde las elecciones. Al mismo tiempo, también se han puesto de manifiesto los límites de la agenda reformista de la primera coalición, sobre todo en lo que respecta a su desdentada ley de vivienda, con la que las ciudades más grandes de España se enfrentan a subidas de los alquileres de entre el 10% y el 14% en 2024.

 Sin embargo, ante este cambio de escenario, Sumar se ha mantenido fiel a su línea de gobierno progresista, incluso cuando se encuentra operando en un campo político marcado por una mayor polarización y en el que ahora es incapaz de avanzar en soluciones políticas. En parte, esto refleja el hecho de que Díaz ha construido la plataforma a su imagen y semejanza, eliminando la primera fila de Unidos Podemos antes de las elecciones e incorporando a una serie de candidatos poco conocidos con formación política y profesional. Los nuevos diputados no han sido capaces de generar sus propios perfiles mediáticos ni han mostrado mucha capacidad para la comunicación política -como ejemplifica la primera portavoz parlamentaria de la plataforma, Marta Lois, cuyas contenidas intervenciones durante sus breves cinco meses en el puesto fueron simplemente ahogadas en medio de la exaltada atmósfera de la política española actual.

En última instancia, sin el impulso institucional previo de la izquierda y la capacidad de Díaz para conseguir concesiones políticas de alto perfil en el gabinete, Sumar no ha sido capaz de mantener un perfil político diferenciado del PSOE en los últimos dieciocho meses. Junts se ha negado a apoyar la propuesta política estrella de Díaz de reducir la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales, mientras que también ha votado en contra de medidas como la renovación del impuesto extraordinario sobre los beneficios de las compañías eléctricas y una reforma vital que habría permitido controlar los alquileres de corta duración.

 El analista político Mario Ríos duda de que esas medidas por sí solas hubieran podido sostener a Sumar, dado el rumbo político de la Europa pospandémica. «En el panorama político actual, la gobernabilidad es necesaria, pero no es la principal herramienta para atraer votantes y ganar elecciones», explica en relación al posicionamiento de Sumar. «La política actual se basa en la confrontación de modelos, valores y visiones del mundo», continúa. «En cambio, Sumar se basa en la idea de que los votantes simplemente quieren soluciones a los problemas a los que se enfrentan. Centrarse únicamente en políticas como el salario mínimo o la reducción de la semana laboral sin enmarcarlas en una visión más amplia sólo puede conducir a la derrota electoral.»
Unidad fallida

Sin embargo, el fracaso de Sumar a la hora de concretar su proyecto y su falta de resultados en el gabinete no pueden explicar por sí solos el desplome de la popularidad de Díaz entre el propio electorado de izquierdas. En los últimos dieciocho meses, ha pasado de ser la opción preferida para presidenta del Gobierno de dos tercios de los votantes de Sumar en 2023 a serlo sólo del 23 por ciento. También hay ahora bastantes más votantes de Sumar de las últimas elecciones que preferirían a Pedro Sánchez al frente del Gobierno que a ella. Aunque sus índices generales de aprobación siguen siendo mucho más altos que los de Iglesias cuando éste dimitió, sólo el 40,9% de los votantes le dan ahora un aprobado o más, frente al 54,9% de hace dos años.

 En este sentido, el descenso de sus cifras entre sus propias bases y los desastrosos resultados de la plataforma en las elecciones europeas del año pasado también deben verse en términos del descenso de Sumar a una espiral de crisis internas y escándalos. La plataforma parecía haber tocado fondo la noche de las elecciones europeas del pasado junio, cuando Díaz dimitió como su líder tras haber obtenido sólo el 4,6 por ciento de los votos y tres escaños. Más tarde aclaró que seguiría como vicepresidenta del Gobierno y que seguiría siendo la figura de la izquierda en el Gobierno, pero que ya no lideraría la construcción de un proyecto de unidad de la izquierda.

En ese momento, sin embargo, su autoridad ya se había esfumado. Izquierda Unida, liderada por los comunistas, que había sido el mayor apoyo de Sumar sólo un año antes, denunciaba ahora su estructura de «hiperliderazgo» y su falta de democracia interna después de haberse quedado sin escaño en el Parlamento Europeo por primera vez desde su creación en 1986. «Se acabó el tiempo en que Sumar marcaba la agenda y otras fuerzas la seguían», insistió el coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. La dimisión de Errejón privó a la plataforma de su única figura reconocida a nivel nacional y abrió una tormenta de recriminaciones en la izquierda.

 En términos más generales, sin embargo, la velocidad con la que Sumar implosionó debe verse en términos de dos factores relacionados con su desarrollo interno. En primer lugar, se construyó en oposición a Podemos. En segundo lugar, la reorganización de la izquierda española en torno a una plataforma centrada en la personalidad la hizo dependiente de la popularidad continuada de Díaz, y Sumar, como Podemos antes que ella, se saltó el duro trabajo de organización sobre el terreno durante su auge inicial, cuando aún tenía impulso.

En cuanto al primer punto, no debe ignorarse la responsabilidad de Podemos en tres años de faccionalismo debilitante, sobre todo por la forma en que Iglesias nombró a Díaz como su sustituta como vicepresidenta del Gobierno a través de las redes sociales sin ni siquiera consultarla. En aquel momento, Iglesias parecía calcular que, sin ninguna base de poder propia, Díaz funcionaría como una figura independiente mientras seguía dependiendo de Podemos. Pero en realidad, el propio Podemos no tenía una infraestructura de base robusta que pudiera haber funcionado como una sólida plataforma de lanzamiento para su candidatura, más allá, quizás, de su plataforma mediática, que llegó a ser Canal Red.

 A medida que Díaz intentaba distanciarse del partido e instituir una renovación más amplia del espacio de izquierdas, Iglesias, Montero y Belarra reaccionaban con creciente hostilidad. Sin embargo, su respuesta a la presión de Podemos ha sido repetidamente desproporcionada, y en lugar de buscar un acuerdo de trabajo viable de cara a las elecciones de 2023, cuando el partido estaba más debilitado, apostó por acabar con su actual dirección, al vetar a Irene Montero, su figura activa más destacada, para presentarse en la lista de Sumar. Al hacerlo, jugó demasiado su baza y subestimó la capacidad del partido para sobrevivir como fuerza independiente en el flanco izquierdo de Sumar -aunque de forma muy reducida, con Podemos obteniendo un 3,3% y dos escaños en las elecciones europeas-.

 Además, la nueva posición de Podemos en los bancos de la oposición también ha complicado aún más las opciones abiertas a Sumar desde el punto de vista táctico. Como señala el analista político Sergio Pascual, «Sumar se encuentra ahora atrapada en una pinza entre PSOE y Podemos. En los temas que dominan la agenda actual, como Gaza, el rearme o la vivienda, le queda muy poco espacio que ocupar entre el posicionamiento ampliamente progresista de Sánchez, por tímido que sea en el fondo, y el maximalismo de izquierdas de Podemos.» «Los mensajes suaves y muy racionales de Sumar no pueden ganar tracción», continúa. Ríos está de acuerdo, señalando que «incluso si Sumar quisiera movilizar a los votantes más a la izquierda, por ejemplo, abandonando la coalición por cuestiones como el gasto militar o la vivienda, obtendría muy poca ventaja electoral porque ahora se enfrenta a un rival más radical, que está mejor posicionado para canalizar esta frustración y la ira de la izquierda.»

Intentar un reseteo

 En este difícil contexto, Sumar celebró su segunda conferencia nacional los días 29 y 30 de marzo. El evento se había retrasado casi cuatro meses a causa del escándalo Errejón, ya que el antiguo portavoz de Sumar había estado redactando su nuevo documento de estrategia política mientras salían a la luz las acusaciones contra él. Díaz, criticada por su gestión del escándalo, se enfrentó a una importante revuelta interna de los distintos partidos de su alianza electoral, que insistieron en que Sumar ya no estaba en condiciones de actuar como fuerza unificadora de la izquierda parlamentaria.

En la conferencia, Sumar aceptó un reajuste de las relaciones con sus aliados al formalizar su estatus como un partido político más, sin sus pretensiones anteriores de incorporar también a otras fuerzas dentro de su plataforma paraguas. Ahora, con dos leales a Díaz poco conocidos nombrados como sus nuevos líderes, el horizonte de Sumar se limitará en gran medida a construir una base de poder para la vicepresidenta del Gobierno. Esto significa crear una base organizativa desde la que negociar su lugar y el de su frente dentro de un nuevo acuerdo electoral de izquierdas que se espera para antes de las próximas elecciones, y en el que Sumar ya no desempeñará un papel tan definitorio.

 Los detalles siguen siendo escasos, pero Maíllo, de Izquierda Unida, ha propuesto una nueva alianza de «iguales» en un intento de evitar la fragmentación completa del espacio de izquierdas. Sin embargo, la gran incógnita sigue siendo la capacidad de Podemos y los restos de Sumar para trabajar juntos. En su actual papel de oposición de izquierdas al Gobierno de coalición, Podemos parece convencido de que tiene más que ganar yendo en solitario en las próximas elecciones. Sin embargo, esto podría cambiar en función de las encuestas y de si una lista de unidad podría ser decisiva para evitar una mayoría de derechas.

«Ahora mismo, no veo un interés genuino de ninguna de las partes por acercarse, por lo que cualquier negociación tendrá que ser empujada por otros actores de este espacio, como Izquierda Unida o quizá el sindicato Comisiones Obreras», argumenta Pascual. Para Ríos, el proyecto inicial de Sumar «ya está muerto». Pero insiste en que «el principal beneficiario de una izquierda dividida será la extrema derecha, que reforzará su posición relativa [en cuanto al reparto de escaños].» «Ahora hace falta buena voluntad por parte de todos los de la izquierda alternativa», prosigue. «De lo contrario, nos enfrentamos a la perspectiva de un gobierno reaccionario de derechas en un momento de declive democrático mundial».

 Estas elecciones no se vislumbran en el horizonte inmediato. Sin embargo, incapaz de aprobar un presupuesto gubernamental, y con España enfrentándose a nuevas presiones sobre el coste de la vida, es improbable que Sánchez aguante los cuatro años. La otra incógnita es el propio futuro de Díaz y su disposición a continuar en primera línea política más allá de dos legislaturas en el Gobierno y en una nueva alianza que no sea de su propia cosecha. En su forma actual, sin embargo, es poco probable que Sumar sobreviva de alguna forma sin ella. Así lo puso de manifiesto la pequeña escala de su conferencia, que reunió a unos cientos de personas en un teatro de tamaño medio, muy lejos de los miles que abarrotaron su acto de presentación hace menos de tres años.

Muchos de los inicialmente entusiasmados por el liderazgo de Díaz se habían quedado aislados en los grupos de mensajería de Telegram de Sumar, sin vías abiertas para su afiliación o participación formal durante los dos primeros años de la plataforma. Cuando llegó el momento de organizar algo básico a raíz de las elecciones europeas, la energía ya había desaparecido de la sala.

 En realidad, ésta es una historia familiar en la izquierda española. Una serie de proyectos de izquierdas internamente diversos han experimentado un auge electoral inicial durante la última década, desde Podemos a nivel nacional y plataformas municipalistas como Ahora Madrid y Zaragoza en Común hasta el anterior vehículo de Díaz, En Marea, en Galicia. Pero al operar en un vacío organizativo, la mayoría se han deshecho muy rápidamente bajo presiones externas y tensiones internas. Cualquier proyecto de futuro sostenible para la izquierda española tendrá que trascender este modelo de «máquina de guerra electoral». No parece probable que Díaz vaya a liderarlo."               (Eoghan Gilmartin, JACOBIN, 13/04/25, traducción DEEPL)

9.4.25

Antonio Maestre: Hay que atender muy bien cuáles son los movimientos de Antonio Maillo e IU que, a pesar de su debilidad actual, son los únicos que mantienen una mínima estructura de partido alejado de las estructuras oligárquicas que son Podemos y Sumar. Su decisión girará la balanza a un lado u otro... no tengo ninguna duda de su bonhomía, es precisamente por eso, porque creo que es una buena persona, creo que no es capaz de comprender el nivel de vileza en el que se mueve la partida... El plan no es que esté oculto. Irene Montero ya ha instado a que la gente de Sumar se vaya al PSOE, porque su intención es ser la cabeza de un nicho que les permita mantener la hegemonía del espacio por incomparecencia o por haber convertido la izquierda en una lucha sin cuartel en la que solo sobrevive quien tiene menos escrúpulos para ir destruyendo personalmente a cualquiera que no les sirva para su cometido. El capital político expulsado estos diez años es ingente y la toxicidad de la lucha de poder por seguir viviendo de los recursos públicos ha acabado con la salud mental hasta de los más próximos al clan...

 "Hay un plan para acabar con el Gobierno de coalición y no es de la derecha, ni siquiera de la extrema derecha y, aunque no lo crean, Izquierda Unida tiene la clave para llevarlo a cabo o desactivarlo. De la decisión que tome Antonio Maíllo dependerá el futuro de Sumar, Podemos, de la izquierda española en el medio plazo y de que el Gobierno de Pedro Sánchez tenga alguna posibilidad de reeditarse. Todos somos conscientes, y quien no lo sea a estas alturas es que vive en un mundo utópico, es que Irene Montero y Yolanda Díaz nunca podrán compartir espacio electoral. No voy a perder más tiempo con el debate de la unidad porque eso solo se produciría en una coyuntura extrema en la que se les obligara por parte del cuerpo social progresista y no se me ocurre cómo esa situación se puede dar en un contexto de enajenación, apatía y desmovilización generalizada. Eliminada esa posibilidad de la unidad, y por ende, de que el Gobierno de coalición progresista se repita. Se trata de ver quién es la cabeza visible de una izquierda institucional jibarizada. Controlar el cotarro, aunque solo sirva para pagar sus hipotecas.

El plan no es que esté oculto. Irene Montero ya ha instado a que la gente de Sumar se vaya al PSOE, porque su intención es ser la cabeza de un nicho que les permita mantener la hegemonía del espacio por incomparecencia o por haber convertido la izquierda en una lucha sin cuartel en la que solo sobrevive quien tiene menos escrúpulos para ir destruyendo personalmente a cualquiera que no les sirva para su cometido. El capital político expulsado estos diez años es ingente y la toxicidad de la lucha de poder por seguir viviendo de los recursos públicos ha acabado con la salud mental hasta de los más próximos al clan.

Manu Levín se refirió en privado a esta lucha entre Sumar y Podemos como una "dinámica de guerra" en la que solo servía destruir al par. Para eso no se han dejado ninguna de las políticas que desde la izquierda se venían rechazando, como es el hecho de utilizar el consejero que les toca en TVE por turno para asegurarle al PSOE la victoria en las votaciones del consejo a cambio de que el empresario tenga sitio en las tertulias del ente público y colocar a sus más afines de la empresa en el resto de tertulias. El uso de los recursos públicos para beneficio privado es algo que se debería rechazar, pero parece que si lo hacen los que venían a asaltar los cielos se les perdona.

Voy a insistar las veces que haga falta. Una empresa que se dedica a la comunicación con una línea editorial que es la que marca la línea política de Podemos conseguirá más dinero, más suscripciones y más apoyos si gobierna la extrema derecha. Los proyectos contrahegemónicos siempre funcionan mejor a la contra, polarizando, con la gente sufriendo y buscando algún asidero, que siendo tan solo el pepito grillo de un gobierno progresista al que has pertenecido. Esto significa que cuanto peor le vaya a la clase trabajadora, y a los colectivos vulnerables, más podrá capitalizarlo el exvicepresidente que ahora es empresario.

En esta coyuntura, sin posibilidad de que exista un proyecto político a la izquierda, hay que atender muy bien cuáles son los movimientos de Antonio Maillo e IU que, a pesar de su debilidad actual, son los únicos que mantienen una mínima estructura de partido alejado de las estructuras oligárquicas que son Podemos y Sumar. Su decisión girará la balanza a un lado u otro. Antonio Maíllo es un político honesto y honrado al que estas luchas criminales de Madrid le pillan un poco lejos. La decisión que tome la hará pensando en lo mejor para las clases populares, no tengo ninguna duda de su bonhomía, es precisamente por eso, porque creo que es una buena persona, creo que no es capaz de comprender el nivel de vileza en el que se mueve la partida. A Podemos, de IU solo le interesan los cuadros y su estructura y si puede vampirizarlas y luego dejarlos boqueando en una cuneta es lo que hará. A Irene Montero solo le sirve un proyecto en el que manden de manera zhdanovista. Al menos que en IU tengan en cuenta lo que ocurrirá si deciden formar un frente con quien solo quiere usarlo como huésped en un estrategia parasitaria."

(Antonio Maestre , blog, 09/04/25)

15.6.24

Estaban Hernández: La intrahistoria de la dimisión de Yolanda Díaz: por qué se ha marchado (a medias)... Díaz entendió que era el momento de organizar una formación diferente, organizada alrededor de un núcleo de personas con ideas y visión de futuro, y mucho menos sujeta a los equilibrios a los que obligaban los partidos. Díaz buscaba un Movimiento Sumar mucho más que una coalición encabezada por ella... El momento era complicado, no solo por la oposición de Podemos, y por el difícil encaje del partido de Iglesias en Sumar, sino por la negativa del resto de organizaciones. Sumar debía ser poco más que una coalición electoral, y no el proyecto personal de Yolanda Díaz... Díaz, en la semana previa al 9-J, ya había decidido dimitir como coordinadora... lo más relevante del comunicado de Sumar no son las personas elegidas, sino las intenciones anunciadas en el texto. En él aparece repetidamente la expresión ‘Movimiento Sumar’... El mandato recibido por la Coordinadora colegiada incluye el impulso y la actualización del Proyecto País, la búsqueda de apoyos en la sociedad civil y una acción que garantice el protagonismo de las personas que conformen el Movimiento Sumar... se pretende hacerlo en los mismos términos que la vicepresidenta segunda tenía en mente

 "La obsesión de la izquierda a la izquierda del PSOE, en al menos los últimos ocho años, ha sido la organización. Desde que Errejón intentó dar un golpe de Estado a Iglesias aprovechando la estancia de este en el Europarlamento, la cuestión interna ha sido clave para entender el devenir de ese espacio. Este error no solo ha generado múltiples enfrentamientos, a menudo airados y aireados, sino que ha provocado que las cuestiones programáticas, el tipo de oferta que proponían a los ciudadanos, haya quedado relegada a un lugar secundario. En esa priorización del control, en esas peleas por el territorio, las ideas han sido con frecuencia las sacrificadas.

La campaña de las europeas y los cambios vividos en Sumar tras el mal resultado electoral no han sido una excepción a esta dinámica. Y no podía ser de otra manera, en la medida en que todos esos asuntos estuvieron presentes desde el principio, con la pugna entre Iglesias y Díaz, entre Podemos y Sumar. Todo aquel ruido, sin embargo, que se saldó con la salida de los de Belarra de la formación, ocultó en buena medida otros choques de fondo que estaban presentes en el mismo espacio.

Sumar nació como una necesidad para articular electoralmente a las fuerzas a la izquierda del PSOE, ya que el sistema electoral penaliza la dispersión, pero también como producto del capital simbólico de su líder, la ministra de Trabajo, que estaba en un momento dulce en la aceptación popular. En el periodo previo a la formalización de la coalición, en el que ya se había anunciado que la candidata sería Díaz, la ministra funcionó como paraguas de todas las esperanzas. Unos valoraban su perfil gestor, más centrado en las medidas concretas que en la confrontación de Iglesias, otros confiaban en la conformación de un espacio laborista, otros veían en ella a una persona que apostaría por los derechos LGTBI y por la reconversión verde y otros la percibían como la mejor solución de urgencia. En todo caso, había consenso.

Díaz, con ese capital, entendió que era el momento de organizar una formación diferente, organizada alrededor de un núcleo de personas con ideas y visión de futuro, y mucho menos sujeta a los equilibrios a los que obligaban los partidos. Díaz buscaba un Movimiento Sumar mucho más que una coalición encabezada por ella. No quería ser la cara visible de un proyecto dirigido por los líderes de las formaciones que integraban Sumar, sino que aspiraba a conformar un proyecto propio, rodeada de un núcleo de personas cuyo conocimiento y criterio valoraba.

Díaz no quería ser la cara visible de un proyecto dirigido por los partidos que formaban Sumar: aspiraba a poner en marcha uno propio

El momento era complicado, no solo por la oposición de Podemos, y por el difícil encaje del partido de Iglesias en Sumar, sino por la negativa del resto de organizaciones. Sumar debía ser poco más que una coalición electoral, y no el proyecto personal de Yolanda Díaz. Esa confrontación ha sido el núcleo del pulso continuo sobre el que Sumar se ha construido.

Díaz se veía con las manos demasiado atadas para desarrollar esa idea. Anunció la creación de un proyecto de país, pero fue demorando su desarrollo, en parte por las necesidades del ciclo electoral, en parte por indecisión, y en parte por la ausencia de una dirección clara, lo que generó desánimo entre quienes se habían acercado al partido. Finalmente, pospuso el lanzamiento de ese proyecto, que llevaría el nombre de Movimiento Sumar, para después de una serie larga de elecciones.

La derrota

Los comicios gallegos, vascos y catalanes fueron mal o muy mal. Y así se llegó a las europeas. La confección de la lista de candidatos fue una piedra en el zapato que acentuó las disensiones dentro del espacio. La candidata elegida no gustó a nadie, los resquemores por colocar a Compromís en el número tres fueron notables, IU se sintió maltratada por el cuarto puesto y Más Madrid envió al quinto a una joven desconocida, Andere Nieva, dado que nadie se quería quemar en una posición en la que no se contaba apenas con opciones.

Díaz, en la semana previa al 9-J, ya había decidido dimitir como coordinadora

La campaña fue mala en todos los sentidos, también porque nadie quiso hacer campaña más allá de los actos electorales en los que participaban la cúpula de Sumar y los candidatos. IU se movilizó en Andalucía para intentar salvar el cuarto eurodiputado, Más Madrid tampoco apoyó a su candidata y, cuando lo hizo, fue por fuera de Sumar. Compromís hizo campaña por Compromís y los comunes cada vez cuentan menos. Hubo ciudades en las que los carteles de Sumar que se pegaron fueron uno o ninguno. Era evidente, días antes de las elecciones, que los resultados no iban a ser buenos.

Díaz, en la semana previa al 9-J, había decidido dimitir como coordinadora. Fuentes del partido aseguran que el propósito era hacerlo la semana posterior a las elecciones, pero que los malos resultados y las críticas de los partidos del espacio, que llegaron al minuto siguiente, aceleraron el proceso. El día siguiente al 9-J compareció para anunciar su renuncia.

Ahora se puede decir: Movimiento Sumar

El pasado jueves, Sumar nombró una coordinadora integrada por dos personas de la organización, Lara Hernández, muy afín a Díaz, y Txema Guijarro, secretario general del grupo parlamentario, y otras dos sin aspiraciones de liderar el espacio, Elizabeth Duval y Rosa Martínez. Yolanda Díaz conserva sus cargos institucionales, así como la coordinación de la acción de gobierno.

El reparto de funciones es significativo, en la medida en que permite a Díaz centrarse en la tarea política, de cara al Gobierno y en el ministerio, mientras que la Coordinadora debe ocuparse de los asuntos internos y de las relaciones con los partidos del espacio. Díaz puede dedicarse a gobernar, como otros ministros, caso de Urtasun o de Bustinduy, que no querían jugar papel alguno en la Coordinadora.

Díaz, para evitar un desenlace indeseado, dejó la coordinación. Mientras tanto, los suyos siguen aspirando a construir una fuerza propia

Sin embargo, lo más relevante del comunicado de Sumar no son las personas elegidas, sino las intenciones anunciadas en el texto. En él aparece repetidamente la expresión ‘Movimiento Sumar’, algo que el año pasado era desaconsejado internamente; animaban a que se utilizase Sumar a secas. El matiz simbólico tiene su importancia, en la medida en que expresa la voluntad de construir ese espacio propio al margen de los partidos que era objeto de disputa antes de las elecciones, y en que señala que se pretende hacerlo en los mismos términos que la vicepresidenta segunda tenía en mente. El mandato recibido por la Coordinadora colegiada incluye el impulso y la actualización del Proyecto País, la búsqueda de apoyos en la sociedad civil y una acción que garantice el protagonismo de las personas que conformen el Movimiento Sumar.

El problema al que se enfrentaba Díaz, y esto explica en gran medida su dimisión, era doble. Para construir la clase de movimiento que deseaba necesitaba o bien aumentar su capital simbólico o conseguir unos buenos resultados electorales. En ambos casos, su liderazgo se afirmaría y podría torcer la voluntad de los partidos a la hora de imponer sus condiciones. Como nada de eso ha ocurrido, se encontró de frente con la realidad: con el documento organizativo suscrito, no tenía fuerza interna para supeditar a las distintas formaciones a su proyecto; más al contrario, los partidos aprovecharían para convertirla en la gestora de decisiones ajenas.

Díaz, para evitar ese desenlace, dejó la coordinación. Pero, mientras tanto, los suyos siguen aspirando a construir una fuerza interna que permita girar los partidos hacia sus posiciones, de modo que Sumar se convierta en el Movimiento Sumar. Este mandato es el que recoge la Coordinadora colegiada.

Lo irresuelto

Esta posición, sin embargo, deja varios problemas irresueltos, cuya solución se pospone. La intención evidente, expresada por Más Madrid desde el mismo momento de las elecciones, es que Sumar abandone ese propósito de convertirse en un primus inter pares. No quieren un rey que imponga condiciones a los barones territoriales.

En segunda instancia, está el problema de la electoralmente demandada reunión de las izquierdas en un solo espacio. Más Madrid es muy insistente en este extremo, pero en sentido contrario a lo que suele escucharse: la unidad de la izquierda es un fetiche que debe ser abandonado.

Más Madrid es muy hostil a cualquier reunión con Podemos, pero tampoco ve con buenos ojos a IU. La unidad de la izquierda resta

Mientras fuentes de Sumar insisten en que se ha reorganizado el espacio por arriba "para poder articular ahora todo el espacio de izquierdas", y señalan que el hecho de que esta crisis haya tenido lugar ahora en lugar de antes de las generales "es una buena noticia", porque dará tiempo a la recomposición, en Más Madrid apuestan por que Sumar sea un lugar de reunión de fuerzas existentes en momentos puntuales. Pero van más allá. No se trata únicamente de que Más Madrid sea muy hostil a cualquier reunión con Podemos, que por supuesto, sino que tampoco ve con buenos ojos a IU: piensan que les restan electoralmente más de lo que aportan, y que la unidad de la izquierda es en muchas ocasiones un problema en lugar de una solución. El encaje de perspectivas tan diferentes, con una IU que aspira a tener un papel mucho más relevante en Sumar, va a ser muy complicado.

En tercer lugar, está la cuestión del liderazgo. La Coordinadora colegiada tiene el mandato de trabajar para el futuro, y ahora es sencillo, en la medida en que nadie quiere postularse para un cargo que genera muchos más inconvenientes que ventajas. Pero en algún momento habrá que resolver la cuestión de quién encabeza el espacio. Mientras tanto, Díaz se ha replegado en la acción institucional, donde espera volver a ganar capital simbólico, haciendo valer su tarea como ministra y vicepresidenta, y lo mismo ocurre con el resto de los ministros del espacio. Los partidos tampoco pueden ofrecer candidatos potentes. A medida que se vaya avanzando en el nuevo camino, la pregunta sobre quién encabezará el espacio volverá a ser fuente de tensiones, y más contando con que Díaz no ha dicho la última palabra al respecto.

Lo que viene

De fondo está Podemos, el factor disruptor, que carece de fuerza por sí mismo para liderar algo más que su nicho, pero cuyo potencial para romper el brazo de los partidos competidores es curiosamente grande. La campaña de las europeas de Montero, centrada en las guerras, tenía un objetivo táctico: atraer a votantes de IU descontentos con la posición de Sumar hacia su espacio. Pero también insinuar a cuadros de Izquierda Unida que estarían mucho mejor conformando una alianza con ellos que yendo de la mano con los de Díaz.

Y, más allá, está el incontrolable (para Sumar) factor tiempo. Si hubiera un adelanto de las elecciones generales, todas las estrategias saltarían por los aires, y el espacio de la izquierda tendrá que resolver corriendo todos los problemas pendientes. Pero si no lo hay, las siguientes serán las andaluzas, un territorio donde IU tiene presencia, y donde Maíllo jugará un papel protagonista.

En definitiva, el pulso interno sigue bien vivo y no se agota con el paso al lado de Díaz. Sin embargo, todo este recorrido impide en ocasiones que el foco se ponga en algo evidente. Desde las izquierdas, que han estado sumidas en las peleas por la organización y por los nombres desde hace mucho tiempo, el descenso electoral se explica por el problema irresuelto de cómo estructurarse, y se confía en que, si se logra poner orden, todo se encauce de nuevo. Pero el descenso electoral también puede estar causado por la ausencia de un programa atractivo y por la falta de sintonía con los potenciales electores, y este asunto no es contemplado ni por unos ni por otros."                 (Esteban Hernández , El Confidencial, 15/06/24)

14.6.24

Yolanda Díaz aceptó al salir de la pandemia una herencia en ruinas, con un vicepresidente a la fuga en nombre de la noble causa de parar al fascismo en Madrid... La buena gestión y la trabajada imagen de la ministra de Trabajo se convirtieron en el principal activo político de un espacio sin más proyecto entonces que sobrevivir... La vicepresidenta ponía la candidata y el discurso, los demás debían poner la organización. Parecía un trato justo y ella lo ha cumplido en su mayor parte... Si alguien no ha cumplido aquí ha sido más bien la verdadera izquierda. Entre todos y todas debían proveer de una organización competitiva a la candidata y su programa, pero hicieron exactamente lo contrario. Echarle la culpa a Yolanda Díaz de las anemias orgánicas de Sumar se antoja tan injusto como culpar a Xavi de los problemas del Barça... Tampoco fue ella quien se ocupó durante aquellos meses de aquel mítico proceso de escucha en dejar claro que muy pocos parecían dispuestos a ceder su pequeño Shangri-La orgánico para disolverlo en un proyecto común y mayor... La mejor prueba de que Irene Montero no debía concurrir la tienen en el espacio que la ley del solo sí es sí ha tenido en su larga campaña como candidata europea. Menos drama. Déjalos, Yolanda. Ya se cansarán de andar en círculos (Antón Losada)

 "Qué gran verdad, especialmente en España, esa de que el éxito acostumbra a tener mil padres y el fracaso suele ser huérfano. Si hablamos de la verdadera izquierda española, resulta aún peor. El éxito sólo tiene un padre –y ojito con cabrearlo, que te fulmina con su rayo multiusos– y el fracaso no sólo sale huérfano, sino que lo encontraron en la calle. 

Ahora que Yolanda Díaz lo hace todo mal y no tiene ni idea de cómo montar un proyecto político, ni de cómo liderar una organización política, ni sabe integrar, ni sabe negociar, ni sabe elegir candidatas, ni sabe dimitir, ni nada de nada, porque ni siquiera lo del empleo acabará siendo mérito propio, sino de la coyuntura internacional y de –por supuesto– Pedro Sánchez, tal vez sería un buen momento para preguntarse si realmente nada tienen que ver en las desgracias de la verdadera izquierda los mismos que llevan décadas explicándonos los destrozos que provocan en la verdadera izquierda.

Yolanda Díaz aceptó al salir de la pandemia una herencia en ruinas, con un vicepresidente a la fuga en nombre de la noble causa de parar al fascismo en Madrid, con el brillante resultado –a dos manos con Pedro Sánchez y su estratega en jefe entonces, Iván Redondo– de facilitarle su primera mayoría a Isabel Díaz Ayuso. La buena gestión y la trabajada imagen de la ministra de Trabajo se convirtieron en el principal activo político de un espacio sin más proyecto entonces que sobrevivir y que parecía presa fácil para los socialistas.

La vicepresidenta ponía la candidata y el discurso, los demás debían poner la organización. Parecía un trato justo y ella lo ha cumplido en su mayor parte. Ahora que la corte de aduladores y cronistas oficiales se diluye en el siempre frío si-te-he-visto-no-me-acuerdo, seguramente queda más claro que podría haber sido mejor candidata; de hecho, aún podría serlo –más le vale a la verdadera izquierda que lo sea– si cae en la cuenta de que no hay que tener razón siempre, ni quedar bien siempre; muchas veces conviene remangarse, bajar al barro, ensuciarse y quedar mal, pues no hay que estar siempre como si fueras a una boda y todo consistiera en repartir besos y abrazos. También podríamos alcanzar un cierto consenso en torno a la necesidad de abandonar el recurso a una dicotomía para todo entre la política y la gente, tan absurda en boca de un político; o dotar de mayor claridad un discurso que reparte bien los beneficios, pero no maneja con tanta claridad los costes.

Si alguien no ha cumplido aquí ha sido más bien la verdadera izquierda. Entre todos y todas debían proveer de una organización competitiva a la candidata y su programa, pero hicieron exactamente lo contrario. Echarle la culpa a Yolanda Díaz de las anemias orgánicas de Sumar se antoja tan injusto como culpar a Xavi de los problemas del Barça. Es verdad, pero ni de lejos es toda la verdad.

La habilidad organizativa de Yolanda Díaz se antoja manifiestamente mejorable. Pero no ha sido ella sola quien ha convertido cada proceso de confección de listas en la jarana que todos hemos visto. Tampoco fue ella quien se ocupó durante aquellos meses de aquel mítico proceso de escucha en dejar claro que muy pocos parecían dispuestos a ceder su pequeño Shangri-La orgánico para disolverlo en un proyecto común y mayor. Tampoco fue ella quien, forzada por el adelanto electoral, exigió a bofetadas en los medios una presencia sustancial en las listas y luego un ministerio, sabiendo que la idea siempre ha sido aprovechar el soporte vital de Sumar, largarse a la primera ocasión y asaltar desde fuera la casa patricial. 

Los mismos que se ofrecen voluntarios para arreglar todas las cosas que ahora Yolanda Díaz ha hecho tan mal, y antes hacía tan bien, tienen idéntica o más responsabilidad en la inhabilidad de Sumar para convertirse en la fuerza que represente el espacio a la izquierda del PSOE sin aburrir o desesperar a sus hipotéticos votantes. La mejor prueba de que Irene Montero no debía concurrir en las listas del 23J la tienen en el espacio que la ley del solo sí es sí ha tenido en su larga campaña como candidata europea. Menos drama. Déjalos, Yolanda. Ya se cansarán de andar en círculos. "                (Antón Losada , CTXT, 14/06/24)

11.6.24

Antonio Maestre: Yolanda Díaz ha hecho lo que hay que hacer cuando se tiene un resultado nefasto. Asumir responsabilidades. Lo que tenía que haber hecho Ione Belarra hace mucho tiempo... Mención aparte merece Podemos. Que está celebrando su resultado. Su 3%, con su mejor candidata, con todos los recursos del partido a su disposición. En serio, lo estaban celebrando. Irene Montero ha perdido con Alvise. La ex ministra de Igualdad ha sacado 270.000 votos menos que un troll de internet. No es un bagaje para estar demasiado orgullosa si se aspira a cambiar las cosas. Pero es cierto que ya no aspiran a ese cometido y solo buscan destruir a Sumar para ocupar su espacio por pequeño que sea... Jaime Miquel: estamos viendo que Podemos se puede colocar con dos diputados (que para ellos sería un éxito) si Sumar quedara en tres, es decir, si Izquierda Unida se quedara sin escaño y saltara por los aires todo ese espacio. Bueno, sí, para ellos sería un éxito, pero es un enfoque destructivo. Y esto es objetivo, esto es así: lo que quieren es la voladura del espacio. Lo que quieren es que Izquierda Unida no entre y, entonces, se monte el lío, ¿no? Es justo lo contrario de: "Vamos a encontrar soluciones a los problemas"

AntonioMaestre @AntonioMaestre

Napalm para todos y construir desde tierra quemada(...)

Mención aparte merece Podemos. Que está celebrando su resultado. Su 3%, con su mejor candidata, con todos los recursos del partido a su disposición. En serio, lo estaban celebrando. Irene Montero ha perdido con Alvise. La ex ministra de Igualdad ha sacado 270.000 votos menos que un troll de internet. No es un bagaje para estar demasiado orgullosa si se aspira a cambiar las cosas. Pero es cierto que ya no aspiran a ese cometido y solo buscan destruir a Sumar para ocupar su espacio por pequeño que sea. 

Puede que haya quien celebre victorias personales que son derrotas colectivas. Puede que haya alguien que esté tentado de considerar una buena noticia el absoluto desastre que supone tener dos partidos de nicho enfrentados a muerte. Pero no es más que una guerra de desangre mutuo en el nicho de la irrelevancia que solo favorece unas escasas cuentas corrientes.

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1:05 p. m. · 10 jun. 2024  70,6 mil Reproducciones 

  "(...) En estas elecciones europeas, estamos viendo que Podemos se puede colocar con dos diputados (que para ellos sería un éxito) si Sumar quedara en tres, es decir, si Izquierda Unida se quedara sin escaño y saltara por los aires todo ese espacio. Bueno, sí, para ellos sería un éxito, pero es un enfoque destructivo. Y esto es objetivo, esto es así: lo que quieren es la voladura del espacio. Lo que quieren es que Izquierda Unida no entre y, entonces, se monte el lío, ¿no? Es justo lo contrario de: "Vamos a encontrar soluciones a los problemas". (...)"           (Entrevista a Jaime Miquel, Samuel Martínez, Público, 05/06/24)


AntonioMaestre @AntonioMaestre

Yolanda Díaz ha hecho lo que hay que hacer cuando se tiene un resultado nefasto. Asumir responsabilidades. Lo que tenía que haber hecho Ione Belarra hace mucho tiempo.

3:18 p. m. · 10 jun. 2024 226,3 mil Reproducciones

10.6.24

Comparecencia de Yolanda Díaz: "la ciudadanía no se equivoca cuando vota, es siempre nuestra responsabilidad, sin duda, mi responsabilidad. Voy a hacerme cargo: he decidido dejar mi cargo como coordinadora de Sumar... La internacional del odio ha dado un paso adelante... La desafección ciudadana es enorme... Mi obligación es que el Gobierno convierta el mar de odio en una ola de esperanza... En estos meses siento que no he hecho las cosas que mejor sé hacer... Tenemos que solucionar los problemas de la gente, no de los partidos... Es necesario dar un paso a un lado para dar un paso adelante... centrará todos sus esfuerzos en su labor en el Ejecutivo como vicepresidenta en base a cinco objetivos prioritarios: la rebaja de los precios del alquiler; la reducción de la jornada laboral; la ampliación de los permisos retribuidos y la aprobación de una prestación universal por crianza; el despliegue de una reforma fiscal; y asegurar la paz, parar el genocidio en Palestina y que Netanyahu rinda cuentas ante la Corte Penal... A esto me voy a dedicar y he pedido a Sumar que me acompañe... Creo con una enorme firmeza en la fuerza de la política, en la fuerza de gobernar y ser una fuerza de gobierno. Una fuerza que da certezas y esperanza. Estaré dedicada a esa labor y en ella me encontrarán siempre""

 "(...) la dirigente gallega abandona su organización, aunque mantendrá su cargo en el Gobierno como vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social. (...)  

En este contexto, ha proseguido, "la ciudadanía no se equivoca cuando vota, es siempre nuestra responsabilidad, sin duda, mi responsabilidad. Voy a hacerme cargo: he decidido dejar mi cargo como coordinadora de Sumar", ha anunciado la vicepresidenta. (...)

El fin de esta dimisión, ha explicado, es el de abrir "un debate": "Con esta decisión abro el camino; es necesario dar un paso a un lado para dar un paso adelante en la política que importa a la gente". 

En este sentido, ha avanzado que centrará todos sus esfuerzos en su labor en el Ejecutivo como vicepresidenta en base a cinco objetivos prioritarios: la rebaja de los precios del alquiler; la reducción de la jornada laboral; la ampliación de los permisos retribuidos y la aprobación de una prestación universal por crianza; el despliegue de una reforma fiscal; y "asegurar la paz, parar el genocidio en Palestina y que Netanyahu rinda cuentas ante la Corte Penal".

"Ser una fuerza de gobierno"

"A esto me voy a dedicar y he pedido a Sumar que me acompañe. Creo con una enorme firmeza en la fuerza de la política, en la fuerza de gobernar y ser una fuerza de gobierno. Una fuerza que da certezas y esperanza. Estaré dedicada a esa labor y en ella me encontrarán siempre", ha concluido.

Su dimisión se produce a raíz de los malos resultados que esta coalición obtuvo el domingo en las elecciones europeas. Con algo más de 808.000 votos, Sumar sólo obtuvo tres escaños, quedó por detrás de Ahora Repúblicas (la coalición de las izquierdas soberanistas) y con sólo 9.000 votos de ventaja sobre la candidatura ultraderechista de Se Acabó La Fiesta. Podemos, con algo más de medio millón de votos, obtuvo dos asientos en el Parlamento Europeo.

Este resultado supone la desaparición de Izquierda Unida de las instituciones europeas (esta organización siempre ha tenido, al menos, dos escaños en Bruselas desde su nacimiento), después de una tensa negociación en la que Sumar relegó al candidato de IU, Manu Pineda, al cuarto puesto de la candidatura.

El domingo, tras conocerse los resultados, algunos de los partidos que conforman la coalición criticaron la estrategia seguida y pidieron un cambio de rumbo; los dirigentes de Más Madrid fueron los más críticos. (...)"                 (Alexis Romero, Sato Díaz, Público, 10/06/24)

 

Daniel Bernabé @diasasaigonados

Comparecencia de Yolanda Díaz: Anuncia que deja su cargo como coordinadora de Sumar. 

"La internacional del odio ha dado un paso adelante".

 "No nos vale seguir a la defensiva ni salir a empatar". 

"Mi obligación es que el Gobierno convierta el mar de odio en una ola de esperanza". 

"En estos meses siento que no he hecho las cosas que mejor sé hacer". 

"Tenemos que solucionar los problemas de la gente, no de los partidos". 

"Es necesario dar un paso a un lado para dar un paso adelante". 

"La desafección ciudadana es enorme".

3:17 p. m. · 10 jun. 2024 3.595 Reproducciones

20.5.24

El plan de Sumar para relanzar a Yolanda Díaz después de las europeas... éstas será las últimas elecciones en que las listas se confeccionen de esta manera. Creen que estar sujetos a las demandas de los partidos políticos les resta potencial... A partir del 9-J, Sumar tratará de relanzar su asentamiento territorial, reactivará el proceso e intentará revalorizar la figura de Yolanda Díaz. Lo harán al margen de los partidos que lo conforman, que podrán conservar su espacio, pero no entorpecer el desarrollo de Sumar... La idea de fondo es que el núcleo, construido de manera meritocrática, tiene más recorrido social y una perspectiva mucho más clara de lo que España necesita, mientras quienes provienen de los partidos, y están en las listas gracias a ellos, pueden aportar poco (Esteban Hernández)

 "Las encuestas señalan que el propósito de Pedro Sánchez de canalizar el espacio de izquierda, de ganar voto entre esos electores y de convertirse casi en el único partido de ese espectro, puede tener visos de realidad en las elecciones europeas. Con el refrendo del triunfo de Salvador Illa en Cataluña y con una campaña enfocada en los buenos resultados económicos y el peligro de la ultraderecha, como señaló en su discurso del pasado jueves, el presidente llega a las elecciones del 9 de junio lanzado hacia la izquierda.

Los partidos de ese espectro ideológico, además, están en un momento bajo. Podemos pelea por seguir teniendo representación y Sumar vive un instante de crisis. No se trata únicamente de que las encuestas les otorguen un porcentaje más bajo del que necesitan, sino de que el liderazgo de Yolanda Díaz, que ha sido su gran fortaleza, está decayendo en la aceptación pública.

Estamos ya en campaña, y los intentos de los partidos de izquierda por diferenciarse del PSOE, y por tanto de retener votantes que no se dejen cegar por el fulgor del presidente, ha quedado patente en muchos y diferentes momentos. La actividad incesante de los ministros de Sumar a la hora de plantear nuevas medidas (la última, la prestación universal de 200€/mes por hijo) o la discusión sobre los buques que debían atracar o no en Cartagena, con la guerra de Gaza de fondo, lo demuestran. Podemos también ha sido combativo en ese terreno, dado que la política internacional siempre ha sido relevante para el votante de izquierdas. Más allá de a quién le haya salido bien la jugada, lo cierto es que este componente electoral estaba de fondo en todo el enredo.

Esta será la tónica de la campaña, con un PSOE que intentará acaparar el espacio con el discurso sobre la extrema derecha, y Teresa Ribera ya ha entrado en ese juego, con Sumar intentando diferenciarse de manera clara. Hasta la fecha, Díaz ha quedado más resguardada, limitándose a intervenciones puntuales y en especial relacionadas con temas de su área, mientras que presencia pública la han aportado Bustinduy, Urtasun y especialmente Errejón. Su candidata a las europeas, Estrella Galán, todavía no ha tenido visibilidad. En todo caso, será una campaña tensa, porque los partidos de la izquierda necesitan aportar algo más que el PSOE y de una manera que resulte convincente para el votante.

El día después

Sin embargo, el momento clave para Sumar no serán las elecciones, sino el después. No se esperan resultados brillantes para la formación de Díaz (tampoco los esperan dentro), por lo que son conscientes de que necesitarán un impulso extra. El futuro de la formación tiene que ser diferente de lo que ha sido hasta ahora, por lo que este es el momento de plantearse cuáles serán los siguientes pasos. Acompañen o no los votantes el 9-J, hay descontento en Sumar por cómo se han visto obligados a manejar los tiempos de la nueva formación.

Si la convocatoria por sorpresa de las generales les obligó a construir la coalición a toda prisa y con Podemos dentro, en las europeas las demandas de cada partido han obligado a conformar una lista que Sumar cree que les perjudica. Los nombres no son los adecuados, porque responden a los intereses de los partidos que se citan en Sumar, y no a las exigencias de una convocatoria europea que debería contar con otros perfiles.

En consecuencia, aseguran desde la formación, esta será la última ocasión en que las listas se confeccionen de esta manera. Creen que estar sujetos a las demandas de los partidos políticos les resta potencial.

El núcleo

A partir del 9-J, Sumar tratará de relanzar su asentamiento territorial, reactivará el proceso en el lugar que lo dejaron e intentará revalorizar la figura de Yolanda Díaz. Lo harán al margen de los partidiños que conforman el espacio, y potenciarán tanto la figura que más réditos les ha dado hasta ahora, la de la vicepresidenta, como el núcleo que se ha organizado alrededor de ella, ese que aparece reflejado en la ejecutiva.

Desde Sumar se insiste en que la forma de hacer política, la visión que tienen del país y las ideas que pueden poner encima de la mesa Díaz y su núcleo son especialmente útiles para esta época, y deberían organizarse sin las trabas de los partidos. Son formaciones, además, que están ligadas a territorios muy concretos, cuyas figuras carecen de recorrido nacional y que tienen sus propias dinámicas y sus propios intereses. Podrán conservar su espacio, pero no entorpecer el desarrollo de Sumar.

La idea de fondo es que ese núcleo, construido de manera meritocrática, tiene más recorrido social y una perspectiva mucho más clara de lo que España necesita, mientras quienes provienen de los partidos, y están en las listas gracias a ellos, pueden aportar poco, también electoralmente. Desde esa convicción, relacionada con la forma en que Macron construyó su movimiento, quieren abrir un nuevo tiempo para Sumar a partir del 9-J. Con un añadido: un mal resultado serviría de pretexto para señalar que la fórmula empleada hasta ahora no ha funcionado, y uno bueno como demostración de que Sumar tiene recorrido."                (Esteban Hernández, El Confidencial, 17/05/24)

12.4.24

Antonio Maestre: La coyuntura surgida tras la correlación de fuerzas del 23 de julio no es la mejor para Sumar porque se ha dejado de tener una mayoría de progreso, pero la política consiste en jugar con las cartas que se reparten... El partido no es una ocurrencia de Yolanda Díaz. Es la lógica consecuencia del desgaste del espacio y un intento vano para soportar la caída en un nuevo ciclo político poco propicio para fuerzas de impugnación. Sumar no hubiera nacido sin los errores de Podemos ni la nefasta deriva de sus dirigentes con un desgaste inasumible, nadie hubiera cedido el liderazgo de Unidas Podemos si no fuera porque el sujeto político que lo lideraba estaba amortizado... No es posible la unidad de la izquierda en la coyuntura actual y no hay que perder un segundo más en ese debate... Si algo ha hecho bien Podemos es tener claro su rumbo y actuar acorde a esas motivaciones. Ellos han elegido un camino en solitario y actúan de manera coherente con su decisión

 "Mario Tronti sentenciaba que el destino de los partidos es el destino de la política. En conclusión, la suerte de los partidos de izquierdas será la de la izquierda y esa aseveración nos obliga a analizar la salud de las organizaciones para prever cuál será el devenir de las ideologías de progreso en un tiempo en el que los nuevos fascismos campeonan de manera recurrente. Sumar tiene muchos problemas y ya es tiempo de que los afronten un año después de su presentación en comunidad en Magariños. El proyecto no se consolida y corre el riesgo de diluirse antes de llegar a haberse sustanciado. La lucha intestina, agresiva y visceral con Podemos, real y contada hasta el hastío, no puede ser la justificación para todo y toca abordar cuáles son los errores que está cometiendo, sin capacidad para marcar agenda, ni sacar adelante políticas públicas que sirvan para mejorar la vida de quienes les han votado. La coyuntura surgida tras la correlación de fuerzas del 23 de julio no es la mejor porque se ha dejado de tener una mayoría de progreso, pero la política consiste en jugar con las cartas que se reparten, no con aquellas ideales que todos quisiéramos para ganar la mano.

La izquierda española lleva un lustro sin pensar fuera de palacio. El artículo de Pier Paolo Pasolini en el Corriere della Sera en 1975, publicado en España sus Cartas luteranas, aporta una luz que es desconocida en el último tiempo. La izquierda española lleva varios años pensando en las intrigas de palacio y olvidándose de hablar fuera de su propia corte. Esa dinámica produce un desgaste lento pero inexorable. Una izquierda autorreferencial destinada a hablar solo de sí misma está destinada a ser marginal, sabemos lo que es eso porque hemos vivido muchos años allí y conocemos bien el paño. Sumar lleva tiempo cometiendo demasiados errores, muy flagrantes y continuos en el tiempo. El partido no es una ocurrencia de Yolanda Díaz. Es la lógica consecuencia del desgaste del espacio y un intento vano para soportar la caída en un nuevo ciclo político poco propicio para fuerzas de impugnación. Sumar no hubiera nacido sin los errores de Podemos ni la nefasta deriva de sus dirigentes con un desgaste inasumible, nadie hubiera cedido el liderazgo de Unidas Podemos si no fuera porque el sujeto político que lo lideraba estaba amortizado.

El primero de los errores de Sumar fue no cuidar más la relación con Podemos si consideraba que convenía tenerlos dentro de su coalición de partidos. Fue un error unirse a Podemos porque las grietas personales eran tan extremas que no había manera de que se pudieran integrar en una formación productiva. Se puede elegir ir por separado o junto, pero si se elige ir junto a ellos no se les puede castigar de manera recurrente e intentar arrinconarlos sin esperar que respondan para protegerse. Las organizaciones por encima de todo miran por su propia supervivencia, es la primera regla de la política, y no puede pretenderse que no fueran a defenderse con todo haciendo el mayor daño posible a quien comparte espacio ideológico con la esperanza de poder recuperar los apoyos perdidos. Podemos ha hecho lo que se esperaba, defenderse con la mayor saña posible, es lo normal, y no haberlo previsto es un error inasumible para un partido como Sumar que espera hacer política en primera división, donde no se hacen concesiones. Al preguntar a una fuente de Sumar qué harían cuando Podemos se pasara al grupo mixto y perdieran cinco diputados, se sorprendía de que yo creyera que se atreverían a hacerlo. No salía de mi asombro ante la falta de visión ante un movimiento tan evidente, capaz de dejarles en una posición de extrema debilidad para toda la legislatura porque no se comienzan batallas sin prever los movimientos del enemigo. La falta de capacidad diagnóstica sobre los pasos que iban a dar aquellos con los que mantenían una disputa abierta dejaba en evidencia una falta de diente retorcido para tomar algunas decisiones imprescindibles en plena batalla encarnizada por el poder.

La concurrencia a las elecciones en Galicia y el País Vasco de manera tan precipitada con la marca de Sumar fue otra de las grandes decisiones erróneas. No es normal que en pleno ataque de pánico por la supervivencia, y en medio de la irrelevancia electoral, sea Podemos quien haya tenido una decisión más inteligente en Cataluña que las que ha tenido Sumar en Galicia y Euskadi. Los morados son conscientes de que en Cataluña iban a sacar el mismo resultado compareciendo en las elecciones que sin hacerlo y se han evitado el golpe tremendo que les iba a dar el electorado antes de las europeas, lo que dejaría en serios apuros su apuesta para relanzar a Irene Montero en unos comicios donde se dirimirán las fuerzas en igualdad de condiciones y a nivel nacional los dos partidos que están en disputa en el espectro ideológico de la izquierda. En esos comicios el partido de Yolanda Díaz ha elegido como cabeza de lista para su candidatura a Estrella Galán, coordinadora de CEAR, una ONG que se encuentra inmersa en un conflicto laboral con sus trabajadores por el aumento indiscriminado del sueldo de sus dirigentes, aumentando la brecha salarial con la plantilla sin atender sus demandas. Una decisión que además lleva implícita un conflicto con el resto de partidos para la conformación de la lista. Ese es otro de los errores más graves que está cometiendo el partido rosado: la relación con los partidos que forman el movimiento.

Sumar no existe, es la suma de los partidos que lo componen, por eso la única manera de estar fuerte es potenciar a esas organizaciones allí donde están fuertes y no desgastar la marca acudiendo de manera atribulada a comicios donde existen socios de la coalición nacional instaurados en el territorio. La relación de Sumar con las organizaciones consolidadas en los territorios como Más Madrid, Compromís, Izquierda Unida y Comuns es difícilmente comprensible cuando depende íntegramente de ellos para garantizarse un mínimo despliegue sobre el territorio. Sería fácil imaginar el futuro de Sumar en las europeas si estas organizaciones le retiraran el apoyo y concurrieran en solitario; quedaría en la irrelevancia más absoluta.

La unidad de la izquierda es una entelequia a desterrar en este nuevo tiempo. Sumar y Podemos suman lo mismo juntos que separados. Las dinámicas de la competición virtuosa no funcionan y lo único que cambiaría es que con el mismo porcentaje tendrían menos escaños y por lo tanto no habría ninguna posibilidad de formar junto al PSOE un nuevo gobierno. Pero eso ya es una conversación inútil, con estos liderazgos es imposible que la izquierda esté unida y lo único que lo haría posible sería la llegada de nuevas personas sin tantas rémoras personales entre ellas. No es posible la unidad de la izquierda en la coyuntura actual y no hay que perder un segundo más en ese debate. La ocurrencia de IU de querer integrar nuevamente a Podemos en un proyecto unitario de izquierdas suena tan extemporánea que parece una burla a la razón. Si algo ha hecho bien Podemos es tener claro su rumbo y actuar acorde a esas motivaciones. Ellos han elegido un camino en solitario y actúan de manera coherente con su decisión, saben lo que quieren y su electorado, por minoritario que sea, sabe cuál es esa elección y la apoyan de manera incontestable. La indefinición de Sumar es la peor decisión posible."                (Antonio Maestre, blog, 10/04/24)