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11.12.23

Lo de A Coruña, ¿Crimen machista? Demasiado fácil... No es la primera vez que parejas ancianas y enfermas son noticia porque una de las dos personas –en todos los casos que recuerdo había sido el marido- mata a la otra y luego se suicida... El que sea el hombre el que primero mata y luego se suicida no me hace pensar que estemos ante un acto de violencia machista... A veces hay un pacto en la pareja y otras, una desesperación que rebasa todos los límites... Todas deberíamos tener acceso a un método dulce para terminar, y poner fin a la propia vida no debería ser algo tan difícil

 "Este es el notición: no figuraban en las bases de datos municipales de Servizos Sociales ni del Servizo de Axuda no Fogar. Manuel tenía 88 años, y vivía solo con su esposa Encarna de 80, que sufría movilidad reducida, parkinson y alzheimer. Rebuscando en periódicos de Galiza, aparece el testimonio de una vecina “Hai unha semana coincidín con el no autobús a Santiago, e pregunteille por ela, e díxome que estaba moi mal”. También aparece el dato de que el marido, “hace años” había pedido una rampa en el portal para facilitar las salidas de Encarna. Por tanto, la situación de deterioro de ella venía de lejos.

Según la prensa gallega, la nuera acudía al domicilio todos los días, no hay más detalles. El lunes, los encontró sin vida. Él le había dado muerte a ella a cuchilladas y luego se mató de la misma manera. La foto de las autoridades alineadas en la acera en virtuosa repulsa por lo que califican de asesinato machista es repugnante. La concentración feminista en Vigo calificando el suceso de “terrorismo machista” encoge el corazón.

A partir de aquí dejo de referirme al caso concreto, del que conocemos poco. No es la primera vez que parejas ancianas y enfermas son noticia porque una de las dos personas –en todos los casos que recuerdo había sido el marido- mata a la otra y luego se suicida. Estremece la manera de dar muerte o morir, porque en ocasiones se usan métodos (asfixia, acuchillamiento…) que probablemente hayan hecho sufrir a una o a las dos personas. Todas deberíamos tener acceso a un método dulce para terminar, y poner fin a la propia vida no debería ser algo tan difícil.

El que sea el hombre el que primero mata y luego se suicida no me hace pensar que estemos ante un acto de violencia machista. A veces hay un pacto en la pareja y otras, una desesperación que rebasa todos los límites. Alguna vez, hablando entre feministas, se ha argumentado que sí que hay violencia machista en esos casos, porque cuando en una pareja es el hombre quien está más enfermo o dependiente, las mujeres cuidamos hasta el final, no matamos. Creo que es verdad, ellas no lo suelen hacer, al menos no de la manera en la que una termina en los periódicos. Pero que la conducta no sea habitual en las mujeres no me parece argumento suficiente para censurarla por machista, a no ser que estemos ratificando el principio de que hay que cuidar hasta inmolarse.

Lo primero que me sugiere este asunto es que también hay hombres a los que el patriarcado capitalista aplasta al desentenderse del cuidado y atribuirlo a la esfera familiar. La acción de matar y morir a cuchilladas habla de descontrol sobre la propia vida y de una desesperación ante la que no parece oportuno situarse en el mismo lado de la acera que las autoridades. De la misma forma que ya hace tiempo que las feministas hemos conseguido que la violencia de los hombres hacia las mujeres deje de considerarse un asunto privado aunque se produzca dentro de la casa y en familia, la atención a la dependencia en la vejez tampoco debería considerarse un asunto íntimo. No se puede tratar como tal, y a la vista está.

Lo que sí es un asunto íntimo es la libre decisión sobre el momento de la propia muerte, derecho que se niega imponiendo unas creencias religiosas o una ética que no son las de todas. Aunque claro, la prohibición de disponer de la propia vida puede no seguirse cuando la persona a la que ayudar a bien morir tiene los contactos necesarios en la clase médica. Este privilegio sí que es un crimen."                  (Isabel Otxoa, Viento Sur, 05/12/23)

6.9.23

¿Por qué Gran Bretaña está tan deprimida? La anatomía de la melancolía habla de nuestro malestar político actual... el Estado británico está, si no deprimido, consumido por la melancolía. Se intuye la fatalidad en el horizonte, pero el esfuerzo de voluntad necesario para evitarla ya no se ve posible, ni siquiera deseable... La depresión y la ansiedad son ahora las principales causas del desempleo de larga duración, y el suicidio es la causa más común de muerte entre los jóvenes británicos... la causa más obvia es material: la inseguridad inherente al tambaleante modelo económico británico. Los inquilinos sufren depresión al doble que los propietarios de viviendas, mientras que la disminución de los ahorros y el aumento de la deuda se corresponden fuertemente con mayores tasas de angustia mental... El cuerpo político y la salud personal están entrelazados: la disfunción económica británica está deprimiendo a la gente y el deterioro de la salud mental está lastrando la productividad. Pero ¿cómo reformar un sistema de gobierno tan infeliz?

 "Cualquiera que haya padecido una depresión reconocerá los síntomas que se aproximan: un adormecimiento de los sentimientos o punzadas de melancólica nostalgia por una satisfacción perdida que ahora resulta imposible imaginar. Una nube negra de letargo sin afecto vacía la vida de propósito, haciendo imposible cualquier esfuerzo. Este letargo, esta sensación de incapacidad para detener el destino, domina las descripciones de la melancolía anteriores al siglo XX, el antepasado premedicalizado de nuestra depresión moderna.

Como dice el escritor Philip Pullman en su introducción de 2005 a La anatomía de la melancolía, la sonora y digresiva obra maestra de Robert Burton del siglo XVII, "aquellos lectores que tengan alguna experiencia del trastorno de la mente que ahora llamamos depresión sabrán que lo contrario de ese estado calamitoso no es la felicidad, sino la energía".

 Según esta definición, podríamos decir que el Estado británico está, si no deprimido, consumido por la melancolía. Se intuye la fatalidad en el horizonte, pero el esfuerzo de voluntad necesario para evitarla ya no se ve posible, ni siquiera deseable. El Estado británico yace en cama mirando al techo, esperando la muerte. No puede construir casas, no puede construir ferrocarriles; no puede cavar un agujero en el suelo y llenarlo de agua; no puede arreglar las escuelas que se están cayendo. La tarea más sencilla es demasiado difícil y, de todos modos, ¿para qué molestarse? Siempre se encuentran razones por las que cualquier esfuerzo es inútil, por las que la impotencia es una política sensata. No es de extrañar que, como los hijos de un padre deprimido, los jóvenes británicos anhelen ahora huir de la atmósfera opresiva del hogar. Sin embargo, el texto de Burton, reeditado con motivo de su cuarto centenario, nos recuerda que ya hemos estado aquí antes.

Hoy en día, la anatomía se lee con mayor frecuencia como un libro de autoayuda premoderno. Sin embargo, contiene en su interior, rara vez discutida, una lectura astuta de la disfunción política de la nación que sorprendentemente se hace eco del presente. "Los reinos, las provincias y los organismos políticos están sujetos de la misma manera a esta enfermedad", dice Burton, y el cuerpo político exhibe los mismos síntomas de lo que escritores posteriores denominarían "la enfermedad inglesa". Porque donde “veréis muchos descontentos, agravios comunes, quejas, pobreza… ciudades decadentes, pueblos viles y pobres… la gente escuálida, fea, incívica; ese reino, ese país, debe estar necesariamente descontento, melancólico, tiene un cuerpo enfermo y necesita ser reformado”.

 El diagnóstico de Burton es alarmantemente adecuado para la Gran Bretaña moderna. Según las estadísticas de la ONS, alrededor de uno de cada seis adultos británicos sufrió síntomas de depresión de moderados a graves el otoño pasado, mientras que el 17% de los adultos británicos están tomando antidepresivos; pero entre los que tienen entre 16 y 29 años, las tasas de depresión alcanzan el 28%, y entre los menores de 24 años, hasta el 46%. La depresión y la ansiedad son ahora las principales causas del desempleo de larga duración, y el suicidio es la causa más común de muerte entre los jóvenes británicos. Cualesquiera que sean las heridas psíquicas de la posmodernidad o las redes sociales, la causa más obvia es material: la inseguridad inherente al tambaleante modelo económico británico. Los inquilinos sufren depresión al doble que los propietarios de viviendas, mientras que la disminución de los ahorros y el aumento de la deuda se corresponden fuertemente con mayores tasas de angustia mental, y la falta de vivienda va en aumento. El cuerpo político y la salud personal están entrelazados: la disfunción económica británica está deprimiendo a la gente y el deterioro de la salud mental está lastrando la productividad. Pero ¿cómo reformar un sistema de gobierno tan infeliz? Como señaló el historiador William Mueller en su libro olvidado de 1952 sobre Burton como teórico político: “Un estado angustiado y un individuo enfermo, macrocosmos y microcosmos, pueden buscar curas similares”. Burton consideraba la inestabilidad económica de Inglaterra como una de las principales causas de la melancolía de su época, por lo que "el énfasis en la reforma económica recorre toda la Utopía de Burton, subrayando su afirmación de que un antídoto eficaz contra la melancolía de Inglaterra reside en el avance económico".

 Mueller sitúa a Burton en un contexto social no tan diferente del nuestro, donde, como él dice, la sustitución del régimen económico estable del orden agrícola por el nacimiento del capitalismo moderno condujo a un empleo inestable en los mercados laborales industriales y comerciales que fluctuaban con condiciones mundiales: las disputas internacionales privarían a la industria inglesa de sus mercados extranjeros, mientras que una afluencia de capital extranjero, con una distribución interna tremendamente desigual, “causó una inflación de los valores de la tierra, las rentas y las mercancías, que afectó no sólo a los desempleados sino también a los empleados”. , cuyos salarios no aumentaron proporcionalmente a los precios”.

 Como un yimby del siglo XVII, al comparar las ciudades prósperas y ordenadas del continente cercano con nuestros propios páramos urbanos, Burton contrastó “aquellas provincias ricas y unidas de Holanda, Zelanda, etc., frente a nosotros; esas ciudades limpias y pueblos populosos” con “nuestras ciudades delgadas, y esas viles, pobres y feas de contemplar con respecto a las suyas, nuestros comercios decayeron”, nuestro “uso beneficioso del transporte, totalmente descuidado”. Burton, un defensor de la nivelación de su época, deploró que “entre nuestras ciudades, sólo hay Londres que tiene la cara de una ciudad... y, sin embargo, en mi juicio limitado, defectuosa en muchas cosas. El resto (con excepción de unos pocos) están en una situación miserable, ruinosa en su mayor parte, pobres y llenos de mendigos, a causa de sus oficios decadentes, el abandono o la mala política, la ociosidad de sus habitantes.” Como ocurre hoy en cualquier ciudad de provincias, o incluso en la deprimente principal vía comercial de Londres, la melancolía de la nación estaba escrita en la sombría vista de sus calles.

 ¿Por qué Inglaterra sufrió este triste letargo? Fundamentalmente, la cuestión era la de “un mal gobierno, que procede de magistrados poco hábiles, perezosos, quejosos, codiciosos, injustos, imprudentes o tiranizantes... incapaces o no aptos para administrar tales cargos”: un sentimiento moderno inmediatamente reconocible en el siglo XVII. prosa. Al igual que los intentos de reforma modernos, desde Thatcher hasta Truss, sus fallidos intentos de curar la enfermedad sólo la habían empeorado, de modo que “el Estado era como un cuerpo enfermo que últimamente había tomado medicina... y se había debilitado tanto mediante la purga, que nada quedó, sólo la melancolía”.

 Pero el triste estado de Inglaterra se debió a algo más que a políticos ineptos. Burton, un melancólico que escribía tanto para curar como para revolcarse en su propia infelicidad, estaba cansado de lo que hoy llamaríamos "el discurso", la "vasta confusión de... nuevas paradojas, opiniones, cismas, herejías, controversias en filosofía, religión y ”, lo que distrajo la atención del buen gobierno. Como señalan los historiadores de la melancolía, el medio calvinista en el que Burton escribió era una “sociedad sospechosa e inquisitorial, constantemente alerta para espiar los pecados de los demás y suprimir todas las desviaciones del verdadero camino”; sin duda, el lector moderno sentirá empatía. .

 Defensor de "pocas leyes, pero las que se cumplen con severidad", Burton condenó la acumulación de intrigas legalistas y abogados autopromocionados que, entonces como ahora, obstaculizaron un gobierno ejecutivo fuerte :" harán más trabajo para ellos mismos y para ese cuerpo político enfermo, que de otra manera era sólido". En cambio, como observa Mueller, " políticamente, tendría un estado altamente centralizado gobernado por un monarca sabio y amable, una especie de rey filósofo."Socialmente, Burton propuso un proto-estado de bienestar para los pobres que lo merecen, y trabajo forzado para los ociosos voluntariamente. Burton propuso prohibir las costosas guerras ofensivas, manteniendo una armada y un ejército fuertes para la defensa nacional.

Económicamente, Burton era un mercantilista, que creía que la ruta hacia la prosperidad inglesa, y por lo tanto la felicidad, estaba en una balanza comercial favorable con una economía de exportación fuerte y un empleo seguro y bien remunerado para los trabajadores ingleses. "La industria es una piedra de carga para dibujar todas las cosas buenas; solo eso hace que los países florezcan, las ciudades sean pobladas, y hará cumplir, en razón de mucho estiércol, que necesariamente sigue, un suelo estéril para ser fértil y bueno, como ovejas: reparar un mal pasto."El ascenso de China, y la contra tendencia reactiva de pánico hacia la política industrial en casi todas partes en Occidente, pero en Gran Bretaña apática, hace que esta posición, hasta hace poco considerada curiosamente arcaica, parezca sorprendentemente relevante.

 Dividido entre el afecto por el orden social perdido y estable del feudalismo y el deseo de crecimiento económico y prosperidad derivados de una industria bien planificada y ciudades en rápida expansión, es posible leer a Burton como el antecedente de las tendencias políticas modernas, una especie de postliberal antes de que se inventara el liberalismo. Esta interpretación de Burton, como teórico político y económico disidente con lecciones para hoy, no es tan quijotesca como puede parecer a primera vista. Los historiadores modernos de la melancolía y la depresión han colocado durante mucho tiempo ambas condiciones infelices en un contexto político y económico, en particular el sociólogo alemán Wolf Lepenies, quien, como observa la filósofa Jennifer Radden, argumenta que "la melancolía, o al menos una nostalgia y aburrimiento enervantes, ha sido el destino de clases enteras de personas inactivas por arreglos sociales, políticos y económicos".

 Para el historiador Matthew Bell, la melancolía—" la ausencia espectral de políticas significativas "- encuentra expresión en el fenómeno del" retraimiento "cuyos seguidores" no son rebeldes; no intentan perturbar o deshacer la sociedad. Tampoco son forasteros que se establecen más allá de las normas sociales. Los retratistas se retiran de la sociedad mientras permanecen dentro de ella. Forman una oposición silenciosa y desconectada."Tal posición seguramente describe el punto de vista de los votantes británicos, hostiles a las disfunciones del sistema de Westminster, mientras que cada vez está más seguro de que es tan resistente a la reforma que no tiene sentido votar. ¿Por qué, dice la seductora voz interior de melancolía, molestarse? Freud atribuyó al depresivo "un ojo más agudo para la verdad", y ¿qué votante británico de hoy, examinando las opciones que le permitía Westminster, no se sentiría melancólico?

 Sin embargo, no tiene por qué ser así. "Nuestra tierra es fértil, no podemos negarlo, llena de todas las cosas buenas, y ¿por qué no abunda en ciudades, así como en Italia, Francia, Alemania, los países Bajos?"pregunta Burton. "Porque su política ha sido de otra manera, y nosotros no somos tan ahorrativos, circunspectos, industriosos; la ociosidad es el malus Genius [genio malvado] de nuestra nación."Su consejo final de sacudirse el enervante agarre de la melancolía, de "no estar ocioso" se ha hecho famoso como un axioma de autoayuda, pero también es una doctrina política. No fue bueno para el propio Burton, ni para la Inglaterra de su época: murió, tal vez por su propia mano, en 1640, dos años antes de que la nación se sumergiera en la guerra civil, pero tal vez aún no sea demasiado tarde para Gran Bretaña. La fatalidad aún puede ser evitada, el letargo derrotado, si solo se hace el esfuerzo finalmente. Los lazos de la disfunción todavía pueden, tal vez, sacudirse a través de un esfuerzo vigoroso y reformista.

 Tal vez sea difícil, al ver el carrusel giratorio de nulidades que regresan al parlamento esta semana, creer que la nube alguna vez se levantará, pero aún no es demasiado tarde, nos recuerda Burton: porque " La esperanza refresca, tanto como la miseria deprime; los comienzos difíciles tienen muchas veces eventos prósperos, y eso puede suceder al final, lo que nunca fue todavía.”                  ( , UnHerd, 04/09/23; traducción Yandex) 

30.8.23

Estados Unidos bate un nuevo récord en suicidios... Explicar estos actos desesperados pasa por el entorno, un tejido socio-político en pleno proceso de desmoronamiento tan sui generis que no tiene parangón en otros puntos del llamado mundo desarrollado... Falta de prestaciones sociales, sanidad orientada al lucro y no al bienestar ciudadano, trabajos no acompañados por derechos laborales, políticos comprados, armas por doquier… Todo ello moldea un paisaje que, sin necesidad de que caigan bombas, por momentos remite a indicadores de guerra, la conflagración desatada por unas élites que decidieron hace no tantos años dejar caer al resto

 "Cada uno de nosotros hubiera podido suicidarse, a unos se lo podíamos leer siempre antes con claridad en el rostro, a otros no, pero rara vez nos equivocábamos”. Extraigo esta cita del primer tomo de los Relatos autobiográficos (Anagrama, 2023) del escritor austríaco Thomas Bernard, El origen. Aquí narra con una dureza excepcional su infancia en un internado de Salzburgo en mitad de la II Guerra Mundial, época tenebrosa, marcada por nazismo, donde la muerte por voluntad propia se volvió tan prevalente que casi constituye en sí misma un personaje.

Bernhard anunciaba contundente: “el suicida no es culpable de nada, la culpa es de su entorno”, indicando que las circunstancias adversas desgarraban a las personas hasta el punto de conducirlas a no querer vivir más. La belleza áspera de su prosa transmite un hecho que pocos negarían: la autolisis no debería considerarse un arrebato aislado; siempre hay factores externos que arrastran al individuo al abismo, y la lid aglutina muchos de ellos.

Ahora quiero viajar en el tiempo y el espacio hasta situarme en los Estados Unidos de América actuales, un país que cuenta con la tasa de suicidios más alta de su historia desde, precisamente, los primeros años de la II Guerra Mundial. Así lo han confirmado los datos provisionales del Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC): 2022 fue el año más deletéreo en cuanto a quitarse la vida se refiere de las últimas ocho décadas: 49.449 personas fenecieron por esta causa, 14,9 por cada 100.000 habitantes, superando el anterior récord reciente de 2018: 14,2, unas cifras que se pueden considerar alarmantes para tratarse de tiempos de paz. Explicar estos actos desesperados pasa, como decía Bernhard, por el entorno, un tejido socio-político en pleno proceso de desmoronamiento tan sui generis que no tiene parangón en otros puntos del llamado mundo desarrollado.

 Una gran mayoría de expertos coinciden en señalar la ubicuidad de las armas, cuya venta aumentó sustancialmente durante la pandemia, como factor de peso. Más de la mitad de los suicidios en 2022 fueron por armas de fuego, tendencia que se ha repetido en años anteriores. Según un estudio de la Universidad de Johns Hopkins, realizado con los mismos datos del CDC (provisionales hasta final de año, pero considerados bastante exactos por la comunidad científica), casi 27.000 de esas muertes las desataron las balas, superando a las más de 19.500 clasificadas como homicidios.

El crimen (los asesinatos) no ha parado de crecer, de manera generalizada, en los últimos tiempos, pero el daño autoinfligido lo sobrepasa, y además, por primera vez, el suicidio con arma de fuego afectó a más niños y adolescentes negros que blancos, siendo estos últimos más numerosos en población. Que la disponibilidad de armas incrementa los fallecimientos por autolisis, debido a su letalidad, parece casi una obviedad. Aun así, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford dedicó 12 años a examinar dicha relación en una población de 26 millones de habitantes. Sus esfuerzos arrojaron las siguientes conclusiones: la posesión de armas en hombres incrementa la probabilidad de suicidio ocho veces; en mujeres, el número es 35.

Muertes por desesperación

Existe otro problema de fondo, estrechamente vinculado al anterior: la esperanza de vida en EE.UU. no ha parado de caer en los últimos años, nos dice el Council on Foreign Relations, y actualmente es de 77 años, entre las más bajas de los países ricos (la de España se sitúa en 82,4 años, cercana a la de Francia, Suecia, Italia o Irlanda, mientras que la nación norteamericana se asemejaría a Eslovaquia -77 años- o a Colombia -76,7-). Esta tendencia, preocupante desde antes de la pandemia, despertó la curiosidad del Premio Nobel e investigador Angus Deaton y la también investigadora Anne Case, que desgranaron los motivos en el libro Deaths of Despair (2020) o Muertes por desesperación: aquéllas resultantes del suicidio, la sobredosis y el alcoholismo, devastación contra uno mismo que rebasa el margen causal del gatillo y exige una indagación más profunda.

 En una de sus conferencias, Deaton matizó el contenido del volumen para responsabilizar directamente a las políticas neoliberales surgidas de la Escuela de Chicago por estas vidas perdidas. Específicamente, el Nobel culpó al conglomerado sanitario, cuyos lobbies controlan en buena medida lo que se aprueba en Congreso; “un sistema [que] hace un uso excesivo de procedimientos que son mejores en optimar los beneficios económicos que la salud”.

La crisis de los opiáceos, causante de más de 100.000 muertes anuales, constituiría un ejemplo claro: creada artificialmente por la codicia de las farmacéuticas –concretamente Purdue Pharma, a la que Deaton señala–, logró producir millones de pacientes adictos que, privados más tarde de las recetas médicas, se lanzaron al mercado negro en busca de estupefacientes.

A la nefasta gestión sanitaria, privatizada, excesivamente cara tanto para las arcas públicas como para los clientes, se suma un mercado de trabajo desigual que no ofrece seguro médico a los empleados con menos formación, o directamente los condena al ostracismo al externalizar puestos o automatizarlos: “contemplamos este desastre de mercado laboral como una de las fuerzas más poderosas que amplifican las muertes por desesperación entre la clase trabajadora estadounidense” –aseguró Deaton.

 Falta de prestaciones sociales, sanidad orientada al lucro y no al bienestar ciudadano, trabajos no acompañados por derechos laborales, políticos comprados, armas por doquier… Todo ello moldea un paisaje que, sin necesidad de que caigan bombas, por momentos remite a indicadores de guerra, la conflagración desatada por unas élites que decidieron hace no tantos años dejar caer al resto."                     (Azahara Palomeque , La Marea, 28/08/23)

14.9.21

Alarma por el incremento de suicidios en España... El suicidio se convirtió en la primera causa de muerte por factores no naturales, duplicando los fallecimientos por accidentes de tráfico, superando once veces los homicidios y 80 veces a los de violencia de género. Produce estupor saber que cada dos horas y media una persona se quita la vida, sin que de momento ni el Estado ni los medios de comunicación se pronuncien seriamente al respecto...

 "Sin mayor eco en los medios de comunicación hegemónicos, el suicido en España se ha convertido en la primera causa de muerte violenta. La gravedad de esta realidad la refleja el estudio elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que informó un total de 3.671 personas fallecidas por esta causa en el transcurso de 2019; un número que ha ido en crecimiento elevando la tasa a una de las más altas de la Comunidad Europea.

La alienación, la pérdida de valores de la sociedad y la influencia de los medios de comunicación provocan inestabilidad emocional y comportamientos autodestructivos que en muchas ocasiones acaban en suicidio. La Red Nacional de Prevención del Suicidio recibe entre 4 y seis llamados de personas que verbalizan su intención de acabar con su vida. Al año son 90 mil las personas que lo han intentado sin éxito, gracias a una adecuada atención psiquiátrica. Sin embargo las cifras no descienden y desde la Red Nacional de Prevención del Suicidio reconocen que el sistema sanitario español es incapaz de satisfacer la necesidad de atención que requieren estas personas. (...)

En España, de las personas fallecidas por esta causa, 2.771 fueron hombres y 900 fueron mujeres, por lo que continúan falleciendo el triple de hombres que de mujeres por esta razón. Por edad, el mayor número de fallecimientos se produjo en la franja de los 30 a los 39 años, seguida por la franja de 50 a 54 y de 45 a 49 años. El mayor número de defunciones se produjo en pueblos pequeños de hasta 10.000 habitantes, y en las capitales, con 858 y 1165, respectivamente.

El incremento -ya de por sí dramático- de casos de suicidio en España, se ha visto agravado en el último año y medio a causa del COVID-19. Diversas organizaciones internacionales aseguran que los casos de suicidio durante la pandemia han aumentado por pérdida de empleo, dificultades económicas, el encierro y el distanciamiento social. La Organización Internacional del Trabajo ha constatado que la pandemia ha producido que la mitad de los jóvenes de entre 18 y 29 años sufran depresión y ansiedad, y que el 20% de los trabajadores sanitarios la padezcan de igual manera. (...)

El suicidio se convirtió en la primera causa de muerte por factores no naturales, duplicando los fallecimientos por accidentes de tráfico, superando once veces los homicidios y 80 veces a los de violencia de género. Produce estupor saber que cada dos horas y media una persona se quita la vida, sin que de momento ni el Estado ni los medios de comunicación se pronuncien seriamente al respecto."                  (Walter C. Medina, Nueva Tribuna, 08/09/21)

16.8.21

El suicidio de médicos residentes en los últimos meses debería hacernos reflexionar sobre la presión, el estrés, la ansiedad y la carga de trabajo al que están sometidos nuestros MIR... Ya son varios los casos de suicidios entre el colectivo de médicos residentes en los últimos meses...

Íñigo Errejón @ierrejon

 El suicidio de médicos residentes en los últimos meses debería hacernos reflexionar sobre la presión, el estrés, la ansiedad y la carga de trabajo al que están sometidos nuestros MIR. La salud mental es salud, también de quienes trabajan por protegerla. 

12:02 p. m. · 30 jul. 2021
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Asociación MIR España @AsociacionMIRe

 Ya son varios los casos de suicidios entre el colectivo de médicos residentes en los últimos meses. Se habla poco de la salud mental de los MIR, a los cuales se les exige como especialistas (cuando no debería) y se les obliga a trabajar 24h seguidas. DEP compañero

BordeEspiculado @nexcampos

 Hoy a decidido acabar con su vida. Era nuestro R2. Nadie fue capaz de ver su tristeza. Descansa en paz compañero

8:36 a. m. · 29 jul. 2021
1.336 Retweets 325 Tweets citados 12,7 mil Me gusta

12:47 p. m. · 29 jul. 2021
409 Retweets 21 Tweets citados 777 Me gusta

21.5.20

"El suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes españoles"... "El desempleo y el no poder pagar una hipoteca son los factores que más se relacionan con los cuadros de depresión"

"Miquel Roca es catedrático y co autor del estudio Crisis económica y salud mental en España.

«Desde el inicio de la crisis hemos visto un aumento significativo de los problemas de salud mental. Un 19% más de depresión y un 8% de trastornos de ansiedad».

«El desempleo y el no poder pagar una hipoteca son los factores que más se relacionan con los cuadros de depresión. Eso lo encontramos en el estudio Impact, que se hizo en las consultas de Atención Primaria durante la crisis».

«Hay más diagnósticos de depresión en mujeres que en hombres, pero hay más suicidios en ellos. Aproximadamente entre un ocho y un 15% de la población va a padecer depresión a lo largo de su vida, según la Organización Mundial de la Salud. En España, el riesgo lo tiene el 5% de los habitantes».

«Hay más muertes por suicidios que por accidentes de tráfico en España. De hecho, en la población joven esa es la primera causa de muerte. En un gráfico de evolución, si cruzamos las dos líneas, podemos comparar que la de suicidios sube y la de accidentes está bajando».

«En España, el impacto económico de la depresión supone más de 10.000 millones de dólares anuales. Eso es como el 1% del PIB. La necesidad de combatirla es también por la sostenibilidad del sistema. Las empresas no suelen disponer de programas de prevención y detección temprana, aunque más del 75% de las personas que tienen problemas de salud mental está en edad de trabajar». 

«La depresión pasa desapercibida con frecuencia en el trabajo. A los problemas de salud mental se les asocia con estado de ánimo, con tristeza y no con falta de atención o de memoria, que también son síntomas. Al no poder reconocerlos, la discapacidad causada por la depresión es muy alta».

«La depresión tiene importantes efectos en el área laboral, además de las bajas médicas que provoca. También hay una merma en la productividad de los trabajadores, lo que se conoce como presentismo. Una persona puede, para no perder el trabajo, mantenerse con un cuadro depresivo y eso repercute en el día a día. Hay que buscar modelos de reinserción laboral para ellos». 

«Las empresas deben propiciar un clima en el que se pueda hablar con libertad de depresión. No es fácil, por el estigma que todavía rodea a la psiquiatría. Eso es un problema porque la gente, en lugar de acudir inmediatamente a su médico de atención primaria como en cualquier dolencia física, no lo hace por la sensación de que una enfermedad mental es una debilidad».    

 (Entrevista a Miquel Roca, catedrático y co autor del estudio Crisis económica y salud mental en España.  Jackeline Beltrán, El Mudo, 29/07/16)

11.5.20

Suicidios de los trabajadores de banca: la tragedia oculta del sector financiero español

"En Diario16 publicamos hace un mes cómo un empleado del Banco Santander se suicidó por las fuertes presiones que recibió y por el supuesto acoso laboral, además de por movimientos internos tras la fusión con el Popular como, por ejemplo, retirarle la gestión de la principal cuenta de su sucursal. 


Con la llegada del Santander la presión aumentó. a unos límites que muchos podrían calificar como de salvajes. Prácticamente todas las mañanas se organizaban una serie de multiconferencias con los directores de oficina y «si la tuya no iba bien, te ridiculizaban delante de todos tus compañeros. Frases como “os estamos midiendo,” “si esto no lo resolvemos por lo civil, lo resolvemos por…”. Por supuesto, este tipo de multiconferencias no son legales, pero tenían órdenes de no dejar nada por escrito. 

Comenzaron a repartir objetivos indiscriminadamente e imposibles de lograr, talleres en horario de tarde, reportes diarios por WhatsApp y presiones insoportables. A todo esto, hay que sumarle que a mi marido le trasladaron a su jefe a una sucursal al lado de la suya, por lo que se tenía que llevar todas las tardes despachando con él y con unas actitudes completamente tóxicas que comenzaron a poner en riesgo su salud. Era un machaque diario», afirmó la viuda a este medio. 


Todas las personas tienen un límite y este director no pudo soportar más la presión cuando el día 22 de febrero, en la tarde noche, recibió un correo. Lo leyó y le dijo a su mujer: «¿Tú te crees que esto es normal?». Ese mensaje, según nos confirma la viuda de este director, decía lo siguiente: «Vas el último, ¿qué piensas hacer? Ese mismo día me dijo que el martes tenía una reunión en Madrid. Ya no pudo más.

 La reunión no existía. Se marchó por la tarde y ya no volvió», afirma la viuda quien añade la reacción que tuvieron en el Santander: «El mismo día 27 en que mi marido murió, llamaron los jefes chillando a la sucursal diciendo; “¿Dónde está este tío?”. Estaban desesperados porque tenía una firma, pero, claro, él no fue la firma». Además, el Santander inició una auditoría a las cuentas de la oficina.


Este caso no es el único. En León, en la antigua Caja España Duero, ahora integrada en Unicaja Banco, está en los tribunales el caso de una empleada que en el año 2016 se quitó la vida, lo que provocó un importante shock entre los empleados y empleadas de la entidad castellanoleonesa, tal y como publicó el diario digital iLeón en conversaciones con ellos.

 El suicidio de esta trabajadora coincidió con un momento en que se estaba ejecutando un Expediente de Regulación de Empleo, un escenario de enorme presión para los trabajadores y trabajadoras, sobre todo tras la quiebra, nacionalización y venta a Unicaja. Además, en el departamento en que trabajaba esta empleada esa presión era superior, puesto que ella gestionaba la venta de inmuebles embargados por impago. 


Tras el suicidio, la familia interpuso una querella penal contra su exjefe, que en el año 2019 continuaba trabajando en la entidad, y un ex compañero que, además, era representante sindical, por un acoso laboral que terminó con la muerte de la trabajadora. Según la denuncia el presunto acoso laboral prolongado que la habría llevado a problemas psicológicos y de ansiedad que habrían tenido como fatal desenlace que se ocasionara su propia muerte.

 Entre las conductas denunciadas estaban actitudes denigrantes que incluían amenazas de incluir a la trabajadora en el ERE o vejaciones con frases como «dame las putas previsiones» o «que no te enteras, que no puedes con esto», así como actitudes como excluirla de acciones tan cotidianas como tomar un café con sus compañeros.


Durante más de un año, tras la presentación de la denuncia, no se practicó ninguna diligencia en la investigación y sólo se reactivó por las insistentes quejas de la familia. Fue en noviembre de 2017 cuando, según publica iLeón,  una testigo refrendó la versión de la acusación y consideró como acoso las situaciones a las que se vio sometida la trabajadora. No obstante, los dos acusados negaron las acusaciones y enmarcaron todo lo ocurrido en una situación de estrés por el ambiente de tensión que vivía el banco. Fue sorprendente en este caso el silencio que mantuvo la Fiscalía, sobre todo si se tiene en cuenta la gravedad del delito denunciado.  


Entre las pruebas presentadas se encontraba un informe psicológico realizado un mes antes del suicidio de la trabajadora, documento en el que se requería atención psicológica a causa de la tensión en el trabajo y episodios de ansiedad. El Juzgado desestimó las peticiones probatorias solicitadas por la familia de la empleada: informes de inspección laboral sobre la situación de EspañaDuero. 

Sin embargo, a pesar de las pruebas presentadas, el Juzgado de Instrucción nº 3 de León archivó la investigación y sobreseyó la causa porque, según se indica en el auto, «no resultan indicios suficientes para calificar como delito los hechos que han dado lugar a la denuncia» a pesar de estimar que las conductas denunciadas fueron abusivas, humillantes y ofensivas. Para el Juzgado estos hechos no justificaban un reproche penal, sino que eran merecedoras de una simple sanción disciplinaria. 


Como es lógico, la familia recurrió una decisión judicial que, cuanto menos, fue escandalosa. Un familiar de la trabajadora indicaba a Diario16 que están inmersos «en un procedimiento judicial largo, doloroso y muy difícil de desarrollar por varios factores (poder de la otra parte y miedo a declarar la verdad)». Sin embargo, la Audiencia Provincial de León estimó el recurso y ordenó la reapertura de la investigación. 

En el auto se consideró que existían «serias posibilidades de que los denunciados hayan podido infligir a [la trabajadora] un trato degradante en el ámbito laboral, de modo que se ha podido seguir como resultado y en perfecta relación casual un menoscabo grave para su integridad moral». Por esta razón, la Audiencia instaba a la realización de nuevas pruebas para averiguar si los hechos denunciados eran constitutivos de delito."                        (José Antonio Gómez, Diario16, 09/05/20)

24.1.20

En EEUU un nuevo estudio arroja una clara correlación entre la subida del salario mínimo y el descenso de la tasa de suicidios

"Si hay un tema tabú de primer nivel en casi toda socioeconomía, ése es el suicidio de sus ciudadanos. Atendiendo estrictamente a sus cifras de afectados globales, y al hecho de que produce la muerte, puede ser catalogado directamente de pandemia. Pero (casi) nadie osa hablar de ello.


Las razones que pueden conducir a que una persona decida suicidarse pueden ser extremadamente variadas; de hecho, puede haber tantas motivaciones como casuísticas personales de cada caso. Pero en algunos asuntos, puede haber un cierto factor que haga de fatídico nexo común entre unos suicidios y otros, y aunque la heterogeneidad siga subyaciendo, evidentemente es susceptible de emerger una causa raíz para bastantes casos de suicidio.


Y uno de esos factores es ahora revelado por un estudio de investigación como un tema socioeconómico de primer nivel: los datos apuntan a que en EEUU hay una gran cantidad de suicidios debidos a la precariedad económica. De hecho, el estudio afirma que hay una correlación directa entre subir el salario mínimo y que descienda la tasa de suicidios.

Efectivamente, como les decía, los suicidios pueden ser considerados una pandemia global en toda su extensión. Una pandemia silenciosa, muchas veces silenciada, y sobre la que mayormente no se publican ni tan apenas las cifras, y menos estudios lo pormenorizados que el asunto exige sobre las causas últimas de tanta muerte. Y a buen seguro que, en multitud de casos, el fatídico desenlace sería muchas veces evitable si se pusiesen soluciones (de verdad) sobre la mesa de trabajo, en vez de sobre la de disecciones. Porque el suicidio más terrible no es sino el que es una conclusión lógica y la única salida para dejar de sufrir.


Es el suicidio más sombrío, aquel en el que cada minuto de vida se convierte en un sufrimiento insufrible, y en el que se prefiere optar por renunciar a toda posibilidad de solución presente o futura con tal de dejar de padecer. Lo paradójico de este escenario es que, verdaderamente, lo único que no tiene solución en esta vida es la muerte, pero a la vez hay gente para la cual la muerte acaba siendo la única solución que son capaces de vislumbrar. Un siniestro sinsentido que ningún legislador parece querer atacar para así salvar millones de vidas.


El Instituto Nacional de Estadística venía publicando una reveladora estadística sobre los suicidios en España. Una serie que se dejó de publicar como tal allá por 2006, durante la era Zapatero. Los datos correspondientes a ese último año ya revelaban cómo cada año había en España nada más y nada menos que la fatídica cifra de 2017 suicidios, o lo que es lo mismo, un suicidio cada poco más de cuatro horas, o más de cinco suicidios al día. Como podrán ver, las cifras eran apabullantes, y dejan en evidencia no sólo la indiferencia oficial muchas veces existente (empezando por discontinuar incluso la serie estadística anterior como tal), sino también que el problema es de extrema urgencia, con los muertos calientes desplomándose uno encima de otro.


Por desglosar un poco más estas negras cifras, en el enlace anterior podrán informarse de que, de esos 2017 suicidios, 1.480 fueron cometidos por hombres, y 537 por mujeres. Esto arrojaba en 2006 una proporción del 73,4% de hombres, y del 26,6% de mujeres. Y algunos caerán en la treta de afirmar que bueno, que al fin y al cabo son datos de 2006, y que ahora el drama ya no será tal. Nada más lejos de la realidad: de hecho, desde entonces, las cifras han empeorado considerablemente

Porque afortunadamente cifras sigue habiendo de una u otra manera, y los mismos datos pueden ser recabados de la serie general de defunciones en España filtrando por causa de muerte. Ahí sí que ya tenemos datos actualizados, y revelan cómo en 2018 hubo 3.539 suicidios, 2.619 de hombres y 920 de mujeres (tres de cada cuatro suicidas son hombres). En 2018 en media se suicidó alguien en España cada dos escalofriantes horas y media, lo que supone unos 10 suicidios al día. Como ven, desde que la serie específica dejó de publicarse en 2006, los suicidios cotizan fuertemente al alza, y además la proporción entre sexos se mantiene.


En términos comparativos, las estadísticas siguen siendo reveladoras, puesto que las muertes por suicidio superan ampliamente a las de cualquier otra causa de muerte que no sea por enfermedad, y los datos evidencian que las víctimas por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico, superan en 11 veces a las de los homicidios, y en 80 veces a las de violencia de género. En el mundo, las cifras de la OMS no arrojan una estadística mucho mejor, y el cómputo global es que cada año sufrimos 800.000 suicidios globalmente. Y las cifras de tentativas de suicidio todavía mucho más abrumadoras, pero su estadística no es fiable porque las cifras no son ponderables con rigor, debido al estigma que ello suele suponer y a cómo tanto la familia como los propios suicidas lo ocultan celosamente en muchos casos (en muchos países incluso es delito).  (...)

Y por si la evolución fuertemente al alza desde 2006 no fuese suficientemente reveladora, por último aportamos los datos del INE de 1980 para mayor información: en 1980 se contabilizaron tan sólo 1.652 suicidios, una tasa no muy alejada de la de 2006, y con una composición por sexos similar a la actual. Se debe concluir pues que la explosión en las cifras de suicidios es mayormente un hecho de los últimos 15 años. Y el dato más significativo es que tampoco se ha corregido con la recuperación económica tras la Gran Recesión.  (...)

A buen seguro que las causas de los suicidios varían de país a país, y por supuesto de persona a pesona, pero, como ya les decía antes, hay algunos factores en común que se pueden atacar sí o sí en algunos (o en muchos) de ellos, logrando alcanzar una probabilidad significativa de éxito. Y es en esa meca de la econometría (mientras sigan permitiendo la calidad en sus cifras) que es EEUU donde un estudio de investigación ha arrojado datos de nuevo muy reveladores al respecto, al menos para el caso estadounidense.


Y es que, más allá de entrar en disquisiciones sexistas sobre por qué (aparentemente) las mujeres son menos proclives al suicidio (que habría que ver las causas últimas de que esto sea así más allá de ramplones supremacismos con tintes biológicos al estilo "las mujeres somos más fuertes"), hay un factor que además puede tener su consistencia con este sesgo: las causas económicas. Efectivamente, las penurias económicas a buen seguro son el tipo de penurias que a su vez más penurias de otros tipos pueden traer... O más bien que implican que esos sufridores económicos menos soluciones pueden permitirse para otras penurias.

Si a esto añadimos que, tradicionalmente, a la mayor parte de las generaciones que actualmente están en edad laboral es al hombre al que se le ha inculcado que tiene el deber de sacar la familia adelante con su salario (muchas veces incluso aunque la mujer trabaje también), pues parece que la cosa va tomando forma coherente, y podría llegar a explicar no sólo el aumento sustancial de suicidios desde la Gran Recesión con una coyuntura sostenidamente deteriorada para las clases medias y humildes (incluso a pesar de la reciente recuperación que puede estar llegando demasiado tarde), sino que también explicaría el hecho de que la gran mayoría de suicidas sean hombres: culturalmente todavía a muchos hombres se les hace sentir los responsables últimos de las penurias económicas familiares. 

Y tomen lo anterior como lo que es: una mera hipótesis, dado que la inexistencia del Plan Nacional reclamado hace totalmente imposible corroborar ésta o cualquier otra hipótesis de trabajo (se me ocurren otras todavía peores e igualmente posibles, incluso al mismo tiempo que la anterior). 

 Simplemente la he enunciado (y que conste que es perfectamente posible) para que se hagan idea de cuán diferente puede ser la realidad cuando se desconoce totalmente, y qué injusta puede llegar a ser la sociedad cuando hay temas muy graves que ni se analizan. El estudio anterior, publicado en el "Journal of Epidemiology & Community Health", en concreto se centra en el mercado laboral y en la socioeconomía estadounidense.  (...)

en EEUU, un país que es la primera economía del planeta pero donde de media el salario mínimo ronda tan sólo los 7$ por hora, los resultados han sido que, de haber subido el mismo entre 1990 y 2015 tan sólo en 1$ por hora en cada estado, se habrían salvado más de 27.000 vidas del suicidio, que habrían llegado a las 57.000 vidas de haber sido el incremento de 2$/hora. Y que conste claramente que, como ya les decía antes, hay casos y casos, y la receta que nunca falla a la hora de crear bienestar económico para los ciudadanos es la de generar crecimiento (pero del que genera empleo de calidad y no aparentes sucedáneos), huir de políticas que sólo generan paro, y no cometer desmanes que potencien la próxima crisis.

Además, el estudio concluye que este efecto anti-suicidio es todavía más intenso en épocas de crisis económica. El objeto del estudio ha sido el rango de clase socioeconómica de los adultos con menor formación, puesto que son los más propensos a tener el salario mínimo como ingresos, además de ser (¡Oh casualidad!) los que en las estadísticas arrojan mayores tasas de depresión y suicidios, lo cual parece suponer otro dato que refuerza la hipótesis de una proporción relevante del "suicidio económico". Y este estudio de referencia no ha sido el único que ha arrojado este tipo de resultado, habiendo incluso un documento de trabajo de la propia Oficina Nacional de Investigación Económica del Gobierno Federal de EEUU concluyendo en este mismo sentido. (...)

Va a ser que muchas muertes no son sólo un estado (inerte), sino que también son la conclusión y la reacción a un estado (económico) para el que no se hay posibilidad de futuro viable. Porque va en la naturaleza de demasiados seres humanos el hecho de que, si no tienen futuro, muchos renuncian al presente, y el pasado acaba siendo una maldición fatídica que tan sólo les ha llevado a tan suicida condición. (...)"                      ( , El blog salmón, 22/01/20)

21.1.20

Stiglitz: una razón de la disminución de la expectativa de vida en Estados Unidos son las “muertes por desesperación” causadas por el alcohol, la sobredosis de drogas y el suicidio... la única vez que vi algo parecido fué en la economía rusa postsoviética... y es que la mediana salarial de un estadounidense varón que trabaja a tiempo completo sigue siendo más de 3% inferior al valor de hace ¡¡40 años!!

"(...) Para hacernos una imagen correcta de la salud económica de un país, hay que empezar por mirar la salud de sus ciudadanos. Si son felices y prósperos, tendrán vidas sanas y más largas. Y en este aspecto, Estados Unidos es el país desarrollado con el peor desempeño. 

La expectativa de vida de los estadounidenses (que ya era relativamente baja) se redujo en cada uno de los dos primeros años de la presidencia de Trump, y en 2017, la tasa de mortalidad en la mediana edad alcanzó su nivel máximo desde la Segunda Guerra Mundial. No sorprende, porque ningún presidente hizo tanto para aumentar la cifra de estadounidenses que no tienen seguro de salud. Millones se han quedado sin cobertura, y en sólo dos años la proporción de estadounidenses sin seguro médico creció del 10,9% al 13,7%.

 Una razón de la disminución de la expectativa de vida en Estados Unidos es lo que Anne Case y el premio Nobel de economía Angus Deaton denominan “muertes por desesperación”, causadas por el alcohol, la sobredosis de drogas y el suicidio. En 2017 (el año más reciente para el que hay datos confiables), esas muertes fueron casi cuatro veces más que en 1999.

La única vez que vi algo parecido a estos retrocesos sanitarios (quitando guerras o epidemias) fue cuando siendo economista principal del Banco Mundial hallé que los datos de mortalidad y morbilidad confirmaban lo que sugerían nuestros indicadores económicos en relación con el triste estado de la economía rusa postsoviética. (...)

Tal vez Trump sea un buen presidente para el 1% más rico (y sobre todo, para el 0,1% más rico), pero no lo ha sido para nadie más. De implementarse en su totalidad, la rebaja impositiva de 2017 generará aumentos de impuestos para la mayoría de los hogares en los quintiles de ingresos segundo, tercero y cuarto.Puesto que los recortes impositivos benefician sobre todo a los ultrarricos y a las corporaciones, no debería sorprender a nadie que entre 2017 y 2018 (también los años más recientes con datos confiables) la mediana del ingreso disponible de las familias estadounidenses se haya mantenido prácticamente igual

Los hogares más ricos también se llevan la parte del león del crecimiento del PIB. La mediana de la remuneración semanal real está apenas 2,6% por encima del nivel que tenía al inicio del gobierno de Trump, y ese aumento no compensa largos períodos anteriores de estancamiento salarial. Por ejemplo, la mediana salarial de un estadounidense varón que trabaja a tiempo completo (y trabajar a tiempo completo ya es tener suerte) sigue siendo más de 3% inferior al valor de hace 40 años.(...)

 Y pese a las cacareadas promesas de Trump de repatriar empleos fabriles a Estados Unidos, la creación de puestos de trabajo en ese sector es menor a la que hubo con su predecesor, Barack Obama, al afianzarse la recuperación post‑2008, y sigue siendo muy inferior a lo que era antes de la crisis. Incluso el mínimo en 50 años de la tasa de desempleo enmascara una fragilidad económica. La tasa de empleo para hombres y mujeres en edad de trabajar, a pesar de haber aumentado, lo hizo menos que durante la recuperación de tiempos de Obama, y todavía es considerablemente inferior a la de otros países desarrollados. 

Y la tasa de creación de empleo también es marcadamente menor a la de Obama.De nuevo, la baja tasa de empleo no sorprende (en particular, porque sin salud no se puede trabajar). Además, las personas que cobran prestaciones por discapacidad, las que están en prisión (la proporción de población carcelaria en Estados Unidos creció a más del séxtuplo desde 1970, y hoy hay unos dos millones de personas tras las rejas) y las que se desalentaron al punto de dejar de buscar empleo activamente no cuentan como “desempleadas”; pero por supuesto, tampoco están empleadas.(...)

 Así que además de fallar en asignaturas esenciales como defender la democracia y proteger el planeta, Trump también se merece un “desaprobado” en economía."                    (

15.5.13

“No te culpes porque he terminado con mi vida. Los culpables están en el Gobierno”

"El 4 de mayo Reino Unido perdió a una ciudadana que no soportó más la presión económica. Los últimos recortes anunciados por David Cameron fueron la gota que colmó el vaso, según explicó ella misma a su hijo Steven, de 27 años, en una carta. “No te culpes porque haya terminado con mi vida. Los únicos culpables están en el Gobierno”.

El 1 de abril entró en vigor la drástica rebaja de las ayudas sociales para reducir el déficit. Eso se tradujo para Stephanie en una subida de 80 libras mensuales (unos 94 euros) de su renta a consecuencia del nuevo “impuesto por habitación vacía” (en inglés, bedroom tax). Todos los cambios pueden afectar a unas 220.000 familias.

Con la puesta en marcha de las reformas recibió una notificación oficial que le obligaba a pagar 80 libras más al mes por su casa o mudarse. Desde hace 18 años Stephanie Bottrill vivía en una casa de protección oficial en Solihull, cerca de Birmingham, al este de Inglaterra. Allí crió a sus dos hijos como madre soltera. Ahora que sus hijos ya no viven en casa sus dos habitaciones estaban vacías. 

La nueva regulación estipula que quien viva en una casa de protección oficial tendrá que pagar una renta más alta si no está aprovechando toda la casa. El objetivo de la reforma es evitar que el contribuyente tenga que pagar por las habitaciones vacías.  Stephanie sufría de una enfermedad autoinmune crónica llamada miastenia gravis que le impedía trabajar, por lo que su sustento dependía del sistema británico de benefits (subsidios sociales) que ha sido recortado.

Ella no se quería ir pero sabía que lo tenía que hacer porque no podía permitirse pagar la nueva tasa. “Fue demasiado duro para ella”, ha declarado su hijo a la prensa británica."      (eldiario.es, 14/05/2013)

9.4.13

Una familia se suicida en Italia agobiada por la crisis económica

"Los cadáveres de un hombre y de su esposa se encontraron ahorcados luego de no poder pagar sus deudas con la humilde pensión de la señora. Tras conocer la noticia, el hermano de la mujer, que también era jubilado, decidió lanzarse al mar.

Presionados y acorralados por la crisis económica que azota cada vez más a Italia, al igual que a toda Europa, una pareja se suicidó este viernes por no poder pagar sus deudas, según informaron fuentes de la policía de la región Marcas (centro).

Los cadáveres de un hombre de 62 años y de su esposa, de 68 años, una artesana jubilada llamada Anna Maria Sopranzi, fueron hallados ahorcados, uno al lado de otro, por los vecinos .

La policía de esa localidad indicó que se trata de un suicidio por razones económicas, ya que la pareja, que sobrevivía con la humilde pensión de la señora, no lograba pagar el alquiler de su modesta vivienda.

Medios del país reseñaron que la pareja dejó una carta en la que explicó que no lograban vivir con los 500 o 600 dólares que cobraban cada mes gracias a la jubilación de Sopranzi.
El marido, Romeo Dionisi, formaba parte del grupo de más de 200 mil trabajadores que terminaron víctimas de la reforma de jubilaciones adoptada hace un año por el gobierno, que tras aumentar la edad para jubilarse, lo dejó sin la indemnización de desempleo y sin pensión.

Vecinos y parientes informaron a las autoridades que Dionisi trabajaba esporádicamente como obrero de la construcción en Nápoles, pero que desde septiembre no encontraba empleo, por lo que había acumulado numerosas deudas, de lo cual solía quejarse. (...)

El hermano de la mujer había trabajado en una empresa de calzado y vivía en la casa de al lado del matrimonio. En horas de la mañana, tras ver a los cuerpos de la pareja que se había suicidado poco antes, se alejó, se dirigió al muelle y se tiró al mar.

“Prefirieron desaparecer que pedir ayuda, mantuvieron su dignidad ante una situación extrema, una tragedia”, comentó el alcalde de Civitanova, la localidad en la que residían, Tommaso Corvatta.

“No se puede abandonar a la gente, reflexionemos, busquemos soluciones”, protestó.
La noticia de los tres suicidios tuvo gran impacto también en el ámbito nacional. Diferentes líderes políticos y de las instituciones comentaron el hecho.

La crisis económica que golpea a Italia ha generado un aumento de los suicidios entre los desempleados, con tasas que pasaron del 7,9 por ciento en 2009 al 10,9 por ciento en 2012."    (teleSUR-AFP/mt – FC, en R-evolución 2012, 07/04/2013)

1.12.12

Un hombre pendiente de ser desahuciado se suicida en Navarra

"Un hombre de 59 años se ha suicidado esta mañana antes de que se llevara a cabo el desahucio judicial de la vivienda en la que residía en Santesteban, al norte de Navarra. Una deuda por impago del alquiler de 4.200 euros era el motivo por el que el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Pamplona había decretado su desahucio, que había para hoy, miércoles, la posibilidad, por parte del propietario de pedir la ejecución de la medida judicial.

La Policía Foral, que investiga el suceso, no ha revelado la identidad del fallecido ni las causas concretas de la muerte, aunque señala que todo apunta a un suicidio y que tendría relación con la posibilidad de ser desalojado de la vivienda, en la que residía junto a su compañera sentimental. 

Al parecer, el hombre había enviudado hace algo más de un año y también había perdido recientemente a uno de sus hijos.

Durante el inicio del acto de toma de posesión del nuevo fiscal superior de Navarra, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), Juan Manuel Fernández, ha mostrado su pesar por este suceso.

Se trata de la tercera muerte relacionada con los desahucios. A finales de octubre, José Miguel Domingo, de 53 años, fue hallado muerto en el patio interior de su domicilio, en el barrio de la Chana en la capital granadina. Poco después del hallazgo, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía desplazados al lugar del suceso se encontraron con sus compañeros de la Unidad de Prevención y Reacción que iban a ejecutar una orden de desahucio

Tras las comprobaciones pertinentes, se percataron de que la persona que iban a desalojar era la misma que unas horas antes se había suicidado. Fue la primera víctima.  El pasado 9 de noviembre, Amaya Egaña exedil socialista se tiró por el balcón de su vivienda tras abrir la puerta a la comitiva judicial que iba a desalojarla de la casa."          (El País, 28/11/2012)

3.9.12

El suicidio ya es la primera causa de muerte violenta en el estado español

"Desde diciembre de 2011 hasta marzo o abril de 2012 ha crecido el número de suicidios presuntamente vinculados a problemas económicos", dijo a Tierramérica un miembro de la policía científica de la sureña ciudad de Málaga, que pidió reserva de su identidad.

 En los primeros meses de este año, dos conocidos empresarios aparecieron calcinados en el interior de sus respectivos automóviles en localidades costeras de Málaga y, según todos los indicios, se habrían matado ante la ruina de sus negocios, reveló el agente, que no ofreció más detalles.

El suicidio ya es la primera causa de muerte violenta en España, superando los accidentes de tránsito. Pero la cantidad de personas que murieron por su propia mano no creció significativamente desde 2007, previo al comienzo de la crisis, y 2010, último año del que se tienen datos oficiales. En 2007, los fallecidos por suicidio fueron 3.263, de los que 2.463 eran hombres y 800 mujeres, indica el informe de defunciones según causa de muerte del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

En los años subsiguientes hubo algunas oscilaciones: 3.457 en 2008; 3.429 en 2009 y 3.158 en 2010. Las cifras de suicidios no suelen hacerse públicas y los servicios de emergencia no dan cuenta de ellos a los medios de comunicación, aunque sí lo hacen sobre muertes con otras causas. (...)

Por la consulta de la psiquiatra López pasan cada vez más hombres y mujeres con cuadros depresivos por haber perdido el empleo; o trabajadores que han visto deteriorada su situación laboral y soportan grandes dificultades para mantener su puesto a toda costa. 

Estos pacientes sufren "tristeza, insomnio, ansiedad, ataques de pánico, sentimiento de culpa, y tienen ideas de suicidio", contó la especialista, quien confirmó que ha crecido "bastante" la cantidad de desempleados "que buscan una respuesta" en los consultorios de psiquiatría y psicología.

"En Málaga, cada día ingresan en urgencias hospitalarias dos o tres personas que han tratado de suicidarse", destacó López, que lleva ocho años en la Unidad de Salud Mental Comunitaria de la localidad malagueña de Fuengirola. Más de 50 por ciento de los jóvenes españoles no tienen empleo y, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), uno de cada cuatro niños es pobre.

 La brecha de ingresos que separa a ricos y pobres aumentó en España más que en ningún otro de los 27 países de la Unión Europea, según el informe "Exclusión y desarrollo social - Análisis y perspectivas 2012", publicado por la organización católica Cáritas en febrero, que cifra la pobreza en 21,8 por ciento de la población. (...)

En un recorrido por varias farmacias malagueñas, Tierramérica constató que la demanda de fármacos para tratar la depresión viene en alza. "La venta de antidepresivos ha aumentado alrededor de 10 por ciento", dijo la encargada de una farmacia que lleva una década en la profesión.

 "Se ha notado mucho. Llegan más personas con la receta del médico para comprar psicofármacos", aseguró una joven farmacéutica en otra droguería en la que trabaja desde hace año y medio. (...)

En Italia, la crisis financiera y económica ha contribuido a elevar las tasas de suicidio e intentos de suicidio, según el artículo "Excess Suicides and Attempted Suicides in Italy Attributable to the Great Recession", que publicó en agosto la revista científica Journal of Epidemiology & Community Health. 

El artículo cita una movilización de las "viudas de la crisis" en la norteña ciudad de Bologna, esposas de un centenar de empresarios, artesanos y trabajadores que se quitaron la vida agobiados por quiebras y deudas que no podían afrontar.

También Grecia, que siempre tuvo una tasa de suicidios muy baja comparada con la media de Europa, ha visto dispararse los casos de personas que se matan por causas relacionadas con la crisis."          (Rebelión, 03/09/2012,Inés Benítez,, Tierramérica)

15.9.11

The Lancet relaciona directamente el aumento del desempleo entre 2007 y 2009 (un 35% más en toda la UE) con el incremento de las muertes voluntarias

"Las cifras locales no se mueven. Pero sí las mundiales, según un reciente estudio de la revista científica The Lancet que vincula la recesión económica de 2008 con el aumento de suicidios en la Unión Europea.

La publicación relaciona directamente el aumento del desempleo entre 2007 y 2009 (un 35% más en toda la UE) con el incremento de las muertes voluntarias. Esa es la razón por la que, al igual que en España, el suicidio termina liderando las causas externas de muerte en toda la UE.

"Los países que se enfrentan a los reveses financieros más graves, como Grecia e Irlanda, presentaron una mayor tasa de suicidios (un 17% y un 13%, respectivamente) que otros, y en Letonia aumentaron en más del 17% entre 2007 y 2008", analiza The Lancet.

Los autores del estudio creen que "las medidas de protección social como las políticas activas de mercado y las fuertes redes de apoyo social podrían mitigar el aumento previsto de los suicidios".                       (El País, ed. Galicia, 10/09/2011, p. 34/5)  

22.10.10

El suicidio del hombre... y el de la mujer

"En el mundo se suicidan cada día unas 2.700 personas y lo intentan otras 54.000. Al menos esas son las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de las cifras oficiales recogidas en los cinco continentes y que no incluyen África ni algunos países asiáticos. Lo que nadie discute es que el suicidio es la primera causa de muerte violenta y que esas cifras superan a la suma de las víctimas mortales de todas las guerras y los homicidios que se producen en el planeta. Se trata de un fenómeno que aumenta año tras año y ese motivo ha llevado a la OMS a estimar que en 2020 habrá aumentado un 50% el número de personas que se quitan la vida.

En el caso de España, los últimos datos oficiales revelan que en 2008 hubo 3.457 suicidios, una cifra que por primera vez supera a los fallecidos en accidente de tráfico (3.021). Eso significa una media de nueve suicidios diarios. Llama la atención que de ese total, el 77,4% fueron hombres (2.676), frente a 781 mujeres.

El Instituto Nacional de Estadística constata que esa proporción de tres a uno es idéntica en todas las provincias y comunidades, y muy similar a la de la Unión Europea y a la de la inmensa mayoría de los países del mundo. Otra cosa es la tasa de suicidios, que en España se sitúa en 7,58 por 100.000 habitantes, muy por debajo de la media europea. Entre los 10 países con mayor índice de suicidio en el planeta, cinco son miembros de la Unión Europea (Lituania, Hungría, Eslovenia, Bélgica y Finlandia). (...)

¿Por qué se suicidan tanto los hombres? No es una pregunta de respuesta rápida. Los especialistas llevan años conviviendo con esa realidad, pero existen pocos estudios rigurosos para responderla. "Es verdad que los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, en España y en Europa, pero también se sabe que las mujeres intentan quitarse la vida tres veces más que los hombres porque viven con una presión tres veces superior", explica la psiquiatra Carmen Tejedor (...)

"La gran desproporción entre hombres y mujeres suicidas se debe a factores genéticos y biológicos. La testosterona les ha convertido históricamente en cazadores, les hace más impulsivos y más resolutivos", explica Tejedor. A eso se unen factores socioculturales e incluso morales. "El suicidio masculino está visto como una cuestión de honor, lo que no ocurre con las mujeres. Su muerte se acepta menos y se tiende a pensar que si se quita la vida es porque es una mala madre. El suicidio femenino supone el reconocimiento de que la tribu no la ha protegido", razona la psiquiatra. La excepción a esa norma de tres suicidios masculinos por uno femenino es China, donde las mujeres se suicidan el doble que los varones. Tejedor lo atribuye al rol social que tiene la mujer en aquel país.

"Los varones eligen un método mucho más mortífero y resolutivo", apunta Javier Jiménez, psicólogo clínico y presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio. Los datos oficiales revelan que la mitad de los suicidas en España (1.723 de 3.457) emplearon el ahorcamiento o la estrangulación. De ellos 1.426 fueron hombres y 247 mujeres. El segundo método más empleado fue saltar al vacío desde un lugar elevado (705 casos) y con armas de fuego se quitaron la vida 194, de las que 186 fueron hombres.

"Que no se diga que ellas mueren menos porque solo quieren llamar la atención. No es verdad. Se quieren suicidar, pero no lo logran", dice el psicólogo Jiménez. Más contundente se muestra su colega. "Una persona no se juega la vida en el intento solo por notoriedad. Esa explicación del finalismo histérico para explicar el suicidio es no entender nada. Hablar de teatro en esos casos me parece, cuando menos, sádico, porque lo que es en realidad es una ruleta rusa", asegura Tejedor.

Esta psiquiatra ha tratado a centenares de personas con tendencias suicidas durante su carrera profesional y también ha asistido al entierro de muchos de ellos. "Son personas profundamente desgraciadas porque su único pensamiento esencial es la muerte. Las ganas que tienen de morirse son inversamente proporcionales a la felicidad que sienten". Por eso, añade, cuando esos pacientes acuden a su consulta y los encuentra animados, Tejedor constata que tienen muchas ganas de seguir viviendo.

Otra forma de suicidio en ambos sexos es el envenenamiento autointencionado por medicamentos o drogas (217 en el caso de los hombres y 137 en las mujeres). "Los fármacos son un gran avance para la humanidad, pero pueden resultar mortíferos mezclados con unos cubatas. Los venenos caseros están más al alcance de las mujeres", razona Tejedor.

"El suicidio es una pérdida inútil. Es el reconocimiento del fracaso de toda la sociedad, del sistema médico, laboral, del entorno familiar. Da mucha vergüenza hablar de él porque siempre queda la sensación de que se podía haber hecho algo más para evitarlo", explica Miquel Orós, un médico forense con 25 años de experiencia que durante más de una década formó parte de un grupo de facultativos del hospital de Bellvitge dedicado al estudio bioquímico de las patologías cerebrales. Ha tratado a centenares de pacientes y sostiene que la principal causa que lleva al suicidio es la depresión, la soledad y la falta de comunicación en la que están sumidas miles de personas.

"Suicidarse no es fácil. Para quitarse la vida hay que tener una gran capacidad de razonamiento", asegura Miquel Orós. La doctora Carmen Tejedor también transmite un respeto por esas personas, muy alejado del tópico social, que los considera cobardes. "Los suicidas son personas tremendamente desgraciadas y el suicido es la muerte más desoladora que existe, muchísimo más que un cáncer terminal", concluye.

En el caso de los hombres, añade Orós, la alta proporción de suicidios también tiene que ver con que son más introvertidos. "A nosotros nos cuesta mucho comunicarnos. Muy pocos hombres admiten que se encuentran mal y que necesitan ayuda". En este sentido, Jiménez recuerda que más del 90% de sus pacientes son mujeres. "Cuando sufren una depresión ellas son más conscientes y no ven al psicólogo o al psiquiatra como un extraño. Los problemas hay que descargarlos de manera constructiva. Si no, explotan y las consecuencias pueden ser tremendas". (El País, 18/10/2010, p 24/5)

17.3.10

Los suicidios aumentan en España desde 1985

"Los psiquiatras españoles han alzado la voz de alarma por el elevado número de suicidios -3.421 sólo en 2008- que tienen lugar en España desde 1985. En una rueda de prensa, el colectivo ha pedido a las autoridades sanitarias que miren de frente al suicidio, un problema que se puede prevenir y es evitable en "la inmensa mayoría de los casos". (...)

También el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelaba hace varios días que el suicidio se había situado en 2008 como la primera causa externa de defunción, por encima incluso de los muertos en accidentes de tráfico de ese mismo año.

La doctora Pilar Sáiz, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, ha recordado al Gobierno que tanto el suicidio como sus intentos fallidos, conllevan un pérdida económica de un 2,3% del total debido a enfermedades, tanto en atención sanitaria a pacientes y familiares, como en años de vida productiva perdidos.(...)

Hasta hace 25 años, España tenía un índice bajo de suicidios, pero, tal y como ha señalado el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, Julio Baves, desde 1985 la cifra ha ido incrementando hasta un nivel "moderado", con una tasa media de 7,5 personas que se quitan la vida por cada 100.000 habitantes.

En España, según datos oficiales, los hombres se quitan la vida con una frecuencia entre dos y cuatro veces mayor que las mujeres, mientras que éstas realizan intentos con una frecuencia entre dos y tres veces superior a la de ellos. (...)

Enrique Baca, de la Fundación Jiménez Díaz y profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Columbia en Nueva York, ha apuntado que el 40% de las conductas suicidas tiene una base genética y, por lo tanto, se "heredan".

Sin embargo, Lucas Giner ha señalado la necesidad de centrarse en el colectivo de personas con antecedentes personales de intentos suicidas, que en el 80% de los casos no obedecen a la recomendación médica de ponerse bajo tratamiento, como ha apuntado Luis Ayuso, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Jerónimo Saiz, ha confesado que se conocen los factores "biopsicosociales" que desembocan en suicidio, pero no se han destinados los recursos suficientes a coordinar su prevención. (...)

Más del 90% de los suicidios presentan patología psiquiátrica, siendo las más frecuentes la depresión, los trastornos esquizofrénicos y de personalidad, mientras que el consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas están muy presentes." (Público, 16/03/2010)

18.9.08

Progresamos adecuadamente en suicidio infaltil

“El suicidio es la tercera causa de muerte entre los 10 y los 14 años. La salud mental en los niños de países desarrollados preocupa a los expertos.

La salud mental de los preadolescentes (entre 10 y 14 años) está en peligro. La prueba más llamativa es el aumento de los suicidios, que son ya la tercera causa de los fallecimientos en este grupo de edad en los países desarrollados. Si el transcurso es el normal, esta situación se extenderá al resto del mundo, como pasa con casi todo. A un nivel menos grave, el 20% de los menores de 14 años sufre depresión, ansiedad, problemas de conducta o hiperactividad. Una proporción creciente, según especifica el primer informe que presentó ayer el Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia, una iniciativa del hospital infantil de Sant Joan de Dèu, en Barcelona, en el que se ha realizado un metanálisis que recoge datos de varios organismos como la OMS, la UE o la Encuesta Nacional de Salud, sobre la situación de la infancia. (…)

La situación es algo diferente en España. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2006 en España murieron 454 chicos de 10 a 14 años. De ellos, nueve (la undécima causa) se suicidaron. (…)

Según la experiencia de Jaume Pérez Pallarols, responsable del estudio, cada semana, entre tres y cinco niños ingresan en las urgencias psiquiátricas del hospital infantil de San Joan de Dèu, en Barcelona. De hecho, cada vez son más frecuentes los ingresos hospitalarios infantiles a causa de un amplio abanico de trastornos mentales. Los que más aumentan son la reacción grave al estrés y los trastornos de adaptación, las alteraciones de la conducta, los trastornos depresivos y la hiperactividad.

Los cambios sociales y culturales podrían estar detrás de este aumento de la patología mental infantil, señala Pallarols, aunque también es cierto que se diagnostica con mayor frecuencia, ya que hay una mayor conciencia y vigilancia por parte de padres, profesores y personal sanitario.” (El País, ed. Galicia, Sociedad, 17/09/2008, p. 37)